lunes, 12 de septiembre de 2011

The Priest.

THE PRIEST.


Aquel hombre que habia admirado maravillada era su tio Edward…sonrió algo turbada y se acercó a él para abrazarlo, sin importarle que tuviera el torso desnudo y empapado de sudor.
-¿Tan pronto volviste de tu Luna de Miel, pequeña?.- le susurró él al oído.
Bella cerró los ojos maravillada.
Tenia una voz tan y tan sensual.
Se separó de él y le sonrió.
-Debemos de hablar tio Edward. Tienes que ayudarme.
Él frunció el entrecejo y la miró intensamente.
-¿Qué ocurre pequeña?
-Ven.- lo cogió de la mano.- Vamos dentro; es un tema privado.
Edward pensó que habia muerto y estaba en el infierno.
Su niña estaba allí.
Y estaba tan bonita….
Enloqueció al sentir su mano y se dejó guiar hacia el interior de su casa.
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Capitulo 5.


Bella dejó la mano de Edward al traspasar el umbral de la puerta. Había un hormigueo insolente que habia comenzado a sentir en la palma de su mano y en esos momentos lo tenia esparcido por todo su cuerpo. Intimidada, no tuvo mas remedio que soltarse de su agarre, si no pensaba que iba a terminar hiperventilando.
Observó la sencillez de aquella casa, las paredes desnudas de cuadros, sin duda Edward no era hombre de grandes lujos ni sofisticaciónes; tal y como lo era Emmet.
Vió una silla y se sentó en ella, su tio la miraba con los brazos cruzados sobre su pecho y una sonrisa tierna en los labios. ¿Cuántos años debia de tener Edward? 34…35…
Fue consciente de nuevo de la semi desnudez de él y se obligó a sí misma, a apartar la mirada de su rostro. Se estaba ruborizando. Edward; su tio, era un hombre increíblemente viril y se estaba dando cuenta en aquel preciso instante.
¿Seria que iba mas caliente que una gata en celo?
Posiblemente era aquello. Estaba asqueada de ella misma y sus pensamientos. Carraspeó e hizo un gesto que indicaba claramente que no se sentía comoda; se frotó las manos una contra la otra.
-¿Qué te sucede, pequeña?.- La voz de Edward; la hizo sentirse otra vez niña y eso la enfureció. Él no tenia ni idea de que habia crecido y de las emociones que la asaltaban. ¿Habia hecho bien en ir a su encuentro y hablarle de su problema con Emmet? Quizás todo aquella era una locura y se estaba comenzando a arrepentir de estar allí a solas con él. Su presencia la estaba intimidando y de una manera que no tenia nada que ver con su estatus de familiaridad.
Un leve estremecimiento, la sedujo y notó como su piel se erizaba y sus pezones se volvían como dos botones gemelos por la excitación.
Se levantó rápidamente y quiso salir huyendo de allí, todas aquellas emociones nuevas la estaban asustando y el culpable de todo aquello era el hombre que había querido como a un hermano durante parte de su vida.
-Yo…no sé para que he venido…aquí.- Con la mirada baja, notó como la presencia de Edward se hacia mas cercana y aún se turbó mas. Él le alzó el rostro agarrándola por el mentón e hizo que sus ojos se encontraran.
-¿Qué tal para verme?.- Él no perdió la sonrisa y ella lo imitó tal y como pudo.- Y ahora cuéntame eso tan importante que has venido a decirme, querida niña, me tienes en ascuas.
Bella apartó la cara, levemente enfurruñada y caminó dos pasos dando la espalda a su tio.
-Ya no soy una niña. Y no quiero que me veas como tal. He crecido y si he venido aquí es por….. eso mismo.
Edward se carcajeó levemente e hizo que de nuevo la piel de todo el cuerpo de Isabella se estirara y gimiera interiormente de placer.
“No puede ser posible” pensó ella. “ Es un pecado mortal lo que estoy sintiendo…”
-Bueno, nena. Te he visto crecer y creéme cuando te digo que siempre te veré como una niña; aunque no lo seas, eso es pura protección Bella. No te enojes.- Edward la buscó con la mirada y arrugó en un gesto que lo hizo parecer mas joven.- ¿Qué tal tu vida de casada?
Ella quedó hipnotizada por sus ojos y suspiró antes de contestar puramente con la verdad.
-Mal.
Edward percibía nuevas emociones en los ojos de Bella que no sabia comprender; pero se dijo a si mismo que habia pasado mucho tiempo desde la última vez que habia tenido una conversación intima con ella.
No conocía a la Bella mujer y estaba loco con ella en aquellos momentos. Era algo mas tímida de lo que recordaba y también mucho mas voluptuosa. Hubo momentos en que los músculos de todo su cuerpo se tensaron al contemplar como aquella falda que apenas le llegaba por las rodillas se subía al sentarse en la silla.
No había querido acompañarla; ya que si se sentaba se apreciaría mucho mas su miembro viril como una vara maciza, luchando por salir de su cautiverio.
Tocar su rostro; habia sido una lucha por no lanzarse a aquella boca y poseerla hasta hacerle perder el conocimiento, recorrerla con sus manos centímetro a centímetro. Aquellos pechos aprisionados por aquel suéter que se pegaba a ella como una segunda piel, sintiéndola mas expuesta, haciendo que su imaginación volara hasta debajo de aquel tejido y adivinar lo blanca que podia ser su piel y la tersura de la misma. Tuvo que ahogar un gemido de excitación, y tragar en seco antes de preguntarle por su vida de casada.
