Enemigo Natural.
Edward pensó en su hija…sería tan fácil decir que había tenido una hija y que todo lo que ahora su padre creía de Isabella, era de él…la maldita jugada de Charlie, salió bien para los Cullen finalmente. Pero no podía hacerle aquello a Bella. Ya era suficiente con el daño que le hizo en un principio, tratándola como lo hizo, sirviéndose de ella como si hubiera sido una vulgar mujerzuela…y esta noche, después de haber rozado su cuerpo con el de ella y haber sentido el poder de su lengua sobre la de él, no le quedaban dudas que lucharía por poseerla en todos los sentidos y luego….ya manejaría aquel infierno sin que ninguna llama amenazara por quemarla. A ella o a su hija.
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Capitulo 12
Edward abrió con sigilo la puerta de su dormitorio. El calor le inundaba las mejillas por todo lo acontecido y una tensión le oprimía los pantalones desgarrando de nuevo la piel suave y oscura de su prepúcio. Llevaba a Bella marcada a fuego en aquella parte orgullosa de su anatomía.
Avanzó lentamente hacia el cuerpo aovillado de Tanya sobre las sábanas blancas. No pudo reprimir una mueca al llegar a sus fosas nasales, el repugnante olor a alcohol mezclado con suciedad y vómitos.
Se aventuró a mirar al otro lado de la cama y vió el orinal pleno de restos de sacudidas estomacales de la que era su esposa.
Se sentó al borde de la cama y llevó las manos a su cabello desordenado. Aquello era un homicidio con predeterminación. Tanya se estaba destruyendo a ella misma y sus padres y él mismo le daban las armas indicadas. Sentía lastima por ella y se maldijo interiormente por ser tan patán y egoísta.
Pero Tanya nunca había sido como él , pensó. En cambio sus padres sabían a ciencia cierta como era aquella muchacha de suaves ondas color fresa…..podía ser fácilmente manipulada y por supuesto comprada.
Giró el rostro para contemplarla y le dieron ganas de llorar. A pesar de ser una mujer joven se estaba machacando de tal manera el hígado, que la carne de su piel se asemejaba a una cartulina que comenzaba a agrietarse y sus labios fruncidos tenían las primeras arrugas de tensión sobre ellos.
Acarició con un dedo su pómulo y ella se movió un poco…solo un poco, haciendo que su aliento rebotara en su rostro; fétido y repugnante.
Debería ser lo suficientemente hombre, ir a casa de su cuñada; aquella que deseaba con todas las células de su cuerpo…aquella que le había dado una hija….aquella que había violado pensando que era una muchacha virgen comprada para darle el mas delicioso de los placeres….y entregarle a su Tanya . Rogarle que se marcharan de allí, que sus vidas peligraban seriamente, que sus padres eran unas personas sin sentimientos, que no dudarían en pasar encima de quien fuese o de lo que fuese para alcanzar sus objetivos…incluso la muerte.
Masculló con rabia e intentó despertar a Tanya…no pudo hacerlo. Caminó hacia la salida de aquella habitación que una vez se inundó de gemidos. Pero era tan lejano aquel cántico.
En los primeros meses de su matrimonio había intentado tocarla sin recordar a Bella, pero sólo imaginando que eran aquellos pechos blancos los que tocaba y aquella boca tibia y jugosa la que besaba podía sentirse erguido y caliente para poder penetrarla de manera óptima.
Poco mas tarde ,ella comenzó a desinteresarse por la pasión, siendo esta nula , al tratar de tener relaciones solamente los días fértiles que ella tenía al mes.
Y el tiempo no hinchó su vientre; nunca lo haría. Ella no podía ser madre…de ninguna de las maneras…seguro todo un plan taimado por la cruel mentalidad de Charlie Swan, quien había entregado a su hija como un carnero a los lobos….sabiendo que iban a destrozarla mas pronto que tarde.
Una vez en la habitación de invitados ,Edward se deshizo de sus ropas y observó como su verga continuaba hinchada y amoratada por su corona. Pese a ver a su esposa en aquella situación, él seguía desesperado por albergarse en el interior de aquella mujer de mirada ardiente y labios de fuego.
Abrió la puerta del pequeño aseo y caminó hacia la bañera para relajarse.
Giró la manecilla del agua caliente y la mezcló con fría abriendo la cortina de una manera seca. Cerró los ojos antes que la lluvia de agua potable lo invadiera, intentando pensar en qué hacer con Bella y su hija.
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Era tarde; pero Rosalie había instado a Emmet que avanzara hacia el lecho antes que ella. Nerviosa, sentada en el amplio sofá color crudo, absorbía con lenta necesidad el humo del tabaco rubio que había comprado aquella tarde . Sin saber que hacer con las manos, miró de nuevo los cigarrillos que contenía el paquete de tabaco. Quedaban diez cigarrillos, en dos horas se había fumado la mitad del paquete por no devorarse las uñas, que mantenía perfectas.
Al oír la cerradura, pegó un salto y avanzó hacia la figura que entraba como un ladrón en la oscuridad.
-Bella.- susurró.
Vió como su amiga se quitaba los tacones y avanzaba hacia ella con una sonrisa en el rostro.
-No hay necesidad que me esperes levantada, “ mamá”.- Bella le besó una mejilla y Rosalie se mantuvo impávida mirándola. Había algo en ella nuevo. El rubor teñía sus mejillas y su aliento bordeaba la mezcla dulce del vermouth o el vino.
-No me fio de los Cullen.- sentenció Rosalie.
Bella miró a su amiga con una ceja alzada y aferró una de sus manos. La que estaba libre de tabaco.
Caminó con ella hacia el sofá y miró sus ojos negros con escrutinio casi infantil.
-Eso ya me lo ha dicho el abogado de papá, Rosalie…- dijo Bella sin pestañear.
-No me gustan…hay algo en ellos que me eriza los pelos de la nuca…. ¡Haz lo que tengas que hacer y larguémonos de aquí, Bella! Siento que si nos mantenemos dentro de esta casa mucho mas tiempo alguien va a acabar dañado.
Bella frunció el ceño.
-¿Emmet y tú….han discutido….es eso?
-No.- Rosalie absorbió fuertemente el contenido de su cigarrillo y martilleó con fuerza dentro de un cenicero de cristal.- Sé que sientes algo por tu cuñado…Bella.
Bella bajó la mirada sin avergonzarse. Tan sólo quería pensar un segundo. Dar una réplica que se ajustara a el reclamo que le estaba haciendo su amiga. No podía mentirle, porque quizás diciéndolo en voz alta, ella misma se daría cuenta de hasta que punto la había llenado de sensaciones nuevas aquel hombre. No quiso rememorar lo ocurrido en la cena, pero la imagen le inundó los sentidos y la crema caliente que se fabricaba dentro de ella, fluyó como miel sobre algo tibio.
Alzó sus ojos, para encontrarse con la profunda mirada de Rosalie, quien permanecía apenas sin respirar, esperando una contestación.
-¿Cómo lo has sabido….lo de él…?.- preguntó, intentando sonar fría.
-No sabes como agradezco que no me lo niegues Bella. Te conozco, sé tu manera de proceder…he sido testigo de cada mirada a los hombres que han entrado en tu vida sin pena ni gloria. Pero ese hombre….lo miras como si fuera un pedazo de carne, Bella. ¡Dios mio! Si pudieses mirarte en un espejo cuando lo tienes delante. Rezumas sexualidad por todos los poros de tu piel. Te paseas la lengua por los labios, relamiendo cada postura suya, un movimiento de manos, una sonrisa casual o una mirada insignificante. Tu cuerpo trasmite ese tipo de deseo carnal que a muchas avergonzarían y a otras les sabría a pura gloria.
Bella, tragó en seco. Todo lo que apuntaba Rosalie era cierto, tan cierto como que rememorar el roce de aquel pene duro como una piedra entre sus bragas de seda la ponía tan ardiente como una perra en celo.
-¿Y tú quien dirías que soy? ¿La que se avergüenza o la que se relame de pura gloria?.- Enunció ella, buscando su voz entre tanto ardor.
-Estas enterrada en el fango del deseo, Bella. No he conocido hombre que te haya hecho sentir así. Y me da miedo, no por que sea el marido de tu hermana, es algo peor, algo mas turbulento y sucio. Esa gente, los Cullen, son hienas obsesivas por el poder…y después de lo que hizo tu padre, creo que intentan abalanzarse sobre ti para devorarte.
-Los Cullen no me dan miedo. Puedo manejarlos. Sabes positivamente que no temo a nadie…
-Eso no es cierto.- La voz de Rosalie, sonó ronca y maldita.
Bella apartó la mirada y sintió como su cuerpo se encendía a cada paso un poco más. Ella sabía muy bien a que se refería su amiga. A ”ÉL”, a el padre de su hija.
-No seas mala amiga Rosalie. Eso ha sido un golpe bajo.- le murmuró.- Si, Edward Cullen me hace sentir que estoy viva. Viva como nunca lo he estado….lo imagino de mil maneras diferentes Rosalie, imagino su poderoso falo y como me embiste sin ningún cuidado. Fuerte y duro,ímordisqueando mis pezones hasta hacerme daño, mientras con una de sus manos me resolla el clítoris y lo pellizca hasta hacerme correr…¿Eso es lo que quieres escuchar? Si, maldita sea…si. Lo deseo con cada fibra de mi ser ; como no he deseado a nadie. Quiero me haga suya de manera violenta, sin miramientos, por todos los lugares de mi cuerpo. Me es indiferente, porque sé que no voy a gritar..voy a gemir Rosalie, voy a gimotear como una puta gata; abriendo mis piernas para gozar mas.
Rosalie notó que le quemaba el rostro y se levantó lentamente sin separar la mirada de su amiga. Se paseó una mano por la frente y pasó la lengua por sus labios resecos. Necesitaba a Emmet. Bella la había excitado, aquella manera de enunciar todo lo que ella quería de Edward Cullen, la había hecho enardecerse y perderse en aquellas travesuras maduras que ella le relataba.
Corrió escaleras arriba para buscar a Emmet entre las sábanas.
Vió como el hombre alzó la cabeza al sentir su presencia en la habitación, se frotó los ojos y sonrió a su amada con gesto tierno, palmeando la cama, invitándola a dormir con él.
-¿Qué hora es?.- preguntó él adormecido.
Ella no dijo nada, caminó hacia el lecho buscando los pliegues de su ropa para arrancársela; porque el roce de cada prenda ardía en su piel.
-¿Rosalie?.- Emmet abrió los ojos; más que sorprendido.
-Quiero que me folles Emmet….te necesito.
El hombre sonrió de manera maliciosa a su hembra, mientras se deshacía de la escasa ropa con la que dormía. Fue a buscara entre rugidos roncos de ardor, haciendo trizas toda la ropa que encontraba a su paso.
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Bella miraba las escaleras por donde Rosalie había salido disparada. Sonrió hacia sus adentros y mordió su labio inferior como una niña malvada.
Aquellas palabras habían surtido efecto en el cuerpo de su amiga…
…se levantó de aquel sofá cálido y caminó hacia las escaleras en dirección a su cuarto. Pasó con sigilo delante de la habitación que ocupaban Rosalie y Emmet y pudo oír a la perfección el estrepitoso choque de las carnes, los gemidos ahuecados en el silencio y dulce ronroneo del colchón ; una delicia que hizo que se le inundara la boca de saliva. Aquello no era lo que ansiaba de Edward. Anhelaba mucho más.
Quería tenerlo tendido y vendado; con las muñecas y los tobillos atados con una fina y ardiente cinta roja, con su dura polla erecta, muy erecta.
La engulliría dentro de su boca; toda entera. Tomándola sin descanso, arriba y abajo, retrocediendo aquel pellejo maravilloso que escondía el más bello de los monolitos. Saborearía sus testículos; después de haber desprovisto aquella pelvis de vello alguno y los ladearía con su lengua de un lado a otro absorbiendo, chupando y casi, casi mordiendo.
Luego iría mas atrás; justo en aquel lugar donde no había nada. Donde el trasero dejaba de tener dos partes y se juntaba. Esa zona erótica, la tantearía con la lengua, como una loca….apretando esta vez con sus manos los testículos y masajeando aquella polla dura y anhelante.
Se sumergió en su habitación con el firme deseo de masturbase pensando en Edward, sería suficiente aquella noche; aunque sabía que mas adelante ese no iba a ser su único consuelo…lo tendría a él, entre sus piernas, con la polla en su carne apretada, exprimiendo aquel miembro y sacando de él todos sus jugos hasta que no quedara ni una sola gota.
Se abrió de piernas sobre el colchón, desnuda por completo ahora, y comenzó a masajear su clítoris; imaginando que era Edward quien lo hacía…ansió escuchar su voz y una idea alocada cruzó su mente. Buscó su mobil y lo aparcó a un lado suyo mientras se envolvía de nuevo en la espirar de deseo. Removiendo, urgiendo y gozando…. cuando sintió que su nudo de placer estaba próximo a estallar, marcó los números automáticamente. Edward no sabría que era ella, tenia el modo del móbil en “desconocido” y solo tendría que escuchar su voz….cuando ella se corriera como una desesperada.
-¿Si?.- su voz la hizo caer en picado y sentir el infierno de la pasión.
-E…d….w…a…r….d….-gimoteó en un susurro, mientras volaba y sentía la voz de él, palpitar en su coño; como si estuviese allí mismo.
Jadeó y miró el móbil con los ojos vidriosos. Sonrió dichosa y se dispuso a colgar.
-¿Bella?.- la voz de él, sonó tan trémula como la de ella momentos antes y fue entonces cuando se dio cuenta que el juego había comenzado…
Continuará.
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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lunes, 6 de febrero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
Enemigo Natural
ENEMIGO NATURAL.
Capitulo 11.
-¿Esta con ella?.- Esme fue hacia su esposo y ambos se agarraron de la cintura, para besarse a continuación con pasión.
-Sí, lo está.- Volvió a plantar sus labios en su esposa.- Dejémoslos solos. Le vendrá bien a Edward. Creo que no le desagrada como mujer, eso lo hará todo mucho más fácil.
Esme sonrió, con aquellos labios pintandos de un rojo salvaje a su marido y se separó unos centímetros para dar alcance a un vaso con licor que se apoyaba encima de la mesa de la cocina.
-En mala hora lo presionamos para casarse con la inútil de Tanya, nunca debimos de haber caído en la trampa de Charlie….él sabía que la muy borracha era yerma como una piedra..jugó con nosotros.- Un brillo de ira se desató de los ojos de la mujer y Carlisle sonrió, muy pagado de sí mismo al encender un puro que llevaba escondido en el bolsillo exterior de su chaqueta de ángora.
-Pero el que ríe el último, ríe mejor y mas fuerte; querida. Y estoy seguro que el cabrón de Charles se está retorciendo…y no por los gusanos que les sirve de sustento, sino por lo que vamos a hacer con las dos únicas piezas que le quedan de él, aquí, al otro lado.
Esme abrió la boca, para reírse con ganas; destilando una maldad tan pura y genuina que parecía venir de las mismas alas del demonio.
Carlisle volvió a atraerla hacia sí y a capturar su cuerpo entre sus brazos, aún fuertes.
-Edward hará todo lo que le pidamos querida…absolutamente todo…te lo aseguro.
.
.
.
Isabella volvió a repetir las mismas palabras a Edward; pero éste, en pleno shock, tenía la mirada perdida y sus puños como mazas, amenazaban con golpear a algo o alguien.
-¿Estas bien….? Yo…si llego a saber que reaccionas así, no digo nada respecto a mi hija….Yo, he sido una estúpida no he tenido en cuenta que deberéis estar sufriendo muchísimo por no poder tener ningún hijo…yo lo siento. De veras.
Bella se despegó de él unos centímetros y se dio la vuelta para volver a sentarse en aquella silla, delante de todas aquellas viandas…pero la mano de Edward le rodeó la muñeca y la hizo volverse a encararlo de nuevo.
La mirada de él habia cambiado y ella suspiró aliviada. ¿Qué le ocurría a aquel hombre, era bipolar acaso? Había un tinte de ternura y fuego en aquellos ojos verdes. Bella sonrió apenas, y bajó la cabeza intentando soltarse de aquel agarre parecido a una lazada de raso justo donde acaba la mano y comenzaba la muñeca.
-Perdona.- la voz de él, fue un susurro increíblemente intimo, e hizo que ella alzara la vista para volver a perderse en aquellos ojos jade.- Debe ser eso. Tu hermana está tan dañada por su impotencia de no quedar embarazada que la está matando. Y mi subconsciente ha debido de rechazar esa información, por tanto dolor causado…pero por favor.- soltó la muñeca de Bella poco a poco, pasando las yemas de sus dedos por cada centímetro de la piel expuesta de ella.
Bella negó lentamente y se apartó de él, como si le quemara…aunque en realidad, aquello era tan cierto como que ella estaba allí, con él. Totalmente solos.
No podía mirarlo sin que en su mente se formaran imágenes de ambos retozando como animales encima de aquella mesa, tirando de allí todos aquellos manjares que estorbaran de su disfrute carnal…Seria tan magnífico, pasar las manos por aquel pecho ancho..o lamer la punta de su polla, hasta llegar al eje, devorarlo y luego tragársela entera, para verlo morir de placer….
Tragó en seco, para volver a sentarse y se dio cuenta al hacerlo, que notaba como la crema que había fabricado su cuerpo para él, había sobrepasado sus braguitas y la hacía notarse pegajosa y guarra.
-Cuéntame mas sobre tu hija.- dijo él, tomando asiento al lado de ella; de nuevo.- ¿Se parece a ti?.- Edward sonrió, sin que esta sonrisa le llegara a los ojos.- Si es asi, debe ser una niña hermosísima.
Bella, sintió como enrojecía. ¿Se estaba insinuando? Porque si era así, ella estaba tan ardiente porque se enterrara dentro de ella, que se pasaría por las narices que fuera el marido de su hermana Tanya….nunca había deseado a un hombre con tanta intensidad. Nunca se había masturbado con “ su potro” pensando en él, desnudo y expuesto totalmente a ella y nunca había tenido una relación sexual con un hombre, grata y deshinibida…y ella se había vuelto tan viciosa y pervertida, que mirando aquellos ojos verdes limpios y cristalinos, pensó que podía hacer con él un instrumento de puro placer; placer con letras mayúsculas.
Suspiró roncamente y oyó su voz en la lejanía.
-¿Bella?-
Ella regresó a aquel mundo…fuera de sus fantasías y lo miró acalorada y excitada como estaba.
-Perdona…¿ que me estabas diciendo?.- Preguntó con la voz ronca por el deseo.
-Tú hija. ¿Se parece a ti? O por el contrario a su padre.- Edward, cogió otra copa de la mesa y se sirvió un poco de champange.
Bella dudó unos momentos en responder; pero cuando lo hizo intentó parecer lo mas indiferente posible.
-Mi hija se parece lo suficiente a mí. El parecido con su padre es una pincelada sin importancia.
Edward vió como en los labios de Bella se formaba una mueca de repugnancia y sintió como su corazón se encogía. ¡Por que debia de ser ella ¡ ¿Poque de todas las mujeres del mundo tenia que ser una Swan?
-Te incomoda hablar de esto.- No fue una pregunta. Edward le sonrió, para darle confianza.- Lo siento, otra vez. Parece ser que soy un experto en meter la pata contigo.
Edward notó como ella lo miró intensamente y como a continuación ésta mirada pasó a sus labios y a su pecho…era una mirada de puro deseo que Edward no pudo obviar. ¡Lo deseaba, maldita fuera su estampa! ¡Lo deseaba!
En su interior se sintió feliz y quiso aprovechar la situación y tenerla a su merced, asiendo el hueco de la silla de ella y arrastrándola más cerca a él. La alzó rápidamente sobres sus caderas; justo encima de su polla, que había comenzado a crecer hacia unos segundos y la planto a horcajadas encima de él, para capturar sus labios enfermo de ella, hambriento y con una codicia de su piel que no aceptaba leyes ni ordenes. Enredó la lengua con la suya. Asombrado por como la boca de ella, capturaba su lengua….la acariciaba como si fuera su polla, lamiendo la punta y moviendo la boca de arriba abajo, succionándola. Las manos de Edward agarraron aquella cabeza de Diosa para acercarla mas aún a él y seguir con aquel banquete de lenguas que lo tenia al borde del orgasmo. Ella se había comenzado a mover…de una manera tan ardiente sobre su polla que le despegaba la piel del falo, como si le estuviera haciendo una paja con su maldito coño de Diosa entre aquel vestido y sus bragas.
Ella gimió y él también lo hizo, porque la necesidad que había era grave y Edward necesitaba mas…pero se escucharon unos pasos a lo lejos del comedor y ambos se despegaron rápidamente e intentaron normalizar sus respiraciones…las caras de ambos estaban como el carmín y sus labios hinchados por los besos, parecían mas sensuales y libidinosos que hacia unos momentos. Edward carraspeó y se acomodó la erección en sus calzoncillos, dolía tanto la puta polla encendida y no saciada, que no sabía que hacer para no correrse durante toda la velada.
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Cuando cerraron la puerta al despedirse de Bella, Carlisle Cullen miró a su hijo con gesto orgulloso y se sentó en un cómodo sillón de terciopelo marrón de la entrada. Esme también estaba allí y pasó la mano por los hombros a su hijo; en gesto de lo mas cariñoso.
-Estoy fascinado, hijo. Si esa mujer no se ha dado cuenta que quieres estar metido entre sus bragas es que es anormal. ¡Magnifico Edward!- Carlisle volvió a carcajearse y Edward notó como el agarre de su madre se hacía mas fuerte y lo besaba en la mejilla izquierda.
-Ahora ve a hacerle una visita a tu mujercita. Le hemos dejado un buen arsenal de vodka; quizás esté como un tronco a estas horas.- Carlisle observó su reloj de oro y suspiró orgulloso.- Recemos para que Isabella Swan no se las de de santurrona. En lo que respecta a tu mujer, en cuanto la empresa sea de nuevo nuestra, la mandaremos a una institución de esas para alcohólicos…..- rió entre dientes; encantado de conocerse a él mismo.- No la dejaremos salir nunca de allí…anularemos tu matrimonio y entonces podrás hacer lo que quieras con tu vida…siempre y no sea con una Swan. ¿Entendido Edward?
Edward miraba a su padre sin pestañear. ¿ Cómo era posible que nunca le hubiese visto tal y como era? Un ser repugnante, egoísta, cruel y sin un mínimo de decencia..y mucho menos sentimientos nobles de algún tipo…
Edward pensó en su hija…sería tan fácil decir que había tenido una hija y que todo lo que ahora su padre creía de Isabella, era de él…la maldita jugada de Charlie, salió bien para los Cullen finalmente. Pero no podía hacerle aquello a Bella. Ya era suficiente con el daño que le hizo en un principio, tratándola como lo hizo, sirviéndose de ella como si hubiera sido una vulgar mujerzuela…y esta noche, después de haber rozado su cuerpo con el de ella y haber sentido el poder de su lengua sobre la de él, no le quedaban dudas que lucharía por poseerla en todos los sentidos y luego….ya manejaría aquel infierno sin que ninguna llama amenazara por quemarla. A ella o a su hija.
Continuará…
Capitulo 11.
-¿Esta con ella?.- Esme fue hacia su esposo y ambos se agarraron de la cintura, para besarse a continuación con pasión.
-Sí, lo está.- Volvió a plantar sus labios en su esposa.- Dejémoslos solos. Le vendrá bien a Edward. Creo que no le desagrada como mujer, eso lo hará todo mucho más fácil.
Esme sonrió, con aquellos labios pintandos de un rojo salvaje a su marido y se separó unos centímetros para dar alcance a un vaso con licor que se apoyaba encima de la mesa de la cocina.
-En mala hora lo presionamos para casarse con la inútil de Tanya, nunca debimos de haber caído en la trampa de Charlie….él sabía que la muy borracha era yerma como una piedra..jugó con nosotros.- Un brillo de ira se desató de los ojos de la mujer y Carlisle sonrió, muy pagado de sí mismo al encender un puro que llevaba escondido en el bolsillo exterior de su chaqueta de ángora.
