AMARTE
CAPITULO TERCERO
Le dolían todos los huesos del cuerpo; pero mucho más le dolia el alma.
Bella bajaba del autobús de línea y se apeaba entre un revuelo de personas que iban de una lado hacia otro sin deparar las unas en las otras.
Allí era incluso más invisible que en el pueblo.
A lo lejos se podia vislumbrar un gran puente, dedució rápidamente que el lugar donde tenia que presentarse no andaría muy lejos de allí.
Sacó el papel del bolsillo de su chaqueta y volvió a leer “ Bridgestreet número 3 “.
Volvió a meter la nota en el bosillo y suspiró. Caminó entre las personas que se agolpaban en los diferentes puestos de verduras y hortalizas que había; sorteando, con atino, los utensilios que se hallaban en el suelo.
Algún que otro vendedor se quejó; pero ella siguió su camino, bajando la cabeza.
Edward Cullen se hallaba supervisando el mercado.
Era sábado y aquel era un dia de gran afluencia de público.
Ya se habían dado varios casos de robo. Tanto a los comerciantes como a los que se paseaban por la plaza buscando algo que le resultara convincente adquirir.
Su gran altura, era una bendición para aquel oficio suyo.
Tanto su padre como su madre habían batallado con él, para que se olvidase de poner en peligro su vida cada dos por tres. Pero él era altruista.
Y no, porque el sueldo fuera ejemplar, ni muchísimo menos; si no por que le agradaba ayudar a la gente.
Su porte gallardo y aquel cabello difícil de manejar, le daban un aire singular y único.
Miraba hacia todos los lados, escondiendo sus enigmáticos ojos verdes en unas gafas oscuras de sol.
El uniforme le sentaba a la perfección y la placa limpia y pulida que pendía en lado derecho de su pecho, le hacia sentirse toda una autoridad.
Se paseaba con las manos cruzadas en la espalda, observando a los posibles cacos y saludando a todo aquel que asentía con la cabeza.
Las muchachas lo miraban con adoración, y cuando apartaban la vista, se miraban las unas a las otras cuchicheando algo y soltando vergonzosas risitas.
Algo llamó poderosamente su atención y caminó más a prisa.
Parecia una sombra; caminaba hacia el puente con decisión, sorteando la muchedumbre magistralmente.
Frunció los labios y caminó mas aprisa. No debia de perder de vista a la sombra y cuanto mas cerca estuviese de ella , muchísimo mejor.
Bella Swan se sentía algo mareada. No habia comido nada desde que habia bajado del autobús, y su estomago clamaba a voces alimentarlo.
Se apoyó en un banco que habia muy cerca del puente y miró hacia arriba. Buscaba la placa de la calle. ¡Bingo! La calle era aquella y no debia de andar mucho más trayecto ya que el numero era bajo.
Cogió el bolso con algo de torpeza y se lo puso al hombro. Sudaba, el abrigo le estorbaba ; pero no podia quitárselo, el tiempo apremiaba y deseaba con todas sus fuerzas abrazar a su tia Angela.
Con la nota en la mano y mirando la numeración de las casas, se quedó ensimismada.
Eran hogares ostentosos, increíblemente ostentosos.
Llegó a una verja de donde pendía una chapa en color negro. Rotulado en letras color mas claro se leía: “Familia Cullen”.
Bien…ya habia llegado, una sonrisa de anticipación se dibujó en su rostro.
Antes de poder tirar de la campanilla, notó una presencia en sus espaldas y se giró.
Levantó el rostro muerta de miedo y sus ojos vieron a un hombre con los brazos cruzados sobre su pecho y unas gafas de sol que brillaban con la luz del dia.
-¿Quién eres tú?.- preguntó él, casi sin mover la madibula.
-Yo….
Edward dio un par de pasos hacia el misterioso visitante que se habia apostado en la entrada de su casa. Bajó su rostro actractivo; ajustando sus gafas y escrutándola con la mirada.
-No intentes robar….¿ves esto?.- dijo él señalando la placa brillante en su pecho atlético.- Soy policía, y esta.- dijo apuntando ese mismo dedo hacia la verja de aquella mansión.- Es mi casa, ósea que ni se te ocurra si quiera tener un mal pensamiento de esa índole.
Bella negó con la cabeza y abrió los ojos aterrada.
