viernes, 4 de febrero de 2011

¡OH MI DIOSA!

OH! MI DIOSA!
CAPITULO 3


-¿Enredos?.- preguntó, alzando una ceja.
-Si.- dije triunfal.
Levantó su cuerpo, dejando la revista a un lado y desplegó el plástico con maestría.
-Pero…Edward..este juego es mejor jugarlo mas de dos personas.- dijo, finalmente, cuando empezó a dar vueltas a la brújula de colores.
-Bella….- hice un puchero de los que hacen historia y me la metí rápidamente en el bolsillo; de allí de donde no quería que nunca saliera.
El sonido de la puerta nos hizo volvernos.
Mierda…
….mamá.
-Señora Cullen.- Bella caminó hacia mi madre con una sonrisa en los labios. La seguí con la mirada embelesado.
Mamá colgó su pesado abrigo en el perchero del recibidor y la abrazó con cariño.
Un calor acogedor se agarró en mi pecho. Como si ese gesto fuera para mi, algo más que simple camaradería.
-¿Qué tal ha ido hoy?.- le preguntó mamá. Me miró; e hizo un gesto con la mano,saludándome..- Ahora voy contigo Edward.
-Es un niño muy bueno. La verdad es que da gusto estar con él.
Me volvían a arder las orejas….
Mamá, caminó hacia donde yo me encontraba y me plantó un beso en la mejilla.
-¿Todo bien, Edward? ¿A gusto con la señorita Swan?.- preguntó mamá en una maravillosa sonrisa.
“Agustísimo, mamá”
-Si mamá.-dije mirando a mamá sin pestañear.


Nuevamente era invisible.
Mamá y Bella se acomodaron en la mesa-comedor y comenzaron una muy fluída conversación.
Yo las miraba de reojo.
Subí a mi habitación haciéndome el desinteresado y cogiendo un libro de mi biblioteca.
Me repantigué en el sofá a mis anchas e hice como que leía…pero nada mas lejos de la realidad.

-¿Y bien, Bella, para cuando tu marcha a Londres? ¿Es verdad que te espera tu novio allí? Es emocionante, saber que te espera alguien en algún lugar….- ensanché las aletas de la nariz. Odiaba cuando mamá se ponía en aquel plan tan romántico.
Ella hizo un gesto con la mano y se la llevó a la cara. ¿Se estaba ruborizando?
Incliné mas hacia arriba el libro para tener mayor acceso a sus reacciones.
Gemí interiormente….se estaba poniendo preciosa con aquellos colores que salpicaban sus mejillas.
-Si señora Cullen.. la verdad es que estoy ansiosa. Ayer mismo me llamó para comentarme que ya ha encontrado un apartamento ideal para cuando me encuentre con él…- suspiró y la rabia se apoderó de mi cuerpo.
Pero debía de ser frio y mantenerme alerta. No podia marcharme sin escuchar todo acerca de “ su novio”.
-Oh…Bella que ilusión…recuerdo cuando yo y el padre de Edward nos casamos. Fue maravilloso aunque no te puedo negar que la convivencia es muy dura los primeros meses.
Ella asintió con cara de preocupación.
-Si estoy segura de ello. Jasper es muy diferente a mi y creo que vivir en el mismo espacio, o consolidará la relaccion o la mandará a freir esparragos.
Rieron ambas.
Las sienes me palpitaban. Estaba al borde de la apoplejia.
Bella retrocedió hacia atrás con la silla; levantándose y ofreció la mano a mamá.
-Mañana, me encargo de Edward señora Cullen. Esté tranquila. Debo marcharme, ya es hora.- dijo mirando su reloj de muñeca.

Mamá apretó su mano con firmeza.
-Por favor, déjate de formalismos, llámame Reneé. Cuidas de mi hijo. Eres prácticamente de la familia; Bella. Además el niño y tu hermano son prácticamente inseparables.
Volvieron a reir.
Mierda….
Se habia girado hacia mi, y venia meneando sus caderas de Diosa.
Me revolvió el pelo y abrí mucho los ojos en señal de sorpresa.
-Me voy Edward. Hasta mañana, pequeño.
Fruncí el ceño.
¿Pequeño?.
Salté del sofá y fui junto con mamá a despedirla hacia la puerta.
El inmenso vacio que experimente fue fácilmente consolado con mi recién despertada sexualidad y mis cinco dedos, en la tranquilidad de mi habitación y mi cama.

