MY LOVE IS OVER
CAPITULO 6
Sentir los labios de Gerard , en los míos, me abrasó literalmente.
Sus manos envolviendo mi cintura y su cuerpo terriblemente pegado al mio. Me hicieron suspirar mentalmente. Aquel hombre podia hacer que me perdiera en aquellos besos, sin deparar ni en el sitio ni el lugar
-Te pido respeto; papá.- La voz de Tanya, hizo que separara su boca de la mia , y antes de dirigir una mirada hacia ella. Me sonrió con ternura y me acararició el labio inferior con su dedo índice; no pude hacer otra cosa que cerrar los ojos y dejarme llevar por aquel sensual toque que enervaba todas las células nerviosas de mi cuerpo.
Su cabeza se giró, para mirar a Tanya que estaba firmemente apoyada en el hombro de su novio: Edward Cullen.
-El mismo que me tienes tú a mi; supongo. Cuando has entrado por la puerta, te has abalanzado al cuello de Edward como si yo no estuviera presente. ¿Me pides que no sea efusivo con mi querida Bella, cuando tú te comportas de una manera tan indiscreta?
La hija de Gerard, bajó la mirada y se mordió el labio; tal y como yo hacia en las ocasiones donde la tensión se adueñaba de mi.
-¿Van a salir a cenas?.- La voz de Edward, era melodiosa. Y me perturbó en gran medida; pues él no utilizaba ese tono,normalmente.
Gerard asintió y me miró los labios con aquellos ojos verdes; que deberían estar prohibidos.
-Si. Voy a invitar a Bella a cenar. – dijo mirándome.
-Seria…seria bueno que comenzaramos a unir lazos..¿no creeis? Ya que Tanya es tu hija y Bella es…- Edward apretó la mandibula, antes de soltar la palabra que le quemaba en la boca.- tu novia.
Gerard rió; sin dejar de mirarme ni un momento.
-Desde luego, todavía no se lo he pedido: pero sin duda, seria bueno que comenzásemos a tener buenas aptitudes los unos con los otros.- Dejó de mirarme y volvió la vista hacia los dos novios que nos miraban atónitos. Tanya con la boca abierta y Edward con la mandibula tan tensa que parecía que le iban a saltar todos los dientes.- Si Bella gusta….¿Que opinas querida? ¿Quieres que tengamos la compañía de Tanya y Edward en nuestra primera cita?
-No.
Los ojos de Gerard, chispearon de una manera deliciosa y sus labios entregados, me besaron la frente, abrazandome y recargando mi cabeza en su pecho.
-Mi dama ha elegido.- dictó de maneral territorial.- Otro dia será bueno para eso. De momento, iremos nosotros solos a cenar.- Se separó de mí, lentamente y me agarró la mano para arrastrarme corriendo hacia la puerta de la entrada; pasando delante de su hija y su yerno con cara de circunstacia.
Yo era feliz y él parecía serlo también.
-Que les aproveche.- La voz de Edward, llegó mi oídos como un eco..un eco algo extraño. Ya que notaba una nota de tristeza en su voz.
……………………………………………………………………………………………………………………………………….
-Eres una mala influencia para mi. Desde luego.- reí ante aquello y volví a llevarme la copa de vino espumoso a los labios.
Su risa; hizo que mirara por enésima vez su boca. Aquella maravillosa boca que me habia besado en la mansión Cullen.
Aquel hombre era espectacular. Sus ojos reflejaban con vehemencia su personalidad encantadora y su bondad. Su barba, algo cerrada le hacia ver terriblemente varonil y acrecentaba el par de ojos verdes que habia debajo de aquellas cejas castañas.
-Si me sigues mirando así, no voy a poder seguir siendo un caballero; Bella. Te lo aseguro.- Me hablaba con un deje ronco que no dejó dudas al respecto. Me deseaba ¡Siiiiii!! ¡Dios mio, Isabella Swan, si todo va bien vas a perder la virginidad con este hombre maravilloso!
No pude contener el rubor de mi rostro, ante aquella voz cargada de promesas y bajé la mirada.
Nos hallábamos en un pequeño restaurant de Port Angeles ; “La Bella Italia”.
Habia pedido una mesa algo reservada; dándole al camarero una buena propina.
Habiamos saciado nuestro apetito y en los postres, Gerard, acabó pidiendo un vino afrutado para la tarta de cerezas que solicitamos.
El vino se me habia subido a la cabeza. Pero estaba completamente en mis cabales. No iba a alanzarme sobre él ni nada por el estilo…aunque lo estaba deseando de manera demente.
-Bella has vuelto mi vida de cabeza. – llenó una pizca mas de vino, mi copa y luego vació la botella en la suya, alzó las cejas y me sonrió.- Fui a Forks para comprar algunos terrenos y afincarme aquí por temporadas y ahora….ahora solamente puedo pensar en estar cerca de ti….- Su mano viajó hacia la mia y acarició con premura mis dedos, algo nerviosos.- Te has metido en mi cuerpo como las esporas; Bella. Creando en mi, algo que pensé habia perdido hace mucho, mucho tiempo…. Ilusion, pasión…puedes pensar que estoy loco por aventurarme a decir todo esto, sin apenas conocernos; pero pienso que la vida esta mandándome otra oportunidad para ser feliz…y quiero intentarlo. ¿Querrias…querrías ayudarme?
Su mano ya se habia apoderado de la mia y la sujetaba fuerte, causando estragos en mi.
-¿Y que puedo hacer yo?.- Pude alcanzar a decir, mientras miraba como su mano, acariciaba, lentamente la mia.
-Dejame que te mime. Que te quiera…que te ame…- Aquel hombre que tenia frente a mi, se habia puesto terriblemente serio y me escrutaba con la mirada, intento adivinar mis pensamientos.- Bella…dime algo; cualquier cosa. Pero dime algo.
Tragué en seco y me mordí el labio nerviosa. Sus ojos volaron hacia mi boca y cerró fuertemente los ojos; como intentando controlar algún tipo de reacción.
-Me gustas.- le dije, en un murmullo.-Me gustas, mucho.
Él no cambió ni un apice el gesto de su rostro. Sin soltarme la mano, chasqueó los dedos y el camarero, vino de seguida.
-La cuenta; por favor.- dijo roncamente; con sus ojos perdidos en los míos.
Al traer la cuenta, él pagó con tarjeta y nos levantamos ambos detrás del camarero, que nos miraba con gesto serio.
Gerard, al salir del restaurant me tomó de la mano, jovial; y me llevó a su coche, mientras corriamos; pues habia comenzado a llover de manera alarmante.
Al llegar al auto, me ajusté bien el cinturón y noté su agarre en la cintura, para atraerme hacia él.
-Ven aquí, preciosa. Llevo un rato queriendo hacer esto.- Sus labios demandantes, me abrieron la boca. Los besos de Gerard eran como azotes de adrenalina que corrian por mi cuerpo, haciéndome estremecer.
No sé en que momento llegué a estar a horcajadas en su cuerpo. El volante me raspaba el final de la espalda; pero no me importaba.
Su boca viajaba hacia mis pechos; mientras que yo no podia contener todo el ardor que soportaba mi cuerpo.
Nunca habia sido tan cabeza loca como para hacer lo que estaba haciendo en aquellos momentos. Me sentía libre en los brazos de aquel hombre. Sensual y deshinibida.
Sus manos habian viajado debajo de mi blusa. Sus manos fuertes, eran abrasadoras en mi piel y ante el simple toque, jadeé, mirándolo con pasión.
Buscó los pezones henchidos y los acarició con miedo al principio, hasta que seguidamente; apartó la tela que los envolvía para tenerlos entre sus dedos, que los atendían como ellos querían ser atendidos. Con fervor, con vehemente, con pasión.
Su boca en ellos, me hizo gemir; lo cual esto llevó a una reacción en cadena.´El también lo hizo y ambos comenzamos a rozar nuestras caderas, hambrientos de algo que podia mas que nosotros.
Descendió al ombligo con sus manos; apartando el pantalón, y tanteando mi húmedo centro por encima de mis braguitas.
-Quiero darte placer; pequeña…
Su voz ronca, me erizó la piel. Era tan sensual, que podia tener un orgasmo con su voz, únicamente.
-Pero es que yo…
Miró mis ojos, con plenitud, mientras aplacó mi sed con sus labios.
Sus dedos se movían hábiles, apartando las braguitas y tanteando mi virtud con una exquisitez deliciosa.
Me sentí crecer en sus brazos y me abandoné completamente a sus caricias.
Enterrando sus dedos en mi, ví literalmente las estrellas y al acariciar mi hinchado clitaros, maldecía, entre mis labios, mi hermosura y mi cuerpo de diosa…
Cuando me atenazó el tercero de mis orgasmo. Me dejé caer en su hombre izquiero y suspiré , besando su cuello, lamiendo la loción tan apetitosa de su piel.
-Me tienes encandilado. Bella.
-¿Si?.- dije, arrastrando las palabras por su cuello.
-Me has hecho un regalo maravilloso…
-¿Cómo lo has…?
-Podia imaginar que eres virgen. Pero lo que no se me habia pasado por la cabeza es que ningún hombre te habia acariciado tan íntimamente. Me has dado un regalo, que dudo mucho pueda olvidar.
Suspiré y sonreí, besando su hombro fuerte y desnudo.
-He querido que seas tú.
-Gracias.- Buscó mi rostro y me besó lentamente. Haciendome estremecer nuevamente,
……………………………………………………………………..
Despues de dejarme a varias cuadras de mi casa y esperar pacientemente, a que le hiciera una llamada perdida para darle la señal que ya habia llegado sana y salva, nunca pensé que mi sueño se volveria en una tórrida pesadilla.
