lunes, 30 de abril de 2012

Todo Por Amor.

Los personajes de esta historia no me pertenecen, solo la trama es de mi autoría. TODO POR AMOR Capitulo 6. Arrastré los pies hacia la cama y entre las sombras observé como los ojos de Alice me miraban interrogantes. — ¿Qué quería Edward a estas horas?— Susurró acoplándose a mi espalda. —No lo sé—. Mentí como una puñetera desgraciada. —Quizás necesitaba hablar con alguien después de que Madame Chupona ha terminado su servicio. Sabes que a Edward le encanta hablar conmigo después de un buen polvo o una mamada digna de fuegos artificiales—. Cerré los ojos con fuerza y me maldije en silencio. Alice no se merecía aquello. Aquellas mentiras, no. Noté su respiración serena y regular en mi cuello y sonreí. Era increíble la rapidez de mi novia para recuperar de nuevo el sueño. Supongo que la falta de preocupaciones también ayuda. Yo no tengo esa suerte. Tengo suerte de tener a Edward, es como mi hermano. “No digas gilipolleces Isabella, Edward no es como tu hermano….es como una prolongación de ti misma en tío.” Soy su conciencia y él la mía y aquí nos vemos. Suspiré fuertemente e intenté conciliar el sueño. Un anhelo imposible, aquella noche al menos. . . . Al sonar el reloj despertador a las siete y cuarto de la mañana, me cagué en todos los muertos del que inventó aquel artilugio. ¡Qué gran hijo de puta! Había visto amanecer y apenas me había dormido momentos antes de que aquel maldito trasto comenzara a cantar como un gallito asqueroso. Oí la risilla de Alice al despertarse y su grato beso en la mejilla antes de encaminarse hacia la ducha. Bufé y salté de la cama para mirarme en el espejo de la cómoda que estaba en la parte izquierda de la habitación. — ¡Un puto fantasma!— grité dando un fuerte golpe, haciendo saltar algunos botecitos de perfume por el suelo. —Estoy hecha un adefesio, precisamente hoy…. La sola idea de abrirme de piernas para que un hombre estrellara su rabo en mi cuidada y virgen rajita me daba ganas de vomitar. De hecho me había levantado varias veces para hacerlo, con mucho cuidado. No quería que Alice se despertara y comenzara con el interrogatorio. Me giré en redondo al oírla cantar y sonreí de manera traviesa desnudándome a cada paso que me acercaba más y más hacia la cabina de ducha. Abrí la mampara y me encontré a mi hermosa novia repasándose las tetas con sus gloriosas manos. Se me hizo la boca agua y pasé a hacerle compañía mientras me lanzaba contra uno de sus pezones y comenzaba a mamarlos hambrienta. . . . Alice trabaja en “Atellier” una casa de modas donde su exclusividad me da ganas de patear la boca a alguien, es la encargada de organizar eventos y dar pases para los desfiles de los modistos más exclusivos del estado de Whasington. Yo en cambio soy la cara inversa de la moneda. Soy mediadora social en una casa restaurada en un barrio marginal. Trabajo para ayudar a los demás y soy feliz con ello. Los Mediadores somos gentes de paz que intentamos resolver conflictos de cualquier tipo, sin vincularnos sentimentalmente y focalizando siempre desde este plano la mejor solución para todos. Los problemas que vivimos diariamente en nuestro trabajo puede distar desde un conflicto de vecinos, hasta padres que no hablan con sus hijos y quieren llegar a un acuerdo sin tener que verse cara a cara. Estudiamos el problema y entonces hablamos con las dos partes y llegamos a una solución; no siempre. Pero si en la mayoría de la ocasiones. — ¡Bella!