CENA DE NAVIDAD
-No es ninguna molestia, Bella. Te llevo. Debo ir a una reunión a Seattle yo también; tú cuando acabes la cena me llamas….o quien sabe, quizás nos encontremos por allí.
No la escuchaba, todavía estaba mirando a aquella chica que estaba frente al espejo. Irradiaba sensualidad y elegancia. El conjunto lejos de ordinario, me envolvía en un aura de sensualidad divina que me hacia ruborizarme cada vez que alzaba la vista y me veía.
-Esta bien Alice. ¿Conoces L´Avent?
Ella murmuró algo que no comprendí.
-¿Lo conoces, Alice?.- volví preguntarle.
-Por supuesto. Es elegante, refinado y exquisito. Como tú.
Rió de manera enigmática y nos despedimos de papá.
Ella también iba elegantísima y me pregunté donde iría ella también de aquella guisa; pero no le pregunté. Si ella no me lo decía, no tenia porque preguntarle. Cuando llegamos a Seattle me dejó en la puerta del restaurant y me abrigué con mi casaca de lana negra; con un ligera parecido a la de los oficiales franceses de la revolución.
Avancé hacia el hall y allí en un gran letrero se leía el salón donde se haría la cena de navidad de el centro comercial “Elegance Group”
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Capitulo Tercero y Final.
Caminé por el amplio pasillo con cuidado. Llevaba unos altos botines color negro que Alice me había obligado a calzar. Dando gracias a todos los santos que la suela fuera de goma ; pues se adherían al suelo como si fueran una ventosa.
Oí murmullos y respiré hondo antes de traspasar el umbral de aquella puerta. El corazón me martilleaba y comenzaba a sudar de manera incómoda por el canalillo de mis tetas. Bajé la mirada para pasar dentro del salón sin que nadie se diera cuenta, pero fue técnicamente imposible….un algo se rompió….como si una copa se hubiese estallado en el suelo en mil añicos. Un silencio sepulcral tomó el salón y quise morirme cuando noté la presencia de alguien de frente mío.
-¿Isabella? ¿Bella, eres tú?.- Reconocí la voz inmediatamente y alcé la cabeza para buscar el rostro amable y hermoso de Carlisle. Sonreí sin poder contenerme, el hombre estaba en un estado de perplejidad que subió mi ego hasta puntos insospechados…y eso que no me había quitado la casaca todavía…
-Hola Carlisle.- dije en un murmullo.
Se acercó a mí y me propinó un beso en la mejilla izquierda que me dejó confundida, apartándose inmediatamente para agarrarme de la cintura en un gesto protector.
-Aquí está nuestra Bella, chicos. ¿No vienen a felicitarla?.- Sonreí mirando el rostro de Carlisle, porque no podía mirar hacia delante, me moría de vergüenza. Nunca en mi vida he sido la protagonista en algo y en aquellos momentos quería correr y meterme dentro de mi caparazón para el resto de mi vida.
Miré hacia el frente, intentando parecer calmada y lo que ví me dejó sin respiración.
Allí estaba Alice, sonriente…con papá.
Tambien estaba Emmet de la mano de Rosalie, que me miraban como si fuera su hija y estuviese a punto de dar el sí quiero en un altar.
Una mujer tremendamente hermosa se acercó a mí , mirando a Carlisle. Se besaron levemente y me rodeó ella también la cintura con uno de sus brazos. Noté como su boca llegaba muy cerca de mi oído y me susurraba.
- Soy Esme. La esposa de Carlisle, estamos encantados de tenerte aquí, Bella.- Fue entonces cuando noté su beso en mi mejilla y sentí que iba a comenzar a llorar de verdad.
¿Qué ardid era aquel? No sabía que pensar.
Papá y Alice llegaron hasta a mí y casi los aniquilo con la mirada, me contuve. Lo juro, pero solo porque estaba franqueada por el matrimonio Miss y Mister Universo, por ambos lados.
