miércoles, 13 de abril de 2011

Morir en Primavera

MORIR EN PRIMAVERA.
Capitulo 8

La energía de Alice era conocida. Algo que ella guardaba en su corazón salió en una explosion de júbilo. Bella; que habia cerrado los ojos, los abrió abruptamente cuando vió el potencial tan apabullante que tenia aquella hermosa jovencita de ojos azules.
Bella se abrazó a ella y rompió a llorar. Alice la acompañó y un estruendo semejante a un trueno se oyó al cerrarse la puerta. Ella de espaldas a ella no quiso mirar. Solamente oyó la voz de Alice. Segura y autoritaria.
-Edward. Esperaba que vinieras a ver a Bella.
Edward Cullen miró a su madre interrogante.
No habia podido pegar ojo la noche anterior. La imagen de Isabella Swan, niña y la otra; la actual. Mayorcita y excitante, habían vagado por su cabeza; balanceándose como barquitos de papel en un arroyo.
Aquella mañana cuando vió los primeros rayos de sol, dispersarse por la persiana de su cuarto, llamó a Emmet para pedirle; no. Rogarle, el paradero de la muchacha de ojos chocolate intenso.
Algo en él, algo difícil de medir y de aceptar; lo obligaban a verla nuevamente. Sus ojos y su alma necesitaban con voracidaz alimentarse de la visión de su cuerpo y oir su voz algo ronca y sensual: Una voz sugerente de mujer; que le ponía la carne de gallina.
Habia conducido como un loco. Aunque aquello no era cosa nueva en él. Hasta llegar a aquella calle escondida de Seattle. Para lo que no estaba preparado era para ver a su hermana y su madre, sentadas en aquella habitación blanca, llena de cirios, velas e incienso apagado.
-¿Esto es una artimaña?.- espetó Bella, confundida y alejándose de aquella familia, abrazándose a ella misma.
Era demasiado el dolor, de sentirse de nuevo intimidada por los Cullen.
Alice se acercó y le sonrió, tierna.
-No. No temas. Bella.- se giró para mirar a su madre.- Mamá. Dejame sola con Bella. Tú sabes que estaré bien. Llevaté a Edward. Cuando nos marchemos, ya tendrán tiempo suficiente para hablar. Ahora dejame con ella ¿si?.- La vocecita de Alice, era como un néctar de olvido, que te hacia aplacarte y desarrollar sus ordenes con total devoción.
Isabella se dio cuenta en seguida de aquello.
Esme cogió a su hijo de la mano. Y él; aunque un poco reticente, frunció el ceño al mirarlas a ambas.
Algo le encongió el vientre, cuando se dio cuenta de un pequeño detalle. Alice le habia tomado a Bella la mano con fuerza; y entrelazados los dedos de una con la otra, no se podia diferenciar los que pertenecían a cada cual.
Eran las dos iguales.
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-¿Entonces; Elizabeth, esta en ti? No lo entiendo; Alice. ¿Cómo puedes ser tu, y ella?.- Bella, habia tomado una taza de leche entre sus manos y esparcía chocolate sobre ella.
Removiendo seguidamente el liquido, para ofrecérselo a tan tierna niña.
Alice miró la taza con asias y suspiró.
-Ella es mi otro yo; Bella. La que me avisa, la que me lleva. Es como un hilo conductor, entre mi cuerpo y todo lo paranormal. Ella me enseñó tu nombre; prácticamente antes de que comenzara a vocalizar, y también ella; me trajo hasta ti.
Bella la miró con suspicacia.
-Entonces….¿Sabes todo de mi?
-Si.
-Puedo suponer que ha sido Elizabeth la que te lo ha contado.
-Puedes suponer, y supones bien; Bella.- se llevó la taza a sus labios y sorbió delicadamente.
-Elizabeth fue mas que una amiga para mi, Alice. Me alegra que hayas conocido a tu hermana. En sus trances; ella viajaba hacia mi y me contaba cosas. Podia hablar con ella…a veces, incluso jugábamos.
-Lo sé. También me ha hablado de Edward.
Bella se tensó al escuchar el nombre de aquel hombre.
-Edward Cullen “Mi castigador”.-susurró.
