Isabella caminaba lentamente, ensimismada, por la calle.
Durante las tres semanas anteriores, Phill la había llevado de excursión a varios lugares de nterés. Habían ido al museo de cera. A Isabella había quedado fascinada por la semejanza que tenían las figuras de cera con los personajes reales y repelida ante la cámara de los horrores que reflejaba horripilantes episodios de algunas batallas.
Phill la había llevado a la catedral de St. Paul, que tenía cien años de antigüedad. La cúpula era impresionante, la nave de una belleza exquisita.
Era allí, en ese magnífico edificio donde todos los reyes y reinas de Inglaterra habían sido coronados.
Habían ido a visitar la Torre de Londres, donde habían sido ejecutadas dos de las esposas del rey Enrique VIII, y Sir Thomas More y William Penn.
Isabella había temblado al imaginarse arrestada dentro de la Torre de Londres aguardando su ejecución. Había imaginado el miedo de estar arrodillada en la horca, esperando caer el hacha.
Habían ido sitios muy interesantes pero todo el tiempo había deseado que fuese Masen el que caminara a su lado, mostrándole los lugares.
Londres era una ciudad asombrosa, completamente diferente del tranquilo pueblo donde había pasado la mayor parte de su vida. Llena de actividad y bullicio –los sonidos incesantes de ruedas y cascos de caballos sobre el pavimento, las campanas de los panaderos, los gritos de los
vendedores ambulantes, que vendían de todo, huevos, cuchillos, muñecas, veneno para ratas, libros etc.-. Los niños de la calle estaban por todos los sitios, transportando paquetes, sujetando los caballos a elegantes caballeros, yendo a buscar carruajes o haciendo rodar ruedas de carreta
en la calle siempre con la esperanza de ganarse algún penique.
Hizo una pausa para mirar uno de los escaparates. Le parecía extraño estar sola, sin Phill acompañándola silenciosamente. Había salido para efectuar un encargo, y aprovechó esa oportunidad para salir sola. Sin duda Phill estaría furioso con ella cuando regresara al hotel, pero no había ido muy lejos y no planeaba alejarse demasiado.
Inclinó su cabeza hacia un lado, admirando uno de los sombreros exhibidos en el escaparate de la sombrerería. Era muy lindo, hecho de paja, adornado con flores de diversos colores,ribeteado con una cinta de color lavanda.
No necesitaba otro sombrero; había comprado varios en las últimas semanas.
Pero quería éste, y no había ninguna razón por la que no pudiera tenerlo.
Edward le había dado carta blanca para comprar cualquier cosa que deseara.
Estaba a punto de entrar en la tienda cuando vio a Jacob Black avanzando por la calle hacia ella. Las mujeres de ambos lados de la calle se detenían a mirarle mientras pasaba y no podía culparlas por ello. Mayores y jóvenes por igual le observaron mientras caminaba hacia ella.
Presentaba una estampa realmente elegante con su abrigo de color verde y pantalones color ante. El sol formaba algunos reflejos sobre su pelo, haciéndolo parecer muy atractivo y varonil.
-"Isabella!" exclamó, cogiendo sus manos entre las suyas. -"Dichosos los ojos. Qué bella estas". Le sonrió, con ojos brillantes. -"Llevas un bonito vestido".
Ella se sonrojó con placer, mientras él la miraba con admirado atrevimiento. -"Gracias, Jacob. Yo también me alegro de verte".
Miró hacia el escaparate.-“¿Ves alguno que te guste?”.
Isabella asintió. "Aquél" dijo, señalándolo. -"El de paja con los ribetes y las flores. Es muy lindo".
-"Pues entonces deberías tenerlo”. Le sonrió mientras le ofrecía su brazo.
-"En realidad no necesito otro sombrero" dijo, pero no protestó cuando la condujo al el interior de la tienda.
Jacob cogió el sombrero del escaparate, y se quedó a su lado cruzado de brazos mientras ella se lo probaba.