-Pero el que ríe el último, ríe mejor y mas fuerte; querida. Y estoy seguro que el cabrón de Charles se está retorciendo…y no por los gusanos que les sirve de sustento, sino por lo que vamos a hacer con las dos únicas piezas que le quedan de él, aquí, al otro lado.
Esme abrió la boca, para reírse con ganas; destilando una maldad tan pura y genuina que parecía venir de las mismas alas del demonio.
Carlisle volvió a atraerla hacia sí y a capturar su cuerpo entre sus brazos, aún fuertes.
-Edward hará todo lo que le pidamos querida…absolutamente todo…te lo aseguro.
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Isabella volvió a repetir las mismas palabras a Edward; pero éste, en pleno shock, tenía la mirada perdida y sus puños como mazas, amenazaban con golpear a algo o alguien.
-¿Estas bien….? Yo…si llego a saber que reaccionas así, no digo nada respecto a mi hija….Yo, he sido una estúpida no he tenido en cuenta que deberéis estar sufriendo muchísimo por no poder tener ningún hijo…yo lo siento. De veras.
Bella se despegó de él unos centímetros y se dio la vuelta para volver a sentarse en aquella silla, delante de todas aquellas viandas…pero la mano de Edward le rodeó la muñeca y la hizo volverse a encararlo de nuevo.
La mirada de él habia cambiado y ella suspiró aliviada. ¿Qué le ocurría a aquel hombre, era bipolar acaso? Había un tinte de ternura y fuego en aquellos ojos verdes. Bella sonrió apenas, y bajó la cabeza intentando soltarse de aquel agarre parecido a una lazada de raso justo donde acaba la mano y comenzaba la muñeca.
-Perdona.- la voz de él, fue un susurro increíblemente intimo, e hizo que ella alzara la vista para volver a perderse en aquellos ojos jade.- Debe ser eso. Tu hermana está tan dañada por su impotencia de no quedar embarazada que la está matando. Y mi subconsciente ha debido de rechazar esa información, por tanto dolor causado…pero por favor.- soltó la muñeca de Bella poco a poco, pasando las yemas de sus dedos por cada centímetro de la piel expuesta de ella.
Bella negó lentamente y se apartó de él, como si le quemara…aunque en realidad, aquello era tan cierto como que ella estaba allí, con él. Totalmente solos.
No podía mirarlo sin que en su mente se formaran imágenes de ambos retozando como animales encima de aquella mesa, tirando de allí todos aquellos manjares que estorbaran de su disfrute carnal…Seria tan magnífico, pasar las manos por aquel pecho ancho..o lamer la punta de su polla, hasta llegar al eje, devorarlo y luego tragársela entera, para verlo morir de placer….
Tragó en seco, para volver a sentarse y se dio cuenta al hacerlo, que notaba como la crema que había fabricado su cuerpo para él, había sobrepasado sus braguitas y la hacía notarse pegajosa y guarra.
-Cuéntame mas sobre tu hija.- dijo él, tomando asiento al lado de ella; de nuevo.- ¿Se parece a ti?.- Edward sonrió, sin que esta sonrisa le llegara a los ojos.- Si es asi, debe ser una niña hermosísima.
Bella, sintió como enrojecía. ¿Se estaba insinuando? Porque si era así, ella estaba tan ardiente porque se enterrara dentro de ella, que se pasaría por las narices que fuera el marido de su hermana Tanya….nunca había deseado a un hombre con tanta intensidad. Nunca se había masturbado con “ su potro” pensando en él, desnudo y expuesto totalmente a ella y nunca había tenido una relación sexual con un hombre, grata y deshinibida…y ella se había vuelto tan viciosa y pervertida, que mirando aquellos ojos verdes limpios y cristalinos, pensó que podía hacer con él un instrumento de puro placer; placer con letras mayúsculas.
Suspiró roncamente y oyó su voz en la lejanía.
-¿Bella?-
Ella regresó a aquel mundo…fuera de sus fantasías y lo miró acalorada y excitada como estaba.
-Perdona…¿ que me estabas diciendo?.- Preguntó con la voz ronca por el deseo.
-Tú hija. ¿Se parece a ti? O por el contrario a su padre.- Edward, cogió otra copa de la mesa y se sirvió un poco de champange.
Bella dudó unos momentos en responder; pero cuando lo hizo intentó parecer lo mas indiferente posible.
-Mi hija se parece lo suficiente a mí. El parecido con su padre es una pincelada sin importancia.
Edward vió como en los labios de Bella se formaba una mueca de repugnancia y sintió como su corazón se encogía. ¡Por que debia de ser ella ¡ ¿Poque de todas las mujeres del mundo tenia que ser una Swan?
-Te incomoda hablar de esto.- No fue una pregunta. Edward le sonrió, para darle confianza.- Lo siento, otra vez. Parece ser que soy un experto en meter la pata contigo.
Edward notó como ella lo miró intensamente y como a continuación ésta mirada pasó a sus labios y a su pecho…era una mirada de puro deseo que Edward no pudo obviar. ¡Lo deseaba, maldita fuera su estampa! ¡Lo deseaba!
En su interior se sintió feliz y quiso aprovechar la situación y tenerla a su merced, asiendo el hueco de la silla de ella y arrastrándola más cerca a él. La alzó rápidamente sobres sus caderas; justo encima de su polla, que había comenzado a crecer hacia unos segundos y la planto a horcajadas encima de él, para capturar sus labios enfermo de ella, hambriento y con una codicia de su piel que no aceptaba leyes ni ordenes. Enredó la lengua con la suya. Asombrado por como la boca de ella, capturaba su lengua….la acariciaba como si fuera su polla, lamiendo la punta y moviendo la boca de arriba abajo, succionándola. Las manos de Edward agarraron aquella cabeza de Diosa para acercarla mas aún a él y seguir con aquel banquete de lenguas que lo tenia al borde del orgasmo. Ella se había comenzado a mover…de una manera tan ardiente sobre su polla que le despegaba la piel del falo, como si le estuviera haciendo una paja con su maldito coño de Diosa entre aquel vestido y sus bragas.
Ella gimió y él también lo hizo, porque la necesidad que había era grave y Edward necesitaba mas…pero se escucharon unos pasos a lo lejos del comedor y ambos se despegaron rápidamente e intentaron normalizar sus respiraciones…las caras de ambos estaban como el carmín y sus labios hinchados por los besos, parecían mas sensuales y libidinosos que hacia unos momentos. Edward carraspeó y se acomodó la erección en sus calzoncillos, dolía tanto la puta polla encendida y no saciada, que no sabía que hacer para no correrse durante toda la velada.
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Cuando cerraron la puerta al despedirse de Bella, Carlisle Cullen miró a su hijo con gesto orgulloso y se sentó en un cómodo sillón de terciopelo marrón de la entrada. Esme también estaba allí y pasó la mano por los hombros a su hijo; en gesto de lo mas cariñoso.
-Estoy fascinado, hijo. Si esa mujer no se ha dado cuenta que quieres estar metido entre sus bragas es que es anormal. ¡Magnifico Edward!- Carlisle volvió a carcajearse y Edward notó como el agarre de su madre se hacía mas fuerte y lo besaba en la mejilla izquierda.
-Ahora ve a hacerle una visita a tu mujercita. Le hemos dejado un buen arsenal de vodka; quizás esté como un tronco a estas horas.- Carlisle observó su reloj de oro y suspiró orgulloso.- Recemos para que Isabella Swan no se las de de santurrona. En lo que respecta a tu mujer, en cuanto la empresa sea de nuevo nuestra, la mandaremos a una institución de esas para alcohólicos…..- rió entre dientes; encantado de conocerse a él mismo.- No la dejaremos salir nunca de allí…anularemos tu matrimonio y entonces podrás hacer lo que quieras con tu vida…siempre y no sea con una Swan. ¿Entendido Edward?
Edward miraba a su padre sin pestañear. ¿ Cómo era posible que nunca le hubiese visto tal y como era? Un ser repugnante, egoísta, cruel y sin un mínimo de decencia..y mucho menos sentimientos nobles de algún tipo…
Edward pensó en su hija…sería tan fácil decir que había tenido una hija y que todo lo que ahora su padre creía de Isabella, era de él…la maldita jugada de Charlie, salió bien para los Cullen finalmente. Pero no podía hacerle aquello a Bella. Ya era suficiente con el daño que le hizo en un principio, tratándola como lo hizo, sirviéndose de ella como si hubiera sido una vulgar mujerzuela…y esta noche, después de haber rozado su cuerpo con el de ella y haber sentido el poder de su lengua sobre la de él, no le quedaban dudas que lucharía por poseerla en todos los sentidos y luego….ya manejaría aquel infierno sin que ninguna llama amenazara por quemarla. A ella o a su hija.
Continuará…
martes, 15 de noviembre de 2011
Enemigo Natural
Enemigo Natural.
Hablando de polvos…..- Carlisle encendió un puro Cohiba y ni si quiera se molestó a mirar a su hijo para continuar.- No me hagas decirte lo que debes hacer con la hija mayor del maldito de Charles….sé que te gustan los retos y…lo duro. Ósea que tómatelo así. – Carlisle cogió a Edward por la mandíbula fuertemente con una mano y apretó hasta que ésta crujió.- Quiero lo que por derecho es nuestro….aunque la tengas que destrozar…
Lo soltó fuertemente y caminó hacia la puerta.
-Llegará a las nueve. Haz que me sienta orgulloso de ser tu padre.
Capitulo 10
-Tengo la impresión que esto se le esta yendo a Bella de las manos, Emmet.- Rosalie paseaban sus dedos blancos por la cabeza de su esposo. Emmet habia acostado a Reneesme con mucho cuidado y apoyó sus labios gruesos y bien definidos en la frente de la pequeña. Miró a Rosalie con expresión preocupada y sonrió como un joven inexperto.
-A veces tienes unas cosas en la cabeza…Rose. – Emmet apuntó con un dedo la ancha frente de la rubia; clavando su yema en él.- ¿Qué se te ha ocurrido ahora? ¿Una trampa quizás? Espera….Los Cullen quieren quedarse con todo lo que el padre de Bella le ha dejado…- se burló él.
Rosalie hizo un mohín de incomodidad y miró a Emmet; cuando estaba a punto de replicarle, Emmet selló los labios labios de ella, con un dedo y Rose miró a Renesmee. Asintió y salieron ambos de la habitación de la pequeña.
-¿No notas a Bella extraña?.- Le preguntó ella, una vez hubieron salido del cuarto.
-No…aunque ahora que lo dices la veo acalorada…demasiado acalorada y aquí no es que haga mucho calor.
-No me refiero a eso….Pero igual tiene que ver. No me gustan los Cullen, no me gusta Tanya, no me gusta este lugar. Quiero llevarme a Bella cuanto antes de aquí…y luego esa chica que vino a visitarla….hay algo en ella que me es extrañamente familiar….- Rosalie negó varias veces con la cabeza y volvió a mirar a Emmet que la observaba pensativo.- No quiero recoger los pedazos de Bella….no quiero… ya lo tuve que hacer una vez; cuando se quedó embarazada de aquel hijo de puta….
Emmet sujetó el hombro de Rosalie suavemente y la llevó a un mullido sofá donde se sentaron ambos mirándose a los ojos.
-Nunca me habeis contado ese trozo de la historia, Rose. Sabes que amo a Reneesme como si fuera mi sobrina…y sé que tú también lo haces; pero siempre he tratado de no preguntar en lo referente al padre de la nena….
-Mira Emmet; yo no soy nadie para contarte esa parte de la historia de Bella. Créeme que desde ese momento algo en ella cambió. Todavía no sé lo que es, porque es demasiado íntimo como para yo saberlo. Pero ese hombre no se portó con ella….bien..
-¿La abandonó?
Rosalie miró los ojos azules de Emmet y se mordió el labio inferior.
-Quien quiera que sea ese hombre no tiene ni idea que tiene una hija.
Emmet se quedó asombrado , abrió la boca para decir algo, pero se quedó ahí, en estado de shock.
Rosalie apretó sus manos; la una contra la otra y suspiró varias veces antes de continuar hablando.
-Has visto como Bella ha salido por esa puerta. Ella es una mujer bella; aunque no tenga en buena estima eso sobre si misma. Le brillaban los ojos y habia un estado de nerviosismo solapado que no me ha gustado nada….he tratado de preguntarle, pero ella me ha dado eficientes evasivas. Creo que hay algo en esa casa; en la de los Cullen :que le interesa y creo que sé lo que es….
-¿Qué es Rosalie?.- Emmet estaba anonadado mirando a su esposa, sin saber a que lo atenerse.
-Han sido pocas veces; pero he sido lo suficiente observadora para darme cuenta. Ese hombre, el marido de su hermana, Edward Cullen….Los ojos de ella rezuman fuego cada vez que ese hombre se aparece ante ella, he visto sus gestos, sus sonrojos…la manera en que aprieta las piernas.- Rosalie miró a su marido y éste bajó la cabeza ruborizado.- Ese hombre le gusta a Bella y Emmet….esto me huele mal….no quiero que Bella sufra y lo sabes. Nunca habia visto en ella esos síntomas delante de un hombre; pero éste rompe todos sus esquemas lo sé. Temo que él se de cuenta de esto y sea tan malvado como para hacerlo bailar a su conveniencia.
Emmet miró el reloj del gran salón comedor y tragó en seco. Eran las nueve y media, seguro que Bella ya estaría entre los Cullen.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Bella se sentía en plenas facultades. Físicas y mentales.
Estaba preparada para una guerra fría y también se sentía lo suficientemente segura de si misma en ese mismo proceso. Rosalie habia hecho un buen trabajo.
Su vestido negro sin mangas, con cuello en una v pronunciada, dejaba ver el principio de sus senos, se ceñia hasta la cintura y mas allá de ella se convertía en una falda de otra época….salida de las películas como Sabrina; de Audrey Herburm . Completamente negro y con unos lacitos que sobresalían de sus hombros y descansaban plácidamente en el principio de sus brazos. Los tacones de vértigo habían sido idea de Rose, era un clásico zapato de salón, con un tacón de infarto y una punta que hacia que sus pies se sintieran prisioneros.
El cabello se lo habia semi recogido por la parte de delante, dejando su rostro descubierto. Unos pendientes de aro con minúsculos diamantitos la hacian ver como una actriz de una época pasada. Las cejas marcadas, rímel, algo de rubor y brillo de labios.
Sonrió antes de coger la maneta de la puerta de los Cullen y dar fuertes golpes con ella. La pequeña rebeca corta que portaba, le llegaba a mitad de brazo y debajo del pecho. Hacia frio aquella noche. Sintió como se le erizó la piel antes de que abrieran la puerta, era como una premonición de su cuerpo…era él…él estaba allí y su cuerpo lo habia olfateado y reaccionado ante su particular aroma.
Se sintió una leona, ardorosa cuando paseó su mirada por las fuertes piernas de él, su cintura remarcada con aquel cinturón de piel, el tórax perfectamente definido bajo aquella camiseta y aquel rostro que algo incomodo la miraba de manera inquisitiva….sus ojos eran algo mas frios que la vez anterior que lo habia visto. Esto fue lo que hizo que Bella volviese a la realidad.
Edward se habia sacudido violentamente al verla.
Estaba espectacular, aunque decir aquello era poco, parecía una diosa pagana a la que él gustoso le ofrecería lo que pidiera. Vió como sus ojos lo escaneaban con una mirada de lascivia y su miembro feroz reconoció la libido en la hembra que habia cerca suyo. Apretó la mandíbula y cerró los ojos preso del horror. Ya no quedaba nada de aquella virginal princesa que habia sido suya de la mas vil de las maneras….aunque no podia engañarse si volviese a estar entre sus piernas, la haría gozar del placer y del dolor; haciendo lo que él mejor sabia y dedicándose en cuerpo y alma a aquella mujer de carne y hueso que habia sido la dueña de sus sueños por años. Intentó cambiar la expresión de su rostro y sus ojos se encontraron con los de ella. Ella pareció avergonzarse…”Eso es lo mejor” Pensó Edward antes de sonreírle educadamente y ofrecerla su mano.
-Bella….
Su mano buscó la de ella y ambos se miraron sin parpadear. Ahí estaba de nuevo aquel maldito cosquilleo que llegaba como un rayo a su corazón y explotaba suavemente en la parte baja de su anatomía. Intentaron evitar el débil gemido ambos; pero no fue posible. Se perdieron ambos en sus miradas y fue la voz de Carlisle la que hizo que saliese de aquella ensoñación que los habia prendido.
-¡Isabella Swan! Que gusto verte.- Carlisle le plantó dos besos en ambas mejillas y ella sonrió educadamente.- Edward ¿Se puede saber que haces ahí como un pasmarote? Acompaña Bella hasta el salón, yo voy a visitar la cocina, tu madre debe estar nerviosísima luchando con los canapés.
Sonrieron ambos y Edward se apartó de la puerta para darle paso a ella, ella avanzó y deslumbrada, recorrió el largo pasillo con una alfombra color carmín que odiaba estar pisando.
-¿Me permites?.- Él la habia cogido del codo; haciendo que lo mirara por encima del hombro.- La rebeca; déjame quitártela.
Ella asintió bajando de nuevo la mirada.
Tenia que hacerlo, ya que podría adivinarse claramente sus pensamientos en aquellos ojos tan fácil de leer que tenía. Lo deseaba, y hubiera deseado también que le hubiese arrancado la ropa en aquel precisamente momento….sintió los dedos de él por su fogosa piel y se estremeció, frunció el ceño al sentir como su dedo índice repasaba la curva de su espalda fugazmente. ¿Lo habia hecho de verdad o tan solo eran imaginaciones suyas? Descartó aquella idea y avanzó sintiendo los pasos de él muy cerca de su espalda….emanando aquel calor insoportable dentro de sus bragas y retorciendo su alma.
-Vaya….
Se quedó asombrada por la magnífica mesa que habia organizado para ella; miró a Edward y éste le sonrió.
Habia toda clases de manjares: caviar en pequeños canapés en forma de figuritas, percebes, vieiras vivas, redonditos de pato en salsa de trufa….
-Espero que estés hambrienta.- Edward avanzó hacia ella, sujetando el respaldo de una de las sillas y separándolo de la mesa.- Siéntate.
Bella caminó hacia él, e hizo lo propio.
-¿Champagne, vino francés, vermouth…?
Bella soltó una risita nerviosa y lo miró a través de las pestañas.
-¿Tú que tomaras?
Él sonrió de lado y caminó hacia una gran cristalera, sacó dos copas alargadas y las puso en la mesa antes de llenarlas del liquido del amor.
-Eres nuestra invitada; pero puedo tomarme la libertad de sugerirte nuestro champange; es modesto…seguro que los habras probado mejores…
-En cuanto lo cate te diré.- le dijo ella, con la sonrisa impactada en su rostro.
-Bien.- Él, abarcó la botella del enfriador y abrió la botella bajo un gran estruendo. El tapón se habia estrellado en el techo y luego habia sorteado el bufete de Esme.
Se carcajearon ambos y brindaron ; haciendo que Bella intentara levantarse.
-No. No lo hagas. Ya me siento yo a tu lado.- Edward arrastró la silla derecha y rozó con sus rodillas las piernas de ella. Chocó ambas copas sin abandonar aquellos ojos chocolate; donde quería derretirse por toda la eternidad.- Por ti.- le dijo él.
Bella miró sus labios y sintió como sus huesos se volvían gelatina. Tuvo ganas de gritar. ¿Por qué estaba sintiendo todo aquello? La presencia de aquel hombre hacia estragos en su cuerpo…como si lo reconociese…no podia ser….se dijo antes de llevarse la copa de champange a los labios. No perdieron contacto visual ni un solo momento y sintió como si el corazón se le escapara de la boca.
-¿Y mi hermana? ¿Dónde esta Tanya?
Aquello fue como una jarro de agua fría para Edward. Creía haber sintonizado con ella…no sabia lo que pasaba entre ambos pero cualquier cosa que fuera era mortal de necesidad….un campo magnético los invitaba a tocarse, a besarse a no perder contacto con ella de ninguna de las maneras posibles….pero era cierto…ella era la hermana de Tanya y aunque habia visto claros síntomas de deseo en ella…Tanya era su hermana….
-Tanya no se siente bien.
Bella lo miró extrañada y dejó su copa en la gran mesa.
-¿Qué le ocurre a mi hermana?
-Ella…se esta destruyendo….
Bella sintió un hondo pesar y ganas de llorar; pasó una mano por su frente y apoyó ésta con el codo encima de la mesa; con la mirada perdida en los preciosos bordados de aquel mantel.
-¿Esto tiene que ver con su imposibilidad de tener hijos?.- preguntó ella sin mirarlo.
Edward susurró un “si” y cayeron en un profundo silencio.
Bella sonrió sin que este gesto le llegara a los ojos.
-La vida es una ironía; sin lugar a dudas. Mi hermana que es la que debería de haber formado una familia , no la tiene y yo que carezco de una persona que me ame; tengo una hija que me hace enloquecer. ¿ No es una ironia, Edward?
Edward se tensó y sujetó con fuerza la copa entre sus manos. Intentó sonreir.
-¿Una hija? Vaya…eso si es una sorpresa…
Ella lo miró con una sonrisa en sus labios.
-¿No lo sabias? Tus padres y tu hermana la conocen. Desde luego con Alice es con la mejor que ha congeniado.- ella rió, haciendo este gesto adorable para Edward.
-¿Cuántos años tiene?.- preguntó él, algo seco.
Bella lo miró; volviendo su rostro serio de repente; recordando que Renesmee no habia sido engendrada bajo las alas del amor; ni mucho menos.
-Cuatro años y tres meses.- dijo ella; mirándolo a los ojos.
Edward soltó la copa y la derramó por todo el mantel haciéndolo levantase y tirar la silla al suelo….se llevó las manos al cabello e inspiró un par de veces antes de darse cuenta que no debería de comportarse así…ella no sabia que aquel sádico que la habia violado prácticamente… era él.
Bella se levantó y ofreció su ayuda.
-¿Qué ocurre Edward?.- se paró frente a él y tocó su pecho suavemente.
La miró intensamente e hizo las cuentas mentalmente. Muy probablemente aquella niña fuera su hija y lo iba a saber...
Continuará….
Hablando de polvos…..- Carlisle encendió un puro Cohiba y ni si quiera se molestó a mirar a su hijo para continuar.- No me hagas decirte lo que debes hacer con la hija mayor del maldito de Charles….sé que te gustan los retos y…lo duro. Ósea que tómatelo así. – Carlisle cogió a Edward por la mandíbula fuertemente con una mano y apretó hasta que ésta crujió.- Quiero lo que por derecho es nuestro….aunque la tengas que destrozar…
Lo soltó fuertemente y caminó hacia la puerta.
-Llegará a las nueve. Haz que me sienta orgulloso de ser tu padre.
Capitulo 10
-Tengo la impresión que esto se le esta yendo a Bella de las manos, Emmet.- Rosalie paseaban sus dedos blancos por la cabeza de su esposo. Emmet habia acostado a Reneesme con mucho cuidado y apoyó sus labios gruesos y bien definidos en la frente de la pequeña. Miró a Rosalie con expresión preocupada y sonrió como un joven inexperto.
-A veces tienes unas cosas en la cabeza…Rose. – Emmet apuntó con un dedo la ancha frente de la rubia; clavando su yema en él.- ¿Qué se te ha ocurrido ahora? ¿Una trampa quizás? Espera….Los Cullen quieren quedarse con todo lo que el padre de Bella le ha dejado…- se burló él.
Rosalie hizo un mohín de incomodidad y miró a Emmet; cuando estaba a punto de replicarle, Emmet selló los labios labios de ella, con un dedo y Rose miró a Renesmee. Asintió y salieron ambos de la habitación de la pequeña.
-¿No notas a Bella extraña?.- Le preguntó ella, una vez hubieron salido del cuarto.
-No…aunque ahora que lo dices la veo acalorada…demasiado acalorada y aquí no es que haga mucho calor.
-No me refiero a eso….Pero igual tiene que ver. No me gustan los Cullen, no me gusta Tanya, no me gusta este lugar. Quiero llevarme a Bella cuanto antes de aquí…y luego esa chica que vino a visitarla….hay algo en ella que me es extrañamente familiar….- Rosalie negó varias veces con la cabeza y volvió a mirar a Emmet que la observaba pensativo.- No quiero recoger los pedazos de Bella….no quiero… ya lo tuve que hacer una vez; cuando se quedó embarazada de aquel hijo de puta….
