Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea.
Capitulo 21
Edward Pov.
Había sido difícil estar junto a ella y no devorarla con mis besos.
Había sido exasperante no cegarme con su cuerpo, del que mi mente mandaba recuerdos continuamente, haciendo mi falo saltar y correr como un desquiciado a “meneármela” mas veces de lo que lo había hecho cuando era un adolescente humano cargado de hormonas.
“ Mi Bella”, mi pequeña guerrera, aquella que quería proteger por todos los medios habidos y por haber. La que haría mi esposa en cuanto todo hubiese pasado. La futura reina de Sherkan, una reina digna de aquel país y de sus ejércitos.
Había estallado en gozo, cuando intentó hacer de Krawoer y castigarme al ver que no quería abalanzarme sobre ella y castigarla; no de la manera que debía de hacerlo claro, porque el castigo que tenía preparado para Bella, no tenía nada que ver con el jugo de arvierthe de aquella vez, cuando quise que probara la incertidumbre de la insatisfacción sexual.. Añoraba el perfume de su piel mezclado con el mío, los distintos fluídos que generábamos y el sutil aroma de sexo que despedíamos al fundirnos en uno sólo.
Había sido técnicamente insoportable, verla llorar por mí…..
Mi pequeña guerrera condenada a ser reina…
Reí ante este pensamiento y unos golpes en la puerta me alejaron de estos pensamientos y caminé hacia ella para abrirla.
Parpadeé algo sorprendido al ver a Rosalie, parada en el umbral de mi puerta. Iba ataviada con ropajes de cama y se acariciaba su incipiente vientre con una mano.
-¿Qué ocurre?.- pregunté, confundido.
-Es Bella.- respondió ella.- Está en nuestra recámara. – Rosalie, suspiró y cerró los ojos, para abrirlos a continuación lentamente.- No quiero imaginarme quien le ha podido decir Edward. Pero ella sabe algo en lo que concierne a los satélites. Creo que debes adelantarte en lo que respecta a ella….se lo debes, si en verdad la amas.
Salí con ella al descansillo de el gran pasillo de palacio, para acompañarla a su recámara sin pronunciar palabra. La garganta la tenia seca y el corazón me bombeaba con anticipación. “Mi Bella” estaba tan cerca de mí que podría respirar su esencia de nuevo, embriagarme con su serenidad.
Al abrir Rosalie la puerta y encontrarnos con nuestras miradas todo desapareció alrededor…absolutamente todo.
¿Cómo poder expresar con palabras todo lo que sentía por aquella mujer?
Bella era el centro neurálgico de todas mis dichas y desdichas. Por lo que respiraba, lo que me hacía sentir vivo y humano.
Cuanto había añorado sus besos…
Después de hablar con ella y darle la explicación que le debía, no pude esperar mas para hacerla mía…lo había soñado en tantas ocasiones que casi había confundido la realidad con la ficción; a veces, solo a veces , cuando soñaba despierto y rememoraba los días en la unidad volátil y su fogosidad y la mía…mi ánimo desquiciado a desflorarla…
Y de nuevo la tenía en mis brazos, lista para gemir y compartir su hambre conmigo.
.
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Bella Pov.
Las manos de Edward, sus dulces dígitos, paseaban por mis pechos con miedo, las manos le temblaban levemente y sujeté sus muñecas para buscar sus ojos y transmitirle algo de seguridad. Le sonreí, algo nerviosa y me alcé para despojar totalmente de mi cuerpo, aquél mono elástico que me picaba encima de la piel, lo único que deseaba, eran las manos de mi príncipe. Sus labios, su saliva, todo él…
Tirité de anticipación al ver como él me imitaba y me observaba con ojos hambrientos. Sus orbes verdes no perdían detalle de ningún centímetro de mi cuerpo y casi me desmayo al verlo comenzar a despojarse, él también de sus vestiduras.
Serio y sin dejar de abandonar mis ojos en ningún momento, susurró un” te quiero”, que me hizo gemir de pasión.
Completamente desnudos y abrigados por la calidez de aquella cabaña, las manos de Edward volvieron a mí, como dos tizones hirviendo, aplastando sus caderas a las mías y sintiendo su dura masculinidad encima de vientre.
-No sabes lo que deseo enterrarme en tí, Bella. Lo mucho que te he añorado todo este tiempo, tanto… que he sentido que me volvería loco si no te tenía de nuevo así, entre mis brazos, sintiendo tu cuerpo desnudo prendido al mío.
Lo asalté con mis labios y no lo dejé emitir una sola palabra más. Lo deseaba tanto y de tantas maneras diferentes que mi cuerpo temblaba de deseo ante su cercanía.
Su dulce boca, trémula, jadeaba a cada beso, con cada lametazo que urgía en su piel, en todos los contornos de su cuerpo. Paseé mis manos por su pecho, algo frio y siseó algo que no alcancé a entender. No me importó. Sabía que eran las pasiones que se desataban y brotaban ciegas por su boca al acariciarnos.
Mi mano alcanzó su pene, como una lanza dura y caliente. Cerró los ojos y bufó apretando los dientes. Rodeó sus brazos a mi cintura y me llevó a la cama donde comenzamos a amarnos sin ninguna serenidad.
Sus besos me abrasaron la piel y me urgió con susurros, que lo acariciara tibiamente. Yo le sonreí y encima de su cuerpo como estaba, me arrastré hasta el triangulo de sus rizos castaños, para pasear mi lengua por su abultada y venosa polla, a lo largo de la base y luego, otra vez volvía a la gloriosa punta; roma e hinchada. Con firme determinación, la tomé por la base con una de mis manos y comencé a bombearla con ayuda de mi boca, saboreando todo lo larga que era. Estrujándola y absorbiéndola sin dejar de abandonar el ritmo. Podía sentir como sus piernas se tensaban, pero sus manos me ciñeron la cintura y me apartaron para posicionarse encima de mí. La comisura de su boca se elevó, regalándome una sensual sonrisa; haciéndome recordar los días felices en la unidad volátil. Sin previo aviso me penetró duramente y nos quedamos mirando fijamente. Conectamos de una manera nunca soñada, porque pude ver el amor tan grande que me profesaba.
-Te amo, mi pequeña guerrera…te amo tanto…- susurró mientras me envolvía en una espiral de absoluto placer.
-Edward… .- Mis ojos se inundaron de lágrimas al sentir como aquello que me decía era tan aplastante que me mataba. Su boca desesperaba buscó de nuevo la mía y enredamos nuestras lenguas en una guerra sin par. El choque de nuestras caderas, el embriagador olor del intercambio de nuestros fluidos y el jadeo de nuestros labios se convirtió en la banda sonora del lugar. Haciendo de aquello algo mágico. Irreal.
El nudo que se formaba en mi bajo vientre caliente y enojado, suplicaba por estallar y yo, quería esperarlo, quería que nos fundiéramos juntos…para toda la eternidad.
-No voy a poder aguantar mucho mas, mi princesa.- gimió, mientras ponía los ojos en blanco y comenzaba tensarse.
-Yo me voy contigo mi amor.- le dije acariciando su rostro, bello hasta enloquecer.- Explotemos juntos.- susurré muy cerca de sus labios.
Y en ese momento las envestidas fueron mas fieras y simultaneas, creyendo morir por el gozo mas descomunal que había sentido mi insignificante cuerpo. Grité y sentí como mi príncipe lo hacía conmigo, rugiendo como un animal y mordiendo mi hombro con una fiera caricia de posesión.
Nos quedamos mudos por unos instantes. Él descansando en mi pecho y yo acariciando su cabello mas desordenado de lo habitual. Intentábamos regular nuestras respiraciones agitadas, y feliz, sonreí al tenerlo entre mis brazos y ser consciente de aquel acto de amor que habíamos sellado.
Su voz ronca y sensual, me desvió de mis pensamientos. Miré su cabeza reposando en mi pecho y él , sabiendo que yo lo estaba mirando, la alzó para volver a enamorarme de aquellos ojos verdes como el jade. Sonrió de lado y lamió con detenimiento uno de mis pezones erguidos.
Se atoró la respiración en mi garganta y lentamente exhalé a duras penas, sentirlo era tan maravilloso que me dolía…
-No tengo un anillo en mi mano que ofrecerte, Bella. Pero tengo tanto amor en mi corazón, que creo que eso por ahora es suficiente. ¿Serías mi esposa, Bella? ¿Serias la futura reina de Sherkan?
Mi pecho estalló de alegría y mis manos acariciaron aquel bello rostro que si Tristán quería, vería por años….
-Yo….”Seré lo que tú quieras”.- enuncié, emulando sus propias palabras, que ahora me parecían tan lejanas.
Continuará….
Bueno…que les pareció?? Uno mas y el epilogo….. Besos y gracias amores!
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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miércoles, 25 de enero de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Seré Lo que tú Quieras Que Sea
SERÉ LO QUE TÚ QUIERAS QUE SEA…
Me recuerdas?.- jadeé, comenzando a reaccionar y buscar sus labios con los míos.
-¿Cómo voy a poder olvidarte? Mi pequeña guerrera….
Nuestras bocas hicieron el amor primero lentamente y luego con ferocidad, había pasado demasiado tiempo sin aquella adicción que ambos compartíamos. Me alcé de puntillas para devorarlo con mayor ávidez, comiéndome todas aquellas lágrimas que corrían por la comisura de sus labios.
-Edward….
-Bella….
.
.
.
.
.
Capitulo 20.
No tuve percepción del tiempo de aquella ensoñación. Porque sinceramente, eso era lo que parecía….había deseado tanto tiempo aquello, que ahora se me hacía imposible creer que estuviese ocurriendo en realidad. Edward y yo. Besándonos…susurrando nuestros nombres como si no hubiese un mañana.
Nuestras respiraciones erráticas se volvieron jadeos y gimoteos por parte de los dos; habíamos entrado en una espiral de emociones totalmente carnales de la que no había vuelta atrás. No importaba donde estábamos siendo presos de nuestros instintos y sentimientos. Era demasiada la condena de no poder tocarnos, durante tanto tiempo.
Las manos de Edward recorrían todo el contorno de mi cuerpo y éste se estremecía a cada toque. Liberando así una serie de reacciones que me arrastraban mas y mas en la oscura marea del deseo. Llevé mis manos a su cabeza, acariciando aquel cabello, aquellas hebras color bronce que había soñador peinar con mis propios dedos una infinidad de veces; y ahora, por fin lo estaba estrujando entre mis dedos, haciendo posesión de él, como una condenada del deseo.
Noté como su cuerpo se separaba unos centímetros del mío y sufría aquella perdida con un nudo en la garganta. No estaba preparada para lo que podía venir después de esto. No me había planteado el retirarme sin sentirlo en mis entrañas, en todo mi cuerpo, recordar el asombroso cuerpo que se escondía bajo aquellas ropas. Lo deseaba tanto que me llevé una mano a la frente, intentando calmar la fiebre que irradiaba mi cuerpo.
-Bella.- susurró, besando mi sien y pegando sus labios a mi cabeza.- Debemos salir de aquí. No está bien y lo sabes. Esta es la recámara de Emmet y Rosalie.- Dirigió uno de aquellos perfectos dedos hacia mi mentón y lo alzó para que sus ojos se encontraran con los míos.- ¿Lo entiendes verdad, mi amor?
“ Mi amor”…..sonreí llena de júbilo ante aquellas dos palabras y asentí con la cabeza.
Agarró mi mano y abrió la puerta mirando a ambos lados del gran pasillo, haciéndome corretear con él, todo lo amplio que era. Me sacó de palacio y fuimos hacia nuestro Kiosco, justo a unos metros de allí, asomaba una caseta, escondida bajo el follaje de la hierba y los espesos y gruesos troncos. Acarició con el pulgar mi mano y nuestras miradas se encontraron de nuevo. La suya, era oscura y deseosa. La mía debía estar por un igual, pues mi cuerpo se agitaba nervioso y no era por el frio del lugar….el estremecimiento era como pequeñas descargas que solo él podía calmar. Con sus manos, con su cuerpo, con aquellos labios perfectos.
Abrió la puerta, sacando una llave de uno de sus bolsillos y caminamos hacia el interior sin deshacernos de nuestro agarre. Cuando Edward cerró la puerta en silencio, las luces se prendieron y pude ver una humilde estancia que nos cobijaba. Algo de aquel lugar me hizo recordar a mi unidad volátil y una sonrisa cruzó mi rostro. Oí como el reía levemente y me alzó en sus brazos, llenándome de perplejidad en un primer momento. Sus ojos me devoraban y sentí la dulce e inocente sensación de aquel rubor incandescente que me poseía, cuando sus ojos me devoraban de aquella manera.
Paseó su nariz por mi mejilla, lentamente, impregnándose de aquella fragancia mía y sin dejar de caminar hacia una puerta pequeña y giratoria. Hubo de inclinarse un poco para pasar y al hacerlo, se quedó sellada para impedir el paso.
Lentamente fue dejándome en el suelo y deleitándome con sus facciones no reparé en la enorme cama que presidia aquel entorno edulcorado con el olor de él; de Edward.
Al hacerlo bajé la mirada como una doncella virgen y él atrapó mi rostro antes de bajarlo totalmente.
-Sólo mis padres saben que existe este lugar, no temas. Nadie nos encontrará aquí.- Su rostro se acercó al mío y besó mis labios dulcemente.
-Edward….- suspiré, pesadamente. Necesitaba saber antes de rendirme de nuevo a él. Si lo que me había dejado entrever Alice era cierto. Algo estaba pasando de suma importancia, ¿Quizás Edward estaba enterado de todo? Debía preguntarle. Parecía mentira, pero en aquellos momentos que mi cuerpo me clamaba a gritos que aquel hombre perfecto me poseyera, mi alma de Seg, no podía desvincularse de mí.- Esta noche ….necesitaba decirte que algo esta ocurriendo con los robots…¿Estas enterado…?
Me dí cuenta rápidamente de la perplejidad de Edward, dio dos pasos hacia atrás y sus manos dejaron de hacer contacto con mi cuerpo.
-¿Quién te ha dicho…? Se supone que esto no debería saberlo nadie a menos que….¡Alice!.- comenzó a pasear nervioso de una lado a otro de la estancia, estirándose del cabello y maldiciendo entre dientes palabras que no llegué a comprender.
-Te ruego que me digas lo que ocurre, Edward. Soy una Seg 1 . Tengo mis derechos y creo firmemente, que éste es uno de ellos. Si algo ocurre en lo que se refiere a la defensa del planeta es justo que me hagas participe.
Edward se detuvo abruptamente y miró mi rostro; conteniendo una sonrisa.
-¡Estoy tan orgulloso de ti, mi pequeña guerrera! Por encima de todo está tu lealtad a la corona y a los habitantes de este planeta…..serias una reina magnifica….
Tragué en seco. Había llegado hasta a mí y me había abrazado por la cintura, pegando su cuerpo al mío y enardeciendo bajo aquel contacto.. Me llenó la cabeza de besos y caricias por todos los lugares que abarcaban sus manos.
-¿Me lo vas a contar?.- con la poca fuerza de voluntad que me quedaba, me separé un poco de él y lo miré lo mas seria posible.-¿Qué ocurre, Edward?
Él imitó mi expresión y caminó hacia el gran lecho, donde se sentó y escondió la cabeza entre sus manos; me parecía tan tierno cuando se le veía tan vulnerable…me hubiera lanzado encima de su cuerpo y le hubiera arrancado los botones de su camisa con los dientes, en aquel momento…pero mi Seg 1, estaba en primera línea y se moría de ganas por que la informaran.
-¿Qué te ha contado Alice?.- preguntó sin mirarme.
Caminé hacia él y me senté justo a su lado.
-No me ha dicho gran cosa. Pero lo suficiente para hacerme pensar que alguien está preparando algún tipo de ataque contra nuestro planeta de nuevo.- Enuncié a las claras.
Pude oir como bufaba y esperé pacientemente.
-¿Recuerdas el planeta donde estuvimos, Bella?.- me preguntó sin mirarme.
Yo asentí y él siguió hablando como si me hubiera visto asentir.
- Emmet entró en contacto con ellos. Son unidades nanomecánicas como Alice. Pero sin desviarnos del tema. Emmet entró en contacto con ellos y adquirimos lazos de amistad, que he de decirte que nunca pensamos que serian tan beneficiosos. Al poco tiempo mandaron un emisario y cual fue mi sorpresa al ver a mi unidad cibernética Jasper como tal. La última noticia que tuvimos de él, fué su manipulación para dar las coordenadas de donde nos encontramos. Allí lo recogieron y mejoraron su sistema Ahora es una especie de embajador de ese planeta.; Aquos.
Bella.- Edward me miró con adorable candor y repasó con la punta de sus dedos mi rostro.- No podíamos decirte nada. Tanya nos tiene amenazados con hablar de nuevo con su padre y destinar sus unidades de nuevo a masacrar el planeta. He intentado vivir con ella, pero al ser invitado por sus caricias a algo mas, me ha sido imposible. No ha habido nadie después de ti, Bella. Te amo demasiado como para poder separar mi mente de mi cuerpo. Al levantarme de aquella camilla, cuando me borraron gran parte de mis recuerdos, una flor eterna se hallaba encadenada a mi y esa eras tú Bella. Sólo tú. No tenia conciencia de cómo eras ni lo que eras para mí, pero sabia que ese nombre, que se repetía en mi cerebro, era importante por como saltaba mi todavía humano corazón. Luego te ví en el kiosco y me quedé completamente paralizado….algo bullía dentro de mí al verte, las manos me picaban, porque querían acercarse a tu piel y tocarla suavemente….Cuando por fin oí tu nombre; y el nombre de tu padre, todos los recuerdos volvieron a mí como una marea de caricias…recordé todo, Bella. Y todo eso me hacia sentir mas ansioso de ti, quería tenerte, decirte que sabia quien eras y lo que eras para mí… Tanya lo supo…aunque intenté por todos los medios de que no se enterara, pero mi manera de mirarte; creo que me delató.- su risa me hizo pestañear. Me tenia completamente prendada, sus palabras me estaban haciendo llorar y era en ese mismo instante cuando me estaba dando cuenta.- Jasper está manipulando los satélites , insertando códigos binarios incorrectos. Todas las unidades que no sean de la corona se desconectaran automáticamente Bella…y entonces por fin estaremos libres de todos ellos….
Jadeé y limpié con brusquedad las lágrimas que regaban mi rostro. Él aprisionó su labio inferior entre sus dientes y gimió al verme. Sus brazos se abalanzaron sobre mí y me llevó hacia su pecho, algo frio. Suspiré pesadamente y cerré mis ojos de puro placer. El aroma de Edward era diferente y sentirme en sus brazos era olvidarlo todo; incluso la amenaza de que todo se descubriera; cuando todo estaba ya, perfectamente hilado para que todos los Vulturi, incluida Tanya saliesen de la vida de los seres de Sherkan.
-Te amo Edward.- dije sin mas, irguiéndose y haciéndome con sus labios entre los míos. No tardó en tomar posesión de mi boca con la misma ferocidad con la que yo lamía y mordía sus labios, presa de una pasión completamente lícita, pues yo a Edward lo consideraba tan mío como parte de mi cuerpo y quería fundirme en él, sentir sus caricias de nuevo, ser poseída por aquel fuerte y bravo guerrero reservado para ser rey con el que había pasado los días mas maravillosos de mi existencia. Entre sus brazos, llena de todo aquel amor que tan solo él podía dar.
-Mi pequeña guerrera.- sonrió antes de deslizar un dedo entre mi pecho y la cremallera que sellaba el mono a mi cuerpo.- estas condenada a ser reina.- su voz ronca por el deseo me hizo cerrar los ojos por un momento, aturdida.
Con estas palabras la cremallera bajó y mis pezones orgullosos se endurecieron mas al sentir la oscura mirada de “mi príncipe”.
Continuará…
Me recuerdas?.- jadeé, comenzando a reaccionar y buscar sus labios con los míos.
-¿Cómo voy a poder olvidarte? Mi pequeña guerrera….
Nuestras bocas hicieron el amor primero lentamente y luego con ferocidad, había pasado demasiado tiempo sin aquella adicción que ambos compartíamos. Me alcé de puntillas para devorarlo con mayor ávidez, comiéndome todas aquellas lágrimas que corrían por la comisura de sus labios.
-Edward….
-Bella….
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Capitulo 20.
No tuve percepción del tiempo de aquella ensoñación. Porque sinceramente, eso era lo que parecía….había deseado tanto tiempo aquello, que ahora se me hacía imposible creer que estuviese ocurriendo en realidad. Edward y yo. Besándonos…susurrando nuestros nombres como si no hubiese un mañana.
Nuestras respiraciones erráticas se volvieron jadeos y gimoteos por parte de los dos; habíamos entrado en una espiral de emociones totalmente carnales de la que no había vuelta atrás. No importaba donde estábamos siendo presos de nuestros instintos y sentimientos. Era demasiada la condena de no poder tocarnos, durante tanto tiempo.
Las manos de Edward recorrían todo el contorno de mi cuerpo y éste se estremecía a cada toque. Liberando así una serie de reacciones que me arrastraban mas y mas en la oscura marea del deseo. Llevé mis manos a su cabeza, acariciando aquel cabello, aquellas hebras color bronce que había soñador peinar con mis propios dedos una infinidad de veces; y ahora, por fin lo estaba estrujando entre mis dedos, haciendo posesión de él, como una condenada del deseo.
Noté como su cuerpo se separaba unos centímetros del mío y sufría aquella perdida con un nudo en la garganta. No estaba preparada para lo que podía venir después de esto. No me había planteado el retirarme sin sentirlo en mis entrañas, en todo mi cuerpo, recordar el asombroso cuerpo que se escondía bajo aquellas ropas. Lo deseaba tanto que me llevé una mano a la frente, intentando calmar la fiebre que irradiaba mi cuerpo.
-Bella.- susurró, besando mi sien y pegando sus labios a mi cabeza.- Debemos salir de aquí. No está bien y lo sabes. Esta es la recámara de Emmet y Rosalie.- Dirigió uno de aquellos perfectos dedos hacia mi mentón y lo alzó para que sus ojos se encontraran con los míos.- ¿Lo entiendes verdad, mi amor?
“ Mi amor”…..sonreí llena de júbilo ante aquellas dos palabras y asentí con la cabeza.
Agarró mi mano y abrió la puerta mirando a ambos lados del gran pasillo, haciéndome corretear con él, todo lo amplio que era. Me sacó de palacio y fuimos hacia nuestro Kiosco, justo a unos metros de allí, asomaba una caseta, escondida bajo el follaje de la hierba y los espesos y gruesos troncos. Acarició con el pulgar mi mano y nuestras miradas se encontraron de nuevo. La suya, era oscura y deseosa. La mía debía estar por un igual, pues mi cuerpo se agitaba nervioso y no era por el frio del lugar….el estremecimiento era como pequeñas descargas que solo él podía calmar. Con sus manos, con su cuerpo, con aquellos labios perfectos.
Abrió la puerta, sacando una llave de uno de sus bolsillos y caminamos hacia el interior sin deshacernos de nuestro agarre. Cuando Edward cerró la puerta en silencio, las luces se prendieron y pude ver una humilde estancia que nos cobijaba. Algo de aquel lugar me hizo recordar a mi unidad volátil y una sonrisa cruzó mi rostro. Oí como el reía levemente y me alzó en sus brazos, llenándome de perplejidad en un primer momento. Sus ojos me devoraban y sentí la dulce e inocente sensación de aquel rubor incandescente que me poseía, cuando sus ojos me devoraban de aquella manera.
Paseó su nariz por mi mejilla, lentamente, impregnándose de aquella fragancia mía y sin dejar de caminar hacia una puerta pequeña y giratoria. Hubo de inclinarse un poco para pasar y al hacerlo, se quedó sellada para impedir el paso.
Lentamente fue dejándome en el suelo y deleitándome con sus facciones no reparé en la enorme cama que presidia aquel entorno edulcorado con el olor de él; de Edward.
Al hacerlo bajé la mirada como una doncella virgen y él atrapó mi rostro antes de bajarlo totalmente.
-Sólo mis padres saben que existe este lugar, no temas. Nadie nos encontrará aquí.- Su rostro se acercó al mío y besó mis labios dulcemente.
-Edward….- suspiré, pesadamente. Necesitaba saber antes de rendirme de nuevo a él. Si lo que me había dejado entrever Alice era cierto. Algo estaba pasando de suma importancia, ¿Quizás Edward estaba enterado de todo? Debía preguntarle. Parecía mentira, pero en aquellos momentos que mi cuerpo me clamaba a gritos que aquel hombre perfecto me poseyera, mi alma de Seg, no podía desvincularse de mí.- Esta noche ….necesitaba decirte que algo esta ocurriendo con los robots…¿Estas enterado…?
Me dí cuenta rápidamente de la perplejidad de Edward, dio dos pasos hacia atrás y sus manos dejaron de hacer contacto con mi cuerpo.
-¿Quién te ha dicho…? Se supone que esto no debería saberlo nadie a menos que….¡Alice!.- comenzó a pasear nervioso de una lado a otro de la estancia, estirándose del cabello y maldiciendo entre dientes palabras que no llegué a comprender.
