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lunes, 23 de mayo de 2011

El Cisne Negro

EL CISNE NEGRO.

Edward bajó de auto y sonrió a sus hijos de manera tierna. Luego sus ojos volaron hacia su hija, a la que guiñó un ojo; finalmente aquellas orbes esmeraldas se posaron en la mujer con la que iba a compartir el resto de su vida….
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Epílogo.
Edward acarició a sus hijos, amoroso; y les dio un fuerte beso; al que los niños correspondieron con devoción.
Ellos en realidad; ya sabían, sabían que su padre era Edward Cullen y que aquella muchachita de cabellos algo enloquecidos era su hermana; Alice Cullen.
Sonrieron ante la probabilidad de vivir todos juntos; en aquella casa que su madre habia tardado tanto tiempo en mostrarles.
Jake; el mas parecido a Edward; siguió los pasos de su padre con una inteligencia inusual en un niño de su edad y sonrió.
Se echó encima de su hermano Edward y ambos llamaron a Alice al unísono.
Edward llevaba una carpeta oscilando en su mano derecha; poderosa. Su paso se volvió mas ágil al traspasar una valla blanca y observar a su hija como se marchaba lanzando un beso al aire en su dirección; él le sonrió y clavó la mirada en la mujer que lo tenia enloquecido de amor, desde hacia tanto tiempo…
Bella no sentía el piso bajo sus pies; algo confundida; se perdió en las orbes color jade del padre de sus hijos.
-Hola Bella.- Edward habia quedado tan cerca de la castaña; que casi podia rozar sus costillas con el pecho de ella.-
Bella, se estremeció al tenerlo tan cerca y tragó en seco; sintiendo que le faltaba el oxigeno.
-Hola; Edward.- espetó, casi sin aliento.
Él sonrió y su rostro se acercó al de ella. Le rozó con su aliento el lóbulo de su oreja y la sintió temblar.
-He venido a buscarte. Quiero llevarte a un lugar. Necesitamos hablar…-cuando despegó la boca de su oído; ella estaba casi tambaleándose. ¿Cómo podia hacerla reaccionar de aquella manera? Ella era una mujer de mundo; pero al lado de aquel hombre; el espíritu de la niña de 17 años que escondia en su corazón; sumergía por completo, haciéndola sentir viva, siendo ella misma; Isabella Swan.
Sonrió; como si fuera un acto reflejo y buscó a sus hijos con la mirada.
ÉL le alcanzó una de sus manos y la envolvió con una de las suyas.
-No te preocupes,- le dijo pausadamente; sin dejar de mirarla.- Alice se encargará de los niños.- Llevó aquella mano a sus labios y Edward la besó con adoracion.- Necesitamos tiempo para nosotros; tenemos tanto que hablar, tantas cosas que decirnos…
Bella sintió de su corazón explotaba. Habia tanto amor en aquella mirada intensa..tanto amor y deseo; que su vientre palpitó y sintió sus pechos llenarse; Edward Cullen era y seria su perdición hasta el final de sus días.
-Sí…-dijo ella; haciéndose guiar.
Edward se la llevó casi a rastras y le abrió la puerta del copiloto; entrando Bella con una sonrisa tonta; que no podia borrar. Antes que Edward girara la llave en el auto; ella pudo escuchar como Alice les decía a los niños. “ Papá y mamá hoy no volverán”.
Bella giró el rostro hacia Edward y lo miró con el ceño fruncido.
Él elevó una ceja y le sonrió de aquella manera tan suya; que la llevaba de cabeza.
-¿Qué?.- preguntó él; sin perder la sonrisa y mirándola.
-¿Dónde me llevas; Edward?.- le preguntó ella; con un deje de enfado.
Él rió con ganas y aceleró, haciendo que Bella se sujetara al asiento como cuando era una adolescente.
-Sigues conduciendo como una loco.- le susurró.
-Hay cosas que no quiero cambiar….y eso te incluye a ti….- le dijo alternando la visión de la carretera; con el rostro de ella.
Bella se sintió ruborizar y comenzó a masajearse las manos inquietas.
-¿Dónde me llevas; me lo vas a decir?
-No.- Edward no perdía el buen humor ni por un momento.- Es una sorpresa.
Él buscó la mano de ella y la apretó entre una de las suyas; mirándola intensamente, mientras conducía.
¿Por qué se sentía temerosa? ¿Y por que tenia aquel nerviosismo en el vientre? Bella, rió mentalmente al formularse estas preguntas.
“ Eres imbécil, lo amas; siempre lo has amado. Lo deseas; lo deseas ardientemente, tanto que un solo roce suyo te parece el paraíso y quieres mas”
El viaje transcurrió sin que ninguno de los dos dijera una palabra más.
Lejos de que pareciera incomodo; aquello tranquilizó a Bella, quien lo miraba a hurtadillas conducir.
Se relamió los labios una decena de veces; haciendo que él la miraba con los ojos muy abiertos y elevara una ceja con gesto interrogante. Habia tanta tensión sexual en el ambiente que Edward pensaba que iba a explotar.
Fue reduciendo la velocidad y llegaron a un gran descampado en una gran campiña.
-¿Dónde estamos?.- le preguntó ella, abriendo la puerta del copiloto y bajando del volvo, confusa.
Él ya estaba a su lado y le ofreció su mano con serenidad.
-Ven. He de mostrarte algo.
Ella tomó su mano y caminó a su lado entre las arboledas y la gran vegetación que por allí se divisaba.
Caminaron varios minutos y cuando por fin vieron la casa solariega ; Bella se llevó una de sus manos a la boca.
-¡Oh! Edward..es preciosa…¿A quien pertenece?
Él tiró de ella y la obligó a seguir hacia delante.
Interiormente Edward Cullen estaba nervioso.
Tenia la mujer que amaba asida de su mano y en el único sitio donde quería que estuviese en aquellos momentos.
-Esta casa era de mi familia…bueno….se puede decir que ha sido mía siempre….- dijo al hacer rodar la llave por la puerta; haciendo que Bella quedara mas muda de lo que estaba.- Era de mis padres; y al morir ellos, me la cedieron. Cuando era un niño me gustaba estar aquí y sumergirme en mis pensamientos. Despues del conflicto armado en el que tu padre perdió la vida, como tantos otros, me sumergí aquí, y es aquí donde me redimí de todas mis miserias. Comencé a trabajar en esta casa . Yo con mis propias manos la restauré. En cada palo, en cada viga nueva en cada pedazo de yeso está parte de mi corazón y mi gratitud.
Bella, acompañó a Edward hacia el salón, precioso y perfecto en su totalidad; con mero cuidado, ella rozó los cantos de las ornamentaciones redondas , apreció el olor a nuevo de los muebles y lo impecable de todo.
-¿No has vivido nunca aquí?.- preguntó ella; maravillada.
-No. – dijo él, guiándola hacia el gran pasillo que daba lugar a las habitaciones.
Caminaron lentamente y él, la miraba por el rabillo del ojo; con la sombra de una sonrisa, dibujada en su rostro.
-Hay cinco habitaciones y dos baños. Ambos están completos y las habitaciones equipadas en su totalidad.
Bella lo miró intrigada y caminó hacia uno de los cuartos.
Se quedó sin habla.
Era perfecto. Amplio, luminoso y decorado con una sobria sencillez; las cortinas color crudo; dejaban que los rayos del sol se sumergieran en la habitación, dándole una distinguida tonalidad; como el de una neblina.
Se volvió hacia el precioso lecho y el pecho comenzó a latir alocado. Alzó la mirada temerosa; como una niña; como si todo lo acontecido desde el dia que abandonó la casa del hombre que tenia a su frente, hubiese sido un mal sueño…una pesadilla con la virtud de tener lo único bueno que habia tenido en su existencia; sus hijos.
Edward comenzó a notar las gotas de sudor surcando su espalda.
Abrió un par de botones de su camisa y suspiró al notar la boca semi abierta de su ninfa; que se habia quedado embelesada mirando el principio de su pecho. Rió mentalmente y eso le insufló ánimos para seguir adelante.
-¿Te gusta….?
Bella cayó de la nube donde estaba hospedada y clavó la mirada en los ojos astutos de él
-¿El qué eh…?
Edward le sonrió y caminó hacia ella rodeando la cama.
-¿Qué va a ser….?.- acarició la mandíbula de ella, suavemente.- La casa….¿Te gusta la casa, Bella?
Ella tragó saliva y quiso parecer indiferente a su contacto.
-Si; es un sueño. Perfecta.- dijo sin vacilar.
Edward la miró unos segundos ; invadiendo sus orbes chocolates, derribando los pocos muros que estaban flanqueados y acercó su rostro para besarle la nariz.
-Es tuya…siempre fue tuya….
Bella parpadeó.
-¿Cómo, mia? No entiendo…
Edward la asió por la cintura y la apretó contra si, besando su coronilla, cerrando los ojos ante aquel contacto.
-La restauré para la pequeña hija del teniente raso Charles Swan….En un principio, pensé que vendrías aquí con tu madre, cuando hubieras terminado en aquel colegio purista y rancio….pero todo tuvo que ser tan complicado…¿ verdad querida?.- La apretó mas contra si.- Prometí cuidar de su hija, como él cuidó de mí; dando su vida en ello. Esta casa; solo era algo con lo que redimirme de aquel balazo que nunca llegó a mí y que mató a tu padre…..Pero el destino nos tenia deparado otra clase de historia…una historia totalmente distinta.
Bella se habia quedado sin palabras y ardientes lagrimas surcaban sus mejillas.
-¿Podras perdonarme?.- preguntó ella; como pudo, faltándole el aire.
Él la separó unos centímetros para admirar su rostro pálido y perfecto.
-¿Podras perdonarme tú a mí…mi amor? Por no ser lo suficiente perseverante, por querer llenar un vacio que era insustituible….por dudar de ti como lo hice, por juzgarte como un ser despiadado, por echarte de mi casa como una cualquiera…..¡Oh, Dios, Bella! ¿Podras perdonar a este ser que te ama, hasta el dolor de su alma? Dime que si…porque si no…creo que me echaré a morir…
Bella lloraba de felicidad; ¿perdonarlo? ¡Lo amaba! Lo amaba tanto que tenerlo allí; mirándolo y viéndolo sufrir como lo veía, era un deterioro mental para ella.
Alzó las manos y acarició el suave cabello de su nuca; para acercarlo poco a poco a sus labios y besarlo con la pasión que desbordaba su loco corazón, henchido de amor.
-Te amo….- le susurró, antes de apoderarse de sus labios y acariciar aquel cabello espeso, a lo largo de la parte trasera de su cabeza.
Él gimió y sintió morir…morir de amor.
El beso, fue el paso previo al descontrol que yacía en sus cuerpos, ardorosos y nacidos para amarse.
Edward deslizó los tirantes de la fina camiseta de Bella y llevó las manos a las cumbres llenas que lo volvían un demente..
…Ella por su parte, se deshizo de la camisa con un ansia animal, haciendo saltar los botones por todos lados, en la habitación. Algo parecido a una risita se escapó de los labios de Edward, pero estos fueron silenciados por la urgencia de ella, al besarlo.
Desnudos y cobijados entre las sabanas de raso; saborearon rincones ocultos de sus cuerpos que casi creían olvidados; haciendo el amor sin reservas; mirándose a los ojos y susurrando palabras de amor entre cada embestida de él, lentas y armoniosas.
Perdiendo la noción del tiempo; la tarde cayó y el estomago de Bella comenzó a rugir de manera involuntaria.
Edward levantó su cabeza que reposaba en el suave y níveo pecho de ella y sonrió con ganas, enseñando todos sus dientes.
-Salgamos a cenar. Despues podremos volver….- dijo, acariciando con su dedo índice, los labios y ojos de ella.
-Mmmmm…..quisiera cenar aquí.- dijo ella; cerrando los ojos y suspirando, sumergida en las atentas caricias de Edward.
-Me lo pones difícil; mi amor. Llamaré a Alice.- le dio un fuerte beso en los labios y se levantó; en cueros; haciendo que Bella se relamiera divertida ante aquella visión. Eran tan viril, tan perfecto…tan Edward.
-Perfecto.- sonrió, mirando aquel apéndice suyo, que ahora yacía flácido; pero que en los momentos de ardiente pasión era una lanza de carne orgullosa y perfecta.
-¿Pizzas?.- preguntó él, esperando que Alice contestara al otro lado del teléfono.
Ella asintió, levantando su cuerpo y destapando su desnudez de cintura para arriba.
Edward que paseaba esperando la contestación de Alice, se dio la vuelta y los ojos casi se le salieron de las orbitas al contemplar de nuevo a su mujer, desnuda de cintura para arriba…
-Bella.- emitió un ronco jadeo.- Tápate, porque quedan dos segundos para que lance el teléfono y te quedes sin cenar.- dijo, con la mirada clavada en aquellos pechos llenos y perfectos.
Ella se rió de una manera pícara y cubrió sus pechos con la sabanas de raso; los pezones duros se marcaban perfectos y comenzó a notar como el músculo del placer de Edward, se llenaba de sangre y se hinchaba. Se relamió gustosa y él abrió mucho los ojos cuando ella se paseó a gatas completamente desnuda hacia él. Aferró con su mano el gran pene y lo metió en la boca suavemente….
Edward apenas pudo decir nada a su hija, solo pudo emitir tres palabras que su hija compredió a la primera; riendo después al colgar el teléfono- “ Alice. Dos pizzas”
-Dios…como te quiero…mi pequeña ninfa….
La voz ahogada de Edward se perdió entre jadeos y roncos susurros de placer.
Ella era suya, y lo seria siempre.
Despues de deshinibirse y amarse con la necesidad de los amantes, sacaría el precioso anillo que habia tardado un dia entero en encontrar. Un fino solitario, con un diamante que brillaba casi tanto como ella.
Se arrodillaría y la pediría en matrimonio.
Lloraría de felicidad si ella le decía que si…y luego la volvería a amar con devoción, ternura, lujuria, amor…con todo lo que tuviese dentro que era mucho y todo para ella.
Y sus hijos….lo mas maravilloso que le habia brindado…aquellos pequeños que eran como mirarse en un espejo de niño, aquellos niños, que con una mirada habían comprendido, que con una sonrisa se los habia ganado…eran tan maravillosos e inteligentes como su asombrosa madre.
Aquella que lo habia enamorado siendo otra….
….y siendo ella….
…porque Isabella Swan, cuando estaba con él siempre surgia, y no existía el Cisne, el Cisne…el personaje imaginario que Bella creyó ser, contra él…pero que desarmada; era mas ella que nunca, al estar con él….
No habia nada mas que hablar, nada que asimilar, el pasado estaba deshecho y el futuro por venir; su futuro era ella y sus maravillosos hijos; sus tres hijos.
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Dos días despues….