-No nos mires así, Bella. Queríamos darte una sorpresa y por lo visto lo hemos logrado..aunque si te sirve de algo, no eres la única que se ha quedado de una pieza…mi hermanito Edward se le han escapado todas las fuerzas de su cuerpo cuando te ha visto entrar…y bueno, ahora parece estar en estado catatónico…
No entendía un pimiento y estaba que iba a reventar. Miré a papa con cara de mala ostia y casi ladré.
-Explícame papá. Si no lo haces me largo….aún no me he quitado la chaqueta.
Charles Swan rió por lo bajo y se llevó la copa de champange a los labios.
-Cuando le dije a Alice que trabajabas en Elegance, estalló en carcajadas. Después de pasarse varios minutos riéndose de algo que yo no comprendía, me sentó en una de las sillas de su casa y me explicó que ella y sus hermanos eran los herederos de este grupo comercial. Carlisle es el mayor de los hermanos, le sigue Alice, Emmet y Edward.
-¿Edward?.- pregunté mecánicamente.- Yo pensé que Edward era un…
-Si , ya. Bueno, eso que piensas también lo es. Pero es un Cullen y tiene gran parte de las acciones de este grupo. – explicó Alice; como si estuviese hablando del tiempo.- Pero mejor te lo puede explicar él…si es que recupera el habla.
Sus cabezas se giraron y buscaron la imagen del hombre que me miraba como si fuera lo único digno de atención en aquella sala. Me ruboricé automáticamente y bajé la mirada, sintiéndome una autentica gilipollas.
-Quítate el abrigo, Bella. Vas a criar pollos.- Ordenó Alice que ya lo estaba deslizando por debajo de mis hombros.- Si Edward ha perdido el habla cuando te ha visto, ahora perderá la razón.- susurró y comenzó reir desbocada, llevándose mi abrigo y agarrándose a papá que también sonreía.
Caminé lentamente hacia el buffete y Jessica Stanley me voceó en la oreja como lo hacía cuando estaba en megafonía.
-¿Isabella Swan? Vaya…no tenía ni idea que estabas emparentada con los jefes.- Me ofreció su mano y su sonrisa de mierda.- Soy Jessica. La de megafonía, cada dia entro en tus oídos.
-No tenia ni idea.- mentí.
Se acercó mas a mí, de manera confidencial y sonrió antes de cuchichearme algo en la oreja.
-Cullen ha llegado solo. Por lo visto, él y Tanya lo han dejado. ¿No crees que esta buenísimo?
Elevé una ceja y miré de nuevo hacia donde estaba el mentado.
Por lo visto ya había salido de su fase de catatónia y ahora había entrado en otra: la de beberse el agua hasta de los floreros.
Caminaba de una lado a otro inquieto, bebiendo como un cosaco y mirándome a hurtadillas con un gesto atormentado en el rostro…entonces recordé que me había dicho que nos iban a sentar juntos….
-¿Qué dices, Bella? ¿ No parece un Adonis?
En aquel momento, él hablaba con Carlisle y lo observé sin decoro alguno.
Si, era un Adonis, uno perfecto, con un magnetismo sexual arrollador, sus cejas fruncidas, el gesto atormentado, aquellos labios que se posaban en el vaso…sus ojos mirándome…justo en aquel momento…
Nuestras miradas conectaron y algo pasó. Juro que no sé que fué, pero algo me recorrió el cuerpo como una lengua de fuego. Llegó a mi estomago subió a mis tetas y acabó justo en el centro de mi sexo, donde dio una pequeña lamida y desapareció, dejándome con ganas de algo que sabía perfectamente lo que era. El deseo.
Estaba deseando a mi acérrimo enemigo con todo mi cuerpo; con una sola mirada. Después de todo, quizás él llevaba razón y lo había deseado todo el tiempo. Sin creerme lo suficiente mujer como para “ofrecerme”, había ocultado aquel deseo con odio y repulsión, cuando en realidad mi mente se nublaba cuando lo tenía cerca.
La voz de Emmet me sacó de aquellas suposiciones y sonreí al sentirlo cerca.
-Te ves magnifica, Bells. Y no estas muy enfadada. Quiero que sepas que todo esto ha sido culpa de Alice. Yo, quería decirte que éramos hermanos…pero ella decía que quería darte la sorpresa en la cena de navidad. ¿Seremos familia, entonces?.- dijo, guiñándome un ojo.
