Capitulo 5
EMPATÍA.
A partir de aquel dia, no dejé que Edward me siguiera hacia mi cuarto y durmiese conmigo.
Él captó el mensaje enseguida y comenzó a torturarme con la ayuda de Alice; parecían estar aliados en una especie de alianza secreta donde la derrotada tenia que ser yo.
Estabamos a muy pocos días del planeta que había avistado Alice; por medio de su radar.
Cuando su voz me dio una de las mejores noticias de toda mi existencia.
Me hallaba en la bicicleta estática, haciendo mis ejercicios de rigor para que mi cuerpo no se enquilosara.
Edward permanecía rigido en otra punta de la estancia, dirigiéndome breves miradas; yo me hacia la desentendida, pero lo que era cierto es que cada hora en compañía de aquella máquina me hacia plantearme seriamente si me estaba volviendo loca de atar.
Me atraía de una manera considerable. Era inteligente, por supuesto Bella, es un ciborg. Evidente. Me ponía realmente nerviosa y tenia que soportar las risitas de Alice cada vez que él estaba cerca o me hablaba.
Su belleza, me dejaba sin aliento y aquello me confundía de una manera apabullante. Me transtornaba por completo, me atraía enormemente.
-Bella, tengo noticias de la memoria cibernética del príncipe Emmet.- La voz de Alice, me hizo pararme en seco de la bicicleta.
-¿Qué me estas diciendo Alice? ¿Eso significa que esta vivo?.- dije sin aliento, jadeando por el ejercicio.
-Sí. El príncipe Emmet ha escapado Bella, está con su prometida. Los dos han huido del planeta igual que lo hiciste tú. No sé sus coordenadas exactamente, pero creo que si siguen la misma orbita que hemos seguido nosotros, que es lo más lógico, iran a parar al planeta que escaneé.
-¿No hay manera de ponerse en contacto con él?.- dije ahora más calmada y con la presión en mi pecho, pensando que Emmet estaba con ella.
-De momento no; pero creo que una vez pasemos esta tormeta de asteroides será posible. Yo misma creo que podré ponerme con contacto con la memoria cibernética y darles nuestras coordenadas para que sigan el mismo rumbo que nosotros.
-Eso es fantástico Alice…
Queria llorar de alegría, pero el hecho de que Emmet estuviese con Rosalie, me hacia dudar si era de dicha o de tristeza. Me eché una mano temblorosa a el rostro y suspiré.
Me dirigí hacia el puente de mando y observé la tormenta de asteroides que estábamos atravesando. Apenas lo notábamos puesto que la máquina que nos llevaba era tan perfecta que podía resolver este tipo de problemas con un escudo térmico único.
-¿Estaras contenta Bella Swan?.- Su voz hizo que un leve estremecimento me recorriera toda la espalda. Me giré hacia él y le sonreí.
-Sí es fantástico Edward. No está todo perdido. Con Emmet podremos convencer a los habitantes de ese planeta si quieren unirse a nosotros para derrocar a los miembros de la resistencia que están ahora en el poder.
Me cogió de las manos y las sentí levemente cálidas.
-Me alegro por ti, Bella Swan, sé cuanto significa ese nombre para ti.
-¿Nombre?.- le pregunté desubicada.
-El nombre de Emmet. Hace que tu corazón bombee más rápido y tu cuerpo cambia visiblemente.
-Hum…vaya. ¿Tanto influye en mi?
Él se rió levemente y me soltó las manos, dejándome una sensación de soledad.
-Te he estado investigando. Tus reacciones a según que situaciones o palabras, y la verdad…eres una humana bastante poco común.
Yo lo miré recelosa y fruncí el ceño.
-¿Y tu que sabes de los humanos?
-La memoria Alice me ha enseñado varias cosas en estos días. Es muy eficiente en su tarea. Tanto como me gustaría serlo a mi.
-No empecemos con eso otra vez, Edward, por favor.- le susurré casi sin voz. Comenzaba a sentir que mis palabras ya no tenían el mismo peso que días anteriores.
-¿Estas segura?.- me dijo elevando su ceja.- Yo también te hago reaccionar. Tu cuerpo se comporta bastante parecido a cuando nombras a ese Emmet.
Me quedé sin palabras. Lo miré enojada y torcí la boca en un mohín.
-Deberias, no prestar tanta atención a mi cuerpo.
