Capitulo primero
Cuando ellos entraron, el portero de la cárcel se puso en pie con una ansiedad nacida de la codicia y se adelantó a saludarla.
Era un hombre grotescamente gordo, cayos brazos parecian arietes. Sus piernas eran tan inmensas, que él tenia que caminar con los pies separados, lo cual lo hacia andar tambaleandose de un lado a otro. Su respiracion sibilante, acelerada por el esfuerzo de levantarse de la silla, llenó la habitacion con un aroma a ron rancio, puerros y pescado. Bella apretó contra su nariz un pañuelo perfumado para contrarestar el repugnante mal aliento de aquel hombre.
-Mi lady, temí que usted hubiese cambiado de opinion.- le dijo al plantar un beso en su manita menuda. Isabella reprimió un estremecimiento de asco.
-Estoy aqui, como dije que estaria, Señor Jenkins.- replicó ella con severidad.
El olor ofensivo fue demasiado y ella sacó de nuevo el pañuelo de encaje del manguito para agitarlo ante su rostro velado.
-Por favor.-dijo semiahogada.- permitame ver al hombre a din de que podamos seguir con lo convenido.
El carcelero le dedicó una sonrisa maliciosa y le indicó que lo siguiera con la mano. Jasper no se despegaba de ella ni un segundo y la miraba con desaprovacion.
-Tendremos que verlo en su celda, tenemos que encerrarlo separado de los otros, porque si estuvieran juntos los sublevaria contra nosotros. Ese colonial es un salvaje.
Si Jenkins quiso asustarla; lo consiguió, pero debia mantener una pose segura, nada la dentendria, ahora que habia llegado tan lejos.
-Abra la marcha, señor carcelero.-ordenó ella firmemente.- No recibirá ni un cuarto de penique hasta que yo haya decidido personalmente que el señor Cullen se ajusta a mis necesidades. Mi hombres, Jasper, nos acompañará para que no haya problemas.
La sonrisa despareció y Jenkins se alzó de hombros. Caminaron hacia una celda aislada.
Mientras caminaba, Isabella pensó que aquel hombre no tenia nada que perder, le quedaban tres meses escasos de vida. Si le ofrecia, buenos alimentos y una buena cam se sentiria agradecido por darle a ella su apellido, volveria con su padre y seria casada..aunque lamentablemente viuda...su plan habria sido todo un éxito.
Jenkins se paró y cogió una llave inmesa abrió la puerta oxidada. Bella lanzó una rápida mirada a Jasper sabiendo que habia llegado el momneto en que su plan terminaria o comenzaria.
Jenkins levantó la linterna para alumbrar mejor la pequeña celda y la mirada de Isabella se posó sobre el hombre que estaba allí. Se hallaba acurrucado sobre un estrecho camastro, con una manta muy gastada sobre los hombros como única protección contra el frio. Cuando le llegó el resplandor, se agitó y se cubrió los ojos como si le dolieran. Por un desgarron de una manga, Bella vió un feo magullon. Tenia las muñecas en carne viva donde habian estado las esposas. Una cabellera de un tono extrañamente cobrizo y una barba del mismo tono, ocultaban las mayor parte de las facciones al mirarlo. Bella no pudo dejar de pensar en una criatura diabolica cuando lo vió.
El prisionero se apretó contra la pared y despues se sentó, protegiendo los ojos con sus manos.
-Maldicion, Jenkins.-gruñó¿ni si quiera puedes dejarme disfrutar de mi sueño?
-Ponte en pie, maldito bellaco
Jenkins se acercó y lo empujó con un grueso baston de madera dura que llevaba, pero cuando el prisionero obedeció, retrocedió rápidamente varios pasos.
-Aqui, hay una dama que quiere verte.-dijo Jenkins, en tono menos exigente que antes.- Y si piensas hacerle daño, dejame advertirte que ...
El prisionero se esforzó por ver en la oscuridad detras de la linterna.
-¿Una dama?¿Que locura traes entre manos Jenkins? ¿O quizas se trata de una sutil tortura?
Su voz sonó profunda y suave, agradable a los oidos de Isabella.
