DEMON PRINCE.
El demonio soltó la daga con rapidez y abrió la carne donde había hecho la incisión, sacó el bulto ensangrentado unido a un largo cordón y lo cortó con sus propios dientes.
-Es una niña.- sonrió al ver el sexo de su nieta.- Toma Esme, cógela..
-No…no puedo…me estoy muriendo…desapareciendo.
Baal, miró al ángel caído que una vez enamoró y su gesto cambió.
-Bien….
Baal dejó a la niña en los brazos inmóviles de Isabella y volvió a sacar una daga aún mas grande y con un filo dentado. La empuñadura consistía en piedras preciosas, desde las esmeraldas hasta los diamantes.
-Debo actuar deprisa….antes que su corazón se pare completamente….- alzó el puñal y lo sumergió profundamente en el pecho de su hija.
Esme se dejó caer al suelo…Baal habia acabado con Bella…..
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Capitulo 39.
Edward irrumpió en el salón de su padre. Éste se hallaba sentado y reposando su cabeza sobre el respaldo. La expresión de Aro era de total cansancio y Edward, casi se apiadó de él.
Los pasos de Edward alertaron al demonio y se irguió levemente para mirarlo con tristeza.
-Pensé que no desearías verme hasta el fin de tus días; hijo mío.- Aro enunció esta palabras sin emoción.
Edward se cuadró ante él y lo miró detenidamente antes de comenzar a hablar.
-Le he pedido ayuda a Baal. Tengo confianza en él.
Aro se levantó levemente y caminó hacia su hijo.
-¿Y qué solución te ha dado el viejo de Baal? .- Aro enarcó una ceja y comenzó a formar círculos alrededor de Edward.
-Me ha prometido investigar la naturaleza real de Bella…
-¡Yo soy el rey y no sé quiénes la engedraron! ¡Tú crees que él, un simple estratega venido a menos, tiene ese poder! ¡Por todos los demonios Edward, que pocos confías en mi competéncia!
-No quiero discutir de nuevo padre. Debo de ir a ver a Alice…estoy cansado .- Edward se pasó una mano por la cabeza y estiró de su cabello cerrando los ojos fuertemente.- Me estoy muriendo sin ella…la necesito cerca, siento…siento que algo no va bien, que ahora más que nunca es inalcanzable. Tengo un terrible presentimiento padre. Uno horrible.
-Nuestra naturaleza es primitiva Edward. Has de fiarte de tus instintos, hijo.
Edward le dedicó una pequeña reverencia a su padre y se dió la vuelta para desmaterializarse lentamente.
-¡Aroooooooooo! ¡Aroooooooooooo!.- La voz agonizante y rota de una hembra sonaba cada vez más cerca. Se oían pisadas ágiles y agitadas. Cuando la mujer se presentó delante de ambos demonios, Edward miró a Aro con expresión interrogante.
Aro sintió arcadas al ver el cuerpo enfangado en sangre y vísceras de Morgana. La mujer sollozaba como una demente y se pasaba las manos por la boca, haciendo que ésta se tiñera cada vez más y más de aquel pestilente deshecho.
-¿Qué le has hecho a mi hija? ¿Qué le has hecho?.- Morgana se hincó con las rodillas en el suelo y las palmas de su mano viajaron hacia su cabello, tirando de éste como si estuviese loca.
-¿Qué ha pasado?.- Aro caminó hacia Morgana con el rostro lívido y en un gesto que no aceptaba réplicas ayudó a la mujer a levantarse; presa del dolor.- Cuéntame que ha ocurrido…
Morgana se abrazó a sí misma y comenzó a hablar apenas conteniendo el llanto.
-Todo estaba bien, pero fué un momento…sólo un momento. La crisálida estaba lista, ya se había agrietado lo suficiente para poder ver algo de su carne inmortal….pero de repente estalló, reventó ….esparciendo las vísceras de mi hija en mi cuerpo….¡Esto no debería pasar! ¡Ella casi había completado el cambio! ¿Qué hiciste con ella? Su vida no dependía de ella. ¿No es así? La persona a la que estaba ligada hadesaparecido …y con ella …Josephine.
Edward se tensó.
-¿Josephine?.- Sus ojos volaron hacia su padre y éste sintió un leve estremecimiento a lo largo de su columna vertebral.-¿Padre? ¡Contesta!
Edward andó unos pasos hacia la mujer y ésta con los ojos vidriosos lo miró con coraje.
-Supongo que tú eres Edward I el príncipe de los Demonios….ése por el que mi hija dejó de ser mortal…ahora que ella no está, te auguro el peor de los destinos y que tu dicha se rompa como lo hace una copa de cristal….
-¿Quién eres tú?.- Edward la miró con repugnancia.- Te ordeno que te presentes ante mí, inmediatamente.
-Soy Morgana concubina de los infiernos por décadas…pregúntale a tu padre. Él me desposeyó de ese rango para no dañar a su esposa, la delicada y huidiza Sulpícia...- Una mueca de sorna se dibujó en los labios de la bruja.-mi hija estaba destinada a ser lo mismo que yo fui para esta dinastía, pero por lo que veo tu padre no te ha contado nada….no seré yo la que lo haga…yo, voy a llorar la muerte de mi hija….prepárate para llorar tú …tu propia perdida…
Morgana miró al príncipe de arriba abajo y se giró.
Edward caminó hacia su padre hecho un basilisco y elevó el mentón, pidiendo explicaciones inmediatas.
-Edward…Josephine vendió su alma, aunque no era suya…me reclamó para formar parte de nuestras filas…por la necesidad insana de estar cerca de tí. Tu madre le ayudó y todavía no encuentro una explicación racional a el porqué de hacerlo. Sulpícia siempre tiene anhelos secretos que ni yo mismo se ver hijo….
-¿Pero…? Su alma….¿A quién estaba ligada su alma? Esa alma ha debido marcha o cambiar para que ella no superara el cambio…
-Estaba atada a Isabella desde que nació.- Las palabras de Aro fueron una cruel sentencia y una losa de incontables kilos cayó en las espaldas de Edward.
-¿Isabella? ¿Mi… Bella?
-A Bella me la cedió una mujer cortándome el paso un dia de tantos. Cuando advertí la marca que se dibujaba en su cabeza, supe sin lugar a dudas que era una elegida y que seria la esposa de uno de mis hijos. No me preguntes porque no la mantuve cerca de nosotros….porque no lo hice. La llevé al mundo mortal y allí tenté a una mujer que había perdido a su hija hacia unos instantes. Me llamó la atención su llanto desesperado y como rogaba a quien fuera para que se la devolviera. Aproveché su debilidad y le devolví la vida a su hija tan solo si cuidaba a Isabella como la suya propia….
-¡No eran hermanas!.- Edward se pasó la mano por el rostro asombrado.
-No. Aunque probablemente el alma pura de Josephine se marchara para siempre cuando la resucité…en su lugar se levantó una de las hijas de Morgana dispuesta a todo por volver al infierno y seguir su labor interrumpida. – Aro suspiró con la voz rota. No sabía como decirle a su hijo lo que estaba a punto de desvelar.- Sus vidas estaban unidas Edward. Pero no la de Bella a la de Josephine;sino al contrario.
-¿Qué?.- Edward caminó varios pasos hacia atrás aterrorizado y cayó al suelo de rodillas escondiendo el rostro entre sus manos.- ¡Nooooooooo!
-Hijo…creéme que lo siento…
Edward negó varias veces, conteniendo la ira, la pena y un resentimiento desesperanzador; aunque su alma negra estuviera brutalmente corrompida. Ella era su felicidad, su todo…y no se lo había podido decir con todas las palabras, abriendo su corazón, ofreciéndoselo…porque ese músculo ahora muerto era de ella…sólo de ella. Comenzó a bramar como un desquiciado el nombre de Bella y la emprendió a golpes con uno de los pilares que formaron la sala. Cuando las manos comenzaron a insensibilizarse , contempló sus nudillos y volvió a gritar el nombre de Bella antes de salir corriendo como un fuego fátuo.
Aro bebió de cada gesto de su hijo y su alma oscura se desgranó lentamente. Comprendía a Edward, aunque el dolor de su hijo debía de ser algo mucho mas cruel y desgarrador, porque él al fin y al cabo tenía la firme esperanza de volver con su esposa algún dia…sabia que Sulpícia algún día cedería …pero Bella… había desaparecido como una pompa de jabón en el aire.
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Esme despertó de aquel letargo de violencia mental recordando abruptamente lo que sus ojos habían visto momentos antes de desmayarse. Baal había clavado un puñal a su hija en el pecho haciéndola convulsionar en el acto, se desesperó y volvió su mirada al catre donde debía estar el cuerpo de su hija entre un amasijo de sábanas y sangre…en ese mismo momento percibió la comodidad de unos brazos y se sobresaltó.
-No temas.- Baal la acogía entre sus brazos y la miraba con gesto tierno.- Casi me había olvidado de lo bella que eras…Esme.
Esme pasó una de sus manos por el pecho duro y velludo del demonio y volvió a sentir la tibieza del calor corporal.
-Yo…puedo sentir…
-No puedo redimirme en mis hijas sin hacerlo contigo…no puedo dejarte morir…el dolor ha debido de ser demasiado hondo y pesado…- Baal echó el aire abruptamente por sus fosas nasales y sonrió mirando a Esme.- Hubiera preferido pedirte permiso para hacerlo, pero he supuesto que la vida de nuestra hija y nieta valía mas que una respuesta tuya….ya no desaparecerás, tengo el suficiente poder para hacerlo y lo he hecho. Acompañaras a tu hija en este viaje y si lo deseas y me perdonas yo me hallaré a tu lado para apoyarte. ¿Lo deseas?
Esme se perdió en los ojos oscuros de Baal y encontró el brillo que una vez hubo en ellos cuando ella creyó ser amada.
-¡Has matado a Bella, tú la has apuñalado!.- le gritó escapando de sus brazos.
Esme caminó con miedo hacia el lecho donde su hija había parido aquella cosita sonrosada y hermosa. Se llevó una mano a la boca y se derrumbó encima de la cama….
-Bella….¡Oh santo Dios, Bella….!
Sintió la presencia de Baal a su espalda y su manos rodeando sus hombros.
-Es tan hermosa…hay algo de tí también en ella…aunque predomine su naturaleza demoniaca en ella, debes sentirte orgullosa, es fuerte y despertará pronto.
Bella se hallaba perfectamente postrada en la cama. No había ninguna úlcera que agujereara su cuerpo perfecto y su rostro rozaba la perfección más absoluta. Una sonrisa plácida había instalada en ella y sus manos recogidas sobre su pecho eran mas blancas de lo que jamás fueron. Esme buscó a la bebé entre las sábanas y se giró para enfrentar a Baal.
¬-¿Y la pequeña?.- preguntó con una fúria desmedida.
Baal se echó a reír y cogió a Esme de ambas manos acercándola hacia sí.
-La pequeña esta a salvo, pero requería los cuidados de una mujer y estabais las dos fuera de servicio.- El demonio volvió a reír.- Tu nieta es incluso mas bella que su madre.
Esme se apartó de Baal y frunció el ceño.
-No me puedo fiar de tí. Tú me quitaste a mis hijas, ¡Devuélveme a la niña!
Baal suspiró pesadamente y dejó caer sus brazos.
-Me llevé a ambas porque sabía el futuro que les deparaba, ví sus marcas en la cabeza. Ambas elegidas para ser las esposas de los hijos de la familia que nos aniquiló y nos desechó como burdos capataces de ejército. No quería imaginar tan siquiera que una de mis hijas llegaría a tomar la mano de uno de los hijos de Aro….ni si quiera Edward…conozco a ese muchacho desde que comenzó a hacer de las suyas, es un ejemplo de descontrol, lascívia, prepotencia y crueldad…un digno jefe demoniaco sin duda, pero no un digno compañero para uno de mis pequeños tesoros. Aquella noche las tomé y las envié con mi hermana a las Arenas de Kalim; nunca llegaron a su destino, alguien interceptó a mi vasallo y lo aniquiló. Ambas muchachas fueron separadas y creo que para nada fueron azares del destino, pues una fué a parar a manos de Sulpícia y otra a manos de Aro.
“ Ya era demasiado tarde, yo no podía influir en nada, la mortalidad las había rozado y cada minuto que pasaban mas en el mundo mortal las hacían mas lejanas a mí….
y tú….desapareciste aquella mañana y nunca mas supe de ti, nunca más Esme. ¿Porqué?”
Los ojos del demonio eran atormentados y miraban a la que fué su mujer un dia, con un terrible anhelo.
-Te odiaba…pensé que me las habías robado…me refugié en el submundo porque nadie quiso hacerse cargo de mí, era hija de nadie, ni del Reino Celestial ni del Reino Infernal…no tenia a nadie que me apoyara ni en un lugar ni en otro….¿Que podía hacer?...Me refugié en este lugar esperando mi hora hasta que alguien me llamó del otro lado y me encontré al lado de ella, me la llevé con la poca energía que me quedaba no sin antes saber que ya hallaba mancillada con la semilla de él…
-De Edward.-rugió como un animal Baal.- Ese chiquillo mimado la ha manipulado hasta donde ha podido para poder tenerla.- El demonio rió entre dientes.- El muy trastornado ha venido a mi, para pedirme ayuda con ella…con mi hija….Cuando comenzó a contarme toda su historia, tuvo suerte de que no lo destrozara allí de inmediato. El muy imbécil no la reconoció inmediatamente y fue a dar de bruces con el cuerpo de su hermana “humana”….pero es una larga historia y no merece la pena que te la cuente. Esme.- apuntó Baal serio.- Los ejércitos dirigidos por los druídas de mi antigua dinastía están preparados, vamos a atacar el palacio de Aro, dado que Edward no ha presentado esposa ni hijos que lideren la raza por mas tiempo…es mi hora, la perfecta para un golpe de estado. Es lo justo.
-¿Entonces tú eres el que esta propiciando las revueltas?
Baal asintió y miró a su hija con ternura.
-Mi hija me acompañará al trono….pero antes debo de apartar del camino la estirpe de los Vulturi….
-¿Pero y nuestra otra hija; Rosalie?
-Rosalie ha decidido estar al lado de su marido. Emmet es un ser sin rapidez mental, un armatoste de músculos y hormonas. Nuestra hija lo dominará bien y yo no tengo nada contra el chico que ha sabido tratarla como se merece…pero Edward, lo de Edward es otra cosa muy diferente….Él ha abusado de Bella en infinidad de aspectos, entregándose a él sin estar completamente cuerda. La niña no es un error, pero si problema cara a un futuro, Isabella ha de saberlo, si decide quedarse con ella, jamás debe desvelar que ha tenido un hijo con Edward, jamás.
Esme contempló el rostro decidido de Baal, su rostro enérgico se veía todavía bello y sensual; pese al tiempo que había pasado desde que se vieron la última vez, una densa capa de vello escondía su labio superior, pero pese a eso Esme pensó que aquel demonio todavía hacia que le ardiera la sangre.
Esme sonrió mirándolo a los ojos.
-Te he echado de menos Baal….- susurró ella dejándose caer por el amplio pecho de él.
-Yo también lo he hecho Esme; yo también lo he hecho.
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Rosalie había tenido sueños premonitórios, levantándose a altas horas de la noche y sintiéndo como su cuerpo se agitaba con horror. Había visto el rostro de alguien que ella amaba entre las sombras. Pero ese mismo rostro se teñía de fúria y se volvía en contra de las personas que ahora vivían con ella….
También ha visto a su hermana Bella y a la niña, aquella niña que era una perfecta combinación de ella y Edward.
Trémula buscó su tarot Marsellés y comenzó a barajar con los ojos cerrados. Como si estuviera poseída por un ente comenzó a soltar las cartas afilándolas en tres espesos grupos de tres. Abrió los ojos y enmudeció de horror…..
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Edward llevaba días en palacio. No hablaba con nadie salvo con Alice y siempre que lo hacia, era recordando a Bella y su infinidad de vivencias con su pequeña hermana. Ella la había conocido bien, mejor que él, con ella había sido auténtica. No había estado sometida a ningún tipo de glamour para que le rindiera obediencia. Cada vez que recordaba lo que había hecho con ella se le erizaban los vellos de la nuca. Si bien ella era una elegida era una elegida que no amaba al ser al que estaba destinada. Edward lo había comprendido, después de mantener su mente serena tras de la marea de llantos y obstinación. Todavía no podía hacerse a la idea que su pequeña maleducada estuviese muerta, que aquellos ojos hermosos nunca mas se abrirían a la vida, al día…
Metido tras las cuatro paredes de su habitación, podía, todavía sentir la esencia de la que él consideraba su esposa en el aire… la mañana había comenzado a sombrearse y los primeros flujos rojizos espigaron el cielo.
Un ténue murmullo lo alertó y dando dos grandes zancadas abrió la puerta de su cuarto para salir hacia fuera del feudo. Intrigado oyó como los murmullos se convertían en gritos y poco a poco, éstos en alaridos.
Pensó en cambiar de forma, pero el terror lo pilló desprevenido al llegar al salón del Rey.
Su padre se hallaba aplastado contra la pared, un cuerpo fuerte lo atrapaba. Emmet y Rosalie estaban rodeados y se mantenían en un fuerte abrazo mirando a sus captores con pánico.
La pequeña súcubo se hallaba en el suelo tumbada y encima de su nuca reposaba el afilado diente de una espada de poder.
-¡Edward, huye!.- las palabras de Aro cayeron sobre él y lo despertaron de aquel ensimismamiento al que estaba siendo sometido.- ¡Huye!
-Como des un paso mas, le corto la cabeza Edward, y sabes que no voy a dudar en hacerlo.- Aquella voz se metió en el sentido de Edward y la reconoció con rapidez.
-Baal.
El demonio cogió a Aro con fuerza por los brazos y se los retorció por la espalda, le dio un puntapié en las posaderas y lo arremetió contra su hijo.
-Vuestro tiempo ha acabado, ahora es tiempo que la antigua jerarquía demoniaca lleve las riendas de los tres mundos. Yo Baal insto a todas las fuerzas a desbancar a la familia Vulturi de todos los estamentos del Consejo, por las buenas….
-O por las malas.- sentenció una voz.
Edward sintió su pulso acelerarse con una intensidad abrumadora, girando el rostro. Los pasos se oían a su espalda y aquella voz era demasiado conocida para poder confundirla con cualquier otra.
Con el corazon en la boca por la sensación de tenerla otra vez parada ante sus ojos, jadeó como un perro faldero al tenerla tan cerca que casi podia tocarla. Sus rodillas fallaron ante la mirada fría de ella y se hincó en el suelo mirándola como si fuese una divinidad.
Aquello que tanto habia hechado en falta volvió a él y sintió la necesidad de hundirse en ella con ferocidad y abandono, si le pidiese cualquier cosa en ese momento, él lo haría sin dudarlo; pese al delicado momento en el que se encontraban. Repasó con detenimiento todo su cuerpo apreciando ligeros cambios. Pechos mas voluminosos, caderas algo mas anchas y una belleza luminosa que lo cegaba y lo enardecía de una manera incomprensible. Si sus reacciones cara a Isabella habian sido primitivas en el pasado en ese instante se sentía un mero esclavo de ella. Se arrastró hacia ella y miró sus ojos con vulnerabilidad.
-Aro. Tu hijo se ha rendido.- sentenció Baal de manera escueta y mirando al demonio de manera arrogante.
Edward ofuscado buscó los ojos de Bella y algo en él se rompió en mil pedazos…sus orbes chocolate habian desaparecido….ahora aquellos ojos eran del mismo color que los suyos…ella era un demonio….
Continuará…
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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viernes, 24 de febrero de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Demon Prince
DEMON PRINCE
Emmet se pasó una mano por su oscura cabeza, llena de rizos.
-¿Y tienes idea de donde puede estar?
-Creo que podemos volver a la tierra….quizás esté allí
¿Y porque debería estar allí?.- preguntó Emmet contrariado…
Alice pensó que su hermano no había nacido para pensar…tan solo para luchar y follarse a su mujer rubia.
-Ella es humana, Emmett. ¿Dónde va a estar?
Emmet asintió y ofreció su mano a Alice.
-Acompáñame hermana. Hemos de hablar con nuestro padre.
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Capitulo 38.
Carlisle Cullen llegaba con sus hijos del supermercado. El dia era triste; cosa absolutamente normal allí, en Forks. Los niños jugueteaban entre ellos y reían tirándose las bolsas vacías de las snacks de patata que habían comido. Carlisle miró por el espejo delantero y pudo ver el gesto feliz de sus dos hijos. Aquella era suficiente para seguir con su vida. Olvidar a Bella, olvidar a Josephine y por supuesto olvidar a todos aquellos malditos que lo habían privado de ellas.
Saltó del asiento para desatar los cinturones de seguridad a sus hijos. Éstos se bajaron del recién estrenado monovolumen y comenzaron a recorrer el terrero frio persiguiéndose el uno al otro.
El hombre suspiró. Todo había dado un vuelco asombroso en cuestión de dos semanas.
Después de haber ido a preguntar por Bella al chamán de la tribu de quileutes de la Push; una esperanza nueva comenzó a surgir dentro de él. El chamán le había pedido algo que Bella portase encima suyo en algunas ocasiones. Algo en el que hubiese dejado impregnado su esencia. Aquella que había marcado el rumbo de su vida , sin tener ninguna constancia de ello.
“ Un ser de luz envuelta en un halo de oscuridad. Devolvámosla al otro lado. O justo en medio de la luz y de las sombras.”
Las palabras de Billy Black todavía resonaban en su cabeza rubia.
“ Volveras a las manos de tus raíces ciegas e involuntarias y allí te quedaras….”
“….Haciendo que todo cambie y resurja de nuevo como el Ave fénix”
Cuando el chaman gritó aquellas palabras dentro del cementerio indio, una brisa cálida se levantó. Y de la nada surgió un pequeño remolino que lo envolvió y lo arrastró unos pocos centímetros; sintiendo el arena y el polvo de los muertos en el rostro.
“Gaya a vuelto a por su semilla; puedes vivir tranquilo”.
Algún dia ella te lo agradecerá”
Dias mas tarde volvieron “ algunos de ellos” preguntando por ella. Metiéndose en su cerebro. Arrancando sus pensamientos y forzándolo a descubrir a Bella; si hubiese sabido su paradero.
Pero no lo sabía…y aquellas palabras del chaman habían sido devoradas por su alma; dejándolas allí atrapadas, sintiéndose así mejor. Bella estaba bien y aquellos que preguntaban por ella nunca darían con su paradero.
Se marcharon apesadumbrados y con gesto serio, y Carlisle sintió que por una vez , desde hacíaa muchos años habíaa hecho lo correcto.
Había aislado a Bella del mal. Pidiendo ayuda.
Ahora la pena y el tormento; pesaba menos.
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Bella veía como con el paso de los días su cuerpo cambiaba sin poder hacer nada al respecto. Aún sin poder mover un músculo si quiera, estaba aterrorizada por el ritmo vertiginoso que crecía su abultado vientre.
Se había quedado embarazada de aquel demonio bastardo .
Cuando sintió las mariposas en su estomago, pensó que eran imaginaciones suyas; e incluso llego a alegrarse por el leve hormigueo que sentía en aquel punto de su cuerpo. Poco tiempo después lo vió claro al observar a Esme mirarla con preocupación.
“¿Estoy embarazada”?.- había preguntado mentalmente a aquella presencia increíblemente maternal.
“Si, lo estas. Lo siento”
Los ojos de aquella presencia etérea se cristalizaron y formaron una pequeña lágrima que se convirtió en un cristal tallado al resbalar por el atuendo que vestía Bella.
“Moriré”.- pensó Bella. El ser me matará.”Está creciendo muy deprisa. No hace mas de unas semanas que abandoné el infierno y ya lo siento moverse en mi interior….”