Papá ya se habia acostado y la casa estaba en un completo silencio.
Me quité las manoletinas y subí las escaleras hacia mi habitación . Abrí la puerta y cerré la puerta seguidamente , muy despacio, para que Charlie no despertase.
Al volverme, una sombra larga , me tapó la boca con una mano y poco después, me arrastró hacia la mesita de noche; donde allí, abrió el interruptor de la lamparilla y pude ver el rostro de mi raptor.
-¡Edward!.- mascullé entre sus dedos, intentando morder alguna de sus falanges.
-Mira Bella. Te voy a soltar. Pero con cuidado. No quiero que grites ¿ok? He venido en son de paz….
Lo miré extrada y poco a poco sus dedos dejaron de hacer presión en mis labios.
-¿Qué quieres maldito psicópata? ¿Qué haces en mi casa a estas horas?.- susurré, con ira en mi voz.
Él soltó una risita nerviosa y se sentó en mi cama. Tocó el colchón, en una clara invitación para que me sentase a su lado y yo caminé hacia él, sin fiarme para nada de la situación.
-He venido a hacer un trato contigo.
Alcé una ceja y volvi mi cara hacia otro lado.
-Eres increíble Cullen…¿Qué clase de trato? ¿Y como coño has subido hasta mi habitación sin que Charlie se entere?
-Vayamos por partes. Bella. Dime una cosa. Y sé completamente sincera. ¿Te has enamora de Gerard?
Parpadeé un par de veces alucinada. ¿Pero qué coño…?
-Y a ti que mierda te importa…
-Quizas me importe mas de lo que debería.
--No entiendo por qué.- hice un mohín con mis labios y aparté mis ojos de los suyos. Me turbaba la mirada de Edward.
-Dime. ¿Te has colado por Gerry?.- el muy maldito, me preguntaba en tono burlon.
-No lo sé. Pero me gusta muchismo.
-Bien. –se tensó.- ¿Sabes que el papá de Tanya no es dueño de absolutamente nada, no?
-No me interesan esas cosas. Edward. No soy tan hipócrita como tú y tu noviecita.- espeté.
-La madre de Tanya esta en psiquiátrico. Él no está separado, ni viudo..¿entiendes? Su mujer esta incapacitada; pero esto no quiere decir que esté libre.
Mi corazón se paró unos momentos y mueca de horror se instaló en mi rostro.
-Gerry ha tenido miles de aventuras. No te creas que vas a ser diferente a todas ellas. Una mucama como tú…con un hombre que tiene todo lo que se le antoje.
La lagrimas comenzaron a correr por mis mejillas. Miré a Edward con autentico odio lo abofeteé.
-Estoy harta que me dejes a la altura del betun, maldito bastardo. – Vienes aquí para insultarme y contarme todas esas cosas horribles sobre el hombre que me desea y le gusto. Todo para hacerme caer de mi nube. Pues no me interesan tus intrigas Edward Cullen. Y ahora largo de mi habitación y te agradecería no verte mientras trabaje en tu casa. Te odio y te odiaré hasta el final de mis días.
-Eso es mucho tiempo.- espertó duro.
-No lo suficiente para ti.
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
Mostrando entradas con la etiqueta My love is Over. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta My love is Over. Mostrar todas las entradas
jueves, 26 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
My Love Is Over...
MY LOVE IS OVER
CAPITULO 3
Oí el rechinar de la silla de ruedas de papá en el pasillo. Abrí lentamente los ojos y ví la claridad del dia afectándome en mis pupilas.
Levanté mi torso como un resorte y me llevé la mano a la frente; victima del fatal dolor de cabeza que me asistía.
Arrastré los pies hacia las zapatillas de casa y las calcé.
Papá estaba contento ya que silbaba animosamente. Sonreí mentalmente; porque no podia hacerlo físicamente; me dolían todos los huesos de mi cuerpo.
¡Menudo cogorza! ¡De las que hacen historia! Como una revelación, me vino la imagen de la chaqueta del idiota de Edward Cullen toda poteada, y me llevé la mano a la barriga. Habia estallado en carcajadas, aunque con cada sacudida; me dolían hasta las pestañas.
-¿Bella?.- La voz de mi padre, hizo que abriese la puerta de mi habitación y salí a darle los buenos días.
-Papá.- dije sonriéndole, alisando aquel cabello ; que parecía un nido de pajaros.
-Nena…¿Se puede saber a que vienen esas carcajadas?.- La voz de Charlie también era divertida.
-Nada, papá. Me acordé de algo y no pude evitar reirme; eso es todo…¿Qué hora es?
-Las 10 de la mañana; dormilona. ¿A que hora volviste del baile?
-Ni lo recuerdo papá. – Me pasé una mano por la frente y rogué a Dios que no me preguntara si no habia venido sola.
-¿Viniste sola?.- Oh…vaya…¡Bingo!
-No papá. Me trajeron a casa.
Papá bajó los ojos y se frotó la nariz , pude vislumbrar una sonrisilla traviesa debajo del grueso bigote.
-Han traido algo para ti.- dijo sin mirarme.- Está en el recibidor, viene con tarjeta.- Charlie alzó la vista y algo debió de ver extraño en mi rostro; porque su ceño se frunció y su expresión cambió de repente.- nena…¡Respira! ¡Te estas poniendo como un tomate!
Me abalancé perdiendo las zapatillas de casa por el camino al bajar las escaleras. La casa no era muy grande y no tardé mucho en ver la esplendida cesta de mimbre con rosas rojas en su interior.
Busqué entre los tallos verdes; alguna nota que me revelara el remitente de las mismas; aunque me decantaba a pensar que no habia sido el caballero de la oxidada armadura que me habia acompañado a casa, la madrugada anterior.
Alcancé a ver un pequeño sobre y lo abrí con las manos temblorosas.
“ A la recepcion de estas flores; te ruego que me llames, confirmando si existes de verdad.
Porque la Diosa de la que mis ojos pudieron jactarse anoche; dudan de tu existencia y credibilidad. ¿Fuiste un sueño o una realidad, Bella Swan?
Sigue en pie mi oferta. Por favor; hazme saber que no fuiste una aparición de mi cruel mente,que fantaseó contigo con imperiosa necesidad toda mi vida…
…Siempre tuyo .
Gerald Denalí”
“Psdt: He cortado personalmente todas las espinas de estas rosas; para que ninguna te haga daño; para que te acaricien como si fueran mis manos; suave y delicadamente.
Mi mobil:66655437.”
Me llevé el pequeño sobrecito a los labios y lo besé; acalorada. ¿De donde habia salido aquel hombre?
Un carraspeo me hizo volverme en redondo y ví a papá en busca de respuestas.
-¿Y bien, Bella? ¿Algo que deba saber?
Caminé hacia él y me puse a la altura de sus ojos; clavando mis rodillas en el suelo de parquet.
-Es un hombre que conocí anoche papá. Le intereso; al parecer.- No pude evitar, decirle todo aquella a papá sin que se borrara la sonrisa de mi rostro.
-No quiero que te hagan daño, Isabella.-
Lo besé y acaricié su rostro.
-Papá tengo 20 años. ¿no crees que ya es hora que tenga algún tipo de relaccion con algún chico? Como siga a si voy a ser la solterona de Forks,- Ambos reimos ante mi ocurrencia, y me fijé en aquellos ojos tan parecidos a los míos.- Debo de hacer una llamada papá. Es de vida o muerte.
Chalie me empujó levemente ; haciendo un mohín de indiferencia y me encaminé hacia mi habitación.
Busqué entre mis cosas el mobil y marqué los números del paraíso.
Un tono.
Dos.
Tres.
-¿Si? Al habla Geral Denali.
Mi corazón comenzó a bombear con fuerza y mis manos segregaron mas sudor de lo normal. Aquella voz sensual, me acariciaba los oídos e imponía ondas de magnetismo por todos los puntos vitales de mi cuerpo.
-Hum…Soy…
-¿Bella? ¿Eres tú?.- Casi podia imaginar su rostro, podia notar que mi voz habia hecho variar su cadencia en la voz y ahora tenia un matiz mas alegre y prometedor.
-Si…He recibido las rosas…no debiste hacerlo…son preciosas.- Parecia una imbécil; pero es que no tenia palabras para enfrentarme con aquel hombre.
-No son nada frente a ti. Neutralizas cualquier hermosura con tu presencia….¿Sabes?.- esto ultimo lo dijo en un susurro.- Estaba hecho un manojo de nervios; hace una hora que debiste recibirlas y esperaba tu llamada con ansias adolescentes…
Reí.
-Hace nada que me levanté. Anoche bebí mas de lo necesario…
-Estabas preciosa.
-Me abrumas con tus palabras.- dije sonrosada.
-Bella…¿Cenamos juntos? Tengo entendido que mañana comienzas en la casa de los Cullen como interina…
-Sí…
-He estado hablando con Esme y Carlisle; espero darte una sorpresa si cenas conmigo. ¿Lo haras?
-Si.- rotunda.
-Voy a buscarte ¿ No te importa?
-No…veras …papá, Charlie…si no te importa no quiero que mi padre tenga ideas equivocadas al verte, yo….
-Está bien. Tranquila. ¿Te parece bien quedar en casa de los Cullen?
Bufé.
-Si es estrictamente necesario…
-Lo es. Creo que si. Debo poner algunos puntos sobre las ies…si no te importa.
-No..no comprendo..
-No te preocupes Bella; no sufriras mas desplantes de mi hija; hasta ahí puedo llegar. Lo que haga Carlisle con su hijo, es asunto suyo; pero lo que no voy a permitir es que Tanya te mire por debajo del hombro ni un segundo mas.