Emmet sujetó el hombro de Rosalie suavemente y la llevó a un mullido sofá donde se sentaron ambos mirándose a los ojos.
-Nunca me habeis contado ese trozo de la historia, Rose. Sabes que amo a Reneesme como si fuera mi sobrina…y sé que tú también lo haces; pero siempre he tratado de no preguntar en lo referente al padre de la nena….
-Mira Emmet; yo no soy nadie para contarte esa parte de la historia de Bella. Créeme que desde ese momento algo en ella cambió. Todavía no sé lo que es, porque es demasiado íntimo como para yo saberlo. Pero ese hombre no se portó con ella….bien..
-¿La abandonó?
Rosalie miró los ojos azules de Emmet y se mordió el labio inferior.
-Quien quiera que sea ese hombre no tiene ni idea que tiene una hija.
Emmet se quedó asombrado , abrió la boca para decir algo, pero se quedó ahí, en estado de shock.
Rosalie apretó sus manos; la una contra la otra y suspiró varias veces antes de continuar hablando.
-Has visto como Bella ha salido por esa puerta. Ella es una mujer bella; aunque no tenga en buena estima eso sobre si misma. Le brillaban los ojos y habia un estado de nerviosismo solapado que no me ha gustado nada….he tratado de preguntarle, pero ella me ha dado eficientes evasivas. Creo que hay algo en esa casa; en la de los Cullen :que le interesa y creo que sé lo que es….
-¿Qué es Rosalie?.- Emmet estaba anonadado mirando a su esposa, sin saber a que lo atenerse.
-Han sido pocas veces; pero he sido lo suficiente observadora para darme cuenta. Ese hombre, el marido de su hermana, Edward Cullen….Los ojos de ella rezuman fuego cada vez que ese hombre se aparece ante ella, he visto sus gestos, sus sonrojos…la manera en que aprieta las piernas.- Rosalie miró a su marido y éste bajó la cabeza ruborizado.- Ese hombre le gusta a Bella y Emmet….esto me huele mal….no quiero que Bella sufra y lo sabes. Nunca habia visto en ella esos síntomas delante de un hombre; pero éste rompe todos sus esquemas lo sé. Temo que él se de cuenta de esto y sea tan malvado como para hacerlo bailar a su conveniencia.
Emmet miró el reloj del gran salón comedor y tragó en seco. Eran las nueve y media, seguro que Bella ya estaría entre los Cullen.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Bella se sentía en plenas facultades. Físicas y mentales.
Estaba preparada para una guerra fría y también se sentía lo suficientemente segura de si misma en ese mismo proceso. Rosalie habia hecho un buen trabajo.
Su vestido negro sin mangas, con cuello en una v pronunciada, dejaba ver el principio de sus senos, se ceñia hasta la cintura y mas allá de ella se convertía en una falda de otra época….salida de las películas como Sabrina; de Audrey Herburm . Completamente negro y con unos lacitos que sobresalían de sus hombros y descansaban plácidamente en el principio de sus brazos. Los tacones de vértigo habían sido idea de Rose, era un clásico zapato de salón, con un tacón de infarto y una punta que hacia que sus pies se sintieran prisioneros.
El cabello se lo habia semi recogido por la parte de delante, dejando su rostro descubierto. Unos pendientes de aro con minúsculos diamantitos la hacian ver como una actriz de una época pasada. Las cejas marcadas, rímel, algo de rubor y brillo de labios.
Sonrió antes de coger la maneta de la puerta de los Cullen y dar fuertes golpes con ella. La pequeña rebeca corta que portaba, le llegaba a mitad de brazo y debajo del pecho. Hacia frio aquella noche. Sintió como se le erizó la piel antes de que abrieran la puerta, era como una premonición de su cuerpo…era él…él estaba allí y su cuerpo lo habia olfateado y reaccionado ante su particular aroma.
Se sintió una leona, ardorosa cuando paseó su mirada por las fuertes piernas de él, su cintura remarcada con aquel cinturón de piel, el tórax perfectamente definido bajo aquella camiseta y aquel rostro que algo incomodo la miraba de manera inquisitiva….sus ojos eran algo mas frios que la vez anterior que lo habia visto. Esto fue lo que hizo que Bella volviese a la realidad.
Edward se habia sacudido violentamente al verla.
Estaba espectacular, aunque decir aquello era poco, parecía una diosa pagana a la que él gustoso le ofrecería lo que pidiera. Vió como sus ojos lo escaneaban con una mirada de lascivia y su miembro feroz reconoció la libido en la hembra que habia cerca suyo. Apretó la mandíbula y cerró los ojos preso del horror. Ya no quedaba nada de aquella virginal princesa que habia sido suya de la mas vil de las maneras….aunque no podia engañarse si volviese a estar entre sus piernas, la haría gozar del placer y del dolor; haciendo lo que él mejor sabia y dedicándose en cuerpo y alma a aquella mujer de carne y hueso que habia sido la dueña de sus sueños por años. Intentó cambiar la expresión de su rostro y sus ojos se encontraron con los de ella. Ella pareció avergonzarse…”Eso es lo mejor” Pensó Edward antes de sonreírle educadamente y ofrecerla su mano.
-Bella….
Su mano buscó la de ella y ambos se miraron sin parpadear. Ahí estaba de nuevo aquel maldito cosquilleo que llegaba como un rayo a su corazón y explotaba suavemente en la parte baja de su anatomía. Intentaron evitar el débil gemido ambos; pero no fue posible. Se perdieron ambos en sus miradas y fue la voz de Carlisle la que hizo que saliese de aquella ensoñación que los habia prendido.
-¡Isabella Swan! Que gusto verte.- Carlisle le plantó dos besos en ambas mejillas y ella sonrió educadamente.- Edward ¿Se puede saber que haces ahí como un pasmarote? Acompaña Bella hasta el salón, yo voy a visitar la cocina, tu madre debe estar nerviosísima luchando con los canapés.
Sonrieron ambos y Edward se apartó de la puerta para darle paso a ella, ella avanzó y deslumbrada, recorrió el largo pasillo con una alfombra color carmín que odiaba estar pisando.
-¿Me permites?.- Él la habia cogido del codo; haciendo que lo mirara por encima del hombro.- La rebeca; déjame quitártela.
Ella asintió bajando de nuevo la mirada.
Tenia que hacerlo, ya que podría adivinarse claramente sus pensamientos en aquellos ojos tan fácil de leer que tenía. Lo deseaba, y hubiera deseado también que le hubiese arrancado la ropa en aquel precisamente momento….sintió los dedos de él por su fogosa piel y se estremeció, frunció el ceño al sentir como su dedo índice repasaba la curva de su espalda fugazmente. ¿Lo habia hecho de verdad o tan solo eran imaginaciones suyas? Descartó aquella idea y avanzó sintiendo los pasos de él muy cerca de su espalda….emanando aquel calor insoportable dentro de sus bragas y retorciendo su alma.
-Vaya….
Se quedó asombrada por la magnífica mesa que habia organizado para ella; miró a Edward y éste le sonrió.
Habia toda clases de manjares: caviar en pequeños canapés en forma de figuritas, percebes, vieiras vivas, redonditos de pato en salsa de trufa….
-Espero que estés hambrienta.- Edward avanzó hacia ella, sujetando el respaldo de una de las sillas y separándolo de la mesa.- Siéntate.
Bella caminó hacia él, e hizo lo propio.
-¿Champagne, vino francés, vermouth…?
Bella soltó una risita nerviosa y lo miró a través de las pestañas.
-¿Tú que tomaras?
Él sonrió de lado y caminó hacia una gran cristalera, sacó dos copas alargadas y las puso en la mesa antes de llenarlas del liquido del amor.
-Eres nuestra invitada; pero puedo tomarme la libertad de sugerirte nuestro champange; es modesto…seguro que los habras probado mejores…
-En cuanto lo cate te diré.- le dijo ella, con la sonrisa impactada en su rostro.
-Bien.- Él, abarcó la botella del enfriador y abrió la botella bajo un gran estruendo. El tapón se habia estrellado en el techo y luego habia sorteado el bufete de Esme.
Se carcajearon ambos y brindaron ; haciendo que Bella intentara levantarse.
-No. No lo hagas. Ya me siento yo a tu lado.- Edward arrastró la silla derecha y rozó con sus rodillas las piernas de ella. Chocó ambas copas sin abandonar aquellos ojos chocolate; donde quería derretirse por toda la eternidad.- Por ti.- le dijo él.
Bella miró sus labios y sintió como sus huesos se volvían gelatina. Tuvo ganas de gritar. ¿Por qué estaba sintiendo todo aquello? La presencia de aquel hombre hacia estragos en su cuerpo…como si lo reconociese…no podia ser….se dijo antes de llevarse la copa de champange a los labios. No perdieron contacto visual ni un solo momento y sintió como si el corazón se le escapara de la boca.
-¿Y mi hermana? ¿Dónde esta Tanya?
Aquello fue como una jarro de agua fría para Edward. Creía haber sintonizado con ella…no sabia lo que pasaba entre ambos pero cualquier cosa que fuera era mortal de necesidad….un campo magnético los invitaba a tocarse, a besarse a no perder contacto con ella de ninguna de las maneras posibles….pero era cierto…ella era la hermana de Tanya y aunque habia visto claros síntomas de deseo en ella…Tanya era su hermana….
-Tanya no se siente bien.
Bella lo miró extrañada y dejó su copa en la gran mesa.
-¿Qué le ocurre a mi hermana?
-Ella…se esta destruyendo….
Bella sintió un hondo pesar y ganas de llorar; pasó una mano por su frente y apoyó ésta con el codo encima de la mesa; con la mirada perdida en los preciosos bordados de aquel mantel.
-¿Esto tiene que ver con su imposibilidad de tener hijos?.- preguntó ella sin mirarlo.
Edward susurró un “si” y cayeron en un profundo silencio.
Bella sonrió sin que este gesto le llegara a los ojos.
-La vida es una ironía; sin lugar a dudas. Mi hermana que es la que debería de haber formado una familia , no la tiene y yo que carezco de una persona que me ame; tengo una hija que me hace enloquecer. ¿ No es una ironia, Edward?
Edward se tensó y sujetó con fuerza la copa entre sus manos. Intentó sonreir.
-¿Una hija? Vaya…eso si es una sorpresa…
Ella lo miró con una sonrisa en sus labios.
-¿No lo sabias? Tus padres y tu hermana la conocen. Desde luego con Alice es con la mejor que ha congeniado.- ella rió, haciendo este gesto adorable para Edward.
-¿Cuántos años tiene?.- preguntó él, algo seco.
Bella lo miró; volviendo su rostro serio de repente; recordando que Renesmee no habia sido engendrada bajo las alas del amor; ni mucho menos.
-Cuatro años y tres meses.- dijo ella; mirándolo a los ojos.
Edward soltó la copa y la derramó por todo el mantel haciéndolo levantase y tirar la silla al suelo….se llevó las manos al cabello e inspiró un par de veces antes de darse cuenta que no debería de comportarse así…ella no sabia que aquel sádico que la habia violado prácticamente… era él.
Bella se levantó y ofreció su ayuda.
-¿Qué ocurre Edward?.- se paró frente a él y tocó su pecho suavemente.
La miró intensamente e hizo las cuentas mentalmente. Muy probablemente aquella niña fuera su hija y lo iba a saber...
Continuará….
viernes, 14 de octubre de 2011
Enemigo Nautral
Nenas…Ains…Enemigo natural……weeeeee!!!
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia por el contrario si es mia.
ENEMIGO NATURAL.
Abrió la puerta de la calle…..y allí estaba él. Con los brazos cruzados, en la puerta del conductor. Alzó la vista para mirarlas y se encontró con su mirada. Algo la turbó y la hizo vibrar al mismo tiempo.
-Edward.- dijo ella. Su voz salió mas grave que de costumbre. Estaba excitada y lista para empotrarse en su mástil de latex hinchado y jadear mientras decía su nombre…..Edward.
……………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 9
Expuesto…completamente expuesto e hinchado. Así lo imaginaba Bella mientras se mecía en su dulce banco de masturbación.
Aquel instrumento; comprado por catálogo le hacia gozar de mil maravillas diferentes.
El instrumento de latex; consistía en un cojín en forma de cilindro con una base plana para poder mantenerlo completamente liso sobre una cama. De él sobresalía un magnifico falo vibrador color carne que la golpeaba furioso dentro de su coño; según el ritmo y la intensidad que ella anhelase.
Y lo estaba imaginando a él…semi tumbado en aquella silla que habia de frente a su cama. Completamente desnudo y con la polla que le llegaba prácticamente al ombligo. Bella se sintió desfallecer apresada en esa ardiente fantasía y paseó la lengua por sus labios, mientras su estrecha vagina se encogía y expulsaba todo el néctar que manaba de su excitación. Gimió desesperada, al imaginarlo empotrado en su culo, sintiendo sus bolas bambolearse hacia su clítoris y explotó; gritando su nombre mentalmente.
Con la respiración errática y completamente desnuda; desmontó de su potro, y se levantó de la cama. Caminó hacia un espejo que habia en el vestidor y se observó pausadamente, con las mejillas inflamadas por la corrida.
“Lo deseo” Se dijo a si misma; mirando sus pechos y tomándolos golosa. Puso los ojos en blanco al imaginar nuevamente que era él el que la tocaba y volvió a sentirse encharcada por los flujos del deseo ardiente entre sus piernas.
Unos golpes en la puerta le hicieron tocar tierra y luchó por mantener la respiración lo mas natural posible.
-¿Quién es?.- susurró; sacando la bolsa de plástico que guardaba el potro y metiéndolo cuidadosamente dentro de ésta.
-Bella. Soy Rosalie. Ha llegado un mensajero con una carta. Me ha rogado que la leas inmediatamente. Por lo visto debe volver con alguna clase de contestación.
-Pásala por debajo de la puerta Rosalie. Me pillas en un mal momento….hem…ahora te digo ¿si?
El silencio se hizo eterno para Bella y Rosalie, pasó la carta por la pequeña rendija que dejaba un estrecho espacio entre el suelo y la puerta misma.
Bella lo alcanzó y caminó hacia la cama para sentarse. Era un sobre negro de plástico. Lo abrió con los dientes y dentro de él, habia una carta. Respiró pesadamente al ver quien era el remitente: Carlisle Cullen y familia.
Abrió rápidamente el sobre y leyó con rapidez.
“Isabella ¿nos honrarías con tu presencia esta noche en una cena privada?
Tanto Esme como yo, queremos apoyarte en estos difíciles momentos.
Esperamos la confirmación con ansias.”
Carlisle Cullen
Bella pensó automáticamente en las acciones y toda la maquinaria pesada que los Cullen deberían haber preparado ya; para ella. Se dio leves toques con la misiva en los labios y sonrió.
Seria bueno jugar un poco con ellos, antes de venderles gran parte de las acciones. Luego marcharia con Reneesme de nuevo a Canadá; su verdadero hogar.
Rápidamente, buscó un trozo de papel y lápiz de su cómoda y garabateó algunas palabras y metió su contestación dentro del mismo sobre. Lo pasó por la rendija de la puerta de nuevo y Rosalie lo cogió.
-Rosalie.- susurró Bella; antes de ver como la sombra se marchaba.- Necesitaré que me ayudes. Tengo un evento, muy , muy especial….
Rosalie no dijo nada y dio el sobre de nuevo al hombre que como una figura de cera; estaba apostado en el umbral de la puerta. Se despidió brevemente y salió en busca de Emmet, que jugaba con la pequeña Reneesme.
.
-Nena.- le dijo el hombre, mientras besaba su cara. La niña colgaba de los brazos de él, jugando a polea.
-¡Mira tia Rosalie! Tio Emmet casi ya no puede conmigo…mira como se le hinchan los brazos….
Rosalie sonrió tímidamente y miró Emmet preocupada.
-¿Qué ocurre Rose?.- preguntó él, en un suave murmullo.
-Luego hablamos. Bella me ha pedido que la ayude…creo que tiene algún tipo de cita…luego hablamos…
Emmet asintió y se volvió de nuevo para jugar con Reneesme. Rosalie fue hacia la casa, para buscar a Bella.
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
-Edward.- Su padre demandante le habia hablado por teléfono un par de horas antes.- Me ha parecido lo mas lucido por tu parte no contar con tu esposa para la cena. Podria darnos serios problemas en lo que Isabella Swan se refiere.
Edward se tensó. ¿Isabella Swan? ¿Qué carajos tenia que ver Isabella Swan en aquella cena? Metió una de sus manos el pantalón y acarició su polla; que comenzaba a dar síntomas de nerviosismo. Su simple nombre lo hacia reaccionar.
-¿La hermana de Tanya? ¿Has invitado a Isabella a esta cena? ¡Creia que era una cena familiar!
Carlisle sonrió.
-Y lo es.
-Ella no tiene nada que ver con nosotros; padre.-sentenció Edward.
-Si que tiene que ver. Y tanto. Ella es un saco lleno de acciones Edward. Un control total sobre las empresas que algún dia fueron totalmente nuestras. ¿Te has olvidado de eso? ¿Desde cuando te importa un pimiento la arrastrada fortuna familiar?.- Su padre habia dado un paso hacia él y le hablaba algo colérico.
“Desde que sé quien es ella…. La mujer con la que he soñado desde aquella magnifica noche en el hotel Rodman…”
Edward se perdió en sus pensamientos y sus ojos se nublaron por el deseo. Abrumado se dejó caer en uno de los sofás y alcanzó su cabello con una mano; completamente atormentado.
-No quiero engañar a la chica….
-Adúlala.- sentenció su padre. Edward lo miró entrecerrando sus ojos. Bufó y volvió a levantarse.
-No sé que quieres decir….- se hizo el desinteresado. No era posible que su padre le estuviese pidiendo aquello…
-Creia que tenias menos miramientos……Isabella está tremenda. ¿No te has dado cuenta?
Edward se abalanzó sobre su padre y lo agarró fuertemente de la solapa del traje de Armani que lucía.
-¡No tienes escrúpulos; maldita sea! ¡Es la hermana de mi mujer! ¿Qué estas intentando decirme, que la seduzca?
Carlisle; impasible, miró a su hijo con los ojos vacios.
-Si.
Edward lo soltó haciendo que trastabillara y paseó como un león enjaulado por la estancia donde estaban aislados.
-No sé si deba hacer esto. Es completamente amoral….
-Tus gustos también lo son y yo nunca me he mentido en ellos….- Carlisle dijo esto sin ninguna implicación; pero el simple hecho de hacer esta referencia hizo sonrojar a Edward.
-Yo no hago daño a nadie….
-¿Y tu mujer? Porque como bien has dicho antes estas casado…aunque tu mujer sea una sombra burda de lo que fue…
-Quizás si Tanya está asi es por culpa de nosotros y nuestra ambición. Somos nosotros los que tendríamos que morder el polvo, no ella….
-Hablando de polvos…..- Carlisle encendió un puro Cohiba y ni si quiera se molestó a mirar a su hijo para continuar.- No me hagas decirte lo que debes hacer con la hija mayor del maldito de Charles….sé que te gustan los retos y…lo duro. Ósea que tómatelo así. – Carlisle cogió a Edward por la mandíbula fuertemente con una mano y apretó hasta que ésta crujió.- Quiero lo que por derecho es nuestro….aunque la tengas que destrozar…
Lo soltó fuertemente y caminó hacia la puerta.
-Llegará a las nueve. Haz que me sienta orgulloso de ser tu padre.
Continuará…
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia por el contrario si es mia.
ENEMIGO NATURAL.
Abrió la puerta de la calle…..y allí estaba él. Con los brazos cruzados, en la puerta del conductor. Alzó la vista para mirarlas y se encontró con su mirada. Algo la turbó y la hizo vibrar al mismo tiempo.
-Edward.- dijo ella. Su voz salió mas grave que de costumbre. Estaba excitada y lista para empotrarse en su mástil de latex hinchado y jadear mientras decía su nombre…..Edward.
……………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 9
Expuesto…completamente expuesto e hinchado. Así lo imaginaba Bella mientras se mecía en su dulce banco de masturbación.
Aquel instrumento; comprado por catálogo le hacia gozar de mil maravillas diferentes.
El instrumento de latex; consistía en un cojín en forma de cilindro con una base plana para poder mantenerlo completamente liso sobre una cama. De él sobresalía un magnifico falo vibrador color carne que la golpeaba furioso dentro de su coño; según el ritmo y la intensidad que ella anhelase.
Y lo estaba imaginando a él…semi tumbado en aquella silla que habia de frente a su cama. Completamente desnudo y con la polla que le llegaba prácticamente al ombligo. Bella se sintió desfallecer apresada en esa ardiente fantasía y paseó la lengua por sus labios, mientras su estrecha vagina se encogía y expulsaba todo el néctar que manaba de su excitación. Gimió desesperada, al imaginarlo empotrado en su culo, sintiendo sus bolas bambolearse hacia su clítoris y explotó; gritando su nombre mentalmente.
Con la respiración errática y completamente desnuda; desmontó de su potro, y se levantó de la cama. Caminó hacia un espejo que habia en el vestidor y se observó pausadamente, con las mejillas inflamadas por la corrida.
“Lo deseo” Se dijo a si misma; mirando sus pechos y tomándolos golosa. Puso los ojos en blanco al imaginar nuevamente que era él el que la tocaba y volvió a sentirse encharcada por los flujos del deseo ardiente entre sus piernas.
Unos golpes en la puerta le hicieron tocar tierra y luchó por mantener la respiración lo mas natural posible.
-¿Quién es?.- susurró; sacando la bolsa de plástico que guardaba el potro y metiéndolo cuidadosamente dentro de ésta.
-Bella. Soy Rosalie. Ha llegado un mensajero con una carta. Me ha rogado que la leas inmediatamente. Por lo visto debe volver con alguna clase de contestación.
-Pásala por debajo de la puerta Rosalie. Me pillas en un mal momento….hem…ahora te digo ¿si?
El silencio se hizo eterno para Bella y Rosalie, pasó la carta por la pequeña rendija que dejaba un estrecho espacio entre el suelo y la puerta misma.
Bella lo alcanzó y caminó hacia la cama para sentarse. Era un sobre negro de plástico. Lo abrió con los dientes y dentro de él, habia una carta. Respiró pesadamente al ver quien era el remitente: Carlisle Cullen y familia.
Abrió rápidamente el sobre y leyó con rapidez.
“Isabella ¿nos honrarías con tu presencia esta noche en una cena privada?
Tanto Esme como yo, queremos apoyarte en estos difíciles momentos.
Esperamos la confirmación con ansias.”
Carlisle Cullen
Bella pensó automáticamente en las acciones y toda la maquinaria pesada que los Cullen deberían haber preparado ya; para ella. Se dio leves toques con la misiva en los labios y sonrió.
Seria bueno jugar un poco con ellos, antes de venderles gran parte de las acciones. Luego marcharia con Reneesme de nuevo a Canadá; su verdadero hogar.
Rápidamente, buscó un trozo de papel y lápiz de su cómoda y garabateó algunas palabras y metió su contestación dentro del mismo sobre. Lo pasó por la rendija de la puerta de nuevo y Rosalie lo cogió.
-Rosalie.- susurró Bella; antes de ver como la sombra se marchaba.- Necesitaré que me ayudes. Tengo un evento, muy , muy especial….
Rosalie no dijo nada y dio el sobre de nuevo al hombre que como una figura de cera; estaba apostado en el umbral de la puerta. Se despidió brevemente y salió en busca de Emmet, que jugaba con la pequeña Reneesme.
.
-Nena.- le dijo el hombre, mientras besaba su cara. La niña colgaba de los brazos de él, jugando a polea.
-¡Mira tia Rosalie! Tio Emmet casi ya no puede conmigo…mira como se le hinchan los brazos….
Rosalie sonrió tímidamente y miró Emmet preocupada.
-¿Qué ocurre Rose?.- preguntó él, en un suave murmullo.
-Luego hablamos. Bella me ha pedido que la ayude…creo que tiene algún tipo de cita…luego hablamos…
Emmet asintió y se volvió de nuevo para jugar con Reneesme. Rosalie fue hacia la casa, para buscar a Bella.