Me marchaba de su lado.
Él me agarró suavemente de un brazo y me giró, encontrándome con mi cara a breves centimetros de su cuello.
-Es imposible. Mi necesidad acuciante de ti; es solamente mesurable a la tuya. ¿No me deseas Bella Swan?
Lo miré intensamente a los ojos y creí desmayarme. Iba a besarme. Me quedé rigida y esperé a que terminara con el movimiento.
Sus manos viajaron hacia mi cintura y me atrajo hacia si. Su boca perfectamente delineada, se había abierto ligeramente y buscaba la mia, con dolor en su rostro. Cerré los ojos y me abandoné.
Sus labios no eran frios, eran ardientes, cuando tocaron los míos, mi reacción fue lamerlos con ansias y no despegarme de ellos aunque me mataran.
Estaba muy pegada a él, mi cuerpo sudoroso ardia en deseos de despojarme de toda la ropa que llevaba y que él me hiciera suya. Necesitaba a Edward, aunque fuera una máquina.
Con los labios librando una batalla campal, decidimos ambos que era tiempo de saciarnos con nuestras lenguas. Fui yo quien tomó la iniciativa y rocé la suya. Él jadeó y yo me aparté levemente para mirarlo a los ojos. Sus cejas fruncidas y su rostro convulsionado por puro deseo, tenia que ser un fiel reflejo del mio. Me abalancé sobre él y lo besé con ardiente pasión. Él me correspondió de una manera tan perfecta, que creí que me iban a fallar las piernas. Pero ahí estaba él para aguantarme.
Se oian nuestras lenguas haciando el amor inquietas, buscando el placer. Torturandome. Me sentí excitada hasta el punto que comencé a rozarme con las caderas de él. Edward emitió una sonrisa nerviosa y me cogió en brazos en dirección al baño.
-Necesitas una ducha solar Bella Swan. No es que a mi me importe, pero nos irá bien a ambos.
Yo extasiada por sus besos y ciega de deseo, asentí con la cabeza y me dejé hacer.
Me desnudó con la tranquilidad de un inerte, pero con la pasión de un amante confeso. Cuando me quitó todas las prendas, prendió el botón de la ducha solar y se dispuso a salir del recinto.
-Te espero fuera.-me dijo sin mirarme. Y cerró la puerta.
La ducha solar, fue la más larga de mi historia. Iba a caer en la desdicha de ser desflorada por un ciborg, no por un ser humano como yo
Salí del baño completamente desnuda y los ojos no me dejaron ver nada.
Todo estaba oscuro. Cuando mis ojos se adaptaron a la opacidad de la nave, lo ví todo con más detalle. No me salian las palabras de la boca, quería llamarlo, saber donde estaba…
Pero todo aquello, fue solo un momento. La figura de Edward caminaba hacia mi, hasta que no lo tuve suficientemente cerca como para casi tocarlo me di cuenta que estaba como yo; completamente desnudo.
-Eres lo mas precioso e inmaculado que han visto mis ojos, Bella Swan.-dijo él rozandome con la yema de sus dedos el rostro.
No pude evitar cerrar los ojos y suspirar.
-Ven, vamos a tu alcoba. Quiero la intimidad de tu ambiente para amarte.
Me cogió de la mano y yo lo seguí hipnotizada. Al llegar a la puerta de mi habitación, me miró y sacó de su mano la tarjeta para abrir la puerta ¿De donde la había sacado?
La verdad es que aquello ya no importaba. Ahora tenia un poderoso deseo, y no era preguntarme que hacia Edward con la llave magnética de mi cuarto.
Pasamos los dos sin miranos hasta que no se cerró la puerta.
-Todos los días he pensado en esto Bella Swan, y hasta he llegado a pensar que no se materializaría nunca este anhelo mio; He sentido contigo lo que tú sientes por el Emmet, ese.
Pero tengo la gran suerte que hoy me vas a dejar entrar en ti y saciarme haste que te plazca. ¿Estas segura de hacerlo Bella Swan?
-Sí.- le dije con una voz llena de anhelos.-Pero solo Bella, Edward, obvia, mi apellido por favor, es demasiado…
-Calla y ven aquí. Vamos a alcanzar el cielo juntos, Bella.