-¡Tengo ganas de ver a mis hijos; Edward!.- Bella echó a correr por el pasillo, de su casa. La casa solariera que Edward reformó para la hija adolescente del teniente Charles Swan.- ¿No crees que ya es suficiente?.- Bella rió al enroscar Edward una mano en su cintura y ponérsela de nuevo en el hombro; como un maldito hombre de las cavernas.
-Nunca es suficiente, ni bastante. Alice se ha llevado a los niños a casa de los Whithlock….estan encantados…. Nena..esto es un anticipo a la luna de miel….- Él la echó de nuevo en la cama y se posó a lo largo de ella; besándole el cuello con pasión.
-Casados… murmuró ella. Cerrando los ojos presa del placer.- Deberá ser pronto.- Sonrió al ver que Edward paraba en seco y la miraba con insistencia.
-Cuando tú quieras mi amor….pero…
Bella apartó el pecho de él y miró su vientre ensanchando mas su sonrisa.
-Estoy embarazada…
Edward se echó para atrás y casi cayó de la cama; asustado.
-¿Embarazada?.- bramó.
-Sí.
Bella se levantó y lo miró. Un miedo conocido le recorrió la columna vertebral y frunció el entrecejo achicando los ojos.
-Llevo un hijo tuyo en mi vientre….parece ser que somos verdaderamente compatibles; Edward Cullen.
Edward la miró de arriba abajo y entonces comenzó a reir sin reservas.
Puso una de sus rodillas en el lecho y acercó a aquella deidad desnuda hacia él.
-Mi vida…soy mas feliz de lo que cualquier otro hombre pudiera ser…y ahora me colmas aún mas esta felicidad, diciéndome que me vas a dar otro hijo…- la mirada de Edward se perdió y su boca hizo un mohín de desdicha.- Erick me dijo….- Bella sintió sus ojos arder.- Me dijo que te cuidara…que cuidara de nuestros hijos…y que si algún dia teníamos otro vástago, le pusiéramos su nombre en recuerdo a él…
-MI hijo se llamara Erick.- sentenció Bella, decidida.
Edward se perdió en sus ojos y comenzó a saborear sus labios generosos.
- Sí. Amor. Redimiremos a Erick en nuestro hijo..Su nobleza y su amor hacia a ti, os salvó de la crueldad y la locura de Jessica. Ese muchacho estará para siempre en mi corazón y en nuestras vidas; no creas que no pasa un solo dia sin que me acuerde de él. Le debo tanto….- Edward miró a Isabella y luego su mano viajó hacia su vientre.- Le debo todo….
Bella acarició el cabello del que iba a ser su esposo en pocos meses con especial devoción y entonces se inclinó hacia él, besándolo con todo el ansia que llevaba dentro.


FIN.

Espero que os haya gustado. Besos nenas; no puedo escribir mas. Estoy llorando…me da mucha pena acabar este fic. Besos!

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martes, 3 de mayo de 2011

El Cisne Negro

Llevatelos. Yo me quedo con ella. Vete. ¿O prefieres quedarte?.- La voz de Jessica neutra; dio autenticos escalofríos a Edward.
Edward, caminó hacia sus hijos y los cogió de la mano a ambos, caminó unos breves pasos y se volteó a mirar de nuevo a Bella.
-Ahora vuelvo mi amor.- le susurró, con una sonrisa que no le llegó a los ojos.
-¡Maldita perra! ¡Te odioooooo!.- Jess agarró el revolver con fuerza y apretó el gatillo en dirección al cuerpo de Bella.
Se oyeron varios disparos. Un fuerte cuerpo cayó encima de Bella para cubrirla.
Ciega por las lagrimas tanteó el cuerpo inerte que se habia abalanzado encima de ella.
Vió su rostro y un grito ensordecedor, veló las aridas campiñas de Dempsey……

EL CISNE NEGRO
Capitulo 34
-Erick….- las lágrimas no dejaban a Bella vocalizar de manera correcta. Acarició el suave rostro del normando; mirando con ternura sus rasgos divinos.- ¿Porqué?....
Erick cerró los ojos con fuerza e intentó erguirse de manera traumática; ya que no lo consiguió.
-Te quiero; siempre te he querido. Desde la primera vez que te ví en casa de Cullen. Robaste mi corazón.- Bella frunció el entrecejo y con la mirada perdida, vió como varias personas se movían a su alrededor intentando movilizarlo.
-Shhh…Erick; luego me lo cuentas…vas a salir de esta. ¿Me lo prometes?....
Erick intentó esbozar una sonrisa y ésta se transformó en una mueca de dolor.
-¡Por favor! ¡Llevenselo!.- Bella rogaba a los paramédicos que intentaban pasar del suelo a una camilla a Erick Nortman. Le cogió la mano completamente ensangrentada y la besó de manera enternecedora.
Se estremeció con fuerza al ver como lo metían dentro de la ambulancia y se perdia en el horizonte.
-Señora….¿esta herida?.- Uno de los oficiales que habían participado en aquella odisea de tiros y sangre, se habia acercado a ella de manera preocupada.
-No; me siento bien. ¿Y el señor Cullen y los niños?.- preguntó con la mirada perdida en el gran charco de sangre que se empapaba en la mullida alfombra.
-Sus hijos están con sus tios y el señor Cullen; ha ido a preparar todo lo referente al funeral de su esposa.
Bella tragó fuertemente y se abrazó a si misma, intentando salir de aquella casa que habia sido una autentica pesadilla.
El dia gris estaba a punto de alcanzar el crepúsculo y la añoranza de sentir los brazos de sus hijos en su cuello; la hizo sentirse culpable por haber sido una madre tan desnaturalizada durante tanto tiempo.
Se rozó el vientre con ambas manos; lo que en un primer momento le habia parecido maravilloso…ahora no se lo parecía tanto.
Otra vez embarazada de Edward Cullen.
El hombre que habia hecho de su vida un infierno en todo los sentidos; directa o indirectamente; habia sido asi y su conciencia natural; lo sabia.
Caminó hacia su tia Sarah y Jake; que intentaban sonsacarle una sonrisa a los niños, parados frente al flamante volvo plateado que Edward habia dejado allí.
-Hola.- dijo ella; mirando a sus pequeños. Impregnandose de aquellos ojos tan parecidos a los de su padre. El único hombre que habia amado en su vida.
-Bella….- la voz de Jake se perdió en un susuro y le acarició la mejilla con el pulgar.- Vamonos a casa. Necesitas descansar; los niños necesitan descansar. Tenemos que olvidar todo lo que ha ocurrido hoy. Como si fuera una horrible pesadilla.
-Sí.- dijo ella; como un autómata; inclinándose hacia sus pequeños angeles que la miraban sin pestañear.-Ahora mama no se separará de vosotros. Nunca mas.
Edward y Jake se miraron el uno al otro y sonrieron.
Aunque su mamá; aquella que solo venia a verlos los fines de semana y tenia aquella expresión de tristeza eterna en su delicado rostro; siguiera triste en ese momento; algo habia cambiado.
Lo supieron en el momento que le dieron sus manitas a aquel hombre alto y familiar.
Aquel era su padre.
Jake se mordió la lengua para no preguntar.
Ya llegaría el momento que todo estuviese en en su sitio…..
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-Quiero romper con todo; tienes y debes entenderlo, esto forma parte de algo que no quiero para mi vida. Que no la quiero para mis hijos. Dale mi parte a Leah, Demetri. Quiero olvidar que un dia fui el Cisne …..
-Tienes suerte que nadie sepa tu identidad….- Demetri, rió de manera gutural; al otro lado de la línea telefónica.- ¿Estas segura? ¿De que vas a vivir?
-Eso querido Demetri no es asunto tuyo. Pero si te quedas mas tranquilo te diré que tengo pagada la luz, hasta que me muera.
-¿Un amante rico?
Bella apretó el auricular con fuerza.
-No.
-Muy bien querida. Te mandaré hoy mismo los documentos para cederle tu parte a Leah; si la quiere. Que te vaya muy bien… Cisne.
-Gracias. Demetri. Igualmente.
Bella colgó el auricular y sostuvo sus dos manos en las rodillas pensativa.
No habia sabido nada de Edward desde hacia tres días….
Despues del funeral de Jessica; la llamó de una manera cordial; pero nada discernida.
Algo sucedía: lo intuía…
…quizás después de todo aquello; él habia entendido que una prostituta que habia abandonado a sus hijos, no era lo suficiente buena para ser su compañera… su mujer.
Bella cerró fuertemente los ojos y suspiró.
Otra vez aquellas malditas nauseas…cada dia que pasaba corroboraba mas ,que la fuerte simiente de Edward habia germinado en ella.
Se levantó del sofá y caminó hacia el jardín; donde se oian las risas de sus hijos.
Alice jugaba con ellos; se habia instalado durante unos días con ella. La pequeña duende quería recuperar todo el tiempo perdido con ella….y Bella se sentía tan magníficamente bien ver jugar a sus hijos con su hermana..
Alice la vió cruzar el umbral de la puerta y fue hacia ella dando gráciles saltitos.
-Son fantásticos Bella….y tan parecidos, pero a la vez tan diferentes….estoy enamorada de mis hermanitos.- cogió a Bella del cuello y la arrastró hacia ella; para propinarle dos fuertes besos en la mejilla.
-Son mi vida….- Bella se acarició el vientre por instinto y Alice se percató de la situación.
-Bella….¿Estas otra vez…?
Bella que la miraba sonriente; apartó su mirada de la de ella y bajó la mano abierta que acariciaba su vientre a un lado; muerta.
-No estoy segura.
-¡Y no se los has dicho! ¡Porque?.- Alice arrugó el entrecejo e hizo un mohín enfadado.- Se lo diré yo, tiene derecho a saberlo.- Alice cogió el mobil e intentó marcar el numero de su padre. Bella no la dejó.
-No Alice. Cuando lo tenga como te tengo a ti; cara a cara; se lo diré.
-Pero piensa que quizás…y solo quizás, él piense que necesitas tu espacio, estar sola un tiempo…papá te ama….
-No digas eso. Si de verdad me amara, estaría aquí conmigo y con sus hijos y no Dios sabe donde…
-Bella…papá está arreglando todo para ve…
-No Alice. No estoy preparada para asumir otra perdida. No. Despues de lo de Erick; no.
Alice bajó la cabeza y su rostro se entristeció.
Flash Back
La sala de urgencia estaba atestada de gente; pero en un pequeño box; Bella intentaba inútilmente calmarse.
La ultima llamada de Jasper con respecto a Erick no habia sido muy halagüeña ; Erick se moria; la bala le habia perforado el pulmon y los estaba encharcando rápidamente. Erick; aquel joven bello y encantador, dejaría esta vida por su culpa y por los errores de Edward Cullen. Erick solamente habia cometido un error: quererla y con eso, estaba condenado a muerte en la camilla fría de un hospital.
La cortina se abrió y el medico miró a Bella con una sonrisa que no le llegó a los ojos.
-Está consciente. No sé por cuanto tiempo. ¿Usted es Bella?
-Sí.- dijo ella; frotando sus manos; con nerviosismo.
-No hace otra cosa que repetir su nombre.
Bella creía que el corazón se le iba a partir en dos.
Siguió al medico y se dio de bruces con alguien que salía de la habitación donde estaba ubicado Erick….era Edward.
-¿Qué haces aquí?.- preguntó ella intentando buscar su voz; en alguna parte de su cuerpo.
Edward se llevó la mano a su cabello; revolviéndolo. Aquel gesto tan de él; hizo que a Bella el agujero que se habia vuelto a abrir en su pecho le ardiera como si fuese un fuego candente.
-Jasper me ha llamado y me ha dicho lo de Erick….queria hablar conmigo….te está esperando….
Bella buscó algo en los ojos de su hombre; algo que la hiciera sentir segura; algo a lo que aferrarse después de tanto dolor. ¿la habia perdonado? Todo aquello de la venganza habia pasado a un segundo plano después de saber que él la adoraba de la manera que lo hacia.
-Si…
-¿Bella?
El rostro de ella giró y se limpió las gruesas lagrimas que resbalaban por sus pómulos.
-Tendras noticias mías. Muy pronto.
Aquellas palabras eran como martillos que se apegaban a las sienes de Bella segundo tras segundo.
Abrió la puerta sigilosa y se llevó la mano a la boca; para no dejar escapar un sollozo.
Erick . Aquel hombre que acariciaba la muerte al lado de su cama; era como un vikingo pálido terriblemente hermoso y pagano.
Al verla sonrió y alzó un brazo.
Bella corrió hacia él y le besó aquella mano fuerte y robusta; haciendo que descansaran sus lagrimas en ella.
-Erick….
-Bella.- dijo él, a modo de suspiro.- Ahora moriré tranquilo. Queria ver un angel y de veras lo estoy viendo…Bella…Bella.
Ella tenia los ojos cerrados y pasaba su mano entrelazada con la suya una y otra vez por su mandibula y sus labios llenos. Abrió los ojos al llamarla con tanta demanda y se perdió en sus ojos verdes, intensos.
-Dime Erick.
-Quiero que me hagas el favor de ser feliz. Nadie se lo merece mas que tú. ¿Me prometeras eso, Bella?
Bella enjugó sus lagrimas en el puño del normando.
-Te lo prometo Erick. Te prometería cualquier cosa.
-Prometeme….que si alguna vez tienes otro hijo lo llamaras Erick.- él sonrió tristemente; resbalándole una lagrima hacia sus rubias patillas.
-¿Y si es chica?.- preguntó ella; esbozando una sonrisa y limpiando su rostro de lagrimas.
-Prometemelo ,Bella. Algo que te recuerde a mi. Algo que siempre me una a ti; que cuando lo mires te recuerdes de aquel loco que te amó por encima de su propia vida….
-Erick….- Bella creía que moria en aquellos momentos; pero no podia hacerlo.
-Bella.- Erick, perdido ya, casi en la insconciencia, cerró los ojos. Un fuerte pitido surgió como una marea, de la maquina a la que estaba conectado.
Una avalancha de médicos se interpuso entre ella y él; pero antes de retirarse completamente le dio un suave beso en los labios y se acercó a su oído.
-Te lo prometo Erick; el hijo que crece en mi vientre, tendrá tu nombre.
Un brazo la apartó del normando y ella miró su rostro pétreo.
Nunca supo si aquella supuesta sonrisa que se dibujó en los labios de Erick fue real o un síntoma de aquellos momentos de agitación.
Erick…..
Su hijo se llamaría Erick.
Fin del Flash Back.

