miércoles, 18 de mayo de 2011

Un Deseo de Año Nuevo

UN DESEO DE AÑO NUEVO
Su lengua danzaba con la mia; un baile sensual, que provocaba gemidos por las dos partes.
Yo no respiraba apenas y él debió notarlo; porque alejó sus labios, dejándome perdida en su ausencia.
-No sabes lo que me haces,Bella.- dijo aquel hombre; mientras que yo abría los ojos y lo observaba cambiando mi rostro alucinado al del horror…¡Era igual que aquella foto que me habia enseñado Edward! ¡Era Edward!...

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Capitulo 5.-

El examen; fue bien. Pero desde luego, podia haber ido muchísimo mejor.
No habia podido dormir; prácticamente nada y eso sin contar, con la recurrente sensación de hormigueo allí donde un Edward joven y tremendamente sexy me habia puesto sus labios.
Casi me dieron ganas de vomitar.
Llamé a la Residencia después de las clases y avisé que no me encontraba bien.
Puse una excusa barata, lo sé. Una gripe en primer estado. Eso era una bomba para los residentes allí, y yo; en aquellas circunstancias un virus con patas. Cuanto mas alejada estuviese del centro; mejor que mejor.
Aproveché para hacer varios recados y limpiar mi departamento.
Tambien hice las tareas del dia y antes que me diera cuenta; ya se habia echado la tarde encima.
Salí de mi apartamento con la firme idea de ir a ver a Ángela; una de mis amigas.
Al poner un pie en la calle; desde el primer minuto, me sentí observada y seguida.
En varias ocasiones, volví mi rostro hacia atrás, en busca de la persona que me hacia sentirme incomodada.
No era de noche; pero a la hora de volver de casa de Angela; sin duda lo seria. Tendria que aceptar de una maldita vez; la invitación de Mike, su primo y dejar que me llevara a casa.
Al llegar a la fachada de la morada de Angela, suspiré. Piqué al timbre y ella me abrió con una sonrisa tierna, en su rostro oliváceo.
-Hola, querida…cuanto tiempo…
Le dí un fuerte abrazo y ella me correspondió con serenidad, me guió hacia dentro y entonces me sentí libre de aquella mirada que sentía en mi espalda, al caminar.
-Mike, no ha dudado ni un minuto en coger su moto y “volar “ hacia aquí; cuando le dije que quizás venias de visita.- dijo en un susurro, mientras caminábamos hacia el salón-comedor.- Está loco por ti…¿No te gusta ni un poquito, Bella?
Yo sonreí y sentí mi rostro arder.
-No me disgusta. ¿lo podíamos dejar ahí?.- hable, también en voz baja.
Angela me sonrió antes de traspasar el umbral de comedor.
-Es suficiente. – rió, tapándose la boca.
Mike; estaba tecleando el piano de cola que la madre de Angela tenia en un rincón del salón; al vernos entrar a éste, su gesto se endureció y me miró intensamente. Buscando alguna clase de reacción por mi parte.
Yo le sonreí y él también lo hizo; se acercó hacia su prima y hacia mi, y me saludó con un sumo interés.
-Hola Bella. Verte siempre es un festin para mis sentidos.- dijo en un deje ronco.
Me envaré; por alguna extraña razón la frase de Mike no habia surtido el efecto deseado en mi e incomoda me separé de su cercanía buscando una silla para sentarme lo mas lejana a él.
-Hola Mike.- le dije; mirando seguidamente a Angela que fruncía el ceño; preocupada por mi actitud.
-Ven, siéntate aquí, Bella.- Me dijo ella; preocupada por mi reacción.- Cuéntame, cuéntale a Mike. Que tal las practicas en la residencia…
-¿Haces practica en una residencia?.- preguntó Mike, arrastrando una silla y sentándose justo al revés; con el respaldo delante de su pecho.
-Sí. Es una residencia de ancianos. Y la verdad, estoy muy contenta. La mayoría de ellos son encantadores….
-¿La mayoría?.- fue Angela quien preguntó.- ¿Hay algún incordio, supongo?
Mike rió con sarcasmo y dio un puñetazo a la palma de su mano.
-¿A quien hay que dar un buen susto?.- dijo con deje burlon.
“Imbecil”, pensé.