La tendera, una mujer con mucho busto y cara rojiza, resplandecía ante la perspectiva de una nueva venta, mientras Isabella se miraba en el espejo.
-"Es perfecto, señora. Importado de Francia". La tendera miró a Jacob, e Isabella pensó que la mujer creía que era su marido. –“¿Le sienta de maravilla a la señora, no cree usted?”.
-"Ciertamente" dijo Jacob. -"Nos lo llevamos”.
Isabella miró su reflejo en el espejo, y negó con la cabeza. -"No, Jacob".
-"Quiero comprártelo" dijo, e ignorando sus protestas, pagó el sombrero, insistiendo en que se lo llevara puesto.
Contenta, Isabella se ató las cintas bajo su barbilla.
-"Vamos" dijo Jacob, tomándola del brazo. -"Vamos a tomar un té, para que todo el mundo pueda ver lo bonita que te ves con tu nuevo sombrero".
Isabella negó con la cabeza. -"De verdad, me gustaría mucho, pero no puedo".
-"Claro que puedes".
-"Tengo que volver a casa”. Miró hacia el sol poniente.Edward se despertaría pronto y esperaría que estuviera allí. -"Masen estará... "
-“¿Masen estará qué?”.
-"Esperándome".
-"Déjale que espere, Isabella. Tener uno poco de celos es bueno para un hombre".
-“¿Tu crees?”. Preguntó dudosamente.
-"Una sola taza de té" urgió. –“¿Qué mal puede hacer?”.
-"No puedo Jacob. Por favor, debo irme".
-“¿Qué ha hecho contigo Isabella?” preguntó Black con voz preocupada. -"Eres su esposa, no su esclava. Tienes derecho a una vida propia, a amigos propios”.
-"Tu no lo entiendes"
-"Esperaba ser algo mas que un amigo para ti, Isabella" dijo Jacob quedamente. -"Pero ahora eso es imposible".
-“Jacob, no debes decirme estas cosas. No es correcto".
-"Lo sé y lo siento. Pero no puedo evitar sentir lo que siento". Sujeto su mano, deslizando su pulgar sobre sus nudillos. -"Por favor no me niegues el placer de estar unos pocos minutos en tu compañía".
Supo que debería rechazarlo, supo que Edward estaría enojado si se enteraba, pero no podría ignorar la súplica en los ojos de Black, ni ignorar su oferta de amistad.
-“Esta bien" dijo. -"Pero debo estar de regreso al hotel antes de que oscurezca".
-"Lo estarás te lo prometo" dijo Jacob.
Pasaron una hora agradable hablando de cosas triviales. Le contó a Jacob sus excursiones por la ciudad; Él le habló del nuevo carruaje que había comprado, junto con un par de bellos caballos grises para arrastrarlo.
Sintiéndose feliz y relajada en su presencia, Isabella se olvidó de la hora, hasta que se dio cuenta de que el sol ya se había puesto.
-"Es muy tarde" exclamó.
-"Te llevaré de regreso al hotel".
-“¡No! Adiós, Jacob. Gracias por el sombrero, y por el té". Poniéndose rápidamente en pie, agarró su bolso y salió del café.
Su corazón golpeaba aceleradamente y su frente estaba perlada de sudor, cuándo llegó al hotel. Forzándose a tomar un profundo aliento para tranquilizarse abrió la puerta de su dormitorio y entró.
Edward estaba de pie en la ventana, mirando hacia afuera. Se dio la vuelta mientras ella cerraba la puerta. Su mirada la recorrió de la cabeza a los pies.
-"Siento mucho haberme retrasado" dijo Isabella. Dejando su bolso sobre una silla, alisó su falda y se quitó los guantes. –“¿Dónde está Phill? Me gustaría pedirle algo de cenar".
-"He hecho el encargo por ti".