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-Papá ha hecho que le den mención de héroe.- espetó Alice con la voz entrecortada.- Jasper aún no lo ha asimilado. Estaban tan unidos….
Bella agarró a Alice de las manos y le dio un beso en la palma.
-Nunca olvidaremos a Erick y yo me encargaré de que su proeza llegue a oídos de mis hijos, como una leyenda antigua…como la leyenda de un rey vikingo que murió por lo que mas amaba; sabiendo que aquello que él amaba nunca seria suyo.
Alice abrazó a Bella con lagrimas en los ojos.
El ruido de un motor; hizo que se separan.
Los niños dejaron de jugar y se quedaron parados; sabiendo a quien pertenecía aquel automóvil.
Edward bajó de auto y sonrió a sus hijos de manera tierna. Luego sus ojos volaron hacia su hija, a la que guiñó un ojo; finalmente aquellas orbes esmeraldas se posaron en la mujer con la que iba a compartir el resto de su vida….
Continuará.
¡Solo queda el epilogo!
Espero que les haya gustado de verdad. Mis agradecimientos mas sinceros a todas. De verdad.

lunes, 25 de abril de 2011

El Cisne Negro

EL CISNE NEGRO
CAPITULO 33
Se despidieron de Jasper y Alice que habían admirado toda aquella con una extraña confusión.
Sacaron los coches y fueron hacia las afueras de Dempsey…al pabellón de caza del Jhon Stanley…
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Las tierras colindantes al antiguo pabellón de caza de Jhon Stanley; estaban áridas y con el color agudo de dejadez y la decadencia.
Edward Y Bella siguieron con el auto el camino empedrado, hasta llegar a la entrada de lo que debia de haber sido un jardín.
Un pinchazo en el corazón; alarmó a Bella, una suposición, un presentimiento….algo no iba a salir bien de todo aquello.
Erick Northman, se habia quedado mucho atrás; con el motor encendido de su auto y con todos los sentidos alerta.
Jessica Stanley caminaba por el pequeño salón; con la mirada perdida en su dedos casi en carne viva; por la tensión de la situación.
Acarició el arma que yacía en la cinturilla elástica de sus pantalones; y sonrió demente.
“Si Edward Cullen; no era para ella; no era para aquella puta….para cualquiera; menos para ella”
Oyó el suave rugido de un motor y el apagado del mismo, casi inmediatamente.
Con la impaciencia de un ser maldecido por la demecia; se apresuró hacia una de las ventanas que daban al patio exterior.
Y allí estaba él.
Jessica suspiró entrecortadamente y notó como un gorgojeo no la dejaba respirar normalmente por la boca.
Le costaba respirar y su nariz estaba tapada por la mocosidad de las lágrimas.
La visión borrosa; enrabietó su cabeza transtornada.
Queria empaparse de él. De su figura, de su imbatible masculinidad y de aquel poderoso vértigo que habia sentido, al encontrarse entre sus brazos.
Volvió a suspirar y la vista se clavó en ella…en Isabella Swam; su maldición.
Sus ojos velados; adquirieron una expresión de autentico ser despiadado y su boca; se transformó en una mueca desdibujada, de lo que podia ser, una sonrisa despiadada.
Con la ira desplegándose sobre su cuerpo, vió como él le tomaba la mano a ella y caminaban hacia la puerta.
Jessica se giró con rápidez al escuchar un fuerte golpe en la puerta de entrada.
Volvió a sonreir y con el rostro delirante caminó tranquilamente hasta la habitación donde habia escondido a los niños.
Uno separa del otro; Edward y Jacob, miraron a la mujer que entraba con el rostro sonriente; congelados de pavor.
-No quiero oir una mosca ¿entendido? Oigais lo que oigáis. ¡No quiero oíros!.- gritó; con los ojos abnegados en lágrimas y con los dientes mordiendo sus labios.
Los niños asintieron bajando la mirada; los dos al mismo tiempo y ella se sintió victoriosa.
Los puños de Edward, golpeaban la puerta con fuerza e insistencia, y eso la enorgulleció mas ;si cabía.
Estaban nerviosos, asustados y todo por la acción de ella. Los tenia en sus manos… y era tan maravilloso aquella sensación…
Jessica cogió la maneta lentamente y abrió la puerta.
Edward Cullen; se deshizo de la mano de Isabella, al ver en el estado en que se encontraba Jessica; su esposa.
Los cuarenta años de vivencias; le gritaron que aquella mujer no estaba en sus cabales…que no tenia nada que perder.
Pasó él primero y quiso cogerle los hombros; para intentar calmarla.
-No…¡No lo intentes!.- Le gritó ella.- Ahora no…- Miró a su marido de arriba abajo embelesada y volvió a velarse su mirada.- Me quitas el aliento querido esposo.- suspiró.
Bella; miró alrededor de la estancia con nerviosismo.
Aquel era su momento; Jessica estaba demasiado abrumada con la presencia de Edward para deparar en ella…el miedo se convirtió en ira y miró frenetica ; el rostro de la persona que habia secuestrado a sus hijos de la manera mas cruel.
-¿Dónde están mis hijos?.- Le espetó sin pensar; sin mirarla.
Jessica; volvió la cabeza hacia Bella y caminó lentamente hacia ella; con aires de superioridad…
-Tú; no los vas a ver…..por lo menos en esta vida…¡Puta!.- Jessica agarró a Bella del cabello y le dio un fuerte tirón hacia atrás; haciendo gemir a la castaña.- ¿Crees que voy a dejarte ver a los hijos de mi esposo? No……¿te crees que soy imbécil?...tú te quedaras aquí conmigo; y ellos saldrán por la puerta trasera con su padre…para no verlos jamás….Cisne….
-¡Sueltala; Jess!.- La voz de Edward, desestabilizó a Jessica y soltó a Bella lentamente.
Miró a su marido lentamente y empujó a Bella; trastabilló con algo en suelo y casi se cae; pero tuvo la suerte de su lado al apoyarse en la fuerte mesa de centro.
-Casi.- rió.- mirando la nada.- No ha habido suerte. Para otra vez muchachos.- comenzó a reir de manera violenta y sus fuertes sacudidas; hicieron mirarse a Bella y Edward.
-Dejame ver a los niños.- suplicó él.- Por favor…
Jess frunció el ceño y se acercó a él; apenas tambaleándose.
Acarició la mandibula algo barbuda de su esposo y dejó fluir su instintos mas primitivos, cuando de una manera feroz se aferró a su cuello con una mano y lo besó apasionadamente.
Edward sintió repugnancia pero la dejó hacer. Al acercarse; habia sentido el arma en sus costillas…debían actuar con mucha precisión.
Jessica separó los labios de su marido y lamió descarada los finos labios; con desesperación.
Miró a Bella y sonrió.
Jessica dio dos pasos hacia atrás separándose de su marido y sacó el arma apuntando a Bella.
-Tú…ven aquí….
Edward, quiso abalanzarse sobre ella y quitarle el arma..¿pero y los niños? No se oian…primero debia saber de los niños y luego ya actuaria en consecuencia….
Bella caminó hacia ella y Jessica la estampó contra una pared; para apuntarla justo en el centro del pecho; el corazón.
-Me encantaría matarte ahora mismo…pero antes tenemos que hablar los tres….
Edward se volvia loco; la vida de la mujer que mas amaba pendía de un hilo y él estaba allí; sin saber que hacer..que decir…
-¿Qué quieres saber?.- comenzó Bella; jadeante.
-No quiero saber nada de ti maldita golfa….quiero saber…quiero que Edward sepa porque no te has hecho cargo de tus hijos….cuentanos esa preciosa historia de amor y devoción a los hijos del hombre que siempre has odiado; ¿Qué sentimiento menos inhumano es desechar a tus hijos de tu lado? ¿Por tu vida? Llevas años viviendo con todo lujo y no hacia falta que te prostituyeras para comer…..pero era mas fácil dejar a tus hijos con tu tia y el perro ese falderito que era tu maestro en la escuela…
-¿Cómo puedes saber todo eso?.- susurró Edward; con los ojos como platos.
-Soy la hija de Jhon Stanley; querido…venga; canta Isabella….o mejor…se me ha ocurrido una idea..yo pregunto y tú respondes; porque si no lo haces te juro que Edward no conocerá a uno de sus hijos; porque al otro lo mataré; con mis propias manos.
Bella asintió nerviosamente, tragó; mirando a Edward y seguidamente, a el arma que le apuntaba en el centro de su pecho.
-Estupendo.- sonrió Jessica.-Cuentanos el plan que tenias para dejar a Edward sin una puta libra…venga, animate..hoy es el dia de la verdad…
Bella miró a Edward y quiso transmitir con la mirada; muchas cosas.
Cosas como que aquello lo habia olvidado; que estaba locamente enamorada de él, que siempre lo habia estado y que lo amaba y lo necesitaba con el aire que respiraba.
-Pero eso era antes….- A Bella no le dio tiempo terminar; Jessica, le dio un fuerte golpe con la culata del arma y su mente; se nubló a causa del golpe.
-¡Jessica!.- el rugido de Edward; hizo sonreir a Jessica.
-No te muevas de ahí; esposo mío…tú.- se volvió de nuevo hacia una Bella con los ojos cerrados y con la boca algo abierta. Un hilillo de sangre; viajo desde su frente hacia el ojo izquierdo; sintiendo los típicos mareos que una vez tuvo al quedarse embaraza de los gemelos.
Ese pensamiento la envalentonó y sacó fuerzas de donde nos las tenia; abrió los ojos y miró a Jessica con renovado entusiasmo…si aquellas nauseas eran debidas a la sangre…¡Ella volvia a estar embarazada!
-Yo…yo te contaré Edward…
-¡La verdad!.- gritó Jessica, que apretaba el arma a su pecho con fuerza.
-La verdad….-Bella negó levemente y Edward asintió.
-El plan lo tracé; cuando tuve que separme de Edward y Jake. Me hacian demasiado daño verlos. Me recordaban demasiado a ti y conforme crecían se adivinaban mas y mas rasgos tuyos en ellos; ya no era solamente en lo físico, también en el carácter.
Edward es algo mas timido que Jake; pero éste, cada mirada, cada gesto…todo, me recordaba a ti.
Fue una sorpresa para mi que tia Sarah; la hermana de mamá, se casara con Jake;.- Edward alzó las cejas; sorprendido.- Si ; Jake por cosas del destino conoció a mi tia Sarah; se enamoraron y se casaron. Yo misma pensé que aquello no podia ser casualidad…era todo demasiado rebuscado.
Cuando los niños fueron lo suficientemente grandes como para separarme de ellos y volver a trabajar, calculo que fue , sobre los tres meses mas o menos. Le pedí a tia Sarah y a Jake que se los llevaran a vivir con ellos..Yo debia de hacer algo antes de poder mirar a mis hijos sin miedos y sin rencores…debia de vengarme de su padre…para sentirme libre.
La risita de autosuficiencia de Jessica enervó a Edward; que no despegaba sus ojos de los de Bella.
-Esto se pone bueno….
-Mi vida era un infierno…tenia que acostarme con hombres que no sentía nada; pero todo tenia un fin; y ese fin llegaría cuando le apretara las tuercas al padre de mis hijos.
Caricias, que me repugnaban, palabras de amor sin sentido.- Bella lloraba y Edward se llevaba las manos a la cabeza revolviendo aquel cabello suyo tan personal.- Y yo caia en un pozo sin fondo del que no sabia, ni podia salir….La idea pasó por la cabeza; como ya te dije cuando se llevaron a los niños….pero la forma y lo maquiavélico de todo, se forjó bastante tiempo después…fue cuando oí que te habías casado.
Tú habías rehecho tu vida…y yo luchaba por vivir cada dia, cada minuto, cada segundo de mi existencia….¡No era justo!
El anzuelo era el perfecto….pero nunca pensé que vinieses a mí tan pronto.
Aquel dia en el Queen; quise abofetearte, morderte…besarte…me dí cuenta que no me eras lo totalmente indiferente, que me hubisese gustado.
Tu manera de mirar al Cisne, me gustó a la misma manera que te degradó a mis ojos….recien casado… y ya busca otra flor con la que ebriagarse de su perfume…me pareciste de lo peor..y mi ira se volvió mas fuerte…mas poderosa.
Cuando nos vimos la segunda vez …todo cambió; pero sentí que entre tus brazos volvia a resurgir aquella Bella, que habia desaparecido por completo…aquella Bella que creía y me desesperaba por buscar cuando me hallaba, frente a un espejo.
-Maldita.- rugió Jessica. –Esto no es una puta declaración de amor…aquí te voy a desenmascarar.
-Si; Esta bien.- dijo Bella mirándola.- Los niños…con la ayuda de una pruebas de adn…me ayudarían a darte la estocada final….queria separarte de tu mujer, de tu hija…de todo..solamente quería que vivieses obsesionado con el Cisne….pero surgió ella.- Bella sonrió con cariño.- Bella….cuando me viste la primera vez…sin mascara, me sentí liberada….era a mi a la que amabas y deseabas…aunque aquel dia después de aquella fuerte discursion en la que no te perdoné, me suplicaste de rodillas y traté de hacerte ver que no me importabas…luego me buscaste en el Queen sin saber quien era… y entonces….no pude reprimirme….eramos tu y yo…solos…
-¿Pero tu plan?.- balbuceó Edward.
-Mi plan era hacerme con la mayor parte de tus acciones y desenmascararme cuando estuvieses enfermo de amor por el Cisne.- Bella rió amargamente.- Eso…nunca hubiese pasado; porque el Cisne te recordaba a Bella..a mí…a la persona de la que has estado enamorado, siempre….
Jessica rugió y le dio una fuerte patada en el el vientre a Bella.
-¡Jake!.- La voz infantil, hizo que Edward parase el recorrido que tenia ya hecho; para apartar a Jessica de Bella.
Abrumado; miró a los dos niños.
Al primero que veía la escena paralizado y el segundo que iba tras él, intentando evitar que saliese a escena.
-¡Malditos mocosos; os dije que no salieseis por nada del mundo!.- Jessica se apartó de Bella y cogió al pequeño Jake por el cuello.
-Te lo juro Edward. Como te acerques; le rompo el cuello.
Los gemidos y lloriqueos de Bella no tardaron en oírse. Edward estaba tan impactado por la visión de sus pequeños vástagos; que se habia quedado paralizado.
-¿A ella si la perdonas; verdad?.- La voz de Jessica se transformó en un hilo de agonia.- Que difícil puede ser el perdón…cuando hay sentimientos por medio….tú la perdonas a ella; aunque tenia intención de destrozarte y destrozar el futuro de la pequeña rata de tu hija Alice…en el camino, se redimió y comprendió que seguía amandote y con eso basta…¿Y yo, Edward. Donde quedo yo?
Yo que te amado, olvidándome de mi misma….de que alguna vez no tuve que humillarme como lo estoy haciendo ahora para que me pagues con las migajas de tu atención…¿Me perdonaras Edward? ¿Haga lo que haga; me perdonaras?
Las manos de Jessica acariciaban con fuerza el cuello pálido de Jake.
Bella se irguió y caminó hacia Jessica, con la poca resistencia que le quedaba.
-Deja a mi hijo. Haz lo que quieras conmigo. Tú y yo. Las dos. No somos tan distintas…hemos querido hacer daño a este hombre por utilizarnos, de una manera u otra; enamorándonos en el camino…Deja a mis hijos Jessica…por favor.
Jessica parpadeó y soltó al niño que corrió hacia el lado de su hermano.
-Llevatelos. Yo me quedo con ella. Vete. ¿O prefieres quedarte?.- La voz de Jessica neutra; dio autenticos escalofríos a Edward.
Edward, caminó hacia sus hijos y los cogió de la mano a ambos, caminó unos breves pasos y se volteó a mirar de nuevo a Bella.
-Ahora vuelvo mi amor.- le susurró, con una sonrisa que no le llegó a los ojos.
-¡Maldita perra! ¡Te odioooooo!.- Jess agarró el revolver con fuerza y apretó el gatillo en dirección al cuerpo de Bella.
Se oyeron varios disparos. Un fuerte cuerpo cayó encima de Bella para cubrirla.
Ciega por las lagrimas tanteó el cuerpo inerte que se habia abalanzado encima de ella.
Vió su rostro y un grito ensordecedor, veló las aridas campiñas de Dempsey……

