UN DESEO DE AÑO NUEVO
Sin preguntarme porque y cómo; llegamos a la puerta de mi departamento sin haberle dado instrucciones algunas de donde estaba ubicado éste.
Al bajarme lo miré achicando los ojos.
-Sabes donde vivía.-afirmé.
Él asintió, sin decir nada.
Bajé la cabeza. No debia de ser una paranoica. Debia ser agradecida.
-Gracias por traerme a casa. ¿A quien debo estar agradecida entonces…me dices tu nombre?
Oí su risa y me ruboricé. Era la risa mas encantadora y sexy que habia escuchado en mi vida. Mi corazón como el aleteo de un colibrí; comenzó a bombear sin ritmo y casi hiperventilé cuando me buscó la mano para apretarla.
-Edward.- susurró apretando mi mano.
Entonces giró la marcha y salió zumbando de mi lado.
Edward…por extrañas casualidades de la vida..mi caballero andante; también se llamaba Edward.
Al subir al apartamento, ví que el teléfono tenia el pilotito en rojo y que parpadeaba. Habian llamado y dejado mensajes.
Entré en la cocina y comencé a prepararme la cena; cuando ya me hube saciado y leído alguno de los capítulos de mi libro favorito; me acordé del aparatito y escuché.
-Bella. Edward…Edward está muy mal…se lo han llevado. No sé si saldrá de esta….
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Capitulo 6
Bella Pov.
Miré mi reloj por última vez aquella madrugada; esperando que la gestora de recepción buscara en aquel lento ordenador la ficha de la hospitalización de Edward Cullen.
La chica, a la que unas enormes gafas oscuras le pendían de la punta de la nariz, masticaba chicle y el sonido se me hacia cada vez mas insoportable.
-No veo a nadie que haya ingresado con ese nombre…- alzó los ojos con la mayor de las tranquilidades.- ¿Esta segura que está en planta?
-¿Planta? ¡Que sé yo de planta! Yo solo sé que Edward Cullen ha tenido un amago de infarto y lo han trasladado al Hospital General de Forks. ¿Es este no?
La gestora me miró y asintió con la cabeza sin dejar de hacer aquel odioso ruido con el chicle entre sus dientes.
-Miraré en los boxs de urgencias. Es posible que todavía no le hayan adjudicado una habitación.
La maldita volvió a teclear sin descanso y yo me apoyé en el mostrador , llevándome las manos a la cabeza.
Aún no entendía mi impulso de salir pitando en busca de Edward aquella noche al escuchar el mensaje telefónico de Alice.
Al llamar de nuevo a la residencia; alguien totalmente desconocido para mí, habia cogido el teléfono y me habia mandado hasta aquí…y aquí estaba; haciendo jirones la sudadera manchada de lejía que habia cogido del cubo de la ropa sucia antes de salir.
-Si.-dijo la gestora de información.- Aquí está.- Edward Anthony Cullen; esta en el box 7.
-¿Y eso donde está?
-Siga este pasillo y mire la numeración de las puertas que hay en un lado y en otro.
-Gracias.
-Oiga…
Miré a la gestora con gesto de asco.
-¿Es algún familiar?
-Si.
No me dijo nada mas.
Con avance rápido fui hacia el pasillo y alcé la vista para ver los números que estaban pegados a un lado de cada puerta.
“Box 7”
Suspiré un par de veces y piqué con los nudillos en la puerta.
Esperé unos segundos y cuando hice el movimiento para accionar la maneta, la puerta se abrió.
Un hombre rubio, con los ojos dorados me miró y sonrió seguidamente, alternando la mirada con el anciano que reposaba en la cama de aquella estrecha habitación de hospital.
-Ehmmm..soy Bella Swan.- me presenté. Ofreciendo mi mano.- Vengo a preocuparme por el estado de Edward….¿Como se encuentra?
El hombre miró mi rostro con intensidad y apretó mi mano con la suya.
Aquel hombre estaba terriblemente helado. Y su piel que parecía de terciopelo, al contacto con la mia, parecía tan dura como una piedra. Aquello me asustó por unos segundos; pero al oir su aterciopelada voz, olvidé todo aquel asunto.
-Soy el doctor Carlisle Cullen…
Abrí mucho los ojos.
-¿Pariente de Edward?
El hombre no pestañeó y sonrió condescendientemente .
-Si. Soy pariente de Edward. – Caminó hacia Edward que dormía plácidamente y lo miró con gesto preocupado.- He podido recuperarlo; pero no creo que otra vez pueda hacerlo. El corazón de Edward está maltratado y cansado de vivir. Debemos prepararnos para que un dia u otro suceda lo peor….
Las palabras se atoraron en mi garganta…
-¿Él..él se va a morir…?
Carlisle me miró con una expresión indescifrable y sonrió; sin que este gesto le llegara a los ojos.
-¿Acaso no lo ves; Bella? Es un anciano. Su maquinaria es vieja y esta oxidada. Hoy he podido hacer algo por él. Mañana quizás no haya tanta suerte.
-Ha dicho que su corazón esta maltratado y cansado de vivir. ¿Por qué Edward es asi? ¿Por qué es tan malhumorado y se aparta tanto de la gente?
Carlisle caminó hacia mí y me evaluó con la mirada.
-¿Eres tú la Bella Swan de la Residencia Amanecer?
-Si.
-Esme está muy contenta contigo.
