SERE LO QUE TU QUIERAS QUE SEA
TE AMO.
Jasper Pov
Caminaba con mis reservas bajo minimos.
Me habían materializado muy cerca del asentamiento donde probablemente estaría mi señor Edward; pero algo me decía que si sacaba mi tarjeta de memoria de mi cabeza y me quedaba allí tirado, podia ser el gesto mas honesto que podia hacer.
Aquella mujer estaba loca.
Y en su locura quería arrastrar a el príncipe Edward con ella.
-Debes darnos su asentamiento,concreto y entonces iremos a por él sin dilación. Es justo para ti, si haces bien tu trabajo, mantenerte con vida.- Ella le habia hablado muy claro; exponiendo claramente que si no mantenía el plan como previamente habia sido ideado, sus cuerpo nanomecánico iria a parar a una de las turbinas de ventilación de la ciudad de Anspens. Donde estaban Tanya, su padre y sus secuaces.
Habian taimado un plan casi escrupuloso. Casi perfecto.
Si no hubiese sido porque el Principe Edward comenzó a recordar.
Tanya habia hecho todo lo posible por mantenerlo más que ocupado en su cuerpo , brindándole el calor de su deseo tanto como diera lugar…pero sus recuerdos habían aparecido y con ellos su desaparición total.
El chip de seguimiento de control, habia sido una cosa con la que no habia contado el príncipe. Como si de un radar remoto fuera; podia indicar el lugar casi a la perfeccion de donde se hallaba.
La cueva era visible.
Caminé arrastrando débilmente mis pies y apoyé un brazo en la roca.
Cuando caí al suelo unos brazos me tantearon y una voz conocida me habló, deseperada.
-Jazz, Jazz….¡Por Tristan! ¡¿Qué haces tú aquí?.- Me perdí en mi inconsciencia y cerré los ojos. Habia reconocido el matiz de aquella voz. Aunque más ruda, todavía tenia los mismos niveles en mi sonido de sistema. Una de las voces con la que yo habia crecido como ciborg. La voz de Emmet.
Apreté el dispositivo de radar y concluí con mi déspota misión.
Habia vendido a los que en otro tiempo eran mis amos; aquellos a los que habia profesado lealtad hasta que mis circuitos dejaran de funcionar.
Bella Pov
Estabamos sentados el uno contra el otro; en la semioscuridad de mi habitación y acariciándonos los rostros sin dejar de mirarnos a los ojos.
Habia algo en Edward que me encongía el vientre. Una sensación ahogada, una dicha y a la misma vez una preocupación. Mil nervios que azotaban por salir , estallando mis entrañas.
Noté su virilidad hinchada de nuevo y jadeé, abriendo los ojos teatralmente.
-Eres insaciable.- dije, rozando sus labios, perfectos.
Sus manos viajaron hacia mi barbilla, mi cuello, mi escote, y uno de mis senos saltó de excitación al sentir su tacto.
-No veo que te desagrade. Un leve roce mio y tu cuerpo reacciona maravillosamente, Bella….
Masajeó ardientemente el pecho y gruñó desesperado.
-No puedo parar de amarte….
Tumbó mi cuerpo y comenzó a succionar mis pechos alternando el uno con el otro, sin consideración.
Me sentía, tan húmeda…tan mojada…lo deseaba tanto…a él …al próximo rey de Sherkan.
Apreté su cabeza con mis manos, presionándola hacia mi cuerpo; trémulo.
Ya habia viajado hasta mi vientre, su boca sinuosa, vertía un camino de lamidas que me hacian ver literalmente las estrellas.
Bufó levemente al llegar al triangulo de mi sexo, separó mis muslos delicadamente y con la punta de su lengua presionó levemente el botón de mi placer.
Apreté mi labio con fuerza.
Aquel hombre, me hacia sentir tan deseada y tan sensual que reí ante aquello.
Trataba mi cuerpo con tanta delicadeza que pensaba que aquello solo podia venir de un ser como él: perfecto.
Sentia como devoraba mi intimidad como si estuviese sediento de mi. Levanté un poco la cabeza para observarlo. Me parecía tan sensual mirarlo en aquel momento; que no pude reprimirme.
Él, levantó sus ojos hacia mi y siguió su ardua tarea.
Comenzaba a sentir como el azote del placer me iba a consumir de un momento a otro.