“El tiempo aquí pasa demasiado deprisa Bella. No han transcurrido semanas si no meses. No tienes plena conciencia del tiempo que pasa, cariño. Pero no temas, que no morirás. No lo permitiré”
“¿Y que puedes hacer tu? Soy mortal y estoy inmovilizada, cuando tenga que parir no sentiré …”
-Te equivocas.- la interrumpió esta vez en voz alta. –Conforme llegues al último estadio de tu embarazo, comenzaras a sentir todos los huesos de tu cuerpo…es normal criatura que te encuentres de este modo. Me lo imaginé cuando ví que no reaccionabas. Te toqué el vientre y supe que la semilla de ese ser se arraigaba en ti. No morirás, pero tienes que decidir que hacer con el ser que nazca. Posiblemente será un bebé perfecto. Nada de monstruosidades, Bella.
“No quiero tener nada que venga de todos ellos. Han hecho de mi vida un autentico infierno. Me han manipulado, jugando conmigo. Viviendo una vida que era mentira y entregándome a un ser que primero enamoró y enloqueció a mi hermana…..seguro que querían hacer exactamente lo mismo conmigo….todo para ….¿Esto?
-No hagas valoraciones Bella. No conozco a Edward, pero sí a Aro.
“¿Y qué opinión tienes de él?
-Bella…ya hablaremos de todo eso. Ahora debes ser fuerte y prepararte para el parto. Y sobre todo pensar que harás con ….lo que nazca.
“ No lo quiero, nada que venga de ellos será bueno….absolutamente nada”
Esme miró a su hija y rozó con la palma de su mano el pómulo sobresaliente. Bella estaba adelgazando a pasos agigantados. Era fuerte; dada su naturaleza, pero una vez que Aro la entregó a la tierra, la mortalidad fue envolviéndola, no completamente, pero si lo suficiente para dañarla
Recordó el momento en que se halló sin ellas. Sin sus dos hijas.
Después de haber caído en los brazos de Baal y yacer durante ocho semanas sin poder moverse, dio a luz a dos preciosas bebés con una marca extraña en el lóbulo parental de sus cabezas.
Baal ,se portaba bien con ella. Lo cierto es que Esme se había enamorado de él y el demonio dados sus cuidados parecía también enamorado de ella.
Pero una mañana al levantarse de su lecho fue a buscar a sus dos criaturas y no las encontró….
Baal, se las había llevado, eran importantes para el futuro del mundo de de los Infiernos y no podían ser criadas por un Ángel castigado sin alas.
Esme lloró por años y entregó instancias a los en otros tiempos fueron sus hermanos.
Sus plegarias nunca fueron escuchadas y perdió toda esperanza de encontrarlas. Hasta que alguien la llamó. Alguien al otro lado….levantándola, gritándole como si fuera la mismísima madre naturaleza.
Los recuerdos de Isabella se fueron adheriendo a ella como si fueran los propios y comprendió el porqué de aquel demonio por poseerla. Ella era una de las elegidas para seguir con la estirpe monárquica.
Si ésta se debilitaba, como estaba siendo el caso, los insurgentes se levantarían de sus pozos de dolor e impartirían una marcha de muerte hasta llegar al castillo. Allí sacrificarían al rey actual y a toda su jerarquía.
Sólo el futuro de la línea dinástica, podía decidir sobre la vida de los demonios. Si el futuro príncipe no engendraba un vástago antes de los decenios actuales; el pueblo tenia pleno derecho a derrocar la corona y anunciar un nuevo régimen de rebeldía; La Dictadura.
Esme había oído hablar de aquello y nunca había hecho demasiado caso. Los metarmofos, espíritus, vampiros…etc, etc…vivían a ese lado. En un mundo de nadie, confinado en la nada y sin nada que opinar. Les importaba muy poco que ocurriera con el reino demoniaco; así como en el reino Celestial.
Pero lo cierto es que si Edward no presentaba pronto a su nueva esposa, El mismo Consejo lo iba a apartar de la línea dinástica; posicionando a su hermano Emmet en ella.
Pero los insurgentes no podían permitir que Emmet llegara al poder, el demonio era fácilmente manejable y eso sería fatal para la corona y para el reino. El mismo pueblo tendría que tomar las riendas del aquel mundo. Lo que era un misterio era el nombre de la persona que encabezaba toda aquella lucha.
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-A veces pienso, si esto es una especie de maldición, Debería de haber criado a Bella como hizo Sulpícia con Rosalie. La mujer de Emmet ha asimilado a la perfección el rol que debe asumir. Nos acepta y nos ama. En cambio Bella, ha huido llevándose el corazón de Edward con ella. No puedo permitir que mi hijo siga destruyéndose …y con él, todo lo que yo y sus antepasados ensalzamos.- Elevó el rostro para observar a su receptor. Jasper lo escuchaba en silencio sin dejar de mirarlo. En el rostro del chico también había una sombra de tristeza. Él también estaba sintiendo los latigazos de las desdicha. Había creado vinculo con Alice; su pequeña hija.
-Si me permite la información, señor. Su hijo visitará a su hermana esta misma noche. Lo hará con la firme idea de sonsacarle algún tipo de información sobre Bella. Cree que Alice sabe donde se encuentra.
Aro rió ronco.
-Veo que no se rinde….si tan solo supiera quienes son los padres de Rosalie y Bella…eso me ayudaría un poco.- susurró Aro llevándose los dedos a la barbilla, pensativo.- Si la chica no está en la tierra debe de estar aquí, en alguno de los submundos. ¡Pero maldita sea! ¿En cuál? Siempre les hemos dado carta blanca y allí nada de lo que digamos vale.
-Cabe la posibilidad que Bella haya muerto. – afirmó Jasper.
-Eso es imposible. Rosalie lo sabría. Siente que su hermana está viva; débil pero viva.
-Si me permite señor la pregunta. ¿Puedo hacerle partícipe a Alice, esta conversación?
Aro miró al muchacho de arriba abajo y estalló en una carcajada violenta.
-No tengo manera de evitarlo.
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Alice y Rosalie se encontraban en la penumbra del árbol caído.
Rosalie había pedido encontrarse con ella, antes de que ésta se reuniera con Edward.
Había sido una necesidad absoluta; pero en aquellos momentos, sentía que si decía algo sobre la realidad de Bella iba a fallarle de nuevo.
Ella sabía de ella. Podía verla en su mente y también sentir la presencia maternal que la envolvía. Bella estaba embarazada y a punto de parir al hijo de Edward, aquel vástago que calmaría los ánimos revolucionarios de los que se había hecho en eco, dadas las conversaciones con su marido Emmet.
Y ahora con Alice a su frente, dudaba en decir todo lo que sabía. Si ella hacía participe a Alice de todo lo que acontecía en torno a Bella su hermana y ella misma nunca se lo perdonarían.
-¿Qué ocurre Rosalie? ¿Por qué me has pedido que nos viéramos en este lugar?.-preguntó la pequeña súcubo, con la voz rota.
Rosalie, con una inteligencia brillante y manipuladora sonrió y cogió una de las manos que su cuñada tenia escondidas tras su espalda.
-He tenido videncias…estos meses. Visiones de Bella.-enunció ,esperando cualquier tipo de reacción.
Alice abrió mucho los ojos para cerrarlos casi inmediatamente, conmovida.
Rosalie vió el arrepentimiento y la desdicha en los ojos de aquella súcubo que ahora formaba parte de su familia y suspiró. Sería bueno compartir aquel secreto con alguien. Era demasiado pesado y tormentoso.
-Rosalie…yo amo a Bella. No temas. Si prefieres que no le diga nada a Edward, no lo haré. Debí elegirla a ella y sus sentimientos antes de emperrarme con la idea que debía ser propiedad de él. Haciendo que su vida fuera una pura mentira.
-¿Puedo confiar en tí, entonces?.- susurró Rosalie. Hablaba tan bajito que apenas se le podía entender.
-Edward puede meterse en mi cabeza.- expuso Alice de pronto ,apesadumbrada.
-No, si yo lo puedo evitar.
-¡Mi hermano es un demonio mayor Rose! ¿Qué puedes hacer tú en lo que se refiere a eso? ¡Ni si quiera has hecho el cambio!
-Hay maneras. Recuerda que tu madre me crió. Ella es la mejor wicca de todos los mundos. Hasta el mismo Himrum se postra ante ella….Edward no podrá ver nada dentro de ti, Alice…
Alice sintió las manos de su cuñada en el rostro y cerró los ojos. Algo que no alcanzaba a su comprensión se ceñía sobre ella.
Una presencia etérea concentrada en algún lugar del submundo cuidaba de alguien que se mantenía inmóvil en un gran lecho. Al comprender de quien se trataba, pegó un salto y abrió los ojos, apartando las manos de Rosalie.
-Veo a Bella…ella…ella no está bien, Rosalie.
-¿Estas preparada para ver mas?
Alice tuvo dudas. Aquel secreto que ambas compartirían seria muy pesado , duro, pero inhaló fuertemente y asintió.
Las manos de Rosalie volvieron a posarse en su cabeza y volvió a integrarse en aquel lugar con su mente.
Bella estaba demacrada . Sus brazos eran apenas piel y huesos y sus enormes ojos chocolates estaban rodeados de marcas tan oscuras como aquel lugar en el que vivían.
Su respiración era agitada y la presencia que vagaba a su lado, la acariciaba y la besaba; insuflándole algún tipo de valor. Entonces Bella se movió ligeramente y pudo ver el abultado vientre en el que no había deparado antes.
Los ojos de Alice se llenaron de lágrimas y se abrieron lentamente, para contemplar el rostro atormentando de Rosalie.
-Edward debe saber esto…Rosalie….es su hijo.-sentenció de manera firme.
-¡No!.- gritó Rosalie.- ¡Bella tiene derecho a que él no lo sepa! ¡Tú misma has caído en la verdad, Alice ciento de veces. La vida de mi hermana no ha sido determinada por ella en ningún punto de su existencia! Alice, dejemos que esta vez…sólo esta vez, ella decida….mi hermana no quiere a ese niño que estar por venir y mucho menos entregárselo a tu hermano….
Alice apuntó a su cuñada con el dedo acusatoriamente.
-¿Sabes algo mas que no me quieres contar Rosalie?
Rosalie desvió la mirada de sus ojos y se giró para caminar hacia el castillo. Se detuvo un momento y habló a Alice sin volver el rostro.
-Espero que no vuelvas a venderla al mejor postor. Si es cierto que la amas como dices, obvia lo que has visto. Algún dia me lo agradecerás.
Alice vió desaparecer la figura de su cuñada y elevó el rostro al cielo rojizo del infierno.
-Bella….-susurró con la voz ahogada.
.
.
.
.
.
Edward esperaba paciente reclinado en un vasto muro de madera tallada.
Hacía mucho tiempo que no se habia dignado en visitar a su mentor.
Decenios; quizás. Ni si quiera lo recordaba.
Baal le haíia enseñado infinidad de cosas y lo había adiestrado para ser el mejor de los estrategas; pese a que él fue el primer rey de los infiernos.
Sus ancestros lo habían quitado de en medio, poniendo a su estirpe en el poder monárquico y degradándolo a él, a un demonio sin demasiada jerarquía; pese a ser un demonio de tan alto rango como su padre y él mismo.
Edward contempló diversos pergaminos inscritos en la madera de las paredes y comenzó a leer uno; pese a que la historia la sabia ya de memoria.
“Baal
Baal ò Bael es el primer rey del infierno, una de las potencias infernales que se citan en el libro de magia titulado Grimorio y en el Ars Goetia.
Se le representa con tres cabezas, con la de sapo, con la de hombre y con la de gato, y a los que le evocaban concedía el artificio y medio de hacerse invisibles. Algunos se le considera como una reminiscencia de Baal.
Manda 66 legiones, tienes tres cabezas: gato, hombre coronado y sapo. Su torso lomudo termina en patas de araña. Hace invisibles y astutos a aquellos mortales que le invocan.
Ba significa `al señor" que gobernó sobre los dioses de alta monta en el monte santo de los cielos. Elohim fue requerido para prestar ayuda a Baal, cuando fue muerto por Himrun, dios del inframundo. Elhoim no pudo evitar que Baal muriera, pero Baal renació de todos modos. Baal era principalmente un dios del sol, la lluvia, el trueno, la fertilidad y la agricultura y en algún momento, alcanza al dios del agua, Yam. Fue este "dios del grano" que permitió Baal renacer.
Pero su reino fue devastado por la estirpe Vulturi; decapitando a toda su estirpe y sucumbiendo a su mando hasta la actualidad.
La Biblia Demoniaca muestra evidencia histórica de que los moabitas adoraban a Baal.
Demonologia Grimonia
Baal es un demonio Monárquico. Según la demonología grimonia, Baal (usualmente se escribe "Bael" en este contexto, existe la posibilidad de que las dos figuras no están conectados) fue clasificado como el primer rey y el principal en el infierno, gobernando sobre los infiernos por decenios. Según algunos autores Baal es un duque, con sesenta y seis legiones de demonios bajo su mando. El término "Baal" se utiliza de diversas maneras en el Antiguo Grimonio, con el significado habitual de maestro, o el titular. ".
Edward no alcanzaba a comprender cómo pese a todo lo acontecido, aquel demonio sabio y brillante no se había alzado en contra de ellos por generaciones.
La puerta del despacho de Baal se abrió y pudo ver como su cabeza se asomaba para darle paso sin mirarlo.
Al cerrar la puerta, el demonio mayor que ya se hallaba sentado en un robusto escritorio alzó la mirada para encontrarse con la mirada atormentada de Edward.
-Edward…nadie me ha informado de tu llegada…- se levantó de la silla y dio un fuerte abrazo al que había sido su único alumno en su larga existencia.
Edward lo observó, era una completa mamarrachez ver como lo imprimían en los óleos.
Baal, era un ser pacifico, con cabello oscuro, muy corto. Un espeso bigote dejaba inválido su labio superior. Su apariencia inmortal no debía de ser de más de cuarenta años.
-Vengo a pedirte ayuda, mentor. Mi esposa ha desaparecido y no sé nada de ella.
Baal desenvolvió de sus brazos a Edward y se sentó lentamente en la majestuosa silla; sin dejar de observarlo.
-No tenia idea que ya la habías encontrado.- reconoció con un brillo extraño en los ojos.
-Yo…si…he sido un estúpido. Como bien sabes su esencia había de llamarme; pero me confundí y me lié con la hermana….bueno, con su hermana mortal….
-Un momento Edward. Cuéntamelo todo. Prometo escuchar atentamente todo lo que me dices.
Edward asintió y tomó asiento al otro lado de la mesa; justo de frente a Baal.
Comenzando su historia. Sin dejarse ni si quiera un pensamiento.
.
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Morgana yacía sentada al lado del robusto capullo de su hija Josephine. La crisálida se iba resquebrajando. Acarició posesivamente la babosa, sin importarle el rastro pringoso que se colaba a través de sus uñas.
-Carne de mi carne….no veo la hora de abrazarte; mi niña.-sonrió al ver como por una de las grietas se podía ver la carne firme y olivácea de Josephine. Sería una digna cortesana para el nuevo rey. La única y más importante.
Cerró los ojos e intentó vislumbrar el futuro de su hija una vez más…pero todo se volvió oscuro y un grito de autentico dolor traspasó su garganta.
Isabella podía moverse. La hora del parto había llegado.
Después de lo que le parecieron semanas, el vientre comenzó a contraerse y las dolorosas contracciones fueron posándose como puñales hirientes en sus riñones.
-La hora ha llegado querida.- Esme apartó la sabana que ocultaba el cuerpo escuálido de Isabella, pudiendo ver como la sangre de su hija había empañado el colchón. Aquello no era una buena señal.
Le abrió las piernas e intentó meter su mano en el canal del parto…pero le fue imposible…era demasiado etérea…estaba perdiendo su vida a cada segundo que pasaba. Su tiempo en aquel mundo había finalizado…y rezaba a quien pudiese oírla, maldiciendo no tener las suficientes fuerzas para ayudar a su hija en el parto.
Los gritos de Bella desgarradores, la embargaron al borde de la locura.
-Calma, querida…empuja…Isabella, hija…empuja, sé que estas débil, pero hazlo por el bebé.
Bella la miró un momento y asintió apretando los dientes fuertemente, dejando de respirar.
-Cuando veas que te azota el dolor, empuja hija mía…hazlo.
Bella casi no podía verla, pero sentía tanto amor por aquella mujer que la había cuidado como una madre….
Una contracción la envolvió y empujó lo mas fuerte que pudo, agarrándose a los pilares de la cama y gritando mientras hacia el esfuerzo.
-No veo nada, Bella maldita sea… déjame que…
Esme tocó la barriga de su hija, pero no tenia tacto. Traspasaba aquella piel como si fuera un fantasma. Mordió su labio inferior tremendamente nerviosa y suplicó hacia sus adentros un poco de atención de las altas esferas.
-¡Baaaaaaaaaaaaaal! ¡Maldito, tú me robaste a mis hijas, ahora que encontrado a una de ellas no la dejes morir! .- Esme se aovilló al lado de Isabella, mimetizándose con las sabanas repletas de sangre y acarició el rostro casi sin vida de su pequeña.
-Te quiero Bella…no te dejes vencer….por favor.- susurró con la voz rota por el dolor.
Esme cerró los ojos y se apretó contra el rostro de su hija, besándola con un completo y devoto amor.
-La criatura viene de nalgas.- enunció una voz masculina, que Esme reconoció inmediatamente.
Abrió los ojos desesperada y vió como los ojos oscuros de Baal, reposaban en el vientre amoratado de su hija.
Esme voló hacia él y lo observó con detenimiento. Parecía cansado y tremendamente preocupado. Su fuerte manaza se sumergió en el conducto del parto y miró de nuevo a su hija.
Bella habia cerrado los ojos y se matenia inmóvil.
-¿Ha…ha muerto?.- preguntó Esme, con la voz rota al demonio.
-No. Ha perdido el conocimiento….Debo de rasgarle el vientre. Ayúdame.
Baal, sacó de su pecho una de las dagas que estaban perfectamente alineadas debajo de su cazadora negra. Besó con devoción la punta de la que había elegido y miró a Esme antes de pasar la hoja afilada por el vientre de Isabella.
-¿Desea el ser que vive en su interior?
Esme negó y se pasó las manos por el rostro, limpiando las lágrimas en forma de cristales que producía al contacto con el aire.
-No voy a tener en cuenta su juicio en estos momentos. Cuando todo pase ya veremos que hacemos con la criatura.
Baal apuntó con la daga justo encima del vello púbico de Bella, hincando la hoja en la carne de Bella con la precisión de un bisturí. Un reguero de sangre se fue abriendo paso mientras iba subiendo el corte; pero fueron tan solo unos instantes.
El demonio soltó la daga con rapidez y abrió la carne donde había hecho la incisión, sacó el bulto ensangrentado unido a un largo cordón y lo cortó con sus propios dientes.
-Es una niña.- sonrió al ver el sexo de su nieta.- Toma Esme, cógela..
-No…no puedo…me estoy muriendo…desapareciendo.
Baal, miró al ángel caído que una vez enamoró y su gesto cambió.
-Bien….
Baal dejó a la niña en los brazos inmóviles de Isabella y volvió a sacar una daga aún mas grande y con un filo dentado. La empuñadura consistía en piedras preciosas, desde las esmeraldas hasta los diamantes.
-Debo actuar deprisa….antes que su corazón se pare completamente….- alzó el puñal y lo sumergió profundamente en el pecho de su hija.
Esme se dejó caer al suelo…Baal habia acabado con Bella…..
Continuará…
Emmet se pasó una mano por su oscura cabeza, llena de rizos.
-¿Y tienes idea de donde puede estar?
-Creo que podemos volver a la tierra….quizás esté allí
¿Y porque debería estar allí?.- preguntó Emmet contrariado…
Alice pensó que su hermano no había nacido para pensar…tan solo para luchar y follarse a su mujer rubia.
-Ella es humana, Emmett. ¿Dónde va a estar?
Emmet asintió y ofreció su mano a Alice.
-Acompáñame hermana. Hemos de hablar con nuestro padre.
……………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 38.
Carlisle Cullen llegaba con sus hijos del supermercado. El dia era triste; cosa absolutamente normal allí, en Forks. Los niños jugueteaban entre ellos y reían tirándose las bolsas vacías de las snacks de patata que habían comido. Carlisle miró por el espejo delantero y pudo ver el gesto feliz de sus dos hijos. Aquella era suficiente para seguir con su vida. Olvidar a Bella, olvidar a Josephine y por supuesto olvidar a todos aquellos malditos que lo habían privado de ellas.
Saltó del asiento para desatar los cinturones de seguridad a sus hijos. Éstos se bajaron del recién estrenado monovolumen y comenzaron a recorrer el terrero frio persiguiéndose el uno al otro.
El hombre suspiró. Todo había dado un vuelco asombroso en cuestión de dos semanas.
Después de haber ido a preguntar por Bella al chamán de la tribu de quileutes de la Push; una esperanza nueva comenzó a surgir dentro de él. El chamán le había pedido algo que Bella portase encima suyo en algunas ocasiones. Algo en el que hubiese dejado impregnado su esencia. Aquella que había marcado el rumbo de su vida , sin tener ninguna constancia de ello.
“ Un ser de luz envuelta en un halo de oscuridad. Devolvámosla al otro lado. O justo en medio de la luz y de las sombras.”
Las palabras de Billy Black todavía resonaban en su cabeza rubia.
“ Volveras a las manos de tus raíces ciegas e involuntarias y allí te quedaras….”
“….Haciendo que todo cambie y resurja de nuevo como el Ave fénix”
Cuando el chaman gritó aquellas palabras dentro del cementerio indio, una brisa cálida se levantó. Y de la nada surgió un pequeño remolino que lo envolvió y lo arrastró unos pocos centímetros; sintiendo el arena y el polvo de los muertos en el rostro.
“Gaya a vuelto a por su semilla; puedes vivir tranquilo”.
Algún dia ella te lo agradecerá”
Dias mas tarde volvieron “ algunos de ellos” preguntando por ella. Metiéndose en su cerebro. Arrancando sus pensamientos y forzándolo a descubrir a Bella; si hubiese sabido su paradero.
Pero no lo sabía…y aquellas palabras del chaman habían sido devoradas por su alma; dejándolas allí atrapadas, sintiéndose así mejor. Bella estaba bien y aquellos que preguntaban por ella nunca darían con su paradero.
Se marcharon apesadumbrados y con gesto serio, y Carlisle sintió que por una vez , desde hacíaa muchos años habíaa hecho lo correcto.
Había aislado a Bella del mal. Pidiendo ayuda.
Ahora la pena y el tormento; pesaba menos.
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Bella veía como con el paso de los días su cuerpo cambiaba sin poder hacer nada al respecto. Aún sin poder mover un músculo si quiera, estaba aterrorizada por el ritmo vertiginoso que crecía su abultado vientre.
Se había quedado embarazada de aquel demonio bastardo .
Cuando sintió las mariposas en su estomago, pensó que eran imaginaciones suyas; e incluso llego a alegrarse por el leve hormigueo que sentía en aquel punto de su cuerpo. Poco tiempo después lo vió claro al observar a Esme mirarla con preocupación.
“¿Estoy embarazada”?.- había preguntado mentalmente a aquella presencia increíblemente maternal.
“Si, lo estas. Lo siento”
Los ojos de aquella presencia etérea se cristalizaron y formaron una pequeña lágrima que se convirtió en un cristal tallado al resbalar por el atuendo que vestía Bella.
“Moriré”.- pensó Bella. El ser me matará.”Está creciendo muy deprisa. No hace mas de unas semanas que abandoné el infierno y ya lo siento moverse en mi interior….”