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
-Edward.- Su padre demandante le habia hablado por teléfono un par de horas antes.- Me ha parecido lo mas lucido por tu parte no contar con tu esposa para la cena. Podria darnos serios problemas en lo que Isabella Swan se refiere.
Edward se tensó. ¿Isabella Swan? ¿Qué carajos tenia que ver Isabella Swan en aquella cena? Metió una de sus manos el pantalón y acarició su polla; que comenzaba a dar síntomas de nerviosismo. Su simple nombre lo hacia reaccionar.
-¿La hermana de Tanya? ¿Has invitado a Isabella a esta cena? ¡Creia que era una cena familiar!
Carlisle sonrió.
-Y lo es.
-Ella no tiene nada que ver con nosotros; padre.-sentenció Edward.
-Si que tiene que ver. Y tanto. Ella es un saco lleno de acciones Edward. Un control total sobre las empresas que algún dia fueron totalmente nuestras. ¿Te has olvidado de eso? ¿Desde cuando te importa un pimiento la arrastrada fortuna familiar?.- Su padre habia dado un paso hacia él y le hablaba algo colérico.
“Desde que sé quien es ella…. La mujer con la que he soñado desde aquella magnifica noche en el hotel Rodman…”
Edward se perdió en sus pensamientos y sus ojos se nublaron por el deseo. Abrumado se dejó caer en uno de los sofás y alcanzó su cabello con una mano; completamente atormentado.
-No quiero engañar a la chica….
-Adúlala.- sentenció su padre. Edward lo miró entrecerrando sus ojos. Bufó y volvió a levantarse.
-No sé que quieres decir….- se hizo el desinteresado. No era posible que su padre le estuviese pidiendo aquello…
-Creia que tenias menos miramientos……Isabella está tremenda. ¿No te has dado cuenta?
Edward se abalanzó sobre su padre y lo agarró fuertemente de la solapa del traje de Armani que lucía.
-¡No tienes escrúpulos; maldita sea! ¡Es la hermana de mi mujer! ¿Qué estas intentando decirme, que la seduzca?
Carlisle; impasible, miró a su hijo con los ojos vacios.
-Si.
Edward lo soltó haciendo que trastabillara y paseó como un león enjaulado por la estancia donde estaban aislados.
-No sé si deba hacer esto. Es completamente amoral….
-Tus gustos también lo son y yo nunca me he mentido en ellos….- Carlisle dijo esto sin ninguna implicación; pero el simple hecho de hacer esta referencia hizo sonrojar a Edward.
-Yo no hago daño a nadie….
-¿Y tu mujer? Porque como bien has dicho antes estas casado…aunque tu mujer sea una sombra burda de lo que fue…
-Quizás si Tanya está asi es por culpa de nosotros y nuestra ambición. Somos nosotros los que tendríamos que morder el polvo, no ella….
-Hablando de polvos…..- Carlisle encendió un puro Cohiba y ni si quiera se molestó a mirar a su hijo para continuar.- No me hagas decirte lo que debes hacer con la hija mayor del maldito de Charles….sé que te gustan los retos y…lo duro. Ósea que tómatelo así. – Carlisle cogió a Edward por la mandíbula fuertemente con una mano y apretó hasta que ésta crujió.- Quiero lo que por derecho es nuestro….aunque la tengas que destrozar…
Lo soltó fuertemente y caminó hacia la puerta.
-Llegará a las nueve. Haz que me sienta orgulloso de ser tu padre.
Continuará…
jueves, 15 de septiembre de 2011
Enemigo Natural
No voy a hacer nada en contra de ella papá.- Edward habia dejado reposar la espalda en el sofá y hablaba con los ojos cerrados. Frunciendo ligeramente aquellas cejas gruesas y bien perfiladas.
-Tienes que apartarla del tablero Edward. Es necesario para que…
-No. No lo haré. Ya tiene suficiente motivos para odiarme….
Carlisle miró a su hijo sin emoción y bebió toda la bebida de golpe.
-¿Odiarte? …..
-Déjame papá. – Edward se levantó.- Me voy a casa, con esa que todos dicen que es mi mujer…..
ENEMIGO NATURAL
Capitulo 8.
-Para su padre era como una especie de confesor, señorita Swan. Creáme cuando le digo que debe mantener a su hija lo mas lejos de Forks posible.- Félix, la había citado en un restaurante muy conocido de Port Angeles, para hablar lo mas estrechamente posible con ella.
Hacia mas de dos semanas que la hija de su cliente y amigo intimo Charles Swan estaba viviendo en la casa del fallecido . Bella debía de saber con quien debía de lidiar en los negocios, pero lo que no podia decirle Félix, era que estaba enterado de la identidad del padre de su hija.
Aquello era realmente incomodo para él.
También le era incómodo lo bella que era y lo indefensa que se veía. Frente a los Cullen seria una ovejita sola en un descampado lleno de lobos hambrientos de poder. No lo podía permitir; se lo debía a su amigo y a él mismo. Era cuestión de honorabilidad.
Bella bebió lentamente un trago de aquel café horrendo que sabia como los mismos demonios y suspiró.
-Debo suponer que se debe a algún deseo de mi padre. Nunca me he separado de Reneesme y no lo voy a hacer ahora. – Ella dudó unos instantes al ver la alarma en los ojos del hombre.- …Y si lo hago tendría que ser por motivos mas….esclarecedores. Por supuesto.
Félix acercó mas su silla a la mesa y le habló en un siseo.
-Su padre no daba punzadas sin hilo, señorita Swan y una de sus órdenes era que mantuviese a la niña apartada de las empresas y de los Cullen.
Bella frunció el ceño y la imagen mental de Edward Cullen pasó por su cabeza lentamente.
Habia estado teniendo fantasias eróticas con él, aquellas dos semanas sin descansar. Reneesme dormía con ella y a veces se habida despertado sudorosa y con ganas de masturbarse. Soñaba que la tocaba como a ella le gustaba, que la montaba de mil maneras posibles y que la sodomizaba. Un estremecimiento le recorrió la espina dorsal e hizo que sus vellos se pusieran de punta.
-¿Los Cullen? ¿Qué malo pueden hacer los Cullen a mi hija?
Félix negó serio.
-Señorita Swan, ahora todo lo que ellos habían pensado que era suyo; se lo ha quitado usted, sin proponérselo.- Bella iba a reprocharle al hombre; pero él no le dejó hablar y continuó explicando.- Charles dejó a Tanya la mayor parte de las acciones ; porque nunca pensó que algún Cullen se interesaría en ella. Pero al hacerlo Edward, supo perfectamente el porque. Casándose con su hermana, Cullen volveria a tener una cantidad de acciones bastante mas equiparable a las que tenia su padre. Antes de que el matrimonio se ejecutara, Charles hizo firmar un documento a Cullen donde todo pasaba otra vez a sus manos, si Tanya no hubiese engendrado un hijo en un término de tres años. Como ya sabe. Su hermana no ha tenido hijos y su padre ha muerto. Todo esto declina a favor de usted. Isabella tiene que tener cuidado con todos los Cullen, la manipularan como puedan para ganarse su confianza, pero solamente lo harán por un motivo y es el control de las Empresas.
Bella no daba crédito. Aquello era cruel, que su hermana no hubiese tenido un hijo en tres años no era alegato a que perdieran toda aquella cantidad de acciones….y además, ella no estaba interesada en mantenerse en Forks mucho mas tiempo, quería volver a Canadá, a su espacio; con su gente.
-Yo… amaba a mi padre. Pero esto no lo encuentro justo. Ni para los Cullen ni para Tanya, sea como sea ella es mi hermana y los Cullen tienen mas conocimiento de la gestión de una empresa que yo. Yo…creo que les venderé las acciones y me marcharé. Aquí no tengo nada, aún mas; si me dice que debo mandar a mi hija lejos de mi. ¿no entiende que este no es mi ambiente? Mi mundo es otro. Estar aquí en la península de Olympic, me pone los nervios de punta y de mal humor. No albergo nada que me una a esta tierra.
-Su padre se revolverá en su tumba si le cede todo el paquete de acciones a su hermana de nuevo.
Bella lo observó lentamente.
Félix era joven. Quizás un poco mas mayor que ella; apenas unos años. No se habia fijado hasta ese momento en lo actractivo que era y el torax amplio y musculoso que envolvía aquel traje de Armani. Su padre debía de haberle pagado unos honorarios muy buenos para poder vestir así un Lunes.
-No se las venderé todas.- le dijo sin pestañear.- Mi hija. ¿recuerda? La vida humana es inestable. Si algo me ocurriera quiero que ella tenga a lo que sujetarse. Quiero que no le falte de nada si algo me pasara. El dinero es muy importante; para otros menesteres tengo a Emmet y a Rosalie.
Félix asintió y cerró el portafolios lleno de documentos. La reunión se daba por finalizada y con un gesto seco se puso en pie; esperando que ella lo hiciese también.
-Si necesita lo que sea; hágamelo saber señorita Swan.- Félix le ofreció su mano grande, suave y Bella la apretó débilmente.
-Si Félix. Pero llámame Bella. Una persona que sabe mas de mi familia, que yo misma no puede estar diciéndome señorita Swan todo el tiempo.
El hombre sonrió débilmente y la acompañó hasta su coche. Bella abrió la puerta y se despidió de él con un asentimiento de cabeza.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
-¡Mamaaaaa!.....- los dulces brazos de su hija le rodearon el cuello, cuando traspasó el umbral de la puerta. Reneesme; era lo mejor que le habia pasado, su apoyo, sus ganas de vivir. ¿Cómo podia dejarla marchar por una orden estrecha de su padre, que además estaba muerto? Sonrió con tristeza y le dio un suave beso en la mejilla, alzándola y poniendo sus pequeñas piernas alrededor de su cintura.
-Hola cariño. ¿Y tia Rosalie?. No me gusta que te pinte las uñas . Eres demasiado jovencita para eso, mi flor. – Bella pegó su frente a la de su hija y acarició la pequeña nariz de la niña con la suya.
-Está con tio Emmet. Ha venido a verte una señora.
Bella despegó el rostro de su hija y elevó una ceja extrañada.
-¿Una señora? ¿Y todavía está aquí?
-Sí.- dijo la niña también con la cabeza.- Ha sido ella la que me ha pintado las uñas. Es muy simpática…¡Bájame mamá! Te voy a llevar con ella….
Bella bajó a su hija de sus brazos y le dio la manita para que la guiara.
Llegaron al patio trasero y observó como Rosalie y Emmet hablaban con una mujer. Bella esperó a que notaran su presencia y no dio un paso más.
La chica se volvió y no pudo hacer otra cosa que ensanchar su boca en una perfecta sonrisa.
Era Alice Cullen.
-¡Bella!.- Se alzó rápidamente de la silla donde estaba sentada y corrió hacia ella como lo habia hecho su hija momentos antes. Con la misma efusividad.- Bella…que alegría volver a verte…aunque sea en estas circunstancias. Estuve en el entierro de tu padre, pero no pude venir a verte después. Ruego que me perdones…pero ¡ay! Ya estoy hablando como una cotorra….Bella….de verdad me alegro mucho que estes aquí.
Bella también la abrazó y sintió algo muy reconfortante en este gesto. Habia algo que era terriblemente familiar y simplemente se dejó llevar por la emoción de volver a verla.
-Alice Cullen. ¡Estas preciosa!.- la cogió de una mano e hizo que diera una vuelta entera, para contemplar el lindo traje de ejecutivo a rayas que portaba.
-No tanto como tú.- dijo ella sonriente.- Pero sin duda la mas hermosa de las hermosas es tu hija. ¡Bella… una hija! ¡Y qué preciosa es! ¿Sabes que hemos hecho muy buenas migas mientras te esperaba?….Enhorabuena Bella, es una niña increíble.
-Gracias.- susurró Bella sin soltarla de la mano.
Rosalie Y Emmet se acercaron y le dieron un beso a Bella con una sonrisa en los labios.
-¿Todo bien querida?.- preguntó Rosalie enigmática.
Bella la miró sin cambiar el gesto. No debia olvidar que por muy bien que le cayera Alice; era una Cullen. Su enémigo ; según su padre y Félix.
-Ya hablaremos.
Ambos se despidieron para dejarlas en compañía de Reneesme, que brincaba por el jardín, intentando cazar mariposas.
-Siéntate. ¿Has tomado algo?.- Bella le ofreció de nuevo asiento a Alice y ella la imitó.
-Si. Tus amigos son muy amables. Me han ofrecido que abra la nevera yo misma.- soltó una pequeña carcajada.- ¿Entonces. Te quedaras en Foks, Bella?.- Alice la miró intensamente a los ojos y Bella tensó s u cuerpo.
-Quiero marcharme. Nada me retiene aquí. Supongo que ya estarás enterada de mi falta de entendimiento con mi hermana. Además no me gusta este lugar. Estoy acostumbrada a vivir en Canadá.
-¿Con el padre de tu hija?.- preguntó Alice.
-Yo no tengo papá.- La voz de la niña interrumpió repentinamente y Alice escudriñó a Bella con la mirada.
Bella se ruborizó y tapó su rostro levemente, poniendo una mano sobre su frete nívea.
-Es…es algo de lo que me cuesta hablar.- susurró Bella. “ y olvidar” pensó para su fuero interno.
-Oh…vaya…lo siento. Soy una metomentodo.- Alice cogió una de las manos de Bella, intentado calmarla.-No sacaré mas el tema.- alzó la mano en un gesto muy teatral.- Lo prometo.
Ambas se rieron.
-Edward debe estar al llegar. – dijo ella mirando el reloj.- Dijo que pasaría a buscarme de paso a su casa.-¿Conoces a mi hermano Edward?
Edward bramó interiormente.
La bestia sedienta de sexo se revolvió dentro de ella y el deseo liquido se sacudió en su interior.
-Si.- carraspeó incomoda.- Lo conozco.
-A él le gustaría que tu hermana tuviera otra clase de trato contigo…
-Es imposible.- escupió ella.- Nunca nos hemos llevado bien, y no lo vamos a hacer ahora.
-Sólo quería que lo supieses.
-¿Qué supiese el qué?.- preguntó Bella con suspicacia.
-Que mi hermano se preocupa por ti.
No es preocupación; se dijo. Es manipulación. Aunque a ella que mas le daba. Se estaba empezando a incomodar. La simple idea de verlo de nuevo la envolvía y la convertía en una tigresa con ganas de devorarlo de arriba abajo. ¿Cómo seria el color de su vello púbico? Quizás era castaño cobrizo como el de su cabello.. encrespado y con un aroma amizclado…. Se revolvió de nuevo inquieta. Intentando aplacar a la bestia que la consumía al pensar en él.
El sonido de un claxon hizo que ambas dieran un respingo.
Alice se levantó cuidadosamente y dió dos besos a Bella.
-Despídeme de la nena.- Reneesme no estaba ahora con ellas.- Vendré a menudo a visitarte.
-Espera.- se levantó ella.- Te acompaño a la puerta.
Lo quería ver. Los rasgos se habían borrado levemente de su mente y lo necesitaba para propiciarse un buen orgasmo, imaginándose aquel cuerpo y rostro.
Abrió la puerta de la calle…..y allí estaba él. Con los brazos cruzados, en la puerta del conductor. Alzó la vista para mirarlas y se encontró con su mirada. Algo la turbó y la hizo vibrar al mismo tiempo.
-Edward.- dijo ella. Su voz salió mas grave que de costumbre. Estaba excitada y lista para empotrarse en su mástil de latex hinchado y jadear mientras decía su nombre…..Edward.
Continuará…..
Chicas. Espero que les haya gustado. Ya me diran. Besos y hasta mañana. Las quieroooooooooooooooo
-Tienes que apartarla del tablero Edward. Es necesario para que…
-No. No lo haré. Ya tiene suficiente motivos para odiarme….
Carlisle miró a su hijo sin emoción y bebió toda la bebida de golpe.
-¿Odiarte? …..
-Déjame papá. – Edward se levantó.- Me voy a casa, con esa que todos dicen que es mi mujer…..
ENEMIGO NATURAL
Capitulo 8.
-Para su padre era como una especie de confesor, señorita Swan. Creáme cuando le digo que debe mantener a su hija lo mas lejos de Forks posible.- Félix, la había citado en un restaurante muy conocido de Port Angeles, para hablar lo mas estrechamente posible con ella.
Hacia mas de dos semanas que la hija de su cliente y amigo intimo Charles Swan estaba viviendo en la casa del fallecido . Bella debía de saber con quien debía de lidiar en los negocios, pero lo que no podia decirle Félix, era que estaba enterado de la identidad del padre de su hija.
Aquello era realmente incomodo para él.
También le era incómodo lo bella que era y lo indefensa que se veía. Frente a los Cullen seria una ovejita sola en un descampado lleno de lobos hambrientos de poder. No lo podía permitir; se lo debía a su amigo y a él mismo. Era cuestión de honorabilidad.
Bella bebió lentamente un trago de aquel café horrendo que sabia como los mismos demonios y suspiró.
-Debo suponer que se debe a algún deseo de mi padre. Nunca me he separado de Reneesme y no lo voy a hacer ahora. – Ella dudó unos instantes al ver la alarma en los ojos del hombre.- …Y si lo hago tendría que ser por motivos mas….esclarecedores. Por supuesto.
Félix acercó mas su silla a la mesa y le habló en un siseo.
-Su padre no daba punzadas sin hilo, señorita Swan y una de sus órdenes era que mantuviese a la niña apartada de las empresas y de los Cullen.
Bella frunció el ceño y la imagen mental de Edward Cullen pasó por su cabeza lentamente.
Habia estado teniendo fantasias eróticas con él, aquellas dos semanas sin descansar. Reneesme dormía con ella y a veces se habida despertado sudorosa y con ganas de masturbarse. Soñaba que la tocaba como a ella le gustaba, que la montaba de mil maneras posibles y que la sodomizaba. Un estremecimiento le recorrió la espina dorsal e hizo que sus vellos se pusieran de punta.
-¿Los Cullen? ¿Qué malo pueden hacer los Cullen a mi hija?
Félix negó serio.
-Señorita Swan, ahora todo lo que ellos habían pensado que era suyo; se lo ha quitado usted, sin proponérselo.- Bella iba a reprocharle al hombre; pero él no le dejó hablar y continuó explicando.- Charles dejó a Tanya la mayor parte de las acciones ; porque nunca pensó que algún Cullen se interesaría en ella. Pero al hacerlo Edward, supo perfectamente el porque. Casándose con su hermana, Cullen volveria a tener una cantidad de acciones bastante mas equiparable a las que tenia su padre. Antes de que el matrimonio se ejecutara, Charles hizo firmar un documento a Cullen donde todo pasaba otra vez a sus manos, si Tanya no hubiese engendrado un hijo en un término de tres años. Como ya sabe. Su hermana no ha tenido hijos y su padre ha muerto. Todo esto declina a favor de usted. Isabella tiene que tener cuidado con todos los Cullen, la manipularan como puedan para ganarse su confianza, pero solamente lo harán por un motivo y es el control de las Empresas.
Bella no daba crédito. Aquello era cruel, que su hermana no hubiese tenido un hijo en tres años no era alegato a que perdieran toda aquella cantidad de acciones….y además, ella no estaba interesada en mantenerse en Forks mucho mas tiempo, quería volver a Canadá, a su espacio; con su gente.
-Yo… amaba a mi padre. Pero esto no lo encuentro justo. Ni para los Cullen ni para Tanya, sea como sea ella es mi hermana y los Cullen tienen mas conocimiento de la gestión de una empresa que yo. Yo…creo que les venderé las acciones y me marcharé. Aquí no tengo nada, aún mas; si me dice que debo mandar a mi hija lejos de mi. ¿no entiende que este no es mi ambiente? Mi mundo es otro. Estar aquí en la península de Olympic, me pone los nervios de punta y de mal humor. No albergo nada que me una a esta tierra.
-Su padre se revolverá en su tumba si le cede todo el paquete de acciones a su hermana de nuevo.
Bella lo observó lentamente.
Félix era joven. Quizás un poco mas mayor que ella; apenas unos años. No se habia fijado hasta ese momento en lo actractivo que era y el torax amplio y musculoso que envolvía aquel traje de Armani. Su padre debía de haberle pagado unos honorarios muy buenos para poder vestir así un Lunes.
-No se las venderé todas.- le dijo sin pestañear.- Mi hija. ¿recuerda? La vida humana es inestable. Si algo me ocurriera quiero que ella tenga a lo que sujetarse. Quiero que no le falte de nada si algo me pasara. El dinero es muy importante; para otros menesteres tengo a Emmet y a Rosalie.
Félix asintió y cerró el portafolios lleno de documentos. La reunión se daba por finalizada y con un gesto seco se puso en pie; esperando que ella lo hiciese también.
-Si necesita lo que sea; hágamelo saber señorita Swan.- Félix le ofreció su mano grande, suave y Bella la apretó débilmente.
-Si Félix. Pero llámame Bella. Una persona que sabe mas de mi familia, que yo misma no puede estar diciéndome señorita Swan todo el tiempo.
El hombre sonrió débilmente y la acompañó hasta su coche. Bella abrió la puerta y se despidió de él con un asentimiento de cabeza.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
-¡Mamaaaaa!.....- los dulces brazos de su hija le rodearon el cuello, cuando traspasó el umbral de la puerta. Reneesme; era lo mejor que le habia pasado, su apoyo, sus ganas de vivir. ¿Cómo podia dejarla marchar por una orden estrecha de su padre, que además estaba muerto? Sonrió con tristeza y le dio un suave beso en la mejilla, alzándola y poniendo sus pequeñas piernas alrededor de su cintura.
-Hola cariño. ¿Y tia Rosalie?. No me gusta que te pinte las uñas . Eres demasiado jovencita para eso, mi flor. – Bella pegó su frente a la de su hija y acarició la pequeña nariz de la niña con la suya.
-Está con tio Emmet. Ha venido a verte una señora.
Bella despegó el rostro de su hija y elevó una ceja extrañada.
-¿Una señora? ¿Y todavía está aquí?
-Sí.- dijo la niña también con la cabeza.- Ha sido ella la que me ha pintado las uñas. Es muy simpática…¡Bájame mamá! Te voy a llevar con ella….
Bella bajó a su hija de sus brazos y le dio la manita para que la guiara.
Llegaron al patio trasero y observó como Rosalie y Emmet hablaban con una mujer. Bella esperó a que notaran su presencia y no dio un paso más.
La chica se volvió y no pudo hacer otra cosa que ensanchar su boca en una perfecta sonrisa.
Era Alice Cullen.
-¡Bella!.- Se alzó rápidamente de la silla donde estaba sentada y corrió hacia ella como lo habia hecho su hija momentos antes. Con la misma efusividad.- Bella…que alegría volver a verte…aunque sea en estas circunstancias. Estuve en el entierro de tu padre, pero no pude venir a verte después. Ruego que me perdones…pero ¡ay! Ya estoy hablando como una cotorra….Bella….de verdad me alegro mucho que estes aquí.
Bella también la abrazó y sintió algo muy reconfortante en este gesto. Habia algo que era terriblemente familiar y simplemente se dejó llevar por la emoción de volver a verla.
-Alice Cullen. ¡Estas preciosa!.- la cogió de una mano e hizo que diera una vuelta entera, para contemplar el lindo traje de ejecutivo a rayas que portaba.
-No tanto como tú.- dijo ella sonriente.- Pero sin duda la mas hermosa de las hermosas es tu hija. ¡Bella… una hija! ¡Y qué preciosa es! ¿Sabes que hemos hecho muy buenas migas mientras te esperaba?….Enhorabuena Bella, es una niña increíble.
-Gracias.- susurró Bella sin soltarla de la mano.
Rosalie Y Emmet se acercaron y le dieron un beso a Bella con una sonrisa en los labios.
-¿Todo bien querida?.- preguntó Rosalie enigmática.
Bella la miró sin cambiar el gesto. No debia olvidar que por muy bien que le cayera Alice; era una Cullen. Su enémigo ; según su padre y Félix.
-Ya hablaremos.
Ambos se despidieron para dejarlas en compañía de Reneesme, que brincaba por el jardín, intentando cazar mariposas.
-Siéntate. ¿Has tomado algo?.- Bella le ofreció de nuevo asiento a Alice y ella la imitó.