— la voz de Garrett, mi compañero me hizo saltar de mi camioneta y correr hasta el otro lado de la calle. Llovía y como siempre no traía paraguas. —Hola, Garrett—, lo besé en ambos lados de la cara y caminamos hacia la puerta de la casa de Mediación. — ¿Hoy llega la chica nueva, no? Garrett metió la llave en la cerradura y me sonrió antes de darme paso con el paraguas en la mano, para no mojarme. ¡Caía agua hasta en el mismo infierno! Encendí las luces y poco a poco pusimos los ordenadores en marcha y la calefacción. Pese a estar a primeros de Octubre hacia un frio de sus muertos. — ¿Quién te ha dicho que es una mujer? ¿Acaso Lauren? — Se quitaba la chaqueta y la colgaba en un gran perchero que decidimos restaurar, al encontrarlo en la calle tirado al lado de las basuras. — ¿Lauren?—, negué categóricamente. —Te oí el otro día hablando con ella por teléfono y la llamaste Ángela. Garrett se sentó en la silla anatómica, echando la cabeza para atrás y riendo. —Sí, Bella. Es una chica. Y se llama Ángela Weber. Parpadeé un par de veces. — ¿Ángela Weber?—, susurré. Mi conducta no pasó desapercibida a Garrett y se irguió cambiando completamente la expresión de su rostro. — ¿Algún problema Bella? ¿Conoces a la Weber? Fruncí el ceño y me senté en mi mesa, repasando los correos de la Administración Central. —Sí. Conocí a una Ángela Weber, pero sería mucha casualidad que fuera la misma persona. ¿Tienes su curriculum vitae guardado?— pregunté borrando mensajes a diestro y siniestro. —No, la han mandado desde la Alcaldía. Es una buena trabajadora social, Bella. Espero que no haya problemas. —No. Por supuesto. Es más, si es “mi Ángela Weber” venir a trabajar va a ser una fiesta. Garrett rió y comenzó a hacer lo que yo terminaba en aquellos momentos. . . . Valoramos varios de los casos que debíamos ejecutar en breve e hicimos varias llamadas telefónicas para intentar entrevistarnos lo antes posible con los protagonistas de aquellos informes. Yo andaba enfrascada en una reyerta de comunidad de propietarios, cuando llamaron a la puerta y fue Garrett el que se levantó de su puesto y caminó hacia la entrada. Aquella mañana no había manera que me concentrara en leer ni un puto informe. La sola idea de encontrarme con mi cuñado aquella noche y que desvelara el nombre del tío con el que debía de perder mi virgo me tenia al borde del colapso, aunque a Dios gracias, hacia lo que podía para que aquel malestar no pusiese en jaque a mi compañero ya que Garrett ya había pasado a un plano de amigo entrañable. Agudicé el oído al oír las voces que poco a poco se iban acercando, al entrar Garrett a la sala donde teníamos el despacho, mis ojos se alzaron para observar a la persona que a partir de ese momento formaría parte de nuestras vidas laborales. — ¿Bella?— La voz de la muchacha me hizo sonreír abiertamente y me levanté de la silla rotatoria para ir en su busca y abrazarla. —Ángela— dije pegando mis labios a su oído. —Menuda casualidad. Ángela se deshizo de mi abrazo y me sonrió algo aturdida. —Nunca pensé verte de nuevo, Bella. ¿Cómo va tu vida? Retrocedí dos pasos hacia atrás y la devoré con la mirada, haciéndola sonrojar. Paseó a mi lado y se ubicó en el puesto de Lauren, que se había marchado por baja maternal. Una situación que dentro de poco la haría también mía. Ángela ya no llevaba lentes de nerd y se podía observar la profundidad de su mirada. Levemente maquillada y elegantemente vestida me recordó a Alice aquella mañana un instante antes de dejarla en su centro de trabajo. Lancé una mirada a Garrett que parecía algo contrariado y comenzamos a indicarle a nuestra nueva compañera los tipos de ejecuciones que teníamos en breve. Ángela estaba extraña. Yo no la recordaba así, siempre habíamos tenido una camaradería fantástica y ahora, después de tanto tiempo sin vernos, casi parecía evitarme. Al mediodía salimos los tres a comer a un restaurant cercano y Garrett monopolizó la conversación entre plato y plato. Yo me dedicaba a observarla. Ella en cambio, parecía evitar cualquier tipo de acción—reacción, conmigo. Aquello me exasperó y al volver de nuevo al despacho tenía un cabreo de los que hacen historia. Mi deseo era gritar a la maldita aquella que era lo que coño le