viernes, 28 de enero de 2011

Prisionera del Deseo

PRISIONERA DEL DESEO


CAPITULO SEIS


Edward Cullen sintió asco por él mismo y por la actitud de aquella loca enfermiza, que era Jessica Swan.
Habia intentado por todos los medios de olvidar, que ella los estaba mirando. Que habia un caudal de personas siguiéndolo con la mirada cada vez que embestía sin piedad aquella débil figura de porcelana.
Hubo un momento en que perdió la noción de todo y se dejó llevar. Era tanto el placer y la estrechez de aquel cuerpo , que la liberación salió de el suyo como si llevara años sin correrse dentro de una mujer.
Habia sentido tanta tirantez en su verga que no pudo controlar; vacilación ninguna para prolongar el acto.
Tampoco lo quería.
Ella estaba seca como una piedra. Cuando arremetió en ella; ayudándose de su mano, ni siquiera se quejó. Cerró los ojos muy fuertemente y suspiró abatida.
Intentó que abriera los ojos, llamándola por su nombre dulcemente; pero ella no cedió a su reclamo.
Al romper el himen ; prueba de su virginidad, el hombre notó como se iba humedeciendo poco a poco y fue invistiendo con más fuerza.
El falo que entraba y salía con solemnidad,adquirió un tono amarronado.
Prueba de la virgindad de la chica.
Edward con la mandibula apretada y mirando al rostro de Bella, juró que nunca más, forzaría a una mujer para hacerla suya. Era lo más denigrante que le podia suceder a un hombre.
Pero era tan tremendamente estrecha…suspiró. Esa mujer lo encendía con solo mirarla.
Acercó una mano a uno de sus pechos y se maravilló ante aquel dulce tacto. El seno; parecía estar hecho para que albergara toda su mano en él. Masajeó con cuidado y la miró de nuevo al rostro. Dos lagrimas como puños, bajaban por las mejillas de la joven muchacha.
Él hizo un chasquido con la lengua y envistió con mas celeridad….acabó. Acabó dentro de ella , jadeante y sudoroso. Asombrado de aquel reventón de sensaciones.
La miró extrañado por su comportamiento y le habló, sereno.
-Ya he acabado.- le dijo, alzó una mano para secarle las lagrimas,; pero ella se negó.
-Suélteme, por favor. Ya es demasiado denigrante.- sofocó un jadeo, tapándose la boca con una de sus manos y lo miró acusadora.- Nunca pensé que mi entrega seria tan repugnante..delante de toda esta gente…y con un hombre que no amo, ni me interesa lo más minimo. Deme algo con lo que me cubra….por favor.
Edward habia oído con atención todas aquellas palabras y sintió ira en su interior. Ella lo odiaba; no podia justificarla. Era lo mas normal.
Caminó unos pasos hacia uno de sus hombres y éste le tendió una túnica roja; para que ella pudiera cubrirse.
Bella cogió el hábito con el alma hecha añicos. Habia sido la experiencia más repúgnate que habia vivido.
Cubrió su cuerpo con aquel paño de lascivia y pecado y le dieron arcadas. No soportaba aquel antro ni a todos los que participaban en él de sus juegos perversos.
Sintió sus muslos húmedos y se tocó levemente. Miró su mano ensangrentada y la limpió en uno de los bolsillos de la túnica. Habia perdido su inocencia con un hombre que era el mismo demonio…ella que era todo candor…o al menos lo era; hasta hacia unas horas.
Se mantuvo rigida junto al hombre. Él la observaba como si fuera un espécimen extraño y ella bajó la cabeza, de una manera totalmente sumisa.
-Ven. Te llevaré a las habitaciones de aseo. Allí podras estar tranquila y cuando estes preparada, puedes volver a la habitación de mi hermana Alice.
Bella no habló pero lo acompañó, hasta la salida de la cueva.
Miraba sus pies desnudos; ya que él no habia cubierto ni un ápice de su cuerpo.
A ella se le fueron los ojos mas de una vez; ya que él iba delante de ella; guiándola .
Su andar felino, movía todos sus músculos como si fuera un puma y sus posaderas, orgullosas, se contoneaban perversamente ante los ojos de cualquier mujer; incluso a los de ella, que lo odiaba con todas sus fuerzas.
Pero mas, mucho más odiaba a la que se decía llamar su cuñada.
Jessica la habia humillado y ultrajado delante de toda aquella gente y habia vendido su ingenuidad con su antiguo amante.
Aunque aún no lograba comprender, el porqué de todo aquello, suspuso que algo muy grave tenia que hacer ese demonio, en aquella cueva; para tener aquel miedo a que ella hablara….porque en un principio; la excusa fué Jared; pero al final de todo su único propósito habia sido humillarla como lo hizo; denigrarla hasta lo imposible, sabiendo perfectamente, el comportamiento intachable que habia tenido Bella durante toda su escasa juventud.
Bella era valiente y no se amedrantaba fácilmente. Pero aquello habia pasado de vuelta. Mancillada hasta la saciedad se juró a si misma que el tiempo que le quedara en aquella mansión iba a defenderse con uñas y dientes de aquella bestia que se llamaba Edward Cullen.
Cuando arremetió contra su cuerpo; con su lanza candente. Notó que se quebraba por dentro, que la partían. Que algo de ella huía para no volver jamás y todo por culpa de el maldito secreto de aquel bastardo de ojos verdes.
Furiosa, Bella no se dio cuenta que él habia parado su marcha y casi choca con su cuerpo desnudo, fue rápida y casi se da de bruces en el suelo para salvaguardar su cuerpo del tacto del hombre demonio.
Él se giró con una mirada dura y le abrió una de las puertas con solemnidad.
-Aquí tienes los aseos. Hay una tina preparada con agua caliente. Habia sido preparada para mi. Pero creo que voy a divertirme un poco antes de asearme.- Su boca dibujó una perversa sonrisa.- Sé que no ha sido placentero para ti; pero para mi tampoco. Te lo puedo asegurar, no me gustan las vírgenes. Son una carga demasiado pesada para mi conciencia.- Se pasó una mano por el cabello alborotándolo.- Mañana hablaré con la mujer de que te hablé; quizás ella pueda unir lo que yo despedacé.
Bella que mantenía la cabeza agachada, levantó firmemente el mentón y lo miró con ironia.
- ¿Esa mujer une el alma rota, la moralidad, borra la humillación de ser mancillada y en publico además? No…- susurró.- Puede que una lo visible…pero lo invisible, lo que lleva una, en lo mas profundo de su alma no creo que lo recomponga . Ahora márchese. No quiero verlo más. Y le agradecería que el tiempo que me encuentre en su casa, absténgase de verme, saludarme o mirarme si quiera. Comeré en la habitación que tan amablemente me ha cedido.- esto último lo siseó con una dura ironía.
Avanzó hacia la puerta sin mirarlo y él quiso asirla de un brazo. Ella le lanzó una mirada de odio y farfulló.
-Espero que sus secretos, valgan mas que la honra de una señorita mancillada, señor Cullen. Mucho mas….suponia que no tenia corazón, pero ahora veo que si lo tiene, pero es negro como el carbón de la casa del demonio. Usted es el mismo demonio….
Una carcajada limpia, surgió de la boca del hombre que la miraba divertido.
-¿Demonio? ¿usted cree que soy el demonio? ¿Y que es su cuñada?
Ella cerró la puerta con fuerza y oyó como las carcajadas se iban alejando.
Respiró con dificultad y hechó hacia atrás el hábito mientras emergía en la tina.
Alrededor de ella, habia aceites perfumados, jabones, con olores deliciosos y sendos petalos de rosa, para perfumar el agua.
Suspiró resignada y zambulló sus ondas, en el agua, palpó la flor de su secreto y condolida, hizo un mohín resentida.
¿Por aquel acto, las mujeres se volvían locas por los hombres y adquirían amantes? Negó con la cabeza. Era lo mas repugnante que habia visto nunca.
Y eso sin hablar lo que habia sentido…el dolor tan maldito, repartiéndose por su columna vertebral y su vientre.
Su vientre..un pensamiento se cruzó por su mente..¿Y si hubiera quedado embarazada de aquel demonio? Si bien él habia esparcido su simiente en su interior, puede que se cuidara de dejar embarazadas a las mujeres con las que mantenía esa clase de contacto.
Bella se estremeció.
Juró que nunca mas en su vida tendría intimidad con ningún otro hombre. Jamás.
Esparció el jabon por su cabello y cuerpo; mientras pensaba la manera de salir de allí antes de lo que se habia asignado.