Suspiré. Aquel hombre hacia que me derritiese, literalmente.
-Gerald..
-Bella; ¿quedamos a las 8? ¿Te va bien?
-Si, me va estupendo.
-Hasta luego preciosa.
-Hasta luego..
Colgué y me tiré a la cama presa de una felicidad que no conocía limites.
Cenaria con él, hablaría con él…y quizás aquella noche…me besara…..
Algo nerviosa y azorada intenté hacer la faena de casa y mantener un dia con Charlie ameno.
Saqué toda la ropa de la lavadora y la puse en las cuerdas del patio trasero. Cociné algo de pasta; la preferida de papá y puse un poco de pescado en adobo para la cena.
A eso de las seis de la tarde, vinieron los amigos de papá; para ver el partido de rigor de los domingos.
Mientras papá cogía unas cervezas de la nevera; pensé en armarme de valor y decirle a papá que debia de ir a casa de los Cullen ; omitiendo que iba a salir a cenar con un hombre que me doblaba la edad.
-Papá.-le dije,algo nerviosa por su reacción.- Esta noche debo de ir a casa de Esme. Ya sabes, mañana dormiré allí y quiero tener bien claro todo lo que debo hacer.
Charlie me miró relajado y sonrió.
-Esta bien, Bella. Ve. Te voy a echar de menos estos días, hija. Pero este trabajo tuyo nos va a dar un respiro a nuestra escasa economía familiar.
Sonreimos ambos , le dí un cálido abrazo y un beso.
Fui hacia el salón y allí apostados en el sofá; estaban Billy,Larry y Bob. Los saludé amistosamente y corrí hacia mi habitación.
Mi sencillez al vestir; me hizo sentirme incomoda. Aquella noche; Gerald , iba a ver a la autentica Bella, sin maquillaje y sin vestidos de Barbie.
Me sentí insegura y resoplé con disgusto. ¿Se suponía que tenia que conocerme como era en realidad, no?
Cogí unos jeans una camisa azul marino de algodón y me calcé unas manoletinas con una moñita en forma de lazo en el empeine.
Recogí mi cabello en una coleta suelta y puse en mis oídos ; los pendientes de mamá. Unas estrellitas brillantes de tonos azulones, que hacian juego con la blusa que habia elegido.
Bajé con una chaqueta en mi mano y me despedí amigablemente de todos.
No me hicieron mucho caso; ya que estaban vitoreando a los jugadores y hablando entre ellos.
Caminé hacia mi camioneta y encendí el motor . Iba en busca de mi cita; la cita con la que habia fantaseado todo el maldito dia.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Debieron de escuchar el ruido del motor de mi viejo trasto; porque al llegar ; ya habia una figura recargada en la puerta fumando.
Bajé de mi destartalada chevy y caminé hacia la entrada. Conforme me iba acercando pude vislumbrar de quien se trataba y mascullé una serie de improperios mentalmente.
-Hola Edward.- dije, algo molesta.
-Swan.- dijo el interpelado con un deje ronco.
Caminé dejándolo atrás y toqué el timbre para que me abrieran la puerta.
-No hay nadie.
Me volví hacia la figura que se envolvía entre las sombras y caminé hacia ella, algo nerviosa.
-Pero…yo…Gerald….
-Tranquila. Han ido a despedir a mamá. Papá tenia turno en el hospital y no la ha podido llevar al aeropuerto. El padre de Tanya la ha llevado.
-Ah…ya veo…Pues me voy entonces.
-No. No te vayas. – Azorada y con el alma por los suelos, suspiré. Todo aquello habia sido una dulce fantasia…Gerald, yo..la cena…y aquel beso que soñaba que me daría.
No lo escuché y caminé hacia mi auto.
-¿No me oyes? Swan. Gerry me ha dicho que te esperes. Volverá a buscarte.- Edward Cullen habia salido de las tinieblas de la noche y estaba plantado detrás mio; haciendo sombra junto a la gran farola que alumbraba su gran casa.
Me volví para mirarlo y crucé mis brazos.
-¿Me abres la puerta entonces? ¿O me vas a dejar aquí a la intemperie?.- siseé entre dientes. Aquel hombre me ponía de los nervios.
-Quiero hablar contigo primero. Advertirte, mas bien.
Elevé una ceja. ¿Edward Cullen, advertirme? ¡Ja!
-No me hagas reir; Cullen.
-No seas gilipollas Isabella. No sabes donde te metes con Gerald. Te dobla la edad…
Lo miré sorpendida y algo molesta por su actitud.
-¡Esto si que es bueno!¡Y a ti que mierda te importa!.- inquirí alzando un poco la voz.
-Es el padre de mi novia. Me preocupo por él.
Me dieron ganas de abalanzarme sobre él y abofetearlo; hasta borrar la cara aquella de amargado que tenia.
-Eres un déspota . ¿Crees que no soy buen partido para él? ¿Demasido vulgar tal vez, Cullen? Claro…yo no cumplo tus expectativas y piensas…que todos piensan igual que tú. Te aborrezco ¿lo sabes? Tanto o mas que tú a mi. Pensar que voy a tener que verte a todas horas en esta casa durante días me revuelve el estomago.
Tiró el cigarro con furia al mullido césped y sentí sus pasos aproximarse a mi persona, cogió una de mis muñecas y apretó con fuerza.
-Por supuesto que es reciproco, tonta. .- Me acercó mas a su cuerpo y pude sentir su aliento muy cerca de mi boca.- Hoy he visto como cortaba cada una de las espinas de esas rosas que crecen a ese lado del jardín. Una por una…lo has vuelto loco…¡Maldita seas!
Sonreí altanera y elevé mas el rostro; si cabía.
-Nunca habían hecho nada de eso por mi. Me halagas. Aunque sé que eso no es lo que pretendes. Creo que Gerald es el hombre por el que he esperado por tanto tiempo…pero eso a ti no te importa…no sé que hago hablando esto contigo. No eres nada para mí.
-Yo considero que si lo soy.
Su agarre se hizo mas fuerte y miré su mano, haciendo un gesto de dolor.
-Me haces daño; Cullen.
Me soltó y se dio la vuelta con violencia.
Lo miré algo intranquila por su actitud de psicópata y camine hacia la puerta, para alejarme lo máximo posible de él.
Despues de un rato de un incomodo silencio, caminó hacia la entrada y abrió la puerta con su llave. Lo seguí y me senté en unos de los sofás del salón; mordiendo mi labio inferior, victima de los nervios.
La figura de Edward estaba apostada de frente mio, apoyado en la pared, mirándome sin descanso.
Habia algo indescifrable en su mirada que me incomodaba y me hacia ruborizarme. Era insistente, voraz…
-Perdona por lo de anoche.- dijo de pronto, haciendo que mirara sus ojos verdes y profundos.- Creo que no estoy acostumbrado a verte vestida de mujer…y me sorprendiste.
Bajé la cabeza tragué en seco. Me estaba ruborizando, si…como un tomate…
-¿Esto es una tregua, Cullen?.- pregunté sin mirarlo.
-No.
Alcé la mirada y pude ver claro lo que trasmitían sus ojos. Me estremecí ante aquella mirada…de absoluto deseo.
-Hummm
-Me gusta cuando te ruborizas. – se acercaba lentamente.- Me hace imaginar como podrías estar después de un buen polvo, sudorosa y ruborizada hasta la raíz de tu pelo, tus labios hinchados de besos ardientes y las pupilas ciegas de deseo compartido…- Ya estaba a mi lado,y yo solo podia escuchar el tronar de mi corazón.
-Eres un cerdo Cullen. Tú en tu línea.- escupí asqueada.
Sentí su cercanía a mi lado y me moví un poco mas; para acortar distancias.
-¿No te has hecho una paja ninguna vez, Bella?.- me habia hablado tan cerca del oído, que sus labios habían rozado levemente éste.
Salté del sofá,c ompletamente sofocada y le grité furiosa.
-¡Dejame en paz! ¡Eres un asqueroso!!¿Tu siempre con lo mismo! ¡Arhhhggg!!!
Se irguió y caminó hacia a mi sin prisas.
-Seguro que se te quitaría esa cara de amargada que tienes Bella. Si no tienes idea; yo te podría enseñar…¿sabes? Creo que podría hacer una buena obra contigo..
-No te acerques más Cullen, que te marco la cara: Te lo advierto.-siseé
Aquello era una maldita pesadilla.
Comenzó a carcajearse llevándose una mano a su cabello revuelto. Lo miré alucinada y me relajé. Al parecer se estaba cachondeando de mi; como siempre.
El timbre de la puerta, lo alejó de mi . La abrió y unos brazos largos envolvieron su cuello y unos labios feroces se estamparon en los suyos.
-Chicos…
La voz de Gerald…era él ,Habia venido mi sueño otra vez…se acababa mi pesadilla.
Se paró observándome detenidamente y sonrió abiertamente al encontrarnos con nuestras miradas. Caminó hacia mi y se paró a una cercanía considerable.
-Hola Bella.- me dijo, mirándome a los labios.
-Hola.- dije, apenas sin poder respirar.
-Te voy a besar.- dijo con los ojos entrecerrados.
-Bésame…
Y lo hizo..y de qué manera…
CAPITULO 3
Oí el rechinar de la silla de ruedas de papá en el pasillo. Abrí lentamente los ojos y ví la claridad del dia afectándome en mis pupilas.
Levanté mi torso como un resorte y me llevé la mano a la frente; victima del fatal dolor de cabeza que me asistía.
Arrastré los pies hacia las zapatillas de casa y las calcé.