“El tiempo aquí pasa demasiado deprisa Bella. No han transcurrido semanas si no meses. No tienes plena conciencia del tiempo que pasa, cariño. Pero no temas, que no morirás. No lo permitiré”
“¿Y que puedes hacer tu? Soy mortal y estoy inmovilizada, cuando tenga que parir no sentiré …”
-Te equivocas.- la interrumpió esta vez en voz alta. –Conforme llegues al último estadio de tu embarazo, comenzaras a sentir todos los huesos de tu cuerpo…es normal criatura que te encuentres de este modo. Me lo imaginé cuando ví que no reaccionabas. Te toqué el vientre y supe que la semilla de ese ser se arraigaba en ti. No morirás, pero tienes que decidir que hacer con el ser que nazca. Posiblemente será un bebé perfecto. Nada de monstruosidades, Bella.
“No quiero tener nada que venga de todos ellos. Han hecho de mi vida un autentico infierno. Me han manipulado, jugando conmigo. Viviendo una vida que era mentira y entregándome a un ser que primero enamoró y enloqueció a mi hermana…..seguro que querían hacer exactamente lo mismo conmigo….todo para ….¿Esto?
-No hagas valoraciones Bella. No conozco a Edward, pero sí a Aro.
“¿Y qué opinión tienes de él?
-Bella…ya hablaremos de todo eso. Ahora debes ser fuerte y prepararte para el parto. Y sobre todo pensar que harás con ….lo que nazca.
“ No lo quiero, nada que venga de ellos será bueno….absolutamente nada”
Esme miró a su hija y rozó con la palma de su mano el pómulo sobresaliente. Bella estaba adelgazando a pasos agigantados. Era fuerte; dada su naturaleza, pero una vez que Aro la entregó a la tierra, la mortalidad fue envolviéndola, no completamente, pero si lo suficiente para dañarla
Recordó el momento en que se halló sin ellas. Sin sus dos hijas.
Después de haber caído en los brazos de Baal y yacer durante ocho semanas sin poder moverse, dio a luz a dos preciosas bebés con una marca extraña en el lóbulo parental de sus cabezas.
Baal ,se portaba bien con ella. Lo cierto es que Esme se había enamorado de él y el demonio dados sus cuidados parecía también enamorado de ella.
Pero una mañana al levantarse de su lecho fue a buscar a sus dos criaturas y no las encontró….
Baal, se las había llevado, eran importantes para el futuro del mundo de de los Infiernos y no podían ser criadas por un Ángel castigado sin alas.
Esme lloró por años y entregó instancias a los en otros tiempos fueron sus hermanos.
Sus plegarias nunca fueron escuchadas y perdió toda esperanza de encontrarlas. Hasta que alguien la llamó. Alguien al otro lado….levantándola, gritándole como si fuera la mismísima madre naturaleza.
Los recuerdos de Isabella se fueron adheriendo a ella como si fueran los propios y comprendió el porqué de aquel demonio por poseerla. Ella era una de las elegidas para seguir con la estirpe monárquica.
Si ésta se debilitaba, como estaba siendo el caso, los insurgentes se levantarían de sus pozos de dolor e impartirían una marcha de muerte hasta llegar al castillo. Allí sacrificarían al rey actual y a toda su jerarquía.
Sólo el futuro de la línea dinástica, podía decidir sobre la vida de los demonios. Si el futuro príncipe no engendraba un vástago antes de los decenios actuales; el pueblo tenia pleno derecho a derrocar la corona y anunciar un nuevo régimen de rebeldía; La Dictadura.
Esme había oído hablar de aquello y nunca había hecho demasiado caso. Los metarmofos, espíritus, vampiros…etc, etc…vivían a ese lado. En un mundo de nadie, confinado en la nada y sin nada que opinar. Les importaba muy poco que ocurriera con el reino demoniaco; así como en el reino Celestial.
Pero lo cierto es que si Edward no presentaba pronto a su nueva esposa, El mismo Consejo lo iba a apartar de la línea dinástica; posicionando a su hermano Emmet en ella.
Pero los insurgentes no podían permitir que Emmet llegara al poder, el demonio era fácilmente manejable y eso sería fatal para la corona y para el reino. El mismo pueblo tendría que tomar las riendas del aquel mundo. Lo que era un misterio era el nombre de la persona que encabezaba toda aquella lucha.
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-A veces pienso, si esto es una especie de maldición, Debería de haber criado a Bella como hizo Sulpícia con Rosalie. La mujer de Emmet ha asimilado a la perfección el rol que debe asumir. Nos acepta y nos ama. En cambio Bella, ha huido llevándose el corazón de Edward con ella. No puedo permitir que mi hijo siga destruyéndose …y con él, todo lo que yo y sus antepasados ensalzamos.- Elevó el rostro para observar a su receptor. Jasper lo escuchaba en silencio sin dejar de mirarlo. En el rostro del chico también había una sombra de tristeza. Él también estaba sintiendo los latigazos de las desdicha. Había creado vinculo con Alice; su pequeña hija.
-Si me permite la información, señor. Su hijo visitará a su hermana esta misma noche. Lo hará con la firme idea de sonsacarle algún tipo de información sobre Bella. Cree que Alice sabe donde se encuentra.
Aro rió ronco.
-Veo que no se rinde….si tan solo supiera quienes son los padres de Rosalie y Bella…eso me ayudaría un poco.- susurró Aro llevándose los dedos a la barbilla, pensativo.- Si la chica no está en la tierra debe de estar aquí, en alguno de los submundos. ¡Pero maldita sea! ¿En cuál? Siempre les hemos dado carta blanca y allí nada de lo que digamos vale.
-Cabe la posibilidad que Bella haya muerto. – afirmó Jasper.
-Eso es imposible. Rosalie lo sabría. Siente que su hermana está viva; débil pero viva.
-Si me permite señor la pregunta. ¿Puedo hacerle partícipe a Alice, esta conversación?
Aro miró al muchacho de arriba abajo y estalló en una carcajada violenta.
-No tengo manera de evitarlo.
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Alice y Rosalie se encontraban en la penumbra del árbol caído.
Rosalie había pedido encontrarse con ella, antes de que ésta se reuniera con Edward.
Había sido una necesidad absoluta; pero en aquellos momentos, sentía que si decía algo sobre la realidad de Bella iba a fallarle de nuevo.
Ella sabía de ella. Podía verla en su mente y también sentir la presencia maternal que la envolvía. Bella estaba embarazada y a punto de parir al hijo de Edward, aquel vástago que calmaría los ánimos revolucionarios de los que se había hecho en eco, dadas las conversaciones con su marido Emmet.
Y ahora con Alice a su frente, dudaba en decir todo lo que sabía. Si ella hacía participe a Alice de todo lo que acontecía en torno a Bella su hermana y ella misma nunca se lo perdonarían.
-¿Qué ocurre Rosalie? ¿Por qué me has pedido que nos viéramos en este lugar?.-preguntó la pequeña súcubo, con la voz rota.
Rosalie, con una inteligencia brillante y manipuladora sonrió y cogió una de las manos que su cuñada tenia escondidas tras su espalda.
-He tenido videncias…estos meses. Visiones de Bella.-enunció ,esperando cualquier tipo de reacción.
Alice abrió mucho los ojos para cerrarlos casi inmediatamente, conmovida.
Rosalie vió el arrepentimiento y la desdicha en los ojos de aquella súcubo que ahora formaba parte de su familia y suspiró. Sería bueno compartir aquel secreto con alguien. Era demasiado pesado y tormentoso.
-Rosalie…yo amo a Bella. No temas. Si prefieres que no le diga nada a Edward, no lo haré. Debí elegirla a ella y sus sentimientos antes de emperrarme con la idea que debía ser propiedad de él. Haciendo que su vida fuera una pura mentira.
-¿Puedo confiar en tí, entonces?.- susurró Rosalie. Hablaba tan bajito que apenas se le podía entender.
-Edward puede meterse en mi cabeza.- expuso Alice de pronto ,apesadumbrada.
-No, si yo lo puedo evitar.
-¡Mi hermano es un demonio mayor Rose! ¿Qué puedes hacer tú en lo que se refiere a eso? ¡Ni si quiera has hecho el cambio!
-Hay maneras. Recuerda que tu madre me crió. Ella es la mejor wicca de todos los mundos. Hasta el mismo Himrum se postra ante ella….Edward no podrá ver nada dentro de ti, Alice…
Alice sintió las manos de su cuñada en el rostro y cerró los ojos. Algo que no alcanzaba a su comprensión se ceñía sobre ella.
Una presencia etérea concentrada en algún lugar del submundo cuidaba de alguien que se mantenía inmóvil en un gran lecho. Al comprender de quien se trataba, pegó un salto y abrió los ojos, apartando las manos de Rosalie.
-Veo a Bella…ella…ella no está bien, Rosalie.
-¿Estas preparada para ver mas?
Alice tuvo dudas. Aquel secreto que ambas compartirían seria muy pesado , duro, pero inhaló fuertemente y asintió.
Las manos de Rosalie volvieron a posarse en su cabeza y volvió a integrarse en aquel lugar con su mente.
Bella estaba demacrada . Sus brazos eran apenas piel y huesos y sus enormes ojos chocolates estaban rodeados de marcas tan oscuras como aquel lugar en el que vivían.
Su respiración era agitada y la presencia que vagaba a su lado, la acariciaba y la besaba; insuflándole algún tipo de valor. Entonces Bella se movió ligeramente y pudo ver el abultado vientre en el que no había deparado antes.
Los ojos de Alice se llenaron de lágrimas y se abrieron lentamente, para contemplar el rostro atormentando de Rosalie.
-Edward debe saber esto…Rosalie….es su hijo.-sentenció de manera firme.
-¡No!.- gritó Rosalie.- ¡Bella tiene derecho a que él no lo sepa! ¡Tú misma has caído en la verdad, Alice ciento de veces. La vida de mi hermana no ha sido determinada por ella en ningún punto de su existencia! Alice, dejemos que esta vez…sólo esta vez, ella decida….mi hermana no quiere a ese niño que estar por venir y mucho menos entregárselo a tu hermano….
Alice apuntó a su cuñada con el dedo acusatoriamente.
-¿Sabes algo mas que no me quieres contar Rosalie?
Rosalie desvió la mirada de sus ojos y se giró para caminar hacia el castillo. Se detuvo un momento y habló a Alice sin volver el rostro.
-Espero que no vuelvas a venderla al mejor postor. Si es cierto que la amas como dices, obvia lo que has visto. Algún dia me lo agradecerás.
Alice vió desaparecer la figura de su cuñada y elevó el rostro al cielo rojizo del infierno.
-Bella….-susurró con la voz ahogada.
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Edward esperaba paciente reclinado en un vasto muro de madera tallada.
Hacía mucho tiempo que no se habia dignado en visitar a su mentor.
Decenios; quizás. Ni si quiera lo recordaba.
Baal le haíia enseñado infinidad de cosas y lo había adiestrado para ser el mejor de los estrategas; pese a que él fue el primer rey de los infiernos.
Sus ancestros lo habían quitado de en medio, poniendo a su estirpe en el poder monárquico y degradándolo a él, a un demonio sin demasiada jerarquía; pese a ser un demonio de tan alto rango como su padre y él mismo.
Edward contempló diversos pergaminos inscritos en la madera de las paredes y comenzó a leer uno; pese a que la historia la sabia ya de memoria.
“Baal
Baal ò Bael es el primer rey del infierno, una de las potencias infernales que se citan en el libro de magia titulado Grimorio y en el Ars Goetia.
Se le representa con tres cabezas, con la de sapo, con la de hombre y con la de gato, y a los que le evocaban concedía el artificio y medio de hacerse invisibles. Algunos se le considera como una reminiscencia de Baal.
Manda 66 legiones, tienes tres cabezas: gato, hombre coronado y sapo. Su torso lomudo termina en patas de araña. Hace invisibles y astutos a aquellos mortales que le invocan.
Ba significa `al señor" que gobernó sobre los dioses de alta monta en el monte santo de los cielos. Elohim fue requerido para prestar ayuda a Baal, cuando fue muerto por Himrun, dios del inframundo. Elhoim no pudo evitar que Baal muriera, pero Baal renació de todos modos. Baal era principalmente un dios del sol, la lluvia, el trueno, la fertilidad y la agricultura y en algún momento, alcanza al dios del agua, Yam. Fue este "dios del grano" que permitió Baal renacer.
Pero su reino fue devastado por la estirpe Vulturi; decapitando a toda su estirpe y sucumbiendo a su mando hasta la actualidad.
La Biblia Demoniaca muestra evidencia histórica de que los moabitas adoraban a Baal.
Demonologia Grimonia
Baal es un demonio Monárquico. Según la demonología grimonia, Baal (usualmente se escribe "Bael" en este contexto, existe la posibilidad de que las dos figuras no están conectados) fue clasificado como el primer rey y el principal en el infierno, gobernando sobre los infiernos por decenios. Según algunos autores Baal es un duque, con sesenta y seis legiones de demonios bajo su mando. El término "Baal" se utiliza de diversas maneras en el Antiguo Grimonio, con el significado habitual de maestro, o el titular. ".
Edward no alcanzaba a comprender cómo pese a todo lo acontecido, aquel demonio sabio y brillante no se había alzado en contra de ellos por generaciones.
La puerta del despacho de Baal se abrió y pudo ver como su cabeza se asomaba para darle paso sin mirarlo.
Al cerrar la puerta, el demonio mayor que ya se hallaba sentado en un robusto escritorio alzó la mirada para encontrarse con la mirada atormentada de Edward.
-Edward…nadie me ha informado de tu llegada…- se levantó de la silla y dio un fuerte abrazo al que había sido su único alumno en su larga existencia.
Edward lo observó, era una completa mamarrachez ver como lo imprimían en los óleos.
Baal, era un ser pacifico, con cabello oscuro, muy corto. Un espeso bigote dejaba inválido su labio superior. Su apariencia inmortal no debía de ser de más de cuarenta años.
-Vengo a pedirte ayuda, mentor. Mi esposa ha desaparecido y no sé nada de ella.
Baal desenvolvió de sus brazos a Edward y se sentó lentamente en la majestuosa silla; sin dejar de observarlo.
-No tenia idea que ya la habías encontrado.- reconoció con un brillo extraño en los ojos.
-Yo…si…he sido un estúpido. Como bien sabes su esencia había de llamarme; pero me confundí y me lié con la hermana….bueno, con su hermana mortal….
-Un momento Edward. Cuéntamelo todo. Prometo escuchar atentamente todo lo que me dices.
Edward asintió y tomó asiento al otro lado de la mesa; justo de frente a Baal.
Comenzando su historia. Sin dejarse ni si quiera un pensamiento.
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Morgana yacía sentada al lado del robusto capullo de su hija Josephine. La crisálida se iba resquebrajando. Acarició posesivamente la babosa, sin importarle el rastro pringoso que se colaba a través de sus uñas.
-Carne de mi carne….no veo la hora de abrazarte; mi niña.-sonrió al ver como por una de las grietas se podía ver la carne firme y olivácea de Josephine. Sería una digna cortesana para el nuevo rey. La única y más importante.
Cerró los ojos e intentó vislumbrar el futuro de su hija una vez más…pero todo se volvió oscuro y un grito de autentico dolor traspasó su garganta.
Isabella podía moverse. La hora del parto había llegado.
Después de lo que le parecieron semanas, el vientre comenzó a contraerse y las dolorosas contracciones fueron posándose como puñales hirientes en sus riñones.
-La hora ha llegado querida.- Esme apartó la sabana que ocultaba el cuerpo escuálido de Isabella, pudiendo ver como la sangre de su hija había empañado el colchón. Aquello no era una buena señal.
Le abrió las piernas e intentó meter su mano en el canal del parto…pero le fue imposible…era demasiado etérea…estaba perdiendo su vida a cada segundo que pasaba. Su tiempo en aquel mundo había finalizado…y rezaba a quien pudiese oírla, maldiciendo no tener las suficientes fuerzas para ayudar a su hija en el parto.
Los gritos de Bella desgarradores, la embargaron al borde de la locura.
-Calma, querida…empuja…Isabella, hija…empuja, sé que estas débil, pero hazlo por el bebé.
Bella la miró un momento y asintió apretando los dientes fuertemente, dejando de respirar.
-Cuando veas que te azota el dolor, empuja hija mía…hazlo.
Bella casi no podía verla, pero sentía tanto amor por aquella mujer que la había cuidado como una madre….
Una contracción la envolvió y empujó lo mas fuerte que pudo, agarrándose a los pilares de la cama y gritando mientras hacia el esfuerzo.
-No veo nada, Bella maldita sea… déjame que…
Esme tocó la barriga de su hija, pero no tenia tacto. Traspasaba aquella piel como si fuera un fantasma. Mordió su labio inferior tremendamente nerviosa y suplicó hacia sus adentros un poco de atención de las altas esferas.
-¡Baaaaaaaaaaaaaal! ¡Maldito, tú me robaste a mis hijas, ahora que encontrado a una de ellas no la dejes morir! .- Esme se aovilló al lado de Isabella, mimetizándose con las sabanas repletas de sangre y acarició el rostro casi sin vida de su pequeña.
-Te quiero Bella…no te dejes vencer….por favor.- susurró con la voz rota por el dolor.
Esme cerró los ojos y se apretó contra el rostro de su hija, besándola con un completo y devoto amor.
-La criatura viene de nalgas.- enunció una voz masculina, que Esme reconoció inmediatamente.
Abrió los ojos desesperada y vió como los ojos oscuros de Baal, reposaban en el vientre amoratado de su hija.
Esme voló hacia él y lo observó con detenimiento. Parecía cansado y tremendamente preocupado. Su fuerte manaza se sumergió en el conducto del parto y miró de nuevo a su hija.
Bella habia cerrado los ojos y se matenia inmóvil.
-¿Ha…ha muerto?.- preguntó Esme, con la voz rota al demonio.
-No. Ha perdido el conocimiento….Debo de rasgarle el vientre. Ayúdame.
Baal, sacó de su pecho una de las dagas que estaban perfectamente alineadas debajo de su cazadora negra. Besó con devoción la punta de la que había elegido y miró a Esme antes de pasar la hoja afilada por el vientre de Isabella.
-¿Desea el ser que vive en su interior?
Esme negó y se pasó las manos por el rostro, limpiando las lágrimas en forma de cristales que producía al contacto con el aire.
-No voy a tener en cuenta su juicio en estos momentos. Cuando todo pase ya veremos que hacemos con la criatura.
Baal apuntó con la daga justo encima del vello púbico de Bella, hincando la hoja en la carne de Bella con la precisión de un bisturí. Un reguero de sangre se fue abriendo paso mientras iba subiendo el corte; pero fueron tan solo unos instantes.
El demonio soltó la daga con rapidez y abrió la carne donde había hecho la incisión, sacó el bulto ensangrentado unido a un largo cordón y lo cortó con sus propios dientes.
-Es una niña.- sonrió al ver el sexo de su nieta.- Toma Esme, cógela..
-No…no puedo…me estoy muriendo…desapareciendo.
Baal, miró al ángel caído que una vez enamoró y su gesto cambió.
-Bien….
Baal dejó a la niña en los brazos inmóviles de Isabella y volvió a sacar una daga aún mas grande y con un filo dentado. La empuñadura consistía en piedras preciosas, desde las esmeraldas hasta los diamantes.
-Debo actuar deprisa….antes que su corazón se pare completamente….- alzó el puñal y lo sumergió profundamente en el pecho de su hija.
Esme se dejó caer al suelo…Baal habia acabado con Bella…..
Continuará…
viernes, 3 de febrero de 2012
Demon Prince.
DEMON PRINCE.
Alice se acercó a Bella para acariciarle el rostro, que seguía inexpresivo y con los ojos perdidos en la nada. Viéndola así de indefensa, tumbada en aquella cama, quiso cambiarse por ella y redimirse en su dolor. Porque aquella muchacha no se merecía lo que habían hecho con ella, forzándola a una vida que sin lugar a dudas ella no hubiese querido tener y a un amor que no la merecía. Porque si era sincera, su hermano no la merecía por mucho que dijera amarla.
Se sentó frente a ella y susurró su nombre sin que ella reaccionara. Los gritos de Edward ahora eran más audibles, sus pasos…los puñetazos en aquella puerta donde ambas estaban guarecidas. La pequeña súcubo, susurró ayuda al viento y una iluminária cruzó aquella habitación……
………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 37.
Edward tenia los nudillos cubiertos de sangre. Sangre de su padre. De su creador.
Y con aquellos mismo puños , asestaba fuertes puñetazos a la puerta armada sin que nadie osara responderle. Intentó materializarse al otro lado, pero le fué imposible. Una fuerza que no conocía lo obligaba a estar allí parado, destrozándose lo que le quedaba de piel en aquellas manos suyas.
-¡Abre la puerta! ¡Bella…Bella!.- gimió descomponiéndose por dentro.- Por favor…..te amo, ¡Maldita sea, te amo como un loco! ¡Joderrr!
Cesó de golpear la puerta y aplastó su espalda en ella, arrastrándose poco a poco hasta el suelo. Aovillándose y enterrando la cabeza entre sus rodillas, haciendo girones su pelo; alborotado de por sí .
-Por favor…- susurró.- He tardado tanto…- rompió a llorar como nunca lo había hecho. Sentía su corazón hecho trizas y su cuerpo desmadejado sólo podía tener una cura. Sólo ella podía aliviar, consolar, mermar aquel dolor que nunca había tenido miedo de sentir…. El amor no correspondido…el desapego, la crueldad de la negación…Bella…no lo amaba…no lo amaba.
Se levantó del suelo violentamente y de nuevo se concentró en materializarse al otro lado de la puerta y esta vez aliviado sintió como sus moléculas traspasaban aquella materia dura; pero viva. Abrió los ojos y tuvo que agudizar su visión, pues las lágrimas le empañaban la vista y solo podía ver un bulto sentado al lado de la cama. Un bulto oscuro y casi tan desmadejado como él mismo.
Caminó hacia él. Sentía que las piernas le fallaban a cada paso. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se dió cuenta que era Alice. La pequeña súcubo estaba encorvada y no levantaba el rostro.
-¿Dónde esta Bella?.- no prestó atención a como emitía aquella pregunta. Pero era desolador escucharlo desde fuera….
Alice levantó el rostro para focalizar sus ojos en los de su hermano mellizo.
-No está.- gimió débilmente.- “Ella” se la ha llevado.- dijo finalmente, destruida.- Me ha desvinculado de ella, Edward….
Edward no encontraba sentido alguno a las palabras que su hermana emitía.
-¡Donde coño esta Bella, Alice! ¡No ha podido desaparecer…..ella no puede
hacerlo!.- vociferó, con las palabras atascadas en la garganta. Negando interiormente aquella verdad que se hallaba delante de sus narices.
- Estaba tratando de reconfortarla, Edward….no…no me preguntes de donde salió lo que ví, pero…- Alice estalló en lágrimas y comenzó a narrar desesperada.- Un fuerte luz comenzó a prenderse aquí dentro y de ella surgió una mujer….parecía salir del puto cielo…ella tocó a Bella…el rostro, las manos y finalmente el vientre… hizo un gesto de repulsión con la boca y dijo algo que no pude escuchar, porque un silbido hiriente se metió en mis oídos y pensé que me iba a destrozar los tímpanos…. Cerré los ojos y cuando los abrí, ni la mujer ,ni Bella estaban aquí…se habían esfumado.
Alice miró a su hermano y esperó su reacción.
Pero muy al contrario de lo que ella pensaba, Edward no hizo ni dijo nada. Tan solo bajó el rostro y tomó asiento de la enorme cama. Cerró los ojos y asió la sabana fuertemente con una de sus manos sangrantes, se llevó el puño con la delgada tela a el rostro e inhaló el perfume de Bella, volviendo a cerrar los ojos y suspirando con gesto atormentado.
-Déjame solo.- sentenció al cabo de unos instantes. Alice lo miró un par de veces sin decir nada antes de caminar hacia la puerta y desmaterializarse.