-Si. Tus amigos son muy amables. Me han ofrecido que abra la nevera yo misma.- soltó una pequeña carcajada.- ¿Entonces. Te quedaras en Foks, Bella?.- Alice la miró intensamente a los ojos y Bella tensó s u cuerpo.
-Quiero marcharme. Nada me retiene aquí. Supongo que ya estarás enterada de mi falta de entendimiento con mi hermana. Además no me gusta este lugar. Estoy acostumbrada a vivir en Canadá.
-¿Con el padre de tu hija?.- preguntó Alice.
-Yo no tengo papá.- La voz de la niña interrumpió repentinamente y Alice escudriñó a Bella con la mirada.
Bella se ruborizó y tapó su rostro levemente, poniendo una mano sobre su frete nívea.
-Es…es algo de lo que me cuesta hablar.- susurró Bella. “ y olvidar” pensó para su fuero interno.
-Oh…vaya…lo siento. Soy una metomentodo.- Alice cogió una de las manos de Bella, intentado calmarla.-No sacaré mas el tema.- alzó la mano en un gesto muy teatral.- Lo prometo.
Ambas se rieron.
-Edward debe estar al llegar. – dijo ella mirando el reloj.- Dijo que pasaría a buscarme de paso a su casa.-¿Conoces a mi hermano Edward?
Edward bramó interiormente.
La bestia sedienta de sexo se revolvió dentro de ella y el deseo liquido se sacudió en su interior.
-Si.- carraspeó incomoda.- Lo conozco.
-A él le gustaría que tu hermana tuviera otra clase de trato contigo…
-Es imposible.- escupió ella.- Nunca nos hemos llevado bien, y no lo vamos a hacer ahora.
-Sólo quería que lo supieses.
-¿Qué supiese el qué?.- preguntó Bella con suspicacia.
-Que mi hermano se preocupa por ti.
No es preocupación; se dijo. Es manipulación. Aunque a ella que mas le daba. Se estaba empezando a incomodar. La simple idea de verlo de nuevo la envolvía y la convertía en una tigresa con ganas de devorarlo de arriba abajo. ¿Cómo seria el color de su vello púbico? Quizás era castaño cobrizo como el de su cabello.. encrespado y con un aroma amizclado…. Se revolvió de nuevo inquieta. Intentando aplacar a la bestia que la consumía al pensar en él.
El sonido de un claxon hizo que ambas dieran un respingo.
Alice se levantó cuidadosamente y dió dos besos a Bella.
-Despídeme de la nena.- Reneesme no estaba ahora con ellas.- Vendré a menudo a visitarte.
-Espera.- se levantó ella.- Te acompaño a la puerta.
Lo quería ver. Los rasgos se habían borrado levemente de su mente y lo necesitaba para propiciarse un buen orgasmo, imaginándose aquel cuerpo y rostro.
Abrió la puerta de la calle…..y allí estaba él. Con los brazos cruzados, en la puerta del conductor. Alzó la vista para mirarlas y se encontró con su mirada. Algo la turbó y la hizo vibrar al mismo tiempo.
-Edward.- dijo ella. Su voz salió mas grave que de costumbre. Estaba excitada y lista para empotrarse en su mástil de latex hinchado y jadear mientras decía su nombre…..Edward.
Continuará…..
Chicas. Espero que les haya gustado. Ya me diran. Besos y hasta mañana. Las quieroooooooooooooooo
domingo, 7 de agosto de 2011
Enemigo Natural.
ENEMIGO NATURAL.
Soy Edward Cullen.- le dijo, haciendo que ella alzara la mirada para observarlo.- El marido de tu hermana. Siento mucho lo de tu padre.
Ella le sonrió y asintió con la cabeza.
Edward le ofreció su mano y ella se la tomó.
El contacto los dejó a ambos en un estado de letargo infímo. Pero para ellos fue abismal. Las terminaciones de los dos cobraron vida y miles de cosquilleos subieron con ferocidad desde las palmas de las manos, hacia los codos, de allí a los hombros, de los hombros a el pecho y del pecho a las partes intimas de cada uno; haciéndolos jadear. Se separaron abruptamente y apartaron las miradas el uno del otro.
Bella se sentó en el banco de la iglesia algo mareada y Edward fue al lado de su esposa.
-¿Qué te ocurre hijo?.- preguntó su madre algo extrañada por la actitud de Edward.
-Creo que me ocurre de todo; mamá. Absolutamente de todo.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Capitulo 7.
Todo había acabado.
Bella había despedido a la mayoría de las personas y estrechado la mano de otras tantas. Le dolía la muñeca, la miró extrañada y se la tocó con la otra mano.
-Si necesitas cualquier cosa; puedes contar con nosotros Bella. No lo dudes.- La voz melodiosa de la suegra de su hermana la hizo sonreir tiernamente y asentir.
-Creo que de momento me las apañaré. Emmet y Rosalie se quedaran conmigo un tiempo.
La mujer la abrazó y se despidió de ella con una sonrisa en los labios.
Bella miró al patriarca de los Cullen y a su hijo.
Ambos cuchicheaban algo íntimamente. Se sorprendió gratamente al ver aquellos salvajes ojos verdes mirándola de repente y bajó la cabeza algo ruborizada.
El marido de su hermana era hermoso.
Sensual.
Erótico.
Y muchos mas calificativos de esta índole. Era una provocación andante.
Alto, de complexión atlética, mandíbula cuadrada, pómulos altos, boca levemente llena y unos ojos salvajemente verdes; parecidos en el brillo a los de un leopardo…. Y aquel cabello que la ensalzaba a vivir fantasías; imaginando que había salido de la cama, después de haber tenido una sesión frenética de sexo.
Ella buscó una silla con la mirada y se sentó. Presionó sus manos, una encima de otra y las retorció nerviosa.
Aquel hombre del hotel Rodman, había abierto una brecha en su catadura moral que la asqueaba.
Despues de haber parido a Renesmee; habia conocido diversos hombres, pero sus relaciones con ellos siempre habían sido frías y no habia sentido nada parecido a lo de aquella primera vez.
Su cuerpo le negaba el placer en otras manos que no fueran la de aquel cerdo que la hizo mujer de la manera mas despreciable….
….pero se habia dado cuenta de que aquello le gustaba.
Pensar en él; acariciándola, rozándola.
Cuando se sumergía en aquellos placenteros sueños, le rogaba que la sodomizara, que la poseyera de la manera mas cruel….y entonces de la manera más salvaje, llegaba al climax, retorciéndose bajo las sabanas, jadeante y sudorosa.
Cuando descubrió su verdadera naturaleza, apartó a los hombres de su camino y buscó nuevas y calenturientas maneras de llegar al orgasmo por sí misma.
Y gozaba…gozaba de una manera bestial en comparación con la manera en que los hombres la habían amado después de que lo hubiese hecho él.
El deseo liquido se habia instalado entre sus piernas y rozaba sus muslos blancos y perfectos. Volvió a mirar al marido de su hermana y el pinchazo del deseo resurgió adentrándose en ella como una daga.
Bella cerró los ojos y maldijo entre dientes.
Cuando los abrió y miró el suelo; habia unos zapatos relucientes muy pegados a las rodillas de ella.
-¿Isabella?.- el corazón de ella palpitó a toda velocidad. Hubo algo en aquella voz que quiso reconocer y su mente negó casi inmediatamente aquella relaciónn. Alzó la cabeza y allí estaban aquellos ojos abrasantes; intensos.
-¿Si?.- carraspeó ella.- ¿Edward, no?
Bella se levantó de la silla y pudo apreciar lo alto que era. Ella apenas le llegaba al hombro, miles de escenas provocativas y eróticas comenzaron a danzar por su mente libidinosa y apartó aquellos fantasmas intentando sumirse en la situación en la que se hallaba comprometida.
-Sí.-Él sonrió con timidez.-Nos marchamos ya….siento lo de tu hermana; la verdad es que apenas podemos controlarla…de verdad; lo siento mucho.
Bella recordó como Tanya no habia deparado en ella ni un segundo; pero fue al adentrarse con Carlisle y Edward a la biblioteca, todo habia cambiado abruptamente. La habia increpado, diciéndole mil cosas horribles. Incluso le habia escupido, tildándola de Judas.
-La verdad no me importa.- Bella rió de manera triste.- Siempre he pasado muy desapercibida para ella. No puedo imaginar lo que ha podido pasar para que se haya dirigido a mí, de ese modo.
-Ya hablaremos de eso.- Edward tensó la mandíbula.
-¿Algo que debiera saber?.- preguntó ella alzando una ceja.
-Mejor que lo dejemos por ahora. Creo que vamos a vernos bastante a menudo y me gustaría que nuestros apellidos no dejaran de recordarnos que somos….familia.
-Ah. Ya veo.- siseó ella.
-Bueno…nos vamos. Que pases una buena noche Isabella Swan.- La mano de Edward buscó los dedos finos y largos de ella; los entrelazó con los suyos y lentamente los subió a sus labios.-Si necesitas cualquier cosa. No dudes en buscarme.- Y besó aquellos dedos que temblorosos; que tenían a Isabella al borde del abismo.
-Si.- carraspeó y se liberó de su agarre.- Pero de momento, sé muy bien arreglarme sola. Gracias, Edward.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Edward pensaba que de un momento a otro se le escaparía el corazón por la boca.
¡Gracias a Dios, Jacob Black no se había presentado en el funeral de Charles Swan!
Ya era demasiado incómodo estar con la sangre agolpándose entre las piernas; como para que el moreno hubiese reconocido a la castaña. O ella a él.
Estaba ensimismado con Bella.
La mente era cruel; los rasgos de ella, poco a poco se habían ido perdiendo en el olvido a lo largo de todo este tiempo. Ahora, observándola; como lo hacia a hurtadillas; se daba cuenta que los recuerdos no le hacían justicia.
Su cuerpo se habia vuelto mas curvilíneo y sus facciones eran la de una fina muñeca de porcelana antigua.
Se encontró a si mismo suspirando un par de veces ; al verla hablar con otros varones que no eran él. Y también lo atacó el monstruo de los celos al observar como aquel fortachón que se habia interpuesto entre él y ella a la salida del coche la acariciaba y la besaba en el rostro, con demasiada familiaridad.
¿Cuántas veces habia soñado con ella? ¿Cuántas se habia masturbado salvajemente pensando en ella y en sus labios, tentadores y llenos?
Y ahora volvía….para convertirse en su mas férrea enemiga al frente de las empresas Swan Cullen.
La llamada de teléfono del abogado de su padre habia dado en la diana; en referente a los pensamientos de su padre.
Isabella Swan absorbía todas las acciones de Charlie y Tanya. Ahora ella era la máxima accionista de la empresa.
Todo volvía a ser como antes que Tanya apareciese su vida…incluso mucho peor.
Porque ahora, tenia una mujer que no podia concebir hijos, alcohólica y sexualmente no apta para él, porque no le provocaba nada.
No le habia provocado ni un ápice desde que aquella extraña castaña apareciera en escena, en aquella habitación espaciosa del hotel Rodman.
Se habia vuelto loco buscándola; pero se habia esfumado como una jodida ilusión y a veces habia dudado si no habia sido todo fruto de su mente díscola.
Pero viéndola de cerca. Sintiendo su roce, el brillo de sus ojos y el embriagador aroma de su aliento; su cuerpo reaccionada de una manera dolorosa e inhumana.
Hambriento de ella; sediento de su piel, perdido en sus cimas. Edward estaba al límite de perder la cordura cuando la voz fría de su padre lo sacó de sus pensamientos.
-Podemos intentar que nos venda las acciones, hijo. No podemos permitir que de nuevo un Swan, sea el dueño de la empresa que fundó tu abuelo. No lo podemos permitir.
Edward lo miró con cansancio y abrió la portezuela del coche.
Su madre se habia quedado dormida, abrió la puerta con sigilo y la cargó en sus brazos para llevarla a su dormitorio.
Una vez allí; padre e hijo cerraron la puerta y bajaron en silencio las escaleras hasta llegar al enorme salón comedor presidencial.
-No voy a luchar contra esa chica; padre. No quiero hacerlo.- espetó Edward, sentándose en uno de los sofás; llevándose las manos a la cabeza. En un gesto atormentado.
-Lo primero es lo primero Edward. No podemos permitir….
Edward alzó levemente el rostro y sonrió con repugnancia.
-Se burló de nosotros papá. Desde un principio. Hemos sido títeres en sus manos. En contrato que firmamos fue para que saboreáramos una victoria fingida. Charles sabia que Tanya no podia engendrar hijo de ninguna de las maneras y mordimos el anzuelo de la manera mas idiota. Un hijo antes de tres años. ¡Ni tres años, ni nunca! No con ella; claro. Ahora estamos en inferioridad numérica con respecto a Isabella y yo condenado a un matrimonio que me asquea. ¡El maldito de Charles nos ha jodido a todos papá!
-Si.- Carlisle marchó hacia el mueble bar y se sirvió una copa.- Pero Isabella Swan no tiene ni idea de esto. Eso nos puede beneficiar. Quiero que te pegues a ella como una lapa y le aconsejes. Esa muchacha será muy fácil de persuadir. Le daremos confianza y cuando menos se lo espere… ya se nos ocurrirá algo.
-No voy a hacer nada en contra de ella papá.- Edward habia dejado reposar la espalda en el sofá y hablaba con los ojos cerrados. Frunciendo ligeramente aquellas cejas gruesas y bien perfiladas.
-Tienes que apartarla del tablero Edward. Es necesario para que…
-No. No lo haré. Ya tiene suficiente motivos para odiarme….
Carlisle miró a su hijo sin emoción y bebió toda la bebida de golpe.
-¿Odiarte? …..
-Déjame papá. – Edward se levantó.- Me voy a casa, con esa que todos dicen que es mi mujer…..
Continuará….
Soy Edward Cullen.- le dijo, haciendo que ella alzara la mirada para observarlo.- El marido de tu hermana. Siento mucho lo de tu padre.
Ella le sonrió y asintió con la cabeza.
Edward le ofreció su mano y ella se la tomó.
El contacto los dejó a ambos en un estado de letargo infímo. Pero para ellos fue abismal. Las terminaciones de los dos cobraron vida y miles de cosquilleos subieron con ferocidad desde las palmas de las manos, hacia los codos, de allí a los hombros, de los hombros a el pecho y del pecho a las partes intimas de cada uno; haciéndolos jadear. Se separaron abruptamente y apartaron las miradas el uno del otro.
Bella se sentó en el banco de la iglesia algo mareada y Edward fue al lado de su esposa.
-¿Qué te ocurre hijo?.- preguntó su madre algo extrañada por la actitud de Edward.
-Creo que me ocurre de todo; mamá. Absolutamente de todo.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Capitulo 7.
Todo había acabado.
Bella había despedido a la mayoría de las personas y estrechado la mano de otras tantas. Le dolía la muñeca, la miró extrañada y se la tocó con la otra mano.
-Si necesitas cualquier cosa; puedes contar con nosotros Bella. No lo dudes.- La voz melodiosa de la suegra de su hermana la hizo sonreir tiernamente y asentir.
-Creo que de momento me las apañaré. Emmet y Rosalie se quedaran conmigo un tiempo.
La mujer la abrazó y se despidió de ella con una sonrisa en los labios.
Bella miró al patriarca de los Cullen y a su hijo.
Ambos cuchicheaban algo íntimamente. Se sorprendió gratamente al ver aquellos salvajes ojos verdes mirándola de repente y bajó la cabeza algo ruborizada.
El marido de su hermana era hermoso.
Sensual.
Erótico.
Y muchos mas calificativos de esta índole. Era una provocación andante.
Alto, de complexión atlética, mandíbula cuadrada, pómulos altos, boca levemente llena y unos ojos salvajemente verdes; parecidos en el brillo a los de un leopardo…. Y aquel cabello que la ensalzaba a vivir fantasías; imaginando que había salido de la cama, después de haber tenido una sesión frenética de sexo.
Ella buscó una silla con la mirada y se sentó. Presionó sus manos, una encima de otra y las retorció nerviosa.
Aquel hombre del hotel Rodman, había abierto una brecha en su catadura moral que la asqueaba.
Despues de haber parido a Renesmee; habia conocido diversos hombres, pero sus relaciones con ellos siempre habían sido frías y no habia sentido nada parecido a lo de aquella primera vez.
Su cuerpo le negaba el placer en otras manos que no fueran la de aquel cerdo que la hizo mujer de la manera mas despreciable….
….pero se habia dado cuenta de que aquello le gustaba.
Pensar en él; acariciándola, rozándola.
Cuando se sumergía en aquellos placenteros sueños, le rogaba que la sodomizara, que la poseyera de la manera mas cruel….y entonces de la manera más salvaje, llegaba al climax, retorciéndose bajo las sabanas, jadeante y sudorosa.
Cuando descubrió su verdadera naturaleza, apartó a los hombres de su camino y buscó nuevas y calenturientas maneras de llegar al orgasmo por sí misma.
Y gozaba…gozaba de una manera bestial en comparación con la manera en que los hombres la habían amado después de que lo hubiese hecho él.
El deseo liquido se habia instalado entre sus piernas y rozaba sus muslos blancos y perfectos. Volvió a mirar al marido de su hermana y el pinchazo del deseo resurgió adentrándose en ella como una daga.
Bella cerró los ojos y maldijo entre dientes.
Cuando los abrió y miró el suelo; habia unos zapatos relucientes muy pegados a las rodillas de ella.
-¿Isabella?.- el corazón de ella palpitó a toda velocidad. Hubo algo en aquella voz que quiso reconocer y su mente negó casi inmediatamente aquella relaciónn. Alzó la cabeza y allí estaban aquellos ojos abrasantes; intensos.
-¿Si?.- carraspeó ella.- ¿Edward, no?
Bella se levantó de la silla y pudo apreciar lo alto que era. Ella apenas le llegaba al hombro, miles de escenas provocativas y eróticas comenzaron a danzar por su mente libidinosa y apartó aquellos fantasmas intentando sumirse en la situación en la que se hallaba comprometida.
-Sí.-Él sonrió con timidez.-Nos marchamos ya….siento lo de tu hermana; la verdad es que apenas podemos controlarla…de verdad; lo siento mucho.
Bella recordó como Tanya no habia deparado en ella ni un segundo; pero fue al adentrarse con Carlisle y Edward a la biblioteca, todo habia cambiado abruptamente. La habia increpado, diciéndole mil cosas horribles. Incluso le habia escupido, tildándola de Judas.
-La verdad no me importa.- Bella rió de manera triste.- Siempre he pasado muy desapercibida para ella. No puedo imaginar lo que ha podido pasar para que se haya dirigido a mí, de ese modo.
-Ya hablaremos de eso.- Edward tensó la mandíbula.
-¿Algo que debiera saber?.- preguntó ella alzando una ceja.
-Mejor que lo dejemos por ahora. Creo que vamos a vernos bastante a menudo y me gustaría que nuestros apellidos no dejaran de recordarnos que somos….familia.
-Ah. Ya veo.- siseó ella.
-Bueno…nos vamos. Que pases una buena noche Isabella Swan.- La mano de Edward buscó los dedos finos y largos de ella; los entrelazó con los suyos y lentamente los subió a sus labios.-Si necesitas cualquier cosa. No dudes en buscarme.- Y besó aquellos dedos que temblorosos; que tenían a Isabella al borde del abismo.
-Si.- carraspeó y se liberó de su agarre.- Pero de momento, sé muy bien arreglarme sola. Gracias, Edward.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Edward pensaba que de un momento a otro se le escaparía el corazón por la boca.
¡Gracias a Dios, Jacob Black no se había presentado en el funeral de Charles Swan!
Ya era demasiado incómodo estar con la sangre agolpándose entre las piernas; como para que el moreno hubiese reconocido a la castaña. O ella a él.
Estaba ensimismado con Bella.
La mente era cruel; los rasgos de ella, poco a poco se habían ido perdiendo en el olvido a lo largo de todo este tiempo. Ahora, observándola; como lo hacia a hurtadillas; se daba cuenta que los recuerdos no le hacían justicia.
Su cuerpo se habia vuelto mas curvilíneo y sus facciones eran la de una fina muñeca de porcelana antigua.
Se encontró a si mismo suspirando un par de veces ; al verla hablar con otros varones que no eran él. Y también lo atacó el monstruo de los celos al observar como aquel fortachón que se habia interpuesto entre él y ella a la salida del coche la acariciaba y la besaba en el rostro, con demasiada familiaridad.
¿Cuántas veces habia soñado con ella? ¿Cuántas se habia masturbado salvajemente pensando en ella y en sus labios, tentadores y llenos?
Y ahora volvía….para convertirse en su mas férrea enemiga al frente de las empresas Swan Cullen.
La llamada de teléfono del abogado de su padre habia dado en la diana; en referente a los pensamientos de su padre.
Isabella Swan absorbía todas las acciones de Charlie y Tanya. Ahora ella era la máxima accionista de la empresa.
Todo volvía a ser como antes que Tanya apareciese su vida…incluso mucho peor.
Porque ahora, tenia una mujer que no podia concebir hijos, alcohólica y sexualmente no apta para él, porque no le provocaba nada.
No le habia provocado ni un ápice desde que aquella extraña castaña apareciera en escena, en aquella habitación espaciosa del hotel Rodman.
Se habia vuelto loco buscándola; pero se habia esfumado como una jodida ilusión y a veces habia dudado si no habia sido todo fruto de su mente díscola.
Pero viéndola de cerca. Sintiendo su roce, el brillo de sus ojos y el embriagador aroma de su aliento; su cuerpo reaccionada de una manera dolorosa e inhumana.
Hambriento de ella; sediento de su piel, perdido en sus cimas. Edward estaba al límite de perder la cordura cuando la voz fría de su padre lo sacó de sus pensamientos.
-Podemos intentar que nos venda las acciones, hijo. No podemos permitir que de nuevo un Swan, sea el dueño de la empresa que fundó tu abuelo. No lo podemos permitir.
Edward lo miró con cansancio y abrió la portezuela del coche.
Su madre se habia quedado dormida, abrió la puerta con sigilo y la cargó en sus brazos para llevarla a su dormitorio.
Una vez allí; padre e hijo cerraron la puerta y bajaron en silencio las escaleras hasta llegar al enorme salón comedor presidencial.
-No voy a luchar contra esa chica; padre. No quiero hacerlo.- espetó Edward, sentándose en uno de los sofás; llevándose las manos a la cabeza. En un gesto atormentado.
-Lo primero es lo primero Edward. No podemos permitir….
Edward alzó levemente el rostro y sonrió con repugnancia.
-Se burló de nosotros papá. Desde un principio. Hemos sido títeres en sus manos. En contrato que firmamos fue para que saboreáramos una victoria fingida. Charles sabia que Tanya no podia engendrar hijo de ninguna de las maneras y mordimos el anzuelo de la manera mas idiota. Un hijo antes de tres años. ¡Ni tres años, ni nunca! No con ella; claro. Ahora estamos en inferioridad numérica con respecto a Isabella y yo condenado a un matrimonio que me asquea. ¡El maldito de Charles nos ha jodido a todos papá!
-Si.- Carlisle marchó hacia el mueble bar y se sirvió una copa.- Pero Isabella Swan no tiene ni idea de esto. Eso nos puede beneficiar. Quiero que te pegues a ella como una lapa y le aconsejes. Esa muchacha será muy fácil de persuadir. Le daremos confianza y cuando menos se lo espere… ya se nos ocurrirá algo.
-No voy a hacer nada en contra de ella papá.- Edward habia dejado reposar la espalda en el sofá y hablaba con los ojos cerrados. Frunciendo ligeramente aquellas cejas gruesas y bien perfiladas.
-Tienes que apartarla del tablero Edward. Es necesario para que…
-No. No lo haré. Ya tiene suficiente motivos para odiarme….
Carlisle miró a su hijo sin emoción y bebió toda la bebida de golpe.
-¿Odiarte? …..
-Déjame papá. – Edward se levantó.- Me voy a casa, con esa que todos dicen que es mi mujer…..
Continuará….
miércoles, 20 de julio de 2011
Enemigo Natural
ENEMIGO NATURAL.
Soy Esme Cullen.-se presentó la señora a Rosalie y Emmet.- ¿Y esta niña tan preciosa, quien es? ¿Vuestra hija?.