Papá estaba contento ya que silbaba animosamente. Sonreí mentalmente; porque no podia hacerlo físicamente; me dolían todos los huesos de mi cuerpo.
¡Menudo cogorza! ¡De las que hacen historia! Como una revelación, me vino la imagen de la chaqueta del idiota de Edward Cullen toda poteada, y me llevé la mano a la barriga. Habia estallado en carcajadas, aunque con cada sacudida; me dolían hasta las pestañas.
-¿Bella?.- La voz de mi padre, hizo que abriese la puerta de mi habitación y salí a darle los buenos días.
-Papá.- dije sonriéndole, alisando aquel cabello ; que parecía un nido de pajaros.
-Nena…¿Se puede saber a que vienen esas carcajadas?.- La voz de Charlie también era divertida.
-Nada, papá. Me acordé de algo y no pude evitar reirme; eso es todo…¿Qué hora es?
-Las 10 de la mañana; dormilona. ¿A que hora volviste del baile?
-Ni lo recuerdo papá. – Me pasé una mano por la frente y rogué a Dios que no me preguntara si no habia venido sola.
-¿Viniste sola?.- Oh…vaya…¡Bingo!
-No papá. Me trajeron a casa.
Papá bajó los ojos y se frotó la nariz , pude vislumbrar una sonrisilla traviesa debajo del grueso bigote.
-Han traido algo para ti.- dijo sin mirarme.- Está en el recibidor, viene con tarjeta.- Charlie alzó la vista y algo debió de ver extraño en mi rostro; porque su ceño se frunció y su expresión cambió de repente.- nena…¡Respira! ¡Te estas poniendo como un tomate!
Me abalancé perdiendo las zapatillas de casa por el camino al bajar las escaleras. La casa no era muy grande y no tardé mucho en ver la esplendida cesta de mimbre con rosas rojas en su interior.
Busqué entre los tallos verdes; alguna nota que me revelara el remitente de las mismas; aunque me decantaba a pensar que no habia sido el caballero de la oxidada armadura que me habia acompañado a casa, la madrugada anterior.
Alcancé a ver un pequeño sobre y lo abrí con las manos temblorosas.
“ A la recepcion de estas flores; te ruego que me llames, confirmando si existes de verdad.
Porque la Diosa de la que mis ojos pudieron jactarse anoche; dudan de tu existencia y credibilidad. ¿Fuiste un sueño o una realidad, Bella Swan?
Sigue en pie mi oferta. Por favor; hazme saber que no fuiste una aparición de mi cruel mente,que fantaseó contigo con imperiosa necesidad toda mi vida…
…Siempre tuyo .
Gerald Denalí”
“Psdt: He cortado personalmente todas las espinas de estas rosas; para que ninguna te haga daño; para que te acaricien como si fueran mis manos; suave y delicadamente.
Mi mobil:66655437.”
Me llevé el pequeño sobrecito a los labios y lo besé; acalorada. ¿De donde habia salido aquel hombre?
Un carraspeo me hizo volverme en redondo y ví a papá en busca de respuestas.
-¿Y bien, Bella? ¿Algo que deba saber?
Caminé hacia él y me puse a la altura de sus ojos; clavando mis rodillas en el suelo de parquet.
-Es un hombre que conocí anoche papá. Le intereso; al parecer.- No pude evitar, decirle todo aquella a papá sin que se borrara la sonrisa de mi rostro.
-No quiero que te hagan daño, Isabella.-
Lo besé y acaricié su rostro.
-Papá tengo 20 años. ¿no crees que ya es hora que tenga algún tipo de relaccion con algún chico? Como siga a si voy a ser la solterona de Forks,- Ambos reimos ante mi ocurrencia, y me fijé en aquellos ojos tan parecidos a los míos.- Debo de hacer una llamada papá. Es de vida o muerte.
Chalie me empujó levemente ; haciendo un mohín de indiferencia y me encaminé hacia mi habitación.
Busqué entre mis cosas el mobil y marqué los números del paraíso.
Un tono.
Dos.
Tres.
-¿Si? Al habla Geral Denali.
Mi corazón comenzó a bombear con fuerza y mis manos segregaron mas sudor de lo normal. Aquella voz sensual, me acariciaba los oídos e imponía ondas de magnetismo por todos los puntos vitales de mi cuerpo.
-Hum…Soy…
-¿Bella? ¿Eres tú?.- Casi podia imaginar su rostro, podia notar que mi voz habia hecho variar su cadencia en la voz y ahora tenia un matiz mas alegre y prometedor.
-Si…He recibido las rosas…no debiste hacerlo…son preciosas.- Parecia una imbécil; pero es que no tenia palabras para enfrentarme con aquel hombre.
-No son nada frente a ti. Neutralizas cualquier hermosura con tu presencia….¿Sabes?.- esto ultimo lo dijo en un susurro.- Estaba hecho un manojo de nervios; hace una hora que debiste recibirlas y esperaba tu llamada con ansias adolescentes…
Reí.
-Hace nada que me levanté. Anoche bebí mas de lo necesario…
-Estabas preciosa.
-Me abrumas con tus palabras.- dije sonrosada.
-Bella…¿Cenamos juntos? Tengo entendido que mañana comienzas en la casa de los Cullen como interina…
-Sí…
-He estado hablando con Esme y Carlisle; espero darte una sorpresa si cenas conmigo. ¿Lo haras?
-Si.- rotunda.
-Voy a buscarte ¿ No te importa?
-No…veras …papá, Charlie…si no te importa no quiero que mi padre tenga ideas equivocadas al verte, yo….
-Está bien. Tranquila. ¿Te parece bien quedar en casa de los Cullen?
Bufé.
-Si es estrictamente necesario…
-Lo es. Creo que si. Debo poner algunos puntos sobre las ies…si no te importa.
-No..no comprendo..
-No te preocupes Bella; no sufriras mas desplantes de mi hija; hasta ahí puedo llegar. Lo que haga Carlisle con su hijo, es asunto suyo; pero lo que no voy a permitir es que Tanya te mire por debajo del hombro ni un segundo mas.
Suspiré. Aquel hombre hacia que me derritiese, literalmente.
-Gerald..
-Bella; ¿quedamos a las 8? ¿Te va bien?
-Si, me va estupendo.
-Hasta luego preciosa.
-Hasta luego..
Colgué y me tiré a la cama presa de una felicidad que no conocía limites.
Cenaria con él, hablaría con él…y quizás aquella noche…me besara…..
Algo nerviosa y azorada intenté hacer la faena de casa y mantener un dia con Charlie ameno.
Saqué toda la ropa de la lavadora y la puse en las cuerdas del patio trasero. Cociné algo de pasta; la preferida de papá y puse un poco de pescado en adobo para la cena.
A eso de las seis de la tarde, vinieron los amigos de papá; para ver el partido de rigor de los domingos.
Mientras papá cogía unas cervezas de la nevera; pensé en armarme de valor y decirle a papá que debia de ir a casa de los Cullen ; omitiendo que iba a salir a cenar con un hombre que me doblaba la edad.
-Papá.-le dije,algo nerviosa por su reacción.- Esta noche debo de ir a casa de Esme. Ya sabes, mañana dormiré allí y quiero tener bien claro todo lo que debo hacer.
Charlie me miró relajado y sonrió.
-Esta bien, Bella. Ve. Te voy a echar de menos estos días, hija. Pero este trabajo tuyo nos va a dar un respiro a nuestra escasa economía familiar.
Sonreimos ambos , le dí un cálido abrazo y un beso.
Fui hacia el salón y allí apostados en el sofá; estaban Billy,Larry y Bob. Los saludé amistosamente y corrí hacia mi habitación.
Mi sencillez al vestir; me hizo sentirme incomoda. Aquella noche; Gerald , iba a ver a la autentica Bella, sin maquillaje y sin vestidos de Barbie.
Me sentí insegura y resoplé con disgusto. ¿Se suponía que tenia que conocerme como era en realidad, no?
Cogí unos jeans una camisa azul marino de algodón y me calcé unas manoletinas con una moñita en forma de lazo en el empeine.
Recogí mi cabello en una coleta suelta y puse en mis oídos ; los pendientes de mamá. Unas estrellitas brillantes de tonos azulones, que hacian juego con la blusa que habia elegido.
Bajé con una chaqueta en mi mano y me despedí amigablemente de todos.
No me hicieron mucho caso; ya que estaban vitoreando a los jugadores y hablando entre ellos.
Caminé hacia mi camioneta y encendí el motor . Iba en busca de mi cita; la cita con la que habia fantaseado todo el maldito dia.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Debieron de escuchar el ruido del motor de mi viejo trasto; porque al llegar ; ya habia una figura recargada en la puerta fumando.
Bajé de mi destartalada chevy y caminé hacia la entrada. Conforme me iba acercando pude vislumbrar de quien se trataba y mascullé una serie de improperios mentalmente.
-Hola Edward.- dije, algo molesta.
-Swan.- dijo el interpelado con un deje ronco.
Caminé dejándolo atrás y toqué el timbre para que me abrieran la puerta.
-No hay nadie.
Me volví hacia la figura que se envolvía entre las sombras y caminé hacia ella, algo nerviosa.
-Pero…yo…Gerald….
-Tranquila. Han ido a despedir a mamá. Papá tenia turno en el hospital y no la ha podido llevar al aeropuerto. El padre de Tanya la ha llevado.
-Ah…ya veo…Pues me voy entonces.
-No. No te vayas. – Azorada y con el alma por los suelos, suspiré. Todo aquello habia sido una dulce fantasia…Gerald, yo..la cena…y aquel beso que soñaba que me daría.
No lo escuché y caminé hacia mi auto.