Continuará…….

viernes, 15 de abril de 2011

El Cisne Negro

EL CISNE NEGRO
Capitulo 33
Erick soltó el teléfono y caminó hacia Edward demente. Lo cogió por la pechera; lo levantó y le asestó un puñetazo en la mandibula, una patada; lo mando al otro lado de el salón dando tumbos.
Edward se revolvió ensangrentado y quiso defenderse. La voz de Bella; desconsolada y rota, no le dejó.
-Se ha llevado a los niños; Edward. Tu esposa ha secuestrado a mis hijos…

…………………………………………………………………………………………………………………………
-Tenemos suerte; el vigilante no está.- Jessica, habló para si misma, completamente desquiciada.
Caminaba detrás de los niños y los empujaba por la espalda, para que fueran más deprisa.
Desesperada por estar a cubierto y a salvo de ser observada; miraba hacia los lados y detrás de ella.
Algo le decía que habían puesto ya, un exhausto dispositivo policial, para ir en su busca.
Los niños cabizbajos, se miraban alternativamente y suspiraban; presos del pánico; algo les decía que aquella situación no era buena para ellos ni para aquella señora que venia unas cuatro veces al mes y ellos llamaban: mamá.
Jessica buscó con las manos temblorosas la llave que abría la puerta del pabellón de caza de su padre y se le escurrió de las manos, al dar con ella; al bajar a por ellas, se dio cuenta que uno de los niños; intentaba escapar.
-Tú; mocoso. Como te muevas un milímetro más. Le pego un tiro a tu hermano en la cabeza. ¿Has comprendido?
Los ojos de la mujer horrorizaron a Jake; y miró a su hermano, rogando por su vida.
Edward, habia decidido escapar, para poder pedir ayuda a alguien.
Jessica no sabia que aquellos niños; no eran unos niños normales. Cualquier niño de tres años; prácticamente era un bebé y no se replanteaba un ardid para escapar de las manos de una loca de atar; aquellos sí.
Jake y Edward, eran niños superdotados.
Entendian perfectamente todo y sufrían por las crueldades del mundo, desde que empezaron a razonar. Que fue; prácticamente a los dos años.
Tía Sarah y tío Jake, como ellos los llamaban; se equivocaban cuando intentaban que tuviesen otros amigos. Edward y Jake eran felices juntos y se comprendían.
Comprendian los problemas de los mayores; porque también eran los suyos.
Y se preguntaban muchas veces; la verdadera razón por la que ellos; al contrario que otros niños de su edad. No vivian con ella; con su mamá.
Tambien habían hablado de su padre; de aquel que no tenía nombre, ni rostro .
Y del que probablemente ellos; habían sacado todos sus rasgos, puesto que a su madre no se parecían técnicamente en nada.
La voz de Jessica hizo que se sobresaltaran y la miraron atemorizados.
-Sentaos, pequeños.- dijo con voz casi maternal.- Ahora, llamaremos a papá para que venga, y los conozca.
Edward y Jake se miraron y luego la miraron a ella. Fue Jake, el que tuvo el valor de preguntar.
-¿Sabez quien ez nuestro padre?
Jessica comenzó a reir , a llorar, hipar y gritar desgarradoramente.
-¿Qué si lo sé? Tú padre es mi marido y tu madre es su querida.
Jessica habia perdido el norte completamente, ¿ella suponía que aquellos niños de apenas 3 años iban a saber lo que era aquel apelativo?
Los niños bajaron las cabezas y pensaron en la palabra, lentamente,
Aquella mujer era la esposa de su padre; pero su mamá. Aquella que lloraba cuando los besaba, aquella mujer increíblemente tierna que los acunaba y se quedaba las horas enteras mirándolos a los ojos sin decir nada….aquella mujer era la querida de su padre….la mas querida…..
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
-Jessica…¿Pero como es posible que ella…?.- Los ojos de Edward vidriosos; miraban a Bella con autentico terror; las palabras que habían brotados de sus labios eran como dagas minúsculas que iba lacerando poco a poco su corazón.
Pero de pronto comprendió.
Ella sabia quien era Bella, fue ella misma la que le dijo la identidad del Cisne. ¿Hasta donde habia usado el poder que tenia y sus influencias, para averiguar el paradero de Bella? Y lo que era mas repugnante e importante. ¿Desde cuando lo sabia?
Comenzó a pasearse intranquilo; el pecho le dolia, y ya no ardían las heridas del rostro, provocadas por la ira de Erick.
Ahora era todo mas claro para él.
Jessica siempre lo supo.
Y nunca pensó que él iba a perdonar a Bella. ¿Pero que perdonar? ¡Si era ella la que debia de perdonarlo a él! Y ahora otra vez volvia a hacerla daño, indirectamente.
Sus hijos…
-Debemos llamar a la policía.- Erick, se pasaban la mano por su cabello rubio y miraba la escena apabullado.- No podemos perder el tiempo..tenemos que pensar.
-Sí.- Edward alzó la vista y caminó hacia el normando.-
El teléfono de Edward sonó.
La casa parecía un total caos; puesto que en aquel mismo momento, el timbre de la puerta también se escuchó y fue Erick quien abrió, mientras le daba instrucciones a la policía.
Eran Alice y Jasper.
-¡Papa!.- la pequeña duende, corrió hacia los brazos de su padre, quien apretaba en ese mismo instante al botón de “ aceptar” del celular.
-Hola queridísimo esposo….
-Jess…..-Edward apretó landibula y achicó los ojos; preso de una ira contenida.
Los ojos de Alice parpadearon, Bella se olvidó de respirar, Erick, le dirigió una mirada fría y se fue hacia otra parte de la casa para poder seguir hablando con los policías.
-Adivino que estas con ella……- la voz de ella; sonaba venenosamente calmada.
-Sí.- espetó él, agarrando el mobil con fuerza y apartando cariñosamente a Alice, de su lado.
-Yo también estoy muy bien acompañada. ¿ adivinas? Son dos hombrecitos. Dos. Y son igualitos a ti. ¿No es casualidad?
-Jessica, estas cometiendo una locura…deja a los niños…podemos hablar…
-¡Callate! Ahora las reglas las pongo yo, maldito hijo de puta. Quiero que vengas; con tu queridita….haremos un trueque. Los dos mocosos por “ ella”….
-Jessica; piensa lo que estas haciendo.- Edward sonaba absolutamente desesperado.- Por lo que hubo entre nosotros…
-¡Bastardo! ¿Por lo que hubo? Yo te amo, maldita sea..y tú siempre la quisiste a ella…a ella…. Si desapareciera de este mundo… ya no me debería de preocupar…- espetó ella, pensativa
-Iré solo, Jess. Volveré contigo. Dejaré a Bella. Pero deja a mis hijos.
Hijos. “Sus hijos”
Alice que miraba a su padre, sin pestañear, intentando entender. Sonrió abiertamente ante la perspectiva de que tuviera unos hermanos. Buscó a Bella con la mirada, y vió el total aturdimiento de su rostro; parecía perdida en sus pensamientos.
-No.- Jessica emitió un siseo, como si de una víbora se tratase.- La quiero a ella aquí...estoy en el pabellón de caza de papá. ¡Ah! Y Edward… cuidado con la policía….tengo un arma, y puedo hacer puding de cerebro..¿recuerdas que lo tomaba mucho?.- la voz de Jess adquirió un autentico matiz de locura.- Traete a Isabella.
Colgó.
Edward retiró el teléfono de su oído y miró a Bella, caminó lentamente hacia ella y se acurrucó a su lado, intentando calmarse, con el calor de ella.
-¿Qué te ha dicho, Edward?.- preguntó ella casi en un susurro. La voz le costaba de llegar a las cuerdas vocales; al igual que la respiración.
Edward, acarició su frente, sus labios, sus ojos …y la besó con fuerza en la coronilla, para después suspirar, abatido.
-Tiene los niños en el pabellón de caza de su padre. Sé donde está. Dice que debemos ir los dos; Bella. Te quiere a ti a cambio de los niños.- él la miraba con intensidad y rozaba sus labios casi con los de ella.
-Iré.-dijo ella decidida, pegando un salto del sofá.- Me arriesgaré a lo que sea por ellos…¡Dios mio, Edward, son tan solo unos niños…deben estar pasándolo muy mal!….
-Gracias a Dios, son pequeños y cuando pasen unos años apenas se acordaran.- dijo él, intentado quitar importancia, a toda aquella situación de autentica locura.
Bella lo miró con pena y sonrió débilmente, sin que esta sonrisa llegara a sus ojos.
-Sí. Sí lo recordaran. Son niños especiales; Edward.
-¿Especiales?.- las cejas juntas de Edward; le recordaron a Isabella el gesto de aquellos dulces hijos suyos, que ahora estaban apresados por una autentica tarada.
-Son superdotados.
Edward pestañeó y se volvió hacia Erick que en ese momento entraba a grandes zancadas, hacia el salón.
-La policía, ya la está buscando. Por lo visto la hermana de tu exmujer , la ha acusado de intento de asesinado. Cuando les he dicho lo que ha hecho con los hijos de Bella, no lo podían creer.- Se dirigía a Edward y casi le crujía la mandíbula, al tener que dedicarle alguna de sus palabras.
-¿Tanya? ¿Intentó matar a Tanya?.- Edward no podida asimilar toda la información de la que habia creido una mujer buena y compasiva. Lo habia engañado; como a un infeliz.
-Si. Por lo visto el accidente de coche de tu excuñada. No fue fortuito; precisamente.
Edward , dejó caer su hermosa cabeza cobriza, entre sus manos, revolviendo aquel cabello suyo, con las manos temblorosas.
Bella se levantó, dejando a Edward solo,y éste miró hacia la frágil silueta femenina que se dirigía hacia Erick.
-Oh…Erick, esa mujer ha llamado a Edward. Los tiene ella.- Bella se echó a llorar de nuevo, apoyando su cabeza en el fornido pecho de rubio.- Vamos a ir al lugar.
Erick cogió su celular con fuerza e hizo un movimiento para apretar un botón.
-Ni se te ocurra. Como vea policías, le da un balazo a uno de los niños.- Le dijo Edward seco, haciendo que Bella emitiera sonoros llantos adherida al pecho de Erick.- Iremos Bella y yo…Jessica, quiere a Bella. Pero yo no se lo permitiré. ¿Bella?.- preguntó, él, levantando su cuerpo del sofá y caminado hacia el normando y la mujer que amaba.
-Sí…vamos.- Bella sorbió ligeramente y se separó de Erick, que la cogió por un codo.
-Yo también voy.
-Ni se te ocurra. Si te vé, puede pasar algo..no voy a poner en peligro la vida de mis hijos o la de Bella porque a ti se te pegue la gana, de hacerte el machito.- siseó Edward, que ya estaba a su lado, enseñando los dientes como una perro de caza.
-Iré. Los seguiré. Tranquilo, no se dará cuenta. ¿Crees que esa mujer alocada puede tener a alquien mas que la ayude? Es una mujer con dos niños….si voy con vosotros, sin duda será mejor.- espetó Erick, duro sin mirar a Edward. Su mirada estaba clavada en los ojos chocolates de Isabella que lo miraba con ternura.
-Esta bien.-dijo Edward a regañadientes. – Pero a una distancia prudente. No quiero poner en pel…
-¿Y tu crees que yo si?.- Erick, miró a Edward y y arrugó la nariz como si su olor lo quemara.- No perdamos mas tiempo en palabrería y vámonos.
Se despidieron de Jasper y Alice que habían admirado toda aquella con una extraña confusión.
Sacaron los coches y fueron hacia las afueras de Dempsey…al pabellón de caza del Jhon Stanley…
Continuará.
Dos capis mas, el epilogo y se acabóooooooooooooooooooooo..¡me da mucha pena!!! Pero es mejor asi…jejjej¡¿Me dieran que les pareció?
Besos hermosas, las quiero de verdad, esto es un regalo para todas ustedes!!!!