Rosalie negó con una sonrisa perlada y agitó el cabello cobrizo de la niña con sus manos.
-No. Es la hija de Bella.
-Ah.- dijo de pronto Esme.- No sabíamos que Charles Swan fuese abuelo…
Rosalie y Emmet se miraron y luego sonrieron a la señora sin saber que decir.
Ella les ofreció atentamente que la siguieran y al subir los peldaños de mármol de aquella enorme casa, pudieron escuchar los fuertes sollozos de Bella…era desgarrador. Tanto que Rosalie comenzó a gimotear, acompañando a su amiga en aquellos amargos momentos.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 6.
La noche fue fría, extraña y a momentos terrorífica.
El abogado de Charles Swan ,se habia presentado mas allá de las doce de la noche; entre los gemidos abnegados de su hija Bella; sin escrúpulos. Con la vista clavada en Carlisle Cullen y en su mujer cuando traspasó el umbral de la puerta.
-¿La hija de Charles? No Tanya. La otra. La mayor. ¿Ha llegado ya?.- Preguntó el abogado, con gesto hosco a el patriarca Cullen, que lo miraba absorto.
-Es muy tarde. No creo que la chica tenga el cuerpo para asuntos legales; Felix. Está velando a su padre.
-No me haga reir; Cullen. Es por deseo expreso del señor Swan que estoy aquí….es precisamente lo que debe de hacer la hija de Swan; vela, peror por los intereses familiares.
Felix caminó hacia las escaleras y Carlisle le cogió un codo que lo hizo volverse y encarar al hombre rubio.
-¿Qué quiere decir?.- En su voz habia un tinte de pánico y el abogado levantó levemente las comisuras de la boca.
-No es problema suyo. No, todavía; claro.
El hombre siguió escaleras arriba y Carlisle buscó a Esme con la mirada.
Decidieron quedarse a pasar la noche en aquella casa. Creyendo así que podían controlar la situación. Nada mas; podia alejarse de la realidad…nada mas podia ser más falso.
Al cabo de unas dos horas, el abogado bajó con rostro solemne y no los miró siquiera.
Carlisle estuvo a punto de quitarle de la mano izquierda, el maletín de cuero que oscilaba de un lado a otro al andar; pero se dijo a si mismo que aquello era un claro síntoma de desesperación y él no estaba desesperado. ¿O si?.
El abogado abrió la puerta y se fue.
La casa con una tenue iluminación; daba autentico horror.
Isabella se hallaba con su padre y sus acompañantes dormidos en sus respectivas habitaciones.Carlisle se preguntaba que hacian ellos dos allí…¿Esperando qué?
Era vox populi que la amistad entre él y Charles Swan era nula…Pero se moria por la curiosidad….y también se lo habia prometido a su hijo. A Edward.
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Isabella aún miraba aquellos documentos impasible; delante del cuerpo inerte de su padre.
¿Pero porque? ¿Y porque ahora?
Ella no habia vuelto para quedarse; habia vuelto para despedirse de él. Que extraño plan habia organizado su padre antes de morir. ¿O acaso él sabia que su hora era próxima? ¿O peor aún? Una muerte anunciada. Alguien que lo asesinó; dejando sus manos limpias.
Todos eran interrogantes y a ella le iba a estallar la cabeza. Casi amanecía y no habia ido a recostarse un poco. Despues de la visita de Félix Vulturi; los nervios se habían apoderado de ella , poniendo patas arriba su sencilla vida, allá en Canadá.
Charlie sabia que ella habia tenido un hijo. Así lo ponía en aquellos documentos, en las fotos que habia guardado, tomadas por algún que otro fotográfo pagado por él. Bella chasqueó la lengua y maldijo entre dientes.
¿Pero porque nunca le refirió nada de de aquello? Porque nunca habia ido a conocer a Renesmmee.
Y luego aquella extraña claúsula que habia firmado con el suegro de su hermana.
Algo de locos; totalmente.
Las acciones de Tanya se volvían automáticamente hacia Charlie de nuevo si ella no tenia un hijo en un plazo de tres años después de su boda.
Y ahora su padre, le habia dejado todo a ella……y nada a su hermana Tanya.
El control de la empresa estaba de nuevo en manos de los Swan….los Cullen pasaban a un segundo plano…iba a tener que librar batallas muy duras con una de las personas que le habia prestado su hombro para llorar la muerte de su padre; Carlisle Cullen.
Luego estaba lo otro.
Aquel sobre lacrado. Cuando lo abrió se quedó sin palabras. Su padre habia averiguado la identidad del padre de su hija….algo que según las palabras escritas en aquel sobre. Si algún dia te encuentras con él. No debe enterarse nunca, Isabella. Por tu bien y por el bien de tu hija que ese hombre es su padre”
Bella apretó aquella misiva con rabia.
No recordaba apenas las facciones de aquel hombre que la habia hecho suya de aquella manera tan…irracional.
Algunas noches; podia escuchar su voz, despertando del sueño inquieta y buscando la luz para prenderla y dormirse con ella encendida.
Todavía no podia dar crédito a las palabras de su padre. Él sabia quien era el padre de Renesmee….¿entonces Charlie descubrió todo?
……………………………………………………………………………………………………………………………
Llovía. Llovía mucho. Una manta de lluvia colosal calaba hasta los huesos a todos los parroquianos que habían honrado con su presencia asistir al funeral de Charles Swan.
Edward caminaba nervioso de un lado a otro de la parroquia.
Las campanas de la iglesia habían cantado la primera vez y todavía no había llegado el cuerpo del muerto, ni la hija mayor de Charlie.
Tanya estaba en el primer banco, ebria e intentando tapar su aliento con un pañuelo negro, con el cual tapaba su boca de vez en cuando.
Su padre y su madre, estaban con ella. Y algo tensos. Algo habia ocurrido aquella noche en casa de los Swan y Edward apuntó hacia esto, cuando se preguntó porque se hallaba tan nervioso.
Él mismo quería darle el pésame a la hermana de Tanya.
Alice le habia dicho que era una buena muchacha que sin duda hubiera sido su mejor amiga si no se hubiera marchado antes de la boda por motivos de trabajo.
Edward se paró en seco y avanzó con dos paraguas en la mano. Uno cerrado y otro abierto.
El coche con el cuerpo sin vida de Charlie llegaba y sin lugar a dudas; su hija mayor acompañaba al chofer.
Otro coche lo seguía a una distancia prudente.
Caminó hacia el coche fúnebre y abrió la puerta para sonreir de manera lánguida a su cuñada y profesarle sus condolencias.
-¡Bella!.- Dijo alguien.
Edward miró hacia el coche que habia aparcado justo detrás y fue cuando sacaron el ataúd de Charlie para posarlo en una especia de mesa con ruedas.
El cuerpo iba para la iglesia. Edward se quedó mirando el ataúd embelesado .
-Perdón.- la voz de un hombre lo apartó; dando un paso hacia atrás y observó al dueño, con interés.
-Ven, Bella. Debes estar hecha polvo. Rosalie se ha quedado con la nena…ven, cielo.
La lluvia caia incesante.
El fortachón cogió a una figura pequeña y delicada por los hombros; aferrándola a su pecho.
La mujer suspiró y volvió su rostro para mirar Edward.
Edward Cullen soltó en paraguas que llevaba en la mano y trastabilló, caminado hacia atrás sorprendido.
Abrió la boca , los ojos y jadeó por la impresión al mismo tiempo.
La muchacha lo observó con indiferencia y caminó pasando al lado de él, arropada por los brazos del hombre que la habia ayudado a bajar del coche.
Edward estaba empapado. Pero no sentía la lluvia. La humedad impregnándose en sus huesos.
No sentía nada en su maldito cuerpo. Nada mas que el retumbar de su corazón.
“Es ella”.- se dijo; atusando su cabello, hacia atrás. La lluvia le habia mojado completamente el pelo y le molestaba en los ojos.
“ Dios mio…..es la hermana de Tanya….”
La ultima campanada anunció la misa del muerto y caminó hacia la iglesia. Entró hecho unos zorros y Carlisle y Esme lo miraron con extrañeza, se armó de valor y caminó hacia su cuñada.
-Soy Edward Cullen.- le dijo, haciendo que ella alzara la mirada para observarlo.- El marido de tu hermana. Siento mucho lo de tu padre.
Ella le sonrió y asintió con la cabeza.
Edward le ofreció su mano y ella se la tomó.
El contacto los dejó a ambos en un estado de letargo infímo. Pero para ellos fue abismal. Las terminaciones de los dos cobraron vida y miles de cosquilleos subieron con ferocidad desde las palmas de las manos, hacia los codos, de allí a los hombros, de los hombros a el pecho y del pecho a las partes intimas de cada uno; haciéndolos jadear. Se separaron abruptamente y apartaron las miradas el uno del otro.
Bella se sentó en el banco de la iglesia algo mareada y Edward fue al lado de su esposa.
-¿Qué te ocurre hijo?.- preguntó su madre algo extrañada por la actitud de Edward.
-Creo que me ocurre de todo; mamá. Absolutamente de todo.
Continuará….
Soy Esme Cullen.-se presentó la señora a Rosalie y Emmet.- ¿Y esta niña tan preciosa, quien es? ¿Vuestra hija?.
Rosalie negó con una sonrisa perlada y agitó el cabello cobrizo de la niña con sus manos.
-No. Es la hija de Bella.
-Ah.- dijo de pronto Esme.- No sabíamos que Charles Swan fuese abuelo…
Rosalie y Emmet se miraron y luego sonrieron a la señora sin saber que decir.
Ella les ofreció atentamente que la siguieran y al subir los peldaños de mármol de aquella enorme casa, pudieron escuchar los fuertes sollozos de Bella…era desgarrador. Tanto que Rosalie comenzó a gimotear, acompañando a su amiga en aquellos amargos momentos.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 6.
La noche fue fría, extraña y a momentos terrorífica.
El abogado de Charles Swan ,se habia presentado mas allá de las doce de la noche; entre los gemidos abnegados de su hija Bella; sin escrúpulos. Con la vista clavada en Carlisle Cullen y en su mujer cuando traspasó el umbral de la puerta.
-¿La hija de Charles? No Tanya. La otra. La mayor. ¿Ha llegado ya?.- Preguntó el abogado, con gesto hosco a el patriarca Cullen, que lo miraba absorto.
-Es muy tarde. No creo que la chica tenga el cuerpo para asuntos legales; Felix. Está velando a su padre.
-No me haga reir; Cullen. Es por deseo expreso del señor Swan que estoy aquí….es precisamente lo que debe de hacer la hija de Swan; vela, peror por los intereses familiares.
Felix caminó hacia las escaleras y Carlisle le cogió un codo que lo hizo volverse y encarar al hombre rubio.
-¿Qué quiere decir?.- En su voz habia un tinte de pánico y el abogado levantó levemente las comisuras de la boca.
-No es problema suyo. No, todavía; claro.
El hombre siguió escaleras arriba y Carlisle buscó a Esme con la mirada.
Decidieron quedarse a pasar la noche en aquella casa. Creyendo así que podían controlar la situación. Nada mas; podia alejarse de la realidad…nada mas podia ser más falso.
Al cabo de unas dos horas, el abogado bajó con rostro solemne y no los miró siquiera.
Carlisle estuvo a punto de quitarle de la mano izquierda, el maletín de cuero que oscilaba de un lado a otro al andar; pero se dijo a si mismo que aquello era un claro síntoma de desesperación y él no estaba desesperado. ¿O si?.
El abogado abrió la puerta y se fue.
La casa con una tenue iluminación; daba autentico horror.
Isabella se hallaba con su padre y sus acompañantes dormidos en sus respectivas habitaciones.Carlisle se preguntaba que hacian ellos dos allí…¿Esperando qué?
Era vox populi que la amistad entre él y Charles Swan era nula…Pero se moria por la curiosidad….y también se lo habia prometido a su hijo. A Edward.
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Isabella aún miraba aquellos documentos impasible; delante del cuerpo inerte de su padre.
¿Pero porque? ¿Y porque ahora?
Ella no habia vuelto para quedarse; habia vuelto para despedirse de él. Que extraño plan habia organizado su padre antes de morir. ¿O acaso él sabia que su hora era próxima? ¿O peor aún? Una muerte anunciada. Alguien que lo asesinó; dejando sus manos limpias.
Todos eran interrogantes y a ella le iba a estallar la cabeza. Casi amanecía y no habia ido a recostarse un poco. Despues de la visita de Félix Vulturi; los nervios se habían apoderado de ella , poniendo patas arriba su sencilla vida, allá en Canadá.
Charlie sabia que ella habia tenido un hijo. Así lo ponía en aquellos documentos, en las fotos que habia guardado, tomadas por algún que otro fotográfo pagado por él. Bella chasqueó la lengua y maldijo entre dientes.
¿Pero porque nunca le refirió nada de de aquello? Porque nunca habia ido a conocer a Renesmmee.
Y luego aquella extraña claúsula que habia firmado con el suegro de su hermana.
Algo de locos; totalmente.
Las acciones de Tanya se volvían automáticamente hacia Charlie de nuevo si ella no tenia un hijo en un plazo de tres años después de su boda.
Y ahora su padre, le habia dejado todo a ella……y nada a su hermana Tanya.
El control de la empresa estaba de nuevo en manos de los Swan….los Cullen pasaban a un segundo plano…iba a tener que librar batallas muy duras con una de las personas que le habia prestado su hombro para llorar la muerte de su padre; Carlisle Cullen.
Luego estaba lo otro.
Aquel sobre lacrado. Cuando lo abrió se quedó sin palabras. Su padre habia averiguado la identidad del padre de su hija….algo que según las palabras escritas en aquel sobre. Si algún dia te encuentras con él. No debe enterarse nunca, Isabella. Por tu bien y por el bien de tu hija que ese hombre es su padre”
Bella apretó aquella misiva con rabia.
No recordaba apenas las facciones de aquel hombre que la habia hecho suya de aquella manera tan…irracional.
Algunas noches; podia escuchar su voz, despertando del sueño inquieta y buscando la luz para prenderla y dormirse con ella encendida.
Todavía no podia dar crédito a las palabras de su padre. Él sabia quien era el padre de Renesmee….¿entonces Charlie descubrió todo?
……………………………………………………………………………………………………………………………
Llovía. Llovía mucho. Una manta de lluvia colosal calaba hasta los huesos a todos los parroquianos que habían honrado con su presencia asistir al funeral de Charles Swan.
Edward caminaba nervioso de un lado a otro de la parroquia.
Las campanas de la iglesia habían cantado la primera vez y todavía no había llegado el cuerpo del muerto, ni la hija mayor de Charlie.
Tanya estaba en el primer banco, ebria e intentando tapar su aliento con un pañuelo negro, con el cual tapaba su boca de vez en cuando.
Su padre y su madre, estaban con ella. Y algo tensos. Algo habia ocurrido aquella noche en casa de los Swan y Edward apuntó hacia esto, cuando se preguntó porque se hallaba tan nervioso.
Él mismo quería darle el pésame a la hermana de Tanya.
Alice le habia dicho que era una buena muchacha que sin duda hubiera sido su mejor amiga si no se hubiera marchado antes de la boda por motivos de trabajo.
Edward se paró en seco y avanzó con dos paraguas en la mano. Uno cerrado y otro abierto.
El coche con el cuerpo sin vida de Charlie llegaba y sin lugar a dudas; su hija mayor acompañaba al chofer.
Otro coche lo seguía a una distancia prudente.
Caminó hacia el coche fúnebre y abrió la puerta para sonreir de manera lánguida a su cuñada y profesarle sus condolencias.
-¡Bella!.- Dijo alguien.
Edward miró hacia el coche que habia aparcado justo detrás y fue cuando sacaron el ataúd de Charlie para posarlo en una especia de mesa con ruedas.
El cuerpo iba para la iglesia. Edward se quedó mirando el ataúd embelesado .
-Perdón.- la voz de un hombre lo apartó; dando un paso hacia atrás y observó al dueño, con interés.
-Ven, Bella. Debes estar hecha polvo. Rosalie se ha quedado con la nena…ven, cielo.
La lluvia caia incesante.
El fortachón cogió a una figura pequeña y delicada por los hombros; aferrándola a su pecho.
La mujer suspiró y volvió su rostro para mirar Edward.
Edward Cullen soltó en paraguas que llevaba en la mano y trastabilló, caminado hacia atrás sorprendido.
Abrió la boca , los ojos y jadeó por la impresión al mismo tiempo.
La muchacha lo observó con indiferencia y caminó pasando al lado de él, arropada por los brazos del hombre que la habia ayudado a bajar del coche.
Edward estaba empapado. Pero no sentía la lluvia. La humedad impregnándose en sus huesos.
No sentía nada en su maldito cuerpo. Nada mas que el retumbar de su corazón.
“Es ella”.- se dijo; atusando su cabello, hacia atrás. La lluvia le habia mojado completamente el pelo y le molestaba en los ojos.
“ Dios mio…..es la hermana de Tanya….”
La ultima campanada anunció la misa del muerto y caminó hacia la iglesia. Entró hecho unos zorros y Carlisle y Esme lo miraron con extrañeza, se armó de valor y caminó hacia su cuñada.
-Soy Edward Cullen.- le dijo, haciendo que ella alzara la mirada para observarlo.- El marido de tu hermana. Siento mucho lo de tu padre.
Ella le sonrió y asintió con la cabeza.
Edward le ofreció su mano y ella se la tomó.
El contacto los dejó a ambos en un estado de letargo infímo. Pero para ellos fue abismal. Las terminaciones de los dos cobraron vida y miles de cosquilleos subieron con ferocidad desde las palmas de las manos, hacia los codos, de allí a los hombros, de los hombros a el pecho y del pecho a las partes intimas de cada uno; haciéndolos jadear. Se separaron abruptamente y apartaron las miradas el uno del otro.
Bella se sentó en el banco de la iglesia algo mareada y Edward fue al lado de su esposa.
-¿Qué te ocurre hijo?.- preguntó su madre algo extrañada por la actitud de Edward.
-Creo que me ocurre de todo; mamá. Absolutamente de todo.
Continuará….
jueves, 7 de julio de 2011
Enemigo Natural.
ENEMIGO NATURAL
5 años después……
Canadá…
-Prometí a mi padre que no volveria para enterrarlo Rose…..
Rosalie Hale caminó hacia ella y enlazó sus manos perfectas con las de ella.
-Debes ir al entierro de tu padre Bella. Debes superar tus miedos…
-No quiero volver…
-Debes hacerlo…
Las risas de Renesmee inundaron la sala; el marido de Rosalie; Emmet McArty, correteaba con ella, en el pasillo.
Bella se quedó mirando a su hija.
Gracias a Dios era una viva estampa de ella misma…aunque aquel cabello color cobrizo….seguramente lo habia heredado del engendro que la creó.
Bella no se acordaba de su rostro. En sus noches mas tormentosas; podia ver sus ojos verdes. Mirándola. Penetrándola con dolor, tan solo mirarla….
-Vamos, Renesmee. Debemos darle nuestro ultimo adiós al abuelo.
La niña se paró en seco y miró a su madre. Caminó hacia ella y le cogió la mano.
Salieron de aquella casa para reencontrarse con su destino…..
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 5.
La casa de Charles Swan estaba atiborrada de gente.
En la habitación de toda la vida del fallecido, se hallaba su cuerpo inerte; apoyado en una banqueta enorme de roble macizo.
El ataúd de titánio, dejaba ver algunos de los rasgos del muerto desde una pequeña obertura en la cara externa de la caja.
Carlisle Cullen observaba al que fue su socio y mas ferviente enemigo desde que la empresa que habia sido desde tiempos inmemoriables de su familia, la tomó el tiburón Swan y le dejó las migajas de parte de las acciones.
Ahora todo habia cambiado. Tanya la hija menor del hombre habia cedido todas ellas a su marido, el hijo de Carlisle y ahora practicamente todo volvia a ser suyo…..
Salvo por aquella persona que vivía recluida en Canadá: Isabella Swan; la hija del fallecido.
Se oyeron risas en el salón y Carlisle volvió el rostro con el ceño fruncido.
“Al menos podrían tener la decencia de parecer tristes” Se dijo a si mismo.
Con los brazos cruzados sobre su torso y sin despegar la mirada de su socio; lo miró con excepticismo.
Aún no podia creerse que Charlie Swan hubiese fallecido.
Era un hombre relativamente joven y gozaba de una buena salud; que él supiese.
Un ataque fulminante de corazón después de una cena en honor del cumpleaños de Tanya.
Carlisle recordó como Edward le comentó algo de aquella velada.
La cena comenzó a torcerse al salir en la conversación el nombre de Isabella; la hija mayor de Charles, la hermana de Tanya.
Por lo visto, Charles y ella no habían tenido una relación muy apegada que digamos; pero algo habia cambiado desde la boda de Tanya…algo muy, muy extraño.
-Papá.- Carlisle sumido en sus pensamientos, volvió la cabeza levemente y miró a su hijo Edward que se pasaba la mano por el cabello nervioso.- Creo que me voy a llevar a Tanya de aquí…ha comenzado a tomar mas ponche de lo normal y esta rozando el ridículo….cuando llegue la hermana de ella….
Carlisle sonrió tiernamente a su hijo y alzó la mano para darle un apretón suave en el hombro.
-Ve con cuidado Edward. Estaré aquí cuando tu cuñada y sus amigos lleguen. Tu madre se hará cargo de todo. Ahora mismo se lo diré…
Edward miró de hurtadillas a su suegro muerto y suspiró.
-Aún no puedo creer que esté muerto….- dijo algo apesadumbrado.
-No eres el único que lo piensa, creéme. Yo mismo tengo mis dudas al respecto. No sé porque, pero creo que al hacer que su hija vuelva; después de muerto es como una prolongación de él mismo.
-Por lo que sé, esa mujer no tiene intención de dar problemas papá. Seguiremos ostentando el liderazgo en la empresa. No te preocupes, si es que es esa ….
Carlisle interrumpió a su hijo; algo incómodo.
-Tú y tu hermana son mi verdadera preocupación. Sobre todo tú Edward. …Mira hijo, es un secreto a voces que tu mujer y tú no vivís una eterna luna de miel. – Carlisle carraspeó, intentando suavizar lo que quería hacerle entender a su hijo.- En cinco años de matrimonio, no ha hecho otra cosa que derrochar, beber, jugar en el casino y dilapidar toda su paga mensual en costosos trajes que se pone una vez y los tira a la basura al dia siguiente…Edward, hijo, sabes que no me gusta meterme en tu vida, pero esto va dejando unos tintes que no me gustan nada. En la empresa ya es vox populi que tu mujer es una apasionada de la bebida y eso, querido hijo no da credibilidad en el ámbito financiero…y eso sin mentar que no se ha quedado ni una sola vez embarazada..parece estar evitándolo. ¿O quizás tú?
Edward paralizado, escuchaba a su padre, sabiendo que todo aquello era cierto. Él ya lo sabia, pero era aún mas duro si alguien te lo decía sin paños calientes.
-No. Papá.
-No, ¿Qué, hijo?
Edward volvió a echarse mano al cabello y a mirar el cuerpo denso e inerte de su suegro.
Como si Charles Swan pudiese escuchar todo aquello que él y su padre estaban hablando.
Apretó la mandibula y bufó.
-Ella….ella no puede concebir de la manera natural. Estamos intentando de la manera artificial. De ahí la tensión de Tanya. Ella quiere ser madre y le duele el que no me haya dado un hijo todavía…
Carlisle cambió la expresión de su rostro y miró a su hijo con tristeza.
- Hijo….
-Déjalo, papá. Me llevo a Tanya. ¿Si? Excúsanos de Isabella. Mañana la veremos en el entierro. Es justo que esté a solas con el cuerpo de su padre ella también.
Carlisle asintió ligeramente con la cabeza y abrazó a su hijo fuertemente.
Sus ojos volaron hacia el rostro ceniciento y frio de Charles Swan.
A Carlisle Cullen se le erizaron los pelos de la nuca. Al miran a su consuegro, pudo ver algo en lo que no habia apreciado antes. Las comisuras de la boca habían formado una timida sonrisa de satisfacción……
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Renesmee, jugaba con el cabello de Emmet, mientras que él la sostenía en brazos.
