lunes, 17 de enero de 2011

Prisionera del Deseo

PRISONERA DEL DESEO

CAPITULO 5


-Yo me quedo con el señor Cullen…tú márchate con Jared, Jess.
Edward Cullen miró a la muchacha con determinación y suspiró para sus adentros.
Algo en él, se removía inquieto; aquellas últimas palabras de la muchacha, lo habia llamado a la cordura…Una mujer como aquella no podia estar en aquel lugar…no era sitio para ella.
-No lo voy a permitir.- sentenció, mirando a Jessica Stanley, que seguía con la barbilla elevada, mirando la posible reacción del hombre.
-Ya lo creo que se quedará.- sonrió con aire prepotente y avanzó varios pasos, hasta encontrarse de frente al hombre.- Yo insisto que lo haga, te recomiendo que lo haga….
Edward rió cínico y se rascó la mandibula.
-¿Insistes?....¿Qué pretendes?
La habitación, tenuemente iluminada, sobreponía sombras crueles en el rostro de la mujer; un brillo centelleante iluminó sus ojos. Un indicio de algo perverso.
-Contaré lo de la gruta y lo que es más importante….descubriré tus planes.
Edward rechinó los dientes y apretó la mandibula.
-¿Qué quieres decir?
-Tú sabes a lo que me refiero, Edward. Hubiera preferido sacar este as, para que me desposaras, pero he descubierto que me divierte mucho más la idea de ver a mi cuñadita, arrastrada cuando la tires hacia esa fosa común de deseo que es la gruta.
Edward miró a la chica.
Bella que escuchaba atónita, no entendía nada.
Con la sabana hasta la nariz, reprimía el salir corriendo de allí aunque fuese en el estado en que se encontraba: desnuda.
¿De qué diablos estaba hablando Jessica? Y es más, ¿Qué clase de odio natural tenia su cuñada por ella? Le era incomprensible.
Buscó en los ojos de su cuñada, algún apoyo y no lo encontró. Ésta miraba a Edward Cullen, desafiándolo.
-Salgamos de aquí.- inquirió él, cogiendo a Jessica por un brazo y arrastrándola hacia la puerta.
-¡No!.- gritó Jessica con ferocidad.- No, sin ella. No me voy a dejar arrastrar por tus artimañas, Edward Cullen, te conozco muy bien y sé de todos tus secretos, ella se levanta de ahí ahora mismo y la lanzas a la gruta. No me marcharé de aquí hasta que no lo vea con mis propios ojos.
Edward se paró en seco y la observó ¿Seria posible que Jessica Stanley supiera…? No… no era posible; era un secreto que no habia contado a voces…¿Claro que si…alguno de sus hombres, al haber copulado con ella, le hubiera contado…?
-Esta bien.- La soltó, y miró a Bella.- Vamos a ponerte a prueba mujercita. Levántate. Yo mismo te llevaré a la gruta y allí sucumbiras a mis placeres…delante de todos.
Jess sonrió ganadora, y Bella bajó la mirada.
Tanto tiempo guardando la persona adecuada, que la mimara y la desposara…que la hiciera suya la noche de bodas…
…. ¿Dónde quedaría ella cuando volviera, marcada a fuego con las manos de otros hombres?
Un escalofrio la recorrió entera y suspiró sin antes limpiarse las mejillas. Las lágrimas brotaban enérgicas por sus lagrimales sin que ella pudiese hacer nada para contenerlas.
Destapó su cuerpo virgen y se inclinó para levantarse.
Edward tragó varias veces; le faltaba el oxigeno. El cuerpo de la muchacha no era de los mejores que habia visto…pero habia algo en él, que le gustaba, que lo tentaba de una manera completamente nueva.
Con paso seguro, avanzó hacia uno de los armarios de Alice y cogió un albornoz azul oscuro. Se lo tiró a la cara.
-Cúbrete.- le ordenó con voz ronca y dura.
Edward miró hacia Jessica y tuvo ganas de vomitar. Altiva y vencedora,sonreía de una manera sibilina.
-Quiero comenzar a divertirme, Edward. Vamos a la gruta con mi cuñadita.
Bella se cubrió con el albornoz y ató el nudo con fuerza alrededor de su cintura.
Con la cabeza baja, las suaves ondulaciones de su cabello le acariciaban el rostro; como si quisieran calmarla de algo que iba a acontecer e iba a ser de su desagrado.
Edward Cullen abrió la puerta y dio paso a Jessica con una mano. La arpía avanzó delante de él y Edward miró a Bella con insistencia.
Ella caminó como quien va a la horca y ni si quiera lo miró.
Edward no pudo resistirse a la tentación de alzar su rostro con una mano.