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Aquella mañana me desperté con dos burbujas rojas en mi cara.
La pre adolescencia luchaba por salir de mi cuerpo cambiante. Las hormonas comenzaban a vagar inquietas por mi metabolismo y yo no habia momento que fuese a mear para de paso menear el asunto.
Emmet cuando me vió , las dos protuberancias que sobresalían de mi frente, se echó a reir al suelo el muy cabrón. Se retorcía ,el mamonazo.
-¿Las primeras manolas, Cullen?
“Hijo de puta”
No contesté. Pero le miré el gesto y me reí con más ganas que él. Si solamente imaginara que mis primeras masturbaciones eran a la salud de su “odiosa hermanita”, me reventaría el tabique nasal.
Se levantó rápidamente y siguió mis pasos hacia las clases.

Conté los minutos, para salir del centro escolar. Bella iría a buscarnos y mi mente vagaba nerviosa, con la clase de modelito que ase habría puesto para ir a buscarnos.
Mi incipiente erección que no se habia marchado en todo el dia de mis pantalones, saltó de júbilo al escuchar la campana y salir todos en estampida hacia las puertas de salida.
Mi gozo se vió en un pozo sin fondo, cuando ví el jeep de mamá. Bella no estaba….
El claxon, hizo que Emmet emitiera un graznido.
-Cortate Emmet, es mi madre.- espeté duro, sin mirarlo y abriendo la puerta del copiloto.
-Hola chicos.- saludó mi madre nerviosa
-Hola señora Cullen.- Emmet se acomodaba en sillón trasero, mientras yo lo miraba por el retrovisor. -¿Y mi hermana? ¿Ha huido con su noviete?.- el tono burlon de Emmet, no pasó desapercibido para mamá.
-No. Podia venir yo, ósea que no pasa nada. Ella ira a casa esta noche.
-¿Esta noche?.- pregunté, casi atragantándome con mis palabras.
-Si.- mamá arrancó el jeep y comenzó la marcha rumbo a casa de Emmet.- Esta noche debo ir a una cena con un proveerdor nuevo. Es muy importante.- me miraba a mi con gesto de disculpa, Yo le correspondí con una amplia sonrisa.- Bella se quedará toda la noche si es necesario Edward….
-Me parece perfecto mamá.- Mi cara debia ser todo un poema, porque a Emmet no le pasó por alto mi expresión de felicidad.
-¿Te gusta jugar a papas y a mamas, Cullen?.- me preguntó. Lo miré por el retrovisor y sus ojos glaciales me envolvieron, me hicieron estremecer. Tenia que tener mucho cuidado con mis expresiones y todo lo que concernía a Bella.
-No seas tonto Emmet. Si quieres ven y así no estoy solo con tu “odiosa hemanita”.
Emmet estalló en carcajadas.
“Menos mal”
Estaba feliz muy feliz. Bella estaría toda la noche bajo mi exclusividad e incluso si jugaba bien mis cartas podia compartir cama con ella.



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-Edward; espero que no le des guerra a Bella.-Mamá se habia sentado conmigo en el sofá; mientras yo hacia como que veía la televisión. Si me hubieran preguntado en ese momento de que iba el programa que estaban dando en televisión no habría tenido ni idea de qué responder.
-Tranquila mamá.- le dije, sin mirarla.- Ya soy lo suficiente mayor como para que no te preocupes de esas cosas…..- me volví para mirarla y le dí un beso fugaz en la mejilla.- Ve, anda, ¿ no querras llegar tarde a esa cita tan importante, no?.
Mamá me sonrió y me acarició el rostro, tierna.
-He dejado algo de comer preparado; por si os da hambre.- dijo levantándose y cogiendo un lindo bolso negro, que hacia juego con su impecable vestido de raso del mismo color.
Mamá se marchó.
Y nada más trasponer por la puerta, me lancé de lleno a perfumarme y peinarme lo mejor que pudiese.
Mi cabello era un total descontrol. Envidiaba el cabello de Emmet,oscuro y ligeramente ondulado. El mio por el contrario era tieso y siempre estaba despeinado. Y eso sin contar con el odioso color que tenia; un cobrizo extraño, apelirrojado.
El timbre de la puerta sonó y me lancé como un loco a abrir la puerta.
Y al abrirla allí estaba ella…ella, mi Bella; mi fantasía hecha mujer.
-Hola Edward.- saludó alegremente, mientras, hablaba por el móvil.
Cerré la puerta cuando pasó el umbral y me dediqué a observar como se quitaba el abrigo y exponía ante mis ojos unas largas piernas enfundadas en un pantalón vaquero y una sudadera, azul oscuro, que se pegada a su cuerpo como una segunda piel.
Tragué en seco. Me faltaba la respiración. Miré la bragueta de mis pantalones y puse los ojos en blanco, como poseído. Otra vez estaba allí, mi maldita polla, haciendo estragos en mi cuerpo.
Terminó la conversación del celular, con un gesto hosco y me miró con una chispa de melancolía en sus hermosos ojos chocolates.
-¿Y bien Edward? ¿ Vemos televisión? ¿Jugamos? ¿Hablamos?.
“Nos acostamos”, pensé.
Una sonrisa ladina se escapó entre mis labios.
-Vaya…y esa sonrisilla de demonio ¿A que se debe?.- preguntó acercándose nuevamente a mi.
-Yo habia pensado en cenar y conversar.- dije del modo mas serio posible.
Ella me sonrió y acarició mi mandibula con precisión.
-Eres muy tierno. Muy bien. Cenemos y conversemos.

