jueves, 30 de junio de 2011

Un Deseo de Año Nuevo

UN DESEO DE AÑO NUEVO
Sin preguntarme porque y cómo; llegamos a la puerta de mi departamento sin haberle dado instrucciones algunas de donde estaba ubicado éste.
Al bajarme lo miré achicando los ojos.
-Sabes donde vivía.-afirmé.
Él asintió, sin decir nada.
Bajé la cabeza. No debia de ser una paranoica. Debia ser agradecida.
-Gracias por traerme a casa. ¿A quien debo estar agradecida entonces…me dices tu nombre?
Oí su risa y me ruboricé. Era la risa mas encantadora y sexy que habia escuchado en mi vida. Mi corazón como el aleteo de un colibrí; comenzó a bombear sin ritmo y casi hiperventilé cuando me buscó la mano para apretarla.
-Edward.- susurró apretando mi mano.
Entonces giró la marcha y salió zumbando de mi lado.
Edward…por extrañas casualidades de la vida..mi caballero andante; también se llamaba Edward.
Al subir al apartamento, ví que el teléfono tenia el pilotito en rojo y que parpadeaba. Habian llamado y dejado mensajes.
Entré en la cocina y comencé a prepararme la cena; cuando ya me hube saciado y leído alguno de los capítulos de mi libro favorito; me acordé del aparatito y escuché.
-Bella. Edward…Edward está muy mal…se lo han llevado. No sé si saldrá de esta….
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Capitulo 6
Bella Pov.
Miré mi reloj por última vez aquella madrugada; esperando que la gestora de recepción buscara en aquel lento ordenador la ficha de la hospitalización de Edward Cullen.
La chica, a la que unas enormes gafas oscuras le pendían de la punta de la nariz, masticaba chicle y el sonido se me hacia cada vez mas insoportable.
-No veo a nadie que haya ingresado con ese nombre…- alzó los ojos con la mayor de las tranquilidades.- ¿Esta segura que está en planta?
-¿Planta? ¡Que sé yo de planta! Yo solo sé que Edward Cullen ha tenido un amago de infarto y lo han trasladado al Hospital General de Forks. ¿Es este no?
La gestora me miró y asintió con la cabeza sin dejar de hacer aquel odioso ruido con el chicle entre sus dientes.
-Miraré en los boxs de urgencias. Es posible que todavía no le hayan adjudicado una habitación.
La maldita volvió a teclear sin descanso y yo me apoyé en el mostrador , llevándome las manos a la cabeza.
Aún no entendía mi impulso de salir pitando en busca de Edward aquella noche al escuchar el mensaje telefónico de Alice.
Al llamar de nuevo a la residencia; alguien totalmente desconocido para mí, habia cogido el teléfono y me habia mandado hasta aquí…y aquí estaba; haciendo jirones la sudadera manchada de lejía que habia cogido del cubo de la ropa sucia antes de salir.
-Si.-dijo la gestora de información.- Aquí está.- Edward Anthony Cullen; esta en el box 7.
-¿Y eso donde está?
-Siga este pasillo y mire la numeración de las puertas que hay en un lado y en otro.
-Gracias.
-Oiga…
Miré a la gestora con gesto de asco.
-¿Es algún familiar?
-Si.
No me dijo nada mas.
Con avance rápido fui hacia el pasillo y alcé la vista para ver los números que estaban pegados a un lado de cada puerta.
“Box 7”
Suspiré un par de veces y piqué con los nudillos en la puerta.
Esperé unos segundos y cuando hice el movimiento para accionar la maneta, la puerta se abrió.
Un hombre rubio, con los ojos dorados me miró y sonrió seguidamente, alternando la mirada con el anciano que reposaba en la cama de aquella estrecha habitación de hospital.
-Ehmmm..soy Bella Swan.- me presenté. Ofreciendo mi mano.- Vengo a preocuparme por el estado de Edward….¿Como se encuentra?
El hombre miró mi rostro con intensidad y apretó mi mano con la suya.
Aquel hombre estaba terriblemente helado. Y su piel que parecía de terciopelo, al contacto con la mia, parecía tan dura como una piedra. Aquello me asustó por unos segundos; pero al oir su aterciopelada voz, olvidé todo aquel asunto.
-Soy el doctor Carlisle Cullen…
Abrí mucho los ojos.
-¿Pariente de Edward?
El hombre no pestañeó y sonrió condescendientemente .
-Si. Soy pariente de Edward. – Caminó hacia Edward que dormía plácidamente y lo miró con gesto preocupado.- He podido recuperarlo; pero no creo que otra vez pueda hacerlo. El corazón de Edward está maltratado y cansado de vivir. Debemos prepararnos para que un dia u otro suceda lo peor….
Las palabras se atoraron en mi garganta…
-¿Él..él se va a morir…?
Carlisle me miró con una expresión indescifrable y sonrió; sin que este gesto le llegara a los ojos.
-¿Acaso no lo ves; Bella? Es un anciano. Su maquinaria es vieja y esta oxidada. Hoy he podido hacer algo por él. Mañana quizás no haya tanta suerte.
-Ha dicho que su corazón esta maltratado y cansado de vivir. ¿Por qué Edward es asi? ¿Por qué es tan malhumorado y se aparta tanto de la gente?
Carlisle caminó hacia mí y me evaluó con la mirada.
-¿Eres tú la Bella Swan de la Residencia Amanecer?
-Si.
-Esme está muy contenta contigo.