-No va a ser tan malo pequeña; te lo prometo.
Bella lo miró; aunque no lo vió. Aún tenia la firme esperanza que todo aquello fuera una terrible pesadilla y se pellizcó un muslo, por encima del grueso del abornoz.
Edward le acarició el pómulo y su mirada se endureció.
Puso una mano en su espalda y la empujó levemente para que caminara.
Con paso arrastrado y rezando para que el buen Dios se la llevara en aquel mismo momento con su hermano Michael; caminaron por un intricado de laberintos rocosos, hasta llegar a una cueva inmensa donde el eco de los gemidos de los allí ubicados era la banda sonora a aquel lugar lleno de pecado y corrupción.
-Quitale, eso.- espetó Jessica.- Ahora. Lánzala a los leones.
Edward sintió ira y se contuvo para no darle una bofetada o matar a Jessica, en aquel mismo momento.
Esa mujercita le tenia hasta el borde de la paciencia y tenia claro que no cejaría en su empeño hasta que no viese a su cuñada fornicando con alguien.
Bella miró el panorama y se horrorizó.
La cueva estaba iluminada por cientos de antorchas encendidas. Las personas que allí se hallaban eran un amasijo de piernas , brazos y torsos desnudos. Sintió naúseas; pero tragó su propia bilis.
Asombrada, sus ojos aparcaron sobre una pareja solitaria, que se besaba y tocaba con adoración.
Aquel espectáculo, le pareció bello y se dibujó una ténue sonrisa en sus labios, apenas visible.
Edward dio un tiron al albornoz de Bella y ella se volvió en una tremenda sacudida, quedándose expuesta a los ojos de todos, completamente desnuda.
-Ven.- dijo cogiéndola de la mano y llevándola, hasta un recoveco libre no muy lejos de allí.
Jessica jubilosa, miraba a Bella, orgullosa de su maldad.
Edward la empujó hacia la superficie rocosa de la cueva y la miró de arriba abajo.
-Eres muy hermosa.- susurró en su oído, rozando con sus labios la carne.- No te resistas y te juro que no te tocaré mas. Esto no puede ser un problema para ti el dia de mañana.-siguió diciendo, mientras se desanudaba el cordón de su túnica.- Conozco a una mujer, que puede volver a hacer crecer lo que te voy a romper esta noche. Confía en mi. Nadie lo sabrá…nadie…
Bella miró los labios del hombre y en un acto reflejo subió hacia sus ojos verdes.
Edward echó los hombros hacia atrás y quedó en cueros delante de ella. Su masculinidad sobresaliente rozaba el vientre de Bella, y la hizo emitir un jadeo involuntario.
-¿Ves?.- susurró de nuevo él.- Esto será lo maravilloso que tú quieras que sea Bella. Déjame encenderte.
Los labios de Edward atraparon su boca virgen y una pequeña descarga eléctrica, hizo que el hombre se apartara de su boca y la mirara a los ojos interrogantes. Levantó su mano derecha y le acarició la mejilla, los ojos la boca ,el cuello…hasta llegar a sus pechos, medianos y redondos.
Bella cerró los ojos fuertemente, mientras dos lagrimas descansaron en la mano de Edward , una las cuales apretaban tibiamente los senos de ella. Edward buscó la mirada de la muchacha con sus ojos y llevó su boca hacia la su rostro, besando sus parpados y su frente.
-Túmbate. Voy a penetrarte. No quiero verte llorar mas. Creo que con eso Jessica se marchara y nos dejaráen paz a ambos. Dejamé que te guie…Bella.

Continuará….

3 comentarios:

  1. holaaaaaaa superr buenisimooo el capiii..aaaahhh como odioo a jessicaa que malditaa que essss...no puedoo creer quesea tan brujaaaa....me dejass re contra ansiosaa porr leer el que siguee para saber que pasa y que jesica se largueeee de unaa vezzz...besoss y nos leemos en el que siguee adiossss!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. queeeee que mes has dejado a medias!!!
    Espero que subas pronto.

    Maldita Jessica, ja pero espero que Bella disfrute muuucho.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Oh por Dios!!! Pobre Bella, mira que perder la virginidad de esa manera, tan grotesca, y Edward que carambas esconde?, por qué no es capaz de negarse a lo que Jessica le pide? Me he quedado intrigadisima. Odio a Jessica.

    ResponderEliminar

¡Hola! Ya sabes, un blog se alimenta de opiniones. ¿Me regalarías la tuya?