.
.
.
.
.
.
Por lo general nadie entiende de medias partes. Ni de medias verdades. Todo ha de ser blanco o negro. No existe el gris, y mucho menos dentro del punto de vista donde se halle el problema.
Cielo o infierno. Verdad o mentira. Claro u oscuro.
Pero existe el gris. Existe algo más allá del cielo y por supuesto del infierno.
¿Dónde van las almas perdidas que no encuentran el lugar ni en un sitio ni en otro?
¿Cómo puede ser la vida de un ángel que ha sido castigado? ¿Cómo puede ser la vida de un ángel caído después de refugiarse en los brazos de un demonio? ¿Cómo puede vivir ese ángel perdido en las arenas del mal, si tan sólo ha sentido el amor y la verdad del gran padre y de sus hermanos?
Esme, miró a la muchacha que se hallaba adormilada en su pequeña estancia. La había dejado vencida por el fuerte control sensorial y por supuesto por aquel viaje que sin esperarlo había hecho de nuevo…aunque esta vez hubiera sido por su propia voluntad.
Era bella, pero sin duda había heredado todos los rasgos de su padre.
Esme le acarició el pómulo, con su mano etérea y suspiró.
-Isabella.- susurró con un tremendo amor, que llegó a la muchacha como un bálsamo caliente.
Bella se movió ligeramente. Sus músculos estaban entumecidos y aunque deseaba despertar de aquel embotamiento, su cuerpo no respondía. Ella estaba despierta…pero su cuerpo no lograba moverse.
Sintió el terror agujerearle todas las células de su cuerpo y gritó, pero su boca no se abrió y su cuerpo no se sacudió como ella lo estaba haciendo.
Alguien estaba con ella. La misma presencia que irrumpió en la habitación apartándola de todos ellos. Sólo por aquella razón debía de estar agradecida, aunque estuviese paralizada en aquellos momentos. ¿Pero como podía ver el rostro casi transparente de aquella mujer si no podía sentir como se abrían sus ojos?
La mujer se acercó a ella y Bella se dio cuenta que flotaba….
Quiso desmayarse pero no pudo. Su mente estaba increíblemente lúcida. Podía sentir , podía ver, oír, pero sus músculos no respondían y aquello fue acrecentando el terror que la atenazaba.
-No temas.- una voz llegó a ella y seducida por su tranquilidad, pareció calmar un poco su estado.- No temas preciosa niña. Todo estará bien. Todo pasará y cuando pase, todo volverá a ser como debió de haber sido…absolutamente todo.
La Bella consciente quiso preguntar, pero no podía hablar….y se maldijo por ello. Tenía tantas preguntas que hacerle. Volvió a fijar aquellos ojos invisibles de su alma en aquella mujer.
Era bella…perfecta y su sonrisa era más que amable, la acariciaba con aquellas manos que se traslucían y la besaba con una adoración digna de una madre…. Bella sintió el dolor de su alma…y peleó con ella misma para no volver a sentir el odio de su verdadera madre, fijó la vista de sus ojos invisibles en aquella presencia y quiso perderse en aquel rostro que enjugaba su cara y la besaba , emanando ondas de amor a su alma desarmada.
“¿Quién eres tú?.- preguntó finalmente con aquella boca de su alma, sin que su cuerpo se inmutara.
La presencia sonrió y acarició de nuevo el rostro de Bella.
-Mi preciosa niña…¿Quién te dice tu alma que soy? Mira con los ojos de tu alma mi adorada y añorada Isabella….Abre ese tercer ojo para mí…este es el momento…¡abrelo!.- Le urgió aquella voz, amable pero enérgica al mismo tiempo.
Bella sintió correr aquel amor tan grande por su alma, enredando en todo lo que ella era en esencia, agarrando cada fibra mortal y besándola con fervor. Acunándose en aquellos ojos color avellana y sintiendo la necesidad de ser abrazada hasta el final de sus días.
Era una presencia que nunca conoció, pero que en aquellos momentos la envolvía y la hacía sentirse tan querida que le dieron ganas ponerse a llorar como una loca….
….aquella presencia, mujer o lo que fuese…era su madre.
.
.
.
.
.
TIEMPO DESPUES….
-Debemos de hacer lo que sea. Pero ya.- Emmet se habia vestido con sus mejores ropas de gala y observaba a su padre que mantenía la vista perdida en el gran retrato de Sulpícia, enajenado.- ¿Padre, me estas escuchando? Si no tomamos una decisión inmediata esto será un apocalipsis infernal. Después de lo que ha ocurrido con Edward….él debe de hacerse cargo o entonces…
-¿Has hablado con él?.- preguntó de repente su padre, mirándolo a los ojos.
Emmet se dió cuenta que su padre parecía haber envejecido enormemente en aquellas escasas semanas. El desconsuelo de Edward lo estaba matando.
Edward…había desaparecido. Después de que Bella también lo hubiera hecho, a él se lo tragaron los mismísimos infiernos y no habían podido saber nada de su paradero.
-Padre, no sabemos nada de Edward.
-Él es mi primogénito, Emmmet. Él es Edward I. Entiéndeme hijo. Tú no estas educado para llevar este trabajo tan pesado. Tu misión es otra, más férrea y cruenta.
-Pero….
-Necesitamos algo que lo haga volver….algo que lo haga reaccionar allá donde esté.- Aro pensó en Alice, eran mellizos y tenían un vinculo demasiado fuerte. – Que dices de Alice.¿ Ella no te ha dicho donde se halla Edward?
Emmet negó con la cabeza y bajó el rostro compungido.
- Tenemos que tomar una decisión padre…nos ha costado mucho formar lo que tenernos hasta ahora…y se están levantando contra nosotros la mayor parte de los demonios de el clan Denali, en la tierra de Amenek…
-Confío en mi hijo, Emmet. Edward aparecerá.- sentenció, completamente ido.
-¿Y si no lo hace?
-Traéme a Alice.- enunció rotundo con la mirada inquisitiva….
Habían sido las semanas más duras de su existencia.
Ver como su familia se desmoronaba poco a poco no ayudaba a la relación en ciernes que tenia con Jasper.
El demonio la había ido a buscar casi cada noche después de que hicieran el amor como si no hubiese un mañana, pero los últimos tiempos estaba demasiado preocupada por el futuro de su mundo y por el de su hermano mellizo.
Edward estaba enterrado en vida. Todos pensaban que se había marchado, pero la realidad no era aquella. Él seguía estando en el infierno, hospedado como uno más en la mina de almas, en la cual Jasper había trabajado.
Por alguna razón que Alice no entendía él había ido a parar allí y trabajaba como un jornalero mas, en desviar las almas al purgatorio o desquiciadas en el rio del tártaro.
En la más absoluta soledad y con el alma destrozada por la desaparición de su esposa; como él la llamaba. Alice podía sentir el tremendo dolor que lo atenazaba, muriendo como él por dentro y consolándolo cuando de vez en cuando se materializaba a su lado, harta de verlo llorar.
Pero la ruina iba a llegar a sus vidas de una manera u otra. Si Edward no conseguía salir de aquel dolor y dar la cara frente al consejo, aunque fuese sin la compañía de su esposa, los insurgentes se levantarían como lo hicieron antaño y su reinado se defendería con una guerra infernal, que daría paso a otro cambio evolutivo en su especie.
Perdida en sus pensamientos , se asustó al ver a Emmet parado en el umbral de su puerta cerrada, mirándola con detenimiento y terriblemente serio.
-Padre te manda llamar. Quiere preguntarte por Edward…él cree que tú sabes dónde se encuentra.- Emmet caminó hacia su hermana y se puso de rodillas .- Hermana…dime. ¿Sabes donde esta mi hermano?
Alice cerró los ojos y suspiró asintiendo fuertemente con la cabeza.
Emmet se levantó y apretó la mandíbula.
- Debes de hablar con él, hacerle comprender que si no vuelve la vida tal y como la conocemos aquí… cambiará….arriesgando y perdiendo a muchos seres que amamos…
-¿Crees que no lo sé?.- se defendió la pequeña.- Pero no me escucha. Sólo piensa en ella…en Bella. Emmet, nunca en mi existencia he visto a un demonio tan enamorado ….¡A quien debemos buscar es a Bella, no a Edward! ¿ Si Bella vuelve, él lo hará!
Emmet se pasó una mano por su oscura cabeza, llena de rizos.
-¿Y tienes idea de donde puede estar?
-Creo que podemos volver a la tierra….quizás esté allí
¿Y porque debería estar allí?.- preguntó Emmet contrariado…
Alice pensó que su hermano no había nacido para pensar…tan solo para luchar y follarse a su mujer rubia.
-Ella es humana, Emmett. ¿Dónde va a estar?
Emmet asintió y ofreció su mano a Alice.
-Acompáñame hermana. Hemos de hablar con nuestro padre.
Alice se acercó a Bella para acariciarle el rostro, que seguía inexpresivo y con los ojos perdidos en la nada. Viéndola así de indefensa, tumbada en aquella cama, quiso cambiarse por ella y redimirse en su dolor. Porque aquella muchacha no se merecía lo que habían hecho con ella, forzándola a una vida que sin lugar a dudas ella no hubiese querido tener y a un amor que no la merecía. Porque si era sincera, su hermano no la merecía por mucho que dijera amarla.
Se sentó frente a ella y susurró su nombre sin que ella reaccionara. Los gritos de Edward ahora eran más audibles, sus pasos…los puñetazos en aquella puerta donde ambas estaban guarecidas. La pequeña súcubo, susurró ayuda al viento y una iluminária cruzó aquella habitación……
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Capitulo 37.
Edward tenia los nudillos cubiertos de sangre. Sangre de su padre. De su creador.
Y con aquellos mismo puños , asestaba fuertes puñetazos a la puerta armada sin que nadie osara responderle. Intentó materializarse al otro lado, pero le fué imposible. Una fuerza que no conocía lo obligaba a estar allí parado, destrozándose lo que le quedaba de piel en aquellas manos suyas.
-¡Abre la puerta! ¡Bella…Bella!.- gimió descomponiéndose por dentro.- Por favor…..te amo, ¡Maldita sea, te amo como un loco! ¡Joderrr!
Cesó de golpear la puerta y aplastó su espalda en ella, arrastrándose poco a poco hasta el suelo. Aovillándose y enterrando la cabeza entre sus rodillas, haciendo girones su pelo; alborotado de por sí .
-Por favor…- susurró.- He tardado tanto…- rompió a llorar como nunca lo había hecho. Sentía su corazón hecho trizas y su cuerpo desmadejado sólo podía tener una cura. Sólo ella podía aliviar, consolar, mermar aquel dolor que nunca había tenido miedo de sentir…. El amor no correspondido…el desapego, la crueldad de la negación…Bella…no lo amaba…no lo amaba.
Se levantó del suelo violentamente y de nuevo se concentró en materializarse al otro lado de la puerta y esta vez aliviado sintió como sus moléculas traspasaban aquella materia dura; pero viva. Abrió los ojos y tuvo que agudizar su visión, pues las lágrimas le empañaban la vista y solo podía ver un bulto sentado al lado de la cama. Un bulto oscuro y casi tan desmadejado como él mismo.
Caminó hacia él. Sentía que las piernas le fallaban a cada paso. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se dió cuenta que era Alice. La pequeña súcubo estaba encorvada y no levantaba el rostro.
-¿Dónde esta Bella?.- no prestó atención a como emitía aquella pregunta. Pero era desolador escucharlo desde fuera….
Alice levantó el rostro para focalizar sus ojos en los de su hermano mellizo.
-No está.- gimió débilmente.- “Ella” se la ha llevado.- dijo finalmente, destruida.- Me ha desvinculado de ella, Edward….
Edward no encontraba sentido alguno a las palabras que su hermana emitía.
-¡Donde coño esta Bella, Alice! ¡No ha podido desaparecer…..ella no puede
hacerlo!.- vociferó, con las palabras atascadas en la garganta. Negando interiormente aquella verdad que se hallaba delante de sus narices.
- Estaba tratando de reconfortarla, Edward….no…no me preguntes de donde salió lo que ví, pero…- Alice estalló en lágrimas y comenzó a narrar desesperada.- Un fuerte luz comenzó a prenderse aquí dentro y de ella surgió una mujer….parecía salir del puto cielo…ella tocó a Bella…el rostro, las manos y finalmente el vientre… hizo un gesto de repulsión con la boca y dijo algo que no pude escuchar, porque un silbido hiriente se metió en mis oídos y pensé que me iba a destrozar los tímpanos…. Cerré los ojos y cuando los abrí, ni la mujer ,ni Bella estaban aquí…se habían esfumado.
Alice miró a su hermano y esperó su reacción.
Pero muy al contrario de lo que ella pensaba, Edward no hizo ni dijo nada. Tan solo bajó el rostro y tomó asiento de la enorme cama. Cerró los ojos y asió la sabana fuertemente con una de sus manos sangrantes, se llevó el puño con la delgada tela a el rostro e inhaló el perfume de Bella, volviendo a cerrar los ojos y suspirando con gesto atormentado.
-Déjame solo.- sentenció al cabo de unos instantes. Alice lo miró un par de veces sin decir nada antes de caminar hacia la puerta y desmaterializarse.
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Por lo general nadie entiende de medias partes. Ni de medias verdades. Todo ha de ser blanco o negro. No existe el gris, y mucho menos dentro del punto de vista donde se halle el problema.
Cielo o infierno. Verdad o mentira. Claro u oscuro.
Pero existe el gris. Existe algo más allá del cielo y por supuesto del infierno.
¿Dónde van las almas perdidas que no encuentran el lugar ni en un sitio ni en otro?
¿Cómo puede ser la vida de un ángel que ha sido castigado? ¿Cómo puede ser la vida de un ángel caído después de refugiarse en los brazos de un demonio? ¿Cómo puede vivir ese ángel perdido en las arenas del mal, si tan sólo ha sentido el amor y la verdad del gran padre y de sus hermanos?
Esme, miró a la muchacha que se hallaba adormilada en su pequeña estancia. La había dejado vencida por el fuerte control sensorial y por supuesto por aquel viaje que sin esperarlo había hecho de nuevo…aunque esta vez hubiera sido por su propia voluntad.
Era bella, pero sin duda había heredado todos los rasgos de su padre.
Esme le acarició el pómulo, con su mano etérea y suspiró.
-Isabella.- susurró con un tremendo amor, que llegó a la muchacha como un bálsamo caliente.
Bella se movió ligeramente. Sus músculos estaban entumecidos y aunque deseaba despertar de aquel embotamiento, su cuerpo no respondía. Ella estaba despierta…pero su cuerpo no lograba moverse.
Sintió el terror agujerearle todas las células de su cuerpo y gritó, pero su boca no se abrió y su cuerpo no se sacudió como ella lo estaba haciendo.
Alguien estaba con ella. La misma presencia que irrumpió en la habitación apartándola de todos ellos. Sólo por aquella razón debía de estar agradecida, aunque estuviese paralizada en aquellos momentos. ¿Pero como podía ver el rostro casi transparente de aquella mujer si no podía sentir como se abrían sus ojos?
La mujer se acercó a ella y Bella se dio cuenta que flotaba….
Quiso desmayarse pero no pudo. Su mente estaba increíblemente lúcida. Podía sentir , podía ver, oír, pero sus músculos no respondían y aquello fue acrecentando el terror que la atenazaba.
-No temas.- una voz llegó a ella y seducida por su tranquilidad, pareció calmar un poco su estado.- No temas preciosa niña. Todo estará bien. Todo pasará y cuando pase, todo volverá a ser como debió de haber sido…absolutamente todo.
La Bella consciente quiso preguntar, pero no podía hablar….y se maldijo por ello. Tenía tantas preguntas que hacerle. Volvió a fijar aquellos ojos invisibles de su alma en aquella mujer.
Era bella…perfecta y su sonrisa era más que amable, la acariciaba con aquellas manos que se traslucían y la besaba con una adoración digna de una madre…. Bella sintió el dolor de su alma…y peleó con ella misma para no volver a sentir el odio de su verdadera madre, fijó la vista de sus ojos invisibles en aquella presencia y quiso perderse en aquel rostro que enjugaba su cara y la besaba , emanando ondas de amor a su alma desarmada.
“¿Quién eres tú?.- preguntó finalmente con aquella boca de su alma, sin que su cuerpo se inmutara.
La presencia sonrió y acarició de nuevo el rostro de Bella.
-Mi preciosa niña…¿Quién te dice tu alma que soy? Mira con los ojos de tu alma mi adorada y añorada Isabella….Abre ese tercer ojo para mí…este es el momento…¡abrelo!.- Le urgió aquella voz, amable pero enérgica al mismo tiempo.
Bella sintió correr aquel amor tan grande por su alma, enredando en todo lo que ella era en esencia, agarrando cada fibra mortal y besándola con fervor. Acunándose en aquellos ojos color avellana y sintiendo la necesidad de ser abrazada hasta el final de sus días.
Era una presencia que nunca conoció, pero que en aquellos momentos la envolvía y la hacía sentirse tan querida que le dieron ganas ponerse a llorar como una loca….
….aquella presencia, mujer o lo que fuese…era su madre.
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TIEMPO DESPUES….
-Debemos de hacer lo que sea. Pero ya.- Emmet se habia vestido con sus mejores ropas de gala y observaba a su padre que mantenía la vista perdida en el gran retrato de Sulpícia, enajenado.- ¿Padre, me estas escuchando? Si no tomamos una decisión inmediata esto será un apocalipsis infernal. Después de lo que ha ocurrido con Edward….él debe de hacerse cargo o entonces…
-¿Has hablado con él?.- preguntó de repente su padre, mirándolo a los ojos.
Emmet se dió cuenta que su padre parecía haber envejecido enormemente en aquellas escasas semanas. El desconsuelo de Edward lo estaba matando.
Edward…había desaparecido. Después de que Bella también lo hubiera hecho, a él se lo tragaron los mismísimos infiernos y no habían podido saber nada de su paradero.
-Padre, no sabemos nada de Edward.
-Él es mi primogénito, Emmmet. Él es Edward I. Entiéndeme hijo. Tú no estas educado para llevar este trabajo tan pesado. Tu misión es otra, más férrea y cruenta.
-Pero….
-Necesitamos algo que lo haga volver….algo que lo haga reaccionar allá donde esté.- Aro pensó en Alice, eran mellizos y tenían un vinculo demasiado fuerte. – Que dices de Alice.¿ Ella no te ha dicho donde se halla Edward?
Emmet negó con la cabeza y bajó el rostro compungido.
- Tenemos que tomar una decisión padre…nos ha costado mucho formar lo que tenernos hasta ahora…y se están levantando contra nosotros la mayor parte de los demonios de el clan Denali, en la tierra de Amenek…
-Confío en mi hijo, Emmet. Edward aparecerá.- sentenció, completamente ido.
-¿Y si no lo hace?
-Traéme a Alice.- enunció rotundo con la mirada inquisitiva….
Habían sido las semanas más duras de su existencia.
Ver como su familia se desmoronaba poco a poco no ayudaba a la relación en ciernes que tenia con Jasper.
El demonio la había ido a buscar casi cada noche después de que hicieran el amor como si no hubiese un mañana, pero los últimos tiempos estaba demasiado preocupada por el futuro de su mundo y por el de su hermano mellizo.
Edward estaba enterrado en vida. Todos pensaban que se había marchado, pero la realidad no era aquella. Él seguía estando en el infierno, hospedado como uno más en la mina de almas, en la cual Jasper había trabajado.
Por alguna razón que Alice no entendía él había ido a parar allí y trabajaba como un jornalero mas, en desviar las almas al purgatorio o desquiciadas en el rio del tártaro.
En la más absoluta soledad y con el alma destrozada por la desaparición de su esposa; como él la llamaba. Alice podía sentir el tremendo dolor que lo atenazaba, muriendo como él por dentro y consolándolo cuando de vez en cuando se materializaba a su lado, harta de verlo llorar.
Pero la ruina iba a llegar a sus vidas de una manera u otra. Si Edward no conseguía salir de aquel dolor y dar la cara frente al consejo, aunque fuese sin la compañía de su esposa, los insurgentes se levantarían como lo hicieron antaño y su reinado se defendería con una guerra infernal, que daría paso a otro cambio evolutivo en su especie.
Perdida en sus pensamientos , se asustó al ver a Emmet parado en el umbral de su puerta cerrada, mirándola con detenimiento y terriblemente serio.
-Padre te manda llamar. Quiere preguntarte por Edward…él cree que tú sabes dónde se encuentra.- Emmet caminó hacia su hermana y se puso de rodillas .- Hermana…dime. ¿Sabes donde esta mi hermano?
Alice cerró los ojos y suspiró asintiendo fuertemente con la cabeza.
Emmet se levantó y apretó la mandíbula.
- Debes de hablar con él, hacerle comprender que si no vuelve la vida tal y como la conocemos aquí… cambiará….arriesgando y perdiendo a muchos seres que amamos…
-¿Crees que no lo sé?.- se defendió la pequeña.- Pero no me escucha. Sólo piensa en ella…en Bella. Emmet, nunca en mi existencia he visto a un demonio tan enamorado ….¡A quien debemos buscar es a Bella, no a Edward! ¿ Si Bella vuelve, él lo hará!
Emmet se pasó una mano por su oscura cabeza, llena de rizos.
-¿Y tienes idea de donde puede estar?
-Creo que podemos volver a la tierra….quizás esté allí
¿Y porque debería estar allí?.- preguntó Emmet contrariado…
Alice pensó que su hermano no había nacido para pensar…tan solo para luchar y follarse a su mujer rubia.
-Ella es humana, Emmett. ¿Dónde va a estar?
Emmet asintió y ofreció su mano a Alice.
-Acompáñame hermana. Hemos de hablar con nuestro padre.
lunes, 23 de enero de 2012
Demon Prince
DEMON PRINCE.
-No. Han estado jugando conmigo durante años. Él, su padre y la maldita de su hermana. Me han tendido una trampa para meterme aquí. ¿El infierno? ¡Si esto es el infierno te aseguro hermana que yo he vivido en un sitio mucho peor que este! ¡Pero no quiero mas infiernos en mi vida, se acabó! Me han estado velando la realidad, como no sé cómo, pero lo voy a averiguar, te lo aseguro.! ¡Maldigo a Edward y a todos los de su jodida estirpe!
-¿Y ahora…?....¿Te vas a revelar a tu marido?.- preguntó Rosalie, temerosa.
-¿Qué marido? Edward no es nada mio…ni lo será.- sentenció Bella en tono firme.
-Pero…- Rosalie titubeó.
-¿Me ayudaras a salir de aquí?....Por favor….- rogó Bella, acariciando la delicada mano de su hermana melliza.
Rosalie, sintió la presencia de Edward no muy lejos de donde ellas estaban. Estaba escuchándolo todo.
-Si.- dijo finalmente la rubia, sabiendo que todo caería en saco roto, pues sabia que ciertamente, Edward no lo iba a permitir.
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 36.
-Lo siento. No he podido llegar antes.- Carlisle Cullen bajaba de su Audi último modelo y caminaba para apretar su mano fuertemente con la del moreno indio, Jacob Black. Éste había estado esperando pacientemente a la salida de la reserva. Lo que debían de hablar era delicado y debía de ponerlo en antecedentes antes de hablar con su padre; el actual chamán de la tribu.
-No se preocupe. Somos marionetas en manos del tiempo.- el joven rió.- Mi padre lo espera, pero antes me gustaría explicarle algo de lo que ocurre…no se lo tome a mal, pero esto supera los límites de lo normal. ¿Me entiende?
La mirada de Jacob era intensa y en aquellos ojos como navajas oscuras se podía preveer mucho más de lo que sus escasas palabras dictaban.