-“¿Oh?” Cruzó sus manos para calmar su temblor. -"Gracias".
-“¿Dónde has estado?”
-"He ido de compras... Me he comprado un sombrero nuevo. ¿Te gusta?”.
Asintió, su oscura mirada concentrada en su cara.
-"Creo que me refrescaré un poco”.
-"No me digas mentiras, Isabella".
Ella tragó saliva, sus dedos apretaron los pliegues de su falda. -¿Mentiras, mi señor?”.
-"Has estado con Black de nuevo".
No había forma de negarlo. -"Sí. Tomamos el té juntos".
-“¿Dónde?”.
Él la observaba fijamente, sus ojos ambarinos se estaban tornando oscuros y sin parpadear. Su frialdad la intimidaba.
-"En un salón de té calle abajo. Frente a la sombrerería".
Sus ojos se estrecharon furiosamente mientras cruzaba el cuarto hasta ella, tan cerca que podía sentir el calor de su aliento. –“¿Te compró él el sombrero?”.
Tragó, el miedo agarrotándole la garganta. -"¿Por... Por qué me dices eso?”.
-"Su perfume está en el sombrero, en tus manos. ¿Te lo compró, Isabella?”.
-"Me vio admirándolo en el escaparate y lo compró para mí. Yo no quería pero él insistió”.
Un músculo se movió en su mandíbula. Había pasado la tarde con Black. Solos.
-"No pasó nada" dijo Isabella. Posó su mano sobre su brazo para aplacarle. -"Tomamos té, eso es todo. Siento no haber estaba aquí cuando te despertaste. Por favor perdóname".
Él se volvió de espaldas, no queriendo que viera los celos que carcomían su alma. -"No hay nada que perdonar. No estas prisionera aquí, Isabella. Es injusto por mi parte esperar que estés encerrada hasta el anochecer".
-"Oh, Edward". Se acercó a él. Rodeando con los brazos su cintura, y recostando su mejilla contra su espalda, deseando poder aliviar el daño que le había causado.
-"Lo siento" dijo Edward rígidamente.
-"No hay nada por lo que debas disculparte”.
-"Quisiera matarle" dijo bruscamente. -"Estoy celoso de cada hora, cada minuto, que puedas pasar con cualquier otro hombre".
-"No hay nada por lo que debas estar celoso. Jacob es simplemente un amigo, nada más. Y eso es lo que será toda mi vida".
-"Lo sé". Masen aspiró profundamente y soltó el aire en un suspiro largo, lento. -"Nunca había estado enamorado antes" dijo, como si confesara un terrible secreto. -"Miró a Black y veo lo que yo podría ser si no hubiera deseado a Tanya. ¿De qué vale vivir durante doscientos años si uno tiene que vivir solo?”.
Una de sus manos cubrió la suya, su pulgar rozando suavemente su dorso.
-"Cuando fui joven, tuve sueños de gloria. Era el mejor del lugar. Tenía un nombre que los hombres respetaban y temían. Tenía tierras y riquezas, podía tener todas las mujeres que deseaba. Podría haber tenido una buena vida, una esposa e hijos. Pero lo arrojé todo por la borda por perseguir a una mujer que parecía un ángel y resulto ser el diablo".
-"Lo siento tanto, Edward". Le beso el hueco en medio de su espalda. -"Pero te lo dije antes, y lo diré otra vez. Me alegro de que seas un vampiro. Si no hubieses encontrado a Tanya, habrías muerto hace años y nunca te habría conocido".
Le rodeó y le enfrentó de cara, -"Te amo, mi señor marido" le dijo fervientemente. -"Me alegro de que me compraras a mi padre. Me has dado una maravillosa educación, ayudado a mi madre y a mis hermanas muchos mas de lo que hizo mi padre. –“Te amo" le dijo de nuevo. -"No hay
nadie más, solo tú".
