lunes, 24 de enero de 2011

Seré Lo Que Tú Quieras Que Sea

ENAMORADO

Edward Pov
Habia hecho tantas veces el amor con Bella, que mi brazo humano, estaba un poco adolorido por la falta de ejercicio.
Nos habíamos rendido a nuestros instintos, en el primer encuentro; solapado entre las paredes de esta habitación que ahora mismo nos envolvía; pero después todo habia cambiado.
La habia amado, hasta la saciedad, haciéndola participe de todas las ideas de saciarme de ella, hasta el punto en el que me encontraba ahora mismo. Estaba borracho de su aroma y de su piel.
La miré de nuevo.
Hacia unos pocos minutos que dormina placenteramente.
Sus biorritmos eran pausados y su rostro, era el vivo retrato de la serenidad.
Estaba muy pegada a mi cuerpo. Yo la habia rodeado con un brazo, su cintura y su cabeza, descansaba en mi hombro. Suspiré al mirarla.
Cuando todo aquello acabase; le pediría a Charles Swan su Krawoer, (maestro), desposarla en un breve estado de tiempo.
La besé en la punta de la nariz y recordé, cuando comencé a ver a la hija de mi Krawoer, por los jardines de palacio.
FLASH BACK
Nos hallábamos en el parque de los leones; Yo, habia cumplido ya, los 12 años y mi adiestramiento para el campo de batalla, habia comenzado hacia unos meses, de la mano del jefe de los Seg, de nuestra Guardia Real. El mejor, Charles Swan.
“La espada de la reina”; así era como llamábamos a el arma con el que habían luchado todos mis ancentros en el campo de batalla.
Era mas grande que yo. Y luchaba con el peso de esta, porque por aquel entonces, yo era un chico, desgarbado y algo flacucho.
-Principe, teneis que formar bien vuestros musculos de los brazos y torax, antes de coemnzar con la espada de su familia.- El hombre se habia sentado en la base de un árbol cortado y me miraba, con una risita asomando por su rostro.
- No…yo quiero, ser un digno príncipe de Sherkan, y aprender lo antes posible, mi pueblo tiene que estar orgulloso de mi; como yo lo estoy de ellos.
El hombre se levantó, emitiendo una sonora carcajada y dio vueltas a mi alrededor, observándome divertido.
-Tiene valor, señor; será un buen sucesor de su padre, cuando llegue la hora. Ahora vaya a dejar la espada donde la encontró y comenzaremos el entrenamiento como se debe.
La autosuficiencia de aquel hombre me enervó; pero también comprendí que debia de hacerle caso, ya que era el mejor hombre con el que contábamos, en lo que se refería a seguridad.
Caminé hacia palacio , arrastrando la espada, cuando una vocecita eclipsó mis pensativos furiosos a mi recién estrenado Krawoer.
-¿Mi papa? ¿Sabes donde esta mi papa?.- giré el rostro hacia la voz y me quedé ensimismado. Mi corazón de niño, pre adolescente, cabalgó intranquilo.
Era una niña, mas pequeña que yo sin duda, pero habia algo en ella, que habia hecho blander mi espada con mucha mas gallardía, al tenerla ella al frente.
Caminé hacia ella y le sonreí tímidamente.
-Hola.- le dije, perdiéndome en sus ojos, color chocolate.
Una mueca de angustia se formó en su bellísimo rostro y comenzó a llorar.
Solté la espada, haciendo sonar el duro metal contra la roca del suelo y la abracé cálidamente.
-Mi papa….- decía llorqueando.- Mi mamá….- absorví, el suave aroma de su cabello, al tenerla recargada en mi. Alcé la cabeza, pues comencé a oir nuevas voces y ví a mi madre y a mi padre; mirando hacia la niña con preocupación.
Mamá se acercó a nosotros y despegó a Bella de mi.
-Ven, Isabella. Tu papá estará bien. Ahora el rey irá a hablar con él y cuando hayan terminado, te prometo.- dijo suavemente, mamá, rozandola cariñosamente en su suave mejilla perlada.- que tu papá. Vendrá a recogerte a palacio. Mi hijo te acompañará. ¿verdad que si, hijo?
Yo asentí, como un hombrecito y recogí la espada del suelo, ofreciéndosela a mi padre, quien miraba serio a la niña.
Hizo un gesto a mi madre con la mirada, y todos nos metimos dentro del palacio.
Unos truenos arrolladores, bramaron, al llegar a la marquesina de palacio, y allí, cogieron a Bella las nanas y se la llevaron entre sus brazos, para calmar el horrible disgusto que tenia, y que yo no podia comprender.
Mamá y yo caminamos hacia nuestras habitaciones y preso como estaba del infortunio de aquella muchachita, me paré en seco y detuve mi marcha; haciendo así, que mi madre también parase su paso.
-¿Qué le ocurre a esa niña, mamá?
Mi madre, bajó la mirada y se perdió en sus pensamientos.
-Su madre ha muerto. Edward. Tu padre se lo está diciendo ahora mismo a tu Krawoer. Ella es su hija. Isabella Swan.
Me quedé petrificado. ¿Aquella niña, tan dulce y delicada, era la hija de mi maestro?
Me abracé a mi madre, pensando en la situación, que atravesaba Bella en aquellos momentos y unas lagrimas recorrieron mi rostro sin piedad. Sentí tanta empatía con ella, que me dolió el corazón.


