miércoles, 24 de noviembre de 2010

Seré lo que tú quieras que sea

CONFRATERNIZANDO

Capitulo Tercero


Miré a Edward, y un atisbo de sonrisa apareció en mi rostro ¿lo que yo quiera que seas?.Hum…parpadeé un par de veces y mi vista dio a parar a otra parte de su anatomía en la que no había deparado hasta entoces. “Vaya” pensé, aquella maldita máquina era una escultura andante y no estaba nada mal proporcionado.
-Se te han acelerado las pulsaciones, Bella Swan. ¿Te ocurre, algo? .- Me preguntó,el inocente inerte.
Volví la mirada hacia sus ojos y me encontré con alarma en ellos.
-No, tranquilo, Edward y…¡Alice, haz el favor de darle a Edward algo para cubrirse!- Una risita socarrona retumbó en las paredes de la nave.- Eres malvada Alice, ¿Qué quieres que me dé una taquicardia?.
Edward me seguía con la mirada y se movía hacia donde yo iba. No tardó mucho en vestir su cuerpo con unos pantalones y una camisa blanca de linocéo. Estaba terriblemente perturbador.
-¿Qué te parece la unidad desestresante.Bella?.- Inquirió la voz de Alice, malévola.
-Espero por tu bien, Alice, que le hayas borrado el programa inicial, porque si no…
-Tranquila, Bella. Él está programado para cumplir tus ordenes, sean de la índole que sean. No te preocupes, no va a saltar encima de ti. ¿O no lo ves? Es como un niño.
Volví la vista hacia él. Jugaba con otra máquina al ajedrez, terriblemente concentrado. Su cabello cobrizo, le caia a suaves mechones por su blanca frente. Aquellas pobladas cejas, se fruncían pensativas; me lamí el labio y él me miró. Sus penetrantes ojos verdes, me escanearon con la mirada, como si quisiera leer dentro de mi. Se me acceleró el corazón de nuevo y un ténue rubor inundó mi rostro.
Él hizo la intención de levantarse, pero Alice lo detuvo.
-No pasa nada. Bella es así. Sufre mucho por todo. No te alteres por sus cambios de respiración, es algo con lo que llegarás a saber vivir; te lo digo por experiencia.
Edward se relajó y volvió a su partida.
-¿Lo que no me puedes negar, es que te altera terriblemente?
Mandé callar a Alice.
-Cállate, ¿qué quieres que te diga? Que esta como un Tristan. Pues si lo está. Pero no deja de ser una máquina sin sentimientos.- Me estiré en la butaca y me retiré las zapatillas.- Me voy a dormir, Alice. Oye he cambiado de idea con respecto a Edward, no dormiré con él, creo que va a ser demasiado fustrante.
-¿No quieres que te acompañe en tu descanso, Bella Swan?.- La voz de él , suave como el terciopelo ; me erizó el bello. Estaba a mi lado y me miraba con ojos suplicantes.
-Emmm….esto…- Estupendo, Isabella, ya empiezas como con Emmet, te come la lengua el gato y la pifias.
-¿No deseas tenerme a tu lado? .- me dijo acercándose lentamente hacia a mi.
“Pero como no voy a querer estar a tu lado hijo mio, si estas buenismo , pero realemente me das auténtico pavor”
-Sí, claro que sí. Ven Edward, acompañame al lecho,vela por mis sueños.- Aquellas palabras, juro que no supe en que momento salieron de mi boca. Mi cuerpo se estaba revolviendo en contra mio ,todo para acercarse un poco más aquel monumento.
Él me miró cálido, se acercó con suavidad , lentitud y me asió la cintura como si cogiera el más frágil de los objetos , me acercó a su pecho pétreo. Un leve estremecimiento hizo que me dieran escalofríos, al contacto con su piel. Me llevó como un amante hacia mi recámara y cerró la puerta detrás de nosotros , me cogió entre sus brazos y me tendió en la cama sonriente. Estaba asombrada, realmente asombrada.
-¿Qué lado de la cama, prefieres, Bella Swan? .-preguntó aún de pie y mirándome fijamente.
Desconcertada, carraspeé y le contesté.
-El lado derecho, Edward, si no te importa.
Comenzó a quitarse la camisa lentamente y yo embobada giré mi rostro para no seguir viendo aquel espectáculo ,debía de estar como la grana. Seguro.
Lo sentí a mi lado y suspiré entrecortadamente, su mano fuerte y fría me acarició el hombro, como una promesa de algo venidero. El corazón me iba a mil.
- Ven aquí, Bella Swan,acercate a mi, te prometo no morder.
Me giré con sorpresa y lo miré asombrada.
-¿Qué quieres decir con eso,Edward?
Una leve carcajada me desbancó y volví a babear por aquella máquina.
-Tengo muchas frases hechas en mi diccionario, Bella Swan, no te asustes,sólo quiero confraternizar contigo, eres mi ama y como tal, quiero saber, lo que debo y no debo hacer contigo. Ven, acércate a mi. Te sentiras mejor, me lo ha dicho Alice, te gusta abrazar algo cuando duermes ¿Si?
Yo asentí con la cabeza como una insulsa y me dejé hacer. Él me levantó ligeramente con sus delgados pero atléticos brazos y me dispuso casi encima de él, en su pecho. Respiré con dificultad y me sentí arder. Me cogió suavemente por la cintura y me acarició levemente con sus dedos. El frio se apoderó de mi rápidamente y empecé a castañear mis dientes. Él separó mi cuerpo de el suyo, levantándome, literalmente de encima suya y noté el sufrimiento en su rostro.
-¿Te incomodo?- me preguntó inocente.
-Estas frio, Edward, tengo frio. Lo siento, pero creo que esto no va a poder ser.- dije en un susurro casi inaudible.
-Tranquila. Aumentaré mis niveles de hélio, y descenderé los de nitrógeno, eso te ayudará, no será un problema, Bella Swan, voy a estar en reposo, mis circuitos estarán óptimos para cualquier circunstancia.- Me sonrió con suficiencia. Yo le correspondí y apoyé la cabeza en su pecho, nuevamente. Poco a poco, empecé a notar el calor en su cuerpo y sonreí. Me sentía en la mismísima glória.