-A estas alturas de mi vida, créeme que estoy preparado para cualquier cosa. – dijo sin objeción el rubio, siguiendo los pasos de Jacob, que había comenzado andar en dirección a la playa que se ubicaba en la reserva.
-Dígame señor Cullen ¿Usted cree en el demonio…? ¿Cree en Dios?.- Jacob se había girado abruptamente y había lanzado aquella pregunta a Carlisle sin contemplaciones. Él meditó unos segundos lo que iba a responder y bajó la cabeza, mientras un estremecimiento nauseabundo lo atravesaba de cabeza a pies. Alzó la cabeza para contemplar el horizonte y pudo ver una bandada de pájaros que se desperdigaban entre sí; uno cayó al suelo antes de forzar un agudo graznido.
-Sí.- se oyó decir mientras el pájaro caía justo en medio de sus cuerpos. Ambos se miraron y observaron acto seguido al pájaro muerto. No tenia ojos…alguien se los había arrancado.
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Alice se había despedido de Jasper minutos antes de caminar por el gran pasillo de las antorchas. Los guardias se hallaban algo nerviosos y al final del pasillo; justo a la entrada del gran salón de Princeps, se hallaban sus dos hermanos y su padre. Observó con detenimiento sus actitudes y se paró en seco. Había serios problemas en el entorno de su familia y un detonante: Bella. Ella ya sabía todo, o por lo menos lo suficiente para que todos ellos tuviesen aquellas caras de circunstancia. Después de tantos años, ella le debía muchas explicaciones e iba estar encantada de dárselas. ¡Toda la culpa la había tenido Edward! Él debió de cerciorarse bien si era Josephine la elegida….el muy cabrón se había pasado por la piedra a las dos hermanas, haciendo esto. A la elegida y la que no lo era.
Todos ellos depararon en la pequeña súcubo y se giraron para observarla, fue Aro el que habló primero.
-Hueles diferente hija….veo que tu súcubo ha despertado….
Alice enrojeció levemente y bajó la cabeza, pero fue brevemente, los pasos de alguien acercándose a ellos la hizo alzarla de nuevo para ver de quien se trataba.
-Tú.- la voz de Bella fue como una lanza envenenada.- Te acercaste a mí solo por la idea de que tu hermano tenía que follarme..¿verdad? No era suficiente con tener a una hermana a sus pies, debía de tener a las dos babeando por él. ¡Maldita! Intentaste metérmelo por los ojos , aunque no lo podía ni ver…todo para eso…para encerrarme aquí. En este sitio de mierda, que no sé todavía lo que es. ¿Qué clase de secta sois que os creéis demonios? ¡Demonios! .- Bella comenzó a reir como una histérica, haciendo que Alice comenzara a preocuparse seriamente.
-Ha desaparecido el glamour.- susurró Alice, mirando a su hermano Edward, a la misma vez que éste observaba a Bella horrorizado.
-¡Que glamour! ¡Vosotros y vuestro jodido vocabulario de mierda! ¡Quiero salir de aquí! ¡Ahora! ¡Rosalie, ayúdame!
Bella volvió los ojos a su hermana y ésta negó débilmente. Vió como Rosalie se alejaba lentamente de ella y en su lugar se posicionaba el ser que la había despojado de su verdadera vida hacia días. Aquel era su único mal, su demonio personal.
Vió como él quiso tocarla. Asirla por la cintura y Bella saltó hacia atrás. No quería que aquel bastardo la tocara nunca mas en su jodida vida. ¡Lo odiaba! ¡Los odiaba a todos! Incluso a aquella hermana suya que había recién descubierto. Habiendo faltado a su promesa de ayudarla a escapar de allí, de donde mierda estuviesen escondidos.
-Ahavá…
-¡No me llames así, maldito! No, si no sabes lo que significa. Yo no soy nada tuyo y tu muchísimo menos para mí. ¿Con que derecho me traes aquí para hacerme perder el sentido? ¡Yo nunca debí de entregarme a ti! .- Bella agachó la cabeza, otra vez se sentía adolorida, pero aquello no importaba. En aquellos momentos lo único que quería era pedir explicaciones y ponerlos en su lugar a todos.- Era virgen…maldita sea. ¡Virgen! ¡¡Me hicisteis creer que había tenido relaciones con otros hombres! ¡Tú…me llevaste al ginecólogo de cabecera de tu familia!- gritó, señalando a Alice.- ¿De dónde coño os habéis escapado? ¿ Del libro de la semilla del Diablo? .- Volvió a reir histérica.- Todos compinchados para que una chica normal y torpe como yo se metiera en la cama de ….él- Bella miró a los ojos a Edward y suspiró agotada.- Creo que deberías haberos buscado a otra...¿O todo esto es por Josephine? ¡Sii! Es por ella. ¿verdad?.- dijo caminado de nuevo hacia Edward.- Debiste ir a buscarla hace siete años …nada de esto hubiese pasado. Yo estaría con Carlisle y tú con ella….que es la que todos ustedes se merecen.
-Bella…déjame que te explique. Entonces quizás entiendas.- La voz de Alice resurgió como un dulce repicar de campanillas en la refriega, que llamó la atención de la castaña.
-¿Explicar? ¿Qué tenéis que explicarme? ¿Hay alguna verdad en todo esto? Si soy honesta dudo hasta que Rosalie sea mi hermana….ya no me creo nada de ustedes…absolutamente nada. – Bella, volvió a pasarse una mano por la frente; sudaba.- Si hay una pizca de honestidad en vuestros corazones, dejadme salir de aquí. No diré nada. No os denunciaré. Sera como si no hubierais existido. Os lo juro. Tenéis mi palabra. – Bella los miró a todos. Uno a uno.- Quiero cerrar lo ojos y olvidarme de que alguna vez habéis existido.
Aro se acercó a ella a velocidad sobrehumana y pegó sus labios al oído de ella, susurrándole, haciendo que su mandíbula se desencajara por el terror del recuerdo.
-¿Recuerdas aquella sesión de espiritismo, Bella? ¿Recuerdas como tus dos desafortunadas compañeras de clase preguntaron si existía el Demonio?
Bella sintió su cráneo estallar. Pero aún y así mantuvo la compostura mirando fijamente a Edward. La voz de Aro, que hasta ahora le había parecido casi paternal. En aquellos momentos era como un cuchillo afilado e hiriente. Los escalofríos tomaron el control de su cuerpo y creyó perder el sentido, antes de decirse a sí misma que tenía que terminar de escuchar lo que aquel se tenía que decir. Ser libre. Saber la verdad.
-¿Recuerdas la contestación?.- Bella se encogió de absoluto terror y los miró a todos de nuevo, temblorosa y asintiendo.- “Yo soy él”.- susurró Aro en un silbido que hizo que Bella se apoyara con las rodillas en el suelo. Cayendo como una muñeca y llevándose las manos al rostro.- ¿Recuerdas tu pregunta?.- Preguntó Aro esta vez en un tono mucho más alto.- ¿La recuerdas?
Bella se tiró al suelo y rezó a Dios para perder la consciencia, para morirse. Cualquier cosa, para salir de allí. Sintió como su cuerpo no paraba de moverse y como unos brazos que le asqueaban la recogían del suelo y la llevaban Dios sabia donde. Pero ella rezaba y rezaba dentro de aquel dolor mezclado con terror. Edward I. Recordó el vaso, la cartulina y el nombre de aquél que algún dia seria su esposo, según la oüja. Edward…..era Edward y aquellos que la rodeaban…todo lo que la rodeaba era absoluta maldad.
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Billy Black, era un hombre de mediana edad, postrado en una silla de ruedas. Carlisle se sintió intimidado. Los esperaban varios hombres, todos indios. Al verlo caminar en compañía de Jacob, relajaron todos los músculos.
El rostro pálido, venía a buscar respuestas y el hijo del gran Chaman Efhraín Black se las iba a dar. De eso no cabía duda.
Jacob llegó hasta su padre y lo saludó con un afectuoso abrazo. El hombre no despegó la vista del rubio, que algo incómodo, miró hacia otro lado y observó atentamente el lugar donde se hallaba. Era una casa destartalada. Pero limpia y confortable. Le llamó fuertemente la atención, varios dreamcatchers que colgaban de las paredes y frunció el ceño.
Había un pequeño fuego a tierra y una encantadora vitrina desgastada por el tiempo en color ocre. Presidiendo aquel mueble estaba el retrato de un hombre con piel arrugada y ojos de águila. Un temor desconocido recorrió la espalda de Carlisle Cullen, sin duda aquel hombre era el fallecido Efhaín Black, también llamó la atención, una pequeña fotografía de Bella con Jacob; no debían de tener mas de 17 años.
-Nos la tomaron después del incidente con sus dos compañeras de clase.- la voz de Jacob sonó a su lado y Carlisle se giró para contemplarlo.
Jacob agarró con gesto triste la foto enmarcada con un suave ribete azul y suspiró antes de continuar.
- Bella tardó demasiado en saber que le había ocurrido a Lauren Mallory y Jessica Stanley. Todos creyeron que fueron accidentes, pero la realidad a veces, supera la ficción y éste es el caso.- Jacob, dejó el retrato de nuevo en la repisa del mueble y miró a su padre.
Todo el gentío que ocupaba la casa de los Black en un principio habia desaparecido quedando tan solo ellos tres, que se miraban los unos a los otros con gesto tenso.
-Sea lo que sea, estoy abierto a escuchar. Bella ha desaparecido sin dejar ningún rastro. Mi esposa también lo ha hecho …algo me dice que todo esto tiene que ver con Edward y su hermana Alice, de los que no tengo información ni de su apellido.- Carlisle tomó asiento, cuando recibió la orden por un gesto del patriarca de los Black. Éste cerró los ojos lentamente y unos breves segundos, después los volvió abrir abriendo la boca para comenzar a hablar.
-Mis antepasados los han visto vagar por este mundo buscando a compañeras esporádicas toda la vida. Utilizándolas , para luego engendrar hijos crueles que han llevado al mundo al abismo y la corrupción. Todos ellos, amparados por el mal han gobernado sin que nadie les hiciera sombra y aniquilando a quien lo intentara. Pero de un tiempo a esta parte, todo parece haber cambiado. Extrañamente calmado. Una fingida balsa de aceite donde todo parece comenzar a hervir. – Billy Black, sonrió débilmente a Carlisle .- Nadie supo ver en Isabella Swan su verdadero espíritu. La edulcorada aura de su alma. Ni si quiera mi hijo.- al decir esto, miró a Jacob por encima del su hombro, que escuchaba atento detrás de su padre con los brazos cruzados.- La balanza, siempre ha estado inclinada hacia el bien, aunque los actos malvados de hombres malvados, hiciesen ver lo contrario. Pero ahora hay un clima de corrupción y falta de valores que repugna. El demonio campa en este mundo a sus anchas, sabiéndose adorado por muchos. Ya que nadie cree en ese Dios que el mundo ha clamado durante siglos. Ellos creen que los ha abandonado, nadie cree en milagros ni en apariciones Marianas. Todo el mundo tacha a las personas que dicen haber visto algo de divinidad como locas o transtornadas. Pero en cambio, si susurran que han hecho un pacto con el demonio o que es miembro de una secta satánica, todo el mundo lo cree… o por lo menos crean la semilla de la duda en quien escucha. Dios dejó de tener credibilidad por mucho tiempo… y eso esta hiriendo a nuestro mundo mortalmente.
Carlisle negó silenciosamente y se pasó una mano por la frente. No comprendía nada, pero estaba allí para escuchar, para obtener respuestas y creía firmemente que las iba a obtener. Así que formuló la pregunta. La única pregunta que le interesaba que le contestaran.
-¿Usted sabe donde esta Bella? ¿Podría decirme donde ir a buscarla?- preguntó con decisión, aunque su gesto era el de un hombre abatido y triste.
-Bella está con él.- espetó Jacob seco.- Él se la ha llevado…con la abominación de hermana que tiene…
-Bueno… ¿Y entonces…? ¿Qué haces aquí hablando de demonios y de Dioses? - preguntó Carlisle, alzando levemente la voz.
-Bella es la
invitada de honor en los infiernos. De mano del mismo demonio y sus hijos.- Billy esperó la reacción del rubio que mudó el color de su rostro de inmediato.- Está sentenciada. .- La voz de Billy Black era un ronco susurro que puso a Carlisle los pelos de punta.
-¿Sentenciada? ¡Maldita sea! ¿A qué coño está sentenciada Bella? ¿Y por qué? .- Carlisle se había levantado y gritaba desquiciado, según iba asimilando la situación.
-Es la elegida para el primogénito del Demonio, ella parirá sus hijos. – Billy Black cerró los ojos y comenzó a susurrar palabras que Carlisle no lograba comprender. Lo miró horrorizado y buscó en los ojos de Jacob alguna respuesta. Algo que lo calmara…algo que degollara aquel clima de ansiedad que lo tenía al borde del precipicio.
-Está rezando.- susurró Jacob, tan abatido como el mismo Carlisle.- Por Bella. Morir será mejor que vivir lo que el futuro le tiene reservado…..
.
.
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.
Alice contemplaba a Bella desde un rincón de la habitación de Edward. La muchacha en estado de shock, miraba un punto indeterminado de la habitación. Sus ojos chocolates, habían perdido el brillo y su boca era una fina línea apretada.
Atrás quedaban los gritos y rugidos de Edward, hacia Aro. Después de que Bella hubiese caído al suelo, Edward se había abalanzado hacia su padre y había comenzado a increparle, convirtiéndose aquella escena en algo completamente Dantesco. Ambos se habían enfrascado en una pelea con los puños cerrados…bueno, mas bien había sido Edward el que maldecía y asestaba puñetazos a su padre en el rostro…
Alice, se limpió las lágrimas con los puños cerrados y comenzó a hipar presa de una inusitada desesperación. ¿ Era correcto lo que habían hecho con Bella?
La habían manipulado como una muñeca en todo momento. Esperando que Edward reaccionara ante la verdad. No teniendo en cuenta en ningún momento sus sentimientos y apartándola de aquel mortal; que según Edward, ella amaba.
Emmet había intentado separar a Edward de su padre, metiéndose entre medio, pero había sido inútil. Edward estaba desencajado por el dolor y no escuchaba a razones. Emmett, también gritó a Aro, echándole en cara algo que tenía que ver con Carlisle y con Bella…algo que Edward no sabía y que era de vital importancia para su relación.
¿Qué relación? Nunca la había habido. Bella había sido un triste títere en manos de todos ellos, desde el mismo momento que Josephine y ella se presentaron en su casa, siete años antes.
¿Y si el tiempo pudiese paralizarse? ¿Y si alguien le diera la vuelta al reloj para que todo siguiera su curso?
Edward hubiese sido feliz con Josephine y de buen seguro Bella lo hubiera sido con aquel humano rubio.
Alice se acercó a Bella para acariciarle el rostro, que seguía inexpresivo y con los ojos perdidos en la nada. Viéndola así de indefensa, tumbada en aquella cama, quiso cambiarse por ella y redimirse en su dolor. Porque aquella muchacha no se merecía lo que habían hecho con ella, forzándola a una vida que sin lugar a dudas ella no hubiese querido tener y a un amor que no la merecía. Porque si era sincera, su hermano no la merecía por mucho que dijera amarla.
Se sentó frente a ella y susurró su nombre sin que ella reaccionara. Los gritos de Edward ahora eran más audibles, sus pasos…los puñetazos en aquella puerta donde ambas estaban guarecidas. La pequeña súcubo, susurró ayuda al viento y una iluminária cruzó aquella habitación……
Continuará…
-No. Han estado jugando conmigo durante años. Él, su padre y la maldita de su hermana. Me han tendido una trampa para meterme aquí. ¿El infierno? ¡Si esto es el infierno te aseguro hermana que yo he vivido en un sitio mucho peor que este! ¡Pero no quiero mas infiernos en mi vida, se acabó! Me han estado velando la realidad, como no sé cómo, pero lo voy a averiguar, te lo aseguro.! ¡Maldigo a Edward y a todos los de su jodida estirpe!
-¿Y ahora…?....¿Te vas a revelar a tu marido?.- preguntó Rosalie, temerosa.
-¿Qué marido? Edward no es nada mio…ni lo será.- sentenció Bella en tono firme.
-Pero…- Rosalie titubeó.
-¿Me ayudaras a salir de aquí?....Por favor….- rogó Bella, acariciando la delicada mano de su hermana melliza.
Rosalie, sintió la presencia de Edward no muy lejos de donde ellas estaban. Estaba escuchándolo todo.
-Si.- dijo finalmente la rubia, sabiendo que todo caería en saco roto, pues sabia que ciertamente, Edward no lo iba a permitir.
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 36.
-Lo siento. No he podido llegar antes.- Carlisle Cullen bajaba de su Audi último modelo y caminaba para apretar su mano fuertemente con la del moreno indio, Jacob Black. Éste había estado esperando pacientemente a la salida de la reserva. Lo que debían de hablar era delicado y debía de ponerlo en antecedentes antes de hablar con su padre; el actual chamán de la tribu.
-No se preocupe. Somos marionetas en manos del tiempo.- el joven rió.- Mi padre lo espera, pero antes me gustaría explicarle algo de lo que ocurre…no se lo tome a mal, pero esto supera los límites de lo normal. ¿Me entiende?
La mirada de Jacob era intensa y en aquellos ojos como navajas oscuras se podía preveer mucho más de lo que sus escasas palabras dictaban.
-A estas alturas de mi vida, créeme que estoy preparado para cualquier cosa. – dijo sin objeción el rubio, siguiendo los pasos de Jacob, que había comenzado andar en dirección a la playa que se ubicaba en la reserva.
-Dígame señor Cullen ¿Usted cree en el demonio…? ¿Cree en Dios?.- Jacob se había girado abruptamente y había lanzado aquella pregunta a Carlisle sin contemplaciones. Él meditó unos segundos lo que iba a responder y bajó la cabeza, mientras un estremecimiento nauseabundo lo atravesaba de cabeza a pies. Alzó la cabeza para contemplar el horizonte y pudo ver una bandada de pájaros que se desperdigaban entre sí; uno cayó al suelo antes de forzar un agudo graznido.
-Sí.- se oyó decir mientras el pájaro caía justo en medio de sus cuerpos. Ambos se miraron y observaron acto seguido al pájaro muerto. No tenia ojos…alguien se los había arrancado.
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Alice se había despedido de Jasper minutos antes de caminar por el gran pasillo de las antorchas. Los guardias se hallaban algo nerviosos y al final del pasillo; justo a la entrada del gran salón de Princeps, se hallaban sus dos hermanos y su padre. Observó con detenimiento sus actitudes y se paró en seco. Había serios problemas en el entorno de su familia y un detonante: Bella. Ella ya sabía todo, o por lo menos lo suficiente para que todos ellos tuviesen aquellas caras de circunstancia. Después de tantos años, ella le debía muchas explicaciones e iba estar encantada de dárselas. ¡Toda la culpa la había tenido Edward! Él debió de cerciorarse bien si era Josephine la elegida….el muy cabrón se había pasado por la piedra a las dos hermanas, haciendo esto. A la elegida y la que no lo era.
Todos ellos depararon en la pequeña súcubo y se giraron para observarla, fue Aro el que habló primero.
-Hueles diferente hija….veo que tu súcubo ha despertado….
Alice enrojeció levemente y bajó la cabeza, pero fue brevemente, los pasos de alguien acercándose a ellos la hizo alzarla de nuevo para ver de quien se trataba.
-Tú.- la voz de Bella fue como una lanza envenenada.- Te acercaste a mí solo por la idea de que tu hermano tenía que follarme..¿verdad? No era suficiente con tener a una hermana a sus pies, debía de tener a las dos babeando por él. ¡Maldita! Intentaste metérmelo por los ojos , aunque no lo podía ni ver…todo para eso…para encerrarme aquí. En este sitio de mierda, que no sé todavía lo que es. ¿Qué clase de secta sois que os creéis demonios? ¡Demonios! .- Bella comenzó a reir como una histérica, haciendo que Alice comenzara a preocuparse seriamente.
-Ha desaparecido el glamour.- susurró Alice, mirando a su hermano Edward, a la misma vez que éste observaba a Bella horrorizado.
-¡Que glamour! ¡Vosotros y vuestro jodido vocabulario de mierda! ¡Quiero salir de aquí! ¡Ahora! ¡Rosalie, ayúdame!
Bella volvió los ojos a su hermana y ésta negó débilmente. Vió como Rosalie se alejaba lentamente de ella y en su lugar se posicionaba el ser que la había despojado de su verdadera vida hacia días. Aquel era su único mal, su demonio personal.
Vió como él quiso tocarla. Asirla por la cintura y Bella saltó hacia atrás. No quería que aquel bastardo la tocara nunca mas en su jodida vida. ¡Lo odiaba! ¡Los odiaba a todos! Incluso a aquella hermana suya que había recién descubierto. Habiendo faltado a su promesa de ayudarla a escapar de allí, de donde mierda estuviesen escondidos.
-Ahavá…
-¡No me llames así, maldito! No, si no sabes lo que significa. Yo no soy nada tuyo y tu muchísimo menos para mí. ¿Con que derecho me traes aquí para hacerme perder el sentido? ¡Yo nunca debí de entregarme a ti! .- Bella agachó la cabeza, otra vez se sentía adolorida, pero aquello no importaba. En aquellos momentos lo único que quería era pedir explicaciones y ponerlos en su lugar a todos.- Era virgen…maldita sea. ¡Virgen! ¡¡Me hicisteis creer que había tenido relaciones con otros hombres! ¡Tú…me llevaste al ginecólogo de cabecera de tu familia!- gritó, señalando a Alice.- ¿De dónde coño os habéis escapado? ¿ Del libro de la semilla del Diablo? .- Volvió a reir histérica.- Todos compinchados para que una chica normal y torpe como yo se metiera en la cama de ….él- Bella miró a los ojos a Edward y suspiró agotada.- Creo que deberías haberos buscado a otra...¿O todo esto es por Josephine? ¡Sii! Es por ella. ¿verdad?.- dijo caminado de nuevo hacia Edward.- Debiste ir a buscarla hace siete años …nada de esto hubiese pasado. Yo estaría con Carlisle y tú con ella….que es la que todos ustedes se merecen.
-Bella…déjame que te explique. Entonces quizás entiendas.- La voz de Alice resurgió como un dulce repicar de campanillas en la refriega, que llamó la atención de la castaña.
-¿Explicar? ¿Qué tenéis que explicarme? ¿Hay alguna verdad en todo esto? Si soy honesta dudo hasta que Rosalie sea mi hermana….ya no me creo nada de ustedes…absolutamente nada. – Bella, volvió a pasarse una mano por la frente; sudaba.- Si hay una pizca de honestidad en vuestros corazones, dejadme salir de aquí. No diré nada. No os denunciaré. Sera como si no hubierais existido. Os lo juro. Tenéis mi palabra. – Bella los miró a todos. Uno a uno.- Quiero cerrar lo ojos y olvidarme de que alguna vez habéis existido.
Aro se acercó a ella a velocidad sobrehumana y pegó sus labios al oído de ella, susurrándole, haciendo que su mandíbula se desencajara por el terror del recuerdo.
-¿Recuerdas aquella sesión de espiritismo, Bella? ¿Recuerdas como tus dos desafortunadas compañeras de clase preguntaron si existía el Demonio?
Bella sintió su cráneo estallar. Pero aún y así mantuvo la compostura mirando fijamente a Edward. La voz de Aro, que hasta ahora le había parecido casi paternal. En aquellos momentos era como un cuchillo afilado e hiriente. Los escalofríos tomaron el control de su cuerpo y creyó perder el sentido, antes de decirse a sí misma que tenía que terminar de escuchar lo que aquel se tenía que decir. Ser libre. Saber la verdad.
