Enemigo Natural.
Edward se levantó lentamente.
Era perfecta.
Iba con un atuendo sencillo. Casi podia pasar desapercibida.
La evaluó lentamente y sintió como la sangre le corria veloz por las venas.
Siempre habia soñado someter una apariencia virginal…y aquella mujer casi lo parecía.
Se relamió gustoso, y caminó hasta llegar a ella.
-Eres mi sueño convertido en realidad.- le dijo; soltando la corbata y comenzando a abrirse los botones de la camisa blanca…
Capitulo 2.
Las manos de Bella estaban inmovilizadas y el grueso lienzo blanco, la imposibilitaba totalmente de gritar.
El hombre que se acercaba lentamente a ella, hizo que su tensión arterial se volviese inestable y un mareo la hizo tambalearse. No era posible. No. A ella no.
¿Con que clase de persona la estaba confundiendo? Con una prostituta; sin duda.
Si tan sólo pudiese desprenderse de aquella mordaza y gritarle a aquel hombre que ella no era, quien él pensaba.
Sus ojos se abrieron como platos al notar las manos del hombre acariciando su rostro.
Intentó correr. Pero no pudo. Era demasiado torpe y estaba demasiado nerviosa.
La situación era una autentica pesadilla. Como aquellos sueños en los que corría y corría, escapando de algo que no podia ver, y le era imposible moverse. Estaba tan aterrorizada; que no podia moverse.
De nuevo sintió como su cuerpo se desmadejaba y otro mareo la aturdió.
El hombre la sujetó de la cintura.
-Estas muy bien adiestrada…sin duda debes ser muy buena en esto. La mejor. Nunca he visto una actuación tan excepcional. Pareces una virginal doncella en la guarida de un dragón….- Bella cerró los ojos, intentando escapar de aquel horror.- Juguemos entonces; tienes que hacer que salga fuego por mi boca…Dios….pareces una santita….me pones como un toro…nena.
Caminó rodeándola y notó una fina seda que cubrió sus ojos.
Estaba perdida. Maniatada, amordazada y ahora ciega.
La risa de él, le puso los vellos de punta. Era una risa sensual; pero con tintes algo crueles que hizo que galopara su corazón, aún mas rápido de lo que ya lo hacía.
Edward observó a la mujer que se hallaba en aquella habitación a solas. Con él.
Habia soñado miles de veces con aquella situación.
Dominar completamente a una virginal muchacha. Verla retorcerse bajo su cuerpo y incluso hacerla llorar de dolor y placer.
-¿No has traido nada?.- Le preguntó.
La muchacha movió la cabeza, como si estuviera perdida. Sin duda estaba haciendo ejemplarmente aquel papel y él se hinchó de nuevo.
Duro y victorioso se deshizo de los pantalones y el resto de su ropa.
Completamente desnudo, acarició su pene frente a la mujer, que allí parada, parecía llorar por debajo de la suave cinta que le habia anudado alrededor de sus ojos.
-Me encanta…- susurró. Su verga hinchada, empinada y orgullosa se movía con ligeros espasmos si dejaba de menearla. No la habia tocado un cabello todavía y ya tenia ganas de correrse.- Fabuloso.- volvió a susurrar.
Miró por la habitación. Buscando algún objeto que le sirviera, para lo que habia pensado hacer con ella.
Posó la vista en un atizador y unas tenazas que colgaban de un estribo; al lado de la chimenea. Sonrió caminando hacia ellos y cogió el primer instrumento.
Con la punta de él; podia rasgar fácilmente aquella camisa y destrozarla….
Bella lloraba.
No quería ser cobarde. Pero aquello la estaba sobrepasando.
Podia huir. Podia correr. ¿Pero de que serviría?
Aquel gigante que habia visto por breves momentos; era colosal , le llevaba mas de una cabeza y sin duda la atraparía antes de avanzar muchos pasos.
Pensó en Rosalie, en Jasper y en sus perros: Aro y Zafrina.
Maldeció el momento en el que decidió volver para encontrarse con su padre y hermana.