-Te ruego que me digas lo que ocurre, Edward. Soy una Seg 1 . Tengo mis derechos y creo firmemente, que éste es uno de ellos. Si algo ocurre en lo que se refiere a la defensa del planeta es justo que me hagas participe.
Edward se detuvo abruptamente y miró mi rostro; conteniendo una sonrisa.
-¡Estoy tan orgulloso de ti, mi pequeña guerrera! Por encima de todo está tu lealtad a la corona y a los habitantes de este planeta…..serias una reina magnifica….
Tragué en seco. Había llegado hasta a mí y me había abrazado por la cintura, pegando su cuerpo al mío y enardeciendo bajo aquel contacto.. Me llenó la cabeza de besos y caricias por todos los lugares que abarcaban sus manos.
-¿Me lo vas a contar?.- con la poca fuerza de voluntad que me quedaba, me separé un poco de él y lo miré lo mas seria posible.-¿Qué ocurre, Edward?
Él imitó mi expresión y caminó hacia el gran lecho, donde se sentó y escondió la cabeza entre sus manos; me parecía tan tierno cuando se le veía tan vulnerable…me hubiera lanzado encima de su cuerpo y le hubiera arrancado los botones de su camisa con los dientes, en aquel momento…pero mi Seg 1, estaba en primera línea y se moría de ganas por que la informaran.
-¿Qué te ha contado Alice?.- preguntó sin mirarme.
Caminé hacia él y me senté justo a su lado.
-No me ha dicho gran cosa. Pero lo suficiente para hacerme pensar que alguien está preparando algún tipo de ataque contra nuestro planeta de nuevo.- Enuncié a las claras.
Pude oir como bufaba y esperé pacientemente.
-¿Recuerdas el planeta donde estuvimos, Bella?.- me preguntó sin mirarme.
Yo asentí y él siguió hablando como si me hubiera visto asentir.
- Emmet entró en contacto con ellos. Son unidades nanomecánicas como Alice. Pero sin desviarnos del tema. Emmet entró en contacto con ellos y adquirimos lazos de amistad, que he de decirte que nunca pensamos que serian tan beneficiosos. Al poco tiempo mandaron un emisario y cual fue mi sorpresa al ver a mi unidad cibernética Jasper como tal. La última noticia que tuvimos de él, fué su manipulación para dar las coordenadas de donde nos encontramos. Allí lo recogieron y mejoraron su sistema Ahora es una especie de embajador de ese planeta.; Aquos.
Bella.- Edward me miró con adorable candor y repasó con la punta de sus dedos mi rostro.- No podíamos decirte nada. Tanya nos tiene amenazados con hablar de nuevo con su padre y destinar sus unidades de nuevo a masacrar el planeta. He intentado vivir con ella, pero al ser invitado por sus caricias a algo mas, me ha sido imposible. No ha habido nadie después de ti, Bella. Te amo demasiado como para poder separar mi mente de mi cuerpo. Al levantarme de aquella camilla, cuando me borraron gran parte de mis recuerdos, una flor eterna se hallaba encadenada a mi y esa eras tú Bella. Sólo tú. No tenia conciencia de cómo eras ni lo que eras para mí, pero sabia que ese nombre, que se repetía en mi cerebro, era importante por como saltaba mi todavía humano corazón. Luego te ví en el kiosco y me quedé completamente paralizado….algo bullía dentro de mí al verte, las manos me picaban, porque querían acercarse a tu piel y tocarla suavemente….Cuando por fin oí tu nombre; y el nombre de tu padre, todos los recuerdos volvieron a mí como una marea de caricias…recordé todo, Bella. Y todo eso me hacia sentir mas ansioso de ti, quería tenerte, decirte que sabia quien eras y lo que eras para mí… Tanya lo supo…aunque intenté por todos los medios de que no se enterara, pero mi manera de mirarte; creo que me delató.- su risa me hizo pestañear. Me tenia completamente prendada, sus palabras me estaban haciendo llorar y era en ese mismo instante cuando me estaba dando cuenta.- Jasper está manipulando los satélites , insertando códigos binarios incorrectos. Todas las unidades que no sean de la corona se desconectaran automáticamente Bella…y entonces por fin estaremos libres de todos ellos….
Jadeé y limpié con brusquedad las lágrimas que regaban mi rostro. Él aprisionó su labio inferior entre sus dientes y gimió al verme. Sus brazos se abalanzaron sobre mí y me llevó hacia su pecho, algo frio. Suspiré pesadamente y cerré mis ojos de puro placer. El aroma de Edward era diferente y sentirme en sus brazos era olvidarlo todo; incluso la amenaza de que todo se descubriera; cuando todo estaba ya, perfectamente hilado para que todos los Vulturi, incluida Tanya saliesen de la vida de los seres de Sherkan.
-Te amo Edward.- dije sin mas, irguiéndose y haciéndome con sus labios entre los míos. No tardó en tomar posesión de mi boca con la misma ferocidad con la que yo lamía y mordía sus labios, presa de una pasión completamente lícita, pues yo a Edward lo consideraba tan mío como parte de mi cuerpo y quería fundirme en él, sentir sus caricias de nuevo, ser poseída por aquel fuerte y bravo guerrero reservado para ser rey con el que había pasado los días mas maravillosos de mi existencia. Entre sus brazos, llena de todo aquel amor que tan solo él podía dar.
-Mi pequeña guerrera.- sonrió antes de deslizar un dedo entre mi pecho y la cremallera que sellaba el mono a mi cuerpo.- estas condenada a ser reina.- su voz ronca por el deseo me hizo cerrar los ojos por un momento, aturdida.
Con estas palabras la cremallera bajó y mis pezones orgullosos se endurecieron mas al sentir la oscura mirada de “mi príncipe”.
Continuará…
martes, 8 de noviembre de 2011
Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea.
Seré Lo Que Tú quieras que sea.
Miré hacia palacio y asombrada mi corazón galopó loco. Edward estaba en una de las ventanas. Me miraba con tristeza. Bajó el rostro y lo sostuvo entre sus manos. ¿Estaba llorando?
Caminé hacia la salida con el corazón en un puño. No tenia idea si Edward me recordaba o no; pero de lo que estaba segura es que Tanya lo estaba chantajeando para que se casara con el….
…………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 19.
-Bella….¿Cuanto hace que no sales a tomar ambrosia?.- la voz de Alice me despertó de mi estado de catatónia. Todavía no me habia podido quitar a Edward de la cabeza. Adolorido y atormentado…con las manos en el rostro….
-No me apetece para nada salir a tomar ambrosia. Recuerdo que la última vez tuve que salir disparada de Sherkan.- Atrapé un mechón de mi cabello entre mis dedos y lo miré despreocupadamente.- ¿Sabes? Todo me recuerdo a él….todo me recuerda a Edward, es como una maldición.
Sentí que el mullido colchón de mi cama se vencía. Alcé los ojos y allí estaba ella, mi pequeña Alice, con aquel cabello disparado en todas direcciones y su carita singular. Desde que le habían asignado un cuerpo nanomecánico, la considera mi única amiga y confidente.
-Sinceramente Bella. No creo que Edward se haya olvidado de ti. Si de verdad te quiso por tanto tiempo, algo debe de haber quedado en él. Además, por lo que creo no le eres indiferente.
Miré intensamente a Alice y salté de la cama, para cogerla de los hombros y levantarla.
-Tú sabes algo. Alice. Dílo. Ya.- Sus ojos color bronce oscuro parpadearon unos segundos y sonrió.
-Recuerda que soy un robot, Bella. Estamos conectados a un gran servidor espacial. Desde hace unas semanas los satélites están emitiendo códigos binarios inexactos y nos está alterando.
Separé mis manos de sus hombros y le urgí que hablara.
-Esto tendría que saberlo yo. Soy una Seg 1 y debo ser informada de estos altercados…¿Crees que sera de nuevo Aro? ¿Tanya? ¿Los insurgentes?
-No. Bella. Edward debe saberlo tan bien como yo. Lo único que se me escapa de las manos es si Tanya esta enterada de ello. Aunque es posible que no. Ella es la unidad mas antigua que hay y no está conectada al servidor espacial…creo. Debemos esperar.
-¿Esperar?
-No, Bella. No puedo hablar.
Alice bajó la cabeza y se desconecto automáticamente.
Me sentí frustrada y cogí una nueva muda para salir de casa. Debia de hablar con alguien de esto…. Necesitaba respuestas y las necesitaba ya.
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Los jardines de Palacio estaban completamente desiertos y sentí una leve oleada de pánico al encontrarme tan expuesta a aquellas horas tan intempestivas de la noche. Caminé ligeramente hacia la puerta principal y cogí con fuerza la gran argolla para golpear la puerta.
Esperé pacientemente a que me abrieran, mirando a ambos lados de el inmenso jardín y segundos después,la puerta se abrió con lentitud.
-La Seg 1 Isabella Swan, krawoer del príncipe Edward ; pide su permiso para entrevistarse con el príncipe Emmet; señor.
El guardia de la puerta principal me miró con respecto y me dio paso, mientras me seguía por el amplio pasillo. De seguida apareció otro guardia y me rogó que lo siguiera a una gran sala de invitados.
-Siéntese aquí, Seg 1. Llamaré al príncipe Emmet inmediatamente. ¿Con carácter de urgencia?
-Si, señor.- espeté.
Me sentía ansiosa. Tambolireé mis dedos en la pequeña mesita de cristal tallado que se hallaba a mi frente, oí unos pasos ligeros y alcé la mirada sonriendo en el acto.
-Déjenos solos. Mathwe.
El guardia asintió y Emmet cogió mi cintura y me hizo volar por los aires prácticamente.
-¡Bella! ¡Que ganas de verte de nuevo! En la fiesta de compromiso estuviste demasiado estirada…- besó el centro de mi cabeza y sonrió de nuevo. – Vamos a mis habitaciones, Rosalie estará emocionada de verte.
Le sonreí como si estuviésemos a punto de hacer alguna travesura y nos cogimos de la mano para correr hacia la habitación de aquel grandullón que habia aprendido amar como a un hermano.
-Espera aquí. Quiero darle una sorpresa. – Emmet me sonrió y asintió con la cabeza, yo lo imité y abrió la gran puerta doble de su cuarto. Se metió dentro y tardó varios segundos en abrir, me agarró fuertemente de la mano dándome un tirón y me dispuso frente a Rosalie como si fuese una muñeca.
-¡Bella!.- su vientre estaba ligeramente hinchado y pude sentir su oblicuidad en el mío.- Cuando Emmet dijo que tenia una sorpresa no pude imaginar que eras tú. Esta mañana he querido bajar a saludarte, pero no me encontraba muy bien y no he podido.- Me cogió de un brazo y enrolló su mano tiernamente en torno a él. - ¿Cómo has estado querida?
-Bien.- carraspeé un poco y los miré a ambos. Yo no estaba allí por un mero placer. Habia algo urgente que debia de aclarar.- Estoy…bien. Pero no he venido a saludaros Majestades, creo…creo que algo esta pasando con los ciborgs de nuevo.
Rosalie y Emmet se miranron ceñudos unos instantes y luego volvieron sus rostros para sonreírme automáticamente.
-Deben ser cosas tuyas Bella. ¿Quién te ha dicho eso?.- Emmet me llevó a una de las sillas y me sentó con delicadeza.
-Alice, mi memoria cibernética. Hemos estado hablando de cosas privadas y…bueno ella me ha comentado que algo esta comenzando a fallar de nuevo en los ciborgs.
El rostro de Emmet se desencajó y miró a Rosalie con rostro serio. Ambos se miraron y asintieron, haciendo que Rosalie marchara fuera de la habitación y no se despidiera si quiera de mi.
-Bella, sabes que te consideramos como de nuestra propia familia y es por eso que hemos creído conveniente no hacer…
El suave click del sonido de la puerta al cerrarse nos auguró que Rosalie estaba de nuevo con nosotros, mi corazón se atoró en la garganta cuando ví a quien habia traído con ella.
Me enderecé de golpe y asentí, en un ligero saludo militar al príncipe de la corona de Sherkan.
-Majestad.- saludé rígida. Mi mirada viajó hacia Emmet y él bajó la mirada avergonzado.
-Rosalie, vamos querida. Déjemos a Bella a y Edward solos.
Levanté la mano para replicar; pero ambos salieron silenciosos por la puerta y no me dejaron mas remedio que enfrentarme a Edward con lo que tenia en las manos.
Eché todo el aire del cuerpo y mis ojos volaron hacia los de él. Su semblante triste, me hizo querer ir a consolarlo, pero clavé los tacones en el suelo e inhalé profundamente por segunda vez.
-Señor. Ha llegado a mis oídos algo que tengo que poner en conocimiento de la corona de Sherkan.
-Bella…
Edward caminaba hacia mí con el rostro compungido y los brazos levemente alzados.
-¿Señor?
Me quedé estática cuando sentir su cuerpo pegado al mío, sus brazos recorrieron mi espalda y su cabeza se moldeó para buscar mi frente y besarla. Pude sentir como su cuerpo temblaba con leves convulsiones…lloraba. Edward estaba llorando, abrazado a mí, besando mi frente y gimiendo mientras decía mi nombre con una ternura infinita. Fue ahí cuando me dí cuenta que él no me habia olvidado .
-¿Me recuerdas?.- jadeé, comenzando a reaccionar y buscar sus labios con los míos.
-¿Cómo voy a poder olvidarte? Mi pequeña guerrera….
Nuestras bocas hicieron el amor primero lentamente y luego con ferocidad, habia pasado demasiado tiempo sin aquella adicción que ambos compartíamos. Me alcé de puntillas para devorarlo con mayor ávidez, comiéndome todas aquellas lágrimas que corrían por la comisura de sus labios.
-Edward….
-Bella….
Continuará…
Miré hacia palacio y asombrada mi corazón galopó loco. Edward estaba en una de las ventanas. Me miraba con tristeza. Bajó el rostro y lo sostuvo entre sus manos. ¿Estaba llorando?
Caminé hacia la salida con el corazón en un puño. No tenia idea si Edward me recordaba o no; pero de lo que estaba segura es que Tanya lo estaba chantajeando para que se casara con el….
…………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 19.
-Bella….¿Cuanto hace que no sales a tomar ambrosia?.- la voz de Alice me despertó de mi estado de catatónia. Todavía no me habia podido quitar a Edward de la cabeza. Adolorido y atormentado…con las manos en el rostro….
-No me apetece para nada salir a tomar ambrosia. Recuerdo que la última vez tuve que salir disparada de Sherkan.- Atrapé un mechón de mi cabello entre mis dedos y lo miré despreocupadamente.- ¿Sabes? Todo me recuerdo a él….todo me recuerda a Edward, es como una maldición.
Sentí que el mullido colchón de mi cama se vencía. Alcé los ojos y allí estaba ella, mi pequeña Alice, con aquel cabello disparado en todas direcciones y su carita singular. Desde que le habían asignado un cuerpo nanomecánico, la considera mi única amiga y confidente.
-Sinceramente Bella. No creo que Edward se haya olvidado de ti. Si de verdad te quiso por tanto tiempo, algo debe de haber quedado en él. Además, por lo que creo no le eres indiferente.
Miré intensamente a Alice y salté de la cama, para cogerla de los hombros y levantarla.
-Tú sabes algo. Alice. Dílo. Ya.- Sus ojos color bronce oscuro parpadearon unos segundos y sonrió.
-Recuerda que soy un robot, Bella. Estamos conectados a un gran servidor espacial. Desde hace unas semanas los satélites están emitiendo códigos binarios inexactos y nos está alterando.
Separé mis manos de sus hombros y le urgí que hablara.
-Esto tendría que saberlo yo. Soy una Seg 1 y debo ser informada de estos altercados…¿Crees que sera de nuevo Aro? ¿Tanya? ¿Los insurgentes?
-No. Bella. Edward debe saberlo tan bien como yo. Lo único que se me escapa de las manos es si Tanya esta enterada de ello. Aunque es posible que no. Ella es la unidad mas antigua que hay y no está conectada al servidor espacial…creo. Debemos esperar.
-¿Esperar?
-No, Bella. No puedo hablar.
Alice bajó la cabeza y se desconecto automáticamente.
Me sentí frustrada y cogí una nueva muda para salir de casa. Debia de hablar con alguien de esto…. Necesitaba respuestas y las necesitaba ya.
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Los jardines de Palacio estaban completamente desiertos y sentí una leve oleada de pánico al encontrarme tan expuesta a aquellas horas tan intempestivas de la noche. Caminé ligeramente hacia la puerta principal y cogí con fuerza la gran argolla para golpear la puerta.
Esperé pacientemente a que me abrieran, mirando a ambos lados de el inmenso jardín y segundos después,la puerta se abrió con lentitud.
-La Seg 1 Isabella Swan, krawoer del príncipe Edward ; pide su permiso para entrevistarse con el príncipe Emmet; señor.
El guardia de la puerta principal me miró con respecto y me dio paso, mientras me seguía por el amplio pasillo. De seguida apareció otro guardia y me rogó que lo siguiera a una gran sala de invitados.
-Siéntese aquí, Seg 1. Llamaré al príncipe Emmet inmediatamente. ¿Con carácter de urgencia?
-Si, señor.- espeté.
Me sentía ansiosa. Tambolireé mis dedos en la pequeña mesita de cristal tallado que se hallaba a mi frente, oí unos pasos ligeros y alcé la mirada sonriendo en el acto.
-Déjenos solos. Mathwe.
El guardia asintió y Emmet cogió mi cintura y me hizo volar por los aires prácticamente.
-¡Bella! ¡Que ganas de verte de nuevo! En la fiesta de compromiso estuviste demasiado estirada…- besó el centro de mi cabeza y sonrió de nuevo. – Vamos a mis habitaciones, Rosalie estará emocionada de verte.
Le sonreí como si estuviésemos a punto de hacer alguna travesura y nos cogimos de la mano para correr hacia la habitación de aquel grandullón que habia aprendido amar como a un hermano.
-Espera aquí. Quiero darle una sorpresa. – Emmet me sonrió y asintió con la cabeza, yo lo imité y abrió la gran puerta doble de su cuarto. Se metió dentro y tardó varios segundos en abrir, me agarró fuertemente de la mano dándome un tirón y me dispuso frente a Rosalie como si fuese una muñeca.
-¡Bella!.- su vientre estaba ligeramente hinchado y pude sentir su oblicuidad en el mío.- Cuando Emmet dijo que tenia una sorpresa no pude imaginar que eras tú. Esta mañana he querido bajar a saludarte, pero no me encontraba muy bien y no he podido.- Me cogió de un brazo y enrolló su mano tiernamente en torno a él. - ¿Cómo has estado querida?
-Bien.- carraspeé un poco y los miré a ambos. Yo no estaba allí por un mero placer. Habia algo urgente que debia de aclarar.- Estoy…bien. Pero no he venido a saludaros Majestades, creo…creo que algo esta pasando con los ciborgs de nuevo.
Rosalie y Emmet se miranron ceñudos unos instantes y luego volvieron sus rostros para sonreírme automáticamente.
-Deben ser cosas tuyas Bella. ¿Quién te ha dicho eso?.- Emmet me llevó a una de las sillas y me sentó con delicadeza.
-Alice, mi memoria cibernética. Hemos estado hablando de cosas privadas y…bueno ella me ha comentado que algo esta comenzando a fallar de nuevo en los ciborgs.
El rostro de Emmet se desencajó y miró a Rosalie con rostro serio. Ambos se miraron y asintieron, haciendo que Rosalie marchara fuera de la habitación y no se despidiera si quiera de mi.
-Bella, sabes que te consideramos como de nuestra propia familia y es por eso que hemos creído conveniente no hacer…
El suave click del sonido de la puerta al cerrarse nos auguró que Rosalie estaba de nuevo con nosotros, mi corazón se atoró en la garganta cuando ví a quien habia traído con ella.
Me enderecé de golpe y asentí, en un ligero saludo militar al príncipe de la corona de Sherkan.
-Majestad.- saludé rígida. Mi mirada viajó hacia Emmet y él bajó la mirada avergonzado.
-Rosalie, vamos querida. Déjemos a Bella a y Edward solos.
Levanté la mano para replicar; pero ambos salieron silenciosos por la puerta y no me dejaron mas remedio que enfrentarme a Edward con lo que tenia en las manos.
Eché todo el aire del cuerpo y mis ojos volaron hacia los de él. Su semblante triste, me hizo querer ir a consolarlo, pero clavé los tacones en el suelo e inhalé profundamente por segunda vez.
-Señor. Ha llegado a mis oídos algo que tengo que poner en conocimiento de la corona de Sherkan.
-Bella…
Edward caminaba hacia mí con el rostro compungido y los brazos levemente alzados.
-¿Señor?
Me quedé estática cuando sentir su cuerpo pegado al mío, sus brazos recorrieron mi espalda y su cabeza se moldeó para buscar mi frente y besarla. Pude sentir como su cuerpo temblaba con leves convulsiones…lloraba. Edward estaba llorando, abrazado a mí, besando mi frente y gimiendo mientras decía mi nombre con una ternura infinita. Fue ahí cuando me dí cuenta que él no me habia olvidado .
-¿Me recuerdas?.- jadeé, comenzando a reaccionar y buscar sus labios con los míos.
-¿Cómo voy a poder olvidarte? Mi pequeña guerrera….
Nuestras bocas hicieron el amor primero lentamente y luego con ferocidad, habia pasado demasiado tiempo sin aquella adicción que ambos compartíamos. Me alcé de puntillas para devorarlo con mayor ávidez, comiéndome todas aquellas lágrimas que corrían por la comisura de sus labios.
-Edward….
-Bella….
Continuará…
viernes, 7 de octubre de 2011
Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea
SERÉ LO QUE TU QUIERAS QUE SEA.
-¿Asi que tú eres Isabella? ¿Isabella Swan?.- la voz de Edward; descolocaba mi mente y mi cuerpo.
-Si .- admití.- Principe.- Hice una nueva reverencia y él se mostró mas que divertido.
-Tú seras mi krawoer ahora. Espero que lo que haya oído sobre ti sea cierto. Quiero entrenarme duro.- La mirada de Edward , seguía siendo divertida y pude ver claramente en incipiente enfado de Tanya.
-Soy la hija de Charles Swan y todavía no lo he defraudado.
Edward dio dos pasos hacia mí y me ofreció su mano fría. La tomé y apretó delicadamente mi palma entre sus dedos.
-Tampoco lo has hecho en mí.- Me sumergí en su verde esmeralda y sonreí de dicha…
………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 18
La tensión del primer momento habia desaparecido, después de la recepción y el pequeño buffet que nos ofrecieron en la Casa Real, papá invitó al príncipe a una amena charla de la que yo solamente era una receptora mas. Quizás eran imaginaciones mías; pero entre tanto Edward miraba mis ojos a hurtadillas, sonreía de una manera terriblemente sensual y se pasaba demasiado a menudo la lengua por sus labios; relamiéndose con anticipación a algo que se estaba creando en su mente.
Sin quererlo, recordé como me habia entregado a él sin reservas y como habia tocado el cielo con las manos. Una ola de deseo me inundó y súbitamente noté como el rubor cubrió totalmente mi rostro.
Respiré hondo y cuidadosamente me marché de aquel corro de espectadores que escuchaban a mi padre y al príncipe, absortos. Caminé de nuevo hacia los jardines y allí me sentí libre de poder volar de nuevo hacia el pasado…hacia el dolor.
El satélite de Tristán: Obnubus, brillaba aquella noche de manera especial, los pequeños cráteres se veian claramente anaranjados; sostuve la copa de ambrosia entre mis manos y cerré los ojos fuertemente, protegiendo el deseo de recuperar a Edward y sus caricias.
Abrí los ojos y volví a mirara el satélite.
-¿Crees en esas chiquilladas?
Era él, era su voz, estaba allí, a mi lado y ni siquiera habia deparado en su presencia.
-Yo.. no sé de que me habla majestad.- Bajé la cabeza, mostrando sumisión y quise retirarme inmediatamente de su cercanía, me hacia demasiado daño tenerlo tan cerca y no poder besarlo y acariciarlo como mandaba toda la fibra de mi ser.
-Bella…no quiero que me hables con tantos formalismos. Vas a ser mi krawoer; por tanto habrá un mínimo de camaradería entre nosotros. .- Lo miré directamente a los ojos y me sumergí en aquella marea liquida de deseo que siempre me embargaba cuando estaba cerca de su cuerpo. ¡Oh, por Tristan, cuanto lo deseaba! Mi piel clamaba a gritos su nombre, la cercanía volvía mis instintos locos y no parecía ser dueña de mis actos.
-Pero…señor…- balbuceé.
Noté su cuerpo mas cercano al mio; mi hombro rozó su pecho por un milésimo instante y mis hormonas gritaron de ansiedad. Cerré los ojos, presa de aquella fogosidad extraña y a la misma vez tan conocida, al tenerlo al él, tan cerca.
-¿Pedias un deseo, Bella?.- Su voz se hizo mas sugerente. ¿Estaba coqueteando conmigo?