Alice negó con la cabeza apenada. Se llevó una mano a la frente y cansada; levantó una mirada vidriosa.
-Ni yo ni Elizabeth; podremos nunca redimir el daño que te ha hecho Edward. Lo sentimos tanto; Bella. No te imaginas cuanto…
-No te puedo negar que escuchar su nombre tan solo; me da escalofríos. ¿Sabes que tenemos amigos comunes?
Alice asintió.
“ Aquella niña, lo sabia todo”.- pensó Bella, asombrada.
-Ellos han omitido su nombre. Por no hacerme sufrir. Huí de aquel pueblo ensangrentada y con la vida escapando de mi cuerpo. Es un milagro que esté aquí, hablando contigo. Y todo; gracias a la inmensa gratitud y caridad cristiana de tu hermanito Edward….Y pensar que…
-¿Qué?.- Alice abrió mucho los ojos e hizo un mohín con su boca preciosa de rosa.
-Un alma me ha pedido que sea una especie de angel guardian para él. Por lo visto tu hermano está en peligro y ella no se va a marchar hacia la luz hasta que tu hermanito no salga del peligro inminente que lo acecha….Aunque creo que no esta dispuesto a dejarse aconsejar al respecto.
-¿Angela?....-susurró Alice.
-¿Quién es Angela?.- preguntó Isabella acercándose mas a la muchachita. Estaban sentadas alrededor de una mesa camilla redonda y sus narices casi se tocaban.
-Angela era la prometida de mi hermano. Murió en un accidente de coche. Edward iba con ella. Murió con tu nombre en los labios…
Bella puso los ojos en blanco.
-Eso lo explica todo….¡Dios mio, que karma! ¿Y se puede saber porque debería tener mi nombre en los labios, una mujer que yo no conozco de nada?
-Yo le hable de ti…
Bella achicó los ojos, y analizó los ojos de la pequeña. Algo se le escapaba; de todo aquello. Era como una enorme tela de araña, tejida con precisión. Aquello parecía una partida de ajedrez, y ella no tenia ni idea que movimiento, maniobrar…
-Quiere que proteja a tu hermano. Pero siendo tú una médium en potencia; no creo que haya problemas en que tú lo hagas por mi. Ademas, es algo incomodo para mi, plantarle las manos encima…tú me entiendes…
-No. No lo entiendo.-Alice se puso rigida de repente.
-Para hacer una ritual de protección, debo de darle unas friegas y tener objetos y pertenencias de él…. algo intimas…bueno esto no debería de estar hablándolo contigo. Tan solo eres una niña….
-Yo no puedo proteger a mi hermano; Bella. Ha sido Angela la que te ha pedido ayuda a ti; no a mi….creo que sabes perfectamente como funciona esto. No te engañes.
Bella Swan apoyó las manos encima de la mesa y se levantó como si cuerpo pesara mil toneladas….aquello era una ironía del destino.
-¿Sabes lo que haría una persona con dos dedos de frente?
-Si.
-Pues es eso lo que creo que debo de hacer.
-No, Bella. Por favor.- Alice se levantaba de la mesa e iba hacia ella con mirada suplicante.
-No se merece que lo ayude. Ademas me odia…y yo no sé como no puedo odiarlo… me causa repulsión y animadversión…pero no puedo odiarlo…mi corazón no esta preparado para eso…¡Maldita sea!.
-Bella; voy a decirle a Edward que entre. Necesitas hablar con él. Creo que es ahora o nunca. Él ha venido a verte por cuenta propia, ósea que también deseaba verte. Voy a buscarlo.
Bella corrió hacia ella y le sujetó la mano.
-Dile a Elizabeth que la quiero.
Alice sonrió a Bella y la besó en la mejilla fugazmente.
-Lo sabe. Bella. Ella lo sabe.
Alice caminó hacia la salida y Bella se quedó sin parpadear un tiempo ilimitado, el sonido de la puerta la hizo volver en si. Edward Cullen estaba apostado delante de ella. Sus miradas se encontraron y un brillo de ira se desató de los ojos de él.
-Aún no me creo que este haciendo esto…- susurró ella, para si misma.
-Yo tampoco.- siseó, él entre dientes.
Bella; que se hallaba sentada, se levantó y caminó hacia él, en pequeños pasos; casi con miedo.