Con un suspiro, él la atrajo a sus brazos. -"No tienes ni idea de cuánto significas para mi,Isabella" se quejó, -"Y me temo que no tengo suficientes palabras para explicártelo. Perdóname por mis celos. No tengo ninguna excusa excepto que nunca he amado antes a nadie".
Estaba de puntillas, queriendo besarlo, reconfortarlo, pero se apartó rápidamente, cuando oyó que golpeaban la puerta.
-"Tu cena ya está aquí" dijo Masen.
-"Yo la cogeré”. Dándole un apresurado beso en la mejilla, fue a abrir la puerta.
Un joven vestido de camarero llevaba una bandeja cubierta. -¿Desea alguna otra cosa, señora?”.
-"No, gracias". Cerrando la puerta, llevó la bandeja hasta la mesa. –“¿Te sentarás conmigo mientras como?”.
Asintiendo, Masen cruzó la habitación y se sentó frente a ella.
-"No me has dicho donde esta Phill".
-"Me pidió la noche libre".
-“¿Oh?” Levantó la bandeja, y el aroma de carne de cordero asada y patatas llenó el cuarto.
-"Isabella".
-Le miró y al instante se desvaneció su sonrisa. –“¿Qué?”.
La miró durante un largo momento y luego lentamente negó con la cabeza. -"Haces que me avergüence de lo que soy".
-“¿Avergonzarte? ¿Por qué?”.
Negó con la cabeza. ¿Cómo podía explicárselo cuando ni él lo entendía?
Hacía tiempo que se había resignado a ser lo que era. Se forzaba a beber sangre de las ovejas, aun cuando no obtenía ningún placer de ello, negándose aquello que deseaba fervientemente, negando lo que él era. Se
encerraba en su castillo, o en alguna otra de sus propiedades, manteniéndose alejado de los mortales, para protegerlos de sí mismo, permaneciendo así encerrado en su propia prisión. Se enorgullecía de sí mismo por haber aprendido a controlar el hambre aguda que le poseía, que le
impelía a matar para alimentarse, habiendo así encontrado una cierta paz consigo mismo.
Y luego había comprado a Isabella y se había dado cuenta nuevamente de lo profundo que era el abismo que lo separaba del resto del mundo. Su bondad y su luz hacían aun mayor el contraste con la oscuridad que moraba en su interior.
Se avergonzaba de las vidas que había tomado, la sangre que había derramado, del mal que habitaba en su interior, bajo control pero nunca completamente vencido. Aun no podría creer que ella le amara, sabía que no merecía su amor.
Sólo este año. Por favor, solo permíteme tener este año, y luego la dejaré ir.
-"Edward, di algo”.
-“No hay nada que decir”.
-“¿Estas pensando en ello de nuevo, preocupándote por mí, por nosotros?”.
-"Creo que estás empezando a conocerme demasiado bien".
-“¿Has tenido algún momento de felicidad en tu vida durante estos dos siglos?”.
Él se recostó, recapacitando y luego asintió. -"Por supuesto".
-"Háblame de ellos".
Con un suspiro, comenzó a hablarle de su pasado.
Al principio, después de que hubo aprendido a controlar el hambre, cuando se había reconciliado con lo que era, había dado la vuelta al mundo.
Viajado a las selvas africanas, las pirámides de Egipto. Había visitado Francia, España y Grecia, pasado un año en Sudamérica entre las ruinas de antiguas culturas. Durante todos esos años había aprendido a leer y
se había aficionado a apreciar las palabras escritas.
También había aprendido a apreciar las bellas artes, había desarrollado afición por la música y por el teatro. Había cortejado a muchas mujeres bellas, aunque no se había permitido intimar con ninguna. Y cuando se cansó de ser un vagabundo, había regresado aquí, a la tierra donde había
nacido, al lugar en que una desafortunada noche, su vida había cambiado para siempre.