Lo miré interrogante y él se apartó un poco y sonrió, pasando una de sus manos por su desordenado cabello.
-Si.-espeté, esperanzada que me hubiera recordado.
-Creia que pedir deseos a Obnubus eran cosas de niñas o de viejas charlatanas. ¿Me diras que crees en la leyenda?
-No pierdo nada al hacerlo. Quizás sea mi última esperanza.
-¿Un amor martiriza a mi krawoer?.- Sus cejas se juntaron y quise lamer aquella profunda arruguita que se hacia en la parte superior de su nariz.
-Deseo que vuelva….- susurré, mirándolo. Abrasándome con la calidez de su mirada. Sin darme cuenta mis ojos se empañaron de lágrimas y Edward se acercó a mi sin cambiar la expresión de su rostro.
-No se puedo llamar hombre, al que hace llorar a una mujer tan hermosa como tú.- susurró.
Miré su rostro, sus labios y un sollozo se escapó de mi boca. Corrí, huí de allí como pude. Haciendo caso a mi mente que me gritaba que abandonara su cercanía y haciendo oídos sordos a mi cuerpo que clamaba por sentir el suyo….
………………………………………………………………………………………………………………………………………….
El primer dia de entrenamiento. No quiero levantarme de la cama. He soñado esta noche con él y lo he amado con tanta intensidad que creo que he tenido un orgasmo en sueños.
He podido sentir sus manos, su boca, su masculinidad rozando las paredes de mi centro combulso una y otra vez. Me levanté con las mejillas encendidas y con los labios mas sonrosados de lo habitual. Me sentía cansada y adolorida. Parecia como si en realidad hubiese tenido una maratón de sexo con Edward.
-¡Bella!
Oh por Tristan, papá.
-Si, papá. Tranquilo. No voy tarde. Me doy una ducha solar y salgo en camino al palacio.
La voz de papá se oia amortiguada por la puerta que nos separaba.
-Nena, tienes una unidad volátil de la Casa Real esperándote hace diez minutos. Hija, date prisa, no hay que hacer esperar al príncipe.
En menos de 15 minutos ya estaba en la unidad volátil y me dirigía a la Casa Real.
El príncipe Edward me esperaba en los campos de entrenamiento.
Lo ví casi instantáneamente. Era tan asombrosamente bello que comencé a hiperventilar por falta de respiración. Llevaba un mono de lucha holgado; pero se definían perfectamente su abdomen y sus estrechas caderas. Su cabello brillaba de manera espectacular aquella mañana, dándole pequeños destellos dorados a aquel raro cabello color cobrizo que tenia.
Su padre estaba con él. Estaban discutiendo acalorados. Me paré en seco. No habían deparado en que habia entrado por los jardines. Carlisle me vió y Él que me daba la espalda en ese preciso momento, giró la cabeza para observarme atormentado.
Caminé con paso firme hasta ellos y les hice una leve reverencia antes de hablar.
-Majestad.- saludé a Carlisle.- Príncipe.- hice lo mismo con Edward.- Ruego me perdonen la tardanza, no volverá a ocurrir.
Los labios de Edward dibujaron una sensual y diabólica sonrisa. Intenté no darle importancia y su padre se despidió de nosotras.
-¿Armas?.- fue lo primero que se me ocurrió decir.
-Si no te importa; prefiero comenzar con peleas cuerpo a cuerpo. Sé que también eres buena en ese aspecto.- volvió a sonreir con la misma malicia.-Luego pelearemos con armas Afkon.-terminó determinante.
Asentí y me puse en posición de lucha.
Pude sentir su mirada a lo largo de todo mi cuerpo. Lenta, minuciosa….cuando sus ojos se encontraron con los míos eran literalmente salvajes y noté como mi piel se erizaba.
Intenté reprimir a mi cuerpo y me lancé contra él con una de las llaves de combate con mas placaje que tenia en mi historial. Lo pillé completamente desprevenido y lo eché al piso, estallando en carcajadas.
-¡No subestimaré mas tu fuerza Bella; te lo prometo!.- volvió a retorcerse por el suelo y a reir.
Yo me quedé de piedra y asombrada por su reacción le ofrecí mi mano para que se levantara.
-Lo siento, Majestad. Pensé que iba a defenderse. No puede pensar en mi, como una mujer, tiene que hacerlo como un rival. Yo le estoy atacando y usted se defiende.
Edward se levantó lentamente, sin perder contacto visual conmigo.
-Llevas razón. Lo siento, se me olvida que eres mi krawoer….- En un gesto completamente suyo cerró los ojos y se apretó el puente de la nariz; haciéndome casi suspirar.- Venga, Bella. Estoy preparado, el primero que haga contacto con el suelo, pierde.
-¿Cómo?
-Si yo caigo, pierdo. Si tú caes; pierdes.
-Perdon Majestad pero esto no es una pelea de colegio. He venido hasta aquí con la firme idea de volver a hacer de sus músculos lo que eran, es mi deber y por consecuencia el de mi padre.
-Bella….- susurró acercándose a mí, demasiado. Su dedo índice recorrió mi mandíbula suavemente. Me perdí en aquel contacto y cerré los ojos; dispuesta a despertar de un momento a otro.
-¡Edward!.- Era la voz de ella. De Tanya.
Caminaba con algo de lentitud, sus prótesis habían sido las primeras y no estaban tan bien definidas como las que Edward tenia en uno de sus brazos y pierna.
-El modisto está en una de tus habitaciones; querido. El traje ya lo tienes confeccionado. Sube.- Ni siquiera me miró. Se paró delante de Edward, que estaba muy pegado a mi.- Por favor.- suplicó con un deje extraño.
Edward cerró los ojos fuertemente y se volvió brusco hacia las escaleras que llevaban al Palacio. No se despidió, ni si quiera me miró.
-Pequeña plebeya marginal….sigues como la araña a la mosca. Déjame decirte que no te recuerda y cuando me hace el amor. Gime mi nombre, no el tuyo. Edward es mio…tú para él no has existido nunca y ahora lo haces siendo su krawoer…una krawoer, que no esta a la altura, ya que él hubiese querido a tu padre, no a ti; pequeña mosquita muerta.
Conté hasta diez. No podia armar un escándalo en los jardines de Palacio.
-Mi padre me ha legado el entrenamiento de el príncipe. Mientras que él no me lo diga a viva voz, yo seguiré viniendo a ofrecer mis servicios.
-Ya te gustaría ofrecer otro tipo de servicios pequeña ramera con cara de puritana. ¡No te acerques a Edward mas de lo necesario, porque si no, todo este maldito planeta, lo sufrirá!
Ví como se daba la vuelta y se marchaba.
Miré hacia palacio y asombrada mi corazón galopó loco. Edward estaba en una de las ventanas. Me miraba con tristeza. Bajó el rostro y lo sostuvo entre sus manos. ¿Estaba llorando?
Caminé hacia la salida con el corazón en un puño. No tenia idea si Edward me recordaba o no; pero de lo que estaba segura es que Tanya lo estaba chantajeando para que se casara con el….
Continuará-….
-¿Asi que tú eres Isabella? ¿Isabella Swan?.- la voz de Edward; descolocaba mi mente y mi cuerpo.
-Si .- admití.- Principe.- Hice una nueva reverencia y él se mostró mas que divertido.
-Tú seras mi krawoer ahora. Espero que lo que haya oído sobre ti sea cierto. Quiero entrenarme duro.- La mirada de Edward , seguía siendo divertida y pude ver claramente en incipiente enfado de Tanya.
-Soy la hija de Charles Swan y todavía no lo he defraudado.
Edward dio dos pasos hacia mí y me ofreció su mano fría. La tomé y apretó delicadamente mi palma entre sus dedos.
-Tampoco lo has hecho en mí.- Me sumergí en su verde esmeralda y sonreí de dicha…
………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 18
La tensión del primer momento habia desaparecido, después de la recepción y el pequeño buffet que nos ofrecieron en la Casa Real, papá invitó al príncipe a una amena charla de la que yo solamente era una receptora mas. Quizás eran imaginaciones mías; pero entre tanto Edward miraba mis ojos a hurtadillas, sonreía de una manera terriblemente sensual y se pasaba demasiado a menudo la lengua por sus labios; relamiéndose con anticipación a algo que se estaba creando en su mente.
Sin quererlo, recordé como me habia entregado a él sin reservas y como habia tocado el cielo con las manos. Una ola de deseo me inundó y súbitamente noté como el rubor cubrió totalmente mi rostro.
Respiré hondo y cuidadosamente me marché de aquel corro de espectadores que escuchaban a mi padre y al príncipe, absortos. Caminé de nuevo hacia los jardines y allí me sentí libre de poder volar de nuevo hacia el pasado…hacia el dolor.
El satélite de Tristán: Obnubus, brillaba aquella noche de manera especial, los pequeños cráteres se veian claramente anaranjados; sostuve la copa de ambrosia entre mis manos y cerré los ojos fuertemente, protegiendo el deseo de recuperar a Edward y sus caricias.
Abrí los ojos y volví a mirara el satélite.
-¿Crees en esas chiquilladas?
Era él, era su voz, estaba allí, a mi lado y ni siquiera habia deparado en su presencia.
-Yo.. no sé de que me habla majestad.- Bajé la cabeza, mostrando sumisión y quise retirarme inmediatamente de su cercanía, me hacia demasiado daño tenerlo tan cerca y no poder besarlo y acariciarlo como mandaba toda la fibra de mi ser.
-Bella…no quiero que me hables con tantos formalismos. Vas a ser mi krawoer; por tanto habrá un mínimo de camaradería entre nosotros. .- Lo miré directamente a los ojos y me sumergí en aquella marea liquida de deseo que siempre me embargaba cuando estaba cerca de su cuerpo. ¡Oh, por Tristan, cuanto lo deseaba! Mi piel clamaba a gritos su nombre, la cercanía volvía mis instintos locos y no parecía ser dueña de mis actos.
-Pero…señor…- balbuceé.
Noté su cuerpo mas cercano al mio; mi hombro rozó su pecho por un milésimo instante y mis hormonas gritaron de ansiedad. Cerré los ojos, presa de aquella fogosidad extraña y a la misma vez tan conocida, al tenerlo al él, tan cerca.
-¿Pedias un deseo, Bella?.- Su voz se hizo mas sugerente. ¿Estaba coqueteando conmigo?
Lo miré interrogante y él se apartó un poco y sonrió, pasando una de sus manos por su desordenado cabello.
-Si.-espeté, esperanzada que me hubiera recordado.
-Creia que pedir deseos a Obnubus eran cosas de niñas o de viejas charlatanas. ¿Me diras que crees en la leyenda?
-No pierdo nada al hacerlo. Quizás sea mi última esperanza.
-¿Un amor martiriza a mi krawoer?.- Sus cejas se juntaron y quise lamer aquella profunda arruguita que se hacia en la parte superior de su nariz.
-Deseo que vuelva….- susurré, mirándolo. Abrasándome con la calidez de su mirada. Sin darme cuenta mis ojos se empañaron de lágrimas y Edward se acercó a mi sin cambiar la expresión de su rostro.
-No se puedo llamar hombre, al que hace llorar a una mujer tan hermosa como tú.- susurró.
Miré su rostro, sus labios y un sollozo se escapó de mi boca. Corrí, huí de allí como pude. Haciendo caso a mi mente que me gritaba que abandonara su cercanía y haciendo oídos sordos a mi cuerpo que clamaba por sentir el suyo….
………………………………………………………………………………………………………………………………………….
El primer dia de entrenamiento. No quiero levantarme de la cama. He soñado esta noche con él y lo he amado con tanta intensidad que creo que he tenido un orgasmo en sueños.
He podido sentir sus manos, su boca, su masculinidad rozando las paredes de mi centro combulso una y otra vez. Me levanté con las mejillas encendidas y con los labios mas sonrosados de lo habitual. Me sentía cansada y adolorida. Parecia como si en realidad hubiese tenido una maratón de sexo con Edward.
-¡Bella!
Oh por Tristan, papá.
-Si, papá. Tranquilo. No voy tarde. Me doy una ducha solar y salgo en camino al palacio.
La voz de papá se oia amortiguada por la puerta que nos separaba.
-Nena, tienes una unidad volátil de la Casa Real esperándote hace diez minutos. Hija, date prisa, no hay que hacer esperar al príncipe.
En menos de 15 minutos ya estaba en la unidad volátil y me dirigía a la Casa Real.
El príncipe Edward me esperaba en los campos de entrenamiento.
Lo ví casi instantáneamente. Era tan asombrosamente bello que comencé a hiperventilar por falta de respiración. Llevaba un mono de lucha holgado; pero se definían perfectamente su abdomen y sus estrechas caderas. Su cabello brillaba de manera espectacular aquella mañana, dándole pequeños destellos dorados a aquel raro cabello color cobrizo que tenia.
Su padre estaba con él. Estaban discutiendo acalorados. Me paré en seco. No habían deparado en que habia entrado por los jardines. Carlisle me vió y Él que me daba la espalda en ese preciso momento, giró la cabeza para observarme atormentado.
Caminé con paso firme hasta ellos y les hice una leve reverencia antes de hablar.
-Majestad.- saludé a Carlisle.- Príncipe.- hice lo mismo con Edward.- Ruego me perdonen la tardanza, no volverá a ocurrir.
Los labios de Edward dibujaron una sensual y diabólica sonrisa. Intenté no darle importancia y su padre se despidió de nosotras.
-¿Armas?.- fue lo primero que se me ocurrió decir.
-Si no te importa; prefiero comenzar con peleas cuerpo a cuerpo. Sé que también eres buena en ese aspecto.- volvió a sonreir con la misma malicia.-Luego pelearemos con armas Afkon.-terminó determinante.
Asentí y me puse en posición de lucha.
Pude sentir su mirada a lo largo de todo mi cuerpo. Lenta, minuciosa….cuando sus ojos se encontraron con los míos eran literalmente salvajes y noté como mi piel se erizaba.
Intenté reprimir a mi cuerpo y me lancé contra él con una de las llaves de combate con mas placaje que tenia en mi historial. Lo pillé completamente desprevenido y lo eché al piso, estallando en carcajadas.
-¡No subestimaré mas tu fuerza Bella; te lo prometo!.- volvió a retorcerse por el suelo y a reir.
Yo me quedé de piedra y asombrada por su reacción le ofrecí mi mano para que se levantara.
-Lo siento, Majestad. Pensé que iba a defenderse. No puede pensar en mi, como una mujer, tiene que hacerlo como un rival. Yo le estoy atacando y usted se defiende.
Edward se levantó lentamente, sin perder contacto visual conmigo.
-Llevas razón. Lo siento, se me olvida que eres mi krawoer….- En un gesto completamente suyo cerró los ojos y se apretó el puente de la nariz; haciéndome casi suspirar.- Venga, Bella. Estoy preparado, el primero que haga contacto con el suelo, pierde.
-¿Cómo?
-Si yo caigo, pierdo. Si tú caes; pierdes.
-Perdon Majestad pero esto no es una pelea de colegio. He venido hasta aquí con la firme idea de volver a hacer de sus músculos lo que eran, es mi deber y por consecuencia el de mi padre.
-Bella….- susurró acercándose a mí, demasiado. Su dedo índice recorrió mi mandíbula suavemente. Me perdí en aquel contacto y cerré los ojos; dispuesta a despertar de un momento a otro.
-¡Edward!.- Era la voz de ella. De Tanya.
Caminaba con algo de lentitud, sus prótesis habían sido las primeras y no estaban tan bien definidas como las que Edward tenia en uno de sus brazos y pierna.
-El modisto está en una de tus habitaciones; querido. El traje ya lo tienes confeccionado. Sube.- Ni siquiera me miró. Se paró delante de Edward, que estaba muy pegado a mi.- Por favor.- suplicó con un deje extraño.
Edward cerró los ojos fuertemente y se volvió brusco hacia las escaleras que llevaban al Palacio. No se despidió, ni si quiera me miró.
-Pequeña plebeya marginal….sigues como la araña a la mosca. Déjame decirte que no te recuerda y cuando me hace el amor. Gime mi nombre, no el tuyo. Edward es mio…tú para él no has existido nunca y ahora lo haces siendo su krawoer…una krawoer, que no esta a la altura, ya que él hubiese querido a tu padre, no a ti; pequeña mosquita muerta.
Conté hasta diez. No podia armar un escándalo en los jardines de Palacio.
-Mi padre me ha legado el entrenamiento de el príncipe. Mientras que él no me lo diga a viva voz, yo seguiré viniendo a ofrecer mis servicios.
-Ya te gustaría ofrecer otro tipo de servicios pequeña ramera con cara de puritana. ¡No te acerques a Edward mas de lo necesario, porque si no, todo este maldito planeta, lo sufrirá!
Ví como se daba la vuelta y se marchaba.
Miré hacia palacio y asombrada mi corazón galopó loco. Edward estaba en una de las ventanas. Me miraba con tristeza. Bajó el rostro y lo sostuvo entre sus manos. ¿Estaba llorando?
Caminé hacia la salida con el corazón en un puño. No tenia idea si Edward me recordaba o no; pero de lo que estaba segura es que Tanya lo estaba chantajeando para que se casara con el….
Continuará-….
martes, 26 de julio de 2011
Seré Lo que tú quieras que Sea...
SERÉ LO QUE TÚ QUIERAS QUE SEA.
- ¡Iras a esa fiesta! ¡Porque lo digo yo! ¿entiendes? Me importa poco si sigues enamorada del príncipe Emmet o no. Eso te servirá para hacerte mas a la idea de la situación..ademas hay otra cosa que he omitido decirte…
-Sorprendeme; papá…..
-El príncipe Edward requiere de mis servicios; quiere entrenarse para guerras venideras. Como puedes ver yo no puedo hacerlo. Asi que delego en ti esa labor. Ya lo hiciste con Emmet; no será problema entrenar a Edward. Es un buen muchacho y aprende rápido y sin duda tú eres la mejor.
La respiración huyó de mi cuerpo y miré con los ojos perdidos a Alice.
No podia negarme.
Pero seria tan doloroso mirar los ojos verdes de Edward y no declararle mi amor…..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
CAPITULO 17
“SOY LA HIJA DE CHARLES SWAN”
-¡Isabella Marie Swan; llegamos tarde! La unidad volatil oficial ha llegado hace mas de diez minutos y tú no te has dignado a salir del lavabo. ¿Quieres que vaya a buscarte?
Inhalé profundamente y volví a mirar mi uniforme de gala para el evento.
El mono ajustado de látex negro , delimitaba a la perfección las líneas de mi cuerpo. Las insignias que colgaban de mis hombros, hasta mis codos eran mas de veinte.
Sin duda para mi escasa de edad, tenia menciones honoríficas en muchas misiones, era digna sucesora de mi padre.
Aovillé mi melena en un tirante moño y me calcé las botas oficiales que correspondían.
Abrí la puerta y bajé las escaleras con detenimiento. Aún era demasiado pronto y no quería encontrarme a Edward ni a “ su prometida” antes de lo estrictamente necesario.
Pero papá, era papá. Él y sus malditos protocolos Reales..
-¡Por Tristán; Bella! Vamos a llegar tarde.- dijo antes de ayudarme a sentarme en la unidad volátil con las manos.
-Papá. Es todavía demasiado pronto. No quiero estar como un pasmarote esperando que el salón se llene de los demás invitados…
-Quiero presentarte personalmente a Edward…Aunque realmente ya os conoceis. Desde pequeños. El dia que tu madre murió, los reyes te apoyaron en todo momento Bella. Y Edward no se despegó de ti ni un solo instante.- Charlie se rió; como de un chiste privado y volvió a mirarme.- Por un tiempo mantuve esperanzas sobre el príncipe…y ….sobre Edward y tú.
Me ahogué en mi propio suspiró y noté como el calor se alojaba en mi rostro.
-Si. Ya sé que es una memez. Pero habia muchos gestos en aquel muchacho que me hacian pensar que estaba locamente enamorado de ti. Recuerdo cuando le comenté que querías ingresar en la Guardia Real…puso el grito en el cielo….En todo momento sabia como iban tus calificaciones y algún dia que otro, sé por algunos de mis compañeros Krawoer; que fue de incógnito a verte combatir en los torneos….
Juro por Tristan; que intenté que mis ojos no me delataran….
Pero todo aquello que me estaba contando papá, era tan dulce y maravilloso…Edward siempre habia estado ahí, en la sombra como me dijo. Observándome y preocupándose por mí.
Carraspeé duramente y logré pestañear lo suficiente para que las lágrimas no brotaran de mis ojos.
Charlie no mencionó nada más en todo el trayecto hacia el castillo de sus Majestades. Yo tampoco lo hice; pero mi estado de ánimo rozaba el histerismo. Iba a ver a Edward, quizás estrechara mi mano entre las de él…..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
El Palacio era una joya de ingeniería moderna. Pero con un toque de distinción que hacia recordar épocas pasadas de Sherkan. Habia pertenecido a la familia Cullen por siglos y ahora yo me encontraba en él. Un estremecimiento se repartió por mi espina dorsal al contemplar a lo lejos el kiosko blanco que habia en medio de un gran jardín.
Me acerqué dejando a Charlie hablando con un krawoer que como él; estaba retirado y caminé en línea recta hacia el kiosko con determinación.
Era como si a cada paso me fuera reencontrando con mi niñez y los duros momentos acaecidos en ella. Pero allí; en aquel lugar. Todo era dulce y embriagador. Una sonrisa ensanchó mis labios y me puse de cuclillas para tallar una flor de magnítia (flor típica en Sherkan) que brotaba del suelo cobrizo de Sherkan.
-No la talles. Es demasiado hermosa para hacerlo. Si lo haces morirá sola y triste. Mejor déjala que se nutra de nuestra tierra hasta el dia de su muerte.- Me volví hacia aquella voz que tan bien conocía y traté calmar mis nervios lo máximo que pude.
Dejé la flor en su sitio. “En su tierra” tal y como él habia dicho y volví sobre mis pasos hacia el palacio para no darme de bruces con Edward.
-¡Eh! ¡No te marches!.- Noté como varias pisadas se acercaban cada vez mas rápido hacia mí y antes de darme cuenta lo tenia de frente a mí, impidiéndome el paso.
-¿Te conozco?.- dijo arrugando el entrecejo.
Me quedé sin palabras al contemplarlo. Desde luego con Edward no servían para nada las vestimentas protocolarias. Vestía un pantalón de color negro y un suéter del mismo color con cuello en v. Estaba terriblemente seductor.
-No…sé…
Su risa genuína; invadió mis sentidos y volví a caminar sin darle importancia a sus palabras.
-¿Huyes de mí? .- volvió a reir y me agarró un brazo para encararlo….Me sumergí en sus ojos verdes y perdí la noción del tiempo y el espacio….
-Te conozco….sé que te conozco….- susurró; abrigándome con su abrasadora mirada.- Dime quien eres.- preguntó demandante.
-Yo….- dejé de mirarlo y me pasé una mano por la frente, aturdida por su contacto.- Debo marcharme ..alguien me espera…yo…
Su rostro se volvió duro e implacable. Dió dos pasos hacia atrás y dejó que me marchara.
Cuando llegué al salón de los reyes; no pude contener las lágrimas y busqué los lavabos del servicio por doquier. Aquello iba a ser muy difícil….extremadamente difícil.
Me encerré en uno de los cubículos de aseo y estuve allí por tiempo ilimitado.
Al escuchar la Salve Real; limpié mis lágrimas y abrí el anillo de Imniosa que llevaba en el dedo anular. Aquel utensilio era la mar de práctico cuando los ojos estaban como los míos en aquellos momentos. Henchidos de llorar y con el maquillaje a chorreones por mi rostro.
Fijé el cristal en mi rostro y bastaron unos segundos para estar de nuevo perfecta.
Nadie notaria mi estado de ánimo. Nadie, excepto yo.
Avancé lo mas aprisa que pude y me instalé al lado de la silla de ruedas de papá antes de que terminara la Salve.
-¿Dónde te has metido Bella? La Reina me ha preguntado por ti. Está muy orgullosa de tus logros y desea felicitarte. Tambien he hablado con el príncipe Emmet y su esposa. Me han expresado sus mejores deseos para ti y me han rogado que les hagas saber cuando estes libre para saludarlos…. – Charlie suspiró y me agarró una mano dando suaves palmaditas.- Me ha dado una profunda emoción volver a saludar a Edward. Le he hablado de ti. Le he informado oficialmente, que tú me honrarás en pos de mi estado. Tú seras la krawoer de Edward…
-Si no hay otro remedio lo haré papá….
-Mira; la familia Real en pleno viene hacia acá…
Queria huir; pero no habia manera.
Esme le hablaba a su hijo Edward en el oído y él me miraba directamente a los ojos cuando mi mirada se encontró con la suya. Sonrió enigmáticamente y mordió su labio inferior lentamente….
-Bella..estamos orgullosos de ti…por tantas cosas. Estaba deseando de verte de nuevo. Tu nombre aparecerá algún dia en los libros de historia de Sherkan…- El Rey Carlisle me besó la frente y me quedó boca de pez. ¡Se estaban saltando todas las cotas protocolarias por mí!