Él debió notarlo, porque despegó su boca de mi sexo y me besó con una pasión que no conocía horizontes.
A notar el gusto de mi excitación, subí un escalón más en la perdida de mis sentidos.
Pero aquello no era nada para lo que Edward me tenia preparado; su miembro duro y servicial se metió en mi y me embistió con una fuerza renovada de ansia y placer.
-Dime cuando te vayas…pequeña…- dijo acariciando mi nariz con la suya, sin parar aquel oscilante baile que era mi absoluta perdición.
-Sí.
-Quiero….quiero llegar contigo….mi pequeña guerrera.- su voz era tan sensual , tan sugerente. Tanto como su rostro embriagado de placer como el mio.
Sus ojos verdes, me miraban mas oscuros de lo normal, presos del deseo incombustible y sus labios hinchados,seguramente como los míos, gritaban ser besados y lamidos una y otra vez.
Noté como su miembro duro y erecto prendía fuego en mis entrañas y abrí la boca, victima de la anticipación del orgasmo.
-Edward….
-Síiiiii…- Sus embestidas fueron mas fuertes y rápidas y gemimos, sin despegar ni un segundo la mirada el uno del otro.
Aquella mirada lo decía todo y nada…era una especie de comunión entre los dos.
Un pacto.
Un deseo.
Una confirmación.
-Te amo, Isabella Swan.
-¿Qué…?
Mi mente estaba abotargada del placer y no podia asimilar sus palabras.
Sus palabras….
Mis palabras…
Sonreí , mirando su rostro perfecto y estudié sus ojos, llenos de amor.
-¿De veras?.- la sonrisa en mis labios se habia ensanchado y mostraba mis dientes orgullosa ante él.
-Por supuesto. Siempre te he amado.
Fruncí el ceño y miré su boca.
-No entiendo…
-Siempre he estado contigo, como una sombra. Desde el mismo dia que me adjudicaron al Krawoer que debia de enseñarme el manejo de las armas. Tú viniste prácticamente de su mano…cuando tu madre murió.
Mi mente se perdió en aquellos momentos que mi mente habia querido borrar.
Y recordé todo….
Recordé a Edward, a mi padre y por supuesto el abrazo que siempre habia añorado y que nunca habia encontrado en los brazos de ningún hombre.
Aquel niño era Edward, el muchacho de ojos verdes que a veces vagaba en mis sueños como una sombra.
Mis ojos se empañaron y él besó mis parpados con suavidad. Habia tanto amor en ese gesto que me sentí volver a la niñez..en aquel precioso kiosko hablando con Edward de la desaparición de mi madre….
Sin comprender negué con la cabeza y él puso uno de sus dedos en mis labios.
-Me capturaron y no me dio tiempo de hacerlo público. Pero ya habia hablado con la reina al respecto. Queria anular el compromiso con Rosalie y casarme contigo Bella…pero luego sucedió lo de los bosques de Hijurem y allí se perdió mi pista y me dieron por muerto.
-¿Pero como llegaste a ser el que eres ahora mismo ¿ ¿Y como me encontraste a mi?.- Pregunté acariciando su broncíneo cabello, mas revuelto de lo normal.
-Comencé a recordar….a recordarte.- Me acariciaba el cabello, con premura y yo me perdia en sus gestos, abducida por su adoracion.
-¿A mi?
-Sí.- sonrió ladeadamente y besó la punta de mi nariz.- Recordé tu rostro y la sensación que causabas en mi pecho, eso fue lo que me hizo plantearme huir de las garras de Tanya.
Me sobresalté.
-¿Tanya?
-Si ella me convirtió en lo que soy junto con su padre….Queria tenerme con ella a como diera lugar y lo hizo durante un tiempo.
-¿Tú…fuiste..su amante?.- aquella palabra me dolió como si me clavarán cien mil cuchillos en el alma.
-Sí, pequeña. Pero no recordaba quien era. No te recordaba a ti. Actué como un semental.
Hice un mohín absurdo.
-¿Estas celosa?.- buscó mi mirada y sonrió franco.
-No.
-Pues debería de estarlo…
Ambos nos giramos hacia la puerta.
Una mujer increíblemente hermosa se hallaba en el umbral de esta. Sus ojos destilaban odio desmesurado hacia mi y aquello me hizo sentir un estremecimiento de terror.
Algo iba a pasar y no era nada bueno.
Continuará…..
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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