Capitulo 3
Edward Cullen caminaba nervioso por la celda. No tenia forma de saber si Isabella Swan,cumpliria su palabra y enviaria a alguien a por él.El solo ver nuevamente el mundo exterior, seria un trago fuerte, pero en sus pensamientos solo estaba ella. En sus brazos y ocupando una cama ambos.
Se pasó la mano por la barba y se sobresaltó por su miserable aspecto. Lo mejor que Isabella pudo pensar de él es que era un barbaro.
Todabvia estaba luchando por contener sus emociones cuando oyó unos pasos, en medio del pesado silencio. Una llave giró la cerradura y Edward pasó sus piernas sobre el borde de la cama, cuando la puerta se abrió violentamente. Dos corpulentos guardias, con pistolas en mano, entraron y le hicieron señas para que saliera. Contento por la interrupcion de su aburrimiento, Edward se apresuró a obedecer. Salió de su celda y se encontró cara a cara con el señor Jasper.
-El ha venido por tí, bribon.-diujo Jenkins, y clavó entre las costillas de Edward su largo baston.-No me gusta que tipos como tu se mezclen con la gente decente, pero la dama esta decidida a casarse. Iras con el hombre y con mis propios muchachos que aqui ves,.- Se rió burlamente cuando vió que Edward levantaba la vista descorcertado.- Solo para cuidar, por suspuesto, que no se te ocurra algunas fantasias y te dé por retozar.
El corpulento carcelero rió mientras aseguraban gruesos hierros a muñecas de Edward.
-Ahora hagan lo que diga el señor Jasper.-dijo Jenkins a sus hombres. -Y traigamelo de vuelta vivo o muerto..-sus ojillos negros se clavaron en el prisionero.- Si este hace un solo movimiento para escapar, vuelenle la cabeza.
-Su amabilidad, es superada solamente por su gracia, señor carcelero.- le dijo Edward con tono de chanza. En seguida se irguió.- ¿Podemos atender nuestros asuntos o hay algo más que usted desee discutir con estos caballeros?
Jenkins lo empujó haci el carro que los esperaba.
-Sube maldito hijo de puta. Espero que el buen señor Jasper impida que hagas a la dama lo que le hiciste a esa muchacha en la posada ya a la criatura que llevaba en su vientre.
Los ojos de Edward se endurecieron cuando el carcelero sonrió burlonamente, pero el joven permaneció mudo aun bajo la mirada ceñuda e inquisitiva de Jasper Hale. Sin ofrecer ninguna explicacion, Edward pasó a su lado y subió con sus cadenas al carro. En el interior oscuro y desnudo de la caja prision se tendió en un rincon, tratando de acomodarse lo mejor posible. Cerraron y aseguraron la puerta y Jenkins golpeó con su baston los costados de la caja.
-Tengan mucho cuidado con este pajaro.- advirtió dirigiendose a sus secuaces.
Con una violenta sacudida, el pesado carro se puso en marchha. Era casi mediodia.Edward no podia saber cuanto duraria el viaje o hacia donde se dirigian. Trozos de cielo plomizo y tejados mojados por la fria llovizna pasaban fugazmente por la estrecha obertura del ventanuco. Atravesaron las afueras de Londres y los caballos fueron azuzados para que aceleraran el paso. A traves de los barrotes de hierro Edward solo podia pensar en una cosa; tener a la gran Isabella Swan entre sus brazos.
Pararon en una posada. Allí se lavaria y se vestiria para la boda; era bien entrada la noche y tendria que hacerlo pronto si queria descansar unas horas.
-No le diga a nadie a cerca de mi ama, a nadie que no sea yo.- le dijo Jasper con expresion seria.
Edward Cullen se quitó un poco de lodo de su menton cubierto por la barba y miró al hombre con los ojos entrecerrados.
- Ajá.-dijo
-Despues le quitare los hierros para que pueda descansar. Mi señora lo espera pronto mañana.