-Hola hija. Mi marido no ha dejado lugar a mas palabras; si en caso una. Gracias.- Esme hizo lo mismo que su marido y de repente los brazos fuertes y grandes de Emmet me alzaron del suelo como una muñequita. Miré a Rosalie que se acariciaba su incipiente barriguita y me sonrió; guiñándome un ojo.
-Estamos orgullosos de ti. Bells…- me susurró Emmet.- Sigues causando el efecto que esperábamos en Edward.- volvió a murmurar en mi oído mientras me bajaba.
Fue Carlisle el que presentó a la joven ramera que se predía del brazo de Edward.
-Bella. Ella es Tanya. La novia de Edward; supongo que habrás oído hablar de ella.
Tanya me miró con veneno en los ojos y saludé con una reverencia. Nada que ver con en interludio de caricias que habia tenido con los demás miembros de la familia Real.
-¿Asi que tú eres Isabella? ¿Isabella Swan?.- la voz de Edward; descolocaba mi mente y mi cuerpo.
-Si .- admití.- Principe.- Hice una nueva reverencia y él se mostró mas que divertido.
-Tú seras mi krawoer ahora. Espero que lo que haya oído sobre ti sea cierto. Quiero entrenarme duro.- La mirada de Edward , seguía siendo divertida y pude ver claramente en incipiente enfado de Tanya.
-Soy la hija de Charles Swan y todavía no lo he defraudado.
Edward dio dos pasos hacia mí y me ofreció su mano fría. La tomé y apretó delicadamente mi palma entre sus dedos.
-Tampoco lo has hecho en mí.- Me sumergí en su verde esmeralda y sonreí de dicha…
Continuará…..
- ¡Iras a esa fiesta! ¡Porque lo digo yo! ¿entiendes? Me importa poco si sigues enamorada del príncipe Emmet o no. Eso te servirá para hacerte mas a la idea de la situación..ademas hay otra cosa que he omitido decirte…
-Sorprendeme; papá…..
-El príncipe Edward requiere de mis servicios; quiere entrenarse para guerras venideras. Como puedes ver yo no puedo hacerlo. Asi que delego en ti esa labor. Ya lo hiciste con Emmet; no será problema entrenar a Edward. Es un buen muchacho y aprende rápido y sin duda tú eres la mejor.
La respiración huyó de mi cuerpo y miré con los ojos perdidos a Alice.
No podia negarme.
Pero seria tan doloroso mirar los ojos verdes de Edward y no declararle mi amor…..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
CAPITULO 17
“SOY LA HIJA DE CHARLES SWAN”
-¡Isabella Marie Swan; llegamos tarde! La unidad volatil oficial ha llegado hace mas de diez minutos y tú no te has dignado a salir del lavabo. ¿Quieres que vaya a buscarte?
Inhalé profundamente y volví a mirar mi uniforme de gala para el evento.
El mono ajustado de látex negro , delimitaba a la perfección las líneas de mi cuerpo. Las insignias que colgaban de mis hombros, hasta mis codos eran mas de veinte.
Sin duda para mi escasa de edad, tenia menciones honoríficas en muchas misiones, era digna sucesora de mi padre.
Aovillé mi melena en un tirante moño y me calcé las botas oficiales que correspondían.
Abrí la puerta y bajé las escaleras con detenimiento. Aún era demasiado pronto y no quería encontrarme a Edward ni a “ su prometida” antes de lo estrictamente necesario.
Pero papá, era papá. Él y sus malditos protocolos Reales..
-¡Por Tristán; Bella! Vamos a llegar tarde.- dijo antes de ayudarme a sentarme en la unidad volátil con las manos.
-Papá. Es todavía demasiado pronto. No quiero estar como un pasmarote esperando que el salón se llene de los demás invitados…
-Quiero presentarte personalmente a Edward…Aunque realmente ya os conoceis. Desde pequeños. El dia que tu madre murió, los reyes te apoyaron en todo momento Bella. Y Edward no se despegó de ti ni un solo instante.- Charlie se rió; como de un chiste privado y volvió a mirarme.- Por un tiempo mantuve esperanzas sobre el príncipe…y ….sobre Edward y tú.
Me ahogué en mi propio suspiró y noté como el calor se alojaba en mi rostro.
-Si. Ya sé que es una memez. Pero habia muchos gestos en aquel muchacho que me hacian pensar que estaba locamente enamorado de ti. Recuerdo cuando le comenté que querías ingresar en la Guardia Real…puso el grito en el cielo….En todo momento sabia como iban tus calificaciones y algún dia que otro, sé por algunos de mis compañeros Krawoer; que fue de incógnito a verte combatir en los torneos….
Juro por Tristan; que intenté que mis ojos no me delataran….
Pero todo aquello que me estaba contando papá, era tan dulce y maravilloso…Edward siempre habia estado ahí, en la sombra como me dijo. Observándome y preocupándose por mí.
Carraspeé duramente y logré pestañear lo suficiente para que las lágrimas no brotaran de mis ojos.
Charlie no mencionó nada más en todo el trayecto hacia el castillo de sus Majestades. Yo tampoco lo hice; pero mi estado de ánimo rozaba el histerismo. Iba a ver a Edward, quizás estrechara mi mano entre las de él…..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
El Palacio era una joya de ingeniería moderna. Pero con un toque de distinción que hacia recordar épocas pasadas de Sherkan. Habia pertenecido a la familia Cullen por siglos y ahora yo me encontraba en él. Un estremecimiento se repartió por mi espina dorsal al contemplar a lo lejos el kiosko blanco que habia en medio de un gran jardín.
Me acerqué dejando a Charlie hablando con un krawoer que como él; estaba retirado y caminé en línea recta hacia el kiosko con determinación.
Era como si a cada paso me fuera reencontrando con mi niñez y los duros momentos acaecidos en ella. Pero allí; en aquel lugar. Todo era dulce y embriagador. Una sonrisa ensanchó mis labios y me puse de cuclillas para tallar una flor de magnítia (flor típica en Sherkan) que brotaba del suelo cobrizo de Sherkan.
-No la talles. Es demasiado hermosa para hacerlo. Si lo haces morirá sola y triste. Mejor déjala que se nutra de nuestra tierra hasta el dia de su muerte.- Me volví hacia aquella voz que tan bien conocía y traté calmar mis nervios lo máximo que pude.
Dejé la flor en su sitio. “En su tierra” tal y como él habia dicho y volví sobre mis pasos hacia el palacio para no darme de bruces con Edward.
-¡Eh! ¡No te marches!.- Noté como varias pisadas se acercaban cada vez mas rápido hacia mí y antes de darme cuenta lo tenia de frente a mí, impidiéndome el paso.
-¿Te conozco?.- dijo arrugando el entrecejo.
Me quedé sin palabras al contemplarlo. Desde luego con Edward no servían para nada las vestimentas protocolarias. Vestía un pantalón de color negro y un suéter del mismo color con cuello en v. Estaba terriblemente seductor.
-No…sé…
Su risa genuína; invadió mis sentidos y volví a caminar sin darle importancia a sus palabras.
-¿Huyes de mí? .- volvió a reir y me agarró un brazo para encararlo….Me sumergí en sus ojos verdes y perdí la noción del tiempo y el espacio….
-Te conozco….sé que te conozco….- susurró; abrigándome con su abrasadora mirada.- Dime quien eres.- preguntó demandante.
-Yo….- dejé de mirarlo y me pasé una mano por la frente, aturdida por su contacto.- Debo marcharme ..alguien me espera…yo…
Su rostro se volvió duro e implacable. Dió dos pasos hacia atrás y dejó que me marchara.
Cuando llegué al salón de los reyes; no pude contener las lágrimas y busqué los lavabos del servicio por doquier. Aquello iba a ser muy difícil….extremadamente difícil.
Me encerré en uno de los cubículos de aseo y estuve allí por tiempo ilimitado.
Al escuchar la Salve Real; limpié mis lágrimas y abrí el anillo de Imniosa que llevaba en el dedo anular. Aquel utensilio era la mar de práctico cuando los ojos estaban como los míos en aquellos momentos. Henchidos de llorar y con el maquillaje a chorreones por mi rostro.
Fijé el cristal en mi rostro y bastaron unos segundos para estar de nuevo perfecta.
Nadie notaria mi estado de ánimo. Nadie, excepto yo.
Avancé lo mas aprisa que pude y me instalé al lado de la silla de ruedas de papá antes de que terminara la Salve.
-¿Dónde te has metido Bella? La Reina me ha preguntado por ti. Está muy orgullosa de tus logros y desea felicitarte. Tambien he hablado con el príncipe Emmet y su esposa. Me han expresado sus mejores deseos para ti y me han rogado que les hagas saber cuando estes libre para saludarlos…. – Charlie suspiró y me agarró una mano dando suaves palmaditas.- Me ha dado una profunda emoción volver a saludar a Edward. Le he hablado de ti. Le he informado oficialmente, que tú me honrarás en pos de mi estado. Tú seras la krawoer de Edward…
-Si no hay otro remedio lo haré papá….
-Mira; la familia Real en pleno viene hacia acá…
Queria huir; pero no habia manera.
Esme le hablaba a su hijo Edward en el oído y él me miraba directamente a los ojos cuando mi mirada se encontró con la suya. Sonrió enigmáticamente y mordió su labio inferior lentamente….
-Bella..estamos orgullosos de ti…por tantas cosas. Estaba deseando de verte de nuevo. Tu nombre aparecerá algún dia en los libros de historia de Sherkan…- El Rey Carlisle me besó la frente y me quedó boca de pez. ¡Se estaban saltando todas las cotas protocolarias por mí!
-Hola hija. Mi marido no ha dejado lugar a mas palabras; si en caso una. Gracias.- Esme hizo lo mismo que su marido y de repente los brazos fuertes y grandes de Emmet me alzaron del suelo como una muñequita. Miré a Rosalie que se acariciaba su incipiente barriguita y me sonrió; guiñándome un ojo.
-Estamos orgullosos de ti. Bells…- me susurró Emmet.- Sigues causando el efecto que esperábamos en Edward.- volvió a murmurar en mi oído mientras me bajaba.
Fue Carlisle el que presentó a la joven ramera que se predía del brazo de Edward.
-Bella. Ella es Tanya. La novia de Edward; supongo que habrás oído hablar de ella.
Tanya me miró con veneno en los ojos y saludé con una reverencia. Nada que ver con en interludio de caricias que habia tenido con los demás miembros de la familia Real.
-¿Asi que tú eres Isabella? ¿Isabella Swan?.- la voz de Edward; descolocaba mi mente y mi cuerpo.
-Si .- admití.- Principe.- Hice una nueva reverencia y él se mostró mas que divertido.
-Tú seras mi krawoer ahora. Espero que lo que haya oído sobre ti sea cierto. Quiero entrenarme duro.- La mirada de Edward , seguía siendo divertida y pude ver claramente en incipiente enfado de Tanya.
-Soy la hija de Charles Swan y todavía no lo he defraudado.
Edward dio dos pasos hacia mí y me ofreció su mano fría. La tomé y apretó delicadamente mi palma entre sus dedos.
-Tampoco lo has hecho en mí.- Me sumergí en su verde esmeralda y sonreí de dicha…
Continuará…..
miércoles, 29 de junio de 2011
Se´re Lo Que Tú quieras que sea.....
SERE LO QUE TU QUIERAS QUE SEA…..
-¿Impaciente, Edward?.- Tanya se volvió a mirarme y sonrió de aquella manera suya que tanto me repugnaba.- Estoy ansiosa por dejar a cero esa memoria tuya…será muy, muy gratificante que no te acuerdes de nada cuando estes en mis brazos y jadees mi nombre, mientras me haces tuya..
Me daban arcadas.
Nunca iba a ser nadie mas mia…mi corazón era de aquella mujer que estaba en aquel recinto, muy cerca mio; pero a la vez tan lejos…
Sentí en mi cuerpo como descendíamos y contuve la respiración.
Quedaba poco tiempo para recordar, y comenzaba a entrar en pánico. No quería perder aquellos momentos, no quería estar vacio como una piedra, quería …quería..queria a Bella.
-Apagadlo.
La oscuridad se cernió en mi, y aullé de dolor por mi amor. Por ella. Mi Bella,mi pequeña guerrera.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
…Y LA VIDA CONTINÚA…
Bella Pov.
Fué una enorme alegría volver a ver a papá y a la abuela Marie.
Tambien volver a Sherkan y despertar en un remanso de paz que se me hizo difícil soportar.
Todo habia acabado como empezó y yo sabia cual era la razón: Edward.
Los reyes habían vuelto a palacio y los príncipes a sus actividades dinásticas…salvo Edward…
Por deseo expreso de él mismo, habia renegado de su posición de príncipe heredero y la habia trasladado a Emmet y a su preñada mujer; Rosalie.
Él; vivía en palacio junto a Tanya; el amor de su vida, según las revistas sensacionalistas y los rumores que asolaban la planta de los Seg.
Yo sabia la realidad..sabia que aquel Edward que de vez en cuando veian mis ojos no era el que me amó; aquel hombre biónico que me declaró su amor y que por él se dejó vencer por aquella serpiente de cabellos color fresa.
Sus padres lo habían acogido como locos al volver con Emmet y Rosalie y por consecuencia a Tanya, la que daban por muerta al igual que a él.
A veces; en el campo de adiestramiento pude ver a la reina Esme; sus ojos volaban hacia los míos y una tristeza infinita me embargaba.
Ella, junto con Emmet y Rosalie, sabían realmente a quien amaba Edward, lo que probablemente no sabían era que papel tomaba Tanya en esta historia.
Alice se habia convertido en una unidad física por deseo expreso de mis superiores.
Y ella estaba encantada. Su cuerpo era menudo, de buena figura , un cabello algo revolucionado y unos ojos negros; chispeantes.
Su sonrisa era el caudal de mi desdicha; porque sin duda al volver del planeta objeto de agua, la ausencia de Edward me perjudicó de una manera absoluta.
Lo amaba.
Creo que comencé amarlo desde que lo conocí…y luego al ciborg…al ciborg bello y sensual; que me regalaron como unidad desestresante.
“Seré lo que tú quieras…”
Edward….
Ahora tiempo después de que todo volviese al orden; y los ciborgs adulterados de combate cayeran inertes; antes los pocos Segs que quedaban en Sherkan, todo habia vuelto a la loca rutina diaria…..
La abuela, papá…las chicas y los numerosos flirteos por parte de los chicos cuando iba a las oficinas de S.T.S.G. Para la Guardia Real; era algo mas que fustrante .Pasarse por aquellas oficinas llenas de incipientes mojigatos que creían que con un cuerpo bien formado y alguna que otra técnica de ataque podían llegar a formar parte de los nuestros.
Una mañana…una de tantas…
-Bella. ¿Hija?.- Papá, habia llegado hasta mí con su silla de ruedas y miraba con preocupación el gesto ausente de mi rostro. Volví la vista a él y le sonreí.
-Perdona papá. ¿Qué has dicho? Estoy algo distraída…
-Hum.- hizo un mohín de disgusto y se apartó ligeramente de mí, echando hacia atrás las enormes ruedas de su silla.- Llevas distraída mucho tiempo Isabella Swan. Y estoy seriamente preocupado; desde que volviste del espacio con el príncipe Emmet eres una total desconocida para mí.- Charlie acarició su bigote pensativo y achicó los ojos.- Algo debió suceder que no nos has contado…y por mas que intento sonsacar a Alice no hay manera. Nunca ha habido secretos entre nosotros hija, y siento que me estas ocultando algo. Confío en que cuando estes lo suficientemente preparada para ello nos hagas participes. Tanto tu abuela Marie y yo estamos seriamente preocupados por ti.
Intenté sonreir; pero fue peor que si hubiese estallado en llanto. Aquello no se lo creía nadie.
-No me ocurre nada; papá.
La mano de papá voló hacia las mías y las apretó.
-Nunca te sentiras juzgada, Bella.- Bajó la cabeza y miró mis ojos con insistencia.- Hemos sido invitados a palacio.
Mis ojos se abrieron como platos.
-¿Cómo…Porqué?.- me llevé la mano al cuello y las palabras me salieron a duras penas.
- Van a hacer publico el compromiso de Edward con Tanya Vulturi…- Charlie siseó.- No me gusta nada que Aro Vulturi se inmiscuya en la familia real. No creo equivocarme cuando mi instinto me dice que la resistencia tiene algo que ver con él…..-Charlie dirigió su silla de ruedas hacia un pequeño bufete y abrió un cajón, sacando de él dos sobres inmaculadamente blancos.
- Toma.- me dijo.- Abrelo. Yo ya he abierto el mio y es una invitación a ese evento. Supongo que la tuya será de la misma índole. Yo estoy invitado como Krawoer de Edward. Tú lo estarás por serlo de Emmet. Es lógico.
Mis manos temblaban con el sobre sobre ellas. Tragué en seco y conté hasta diez. No quería, no permitiría que papá supiera de mi sufrimiento en aquellos momentos.
Junté todo mi temple y suspiré, quitando importancia a lo que sostenía entre mis manos.
-Papá.- dije con una sonrisa.- ¿Qué hacemos nosotros dos en una fiesta de la realeza?.- negué con la cabeza.- Ni a ti, ni a mi, nos gusta mezclarnos con la gente…
-Es irrevocable. Abrela.- me instó papá.- Casi como una orden. Eso es lo extraño.
Abrí el sobre y desplegué el papel de fibras de alunis. Cerré los ojos y mordí mi labio inferior.
“Isabella Swan Dywer; los monarcas: Carlisle y Esme Cullen, la invitan sin posibilidad de negación a la fiesta de compromiso de nuestro primogenito; el príncipe Edward I con su prima la señorita Tanya Vulturi Denalí. El próximo dia….
..En calidad de Krawoer del príncipe Emmet Cullen.
Atentamente: La casa Real Cullen.
-Me rehusaré.- dije sin aliento. No podia encarar a Edward sin que el dolor se afianzara en mi pecho y me fulminara. Demasiado doloroso era para mi saber que ahora; en aquellos momentos habría despertado con ella y seguramente le habría hecho el amor….
-No puedes, Bella.
-Lo haré.
Me levanté de la silla donde estaba sentada y le dí la espalda a papá.
-¿Qué ocurre Bella….crees que soy tonto o qué ¿Todavía sigues enamorada del príncipe Emmet? Deberias de haberte hecho a la idea que ya es casado. ¡Por Tristan, hasta espera un hijo de Rosalie!
Me volví para mirarlo sobresaltada.
Casi seria mejor que creyese aquello.
Seria mucho peor que papá supiese la verdad.
-Si. Lo sigo amando.
Charlie avanzó unos metros hacia mí con mirada acusadora.
-¿Y entonces quien fue quien te desfloró? ¿Fue él?
Aquello era de autenticos locos…¿Cómo sabia mi padre que yo habia sido desflorada?
-¿Y tú…?
-Alice.
-¡Alice! ¿Y quien le manda a Alice?.- Estaba elevando la voz demasiado. La enana seguro que en pocos segundos se presentaría allí.
-No desvies el tema Bella. La ley es la ley y si ha sido un hombre el que te ha desflorado tiene pleno derecho a hacerte suya. ..
La voz de Alice entró en el salón como el repiqueteo de unas campanillas.
-Charlie. Deja a Bella. Fue una unidad desestresante.
Podia jurar que papá no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
- ¿Unidad desestresante?.- siseó con incredulidad.
-Se la regalaron las chicas por su 24 aniversario; Charlie. Subimos a Edw…a la unidad desestresante a la nave y allí la naturaleza hizo lo demás…
-¡Por Tristan, Bella! ¡Una unidad desestresante!
-Vale papá.- Miré a Alice que me sonreía.- Gracias enana…
De la boca de Charlie salió algo parecido a un rugido.
- ¡Iras a esa fiesta! ¡Porque lo digo yo! ¿entiendes? Me importa poco si sigues enamorada del príncipe Emmet o no. Eso te servirá para hacerte mas a la idea de la situación..ademas hay otra cosa que he omitido decirte…
-Sorprendeme; papá…..
-El príncipe Edward requiere de mis servicios; quiere entrenarse para guerras venideras. Como puedes ver yo no puedo hacerlo. Asi que delego en ti esa labor. Ya lo hiciste con Emmet; no será problema entrenar a Edward. Es un buen muchacho y aprende rápido y sin duda tú eres la mejor.
La respiración huyó de mi cuerpo y miré con los ojos perdidos a Alice.
No podia negarme.
Pero seria tan doloroso mirar los ojos verdes de Edward y no declararle mi amor…..
Continuará…
-¿Impaciente, Edward?.- Tanya se volvió a mirarme y sonrió de aquella manera suya que tanto me repugnaba.- Estoy ansiosa por dejar a cero esa memoria tuya…será muy, muy gratificante que no te acuerdes de nada cuando estes en mis brazos y jadees mi nombre, mientras me haces tuya..
Me daban arcadas.
Nunca iba a ser nadie mas mia…mi corazón era de aquella mujer que estaba en aquel recinto, muy cerca mio; pero a la vez tan lejos…
Sentí en mi cuerpo como descendíamos y contuve la respiración.
Quedaba poco tiempo para recordar, y comenzaba a entrar en pánico. No quería perder aquellos momentos, no quería estar vacio como una piedra, quería …quería..queria a Bella.
-Apagadlo.
La oscuridad se cernió en mi, y aullé de dolor por mi amor. Por ella. Mi Bella,mi pequeña guerrera.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
…Y LA VIDA CONTINÚA…
Bella Pov.
Fué una enorme alegría volver a ver a papá y a la abuela Marie.
Tambien volver a Sherkan y despertar en un remanso de paz que se me hizo difícil soportar.
Todo habia acabado como empezó y yo sabia cual era la razón: Edward.
Los reyes habían vuelto a palacio y los príncipes a sus actividades dinásticas…salvo Edward…
Por deseo expreso de él mismo, habia renegado de su posición de príncipe heredero y la habia trasladado a Emmet y a su preñada mujer; Rosalie.
Él; vivía en palacio junto a Tanya; el amor de su vida, según las revistas sensacionalistas y los rumores que asolaban la planta de los Seg.
Yo sabia la realidad..sabia que aquel Edward que de vez en cuando veian mis ojos no era el que me amó; aquel hombre biónico que me declaró su amor y que por él se dejó vencer por aquella serpiente de cabellos color fresa.
Sus padres lo habían acogido como locos al volver con Emmet y Rosalie y por consecuencia a Tanya, la que daban por muerta al igual que a él.
A veces; en el campo de adiestramiento pude ver a la reina Esme; sus ojos volaban hacia los míos y una tristeza infinita me embargaba.
Ella, junto con Emmet y Rosalie, sabían realmente a quien amaba Edward, lo que probablemente no sabían era que papel tomaba Tanya en esta historia.
Alice se habia convertido en una unidad física por deseo expreso de mis superiores.
Y ella estaba encantada. Su cuerpo era menudo, de buena figura , un cabello algo revolucionado y unos ojos negros; chispeantes.
Su sonrisa era el caudal de mi desdicha; porque sin duda al volver del planeta objeto de agua, la ausencia de Edward me perjudicó de una manera absoluta.
Lo amaba.
Creo que comencé amarlo desde que lo conocí…y luego al ciborg…al ciborg bello y sensual; que me regalaron como unidad desestresante.
“Seré lo que tú quieras…”
Edward….
Ahora tiempo después de que todo volviese al orden; y los ciborgs adulterados de combate cayeran inertes; antes los pocos Segs que quedaban en Sherkan, todo habia vuelto a la loca rutina diaria…..
La abuela, papá…las chicas y los numerosos flirteos por parte de los chicos cuando iba a las oficinas de S.T.S.G. Para la Guardia Real; era algo mas que fustrante .Pasarse por aquellas oficinas llenas de incipientes mojigatos que creían que con un cuerpo bien formado y alguna que otra técnica de ataque podían llegar a formar parte de los nuestros.
Una mañana…una de tantas…
-Bella. ¿Hija?.- Papá, habia llegado hasta mí con su silla de ruedas y miraba con preocupación el gesto ausente de mi rostro. Volví la vista a él y le sonreí.
-Perdona papá. ¿Qué has dicho? Estoy algo distraída…
-Hum.- hizo un mohín de disgusto y se apartó ligeramente de mí, echando hacia atrás las enormes ruedas de su silla.- Llevas distraída mucho tiempo Isabella Swan. Y estoy seriamente preocupado; desde que volviste del espacio con el príncipe Emmet eres una total desconocida para mí.- Charlie acarició su bigote pensativo y achicó los ojos.- Algo debió suceder que no nos has contado…y por mas que intento sonsacar a Alice no hay manera. Nunca ha habido secretos entre nosotros hija, y siento que me estas ocultando algo. Confío en que cuando estes lo suficientemente preparada para ello nos hagas participes. Tanto tu abuela Marie y yo estamos seriamente preocupados por ti.
Intenté sonreir; pero fue peor que si hubiese estallado en llanto. Aquello no se lo creía nadie.
-No me ocurre nada; papá.
La mano de papá voló hacia las mías y las apretó.
