¡OH! ¡MI DIOSA!
Capitulo 7
Saludamos a Edward y a Tanya con las manos. Nos miramos ambas y sonreímos divertidas.
-¿Y me dices que fuiste canguro del púber, ese? ¡Pues seria un baboso! ¿ Has visto como te miraba? Te estaba arrancando la ropa con esos ojos increíbles que tiene…
La miré abriendo la boca en una perfecta “o”.
-¿Ojos increíbles? ¡No me jodas, Rosalie! ¿Te gusta Edward Cullen?
Rose me guiñó un ojo y asintintió con magnanidad.
-¿Celosa?
Me llevé la mano a la frente.
-¡Por Dios, noooo!
-Pues bien te vadria llevarte una alegría. Ese cuerpo no debería de pasar hambre. Y ese púber…
-Mira, Rose… Dejalo ¿si? Deja a Edward. Si tienes ganas de chicos con las hormonas revolucionadas, allí arriba está Emmet. Será muy divertido ver como te pitorreas de él.
Caminabamos despacio por la entrada del jardín. Arrastrabamos las maletas, que habían perdido las ruedas en el ultimo viaje y soportábamos el peso de ellas, alzando bien la maneta.
-¡Mama!.- grité. No estaba muy segura de que ella o Phil estuvieran en casa. El land rover no se veía. Tan solo un enorme jeepp, que supuse que era de el mastodonte de mi hermano.
-¡Bella!.- alcé la vista y justo donde una vez fue la ventana de mi habitación, apareció la cabeza de Emmet con una sonrisa reluciente; de oreja a oreja.
-Baja hermanito. ¿O vas a dejar que estas dos momias suban sus cosas sin ayuda?.- le grité, mirando sus hermosos ojos azul violeta.
- Eres una floja, Bells.- rió y su cabeza desapareció de aquella ventana.
Rosalie permaneció callada; mientras que Emmet hacia acto de presencia. En la entrada de la casa. Me abrazó con efusividad, alzándome por la cintura y llevándome hacia dentro de mi hogar como un saco de patatas; sobre los hombros.
-¡Me alegro de verte, Bella! ¡Mi hermanita!.-Aún no me habia soltado y ya estaba apretujándome de nuevo contra su ancho abdomen.
-Emmet. Comportate. No he venido sola. Mira.- cogí la manaza de mi hermano y caminamos hacia Rosalie, que tenia una expresión en su rostro que no pude descifrar.- Esta es mi cuñada Rosalie. La hermana de Jasper.
El rostro de Emmet se contrajo en una mueca de dolor. Sonrió a Rose con la mejor de sus sonrisas y me dí cuenta de algo verdaderamente asombroso. La cara de Rosalie habia adquirido un tenue color rosado….mmm…..muy interesante.
-Supongo que no te habras instalado en la que era mi habitación…porque si es asi, te vamos a echar a patadas ¿eh, Rosalie?
Mi amiga se habia quedado muda. Se reia como una adolescente y se tocaba el pelo insegura.
-Si ; claro.
-Bueno, Emmet. ¿Mamá y Phil donde están?
-Se han ido a Phoenix por unos días. A la madre de Phil la han operado de una rodilla y han ido a atenderla. Ya sabes es el único hijo que tiene y..
-Ya. Bueno.- Me costaba creer que mi madre abandonara a mi hermano Emmet de aquella manera. Gracias a Dios estaba papá; pero él estaba completamente dedicado a su labor de policía y pasaba mucho tiempo fuera de casa.- Hemos venido como caídas del cielo para ti, querido.
Emmet rió y se rascó los inminentes rizos negros; algo largos en ese momento.
-La verdad Bells; Edward y yo habíamos planeados muchísimas cosas para estos días. Espero que estando tú y tu amiga aquí no nos corteis el rollo…ya sabes; con las chavalas.
Miré a Rose y estallé en carcajadas. Me extrañó que mi amiga no lo hiciera y le guiñe a mi hermano un ojo, con picardia.