Entraron a la posada por una escalera trasera y nadie supo de su llegada. Se dirigieron a una pequeña habitacion y Jasper lo encaró con gesto serio.
-La criada traerá agua para el baño. Hay un espejo para que usted pueda mirarse.-Abrió un pequeño cofre de cuero y exhibió el contenido ante Edward.-La señora le envia ropas adecuadas para la ocasion. Le ruega que se vista y arregle con cuidado a din de no avergonzarla.
Edward miró de soslayo al individuo y rió con humor.
-Su señora espera mucho de alguien que ha sido un mendigo.-dijo
Jasper no hizo muestras de haber oido.Sacó el reloj de bolsillo de su chaleco.
-Me marcho, el tiempo apremia.
El hombre se fué dejando a Edward solo en la habitacion. Era pequeña pero estaba lo suficientemente limpia para comer sopas en el suelo. Al momento llegó una criada, regordera y nada fea.
-Lo afeitaré en un minuto señor.Pero mi navaja esta un poco embotada. Buscaré un asentador.
Los ojos de ella vacilaron sobre las ropas sucias y desgarradas de Edward y subieron hacia su barba sucia de lodo. En su cara se hizo demasiado evidente una expresion de disgusto y su nariz pecosa se arrugó cuando sintió el olor a suciedad que venia de él. Rapidamente se marchó en busca del asentador de navajas.
-Puede ser que la moza dude si soy humano.- comento Edward, secamente.
El señor Jasper entro de nuevo en la habitacion.
-He pensado que no es buena idea dejarlo solo con una jovencita, mi querido señor. A mas cuando esta, tiene en su poder una navaja. ¿Le importa si me siento a mirar como luce despues de asearse?
Edward negó serio con la cabeza y lo comtempló unos segundos.
-Yo sé muy poco de la fechoria de la que me acusan. En realidad no recuerdo más que haber acompañado a la moza hasta su habitacion en la posada. Puedo decir con seguridad que la criatura que llevaba en su vientre no era mia. Yo no habia estado en quince dias en el pais y la mayor parte del tiempo lo habia pasado en Escocia. En realidad era mi primer dia en LOndres. Por lo tanto sí que me acosté con ella, pero fué la noche de su muerte. Pero ni siquiera tengo recuerdos de eso. A la mañana siguiente, cuando el posadero vino a despetar a la moza para que se puesiera a trabajar, me encontró en el dormitorio de su habitación. De modo que como usted ve,amigo, no puedo negar que me acoste con ella, pero le juro que yo no la maté y por supuesto niego categoricamente que la criatura fuese mia.
Bajo la atenta mirada de Jasper. Edward se quitó sus inutiles chaleco y camisa, y se puso una toalla sobre los hombros. Se sentó en una silla para esperar el regreso de la criada y pensar en todo lo que le habia endiñado sin ser él participe de ello.
La criada regresó y Edward se sometió a sus torpes manos, mientras ella le cubria la barba con toallas calientes para quitar el barro seco. Si esta pobre muchcha lo encontraba tan repulsivo, no quiso ni tan suquiera pensar, lo que su elegante dama,Isabella, debia considerarlo como una bestia. Ella debia estar en una situacion sumamente apremiante, sin duda, para haberse sometido a ese pacto.
Sin embargo, fué para Edward un placentero interludio que habia disfrutado muy raramente en los ultimos meses, aunque la muchacha no se mostró nada gentil en su prisa por terminar con él, su unica herida fué un leve cortecilo hecho en la ultima pasada de la navaja ,cuando la muchacha, al comtemplar su obra, vió por fin la cara sobre la que habia trabajado.
-¡Vaya señor!.- exclamó ella y sonrió, mientras presionaba la toalla mojada sobre el pequeño corte.
La criada enrojeció ante la mirada divertida de él y se puso bastante agitada. Jasper se volvió cuando ella volcó el recipiente del agua y derramó gran parte de su contenido sobre el regazo de Edward.
Ignorando la incomodidad del hombre, Jasper comentó despreocupadamente.