-¿Recuerdas la contestación?.- Bella se encogió de absoluto terror y los miró a todos de nuevo, temblorosa y asintiendo.- “Yo soy él”.- susurró Aro en un silbido que hizo que Bella se apoyara con las rodillas en el suelo. Cayendo como una muñeca y llevándose las manos al rostro.- ¿Recuerdas tu pregunta?.- Preguntó Aro esta vez en un tono mucho más alto.- ¿La recuerdas?
Bella se tiró al suelo y rezó a Dios para perder la consciencia, para morirse. Cualquier cosa, para salir de allí. Sintió como su cuerpo no paraba de moverse y como unos brazos que le asqueaban la recogían del suelo y la llevaban Dios sabia donde. Pero ella rezaba y rezaba dentro de aquel dolor mezclado con terror. Edward I. Recordó el vaso, la cartulina y el nombre de aquél que algún dia seria su esposo, según la oüja. Edward…..era Edward y aquellos que la rodeaban…todo lo que la rodeaba era absoluta maldad.
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Billy Black, era un hombre de mediana edad, postrado en una silla de ruedas. Carlisle se sintió intimidado. Los esperaban varios hombres, todos indios. Al verlo caminar en compañía de Jacob, relajaron todos los músculos.
El rostro pálido, venía a buscar respuestas y el hijo del gran Chaman Efhraín Black se las iba a dar. De eso no cabía duda.
Jacob llegó hasta su padre y lo saludó con un afectuoso abrazo. El hombre no despegó la vista del rubio, que algo incómodo, miró hacia otro lado y observó atentamente el lugar donde se hallaba. Era una casa destartalada. Pero limpia y confortable. Le llamó fuertemente la atención, varios dreamcatchers que colgaban de las paredes y frunció el ceño.
Había un pequeño fuego a tierra y una encantadora vitrina desgastada por el tiempo en color ocre. Presidiendo aquel mueble estaba el retrato de un hombre con piel arrugada y ojos de águila. Un temor desconocido recorrió la espalda de Carlisle Cullen, sin duda aquel hombre era el fallecido Efhaín Black, también llamó la atención, una pequeña fotografía de Bella con Jacob; no debían de tener mas de 17 años.
-Nos la tomaron después del incidente con sus dos compañeras de clase.- la voz de Jacob sonó a su lado y Carlisle se giró para contemplarlo.
Jacob agarró con gesto triste la foto enmarcada con un suave ribete azul y suspiró antes de continuar.
- Bella tardó demasiado en saber que le había ocurrido a Lauren Mallory y Jessica Stanley. Todos creyeron que fueron accidentes, pero la realidad a veces, supera la ficción y éste es el caso.- Jacob, dejó el retrato de nuevo en la repisa del mueble y miró a su padre.
Todo el gentío que ocupaba la casa de los Black en un principio habia desaparecido quedando tan solo ellos tres, que se miraban los unos a los otros con gesto tenso.
-Sea lo que sea, estoy abierto a escuchar. Bella ha desaparecido sin dejar ningún rastro. Mi esposa también lo ha hecho …algo me dice que todo esto tiene que ver con Edward y su hermana Alice, de los que no tengo información ni de su apellido.- Carlisle tomó asiento, cuando recibió la orden por un gesto del patriarca de los Black. Éste cerró los ojos lentamente y unos breves segundos, después los volvió abrir abriendo la boca para comenzar a hablar.
-Mis antepasados los han visto vagar por este mundo buscando a compañeras esporádicas toda la vida. Utilizándolas , para luego engendrar hijos crueles que han llevado al mundo al abismo y la corrupción. Todos ellos, amparados por el mal han gobernado sin que nadie les hiciera sombra y aniquilando a quien lo intentara. Pero de un tiempo a esta parte, todo parece haber cambiado. Extrañamente calmado. Una fingida balsa de aceite donde todo parece comenzar a hervir. – Billy Black, sonrió débilmente a Carlisle .- Nadie supo ver en Isabella Swan su verdadero espíritu. La edulcorada aura de su alma. Ni si quiera mi hijo.- al decir esto, miró a Jacob por encima del su hombro, que escuchaba atento detrás de su padre con los brazos cruzados.- La balanza, siempre ha estado inclinada hacia el bien, aunque los actos malvados de hombres malvados, hiciesen ver lo contrario. Pero ahora hay un clima de corrupción y falta de valores que repugna. El demonio campa en este mundo a sus anchas, sabiéndose adorado por muchos. Ya que nadie cree en ese Dios que el mundo ha clamado durante siglos. Ellos creen que los ha abandonado, nadie cree en milagros ni en apariciones Marianas. Todo el mundo tacha a las personas que dicen haber visto algo de divinidad como locas o transtornadas. Pero en cambio, si susurran que han hecho un pacto con el demonio o que es miembro de una secta satánica, todo el mundo lo cree… o por lo menos crean la semilla de la duda en quien escucha. Dios dejó de tener credibilidad por mucho tiempo… y eso esta hiriendo a nuestro mundo mortalmente.
Carlisle negó silenciosamente y se pasó una mano por la frente. No comprendía nada, pero estaba allí para escuchar, para obtener respuestas y creía firmemente que las iba a obtener. Así que formuló la pregunta. La única pregunta que le interesaba que le contestaran.
-¿Usted sabe donde esta Bella? ¿Podría decirme donde ir a buscarla?- preguntó con decisión, aunque su gesto era el de un hombre abatido y triste.
-Bella está con él.- espetó Jacob seco.- Él se la ha llevado…con la abominación de hermana que tiene…
-Bueno… ¿Y entonces…? ¿Qué haces aquí hablando de demonios y de Dioses? - preguntó Carlisle, alzando levemente la voz.
-Bella es la
invitada de honor en los infiernos. De mano del mismo demonio y sus hijos.- Billy esperó la reacción del rubio que mudó el color de su rostro de inmediato.- Está sentenciada. .- La voz de Billy Black era un ronco susurro que puso a Carlisle los pelos de punta.
-¿Sentenciada? ¡Maldita sea! ¿A qué coño está sentenciada Bella? ¿Y por qué? .- Carlisle se había levantado y gritaba desquiciado, según iba asimilando la situación.
-Es la elegida para el primogénito del Demonio, ella parirá sus hijos. – Billy Black cerró los ojos y comenzó a susurrar palabras que Carlisle no lograba comprender. Lo miró horrorizado y buscó en los ojos de Jacob alguna respuesta. Algo que lo calmara…algo que degollara aquel clima de ansiedad que lo tenía al borde del precipicio.
-Está rezando.- susurró Jacob, tan abatido como el mismo Carlisle.- Por Bella. Morir será mejor que vivir lo que el futuro le tiene reservado…..
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Alice contemplaba a Bella desde un rincón de la habitación de Edward. La muchacha en estado de shock, miraba un punto indeterminado de la habitación. Sus ojos chocolates, habían perdido el brillo y su boca era una fina línea apretada.
Atrás quedaban los gritos y rugidos de Edward, hacia Aro. Después de que Bella hubiese caído al suelo, Edward se había abalanzado hacia su padre y había comenzado a increparle, convirtiéndose aquella escena en algo completamente Dantesco. Ambos se habían enfrascado en una pelea con los puños cerrados…bueno, mas bien había sido Edward el que maldecía y asestaba puñetazos a su padre en el rostro…
Alice, se limpió las lágrimas con los puños cerrados y comenzó a hipar presa de una inusitada desesperación. ¿ Era correcto lo que habían hecho con Bella?
La habían manipulado como una muñeca en todo momento. Esperando que Edward reaccionara ante la verdad. No teniendo en cuenta en ningún momento sus sentimientos y apartándola de aquel mortal; que según Edward, ella amaba.
Emmet había intentado separar a Edward de su padre, metiéndose entre medio, pero había sido inútil. Edward estaba desencajado por el dolor y no escuchaba a razones. Emmett, también gritó a Aro, echándole en cara algo que tenía que ver con Carlisle y con Bella…algo que Edward no sabía y que era de vital importancia para su relación.
¿Qué relación? Nunca la había habido. Bella había sido un triste títere en manos de todos ellos, desde el mismo momento que Josephine y ella se presentaron en su casa, siete años antes.
¿Y si el tiempo pudiese paralizarse? ¿Y si alguien le diera la vuelta al reloj para que todo siguiera su curso?
Edward hubiese sido feliz con Josephine y de buen seguro Bella lo hubiera sido con aquel humano rubio.
Alice se acercó a Bella para acariciarle el rostro, que seguía inexpresivo y con los ojos perdidos en la nada. Viéndola así de indefensa, tumbada en aquella cama, quiso cambiarse por ella y redimirse en su dolor. Porque aquella muchacha no se merecía lo que habían hecho con ella, forzándola a una vida que sin lugar a dudas ella no hubiese querido tener y a un amor que no la merecía. Porque si era sincera, su hermano no la merecía por mucho que dijera amarla.
Se sentó frente a ella y susurró su nombre sin que ella reaccionara. Los gritos de Edward ahora eran más audibles, sus pasos…los puñetazos en aquella puerta donde ambas estaban guarecidas. La pequeña súcubo, susurró ayuda al viento y una iluminária cruzó aquella habitación……
Continuará…
jueves, 12 de enero de 2012
Demon Prince.
DEMON PRINCE.
Capitulo 35.
Bella se revolvió nerviosa en el gran camastro y paseó las palmas de sus manos por las suaves sábanas de raso. Un gemido de gusto salió de sus labios antes de abrir los ojos y contemplar el techo de aquella habitación con vistas al exterior de Dios sabe dónde.
Se sentó sobre la cama y recordó uno a uno todo lo acontecido durante los últimos días. Edward, sus encuentros sexuales con él y la posesividad demandante con la que la hacía suya.
Un aguijonazo en la cabeza la hizo quejarse y se llevó automáticamente la mano a la frente para ver si haciendo esto, concebía algún tipo de alivio, pero no lo consiguió. Aquel dolor punzante era como una aguja metida de sien a sien; atravesando su cerebro, machacándolo poco a poco.
Aún y así decidió levantarse de la cama y albergar la esperanza que en aquella habitación hubiese un lavabo decente para poder darse una ducha. Vió una puerta junto al gran armario de teka y caminó hacia ella, complemente desnuda y aturdida por la jaqueca.
Dio un pequeño golpe a la llave de la luz y ésta se encendió. En el gran espejo que ocupaba la totalidad de una pared estaba su reflejo desnudo, se acercó lentamente y alucinada se dio cuenta que algo había cambiado sutilmente en ella. Se la veía, mas mujer, mas hermosa y sensual. Sus curvas parecían haber sido redondeadas; estando sus pechos y caderas mas redondeados desde la última vez que se observó de cuerpo entero en un espejo. Su cabello, aunque, tenia mucha similitud con un nido de pájaros, se veía un matiz brillante, haciendo que su piel, albina, adquiriera algo de color.
Vió una pequeña mampara y la abrió para darse una ducha con agua caliente. Aquello la relajaría y seguramente le aclararía las ideas; ya que estaba un poco abotargada.
Metió sus pues dentro de la cuadrada porcelana del plato de ducha y abrió el grifo suspirando de placer.
Mientras el agua le acariciaba la piel, su mente algo mas clara comenzó a repasar uno a uno todos los momentos vividos al lado de Edward y de repente, pese a que el agua salía de la alcachofa de la ducha ardiendo, sintió un gran estremecimiento que la hizo temblar ligeramente.
Secuencias en su vida, desde que había conocido a Edward, Alice y hasta el mismísimo Aro no estaban claras. Por eso había pedido a su amigo desde que marchara a Forks a vivir que abriera una investigación a cerca de sus vidas…y no había encontrado nada…y lo poco que había encontrado no se lo había dicho, porque necesitaba recopilar mas información para estar seguro de lo que tenía entre manos.
Sin número de la seguridad social, ninguna residencia definida…
Y la manera en la que hablaban a veces; como si estuviera por encima del bien y del mal…
¿Quién eran todos ellos?
Un nuevo dolor punzante embargó a Bella y ésta se apoyó en la pared de la ducha con ambas manos, éste pinchazo había sido fuerte y la cabeza le daba vueltas; literalmente.
Notó como algo viscoso salía por su nariz y separó una de sus manos de la fría pared de baldosas, para dirigirlos a su rostro y tocar los orificios nasales. Se quedó muerta de miedo cuando vió como la sangre le mojaba el labio y comenzaba a filtrase con el agua en el agujero de la ducha. Aquello no podía ser normal, le estaba pasando algo….y no debía ser bueno.
Salió de la ducha a trompicones y se envolvió en una toalla que llevaba impregnado el olor de Edward. Rodeó con ella su cuerpo y se tumbó en la cama, tapándose las fosas nasales con la toalla de las manos. Cerró los ojos un momento y algo crujió en su cabeza, una liberación se extendió por su cuerpo y se quedó quieta unos instantes antes de volver a erguirse y observar con detenimiento la habitación…. El dolor de cabeza, había desaparecido milagrosamente y la sangre había dejado de manar de su nariz. Extrañada caminó hacia el armario y lo abrió encontrándose con varios vestidos de mujer con amplio escote en v y largos hasta los pies. Se enfundó en uno de ellos y caminó descalza y con el cabello mojado hacia el ventanal de donde venia una luz amarronada.
Sus ojos color chocolate se abrieron desmesuradamente al ver seres extraños que caminaban de un lado a otro de la casa. Pero entonces advirtió que el paisaje no tenía nada que ver con lo que había visto al llegar a aquel sitio. El lugar que sus ojos contemplaban, era desértico, y anaranjado.
Curiosa, abrió el ventanal y una ráfaga de calor entró automáticamente; haciendo que su cabello se secara en el acto.
Cerró algo mareada y giró su cuerpo para contemplar la puerta que daba al exterior del que había sido su mundo desde que había llegado. Caminó hacia ella y giró el pomo con lentitud.
El largo pasillo se abría ante ella y caminó descalza sobre él, admirando las antorchas encendidas y fuerte olor a azufre que se filtraba por su nariz.
.
.
.
.
Emmet miraba a Rosalie con los ojos entrecerrados. Una amenaza escondida bajo aquellos iris color carmín.
-¿Tú conoces a mamá?.- Escupió como si fuese una palabrota.
Ella se levantó e intentó acariciar la palma de su mano. Él se negó, apartándola y volviéndole la espalda.
-Emmet, te prometo que iba a decírtelo. Pero todo ha ido tan rápido. Tú , yo y la manera en la que llegué…
Emmet miró por encima de su hombro y se maldijo interiormente, la chica llevaba razón, se giró y dio una par de zancadas antes de abrazarla y mecerla sobre su pecho afligido.
-Llevas razón, preciosa. Llevas razón. No me hagas caso, a veces soy tan irracional en mis reacciones que parezco un niño mimado.- la sujetó de los hombros y la miró tiernamente.- Perdona, Rosalie. Pero saber que has estado al lado de mi madre y omitirlo en todo momento no me parece justo, querida.- La besó con infinita ternura y miró a su hermano Edward que le mantenía la mirada a su padre llena de reproches.
-¿Has ido a verla?.- las palabras de Edward fueron tajantes; en su deje se dejaba entrever un atisbo de reproche.
Aro caminó serenamente hacia sus hijos, bajando su cabeza , juntando sus manos y refregándolas la una contra la otra. Cuando alzó los ojos, ambos demonios lo miraban esperando alguna respuesta y la mortal, Rosalie , se mantenía con la cabeza pegada al torso de su hijo Emmet.
¿Por dónde comenzar? ¿Qué habría de contar? Debía ser metódico, como lo había hecho hasta ahora, podía confiar en Emmet y en su poca intuición para saber la verdad. ¿Pero Edward? Edward olía la mentira desde un kilómetro; aunque este hecho no le ayudara mucho con el problema que tenían ahora sobre la mesa.
-Si, la he visto. Y dejadme decir que si no está aquí acompañándome es porque no se siente segura en un lugar como este. Cuando lo supo lo detesto y huyó…abandonándome y abandonándoos a vosotros; sus hijos. Nunca os he hablado mal de ella; muy al contrario, siempre la he defendido porque ella en su ingenuidad no sabía lo que yo era y lo que había albergado en su vientre. La mantuve escondida del Consejo el suficiente tiempo como que os pariera a los mellizos y a tí, Emmet, pero cuando comenzó a escamparse el rumor que mi esposa era humana quisieron que la presentara delante de ellos como tal…Era la primera vez que un demonio encontraba a la elegida. Yo fui el primero. Mis antecesores, aún sabiendo de la existencia de alguien que seria suyo para siempre; omitieron esa información para tener escarceos con toda clases de hembras. Yo rompí aquella cadena y también fui el que mas sufrió con ello, además de vuestra madre.
Alguien le dijo lo que éramos; o simplemente despertó de aquellos glamours que le imponía viendo con claridad donde se hallaba y lo que eran sus hijos. Nunca supe como pasó al otro lado y quien fue quien le dio esa llave, pero de lo que estoy seguro es que supo del cambio y de la inmortalidad, porque hace décadas que debería de haber muerto.
Cuando llegó al mundo mortal, su tercer ojo estaba completamente abierto y podía ver las almas perdidas de otras dimensiones, demonios y criaturas del submundo. Un día alguien dejó en la puerta de la casa donde vivía a Rosalie y ella vió claramente que era una de las elegidas para uno de sus hijos. La crió y la aleccionó para ser una persona sin miedos a lo que ocurriera en un futuro. Y ya lo ves, Edward. Rosalie al contrario que tu esposa, lleva muy bien que Emmet sea un demonio y esté albergada en el mismo infierno.
Edward inhaló lentamente y expulsó el aire. Miró a su hermano y una densa envidia lo envolvió como latigazos alrededor de su cuerpo. Aro le estaba diciendo a las claras que si no tenia cuidado Bella se marcharía igual que lo hizo su madre. Debía de contarle la verdad, aunque se arriesgara a que lo odiase…pero no podía permitir que ella se marchara de su lado. La quería a su lado eternamente, que engendrara sus hijos y que por las noches, en el calor de su alcoba lo envolviera en sus brazos con la pasión entregada de las últimas noches.
-Padre. ¿Qué es lo que tienen en común las elegidas?.- preguntó Emmet, con voz clara.
-Las elegidas son hijas de ángeles que por algún que otro motivo han sido apartados del cielo y han venido a parar aquí, al infierno. Estas criaturas siguen siendo ángeles en su esencia y no pierden esa condición. Muchos de ellos copulan con demonios de altas esferas o menores. Cuando el ángel es la hembra, se deben de crear varias casualidades para que nazca una elegida, la mas importante es que como ya os he dicho la hembra sea un angel y que el demonio que la fecunde sea un demonio mayor. Aún en estos casos es difícil, pues el termino del embarazo es complicado y el ángel casi siempre muere cuando da a luz a el híbrido.
Se pueden contar con los dedos de una mano la cantidad de elegidas que han nacido sin ningún problema o sin morir en el proceso de embarazo. Por eso es que tiene mucha mas importancia lo de Bella y Rosalie.
Edward, caminó hacia su padre .
-Termina lo que nos tienes que decir. Y no des mas rodeos. ¿Es para eso que has venido en este momento, no?
-Hijo, no sabes como me orgullece los maestros que te impuse en el pasado…estoy muy orgulloso de tu inteligencia. – Aro rió y volvió la mirada hacia su otro hijo, que parecía como poco, algo indignado por no hacer mención ninguna a él.- No te ofendas, Emmet, pero lo tuyo siempre ha sido la guerra y no pensar. El estratega de la familia es Edward. – Suspiró Aro, cerrando los ojos e intentando no dejar caer la bomba con mucho sonido.- La madre de Rosalie y Bella, son la misma criatura chicos. Ellas dos son hermanas y creo…que ambos, incluida tú chiquilla, deberíais de saberlo.-A El rey de los demonios no le pasó por alto que alguien mas los estaba escuchando pegada a la columna de entrada al salón; Isabella
Rosalie se apartó de Emmet de inmediato, cerró los ojos y en su mente comenzaron a formarse imágenes y situaciones que no tenían nada que ver con su vida. Contempló el rostro blanco y bello de una castaña de sonrisa franca. Entendió inmediatamente que aquella debía de ser Isabella, la que Aro decía que era su hermana. Mellizas sin duda. Pero un jadeo desvió su atención hacia una de las columnas que se hallaban a la entrada del salón.
Era ella. Su hermana. El gesto era frio, helado. Y sus ojos estaban puestos en ella, no parpadeaba si quiera. Rosalie sonrió a medias, conforme la castaña avanzaba descalza y sin mirar a nadie de los que estaban presentes. Edward quiso abalanzarse sobre ella; pero algo lo detuvo, Rosalie no supo lo que fue, pero el demonio se quedó con la mirada fija en la silueta de su esposa, mientras caminaba a la que era su hermana; Rosalie.
Algo sobrenatural rodeaba a Bella; Edward se había dado cuenta en seguida. Nada mas verla, mirando a Rosalie con intensidad. Ambas hermanas eran totalmente diferentes, pero había algo en ellas, que era semejante…y era el fulgor que despedía su aura.
Pero algo desesperado martilleaba en el pecho de Edward. No sabía hasta que punto, Bella había escuchado aquella conversación y aquello lo mataba. Había querido acercarse a ella, pero se lo había impedido…con una sola mirada: Repulsión, asco e ira…mucha ira.
El demonio sintió como su cuerpo se volvía flácido y tuvo que buscar el apoyo firme de la pared, cerró los ojos preso de una agonía que nunca había sentido y sintió como un agujero comenzaba a herirle el centro de su pecho…una daga invisible comenzaba a herirlo, a castigarlo y aquella daga llevaba el nombre de la mujer que amaba.
-Quiero estar sola con mi hermana.- Aro, Emmet y Edward se miraron confundidos. Se habían mantenido la una de frente a la otra por minutos, sin hablar y ahora de repente. Bella hablaba de manera imperativa sin temblarle la voz si quiera.
Aro, hizo un gesto con su cabeza e invitó a los chicos a salir de allí. Edward dudó unos instantes, mirando la espalda erguida y preciosa de Bella, su cabello suelto y aquel espectacular vestido negro le daba apariencia de una autentica reina.
Fue la mano de Emmet sobre su hombro, lo que le hizo comprender que quizás Rosalie tendiera una lanza a favor de él y Bella admitiera con solemnidad la vida que le deparaba el futuro….pero una punzada de muerte rozó su corazón. Estaba él, estaba Carlisle Cullen y el amor que le procesaba desde que era una niña. Ese amor que albergaba en su corazón y al que Edward no había llegado, ni tan siguiera lo habia arañado.Negó con la cabeza intentando apartar malos pensamientos y siguió a su hermano y a su padre. Las cartas estaban sobre la mesa, ahora solo tocaba esperar.
.
.
.
.
Bella acarició la frente, las cejas, los ojos, la boca, el mentón y el cabello de su hermana con los ojos cerrados. Estaba llorando y no tenía ganas de parar.
Pero había tantas preguntas sin respuestas…..
…Aunque había oído lo suficiente para saber lo mas importante.
-¿Somos….somos…en realidad, somos hermanas?.- La voz de Rosalie, era tan bella como el sonido de los pájaros bajo el sol, un dia de primavera. Bella sonrió. Aquella era la hermana que el destino no quiso brindarle…a cambio, sufrió lo indecible con una persona que no la amaba y con una hermana que intentaba hacerle la vida imposible a todas horas.
-¿No lo sientes?.- le preguntó Bella.
Habia algo en ellas, que las conectaba, apareciendo una energía completamente palpable de una a otra muchacha.
-Si.- rió Rosalie, intentando no soltar ninguna lágrima.- Lo siento, es como si….
-Te sintieras plena.- terminó Bella.
Rosalie asintió y elevó los brazos para abarcar a su hermana y arrastrarla en un denso abrazo.
-Seremos muy felices juntas…veras como lo seremos hermana. No temas por lo que son nuestros maridos. Ellos nos aman y ….
Rosalie arrugó el ceño extrañada. Su hermana se había separado de ella y había perdido la mirada en el suelo, como si hubiese estallado contra otra realidad.