-Pregúntale a la feliz pareja.- ironicé.
-El que se ha quedado de piedra es Edward. Él, no sabía nada. Nos esperaba a todos; claro, pero no tenia ni idea de que tú y Charlie fueseis la nueva familia de Alice.
-Me agrada pensar que no soy la única sorprendida.- espeté, intentando sonreir.
-¿Gratamente?.- Mierda.. no. Era él. Emmet sonrió a su hermano y se marchó sin perder aquel gesto. No miré si quiera a Edward, pero me tensé como el rabo de una gata.
-Mírame, Bella. – ordenó, haciendo que me girara y lo mirara lo mas fríamente que mis ojos pudieron. Edward tensó la mandíbula y me acarició con sus ojos todas las partes de mi cuerpo lentamente. Sentí aquella mirada como si fueran sus manos y casi gemí, cuando se paró mas tiempo del necesario en mis pechos.- Estas imponente…sospechaba que escondías algo …pero no podía imaginarme…todos estos encantos….estoy abrumado.
Estaba ardiendo. Literalmente. Mi rostro debía de estar a punto de estallar como una pira y mis ojos salirse de las orbitas. No encontré mi voz tampoco y me maldije interiormente por ser por enésima vez tan patética.
-La cena va a ser servida en cinco minutos señores.- Anunció el maitre del restaurant.
Caminé delante de Edward, si tan si quiera mirarlo y busqué al llegar a la mesa, mi nombre enrollado en las servilletas de los comensales. Cuando al fin lo tuve a la vista, exhorticé millones de maldiciones; pues justo a mi lado estaba el nombre de Edward Cullen.
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Miraba las ostras y no podía pensar otra cosa que en “Alicia en el país de las Maravillas”, todas aquellas ostritas que murieron engullidas de la manera mas cruel y monstruosa.
Oí la risa ronca de Edward a mi lado y tuve tentaciones de clavarle la cucharilla en el pecho y salir pitando de allí, suspiré para mis adentros y a hurtadillas miré como él se llevaba una a su boca y la sorbía lentamente después de haber agregado el limón. Ví como su lengua se desplazaba sobre ella y jugaba rápidamente con el músculo duro, me sobrecogí y noté como mi sexo se contrajo de manera lenta.
-¿No te gustan las ostras vivas, Bella?.- me preguntó, sin mirarme.
-No las he probado en mi vida.- respondí rápidamente.
-¿Sabes? Dicen que son afrodisiácas. Nunca lo he creído…hasta esta noche.
Nuestras miradas se encontraron y su boca se torció en una sensual sonrisa, encandilándome y envolviéndome en un clima puramente sexual.
No dije nada. Me mantuve callada por mi bien emocional. Ver como Edward se llevaba aquel molusco a su boca y lo enrollaba en su lengua, me hacía perder la cordura como nunca lo había hecho. ¿Qué coño pasaba conmigo? Me mantuve erguida y tensa por unos minutos y su voz en mi oído me hizo calentarme como una perra con ganas de guerra.
-Desde que has entrado por esa puerta me tienes loco.- susurró antes de llevarse una copa de vino blanco a los labios.- loco de remate.- rió brevemente y negó un par de veces.- Creo que mis pantalones van a estallar en cualquier momento…- sus ojos volaron hacia los míos.- Tenia planeado otra historia contigo esta noche, pero por lo visto no va a poder ser….creo que la situación se me esta escapando de las manos, Señorita Swan.
-Eres un cerdo. Y me importa un bledo si te estallan los pantalones. No soy yo quien…
-Si. Si lo serás.- Bebió de nuevo.- Estoy tratando de calmar mis instintos Bella, pero créeme cuando te digo que estoy en una lucha encarnizada con ellos, en mi mente solo aparece una imagen y es la de nuestros cuerpos sudorosos, uno encima del otro y follándonos como autenticas bestias.
Quise levantarme; pero él me lo impidió apretando mi muslo firmemente.