-Ay…Edward, Edward, Edward…vaya. Ese muchacho si que ha crecido y como se las gasta. ¿Sabes que chocamos con él , porque se desvió de carril?
-¡No jodas!.- Emmet se llevó la mano a la cabeza asustado.
-Si;no te preocupes ; no ha pasado nada malo. Estamos bien todos. Papá apareció por allí y todo se solucionó amigablemente. Ósea ¿Qué veremos a Edward a menudo por esta casa?
-Somos prácticamente, mierda y culo.- sentenció.
-Bueno hermanito….me encanta hablar contigo. Pero hemos de sacar todo lo que hay en estas maletas, con una sola rueda. ¿Serias tan amable?
-Por supuesto, hermanita.
Ante la mirada asombrada de Rose y la mia, Emmet cogió las dos maletas y las subió hacia la primera planta sin ningún tipo de esfuerzo. Nos miramos ambas y pusimos los ojos en blanco.
Edward Pov
Habia dejado en Tanya en la puerta de su casa. Andaba nervioso
, no sabia que hacer. La imagen de Bella estaba atorada en mi cabeza con ancla incluida.
Me limpié el labio, con fuerza. Empezaba a babear. Como siempre lo hacia, pensando en ella…y ahora la tenia tan cerca de mi …que me daba miedo.
Ya era lo suficiente mayor como para que pensara en mi; como en un hombre. Pero como habia dicho su amiguita la rubia toca cojones; yo era un púber a su lado.
Me faltaba la seguridad cuando la tenia cerca. Toda esa vena que cruzaba mi cuerpo de masculinidad se disipaba y quedaba de nuevo un niño de teta con la baba caída ante la mujer de sus sueños.
Y encima Tanya le habia soltado lo de la mamama..¡Vamos, lo que me faltaba!
Y como se habían reido a mi consta… Cabreado, consternado y con unas ganas enormes de verla de nuevo, llegué a mi casa y me fui disparado al lavabo.
Mamá no estaba en casa; para variar y aquella noche Emmet y yo habíamos quedado en salir a tomar algo al muelle. Podiamos decirle a Bella y a la rubia que nos acompañaran…claro; que eso sonaria demasiado sospechoso.
Me saqué la ropa con ansiedad y abrí el grifo de la ducha con rápidez.
Recordé de nuevo a Bella y la espectacularidad de los años bien llevados. No pude evitar recordar sus pechos marcados bajo aquella camisa y aquel trasero bien contorneado. La cintura estrecha y aquella melena que ondeaba a cada paso.
Mierda.
El empalme que nunca fallaba, pensando en ella.
Apoyé la cabeza en las racholas de la ducha , mientras ésta me abrigaba por completo.
No pude evitar llevarme la mano a mi nardo y suspirar. ¡Todo esto era por ella!
¡Siempre habia sido ella!
Acaricié mi polla con vehemencia. Imaginando que era ella la que lo hacia. Sentí como un estremecimiento demencial me recorría la columna y cerré los ojos, ansiando tenerla al lado y hacerle el amor como siempre soñé en hacerlo. Se olvidaría del tal Jasper y de todos los hombres. Seriamos ella y yo. Como habia sido siempre. Por lo menos por mi parte.
Sus labios, su boca, aquellos senos colmados de unos divinos pezones que lameria y succionaría hasta hacerla morderse aquel labio inferior; que adoraba.
No tardé mucho en correrme; tampoco me retuve demasiado. Con tan solo pensar en ella, la livido se me disparaba y el corazón me ardia descomunalmente.
Salí de la ducha y oí el mobil que tenia entre las ropas sucias que habia tirado al suelo. Lo cogí con impaciencia. Emmet. Era Emmet.
-Dime hermano.
-Tio…¿Dónde te metes? Te he llamado por lo menos cinco veces.
-En la ducha.
-¿Seguro?
-Joder…Emmet, no estoy follando a todas horas ¿vale?