El funeral de Reneé; la esposa de Charle, fue dos días después.
Tuve que batallar verbalmente con mi madre; ya que ella no quería que yo asistiera a ese tipo de eventos; todavía.
Pero yo quería estar con ella. Darle mi apoyo. Un nuevo sentimiento, brotó en mi pecho y sentí, curiosas mariposas que revoloteaban en mi estomago y me hacian sentir maravillosamente bien; pero también dolorosamente intranquilo.
Estuve al lado de mi padre; durante todo el funeral. No sin dirigir miradas furtivas a la dulce niña, bañada en ropajes negros, que sacudia la cabeza, victima de la negación, de no poder estrechar a su madre mas entre sus brazos.
Mi Krawoer, se mantenía erguido y con la mirada perdida en el horizonte.
El nudo que mantenía en la garganta durante todo el evento, lo tragué al acercarme junto a mi padre para ofrecerle mis condolencias a los dos parientes mas cercanos de Reneé.
-Charles, yo y toda la corte en pleno, sentimos mucho, lo sucedido con tu esposa.- Mi padre, se acercó mas al hombre y estrechó entre sus brazos, las enormes espaldas del hombre.
Mi padre, me hizo un gesto con los ojos. Ahora me tocaba hablar a mi. ..y casi todo el mundo estaba pendiente de lo que iba a decir.
-Krawoer.- dije vacilante, haciendo que le hombre inclinara su cabeza hacia abajo, ya que yo, pese a tener 12 años, era muy bajito para mi edad. Se arrodilló ante mi,y me miró sin expresión a los ojos.- Siento tu dolor, maestro como si fuera el mio. Te ayudaré a superar tu dolor, haré que algún dia estes orgulloso de ser mi maestro.
No supe nunca de donde brotaron aquella palabras, dignas de un hombre; no de un niño.
Mi Krawoer, me dio un fuerte abrazo y allí se derrumbó.
Como lo hizo su hija dos días antes.
Me sentí unido a aquella familia de una manera ancestral.
Al separar su robusto cuerpo, me dirigí a su hija, quien no habia levantado la vista del suelo ni un segundo; presa de una total conmocion.
-¿Puedo hablar con ella,maestro?.- pregunté al hombre, que miraba a su hija con el rostro consternado.
Él asintió débilmente con la cabeza.
Cogí a Isabella de la mano y ella me miró furtivamente. Siguió mis pasos y la llevé al Kiosko de Baile que habia muy cerca del cementerio. Se recostó elegantemente en uno de los bancos y yo la imité.
-Si pudiese hacer que no lloraras mas. Haria lo que fuera.- dije sin pensar, mirándola, y levantando su dulce mentón, con la ayuda de mis manos.
Sus ojos, habían adquirido un matiz verdoso, presos del dolor acontecido y estaban hinchados y rojos, en la parte de los parpados.
-Yo solo quiero a mi mamá…. ¿Puedes devolverme a mi mamá?.- preguntó, entre sollozos y mirándome,con los ojos abnegados en lagrimas.

-No. No puedo. Pero puedo hacer que tu vida sea plácida y darte seguridad en un futuro.
Ella no comprendió, porque me miró interrogante, entre hipidos y jadeos de dolor.
La cogí por la cintura y la acerqué a mi cuerpo;para consolarla. Estalló de nuevo en lágrimas y yo también creí llorar, al sentir su amarga desdicha. Pero me contuve, tenia que estar con ella y re confortala, no fundirme en su dolor.



