Enemigo Natural.
Edward pensó en su hija…sería tan fácil decir que había tenido una hija y que todo lo que ahora su padre creía de Isabella, era de él…la maldita jugada de Charlie, salió bien para los Cullen finalmente. Pero no podía hacerle aquello a Bella. Ya era suficiente con el daño que le hizo en un principio, tratándola como lo hizo, sirviéndose de ella como si hubiera sido una vulgar mujerzuela…y esta noche, después de haber rozado su cuerpo con el de ella y haber sentido el poder de su lengua sobre la de él, no le quedaban dudas que lucharía por poseerla en todos los sentidos y luego….ya manejaría aquel infierno sin que ninguna llama amenazara por quemarla. A ella o a su hija.
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Capitulo 12
Edward abrió con sigilo la puerta de su dormitorio. El calor le inundaba las mejillas por todo lo acontecido y una tensión le oprimía los pantalones desgarrando de nuevo la piel suave y oscura de su prepúcio. Llevaba a Bella marcada a fuego en aquella parte orgullosa de su anatomía.
Avanzó lentamente hacia el cuerpo aovillado de Tanya sobre las sábanas blancas. No pudo reprimir una mueca al llegar a sus fosas nasales, el repugnante olor a alcohol mezclado con suciedad y vómitos.
Se aventuró a mirar al otro lado de la cama y vió el orinal pleno de restos de sacudidas estomacales de la que era su esposa.
Se sentó al borde de la cama y llevó las manos a su cabello desordenado. Aquello era un homicidio con predeterminación. Tanya se estaba destruyendo a ella misma y sus padres y él mismo le daban las armas indicadas. Sentía lastima por ella y se maldijo interiormente por ser tan patán y egoísta.
Pero Tanya nunca había sido como él , pensó. En cambio sus padres sabían a ciencia cierta como era aquella muchacha de suaves ondas color fresa…..podía ser fácilmente manipulada y por supuesto comprada.
Giró el rostro para contemplarla y le dieron ganas de llorar. A pesar de ser una mujer joven se estaba machacando de tal manera el hígado, que la carne de su piel se asemejaba a una cartulina que comenzaba a agrietarse y sus labios fruncidos tenían las primeras arrugas de tensión sobre ellos.
Acarició con un dedo su pómulo y ella se movió un poco…solo un poco, haciendo que su aliento rebotara en su rostro; fétido y repugnante.
Debería ser lo suficientemente hombre, ir a casa de su cuñada; aquella que deseaba con todas las células de su cuerpo…aquella que le había dado una hija….aquella que había violado pensando que era una muchacha virgen comprada para darle el mas delicioso de los placeres….y entregarle a su Tanya . Rogarle que se marcharan de allí, que sus vidas peligraban seriamente, que sus padres eran unas personas sin sentimientos, que no dudarían en pasar encima de quien fuese o de lo que fuese para alcanzar sus objetivos…incluso la muerte.
Masculló con rabia e intentó despertar a Tanya…no pudo hacerlo. Caminó hacia la salida de aquella habitación que una vez se inundó de gemidos. Pero era tan lejano aquel cántico.
En los primeros meses de su matrimonio había intentado tocarla sin recordar a Bella, pero sólo imaginando que eran aquellos pechos blancos los que tocaba y aquella boca tibia y jugosa la que besaba podía sentirse erguido y caliente para poder penetrarla de manera óptima.
Poco mas tarde ,ella comenzó a desinteresarse por la pasión, siendo esta nula , al tratar de tener relaciones solamente los días fértiles que ella tenía al mes.
Y el tiempo no hinchó su vientre; nunca lo haría. Ella no podía ser madre…de ninguna de las maneras…seguro todo un plan taimado por la cruel mentalidad de Charlie Swan, quien había entregado a su hija como un carnero a los lobos….sabiendo que iban a destrozarla mas pronto que tarde.
Una vez en la habitación de invitados ,Edward se deshizo de sus ropas y observó como su verga continuaba hinchada y amoratada por su corona. Pese a ver a su esposa en aquella situación, él seguía desesperado por albergarse en el interior de aquella mujer de mirada ardiente y labios de fuego.
Abrió la puerta del pequeño aseo y caminó hacia la bañera para relajarse.
Giró la manecilla del agua caliente y la mezcló con fría abriendo la cortina de una manera seca. Cerró los ojos antes que la lluvia de agua potable lo invadiera, intentando pensar en qué hacer con Bella y su hija.
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Era tarde; pero Rosalie había instado a Emmet que avanzara hacia el lecho antes que ella. Nerviosa, sentada en el amplio sofá color crudo, absorbía con lenta necesidad el humo del tabaco rubio que había comprado aquella tarde . Sin saber que hacer con las manos, miró de nuevo los cigarrillos que contenía el paquete de tabaco. Quedaban diez cigarrillos, en dos horas se había fumado la mitad del paquete por no devorarse las uñas, que mantenía perfectas.