Ella permaneció en las sombras u n momento más mientras estudiaba atentamente a este Edward Cullen. Aquel hombre era joven, se apreciaban bajo la desgarrada camisa, un torso delgado pero firme. El cabello era disparejo, revolucionado y estaba mal cortado, pero sus ojos brillaron alerta cuando trató de distinguir la silueta de ella. Al no conseguirlo, se irguió y enseguida se inclinó hacia las tinieblas que rodeaban a Bella.
Habló en tono satirico.
-Le pido disculpas Milady. Mi alojamiento no es nada reconmendable. Si yo hubiera sabido que me visitaria,habria limpiado un poco este lugar. Por supuesto.-sonrió, señaló a su alrededor.- No hay mucho que limpiar.
-¡Ten quieta esa lengua!.-interrumpió Jenkins.- La dama viene por negocios y tu la trataras con respeto sino...
El convicto clavó una mirada a Jenkins ceñuda.
Isabella sintió una oleada de valentia y caminó hacia la luz de la linterna.
-No tiene necesidad de provocar a este hombre con sus bravuconadas, señor Jenkins.-dijo gentilmente.
El sonido de la voz de ella, profunda y suave como la miel, hizo que el prisionero le dedicara toda su atencion. Isabella caminó lenta, completa, deliberadamente alrededor de él, estudiandolo, como lo haria con un animal de exposicion. Los ojos del hombre de un deshusado color jade, moteados con chispas doradas la siguieron con divertida paciencia. La envolvente capa negra y el amplio tontillo que Isabella llevaba debajo de su vestido dejaban mucho librado a la imaginación, sin permitir calcular su edad o apreciar su figura.
-He oido decir, que las viudas de la corte practican extraños placeres.-comentó él cruzando los brazos sobre el pecho.-Si de verdad hay una mujer debajo de esas ropas, yo veo pocas pruebas de ello. Perdonenme, Milady, pero es tarde y mi mente está embotada por el sueño. Por mi vida, no puedodeterminar que proposito la ha traido hasta aqui.
Su sonrisa era solo levemente burlona pero su voz era abiertamente desafiante.
Deliberadamente Bella se acercó más hasta qeu estuvo de que el hombre podia detectar la fragancia de su perfume.
El primer asalto estaba lanzado.
Jasper avanzó hasta ubircarse detras de su ama, protectoramente cerca.
Bella sacó un frasco de plata de los pliegues de su capa y se lo tendió.
-Un brandy señor.-dijo suavemente.-Si gusta.
Lentamente Edward Cullen estiró una mano y cubrió un momento los dedos de ella con los soyos antes de tomar el frasco, sintiendo un sutil estremecimiento.
-Muchas gracias.
Edward bebió un trago y suspiró complacido.
-Muchas gracias Milady.Casi habia olvidado que existen estos lujos.
-¿Esta acostumbrado a los lujos señor Cullen?.-preguntó Bella suavemente.
-Ciertamente a mas que esto.-dijo.
-Aunque sus dias esten contados, señor Cullen, mucho puede hacerse para aliviar su situacion. Aqui tiene esto para su hambre.-le daba una hogaza de pan y queso fresco.
Él la miró con curiosida, pero no hizo ningun movimiento para tomar lo que se le ofrecia.
-Milady.-imploró.- Yo deseo este presente, pero siento recelos, porque no sé que desea usted a cambio y nada tengo para ofrecerle.
Una sombra de sonrisa bailó por los labios de Bella. Al mirarla directamente, Edward creyó una boca curvandose suavemente debajo del espeso velo.Ello lo estimuló bastante, dió rienda suelta a su imaginacion.
-Dejenos señor Jenkins, quiero hablar en privado con este hombre.
Se percató del reciente interes del prisionero.
Jasper se acercó más a ella.
-¿Está segura, señora mia?
-Desde luego, acompaña al señor Jenkins fuera de la celda.
Jasper se inclinó hacia el convicto y lo miró envenenadamente.
-Si no quieres morir antes de que pase esta hora, cuida de ella y que no sufra el menor daño. Si ella sufriera daño alguno, lamentaras haberlo hecho.Te doy mi palabra y no dudes que lo cumpliré.
La mirada de Edward midió el cuerpo del otro y asintió respetuosamente para indicar que estaba deacuerdo. Jasper se dió la vuelta con gesto descontento y cerró la puerta tras de si.