-¿No me oyes? Swan. Gerry me ha dicho que te esperes. Volverá a buscarte.- Edward Cullen habia salido de las tinieblas de la noche y estaba plantado detrás mio; haciendo sombra junto a la gran farola que alumbraba su gran casa.
Me volví para mirarlo y crucé mis brazos.
-¿Me abres la puerta entonces? ¿O me vas a dejar aquí a la intemperie?.- siseé entre dientes. Aquel hombre me ponía de los nervios.
-Quiero hablar contigo primero. Advertirte, mas bien.
Elevé una ceja. ¿Edward Cullen, advertirme? ¡Ja!
-No me hagas reir; Cullen.
-No seas gilipollas Isabella. No sabes donde te metes con Gerald. Te dobla la edad…
Lo miré sorpendida y algo molesta por su actitud.
-¡Esto si que es bueno!¡Y a ti que mierda te importa!.- inquirí alzando un poco la voz.
-Es el padre de mi novia. Me preocupo por él.
Me dieron ganas de abalanzarme sobre él y abofetearlo; hasta borrar la cara aquella de amargado que tenia.
-Eres un déspota . ¿Crees que no soy buen partido para él? ¿Demasido vulgar tal vez, Cullen? Claro…yo no cumplo tus expectativas y piensas…que todos piensan igual que tú. Te aborrezco ¿lo sabes? Tanto o mas que tú a mi. Pensar que voy a tener que verte a todas horas en esta casa durante días me revuelve el estomago.
Tiró el cigarro con furia al mullido césped y sentí sus pasos aproximarse a mi persona, cogió una de mis muñecas y apretó con fuerza.
-Por supuesto que es reciproco, tonta. .- Me acercó mas a su cuerpo y pude sentir su aliento muy cerca de mi boca.- Hoy he visto como cortaba cada una de las espinas de esas rosas que crecen a ese lado del jardín. Una por una…lo has vuelto loco…¡Maldita seas!
Sonreí altanera y elevé mas el rostro; si cabía.
-Nunca habían hecho nada de eso por mi. Me halagas. Aunque sé que eso no es lo que pretendes. Creo que Gerald es el hombre por el que he esperado por tanto tiempo…pero eso a ti no te importa…no sé que hago hablando esto contigo. No eres nada para mí.
-Yo considero que si lo soy.
Su agarre se hizo mas fuerte y miré su mano, haciendo un gesto de dolor.
-Me haces daño; Cullen.
Me soltó y se dio la vuelta con violencia.
Lo miré algo intranquila por su actitud de psicópata y camine hacia la puerta, para alejarme lo máximo posible de él.
Despues de un rato de un incomodo silencio, caminó hacia la entrada y abrió la puerta con su llave. Lo seguí y me senté en unos de los sofás del salón; mordiendo mi labio inferior, victima de los nervios.
La figura de Edward estaba apostada de frente mio, apoyado en la pared, mirándome sin descanso.
Habia algo indescifrable en su mirada que me incomodaba y me hacia ruborizarme. Era insistente, voraz…
-Perdona por lo de anoche.- dijo de pronto, haciendo que mirara sus ojos verdes y profundos.- Creo que no estoy acostumbrado a verte vestida de mujer…y me sorprendiste.
Bajé la cabeza tragué en seco. Me estaba ruborizando, si…como un tomate…
-¿Esto es una tregua, Cullen?.- pregunté sin mirarlo.
-No.
Alcé la mirada y pude ver claro lo que trasmitían sus ojos. Me estremecí ante aquella mirada…de absoluto deseo.
-Hummm
-Me gusta cuando te ruborizas. – se acercaba lentamente.- Me hace imaginar como podrías estar después de un buen polvo, sudorosa y ruborizada hasta la raíz de tu pelo, tus labios hinchados de besos ardientes y las pupilas ciegas de deseo compartido…- Ya estaba a mi lado,y yo solo podia escuchar el tronar de mi corazón.
-Eres un cerdo Cullen. Tú en tu línea.- escupí asqueada.
Sentí su cercanía a mi lado y me moví un poco mas; para acortar distancias.
-¿No te has hecho una paja ninguna vez, Bella?.- me habia hablado tan cerca del oído, que sus labios habían rozado levemente éste.
Salté del sofá,c ompletamente sofocada y le grité furiosa.
-¡Dejame en paz! ¡Eres un asqueroso!!¿Tu siempre con lo mismo! ¡Arhhhggg!!!
Se irguió y caminó hacia a mi sin prisas.
-Seguro que se te quitaría esa cara de amargada que tienes Bella. Si no tienes idea; yo te podría enseñar…¿sabes? Creo que podría hacer una buena obra contigo..
-No te acerques más Cullen, que te marco la cara: Te lo advierto.-siseé
Aquello era una maldita pesadilla.
Comenzó a carcajearse llevándose una mano a su cabello revuelto. Lo miré alucinada y me relajé. Al parecer se estaba cachondeando de mi; como siempre.
El timbre de la puerta, lo alejó de mi . La abrió y unos brazos largos envolvieron su cuello y unos labios feroces se estamparon en los suyos.
-Chicos…
La voz de Gerald…era él ,Habia venido mi sueño otra vez…se acababa mi pesadilla.
Se paró observándome detenidamente y sonrió abiertamente al encontrarnos con nuestras miradas. Caminó hacia mi y se paró a una cercanía considerable.
-Hola Bella.- me dijo, mirándome a los labios.
-Hola.- dije, apenas sin poder respirar.
-Te voy a besar.- dijo con los ojos entrecerrados.
-Bésame…
Y lo hizo..y de qué manera…
jueves, 1 de diciembre de 2011
My Love Is Over.
MY LOVE IS OVER
CAPITULO 2
-¿En serio, Bella?.- Alice me propinó un beso en las mejillas y me enseñó todos los dientes en una magnifica sonrisa.
-Bueno…la verdad es que no. No tengo pareja, Alice.
La muchacha me hizo un mohín de disgusto.
-Pero si me has dicho que…
Me llevé las manos a la cabeza y cerré los ojos enormemente cabreada conmigo misma.
-Mentí…
-¿Por qué…? Espera…¿mentiste por Edward? ¿Mentiste por el imbécil de mi hermano?
-Joder, Alice; me dio rabia que se riera de mi…siempre lo hace y estoy hasta las narices. Es un gilipollas.- Miré a Alice a ver la expresión de su rostro. Me estaba explayando con su hermano..y claro; era su hermano.- Perdona pero es un cafre.-le dije.
Alice bufó y sonrió.
-Corroboro todo lo que dices; Bella. Es un mierda…absoluto.
La puerta de la calle se abrió y por ella como una aparición hizo acto de presencia Esme Cullen la dulce mamá de cuento moderno.
Sonreí al mirarla y ella me imitó cariñosa. Caminó hacia mi con los brazos abiertos y me abrazó.
-Bella hija…¿Cuándo has llegado?
-Hace media hora mas o menos.- contesté mirando el reloj.
-Le dije a Edward que no hicieras nada, quiero hablar contigo. ¿no te lo ha dicho?
Negué con la cabeza. “Maldito cabrón”
-Bueno, mira…Voy a necesitar que vengas mas a menudo. Tengo mucho trabajo en la agencia y no doy abasto. Me gustaría que fueses tú y no otra la que se encargara de la casa; Bella. Yo me marcho después de la fiesta de mañana y no sé si los chicos se van a apañar solos. Si te quedaras de interina…te lo agradecería. De verdad. Si no…tendré que buscar a otra, porque esto se va a repetir en el tiempo…- Esme me habia sentado en uno de los sofás del amplio comedor y me acariciaba las manos cálida.
Cerré los ojos, empapándome de todo aquello que me habia soltado.
¿Interina?
¿Debia de dormir, allí?
¿Pero si no eran bebes?...”Joder….mierda Bella, piensa en el dinero..seguro que te llevas una buena pasta.”
-Está bien señora Cullen; pero tengo unas cuantas cosas que tratar con usted.
Esme me miró seria y asintió para que comenzara a puntuar…y puntué con determinación.
-¿Ha entrado en la leonera de su hijo? Porque querida señora debe de serlo…Estoy harta de que me deje pañuelitos de papel tirados por el suelo, algún que otro condon liado en el envoltorio y la verdad, con todos mis respetos señora Cullen…su hijo es un cerdo.
Alice que estaba contemplando nuestra conversación soltó una carcajada y se marchó escaleras arriba.
La señora Cullen adquirió una tonalidad carmín en su rostro y bajó la mirada avergonzada.
-Hablaré con él. Te lo prometo. Edward es como es, pero no es mal chico…
-No voy a hablar con usted de cómo es su hijo. Usted mejor que nadie lo sabe.Esa es mi única objeción. No entraré a limpiar la habitación de su hijo.
-Muy bien Bella…lo siento…de verdad.
Le dí un apretón en la mano y le sonreí.
-No se preocupe. Tan solo es ese detalle, por lo demás estoy muy contenta..
-¿Entonces accederas, Bella?
-Sí, siempre claro y hable con Edward y le diga que respete mi trabajo.
-No lo dudes.- dijo seria. Suspiró.- Y ahora vete…quiero que te prepares para mañana…ya empezaras tu tarea de aquí a dos días. ¿Supongo que iras a la fiesta?
-Si.
-Buscame. Yo y Carlisle estaremos muy orgullosos de sentarnos contigo.
-No sé…
-Bella…eres de casa prácticamente. Alice te quiere como si fueras su hermana y Emmet igual…
-Está bien señora Cullen. La buscaré.
La voz de Alice atronadora desvió nuestra atención.
-Bella, Bella..¿No te importa si voy contigo a Port Angeles esta tarde?