-Seguro…
-Bueno ¿Qué?
-Ya sabes que mi hermana esta aquí. ¿no?
-Si.- intenté sonar lo mas indiferente posible, aunque hubiese querido bailar.
-Nos ha cortado el rollo tio. Ella y su cuñada nos van a cortar las alas pero bien. ¿Te has dado cuenta lo buenorra que esta la rubia?
Puse los ojos en blanco. La verdad que la tal Rosalie no estaba nada mal, pero yo no tenia si no ojos ,para mi ninfa de cabellos castaños y ojos cafes.
-No es mi tipo.- dije seco.
-Pues te aseguro que si es el mio. ¡Vaya tetas! ¡Y qué culo! Daría mi bola izquierda por tenerla encima,debajo,de lado y en la pared embistiéndola, hasta que gritara mi nombre como una loca. Joder…me pone realmente caliente esa tia. Me he encendido tan solo mirarla, tio. ¿Tú crees que estoy enfermo?
-Siempre lo has estado.- reí interiormente. Ya no era el único tarado.
-He pensado en dejar lo de esta noche. ¿Te parece hacer una de cine aquí, en mi casa? …Me gustaría sentarme al lado de esa mujerona y tocarle las tetas mientras vemos una peli caliente.
-Estas enfermo, Emmet.
-No, va en serio Edward. Ven a casa, cenaremos pizza y veremos algo que pongan en la tele o una peli de video. Hablaremos con Bella y yo haré lo que pueda o lo que me dejen…-rió .
-Está bien.- hubiera querido emitir un grito de victoria; pero seria demasiado evidente mi alegría.
- Hermano. No quiero cortarte el rollo. Si has quedado con alguna chica, lo comprendo. Picar es picar…
-No, no he quedado con nadie.- Y aunque lo hubiera hecho, el plan era cojonudamente bueno. Estar con Bella era una diversión, aunque solamente la viera de lejos.
-Te espero. Voy a decirle a Bells y a la cañon de su amiga. ¡Hasta ahora, Edward!
Me colgó.
Miré el reflejo de mi rostro en el espejo. Sonreí abiertamente y cerré los ojos con fuerza. ¿Era un sueño? Porque aquello no podia ser real. Bella y yo…aunque fuese así…después de tanto tiempo.
…………………………………………………………………………………………………..
Al llegar a casa de los hermanos Swan, mi corazón comenzó a latir como loco. Era miedo escénico absoluto.
Me miré las piernas y alisé un poco las arrugas de mi sueter, nervioso.
Antes de tocar a la puerta; respiré un par de veces para calmarme y entoces lo hice. Toqué.
-¡Edward!
Sentí unos brazos colgando de mi cuello y quise revolverme por acto reflejo.
-Eh…hola.
Era Rosalie. ¡Que ilusión!.
Me quedé algo cortado por aquella efusividad. ¿De que iba todo aquello?
Camine hacia el interior de la casa , con la compañía de Rosalie, muy sonriente , ví a Emmet con la mandibula desencajada y mirándome, como un asesino en potencia.
-Hola Emmet,- alcé tímidamente la mano y le sonreí de lado.
Pero de pronto, todo desapareció. Bella salió de la cocina con una bandeja gigantesca, con bebidas, frutos secos y patatas fritas.
Me sonrió abiertamente y yo la imité. ¿Babeaba? Seguro que si. De lo que estaba completamente seguro era de mi rubor…las orejas me ardían y eso era la señal.
-Hola Edward.- se acercó a mi, y entonces pude deparar en las minúsculas prendas que la abrigaban.
Se me hizo la boca agua.
Un short corto en azul marino y una camiseta de tirantes del mismo tono, donde aparecían unos sensuales labios encima de sus colmados pechos. En la serigrafía de la camiseta ponía “Taste me”
“Pruebame”
Estaria encantado de morir mañana si me pasaba toda la noche probándola.
Besé su mejilla con lentitud y nos quedamos mirando a los ojos por unos momentos.
