viernes, 11 de marzo de 2011

Prisionera del Deseo

PRISIONERA DEL DESEO
CAPITULO 9
Tan fría eres que no te has excitado ni un poquito?.- le preguntó él como un arrullo.
Isabella se escapó de su roce y caminó hacia atrás abrazandose a si misma. Desolada.
-No.
-No mientas, querida. Y aun lo estarás mas. Mucho mas…esta noche.- Edward fue un busca y se apoderó de sus labios con ansias; mientras la apretaba contra si, en un desenfreno desconocido. Echó mano de su cabello y lo acarició mientras se adueñaba de su lengua jactándose de hacer que ella gimiera de aquella manera al entrar en contacto con aquel vulgar musculo.
Se separó de Bella, pegando su frente a la de ella; mirándola con ardor.
-Esto va a ser muy diferente que la primera vez. Mucho mas…te lo prometo, amor.
Y volvió a engullir aquella boca que lo tenia seco y emborrachado al mismo tiempo de placer.
Isabella notaba que todas sus defensas habían caído y que en brazos de aquel hombre, el mundo desaparecia y solamente importaban ella y él.
Sintió la humeda lengua en su boca, impertinente, buscando los recovecos mas insospechados y arqueándola levemente para profundizar mas, en aquella invasión.
Los dedos de él, ardientes, buscaban con urgencia algún plano vacio de telas, para poder acariciar su piel nívea y emitir un ronco jadeo ante aquel acto tan intimo.
-Señor…..
La voz de Sam; detrás de la puerta lo hizo separar los labios de ella y mirarla con una sorpresa y devoción, momentánea. Sus ojos verdes, brillaban de lujuria y sus labios ; tan hinchados como los de ella, emitieron una mueca de desagrado al escuchar la voz de su fiel mayordomo.
Giró su rostro hacia la puerta, sin despegarse un ápice de la muchacha; y con la respiración agitada, contestó.
-Dime que es importante…porque si no te juro que no respondo, Sam…
El carraspeo al otro lado de la puerta se hizo notar y seguidamente; la voz de Sam emergió de ella como si aquella puerta fuera dueña de un hechizo.
-Su hermano, señor. Anthony ha venido…
Edward cerró los ojos y juntó las cejas en un extraño gesto. Al abrirlos; se encontró con la mirada de ella, atemorizada y brillante como la de él.
-Creo que debemos dejar esto para otro momento, mi amor.- los nudillos de él, resbalaron por la mandibula de ella, haciéndola jadear ante aquel toque.
Edward se separó a regañadientes de Bella y caminó hacia la puerta, con andar felino.
La imagen de Bella, tan deseosa de él por sus caricias, le hizo estremecerse y una sonrisilla de demonio, acarició las comisuras de sus labios, antes de abrir el portón y ver a San en actitud disciplinaria.
-¿Y bien? ¿Qué quiere mi hermanito?
-Señor. Lo siento; por molestarlo,pero ya sabe que su hermano no es muy dado a ofrecer su visita y dado el caso, me he visto en la obligación….
Edward hizo un gesto con la mano y cerró los ojos.
-Basta ya, Sam. ¿Dónde está?
-En la habitación de su hermana Alice.
Edward rechinó los dientes. ¿Pero qué….?
-¡No le has podido ofrecer otra habitación? ¡Ha tenido que ser justo esa! ¡Ahora sabrá que tengo compañía!
-Señor, yo….
Edward no quiso escuchar mas y se marchó en busca de su hermano, de su gemelo Anthony Cullen.