lunes, 4 de abril de 2011

El Cisne Negro

EL CISNE NEGRO
Tranquilo. Ellos no viven conmigo. Los tiene mi tia y el marido de ésta.
-Ven a ducharte conmigo. Me importa un bledo el imbécil de Erick Northman. Ven.- La alzó de la cama en volandas y se la llevó al baño adjunto que tenia Bella en su habitación.
Antes de abrir el grifo de la ducha, él acarició con premura aquella cicatriz; con una sombra de tristeza en los ojos.
-Siento tanto, haberte hecho pasar por esto sola ;Bella. No soy digno de ti. ¿Cómo se llaman?
Bella sonrió y acarició su torso desnudo, algo ruborizada.
-Edward y Jacob.
Edward frunció el ceño y maldijo entre dientes…
-Son iguales que tú, Edward. Tanto; que me dolia tan solo mirarlos.

CAPITULO 32
-Oh…Bella…me faltará vida para amaros…- susurró él, acariciando con premura su mejilla, sin dejar de mirarla a los ojos…-Quiero verlos. ¿Es eso posible; mi amor?.- preguntó, muy cerca de sus labios, hinchados de tantos besos frenéticos.
-Dame tiempo; Edward; todavía tengo que aceptar el hecho de que estes aquí conmigo; de que me ames…..¿Que va a ser de nosotros ahora? Tú tienes una esposa..
-No.- selló los labios de ella, con sus dedos mojados, mientras la alcachofa de la ducha los mojaba.- Ella comprenderá…siempre supo que estuve enamorado de ti; que no te olvidé.- La abrazó con fuerza.-¡Dios mio,Bella! ¿Esto no es un sueño, verdad? Tengo miedo de despertar y que te desvanezcas entre mis brazos. Dime que no lo es. Dimelo.
Ella se puso de puntillas y lo besó con pasión.
-Esto no existe en los sueños, Edward Cullen.- dijo seria; mientras que, avariciosa, acariciaba el trasero fuerte y torneado de él, mandando olas de lujuria a su bajo vientre y pechos.- Aunque tú lo seas; mi amor…
No habia mañana para ellos; ahora.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………

-¡Mamá! ¡Coge el el maldito teléfono! ¡No deja de sonar!.- Leah,, oyó los pasos de su madre; arrastrados y el teléfono dejó de sonar.
Se puso los calcetines de hacer deporte a trompicones mientras salía a pata coja de la habitación donde estaba el vestidor.
Sue, estaba lívida y Leah, corrió a coger el teléfono; que amenaza de desprenderse de la mano de su madre, por inercia.
La miró con ojos interrogantes y Sue; como en estado catatónico, se quedó parada al lado de su hija, sin respirar.
-¿Quién es?
-¿Bella?.- la voz telefónica; era histérica y a Leah comenzó a galoparle el corazón; como si de centenares de caballos se tratara.
-No soy Bella. Pero soy Leah…¿Eres tú; Sarah?
-Sí. ¿Y Bella? ¿Y porque se ha llevado a sus hijos sin decirme nada? Cuando fui a buscarlos a la guardería, la directora me dijo que habia venido su madre a recogerlos. Me dio la descripción detallada de Bella y me quedé mas tranquila. Pero te aseguro Leah, que me va a escuchar…te lo juro….Jake esta que saca humo por las orejas…He llamado a su casa; pero no me coge el teléfono. He pensado que quizás estuviese ahí contigo. ¿Esta?
Leah, tragó en seco y miró a su madre, que caminaba hacia el sofá , como un autómata y se sentaba; mirándola con los ojos aterrorizados.
-No. Tranquila. Debe de haber salido al parque con los niños o algo.¿Sarah? ¿Sabes si la directora les dio personalmente los niños a Bella?
-Sí. Estaban dormidos. Por lo visto a mi sobrina le dio la perrera de llevárselos de improviso.
-Ya. .- volvió a tragar y notó que comenzaban a temblarle las manos.- En cuanto vea a Bella le digo que te llame¿si?.
-Por favor; Leah.
-Si. Tranquila.
Leah, colgó y como un peso muerto; cayó al suelo; destruida…
-Sabia que algo parecido pasaría algún dia. Lo sabia .- Sue, tenia la mirada perdida y dos gruesas lágrimas recorrían sus mejillas arrugadas y casi sin vida.- Bella ha estado jugando con fuego demasiado tiempo- Vosotras creeis que yo soy tonta. Y no lo soy; soy vieja y os llevo muchos años de ventaja. ¿Leah, Bella estaba en su casa cuando volviste no?
Leah, asintió levemente , limpiándose la cara mojada por las lagrimas.
-¿Quién odia a Bella tanto, como para llevarse a sus hijos?
-No lo sé mamá.
- Y lo mas importante, saber que ella tiene dos hijos. Un ser poderoso que le ha seguido los pasos en silencio; sin hacer ruido. Pero sabiendo muchas cosas de ella…
-Ha sido una mujer mamá.- Leah, abrió mucho los ojos, y como una aparición le vino a la mente la joven esposa de Edward Cullen , caminó a gatas hacia su madre, para cogerle el rostro entre las manos.- Mamá….la mujer de Edward Culllen. ¿Quién mas podría odiar a Bella? Es una mujer herida…tenemos que llamar a la policía…y lo mas importante, llamar a Bella.
-Ojala y no le haga daño a los niños…- susurró Sue; con tristeza.
Leah, ya habia cogido el teléfono y llamaba a la policía…..
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-Jake, no es mamá.- susurró, el mas menudo de los hermanos al otro.
-Ya lo zé. ¿Pienzas que zoy tonto? He vizto muxhas vezes a mamá y ella no es. Ademaz. Mamá siempre esta triste cuando nos ve. Eza señora esta enfadada…
-¡Callaros de una maldita vez, hijos del demonio!¡Si no lo haceis, juro que ostiro por la ventanilla del coche!
Los niños se miraron asustados y comenzaron a llorar en silencio.

Jessica se quitó la peluca oscura en cuanto la odiosa directora del centro donde tenían a los pequeños hijos de la putita, los metió dentro del coche.
Los niños no habían preguntado nada y aquello la hizo violentarse aún más.
Queria verlos sufrir. Le importaba un bledo que fueran niños.
Lo mas importante es que eran los hijos de la maldita de Isabella Swan y de “ su marido”; porque Edward Cullen era su marido; pesase a quien pesase.
Habia tomado camino a Dempsey; un pequeño pueblo, donde su padre tenia un pabellón de caza.
Desde allí; llamaría a Edward y le haría ir para conocer y despedir a sus hijos.
Bufó disgustada; mientras se limpiaba las lagrimas que surcaban sus ojos.
Tenia a toda la policía de Londres y alrededores detrás de ella y aquello la ponía en una complicada situación.
Todo se acaba:…pero nunca pensó que se acabara tan pronto para ella…
….Claro que si acababa para ella; se acabaría para todos los que habían hecho de su vida un maldito infierno los últimos años.
Todo comenzó el dia que Edward le habló de ella.

Algo en su interior le dijo que aquella maldita zorra, estaba todavía en el mundo de los vivos…y decidió emplear todo lo que tenia en su mano para encontrarla y alejarla para siempre de Edward.
Rió como una loca, al recordar como la casualidad hizo que la encontrara.
Queria darle hijos a Edward; y antes de casarse quemó el ultimo cartucho que tenia a su alcance.
FLASH BACK
Habia una prestigiosa clínica privada en Carnaby .
Era de medicina familiar. Pero estaban muy avazados en tratamientos de fertilidad.
Mientras caminaba por los pasillos, antes de dar con el mostrador de la consulta de fertilidad; unos niños llamaron su atención.
Apenas tendrían tres años ; corrian nerviosos de un lado a otro, hasta que toparon con ella.
Los ojos de uno de ellos se encontraron con los de Jessica y ella notó que le faltaba la repiracion.
La voz de una mujer la devolvió al mundo real.
Alzó el rostro y la vió.
Pelo castaño chocolateado, menuda, piel blanca; tanto que parecía transparente….
-Mamá…
El niño despegó los labios para dirigirse a ella.
Jessica mantuvo su mirada fija y recorrió con los ojos la dirección de la mujer que llevaba a su hijo en los brazos.
Avanzaba hacia una sala de espera y decidió seguirla.
La mujer se sentó al lado de otra, una mujer de rasgos muy distintos a ella. Piel olivácea, con cabellos negros y ojos tan oscuros como el carbón.
Jessica se sentó en una de las sillas vacantes y esperó a que hablaran entre ellas.
-Es un simple resfriado, no te preocupes…todos los niños tienen que crear defensas; nena.
-Si; ya lo sé. Leah. Pero no puedo evitar preocuparme por ellos…son tan pequeños; y no están conmigo. Si todo fuera normal…
La mujer llamada Leah, cogió la mano a la castaña.
-Yo estoy contigo; tu tia está contigo, Jake, está contigo. ¿Qué mas quieres?
Ella se quedó un momento pensativa.
-Llevas razón; Leah.
-¿Cuántos días te quedaras con ellos, Bella?
“Bella”,
“Bella”
“Bella”
No era posible.
-¿Edward y Jake Swan?.- la voz de megafonía, se perdió en la mente de Jessica.
Vió como Bella se levantaba y cogia a sus dos hijos de la mano.
“Edward y Jake Swan”
Los hijos de Edward…de Edward…
Salió de allí como alma que lleva el diablo .
Supo todo de ella. Todo.
Pero no contaba con que Edward la encontrara de aquella manera; siendo el Cisne Negro.
Se rió recordando la cara de obtuso que puso al decirle la verdad sobre su amor. Honesto y tierno.
Pero aún y asi; algo le decía que Edward habia perdonado a Bella.
Que aquella mujer a la que odiaba con todas sus fuerzas, le habia dado todo lo que ella no habia podido: amor y semillas…
…Las semillas de él mismo germinando en ella.
Ella era una piedra. Una cosa yerma que no tenia nada en su interior.
FIN DEL FLASH BACK
Volvió a restregarse los ojos con el puño y dio un volantazo; perdiendo el control del coche por unos momentos.
Los niños gritaron y ella se giró; dirigiéndoles una sonrisa de lobo; hambrienta de maldad.
-Pronto veréis a vuestro padre.- les dijo, cambiando de marcha y conduciendo como una autentica tarada.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Erick Nortman aparcaba su Sedán ultimo modelo, justo de frente al jardín de Bella.
Frunció el ceño, al ver otro coche estacionado en el mullido césped del interior.
Puso la alarma del auto y avanzó hacia la puerta de la entrada.
Picó al timbre y esperó pacientemente.
La puerta se abrió y al ver quien lo recibía, rechinó entre dientes.
-¿Qué mierdas haces aquí?.- le espetó duro; juntando su pecho con el de su contrincante.
-Algo que tú no harás jamás.- inquirió Edward; con la mirada llena de odio.
-¿Erick?.- la voz de Bella.
Edward se apartó y Erick la miró de arriba abajo; respiró hondo para dejar escapar el dolor que sentía su corazón.
Estaba diferente. Como un dia la vió, en aquella fiesta en casa de Cullen.
Hermosa, inocente y feliz. Muy feliz.
Comprendió en seguida; lo que significaba aquello, y le sonrió, creando un vinculo de conexión para que ella comprendiera.
El sonido del teléfono; los dejó solos a Edward y a él.
-No te la mereces.- dijo Erick, entrando al salón y mirando duramente a Edward.- Por muchos años que vivas; nunca te la mereceras. Has tocado las alas de un angel ; después de haber caído y has vivido para contarlo. ¿Sabes lo que te envidio, Edward Cullen?
Edward, miró por primera vez con respeto a aquel muchacho rubio. Bajó la cabeza con humildad y se abrazó a si mismo, incontrolado por la felicidad.
-Lo sé. Y me levantaré todos los días jurándole amor eterno. A ella y a mis hijos…
-¡Noooooo!.- la voz de Bella hizo que ambos corrieran hacia su encuentro.
Ella estaba en el suelo; con el teléfono en la mano y Leah, pegando gritos como una loca, al otro lado del auricular.
Erick cogió el aparato mientras Edward intentaba de reanimar a Isabella; que yacia en el suelo desmayada.
-¿Con quien hablo?. – Erick , hablaba con la vista puesta en el cuerpo inerte de Bella.
-¿Erick? Soy Leah. Jessica Cullen se ha llevado a los niños….ha raptado a los niños haciéndose pasar por Bella…¿Está el hijo puta de Edward Cullen ahí? ¡Desgraciado! ¡Porque tuvo que aparecer!....
Erick soltó el teléfono y caminó hacia Edward demente. Lo cogió por la pechera; lo levantó y le asestó un puñetazo en la mandibula, una patada; lo mando al otro lado de el salón dando tumbos.
Edward se revolvió ensangrentado y quiso defenderse. La voz de Bella; desconsolada y rota, no le dejó.
-Se ha llevado a los niños; Edward. Tu esposa ha secuestrado a mis hijos…