El alma se le cayó literalmente a los pies cuando oyó la única palabra que salió por la boca de ella.
Bella sintió la mano de Edward en sus hombros y tuvo que alzar el rostro para mirarlo.
Sus ojos se empañaron lentamente de lágrimas y él la aferró contra si, haciendo que el rostro de ella sintiera la tersura y la fuerza de los músculos del pecho de él.
-¿Qué te ha hecho ese….Emmet?.- Bella no reconoció la voz de su tio; ronca y agresiva ,cerró los ojos con fuerza.
-¿Por qué tiene que ser todo tan complicado tio Edward?.- gimió ella sin apartarse ni un centímetro del amplio pecho que la albergaba.- Emmet y yo no nos comprendemos tio. No somos compatibles. ¿Entiendes lo que quiero decirte?.- Ella se revolvió un poco y buscó los ojos de él, para que la entendiera en toda la extensión de la palabra.
Edward no sabia si habia entendido bien. No debia de haberlo hecho.
Se apartó de ella con lentitud y buscó una copa de brandy con las manos temblándole como hojas secas.
-¿Bebes?.- Bella casi no podía creer lo que veían sus ojos.
-Ahora mismo si. Lo necesito, si no creo que iré en busca de tu maridito y le machacaré el cráneo si no me explicas tú lo que creo que he entendido.- No la miraba. Estaba aterrado. Sus emociones estaban a flor de piel y lo consumían.
-Tio…
Él hizo un ademan con la mano y chasqueó la lengua.
-Bella. Edward. Llámame Edward. Por favor.
El hombre necesitaba quitarse de en medio el parentesco que los unía para enfrentarse a lo que ella iba a contarle. En su cabeza se irían formando imágenes vividas del tormento y no quería pensar en la frágil y hermosa Bella; su niña como tal. Quería hacerse a la idea que tenia a la Bella mujer. Aquella que lo estaba matando poco a poco desde que había hecho acto de presencia.
-Edward…yo no soy valida, no sirvo como mujer…..no..yo…- Bella no podia decirle aquello a Edward. Se sintió estúpida al pensar en él para contarle aquello. Él era un hombre, aunque estuviera entregado a Dios. Un hombre terriblemente atractivo….
-No entiendo.- volvió a beber nervioso.- ¿No puedes tener hijos? ¿Es eso lo que intentas decirme? Porque déjame decirte que todavía es demasiado tiempo para saberlo; hace dos semanas que te casaste Bella. Claro; si es que no mantuviste relaciones antes con él. ¿Lo hiciste?
Bella pareció ver un brillo de ira en los ojos verdes de su tio Edward y volvió a estremecerse.
Tragó en seco y cerró los ojos. Tenia que afrontar lo que había venido a decirle. Sin paños calientes ,con la verdad palpitante.
-No; cuando me casé era virgen. Y no, no es problema de saber si puedo o no puedo tener hijos…..-Encaró a su tio y volvió tragar en seco, las palabras se habían atragantado en su garganta y apenas podia hablar.- Emmet y yo no podemos…..no…hemos tenido relaciones. Sigo siendo virgen.
Edward perdió la fuerza en todo su cuerpo y el vaso de brandy se le deslizó de la mano y cayó al suelo rompiéndolo en mil pedazos.
-¿No te ha tocado? ¿Acaso ese hombre está loco?.- Casi gritó. Estaba perturbado por las palabras y no pensaba lo que se escapaba por su boca.
-Si…tio..Edward, pero no puede, me hace daño….se ha cansado de mi..y lo entiendo.- Bella comenzó a sollozar.- Él ya ha buscado a otras mujeres y a mí ni si quiera me roza…¡Oh, tio Edward! ¿Qué voy a hacer yo?
Edward dio dos grandes zancadas y la envolvió con sus atléticos brazos, haciendo que ambos cerraran los ojos por el estremecimiento, que recorrió ambos cuerpos.
Las lagrimas de Bella eran interminables y Edward no sabía como calmarla. Al fin, lentamente se separó de ella y la traspasó con la mirada.
-Cuéntame todo. Haré todo lo posible por remediar esta situación.
Continuará….
Nenas!!!! Ya me diran que les pareció. Mañana Demon. Un beso lindas. Os quierooooooooooooooo!!!

3 comentarios:

  1. holaaaa Rositaaaaa!!! por diosss bella al diablo con emmett que se quedee con edward jajaj!!!! me encantoo el cap ...extrañabaaa muchisimo esta historiaa!!aparte a bella no le es indiferentee edwardd jee y bueno edward esta como loco con ellaa ahhhhhhhhhhhh ya quierooo leer otroooo que edward le rompa la cara a emmett jajajaaj!!!! besos y nos leemos!

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  2. QUERIDA ROSITA!!! ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON BELUCHISSS, QUE MANDE AL DIABLO A EMMET QUE SIGAN SIENDO LOS HERMANITOS DE CORAZON QUE SIEMPRE HAN SIDO, JAJAJAJAJAJA, QUE SE QUEDE CON EDWARD!!!! PORQUE YA LO DIJO EL EDWARD DIME EDWARD ...... ROSITA BUENISIMA HISTORIA COMO SIEMPRE !!!!!!! TE DEJO BESOTES Y ABRAZOS SILMONIANOS, Y TE LEOOO MAÑANA!!!!!!!!

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  3. Hola Rosita ,dios me parecio perfecta esta nueva historia es genial , me encanta...Sigue asi...Besos....

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