-Bueno; en realidad hay un anciano que es auténticamente bipolar. Mira por las rendijas de las persianas completamente cerradas. Cuando comencé las practicas no hablaba y hacia todas las comidas en su habitación. En general; Edward es un buen hombre. Pero su mal humor a veces me ahoga. Es como si impregnara la desconformidad que tiene con su cuerpo. Parece un alma joven encerrada en un cuerpo envejecido…oxidado…- susurré, diciendo estas ultimas palabras.
-Venga; Bella. ¿Qué película viste ayer? ¡Ya echaste a volar tu imaginación otra vez!.- Las afirmaciones de Mike me estaban poniendo furiosa. Y me estaba replanteando seriamente que me llevara a casa. ¿Desde cuando no me habia dado cuenta que era un gilipollas? Bueno; en ese momento..ya era suficiente. Si habia llegado a opinar el algún momento que era guapo, con aquellos ojos azules, aquel cabello rubio extremadamente liso y aquel aire de niño bueno que lo rodeaba como una estela…Me estaba desarmando por completo. ¡Era un autentico patán; un fuera de serie,; sin duda!
-Anoche, estuve estudiando.- solté como un insulto; mirándolo de pasada.- Os estoy contando lo que ese anciano me provoca….- sonreí. Ha habido momentos dulces; en los que me he encontrado con esos ojos verdes que tiene y he conectado con él. Sé que le gusto..
-¿Qué le gustas? ¡Sin duda! ¡Sera viejo verde!.- bramó Mike ; levantándose de la silla y caminado hacia el mueble bar.- A nadie le amarga un dulce.-espetó con obviedad. ¡Cerdo!
Apreté los puños con fuerza y lo miré iracunda.
-No lo he dicho en ese sentido Mike. Edward es el anciano mas educado de la residencia. Tiene unos modales sin mácula. Ha debido de ser un hombre extremadamente educado; sin duda. No quiero que ofendas a mis abuelitos. Porque ofenderlos a ellos es ofenderme a mi…
-Si que te tomas a pecho tu trabajo; Bella.- ironizó él ; mientras sacaba dos cubitos de la cubitera y se los ponía en un vado de tubo. Luego alcanzó una botella y volcó su bebida en el vaso. Posó sus dedos como garras ; en él y lo llevó a sus labios. Aquellos labios, finos y crueles.
-Me gusta el trabajo para lo que he decidido formarme. Es muy gratificante, ver como te sonríen, como te acarician; cuando se sienten queridos.- Miré a Angela con ilusión.- Le das alguna que otra tarea para que se sientan utiles, los incentivas para que desarrollen su imaginación…ahora hemos organizado una especie de concurso. El anciano que gane; deseará algo y se le concederá…claro, todo dentro de las posibilidades.- mi conversación iba dirigida a Angela en todo momento; que me asentía con la cabeza tan emocionaba con mi discurso, como yo.- Tienen que inventar un cuento; o alguna vivencia de ellos, el mejor, será recompensado.
-No sé porque.. pero creo que ganará ese tal Edward.- murmuró Mike; al que habia olvidado por completo.
Lo miré dura y le increpé.
-Pues si lo hace; no hay problema. Tendrá su deseo; su deseo de año nuevo.
Angela palmeó.
-¿Asi es como lo habeis llamado?.- preguntó jubilosa.- ¿Un deseo de año nuevo? ¡Que bien Bella, te veo feliz y realizada! Me alegro inmensamente por ti ; en serio.
-¿Y que clases de deseos realizaras; Bella? ¿Ese viejo…si te pide un beso, se lo daras?.- Otra vez Mike, estaba harta de él…
Pero de repente volví a sentir aquel hormigueo en mis labios. La marca del Edward joven de mis sueños. Me ruboricé y evité mirar a Mike; para ocultar mi vergüenza .
-¡Te has puesto colorada! ¿Qué quiere decir esa reacción Bella?.- Se paró ante mí, seco y acusador y me levanté para encararlo.
-No te importa; desde luego. Tú no eres nada mio. Y no te debo explicaciones.- Miré a Angela.- Me voy, se esta haciendo tarde y no quiero que se me haga de noche por el camino. No. No te levantes; no hace falta. Ya sé el camino. No abandones a tu visita. Adios Angie.- Miré a Mike y bufé.- Michael.