Los años fueron pasando y vi a Isabella crecer, desde la distancia.
Su padre pasaba largas horas conmigo, haciéndome un digno sucesor de mi padre en un futuro lejano.
Nunca le pregunté que habia sido de su hija; pues yo estaba prometido desde una tierna edad con la princesa Rosalie,una pariente lejana de mi madre.
Supe por un comentario de Charles, que habia comenzado a estudiar para ser Seg de la Guardia Real y no pude contener mi indignación.
-¿Pero señor?.- dije, jadeante; pues estábamos praticando lucha cuerpo a cuerpo, cuando lo soltó.- ¿Su hija, Seg? ¡Cuantos años tiene Bella, ya, 17 ..18..?
-Veo que llevas muy bien la cuenta..hijo.- dijo me maestro, con una mueca de burla que hirió mis sentimientos.
-No… yo solo, me preocupo por las personas que rodean a la gente que estimo. Y a usted lo estimo, Krawoer. – El hombre se puso serio y me tendió la mano. Cuando se la sostuve, me dio un tiron y me apretó contra su pecho.
En aquellos tiempos Charles y yo, ya eramos casi de la misma altura, y mi cuerpo se habia tonificado y robustecido.
Nunca tendría el corpachón de Emmet, ya que era mas joven que yo y ya tenia unas anchas espaldas. Pero yo , habia crecido en musculos y en virilidad.
Al poco tiempo, antes de que me convirtieran en lo que soy, fui al campo de entrenamiento, camuflado de servicio postal.
Y allí estaba ella. Luchando con una barra de compresión laser, con una habilidad, digna de su padre.
Llevaba el cabello recogido en una ondeante cola de caballo. Sus ondas saltaban inquietas, ante cualquier movimiento de su dueña..simplemente excitante.
El cuerpo de Bella habia madurado hasta romper en una exuberante mujer, llena de voluptuosas fomas que me hicieron tragar en seco, al contemplarlas.
El torneo habia acabado, cuando me dí cuenta. Me habia pasado mas tiempo del acometido, observándola.
Bajé mi rostro y me perdí entre las personas que habían en aquel paraje al descubierto.

Cuando llegué a Palacio. Fui a buscar a mi madre.
Estaba tocando el arpa, cuando entré en su estacia. Dejó de acariciar el instrumento, cuando me vió traspasar el umbral de la puerta.
-Hijo…¿Qué?.- dijo confundida.- Estas,como abochornado. Te noto extraño. ¿Qué te ocurre Edward?
Miré a mi madre, serio y creí, ruborizarme mucho más.
-Quiero anular el compromiso con Rosalie, mamá. Estoy enamorado.- sentencié, bajo la asombrada mirada de mi madre.
-¿Pero…?
-Estoy enamorado de la hija de mi Krawoer, mamá.- caminé hacia ella, y cubrí sus manos entre las mias.- Muero de amor por ella, mamá…creo que siempre la amé. Desde la primera vez que la ví.
-Esta formándose para Seg…es muy joven todavía …dejala que evolucione…espera unos años; entonces…
-No.- dije tajante.- No quiero que mi futura esposa, luche cuerpo a cuerpo con nadie que no sea conmigo…- no sabia de donde habia salido eso…pero mamá se echó a reir, mirándome cálidamente a los ojos.
-Esta bien. Hablaremos con tu padre.
-Estupendo…ahora, debo ir a hablar con las gentes del pueblo, una enorme bestia, los tiene aterrorizados y esta semana iré al los bosques de Hijurem a ver si le doy caza.- besé su mano, argradecido.- gracias mi reina.
-De nada, futuro rey de Sherkan. Adios príncipe Edward.

Cuando desaparecí en los bosque de Hijurem,tenia 24 años. Los mismos que Bella tenia en aquellos instantes.
FIN DEL FLASH BACK


Y allí tumbado junto a ella, sintiendo mi cuerpo rozar el suyo, con una friccion intima, le acaricé el rostro, lleno de total amor y devoción a mi guerrera.
Sus ojos habían comenzado a moverse y sus latidos se habían hecho plausibles. Estaba despertando.
Cuando abrió sus enormes orbes chocolate. La miré con total adoracion.
- ¿Llevas mucho tiempo observándome?.- preguntó insolente.
-Todo el tiempo.- suspiré.
-¿Esperando que me recupere, Edward? ¿ O te has cansado de practicar sexo conmigo?
Fruncí el ceño y me aparté levemente de ella.
-Yo no practico sexo…yo te hago el amor, Bella.
-¿Qué diferencia hay?.- dijo recostando su espalda en la cama, dejando sus pechos al descubierto, y volviéndome loco de nuevo.
-Te lo voy a mostrar, mi amor…ahora mismo.- y me abalancé sobre ella como un depredador, haciendo que soltara una risita nerviosa, al contacto de mis frios labios con sus sonrosados pezones.


Continuará….

2 comentarios:

  1. holaaaasss...!!!!! me encantoo el capiii el flashback estuvo buenisimooo y pudimos ver com oedward conocio a bellaaa ...guauuu que cosa que cuando habia dicho que estaba enamoroda y queria a bella justo desaparecioo que mal...y el esta perdidamentee enamoradoo de ellaaa..que estaraa sintiendoo bellaa espero que con emmett ya no le pase nadaaa...bueno me re gustooo lo del recuerdoo de edwardd y estos dos sonn insaciables jeee...nos leemos en el que viene adiosss!!!!!

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  2. mori!!!!!

    Siempre a a amado por que no lo pense antes???

    Besos nena te sigo leyendo

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