El prisonero seguia sin moverse aguardando a que Isabella hablara. Ella cruzó la celda lentamente y ahora se puso cuidadosamente fuera del alcanze de él. Bajó el capuchon, lo enfrentó y apartó lentamente el velo de encaje al que dejó flotar hasta la mesa que tenia a su lado.
La segunda salva fué disparada.
Dió en el blanco con una efectiva, Isabella poco se percato. Edward Cullen no se atrevió a hablar. La veia tan bella que le temblaron las rodillas. Subitamente, sintió la llama hambrienta de su largo y forzoso celibato. El cabello oscuro de ella, arreglado en una masa de bucles sueltos, le caia sobre los hombros y por la espalda como una turbia cascada.
Edward sintió una fuerte tentacion de acercasele y acariciar la copiosa y sedosa cabellera y pasar las manos por sus delicados pomulos, tersos como petalos. Las facciones de ella eran perfectas. La nariz levemente respingona, las suaves cejas oscuras curvandose sobre unos ojos color chocolate, brillantes, misteriosos,en el marco de unas pestañas muy negras. Esos ojos lo miraban directamente, abiertos aunque inescrutables.Bajo la atenta mirada de él, la castaña se coloreó levemente. Con una voluntat de hierro, Edward se contuvo y guardó silencio.
Isabella murmuró, recatadamente.
-Vaya soy tan fea que se ha quedado sin palabras...
-Al contrario, su belleza me ciega tanto que me temo que tendran que conducirme de la mano a la horca.Mi mente no puede absorver semejante resplandor,despues de la sordidez de esta mazmorra.¿se supone que debo conocer su nombre, o forma parte de su secreto?
-No señor, yo sé lo diré,aunque pido discreccion, porque allí esta el mayor peso de mis problemas. Soy Isabella Swan, hija de Charles Swan.
Hizo una pausa, aguardando reaccion en él. Edward levantó levemente las cejas y no pudo ocultar su sorpresa. Lord Swan era conocido en todos los circulos y entre los jovenes Isabella Swan era a menudo tema de acalorados debates. Ella era la reina del hielo, el premio inalcanzable, la rompedora de corazones de muchos mozos y la meta declarada de otros tantos, el sueño de una juventud ambiciosa.
-Como ve usted Edward.-usó su nombre de pila con despreocupada familiaridad.-yo tengo necesidad de su nombre.
-¡Mi nombre!.-exclamó él con incredulidad.- ¿Edward Cullen? ¡Necesita el nombre de un asesino convicto,cuando con el suyo puede hacer todo lo que le pase por la cabeza!
Isabella se le acercó para dar más peso a sus palabras. Con los ojos muy abiertos e implorantes, lo miró fijamente y habló casi en un susurro.
-Edward, estoy en aprietos. Debo casarme con un hombre de apellido ilustr y usted debe estar al tanto de la importancia que tiene en Inglaterra el apellido Cullen. Nadie sabrá excepto yo por supuesto, que usted no es pariente de ellos....
Continuará....
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
lunes, 1 de noviembre de 2010
La dulce y orgullosa Isabella
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holaaaaa...estaa bella es terribleee...mmm jaaj me encanto este capiiii!!! ya se conocieronnn...y mira bella donde va a buscar marido claro por que el esta condenado a muertee..algo me dicee que esto le va a traer problemass a bellaaa jajaja!!!! bueno noss leemos en el proximo capii estoy muy emocionadaa con esta historia nuevaaa!!! besoss!!
ResponderEliminarMUY,MUY,MUY, BUENO.
ResponderEliminarhello... guauuu nena sta historia me dejo con cara de cucu? q c trae sta niña? nos leemos en el proximo capi cielo....
ResponderEliminarHOLA ESTA MUUUUY BIEN EN VERDAD NO ES FAMILIA DE LOS OTROS CULLEN O ESTA AHI POR ALGUNA VENGANZA O REALMENTE ACESINO A ALGUIEN Y POR K SI SI YA SE NO ME O DIRASJAJAJAJAJAJA= CREO K ME GUSTARA MAS LEERLO...ME GUSTA Y NO ME DESPIDO Y NOS SEGUIMOS LEYENDO......HEY ESTA NUEVA IMAGEN ESTA GENIAL ME FACINA
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