Caminé con paso seguro hacia el pasillo y pude escuchar como el mierda aquel, me llamaba suavemente. Abrí la puerta de la calle y la bruma del crepúsculo me envolvió.
Era demasiado tarde; habia calculado mal. Se me haría de noche a mitad de camino.
Miré hacia ambos lados para cruzar la calle y oí una moto zumbar, en la parte trasera de la casa de Angela.
Me hice la desentendida al ver como la moto iba lentamente hacia mí. Sin duda era Mike; no hice caso a su bocina, ni a sus voces amortiguadas por el casco.
-Bella. Sube, te llevo a tu casa….- la voz de Mike, ensuciaba mis oídos; no quería mirarlo. No quería tener nada que ver con él…
Caminé mas a prisa y él atravesó la potente moto en mi camino; lo miré completamente enfadada e intenté sortearlo.
Él se bajó e intentó cogerme a la fuerza y montarme en la moto; pero yo forcejeaba con él; para persuadirlo.
-Eh…
Nos volvimos ambos.
Justo de frente a nosotros habia otro motorista. No podíamos ver su rostro; porque al igual que Mike, llevaba el casco puesto.
-Metete en tus asuntos imbécil.- rugió Mike mientras me agarraba de la cintura e intentaba subirme en la moto.
-Yo consideraré cuales son asuntos míos; y cuales no. Deja a la chica…
-¡Vete a la mierda!,- farfulló Mike.
El desconocido caminó hacia nosotros y noté como Mike se envaró al sentirlo pegado a mi; me llevaba mas de una cabeza y su cuerpo duro casi se pegó al mio.
-Te digo que la sueltes. Ella no quiere que tú la lleves. Dejala marchar.
Mike sonrió para si mismo.
-¿De donde ha salido el colgado este?.- susurró para sí.
Yo con la mirada perdida; intentaba buscar algún rasgo escondido tras aquel casco, que reconocer.
-¿Prefieres que te lleve yo? Prometo ser un verdadero caballero.- Me sugirió con una voz aterciopelada.
-Si.- dije sin pensar.- Lo prefiero; sin duda.
Mike se quedó allí parado mientras con paso vacilante caminaba con aquel motorista; terriblemente sugestivo. Se montó en la moto; inmensa. Y yo lo hice detrás de él. Me agarré a su cintura y el rugido del motor nos envolvió.
Recargué mi cabeza durante el trayecto sobre su espalda y sentí como me estremecía de manera literal.
Sin preguntarme porque y cómo; llegamos a la puerta de mi departamento sin haberle dado instrucciones algunas de donde estaba ubicado éste.
Al bajarme lo miré achicando los ojos.
-Sabes donde vivía.-afirmé.
Él asintió, sin decir nada.
Bajé la cabeza. No debia de ser una paranoica. Debia ser agradecida.
-Gracias por traerme a casa. ¿A quien debo estar agradecida entonces…me dices tu nombre?
Oí su risa y me ruboricé. Era la risa mas encantadora y sexy que habia escuchado en mi vida. Mi corazón como el aleteo de un colibrí; comenzó a bombear sin ritmo y casi hiperventilé cuando me buscó la mano para apretarla.
-Edward.- susurró apretando mi mano.
Entonces giró la marcha y salió zumbando de mi lado.
Edward…por extrañas casualidades de la vida..mi caballero andante; también se llamaba Edward.
Al subir al apartamento, ví que el teléfono tenia el pilotito en rojo y que parpadeaba. Habian llamado y dejado mensajes.
Entré en la cocina y comencé a prepararme la cena; cuando ya me hube saciado y leído alguno de los capítulos de mi libro favorito; me acordé del aparatito y escuché.
-Bella. Edward…Edward está muy mal…se lo han llevado. No sé si saldrá de esta….
Continuará….

1 comentario:

  1. holaaa bueno Rosiitaaa con este capii me has dejado liadaa whattttttttttttt...jee...es que edward se esta por morir y el que la salvo de mikee es edward tambien en jovenn me estoyy volviendo loocaa jajaja es que esta re intrigante esta historiaaa me encantoo el capii pero ya quiero leer el que sigueee para saber que sucedee...buenoo ahhh quien no quisiera que leaparezca un edward en motoo a rescatarlaa jaajaja!!! besos y nos leemos siempreme dejas en al mejor partee jaj...adios!

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