Fruncí el ceño e hice un mohín.
-Alice, tengo suficiente gusto como para comprarme un vestido mas o menos adecuado; no te preocupes.- dije tajante.
-Venga Bella…seguro que puedo ayudarte…- se arrodillo para estar a mi altura y me puso los ojitos vidriosos.
-Está bien. Iremos en mi auto. Angela también vendrá. Te espero a las cinco, en mi casa.
Alice miró a su madre .
-Edward tiene que llevarme a casa de Bella mama. Diselo tú. A mi no me quiere abrir la puerta.
-¿Cómo?
-Tiene la música a todo volumen y no me abre la puerta. Está como loco.
Me levanté, intentando pasar completamente de aquella conversación familiar y guardé el carrito en el patio. Me quité la bata y me puse la chaqueta para salir de la casa.
Me despedí con las manos y agradecí no tener que ver mas a Edward Cullen hasta días mas tarde…
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Es guapísimo, Bella. No digas que no..mira,mira. Esta mirando hacia arriba.
Angela babeaba literalmente por Edward; bueno en realidad medio pueblo lo hacia, porque el otro medio pueblo eran tios.
El ruido del volvo aparcando en el jardín de Charlie nos dio el aviso que Alice ya estaba allí.
Angela se acercó a la ventana de mi habitación para observarlos, y pues eso…babeaba por el absurdo de Edward Cullen.
-No me parece para nada guapo.
Angela se volvió para encararme y sonrió.
-¿Acaso estas ciega, o qué?
-No, no estoy ciega. Conozco lo maravilloso que puede ser y te digo que si lo conocieras…te daría asco, es repugnante.
Bajamos en busca de Alice y la pequeña duende nos saludó a ambas con un abrazo.
Me despedí de papá y salimos al jardín a buscar la chevy. El maldito todavía no se habia marchado y estaba repantigado en su coche, observándonos.
Angela se habia quedado medio embobada y no podia quitarse de encima una risa absolutamente gilipollas que se habia quedado aplastada en su cara.
-Hola Edward.- le dijo con ojos de cordera degollada.
-Hola preciosa.- le dijo él de una manera seductora.
Me dieron ganas de vomitar; literalmente. Puse los ojos en blanco e insté a las chicas para que subieran a la camioneta.
Alice se puso a mi lado, en la camioneta y Angela ocupó el asiento trasero.
Me dispuse arrancar mi destartalada chevy y él tocó en el cristal de la camioneta.
Volví a poner los ojos en blanco y no pude reprimir una mueca de repugnancia.
-¿Qué, Cullen?.- pregunté sin mirarlo.
-¿Estas segura que esta mierda, llegue a Port Angeles?
Bufé.
Estaba diplomado en tocarme las narices.
-Ni puto caso, Cullen.
-Por tu propia seguridad. Espero que me devuelvas a mi hermanita sana y salva.- No lo miraba; pero podia adivinar que me estaba hablando con una sonrisa sardónica en su rostro.
-Ni puto caso, Cullen.
-¿No me miras, Swan?¿Tan nerviosa te pongo?
Giré el rostro, muy, muy encabronada y achiqué los ojos.
-Eres el ultimo hombre en la tierra en que miraría en calidad de mujer. ¡Que mas quisieras!.- Giré la manivela del cristal para subirlo; pero sus manos me impideron hacerlo.
La tensión dentro del auto era tal, que las manos me temblaban.
-Edward eres tonto ¿o que? Deja a Bella en paz. No la atormentes. Porque mamá te haya puesto en tu sitio, eso no quiere decir que tengas que dedicarte a molestarla.- Alice, alzó la cabeza para mirar a su hermano.- Saca la mano, si no , te faltará una para meterle mano a Tanya.
Arranqué el automóvil, sin esperar si quiera que él sacara la mano y comencé a manejar el coche. Su mano despareció rápidamente y tocó levemente mi cabello, lo miré con ira y él me dedicó una de esas sonrisa de cerdo; puramente sexual.
No dijimos nada durante el trayecto. Estaba terriblemente cabreada.
Al llegar a Port Angeles nos fuimos a la tienda de modas que vestia a Alice y allí Angela se probó varios vestidos.
Yo me dedicaba a mirar los precios desorbitados y a bufar. Nada de aquello estaba dentro de mis posibilidades.
-¿Qué miras Bella?.- preguntó Alice acercándose a mi.
-¿Qué voy a mirar? Pues el precio. Esto es una fortuna.
-Yo me encargo; no te preocupes. Mamá me ha pedido que te compre el vestido.
-¿Qué?.- estaba asombrada.
-Sí. Quiere de alguna manera soliviantar un poco tu problema con mi hermano. Ya sabes, el imbécil…
-No lo puedo permitir.
-Si, si que puedes. Y lo permitiras. Esto solo es un adelanto ¿ok? Es un regalo de todos…bueno ya sabes. Queremos que mañana vayas preciosa a la fiesta ;aunque sea sin pareja…
-Alice…
-Por fis….
-¿Pero no le dijiste a Edward, que iba con pareja, Bella?.-Angela salía de uno de los probadores y me miraba consternada.
-No; Angela no lo entiendes. Mentí…Jacob si me lo pidió pero yo me negué. No tenia intención de ir con pareja…
-¿Entonces? ¿Por qué engañaste a mi Edward?.- espetó Angela.
-Me supera…
-No importa…en realidad, es fantástico….- soltó Alice, enigmática.
Bueno…pues al final, Alice elegió el vestido. Me lo probé y la verdad me gustó. Era un vestido para una situación especial y esta así lo requería.
Pegado a mi como una segunda piel con un gran escote en v; parecía sacada de una de aquellas películas italianas que tanto le gustaban a papá.
Cuando me ví en el espejo ; me vino a la mente las curvas de Sophia Loren o Monicca Belucci.Claro que yo no tenia nada que ver…pero estaba …estaba bella.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Me voy a matar.-Intentaba calzarme los tacones ligeramente abiertos en la punta que me habia elegido Alice; mientras miraba mi imagen en el espejo.
Bella la fregona habia desaparecido y parecía otra…otra que no reconocía y me daba miedo…porque me gustaba.
El claxon me alentó para bajar con mucho cuidado las escaleras para no matarme y busqué a mi padre que se hallaba en la cocina comiendo ensalada.
-Papá..me marcho…
Papá levantó la vista y parpadeó un par de veces.
-Bella..¿Que has hecho con tu pelo?
Toqué levemente la melena de leona que me habia dejado Alice, dejando ver los pendientes de aros dorados que también me habia elegido la duende.
-Nada de lo que ves es real; papá.
-Ya lo creo…estas preciosa, hija…
Me ruboricé levemente y bajé lacabeza.
-Gracias papá.
Otra vez el maldito claxon.
-Me esperan.- dije moviendo los brazos.
-Vé hija ve, pasalo bien…
-Te quiero papá.- me acerqué a él y le dí un suave beso en la mejilla; dejando el carmín marcado en su cara.
Giré sobre mi misma y abrí la puerta.
Alice me esperaba junto con Emmet y Rosalie que abrieron la boca asombrados.
-¡Dios mio! ¡Bella!.- Emmet se frotó los ojos y sonrió abiertamente.
Me lancé al descapotable de Rosalie y lacé besos al viento.
-No os beso porque he visto lo que puedo hacer con estos.- dije señalando mis labios.- Mi padre tiene la evidencia en su cara.
Todos sonreían y Alice me miraba orgullosa.
Al llegar a la carpa del instituto, estaba a rebosar.
Buscamos un sitio para aparcar y nos bajamos intentando vislumbrar a los padres de Emmet y Alice.
-Creo que tendremos que entrar…- señaló Rosalie.
Alcé las cejas y miré a Emmet, negando.
-No. No tengo pareja.
Comenzó a reir sonoramente.
-¿Se le ha pegado la tontez de Edward o que?.- pregunté a Rose.
-No…no es eso..creemos tanto él como yo que no acabará la noche sin que se arrastren tios hacia a ti como leones en celo.
-Vete a la mierda, Rose.- Me giré y caminé sola para hacer cola en la entrada.
Miré la noche estrellada y sentí que la brisa fresca me erizaba el vello.Miré hacia atrás y ¡Mierda! Allí estaba e Edward y su novia la multiorgasmica.
Casi podia oir lo que estaban hablando.
-Estamos apostando Edward.
-¿Qué apostais?.- sonaba divertido el muy cerdo.
-Que no pasaran mas de cinco minutos que Bella esté si pareja.
-¿La han plantado? No me estraña..
“Hijo de puta!
-Nena…¿Estas sola?.- Una voz sugerente se perdió en mis oídos y giré el rostro hacia atrás.
Un chico enormemente guapo de cabello rubio y ojos azules me miraba delirante de deseo.
-Soy Jasper. ¿No tienes pareja?
-No.
-Yo tampoco. ¿Quieres ser mi pareja?
Miré hacia los Cullen y sonreí orgullosa, mientras no despegaba la mirada de Edward Cullen.
-Paga.
-¿Qué quieres que pague?.- preguntó el infeliz.
-Ni dos minutos. Paga.
-¿Qué coño dices Emmet?
-Bella ya tiene pareja.
Un silencio…
Pasos sobre el césped…
Alguien que me sujeta del brazo para volverme violentamente.
Edward Cullen
-¿Qué haces Cullen?.- espeté.
Me miró de una manera extraña; sin dejar de explorar todos los angulos de mi rostro y mi cuerpo y me soltó como si le quemara.
-Pareces una puta.
No pude reprimirme y lo abofeteé….
La cara de Edward era un poema; pero estoy segura que la mia, lo era mucho más.
