viernes, 15 de julio de 2011

Oh! Mi Diosa!

OH! MI DIOSA!
-¿He dicho algo que te ha molestado Edward?
Negué, cerrando los ojos y acaricié su mandíbula con un atisbo de posesión.
Pude oir los carraspeos de la gente que nos miraba y les ensarté una mirada de odio mortal a quien osaba crear especulaciones acerca de nosotros. “Nosotros…” Cuando tiempo soñé con que esto que tenia entre mis manos ocurriera…ahora solamente era yo y mi autocontrol y éste estaba al limite. Yo le enseñaría a Bella lo que aquel pequeño Edward habia cambiado….cuando la tuviera gimiendo de placer, enroscando sus piernas en mis caderas. Siseé de puro deseo y besé sus labios de rosa. Ella no se negó.
La miré intensamente y cogí su mano entrelazando su dedos con los míos.
-Ven.-Le dije.- Salgamos de aquí.
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Capitulo 12.

Edward Pov.


-¿Dónde me llevas….Edward?.- Bella no me miraba; se habia encogido en el asiento del volvo; como una niña, y ví sus manos temblar.
-A mi casa.- Le dije seco. Nunca habia tenido tan claras mis intenciones con una mujer; y en aquel momento sentía que Bella era mía. Y así debia hacérselo saber.
Pero no quería que mis palabras de adolescente la asustaran. En aquel momento, yo era igual que ella. Un hombre deseoso de la mujer que habia anhelado por años. Como si fuese un sueño hecho realidad.
-¿Tu madre no está?.- preguntó en un débil susurro.
-No. – quise zanjar el tema. Apreté más las manos en el volante y mis nudillos se volvieron casi transparentes por la presión que ejercía.
Pasaron varios minutos hasta que aminoré la velocidad para meterme en el parking de mi hogar. Miré a Bella unos segundos y ella bajó la cabeza.
Me acerqué a ella y levanté su graciosa barbilla entre mis dedos.
-¿Quieres que te lleve a casa? .- alzó sus ojos para mirarme y reconocí el miedo.- Bella; creéme. Esto para mí no es una locura. Pero debo advertirte de algo; si decides salir de aquí conmigo de la mano; es muy probable que te haga el amor en mi cama. Llevo años deseando esto y siento que tú también lo deseas…
-Edward.- sus labios temblaron.- Bésame…
Mordí mi labio hambriento y capturé los suyos, haciendo que gimiera.
En aquel beso estaba su respuesta. Una respuesta cálida y sexual. Ella también anhelaba aquello. Queria sentir explotar el fuego de su cuerpo en mí, y yo lo haría con gusto , toda la vida si me dejaba. Porque yo amaba a Bella. Siempre la habia amado.
Despegamos nuestras bocas cuando el aire nos faltó y con una sonrisa endemoniada; miré su cuerpo de Diosa.
-Vamos.- le dije besándole la frente.
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Bella Pov.


