domingo, 9 de enero de 2011

Seré Lo que Tú quieras que sea.

CASTIGADA Y HUMILLADA.

Edward Pov

Desnudo y apretando su cuerpo al mio, sentí el dulce néctar que vagaba por sus piernas, cremosas hasta la saciedad. El olor de su intimidad, se hacia fuerte en mis fosas nasales y en mi garganta. Mi pequeña guerrera; estaba lista para ser castigada.
Besandola con ardor y enfurecido con ella, por haber tratado por todos los medios de mantenerme lejos de su cuerpo durante todo el trayecto a este siniestro planeta. Llevé mi mano a su nuca y la apreté más; si cabia hacia mi boca que la engullía con total voracidad.
Nos faltó la respirancion a ambos y pegué su frente a mi barbilla, apirando fuerte el aroma que emanaba por cada poro de su piel.
-¿Me deseas?.- Le pregunté con los ojos fuertemente cerrados.
Ella movió la cabeza en señal de afirmación.
La aparté de mi, cariñosamente y la miré con total adoracion.
-Te voy a desnudar Bella, y quiero que estes muy quieta…¿lo has entendido?
Sus ojos cristalinos, tenían el velo lujurioso que yo anhelaba para mi. Noté como su mirada viajó hacia mi verga, flácida ; le tapé la boca de nuevo con la mia y mis manos comenzaron a vagar por su cuerpo hasta dar con el cierre de la vestidura que nos separaba.
De un fuerte rasgon, hice pedazos el camisón y volví a apartarme de su boca cálida, para apreciar su cuerpo desnudo nuevamente. Su sexo,clamaba por ser descubierto ante mis ojos.
Me posicioné de rodillas ante ella, y le bajé las braguitas con desesperación, lanzándolas sin preocupación.
-Eres preciosa.- le dije, muy cerca de su vello púbico.-Abre las piernas para mi ; Bella.
Ella hizo caso a mi orden, y separó ligeramente sus cremosas y perfectas piernas. Metí las manos entres sus muslos y los acaricié durante minutos, sin cansarme de hacerlo.
Me volví a erguir y la cogí en brazos mientras la besaba nuevamente, llevándola al catre donde iba hacer que me rogara que la poseyera de todas las maneras posibles.
Bajé hacia su sexo, dando lametazos y besos por toda la extesion de su cuerpo perfecto, hasta llegar de nuevo a su tesoro, inflamado y encharcado de flujos.
-Te voy a probar, Bella. Quiero mecerte entre mis labios. Tragarme tu sabor….- Y sin darle tregua a una contestación, metí mi lengua entre sus pliegues haciéndola jadear de placer.
Era deliciosa. Gemia de una manera tan sutil, que quise rogarle que no lo hiciera, mi mente iba a estallar de placer.
Lamia y devoraba su sexo con lentitud, agarró fuertemente mi cabello y apretó más mi boca hacia su cavidad.
-Ah…si…Edward….-decia, llengando práticamente al extasis.
Mecía sus caderas, entre mi boca, dándose más placer, hasta que sus flujos y jadeos , me hicieron corroborar la idea, que ya se había ido. Se había corrido, con tanta intensidad que maldecí, una y mil veces haber tomado el jugo.
Bebí todo su néctar, rico, delicioso, adictivo…como el truhan que era.
Me posicioné de nuevo encima de ella y la besé haciéndole el amor con la lengua. Sus brazos suaves envolvieron mi espada y atrapó con una de sus piernas mi cadera, haciéndome estremecer de cabeza a pies.
-Hazme el amor…Edward.- dijo entre mis labios, hinchados y ensalivados por los suyos.
Me aparté unos centímetros de su rostro y le dediqué una sonrisa socarrona, digna de un fantástico actor de teatro.
-No.- dije seco.
Ella miró mi rostro con una mezcla de confusión e ira y me apartó, bruscamente de su cuerpo, ardiente de pasión.
-¿Entonces?.- miró mi falo, flácido y sin vida.- ¿No te excito? Tú… no estás excitado…¡Por Tristán, que vergüenza!.- se irguió levemente y quedé entre sus piernas, anhelando de nuevo su contacto.



