Capítulo 11
El funeral tuvo lugar dos días después.
Bella no podía creer la cantidad de caras famosas que acudieron: jefes de Estado y hombres de negocios de todo el mundo fueron a despedirse de Carlisle, el emir de Zayed.
Y cuando estaban tomando café en los jardines, después de la ceremonia, un chillido familiar en el cielo llamó su atención.
¡Noor!
Bella buscó a Edward con la mirada y comprobó que él ya había visto a su halcón. Parecía casi feliz.
Edward amaba a los halcones, pero no esperaba que sus aves lo amasen. Su amor era incondicional. Había amado a su padre sin esperar nada, sin exigir nada…
Su marido había crecido en un mundo duro, rodeado de hombres. Sin mujeres que le enseñaran el lado más cálido de la vida.
Sin mujeres que lo amasen.
Salvo ella.
Ella lo amaba.
Pero Edward no sabía cómo responder a ese amor. ¿Debería sorprenderla eso?
Era fácil llegar a un acuerdo con un halcón.
Amar a Edward nunca sería fácil.
—Bella.
Bella se volvió al oír su voz. Parecía sereno, pero ella sabía que la muerte de su padre lo había tomado por sorpresa, a pesar de saber que estaba muy enfermo.
—Es genial que Noor haya vuelto.
—Me la llevo a su sitio —le dijo Edward—. Pero apenas te he visto en dos días. Cuando vuelva, tenemos que encontrar tiempo para hablar.
Bella lo miró, sorprendida. En el pasado, Edward jamás se había preocupado por buscar tiempo para estar con ella y mucho menos para hablar. Pero era verdad, tenían que hacerlo.
—Quiero… verla.
Estaban sentados en el estudio de Edward, delante del ordenador. En la pantalla había una fotografía de Nessie en su primer día de colegio. Bella no tuvo que preguntar a quién se refería. Edward no podía apartar los ojos de la pantalla.
— ¿Por qué?
—Quiero recuperar a mi hija. Lo que hiciste, secuestrarla, fue ilegal…
—Yo no secuestré a nadie, Edward. Tú me echaste de aquí —suspiró Bella.
—Pero la adopción tiene que ser ilegal. Nunca debería haberse ido de Zayed.
— ¿Cómo puedes decir eso? Tú me echaste de aquí. Te dije mil veces que el hijo que esperaba era tuyo y tú no quisiste creerme…
—Fui un idiota, lo sé.
—Y lo estás siendo ahora. No puedes recuperar a Nessie.
—Tengo que verla.
—Edward, prométeme que no intentarás arrebatársela a mi hermana.
—No puedo prometerte eso.
Bella apretó los labios.
—Si usas tu poder y tu dinero para quitársela a mi hermana, jamás te perdonaré.
El vuelo hasta Auckland fue muy largo, pero transcurrió sin incidentes. Y en cuanto llegaron al hotel, porque Edward había insistido en reservar habitación en el mejor hotel de la ciudad, Bella llamó a su hermana.
—Nos ha invitado a tomar café mañana.
— ¿Café? ¿Cómo voy a poder tomar nada mientras veo a mi hija por primera vez? —protestó Edward, pasándose una mano por el pelo.
—No tienes elección.
Al día siguiente fueron a Remuera, donde vivía Rosalie. Edward miraba alrededor con interés. Quería saber cómo vivía su hija. Y, al menos, la casa parecía muy agradable.
La puerta se abrió y el corazón se le puso en la garganta. Su hija lo miró. Y Edward se enamoró por completo.
Nessie era la niña más guapa que había visto en toda su vida. Tenía la piel muy blanca, como su madre, y el pelo oscuro. Pero sus ojos eran chocolates. Como los de su madre.
—Tú eres… —Edward no terminó la frase. ¿Cómo iba a decirle a esa niña que era su padre?
La hija que su padre había querido… que Bella abortase.
Era terrible.
—Hola.
— ¿Quién eres tú?
—Yo soy… soy, el marido de tu tía Bella.
—Ah, entonces puedo hablar contigo. Mi mamá dice que no puedo hablar con extraños.
Extraños.
Su propia sangre. Su hija. Le dolía terriblemente. Su madre no era Bella, su mamá era la hermana de Bella.
Edward se pasó una mano por la cara.
— ¿Te duele la cabeza? Cuando a mí me duele la cabeza a veces bebo agua porque así no me des… —Nessie arrugó el ceño.
—No te deshidratas.
—Sí, eso —sonrió la niña.
Edward sabía que el agua no lo ayudaría en absoluto. Se le estaba rompiendo el corazón. Si exigía llevarse a esa niña con él a Zayed, perdería a Bella para siempre. No tenía la menor duda.
Y había vivido demasiados años sin ella.
Edward volvió a mirar a Nessie. Deberían ser una familia. Bella, Nessie y él. Pero su desconfianza había evitado eso para siempre.
¿Qué había hecho?
Bella observaba a su marido tomando café, maravillándose de su habilidad para esconder sus sentimientos. Mirándolo, nadie se daría cuenta de lo que aquella ocasión significaba para él… salvo por la sensibilidad que mostraba hacia Nessie.
Sólo después de que, por tercera vez, le ofreciese una galleta, Rosalie le dijo al oído:
—Sabe que es su hija.
Bella asintió con la cabeza.
—Que Dios nos ayude —su hermana se levantó y salió de la habitación.