Al oír la cerradura, pegó un salto y avanzó hacia la figura que entraba como un ladrón en la oscuridad.
-Bella.- susurró.
Vió como su amiga se quitaba los tacones y avanzaba hacia ella con una sonrisa en el rostro.
-No hay necesidad que me esperes levantada, “ mamá”.- Bella le besó una mejilla y Rosalie se mantuvo impávida mirándola. Había algo en ella nuevo. El rubor teñía sus mejillas y su aliento bordeaba la mezcla dulce del vermouth o el vino.
-No me fio de los Cullen.- sentenció Rosalie.
Bella miró a su amiga con una ceja alzada y aferró una de sus manos. La que estaba libre de tabaco.
Caminó con ella hacia el sofá y miró sus ojos negros con escrutinio casi infantil.
-Eso ya me lo ha dicho el abogado de papá, Rosalie…- dijo Bella sin pestañear.
-No me gustan…hay algo en ellos que me eriza los pelos de la nuca…. ¡Haz lo que tengas que hacer y larguémonos de aquí, Bella! Siento que si nos mantenemos dentro de esta casa mucho mas tiempo alguien va a acabar dañado.
Bella frunció el ceño.
-¿Emmet y tú….han discutido….es eso?
-No.- Rosalie absorbió fuertemente el contenido de su cigarrillo y martilleó con fuerza dentro de un cenicero de cristal.- Sé que sientes algo por tu cuñado…Bella.
Bella bajó la mirada sin avergonzarse. Tan sólo quería pensar un segundo. Dar una réplica que se ajustara a el reclamo que le estaba haciendo su amiga. No podía mentirle, porque quizás diciéndolo en voz alta, ella misma se daría cuenta de hasta que punto la había llenado de sensaciones nuevas aquel hombre. No quiso rememorar lo ocurrido en la cena, pero la imagen le inundó los sentidos y la crema caliente que se fabricaba dentro de ella, fluyó como miel sobre algo tibio.
Alzó sus ojos, para encontrarse con la profunda mirada de Rosalie, quien permanecía apenas sin respirar, esperando una contestación.
-¿Cómo lo has sabido….lo de él…?.- preguntó, intentando sonar fría.
-No sabes como agradezco que no me lo niegues Bella. Te conozco, sé tu manera de proceder…he sido testigo de cada mirada a los hombres que han entrado en tu vida sin pena ni gloria. Pero ese hombre….lo miras como si fuera un pedazo de carne, Bella. ¡Dios mio! Si pudieses mirarte en un espejo cuando lo tienes delante. Rezumas sexualidad por todos los poros de tu piel. Te paseas la lengua por los labios, relamiendo cada postura suya, un movimiento de manos, una sonrisa casual o una mirada insignificante. Tu cuerpo trasmite ese tipo de deseo carnal que a muchas avergonzarían y a otras les sabría a pura gloria.
Bella, tragó en seco. Todo lo que apuntaba Rosalie era cierto, tan cierto como que rememorar el roce de aquel pene duro como una piedra entre sus bragas de seda la ponía tan ardiente como una perra en celo.
-¿Y tú quien dirías que soy? ¿La que se avergüenza o la que se relame de pura gloria?.- Enunció ella, buscando su voz entre tanto ardor.
-Estas enterrada en el fango del deseo, Bella. No he conocido hombre que te haya hecho sentir así. Y me da miedo, no por que sea el marido de tu hermana, es algo peor, algo mas turbulento y sucio. Esa gente, los Cullen, son hienas obsesivas por el poder…y después de lo que hizo tu padre, creo que intentan abalanzarse sobre ti para devorarte.
-Los Cullen no me dan miedo. Puedo manejarlos. Sabes positivamente que no temo a nadie…
-Eso no es cierto.- La voz de Rosalie, sonó ronca y maldita.
Bella apartó la mirada y sintió como su cuerpo se encendía a cada paso un poco más. Ella sabía muy bien a que se refería su amiga. A ”ÉL”, a el padre de su hija.
-No seas mala amiga Rosalie. Eso ha sido un golpe bajo.- le murmuró.- Si, Edward Cullen me hace sentir que estoy viva. Viva como nunca lo he estado….lo imagino de mil maneras diferentes Rosalie, imagino su poderoso falo y como me embiste sin ningún cuidado. Fuerte y duro,ímordisqueando mis pezones hasta hacerme daño, mientras con una de sus manos me resolla el clítoris y lo pellizca hasta hacerme correr…¿Eso es lo que quieres escuchar? Si, maldita sea…si. Lo deseo con cada fibra de mi ser ; como no he deseado a nadie. Quiero me haga suya de manera violenta, sin miramientos, por todos los lugares de mi cuerpo. Me es indiferente, porque sé que no voy a gritar..voy a gemir Rosalie, voy a gimotear como una puta gata; abriendo mis piernas para gozar mas.