Continuará…..
Juuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!
Madre mia!! No me maten ok???

martes, 22 de marzo de 2011

El Cisne Negro

E L C I S N E N E G R O
Capitulo 30
Edward la miró unos segundos; perdiéndose en el matiz de sus ojos castaños y suspiró de nuevo, decidido a aclarar todas las preguntas que se formaban en su mente, después de haberla hecho suya.
Volvió a besarla, mordiendo cuidadosamente su labio inferior y recorriendo con su lengua su cuello y su escote.
Ayudado por sus manos, comenzó a juguetear con sus pezones que, duros y perturbadores, clamaban por ser asistidos de caricias por parte de él. Los pellizcó con ternura, haciendo que saliesen de los labios de ella, gemidos entre cortados y poseyó con su boca uno de ellos, sintiendo la dulzura de su textura en su boca.
Creyó morir de placer. Admiraba el placer del rostro de ella; haciendo que su miembro diera tirones. Si Bella continuaba gimiendo asi. Él no llegaría a penetrarla, se moriría de placer mucho antes.
…………………………………………………………………………………………………………………………………


-No me contesta, Jazz. Y lo he llamado mas de 10 veces. Esta última vez; ha saltado el buzón de voz.- Alice Cullen se frotaba las manos nerviosa y mordía las paredes de su boca con ávidez.
Jasper, trató de calmarla; de hecho llevaba haciéndolo ya hacia un rato; pero la pequeña Alice, paseaba de un lado a otro de la estancia.
- Nunca hubiese pensando que Jessica, obrase de esa manera. Tenemos que dar con ella. En estos momentos es capaz de hacer cualquier locura. Temo por tu padre. Pero también temo por Bella.
Alice se paró en seco y miró a Jasper con los ojos desorbitados.
-¿Bella? ¿Tú crees que ella sepa, donde encontrarla?
-No sé hasta donde puede llegar su maldad.- Jasper , se quedó un momento perdido en sus pensamientos. -¡Erick!. Sí. Él, Erick puede sacar a Bella del país mientras que todo esto se soluciona.
Alice se sentó lentamente en el mullido sofá de la sala de estar. En la mansión Cullen.
La llamada de Jhon Stanley, preso del horror, habia dejado a Jasper sin habla, por mas de unos minutos, después de haber cogido la llamada telefónica.
El peso de la conciencia, pesaba sobre sus hombros y después de averiguar por parte de uno de sus hombres de confianza, los planes de su hija; no habia dudado ni un segundo en llamar al futuro yerno de Edward.
Las pesquisas sobre Isabella Swan, estaban muy perdidas en el tiempo. Jessica ya tenia fé de su paradero desde el primer momento que pisó el altar con su rico esposo.
Sabiendola también madre de dos hijos y los mas importante aún; que el padre de aquellos niños; era Edward Cullen.
En su adormilada felicidad, hasta hacia breves semanas, siempre tuvo bajo su poder la evidencia de saber, que la mujer que amaba Edward, estaba no muy lejos de donde ellos vivian ,haciendo una doble vida y omitiendo esta oscura realidad a su esposo.
La bomba le habia estallado de las manos; al despertar Tanya Webber; la ex amante de Edward y hermana de su ex esposa. Incriminando a Jessica, de su mas que posible intención de asesinarla.
La policía la buscaba, y él la habia llamado, para que se entregara voluntariamente. Pero todos aquellos pensamientos habían sido en vano.
Jessica le habia contestado con un “ Antes de hacerlo, tengo que conocer a alguien; papá”
Aquellas fueron sus ultimas palabras, antes de colgar el celular y dejar a su padre postrado en la mas cruel realidad; su hija distaba mucho de ser la niña dulce y amistosa que él recordaba. Se habia convertido en una persona vil, que no conocía la barrera del bien o el mal, actuaba por instintos. Y lo mas duro era saber, que tenia que ayudar a las fuerzas de seguridad a dar con el paradero de su hija.

Iría a por Isabella Swan. Y tal vez a por sus hijos. Los hijos de Edward, aquellos que ella nunca podría tener, debido a varios bultos enquistados que le aparecieron en los ovarios a una muy temprana edad.

……………………………………………………………………………………………………………………………………….
Edward acariciaba los pechos desnudos de Isabella con las manos encongidas; por el temblor de sus caricias.
Él mismo temblaba también. Tenerla allí, tumbada y ofrecida en cuerpo y alma para él, era aquel sueño remoto, encapsulado en el tiempo, con el que en ningún momento pensó en realizar.
-Te amo.- le susurró antes de pasear sus dedos por el vientre de ella; haciéndola gemir de nuevo, olvidando el tiempo y el espacio. Todo.
-Yo también te amo. Edward. He querido luchar contra eso…pero no he podido…
-¡Shhh!, no digas nada mas; mi vida. Ahora somos tú yo. Sólos, mirandonos a los ojos y reconociéndonos. Quiero amarte tanto, Isabella Swan…
Arremetió con fiereza sus labios abiertos en pos de los de ella y juntos comenzaron a acariciarse lentamente, pero apasionadamente.
Posicionado encima de ella, volvió a bajar por su cuello, escote, pechos, vientre…hasta llegar a la altura de su sexo, donde suspiró al contemplar su monte de venus rasurado y aquella pequeña cicatriz que apenas se cubría.
Bella lo miró inquieta. ¿Seria buen momento para decirle que era padre de dos hijos? Desde luego; que no lo era. Pero si él le preguntaba, no iba a tener mas remedio que contestarle. ¿Cómo reaccionaria?
Edward suspiró, y separó las piernas de su amada, para poder admirar con devoción la hendidura de su sexo sonrosado y preparado para él. Acarició levemente ésta y Bella elevó ligeramente las caderas, victima del placer producido. Él sonrió muy pagado de si mismo, y continuó con aquellas suaves caricias, sin apartar sus ojos del rostro de ella.
Poco a poco, los dedos de Edward, comenzaron a juguetear con la parte mas sensible de ella, y Bella cerró los ojos con fuerza al notar que aquellas caricias la iban a hacer explotar mucho antes de lo que hubiese imaginado. Pero él paró y bajó la cabeza.
Fue maravilloso, sentir los labios de Edward en su intimidad. Tan maravilloso como tierno. Insinuantes besos alrededor de su hendidura y poco a poco lamia de pasada su clítoris; como sin querer hacerlo. Rozándolo. Haciéndole perder el control.
Fue en el momento que Bella se dejó caer; cuando él tomó todo su centro en la boca. Saboreándolo lentamente y metiendo la lengua en su intimidad; como si de su falo se tratase.
Bella hubiese podido arrancarle mechones de cabello; pero no lo hizo. Extasiada, acarició el sedoso cabello de su amado y gritó su nombre, como si esto fuera lo último que fuese ha hacer en la vida.
Edward; complacido y excitado. Subió hacia su rostro y la besó. Haciéndole, probar el aroma de su intimidad. Bella satisfecha y excitada, apretó los hombros de él hacia ella, y enroscó con sus piernas, las caderas de Edward; invitándolo así a que se hundiese en ella, para ser uno de nuevo. Pero esta vez; de una manera completamente diferente.
Edward acarició el rostro de ella y embistió de una sola vez un miembro en su centro. Haciendo que ambos se miraran sorprendidos, por el inmenso placer.
-Edward….
-Si mi vida…si…
El dulce vaivén de las caderas de Edward, fue magníficamente acompasado por ella. Haciendo fuerza con sus caderas, para que pudiese penetrarla mas a fondo.
Él sonrió con la mirada oscura de deseo y se adentró con mucha mas fuerza dentro de ella, perdiéndose en aquella locura de dicha y de placer.
-Más rápido, mi amor.- susurró ella; perdida en aquel mar de emociones y de sensaciones.
Él devoró su cuello con propiedad y comenzó embestir con fúria. Alcanzando niveles de placer inimaginados hasta la fecha.
Sus jadeos, susurros, y aquel aroma a sexo que se podia percibir en el amplico comedor de la casa de Bella, era el escenario perfecto para una sintonía de amor y devoción que distaba mucho de lo carnal de la situación.
Eran dos almas entregándose en cuerpo y alma.
Con ansias y fuerza; como el tiempo les negó en su principio.
Enmendando aquel cruel error, del pasado.
Pasando pagina y sellando así, la prueba de amor mas bella conocida: La completa entrega; de los dos.

-Ven.- susurró,., Edward entre jadeos.
Le agarró una mano y la puso en pie.
Él se sentó en el sofá y con un gesto maravillosamente sensual, la guió para que se sentarse a horcajadas encima de su falo, magníficamente erguido para ella.
Cuando ella notó que el miembro de él se hundía dentro de ella; cerró los ojos con fuerza, apresando su labio entre sus dientes.
-Dios, mio Bella…no hagas eso…eso no….
Ella le sonrió, y lo besó , agarrando su rostro y cabalgando sobre él con absoluta sensualidad.
-Me voy a ir , Edward…y esta vez quiero que lo hagas conmigo….
-Si.- jadeó.- A sus ordenes; bella dama…pero dime cuando…
Ella asintió perdida como estaba en sus propias delicias emergentes del vientre.
Cuando el nudo comenzó a desatarse, juntó las cejas y cerró los ojos; avisando así a Edward ,de que su momento culminante estaba por llegar.
Edward la cogió en volandas y la apresó a una de las paredes; haciendo que ella envolviese sus piernas en las caderas fuertes y perfectas de él.
Estallaron los dos juntos. Haciendo Edward una perfecta tarea por su parte. Concienciandose de explotar con un inmenso placer, mirando aquellos ojos chocolate y pediendose en ellos al prolongar el éxtasis con vaivenes mas lentos para saciarse de aquella felicidad sin igual. Sin fuerza, con lentitud, con devoción, con absoluto amor…..hacia ella. Hacia su Isabella….
………………………………………………………………………………………………………………………………..


-Tienes que marcharte, Edward.- Bella reposaba en sus brazos. Despues de haberse amado dos veces mas,ya en la habitación de ella.- Erick, va a venir. Y no quiero que te encuentre aquí.
Edward, se tensó y ella levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.
-Tranquilo. Te amo a ti. Sólo a ti. No debes temer nada.- Bella le habia sujetado con las manos, su rostro perfecto y lo miraba con absoluta adoración.
-Me iré; si así lo quieres, mi amor. Pero creo que antes tenemos que tratar algo, que me ronda en la cabeza desde que ví tu cuerpo desnudo.
Bella, buscó algún tipo de mal humor en los ojos de Edward y respiró, apartándose de sus brazos y dándole la espalda.
-¿Qué quieres saber?.- le dijo seca, haciendo que él se irguiera sobre sus brazos y le apresara la cintura entre ellos.
-Angela tiene una cicatriz parecida a la tuya. Fue de su intervención; cuando Alice nació. ¿Tú…tú…tienes hijos?
Bella giró el rostro, para mirarlo interrogante. Era la hora de la verdad. Y las cartas,habia que ponerlas encima de la mesa.
-Si.
Edward, aflojó su agarre.
-Yo te amo. Y estoy dispuesto a querer a tus hijos como si fueran míos. No te preocupes mi vida…yo solo quiero nuestra felicidad…
-Edward….-Bella se dio la vuelta nuevamente y lo encaró mirándolo a los ojos.- Tengo dos hijos. Gemelos. Tienen tres años.
-Edward parpadeó, extrañado y se llevó la mano al rostro con la mirada perdida.
-¿Dónde están?.- la apremió, sujetándola con algo de fuerza el brazo.
-Tranquilo. Ellos no viven conmigo. Los tiene mi tia y el marido de ésta.
-Ven a ducharte conmigo. Me importa un bledo el imbécil de Erick Northman. Ven.- La alzó de la cama en volandas y se la llevó al baño adjunto que tenia Bella en su habitación.
Antes de abrir el grifo de la ducha, él acarició con premura aquella cicatriz; con una sombra de tristeza en los ojos.
-Siento tanto, haberte hecho pasar por esto sola ;Bella. No soy digno de ti. ¿Cómo se llaman?
Bella sonrió y acarició su torso desnudo, algo ruborizada.
-Edward y Jacob.
Edward frunció el ceño y maldijo entre dientes…
-Son iguales que tú, Edward. Tanto; que me dolia tan solo mirarlos.