Un cuerpo frio y extraño paseó por su cuello y se paró en el valle de su senos. Notó que era ligeramente cortante y aguantó la respiración. ¿Es que acaso pensaba matarla?
El individuo dió un tiron a su blusa y notó el aire en sus pechos y el sonido de los botones que caian esparcidos por toda la habitación.
Se mordió el labio; presa de un miedo total.
Notaba la presencia del hombre cerca y movió la cabeza intentado seguir su posición. Le era imposible. Porque de nuevo notó aquel objeto punzante en su cintura. Sintió el fuerte tirón que la hizo moverse de su posición y el sonido del desgarre en su falda. Oyó como ésta se desprendía de ella y sintió la tela gruesa de la falda , en sus pies.
Edward que la rodeaba continuamente la contemplaba goloso y sin hartazgo.
Se veía tan frágil y blanca…
Una figura de mujer envidiable, escondida en una horrenda ropa. ¡Magnifico! Una sorpresa mas, la cual saborear.
Tocó un mechón de su cabello sedoso y lo envolvió entre sus dedos. Se acercó mas a ella y lo olió; cerrando completamente los ojos. Embargado de su perfume a fresias salvajes.
Bella jadeó al sentir el frio objeto presionando en el centro de su pecho. Otra vez aquel maldito tirón y el sujetador la abandonó, exponiéndola a los ojos de aquel ser repugnante que la estaba degradando como una vulgar prostituta.
Oyó un siseo en los labios de él y un estremecimiento de terror la envolvió.
Edward contempló sus pechos y una admiración obscena se le escapó entre sus dientes. Sin dejar de mirarla ni un segundo y embobado se relamió gustoso, pensando en el momento en que presionara sus dientes en aquellos pezones sonrosados y duros. La puta se habia excitado al sentir como le habia quitado el sujetador.
Tiró el atizador como un demente y acercó su cuerpo al de ella, estrechándolo. Familiarizándose con él.
Tenia toda la noche…para hacerle perrerías…follársela de mil maneras diferentes.
Notó a la putita tensarse y sonrió orgulloso. La maldita, hacia el papel de diez. Llevó su boca al cuello de ella y lo besó salvajemente. Frotando la incipiente barba por aquella zona. Haciendo con este acto que la carne de ella se enrojeciera y perdiese su color original.
Sin previo aviso, apresó sus bragas y las rompió deleitándose con el sonido; dejándola completamente expuesta ante él y su contacto.
Se separó de ella bruscamente. Y se puso a la altura de su rizos oscuro; mas intimos, maravillado.
La maldita cabrona, tenia el mismo color de pelo que el de su cabeza. Ante aquel pensamiento se rió y apuntó con uno de sus dedos al triangulo del placer que tenia delante suyo.
La rendija que escondia su clítoris era perfecta y deseó tumbarla y follársela en el acto…pero él también quería sufrir de desesperación.
Hundió su boca en el triangulo de sus rizos y de un bocado arrancó algunos pelos de su vello intimo.
Ella se quejó y dió dos pasos hacia atrás, temblorosa.
Aquello complació mucho mas a Edward; que la agarró por los muslos y los abrió para tener mucho mas acceso a su intimidad.
Salvaje y poseído por el olor de su humedad pegó la boca al sexo de ella y apretó entre sus dientes la almendrita de su coño, rosada y brillante. Quiso apretar hasta arrancarla; pero cerró los ojos y babeó al tenerla entre sus labios.
Sacó la lengua y la paseó rápidamente por ella. Haciendo que la muchacha buscara apoyo en algo, para aguantar aquel placer….
Continuará…
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
jueves, 2 de junio de 2011
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holaaaaa uffff buenooo me encanto este capitulo...pero solo espero que edward no sea muy brusco con bella por que ella no tiene niguna experiencia y encima esta aterrada pero bueno quien no lo estariaa haber que sucedeee edward esta como locooo jajaajaj aunqueee parece que a bella le esta gustando jaa...buenisimooooo este segundo capi...besos y nos leemos!!!
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