pasaba conmigo…. Tramitábamos una carta notarial, cuando mi celular vibró. Lo agarré de encima de la mesa de mi despacho y contesté de manera seca. —Alice— siseé. —Bella. Rosalie me ha llamado y vamos a cenar esta noche las dos en “Lunch.” Maldije entre dientes. Mi querida cuñada Rosalie era una mete mierda en toda la expresión de la palabra. Ella junto a su padre y su madre, eran los que intentaban enderezar a Alice y meterla por el buen camino de nuevo. Para ellos nuestra relación era una aberración en toda regla y cuando se lo proponían podían hacer mucho daño en nuestras vidas. —Yo he quedado con tu hermano. Tenemos cosas que hablar. —Entonces me marcho más tranquila. Sé que estas en buenas manos. Te quiero Bella. —Yo también, preciosa. Sonreí al celular como si en aquel trasto inerte se encontrara el rostro de mi bella novia. Metí el celular en mi bolso esta vez y volví a teclear la carta en el ordenador. — ¿Qué tal Edward?— La pregunta de Ángela, me hizo mirarla de manera lenta y fría. Después de no haberme tenido en cuenta prácticamente en todo el día, ahora me preguntaba por Edward. Podía mandarla a la mierda y quedarme tan fresca. Pero mi Mediadora salió en su defensa y sonreí teatralmente antes de contestar. —¿Edward Cullen?— elevé una ceja. —Claro. ¿Estas con él, no? Fruncí el ceño y parpadeé un par de veces. — ¿Con él? ¿A qué te refieres con que si estoy con él? — pregunté con el ceño fruncido. —Vosotros…ya me entiendes….juntos—. Dijo ella haciendo un gesto con sus manos. — ¿Me estás preguntando si me lo estoy tirando? ¿Si me lo follo? — ¡Bella! — Garrett, bien podría haberme insultado, pues como había gritado mi nombre era prácticamente lo mismo. —Tranquilo Garrett— suspiré, mirándolo. Volví la vista hacia Angela mi ex —amiga—. Me follo a su hermana, ¿recuerdas que cuando tu te follabas a Edward yo me follaba a su hermana? Pues sigo en la misma tónica de siempre…no sé de donde sacas eso. Ella pareció mostrarse apenada e hizo un gesto con los labios parecidos a los que hacia mi Alice, cuando me suplicaba algo. —Perdona Bella, yo pensaba que….era tan obvio que vosotros…. Me alcé de mi sillón y grité. — ¿Qué nosotros qué? —Lo siento. He metido la pata y creo que te debo una explicación. Miré a Garrett con furia asesina y se marchó de allí alegando tener que ir a hacer fotocopias. —Comienza, porque aún estoy tratando de digerir lo que has dicho. Ella también se levantó de su sillón y comenzó a dar paseos con la mirada perdida. —Edward siempre me hablaba de ti, a todas horas. Y cuando quise avanzar en nuestra relación él me dijo que no estaba preparado porque nunca podría amarme como yo merecía. Le pregunté por qué… nos llevábamos bien y nunca peleamos—. Ángela me miró con un brillo de odio en sus ojos y yo tragué en seco. —Dijo que estaba enamorado de alguien imposible y que nunca podría amar a ninguna otra mujer que no fuera “ella”. — ¿Y que se supone que tengo que ver yo en todo eso? — Siseé a punto de lanzarme contra ella y reventarle un labio a manotazos. —Edward me contó que estaba enamorado secretamente de ti, Bella. Desde el primer día que te vio. Busqué a tientas el sillón y lancé mi culo contra el….. — ¿Qué Edward….qué? — susurré sin encontrar mi voz. Continuará…

2 comentarios:

  1. ahhhhhhhhhhhhhhhhhh porrrr diosss con este capituloo estoy en shock por diosss...angelaa guauu le largo todo a bella uffff...y ahora que hara bella con esto que sabee le creera a angela o noo...mmm ya quieroo leer otroooo es que me intrigaaa saber que pasaraaa ahora fue fantastico el capituloo...!!!! cuantas actualizacioness que emocionnnn jeeee...!!!!!!

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  2. jajajaja valla Angela tiene celos de Bella y ella ni enterada estaba,me encantoooo Ros eres mi idolo.....Besos...

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