-¿Sabes que me gustaría hacerte ahora mismo?.- tragué fuertemente y sentí mi cara arder de nuevo.- Cuando te ruborizas me pones a cien; siempre me ha pasado, desde el primer dia que te ví. Me ponía duro pensar que escondía la señorita Rottemeyer, debajo de todas esas ropas…quise entretenerme con toda la que se me ponía a tiro, pero no hubo manera de que te fueras de mi cabeza y ahora…estas aquí…así, como si fueras una puta ensoñación erótica…no puedo ni imaginar lo que hay escondido debajo de todo ese raso negro. Apuesto que cualquier angelito de Victoria Secret, se queda a la altura del betún contigo, preciosa.
Mi centro palpitaba…¡Dios mio y de que manera! No podía creer todo lo que estaba diciendo aquel mago del sexo que se sentaba a mi derecha, tragué pesado y cerré los ojos unos instantes. Creí morir de una combustión espontanea.
-Estas tan acostumbrado a tratar con furcias, que piensas que todas somos por un igual. Te equivocas Edward Cullen, yo no soy como ellas.- ataqué, sin saber muy bien porque lo hacía.
-Lo sé. Tú eres diferente, siempre lo fuiste. Por eso me gustas…y ahora me gustas mucho mas….pensé en que tu apariencia me ayudaría a respetarte y pedirte una relación calmada, dentro de tus principios…pero creo que no va a poder ser…nena, has desatado todo el depredador que vive en mí y me parece que comenzaremos justo por el final.
¿Habia oído bien? ¿Yo le gustaba a Edward Cullen?
-Tú… tú no puedes hablar en serio…te estas burlando de mí.- susurré con la boca pequeña y mirando las ostras que rezaban por mi indulgencia.
-Llevo meses loco por tí , Swan, pero esta noche tienes suerte que haya toda esta gente rodeándonos ahora mismo, pero luego…mas tarde, pienso follarte de tal manera que recuerdes esta cena de navidad de por vida…quizás se la cuentes a una de tus nueras o hijas cuando tengan la suficiente edad.
Lo miré a los ojos con los míos como platos.
-Tú no puedes hablar en serio….
- Si que lo hago…y luego te lo voy a demostrar.
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La cena fue una auténtica tortura y no porque no nos deleitaran con verdaderos manjares; la culpa fue de ,mi compañero de mesa que se la pasó toda la velada insinuando como nos sentiríamos ambos al lamernos por todos los rincones de nuestro cuerpo.
Estaba tensa…y caliente. No lo podía evitar. Edward, era un pecado viviente y sus labios sensuales se ensanchaban cuando fijaba la mirada en ellos y entornaba los ojos; prendada totalmente de sus palabras y sumida en su fantasía; de la que yo formaba parte.
Retiraron las mesas y comenzaron a poner música. Papá y Alice no tardaron mucho en ser los reyes de la pista y yo me quedé pegada a la pared, intentando apartar de mis pensamientos todas aquellas escenas que Edward me había detallado tan bien.
-No voy a consentir que estes sola y pegada a la pared. Ven, baila conmigo.- ordenó aquella voz, sin darme opción a la réplica. Se encargó de agarrarme fuerte a su cuerpo y sentir todos los músculos de éste, que parecían estar tan tensos como los míos .
Edward era un bailarín nato y me llevó bien durante las varias piezas que bailé con él; no hablamos ni una sola palabra. Tan solo nos mirábamos a los ojos, a los labios o suspirábamos cerrando fuertemente los ojos. La tensión sexual era tremenda y me dije a mi misma que aquella noche peligraba muy seriamente mi virginidad. Me mordí el labio inferior; preocupada y pude oir como Edward siseaba entre dientes alguna palabra que no llegué a comprender, esperó con paciencia a que terminara la música y me agarró de un codo arrastrándome hacia fuera del salón.
-Ven conmigo.- me dijo, jadeando.- Sabes que lo necesitas tanto como yo. Ven conmigo, Bella.
Me solté de él con fuerza y lo miré a los ojos intensamente; quería llegar a su alma, quería saber si estaba burlándose de mí….no soportaría si así lo fuera. Porque eran tan incomprensible que me deseara, que le gustara…
-Tengo miedo.- murmuré.