Bella se la habia cedido amablemente y él sabia muy bien el porqué.
La tensión de la castaña al llegar a la fachada de la enorme mansión en la que habia vivido su padre, lúgubre y empañada por la luz tenue de la luna, hacian de ella una aparición fantasmal.
Desde fuera se podían ver algunas luces encendidas y el murmullo de personas que habían ido a dar el ultimo adiós al gran tiburón de las finanzas, Charles Swan.
Rosalie agarraba fuertemente el brazo de su amiga antes de que ésta al girar la llave de sostenía entre sus temblorosas manos cayeran la suelo perdidas.
El aire estaba condensado en una bruma de humo cargante y Bella creyó desmayarse.
No estaba preparada para estar en Forks de nuevo; pero mucho menos despedirse de su padre para no volverlo a ver nunca mas.
Una señora de cabello color caramelo se acercó hacia ellos y les sonrió de manera tierna, mirando a la niña que sostenía Emmet y seguidamente a Rosalie.
Bella se soltó del brazo de su amiga y pasó al lado de la señora, con la mirada perdida en las escaleras de mármol que subían hasta la habitación de su padre.
-Papá.- gimió.
Las pocas personas que quedaban en el salón la miraron con pena en los ojos y se miraron los unos a los otros; preguntándose si alguno sabia….si conocía a la desconocida hija mayor de Charles Swan.
Carlisle bajaba en esos momentos las escaleras y se tropezó con la castaña que volaba loca hacia la habitacion donde estaba el cuerpo inerte de Charles Swan.
Volvió sobre sus pasos y la siguió.
Al cruzar el umbral de puerta, su corazón se descompuso.
Aquella mujer debia de ser Isabella Swan la hija mayor de Charles. La gran desconocida.
Su cuerpo frágil y su melena castaña comenzaron a negar lo que tenían delante de sus ojos y el hombre corrió hacia ella para abrazarla.
Ella se abrazó aquel cuerpo extraño y se sostuvo en él mientras el dolor la consumía.
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
-Soy Esme Cullen.-se presentó la señora a Rosalie y Emmet.- ¿Y esta niña tan preciosa, quien es? ¿Vuestra hija?.
Rosalie negó con una sonrisa perlada y agitó el cabello cobrizo de la niña con sus manos.
-No. Es la hija de Bella.
-Ah.- dijo de pronto Esme.- No sabíamos que Charles Swan fuese abuelo…
Rosalie y Emmet se miraron y luego sonrieron a la señora sin saber que decir.
Ella les ofreció atentamente que la siguieran y al subir los peldaños de mármol de aquella enorme casa, pudieron escuchar los fuertes sollozos de Bella…era desgarrador. Tanto que Rosalie comenzó a gimotear, acompañando a su amiga en aquellos amargos momentos.
Continuará…..
5 años después……
Canadá…
-Prometí a mi padre que no volveria para enterrarlo Rose…..
Rosalie Hale caminó hacia ella y enlazó sus manos perfectas con las de ella.
-Debes ir al entierro de tu padre Bella. Debes superar tus miedos…
-No quiero volver…
-Debes hacerlo…
Las risas de Renesmee inundaron la sala; el marido de Rosalie; Emmet McArty, correteaba con ella, en el pasillo.
Bella se quedó mirando a su hija.
Gracias a Dios era una viva estampa de ella misma…aunque aquel cabello color cobrizo….seguramente lo habia heredado del engendro que la creó.
Bella no se acordaba de su rostro. En sus noches mas tormentosas; podia ver sus ojos verdes. Mirándola. Penetrándola con dolor, tan solo mirarla….
-Vamos, Renesmee. Debemos darle nuestro ultimo adiós al abuelo.
La niña se paró en seco y miró a su madre. Caminó hacia ella y le cogió la mano.
Salieron de aquella casa para reencontrarse con su destino…..
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 5.
La casa de Charles Swan estaba atiborrada de gente.
En la habitación de toda la vida del fallecido, se hallaba su cuerpo inerte; apoyado en una banqueta enorme de roble macizo.
El ataúd de titánio, dejaba ver algunos de los rasgos del muerto desde una pequeña obertura en la cara externa de la caja.
Carlisle Cullen observaba al que fue su socio y mas ferviente enemigo desde que la empresa que habia sido desde tiempos inmemoriables de su familia, la tomó el tiburón Swan y le dejó las migajas de parte de las acciones.
Ahora todo habia cambiado. Tanya la hija menor del hombre habia cedido todas ellas a su marido, el hijo de Carlisle y ahora practicamente todo volvia a ser suyo…..
Salvo por aquella persona que vivía recluida en Canadá: Isabella Swan; la hija del fallecido.
Se oyeron risas en el salón y Carlisle volvió el rostro con el ceño fruncido.
“Al menos podrían tener la decencia de parecer tristes” Se dijo a si mismo.
Con los brazos cruzados sobre su torso y sin despegar la mirada de su socio; lo miró con excepticismo.
Aún no podia creerse que Charlie Swan hubiese fallecido.
Era un hombre relativamente joven y gozaba de una buena salud; que él supiese.
Un ataque fulminante de corazón después de una cena en honor del cumpleaños de Tanya.
Carlisle recordó como Edward le comentó algo de aquella velada.
La cena comenzó a torcerse al salir en la conversación el nombre de Isabella; la hija mayor de Charles, la hermana de Tanya.
Por lo visto, Charles y ella no habían tenido una relación muy apegada que digamos; pero algo habia cambiado desde la boda de Tanya…algo muy, muy extraño.
-Papá.- Carlisle sumido en sus pensamientos, volvió la cabeza levemente y miró a su hijo Edward que se pasaba la mano por el cabello nervioso.- Creo que me voy a llevar a Tanya de aquí…ha comenzado a tomar mas ponche de lo normal y esta rozando el ridículo….cuando llegue la hermana de ella….
Carlisle sonrió tiernamente a su hijo y alzó la mano para darle un apretón suave en el hombro.
-Ve con cuidado Edward. Estaré aquí cuando tu cuñada y sus amigos lleguen. Tu madre se hará cargo de todo. Ahora mismo se lo diré…
Edward miró de hurtadillas a su suegro muerto y suspiró.
-Aún no puedo creer que esté muerto….- dijo algo apesadumbrado.
-No eres el único que lo piensa, creéme. Yo mismo tengo mis dudas al respecto. No sé porque, pero creo que al hacer que su hija vuelva; después de muerto es como una prolongación de él mismo.
-Por lo que sé, esa mujer no tiene intención de dar problemas papá. Seguiremos ostentando el liderazgo en la empresa. No te preocupes, si es que es esa ….
Carlisle interrumpió a su hijo; algo incómodo.
-Tú y tu hermana son mi verdadera preocupación. Sobre todo tú Edward. …Mira hijo, es un secreto a voces que tu mujer y tú no vivís una eterna luna de miel. – Carlisle carraspeó, intentando suavizar lo que quería hacerle entender a su hijo.- En cinco años de matrimonio, no ha hecho otra cosa que derrochar, beber, jugar en el casino y dilapidar toda su paga mensual en costosos trajes que se pone una vez y los tira a la basura al dia siguiente…Edward, hijo, sabes que no me gusta meterme en tu vida, pero esto va dejando unos tintes que no me gustan nada. En la empresa ya es vox populi que tu mujer es una apasionada de la bebida y eso, querido hijo no da credibilidad en el ámbito financiero…y eso sin mentar que no se ha quedado ni una sola vez embarazada..parece estar evitándolo. ¿O quizás tú?
Edward paralizado, escuchaba a su padre, sabiendo que todo aquello era cierto. Él ya lo sabia, pero era aún mas duro si alguien te lo decía sin paños calientes.
-No. Papá.
-No, ¿Qué, hijo?
Edward volvió a echarse mano al cabello y a mirar el cuerpo denso e inerte de su suegro.
Como si Charles Swan pudiese escuchar todo aquello que él y su padre estaban hablando.
Apretó la mandibula y bufó.
-Ella….ella no puede concebir de la manera natural. Estamos intentando de la manera artificial. De ahí la tensión de Tanya. Ella quiere ser madre y le duele el que no me haya dado un hijo todavía…
Carlisle cambió la expresión de su rostro y miró a su hijo con tristeza.
- Hijo….
-Déjalo, papá. Me llevo a Tanya. ¿Si? Excúsanos de Isabella. Mañana la veremos en el entierro. Es justo que esté a solas con el cuerpo de su padre ella también.
Carlisle asintió ligeramente con la cabeza y abrazó a su hijo fuertemente.
Sus ojos volaron hacia el rostro ceniciento y frio de Charles Swan.
A Carlisle Cullen se le erizaron los pelos de la nuca. Al miran a su consuegro, pudo ver algo en lo que no habia apreciado antes. Las comisuras de la boca habían formado una timida sonrisa de satisfacción……
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Renesmee, jugaba con el cabello de Emmet, mientras que él la sostenía en brazos.
Bella se la habia cedido amablemente y él sabia muy bien el porqué.
La tensión de la castaña al llegar a la fachada de la enorme mansión en la que habia vivido su padre, lúgubre y empañada por la luz tenue de la luna, hacian de ella una aparición fantasmal.
Desde fuera se podían ver algunas luces encendidas y el murmullo de personas que habían ido a dar el ultimo adiós al gran tiburón de las finanzas, Charles Swan.
Rosalie agarraba fuertemente el brazo de su amiga antes de que ésta al girar la llave de sostenía entre sus temblorosas manos cayeran la suelo perdidas.
El aire estaba condensado en una bruma de humo cargante y Bella creyó desmayarse.
No estaba preparada para estar en Forks de nuevo; pero mucho menos despedirse de su padre para no volverlo a ver nunca mas.
Una señora de cabello color caramelo se acercó hacia ellos y les sonrió de manera tierna, mirando a la niña que sostenía Emmet y seguidamente a Rosalie.
Bella se soltó del brazo de su amiga y pasó al lado de la señora, con la mirada perdida en las escaleras de mármol que subían hasta la habitación de su padre.
-Papá.- gimió.
Las pocas personas que quedaban en el salón la miraron con pena en los ojos y se miraron los unos a los otros; preguntándose si alguno sabia….si conocía a la desconocida hija mayor de Charles Swan.
Carlisle bajaba en esos momentos las escaleras y se tropezó con la castaña que volaba loca hacia la habitacion donde estaba el cuerpo inerte de Charles Swan.
Volvió sobre sus pasos y la siguió.
Al cruzar el umbral de puerta, su corazón se descompuso.
Aquella mujer debia de ser Isabella Swan la hija mayor de Charles. La gran desconocida.
Su cuerpo frágil y su melena castaña comenzaron a negar lo que tenían delante de sus ojos y el hombre corrió hacia ella para abrazarla.
Ella se abrazó aquel cuerpo extraño y se sostuvo en él mientras el dolor la consumía.
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
-Soy Esme Cullen.-se presentó la señora a Rosalie y Emmet.- ¿Y esta niña tan preciosa, quien es? ¿Vuestra hija?.
Rosalie negó con una sonrisa perlada y agitó el cabello cobrizo de la niña con sus manos.
-No. Es la hija de Bella.
-Ah.- dijo de pronto Esme.- No sabíamos que Charles Swan fuese abuelo…
Rosalie y Emmet se miraron y luego sonrieron a la señora sin saber que decir.
Ella les ofreció atentamente que la siguieran y al subir los peldaños de mármol de aquella enorme casa, pudieron escuchar los fuertes sollozos de Bella…era desgarrador. Tanto que Rosalie comenzó a gimotear, acompañando a su amiga en aquellos amargos momentos.
Continuará…..
sábado, 18 de junio de 2011
Enemigo Natural
ENEMIGO NATURAL.
Edward cubrió su cuerpo con una bata color borgoña.
Se ató firmemente el cinturón y abrió la puerta con brusquedad siseando maldiciones entre dientes.
-¿Señor Cullen?
Edward parpadeó un par de veces.
Parada en el umbral de la puerta, habia una mujer que a leguas se veía que tenia ganas de guerra.
¿Otra guarra?
-Soy …..- ella bajó sus gafas de pasta sin cristales hasta la punta de la nariz y sonrió paseando lentamente su lengua por el labio superior.- …Su regalo.
Edward se quedó estático y le cerró a la prostituta la puerta en las narices.
Buscó a la muchacha que habia poseído como un cavernícola por la habitación, el lavabo ….su vista se clavó en la puerta del pequeño balcón que daba al exterior. Estaba abierta.
Corrió hacia ella y buscó a la castaña con desesperación.
No habia nadie. La muchacha habia desaparecido…..desnuda…
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
CAPITULO 4
Iglesia de San Mathew. 17. 30.
La novia sonreía; con aquellos labios color fuego. Avanzó varios pasos y detrás de ella; apostadas en sendas filas habia una docena de chicas que se sonreían las unas a las otras esperando ser las afortunadas.
Tanya elevó el ramo entre sus dos manos y lo echó con fuerza hacia atrás.
El ramo perfecto de rosas rojas y blancas se estrelló contra el alquitrán de la carretera y en ese momento un automóvil pasó a toda velocidad; aplastándolo.
Buscó la mirada de su recién adquirido marido, buscando una explicación a aquel acto que parecía preveer mala suerte. El novio sonrió nervioso y negó con la cabeza; quitándole importancia a aquel hecho que habia enmudecido a todos los invitados en los jardines de la Iglesia donde se habia enlazados las dos familias; Cullen y Swan.
Charles Swan estaba nervioso; y aquel nerviosismo también lo compartía la hermana del novio; Alice Cullen.
Hacia días que Bella habia desaparecido.
Charles habia llamado a su lugar de residencia, esperando que ella le contestase y diese fin aquella insufrible pesadilla…pero nadie lo habia hecho.
Habia mandado investigar su paradero y nada…parecía que Bella habia desaparecido del la faz de la tierra.
Hasta ese mismo momento. Con la multitud asaltándole, felicitándole por el casamiento de su hija pequeña con el bastardo de Edward Cullen. Fue en ese mismo momento, cuando su celular sonó y vió el remitente de aquella llamada: Bella hija.
Se quedó mirando la pantalla como si hubiese visto un fantasma y se apartó de la avalancha de gente que lo manoseaba.
-¡Bella!.- gritó como si no pudiese creer que fuese ella.- ¡Bella! Hija…..
Un interminable silencio protagonizó los segundos restantes y entonces la voz pausada de su hija llegó a sus oídos.
-Papá….
-Nena…¡Por el amor de Dios! ¿Dónde te has metido? ¿Por qué te has marchado? ¿ No querías estar en la boda de tu hermana? Porque si hubiera sido así te juro que…
-Papá….Mira…sé que va a sonar como una excusa barata…pero de verdad es asi….Me ha salido un trabajo nuevo…uno muy importante que no debo desaprovechar. Incorporación inmediata; ya sabes. Tuve que salir huyendo de allí…
-Debias haber dicho algo, preciosa…
-Dudo que Tanya haya reparado en mi ausencia…
Charles tragó en seco y volvió la vista hacia su hija pequeña.
Sonreía , cogida de la mano de su ahora marido; Edward Cullen.
Tanya no habia dado signos de estar preocupada por la ausencia de Bella.
Le era completamente indiferente….nunca le habia importado Bella…
Charles notaba como se le encogía el corazón…
Hermanas..y tan diferentes la una de la otra.
-Nena…ahora estoy tranquilo. Sé que estas bien. Me hubiera gustado que estuvieses aquí. Mas que nada como representación de tu madre en deferencia a tu hermana…..
-Mamá seguro que sabe todo….lo esta viendo todo….Sabe que tengo mis motivos para no estar allí.
-Vuelve pronto Bella.
-No lo sé, papá.
Charles volvió a notar que su corazón se oprimía.
-No quiero que vuelvas para enterrarme. Isabella Swan, quiero estar vivo cuando te vea de nuevo….
El silencio al otro lado de la línea…
-Papá…hay la misma distancia de allí aquí, que de aquí allí…
-Ese argumento tiene mucho peso ¿lo sabias?
Algo parecido a una risa…y Charles crujió la mandíbula.
-Nena…¿Seguro que todo esta bien?
-Si papá…..Felicita a los novios de mi parte. No he llegado a conocer a Edward…
-No te pierdes nada…
-Papá….
-Está bien..está bien…ahora tu hermana es una Cullen …
-Las puertas de mi casa están abiertas para ti papá….solo tienes que hacer una visita permanente a tu hija y estará encantada…
-Es una dulce tentación, Bella.
-No es una tentación papá; si lo quieres es un hecho. Yo también me siento sola….a veces…
-Te quiero Bella. Nada de todo esto es lo mismo sin ti…
-Gracias papá; pero pásalo bien. Oye….
-Dime hija.
- Salúdame a la hermana del novio: Alice. Es una chica encantadora.
Charles buscó a la chica entre la multitud y sonrió.
No parecía muy alegre.
Se mordía las uñas y miraba hacia los lados como buscando a alguien.
-Lo haré , ahora mismo.
-Hasta pronto papá.
-Te quiero Bella. No lo olvides.
-No tengo mala memoria papá…
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Edward Cullen tenia conciencia y áquella le estaba gritando cada noche en sus sueños.
Habia desvirgado y poseído a una muchacha que distaba mucho de ser la puta virginal que habia comprado Jake, para su disfrute.
Habia huido de él; en el momento que tuvo ocasión, dejándolo con un millar de preguntas y con la decencia de arrastrarse y suplicarle el perdón.
¿Disculpas? ¿Aquello era digno de ser disculpado?
Habia abusado de ella ; tratándola como una vulgar mujerzuela y ella no se habia resistido, si quiera a él….
Soñaba con ella casi todas las noches…y entre sus sueños. Despues de haberla follado de la manera que lo hizo en la habitación 202, del Hotel Rodman; la besaba, le quitaba la venda de sus ojos y su boca…y despertaba sudoroso y con el anhelo de mucho mas…
La mala suerte hizo que el botones asistente de recepción fuera un inepto….
…La tarjeta que habia adquirido Jake era la compañera de la de ella…habia sido un error humano sin parangon…sobre todo para ella.
La dulce castaña…
Todavía podia oir el eco de sus gemidos…
Las lágrimas de su dolor.
Se sentía como un puto mierda…
Queria encontrarla. Pedirle perdón…tantas cosas….
Aquella noche habia tocado el cielo de un manera que era nueva para él….y habia sido con ella….
Despues de saber lo que ella no era; habia tratado de saber quien era….pero era demasiado tarde y el hotel Rodman era como un sacerdote; no desvelaba el nombre de las personas que adquirían las habitaciones….
Ni siquiera al todo poderoso Edward Cullen…..
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Dos Meses después…
Canadá.
-¿Por qué no me lo contaste…Bella? Ha debido de ser un infierno para ti…- Rosalie Hale; apresaba las manos de su amiga y las llevaba a sus labios para besarlas.
-Queria olvidarlo. Te lo juro Rose. Pero ahora…
-Ahora deberías de pensar en lo que debes hacer…es tu vida y te la cambiará por completo…
-No quiero pensar. Rose. Me duele la cabeza de hacerlo.
-Vas a tener un hijo…Bella….
Bella sintió que las fuerzas la abandonaban.
-Un hijo del bastardo que me violó….
-Sí…pero también es tuyo..algo tuyo Bella. Algo que crece dentro de ti…que notaras y con el que crearas un vinculo extraordinario….debes olvidarte de cómo fue concebido…….y preguntarte para que ha sido creado…Estas sola Bella. Has tenido infinidad de hombres que han estado rondándote. Y ahora tu vientre se hinchará y parirás un ser que será completamente tuyo…..
Bella lloraba. Rosalie tenia argumentos de sobras para hablar de aquella manera. Ella no podia albergar hijos en su vientre.
-Llevas razón Rosalie. Criaremos a este niño.- Bella meció con sus manos su vientre que no estaba hinchado lo mas mínimo.- Las dos.
Rosalie sonrió a su amiga y ambas se abrazaron. Juntas afrontarían aquello….
……………………………………………………………………………………………………………………………..
5 años después……
Canadá…
-Prometí a mi padre que no volveria para enterrarlo Rose…..
Rosalie Hale caminó hacia ella y enlazó sus manos perfectas con las de ella.
-Debes ir al entierro de tu padre Bella. Debes superar tus miedos…
-No quiero volver…
-Debes hacerlo…
Las risas de Renesmee inundaron la sala; el marido de Rosalie; Emmet McArty, correteaba con ella, en el pasillo.
Bella se quedó mirando a su hija.
Gracias a Dios era una viva estampa de ella misma…aunque aquel cabello color cobrizo….seguramente lo habia heredado del engendro que la creó.
Bella no se acordaba de su rostro. En sus noches mas tormentosas; podia ver sus ojos verdes. Mirándola. Penetrándola con dolor, tan solo mirarla….
-Vamos, Renesmee. Debemos darle nuestro ultimo adiós al abuelo.
La niña se paró en seco y miró a su madre. Caminó hacia ella y le cogió la mano.
Salieron de aquella casa para reencontrarse con su destino…..
Continuará…
¿Chicas? ¿Qué? ¿Les gustó? Espero que si.
Edward cubrió su cuerpo con una bata color borgoña.
Se ató firmemente el cinturón y abrió la puerta con brusquedad siseando maldiciones entre dientes.
-¿Señor Cullen?
Edward parpadeó un par de veces.
Parada en el umbral de la puerta, habia una mujer que a leguas se veía que tenia ganas de guerra.
¿Otra guarra?
-Soy …..- ella bajó sus gafas de pasta sin cristales hasta la punta de la nariz y sonrió paseando lentamente su lengua por el labio superior.- …Su regalo.
Edward se quedó estático y le cerró a la prostituta la puerta en las narices.
Buscó a la muchacha que habia poseído como un cavernícola por la habitación, el lavabo ….su vista se clavó en la puerta del pequeño balcón que daba al exterior. Estaba abierta.
Corrió hacia ella y buscó a la castaña con desesperación.
No habia nadie. La muchacha habia desaparecido…..desnuda…
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
CAPITULO 4
Iglesia de San Mathew. 17. 30.
La novia sonreía; con aquellos labios color fuego. Avanzó varios pasos y detrás de ella; apostadas en sendas filas habia una docena de chicas que se sonreían las unas a las otras esperando ser las afortunadas.
Tanya elevó el ramo entre sus dos manos y lo echó con fuerza hacia atrás.
El ramo perfecto de rosas rojas y blancas se estrelló contra el alquitrán de la carretera y en ese momento un automóvil pasó a toda velocidad; aplastándolo.
Buscó la mirada de su recién adquirido marido, buscando una explicación a aquel acto que parecía preveer mala suerte. El novio sonrió nervioso y negó con la cabeza; quitándole importancia a aquel hecho que habia enmudecido a todos los invitados en los jardines de la Iglesia donde se habia enlazados las dos familias; Cullen y Swan.
Charles Swan estaba nervioso; y aquel nerviosismo también lo compartía la hermana del novio; Alice Cullen.
Hacia días que Bella habia desaparecido.
Charles habia llamado a su lugar de residencia, esperando que ella le contestase y diese fin aquella insufrible pesadilla…pero nadie lo habia hecho.
Habia mandado investigar su paradero y nada…parecía que Bella habia desaparecido del la faz de la tierra.
Hasta ese mismo momento. Con la multitud asaltándole, felicitándole por el casamiento de su hija pequeña con el bastardo de Edward Cullen. Fue en ese mismo momento, cuando su celular sonó y vió el remitente de aquella llamada: Bella hija.
Se quedó mirando la pantalla como si hubiese visto un fantasma y se apartó de la avalancha de gente que lo manoseaba.
-¡Bella!.- gritó como si no pudiese creer que fuese ella.- ¡Bella! Hija…..
Un interminable silencio protagonizó los segundos restantes y entonces la voz pausada de su hija llegó a sus oídos.
-Papá….
-Nena…¡Por el amor de Dios! ¿Dónde te has metido? ¿Por qué te has marchado? ¿ No querías estar en la boda de tu hermana? Porque si hubiera sido así te juro que…
-Papá….Mira…sé que va a sonar como una excusa barata…pero de verdad es asi….Me ha salido un trabajo nuevo…uno muy importante que no debo desaprovechar. Incorporación inmediata; ya sabes. Tuve que salir huyendo de allí…
-Debias haber dicho algo, preciosa…
-Dudo que Tanya haya reparado en mi ausencia…
Charles tragó en seco y volvió la vista hacia su hija pequeña.