Ayudé a Bella a poner la mesa, y se quedó maravillada ante mi sobrada etiqueta para ello.
Mamá era muy perfeccionista para esas cosas, y me habia educado para dejarla en perfecto estado si salía fuera a comer y debia de hacer estas cosas.
Comimos casi sin conversar. En un mutismo absoluto y muy gratificante.
Mis ojos se perdían en su dulce rostro y suspiraba mentalmente. ¿Podria haber alguien tan perfecto para mi, algún dia? Una melancolía sublime me abrumó y me entristecí.
Bella miró mis ojos y paró de mordisquear el delicioso sándwich de atún que estaba comiendo.
-¿Qué te ocurre, Edward?.- preguntó con un tono preocupado.
-No, nada…
-¿Nada?.- soltó el sándwich en el plato y se levantó para ponerse a mi lado.- Cuentame…¿Tienes algún problema que desees contarme?.
Negué con la cabeza, mirando mi plato. Ella me cogió la barbilla y me hizo mirarla a los ojos.
-Esos ojazos no mienten…- se rió por lo bajo.- Oye…recuerdo que yo cuando tenia tu edad…¿no te habras enamorado?.- dijo enseñándome los dientes en una sonrisa arrolladora.
Volví a negar; pero esta vez el ardor de mi cara me delató y ella recogió mis mandíbulas entre sus manos.
-Que rico….Edward….Tranquilo, tu secreto está a salvo conmigo…¿Quién es ella? ¿La conozco?
Volví a negar sintiéndome un autentico gilipollas.
Era tanta la presión en aquellos momentos que me puse a llorar como el mayor imbécil de la capa de la tierra.
-Ohhh….Edward…no llores…cariño..escucha.- Pegó sus pechos a mi cara y casi me da un infarto. Las lagrimas recorrían mis mejillas a tutti plen y desgarrado como estaba ante el dolor de jamás ser correspondido, la abracé aprovechando el momento.
Estuvimos así; abrazados, y perdí la noción del tiempo.
Debí dormirme; preso del cansacio o de los nervios de aquella tarde.
Me desperté en la penumbra de mi habitación con una respiración pegada a mi boca.
Mi corazón palpitaba desbocado. La vista se adecuó a la oscuridad y ví claramente que se trataba de ella. Estaba dormida a mi lado, encima del cobertor. Perfumando mi rostro con su dulce aroma. Levanté levemente el rostro y me armé de valor.
Pegué mis labios a los suyos. Cerré los ojos extasiado y la cogí de los hombros. Recorrí con mi lengua el contorno de sus labios y la deseé como un poseso.
Me separé para observarla de nuevo, victima de una total excitación.
Ví su cuerpo de mujer pegado al mio, y solté una maldición interior. ¿Por qué la vida tenia que ser tan injusta? ¿Ella tan madura y yo tan niño?. Las lagrimas volvieron a invadir mis ojos , por pura impotencia. Entorné los ojos y la aprecié con los ojos de un hombre en ciernes.
-Te amo, Bella. Me he enamorado de ti.- le susurré.
Y caí en el desconsuelo de mi edad y me maldecí hasta que el sueño me venció.

1 comentario:

  1. holaaaaa espectacular el capiii...pobree edward se enamorooooooo y esta trissssteee...y bella se va a ir a londressss...mmm que pasaraaaaa....yy las hormmonass de edward estann a full...aajajajaj!!! me encantooo este capii..nos leemos en el que vienee...buen fin de semanaa que la pases genial besoss!!!

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