Él rió brevemente caminando dos pasos hacia mi cuerpo y rodeando con sus brazos mi cintura.
-No debes tenerlo….- murmuró muy cerca de mi oído.- Relájate. Yo conseguiré que lo hagas….acompáñame.- susurró de una manera que debería estar prohibida.
No sé porque me dejé arrastrar por él hasta un gran ascensor, cuando se cerraron las puertas me aprisionó entre sus brazos y atacó con su boca mis labios, como si estuviera desesperado…su lengua, sus dientes y sus manos hacían plena posesión de mi cuerpo de una manera tierna y dulce en un primer momento, pero luego la tormenta de pasión que me sedujo, me hizo entrar en su juego y aplastarme contra su pecho que ardía tanto o mas que el mío.
Nos separamos ambos y jadeamos por la falta de aire. Él sonrió dándome confianza y las puertas del ascensor se abrieron, cogió mi mano y caminó rápidamente hacia un largo pasillo donde se franqueaban diferentes puertas a un lado y a otro, detuvimos el paso delante de una de ellas y sin soltar mi mano pasó una tarjeta por la selladora…la puerta se abrió y él ladeó la cabeza para mirarme intensamente y agarrar mi cintura para volver apretarme contra él y besarme.
Antes de darme cuenta ya habíamos entrado en la habitación y él había cerrado la puerta de un punta pié, nos besábamos como locos y dimos de bruces contra la cama, cayendo sobre él, completamente abierta de piernas sobre sus caderas.
-¡Dios mio…!.- susurró entre jadeos.- Eres un puto sueño hecho realidad, Bella…no sabes el tiempo que llevo soñando con esto….mi pequeña vendedora de ilusiones….- mientras hablaba, sus manos viajaron hacia los botones de chaleco que desapareció de mi vista a una velocidad de vértigo, sus manos sustituyeron su tela y siseó al ver mi pequeño sosten color azul cobalto de encaje. Se irguió para poder besar mi cuello y el principio de mis pechos, deslizó un tirante del sujetador y despojó de la tela mi pecho izquierdo, haciéndolo jadear por enésima vez.
-No estoy preparado para verte desnuda sin haberme corrido antes….cada vez que veo un centímetro de tu piel me pongo como un caballo, preciosa…..- acarició mis labios con sus labios.- Bella…llevo meses como un perro detrás de ti, intentando ser lo mas amigable posible, acercándome a ti…llevo tanto tiempo amándote en silencio…
No podía ser cierto lo que mis oídos oían…no podía ser.
-¿Y Tanya?.- pregunté intentando apartarme de él. Mi instinto me decía que se estaba burlando de mí, para llevarme a la cama.
Él rió y fue desabotonándose poco a poco la camisa sin dejar de mirarme.
-Te voy a hacer el amor, Bella Swan, quiero que sientas lo soy capaz de darte….lo que solamente puedo darte a ti…
-¿Tanya?.- repetí.-
-Tanya es mi prima
-¿Tu prima) ¿Cómo es que Tanya es tu prima? Yo creía…creía…
Acarició mi cabello y besó las puntas del manojo que apretaba entre sus dedos.
-Tú creías que me la estaba follando, como el resto del personal. Tanya es buena amiga, aparte de ser mi familia. Le conté de tu indiferencia y trazó un plan para hacerte reaccionar.
Y lo conseguí.
Hice un mohín y me aparté de él lentamente.
-Yo no reaccioné de ninguna manera.- espeté hosca.
-Y tanto que lo hiciste..y ven aquí.- Me atrapó de nuevo para lanzarme sobre la cama; enjaulándome con sus brazos todo poderosos.- Yo personalmente me encargaba que el mismo Jacob te diera todo tipo de información sobre lo que fingíamos detrás de una puerta Tanya y yo….Sabia perfectamente cuando Jacob te había informado de todo. Tus ojos me aniquilaban y tu boca no borrara un extraño mohín amargado durante varios días….tu manera de mirarme cuando creías que yo no te observaba….y al fin decidí, que esta noche sería una buena oportunidad para dejar de jugar al gato y al ratón; la verdad me estaba cansando.