……………………………………………………………………………………..
Anthony caminaba de un lado a otro de aquella habitación.
En otro momento en aquella ferrea mansión, se habían oído las risas cantarinas de su hermana mayor, la voz energica y fuerte de su padre y las dulce melodías de su madre.
La cama deshecha, era una señal propicia, para pensar que su hermano gemelo,debia de tener compañía, tal y como él habia sospechado antes de marchar de su despacho en Londres.
Habia descubierto con quien pretendía casarse su hermano . Viajando rápidamente a lomos de su caballo para que desistiera en su intento.
Edward y él, no habían sido los mejores hermanos del mundo; pero era justo que él, advirtiera a su hermano, antes de dar el paso mas importante de toda su vida. Desposarse.
Anthony no habia encontrado muchacha alguna en su vida que le llamara la atención hasta ese extramo.
Seducía; pero sin dañar. Ya que era él, el que muchas veces era reclamado en las alcobas de mujeres casadas .
Las jóvenes casaderas, le eran absurdas y casi no se fijaba en ellas. Su carácter algo timido y su siempre comparación con su otro hermano, era algo que lo exasperaba.
La puerta se abrió, alborotándole ligeramente los cabellos, broncíneos, iguales que los de su gemelo y suspiró.
Aquel era un rostro perturbado. Su hermano Edward, no llevaba bien las riendas de su vida.
-Vaya….mi hermanito “el bueno” ha venido hacerme una visita. ¿En calidad de que, Anthony?.- Edward se paró a su frente y abrió las piernas y cruzó los brazos encima de su pecho, en una actitud altanera.
-Yo también me alegro de verte, Edward.- Anthony se acercó, y abrazó a su hermano, sin que este se inmutara.
-He venido a avisarte…mira Edward, no sé que clase de sentimientos te une a la señora Jessica Swan, pero espero que no sean los mas nobles….ella no es una buena mujer para ti.
Edward lo miró atonito y de repente se llevó una de las manos al vientre y se carcajeó, haciendo que Anthony se sintiera violento y se sonrojase.
-Vaya hermanito…¿Para eso has viajado desde ese cuchitril de donde vives en Londres? ¿Para prevenirme de Jessica? .- volvió a reir.- Tranquilo, hermano.- se acercó a él; aun sonriente y le pasó una mano por el hombro, con absoluta camaradería.- Sé perfectamente que clase de arpía es esa. No te preocupes. Siento decirte que has viajado hasta aquí para nada. No. No me voy a casar con ella ¡Que Dios me libre!.
Anthony sonrió a su hermano y alzó el brazo, para imitarlo en el mismo gesto.
-No me importa haber venido para nada hermano. Lo importante es que , marcharé tranquilo….- Anthony miró la cama, deshecha y lentamente viajó a los ojos de su hermano interrogante.- ¿Quién ha dormido aquí, entonces?.- le preguntó lentamente.
Edward dio un par de pasos hacia atrás y desvió la mirada de los pozos verdes; que eran los ojos de su hermano gemelo, para chasquear con la lengua y maldecir, seguidamente entre dientes.
-No es asunto tuyo, hermano. Pero debo decirte que es un placer tener a esta damisela en mi casa. Todo un lujo, si señor.
-¿Damisela?.- Anthony, enarcó las cejas se mordió el labio algo tenso.- Quiero pensar que es cualquier furcia de esas que tienes en tu gruta…¿Es asi, no?
Edward lo estudió gravemente y se dio la vuelta, paseando su mano por la incipiente barba.
-Te repito hermano que no te interesa.
-Edward, espero que no sea una dama en realidad…
La puerta de aquella habitación, súbitamente se abrió y dio paso a una aparición de beldad; a los ojos del hermano de Edward. Embelesado, la observó, pasando rápidamente la mano por su boca; pensando que tal vez, ya estaba babeando.
Edward la miró inquisitivo y cruzó los brazos en una actitud machista.
-Creí que me esperarías en la sala, pequeña.- las palabras de Edward retumbaron en los oídos de Isabella que observaba a los dos hermanos atónita y paseando la vista en uno y en otro anonadada.
-Yo…
Edward rió caminó hacia ella, agarrándola en una actitud posesiva; por la cintura. Miró a su hermano y la presentó como se debia.
-Anthony, ella es Isabella Swan. Cuñada de la arpía que la que supuestamente has venido a salvarme. Bella, querida; él es Anthony, mi hermano…