Rosalie notó que le quemaba el rostro y se levantó lentamente sin separar la mirada de su amiga. Se paseó una mano por la frente y pasó la lengua por sus labios resecos. Necesitaba a Emmet. Bella la había excitado, aquella manera de enunciar todo lo que ella quería de Edward Cullen, la había hecho enardecerse y perderse en aquellas travesuras maduras que ella le relataba.
Corrió escaleras arriba para buscar a Emmet entre las sábanas.
Vió como el hombre alzó la cabeza al sentir su presencia en la habitación, se frotó los ojos y sonrió a su amada con gesto tierno, palmeando la cama, invitándola a dormir con él.
-¿Qué hora es?.- preguntó él adormecido.
Ella no dijo nada, caminó hacia el lecho buscando los pliegues de su ropa para arrancársela; porque el roce de cada prenda ardía en su piel.
-¿Rosalie?.- Emmet abrió los ojos; más que sorprendido.
-Quiero que me folles Emmet….te necesito.
El hombre sonrió de manera maliciosa a su hembra, mientras se deshacía de la escasa ropa con la que dormía. Fue a buscara entre rugidos roncos de ardor, haciendo trizas toda la ropa que encontraba a su paso.
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Bella miraba las escaleras por donde Rosalie había salido disparada. Sonrió hacia sus adentros y mordió su labio inferior como una niña malvada.
Aquellas palabras habían surtido efecto en el cuerpo de su amiga…
…se levantó de aquel sofá cálido y caminó hacia las escaleras en dirección a su cuarto. Pasó con sigilo delante de la habitación que ocupaban Rosalie y Emmet y pudo oír a la perfección el estrepitoso choque de las carnes, los gemidos ahuecados en el silencio y dulce ronroneo del colchón ; una delicia que hizo que se le inundara la boca de saliva. Aquello no era lo que ansiaba de Edward. Anhelaba mucho más.
Quería tenerlo tendido y vendado; con las muñecas y los tobillos atados con una fina y ardiente cinta roja, con su dura polla erecta, muy erecta.
La engulliría dentro de su boca; toda entera. Tomándola sin descanso, arriba y abajo, retrocediendo aquel pellejo maravilloso que escondía el más bello de los monolitos. Saborearía sus testículos; después de haber desprovisto aquella pelvis de vello alguno y los ladearía con su lengua de un lado a otro absorbiendo, chupando y casi, casi mordiendo.
Luego iría mas atrás; justo en aquel lugar donde no había nada. Donde el trasero dejaba de tener dos partes y se juntaba. Esa zona erótica, la tantearía con la lengua, como una loca….apretando esta vez con sus manos los testículos y masajeando aquella polla dura y anhelante.
Se sumergió en su habitación con el firme deseo de masturbase pensando en Edward, sería suficiente aquella noche; aunque sabía que mas adelante ese no iba a ser su único consuelo…lo tendría a él, entre sus piernas, con la polla en su carne apretada, exprimiendo aquel miembro y sacando de él todos sus jugos hasta que no quedara ni una sola gota.
Se abrió de piernas sobre el colchón, desnuda por completo ahora, y comenzó a masajear su clítoris; imaginando que era Edward quien lo hacía…ansió escuchar su voz y una idea alocada cruzó su mente. Buscó su mobil y lo aparcó a un lado suyo mientras se envolvía de nuevo en la espirar de deseo. Removiendo, urgiendo y gozando…. cuando sintió que su nudo de placer estaba próximo a estallar, marcó los números automáticamente. Edward no sabría que era ella, tenia el modo del móbil en “desconocido” y solo tendría que escuchar su voz….cuando ella se corriera como una desesperada.
-¿Si?.- su voz la hizo caer en picado y sentir el infierno de la pasión.
-E…d….w…a…r….d….-gimoteó en un susurro, mientras volaba y sentía la voz de él, palpitar en su coño; como si estuviese allí mismo.
Jadeó y miró el móbil con los ojos vidriosos. Sonrió dichosa y se dispuso a colgar.
-¿Bella?.- la voz de él, sonó tan trémula como la de ella momentos antes y fue entonces cuando se dio cuenta que el juego había comenzado…
Continuará.
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
lunes, 6 de febrero de 2012
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hola rosi buenisimo cap ya quiero que esten juntos va a ser una bomba jejeje buenisimaaa la trama se va a poner re buenisima te felicito me encanto te mando besos
ResponderEliminarbye XD
florima
holaa Rositaa!!! bueno el que juega con fuego se quemaa jajaj!!!! estos dos estan locos de deseo el uno por el otroo yy tambien hay otro sentimiento pero por ahora su pasionn esta a flotee!! mm los padres de edward son lo peor y el deberia decirle a bella la verdad antes que ellos se impliquen mas y despues destruyan a bella por que edward aparte tiene que pensar en su hhija ..!! me encanto el capiI!!! buen inico de semanaa!! besotes!!!
ResponderEliminarHola CARIÑO ,me encantooooooo este capitulo y valla cuando estos dos esten juntos arderan de lo calientes que estan uno por el otro...Besos....
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