Me ahogué en aquella verdad y en sus ojos, de un verde imposible, bellos y carismáticos. Desde el primer dia que lo ví, algo en mí reaccionó de manera diferente a como lo hacía con los demás chicos. Aunque intentaba convencerme de mi odio absoluto hacia él, todo era justamente al contrario. Me odiaba a mi misma por no poder hacer algo que llamara su atención, que me viese bella…atractiva. Despejé el odio de “la equación Edward y Tanya” y me dí de bruces contra un verdad absoluta; estaba enamorada de Edward.
Me sonrojé y él debió notarlo porque acarició mi rostro suavemente; con la puta de sus dedos finos y largos.
-Dime algo, Bella. Lo que sea, pero dime lo que estas pensando…
-¿Tú…estas interesado en mí?.- pregunté entrecortadamente.
-No. No estoy interesado, te quiero, te amo…eres como el aire que respiro…
Lo besé con furia antes de que terminara la frase. Ya había oído bastante. Me amaba…yo lo amaba a él…y todo era tan perfecto que daba miedo. Su boca enredada con la mía, gimió al deslizar mis manos sobre su perfecto culo majestuosamente bien formado y apretó mas sus caderas contra las mías; para sentir totalmente su erección.
Sonreí, presa de un júbilo sin parangón y me deshice de todas las inhibiciones que me acompañaron desde una edad muy temprana. Edward me adoraba y no debía de tener ningún miedo a entregarme a él. Sus manos bajaron a trompicones el pantalón de raso, arrastrando consigo las pequeñas braguitas color azul. Jadeó al ver el triangulo rizado de mi pubis, se mordió un labio con fuerza y me besó de nuevo con furia, bajando poco a poco por mi cuello, mi escote, mis pechos y el valle de mi centro que amenazaba con estallar.
Allí, separó mis piernas totalmente y admiró como un pervertido mi llaga oscura y preparada para su miembro, acercó sus labios lentamente y besó suavemente el inicio de mi clítoris haciendo que me arqueara de puro y absoluto placer. Rió roncamente y agarró con ambas manos mis piernas, adentrándose con su lengua totalmente en aquella tierra virgen que ardía por su culpa.
Gemí con fuerza, estiré su cabello y aprisioné su cabeza entre mis piernas, porque no quería que parara nunca, pero cuando lo hizo me sentí caer en picado por una sensación de liberación nunca conocida. Era tan delicioso y picante que no quise que aquello acabara nunca; sabiendo que si seguía con tal placer moriría de un gusto infinito.
Pero él buscó mis labios casi inmediatamente para devorarlos y hacerme probar el sabor extraño de mi sexo en todos los rincones de su boca. Se bajó el pantalón como un experto y los bóxers lo acompañaron casi al mismo tiempo, buscó mis ojos desesperado y me arrolló la incómoda presencia de algo duro que invadía las paredes de mi apretado coño….hasta que el dolor me hizo gritar.
Él pareció confuso y por unos instantes lo ví dudar. Descansó su frente en la mía unos momentos y susurro un “ te quiero”, que me hizo moverme lentamente, haciendo que se enterrara mas en mí, algo cambió y pude sentir como aquel movimiento cosquilleaba de una manera provocativa y placentera en mi interior. Rodeé con mis piernas su culo y comenzó a bombear lentamente para hacerme morir de placer…era tan perfecto.
-Todo me sale al revés contigo, Bella. Quería follarte duro y clavártela hasta por el culo….y ahora…ah…- gimió de placer, haciendo una mueca sensual.- Resulta que eres virgen y debo ser tierno y delicado…..pero joder, Bella…aunque sea a este ritmo te siento como si me estrujaras la polla con un puño de terciopelo…eres jodidamente estrecha….cabrona…que suerte tengo..ah….soy el primero….
-Hmmm.-gemí.