Antes de que me diera cuenta todos nos habían rodeado.
Tanya; la perra multiorgásmica estaba al lado de Edward y le pasaba las manos por la cara; como intentando calmarlo; con aquellas uñas de gata que tenia pintadas de rojo anaranjado.
El tal Jasper se habia quedado como embelesado mirando a Alice y ésta a él. Parecia como si todo lo que estaba ocurriendo no se hallara en su misma sintonía .
Emmet y Rosalie se miraban cómplices y asentían. En sus bocas se dibujaba una ténue sonrisa, medio diabólica que me puso la piel de gallina.
Y Edward…el maldito Cullen no me quitaba la vista del rostro. Parecia que habia quedado como de piedra; allí plantado.
-Angela…voy a buscar a Angela…- susurré girando sobre mis talones.
Caminé intentando no tropezar con nada; ya que el suelo estaba plagado de piedras como mi puño y tenia muchos puntos para caerme y terminar de hacer el ridículo.
-¡Bella!.- la vocecita apagada de Alice; me hizo volverme y mirarla con absoluta frialdad.- ¿Dónde vas? …- preguntó algo avergonzada.
-Voy a buscar a Angela. Con ustedes no pinto nada. No quiero estar a menos de 15 metros de tu hermano. Me repugna.- Volví a caminar; sin despedirme y sentí que se habia quedado parada allí; sin mover un músculo.- Oye Alice.- le dije, volviéndome a girar.- Que no se te escape el rubio…esta de muerte…..- ensanché mis labios en una sonrisa sin dilación y ella me imitó volviéndose y caminando hacia sus hermanos.
No miré más hacia ellos.
Si no encontraba a Angela, me marcharia mas pronto que tarde y nadie se enteraría.
Me coloqué de nuevo en la cola.
Me sentí un poco cohibida. Casi todas las chicas iban del brazo de sus novios y las que no; esperaban rezagadas, en un lugar aparte para que alguien se lo pidiese.
Cuando llegué al gigantón de seguridad; me miró extrañado.
-¿Una entrada?.- me preguntó.
-Sí.- volví los ojos.
-No se te ocurra hacerle pagar a esta belleza; su sola presencia debería de ser un recurrente para captar clientes. Es una Diosa.
Cuando miré hacia mi lado vi un cuello fornido. Quien quiera que fuera aquel hombre. Era descomunal. Alcé mas la vista me encontré perdida en sus ojos. Verdes…azulados.
Una sonrisa idiotizada cruzó mi rostro y parpadeé varias veces.
¿Quién era aquel hombre?
No lo habia visto en mi vida.
Desde luego; rozaba la cuarentena. Si no la tenia ya . Pero no importaba. Rezumaba seguridad. Y sobre todo…aquellos ojos expresaban bondad.
Su cabello rubio oscuro ; ligeramente ondulado caia sobre su frente en un gesto muy natural. Su boca casi perfecta enseñaba unos dientes completamente blancos y bien alineados. Su mandibula fuerte; destacaba por la suave barba de alrededor de una semana que cubria su rostro.
Era realmente tentador…muy tentador.
-Soy Gerald…¿Tú?.- Me ofreció su mano cuadrada y fijé mi vista en ella. ¡No habia anillo de casado!. Capturé su mano. La mia se veía infinitamente minúscula al lado de la suya…y me sentí tremendamente femenina en aquellos momentos. La forma de mirarme y su manera de rozar el pulgar por el dorso de mi mano…me sentí excitada y extrañada.
-Bella…Bella Swan.- Me presenté, sin perder la sonrisa y miré aquellos ojos que me tenían al borde del precipicio.
-He quedado aquí con unos amigos…yo lo mismo que tú; no tengo pareja…pero si quieres..tan sólo si tú quieres; podemos alterar ese pequeño problema.
“¡Pues claro que si…!” pensé.
Dentro de mi ensimismamiento; no oí las voces que eran colindates a mi.
-¡Queremos entrar! ¡Movimiento en la cola, ya!.
El monumento que yo miraba se apostó a mi lado y me dio la mano con una naturalidad nada fingida. Pagó la entrada, como pareja, y nos entregaron dos botellas de Champaña .
Dentro la música pitaba en en los oídos; pero no importaba.
Iba de la mano de un Dios…..
…Atisbé a ver a Carlisle y a Esme que se hallaban sentandos en una de las mesas que habia dispuestas; les sonreí y los saludé alegrememente con la mano.
- Mira; son ellos.- me dijo él.
-¿Ellos?.- pregunté.
-Sí. El doctor Cullen y su esposa.
-Vaya…el mundo es un pañuelo…- dije sin perder la sonrisa.
-¿Porqué?.- él paró en seco y me miró interrogante.
-Yo también conozco al matrimonio Cullen. Trabajo para ellos.
La música alteraba gravemente nuestra conversación y nos hablábamos a voces, literalmente.
-Vaya….- sus ojos como pozos de tranquilidad; me volvieron las piernas de gelatina.
Nos acercamos a ellos y tanto Esme como Carlisle se levantaron y me miraron con misteriosa persuasión.
-Gerry…que gusto.- saludó Esme.- Pensabamos que al final no vendrías…y menos de la mano de nuestra Bella.- Esme sofocó una risita y miró hacia nuestra espalda.- ¡Hijos! Venid…mira Tanya…
Me volví junto con el hombre que me sujetaba la mano con tanta ansiedad como yo se la daba.
Allí estaban todos…absolutamente todos…
-¡Papá!
No podia creerlo…no…Gerald era el padre de Tanya…
-Nena.- le dijo , abrazandola, mientras yo me quedaba absorta, encontrando alguna similitud entre aquel hombre y aquella ninfómana.- ¿Y Edward?.- preguntó.
“Mierda, mierda,mierda”
¿Es que no podia tener al menos; un poco de suerte?
Alabado sea Dios. Ví a Angela y me desubiqué de allí como bien pude.
Corrí hacia ella. Estaba con Eric.
La abracé .
-Bella estas lindísima. ¿ha sido obra de Alice?
-Sí.
-Bueno; tienes muy buena materia prima.- Se rió y Eric se acercó a saludarme.
Me sentía francamente incómoda.
Angela estaba con su cita. Los Cullen estaban con él.
Y yo, que habia entrado con un Dios…resulta que era el suegro de su odiosa majestad Edward Cullen.
-¿Bebes champaña, Bella?.- Eric, me llenó una copa y yo asentí.
Estuve bastante tiempo, allí plantada. Mirando a hurtadillas como los Cullen hablaban con Gerald y mantenían una conversación de lo mas amena. Pude sentir las miradas de Alice y las sonrisa insinuantes de Rosalie….
-Vamos a bailar Bella. – Angela ya habia bebido mas de dos copas y estaba “ mas alegre” de lo normal.
-Yo no..
Era de todos bien sabido, que mi negación al baile no era una pura banalidad. No…. Yo era funesta para eso.
Tenia dos pies izquierdos que tropezaban entre si, y caia a la menor oportunidad.
Pero el empujón a la pista de baile de Angela; no me dio opción.
Bailaba con la copa de champaña en la mano y bebía pequeños sorbos, que poco a poco me iban deshiniviendo de todo y de todos.
Llegó un momento en que no me acordé ni de los Cullen ni de nadie; solamente dejaba mover mi cuerpo al compas de la música.
Mi cuerpo parecía crear movimientos fantásticos siendo victima del alcohol y me carcajeé.
Sentí unas manos fuertes que rodeaban mi cintura y me pegaban a su pecho.
Mi espalda; sintió una especie de estremecimiento y miré hacia arriba; girando levemente la cabeza hacia atrás….era Gerald…
-Eres lo mas bonito que hay en la fiesta..y puedo apostar que del mundo entero…- susurró en mi oído.
Reí. Me gustó. Me gustó tanto, lo que decía.
Dí media vuelta y mi torso se pegó al suyo. Su mirada se perdia en la mia y su boca, clamaba por ser besada; por mis labios…si; deseaba a ese hombre; lo deseaba como una condenada loca.
En mis 20 años de edad; juro que nunca me habia atraído sexualmente tanto un hombre. Nunca.
-¿ Puedo invitarte a cenar, mañana?.- sugirió de una manera que debería de estar prohibida.
-Si; puedes.- no tenia vocabulario.
Él miró mis labios y me dio un giro que me mareó.
-Pues bien. Dime tu teléfono señorita Swan, que yo mañan…
-Dejala… está mareada…- fruncí el entrecejo y miré hacia la voz.
-Tú…- susurré.
Edward Cullen se entrometía en aquella burbuja que habia construido y me envolvía de absoluta felicidad.
-Es mejor que lleve a Bella a su casa; Gerry. No está en condiciones.- Me apartó de un brusco movimiento de sus brazos y me cogió por el codo, arrastrándome casi; literalmente hacia fuera de la carpa.
Yo intentaba luchar con él: pero el maldito tenia tantas fuerzas que no podia con él.
-Dejame; Edward.- alcancé a decir. La verdad es que tartamudeaba un poquito y estaba la mar de graciosa.
Él me miró; con aquella mirada suya inalterable y no me habló. Siguió empujándome hacia su coche .
Una vez allí; me sentí tremendamente mareada y debí de perder el color de la cara.
-Bella.- susurró de una manera agónica.
¿Por qué tenia que estar tan pegado a mi?
No me dio tiempo, y le eché todo el vómito encima.
Me dio tanta vergüenza; miré su chaqueta y estaba hecha unos zorros.
-Pareces un muerto ; Bella.- espetó, abriendo la puerta del copiloto y metiéndome dentro a trompicones. Se quitó la chaqueta y la echó en el asiento de atrás con una mueca de desdén.