Hacía cien años que era Vampiro cuando había comprado el castillo en el valle de Forks y se había apartado del resto de mundo. Y cada veinte o treinta años, cuando las personas empezaban a preguntarse acerca de él, se iba a otro sitio. Pero siempre regresaba.
Isabella se recostó, suspirando. -"Has vivido tanto" se quejó. -"Hecho tantas cosas". Negó con la cabeza. -"Creía que estarías contento por todas las oportunidades que has tenido".
Él gruñó suavemente. -"¿De veras?". Cómo ella lo hacía, pensó que debería ser capaz de ver lo bueno e ignorar el resto. Quizá había vivido demasiado tiempo. Quizá era hora de terminar con su existencia, antes que la amargura que crecía en su interior le devorara.
Con la mandíbula fuertemente apretada, se levantó y trató de alcanzar su capa.
-“¿A dónde vas?”.
-"Afuera". Señaló su plato. -"Tu ya has tenido tu cena, y ahora yo debo ir a cazar la mía. Algo denso y caliente".
-"Lo estas haciendo de nuevo" dijo Isabella acusadoramente. -"Estas tratando de impresionarme, haciéndome creer que eres un monstruo. ¿Por qué? ¿Por qué continuas haciendo eso?”.
-"Porque eso es lo que soy". Pasó una mano por su pelo, mientras la culpabilidad, el arrepentimiento y los remordimientos crecían en su interior. Ella sacaba lo mejor de él, pensó arrepentido, y también lo peor. Quería ser digno de su amor y por alguna oscura razón que no
llegaba a entender, estaba tratando de provocar su odio.
-"Muy bien, mi señor" dijo coléricamente. Apartando la bandeja, se levantó y permaneció frente a él. -"Te crees un monstruo". Ladeó su cabeza y le mostró su cuello, exponiendo la curva de su garganta. "Demuéstralo”.
Él la miró como si hubiera perdido la razón. –“¿Qué estás haciendo?”.
-"Quiero que me demuestres la clase de monstruo que eres. Adelante, arráncame la garganta. Bebe hasta que no puedas más".
Se quedó mirándola fijamente, las ventanas de su nariz llenándose del aroma de su cólera.
Podía oír la sangre circulando por sus venas, caliente y espesa, oír los rápidos latidos de su corazón.
Su mirada se quedo clavada en el hueco del pulso que latía en garganta. Se lamió los labios, recordando el dulce sabor de su sangre en su lengua.
-"Estoy esperando". Se quedó mirándolo, sus ojos chocolates desafiándolo a tomar lo que le ofrecía.
Sintió como sus colmillos se alargaban, sintió su rasposidad contra su lengua. Su respiración se hizo áspera, sus manos apretadas en fuertes puños mientras sentía como el hambre surgía en su interior, urgiéndole a envolverla en sus brazos, para beber y beber y beber.
Eso es lo que tú eres, le urgía su hambre. ¿Por qué luchar más?
Sus manos trataron de alcanzarla. Como si pertenecieran a otro, observó como sus dedos se curvaban sobre sus hombros. Ella era tan frágil, fácilmente la podría romper en dos. Lentamente, la atrajo más y más cerca, hasta que su rostro ocupó toda su visión. Sus ojos eran grandes,
profundas piscinas chocolates llenas de amor, compasión y aceptación.
Aspiró profundamente, y olió el aroma de su miedo. Eso le golpeó duramente, venciendo el hambre en su interior.
-"Isabella". Se sentó con un abrupto sollozo.
Atrayéndola hacia su regazo, la aplastó contra de él. -"Eres una muchacha insensata".
-"Solo me has demostrado que tengo razón, mi señor" le dijo, con su mano acariciando su mejilla. -"No eres un monstruo en absoluto".
Miró por encima su hombro cuando la puerta se abrió y Phill entró en el cuarto.
-"Ah" dijo, aclarándose la voz. -"Perdónenme. No tuve intención de molestarles."