-Nunca te sentiras juzgada, Bella.- Bajó la cabeza y miró mis ojos con insistencia.- Hemos sido invitados a palacio.
Mis ojos se abrieron como platos.
-¿Cómo…Porqué?.- me llevé la mano al cuello y las palabras me salieron a duras penas.
- Van a hacer publico el compromiso de Edward con Tanya Vulturi…- Charlie siseó.- No me gusta nada que Aro Vulturi se inmiscuya en la familia real. No creo equivocarme cuando mi instinto me dice que la resistencia tiene algo que ver con él…..-Charlie dirigió su silla de ruedas hacia un pequeño bufete y abrió un cajón, sacando de él dos sobres inmaculadamente blancos.
- Toma.- me dijo.- Abrelo. Yo ya he abierto el mio y es una invitación a ese evento. Supongo que la tuya será de la misma índole. Yo estoy invitado como Krawoer de Edward. Tú lo estarás por serlo de Emmet. Es lógico.
Mis manos temblaban con el sobre sobre ellas. Tragué en seco y conté hasta diez. No quería, no permitiría que papá supiera de mi sufrimiento en aquellos momentos.
Junté todo mi temple y suspiré, quitando importancia a lo que sostenía entre mis manos.
-Papá.- dije con una sonrisa.- ¿Qué hacemos nosotros dos en una fiesta de la realeza?.- negué con la cabeza.- Ni a ti, ni a mi, nos gusta mezclarnos con la gente…
-Es irrevocable. Abrela.- me instó papá.- Casi como una orden. Eso es lo extraño.
Abrí el sobre y desplegué el papel de fibras de alunis. Cerré los ojos y mordí mi labio inferior.
“Isabella Swan Dywer; los monarcas: Carlisle y Esme Cullen, la invitan sin posibilidad de negación a la fiesta de compromiso de nuestro primogenito; el príncipe Edward I con su prima la señorita Tanya Vulturi Denalí. El próximo dia….
..En calidad de Krawoer del príncipe Emmet Cullen.
Atentamente: La casa Real Cullen.
-Me rehusaré.- dije sin aliento. No podia encarar a Edward sin que el dolor se afianzara en mi pecho y me fulminara. Demasiado doloroso era para mi saber que ahora; en aquellos momentos habría despertado con ella y seguramente le habría hecho el amor….
-No puedes, Bella.
-Lo haré.
Me levanté de la silla donde estaba sentada y le dí la espalda a papá.
-¿Qué ocurre Bella….crees que soy tonto o qué ¿Todavía sigues enamorada del príncipe Emmet? Deberias de haberte hecho a la idea que ya es casado. ¡Por Tristan, hasta espera un hijo de Rosalie!
Me volví para mirarlo sobresaltada.
Casi seria mejor que creyese aquello.
Seria mucho peor que papá supiese la verdad.
-Si. Lo sigo amando.
Charlie avanzó unos metros hacia mí con mirada acusadora.
-¿Y entonces quien fue quien te desfloró? ¿Fue él?
Aquello era de autenticos locos…¿Cómo sabia mi padre que yo habia sido desflorada?
-¿Y tú…?
-Alice.
-¡Alice! ¿Y quien le manda a Alice?.- Estaba elevando la voz demasiado. La enana seguro que en pocos segundos se presentaría allí.
-No desvies el tema Bella. La ley es la ley y si ha sido un hombre el que te ha desflorado tiene pleno derecho a hacerte suya. ..
La voz de Alice entró en el salón como el repiqueteo de unas campanillas.
-Charlie. Deja a Bella. Fue una unidad desestresante.
Podia jurar que papá no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
- ¿Unidad desestresante?.- siseó con incredulidad.
-Se la regalaron las chicas por su 24 aniversario; Charlie. Subimos a Edw…a la unidad desestresante a la nave y allí la naturaleza hizo lo demás…
-¡Por Tristan, Bella! ¡Una unidad desestresante!
-Vale papá.- Miré a Alice que me sonreía.- Gracias enana…
De la boca de Charlie salió algo parecido a un rugido.
- ¡Iras a esa fiesta! ¡Porque lo digo yo! ¿entiendes? Me importa poco si sigues enamorada del príncipe Emmet o no. Eso te servirá para hacerte mas a la idea de la situación..ademas hay otra cosa que he omitido decirte…
-Sorprendeme; papá…..
-El príncipe Edward requiere de mis servicios; quiere entrenarse para guerras venideras. Como puedes ver yo no puedo hacerlo. Asi que delego en ti esa labor. Ya lo hiciste con Emmet; no será problema entrenar a Edward. Es un buen muchacho y aprende rápido y sin duda tú eres la mejor.
La respiración huyó de mi cuerpo y miré con los ojos perdidos a Alice.
No podia negarme.
Pero seria tan doloroso mirar los ojos verdes de Edward y no declararle mi amor…..
Continuará…
lunes, 21 de febrero de 2011
Seré lo Que Tú Quieras que Sea
SERÉ LO QUE TÚ QUIERAS QUE SEA.
CAPITULO 15
Tanya Pov
Los dos allí; entrelazados, con sus cuerpos tan pegados que no cabia ni un trozo de papel entremedio…
…Me enfurecí. Aquel hombre era mio; solo mio y me iba a encargar de gritarlo y demostrárselo a los cuatro vientos a la maldita aquella.
Hice pasar con la mano a los ciborgs que llevaba conmigo en la expedición de rescate.
-¡Apresadlos!.- les ordené.
Edward me miraba iracundo y tapaba a su putita, con la sabana a duras penas.
-¡Que mierdas haces, Tanya! Llevame a mi siquieres pero deja a Bella aquí; ella no tiene nada que ver en esto.
Se veía a leguas que el muy bastardo sufría por ella. Reí con ganas y anduve hacia él.
Edward se habia levantado de aquel catre de mala muerte y estaba como su madre lo echó al mundo sin nigún pudor.
Era maravilloso..escultural, prácticamente perfecto..y iba a ser para mi, mio…
- Lleváosla.- miré hacia un lado y me encontré con las orbes marrones de la retozona de Edward, sonreí con cinismo .- Prepárate a sufrir, hermana.- siseé entre dientes.
Los guardias apresaron a Bella mientras que los ojos de Edward la seguían con miedo en los ojos.
- Si haces lo que te ordeno a ella no le pasará nada.- le dije, envolviendo su cuerpo en mi mirada.- Es mas; si vuelves conmigo todo se acabará en Sherkan…lo sabes perfectamente.
Edward buscó unos pantalones y se los puso con rápidez . Yo lo observaba divertida.
Estaba excitada; con tan solo verlo.
Lo amaba y lo deseaba tanto como vivir. Sin él, mi vida no era nada. Estaba completamente vacía.
-Si vuelvo contigo se acabará la rebelión en Sherkan.- musitó con la cabeza baja.- ¿Todo lo organizaste tú, verdad?.- Ahora me miraba con autentico odio.- Fue en el mismo instante en que te diste cuenta que te abandoné…entonces atacasteis Sherkan..y pensar que todo ha sido por mi culpa…y por tu capricho de tenerme junto a ti….
-Papá hará todo y repito, todo lo que yo le pida, para tenerme absolutamente feliz. Y yo no soy feliz sin ti, Edward. Tienes que comprenderlo. O tú o tus compatriotas y es mas o tú o la zorra esa, a la que buscastes después de abandonarme.
-¿Qué piensas hacer con Bella?.- estaba tenso y aquella reacción, mostraba sus músculos duros como rocas. Me relamí de placer.
-Si no eres mio…para siempre; la mataré. –Observé su reacción y me sentí plenamente satisfecha.- Iremos a Anspens de nuevo y allí borraran tu memoria inicial. Al parecer no se hizo tan bien como se pensó, en un primer momento. Te planificaran para amarme y desearme cada vez que me veas; como yo a ti.
Respiró foribundo por la nariz; con las aletas abiertas y con autentico odio hacia mi persona.
-Mejor. Mucho mejor. No podría rozar ni un solo centímetro de tu piel sabiendo lo víbora venenosa que estas hecha. Pero ten claro una cosa.- Se acercó a mi con pasos lentos pero seguros.- Aunque me borres esto.- dijo, señalando con el dedo índice, su cabeza.- Este.- con el puño en su corazón.- Nunca será tuyo…siempre será de ella…tedrias que arrancármelo ; y lanzarlo al fuego; tenlo claro Tanya.
Aquellas palabras me dolieron mas que cien mil latigazos y le propiné una bofetada, sin dilación.
Hice un gesto con la cabeza para que los guardias se lo llevaran hacia la nave.
Fui detrás de ellos.
-No quiero que los pongas en la misma celda. Quiero que no se vean nunca más.- mi orden iba destinada a uno de los ciborgs de alto rango que llevaba conmigo.- Y buscad a Jasper y matadlo. Sabe demasiado y me…no lo soporto.- El general asintió haciendo un gesto meramente militar y siguió hacia delante.
Las puertas de la nave se cerraron y con ellas, me llevaba conmigo a la zorra que iba a destrozar, y a mi futuro y compañero de cama.
Bella Pov
¿Dónde estaba Edward?
¿Se habia quedado con aquella mujer que parecía haber salido de una tienda de unidades desestresantes masculinas?
Intranquila, me eché la mano al cuello y maldije por lo bajo ¡No llevaba colgada a Alice! ¿Y ahora que iba a hacer? Completamente desnuda, debajo de estas sábanas y sola; completamente sola….
Un dolor sin sentido me llenó el pecho y las lágrimas se derramaron sin piedad por mi rostro.
Comenzaba a comprender que quizás no veria mas a Edward y que aquella mujer; Tanya, habia venido a buscarlo para que volviese a ser su amante.
El llanto se apoderó de mi y sollocé como una loca.
Me dolia tanto perder a Edward. Que tan solo pensar en él y en aquella…lo que fuese haciendo lo mismo que me hacia a mi… Con aquella ternura y aquella entrega.
-No puede ser…Bella; no puede ser. Estas enamorada de Edward…como una idiota….- me dije a mi misma como si con ello; recuperara la cordura.
Siempre habia sido él.
Aquel niño que una vez me abrazó y me hizo sentir que él también sufria por mi dolor. Aquel niño que tiró la espada de rebelión para darme a mi, calor…
Muchas veces; me habia sentido vigilada en el campo de entrenamiento.
Sentía una mirada pesada en mi espalda, en mi nuca, en mi rostro… Pero no podia despegar la mirada de mis contrincantes o de mi barra de compresión laser.
En esos instantes también me pregunté si no llegué a pensar que estaba enamora de Emmet; porque habia algo en él que me recordaba a Edward. A aquel niño que me visitaba en sueños a veces…calmando mis peores días con el mas profundo y confortante de los sueños.
Miré a mi alrededor. Me habia instalado en una habitación de cuatro paredes.
Un espejo se adueñaba de toda la pared que se hallaba a mi frente.
No se diferenciaban puertas en aquel cubículo. ¡Por Tristán ¡ ¿ Y ahora que iba a ser de mi?
Senté mi cuerpo en el frio suelo y abracé mis piernas con mis brazos; escondiendo mi cabeza en el hueco que se formaba.
Edward…
Edward…
Edward Pov
No podia pensar que todo estaba perdido. No me podia resignar a que todo aquello hubiese sido un sueño y pronto iba a despertar. No lo podia permitir.
Arrastrado como una bestia, hacia el puente de mando con la tirana de Tanya. Pude vislumbrar Aspens, mas pronto de lo esperado.
Viajabamos a la velocidad de la luz y el viaje apenas habia sido de unos minutos solares.
Pensé en Bella y la ira se prendía en mi.
“ Por favor”.- pensé.- “ No quiero olvidarla. No quiero olvidar lo que he vivido con ella, sus manos, sus jadeos de placer, sus caricias, el tacto de su piel…como lo amo; como un poseso”.
Me revelé, intentando dar un puñetazo al guardia que estaba a mi lado ; pero no pude. Estaba fuertemente apresado y como si un calor fuera apropiándose poco a poco de mi cuerpo, mi ira se iba acumulando sin control.
-¿Impaciente, Edward?.- Tanya se volvió a mirarme y sonrió de aquella manera suya que tanto me repugnaba.- Estoy ansiosa por dejar a cero esa memoria tuya…será muy, muy gratificante que no te acuerdes de nada cuando estes en mis brazos y jadees mi nombre, mientras me haces tuya..
Me daban arcadas.
Nunca iba a ser nadie mas mia…mi corazón era de aquella mujer que estaba en aquel recinto, muy cerca mio; pero a la vez tan lejos…
Sentí en mi cuerpo como descendíamos y contuve la respiración.
Quedaba poco tiempo para recordar, y comenzaba a entrar en pánico. No quería perder aquellos momentos, no quería estar vacio como una piedra, quería …quería..queria a Bella.
-Apagadlo.
La oscuridad se cernió en mi, y aullé de dolor por mi amor. Por ella. Mi Bella,mi pequeña guerrera.
Continuará…
CAPITULO 15
Tanya Pov
Los dos allí; entrelazados, con sus cuerpos tan pegados que no cabia ni un trozo de papel entremedio…
…Me enfurecí. Aquel hombre era mio; solo mio y me iba a encargar de gritarlo y demostrárselo a los cuatro vientos a la maldita aquella.
Hice pasar con la mano a los ciborgs que llevaba conmigo en la expedición de rescate.
-¡Apresadlos!.- les ordené.
Edward me miraba iracundo y tapaba a su putita, con la sabana a duras penas.
-¡Que mierdas haces, Tanya! Llevame a mi siquieres pero deja a Bella aquí; ella no tiene nada que ver en esto.
Se veía a leguas que el muy bastardo sufría por ella. Reí con ganas y anduve hacia él.
Edward se habia levantado de aquel catre de mala muerte y estaba como su madre lo echó al mundo sin nigún pudor.
Era maravilloso..escultural, prácticamente perfecto..y iba a ser para mi, mio…
- Lleváosla.- miré hacia un lado y me encontré con las orbes marrones de la retozona de Edward, sonreí con cinismo .- Prepárate a sufrir, hermana.- siseé entre dientes.
Los guardias apresaron a Bella mientras que los ojos de Edward la seguían con miedo en los ojos.
- Si haces lo que te ordeno a ella no le pasará nada.- le dije, envolviendo su cuerpo en mi mirada.- Es mas; si vuelves conmigo todo se acabará en Sherkan…lo sabes perfectamente.
Edward buscó unos pantalones y se los puso con rápidez . Yo lo observaba divertida.
Estaba excitada; con tan solo verlo.
Lo amaba y lo deseaba tanto como vivir. Sin él, mi vida no era nada. Estaba completamente vacía.
-Si vuelvo contigo se acabará la rebelión en Sherkan.- musitó con la cabeza baja.- ¿Todo lo organizaste tú, verdad?.- Ahora me miraba con autentico odio.- Fue en el mismo instante en que te diste cuenta que te abandoné…entonces atacasteis Sherkan..y pensar que todo ha sido por mi culpa…y por tu capricho de tenerme junto a ti….
-Papá hará todo y repito, todo lo que yo le pida, para tenerme absolutamente feliz. Y yo no soy feliz sin ti, Edward. Tienes que comprenderlo. O tú o tus compatriotas y es mas o tú o la zorra esa, a la que buscastes después de abandonarme.
-¿Qué piensas hacer con Bella?.- estaba tenso y aquella reacción, mostraba sus músculos duros como rocas. Me relamí de placer.
-Si no eres mio…para siempre; la mataré. –Observé su reacción y me sentí plenamente satisfecha.- Iremos a Anspens de nuevo y allí borraran tu memoria inicial. Al parecer no se hizo tan bien como se pensó, en un primer momento. Te planificaran para amarme y desearme cada vez que me veas; como yo a ti.
Respiró foribundo por la nariz; con las aletas abiertas y con autentico odio hacia mi persona.
-Mejor. Mucho mejor. No podría rozar ni un solo centímetro de tu piel sabiendo lo víbora venenosa que estas hecha. Pero ten claro una cosa.- Se acercó a mi con pasos lentos pero seguros.- Aunque me borres esto.- dijo, señalando con el dedo índice, su cabeza.- Este.- con el puño en su corazón.- Nunca será tuyo…siempre será de ella…tedrias que arrancármelo ; y lanzarlo al fuego; tenlo claro Tanya.
Aquellas palabras me dolieron mas que cien mil latigazos y le propiné una bofetada, sin dilación.
Hice un gesto con la cabeza para que los guardias se lo llevaran hacia la nave.
Fui detrás de ellos.
-No quiero que los pongas en la misma celda. Quiero que no se vean nunca más.- mi orden iba destinada a uno de los ciborgs de alto rango que llevaba conmigo.- Y buscad a Jasper y matadlo. Sabe demasiado y me…no lo soporto.- El general asintió haciendo un gesto meramente militar y siguió hacia delante.
Las puertas de la nave se cerraron y con ellas, me llevaba conmigo a la zorra que iba a destrozar, y a mi futuro y compañero de cama.
Bella Pov
¿Dónde estaba Edward?
¿Se habia quedado con aquella mujer que parecía haber salido de una tienda de unidades desestresantes masculinas?
Intranquila, me eché la mano al cuello y maldije por lo bajo ¡No llevaba colgada a Alice! ¿Y ahora que iba a hacer? Completamente desnuda, debajo de estas sábanas y sola; completamente sola….
Un dolor sin sentido me llenó el pecho y las lágrimas se derramaron sin piedad por mi rostro.
Comenzaba a comprender que quizás no veria mas a Edward y que aquella mujer; Tanya, habia venido a buscarlo para que volviese a ser su amante.
El llanto se apoderó de mi y sollocé como una loca.
Me dolia tanto perder a Edward. Que tan solo pensar en él y en aquella…lo que fuese haciendo lo mismo que me hacia a mi… Con aquella ternura y aquella entrega.
-No puede ser…Bella; no puede ser. Estas enamorada de Edward…como una idiota….- me dije a mi misma como si con ello; recuperara la cordura.
Siempre habia sido él.
Aquel niño que una vez me abrazó y me hizo sentir que él también sufria por mi dolor. Aquel niño que tiró la espada de rebelión para darme a mi, calor…
Muchas veces; me habia sentido vigilada en el campo de entrenamiento.
Sentía una mirada pesada en mi espalda, en mi nuca, en mi rostro… Pero no podia despegar la mirada de mis contrincantes o de mi barra de compresión laser.
En esos instantes también me pregunté si no llegué a pensar que estaba enamora de Emmet; porque habia algo en él que me recordaba a Edward. A aquel niño que me visitaba en sueños a veces…calmando mis peores días con el mas profundo y confortante de los sueños.
Miré a mi alrededor. Me habia instalado en una habitación de cuatro paredes.
Un espejo se adueñaba de toda la pared que se hallaba a mi frente.
No se diferenciaban puertas en aquel cubículo. ¡Por Tristán ¡ ¿ Y ahora que iba a ser de mi?
Senté mi cuerpo en el frio suelo y abracé mis piernas con mis brazos; escondiendo mi cabeza en el hueco que se formaba.
Edward…
Edward…
Edward Pov
No podia pensar que todo estaba perdido. No me podia resignar a que todo aquello hubiese sido un sueño y pronto iba a despertar. No lo podia permitir.
Arrastrado como una bestia, hacia el puente de mando con la tirana de Tanya. Pude vislumbrar Aspens, mas pronto de lo esperado.
Viajabamos a la velocidad de la luz y el viaje apenas habia sido de unos minutos solares.
Pensé en Bella y la ira se prendía en mi.
“ Por favor”.- pensé.- “ No quiero olvidarla. No quiero olvidar lo que he vivido con ella, sus manos, sus jadeos de placer, sus caricias, el tacto de su piel…como lo amo; como un poseso”.
Me revelé, intentando dar un puñetazo al guardia que estaba a mi lado ; pero no pude. Estaba fuertemente apresado y como si un calor fuera apropiándose poco a poco de mi cuerpo, mi ira se iba acumulando sin control.
-¿Impaciente, Edward?.- Tanya se volvió a mirarme y sonrió de aquella manera suya que tanto me repugnaba.- Estoy ansiosa por dejar a cero esa memoria tuya…será muy, muy gratificante que no te acuerdes de nada cuando estes en mis brazos y jadees mi nombre, mientras me haces tuya..
Me daban arcadas.
Nunca iba a ser nadie mas mia…mi corazón era de aquella mujer que estaba en aquel recinto, muy cerca mio; pero a la vez tan lejos…
Sentí en mi cuerpo como descendíamos y contuve la respiración.
Quedaba poco tiempo para recordar, y comenzaba a entrar en pánico. No quería perder aquellos momentos, no quería estar vacio como una piedra, quería …quería..queria a Bella.
-Apagadlo.
La oscuridad se cernió en mi, y aullé de dolor por mi amor. Por ella. Mi Bella,mi pequeña guerrera.
Continuará…
martes, 25 de enero de 2011
Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea
SERE LO QUE TU QUIERAS QUE SEA
TE AMO.
Jasper Pov
Caminaba con mis reservas bajo minimos.
Me habían materializado muy cerca del asentamiento donde probablemente estaría mi señor Edward; pero algo me decía que si sacaba mi tarjeta de memoria de mi cabeza y me quedaba allí tirado, podia ser el gesto mas honesto que podia hacer.
Aquella mujer estaba loca.
Y en su locura quería arrastrar a el príncipe Edward con ella.
-Debes darnos su asentamiento,concreto y entonces iremos a por él sin dilación. Es justo para ti, si haces bien tu trabajo, mantenerte con vida.- Ella le habia hablado muy claro; exponiendo claramente que si no mantenía el plan como previamente habia sido ideado, sus cuerpo nanomecánico iria a parar a una de las turbinas de ventilación de la ciudad de Anspens. Donde estaban Tanya, su padre y sus secuaces.
Habian taimado un plan casi escrupuloso. Casi perfecto.
Si no hubiese sido porque el Principe Edward comenzó a recordar.
Tanya habia hecho todo lo posible por mantenerlo más que ocupado en su cuerpo , brindándole el calor de su deseo tanto como diera lugar…pero sus recuerdos habían aparecido y con ellos su desaparición total.
El chip de seguimiento de control, habia sido una cosa con la que no habia contado el príncipe. Como si de un radar remoto fuera; podia indicar el lugar casi a la perfeccion de donde se hallaba.
La cueva era visible.
Caminé arrastrando débilmente mis pies y apoyé un brazo en la roca.
Cuando caí al suelo unos brazos me tantearon y una voz conocida me habló, deseperada.
-Jazz, Jazz….¡Por Tristan! ¡¿Qué haces tú aquí?.- Me perdí en mi inconsciencia y cerré los ojos. Habia reconocido el matiz de aquella voz. Aunque más ruda, todavía tenia los mismos niveles en mi sonido de sistema. Una de las voces con la que yo habia crecido como ciborg. La voz de Emmet.
Apreté el dispositivo de radar y concluí con mi déspota misión.
Habia vendido a los que en otro tiempo eran mis amos; aquellos a los que habia profesado lealtad hasta que mis circuitos dejaran de funcionar.
Bella Pov
Estabamos sentados el uno contra el otro; en la semioscuridad de mi habitación y acariciándonos los rostros sin dejar de mirarnos a los ojos.
Habia algo en Edward que me encongía el vientre. Una sensación ahogada, una dicha y a la misma vez una preocupación. Mil nervios que azotaban por salir , estallando mis entrañas.
Noté su virilidad hinchada de nuevo y jadeé, abriendo los ojos teatralmente.
-Eres insaciable.- dije, rozando sus labios, perfectos.
Sus manos viajaron hacia mi barbilla, mi cuello, mi escote, y uno de mis senos saltó de excitación al sentir su tacto.
-No veo que te desagrade. Un leve roce mio y tu cuerpo reacciona maravillosamente, Bella….
Masajeó ardientemente el pecho y gruñó desesperado.
-No puedo parar de amarte….
Tumbó mi cuerpo y comenzó a succionar mis pechos alternando el uno con el otro, sin consideración.
Me sentía, tan húmeda…tan mojada…lo deseaba tanto…a él …al próximo rey de Sherkan.
Apreté su cabeza con mis manos, presionándola hacia mi cuerpo; trémulo.
Ya habia viajado hasta mi vientre, su boca sinuosa, vertía un camino de lamidas que me hacian ver literalmente las estrellas.
Bufó levemente al llegar al triangulo de mi sexo, separó mis muslos delicadamente y con la punta de su lengua presionó levemente el botón de mi placer.
Apreté mi labio con fuerza.
Aquel hombre, me hacia sentir tan deseada y tan sensual que reí ante aquello.
Trataba mi cuerpo con tanta delicadeza que pensaba que aquello solo podia venir de un ser como él: perfecto.
Sentia como devoraba mi intimidad como si estuviese sediento de mi. Levanté un poco la cabeza para observarlo. Me parecía tan sensual mirarlo en aquel momento; que no pude reprimirme.
Él, levantó sus ojos hacia mi y siguió su ardua tarea.
Comenzaba a sentir como el azote del placer me iba a consumir de un momento a otro.
Él debió notarlo, porque despegó su boca de mi sexo y me besó con una pasión que no conocía horizontes.
