lunes, 10 de octubre de 2011

Semilla de Odio

SEMILLA DE ODIO.

Mi mente obnubilada comenzó a recordar algo que me contó Reneé, años antes.
“ Habia bebido, estábamos discutiendo muy cerca de las escaleras del segundo piso. Me zarandeó…caí…estaba embarazada de ocho meses…de ti Bella….no sé como pudiste salir de aquello. …Cuando ví que sangraba por la boca temí lo peor….perder a mi niña…”
Cerré fuertemente los ojos intentando no llorar. ¿Tambien se me iba a negar aquello? ¿Podia ser tan desdichada como para que mi padre me señalara con el estigma de una piedra yerma y muerta?....
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Capitulo Segundo.


-¿Isabella…se encuentra bien?.- Oí la voz de aquel hombre a lo lejos, había sido subyugada por los recuerdos y el coraje y el odio volvieron a apoderarse de mí.
Miré hacia el sonido de la voz y noté como mis manos entrelazadas en el regazo, comenzaban a estar mojadas. No sabía cuando había comenzado a llorar.
Me sentí débil y patética. El doctor había rodeado su mesa y habia llegado hasta mí, para sentarse encima de ésta y agarrarme una de las manos que apretaba como garras.
-Estoy…bien.- susurré sin aliento.
El doctor Masen acarició levemente mi mano con su pulgar y sonrió sin que este gesto llegara a sus ojos.
-Esto es difícil señorita Swan.- él frunció ligeramente el ceño al pronunciar mi apellido.- pero me gustaría preguntarle una cosa. Cuando he leído su historial me ha llamado profundamente la atención su apellido. ¿Es usted por casualidad pariente de Charles Swan?
Me tensé. Él debió notarlo, me deshice de su agarre y levanté mi cuerpo de aquella silla anatómica de costosa clínica de pago. No estaba dispuesta a oir que aquel hombre conocía a mi padre y que eran grandes amigos….no lo soportaría. Me dieron ganas de vomitar y creo que él vió los claros síntomas de esto, ya que me llevó rápidamente a un cuartucho y me sujetó de la cintura para que no cayera cuando las primeras arcadas llegaron a mi. Noté mi rostro libre del cabello. El hombre habia tenido el suficiente cuidado como para sujetarme el pelo y hacer una coleta improvisada con su mano libre.
No sé cuantas veces me convulsioné, pero su brazo fuerte me sujetaba por la cintura para que no cayera en ningún momento.
-¿Estas mejor…?.- Su voz casi perfecta, cortó mis pensamientos y asentí con la cabeza mientras me ofrecía un pañuelo de papel para limpiarme. Me dolia la garganta, el cuerpo…el alma.
Apoyé mi cuerpo en la pared y entonces me dí cuenta que aquel cuarto no era otra cosa que un aseo. Cerré los ojos con fuerza. Ya no sabia si lloraba por la pena que yacía en mi interior o por la fuerza de mis vómitos. Me sentí tan avergonzada, que las palabras apenas podían brotar de mi boca.
-Gracias.- susurré, sin mirarlo.
Noté como me agarraba de un codo y me hacia salir de aquel estrecho cubículo. Fue hacia uno de los ventanales y los abrió, haciendo que el aire fresco entrara e inundara mis fosas nasales.
Caminó hacia el telefonillo y presionó fuertemente.
-Victoria.
Una voz sensual de mujer se oyó alto y claro.
-¿Si, doctor?
-Traiga un botellín de agua y algo comestible que contenga azúcar.
-Si ,señor.
Y Allí estaba yo, abrazada a mi misma. Mirando todos los pasos que hacia aquel hombre que no conocía de nada y con la mente envenenada por la crueldad de los actos de mi padre.
A los pocos minutos, abrió la puerta una enfermera preciosa con una cascada de rizos color naranjas. Llevaba una bandeja con un botellín de agua frio y unas pastitas de chocolate, bien precintadas. Me miró con expresión serena y sonrió levemente. Sin decir nada se marchó, dejándonos solos de nuevo al doctor y a mi.
-Siéntate, Isabella. Bebe esto y come algo. Debes de necesitarlo. Por favor.- La cadencia de su voz y sus ojos tiernos me hicieron acatar la orden pausadamente. Las piernas me temblaban y fue una tarea terrible llegar hasta el cómodo sillón sin tropezarme por el camino.
Obedecí sin rechistar, bajo su atenta mirada y poco a poco comencé a sentirme bastante mejor. Avergonzada, lo miré.
-Ha sido muy amable.- le dije, comiéndome la ultima galleta.- Pero ahora debo de irme. Debo de..organizar mis ideas. Soy pésima recibiendo puñetazos del destino. Debo de marcharme e intentar vivir con esto el resto de mi vida….
La sorpresa inundó su rostro.
-Puede haber una posibilidad.- dijo bajito.- Pero la suma es bastante desorbitada….
-No puedo permitírmelo. He conseguido el dinero de la inseminación con muchos esfuerzos; pero es eso y ya. No puedo permitirme mas allá de esto….
Él valoró mi expresión y sonrió con dulzura.
-¿Porque no vienes a mi casa? .- lo miré extrañada.- Tengo una hija que tiene casi tu misma edad. ¿Tienes amigas Isabella?
¿Tan transparente era? ¿Tanto se me notaba mi falta de adaptación social?
Me puse un poco a la defensiva y negué. No podia olvidar que aquel hombre me habia preguntado por mi padre. Pero a la misma vez me corroía el preguntarle que tipo de conocimiento tenia sobre él.
-Yo..no soy fácil, no suelo…eh…
De nuevo era patética. No sabia que decir para que no me pusiera entre la espada y la pared. No tenia ganas de adquirir un compromiso. Visitar a la tal Alice, seria una obligación también para ella, ya que seria una hija de papá intentando hacer una buena obra.
-Pruébalo. No pierdes nada. Ella es como el sol cuando entra por tu ventana. Y creo….si me permites decírtelo que en tu ventana no ha salido el sol hace mucho, mucho tiempo.
Sonreí. Habia algo en aquel hombre que me daba seguridad. Cuanto hubiera dado por tener un padre como aquel….la tal Alice debía ser completamente diferente a mi. Segura, decidida, hermosa….
-Esta bien.- dije en un ataque de valentía.- Dejaré que entre el sol en mi vida. Pero por favor…- le rogué.- Dígame de que conoce a Charles Swan.
Su rostro se contrajo y frunció los labios de una manera desagradable. Me volvió la espalda.
-¿Eres su hija verdad? ¿Eres Isabella?.- Su voz sonó dura. No parecía la voz cálida y amorosa de momentos antes.
Me quedé petrificada. ¿Él lo habia sabido desde el primer instante? ¿Y porque si lo habia sabido no me habia tratado con la indiferencia que correspondía? Estaba claro que sus sentimientos hacia mi padre no eran buenos… yo, me gustase o no era su hija.
-Si.-murmuré.
Oí como suspiraba. Desde aquel ángulo, podia ver perfectamente cómo se pasaba una mano por su cabello color miel, con leves briznas en tonos plateados. Bajó la cabeza y se giró, para mirarnos directamente a los ojos.
- El destino es caprichoso, Isabella. El azar ha hecho que vinieras a esta clínica de las decenas que hay en este estado y dar precisamente conmigo.- Busqué en sus ojos mas concesiones. Se acercó a mi y tuve conciencia de lo alto que era.- Soy el padre de Edward.
Fruncí el ceño. ¿Edward? ¿Quién era Edward?
Él se sorprendió de mi gesto y volvió a pasarse una mano por su cabello; alborotándolo.
-¿No sabes quien es Edward? ¿Tú….desde cuando no ves a tu padre, Isabella?.- su voz, parecía nerviosa. Ví como apretaba los puños y su expresión comenzaba a cambiar. Ya no habia ningún rasgo de ternura en aquel rostro. Parecía enfadado. ¿Con quien? ¿conmigo?
-No….hace ocho años que no tengo apenas trato con mi padre…..- Embelesada por sus expresiones, intenté averiguar cada uno de sus gestos.
-Ocho años….¿Desde que conoció a Esme?.- preguntó. Pero era casi una afirmación.
-Si. –jadeé.
Ví como comenzó a desabrocharse los botones de la inmaculada bata blanca y cómo caminó hacia un elegante perchero. Cogió un maletín, el informe completo de mis pruebas diagnósticas y me agarró la mano para salir de aquel despacho.
-¿Pero….?.- balbuceé.- ¿Dónde vamos?
-Necesito aire fresco y sol. Vamos a buscar a Alice; quiero que la conozcas.
Noté como tiraba de mi levemente y me dejé guiar….
Continuará….