Los colores subieron a mi rostro y bajé la cabeza avergonzada.
-¿Tambien es pariente de Esme?.- pregunté algo atontada por su intensa mirada.
-Si; es mi esposa…
-Vaya….
Reimos ambos y aquella fue en realidad un momento intimo.
Aquel hombre parecía mirarme con ternura y yo con la admiración del que puede salvar una vida con sus propias manos. Algo así como un semi-Dios.
-Salgamos de aquí.- me dijo.- Te invito a un café y mientras te hablo de Edward; por lo que tengo entendido te tiene en alta estima; aunque no lo creas.
Yo miré al doctor Carlisle mientras saliamos del box en busca de los ascensores que iban a la cafetería. No me pasaba desapercibido el enorme atractivo de aquel hombre y de cómo suspiraban varias de las enfermeras cuando pasamos a su lado. Desde luego la tal Esme, debia de tenerle una confianza ciega a un hombre tan guapo y atractivo como aquel.
Al llegar a la cafetería; miró el reloj. Ya apuntaban las cinco de la mañana.
-En una hora acabo mi turno.- me dijo mientras nos sentamos en una pequeña mesa; al lado de un gran ventanal.- Y bien Bella….¿sabes? Tienes un nombre precioso. ¿De donde viene?
-De Isabella. Papá siempre me llama Isabella. Para mí es demasiado largo .-Sorbí con algo de ruido el café y el doctor sonrió con ganas.
-Esme está muy emocionada contigo y “tu deseo de año nuevo”.
Abrí los ojos con sorpresa y volví a ruborizarme.
-¿Se lo ha contado?
-No hay secreto para nosotros. Todo lo que concierne a Edward lo tratamos en casa; con la familia.
-Ah.
Pensé en aquello. “La familia”.
Quizas niños; porque aquel hombre que tenia de frente a mí no debia de tener mas de treinta años.
-¿No tienes hermanos, Bella?
Negué con la cabeza; haciendo mover todas las suaves ondas de mi cabello.
-¿Y tu familia? ¿Vives sola?
-Si vivo sola. Mi padre vive lejos de aquí y mi relaccion con él se ha enfriado bastante desde que mi abuelita Marie murió….es algo de lo que me duele hablar….
- Si; perdona.- Me dijo, alcanzando mi codo y dando tenues golpecitos con su mano congelada.- No me gusta verte triste, ya he visto suficiente al ver la cara de horror que has puesto al ver a Edward descansando en la cama del box.
Me estremecí.
-Es todo tan frio….
-Edward agradecerá que cuando despierte estes con él.
-Yo…- titubeé.
-Bella, no creo que haya nadie que desee ver mas.
Aquello me dejó un amargo sabor de boca.
Un horrible pitido hizo que los ojos color bronce del doctor se dirigieran a su cintura y se disculpó.
-Bella. Debo ir a reconocer a un paciente de urgencias. Si no te importa ve con Edward. Cuando despierte, llama a una ambulancia privada y que lo envíen de nuevo a la residencia. Tú ve a descansar, Esme se lo hará saber a Alice y a los demás trabajadores. No te preocupes. No habrá problema.
Su cara se acercó a mi rostro y un dulce beso en la mejilla me sorprendió.
-Eres encantadora Bella. Ahora ve con Edward. Apuesto que en cuanto Edward “ te sienta “ en la habitación se despierta rápidamente.- Sonrió y con pasos rapidos se alejó de aquella mesa, donde hacia breves segundos estábamos los dos sentados.
Me levanté algo turbada y me dirigí a la barra a pagar.
-El doctor Cullen la ha invitado señorita.- La señora de la cafetería me sonreía con entusiasmo.
Cuando llegué al box de Edward, lo encontré en pie e intentando dar unos pasos hacia su silla de ruedas.
-¡Edward! ¿Se puede saber que haces?
Se giró y apoyó su mano en la cama para no caerse al suelo.
Llegué hasta él y lo rodeé con mis brazos para que no cayera y ambos caimos a lo ancho de la cama; quedando yo encima suyo.
-¿Bella? .- pude escuchar una risita encantadora saliendo de sus labios.- Si entra cualquiera puede pensar que estas intentando pervertir a un débil ancianito….
Me levanté rápidamente de él y lo miré mas detenidamente.
Algo en Edward habia cambiado.
Lo observé mientras se enderezaba y caminaba hasta la silla de ruedas. Su caminar era lento; pero firme.
¿Me estaría volviendo loca?
Se sentó en la silla y sus ojos se encontraron con los míos.
¿Podia ser cierto lo que veía?
Edward parecía haber rejuvenecido ligeramente en dos días que no lo veía……
Continuará…..

2 comentarios:

  1. holaa Rositaa tu quieress volvermee locaa ajajja es que me liee edward rejuvenecioo peroo por queee ...es decirr el el caballero andante y el anciano edward sonn el mismoo noo??!! perooo ahhhhhh quierooooo otrooo capii jajaajaj!!! ya me conocessss mee pongoooo ansiosaaaa...amoo todass tus historiasss!!!!! besos y estuvo excelente el capitulo!!!!! como esta tu hermanoooo? esperoo que estee bien!! te mando un beso enorme! te quiero! adios!

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  2. Hola me facina la historia bueno se dice k en el amor no hay edad y si el corazon es joven el amor no es impedimento....no me despido y nos seguimos leyendo

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