Continuará…

viernes, 18 de marzo de 2011

El Cisne Negro

EL CISNE NEGRO
CAPITULO 29
-¿Qué ocurre, Leah?.
Bella se habia levantado de la cama con un mal presentimiento. Algo en su interior clamaba, a gritos que la caja de Pandora iba a ser abierta y ver a Leah, paseándose de un lado a otro de la estancia; corroboró aquellas sospechas.
Su amiga la miró con un dedo en su boca; intranquila.
-Eric,ha llamado Bella. Creo que lo sabe todo. Viene a pedirte en matrimonio. Ese hombre quiere darte la estabilidad que tienes…
Bella se pasó una mano por la maraña de cabellos y se sentó cabizbaja en uno de los sillones que tenia en el enorme salón de su casa.
-Sabiamos que esto podia pasar.- susurró, mirando el suelo.
- ¿Qué le vas a contestar?
Leah caminó hacia ella y le cogió una de sus manos; que temblaban.
-Leah.- Bella miró a su amiga a los ojos.- Estoy cansada de jugar al gato y al raton. He vivido todos estos años; en una mentira. Eric es un hombre bueno. Pero no es el hombre que amo. Tú lo sabes bien.
-¡Maldita seas, Isabella Swan! ¿Me vas a decir ahora que quieres estar con Edward? ¿Con el hombre que te echó de su casa? ¿Con el hombre que prácticamente te violó? ¿Con el hombre que te ha desnaturalizado ante tu hijos?
Bella se tensó y apartó con crueldad la mano que apretaba Leah.
-No metas a los niños en esto.
-¿Qué no los meta? .- farfulló Leah entre dientes.
-Voy a durcharme. Necesito estar arreglada para cuando venga Eric. Leah; por favor; dejame sola ahora. Debo de pensar, fríamente que es lo voy a hacer con mi vida…
Leah escrutó a su amiga con la mirada y suspiró.
-¿Te vas a quitar la mascara de una puta vez?.- le preguntó llena de ira.
-Estoy deseándolo. Quiero ser libre de nuevo. Es demasiado el peso que llevo sobre los hombros. Como te he dicho muchas veces; quiero volver a ser Bella Swan y tener una vida normal. Poder mirar a mis enemigos con el rostro descubierto.
-¿Y quien se suponen que son tus enemigos? ¿Edward Cullen? ¿Ese hombre con el que te estas acostando? ¿Crees que no lo sé? Despues de soltarle a Eleazar que ya no querías acostarte con ningún hombre mas que no fuera de tu agrado……Y cuando apareció él; todo se fue al garete….
-No lo entienes; Leah.
-Si. Entiendo perfectamente. Sigues enamorada de él. Y todo ese odio que dices tenerle es mentira. Es un velo que no te deja ver tus verdaderos sentimientos.
-Voy a ducharme; Leah. Dejame respirar. Por favor. Por la amistad que nos une. Debo de pensar.
Leah recogió su abrigo; sin mirar a Bella. Caminó hacia la puerta, la abrió y dio un fuerte portazo sin mirarla.
Bella emitió un jadeo y se llevó la mano a la boca . Comenzaron a formarse lagrimas en sus ojos y corrió hacia el baño para arrancarse el camisón, dejándolo hecho trizas.
Abrió el grifo del agua y se metió en la ducha.
Imágenes muy vividas de la noche anterior; le ofuscaron el pensamiento.
Las lagrimas se perdieron con el agua de la ducha que caia por su rostro y comenzó a lloriquear como una niña, muerta de miedo. Amaba a Edward y volver a verlo y haber hecho el amor con él, habia corroborado aquel sentimiento velado que ella no quería que saliese a la superficie. Seguia enamorada de él, lo amaba y no se sentía con fuerzas de utilizar a los niños como habia planeado desde un principio; para amargarle la existencia.
Aquel ser que habia trazado aquel plan. Ya no era ella. Aquel ser estaba cegado por el odio, que no difería mucho del amor que le procesaba.
Edward…
Edward…
………………………………………………………………………………………………………….

Edward Cullen, habia dejado a su mujer allí tirada en la habitación del hotel y habia cogido el volvo, preso de la locura. Desquiciado.
Conducia por las calles de Londres a una velocidad no permitida y las llamadas insistentes de Alice; no lo dejaban concentrarse en todos los pensamientos que se agolpaban en su cerebro.
El trayecto hacia la casa de Bella se hacia interminable y sus manos nerviosas, agarraban el volante con inseguridad.
Aún podia escuchar la risa maquiavelica de Jessica al marcharse del hotel como un loco.
Isabella Swan y el Cisne negro…..
Todo habia caído sobre su propio peso y él habia sido un imbécil.
De repente recordó los manuscritos de la chica, aquellos que le habia entregado el mismo dia de la fiesta…la misma noche del incidente con Alice. El mismo dia que la forzó.
Habia sido tan iluso. Habia tenido la verdad en sus narices todo este tiempo y no habia sabido verla.
Estaba eufórico; pero también estaba muy cabreado. Bella habia estado prostituyéndose por su culpa…habia vendido su cuerpo… Una y mil veces se maldijo por ser tan inhumano y casi rezó para no llegar a su casa sin estamparse contra un maldito muro y poner fin a aquel sufrimiento al que estaba sometido.
Divisó la casa y dejó el coche apostado fuera del jardín.
Suspiró un par de veces pasándome las manos sobre el cabello nervioso.
No tenia ni idea de lo que iba a decirle.
Lo que sabia a ciencia cierta es que quería sacarla del prostíbulo y llevarla consigo. Le importaba un comino Jessica y todo el mundo. Solo estaban ella y él….y él la amaba tanto…recordó como le hizo el amor la noche en la que él creyó estar con el Cisne y apretó los puños tantos que los nudillos se volvieron blancos.
-Dios, mio.- susurró, antes de salir del coche.- Dame fuerzas. Porque me siento un maldito…
Salió del coche y caminó rápido hacia la puerta del a entrada.
Pulsó con un dedo el timbre de la puerta y esperó.
Al ver que nadie abria; comenzó a dar fuertes puñetazos a las puertas y a gritar .
-¡Bella! ¡Abreme la puerta!.- Apoyó la frente en la puerta; algo mareado y oyó la cerradura que se abría.
La contempló serenamente. Con el cabello mojado, aquella minúscula bata que la cubria y aquel rostro enrojecido por la inminete ducha que se habia estado dando.
-Edward….
Él empujó puerta y ella caminó hacia atrás algo asustada.
De un fuerte empellón, el hombre cerró la puerta tras de si y caminó hacia ella enloquecido por la pasión de sus curvas y saberla suya en todos los aspectos.
-He venido por ti.- siseó sin dejar de mirarla.- Lo sé todo.
Bella se llevó una mano a la boca y sus ojos se volvieron vidriosos de repente.
-No entiendo…- susurró, sin dejar de mirarlo.
-Bella.- se acercó mas a ella; casi rozandola.- Por favor…perdóname…te amo; te amo tanto…y me siento un maldito por haber hecho de tu vida un infierno…
Bella se tensó aún mas y cerró los ojos; escapando de sus ojos dos gruesas lagrimas.
-Por favor…. Edward…vete…
-No… - tímidamente, pasó una mano por la lazada de la batita de raso minúscula que la tapaba.- He sido un imbécil..siempre has sido tú..mientras que amaba al Cisne Negro; pensaba que eras tú a quien amaba. ¿No lo entiendes? Me imaginaba que era tu cuerpo al que besaba y tú me correspondías..y pensar que siempre has sido tú, mi amor…..eres mi locura; Bella…estoy ardientemente enamorado de ti. Siempre lo estuve, desde el primer dia que te ví, con aquel extraño atuendo de colegiala algo menudo para tu cuerpo de diosa…Bella….¿Podras perdonarme alguna vez?
La voz de Edward; se habia vuelto un susurro sensual, una firme promesa gutural de ardor y sensualidad.
Bella notó como su cuerpo reaccionaba a aquellas palabras y se maldijo interiormente por ser tan débil frente a aquel hombre.
-He vivido una maldita pesadilla por tu culpa.- espetó ella, intentando sonar lo mas indiferente posible; mientras notaba los dedos de él deshaciendo la lazada de la bata.
-Necesito que me digas que eres el Cisne, Bella, necesito que me lo confirmes. Si no me voy a volver loco..
-¿ Porque?.- preguntó ella dejando escapar un gemido de sus labios. Edward ya habia llegado a su vientre y tocaba con la yema de sus dedos las costillas como si fueran las plumas de un angel.
-Diras que soy un maniaco. Pero necesito saber, que me lo digas …
-Si ,Edward. Yo soy el Cisne Negro.- Bella alzó levemente la barbilla y lo miró a los ojos. Aquellos ojos que dejaban a la altura del betun todas sus futuras hazañas belicas , contra aquel hombre que le hacia volver a sentirse viva. El mismo hombre que la mató, interiormente.
A Edward se le paró un momento el corazón; ante las palabras de aquella mujer que inundaba sus sueños y sus anhelos . Dejó escapar un gemido de fustracion y suavemente sus manos viajaron hacia sus pechos . Cerró los ojos fuertemente y se mordió un labio, victima de la excitación. Abrió completamente la bata y dejó que se deslizara por los hombros de Bella; para asi poder contemplarla abiertamente.
Suspiró victima de todos sus anhelos y recorrió con la mirada todo el cuerpo desnudo de ella.
De repente ; algo en su cuerpo se tensó. Como un interruptor dentro de su cabeza.
Una cicatriz lo bastante grande para que no pasara desapercibida, hizo que su ceño se frunciera . Un poco mas arriba de su pubis, habia una delgada línea…algo parecido a lo que tenia Angela cuando le tuvieron que sacar a Alice por medio de una cesarea.
Recorrió esta líneas con sus dedos y se agachó, besando la cicatriz; algo confundido .
Bella se sintió acorralada. ¿Sabria Edward lo que significaba aquella cicatriz, que el tiempo habia coloreado de un marron claro; pero que era fácilmente destacable en su piel marfileña.
Edward se irguió, para mirarla profundamente a los ojos y se aproximó a ella con miedo. Temia ser rechazado.
Sus alientos se entremezclaban el uno con el otro y el gemido de él, al sentir los duros pezones de ella como rozaban su pecho; lo llevaron al abismo.
Estampó sus labios en los de ella, profundizando tanto a como diera lugar y la abrazó sintiendo su cuerpo desnudo contra el suyo.
Aquello era una dulce locura de la que no quería salir. Tenerla allí, en sus brazos. Sitiendo que correspondía a sus besos y caricias, era extenuante ; incluso para un hombre como él.
Separaron sus rostros para mirarse a los ojos; con el brillo ardoroso del deseo en sus pupilas.
-Te he echado tanto de menos preciosa.- le susurró despidiendo el aroma embriagador de su aliento.
-Edward….
Bella no podia controlar su cuerpo. Aquel hombre conocía su cuerpo a la perfeccion. Sus manos expertas vagaban por sus aureolas, por su vientre, por su sexo; con la confianza del gran amate que era y a ella le apresaba el deseo ardiente de ser parte de él..
Edward la cogió en brazos y la llevó hacia el sofá; tendiéndola y sin dejar de mirarla a los ojos se fue despojando de sus ropas poco a poco.
Los ojos de Bella no perdían detalle del fantástico cuerpo de su Adonis. Contemplarlo a la luz del dia era todo un festin, y ver su duro miembro viril, preparado para llenarla, la hacia empaparse mas de sus flujos,y jadear lujuriosa.
Se posicinó encima de ella con cuidado y la beso con un punto de fiereza y ternura; pasando sus labios por todos los angulos de su presioso rostro.
-Espero que esto no sea un sueño….¿sabes que sueño contigo? Te hago el amor en mis sueños..Bella.- los susurros amortiguados por sus besos; hincharon el corazón de Bella de amor.
Rió brevemente y le sostuvo la cara entre sus pequeñas manos.
-Lo que ocurrió anoche no fue un sueño, Edward. Fue real. Hicimos el amor…
Edward la miró unos segundos; perdiéndose en el matiz de sus ojos castaños y suspiró de nuevo, decidido a aclarar todas las preguntas que se formaban en su mente, después de haberla hecho suya.
Volvió a besarla, mordiendo cuidadosamente su labio inferior y recorriendo con su lengua su cuello y su escote.
Ayudado por sus manos, comenzó a juguetear con sus pezones que, duros y perturbadores, clamaban por ser asistidos de caricias por parte de él. Los pellizcó con ternura, haciendo que saliesen de los labios de ella, gemidos entre cortados y poseyó con su boca uno de ellos, sintiendo la dulzura de su textura en su boca.
Creyó morir de placer. Admiraba el placer del rostro de ella; haciendo que su miembro diera tirones. Si Bella continuaba gimiendo asi. Él no llegaría a penetrarla, se moriría de placer mucho antes.
………………………………………………………………………..
Continuará…..
Uffff…No me maten ok???
Si no no podré seguir escribiendo el próximo capitulo, ejjejejje…
Bueno…a ver…el Cisne está dando ya sus coletazos finales; aunque todavía hay sorpresas ok?
Al fice le quedan alrededor de unos 5 o 6 capitulos; con epilogo incluido.