De repente una voz salió de dentro de la casa.
-¡Edward! Dios mio….menos mal que eres tú el que estas aquí.- Esme corría hacia la verja para abrirla y miró a su hijo desconsolada.-Ha pasado algo terrible….-Los ojos de la señora viajaron hacia el chiquillo andrajoso que estaba al lado de su querido hijo Edward.- ¿Quién es….?
La camilla con el cuerpo aún caliente de Ängela pasó. Una sábana blanca tapaba sus dulces rasgos y su cuerpo de muñeca.
Edward miró a su madre alarmado y se quitó las gafas en un acto reflejo.
-¿Qué…?
Esme cogió las manos de su hijo y lo miró apenada.
-Es Angela…se ha suicidado….
Los ojos de Edward Cullen se abrieron extrañados.
-¿Suicidado?
-Si hijo, se ha tirado desde tu habitación…no entiendo…¿ tu me puedes explicar? Hoy debia llegar su sobrina, para emplearse en el puesto de Alice Brandon…¿Qué le voy a decir a esa muchacha cuando llegue y se encuentre tal desdicha?
Pero no lo que nadie sabia , es que la sobrina de Angela estaba allí, justo a su lado, oyéndolo todo.
Bella se quedó paralizada victima del horror. La narración de la señora Cullen la habia dejado en un estado de shock…
Se agarró fuertemente a uno de los barrotes de la verja y creyó desmayarse.
Esme vió como aquella figura oscura, se asía fuertemente a la puerta de la entrada.
Corrió hacia ella y sujetó su cuerpo antes de que cayera al suelo. Miró a su hijo interrogante.
-Lo seguí hasta aquí, no me gustó la pinta que lleva. Seguro que se ha desmayado por inhanicion , se ve a leguas que tiene falta de comer y de asearse….
-Lo voy a llevar dentro….es precioso, y tan joven….no es justo que esté en la calle en estas condiciones…- Esme acariciaba el rostro del dulce jovencito.
El gorro oscuro y la gruesa chaqueta que llevaba Bella no habia dejado opción a pensar que podia ser una chiquilla.
-Mamá si recogieras a todo el mundo que malvive en la calle, tendríamos la casa llena; y mira que es grande….
-Calla Edward, soy tu madre y sé lo que debo de hacer, ayúdame a recogerlo. Lo llevaremos adentro y le daremos un buen plato de comida.
Edward Cullen cogió al muchacho como si fuera un muñeco y lo llevó hacia dentro de la casa.
Las criadas aún iban de un lado a otro,consternadas por la pérdida de Angela,
Cuchicheaban entre ellas el porqué del suicidio de la joven.
Bella comenzó a volver en si, en los brazos de Edward Cullen, miró su rostro impasible que se mantenía rigido y cerró los ojos fuertemente.
Sintió cuando la posición de su cuerpo cambiaba. La habían dejado en un colchón, blando y acogedor, suspiró agradecida y se durmió creyendo estar en su casa; allá en Forks.
Esme , no habia dejado de mirar al muchacho con cara de compasión. Su hijo se habia dado cuenta y chasqueaba la lengua indignado.
-Mira que si te roba, mama.
-Si me roba; tengo a uno de los agentes de policía mas eficientes de toda la capital, ósea que…no me transtorna mucho la idea…dejaremos que descanse, esta exhausto, pobrecito.
-Debo de marcharme, mamá, todavía no he acabado el turno. Nos vemos en un rato. No le quites el ojo de encima al mocoso ese…eh…también me pasaré por la comisaria; quiero saber si se abre una acta sobre el caso de Angela.
-Pero si ha sido un suicidio…
-No se sabe a ciencia cierta mamá….¿Dejó algo? ¿Alguna carta de despedida? Es común que los suicidas lo hagan.
Esme se metió la mano en el bosillo de su pantalón de seda y apretujó la carta escrita por Ángela con determinación.
-Si la hay; pero se la he de dar a los familiares de la chica, Edward, nosotros no tenemos derecho a…
-Dámela, mamá ; es una prueba, quiero verla.
Esme sacó el sobre arrugado y se lo cedió a su hijo con manos temblorosas.
Edward rasgó el sobre y desdobló la hoja, pulcramente doblada y se la volvió a ceder a su madre, para que la leyera…
“Isabella…perdóname…
Perdoname Reneé; hermana mia, pero no puedo seguir con esto…no puedo vivir con esta carga.