Bella Pov
Era un maestro…si, por Tristán, un maestro con honores en la cama.
Habia hecho que viese fuegos artificiales, mientras su boca estuvo en contacto con mi sexo.
Pero luego… nada….su miembro me hizo sentirme una mierda, con todas su palabras.
La bolsa, perfecta, colgaba pesada, bajo su pene regio y monumental…pero sin vida. Quise llorar, por ser tan imperfecta para él; pero una Seg, no llora por ese tipo de cosas.
¿Por qué me había hecho llegar al climax de aquella manera si él no se excitaba con aquellas caricias? Espera…un momento…. Quizás…si quizás necesitaba que yo también lo devorara a él.
-Dejame, intentar…- le dije, mientras le acariciba los hombros, el torso perfecto, lleno de un tenue bello mas oscuro. Su piel blanca, contrastaba con aquel bello marron que lo envolvía suavemente desde sus palpables abdominales , hasta sus pezones erectos…tanto como los míos.
Lo hice volverse para quedar yo encima de él y me posicioné entre sus caderas.
-No…Bella…
-Sí .- le dije, mirándolo ciegamente a los ojos, cogí su falo, orgullosa y comencé a manosearlo de arriba a bajo, intentando alargarlo y engrosarlo para mi….pero no pude hacer nada.
A hurtadillas miraba su cara y comtemple una mueca de sufrimiento en su rostro.
¿No le gustaba lo que le hacia? ¿Le daba asco?
Tragué saliva y pegué mi boca a su falo, grande y orgulloso sin estar excitado. Besé tiernamente la punta roma, pasando la lengua por su contorno con delicadeza y devoción….pero nada.
La metí en mi boca y él me apartó de un empujón.
-¡Se suponía que esto era tu castigo, no el mio!.- me gritó , herido.
Yo lo miré con extrañeza y no me dio tiempo a nada más….
Aquella noche Edward Cullen no me dejó llegar al climax, ni una sola vez más.
Me hizo el amor con sus dedos, con su boca,con sus palabras…pero cuando estaba a punto de llegar a la cima; paraba y yo me revolvía.
Lloré con un desconsuelo tal, que creía que iba a morirme de impotencia. No le causaba ningún tipo de emoción a aquel príncipe perturbado que me había desflorado, en este mismo lecho hacia unas semanas antes.
Quedé dormida entre sus brazos y cuando me desperté ya no estaba.
El simple roce de las sabanas en mi entrepierna me hacia jadear de placer. Necesitaba una liberación ya que él no me había dado nada mas que migajas con su boca. Necesitaba a un hombre y por supuesto no iba a ser Edward Cullen.
El deseo se transformó en ira y quise gritar al levantarme del lecho.
Aquel príncipe, iba a enterarse de quien era yo…aunque le debiese entrega absoluta por ser quien era… El futuro rey de mi planeta: Sherkan.
Salí de mi habitación hecha una fúria.
-¿Alice?.- grité.
-¿Bella?.- dijo la vocecilla.
-¿Y Edward?.- pregunté , mirando alrededor de la unidad volátil.
- Ha salido fuera. Hay un arrollo de agua muy cerca. Creo que se está aseando.
-Dame las coordenadas y transportame hasta allí ¿hay para eso energía o tendré que ir a pie?.- escupí, envenenada como estaba.
-No, cariño….Bella te has levantado de un humor de perros…
-Calla, Alice, es por tu bien. Te sugiero que no hagas ningún comentario, repecto a mi humor. Puede ser mucho peor a lo largo que transcurra el dia.
-Esta bien, Bella. Preparate.
-Si.
En menos de un segundo, me hallaba en un vasto paraje, donde no muy lejos se vislumbraba un pequeño lago, donde el agua se mecia. Edward debia de estar allí.
Caminío varios pasos hacia él, y como un peso duro que soportar en mi vientre, el miedo me hizo avegonzarme. Me escondí entre unos arbustos, y comtemple el cuerpo que resurgía del agua, llevándose las manos al cabello, despejándose el rostro.
Relamí mis labios, nerviosa. Todavía estaba terriblemente excitada por las caricias de Edward y al verlo nadar sobre aquellas aguas, el deseo se volvió a agudizar en mi centro.
Sus brazos, duros, fuertes se movían dando grandes brazadas y tuve que ahogar un gemido, cuando caminó hacia el follaje. Su desnudéz, hizo que mil pinchazos me brindaran un placer exquisito.
Cuando le miré la entrepierna, no pude menos que fruncir mis ojos, extrañada… conforme la ira iba adueñándose de mi cuerpo….Estaba rigido, potente, perturbador, daba autentico pavor…y a la vez era delicioso.
Se secó un poco con una jarapa que había cerca y se masajeó un par de veces la vergas, cerrando los ojos de placer. “Será cabron y a mi me tiene en puertas toda la santa noche”
Tragué duro y sin parpadear si quiera para no perderme ni un centímetro de su hermosísima anatomía.
Eché hacia atrás mi cuerpo, mareada y perturbada por su presencia y jadeé, nerviosa. Cerré los ojos fuertemente y mis recuerdos vagaron solos por mi mente….rememorando momentos en los que yo podía estar en sus brazos y sus violentas sacudidas de placer me hacian temblar hasta hacerme poner los pelos de punta.
-¿Qué haces ahí, Bella?.- me susurró la voz tan ansiada y esperada.
Abrí los ojos y allí estaba él, en todo su esplendor, solo para mi vista. Como su madre lo trajo al mundo.
-Yo…Alice.. me dijo que estabas… estabas…
Cogió uno de mis brazos e hizo que me levantara. Sonrió dulcemente, pero en sus ojos había un brillo extraño.
-Ven, date un baño. Sienta maravillosamente. Ven, si quieres te acompañaré. Lo estoy deseando.-dijo mirando mi cuerpo con intensidad.
-Ni lo sueñes.- quise desprenderme de su agarre.- No voy a estar contigo…no después de lo de toda esta noche..
Edward bajó la mirada y una mueca de dolor cruzó su rostro.
-Lo siento, Bella..yo nunca, debí hacerte lo que te hice. Lo siento.
-No creo que lo sientas. Fue reiterado.
-Te debo una explicación, Bella, dejame dártela, por favor.
-No me debes ninguna; príncipe de Sherkan.- dije altiva.
-Bella…- dijo sonriéndome y cogiéndome la mano.- Yo quiero dártela.

Continuará….

2 comentarios:

  1. heyy nena he vuelto

    que calor!!!!

    me encanta la historia

    besosss

    ResponderEliminar
  2. holaaaa uhh bellaa esta enojadaaa jaaajj este edward es terriblee seguro que fue por el jugo que tomoo...jee!!!!!! yy guauu que hott a estadoo al principiooooo...me re gusto este capiiii...veremos que pasa en el que vienee!!!! besotesssssss!!!!!!

    ResponderEliminar

¡Hola! Ya sabes, un blog se alimenta de opiniones. ¿Me regalarías la tuya?