A notar el gusto de mi excitación, subí un escalón más en la perdida de mis sentidos.
Pero aquello no era nada para lo que Edward me tenia preparado; su miembro duro y servicial se metió en mi y me embistió con una fuerza renovada de ansia y placer.
-Dime cuando te vayas…pequeña…- dijo acariciando mi nariz con la suya, sin parar aquel oscilante baile que era mi absoluta perdición.
-Sí.
-Quiero….quiero llegar contigo….mi pequeña guerrera.- su voz era tan sensual , tan sugerente. Tanto como su rostro embriagado de placer como el mio.
Sus ojos verdes, me miraban mas oscuros de lo normal, presos del deseo incombustible y sus labios hinchados,seguramente como los míos, gritaban ser besados y lamidos una y otra vez.
Noté como su miembro duro y erecto prendía fuego en mis entrañas y abrí la boca, victima de la anticipación del orgasmo.
-Edward….
-Síiiiii…- Sus embestidas fueron mas fuertes y rápidas y gemimos, sin despegar ni un segundo la mirada el uno del otro.
Aquella mirada lo decía todo y nada…era una especie de comunión entre los dos.
Un pacto.
Un deseo.
Una confirmación.
-Te amo, Isabella Swan.
-¿Qué…?
Mi mente estaba abotargada del placer y no podia asimilar sus palabras.
Sus palabras….
Mis palabras…
Sonreí , mirando su rostro perfecto y estudié sus ojos, llenos de amor.
-¿De veras?.- la sonrisa en mis labios se habia ensanchado y mostraba mis dientes orgullosa ante él.
-Por supuesto. Siempre te he amado.
Fruncí el ceño y miré su boca.
-No entiendo…
-Siempre he estado contigo, como una sombra. Desde el mismo dia que me adjudicaron al Krawoer que debia de enseñarme el manejo de las armas. Tú viniste prácticamente de su mano…cuando tu madre murió.
Mi mente se perdió en aquellos momentos que mi mente habia querido borrar.
Y recordé todo….
Recordé a Edward, a mi padre y por supuesto el abrazo que siempre habia añorado y que nunca habia encontrado en los brazos de ningún hombre.
Aquel niño era Edward, el muchacho de ojos verdes que a veces vagaba en mis sueños como una sombra.
Mis ojos se empañaron y él besó mis parpados con suavidad. Habia tanto amor en ese gesto que me sentí volver a la niñez..en aquel precioso kiosko hablando con Edward de la desaparición de mi madre….
Sin comprender negué con la cabeza y él puso uno de sus dedos en mis labios.
-Me capturaron y no me dio tiempo de hacerlo público. Pero ya habia hablado con la reina al respecto. Queria anular el compromiso con Rosalie y casarme contigo Bella…pero luego sucedió lo de los bosques de Hijurem y allí se perdió mi pista y me dieron por muerto.
-¿Pero como llegaste a ser el que eres ahora mismo ¿ ¿Y como me encontraste a mi?.- Pregunté acariciando su broncíneo cabello, mas revuelto de lo normal.
-Comencé a recordar….a recordarte.- Me acariciaba el cabello, con premura y yo me perdia en sus gestos, abducida por su adoracion.
-¿A mi?
-Sí.- sonrió ladeadamente y besó la punta de mi nariz.- Recordé tu rostro y la sensación que causabas en mi pecho, eso fue lo que me hizo plantearme huir de las garras de Tanya.
Me sobresalté.
-¿Tanya?
-Si ella me convirtió en lo que soy junto con su padre….Queria tenerme con ella a como diera lugar y lo hizo durante un tiempo.
-¿Tú…fuiste..su amante?.- aquella palabra me dolió como si me clavarán cien mil cuchillos en el alma.
-Sí, pequeña. Pero no recordaba quien era. No te recordaba a ti. Actué como un semental.
Hice un mohín absurdo.
-¿Estas celosa?.- buscó mi mirada y sonrió franco.
-No.
-Pues debería de estarlo…
Ambos nos giramos hacia la puerta.
Una mujer increíblemente hermosa se hallaba en el umbral de esta. Sus ojos destilaban odio desmesurado hacia mi y aquello me hizo sentir un estremecimiento de terror.
Algo iba a pasar y no era nada bueno.
Continuará…..
TE AMO.
Jasper Pov
Caminaba con mis reservas bajo minimos.
Me habían materializado muy cerca del asentamiento donde probablemente estaría mi señor Edward; pero algo me decía que si sacaba mi tarjeta de memoria de mi cabeza y me quedaba allí tirado, podia ser el gesto mas honesto que podia hacer.
Aquella mujer estaba loca.
Y en su locura quería arrastrar a el príncipe Edward con ella.
-Debes darnos su asentamiento,concreto y entonces iremos a por él sin dilación. Es justo para ti, si haces bien tu trabajo, mantenerte con vida.- Ella le habia hablado muy claro; exponiendo claramente que si no mantenía el plan como previamente habia sido ideado, sus cuerpo nanomecánico iria a parar a una de las turbinas de ventilación de la ciudad de Anspens. Donde estaban Tanya, su padre y sus secuaces.
Habian taimado un plan casi escrupuloso. Casi perfecto.
Si no hubiese sido porque el Principe Edward comenzó a recordar.
Tanya habia hecho todo lo posible por mantenerlo más que ocupado en su cuerpo , brindándole el calor de su deseo tanto como diera lugar…pero sus recuerdos habían aparecido y con ellos su desaparición total.
El chip de seguimiento de control, habia sido una cosa con la que no habia contado el príncipe. Como si de un radar remoto fuera; podia indicar el lugar casi a la perfeccion de donde se hallaba.
La cueva era visible.
Caminé arrastrando débilmente mis pies y apoyé un brazo en la roca.
Cuando caí al suelo unos brazos me tantearon y una voz conocida me habló, deseperada.
-Jazz, Jazz….¡Por Tristan! ¡¿Qué haces tú aquí?.- Me perdí en mi inconsciencia y cerré los ojos. Habia reconocido el matiz de aquella voz. Aunque más ruda, todavía tenia los mismos niveles en mi sonido de sistema. Una de las voces con la que yo habia crecido como ciborg. La voz de Emmet.
Apreté el dispositivo de radar y concluí con mi déspota misión.
Habia vendido a los que en otro tiempo eran mis amos; aquellos a los que habia profesado lealtad hasta que mis circuitos dejaran de funcionar.
Bella Pov
Estabamos sentados el uno contra el otro; en la semioscuridad de mi habitación y acariciándonos los rostros sin dejar de mirarnos a los ojos.
Habia algo en Edward que me encongía el vientre. Una sensación ahogada, una dicha y a la misma vez una preocupación. Mil nervios que azotaban por salir , estallando mis entrañas.
Noté su virilidad hinchada de nuevo y jadeé, abriendo los ojos teatralmente.
-Eres insaciable.- dije, rozando sus labios, perfectos.
Sus manos viajaron hacia mi barbilla, mi cuello, mi escote, y uno de mis senos saltó de excitación al sentir su tacto.
-No veo que te desagrade. Un leve roce mio y tu cuerpo reacciona maravillosamente, Bella….
Masajeó ardientemente el pecho y gruñó desesperado.
-No puedo parar de amarte….
Tumbó mi cuerpo y comenzó a succionar mis pechos alternando el uno con el otro, sin consideración.
Me sentía, tan húmeda…tan mojada…lo deseaba tanto…a él …al próximo rey de Sherkan.
Apreté su cabeza con mis manos, presionándola hacia mi cuerpo; trémulo.
Ya habia viajado hasta mi vientre, su boca sinuosa, vertía un camino de lamidas que me hacian ver literalmente las estrellas.
Bufó levemente al llegar al triangulo de mi sexo, separó mis muslos delicadamente y con la punta de su lengua presionó levemente el botón de mi placer.
Apreté mi labio con fuerza.
Aquel hombre, me hacia sentir tan deseada y tan sensual que reí ante aquello.
Trataba mi cuerpo con tanta delicadeza que pensaba que aquello solo podia venir de un ser como él: perfecto.
Sentia como devoraba mi intimidad como si estuviese sediento de mi. Levanté un poco la cabeza para observarlo. Me parecía tan sensual mirarlo en aquel momento; que no pude reprimirme.
Él, levantó sus ojos hacia mi y siguió su ardua tarea.
Comenzaba a sentir como el azote del placer me iba a consumir de un momento a otro.
Él debió notarlo, porque despegó su boca de mi sexo y me besó con una pasión que no conocía horizontes.
A notar el gusto de mi excitación, subí un escalón más en la perdida de mis sentidos.
Pero aquello no era nada para lo que Edward me tenia preparado; su miembro duro y servicial se metió en mi y me embistió con una fuerza renovada de ansia y placer.
-Dime cuando te vayas…pequeña…- dijo acariciando mi nariz con la suya, sin parar aquel oscilante baile que era mi absoluta perdición.
-Sí.
-Quiero….quiero llegar contigo….mi pequeña guerrera.- su voz era tan sensual , tan sugerente. Tanto como su rostro embriagado de placer como el mio.
Sus ojos verdes, me miraban mas oscuros de lo normal, presos del deseo incombustible y sus labios hinchados,seguramente como los míos, gritaban ser besados y lamidos una y otra vez.
Noté como su miembro duro y erecto prendía fuego en mis entrañas y abrí la boca, victima de la anticipación del orgasmo.
-Edward….
-Síiiiii…- Sus embestidas fueron mas fuertes y rápidas y gemimos, sin despegar ni un segundo la mirada el uno del otro.
Aquella mirada lo decía todo y nada…era una especie de comunión entre los dos.
Un pacto.
Un deseo.
Una confirmación.
-Te amo, Isabella Swan.
-¿Qué…?
Mi mente estaba abotargada del placer y no podia asimilar sus palabras.
Sus palabras….
Mis palabras…
Sonreí , mirando su rostro perfecto y estudié sus ojos, llenos de amor.
-¿De veras?.- la sonrisa en mis labios se habia ensanchado y mostraba mis dientes orgullosa ante él.
-Por supuesto. Siempre te he amado.
Fruncí el ceño y miré su boca.
-No entiendo…
-Siempre he estado contigo, como una sombra. Desde el mismo dia que me adjudicaron al Krawoer que debia de enseñarme el manejo de las armas. Tú viniste prácticamente de su mano…cuando tu madre murió.
Mi mente se perdió en aquellos momentos que mi mente habia querido borrar.
Y recordé todo….
Recordé a Edward, a mi padre y por supuesto el abrazo que siempre habia añorado y que nunca habia encontrado en los brazos de ningún hombre.
Aquel niño era Edward, el muchacho de ojos verdes que a veces vagaba en mis sueños como una sombra.
Mis ojos se empañaron y él besó mis parpados con suavidad. Habia tanto amor en ese gesto que me sentí volver a la niñez..en aquel precioso kiosko hablando con Edward de la desaparición de mi madre….
Sin comprender negué con la cabeza y él puso uno de sus dedos en mis labios.
-Me capturaron y no me dio tiempo de hacerlo público. Pero ya habia hablado con la reina al respecto. Queria anular el compromiso con Rosalie y casarme contigo Bella…pero luego sucedió lo de los bosques de Hijurem y allí se perdió mi pista y me dieron por muerto.
-¿Pero como llegaste a ser el que eres ahora mismo ¿ ¿Y como me encontraste a mi?.- Pregunté acariciando su broncíneo cabello, mas revuelto de lo normal.
-Comencé a recordar….a recordarte.- Me acariciaba el cabello, con premura y yo me perdia en sus gestos, abducida por su adoracion.
-¿A mi?
-Sí.- sonrió ladeadamente y besó la punta de mi nariz.- Recordé tu rostro y la sensación que causabas en mi pecho, eso fue lo que me hizo plantearme huir de las garras de Tanya.
Me sobresalté.
-¿Tanya?
-Si ella me convirtió en lo que soy junto con su padre….Queria tenerme con ella a como diera lugar y lo hizo durante un tiempo.
-¿Tú…fuiste..su amante?.- aquella palabra me dolió como si me clavarán cien mil cuchillos en el alma.
-Sí, pequeña. Pero no recordaba quien era. No te recordaba a ti. Actué como un semental.
Hice un mohín absurdo.
-¿Estas celosa?.- buscó mi mirada y sonrió franco.
-No.
-Pues debería de estarlo…
Ambos nos giramos hacia la puerta.
Una mujer increíblemente hermosa se hallaba en el umbral de esta. Sus ojos destilaban odio desmesurado hacia mi y aquello me hizo sentir un estremecimiento de terror.
Algo iba a pasar y no era nada bueno.
Continuará…..
lunes, 24 de enero de 2011
Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea
ENAMORADO
Edward Pov
Habia hecho tantas veces el amor con Bella, que mi brazo humano, estaba un poco adolorido por la falta de ejercicio.
Nos habíamos rendido a nuestros instintos, en el primer encuentro; solapado entre las paredes de esta habitación que ahora mismo nos envolvía; pero después todo habia cambiado.
La habia amado, hasta la saciedad, haciéndola participe de todas las ideas de saciarme de ella, hasta el punto en el que me encontraba ahora mismo. Estaba borracho de su aroma y de su piel.
La miré de nuevo.
Hacia unos pocos minutos que dormina placenteramente.
Sus biorritmos eran pausados y su rostro, era el vivo retrato de la serenidad.
Estaba muy pegada a mi cuerpo. Yo la habia rodeado con un brazo, su cintura y su cabeza, descansaba en mi hombro. Suspiré al mirarla.
Cuando todo aquello acabase; le pediría a Charles Swan su Krawoer, (maestro), desposarla en un breve estado de tiempo.
La besé en la punta de la nariz y recordé, cuando comencé a ver a la hija de mi Krawoer, por los jardines de palacio.
FLASH BACK
Nos hallábamos en el parque de los leones; Yo, habia cumplido ya, los 12 años y mi adiestramiento para el campo de batalla, habia comenzado hacia unos meses, de la mano del jefe de los Seg, de nuestra Guardia Real. El mejor, Charles Swan.
“La espada de la reina”; así era como llamábamos a el arma con el que habían luchado todos mis ancentros en el campo de batalla.
Era mas grande que yo. Y luchaba con el peso de esta, porque por aquel entonces, yo era un chico, desgarbado y algo flacucho.
-Principe, teneis que formar bien vuestros musculos de los brazos y torax, antes de coemnzar con la espada de su familia.- El hombre se habia sentado en la base de un árbol cortado y me miraba, con una risita asomando por su rostro.
- No…yo quiero, ser un digno príncipe de Sherkan, y aprender lo antes posible, mi pueblo tiene que estar orgulloso de mi; como yo lo estoy de ellos.
El hombre se levantó, emitiendo una sonora carcajada y dio vueltas a mi alrededor, observándome divertido.
-Tiene valor, señor; será un buen sucesor de su padre, cuando llegue la hora. Ahora vaya a dejar la espada donde la encontró y comenzaremos el entrenamiento como se debe.
La autosuficiencia de aquel hombre me enervó; pero también comprendí que debia de hacerle caso, ya que era el mejor hombre con el que contábamos, en lo que se refería a seguridad.
Caminé hacia palacio , arrastrando la espada, cuando una vocecita eclipsó mis pensativos furiosos a mi recién estrenado Krawoer.
-¿Mi papa? ¿Sabes donde esta mi papa?.- giré el rostro hacia la voz y me quedé ensimismado. Mi corazón de niño, pre adolescente, cabalgó intranquilo.
Era una niña, mas pequeña que yo sin duda, pero habia algo en ella, que habia hecho blander mi espada con mucha mas gallardía, al tenerla ella al frente.
Caminé hacia ella y le sonreí tímidamente.
-Hola.- le dije, perdiéndome en sus ojos, color chocolate.
Una mueca de angustia se formó en su bellísimo rostro y comenzó a llorar.
Solté la espada, haciendo sonar el duro metal contra la roca del suelo y la abracé cálidamente.
-Mi papa….- decía llorqueando.- Mi mamá….- absorví, el suave aroma de su cabello, al tenerla recargada en mi. Alcé la cabeza, pues comencé a oir nuevas voces y ví a mi madre y a mi padre; mirando hacia la niña con preocupación.
Mamá se acercó a nosotros y despegó a Bella de mi.
-Ven, Isabella. Tu papá estará bien. Ahora el rey irá a hablar con él y cuando hayan terminado, te prometo.- dijo suavemente, mamá, rozandola cariñosamente en su suave mejilla perlada.- que tu papá. Vendrá a recogerte a palacio. Mi hijo te acompañará. ¿verdad que si, hijo?
Yo asentí, como un hombrecito y recogí la espada del suelo, ofreciéndosela a mi padre, quien miraba serio a la niña.
Hizo un gesto a mi madre con la mirada, y todos nos metimos dentro del palacio.
Unos truenos arrolladores, bramaron, al llegar a la marquesina de palacio, y allí, cogieron a Bella las nanas y se la llevaron entre sus brazos, para calmar el horrible disgusto que tenia, y que yo no podia comprender.
Mamá y yo caminamos hacia nuestras habitaciones y preso como estaba del infortunio de aquella muchachita, me paré en seco y detuve mi marcha; haciendo así, que mi madre también parase su paso.
-¿Qué le ocurre a esa niña, mamá?
Mi madre, bajó la mirada y se perdió en sus pensamientos.
-Su madre ha muerto. Edward. Tu padre se lo está diciendo ahora mismo a tu Krawoer. Ella es su hija. Isabella Swan.
Me quedé petrificado. ¿Aquella niña, tan dulce y delicada, era la hija de mi maestro?
Me abracé a mi madre, pensando en la situación, que atravesaba Bella en aquellos momentos y unas lagrimas recorrieron mi rostro sin piedad. Sentí tanta empatía con ella, que me dolió el corazón.
El funeral de Reneé; la esposa de Charle, fue dos días después.
Tuve que batallar verbalmente con mi madre; ya que ella no quería que yo asistiera a ese tipo de eventos; todavía.
Pero yo quería estar con ella. Darle mi apoyo. Un nuevo sentimiento, brotó en mi pecho y sentí, curiosas mariposas que revoloteaban en mi estomago y me hacian sentir maravillosamente bien; pero también dolorosamente intranquilo.
Estuve al lado de mi padre; durante todo el funeral. No sin dirigir miradas furtivas a la dulce niña, bañada en ropajes negros, que sacudia la cabeza, victima de la negación, de no poder estrechar a su madre mas entre sus brazos.
Mi Krawoer, se mantenía erguido y con la mirada perdida en el horizonte.
El nudo que mantenía en la garganta durante todo el evento, lo tragué al acercarme junto a mi padre para ofrecerle mis condolencias a los dos parientes mas cercanos de Reneé.
-Charles, yo y toda la corte en pleno, sentimos mucho, lo sucedido con tu esposa.- Mi padre, se acercó mas al hombre y estrechó entre sus brazos, las enormes espaldas del hombre.
Mi padre, me hizo un gesto con los ojos. Ahora me tocaba hablar a mi. ..y casi todo el mundo estaba pendiente de lo que iba a decir.
-Krawoer.- dije vacilante, haciendo que le hombre inclinara su cabeza hacia abajo, ya que yo, pese a tener 12 años, era muy bajito para mi edad. Se arrodilló ante mi,y me miró sin expresión a los ojos.- Siento tu dolor, maestro como si fuera el mio. Te ayudaré a superar tu dolor, haré que algún dia estes orgulloso de ser mi maestro.
No supe nunca de donde brotaron aquella palabras, dignas de un hombre; no de un niño.
Mi Krawoer, me dio un fuerte abrazo y allí se derrumbó.
Como lo hizo su hija dos días antes.
Me sentí unido a aquella familia de una manera ancestral.
Al separar su robusto cuerpo, me dirigí a su hija, quien no habia levantado la vista del suelo ni un segundo; presa de una total conmocion.
-¿Puedo hablar con ella,maestro?.- pregunté al hombre, que miraba a su hija con el rostro consternado.
Él asintió débilmente con la cabeza.
Cogí a Isabella de la mano y ella me miró furtivamente. Siguió mis pasos y la llevé al Kiosko de Baile que habia muy cerca del cementerio. Se recostó elegantemente en uno de los bancos y yo la imité.
-Si pudiese hacer que no lloraras mas. Haria lo que fuera.- dije sin pensar, mirándola, y levantando su dulce mentón, con la ayuda de mis manos.
Sus ojos, habían adquirido un matiz verdoso, presos del dolor acontecido y estaban hinchados y rojos, en la parte de los parpados.
-Yo solo quiero a mi mamá…. ¿Puedes devolverme a mi mamá?.- preguntó, entre sollozos y mirándome,con los ojos abnegados en lagrimas.
-No. No puedo. Pero puedo hacer que tu vida sea plácida y darte seguridad en un futuro.
Ella no comprendió, porque me miró interrogante, entre hipidos y jadeos de dolor.
La cogí por la cintura y la acerqué a mi cuerpo;para consolarla. Estalló de nuevo en lágrimas y yo también creí llorar, al sentir su amarga desdicha. Pero me contuve, tenia que estar con ella y re confortala, no fundirme en su dolor.
Los años fueron pasando y vi a Isabella crecer, desde la distancia.
Su padre pasaba largas horas conmigo, haciéndome un digno sucesor de mi padre en un futuro lejano.
Nunca le pregunté que habia sido de su hija; pues yo estaba prometido desde una tierna edad con la princesa Rosalie,una pariente lejana de mi madre.
Supe por un comentario de Charles, que habia comenzado a estudiar para ser Seg de la Guardia Real y no pude contener mi indignación.
-¿Pero señor?.- dije, jadeante; pues estábamos praticando lucha cuerpo a cuerpo, cuando lo soltó.- ¿Su hija, Seg? ¡Cuantos años tiene Bella, ya, 17 ..18..?
-Veo que llevas muy bien la cuenta..hijo.- dijo me maestro, con una mueca de burla que hirió mis sentimientos.
-No… yo solo, me preocupo por las personas que rodean a la gente que estimo. Y a usted lo estimo, Krawoer. – El hombre se puso serio y me tendió la mano. Cuando se la sostuve, me dio un tiron y me apretó contra su pecho.
En aquellos tiempos Charles y yo, ya eramos casi de la misma altura, y mi cuerpo se habia tonificado y robustecido.
Nunca tendría el corpachón de Emmet, ya que era mas joven que yo y ya tenia unas anchas espaldas. Pero yo , habia crecido en musculos y en virilidad.
Al poco tiempo, antes de que me convirtieran en lo que soy, fui al campo de entrenamiento, camuflado de servicio postal.
Y allí estaba ella. Luchando con una barra de compresión laser, con una habilidad, digna de su padre.
Llevaba el cabello recogido en una ondeante cola de caballo. Sus ondas saltaban inquietas, ante cualquier movimiento de su dueña..simplemente excitante.
El cuerpo de Bella habia madurado hasta romper en una exuberante mujer, llena de voluptuosas fomas que me hicieron tragar en seco, al contemplarlas.
El torneo habia acabado, cuando me dí cuenta. Me habia pasado mas tiempo del acometido, observándola.
Bajé mi rostro y me perdí entre las personas que habían en aquel paraje al descubierto.
Cuando llegué a Palacio. Fui a buscar a mi madre.
Estaba tocando el arpa, cuando entré en su estacia. Dejó de acariciar el instrumento, cuando me vió traspasar el umbral de la puerta.
-Hijo…¿Qué?.- dijo confundida.- Estas,como abochornado. Te noto extraño. ¿Qué te ocurre Edward?
Miré a mi madre, serio y creí, ruborizarme mucho más.
-Quiero anular el compromiso con Rosalie, mamá. Estoy enamorado.- sentencié, bajo la asombrada mirada de mi madre.
-¿Pero…?
-Estoy enamorado de la hija de mi Krawoer, mamá.- caminé hacia ella, y cubrí sus manos entre las mias.- Muero de amor por ella, mamá…creo que siempre la amé. Desde la primera vez que la ví.
-Esta formándose para Seg…es muy joven todavía …dejala que evolucione…espera unos años; entonces…
-No.- dije tajante.- No quiero que mi futura esposa, luche cuerpo a cuerpo con nadie que no sea conmigo…- no sabia de donde habia salido eso…pero mamá se echó a reir, mirándome cálidamente a los ojos.
-Esta bien. Hablaremos con tu padre.
-Estupendo…ahora, debo ir a hablar con las gentes del pueblo, una enorme bestia, los tiene aterrorizados y esta semana iré al los bosques de Hijurem a ver si le doy caza.- besé su mano, argradecido.- gracias mi reina.
-De nada, futuro rey de Sherkan. Adios príncipe Edward.
Cuando desaparecí en los bosque de Hijurem,tenia 24 años. Los mismos que Bella tenia en aquellos instantes.
FIN DEL FLASH BACK
Y allí tumbado junto a ella, sintiendo mi cuerpo rozar el suyo, con una friccion intima, le acaricé el rostro, lleno de total amor y devoción a mi guerrera.
Sus ojos habían comenzado a moverse y sus latidos se habían hecho plausibles. Estaba despertando.
Cuando abrió sus enormes orbes chocolate. La miré con total adoracion.