-"No pasa nada" dijo Masen. Depositó a Isabella en el suelo y se puso de pie. -"Iba a salir".
-“¿Necesitará usted alguna otra cosa esta tarde?”.
-"No, Phill. Buenas noches".
-“Buenas noches, Su Señoría. Señora Isabella”. Con una reverencia entró en el pequeño cuarto junto a su suite y cerró la puerta.
-"Has dicho que no te gusta la sangre de las ovejas" comentó Isabella. –“¿Por qué no tomas de mí lo que necesites en lugar de eso?”.
Edward negó con la cabeza. -"No". Su voz era ronca, no por la cólera, sino por la gratitud.
-“¿Y si insistiera?”.
-"No, Isabella. Nunca te usaría así". Podría ocurrir que alguna vez necesitara su sangre para sobrevivir, un tiempo cuando él podría necesitar más que la pequeña cantidad que tomaba de su cuello cuando hacían el amor, pero no bebería de ella como bebía de otros, no la usaría para
satisfacer su hambre, incluso aunque estuviera tentado a hacerlo.
Colocó sus manos sobre su pecho. –“¿Me permitirías que comiera langostas y hormigas si fuera innecesario?”.
-"No es lo mismo, mi dulce," dijo con arrepentimiento.
-"Por favor no me rechaces, Edward. Es algo que quiero hacer por ti. Algo que necesito hacer".
Sin poder emitir ni una sola palabra, él negó con la cabeza.
-" Edward... "
-"No, Isabella. Agradezco tu oferta, estoy más agradecido de lo que puedas imaginar, pero no puedo aceptar".
Estudió su rostro, preguntándose por qué era tan terco. –“Muy bien, mi señor" dijo. -"Pero la oferta sigue en pie".
Él asintió. -"Estaré un tiempo fuera" dijo y recogiendo su capa, salió del cuarto.
Estaba dormida cuando regresó. Le había costado mas de lo usual encontrar a alguien adecuado para sus propósitos; Después de que hubo apagado su hambre, había paseado por la ciudad, cómodo con la oscuridad.
Ahora, permaneció al pie de la cama, observándola durante un largo rato, maravillándose nuevamente por su generosidad de espíritu. Ninguna otra mujer en todo el mundo habría hecho tal oferta pensó y la amó más por ello. En ocasiones desesperadas había tomado sangre de Phill, pero eso era en pago de una vieja deuda. Isabella se la había ofrecido por amor.
Con un suspiro, permaneció delante de la chimenea, arropado en su capa mientras miraba fijamente la apagada chimenea. Un fuego nació a un parpadeo de sus ojos y permaneció con la mirada clavada en las llamas sin verlas.
¿Quién habría pensado que una joven podría efectuar tales cambios en su vida en tan poco tiempo?
¿Cómo podría alguna vez en toda su vida, dejarla marchar?
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
19
comentarios:
dijo...
mmmmmmmmmm!!!!!!! que bueno este Edward y que oscuro,me encanta la historia,tambien sigo la nueva de fanfiction un beso NOelle!!!!
dijo...
Hey!!! Salio Isabella la valiente. Y este Edward esta para morderlo. Nos vemos no he visitado tu cuenta en ff por problemas d internet.
dijo...
hola
si estuviera mas loka d lo q estoy
me enamoraria d un personaje ficticio
no insulto a las q lo hacen
pero yo no puedo, que digo soy rara
jejeje
estare checando para ver tu prox cap
bye bye
dijo...
aaaaaahhhhhh suspiro, Que bella tan considerada y que Edward tab bello, primero piebsa en ella, antes que en su sed que bello.
dijo...