martes, 15 de marzo de 2011

El Cisne Negro

EL CISNE NEGRO
CAPITULO 28
Eric; habia despedido a Pam con la mano ; sin dejar de contemplar, las fotografías de aquellos dos niños que rondarían los 3 años.
Apretó los dedos sobre el papel fotocopiado.
¡Eran de él! ¡Maldita sea, eran de él!
Eran su vida estampa…..Ambos niños ; con el cabello revuelto de aquel peculiar color cobrizo.
¿Con qué frecuencia los visitaría Bella?
En todo aquel tiempo de investigación; no habia fotos de ella con sus bebes.
Parecia estar al margen de la vida de ellos completamente.
Debia de hablar con ella. Contarle todo. Decirle que podia confiar en él con fe ciega. Él la aceptaba tal y como era …y no juzgaba para nada su manera de procesar en aquellos últimos cuatro años.
Cogió el teléfono y marcó el número de teléfono de casa de Bella.
La voz de Leah, le hizo chasquear con la lengua y la muchacha lo notó.
-¿Si?.- Leah, parecía levemente molesta.
- Hola Leah, soy Eric…¿Está en casa, Bella?.-trató de ser lo mas amable posible.
-Sí; pero esta acostada, Eric. Lo siento. ¿quieres que le diga algo?.- Ahora Leah. Se mostraba de lo mas servicial.
-Sí. Mira…a la tarde estoy allí; si no le importa; debo de hablar algo muy serio con ella…
-¿Serio?.La voz de Leh se volvió grave.
-Si. Quiero que confie en mí, Leah .Le voy a pedir en matrimonio.s
-Vaya…Eric….
-Tú dile que estaré a las cinco o asi ahí ¿ok?.
-Esta bien Eric.
Leah soltó el teléfono y se llevó un dedo a la boca intranquila. Eric sabia todo. De eso estaba completamente segura.
¿Pero qué tanto sabia?
Que Bella era el Cisne Negro….
¿El plan de Bella para hacerse con gran parte del control de Cullen Enterprise?
¿O los bebes?
¿Y si lo sabia todo?
Leah se llevó las manos a la cabeza y suspiró. Bella Swan se estaba metiendo en una espiral de autentica locura y le preocupaba tanto que dolía.
Para Leah; Bella era prácticamente su hermana….
Aquella hermana que habia visto como la muchacha mas candorosamente inocente; después de su primera incursión en el mundo de la protistución; se habia llevado la mano a la boca y habia vomitado la bilis, presa del asco.
Pero asi fueron muchos y muchos días..hasta que el Doctor Gerandy confirmó las sospechas de Sue; su madre.
Bella estaba embarazada.
Quiso desprenderse de ellos; antes de nacidos. Porque el odio descomunal que crecia dentro de ella; era muy superior al cariño que sentía por aquella vida que crecia en su interior.
Leah, le comunicó a Eleazar el embarazo de Bella y despotricó en su contra, hasta que se cansó.
Leah le pidió; casi le imploró, que dejase trabajar a Bella después de su cuarentena de embarazo.
El Cisne habia tenido mucho éxito entre los clientes y cada vez mas ; pedían por ella. Aunque solamente ella,elegia con quien se acostaba, cada noche.
El embarazo de Bella fue complicado… Ella no quería aquellos bebes…. Porque eran dos. Dos niños iguales. Gemelos.
La noticio cayó en Bella como un valde de agua fría y lloró amargamente durante varios días.
…Un dia no sabemos como llegó carta de un tal Jake…
Bella que vivia en el apartamento de Leah en Websmister, Carnaby Street. No dio crédito a sus ojos. ¡Jake vendría a verla!
No tenían idea de cómo habia llegado a manos de aquel tal Jake el paradero de Bella; pero de lo que si estában seguras, tanto Sue como Leah , que aquella visita a Bella le habia devuelto la sonrisa.
Su avanzado estado de gestación , la incomodaba de sobremanera. Estaba ya de ocho meses y al llevar dos criaturas, su vientre estaba tremendamente hinchado. Solo era eso en ella. Ya que Bella ; si la veias de espaldas; parecía un palo de escoba vestido.
Todo , absolutamente todo; se los llevaban los bebes. Y lo que no ingería Bella; los pequeños, se lo quitaban de su organismo.
Aquella tarde cambiaria las vidas de todas ellas para siempre.
Leah, estaba nerviosa y se mordía las uñas con deseperación.
Cuando el timbre del portero automatico sonó, hipó de la alegría y salío mi madre a recibir.
Bella estaba detrás de Sue y Leah; ; como avergonzada. Despues de esperar tanto la aparición de Jake ; ahora la intimidaba.
Jake era un hombre alto y fornido. Su rostro era apacible y su sonrisa cuando las vió era tranquilizadora. Sue y Leah ,se miramos reafirmando sus sospechas. Aquel hombre era de fiar.
Pero no supierib reaccionar cuando vierib asido de su mano otra blanca; muy blanca. Casi tanto como la de Bella.
La mujer; que debia ser algo mas mayor que el tal Jake ,las miraba con los ojos vidriosos y transpasandolas con la mirada; como si estuviese buscando a alguien.
-¿Bella?.- la voz de la mujer se quebró y Bella apartó a sus amigas emocionada.
-¡Tia Sarah! ¿Pero….? ¿Jake…? ¿Tú y mi….?
No dio tiempo de mas. Las dos personas apostadas en el umbral de la puerta se abalanzaron hacia el frágil cuerpo de Bella y la solaparon.
-Hija…Dios mio; pensaba que estabas con ese hombre….tu madre…siempre pensé que si algo pasaba; irias a parar a mis manos…. ¡Dios mio Bella! ¡No puedo perdonarme lo que te esta pasando!.- los sollozos de la tia de Bella; arrancaban el corazón a cualquiera.
-Tranquilas.- Trató el muchacho.- Lo importante es que estais ahora aquí. Las dos.
Bella miró a Jacob y volvió a recordar.
Un dolor la hizo doblegarse.
-¡Los niños!.- Sue fue hacia Bella y la llevó al sillón. Mientras que Bella caminaba , iba dejando un reguero de sangre aguada a su paso.
-¡Ha roto aguas!.- Leah estaba asustada. Los niños no estaban cumplidos y la sangre no era buena señal.
-Debemos llevarla a un hospital con urgencia.- la voz de Jacob enérgica y segura, dio tranquilidad al elenco de mujeres.
-Ve a por el coche cariño.- Sarah. Acarició la mano del hombre y Bella sonrió ante el contacto.
-¿Vosotros?.- jadeos.
-La conocí poco después de trasladarme…Nunca me perdonaré haberte abandonado…- Jake bajó la cabeza y emitió un hondo suspiro.
Bella , le acarició la cara levemente y volvió a sonreírle; intentando disimulas una mueca de dolor.
-Los designios del señor; son inescrutables…
Ambos rieron; recordando imágenes muchos mas atrás en el tiempo. Jake, la tomó en brazos, cediéndole las llaves a Sarah.
El parto de Bella no fue fácil.
No dilataba y como los niños nacian antes de tiempo; los médicos intentaron un parto normal de todas , todas. Los bebes no tenían los pulmones maduros y antes de poner a Bella en la sala de dilatación. Le inyectaron un suero para que los pulmones de los bebes maduran en el transcurso del parto.
No fue posible; después de 15 horas tuvieron que hacerle una intervención y sacar a los bebés mediante ella.
Al mas pequeño y desvalido tuvieron que reanimarlo; ya que llevaba demasiadas horas sin liquido dentro de la madre y se estaba ahogando.
La cara de Bella al contemplar a sus hijos era estremecedora.
Una a cada lado de su pecho, haciendo lo posible por amamantar; estaban los dos niños mas bonitos de la capa de la tierra para aquella madre; aunque ellos; tanto uno como otro, eran el fiel reflejo del hombre que quería olvidar….que quería aniquilar…
Miró a sus hijos y sonrió.
El plan comenzó a trazarse en su cabeza y cuando le dieron el alta a los bebes; después de un mes de incubadora, se sentó frente a su tia y Jake para hablar seriamente con ellos.
El engranaje seguía su curso.
El plan y los dados estaban echados.
En aquella partida de cartas que era la vida: Bella tenia todas las que ganar.
Dos hijos del magnate Edward Cullen. Dos bazas . Tan parecidos a él, como gotas de agua.
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Edward Cullen oyó el chirrido incesante del teléfono el su habitación.
Descolgó a regañadientes y se restregó con fuerzas las cejas.
-Cullen.- dijo cortante.
-Su esposa, esta aquí señor.
Edward dio un salto de la cama.
-¿Jessica?
-Sí, señor. La señora Jessica Cullen Stanley en persona , señor.- la voz del otro lado de la línea; parecía automatizada.
-Si. Er…. Que suba.
Edward desenrolló las mantas de su cuerpo y rememoró aquel sueño tan erótico que habia mantenido parte de la noche.
Como hundido en su propia miseria y sin dase cuenta de sus actos pasados. Cuando Jessica picó con los nudillos a la puerta desesperadamente ,comprendió que no debia de haber amanecido en el hotel.
La noche anterior ,estaba con el Cisne…pero algo habia pasado y después…recuerdos muy vividos, que erizaban su vello y lo excitaban tremendamente lo llevaban hacia Bella…
Bella…
Bella..
-¡Abre la puerta,Edward!.- la voz chillona de Jessica retumbó en su cerebro, victima de la borrachera y abrió apesadumbrado y cansado.
- Jess.- dijo sin mirarla si quiera, al abrir la puerta.
Jessica lo miró iracunda. Aquel hombre que se hallaba a su frente no tenia nada que ver con el que se marchó hacia varios días atrás….Era un completo desconocido.
-Ya que la montaña no va a Mahoma….- sentenció ella, con la mandibula apretada.
-Si…si….Pero es al revés…..
-He venido para llevarte conmigo. Te necesito a mi lado.-inquirió ella; sin pestañear. Afrontándolo con la mirada.
-Las cosas han cambiado…
-Ya.- Jessica; casi no movia los labios. Era una figura de cera.
-¿Cómo que,” Ya”?
-Lo sé todo.
Edward abrió mucho los ojos y se sorprendió. Estaba increíblemente sereno. Si Jessica sabia que Bella habia aparecido de nuevo en su vida, no era difícil imaginar lo que vendría después.
-¿Sabes de Bella?
-Si.
-¿Desde cuando?
Edward comenzó a creer en la posibilidad de que ella, supiese mas que él; de su amor.
-Te he mandado seguir. Sé que has estado con ella.
Edward dejó escapar un suspiro y se sentó en la desmadejada cama.
-Sí; la he visto. Pero no quiere saber nada de mi. Me odia.- se llevó las manos a la cabeza, y revolvió su cabello desordenado mas de lo normal.
-Eres un imbécil. Y ciego….ha estado manipulándote sin que te dieras cuenta, Edward…ella no es como imaginas. La has idealizado. No es tu Bella perfecta y dulce…todo lo que tú has visto es una máscara de frialdad…
Edward; contuvo el aliento y se levantó..¿Que quería decir, Jessica con todo aquello?
-He visto fotos de ese lugar. Queen Velvet ¿no?. Me han mandando por mail , las ultimas fotos; las de esta noche….
Edward sonrió. Jessica debia de estar mal de la cabeza. Aquella noche, que él recordara, no habia estado con el Cisne...se habia dormido pensando en Bella..
-No entiendes…
-Si. Entiendo perfectamente. El que no entiende eres tú.
-Yo….amo a Bella. Jess. Tú lo sabes.
Jessica se acercó a él y sonrió de una manera fría.
-Ella no merece tu amor.
-Le hice daño. Mucho.
-Yo te amo; Edward. No me dejes.- Jessica, que llevaba un abrigo de pieles; lo dejó caer hacia atrás y se quedó en lencería fina-
-No….sabes que no. Amo a Bella.
Jessica se abalanzó sobre él y le arañó con sus uñas de gata en el rostro.
-¡Maldito, gilipollas! ¿No te has dado cuenta de nada? .
Edward la apartó de un fuerte empujón y la echó al suelo. Jessica habia empezado a llorar y su mirada fría; era la consecuencia de una estocada final.
-Vete.- espetó Edward. – Sabes perfectamente mis sentimientos hacia Bella. Nunca los he obviado. Lo sabes. La he encontrado y aunque lo tenga todo perdido con ella. La amo. Sabiendo que esta en este mundo; ya me basta. No quiero amar por compasión ni por lastima; prefiero inundarme en este amor tan grande que siento por ella y no tapar el sol con un dedo, nunca mas. Siento todo, Jess. Nunca debí haberme casado contigo; amando como amo a Bella. Lo siento con todo mi corazón.
El discurso de Edward se perdió entre las carcajadas de Jessica. Que como loca, lloraba y se carcajeaba sin razón.
- ¿Bella? ¿Tu dulce Bella? Menuda mojigata. Una puta de lujo que te manipula…
Edward la miró intensamente y caminó hacia ella, cogiendo el abrigo de pieles y ofrenciendoselo secamente.
-No levantes injurias.
Otra carcajada de Jessica. Esta vez mas amarga. Mas demencial.
- ¡Imbecil. El Cisne Negro e Isabella Swan; son la misma persona.Edward Cullen!
Continuará….
Chicas…¿os gustó? Espero que si..porque si no….buffffff