Bella giró sobre si misma y arqueó la espalda llevándose las manos al vientre. Una bocanada le hizo vomitar inmediatamente y los brazos de Rosalie le apresaron la cintura, con nerviosismo.
-¡Voy a llamar a los chicos, Bella!.- gritó la rubia asustada.
Bella se giró limpiando las comisuras de su boca y alzó la mano en gesto de negación.
-No. Han estado jugando conmigo durante años. Él, su padre y la maldita de su hermana. Me han tendido una trampa para meterme aquí. ¿El infierno? ¡Si esto es el infierno te aseguro hermana que yo he vivido en un sitio mucho peor que este! ¡Pero no quiero mas infiernos en mi vida, se acabó! Me han estado velando la realidad, como no sé cómo, pero lo voy a averiguar, te lo aseguro.! ¡Maldigo a Edward y a todos los de su jodida estirpe!
-¿Y ahora…?....¿Te vas a revelar a tu marido?.- preguntó Rosalie, temerosa.
-¿Qué marido? Edward no es nada mio…ni lo será.- sentenció Bella en tono firme.
-Pero…- Rosalie titubeó.
-¿Me ayudaras a salir de aquí?....Por favor….- rogó Bella, acariciando la delicada mano de su hermana melliza.
Rosalie, sintió la presencia de Edward no muy lejos de donde ellas estaban. Estaba escuchándolo todo.
-Si.- dijo finalmente la rubia, sabiendo que todo caería en saco roto, pues sabia que ciertamente, Edward no lo iba a permitir.
Continuará…
Capitulo 35.
Bella se revolvió nerviosa en el gran camastro y paseó las palmas de sus manos por las suaves sábanas de raso. Un gemido de gusto salió de sus labios antes de abrir los ojos y contemplar el techo de aquella habitación con vistas al exterior de Dios sabe dónde.
Se sentó sobre la cama y recordó uno a uno todo lo acontecido durante los últimos días. Edward, sus encuentros sexuales con él y la posesividad demandante con la que la hacía suya.
Un aguijonazo en la cabeza la hizo quejarse y se llevó automáticamente la mano a la frente para ver si haciendo esto, concebía algún tipo de alivio, pero no lo consiguió. Aquel dolor punzante era como una aguja metida de sien a sien; atravesando su cerebro, machacándolo poco a poco.
Aún y así decidió levantarse de la cama y albergar la esperanza que en aquella habitación hubiese un lavabo decente para poder darse una ducha. Vió una puerta junto al gran armario de teka y caminó hacia ella, complemente desnuda y aturdida por la jaqueca.
Dio un pequeño golpe a la llave de la luz y ésta se encendió. En el gran espejo que ocupaba la totalidad de una pared estaba su reflejo desnudo, se acercó lentamente y alucinada se dio cuenta que algo había cambiado sutilmente en ella. Se la veía, mas mujer, mas hermosa y sensual. Sus curvas parecían haber sido redondeadas; estando sus pechos y caderas mas redondeados desde la última vez que se observó de cuerpo entero en un espejo. Su cabello, aunque, tenia mucha similitud con un nido de pájaros, se veía un matiz brillante, haciendo que su piel, albina, adquiriera algo de color.
Vió una pequeña mampara y la abrió para darse una ducha con agua caliente. Aquello la relajaría y seguramente le aclararía las ideas; ya que estaba un poco abotargada.
Metió sus pues dentro de la cuadrada porcelana del plato de ducha y abrió el grifo suspirando de placer.
Mientras el agua le acariciaba la piel, su mente algo mas clara comenzó a repasar uno a uno todos los momentos vividos al lado de Edward y de repente, pese a que el agua salía de la alcachofa de la ducha ardiendo, sintió un gran estremecimiento que la hizo temblar ligeramente.
Secuencias en su vida, desde que había conocido a Edward, Alice y hasta el mismísimo Aro no estaban claras. Por eso había pedido a su amigo desde que marchara a Forks a vivir que abriera una investigación a cerca de sus vidas…y no había encontrado nada…y lo poco que había encontrado no se lo había dicho, porque necesitaba recopilar mas información para estar seguro de lo que tenía entre manos.
Sin número de la seguridad social, ninguna residencia definida…
Y la manera en la que hablaban a veces; como si estuviera por encima del bien y del mal…
¿Quién eran todos ellos?
Un nuevo dolor punzante embargó a Bella y ésta se apoyó en la pared de la ducha con ambas manos, éste pinchazo había sido fuerte y la cabeza le daba vueltas; literalmente.
Notó como algo viscoso salía por su nariz y separó una de sus manos de la fría pared de baldosas, para dirigirlos a su rostro y tocar los orificios nasales. Se quedó muerta de miedo cuando vió como la sangre le mojaba el labio y comenzaba a filtrase con el agua en el agujero de la ducha. Aquello no podía ser normal, le estaba pasando algo….y no debía ser bueno.
Salió de la ducha a trompicones y se envolvió en una toalla que llevaba impregnado el olor de Edward. Rodeó con ella su cuerpo y se tumbó en la cama, tapándose las fosas nasales con la toalla de las manos. Cerró los ojos un momento y algo crujió en su cabeza, una liberación se extendió por su cuerpo y se quedó quieta unos instantes antes de volver a erguirse y observar con detenimiento la habitación…. El dolor de cabeza, había desaparecido milagrosamente y la sangre había dejado de manar de su nariz. Extrañada caminó hacia el armario y lo abrió encontrándose con varios vestidos de mujer con amplio escote en v y largos hasta los pies. Se enfundó en uno de ellos y caminó descalza y con el cabello mojado hacia el ventanal de donde venia una luz amarronada.
Sus ojos color chocolate se abrieron desmesuradamente al ver seres extraños que caminaban de un lado a otro de la casa. Pero entonces advirtió que el paisaje no tenía nada que ver con lo que había visto al llegar a aquel sitio. El lugar que sus ojos contemplaban, era desértico, y anaranjado.
Curiosa, abrió el ventanal y una ráfaga de calor entró automáticamente; haciendo que su cabello se secara en el acto.
Cerró algo mareada y giró su cuerpo para contemplar la puerta que daba al exterior del que había sido su mundo desde que había llegado. Caminó hacia ella y giró el pomo con lentitud.
El largo pasillo se abría ante ella y caminó descalza sobre él, admirando las antorchas encendidas y fuerte olor a azufre que se filtraba por su nariz.
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Emmet miraba a Rosalie con los ojos entrecerrados. Una amenaza escondida bajo aquellos iris color carmín.
-¿Tú conoces a mamá?.- Escupió como si fuese una palabrota.
Ella se levantó e intentó acariciar la palma de su mano. Él se negó, apartándola y volviéndole la espalda.
-Emmet, te prometo que iba a decírtelo. Pero todo ha ido tan rápido. Tú , yo y la manera en la que llegué…
Emmet miró por encima de su hombro y se maldijo interiormente, la chica llevaba razón, se giró y dio una par de zancadas antes de abrazarla y mecerla sobre su pecho afligido.
-Llevas razón, preciosa. Llevas razón. No me hagas caso, a veces soy tan irracional en mis reacciones que parezco un niño mimado.- la sujetó de los hombros y la miró tiernamente.- Perdona, Rosalie. Pero saber que has estado al lado de mi madre y omitirlo en todo momento no me parece justo, querida.- La besó con infinita ternura y miró a su hermano Edward que le mantenía la mirada a su padre llena de reproches.
-¿Has ido a verla?.- las palabras de Edward fueron tajantes; en su deje se dejaba entrever un atisbo de reproche.
Aro caminó serenamente hacia sus hijos, bajando su cabeza , juntando sus manos y refregándolas la una contra la otra. Cuando alzó los ojos, ambos demonios lo miraban esperando alguna respuesta y la mortal, Rosalie , se mantenía con la cabeza pegada al torso de su hijo Emmet.
¿Por dónde comenzar? ¿Qué habría de contar? Debía ser metódico, como lo había hecho hasta ahora, podía confiar en Emmet y en su poca intuición para saber la verdad. ¿Pero Edward? Edward olía la mentira desde un kilómetro; aunque este hecho no le ayudara mucho con el problema que tenían ahora sobre la mesa.
-Si, la he visto. Y dejadme decir que si no está aquí acompañándome es porque no se siente segura en un lugar como este. Cuando lo supo lo detesto y huyó…abandonándome y abandonándoos a vosotros; sus hijos. Nunca os he hablado mal de ella; muy al contrario, siempre la he defendido porque ella en su ingenuidad no sabía lo que yo era y lo que había albergado en su vientre. La mantuve escondida del Consejo el suficiente tiempo como que os pariera a los mellizos y a tí, Emmet, pero cuando comenzó a escamparse el rumor que mi esposa era humana quisieron que la presentara delante de ellos como tal…Era la primera vez que un demonio encontraba a la elegida. Yo fui el primero. Mis antecesores, aún sabiendo de la existencia de alguien que seria suyo para siempre; omitieron esa información para tener escarceos con toda clases de hembras. Yo rompí aquella cadena y también fui el que mas sufrió con ello, además de vuestra madre.
Alguien le dijo lo que éramos; o simplemente despertó de aquellos glamours que le imponía viendo con claridad donde se hallaba y lo que eran sus hijos. Nunca supe como pasó al otro lado y quien fue quien le dio esa llave, pero de lo que estoy seguro es que supo del cambio y de la inmortalidad, porque hace décadas que debería de haber muerto.
Cuando llegó al mundo mortal, su tercer ojo estaba completamente abierto y podía ver las almas perdidas de otras dimensiones, demonios y criaturas del submundo. Un día alguien dejó en la puerta de la casa donde vivía a Rosalie y ella vió claramente que era una de las elegidas para uno de sus hijos. La crió y la aleccionó para ser una persona sin miedos a lo que ocurriera en un futuro. Y ya lo ves, Edward. Rosalie al contrario que tu esposa, lleva muy bien que Emmet sea un demonio y esté albergada en el mismo infierno.
Edward inhaló lentamente y expulsó el aire. Miró a su hermano y una densa envidia lo envolvió como latigazos alrededor de su cuerpo. Aro le estaba diciendo a las claras que si no tenia cuidado Bella se marcharía igual que lo hizo su madre. Debía de contarle la verdad, aunque se arriesgara a que lo odiase…pero no podía permitir que ella se marchara de su lado. La quería a su lado eternamente, que engendrara sus hijos y que por las noches, en el calor de su alcoba lo envolviera en sus brazos con la pasión entregada de las últimas noches.
-Padre. ¿Qué es lo que tienen en común las elegidas?.- preguntó Emmet, con voz clara.
-Las elegidas son hijas de ángeles que por algún que otro motivo han sido apartados del cielo y han venido a parar aquí, al infierno. Estas criaturas siguen siendo ángeles en su esencia y no pierden esa condición. Muchos de ellos copulan con demonios de altas esferas o menores. Cuando el ángel es la hembra, se deben de crear varias casualidades para que nazca una elegida, la mas importante es que como ya os he dicho la hembra sea un angel y que el demonio que la fecunde sea un demonio mayor. Aún en estos casos es difícil, pues el termino del embarazo es complicado y el ángel casi siempre muere cuando da a luz a el híbrido.
Se pueden contar con los dedos de una mano la cantidad de elegidas que han nacido sin ningún problema o sin morir en el proceso de embarazo. Por eso es que tiene mucha mas importancia lo de Bella y Rosalie.
Edward, caminó hacia su padre .
-Termina lo que nos tienes que decir. Y no des mas rodeos. ¿Es para eso que has venido en este momento, no?
-Hijo, no sabes como me orgullece los maestros que te impuse en el pasado…estoy muy orgulloso de tu inteligencia. – Aro rió y volvió la mirada hacia su otro hijo, que parecía como poco, algo indignado por no hacer mención ninguna a él.- No te ofendas, Emmet, pero lo tuyo siempre ha sido la guerra y no pensar. El estratega de la familia es Edward. – Suspiró Aro, cerrando los ojos e intentando no dejar caer la bomba con mucho sonido.- La madre de Rosalie y Bella, son la misma criatura chicos. Ellas dos son hermanas y creo…que ambos, incluida tú chiquilla, deberíais de saberlo.-A El rey de los demonios no le pasó por alto que alguien mas los estaba escuchando pegada a la columna de entrada al salón; Isabella
Rosalie se apartó de Emmet de inmediato, cerró los ojos y en su mente comenzaron a formarse imágenes y situaciones que no tenían nada que ver con su vida. Contempló el rostro blanco y bello de una castaña de sonrisa franca. Entendió inmediatamente que aquella debía de ser Isabella, la que Aro decía que era su hermana. Mellizas sin duda. Pero un jadeo desvió su atención hacia una de las columnas que se hallaban a la entrada del salón.
Era ella. Su hermana. El gesto era frio, helado. Y sus ojos estaban puestos en ella, no parpadeaba si quiera. Rosalie sonrió a medias, conforme la castaña avanzaba descalza y sin mirar a nadie de los que estaban presentes. Edward quiso abalanzarse sobre ella; pero algo lo detuvo, Rosalie no supo lo que fue, pero el demonio se quedó con la mirada fija en la silueta de su esposa, mientras caminaba a la que era su hermana; Rosalie.
Algo sobrenatural rodeaba a Bella; Edward se había dado cuenta en seguida. Nada mas verla, mirando a Rosalie con intensidad. Ambas hermanas eran totalmente diferentes, pero había algo en ellas, que era semejante…y era el fulgor que despedía su aura.
Pero algo desesperado martilleaba en el pecho de Edward. No sabía hasta que punto, Bella había escuchado aquella conversación y aquello lo mataba. Había querido acercarse a ella, pero se lo había impedido…con una sola mirada: Repulsión, asco e ira…mucha ira.
El demonio sintió como su cuerpo se volvía flácido y tuvo que buscar el apoyo firme de la pared, cerró los ojos preso de una agonía que nunca había sentido y sintió como un agujero comenzaba a herirle el centro de su pecho…una daga invisible comenzaba a herirlo, a castigarlo y aquella daga llevaba el nombre de la mujer que amaba.
-Quiero estar sola con mi hermana.- Aro, Emmet y Edward se miraron confundidos. Se habían mantenido la una de frente a la otra por minutos, sin hablar y ahora de repente. Bella hablaba de manera imperativa sin temblarle la voz si quiera.
Aro, hizo un gesto con su cabeza e invitó a los chicos a salir de allí. Edward dudó unos instantes, mirando la espalda erguida y preciosa de Bella, su cabello suelto y aquel espectacular vestido negro le daba apariencia de una autentica reina.
Fue la mano de Emmet sobre su hombro, lo que le hizo comprender que quizás Rosalie tendiera una lanza a favor de él y Bella admitiera con solemnidad la vida que le deparaba el futuro….pero una punzada de muerte rozó su corazón. Estaba él, estaba Carlisle Cullen y el amor que le procesaba desde que era una niña. Ese amor que albergaba en su corazón y al que Edward no había llegado, ni tan siguiera lo habia arañado.Negó con la cabeza intentando apartar malos pensamientos y siguió a su hermano y a su padre. Las cartas estaban sobre la mesa, ahora solo tocaba esperar.
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Bella acarició la frente, las cejas, los ojos, la boca, el mentón y el cabello de su hermana con los ojos cerrados. Estaba llorando y no tenía ganas de parar.
Pero había tantas preguntas sin respuestas…..
…Aunque había oído lo suficiente para saber lo mas importante.
-¿Somos….somos…en realidad, somos hermanas?.- La voz de Rosalie, era tan bella como el sonido de los pájaros bajo el sol, un dia de primavera. Bella sonrió. Aquella era la hermana que el destino no quiso brindarle…a cambio, sufrió lo indecible con una persona que no la amaba y con una hermana que intentaba hacerle la vida imposible a todas horas.
-¿No lo sientes?.- le preguntó Bella.
Habia algo en ellas, que las conectaba, apareciendo una energía completamente palpable de una a otra muchacha.
-Si.- rió Rosalie, intentando no soltar ninguna lágrima.- Lo siento, es como si….
-Te sintieras plena.- terminó Bella.
Rosalie asintió y elevó los brazos para abarcar a su hermana y arrastrarla en un denso abrazo.
-Seremos muy felices juntas…veras como lo seremos hermana. No temas por lo que son nuestros maridos. Ellos nos aman y ….
Rosalie arrugó el ceño extrañada. Su hermana se había separado de ella y había perdido la mirada en el suelo, como si hubiese estallado contra otra realidad.
Bella giró sobre si misma y arqueó la espalda llevándose las manos al vientre. Una bocanada le hizo vomitar inmediatamente y los brazos de Rosalie le apresaron la cintura, con nerviosismo.
-¡Voy a llamar a los chicos, Bella!.- gritó la rubia asustada.
Bella se giró limpiando las comisuras de su boca y alzó la mano en gesto de negación.
-No. Han estado jugando conmigo durante años. Él, su padre y la maldita de su hermana. Me han tendido una trampa para meterme aquí. ¿El infierno? ¡Si esto es el infierno te aseguro hermana que yo he vivido en un sitio mucho peor que este! ¡Pero no quiero mas infiernos en mi vida, se acabó! Me han estado velando la realidad, como no sé cómo, pero lo voy a averiguar, te lo aseguro.! ¡Maldigo a Edward y a todos los de su jodida estirpe!
-¿Y ahora…?....¿Te vas a revelar a tu marido?.- preguntó Rosalie, temerosa.
-¿Qué marido? Edward no es nada mio…ni lo será.- sentenció Bella en tono firme.
-Pero…- Rosalie titubeó.
-¿Me ayudaras a salir de aquí?....Por favor….- rogó Bella, acariciando la delicada mano de su hermana melliza.
Rosalie, sintió la presencia de Edward no muy lejos de donde ellas estaban. Estaba escuchándolo todo.
-Si.- dijo finalmente la rubia, sabiendo que todo caería en saco roto, pues sabia que ciertamente, Edward no lo iba a permitir.
Continuará…
martes, 3 de enero de 2012
Demon Prince
DEMON PRINCE.
Hemos puesto a nuestro hijo y a su futuro al pie de los caballos; querida mía. Yo por ser un inconsciente y no proteger a Isabella y tú por llevar a esa arpía a los brazos de su madre de nuevo. Si tienen dos dedos de frente ninguno de los dos nos mirará a la cara después de esto.
Sulpícia cerró los ojos angustiada y dos enormes lagrimas se escaparon de sus ojos.
-Pero…tiene que haber algún tipo de posibilidad…por pequeña que sea…
-La hay. Pero la pregunta es. ¿Quieres escucharla?
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………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 34.
-Has despertado esta noche…y me has utilizado.- la voz de Jasper rompió el silencio, cuando Alice había recuperado la respiración, deshecha, encima de su cuerpo y completamente exhausta.
Ella, paseó la pequeña nariz por su clavícula , alzó la cabeza y seguidamente todo su cuerpo para contemplar el rostro de aquel demonio bello, que efectivamente la había despertado de su letargo.
-Me ha gustado.-Sonrió ella, débilmente.- Y no te he utilizado; lo hemos hecho ambos, tú has disfrutado tanto como yo. ¿O me equivoco?
Jasper bajó la mirada por aquellos pechos pequeños con las cimas oscuras y erguidas. Cerró los ojos fuertemente y se preguntó si una sola noche con aquella súcubo había bastado para anclar su corazón a ella. Se negó aquello desde el minuto uno y quiso levantarse de aquel lecho, coronado con su semen y el olor a hembra de ella; pero Alice se lo impidió abalanzándose sobre él y besándole el pecho suavemente.
-No se te ocurra macharte. Todavía no estoy saciada de ti..ni tú de mí…- la sonrisa de Alice fue sexualmente endemoniada.- …te siento, siento como te hinchas y te alargas para mí.
Jasper puso los ojos en blanco e hizo caso a su cuerpo, que como Alice acababa de decir, todavía no estaba saciado de ella. La volcó debajo de él y bebió de ella como un sediento.
Se había pasado gran parte de la noche copulando con ella. Vaciándolo y llenándola a ella. Como si esta acción, la volviese mas bella y frustrantemente mucho mas deseable.
No se había fijado en ella anteriormente como mujer, pero ahora siendo sincero con su mente y con su cuerpo, sabía que había encontrado aquella otra mitad que pensó que nunca encontraría.
Las manos de ella obraban milagros a cada toque; como si supiera lo que él anhelaba en todo momento. Recordó como los labios de ella se habían apoyado en su polla; suavemente y luego lentamente, ella había abierto la boca para sacar su pequeña lengua y pasearla por toda la extensión de la polla que él tenia; orgullosa y erguida. La ensalivó toda; desde la misma base hasta la punta, haciéndolo gemir como un loco y preso de aquella locura le rogó que se apartara de él y ella no lo escuchó…y se corrió en su lengua, haciendo aquella visión insoportable de creer para cualquier macho…..por lo sensual y mágica.
¡ Y por todos los Demonios del abismo! Cuando se había posicionado entre aquellas piernas, para clavarle su falo duro como una piedra, ella se había movido como una puta, arqueándose y meneándose circularmente en torno a él, estrujándolo y vaciándolo, explotando…y a cada latigazo de semen, el placer se volvía mas y mas intenso…haciéndolo volar y sintiendo que se le iba la vida, con aquella hembra que lo masticaba y lo engullía de pura sexualidad.
Cabalgaron durante horas; sin que el cansancio se filtrara en sus poros, lentamente a veces y besándose.. y otras, presos de la locura y a velocidades de vértigo…pero él había preferido aquellas lentas y duras cabalgadas; donde se había perdido dentro de ella y la había sentido en toda la extensión de la palabras, llenándose con cada gota de su néctar y siseándole que era lo mejor que le había pasado en su vida.
Y ahora comenzaban de nuevo…sintiendo como la boca de ella lo volvía a tomar…..
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Edward se habia levantado y admiraba desde una butaca acolchada el sereno rostro de su amada. Vigilando sus sueños; que debían de ser buenos, porque se había instalado una sonrisa en su rostro desde hacia horas.
Después de haberla hecho suya de verdad; él la había dejado descansar y sin poder pegar un ojo, se había levantado y se había dedicado a vigilar los sueños sin ni si quiera pestañear….se había dedicado a memorizar cada rasgo de su rostro y admirar en silencio la belleza en la que se había convertido con el paso de los años.
Completamente desnudo y excitado se había dejado llevar por el recuerdo de aquella noche y la pasada; teniendo que cargar con una dura y gran erección a lo largo de todo aquel rato…esperando que despertara, para hacerla suya nuevamente….pero algún dia tenían que salir de aquella habitación y dar la cara a todos los problemas que gritaban detrás de aquella maldita puerta….así que cubrió su cuerpo y besó a Bella en la frente, antes de marcharse de allí, mirando hacia atrás antes de desaparecer por completo.
-Te quiero.- dijo mirándola detenidamente.-mas que a mi propia vida….Ahavá.
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Emmet y Rosalie habían salido al gran comedor del castillo y entre risas y juegos se daban de comer el uno al otro sin deparar en la presencia que recién se había materializo en el umbral de la puerta, cuando Edward avanzó y se dejó ver entre las sombras no pudo ocultar el gesto interrogante de su rostro antes de saludar a su hermano, que se levantó para saludarlo con toda la alegría que lo llenaba en su interior.
-Edward, hermano.- le dijo rodeándole con un brazo su espalda y dándole un cálido abrazo.- Ella es Rosalie, mi futura esposa.
Edward miró a su hermano asombrado, haciendo que el fortachón emitiera una sonora carcajada; Edward lo imitó casi inmediatamente; pero en sus ojos todavía estaba instalada la sombra de la sorpresa.
-Veo que tengo que compartir mi felicidad contigo hermano.- enunció Edward, esta vez con una sonrisa en sus labios.- Encantado Rosalie, si haces feliz a mi hermano, me haras feliz a mí.