-¿Gemelos?.- Bella se echó la mano a la garganta confundida. Ya era suficiente un Cullen, para soportar sus chulerías y sus ínfulas de Casanova, total. Ahora eran dos… igualmente…bellos.
-Isabella…¿Swan?.- miró la mano de su hermano que se apretaba en torno a aquella cintura pequeña; casi infantil.
-Si, señor.- balbuceó ella, con los ojos prisioneros de Anthony.
-¿Y que le ha traido hasta aquí, señorita?.- Preguntó, él amablemente, dirigiéndose hacia ella y tomando una de sus manos y dejando en ellas, algo parecido a un beso húmedo y prometedor.
Ella ante tal pregunta, notó el agarre fuerte de Edward y lo miró con terror.
Desde luego; al parecer aquellos dos hermanos eran como el agua y el aceite e Isabella dudaba en aprovecharse de la situación. La mano de Edward le apretaba la cintura, condenándola a un silencio, que no estaba segura de seguir omitiendo.
-Pregunte a su hermano. Yo solo vine en busca de mi cuñada.
Los ojos de Anthony volaron hacia los de Edward y él rechinó los dientes.
-Soy todo oídos; Edward. Por lo visto esta preciosa muchacha, vino aquí con los mismos propósitos que yo…
-No señor. Yo vine en busca de Jess, porque Jared la necesitaba.
-¿Jared?.
-Su hijo. Jessica tiene un hijo. El hijo de mi hermano Mike.
Edward miró a Bella con ira en sus ojos.
-¿Y de eso cuanto tiempo hace. Edward?.- la voz de Anthony se hizo mas grave; al pronunciar el nombre de su hermano.
- Hace dos noches que la señorita Isabella Swan, duerme en la habitación de nuestra queridísima hermana Alice…
-Señorita…¿Seria tan amable de dejarnos solos, un momento? Vaya al salón, allí Sam la acompañará si gusta. Ahora, me gustaría hablar con mi hermano de “ su circunstancia” y de los motivos , que la verdad, no entiendo, del que usted esté aquí en esta casa. Junto a mi hermano.
¿Es su novia? ¿Su prometida?.- Anthony, preguntaba, con la mandibula apretada y sin mirar a Bella. Su vista estaba en el espejo que tenia delante suyo: en Edward.
-No. No lo es.
Bella, notó que el agarre de Edward se aflojó y ella se pegó a la puerta, abriéndola y saliendo de aquella habitación. El mismo infierno, sin duda.
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Bella se habia acurrucado en el sillón, esperando pacientemente que Edward y Anthony hicieran su aparición; para poder ir ella a descansar.
Perdió la nocion del tiempo y sus ojos se abrieron lentamente, cuando notó una mano, que paseaba lentamente por su rostro.
-Señorita…¿señorita?
Era Anthony.
Bella abrió los ojos y su mirada bajó hacia los labios de él, que eran tan perturbadores como los de su hermano.
-¿Si?
-Recoja sus cosas. La voy a llevar a su hogar. Este no es lugar para usted…
Bella deparó mejor en el rostro del joven. Tenia magulladuras y su pómulo estaba ligeramente hinchando.
Ella se levantó deshorientada y buscó a Edward con la mirada.
Y allí apostado en la pared, con la pierna apoyada en ella y mirándola de una manera que no pudo identificar, se hallaba él. Con el cabello en los ojos, tapando el gran hematoma que habia en él, y el labio partido.
Bella caminó hacia la habitación de Alice, pasó cerca de él para meterse en pasillo. Lo miró unos segundos y bajó la cabeza, intimidada.
-Te buscaré.- le susurró Edward, alzando un poco las comisura de los labios.
Y ella salió corriendo hacia donde yacían las pocas pertenencias que habia traido a aquella mansión.
¿Qué habia pasado entre los hermanos? Estaba claro que se habían peleado ¿Tan diferentes eran?
EL primero era un demonio ,con ojos verdes. Perturbador
Y el segundo era un angel…un angel, demasiado parecido al demonio…
Continuará…..

1 comentario:

  1. holaa ahhhhh que excelentee el capiii y auiq tenemos al gemelo malo y al buenoooo jajaja!!! y edward no la va a dejar marchar asi como asii va a ir por ella ya se lo advirtioo y anthony es el heroe jajaj que la va a devolver a suu casaa mmm seguroo que a el tambien le va a gustar bellaaaaa..peroo buenoo que te puedoo decirr a mi me gsutann iguall loss edwardsss un pocooo malitoss jajaajaj!!! besoss y nos estamos leyendo!!!!

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