Emmett no se dio cuenta de lo que pasaba, de modo que Bella la siguió a la cocina. Encontró a Rosalie llorando, apoyada en la nevera.
—Se la va a llevar, ¿verdad?
—Rose…
— ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos evitarlo?
—Yo nunca le arrebataría un hijo a su madre.
Las dos se volvieron. Edward estaba en la puerta y el rostro ansioso de Emmett apareció enseguida tras él.
—He perdido a mi hija por mis propios actos, por mi propia estupidez. Vosotros no perderéis a vuestra hija por mi culpa.
— ¿No quieres llevarte a Nessie? —preguntó Rosalie.
—Me gustaría, claro, pero no voy a hacerlo. Ya no es mi hija. Habla de su hermana Alice, de su madre… lo único que yo puedo aspirar es a ser su tío —suspiró Edward—. Perdí mis derechos hace años. Y, gracias a mi estupidez, también perdí a Bella. Tendré que vivir con eso durante el resto de mi vida, pero soy afortunado. Porque no he perdido a mi esposa, a la mujer que amo más que a nada en este mundo.
Bella contuvo el aliento.
— ¿Me amas?
—Claro que sí, nuur il—en. Y he estado a punto de perderte a ti también.
Ella apretó su mano.
—Tendremos otros hijos.
—Pero nunca una primera hija con tu pelo y tus ojos. A ella la he perdido para siempre —el dolor que había en su voz hizo que Bella se atragantase.
—Edward… —Rosalie puso una mano sobre su hombro—. Bella y tú podéis venir a visitarla cuando queráis. Quizá cuando sea mayor podría ir a Zayed en vacaciones… si Nessie quiere.
— ¿Dejarías que nos visitara? ¿Al otro lado del mundo?
—Rosalie está diciendo algo más, Edward. Piensa decirle a Nessie quiénes son sus padres. Eso es lo que querías decir, ¿verdad? —sugirió Bella.
Rosalie miró a Emmett, que asintió con la cabeza.
—Sí, se lo diremos.
Edward miró a Bella, emocionado.
—Si Nessie… o Alice necesitan algo, lo que sea, decídmelo y lo tendrán de inmediato. En realidad, he tenido suerte.
De vuelta en la habitación del hotel, Bella le preguntó:
— ¿Vas a volver a decirlo?
— ¿Decir qué? —Edward se tiró sobre la cama.
— ¿Vas a volver a decirme que me quieres?
Su marido se puso muy serio.
—Voy a prestar atención al consejo de mi padre. Mi madre nunca supo que la quería, por eso buscó a otro hombre. Voy a tratarte mucho mejor que la última vez, Bella. No te dejaré sola y te haré saber que te quiero cada día. No pienso arriesgarme a perderte otra vez. Te lo prometo.
—Yo también te quiero, Edward. Y no necesito que me compres lingotes de oro. Lo único que quiero es que tengas confianza en mí.
—La tengo, Bella. Pero… ¿serás capaz de marcharte de Auckland, de dejar a Nessie?
Ella respiró profundamente.
—Sin ti, mi vida es un desierto, Edward. Y en el desierto no hay vida.
— ¡Mi esposa! —exclamó él, tomándola entre sus brazos.
—Siempre echaré de menos a Nessie y eso no será fácil. Solía visitarla a menudo y no tenerla cerca será… como arrancarme un trocito del corazón.
—Lo siento mucho…
—Es preciosa, ¿verdad? Y ha hecho tan felices a Rosalie y a Emmett. Ella ha completado la familia.
—Eres muy generosa, nuur il—en.
—No me resulta difícil —murmuró Bella, mientras se inclinaba para besar a su marido, un hombre que parecía fiero pero se derretía con sus caricias—. Te tengo a ti, amor mío.
Fin
Bueno se acabo, spero que le haya gustado.
Pronto subire otra adapatacion, nos vemos.
Bsos
Pescui
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
holaaa ohhh que lastima que ya se terminoo!! pero me dejas cotenta por que subiras otra adaptacionnn que buenoooo!!! bueno el finall fue hermosoo y aunquee llore cuando edward conoce a su hijaa por dioss que doloorr para amboss!! pero edward fue justo y actuo correctamenteee peroo a mi me dioo cositaa!! pero se tiene el uno al otro por siempree!! y se aman muchoo!! que lindooo!! buenoo me encantoo!! y voy a estar esperando ansiosaa a que subas la proxima adaptacionn!!! besoss cuidate!!suerte!!
ResponderEliminarHola muy hermosa la historia me encanto y el final algo justo ya que hubiera sido muy egoista si Edward quitara a Nessie del lado de Rosalie,lo que nunca imagine es que Bella la hubiera dado a su hermana.
ResponderEliminarGracias por el tiempo que dedicas para subir esta historia y estare atenta para las futuras.
Saludos...
Hola me gusto mucho cuandolos amores sonreales el tiempo ni distancia acaba con el sentimiento....nome despido y nos seguimos leyendo
ResponderEliminarOh Dios mio que preciosidad de historia. Me he emocionado muchísimo, que duro y difícil tiene que ser renunciar a un hijo. Se que Bella lo hizo por darle una familia y todo lo mejor a su hija además de por su hermana, pero debe ser durísimo, sobre todo marcharse con su marido y dejarla allí y para Edward aceptar que no puede tener a su hija... O por Dios que triste y que bello. Me gustó muchísimo. Saludos!!!!
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