Sonreía , cogida de la mano de su ahora marido; Edward Cullen.
Tanya no habia dado signos de estar preocupada por la ausencia de Bella.
Le era completamente indiferente….nunca le habia importado Bella…
Charles notaba como se le encogía el corazón…
Hermanas..y tan diferentes la una de la otra.
-Nena…ahora estoy tranquilo. Sé que estas bien. Me hubiera gustado que estuvieses aquí. Mas que nada como representación de tu madre en deferencia a tu hermana…..
-Mamá seguro que sabe todo….lo esta viendo todo….Sabe que tengo mis motivos para no estar allí.
-Vuelve pronto Bella.
-No lo sé, papá.
Charles volvió a notar que su corazón se oprimía.
-No quiero que vuelvas para enterrarme. Isabella Swan, quiero estar vivo cuando te vea de nuevo….
El silencio al otro lado de la línea…
-Papá…hay la misma distancia de allí aquí, que de aquí allí…
-Ese argumento tiene mucho peso ¿lo sabias?
Algo parecido a una risa…y Charles crujió la mandíbula.
-Nena…¿Seguro que todo esta bien?
-Si papá…..Felicita a los novios de mi parte. No he llegado a conocer a Edward…
-No te pierdes nada…
-Papá….
-Está bien..está bien…ahora tu hermana es una Cullen …
-Las puertas de mi casa están abiertas para ti papá….solo tienes que hacer una visita permanente a tu hija y estará encantada…
-Es una dulce tentación, Bella.
-No es una tentación papá; si lo quieres es un hecho. Yo también me siento sola….a veces…
-Te quiero Bella. Nada de todo esto es lo mismo sin ti…
-Gracias papá; pero pásalo bien. Oye….
-Dime hija.
- Salúdame a la hermana del novio: Alice. Es una chica encantadora.
Charles buscó a la chica entre la multitud y sonrió.
No parecía muy alegre.
Se mordía las uñas y miraba hacia los lados como buscando a alguien.
-Lo haré , ahora mismo.
-Hasta pronto papá.
-Te quiero Bella. No lo olvides.
-No tengo mala memoria papá…
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Edward Cullen tenia conciencia y áquella le estaba gritando cada noche en sus sueños.
Habia desvirgado y poseído a una muchacha que distaba mucho de ser la puta virginal que habia comprado Jake, para su disfrute.
Habia huido de él; en el momento que tuvo ocasión, dejándolo con un millar de preguntas y con la decencia de arrastrarse y suplicarle el perdón.
¿Disculpas? ¿Aquello era digno de ser disculpado?
Habia abusado de ella ; tratándola como una vulgar mujerzuela y ella no se habia resistido, si quiera a él….
Soñaba con ella casi todas las noches…y entre sus sueños. Despues de haberla follado de la manera que lo hizo en la habitación 202, del Hotel Rodman; la besaba, le quitaba la venda de sus ojos y su boca…y despertaba sudoroso y con el anhelo de mucho mas…
La mala suerte hizo que el botones asistente de recepción fuera un inepto….
…La tarjeta que habia adquirido Jake era la compañera de la de ella…habia sido un error humano sin parangon…sobre todo para ella.
La dulce castaña…
Todavía podia oir el eco de sus gemidos…
Las lágrimas de su dolor.
Se sentía como un puto mierda…
Queria encontrarla. Pedirle perdón…tantas cosas….
Aquella noche habia tocado el cielo de un manera que era nueva para él….y habia sido con ella….
Despues de saber lo que ella no era; habia tratado de saber quien era….pero era demasiado tarde y el hotel Rodman era como un sacerdote; no desvelaba el nombre de las personas que adquirían las habitaciones….
Ni siquiera al todo poderoso Edward Cullen…..
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Dos Meses después…
Canadá.
-¿Por qué no me lo contaste…Bella? Ha debido de ser un infierno para ti…- Rosalie Hale; apresaba las manos de su amiga y las llevaba a sus labios para besarlas.
-Queria olvidarlo. Te lo juro Rose. Pero ahora…
-Ahora deberías de pensar en lo que debes hacer…es tu vida y te la cambiará por completo…
-No quiero pensar. Rose. Me duele la cabeza de hacerlo.
-Vas a tener un hijo…Bella….
Bella sintió que las fuerzas la abandonaban.
-Un hijo del bastardo que me violó….
-Sí…pero también es tuyo..algo tuyo Bella. Algo que crece dentro de ti…que notaras y con el que crearas un vinculo extraordinario….debes olvidarte de cómo fue concebido…….y preguntarte para que ha sido creado…Estas sola Bella. Has tenido infinidad de hombres que han estado rondándote. Y ahora tu vientre se hinchará y parirás un ser que será completamente tuyo…..
Bella lloraba. Rosalie tenia argumentos de sobras para hablar de aquella manera. Ella no podia albergar hijos en su vientre.
-Llevas razón Rosalie. Criaremos a este niño.- Bella meció con sus manos su vientre que no estaba hinchado lo mas mínimo.- Las dos.
Rosalie sonrió a su amiga y ambas se abrazaron. Juntas afrontarían aquello….
……………………………………………………………………………………………………………………………..
5 años después……
Canadá…
-Prometí a mi padre que no volveria para enterrarlo Rose…..
Rosalie Hale caminó hacia ella y enlazó sus manos perfectas con las de ella.
-Debes ir al entierro de tu padre Bella. Debes superar tus miedos…
-No quiero volver…
-Debes hacerlo…
Las risas de Renesmee inundaron la sala; el marido de Rosalie; Emmet McArty, correteaba con ella, en el pasillo.
Bella se quedó mirando a su hija.
Gracias a Dios era una viva estampa de ella misma…aunque aquel cabello color cobrizo….seguramente lo habia heredado del engendro que la creó.
Bella no se acordaba de su rostro. En sus noches mas tormentosas; podia ver sus ojos verdes. Mirándola. Penetrándola con dolor, tan solo mirarla….
-Vamos, Renesmee. Debemos darle nuestro ultimo adiós al abuelo.
La niña se paró en seco y miró a su madre. Caminó hacia ella y le cogió la mano.
Salieron de aquella casa para reencontrarse con su destino…..
Continuará…
¿Chicas? ¿Qué? ¿Les gustó? Espero que si.
lunes, 6 de junio de 2011
Enemigo Natural 3
ENEMIGO NATURAL.
Hundió su boca en el triangulo de sus rizos y de un bocado arrancó algunos pelos de su vello intimo.
Ella se quejó y dió dos pasos hacia atrás, temblorosa.
Aquello complació mucho mas a Edward; que la agarró por los muslos y los abrió para tener mucho mas acceso a su intimidad.
Salvaje y poseído por el olor de su humedad pegó la boca al sexo de ella y apretó entre sus dientes la almendrita de su coño, rosada y brillante. Quiso apretar hasta arrancarla; pero cerró los ojos y babeó al tenerla entre sus labios.
Sacó la lengua y la paseó rápidamente por ella. Haciendo que la muchacha buscara apoyo en algo, para aguantar aquel placer….
………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Bella sintió el caliente músculo húmedo de la lengua del hombre, fraguar con su cuerpo aquella absoluta perversión.
Su lengua se precipitaba contra su clítoris una y otra vez y embestía con furia el centro de su intimidad con una clara posesividad.
Las manos de él, apresaron sus frágiles muslos, haciéndola jadear; también de dolor.
Atrapada por él. Apoyada en la pared de aquella habitación de pesadilla.
Las piernas le temblaban por todo aquello que aquel hombre le estaba haciendo sentir:
-Miedo.
-Dolor.
-Repugnancia….y placer.
Sentia como su mente, era independiente de su cuerpo; ya que éste comenzaba a gozar con las aberrantes caricias a las que se estaba viendo sometida por aquel individuo.
Al apretar con sus dientes fieros su chorreante clítoris. Edward quiso arrancarle aquella membrana y masticarla de puro gozo.
Aquella mujercita lo hacia sentirse jodidamente victorioso.
Paseó la lengua a través del canal húmedo de su coño y subió por sus rizos castaños hasta su vientre y costillas. Una vez allí recorrió con una velocidad de vértigo, los pezones de aquellas tetas. No demasiado grandes, pero tampoco demasiado pequeñas. Eran del tamaño ideal para albergar entre sus manos.
Tiró de ellos con fiereza y buscó la cresta llameante con sus dientes y lengua.
La sintió gemir y su ego creció hasta sentirse un Dios, un Dios de las cavernas y primitivo.
-Espera gatita. Ahora vuelvo.- Su propia orden, le hizo reir. ¿Dónde coño iba a marcharse? Estaba completamente maniatada y por mucho que quisiese menear su espectacular culo; no podría, se daría con los morros en el suelo al intentar dar un paso.
Agarró los pantalones del piso y quitó de sus presillas el cinturón de cuero negro.
Fue hacia ella y estuvo tentando de quitarle la suave cinta blanca de satén.
Ver sus ojos vidriosos y expectantes seria un dulce premio para sus alma de patán.
Utilizó la hebilla del pantalón como un demente.
Paseándola por su coño maldito.
Ella era perfecta. Edward suspiró.
Las preferencias eran claras.
Aquella putita, tenia que haberle costado a Jake un ojo de la cara. Porque entre sus fantasias, también se encontraba follarse a una mujer virgen. Y él ya estaba completamente seguro que aquella castaña lo sería.
Siseó entre dientes una maldición.
Su polla se habia movido sola y habia escupido liquido pre seminal: blanco, espeso y hambriento.
El frio objeto que sintió Bella en sus partes íntimas; la dejó sin convulsiones unos segundos.
Era frio. Un contraste preciso, después de la pira de llamas en la que se habia convertido su cuerpo.
No podia saber lo que era en realidad aquel objeto; pero sentía sus contornos redondos y algo que le pinchaba cada vez que lo hacia rodar.
¡Una hebilla de un cinturón!
La sensación de pánico; que se habia dormido entre sus jadeos involuntarios; despertó y sintió el duro cuero de repente atizar en su centro con fuerza.
-El dolor es necesario; para culminarlo con el placer. Gatita.- La voz de él sonaba ronca y contenida.- Pero no puedo mas. Te voy a tomar ahora mismo de pie y contra la pared.
Las manos de él, duras. Viajaron hasta su coño y arremetió con un dedo con brusquedad.
Bella dejó caer la cabeza hacia atrás y se dió con la pared en ella.
De pronto ya no era un dedo, la que la estaba hostigando; si no dos y a una velocidad hiriente, buscando rincones donde encontrar su punto g; hasta ahora inutilizado.
Lo encontró y sintió como la fina tela de satén que cubría sus labios se empapaba de su baba y aliento, al experimentar aquella sensación que la elevaba a alturas imposibles de describir.
Lo oyó reir.
Y volvió a sentir las manos de él entre sus senos, reparando así, que los dedos de su mano derecha estaba húmedos.
Con un movimiento brusco abrió sus piernas y las alzó sobre las caderas de él.
Sintió su pene fuerte; levemente inclinado sobre su pubis y apreció como su cuerpo necesitaba el duro falo del hombre para colmarla de placer.
Él gimió.
Ella notó su centro empaparse de nuevo ante tal sonido.
Se dio asco a ella misma y sus pezones se volvieron duros.
Sus pechos colmados parecieron llenarse más y la piel blanca de su cuerpo rogaba por una caricia de aquellas manos, que habían cincelado como un martillo de fuego su coño hasta hacerlo reventar de placer.
-Voy a rozar la punta de mi capullo contra tu rajita, preciosa. Tu pequeña y virgen rajita. Apuesto a que Jacob ha pagado mucho por ti. – Rió como un maldito.- Estoy tan inflamado que no me veo los cojones.- volvió a reir y carraspeó.- Mira….siénteme antes de follarte. Porque cuando te meta la polla en tu dulce coñito se te va a olvidar hasta respirar.
Bella notó la punta roma sobre sus clitoris y jadeó. Lo quería , quería aquello. Lo necesitaba.
Abierta de piernas, enganchada a un culo fantástico y con la polla dura e hiriente de él paseándose por su yaga. No necesitaba eso. Necesitaba más.
Él pareció escuchar sus pensamientos e embistió con fuerza aquella dura vara entre su vaina llameante y babosa.
Pero el dolor hizo acto de presencia. Ella gritó.
Él no se detuvo; tan solo embistió mas fuerte. Abriéndose paso. Ignorando los gritos amortiguados por ella misma y la banda que cubría su boca.
El cuchillo caliente de su verga la hería y la consumía.
“Tu primera vez, con un repugnante desconocido que te trata como una puta e ignora tu dolor; Bella. Esa ha sido tu vida. ¿De qué te asombras”?
Se dejó hacer y odió al hombre con todas sus fuerzas.
Odió sus jadeos.
Sus manos.
Su piel pegada a la de ella; sudorosa y correosa.
Notó como la verga se convulsionaba dentro de ella y él emitía un grito fiero, animal, ronco.
Deshechó automáticamente la palabra sensual…..
…..aunque lo era.
Edward abrazó con fuerza y la llevó caminando hacia la cama; sin abandonar ni por un segundo su vaina de ella; llena de semen.
Bella sintió las frias sabanas de raso en su espalda y trasero.
Él la dejó vacia de su miembro y oyó sus pasos.
Seguidamente el sonido de la ducha y la presencia del hombre delante de ella.
-Quiero ducharte gatita. Estas empapada. Tu sangre de virgencita y mi semen; te han ensuciado el coñito ese, tan estrecho y dulce. Ven. Te voy a quitar las cintas de los tobillos y las manos. ¿ok? El juego se ha acabado. Ahora quiero que me tomes tú. Que me acaricies, necesito mi polla en tu boca como el respirar. Ha sido fantástico gatita. ¿Tú no quieres mas? ¿O el pago era solo por una primera ronda?
Bella sintió sus ojos arder de nuevo; pero esperó a que él desligara sus manos y sus pies.
Los desligó acariciando con suaves toques aquel contacto.
Unos fuertes golpes en la puerta hicieron que su corazón cabalgara como un loco.
Rezó para que aquella pesadilla acabase.
-No te muevas.- le dijo él. Ahora vuelvo.- Le acarició el rostro con su mano fría y oyó sus pasos abandonando la habitación.
Bella tiró de la banda que cubría sus ojos y con las manos temblorosas buscó algo que ponerse: Un albornoz, un camisón …algo.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Edward cubrió su cuerpo con una bata color borgoña.
Se ató firmemente el cinturón y abrió la puerta con brusquedad siseando maldiciones entre dientes.
-¿Señor Cullen?
Edward parpadeó un par de veces.
Parada en el umbral de la puerta, habia una mujer que a leguas se veía que tenia ganas de guerra.
¿Otra guarra?
-Soy …..- ella bajó sus gafas de pasta sin cristales hasta la punta de la nariz y sonrió paseando lentamente su lengua por el labio superior.- …Su regalo.
Edward se quedó estático y le cerró a la prostituta la puerta en las narices.
Buscó a la muchacha que habia poseído como un cavernícola por la habitación, el lavabo ….su vista se clavó en la puerta del pequeño balcón que daba al exterior. Estaba abierta.
Corrió hacia ella y buscó a la castaña con desesperación.
No habia nadie. La muchacha habia desaparecido…..desnuda…
Continuará…..
Hundió su boca en el triangulo de sus rizos y de un bocado arrancó algunos pelos de su vello intimo.
Ella se quejó y dió dos pasos hacia atrás, temblorosa.
Aquello complació mucho mas a Edward; que la agarró por los muslos y los abrió para tener mucho mas acceso a su intimidad.
Salvaje y poseído por el olor de su humedad pegó la boca al sexo de ella y apretó entre sus dientes la almendrita de su coño, rosada y brillante. Quiso apretar hasta arrancarla; pero cerró los ojos y babeó al tenerla entre sus labios.
Sacó la lengua y la paseó rápidamente por ella. Haciendo que la muchacha buscara apoyo en algo, para aguantar aquel placer….
………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Bella sintió el caliente músculo húmedo de la lengua del hombre, fraguar con su cuerpo aquella absoluta perversión.
Su lengua se precipitaba contra su clítoris una y otra vez y embestía con furia el centro de su intimidad con una clara posesividad.
Las manos de él, apresaron sus frágiles muslos, haciéndola jadear; también de dolor.
Atrapada por él. Apoyada en la pared de aquella habitación de pesadilla.
Las piernas le temblaban por todo aquello que aquel hombre le estaba haciendo sentir:
-Miedo.
-Dolor.
-Repugnancia….y placer.
Sentia como su mente, era independiente de su cuerpo; ya que éste comenzaba a gozar con las aberrantes caricias a las que se estaba viendo sometida por aquel individuo.
Al apretar con sus dientes fieros su chorreante clítoris. Edward quiso arrancarle aquella membrana y masticarla de puro gozo.
Aquella mujercita lo hacia sentirse jodidamente victorioso.
Paseó la lengua a través del canal húmedo de su coño y subió por sus rizos castaños hasta su vientre y costillas. Una vez allí recorrió con una velocidad de vértigo, los pezones de aquellas tetas. No demasiado grandes, pero tampoco demasiado pequeñas. Eran del tamaño ideal para albergar entre sus manos.
Tiró de ellos con fiereza y buscó la cresta llameante con sus dientes y lengua.
La sintió gemir y su ego creció hasta sentirse un Dios, un Dios de las cavernas y primitivo.
-Espera gatita. Ahora vuelvo.- Su propia orden, le hizo reir. ¿Dónde coño iba a marcharse? Estaba completamente maniatada y por mucho que quisiese menear su espectacular culo; no podría, se daría con los morros en el suelo al intentar dar un paso.
Agarró los pantalones del piso y quitó de sus presillas el cinturón de cuero negro.
Fue hacia ella y estuvo tentando de quitarle la suave cinta blanca de satén.
Ver sus ojos vidriosos y expectantes seria un dulce premio para sus alma de patán.
Utilizó la hebilla del pantalón como un demente.
Paseándola por su coño maldito.
Ella era perfecta. Edward suspiró.
Las preferencias eran claras.
Aquella putita, tenia que haberle costado a Jake un ojo de la cara. Porque entre sus fantasias, también se encontraba follarse a una mujer virgen. Y él ya estaba completamente seguro que aquella castaña lo sería.
Siseó entre dientes una maldición.
Su polla se habia movido sola y habia escupido liquido pre seminal: blanco, espeso y hambriento.
El frio objeto que sintió Bella en sus partes íntimas; la dejó sin convulsiones unos segundos.
Era frio. Un contraste preciso, después de la pira de llamas en la que se habia convertido su cuerpo.
No podia saber lo que era en realidad aquel objeto; pero sentía sus contornos redondos y algo que le pinchaba cada vez que lo hacia rodar.
¡Una hebilla de un cinturón!
La sensación de pánico; que se habia dormido entre sus jadeos involuntarios; despertó y sintió el duro cuero de repente atizar en su centro con fuerza.
-El dolor es necesario; para culminarlo con el placer. Gatita.- La voz de él sonaba ronca y contenida.- Pero no puedo mas. Te voy a tomar ahora mismo de pie y contra la pared.
Las manos de él, duras. Viajaron hasta su coño y arremetió con un dedo con brusquedad.
Bella dejó caer la cabeza hacia atrás y se dió con la pared en ella.
De pronto ya no era un dedo, la que la estaba hostigando; si no dos y a una velocidad hiriente, buscando rincones donde encontrar su punto g; hasta ahora inutilizado.
Lo encontró y sintió como la fina tela de satén que cubría sus labios se empapaba de su baba y aliento, al experimentar aquella sensación que la elevaba a alturas imposibles de describir.
Lo oyó reir.
Y volvió a sentir las manos de él entre sus senos, reparando así, que los dedos de su mano derecha estaba húmedos.
Con un movimiento brusco abrió sus piernas y las alzó sobre las caderas de él.
Sintió su pene fuerte; levemente inclinado sobre su pubis y apreció como su cuerpo necesitaba el duro falo del hombre para colmarla de placer.
Él gimió.
Ella notó su centro empaparse de nuevo ante tal sonido.
Se dio asco a ella misma y sus pezones se volvieron duros.
Sus pechos colmados parecieron llenarse más y la piel blanca de su cuerpo rogaba por una caricia de aquellas manos, que habían cincelado como un martillo de fuego su coño hasta hacerlo reventar de placer.
-Voy a rozar la punta de mi capullo contra tu rajita, preciosa. Tu pequeña y virgen rajita. Apuesto a que Jacob ha pagado mucho por ti. – Rió como un maldito.- Estoy tan inflamado que no me veo los cojones.- volvió a reir y carraspeó.- Mira….siénteme antes de follarte. Porque cuando te meta la polla en tu dulce coñito se te va a olvidar hasta respirar.
Bella notó la punta roma sobre sus clitoris y jadeó. Lo quería , quería aquello. Lo necesitaba.
Abierta de piernas, enganchada a un culo fantástico y con la polla dura e hiriente de él paseándose por su yaga. No necesitaba eso. Necesitaba más.
Él pareció escuchar sus pensamientos e embistió con fuerza aquella dura vara entre su vaina llameante y babosa.
Pero el dolor hizo acto de presencia. Ella gritó.
Él no se detuvo; tan solo embistió mas fuerte. Abriéndose paso. Ignorando los gritos amortiguados por ella misma y la banda que cubría su boca.
El cuchillo caliente de su verga la hería y la consumía.
“Tu primera vez, con un repugnante desconocido que te trata como una puta e ignora tu dolor; Bella. Esa ha sido tu vida. ¿De qué te asombras”?
Se dejó hacer y odió al hombre con todas sus fuerzas.
Odió sus jadeos.
Sus manos.
Su piel pegada a la de ella; sudorosa y correosa.
Notó como la verga se convulsionaba dentro de ella y él emitía un grito fiero, animal, ronco.
Deshechó automáticamente la palabra sensual…..
…..aunque lo era.
Edward abrazó con fuerza y la llevó caminando hacia la cama; sin abandonar ni por un segundo su vaina de ella; llena de semen.
Bella sintió las frias sabanas de raso en su espalda y trasero.
Él la dejó vacia de su miembro y oyó sus pasos.
Seguidamente el sonido de la ducha y la presencia del hombre delante de ella.
-Quiero ducharte gatita. Estas empapada. Tu sangre de virgencita y mi semen; te han ensuciado el coñito ese, tan estrecho y dulce. Ven. Te voy a quitar las cintas de los tobillos y las manos. ¿ok? El juego se ha acabado. Ahora quiero que me tomes tú. Que me acaricies, necesito mi polla en tu boca como el respirar. Ha sido fantástico gatita. ¿Tú no quieres mas? ¿O el pago era solo por una primera ronda?
Bella sintió sus ojos arder de nuevo; pero esperó a que él desligara sus manos y sus pies.
Los desligó acariciando con suaves toques aquel contacto.
Unos fuertes golpes en la puerta hicieron que su corazón cabalgara como un loco.
Rezó para que aquella pesadilla acabase.
-No te muevas.- le dijo él. Ahora vuelvo.- Le acarició el rostro con su mano fría y oyó sus pasos abandonando la habitación.
Bella tiró de la banda que cubría sus ojos y con las manos temblorosas buscó algo que ponerse: Un albornoz, un camisón …algo.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Edward cubrió su cuerpo con una bata color borgoña.
Se ató firmemente el cinturón y abrió la puerta con brusquedad siseando maldiciones entre dientes.
-¿Señor Cullen?
Edward parpadeó un par de veces.
Parada en el umbral de la puerta, habia una mujer que a leguas se veía que tenia ganas de guerra.
¿Otra guarra?
-Soy …..- ella bajó sus gafas de pasta sin cristales hasta la punta de la nariz y sonrió paseando lentamente su lengua por el labio superior.- …Su regalo.
Edward se quedó estático y le cerró a la prostituta la puerta en las narices.
Buscó a la muchacha que habia poseído como un cavernícola por la habitación, el lavabo ….su vista se clavó en la puerta del pequeño balcón que daba al exterior. Estaba abierta.
Corrió hacia ella y buscó a la castaña con desesperación.
No habia nadie. La muchacha habia desaparecido…..desnuda…
Continuará…..
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