- ¿Llevas mucho tiempo observándome?.- preguntó insolente.
-Todo el tiempo.- suspiré.
-¿Esperando que me recupere, Edward? ¿ O te has cansado de practicar sexo conmigo?
Fruncí el ceño y me aparté levemente de ella.
-Yo no practico sexo…yo te hago el amor, Bella.
-¿Qué diferencia hay?.- dijo recostando su espalda en la cama, dejando sus pechos al descubierto, y volviéndome loco de nuevo.
-Te lo voy a mostrar, mi amor…ahora mismo.- y me abalancé sobre ella como un depredador, haciendo que soltara una risita nerviosa, al contacto de mis frios labios con sus sonrosados pezones.
Continuará….
Edward Pov
Habia hecho tantas veces el amor con Bella, que mi brazo humano, estaba un poco adolorido por la falta de ejercicio.
Nos habíamos rendido a nuestros instintos, en el primer encuentro; solapado entre las paredes de esta habitación que ahora mismo nos envolvía; pero después todo habia cambiado.
La habia amado, hasta la saciedad, haciéndola participe de todas las ideas de saciarme de ella, hasta el punto en el que me encontraba ahora mismo. Estaba borracho de su aroma y de su piel.
La miré de nuevo.
Hacia unos pocos minutos que dormina placenteramente.
Sus biorritmos eran pausados y su rostro, era el vivo retrato de la serenidad.
Estaba muy pegada a mi cuerpo. Yo la habia rodeado con un brazo, su cintura y su cabeza, descansaba en mi hombro. Suspiré al mirarla.
Cuando todo aquello acabase; le pediría a Charles Swan su Krawoer, (maestro), desposarla en un breve estado de tiempo.
La besé en la punta de la nariz y recordé, cuando comencé a ver a la hija de mi Krawoer, por los jardines de palacio.
FLASH BACK
Nos hallábamos en el parque de los leones; Yo, habia cumplido ya, los 12 años y mi adiestramiento para el campo de batalla, habia comenzado hacia unos meses, de la mano del jefe de los Seg, de nuestra Guardia Real. El mejor, Charles Swan.
“La espada de la reina”; así era como llamábamos a el arma con el que habían luchado todos mis ancentros en el campo de batalla.
Era mas grande que yo. Y luchaba con el peso de esta, porque por aquel entonces, yo era un chico, desgarbado y algo flacucho.
-Principe, teneis que formar bien vuestros musculos de los brazos y torax, antes de coemnzar con la espada de su familia.- El hombre se habia sentado en la base de un árbol cortado y me miraba, con una risita asomando por su rostro.
- No…yo quiero, ser un digno príncipe de Sherkan, y aprender lo antes posible, mi pueblo tiene que estar orgulloso de mi; como yo lo estoy de ellos.
El hombre se levantó, emitiendo una sonora carcajada y dio vueltas a mi alrededor, observándome divertido.
-Tiene valor, señor; será un buen sucesor de su padre, cuando llegue la hora. Ahora vaya a dejar la espada donde la encontró y comenzaremos el entrenamiento como se debe.
La autosuficiencia de aquel hombre me enervó; pero también comprendí que debia de hacerle caso, ya que era el mejor hombre con el que contábamos, en lo que se refería a seguridad.
Caminé hacia palacio , arrastrando la espada, cuando una vocecita eclipsó mis pensativos furiosos a mi recién estrenado Krawoer.
-¿Mi papa? ¿Sabes donde esta mi papa?.- giré el rostro hacia la voz y me quedé ensimismado. Mi corazón de niño, pre adolescente, cabalgó intranquilo.
Era una niña, mas pequeña que yo sin duda, pero habia algo en ella, que habia hecho blander mi espada con mucha mas gallardía, al tenerla ella al frente.
Caminé hacia ella y le sonreí tímidamente.
-Hola.- le dije, perdiéndome en sus ojos, color chocolate.
Una mueca de angustia se formó en su bellísimo rostro y comenzó a llorar.
Solté la espada, haciendo sonar el duro metal contra la roca del suelo y la abracé cálidamente.
-Mi papa….- decía llorqueando.- Mi mamá….- absorví, el suave aroma de su cabello, al tenerla recargada en mi. Alcé la cabeza, pues comencé a oir nuevas voces y ví a mi madre y a mi padre; mirando hacia la niña con preocupación.
Mamá se acercó a nosotros y despegó a Bella de mi.
-Ven, Isabella. Tu papá estará bien. Ahora el rey irá a hablar con él y cuando hayan terminado, te prometo.- dijo suavemente, mamá, rozandola cariñosamente en su suave mejilla perlada.- que tu papá. Vendrá a recogerte a palacio. Mi hijo te acompañará. ¿verdad que si, hijo?
Yo asentí, como un hombrecito y recogí la espada del suelo, ofreciéndosela a mi padre, quien miraba serio a la niña.
Hizo un gesto a mi madre con la mirada, y todos nos metimos dentro del palacio.
Unos truenos arrolladores, bramaron, al llegar a la marquesina de palacio, y allí, cogieron a Bella las nanas y se la llevaron entre sus brazos, para calmar el horrible disgusto que tenia, y que yo no podia comprender.
Mamá y yo caminamos hacia nuestras habitaciones y preso como estaba del infortunio de aquella muchachita, me paré en seco y detuve mi marcha; haciendo así, que mi madre también parase su paso.
-¿Qué le ocurre a esa niña, mamá?
Mi madre, bajó la mirada y se perdió en sus pensamientos.
-Su madre ha muerto. Edward. Tu padre se lo está diciendo ahora mismo a tu Krawoer. Ella es su hija. Isabella Swan.
Me quedé petrificado. ¿Aquella niña, tan dulce y delicada, era la hija de mi maestro?
Me abracé a mi madre, pensando en la situación, que atravesaba Bella en aquellos momentos y unas lagrimas recorrieron mi rostro sin piedad. Sentí tanta empatía con ella, que me dolió el corazón.
El funeral de Reneé; la esposa de Charle, fue dos días después.
Tuve que batallar verbalmente con mi madre; ya que ella no quería que yo asistiera a ese tipo de eventos; todavía.
Pero yo quería estar con ella. Darle mi apoyo. Un nuevo sentimiento, brotó en mi pecho y sentí, curiosas mariposas que revoloteaban en mi estomago y me hacian sentir maravillosamente bien; pero también dolorosamente intranquilo.
Estuve al lado de mi padre; durante todo el funeral. No sin dirigir miradas furtivas a la dulce niña, bañada en ropajes negros, que sacudia la cabeza, victima de la negación, de no poder estrechar a su madre mas entre sus brazos.
Mi Krawoer, se mantenía erguido y con la mirada perdida en el horizonte.
El nudo que mantenía en la garganta durante todo el evento, lo tragué al acercarme junto a mi padre para ofrecerle mis condolencias a los dos parientes mas cercanos de Reneé.
-Charles, yo y toda la corte en pleno, sentimos mucho, lo sucedido con tu esposa.- Mi padre, se acercó mas al hombre y estrechó entre sus brazos, las enormes espaldas del hombre.
Mi padre, me hizo un gesto con los ojos. Ahora me tocaba hablar a mi. ..y casi todo el mundo estaba pendiente de lo que iba a decir.
-Krawoer.- dije vacilante, haciendo que le hombre inclinara su cabeza hacia abajo, ya que yo, pese a tener 12 años, era muy bajito para mi edad. Se arrodilló ante mi,y me miró sin expresión a los ojos.- Siento tu dolor, maestro como si fuera el mio. Te ayudaré a superar tu dolor, haré que algún dia estes orgulloso de ser mi maestro.
No supe nunca de donde brotaron aquella palabras, dignas de un hombre; no de un niño.
Mi Krawoer, me dio un fuerte abrazo y allí se derrumbó.
Como lo hizo su hija dos días antes.
Me sentí unido a aquella familia de una manera ancestral.
Al separar su robusto cuerpo, me dirigí a su hija, quien no habia levantado la vista del suelo ni un segundo; presa de una total conmocion.
-¿Puedo hablar con ella,maestro?.- pregunté al hombre, que miraba a su hija con el rostro consternado.
Él asintió débilmente con la cabeza.
Cogí a Isabella de la mano y ella me miró furtivamente. Siguió mis pasos y la llevé al Kiosko de Baile que habia muy cerca del cementerio. Se recostó elegantemente en uno de los bancos y yo la imité.
-Si pudiese hacer que no lloraras mas. Haria lo que fuera.- dije sin pensar, mirándola, y levantando su dulce mentón, con la ayuda de mis manos.
Sus ojos, habían adquirido un matiz verdoso, presos del dolor acontecido y estaban hinchados y rojos, en la parte de los parpados.
-Yo solo quiero a mi mamá…. ¿Puedes devolverme a mi mamá?.- preguntó, entre sollozos y mirándome,con los ojos abnegados en lagrimas.
-No. No puedo. Pero puedo hacer que tu vida sea plácida y darte seguridad en un futuro.
Ella no comprendió, porque me miró interrogante, entre hipidos y jadeos de dolor.
La cogí por la cintura y la acerqué a mi cuerpo;para consolarla. Estalló de nuevo en lágrimas y yo también creí llorar, al sentir su amarga desdicha. Pero me contuve, tenia que estar con ella y re confortala, no fundirme en su dolor.
Los años fueron pasando y vi a Isabella crecer, desde la distancia.
Su padre pasaba largas horas conmigo, haciéndome un digno sucesor de mi padre en un futuro lejano.
Nunca le pregunté que habia sido de su hija; pues yo estaba prometido desde una tierna edad con la princesa Rosalie,una pariente lejana de mi madre.
Supe por un comentario de Charles, que habia comenzado a estudiar para ser Seg de la Guardia Real y no pude contener mi indignación.
-¿Pero señor?.- dije, jadeante; pues estábamos praticando lucha cuerpo a cuerpo, cuando lo soltó.- ¿Su hija, Seg? ¡Cuantos años tiene Bella, ya, 17 ..18..?
-Veo que llevas muy bien la cuenta..hijo.- dijo me maestro, con una mueca de burla que hirió mis sentimientos.
-No… yo solo, me preocupo por las personas que rodean a la gente que estimo. Y a usted lo estimo, Krawoer. – El hombre se puso serio y me tendió la mano. Cuando se la sostuve, me dio un tiron y me apretó contra su pecho.
En aquellos tiempos Charles y yo, ya eramos casi de la misma altura, y mi cuerpo se habia tonificado y robustecido.
Nunca tendría el corpachón de Emmet, ya que era mas joven que yo y ya tenia unas anchas espaldas. Pero yo , habia crecido en musculos y en virilidad.
Al poco tiempo, antes de que me convirtieran en lo que soy, fui al campo de entrenamiento, camuflado de servicio postal.
Y allí estaba ella. Luchando con una barra de compresión laser, con una habilidad, digna de su padre.
Llevaba el cabello recogido en una ondeante cola de caballo. Sus ondas saltaban inquietas, ante cualquier movimiento de su dueña..simplemente excitante.
El cuerpo de Bella habia madurado hasta romper en una exuberante mujer, llena de voluptuosas fomas que me hicieron tragar en seco, al contemplarlas.
El torneo habia acabado, cuando me dí cuenta. Me habia pasado mas tiempo del acometido, observándola.
Bajé mi rostro y me perdí entre las personas que habían en aquel paraje al descubierto.
Cuando llegué a Palacio. Fui a buscar a mi madre.
Estaba tocando el arpa, cuando entré en su estacia. Dejó de acariciar el instrumento, cuando me vió traspasar el umbral de la puerta.
-Hijo…¿Qué?.- dijo confundida.- Estas,como abochornado. Te noto extraño. ¿Qué te ocurre Edward?
Miré a mi madre, serio y creí, ruborizarme mucho más.
-Quiero anular el compromiso con Rosalie, mamá. Estoy enamorado.- sentencié, bajo la asombrada mirada de mi madre.
-¿Pero…?
-Estoy enamorado de la hija de mi Krawoer, mamá.- caminé hacia ella, y cubrí sus manos entre las mias.- Muero de amor por ella, mamá…creo que siempre la amé. Desde la primera vez que la ví.
-Esta formándose para Seg…es muy joven todavía …dejala que evolucione…espera unos años; entonces…
-No.- dije tajante.- No quiero que mi futura esposa, luche cuerpo a cuerpo con nadie que no sea conmigo…- no sabia de donde habia salido eso…pero mamá se echó a reir, mirándome cálidamente a los ojos.
-Esta bien. Hablaremos con tu padre.
-Estupendo…ahora, debo ir a hablar con las gentes del pueblo, una enorme bestia, los tiene aterrorizados y esta semana iré al los bosques de Hijurem a ver si le doy caza.- besé su mano, argradecido.- gracias mi reina.
-De nada, futuro rey de Sherkan. Adios príncipe Edward.
Cuando desaparecí en los bosque de Hijurem,tenia 24 años. Los mismos que Bella tenia en aquellos instantes.
FIN DEL FLASH BACK
Y allí tumbado junto a ella, sintiendo mi cuerpo rozar el suyo, con una friccion intima, le acaricé el rostro, lleno de total amor y devoción a mi guerrera.
Sus ojos habían comenzado a moverse y sus latidos se habían hecho plausibles. Estaba despertando.
Cuando abrió sus enormes orbes chocolate. La miré con total adoracion.
- ¿Llevas mucho tiempo observándome?.- preguntó insolente.
-Todo el tiempo.- suspiré.
-¿Esperando que me recupere, Edward? ¿ O te has cansado de practicar sexo conmigo?
Fruncí el ceño y me aparté levemente de ella.
-Yo no practico sexo…yo te hago el amor, Bella.
-¿Qué diferencia hay?.- dijo recostando su espalda en la cama, dejando sus pechos al descubierto, y volviéndome loco de nuevo.
-Te lo voy a mostrar, mi amor…ahora mismo.- y me abalancé sobre ella como un depredador, haciendo que soltara una risita nerviosa, al contacto de mis frios labios con sus sonrosados pezones.
Continuará….
miércoles, 12 de enero de 2011
Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea
ODIO
-Bella, escuchame.- dijo Edward deslizando, levemente su dedo por mi mejilla.- Anoche …se me fue de las manos el castigo, que quería emplear contigo.
-¿Castigo?.- ironicé, haciendo un mohín con la boca.
-Tú no sabes lo mal que lo he pasado sin tenerte cerca mio, durante el tiempo que me tuviste confiscado en “el cuarto de los trastos”. Y después de aparecer un dia y acariciarme..aún me deseperé mas.
-Tú…-dí un paso hacia atrás y por poco caigo, tropezando contra una roca.- Tú debiste decirme quien eras. Te has estado burlando de mi todo este tiempo. Yo..creo que tenia pleno derecho a saber todo…Principe..
-Ven.- dijo él, acercándome con sus brazos a su cuerpo desnudo.- Creeme cuando te digo; que yo también lo he pasado mal; sin poder decirte en ningún momento quien era.
Negué con la cabeza y me escabullí de sus brazos.
-Cúbrete.- le dije.- ¿No tienes vergüenza, o que?.- dije, completamente atontada mirando su cuerpo atlético.
-Date un baño conmigo. Te prometo que me portaré mejor de lo que lo hize anoche.-susurró, cogiéndome nuevamente de la mano y adaptarla a la suya , de frente a nuestros rostros.- Eres perfecta para mi. Encajamos a la perfeccion, pequeña guerrerra.
Miré como unia sus dedos entre los míos y posaba su fuerte pecho pegado al mio. Mis escasas ropas, ya se habían mojado un poco de tanto ir y venir de su cuerpo.
Mis pechos se vislumbraban casi absolutamente tras mi fina camiseta.
-Ven, Bella, dejame que te dé un baño. Por favor.- su voz, su ronca voz, fue como una especie de complacido ronroneo, como una promesa de lo que estaba por venir.
Embelesada y muerta de hambre por él, lo seguí, hacia el principio del lago.
Plantó una rodilla en el áspero rocaje y comenzó a bajar mis braguitas, acariciando levemente mis muslos, mientras realizaba la acción.
Subió lentamente hacia mi ombligo y allí, cogió de las dos costuras de la fina camiseta y la alzó por encima de mi cabeza, expirando fuertemente, al ver mis pechos, duros e hinchados de excitación.
-Nunca imaginé que la pequeña Swan, seria mia algún dia. Mi Krawoer (maestro), de seguro me pide explicaciones cuando volvamos, mi pequeña guerrera… y ahora ven a aquí y dejame que te asee, en esta agua pura y cristalina. ¿Te has lavado alguna vez,en este tipo de medio, Bella?
Yo, ensimismada como estaba, victima de sus caricias, al despojarme totalmente de mis vestiduras, recobré la percepción de todo, cuando mencionó mi nombre.
-¿Eh? No..nunca.- dije, presa de un deseo irrefrenable.
-Te gustará.
Me alzó como si de una novia se tratase y comenzó en adentrarse en aquel medio tan pegajoso y escurridizo.
-Ahora, te voy a soltar. Supongo que no sabras nadar. Yo te enseñaré…pero antes, y ya que tengo la oportunidad de tenerte en mis brazos, te voy a besar Bella.
-….
Una sonrisa, ladeada,sensual y provocadora, se dibujó en sus labios perfectos, yo no pude hacer otra cosa que cerrar mis ojos y esperar que me besara…¡Si…lo estaba deseando, deseaba que besara todo mi cuero, que me hiciera suya allí mismo!
Delineó con su lengua, todos los angulos de mis labios, que se abrían; presos de un deseo inconfesable, que se adentrara con su lengua en mi lasciva cavidad, y fui yo la que tomé la iniciativa, rodeando su cuello con el brazo que me quedaba suelto. Cogí entre mis labios su lengua, que vagaba sin ningún tipo de pudor por mi boca, pero sin llegar a penetrarla. Yo si lo hice, y un suspiro que yacia en el fondo de mi bajo vientre me delató.
Estaba terriblemente excitada.
-Estas preparada para recibirme. Puedo olerlo; querida. Quiero, comprobar…- llevó la mano a mi centro y paseó un dedo por la entrada, jadeando de placer.- ¿Estas así, por mi Bella?.- tragó en seco y dejó mi cuerpo en el terrero duro que había debajo del agua. Sentí que aquel medio, me envolvía de una manera cálida, llegando a percibir pequeñas caricias, al ondear, mientras nos movíamos; aunque fuera tenuemente.
Edward no volvió a hablar más durante todo el baño.
Paseó sus manos por todo mi cuerpo,mientras me cogia de la cintura y me volcaba para que también aseara mi cabello.
No se despegó de mi ni un segundo.
Yo lo miraba y él me miraba, como si nos lo dijéramos todo con la mirada.
Tenia tanta hambre de él, que cada caricia,. Parecía una embestida de placer en mi cuerpo.
Aún tenia que descifrar el porqué de su languidez, la noche pasada. Ahora de lo que estaba segura es que me deseaba, tanto o más que yo.
-Nos secaremos.- dijo tajante.-cogiendome de nuevo entre sus brazos.
Me llevó hacia la orilla y allí, me secó delicadamente, cada parte de mi cuerpo, con la mirada perdida en mi rostro…parecía yo su princesa y él mi complaciente amante…
Cogió mi cuello y le dio una vuelta al colgante.
-Alice, mandanos de vuelta.- dijo en tono ronco. Sin pestañear sin quiera.
-Muy bien,Principe.- respondió mi memoria cibernética .
En unos segundos ya nos encontrábamos de nuevo, en la unidad volátil y él, dueño y señor de mi cuerpo, me cogió de la mano y me llevo hacia la habitación donde habíamos consumado nuestros apareamientos.
-Principe..-pude decir, al sentir, su piel tan cerca mia, que creí arder.
-Shhh…no, Bella, Edward; llamame Edward…- perdido en mi cuello, como estaba, su susurro ronco, me puso los bellos de punta.
-Pero tú eres mi príncipe, yo …tú …eres…Oh…Edward…- Habia bajado hasta mi pecho, y lamia el pezón, con urgencia.
-Sí, Bella, si…¡Por Tristan! Me vuelves literalmente loco…
Y allí, en la soledad de mi cuarto, me enredé en sus caderas y me envistió con celeridad. Pareciamos animales, dominados solo por nuestros instintos. Pero no me importó. Estaba con Edward, estaba con mi príncipe, estaba con el hombre que me había desflorado.
Tanya Pov
-El jiyum (chip de rastreamiento), de Edward Cullen, está mas cerca de lo que pensamos, señora.- dijo uno de los subordinados de mi padre.
-¿Han dado con él?.- dije fría.
-Está en este mismo planeta. Nuestro plan ha dado resultado, señora. Como era previsible, han llegado hasta el planeta mas cercano a Sherkan. Cuando quiera salimos a darle caza.
-Cuanto antes.
-¿Matamos a todos los demás?
-No. Quiero divertirme. ¿ Sabemos quien está con él, aparerte de la hija de Charles Swan?
-Hemos podido ver los radares de nanomecánica que también se encuentan las unidades de el príncipe Emmet y su esposa Rosalie.
-Bien. Trae a la memoria cibernética: Jasper. Lo mandaremos primero a él, sin ningún dato en su memoria Ram. Jugaremos un poco con ellos. Me encanta jugar…sabiendo positivamente que voy a ganar en el intento…
Edward Cullen iba a volver a mis brazos.
Volveria a ser mio…aunque tuviese que volver a mandarlo a la Unidad de Control de mi padre, y borrarle la memoria de nuevo.
¿Cómo era posible que la hija del Krawoer del Principe, siguiera en su memoria? Despues de tanto tiempo…
Debia de haber estado obsesionado con ella; prácticamente desde que la vió. En los jardines de palacio.
Dí un fuerte golpe a la mesa donde me hallaba; partiendo en duro granito por la mitad.
A ella la mataria. No sin antes, hacer que despreciera a aquel principie, que la había amado desde que su Krawoer , comezó a enseñarle el manejo de las armas….
Continuará....
-Bella, escuchame.- dijo Edward deslizando, levemente su dedo por mi mejilla.- Anoche …se me fue de las manos el castigo, que quería emplear contigo.
-¿Castigo?.- ironicé, haciendo un mohín con la boca.
-Tú no sabes lo mal que lo he pasado sin tenerte cerca mio, durante el tiempo que me tuviste confiscado en “el cuarto de los trastos”. Y después de aparecer un dia y acariciarme..aún me deseperé mas.
-Tú…-dí un paso hacia atrás y por poco caigo, tropezando contra una roca.- Tú debiste decirme quien eras. Te has estado burlando de mi todo este tiempo. Yo..creo que tenia pleno derecho a saber todo…Principe..
-Ven.- dijo él, acercándome con sus brazos a su cuerpo desnudo.- Creeme cuando te digo; que yo también lo he pasado mal; sin poder decirte en ningún momento quien era.
Negué con la cabeza y me escabullí de sus brazos.
-Cúbrete.- le dije.- ¿No tienes vergüenza, o que?.- dije, completamente atontada mirando su cuerpo atlético.
-Date un baño conmigo. Te prometo que me portaré mejor de lo que lo hize anoche.-susurró, cogiéndome nuevamente de la mano y adaptarla a la suya , de frente a nuestros rostros.- Eres perfecta para mi. Encajamos a la perfeccion, pequeña guerrerra.
Miré como unia sus dedos entre los míos y posaba su fuerte pecho pegado al mio. Mis escasas ropas, ya se habían mojado un poco de tanto ir y venir de su cuerpo.
Mis pechos se vislumbraban casi absolutamente tras mi fina camiseta.
-Ven, Bella, dejame que te dé un baño. Por favor.- su voz, su ronca voz, fue como una especie de complacido ronroneo, como una promesa de lo que estaba por venir.
Embelesada y muerta de hambre por él, lo seguí, hacia el principio del lago.
Plantó una rodilla en el áspero rocaje y comenzó a bajar mis braguitas, acariciando levemente mis muslos, mientras realizaba la acción.
Subió lentamente hacia mi ombligo y allí, cogió de las dos costuras de la fina camiseta y la alzó por encima de mi cabeza, expirando fuertemente, al ver mis pechos, duros e hinchados de excitación.
-Nunca imaginé que la pequeña Swan, seria mia algún dia. Mi Krawoer (maestro), de seguro me pide explicaciones cuando volvamos, mi pequeña guerrera… y ahora ven a aquí y dejame que te asee, en esta agua pura y cristalina. ¿Te has lavado alguna vez,en este tipo de medio, Bella?
Yo, ensimismada como estaba, victima de sus caricias, al despojarme totalmente de mis vestiduras, recobré la percepción de todo, cuando mencionó mi nombre.
-¿Eh? No..nunca.- dije, presa de un deseo irrefrenable.
-Te gustará.
Me alzó como si de una novia se tratase y comenzó en adentrarse en aquel medio tan pegajoso y escurridizo.
-Ahora, te voy a soltar. Supongo que no sabras nadar. Yo te enseñaré…pero antes, y ya que tengo la oportunidad de tenerte en mis brazos, te voy a besar Bella.
-….
Una sonrisa, ladeada,sensual y provocadora, se dibujó en sus labios perfectos, yo no pude hacer otra cosa que cerrar mis ojos y esperar que me besara…¡Si…lo estaba deseando, deseaba que besara todo mi cuero, que me hiciera suya allí mismo!