Se arrodilló en el suelo de una manera cómica y comenzó a dar pequeños besos suaves por mis muslos hasta llegar al interior de ellos, me miró al querer separar las piernas y yo lo dejé hacer. Aquella mirada había hecho estragos en mi y noté como me excitaba con su contacto.
Lamia suavemente mis muslos en dirección ascendente hasta llegar a mi sexo. Allí se paró y tocó mis labios; me estremecí y los pechos parecieron hincharse, mis pezones estaban tan erguidos que parecían lanzas de adiestramiento.
-Voy a saborearte, pequeña guerrera, voy a saciarme de ti.- Y lamió mi clítoris rápidamente. Gemí; quería apoyarme en algún sitio solido. Él pareció comprender, se levantó y me posiciono lentamente encima de la cama. Se quedó delante de mis muslos, los abrió y se mantuvo en el centro de ellos. Se estiró con el pecho sobre el colchon y volvió a meter la cara en mi sexo con un asombroso rugido de voracidad.
Gemia, y gemia, hasta que noté como se avecinaba en mí la cúspide de aquel beso tan intimo. Estallé y él continuó con su ardua labor, limpiando bien todos mis fluidos.
Se abalanzó encima mio, apoyando un brazo en el colchon, para que no soportara su peso y me besó voraz. El sabor de mi esencia en su boca hizo que me sintiera más excitada si cabía y lo besé con tanta o más pasión que él.
Rodamos durante bastante tiempo en la cama, rozandonos. Sentia su enorme bulto de placer, hinchado, erecto para mi, para satisfacerme las veces que yo quisiera; para eso estaba creado,
-Voy a desflorarte, pequeña y lo voy a hacer con mucho amor.
Antes de terminar la frase, noté un cuerpo extraño en mi cavidad sexual y me tensé.
Comenzó a clavarla lentamente, bufando cada vez que lo hacia, hasta que rompió mi barrera y me miró con adoración.
-Ahora eres mia.- Me dijo con la voz entrecortada.- El dolor no era como para gritar, pero era molesto, sentir el enorme miembro de Edward, me condolía mi vagina, pero no quise parar. Sabia que después de este desconcierto, sucedería algo mucho mejor. Lo había leído en los libros de amor y yo estaba tan excitada, que su miembro correría dentro mio como si fuera una goma lubrificaada.
Empezó con suaves embestidas que hacían que suspirara de placer; ver su rostro convulsionado por el goce, me hacia sentirme llena de dicha.
Una nueva sensación me embargó hastal el punto de hacerme gemir. La friccion de su pene detro de mi cuerpo, comenzaba a pasarme factura emocional.Su ritmo empezó a ser mas rápido y yo lo ayudé rodeando mis piernas en sus caderas. Gimió mi nombre hasta la saciedad y yo el suyo, entre jadeos entre cortados y besos hambrientos.
Cuando llegué al orgasmo, sentí que no paraba de llegar a la cima.Fué largo e intenso y él lo hizo conmigo, él se corrió conmigo. De eso no cabia dudas, sentí un liquido viscoso entrar en mi y eso me hizo hacerme preguntas que no sabia responder.
Salió de mi y me besó largamente.
-¿Has gozado, pequeña?.- Me dijo apoyando su cabeza en mi pecho y soplando mis pezones.
-Enormemente.- Le dije en un suspiro.
Levantó su cabeza, me miró a los ojos y sonrió abiertamente.
-¿Repetiririas la experiencia?
Lo miré curiosa, parecía tan humano…
-Sí.- dije torciendo la boca en una sonrisa ladina.-¿Pero y tú Edward, has gozado,repetirías por el placer o por satisfacer mi orden?
Su mirada se volvió intensa y frunció los labios antes de volver a besarme y rozarme con un pene endurecido por la pasión .
-¿Tú que crees Bella?
Y comezó de nuevo a amarme como si le fuera la vida en ello.
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
martes, 30 de noviembre de 2010
Seré Lo Que Tü Quieras Que Sea
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holaaaa siiiii por finnn bellaaaa cediooo a la tentaciioonnn mee encantoo jajaaj...quee capiii y el hott fuee increibleee...estee edwardd me fascinaaa...jajaj que bella se olvide de emmett y se uqede con edward aparte emmett esta con rosaliee...jee!! bueno noss leemos en el que siguee...besoss!!
ResponderEliminarhaaa que calor hace!!!
ResponderEliminarExelente cap
Besos nena
una ducha de agua fria please!!!
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