Cuando desperté al cabo de unas horas, intenté mover mis manos, estaban dormidas. No las sentía. Abrí los ojos lentamente y las busqué; estaban alrededor del cuello de Edward. Su cabeza, broncínea, las aprisonaba hasta quedar sin sensibilidad. Levanté mi rostro y me maravillé del suyo, perfecto; me sonrió, torciendo la boca y un calor instintivo me invadió.
-¿Has descansado bien, Bella Swan?.- dijo sin perder la sonrisa.
-Ajá.- alcancé a decirle, intentado hacer presión con mis insensibles manos en su cabezota.
-Oh, lo siento, debí darme cuenta.- Levantó la cabeza y libero mis manos.
-No te preocupes, Edward. Oye genial lo de descender los niveles y ascenderlos, he dormido en la gloria.
Me levantaba despreocupadamente y así la sábana para desprenderla completamente del lecho y echarla a los higienimedicos , para estirilizarla. Él la cogió por una banda cubriéndose y ví en su rostro la sombra de la preocupación.
-No,Bella Swan, hay un problema…
Yo me reí y lo miré interrogante alzando las cejas.
-¿Qué ocurre Edward? ¿Me diras que tienes vergüenza?
Él me miró muy fijamente y apretó la mandibula en señal de importencia. ¡Por Tristan, parecía tan humano!
-Bella Swan, necesito hablar con la memoria cibernética llamada Alice. Por favor.
-¿Pero…?
Un gesto tan humano, como imposible, me hizo arder la curiosidad.
-Deseo que me lo digas, Edward.- le dije tranquila pero enérgica al mismo tiempo.
Él no soltó la sábana en ningún momento, se la rodeó a la cintura y al ordenarle aquello, la soltó bajo sus pies, ví el enorme problema que tenia..el pobre.
¡Por Tristan!
Me retraje hacia la pared y jadeé, me tapé los ojos y llamé a Alice, a gritos aunque de sobra sabía que ella lo había visto y oído todo.
Maldita Alice.

3 comentarios:

  1. holaaa me encannntoo este edwarddddd...yo quiero unoo jee...vamos a ver bella no va aguantarrr esta como locaa con edwardd ajaj yyy alicee me causo mucha graciaa ...noss leemoss en el que siguee...me gusta muchoo esta historiaa!!!! te mando un besoooo!!! cuidate!!!!

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  2. diossss, estoy en shock!, haces que imagine cosas, ya cambie mi carta a santa quiero una unidad desentresante con baterias recargables jajajaja

    Besos

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  3. jajajajaja...nostalgia yo tambien quiero uno..

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