Epílogo
Cinco años después.
Edward caminaba por el pasillo con su hijo en brazos, lloriqueando porque quería estar en el suelo. Sus hijas iban tras él, los tacones de sus botas repiqueteando en el suelo del silencioso hospital.
Edward se paró frente a una puerta y llamó antes de entrar. Bella levantó la cabeza de unos papeles.
- No estás preparada -dijo antes de besarla. Un beso fuerte, de amor profundo.
- Gracias, me hacía falta-murmuró ella.
- Pues tengo más -sonrió Edward. Bella besó a su hijo, que alargaba las manitas para tocarla y a las gemelas, guapísimas con sus trajes de montar-, ¿Es que tengo que pedir cita para ver a mi mujer?
- Solo tengo que terminar una cosa -se disculpó Bella, anotando algo en un cuaderno, mientras se quitaba la bata.
- Date prisa, mamá. Vamos a llegar tarde.
- Me estoy dando prisa. Cerrad la puerta.
Bella se metió tras el biombo de los pacientes para cambiarse de ropa y Edward se asomó.
- ¿Puedo mirar?
Ella se estaba quitando el vestido. Sus pechos eran un poco más grandes y sus caderas, un poco más anchas, pero seguía excitándolo como siempre.
- No -contestó ella, mientras se ponía los vaqueros.
- Vale. Anthony, estate quieto -le dijo al niño. Su hijo sonrió y el corazón de Edward se llenó de amor.
- No estoy muy convencida de esto, Edward. Sé que están preparadas, pero no dejo de recordar la cantidad de hombres a los que tengo que dar puntos después de un rodeo.
- No te preocupes, mamá -dijo Nessie.
- No nos vamos a hacer daño -añadió Vanessa. Bella sonrió, mientras se pintaba los labios.
- Eso es lo que dijisteis la última vez.
Bella tomó a Anthony en brazos y le dio su maletín a Edward antes de salir por la puerta.
- ¿Llevas el busca? ¿Y el móvil? -preguntó su marido. Ella sonrió. No podría vivir sin él. Eran auténticos compañeros.
- Lo llevo todo.
- ¿Cansada?
- No demasiado -contestó Bella-. ¿Cómo puedo vivir en la misma casa contigo y seguir echándote de menos?
- Es la época de subastas, cielo, ya sabes. -dijo Edward-. Pero esta noche no vas a echarme de menos -añadió, en voz baja. Bella lo besó dulcemente en los labios.
- Mamá, date prisa -dijo Vanessa. Edward y Bella entraron en el ascensor justo cuando las puertas se cerraban.
- Está contratado, señor -murmuró Bella, mientras Edwrad le daba un masaje en la espalda.
- Hoy he hecho una cosa -sonrió él.
- Lo estás haciendo ahora. ¿O te refieres a gritar como un loco cuando tu hija dio aquel salto?
Edward la mordió en el cuello.
- He contratado una cocinera y un ama de llaves.
- Iba a hacerlo yo -protestó ella. La señora Stanley se había despedido unos días antes y Bella apenas había tenido tiempo de entrevistar a las candidatas.
- He llamado a Angela.
- Qué listo.
- Lo he hecho para poder tenerte a solas y violarte cuando quiera.
- Más listo aún - rió Bella, dándose la vuelta para acariciarlo como a él le gustaba-. Te quiero, mi vida.
Hicieron el amor suave, lentamente, pero la pasión empezó a crecer, quemándolos a los dos. Más tarde, se tumbaban en la cama que había pertenecido a sus ancestros y seguían besándose.
- He echado de menos a mi mujer, -murmuró Edward, acariciándola por debajo de las sábanas.
- Lo sé. Y voy a tomarme algún tiempo libre -dijo Bella. Edward la miró, sorprendido-. Creo me merezco un descanso.
- ¿Qué pasa? -preguntó Edward.
- Estoy embarazada -contestó ella. Edward sonrió de oreja a oreja-. Y son gemelos -añadió. La cara de sorpresa de su marido la hizo reír-. Es culpa tuya. Son tus cromosomas.
Edward la abrazó con fuerza, sin decir nada. Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas. Veían la vida de la misma forma. Edward era un hombre fuerte que cuidaba de todos y le daba más de lo que nunca hubiera podido desear. Lo amaba con todo su ser. Su marido había luchado por conseguir su amor y le había dado lo que ella siempre había echado de menos en su vida: una familia, un hogar y un corazón tan lleno de alegría que no había sitio para la tristeza.
- Me parece que tendremos que contratar una niñera -dijo él por fin.
- De eso nada. Es la parte que más me gusta. Eso y quererte a ti.
Edward la besó con ternura, disfrutando del amor que compartían. Apenas recordaba lo que era vivir sin Bella. Lo solo que había estado, lo perdido. Pero, desde que se habían casado, su vida estaba llena de felicidad y disfrutaba de cada segundo. Especialmente cuando los días terminaban así, rodeando con sus brazos a la princesa del río Willow.
Fin
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
holaaaaa que fabulosoo el epilogoooo me encantoooo!!!!! que lindoooo se agrandoo la familia y cuando bella le dijo que estaba embarazada y eran gemelosssss...me re gustoooo!!!!! la historia me fascino desde principio a finnn...gracias por subirlaaa!!! fue fantastica!!!!! besossss!!!!!!!!
ResponderEliminar:)
ResponderEliminarComo dijo beluchiss, ha sido fantastica corazon, ahora subiras otra a que si?? Fantastica!!!!!! n beso cielo!!!
ResponderEliminarHola me ha facinado la historia, el amor tiene tiempo y hora exacta para hacere presente y con la persona adecuada....no me despido y nos seguimos leyendo
ResponderEliminarOh!!! Hermoso capítulo y que emoción de qué vaya a tener gemelos, muchas gracias Pescui por la historia. Te envió un gran abrazo de oso y un beso.
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