-Necesito que creas en mi; si quieres que te ayude.- le dijo. Sus miradas que no se habían separado; insistían en no perder ni un ápice de aquel encuentro voraz.
-No sé lo que hago aquí. – susurró; más para si mismo que para ella.
Turbada y algo acalorada; Isabella Swan perdió contacto visual con Edward Cullen. Su corazón cabalgaba loco y sus manos habían comenzado a temblar…..todavia habia miedo en ella.
Cabizbaja, sopló una de las velas gruesas que habia en una de las estanterías.
-Pues márchate.- sentenció ella; algo más dura.
Él caminó hacia ella, rápidamente y le rozó el hombro, recorriéndole una especie de corriente por su palma y luego hacia el codo, seguidamente fue a parar al cuello, y del cuello ,bajó a su pecho; a la altura de su corazón.
-No puedo.- dijo bajito; casi ronco.
Sus ojos se volvieron a encontrar y Isabella notó como su aliento, la embargaba. Estaba tan cerca de ella, que podia oler la loción con la que se habia perfumado; y ver las pequeñas motas, mas ocuras que habia en sus profundos ojos verdes.
Hechizada, por la belleza del hombre; miró sus labios rectos y algo llenos.
La lengua de él, salió de la boca algo timida; para lamerse el labio superior. Ella no podia respirar ni apartar la mirada….
-¡Bella!¡La gente esta como loca! ¡O sales de ahí y me ayudas o tiro la puerta, lo juro!.- Los gritos de Leah, hizo que ambos volviesen a la realidad.
Porque Edward, tampoco entendía lo que le habia ocurrido en aquellos momentos. Necesitaba tenerla cerca y tocarla…sí, más que un deseo era una necesidad. Tenia que tenerla cerca, muy cerca…era una exigencia de su cuerpo y mente. Queria tenerla tan cerca, como la situación se lo permitiese.
-Cena conmigo esta noche. Tenemos que hablar.- ordenó él, dando un par de pasos hacia atrás y recomponiendo el gesto. Dejando atrás la mirada embelesada que le habia regalado a ella.
Ella también salió de la ensoñación.
-¿Me dejaras que te ayude entonces?.- le preguntó ella; con voz algo mas dura.
Él valoró por enésima vez aquel cuerpo menudo y sonrió ladeadamente; mirándola profundamente a los ojos.
-Por supuesto.- sentenció, con algo escondido, detrás de aquellas palabras.
-Bien.
Edward no se movia y ella tampoco.
-Bien.- la imitó él. Inudando sus manos en los bolsillos de su pantalón.
Bella caminó a su lado y él la atrapó de un brazo y la apretó contra su pecho.
-Te has convertido en una mujer fascinante.- le susurró, muy cerca de sus labios ; queriéndola devorar.- Me encantaría descubrir que tanto sabes de todo…
Ella lo miró con dolor y se escapó de sus brazos.
-¿Qué pretendes? Te ofrezco mi ayuda y tu te crees que me voy a abrir de piernas para ti…..- lo miró de arriba abajo.- Sin duda eres aun peor que cuando niño. Nunca tendría nada con un ser como tú…
Ella caminó y abrió la puerta. Esperando que se marchara.
-Pasaré a buscarte a las ocho. Sé donde vives.

Observó como traspasaba el umbral de la puerta y cerró con fuerza.
“Maldito…maldito…..”
No podia permitirse, reaccionar asi.
Nunca habia reaccionado asi… ante un hombre.
La necesidad de besarlo; habia sido acuciante, abrasadora.
El hormigueo en el bajo vientre cuando habia estado entre sus brazos; la habían hecho jadear interiormente…. ¿Aquello era el deseo?
Ella no se lo podia permitir….
…Porque algo le decía, que si sucumbía al placer de la carne, su don, se esfumaría….para siempre….

1 comentario:

  1. hola fantastico el capiiiii ...me re encantoooo!!! uff cenaran juntos??!!! que pasaraaa...y bella si se acuesta con edward perdera su donnnn mmmmque interesantee...y alicee es divinaa se sabee todoo jee...besotes me fascino y nos leemos en el proximo!!! adios!

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