La casa de Edward estaba tal y como la recordaba.
Aquella sensación la culpa se asentó en mi cabeza como un mazazo. “Bella estas loca, ¿Qué haces con un adolescente? ¿Es que no has sufrido ya bastante? ¿Quieres que Edward te deje tirada cuando pasen unos años y comiencen a salirte las arrugas? Y eso siendo optimista; ya que seguramente el muchacho quiera echarle un buen polvo a la nanny de sus sueños y punto.”
-¿Quieres tomar algo?.- Me preguntó. Yo lo habia seguido y en aquel momento estábamos en la cocina.
-No.- le dije.- Edward….
Creo que pudo ver, que habia cambiado de idea y su mirada cambió. Sus cejas se juntaron y caminó hacia mí con paso firme.
-¿A que temes?...Bella ;no temas nada.- su voz era como un arrullo, y sus manos habían comenzado a acariciar mi cintura de manera posesiva. Miré sus manos. Eran unas manos grandes de hombre; con dedos largos y finos; pero unas manos de hombre al fin y al cabo. Ya no quedaba nada de aquel muchacho que llevaba y traía al colegio.
-Temo a lo que vendrá después de esto.- le dije mirándolo a aquellos ojos verdes de pantera.
Él rió un momento; y acto seguido se puso serio, mirándome intensamente.
-¿Me deseas?.- Su voz era firme. Segura. Muy distinta a lo que debia de ser la mía.
Asentí ligeramente y él me acercó más a su cuerpo.
-Yo te deseo ardientemente Isabella Swan. Siempre lo he hecho. Tú fuiste la primera mujer con la que me sentí un hombre; pese a mi edad. Pero no te confundas. Esto no es una especie de reto ni nada parecido. Siempre he vivido con tu recuerdo y he crecido con la desesperación de las palabras de Emmet.
Fruncí el ceño. No entendía lo que me estaba diciendo.
-Me encantas cuando haces eso.- uno de sus dedos paseó por la arruguita que habia entre mis cejas y sonrió.- Negaba mentalmente que tu vientre pudiese estar hinchado por una semilla que no fuera la mía, Bella. Maldije una mil veces mi edad y no ser suficiente hombre para amarte y ahora…ahora todo me parece un sueño.
No podia creer lo que Edward me estaba intentando decir. ¿Acaso él, estaba enamorado de mí? ¿Me amaba…de verdad?
-Tú…¿Qué estas tratando de decirme Edward?
Él se despegó de mí e hizo una mueca de dolor; como si aquel gesto le doliera.
Se apoyó en el mármol de la cocina y me observó con detenimiento de arriba abajo; comiéndome con la mirada.
Parecia desnudarme mentalmente y me sentí tan húmeda que sofoqué un gemido.
-Quiero que te quites toda la ropa lentamente Bella. Mas tarde; cuando estemos enredados entre las sabanas y rendidos de hacer el amor; te lo diré. Ahora por favor..concédeme el deseo de ver como te desnudas lentamente.
Tragué fuertemente y junté mis manos con nerviosismo. Yo nunca habia hecho una cosa así.
Jasper casi siempre me desnudaba; o simplemente lo hacíamos con algún resto de ropa que nos colgaba.
Me sentía acobardaba por los ojos hambrientos de Edward.
Pero me armé de valor y comencé a quitar mis shorts con nerviosismo; cuando cayeron bajo mis pies oí una especie de rugido y no quise mirar a Edward; pero la curiosidad me mató.
Al contemplarlo mis pezones se endurecieron y mi centro, húmedo se colmó mas de liquido si cabía. Su mandíbula estaba tensa y sus brazos apoyados a cada lado de su cuerpo, se apoyaban en el mármol, sus manos como garras apresaban el bordillo del mármol con una ferocidad que hizo que mi ego se ensalzara por los aires.
Aparté los shots de un pequeño puntapié y alcé la camiseta hasta despejarla de mi cabeza.
-Oh…..Mi diosa…- murmuró.
Yo reí y alcancé la obertura de mi sujetador y lo desarmé. Lo bajé de mis brazos y lo aparté ;haciéndole compañía a los shorts.
Iba a bajar mis braguitas de encaje cuando sus atléticos brazos me envolvieron y me alzaron como si no pesara nada.
-No puedo mas.- dijo antes de darme un beso de aquellos que cortaban la respiración.- Mira como me tienes. Dijo mirando a su pelvis. Noté su musculo hinchado y duro, y le sonreí con picardía.
-No tienes idea de cómo me tienes tú a mí.- susurré en su oído; lamiendo ligeramente el lóbulo.
Él gimió como un niño al que le han quitado su juguete favorito y comenzó a subir aquella escaleras que también recordaba.
Cuando abrió la puerta ayudándose con los pies me dejó apoyada en la cama y comenzó a desvestirse con ansias. Casi me reí…pero no lo hice. Podia dañar su orgullo de hombre…pero es que me parecía tan tierno. Edward estaba tan nervioso….antes en la cocina, me habia parecido que tenia serenidad sobre aquella situación, pero dado como se quitaba la ropa, me habia equivocado completamente. Estaba tan asustado como yo.
Se quedó en unos bóxers tan sexys que por un momento se me olvidó respirar, caminó hacia donde yo estaba e hincó una rodilla en la cama; justo en medio de mis piernas.
-Es la hora de verdad.- me dijo; repasando el contorno de mi hombro con su dedo índice.
No pude mas; lo admito. Una Bella completamente desconocida se abrió paso ante mí.
Lo agarre del cuello y comencé a besarlo con una pasión que pensaba que era totalmente ajena a mí. Encima de mi cuerpo; en todo su esplendor juvenil; sus manos se abalanzaron sobre mis pechos y lo escuché gemir de gusto. Aquello era conmovedor.
Notaba como su pene hinchado; luchaba por salir de la cárcel de sus bóxers, y yo solo ayudé un poquito.
Desplegué aquel falo en toda su longitud y lo apreté desde la base con maestría.
Edward rugió y mordió mi labio con una pasión hambrienta.
-Bella…..me vas a matar. Espera. ….espera……
No quise hacerle caso. No ahora. Estaba en mis manos, en aquel preciso momento lo tenia a mi merced y era yo la que mandaba. Comencé a acariciar su falo de arriba abajo con lentitud demencial para él; que me miraba embutido y cegado completamente por el placer.
Aumenté la velocidad hasta el punto que noté el miembro tan duro como una barra de hierro y masajeé la punta roma con el dedo pulgar, haciéndolo gemir de nuevo.
-Bella….- me dijo jadeando.- Me voy…me corro….
Y yo sonreí mientras que su rostro se encondía en mi cuello besándolo y jadeando como un condenado….
-Mi diosa.- me dijo entre cortadamente.- Soy tuyo….Mi diosa…

Continuará….

2 comentarios:

  1. hola ahhhh siii me fascinoooo el capiii ...uf estoss dos me re encantannn ja sonn re tiernoss quieroo que se confiesen sus sentimientos si se re nota que se amann amboss..buenisimo el capitulo Rosita!!!!!! besos y buen fin de semana!!!

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  2. BUENISIMO, HOLA ROSITA ERES MALA!!!! COMO NOS DEJAS ASI, CONCUERDO CON BELUCHISSS, ESTE PAR SE AMAN, Y ME ENTERNECE CUANDO EDWARD MENCIONA QUE CRECIO CON LA DESEPERACION DE LAS PALABRAS DE EMMET "Negaba mentalmente que tu vientre pudiese estar hinchado por una semilla que no fuera la mía, Bella." TE ADIVINO QUE EN ESTA OCASION SE QUEDA EMBARAZADA DE EDWARD Y SI VA A TENER A SU BEBE!!!!!! POR ESO TE QUIERO SISTER!!!!!! JAJAJAJAJAJAJA SUBE PRONTO PARA QUE YO DEJE DE ALUCINAR!!!!!!!! COMO SIEMPRE TU ABRAZO EMMETIANO!!!!! PD. SUBE TAMBIEN, SERE LO QUE TU QUIERES QUE SEA Y PLUGGED, ¡¡¡¡¡ QUE BARBARA TODAS BUENISIMAS!!!!!

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