3 comentarios:

  1. holaaaa Rositaaaaaaa!! aquii estoy con etse capitulooo fascinantee uff bueno el mundo es un pañueloo es el dichoo verdadd...y mmm jaa ella se atendioo con el padree de edwardd y va a conocer a aliceee ahhh ya quierooo el proximoo capiiii para saber como siguee esta historiaa...besoss enormeess Rositaaa!!! es genial entrarr aquii leer y desconectartee un pocooo hoyy mi diaa ha sidoo agotadorrr ya sabess cosas que pasannn pero es buenooo entrarr aquii y leer amoo esooo!!! bessoss enormess!!! cuidate!!

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  2. OOHHHH Rosita eres un amor ,porque te das tiempo para complacernos cun tus historias,me encanto es genial y pobre Bella espero la luz llege a su vida pronto..............

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  3. Querida Rositaaa que buen capítulo, mira que el mundo es un pañuelo jajajaja ir justamente con el medico que ella necesita y que es la otra parte de la historia de Esme, creo que vamos a enterarnos de muchas cooooosas por favor que se escuchen esos dedos sobre el tecladooooo sube prontooooooo por favooorrrr y así volveremos a leer pronto el siguiente capitulo de semilla de odio que prometeeeee muchooooooo!!!!
    te quiero y te dejo besotes y abrazos silmonianooooossssss byeeee

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