Edward Cullen caminaba de nuevo hacia la gruta.
Estaba de un humor de perros. Aquella muchachita de ojos achocolatados; lo habia tratado como un patán. ¿Bueno, no lo era en realidad? Rememoró con pesar, las intimidades de la joven y se plantó en la cueva con su falo duro como una piedra y gritando contacto humano.
Buscó con la mirada a alguna mujer abandonada, después de haber copulado salvajemente.
Achicó los ojos y vislumbró, no muy lejos a una sensual pelirroja que arremetía a lengüetazos en el coño de otra. Sonrió, avanzó hacia ellas y se plantó con las piernas abiertas delante de ellas.
Su boca formó una sonrisa extremadamente sexy, y las miró ofuscado por la excitación.
-¿Me admitireis en el juego?.- preguntó , mirando el cuerpo desnudo de la morena, que descansaba en el suelo; mientras la otra se la comia literalemente por su centro.
La morena abrió los ojos y le sonrió, abrumada por la pasión y el placer.
-Ven,calmaré tu presión, ven. Arrodillate. Voy a lamerte hasta los huevos, ven…..- y antes de que ella dejara de hablar, ya tenia el enorme falo de él, entre sus labios, arremetiendo con fuerza, mientras la cojia del cabello, imaginando, que esas ondas eran de su prisionera; de la prisionera de su deseo….

1 comentario:

  1. hola guauu que capiii fue superr intensooooo...buenoo pobree bella despues de tanta humillacionn y tambien dolorr mass vale que no va a querer ver ni en figuritas a edwardd y jesicaa ahhhhhhhhhhhhhh como la odioo que malditaaa...y creo que igual bella va a volver a cruzarse con edward por mas que quiera permanecer encerradaaaa...veremos que pasaaaa...a ver si edward se portaa un pocoo mejor con bellaaaa...besoss y noss leemos en el siguienteee...adioss!!!!! buen fin de semanaa!!

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