Sus ojos increíblemente bellos, tenían un deje de tristeza interior. Quise besarlos y colmarlos de caricias imposibles. Pero recordé en que situación estábamos y carraspeé.
-Hola Bella.
El brazo de Rosalie me apartó de ella y me llevó hacia la licorera.
-¿Tomas Edward?
Miré a Emmet. No eramos mayores de edad y aquello parecia una especie de prueba.
-Tranquilo Edward.- alzó la copa que sostenía en su mano.- Es vino espumoso. Estamos bajo la tutela de mujeres mayores de edad. Si ellas lo aprueban…
Mis ojos fueron hacia Bella que miraba hacia abajo; algo avergonzada.
-No.- dije. Ni yo mismo lo creí.- No me apetece.
Ella alzó los ojos y se encontraron de nuevo con los míos.
Sonrió débilmente y fue hacia la cocina.
Decidí seguirla.
-Bella…
Ella volvió aquella cabecita grácil y elegante.
-Edward….¿Cocacola, fanta,…que quieres?
Ya estábamos en la cocina y ella abria la nevera para coger lo que yo dispusiese.
Apoyé mis codos en el grueso mármol y alcé una ceja, provocativo.
-¿Tú que tomas?
-Yo…mojito…
La mire sorprendido.
-¿Mojito?
-Si. ¿Lo has probado?
-No. Pero no quiero beber alcohol.- repetí orgulloso.
Ella asintió y mordió aquel labio inferior ; tuve cerrar las piernas para hacerme daño en los cojones. Aquello que hacia con el labio me empalmaba automáticamente.
Creo que empecé a sudar.
-¿Te ocurre algo, Edward?
Negué con la cabeza y cerré los ojos para concentrarme.
Intenté cambiar de conversación.
-¿Y para cuanto tiempo vienes, Bella?
Ella cerró la nevera , con una lata de cocacola en las manos. Me la ofreció y yo le quité la anilla sin dejar de mirarla.
-Quizas me instale aquí. En Londres no tengo nada.
-¿Y tu pareja?
-Ya no hay tal pareja, Edward. Jasper se ha enamorado de otra mujer.
-¿Pero como es, eso posible?.- No pensé en aquella declaración. Salió por mis labios libremente.
Ella me sonrió y levantó depacio, muy despacio , su mano hasta tocar mi mejilla. Cerré los ojos, memorizando aquel momento y mi respiración comenzó a agitarse.
¿Todavía guardas la foto, Edward?.- me preguntó cariñosa.
Abrí los ojos, preso del horror.
-No…pensé que jamás volveria a verte…- dije, complentamente abducido por sus ojos y sus labios.
-Eso esta bien. Significa que me olvidaste.
¡Ella lo sabia! ¡Lo habia estado sabiendo todo este tiempo!
Una mueca apenada cruzó mi rostro y puse encima de su manita, que acariciaba mi cara, mi mano , mucho mas grande que la de ella. Me sentí lo bastante hombre para acariciar, aquella parte de su anatomía y ella cerró los ojos con una sonrisa divina.
-Nunca te olvidé.- susurré, esperando reacción por parte de ella.
Ella abrió los ojos lentamente y sonrió como una niña. Yo la imité y salimos de aquella cocina con las manos entrelazadas; como dos amigos, novios, que sé yo….Ella era una mujer y yo un hombre.
Yo la amaba desde que tenia uso de razón y aquello la conmovió. Lucharia por ella. Aquella mujer..seria la madre de mis hijos……
Continuará…
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
lunes, 14 de marzo de 2011
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hola ahh que espectacular estee capiii yy claroo que edwarddd nnuncaa la olvidoo que tierna fue esa parte cuando le dijo que no la habia olvidadooo ...yy rosee buenoo vamos que emmett la conquisteeee jaajajajaj!!! yy edward esta super decididooo quiere que bella sea la madre de sus hijoss ahhhhhh que amorosoo!!! besoss y noss leemoss!!!
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