Rosalie se habia quedado de piedra al advertir la presencia de Edward en el comedor. Había algo en él mucho mas tenebroso y malvado que en Emmet. Había indagado en aquellos ojos por unos instantes, antes que su expresión se hubiese relajado y un estremecimiento interior la embargó dejándola en estado de shock durante tan solo unos instantes.
Notó como Emmet, le dio dos toquecitos en la espalda y se levantó para saludar como convenía a aquel demonio. Le entregó su mano y adquiriendo una posición encorvada, lo saludó como dos días antes lo hiciera con Aro.
-No. No hace falta.- la instó Edward.- Formas parte de mi familia y como tal, contigo sobran esos formalismos.- Edward arrastró una silla y asió la pata de un carnero para llevarla acto seguido hasta su boca.
Emmet y Rosalie volvieron a sentarse y prosiguieron alimentándose, esperando que de un momento a otro, alguno que otro resolviera aquel incómodo silencio.
Fue Emmet el que lo atajó, mirando primero a Edward y sonriéndole, cuando los ojos de su hermano se fijaron en él.
-Entonces…¿Ya puedes presentar a Bella ante el Consejo?
Emmet vió el rostro meditabundo de Edward y se preocupó. No le pasó desapercibido el gesto tampoco a Rosalie que deseosa de que siguieran aquella conversación, intentó por todos los medios mostrarse indiferente.
-No sabe nada, Emmet. Aunque ya es mía en todos los sentidos, temo que reaccione de la misma manera que lo hizo mamá cuando se enteró de quien se había enamorado… no quiero ni si quiera pensar que ocurriría si ella me abandonase.
Emmet se mantuvo callado por unos instantes y luego asintió bebiendo un largo trago de su bebida.
-Debes ser claro con ella, hermano. ¿En verdad la amas?
Edward se quedó con la mirada perdida y Rosalie sufrió por su gesto amargado.
-La amo como nunca creí amar a nadie. Ahora comprendo a padre y también sus deseos que yo llegue al trono para marcharse en busca de mamá….- Edward rió y miró alternativamente a Emmet y a su compañera.- No sabes lo fácil que será para ti, Emmet. Por lo que veo ella ya lo sabe y es feliz sin preguntarte quien eres o lo que has hecho. Tan solo te ama y eso es lo mas importante. Mi esposa es terca como una mula y sé positivamente que cuando se entere de donde se encuentra y de lo que somos, reniegue de mí y me mate a sartenazos.
Rosalie no pudo evitar reir con ganas, mientras Edward la miraba con un gesto extraño en su rostro. Había algo de ella, que le era terriblemente conocido. Y aquella esencia que emanaba, era parecida a Bella, increíblemente parecida…si bien podía advertir la marca de Emmet en su cuerpo, no le pasaba desapercibida el aroma de su alma.
-Hermano, hoy mismo llevaré a Rosalie al Consejo. Tú deberías hacer lo mismo con Bella. Aplacaremos sus ánimos y se iran al traste algunos rumores sobre revueltas. Ya te pasaré factura sobre todo lo que hice este tiempo por tí , hermano. El Consejo apenas confía en tu buen juicio, seria bueno que llegaras con tu esposa lo antes posible.
-Necesito la ayuda de Alice.- Edward frunció el ceño.- ¿Has visto a Alice esta mañana?
Emmet negó y alcanzó la mano de amada, para acariciarla.
-Alice es nuestra hermana, mi amor. Cuando la conozcas; quizás te arrepientas de haberlo hecho. Es un cúmulo de energía.
Rosalie sonrió y bajó la mirada ante el apelativo cariñoso de su demonio.
-Me gustaría que me ayudara con lo de Bella. Ellas dos son prácticamente hermanas …creó vinculo con ella hace un montón de tiempo y la entiende casi mejor que yo.- Edward maldijo entre dientes y sonrió al mismo tiempo.- Si no fuera porque sé que ella se siente sexualmente atraída por Bella, estaría encantado con el asunto; pero sabiendo las preferencias de Alice, no hago si no maldecirme por no hacerle caso en su tiempo.- enunció Edward con la voz cargada de ira.
-Si deseas yo puedo ayudarte.-La voz de Rosalie, sonó enérgica. Aunque era solícita en aquel deseo, había algo en su tono que apelaba que fuera ella quien hablara e hiciera comprender a la esposa del hermano de su macho.
Ambos hermanos la miraron interrogantes y Emmet volvió a acariciarla dulcemente en la mano.
-¿Pero que harás tú? Bella no te conoce y se supone que tendría que confiar mas en Alice que en ti. ¿Tú que dices, Edward?.- Preguntó Emmet, algo asombrado.
Edward evaluó unos momentos a su cuñada y asintió lentamente.
-Estoy agradecido, en verdad. No me conoces y ya quieres ayudarme…
-Edward, Rosalie ha estudiado wicca y es una bruja con estupendas habilidades, puede ejercer algún tipo de conjuro sobre Bella….quizás ella si pueda hacerlo, ya que ninguno de nosotros hemos podido.- expresó Emmet, mirando a su hermano.
-¿Wicca? No me pasa por alto que eres mortal, como Bella. ¿Pero que hace una bruja en el infierno si no es para despertar a Morgana?
Rosalie respiró hondo y se decidió a hablar; aunque alguien lo hizo antes que ella y todos se volvieron para alzarse y saludar como se merecía; Aro.
-Ella es una alumna muy aventajada de vuestra madre.- setenció mirando a Edward inquisitivamente, sin dejar de caminar y parándose al lado de Rosalie.- Querida…ya veo que se ha desarrollado la unión gratamente. Bienvenida a la familia…hija.
Rosalie se levantó y se inclinó levemente, haciendo que Aro sonriera para sus adentros.
Miró a sus hijos y esperó a que uno de ellos comenzara a preguntar; ya que los dos estaban en estado de shock.
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Morgana tenia su propia dimensión dentro del infierno. Aunque había estado confinada durante varias décadas dentro del imperio liquido, su belleza no había mermado en absoluto.
Con largos ropajes negros y el cabello pulcramente peinado hacia atrás en un apretado moño, miraba la crisálida donde se curaba, el cuerpo inmortal de su hija.
Nunca pensó que el tiempo la recompensara de aquella manera y pese a que los años transcurridos, habían hecho mella en su raciocínio, todo volvió a su lugar al ver a Aro frente a su puerta, con el cuerpo inerte de una joven entre sus brazos.
-¿Qué haces aquí? Me importa un comino si eres el rey o si no, pero estas son mis tierras y aquí es tierra de nadie…
Él la miró de arriba abajo y suspiró abatido.
-Es mi deber traerte a tu hija contigo. Felicitaciones, porque es digna hija tuya, ya en la tierra hizo sus maldades. Imagino que puede organizar estando en su hábitat natural.
Ella miró el bulto sanguinoliento y se acercó lentamente para observarlo.
-¿Mi hija?...Es imposible, tú y Azazel con su legión de demonios, eliminasteis a toda mi descendencia…
-No, algunas escaparon y una de ellas está dentro del cuerpo de esta mujer. Su nombre humano era Josephine Swan….ella se reconocerá así cuando despierte.
Morgana acarició la espesa cabellera negra sonriendo.
-Mi hija….nuevamente mi estirpe caminará libre….
-No te equivoques Morgana…haremos lo imposible para que Josephine se acerque a Edward…ni a su esposa…
Morgana, torció el gesto y tocó el pecho de aquel ser, retorcido en un ovillo.
-No puedes amedrentarme en lo que se refiere a eso, Aro. Y lo sabes. Mi hija continuará pariendo brujas inmortales…pero hay algo raro en ella…su alma, su alma está atada….¡Que maldito juego es este, Aro!
-No es ningún juego…Josephine está atada a la esposa de Edward…si algo le ocurre a ella, tu hija morirá, y ésta vez para siempre, viajando su alma hasta el mismo calvario…
-No te creo. Dámela.- Aro se la cedió y Morgana la acogió entre sus brazos, acariciando su frente.- Puedo suponer que tu nuera es un híbrido. ¿Qué ha de pasarle?
-Isabella es mortal. Morgana. Sigue siendo mortal.
Morgana, vió como Aro desaparecía y corrió con su hija en brazos, abriendo la puerta de su mundo y allí la envolvió en la crisálida carmín de la vida; donde permanecería durante 40 dias…y entonces, de nuevo resurgiría; pese a las palabras de Aro.
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Carlisle había pasado los días mas angustiosos de toda su existencia.
El amor de su vida se había desintegrado sin saber ni si quiera donde buscarla…y sus hijos se habían quedado sin madre, pese que aquello, le daba exactamente igual.
Había ido a poner una denuncia, ya que el cuerpo de Josephine se habia evaporado, igual que el de Bella. Pero si era justo consigo mismo, su esposa le importaba un comino y por quien estaba realmente desesperado era por Bella. “ Su Bella”.
Había indagado lo suficiente durante aquellos días, para ir a parar hacia Jacob Black, primero y después de decirle una serie de cosas sin sentido, el indio lo había invitado a ir a conocer a su padre, el chaman de los indios de una reserva en La Push .
Continuará…..
Hemos puesto a nuestro hijo y a su futuro al pie de los caballos; querida mía. Yo por ser un inconsciente y no proteger a Isabella y tú por llevar a esa arpía a los brazos de su madre de nuevo. Si tienen dos dedos de frente ninguno de los dos nos mirará a la cara después de esto.
Sulpícia cerró los ojos angustiada y dos enormes lagrimas se escaparon de sus ojos.
-Pero…tiene que haber algún tipo de posibilidad…por pequeña que sea…
-La hay. Pero la pregunta es. ¿Quieres escucharla?
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Capitulo 34.
-Has despertado esta noche…y me has utilizado.- la voz de Jasper rompió el silencio, cuando Alice había recuperado la respiración, deshecha, encima de su cuerpo y completamente exhausta.
Ella, paseó la pequeña nariz por su clavícula , alzó la cabeza y seguidamente todo su cuerpo para contemplar el rostro de aquel demonio bello, que efectivamente la había despertado de su letargo.
-Me ha gustado.-Sonrió ella, débilmente.- Y no te he utilizado; lo hemos hecho ambos, tú has disfrutado tanto como yo. ¿O me equivoco?
Jasper bajó la mirada por aquellos pechos pequeños con las cimas oscuras y erguidas. Cerró los ojos fuertemente y se preguntó si una sola noche con aquella súcubo había bastado para anclar su corazón a ella. Se negó aquello desde el minuto uno y quiso levantarse de aquel lecho, coronado con su semen y el olor a hembra de ella; pero Alice se lo impidió abalanzándose sobre él y besándole el pecho suavemente.
-No se te ocurra macharte. Todavía no estoy saciada de ti..ni tú de mí…- la sonrisa de Alice fue sexualmente endemoniada.- …te siento, siento como te hinchas y te alargas para mí.
Jasper puso los ojos en blanco e hizo caso a su cuerpo, que como Alice acababa de decir, todavía no estaba saciado de ella. La volcó debajo de él y bebió de ella como un sediento.
Se había pasado gran parte de la noche copulando con ella. Vaciándolo y llenándola a ella. Como si esta acción, la volviese mas bella y frustrantemente mucho mas deseable.
No se había fijado en ella anteriormente como mujer, pero ahora siendo sincero con su mente y con su cuerpo, sabía que había encontrado aquella otra mitad que pensó que nunca encontraría.
Las manos de ella obraban milagros a cada toque; como si supiera lo que él anhelaba en todo momento. Recordó como los labios de ella se habían apoyado en su polla; suavemente y luego lentamente, ella había abierto la boca para sacar su pequeña lengua y pasearla por toda la extensión de la polla que él tenia; orgullosa y erguida. La ensalivó toda; desde la misma base hasta la punta, haciéndolo gemir como un loco y preso de aquella locura le rogó que se apartara de él y ella no lo escuchó…y se corrió en su lengua, haciendo aquella visión insoportable de creer para cualquier macho…..por lo sensual y mágica.
¡ Y por todos los Demonios del abismo! Cuando se había posicionado entre aquellas piernas, para clavarle su falo duro como una piedra, ella se había movido como una puta, arqueándose y meneándose circularmente en torno a él, estrujándolo y vaciándolo, explotando…y a cada latigazo de semen, el placer se volvía mas y mas intenso…haciéndolo volar y sintiendo que se le iba la vida, con aquella hembra que lo masticaba y lo engullía de pura sexualidad.
Cabalgaron durante horas; sin que el cansancio se filtrara en sus poros, lentamente a veces y besándose.. y otras, presos de la locura y a velocidades de vértigo…pero él había preferido aquellas lentas y duras cabalgadas; donde se había perdido dentro de ella y la había sentido en toda la extensión de la palabras, llenándose con cada gota de su néctar y siseándole que era lo mejor que le había pasado en su vida.
Y ahora comenzaban de nuevo…sintiendo como la boca de ella lo volvía a tomar…..
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Edward se habia levantado y admiraba desde una butaca acolchada el sereno rostro de su amada. Vigilando sus sueños; que debían de ser buenos, porque se había instalado una sonrisa en su rostro desde hacia horas.
Después de haberla hecho suya de verdad; él la había dejado descansar y sin poder pegar un ojo, se había levantado y se había dedicado a vigilar los sueños sin ni si quiera pestañear….se había dedicado a memorizar cada rasgo de su rostro y admirar en silencio la belleza en la que se había convertido con el paso de los años.
Completamente desnudo y excitado se había dejado llevar por el recuerdo de aquella noche y la pasada; teniendo que cargar con una dura y gran erección a lo largo de todo aquel rato…esperando que despertara, para hacerla suya nuevamente….pero algún dia tenían que salir de aquella habitación y dar la cara a todos los problemas que gritaban detrás de aquella maldita puerta….así que cubrió su cuerpo y besó a Bella en la frente, antes de marcharse de allí, mirando hacia atrás antes de desaparecer por completo.
-Te quiero.- dijo mirándola detenidamente.-mas que a mi propia vida….Ahavá.
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Emmet y Rosalie habían salido al gran comedor del castillo y entre risas y juegos se daban de comer el uno al otro sin deparar en la presencia que recién se había materializo en el umbral de la puerta, cuando Edward avanzó y se dejó ver entre las sombras no pudo ocultar el gesto interrogante de su rostro antes de saludar a su hermano, que se levantó para saludarlo con toda la alegría que lo llenaba en su interior.
-Edward, hermano.- le dijo rodeándole con un brazo su espalda y dándole un cálido abrazo.- Ella es Rosalie, mi futura esposa.
Edward miró a su hermano asombrado, haciendo que el fortachón emitiera una sonora carcajada; Edward lo imitó casi inmediatamente; pero en sus ojos todavía estaba instalada la sombra de la sorpresa.
-Veo que tengo que compartir mi felicidad contigo hermano.- enunció Edward, esta vez con una sonrisa en sus labios.- Encantado Rosalie, si haces feliz a mi hermano, me haras feliz a mí.
Rosalie se habia quedado de piedra al advertir la presencia de Edward en el comedor. Había algo en él mucho mas tenebroso y malvado que en Emmet. Había indagado en aquellos ojos por unos instantes, antes que su expresión se hubiese relajado y un estremecimiento interior la embargó dejándola en estado de shock durante tan solo unos instantes.
Notó como Emmet, le dio dos toquecitos en la espalda y se levantó para saludar como convenía a aquel demonio. Le entregó su mano y adquiriendo una posición encorvada, lo saludó como dos días antes lo hiciera con Aro.
-No. No hace falta.- la instó Edward.- Formas parte de mi familia y como tal, contigo sobran esos formalismos.- Edward arrastró una silla y asió la pata de un carnero para llevarla acto seguido hasta su boca.
Emmet y Rosalie volvieron a sentarse y prosiguieron alimentándose, esperando que de un momento a otro, alguno que otro resolviera aquel incómodo silencio.
Fue Emmet el que lo atajó, mirando primero a Edward y sonriéndole, cuando los ojos de su hermano se fijaron en él.
-Entonces…¿Ya puedes presentar a Bella ante el Consejo?
Emmet vió el rostro meditabundo de Edward y se preocupó. No le pasó desapercibido el gesto tampoco a Rosalie que deseosa de que siguieran aquella conversación, intentó por todos los medios mostrarse indiferente.
-No sabe nada, Emmet. Aunque ya es mía en todos los sentidos, temo que reaccione de la misma manera que lo hizo mamá cuando se enteró de quien se había enamorado… no quiero ni si quiera pensar que ocurriría si ella me abandonase.
Emmet se mantuvo callado por unos instantes y luego asintió bebiendo un largo trago de su bebida.
-Debes ser claro con ella, hermano. ¿En verdad la amas?
Edward se quedó con la mirada perdida y Rosalie sufrió por su gesto amargado.
-La amo como nunca creí amar a nadie. Ahora comprendo a padre y también sus deseos que yo llegue al trono para marcharse en busca de mamá….- Edward rió y miró alternativamente a Emmet y a su compañera.- No sabes lo fácil que será para ti, Emmet. Por lo que veo ella ya lo sabe y es feliz sin preguntarte quien eres o lo que has hecho. Tan solo te ama y eso es lo mas importante. Mi esposa es terca como una mula y sé positivamente que cuando se entere de donde se encuentra y de lo que somos, reniegue de mí y me mate a sartenazos.
Rosalie no pudo evitar reir con ganas, mientras Edward la miraba con un gesto extraño en su rostro. Había algo de ella, que le era terriblemente conocido. Y aquella esencia que emanaba, era parecida a Bella, increíblemente parecida…si bien podía advertir la marca de Emmet en su cuerpo, no le pasaba desapercibida el aroma de su alma.
-Hermano, hoy mismo llevaré a Rosalie al Consejo. Tú deberías hacer lo mismo con Bella. Aplacaremos sus ánimos y se iran al traste algunos rumores sobre revueltas. Ya te pasaré factura sobre todo lo que hice este tiempo por tí , hermano. El Consejo apenas confía en tu buen juicio, seria bueno que llegaras con tu esposa lo antes posible.
-Necesito la ayuda de Alice.- Edward frunció el ceño.- ¿Has visto a Alice esta mañana?
Emmet negó y alcanzó la mano de amada, para acariciarla.
-Alice es nuestra hermana, mi amor. Cuando la conozcas; quizás te arrepientas de haberlo hecho. Es un cúmulo de energía.
Rosalie sonrió y bajó la mirada ante el apelativo cariñoso de su demonio.
-Me gustaría que me ayudara con lo de Bella. Ellas dos son prácticamente hermanas …creó vinculo con ella hace un montón de tiempo y la entiende casi mejor que yo.- Edward maldijo entre dientes y sonrió al mismo tiempo.- Si no fuera porque sé que ella se siente sexualmente atraída por Bella, estaría encantado con el asunto; pero sabiendo las preferencias de Alice, no hago si no maldecirme por no hacerle caso en su tiempo.- enunció Edward con la voz cargada de ira.
-Si deseas yo puedo ayudarte.-La voz de Rosalie, sonó enérgica. Aunque era solícita en aquel deseo, había algo en su tono que apelaba que fuera ella quien hablara e hiciera comprender a la esposa del hermano de su macho.
Ambos hermanos la miraron interrogantes y Emmet volvió a acariciarla dulcemente en la mano.
-¿Pero que harás tú? Bella no te conoce y se supone que tendría que confiar mas en Alice que en ti. ¿Tú que dices, Edward?.- Preguntó Emmet, algo asombrado.
Edward evaluó unos momentos a su cuñada y asintió lentamente.
-Estoy agradecido, en verdad. No me conoces y ya quieres ayudarme…
-Edward, Rosalie ha estudiado wicca y es una bruja con estupendas habilidades, puede ejercer algún tipo de conjuro sobre Bella….quizás ella si pueda hacerlo, ya que ninguno de nosotros hemos podido.- expresó Emmet, mirando a su hermano.
-¿Wicca? No me pasa por alto que eres mortal, como Bella. ¿Pero que hace una bruja en el infierno si no es para despertar a Morgana?
Rosalie respiró hondo y se decidió a hablar; aunque alguien lo hizo antes que ella y todos se volvieron para alzarse y saludar como se merecía; Aro.
-Ella es una alumna muy aventajada de vuestra madre.- setenció mirando a Edward inquisitivamente, sin dejar de caminar y parándose al lado de Rosalie.- Querida…ya veo que se ha desarrollado la unión gratamente. Bienvenida a la familia…hija.
Rosalie se levantó y se inclinó levemente, haciendo que Aro sonriera para sus adentros.
Miró a sus hijos y esperó a que uno de ellos comenzara a preguntar; ya que los dos estaban en estado de shock.
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Morgana tenia su propia dimensión dentro del infierno. Aunque había estado confinada durante varias décadas dentro del imperio liquido, su belleza no había mermado en absoluto.
Con largos ropajes negros y el cabello pulcramente peinado hacia atrás en un apretado moño, miraba la crisálida donde se curaba, el cuerpo inmortal de su hija.
Nunca pensó que el tiempo la recompensara de aquella manera y pese a que los años transcurridos, habían hecho mella en su raciocínio, todo volvió a su lugar al ver a Aro frente a su puerta, con el cuerpo inerte de una joven entre sus brazos.
-¿Qué haces aquí? Me importa un comino si eres el rey o si no, pero estas son mis tierras y aquí es tierra de nadie…
Él la miró de arriba abajo y suspiró abatido.
-Es mi deber traerte a tu hija contigo. Felicitaciones, porque es digna hija tuya, ya en la tierra hizo sus maldades. Imagino que puede organizar estando en su hábitat natural.
Ella miró el bulto sanguinoliento y se acercó lentamente para observarlo.
-¿Mi hija?...Es imposible, tú y Azazel con su legión de demonios, eliminasteis a toda mi descendencia…
-No, algunas escaparon y una de ellas está dentro del cuerpo de esta mujer. Su nombre humano era Josephine Swan….ella se reconocerá así cuando despierte.
Morgana acarició la espesa cabellera negra sonriendo.
-Mi hija….nuevamente mi estirpe caminará libre….
-No te equivoques Morgana…haremos lo imposible para que Josephine se acerque a Edward…ni a su esposa…
Morgana, torció el gesto y tocó el pecho de aquel ser, retorcido en un ovillo.
-No puedes amedrentarme en lo que se refiere a eso, Aro. Y lo sabes. Mi hija continuará pariendo brujas inmortales…pero hay algo raro en ella…su alma, su alma está atada….¡Que maldito juego es este, Aro!
-No es ningún juego…Josephine está atada a la esposa de Edward…si algo le ocurre a ella, tu hija morirá, y ésta vez para siempre, viajando su alma hasta el mismo calvario…
-No te creo. Dámela.- Aro se la cedió y Morgana la acogió entre sus brazos, acariciando su frente.- Puedo suponer que tu nuera es un híbrido. ¿Qué ha de pasarle?
-Isabella es mortal. Morgana. Sigue siendo mortal.
Morgana, vió como Aro desaparecía y corrió con su hija en brazos, abriendo la puerta de su mundo y allí la envolvió en la crisálida carmín de la vida; donde permanecería durante 40 dias…y entonces, de nuevo resurgiría; pese a las palabras de Aro.
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Carlisle había pasado los días mas angustiosos de toda su existencia.
El amor de su vida se había desintegrado sin saber ni si quiera donde buscarla…y sus hijos se habían quedado sin madre, pese que aquello, le daba exactamente igual.
Había ido a poner una denuncia, ya que el cuerpo de Josephine se habia evaporado, igual que el de Bella. Pero si era justo consigo mismo, su esposa le importaba un comino y por quien estaba realmente desesperado era por Bella. “ Su Bella”.
Había indagado lo suficiente durante aquellos días, para ir a parar hacia Jacob Black, primero y después de decirle una serie de cosas sin sentido, el indio lo había invitado a ir a conocer a su padre, el chaman de los indios de una reserva en La Push .
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