Delineó con su lengua, todos los angulos de mis labios, que se abrían; presos de un deseo inconfesable, que se adentrara con su lengua en mi lasciva cavidad, y fui yo la que tomé la iniciativa, rodeando su cuello con el brazo que me quedaba suelto. Cogí entre mis labios su lengua, que vagaba sin ningún tipo de pudor por mi boca, pero sin llegar a penetrarla. Yo si lo hice, y un suspiro que yacia en el fondo de mi bajo vientre me delató.
Estaba terriblemente excitada.
-Estas preparada para recibirme. Puedo olerlo; querida. Quiero, comprobar…- llevó la mano a mi centro y paseó un dedo por la entrada, jadeando de placer.- ¿Estas así, por mi Bella?.- tragó en seco y dejó mi cuerpo en el terrero duro que había debajo del agua. Sentí que aquel medio, me envolvía de una manera cálida, llegando a percibir pequeñas caricias, al ondear, mientras nos movíamos; aunque fuera tenuemente.
Edward no volvió a hablar más durante todo el baño.
Paseó sus manos por todo mi cuerpo,mientras me cogia de la cintura y me volcaba para que también aseara mi cabello.
No se despegó de mi ni un segundo.
Yo lo miraba y él me miraba, como si nos lo dijéramos todo con la mirada.
Tenia tanta hambre de él, que cada caricia,. Parecía una embestida de placer en mi cuerpo.
Aún tenia que descifrar el porqué de su languidez, la noche pasada. Ahora de lo que estaba segura es que me deseaba, tanto o más que yo.
-Nos secaremos.- dijo tajante.-cogiendome de nuevo entre sus brazos.
Me llevó hacia la orilla y allí, me secó delicadamente, cada parte de mi cuerpo, con la mirada perdida en mi rostro…parecía yo su princesa y él mi complaciente amante…
Cogió mi cuello y le dio una vuelta al colgante.
-Alice, mandanos de vuelta.- dijo en tono ronco. Sin pestañear sin quiera.
-Muy bien,Principe.- respondió mi memoria cibernética .
En unos segundos ya nos encontrábamos de nuevo, en la unidad volátil y él, dueño y señor de mi cuerpo, me cogió de la mano y me llevo hacia la habitación donde habíamos consumado nuestros apareamientos.
-Principe..-pude decir, al sentir, su piel tan cerca mia, que creí arder.
-Shhh…no, Bella, Edward; llamame Edward…- perdido en mi cuello, como estaba, su susurro ronco, me puso los bellos de punta.
-Pero tú eres mi príncipe, yo …tú …eres…Oh…Edward…- Habia bajado hasta mi pecho, y lamia el pezón, con urgencia.
-Sí, Bella, si…¡Por Tristan! Me vuelves literalmente loco…
Y allí, en la soledad de mi cuarto, me enredé en sus caderas y me envistió con celeridad. Pareciamos animales, dominados solo por nuestros instintos. Pero no me importó. Estaba con Edward, estaba con mi príncipe, estaba con el hombre que me había desflorado.
Tanya Pov
-El jiyum (chip de rastreamiento), de Edward Cullen, está mas cerca de lo que pensamos, señora.- dijo uno de los subordinados de mi padre.
-¿Han dado con él?.- dije fría.
-Está en este mismo planeta. Nuestro plan ha dado resultado, señora. Como era previsible, han llegado hasta el planeta mas cercano a Sherkan. Cuando quiera salimos a darle caza.
-Cuanto antes.
-¿Matamos a todos los demás?
-No. Quiero divertirme. ¿ Sabemos quien está con él, aparerte de la hija de Charles Swan?
-Hemos podido ver los radares de nanomecánica que también se encuentan las unidades de el príncipe Emmet y su esposa Rosalie.
-Bien. Trae a la memoria cibernética: Jasper. Lo mandaremos primero a él, sin ningún dato en su memoria Ram. Jugaremos un poco con ellos. Me encanta jugar…sabiendo positivamente que voy a ganar en el intento…
Edward Cullen iba a volver a mis brazos.
Volveria a ser mio…aunque tuviese que volver a mandarlo a la Unidad de Control de mi padre, y borrarle la memoria de nuevo.
¿Cómo era posible que la hija del Krawoer del Principe, siguiera en su memoria? Despues de tanto tiempo…
Debia de haber estado obsesionado con ella; prácticamente desde que la vió. En los jardines de palacio.
Dí un fuerte golpe a la mesa donde me hallaba; partiendo en duro granito por la mitad.
A ella la mataria. No sin antes, hacer que despreciera a aquel principie, que la había amado desde que su Krawoer , comezó a enseñarle el manejo de las armas….
Continuará....
domingo, 9 de enero de 2011
Seré Lo que Tú quieras que sea.
CASTIGADA Y HUMILLADA.
Edward Pov
Desnudo y apretando su cuerpo al mio, sentí el dulce néctar que vagaba por sus piernas, cremosas hasta la saciedad. El olor de su intimidad, se hacia fuerte en mis fosas nasales y en mi garganta. Mi pequeña guerrera; estaba lista para ser castigada.
Besandola con ardor y enfurecido con ella, por haber tratado por todos los medios de mantenerme lejos de su cuerpo durante todo el trayecto a este siniestro planeta. Llevé mi mano a su nuca y la apreté más; si cabia hacia mi boca que la engullía con total voracidad.
Nos faltó la respirancion a ambos y pegué su frente a mi barbilla, apirando fuerte el aroma que emanaba por cada poro de su piel.
-¿Me deseas?.- Le pregunté con los ojos fuertemente cerrados.
Ella movió la cabeza en señal de afirmación.
La aparté de mi, cariñosamente y la miré con total adoracion.
-Te voy a desnudar Bella, y quiero que estes muy quieta…¿lo has entendido?
Sus ojos cristalinos, tenían el velo lujurioso que yo anhelaba para mi. Noté como su mirada viajó hacia mi verga, flácida ; le tapé la boca de nuevo con la mia y mis manos comenzaron a vagar por su cuerpo hasta dar con el cierre de la vestidura que nos separaba.
De un fuerte rasgon, hice pedazos el camisón y volví a apartarme de su boca cálida, para apreciar su cuerpo desnudo nuevamente. Su sexo,clamaba por ser descubierto ante mis ojos.
Me posicioné de rodillas ante ella, y le bajé las braguitas con desesperación, lanzándolas sin preocupación.
-Eres preciosa.- le dije, muy cerca de su vello púbico.-Abre las piernas para mi ; Bella.
Ella hizo caso a mi orden, y separó ligeramente sus cremosas y perfectas piernas. Metí las manos entres sus muslos y los acaricié durante minutos, sin cansarme de hacerlo.
Me volví a erguir y la cogí en brazos mientras la besaba nuevamente, llevándola al catre donde iba hacer que me rogara que la poseyera de todas las maneras posibles.
Bajé hacia su sexo, dando lametazos y besos por toda la extesion de su cuerpo perfecto, hasta llegar de nuevo a su tesoro, inflamado y encharcado de flujos.
-Te voy a probar, Bella. Quiero mecerte entre mis labios. Tragarme tu sabor….- Y sin darle tregua a una contestación, metí mi lengua entre sus pliegues haciéndola jadear de placer.
Era deliciosa. Gemia de una manera tan sutil, que quise rogarle que no lo hiciera, mi mente iba a estallar de placer.
Lamia y devoraba su sexo con lentitud, agarró fuertemente mi cabello y apretó más mi boca hacia su cavidad.
-Ah…si…Edward….-decia, llengando práticamente al extasis.
Mecía sus caderas, entre mi boca, dándose más placer, hasta que sus flujos y jadeos , me hicieron corroborar la idea, que ya se había ido. Se había corrido, con tanta intensidad que maldecí, una y mil veces haber tomado el jugo.
Bebí todo su néctar, rico, delicioso, adictivo…como el truhan que era.
Me posicioné de nuevo encima de ella y la besé haciéndole el amor con la lengua. Sus brazos suaves envolvieron mi espada y atrapó con una de sus piernas mi cadera, haciéndome estremecer de cabeza a pies.
-Hazme el amor…Edward.- dijo entre mis labios, hinchados y ensalivados por los suyos.
Me aparté unos centímetros de su rostro y le dediqué una sonrisa socarrona, digna de un fantástico actor de teatro.
-No.- dije seco.
Ella miró mi rostro con una mezcla de confusión e ira y me apartó, bruscamente de su cuerpo, ardiente de pasión.
-¿Entonces?.- miró mi falo, flácido y sin vida.- ¿No te excito? Tú… no estás excitado…¡Por Tristán, que vergüenza!.- se irguió levemente y quedé entre sus piernas, anhelando de nuevo su contacto.
Bella Pov
Era un maestro…si, por Tristán, un maestro con honores en la cama.
Habia hecho que viese fuegos artificiales, mientras su boca estuvo en contacto con mi sexo.
Pero luego… nada….su miembro me hizo sentirme una mierda, con todas su palabras.
La bolsa, perfecta, colgaba pesada, bajo su pene regio y monumental…pero sin vida. Quise llorar, por ser tan imperfecta para él; pero una Seg, no llora por ese tipo de cosas.
¿Por qué me había hecho llegar al climax de aquella manera si él no se excitaba con aquellas caricias? Espera…un momento…. Quizás…si quizás necesitaba que yo también lo devorara a él.
-Dejame, intentar…- le dije, mientras le acariciba los hombros, el torso perfecto, lleno de un tenue bello mas oscuro. Su piel blanca, contrastaba con aquel bello marron que lo envolvía suavemente desde sus palpables abdominales , hasta sus pezones erectos…tanto como los míos.
Lo hice volverse para quedar yo encima de él y me posicioné entre sus caderas.
-No…Bella…
-Sí .- le dije, mirándolo ciegamente a los ojos, cogí su falo, orgullosa y comencé a manosearlo de arriba a bajo, intentando alargarlo y engrosarlo para mi….pero no pude hacer nada.
A hurtadillas miraba su cara y comtemple una mueca de sufrimiento en su rostro.
¿No le gustaba lo que le hacia? ¿Le daba asco?
Tragué saliva y pegué mi boca a su falo, grande y orgulloso sin estar excitado. Besé tiernamente la punta roma, pasando la lengua por su contorno con delicadeza y devoción….pero nada.
La metí en mi boca y él me apartó de un empujón.
-¡Se suponía que esto era tu castigo, no el mio!.- me gritó , herido.
Yo lo miré con extrañeza y no me dio tiempo a nada más….
Aquella noche Edward Cullen no me dejó llegar al climax, ni una sola vez más.
Me hizo el amor con sus dedos, con su boca,con sus palabras…pero cuando estaba a punto de llegar a la cima; paraba y yo me revolvía.
Lloré con un desconsuelo tal, que creía que iba a morirme de impotencia. No le causaba ningún tipo de emoción a aquel príncipe perturbado que me había desflorado, en este mismo lecho hacia unas semanas antes.
Quedé dormida entre sus brazos y cuando me desperté ya no estaba.
El simple roce de las sabanas en mi entrepierna me hacia jadear de placer. Necesitaba una liberación ya que él no me había dado nada mas que migajas con su boca. Necesitaba a un hombre y por supuesto no iba a ser Edward Cullen.
El deseo se transformó en ira y quise gritar al levantarme del lecho.
Aquel príncipe, iba a enterarse de quien era yo…aunque le debiese entrega absoluta por ser quien era… El futuro rey de mi planeta: Sherkan.
Salí de mi habitación hecha una fúria.
-¿Alice?.- grité.
-¿Bella?.- dijo la vocecilla.
-¿Y Edward?.- pregunté , mirando alrededor de la unidad volátil.
- Ha salido fuera. Hay un arrollo de agua muy cerca. Creo que se está aseando.
-Dame las coordenadas y transportame hasta allí ¿hay para eso energía o tendré que ir a pie?.- escupí, envenenada como estaba.
-No, cariño….Bella te has levantado de un humor de perros…
-Calla, Alice, es por tu bien. Te sugiero que no hagas ningún comentario, repecto a mi humor. Puede ser mucho peor a lo largo que transcurra el dia.
-Esta bien, Bella. Preparate.
-Si.
En menos de un segundo, me hallaba en un vasto paraje, donde no muy lejos se vislumbraba un pequeño lago, donde el agua se mecia. Edward debia de estar allí.
Caminío varios pasos hacia él, y como un peso duro que soportar en mi vientre, el miedo me hizo avegonzarme. Me escondí entre unos arbustos, y comtemple el cuerpo que resurgía del agua, llevándose las manos al cabello, despejándose el rostro.
Relamí mis labios, nerviosa. Todavía estaba terriblemente excitada por las caricias de Edward y al verlo nadar sobre aquellas aguas, el deseo se volvió a agudizar en mi centro.
Sus brazos, duros, fuertes se movían dando grandes brazadas y tuve que ahogar un gemido, cuando caminó hacia el follaje. Su desnudéz, hizo que mil pinchazos me brindaran un placer exquisito.
Cuando le miré la entrepierna, no pude menos que fruncir mis ojos, extrañada… conforme la ira iba adueñándose de mi cuerpo….Estaba rigido, potente, perturbador, daba autentico pavor…y a la vez era delicioso.
Se secó un poco con una jarapa que había cerca y se masajeó un par de veces la vergas, cerrando los ojos de placer. “Será cabron y a mi me tiene en puertas toda la santa noche”
Tragué duro y sin parpadear si quiera para no perderme ni un centímetro de su hermosísima anatomía.
Eché hacia atrás mi cuerpo, mareada y perturbada por su presencia y jadeé, nerviosa. Cerré los ojos fuertemente y mis recuerdos vagaron solos por mi mente….rememorando momentos en los que yo podía estar en sus brazos y sus violentas sacudidas de placer me hacian temblar hasta hacerme poner los pelos de punta.
-¿Qué haces ahí, Bella?.- me susurró la voz tan ansiada y esperada.
Abrí los ojos y allí estaba él, en todo su esplendor, solo para mi vista. Como su madre lo trajo al mundo.
-Yo…Alice.. me dijo que estabas… estabas…
Cogió uno de mis brazos e hizo que me levantara. Sonrió dulcemente, pero en sus ojos había un brillo extraño.
-Ven, date un baño. Sienta maravillosamente. Ven, si quieres te acompañaré. Lo estoy deseando.-dijo mirando mi cuerpo con intensidad.
-Ni lo sueñes.- quise desprenderme de su agarre.- No voy a estar contigo…no después de lo de toda esta noche..
Edward bajó la mirada y una mueca de dolor cruzó su rostro.
-Lo siento, Bella..yo nunca, debí hacerte lo que te hice. Lo siento.
-No creo que lo sientas. Fue reiterado.
-Te debo una explicación, Bella, dejame dártela, por favor.
-No me debes ninguna; príncipe de Sherkan.- dije altiva.
-Bella…- dijo sonriéndome y cogiéndome la mano.- Yo quiero dártela.
Continuará….
Edward Pov
Desnudo y apretando su cuerpo al mio, sentí el dulce néctar que vagaba por sus piernas, cremosas hasta la saciedad. El olor de su intimidad, se hacia fuerte en mis fosas nasales y en mi garganta. Mi pequeña guerrera; estaba lista para ser castigada.
Besandola con ardor y enfurecido con ella, por haber tratado por todos los medios de mantenerme lejos de su cuerpo durante todo el trayecto a este siniestro planeta. Llevé mi mano a su nuca y la apreté más; si cabia hacia mi boca que la engullía con total voracidad.
Nos faltó la respirancion a ambos y pegué su frente a mi barbilla, apirando fuerte el aroma que emanaba por cada poro de su piel.
-¿Me deseas?.- Le pregunté con los ojos fuertemente cerrados.
Ella movió la cabeza en señal de afirmación.
La aparté de mi, cariñosamente y la miré con total adoracion.
-Te voy a desnudar Bella, y quiero que estes muy quieta…¿lo has entendido?
Sus ojos cristalinos, tenían el velo lujurioso que yo anhelaba para mi. Noté como su mirada viajó hacia mi verga, flácida ; le tapé la boca de nuevo con la mia y mis manos comenzaron a vagar por su cuerpo hasta dar con el cierre de la vestidura que nos separaba.
De un fuerte rasgon, hice pedazos el camisón y volví a apartarme de su boca cálida, para apreciar su cuerpo desnudo nuevamente. Su sexo,clamaba por ser descubierto ante mis ojos.
Me posicioné de rodillas ante ella, y le bajé las braguitas con desesperación, lanzándolas sin preocupación.
-Eres preciosa.- le dije, muy cerca de su vello púbico.-Abre las piernas para mi ; Bella.
Ella hizo caso a mi orden, y separó ligeramente sus cremosas y perfectas piernas. Metí las manos entres sus muslos y los acaricié durante minutos, sin cansarme de hacerlo.
Me volví a erguir y la cogí en brazos mientras la besaba nuevamente, llevándola al catre donde iba hacer que me rogara que la poseyera de todas las maneras posibles.
Bajé hacia su sexo, dando lametazos y besos por toda la extesion de su cuerpo perfecto, hasta llegar de nuevo a su tesoro, inflamado y encharcado de flujos.
-Te voy a probar, Bella. Quiero mecerte entre mis labios. Tragarme tu sabor….- Y sin darle tregua a una contestación, metí mi lengua entre sus pliegues haciéndola jadear de placer.
Era deliciosa. Gemia de una manera tan sutil, que quise rogarle que no lo hiciera, mi mente iba a estallar de placer.
Lamia y devoraba su sexo con lentitud, agarró fuertemente mi cabello y apretó más mi boca hacia su cavidad.
-Ah…si…Edward….-decia, llengando práticamente al extasis.
Mecía sus caderas, entre mi boca, dándose más placer, hasta que sus flujos y jadeos , me hicieron corroborar la idea, que ya se había ido. Se había corrido, con tanta intensidad que maldecí, una y mil veces haber tomado el jugo.
Bebí todo su néctar, rico, delicioso, adictivo…como el truhan que era.
Me posicioné de nuevo encima de ella y la besé haciéndole el amor con la lengua. Sus brazos suaves envolvieron mi espada y atrapó con una de sus piernas mi cadera, haciéndome estremecer de cabeza a pies.
-Hazme el amor…Edward.- dijo entre mis labios, hinchados y ensalivados por los suyos.
Me aparté unos centímetros de su rostro y le dediqué una sonrisa socarrona, digna de un fantástico actor de teatro.
-No.- dije seco.
Ella miró mi rostro con una mezcla de confusión e ira y me apartó, bruscamente de su cuerpo, ardiente de pasión.
-¿Entonces?.- miró mi falo, flácido y sin vida.- ¿No te excito? Tú… no estás excitado…¡Por Tristán, que vergüenza!.- se irguió levemente y quedé entre sus piernas, anhelando de nuevo su contacto.
Bella Pov
Era un maestro…si, por Tristán, un maestro con honores en la cama.
Habia hecho que viese fuegos artificiales, mientras su boca estuvo en contacto con mi sexo.
Pero luego… nada….su miembro me hizo sentirme una mierda, con todas su palabras.
La bolsa, perfecta, colgaba pesada, bajo su pene regio y monumental…pero sin vida. Quise llorar, por ser tan imperfecta para él; pero una Seg, no llora por ese tipo de cosas.
¿Por qué me había hecho llegar al climax de aquella manera si él no se excitaba con aquellas caricias? Espera…un momento…. Quizás…si quizás necesitaba que yo también lo devorara a él.
-Dejame, intentar…- le dije, mientras le acariciba los hombros, el torso perfecto, lleno de un tenue bello mas oscuro. Su piel blanca, contrastaba con aquel bello marron que lo envolvía suavemente desde sus palpables abdominales , hasta sus pezones erectos…tanto como los míos.
Lo hice volverse para quedar yo encima de él y me posicioné entre sus caderas.
-No…Bella…
-Sí .- le dije, mirándolo ciegamente a los ojos, cogí su falo, orgullosa y comencé a manosearlo de arriba a bajo, intentando alargarlo y engrosarlo para mi….pero no pude hacer nada.
A hurtadillas miraba su cara y comtemple una mueca de sufrimiento en su rostro.
¿No le gustaba lo que le hacia? ¿Le daba asco?
Tragué saliva y pegué mi boca a su falo, grande y orgulloso sin estar excitado. Besé tiernamente la punta roma, pasando la lengua por su contorno con delicadeza y devoción….pero nada.
La metí en mi boca y él me apartó de un empujón.
-¡Se suponía que esto era tu castigo, no el mio!.- me gritó , herido.
Yo lo miré con extrañeza y no me dio tiempo a nada más….
Aquella noche Edward Cullen no me dejó llegar al climax, ni una sola vez más.
Me hizo el amor con sus dedos, con su boca,con sus palabras…pero cuando estaba a punto de llegar a la cima; paraba y yo me revolvía.
Lloré con un desconsuelo tal, que creía que iba a morirme de impotencia. No le causaba ningún tipo de emoción a aquel príncipe perturbado que me había desflorado, en este mismo lecho hacia unas semanas antes.
Quedé dormida entre sus brazos y cuando me desperté ya no estaba.
El simple roce de las sabanas en mi entrepierna me hacia jadear de placer. Necesitaba una liberación ya que él no me había dado nada mas que migajas con su boca. Necesitaba a un hombre y por supuesto no iba a ser Edward Cullen.
El deseo se transformó en ira y quise gritar al levantarme del lecho.
Aquel príncipe, iba a enterarse de quien era yo…aunque le debiese entrega absoluta por ser quien era… El futuro rey de mi planeta: Sherkan.
Salí de mi habitación hecha una fúria.
-¿Alice?.- grité.
-¿Bella?.- dijo la vocecilla.
-¿Y Edward?.- pregunté , mirando alrededor de la unidad volátil.
- Ha salido fuera. Hay un arrollo de agua muy cerca. Creo que se está aseando.
-Dame las coordenadas y transportame hasta allí ¿hay para eso energía o tendré que ir a pie?.- escupí, envenenada como estaba.
-No, cariño….Bella te has levantado de un humor de perros…
-Calla, Alice, es por tu bien. Te sugiero que no hagas ningún comentario, repecto a mi humor. Puede ser mucho peor a lo largo que transcurra el dia.
-Esta bien, Bella. Preparate.
-Si.
En menos de un segundo, me hallaba en un vasto paraje, donde no muy lejos se vislumbraba un pequeño lago, donde el agua se mecia. Edward debia de estar allí.
Caminío varios pasos hacia él, y como un peso duro que soportar en mi vientre, el miedo me hizo avegonzarme. Me escondí entre unos arbustos, y comtemple el cuerpo que resurgía del agua, llevándose las manos al cabello, despejándose el rostro.
Relamí mis labios, nerviosa. Todavía estaba terriblemente excitada por las caricias de Edward y al verlo nadar sobre aquellas aguas, el deseo se volvió a agudizar en mi centro.
Sus brazos, duros, fuertes se movían dando grandes brazadas y tuve que ahogar un gemido, cuando caminó hacia el follaje. Su desnudéz, hizo que mil pinchazos me brindaran un placer exquisito.
Cuando le miré la entrepierna, no pude menos que fruncir mis ojos, extrañada… conforme la ira iba adueñándose de mi cuerpo….Estaba rigido, potente, perturbador, daba autentico pavor…y a la vez era delicioso.
Se secó un poco con una jarapa que había cerca y se masajeó un par de veces la vergas, cerrando los ojos de placer. “Será cabron y a mi me tiene en puertas toda la santa noche”
Tragué duro y sin parpadear si quiera para no perderme ni un centímetro de su hermosísima anatomía.
Eché hacia atrás mi cuerpo, mareada y perturbada por su presencia y jadeé, nerviosa. Cerré los ojos fuertemente y mis recuerdos vagaron solos por mi mente….rememorando momentos en los que yo podía estar en sus brazos y sus violentas sacudidas de placer me hacian temblar hasta hacerme poner los pelos de punta.
-¿Qué haces ahí, Bella?.- me susurró la voz tan ansiada y esperada.
Abrí los ojos y allí estaba él, en todo su esplendor, solo para mi vista. Como su madre lo trajo al mundo.
-Yo…Alice.. me dijo que estabas… estabas…
Cogió uno de mis brazos e hizo que me levantara. Sonrió dulcemente, pero en sus ojos había un brillo extraño.
-Ven, date un baño. Sienta maravillosamente. Ven, si quieres te acompañaré. Lo estoy deseando.-dijo mirando mi cuerpo con intensidad.
-Ni lo sueñes.- quise desprenderme de su agarre.- No voy a estar contigo…no después de lo de toda esta noche..
Edward bajó la mirada y una mueca de dolor cruzó su rostro.
-Lo siento, Bella..yo nunca, debí hacerte lo que te hice. Lo siento.
-No creo que lo sientas. Fue reiterado.
-Te debo una explicación, Bella, dejame dártela, por favor.
-No me debes ninguna; príncipe de Sherkan.- dije altiva.
-Bella…- dijo sonriéndome y cogiéndome la mano.- Yo quiero dártela.
Continuará….
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