-Usted parece transtornar a la muchacha. Se ha puesto tan nerviosa como un gorrión asustado.
La criada se volvió rapidamente hacia Jasper.
-Disculpe señor, no fué culpa de él. Fué culpa mia.
La joven tomó la toalla de los hombros de Edward y empezó a secarle el regazo hasta que él la tomó de las muñecas y las apartó con firmeza.
-No tiene importancia.-dijo él secamente.-Yo haré esto. La muchacha apenas pudo apartar los ojos del pecho desnudo, atletico y musculoso, mientras recogia la navaja y la correa de asentar.
-Cortale el cabello con esas tijeras muchacha.-ordenó Jasper y se alzó de hombros ante la mirada furisa que le dirigió Edward.
La muchacha sonrió complacida y balbuceó otra cortesia.
-En seguida, señor; lo haré con gusto señor.
La criada se dedicó al cabello de Edward con renovado celo, como si quisiera cortar cada hebra del mismo largo. De tanto en tanto se detenia para que él pudiera mirarse en un espejo que ella sostenia entre sus pechos.
La muchacha se puso petulante, ante la falta de interes de él y aceptó de mala gana que se bañara sin ayuda. Finalmente recogió sus tijeras y demas instrumentos en su delantal y se fué.
Edward no perdió tiempo se quitó sus malolientes calzones y se metió en la tina con un largo suspiro de deleite. Se frotó concienzudamente y varias veces con un fuerte jabón para quitar todos los parasitos y la suciedad, se enjabonó la cabellera. Estaba ansioso por ponerse en camino y se secó rapidamente con una toalla,antes de ponerse las medias y los calzones oscuros. Pero se detuvo lo suficiente para notar que los ultimos le ceñian apretadamente los muslos. Quizá Isabella Swan lo habia observado más de lo que él creia, murmuró con una melancolica sonrisa. Él ciertamente la habia observado muy bien.
Despeinó sus cabellos cobrizos de una manera muy personal, frente al espejo. De pie delante de su imagen, se puso la camisa color crema con volantes de encaje en los puños, aseguró la chorrera y se puso el chaleco de seda que armonizaba con sus ceñidos calzones.Despues se puso una chaqueta de terciopelo lujosamente ornamentada con hebras de oro que dibujaban elaborados adornos en los anchos puños y en la parte delantera. El cuero de sus zapatos castaños estaba levemente pulido y adornado con hebillas de filigrana de hilos de oro.
Edward pensó mientras se miraba con ojo critico al espejo que Isabella no habia mirado en gastos para que él vistiera como un caballero. Por encima del hombro de su imagen reflejada, Edward vió que Jasper Hale lo observaba atentamente. Jasper apreció el cambio de aspecto de su prisionero y logró sonreir debilmente.
-Creo que mi señora se llevará una agradable sorpresa al verlo señor Cullen.
Continuará....
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
jueves, 11 de noviembre de 2010
La dulce y Orgullosa Isabella
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holaaaaa me encantoooo!!!! asii que edwarddd estaa superr cambiadooo jajaja...la chicaaa estabaa superr idiotizadaa con ell...jeee!! me gusto mucho el capii...yy estoy ansiosa por ver la reaccion de bella cuando lo veaaa??!! a ver que dicee...bueno noss leemos en el qe sigueee....besosss!!!
ResponderEliminarHola
ResponderEliminarmmm esto se pone intesante, a bella se le va a caer la baba cuando lo vea.
Graicias por el cap
Besos
un comentario rapidito antes q mi jefe me pesque, jejeje...Te sigo leyendo chica...
ResponderEliminarhola hey yo quiero sacar tambien a n Edward a si jajajaja mentira mejor k llegue solito jajaja ya la historia es dieferente y me gusta suena bien y el casi infarto k le dara Bella ver a ese expreso y futiro ahorcado espero no sea sierto y se resulva del lio en k lo metieron ....nome despido y nos seguimos leyendo
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