Me voy de este mundo; no resisto mas.
Mi vientre está lleno de vida de nuevo, y no soporto otro vaciado más.
La última vez fue hace dos meses escasos …me atrapó en su habitación y no pude escapar de su ardor.
Vete de aquí, Isabella; no te quedes. Eres demasiado bonita para tu salud. Cullen te hará tan desgraciada que desearas no vivir más.
Es inútil hacer nada en contra de ellos; tienen poder y nunca hubiese salido bien parada.
Podria haber vuelto al pueblo…después de haberme practicado otro vaciado y vivir tranquila junto a Reneé y Charles; pero mi vida hubiese sido fría y desdichada; nadie querria una mujer estigmatizada. En eso no se puede mentir…y mi vida hubiese sido fría y sin amor…..prefiero dejar de sufrir. Que las alas de un buen angel me guien hasta el cielo…
Adios Isabella..mi muy amada y querida Bella.”
Esme habia leído en un emocionado tono; toda la carta de despedida de Angela.
Miró a su hijo con ojos de reproche y sus ojos se volvieron frios.
-¿Qué significa esto, Edward?
Él con el rostro ligeramente pálido, miró a su madre frunciendo el ceño.
-¿Supones que soy yo…el que?
-Es un Cullen; tú eres un Cullen y ella se tiró desde tu habitación Edward…¿Qué quieres que piense?
-Dame la carta mamá.- la voz de su hijo era tremendamente fría, autoritaria.
-¿Qué vas a hacer con la carta?
-La voy a guardar. Esto no tiene por que saberse. No es la primera vez que un señorito deja embarazada a una criada …lo que ha pasado después solamente es culpa de ella y de su manera de ver la vida.
-¡Edward! ¡Yo no te he criado con esa manera de pensar!.- espetó su madre con los ojos abnegados en lágrimas.
-Dame la carta mamá…¿O quieres que los tres seamos juzgados y estemos en boca de todos? ¡EL aborto es ilegal, mamá!
Esme le dio la carta a su hijo bajando la cabeza rendida. Su famila era lo más importante….¿pero aquella pobre chica…?
Una sombra habia visto y oído todo lo que habia acontecido en aquellos momentos.
Bella Swan con la puerta de la habitación donde descansaba levemente abierta, habia podido escuchar todo lo que su tia le habia querido contar.
Sabia que aquella carta nunca llegaría a sus manos..pero por azar o por una fuerza del destino, habia podido oir todo de la boca de la señora deliciosa que le habia albergado en su casa, sin saber quien era…
… creían que era un chico….
Apretó fuertemente el gorro de lana a su cabeza y cerró los ojos fuertemente. Unas gruesas lágrimas de dolor invadieron sus mejillas y el sollozo se agolpó en su garganta.
Se mordió el labio hasta que hizo sangre en él y volvió mirar hacia las dos personas que discutían en el pasillo.
-Tia…- susurró…- Averiguaré quien te hizo tan desdichada….quien te llevó a los brazos de la muerte…- Cerró con cautela la puerta y miró como una loca la habitación.
Habia una puerta en una pared. Si tenia suerte podia ser un servicio.
Efectivamente, suspiró al ver una un aseo, una ducha y un wáter. Un armarito pequeño resposaba debajo del lavamanos.
Abrió éste con desesperación y buscó una navaja o unas tijeras, algo que fuera cortante.
Sonrió al encontrar una navaja de barbero.
Sacó el gorro que le ocultaba el cabello.
Con la vista nublada por la lagrimas comenzó a cortar mechon por mechon su hermosísimo cabello color caoba.
Cuando hubo acabado la faena. Guardó todos los cabellos cortados en una bolsa y la pegó sus pantalones.
Se volvió hacia el espejo y no se reconoció a si misma.
Parecia un chico…un chico sucio y andrajoso.
No le importó.
Se recostó de nuevo en la cama y se hizo la dormida.
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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holaaaa mmmm estuvooo muy buenoo el capii ....edward fue el que la dejoo embarazadaaaa???!!!!! hayy varioss misterios alrededor de la muerte de angel ybella lo va a averiguarrr haciendose pasar por un chicooo...esta muy interesante esta historiaaa...besos y nos leemos en el que viene...besos!!
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