Me han gustado mucho los dos capitulos. Me extraña que aun Bella no se haya planteado el futuro de ninguna manera...
te estare espeando
cariños =)
dijo...
me facina la historia,hogala nunca la deje marchar...creo jacob no se a resignado a haber perdido a bella.no me despido y nos seguimos leyendo
dijo...
esta historia me encanta creo que esa combinacion entre oscuro y tierno solo me anima a seguir pensando que es un vampiro super sexy...
dijo...
heeyyy tardaste pero valio la pena, de vdd que esta historia me hace un hueco en el estomago, por la manera de refleja el sufrimiento de Edward, ojala puedas deleitarnos pronto con otro cap.
Un abrazo
Nostagiacullen
dijo...
En serio me como las uñas es que es difícil ver a Edward asi! queriendo y no queriendo!!
Voii a morir de nervios por saber que onda con el pobre!!
yo digo que se deje de tonterias y convierta a Bella al fin y al cabo ella lo ama!!
bueno iia me voii nos vemos a la siguiente
dijo...
holaaaa soy beluchis de fanfiction y encontre en tu perfil la direccion de tu blogg y entree es muy lindo el blogg no sabia que estabas adaptando un sueño oscuroo amoo esta historiaa la lei un monton de vecess y ahora me gusta mas con edward y bella de protagonistassss y vi que tenias unos capitulos en fanfiction asi que me los lei de ahi y termine con estos aqui y preferi dejarte comentario aquii bueno me encantaaa la historiaa!!!!! ahh me voy a a pasar por tus otras historias de fanfiction y te dejaree alli rewievss...un beso nos leemos en le proximo!!
dijo...
Me encanta la historia!!!
dijo...
aizen63
hayyyyyy apenas me pierdo unos dias y tu subes 2 capitulos assshhhh hahahaha ya ves no t deje review en el cap anterior :(, nimodo ahora t aguantas xq este vva a ser mas largo hahahahaha, bueno chica ya sabes soy uan gran fan d tus hsitorias y ojala puedas subir otra adaptacion prontoooo, x cierto no he podido pasarme a leeer las otra d ff, pro promesa dl osito bimbo q el sabado lo hago y t dejo reviewsss okkkk, bueno saluditos y espero la sig actualizacion xD
dijo...
es fantastico encontrar dos nuevos cap, estan super, ver a edward celoso y como se debate para quedarse con ella para siempre, bueno eso espero mira que pasar la eternidad solo esta tragico o morirse porque ella se va, tampoco, que mas te puedo decir mas que amo la historia, supongo que seguire en suspenso, pero es un deleite, te esperamos siempre
saludos y abrazos de oso
dijo...
HADAMAYKA: Me encanta esta historia pero como no acabe pronto voy a pasar un montón de noches sin dormir. Sigue así. Por cierto yo tambien vengo de rebote de fanfic y tambien sigo tus otras historias allí.
Hasta el proximo capitulo.
dijo...
Dios k no la deje marchar, pork siento k cuando lo haga él se quitara la vida y Bella morira de dolor..............quiero k se queden juntos por siempre, Edwrad merece la felicidad juntos a Isabella, como me gustaria k pudieran tener un hijo y k ella decidiera k él la convierta, aunk creo k Edward no querria al principio,
lo k no me esta gustando nada, es como k veo k Jacob se esta entrometiendo mucho entre ellos y no quiero k dañe su relacion
esperare ansiosa el proximo cap
besos
dijo...
No puedo creer que edward sufra tanto y no se permita ser feliz con bella, me gustaria que tuvieran un hijo y que al final el la transformara, "juntos para siempre", eso seria lo correcto, la verdad me encanto el capitulo, hasta pronto, besos, ally.
dijo...
me encantaaaaaaaaaa!!! Es un amor tan sacrificado!! Pero tan fuerte!!!
me encanta la historia! ojala que sigas actualizando!! Besos july
dijo...
Me encanta los giros que esta historia va tomando. Edward no deja de ser ese dulce angel atormentado que enamora con cada palabra que dice. Continua asi ;)
Angie =)
dijo...
Genial la historia, Dioss ♥ la amoo ... espero pronto un nuevo cap