Los colores subieron a mi rostro y bajé la cabeza avergonzada.
-¿Tambien es pariente de Esme?.- pregunté algo atontada por su intensa mirada.
-Si; es mi esposa…
-Vaya….
Reimos ambos y aquella fue en realidad un momento intimo.
Aquel hombre parecía mirarme con ternura y yo con la admiración del que puede salvar una vida con sus propias manos. Algo así como un semi-Dios.
-Salgamos de aquí.- me dijo.- Te invito a un café y mientras te hablo de Edward; por lo que tengo entendido te tiene en alta estima; aunque no lo creas.
Yo miré al doctor Carlisle mientras saliamos del box en busca de los ascensores que iban a la cafetería. No me pasaba desapercibido el enorme atractivo de aquel hombre y de cómo suspiraban varias de las enfermeras cuando pasamos a su lado. Desde luego la tal Esme, debia de tenerle una confianza ciega a un hombre tan guapo y atractivo como aquel.
Al llegar a la cafetería; miró el reloj. Ya apuntaban las cinco de la mañana.
-En una hora acabo mi turno.- me dijo mientras nos sentamos en una pequeña mesa; al lado de un gran ventanal.- Y bien Bella….¿sabes? Tienes un nombre precioso. ¿De donde viene?
-De Isabella. Papá siempre me llama Isabella. Para mí es demasiado largo .-Sorbí con algo de ruido el café y el doctor sonrió con ganas.
-Esme está muy emocionada contigo y “tu deseo de año nuevo”.
Abrí los ojos con sorpresa y volví a ruborizarme.
-¿Se lo ha contado?
-No hay secreto para nosotros. Todo lo que concierne a Edward lo tratamos en casa; con la familia.
-Ah.
Pensé en aquello. “La familia”.
Quizas niños; porque aquel hombre que tenia de frente a mí no debia de tener mas de treinta años.
-¿No tienes hermanos, Bella?
Negué con la cabeza; haciendo mover todas las suaves ondas de mi cabello.
-¿Y tu familia? ¿Vives sola?
-Si vivo sola. Mi padre vive lejos de aquí y mi relaccion con él se ha enfriado bastante desde que mi abuelita Marie murió….es algo de lo que me duele hablar….
- Si; perdona.- Me dijo, alcanzando mi codo y dando tenues golpecitos con su mano congelada.- No me gusta verte triste, ya he visto suficiente al ver la cara de horror que has puesto al ver a Edward descansando en la cama del box.
Me estremecí.
-Es todo tan frio….
-Edward agradecerá que cuando despierte estes con él.
-Yo…- titubeé.
-Bella, no creo que haya nadie que desee ver mas.
Aquello me dejó un amargo sabor de boca.
Un horrible pitido hizo que los ojos color bronce del doctor se dirigieran a su cintura y se disculpó.
-Bella. Debo ir a reconocer a un paciente de urgencias. Si no te importa ve con Edward. Cuando despierte, llama a una ambulancia privada y que lo envíen de nuevo a la residencia. Tú ve a descansar, Esme se lo hará saber a Alice y a los demás trabajadores. No te preocupes. No habrá problema.
Su cara se acercó a mi rostro y un dulce beso en la mejilla me sorprendió.
-Eres encantadora Bella. Ahora ve con Edward. Apuesto que en cuanto Edward “ te sienta “ en la habitación se despierta rápidamente.- Sonrió y con pasos rapidos se alejó de aquella mesa, donde hacia breves segundos estábamos los dos sentados.
Me levanté algo turbada y me dirigí a la barra a pagar.
-El doctor Cullen la ha invitado señorita.- La señora de la cafetería me sonreía con entusiasmo.
Cuando llegué al box de Edward, lo encontré en pie e intentando dar unos pasos hacia su silla de ruedas.
-¡Edward! ¿Se puede saber que haces?
Se giró y apoyó su mano en la cama para no caerse al suelo.
Llegué hasta él y lo rodeé con mis brazos para que no cayera y ambos caimos a lo ancho de la cama; quedando yo encima suyo.
-¿Bella? .- pude escuchar una risita encantadora saliendo de sus labios.- Si entra cualquiera puede pensar que estas intentando pervertir a un débil ancianito….
Me levanté rápidamente de él y lo miré mas detenidamente.
Algo en Edward habia cambiado.
Lo observé mientras se enderezaba y caminaba hasta la silla de ruedas. Su caminar era lento; pero firme.
¿Me estaría volviendo loca?
Se sentó en la silla y sus ojos se encontraron con los míos.
¿Podia ser cierto lo que veía?
Edward parecía haber rejuvenecido ligeramente en dos días que no lo veía……
Continuará…..
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
jueves, 30 de junio de 2011
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holaa Rositaa tu quieress volvermee locaa ajajja es que me liee edward rejuvenecioo peroo por queee ...es decirr el el caballero andante y el anciano edward sonn el mismoo noo??!! perooo ahhhhhh quierooooo otrooo capii jajaajaj!!! ya me conocessss mee pongoooo ansiosaaaa...amoo todass tus historiasss!!!!! besos y estuvo excelente el capitulo!!!!! como esta tu hermanoooo? esperoo que estee bien!! te mando un beso enorme! te quiero! adios!
ResponderEliminarHola me facina la historia bueno se dice k en el amor no hay edad y si el corazon es joven el amor no es impedimento....no me despido y nos seguimos leyendo
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