-Sube encima mío…quiero que me hagas una lenta y placentera cabalgada….mirar tus tetas que me tienen loco y pasear mis manos por ellas, haciendo que esos pezones se conviertan en puñales hirientes como dagas..mi vida…
Rodé sobre él y me erguí , su polla seguía enterrada en mi coño y moría de puro placer con cada envestida, me alcé para que pudiese verme y a horcajadas comencé a llevar yo el ritmo de aquel baile de amantes. Me encantaba verlo contenido y jadeante. Sus ojos me devoraban y sus manos inquietas se paseaban por todo mi cuerpo para hacerme vibrar con la punta de sus dedos. Noté como mi cuerpo quería liberarse y cabalgué a mi pura sangre con mas brío haciendo que él maldijera y agarrara mis caderas en ocasiones para detener el ritmo, pero no lo hice, quería dejarme ir y que él lo hiciera conmigo y cuando ocurrió nuestros gemidos llenaron aquella habitación haciendo que mis vellos se pusieran de punta… Era tan sensual verlo correrse, que mi propio orgasmo fue mas duro que el anterior y creí morir de pura felicidad.
Me abrazó para dejarme caer sobre su pecho y allí, yo encima de él ,su miembro ahora mas flácido se desconectó completamente del mío.
Nuestras respiraciones ya se habían normalizado y el miedo me paralizó. Noté como mi corazón bombeaba mas de prisa….¿Y ahora?
-Bella….
Su voz, como si hubiera leído mi pensamiento, me hizo estremecerme.
-Dime.- dije, lo mas calmada que pude.
-Quiero esto. Ahora que te he probado no te puedo dejar marchar. Creo que si ya era un adicto a ti, ahora soy un dependiente total.
Reí de pura felicidad.
-¿En serio?.- pregunté soñadora, levantando la cabeza y mirándolo a los ojos.
-Totalmente.- me respondió él, completamente serio.
-Pues entonces comencemos por el principio.- dije enigmática.- Por una cena de navidad…
-No entiendo.- susurró él frunciendo sus espesas cejas.
-Eres necio entonces.- dije algo molesta.
-¿Un cita?.- rió él.- ¿Quieres una cita? .- Me separé de él, lentamente y ví como su boca perfecta sonreía emocionada.- Mejor te pido que seas mi novia…después de esto, creo que lo de la primera cita lo podríamos obviar.
Estallamos en carcajadas y me abrazó fuertemente, enrollando sus brazos en mi cintura y apretándome a su cuerpo hermosamente desnudo.
-¿Novia?.- le pregunté pícara.
-Exacto. Y muy, muy pronto….serás mi esposa…. Todo gracias a esta cena de navidad….
FIN.
Pues nada…a ver si me curo y sigo con mis historias. Espero les haya gustado, un beso ¡
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
domingo, 25 de diciembre de 2011
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ROSITAAAAA FELZ NAVIDAAAAD!!! GRCIAS POR ESTE REGALO, ESTUVO GENIAL Y QUE BUENO QUE FUERON 3 CAPITULOS PUES DOS HUBIERAN SIDO MUUY POCO JAJAJA, TE QUIERO Y ESPERO QUE ESTES BIEN MUY PRONTO, YO QUISIERA HOY MISMO, TE MANDO MUCHOS BESOTES Y ABRAZOS SILMONIANOOOOOOSSSSSSS, TE LEOOOOOOO EN LO QUE PRONTO PUEDAS SUBIIIIRRRRR :)
ResponderEliminarholaa Rositaaa me encantooo siii que buenoo estoss dos terminaronn juntosss yy guauu que momentoo hott me gustoo muchisimo estaa historiaa fue muy buena!!! yy edwardd le dijo que la amaa y que sea su noviaa que bueno!!!!
ResponderEliminarFelizzz navidaddddddddddddddddddd !!!!! besos enormes!!!!
hola rosi feliz navidad me encanto la historia ufff el lemmon buenisimooooooo espero que te mejores prontooo y sigas tus maravillosas historias te mando besosssss y feliz navidad!!!!!!!!!
ResponderEliminarbye XD
florima
Hola Rosita es una pena saber que as tenido una recaida espero te mejores pronto y que pases unas felices fiestas....Besos nena y grcias por tu regalo....Te quiero mucho...
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