Descansé la cabeza en el asiento y cerré los ojos. Tenia sueño…mucho sueño; pero eso no me quitaba la mala ostia que le tenia a Edward.
-Debias de haberte quedado en la fiesta. ¿A que viene esto?.- le dije con los ojos cerrados y mi cabeza reposada en el respaldo del coche.
-Alguien tiene que hacerse cargo de ti ¿no?.- dijo arrancando el coche ; como un loco.
-De todas las personas que habia ahí dentro. La ultima persona que quiero que se haga cargo de mi; eres tú.- le dije con la voz pastosa.
Me llevé la mano a la frente. Queria estar en mi casa…en mi cama.
-¿Hubieras preferido que te hubiera traido Gerald Denalí?
Mi boca se ensanchó en magnifica sonrisa.
-Por supuesto.
Edward pegó un frenazo y me miró con los ojos encolerizados.
-¿Porqué?.- preguntó con la mandibula apretada.
-Me gusta.- dije , cerrando los ojos. Rememorando sus rasgos y su cuerpo de guerrero.
Sacó aire por la nariz como si de un mihura se tratrase.
-Es muy mayor para ti.- inquirió mirando la carretera.
-Mejor. Experiencia. Yo no tengo ninguna…Ademas…bien que te ries de eso ¿no? Pues ahora la tendría…y de la mano de quien…ah…..- solté un suspiro apasionado.
-¿Eres…eres….?.- Alcé una ceja. ¿Edward Cullen se trababa al hablar? ¿Era aquello posible?. Me miraba sin pestañear y su rostro habia adquirido un tono rosado que me hizo reir, sin poder evitarlo.
-Sí soy virgen….y todavía no comprendo como estoy hablando de esto contigo..si no te soporto…y después de lo que me has dicho esta noche….
El absoluto silencio embargó el auto y lo miré; ansiosa. Tenia ganas de llegar a mi casa y a mi cama.
-Tanya no va a aceptar que tengas una relaccion con su padre.- espetó serio y con la mirada vidriosa.
-No me comas la olla; Edward. Ahora no.
-Tiene suficiente edad para ser casi tu padre; Bella.
Lo miré con autentica mala ostia.
-¿Y a ti; que coño te importa?
Él negó con la cabeza y miró su ventanilla . Respiró unos segundos pausadamente y arrancó de nuevo el volvo. Gracias a Dios íbamos hacia mi casa.
El poco trayecto que quedaba fue en silencio.
Al llegar a la casa de Charlie. Edward se bajó del volvo , me abrió la puerta y me alzó con cuidado para no darme con la cabeza en el borde de la puerta. Yo sonreí.
-¿Tienes las llaves a mano?. Preguntó.
-Pues claro. Que preguntas; Cullen. Ya puedes marcharte. Vete con tu Tanya.
-Sí; Claro.
Me dejó en el umbral de la puerta con las llaves en la mano y luchando porque entraran en la cerradura.
No lo oí llegar a la puerta; y antes de que me diera cuenta ya lo tenia a mi lado. Me habia quitado las llaves y habia metido éstas dentro de la cerradura.
-Ya está Swan.- dijomuy bajito.
-Gracias; Cullen.- le contesté; sin cambiar el tono de mi voz.
Y antes de que cerrara la puerta de mi casa; ya habia metido una patinada con el auto y se habia marchado de allí como un loco…
Continuará…
Chicas…..estoy básicamente bien. No moqueo ni tengo flemas…ugf…que asco!!
Me diran que les pareció???? Besitos a millones”!!!! Oigan para este capi y los restantes este Gerald mio; es como Gerald Butler ok??? Acuerdense y asi podrán soñar mejor. Ok?? B
CAPITULO 2
-¿En serio, Bella?.- Alice me propinó un beso en las mejillas y me enseñó todos los dientes en una magnifica sonrisa.
-Bueno…la verdad es que no. No tengo pareja, Alice.
La muchacha me hizo un mohín de disgusto.
-Pero si me has dicho que…
Me llevé las manos a la cabeza y cerré los ojos enormemente cabreada conmigo misma.
-Mentí…
-¿Por qué…? Espera…¿mentiste por Edward? ¿Mentiste por el imbécil de mi hermano?
-Joder, Alice; me dio rabia que se riera de mi…siempre lo hace y estoy hasta las narices. Es un gilipollas.- Miré a Alice a ver la expresión de su rostro. Me estaba explayando con su hermano..y claro; era su hermano.- Perdona pero es un cafre.-le dije.
Alice bufó y sonrió.
-Corroboro todo lo que dices; Bella. Es un mierda…absoluto.
La puerta de la calle se abrió y por ella como una aparición hizo acto de presencia Esme Cullen la dulce mamá de cuento moderno.
Sonreí al mirarla y ella me imitó cariñosa. Caminó hacia mi con los brazos abiertos y me abrazó.
-Bella hija…¿Cuándo has llegado?
-Hace media hora mas o menos.- contesté mirando el reloj.
-Le dije a Edward que no hicieras nada, quiero hablar contigo. ¿no te lo ha dicho?
Negué con la cabeza. “Maldito cabrón”
-Bueno, mira…Voy a necesitar que vengas mas a menudo. Tengo mucho trabajo en la agencia y no doy abasto. Me gustaría que fueses tú y no otra la que se encargara de la casa; Bella. Yo me marcho después de la fiesta de mañana y no sé si los chicos se van a apañar solos. Si te quedaras de interina…te lo agradecería. De verdad. Si no…tendré que buscar a otra, porque esto se va a repetir en el tiempo…- Esme me habia sentado en uno de los sofás del amplio comedor y me acariciaba las manos cálida.
Cerré los ojos, empapándome de todo aquello que me habia soltado.
¿Interina?
¿Debia de dormir, allí?
¿Pero si no eran bebes?...”Joder….mierda Bella, piensa en el dinero..seguro que te llevas una buena pasta.”
-Está bien señora Cullen; pero tengo unas cuantas cosas que tratar con usted.
Esme me miró seria y asintió para que comenzara a puntuar…y puntué con determinación.
-¿Ha entrado en la leonera de su hijo? Porque querida señora debe de serlo…Estoy harta de que me deje pañuelitos de papel tirados por el suelo, algún que otro condon liado en el envoltorio y la verdad, con todos mis respetos señora Cullen…su hijo es un cerdo.
Alice que estaba contemplando nuestra conversación soltó una carcajada y se marchó escaleras arriba.
La señora Cullen adquirió una tonalidad carmín en su rostro y bajó la mirada avergonzada.
-Hablaré con él. Te lo prometo. Edward es como es, pero no es mal chico…
-No voy a hablar con usted de cómo es su hijo. Usted mejor que nadie lo sabe.Esa es mi única objeción. No entraré a limpiar la habitación de su hijo.
-Muy bien Bella…lo siento…de verdad.
Le dí un apretón en la mano y le sonreí.
-No se preocupe. Tan solo es ese detalle, por lo demás estoy muy contenta..
-¿Entonces accederas, Bella?
-Sí, siempre claro y hable con Edward y le diga que respete mi trabajo.
-No lo dudes.- dijo seria. Suspiró.- Y ahora vete…quiero que te prepares para mañana…ya empezaras tu tarea de aquí a dos días. ¿Supongo que iras a la fiesta?
-Si.
-Buscame. Yo y Carlisle estaremos muy orgullosos de sentarnos contigo.
-No sé…
-Bella…eres de casa prácticamente. Alice te quiere como si fueras su hermana y Emmet igual…
-Está bien señora Cullen. La buscaré.
La voz de Alice atronadora desvió nuestra atención.
-Bella, Bella..¿No te importa si voy contigo a Port Angeles esta tarde?
Fruncí el ceño e hice un mohín.
-Alice, tengo suficiente gusto como para comprarme un vestido mas o menos adecuado; no te preocupes.- dije tajante.
-Venga Bella…seguro que puedo ayudarte…- se arrodillo para estar a mi altura y me puso los ojitos vidriosos.
-Está bien. Iremos en mi auto. Angela también vendrá. Te espero a las cinco, en mi casa.
Alice miró a su madre .
-Edward tiene que llevarme a casa de Bella mama. Diselo tú. A mi no me quiere abrir la puerta.
-¿Cómo?
-Tiene la música a todo volumen y no me abre la puerta. Está como loco.
Me levanté, intentando pasar completamente de aquella conversación familiar y guardé el carrito en el patio. Me quité la bata y me puse la chaqueta para salir de la casa.
Me despedí con las manos y agradecí no tener que ver mas a Edward Cullen hasta días mas tarde…
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Es guapísimo, Bella. No digas que no..mira,mira. Esta mirando hacia arriba.
Angela babeaba literalmente por Edward; bueno en realidad medio pueblo lo hacia, porque el otro medio pueblo eran tios.
El ruido del volvo aparcando en el jardín de Charlie nos dio el aviso que Alice ya estaba allí.
Angela se acercó a la ventana de mi habitación para observarlos, y pues eso…babeaba por el absurdo de Edward Cullen.
-No me parece para nada guapo.
Angela se volvió para encararme y sonrió.
-¿Acaso estas ciega, o qué?
-No, no estoy ciega. Conozco lo maravilloso que puede ser y te digo que si lo conocieras…te daría asco, es repugnante.
Bajamos en busca de Alice y la pequeña duende nos saludó a ambas con un abrazo.
Me despedí de papá y salimos al jardín a buscar la chevy. El maldito todavía no se habia marchado y estaba repantigado en su coche, observándonos.
Angela se habia quedado medio embobada y no podia quitarse de encima una risa absolutamente gilipollas que se habia quedado aplastada en su cara.
-Hola Edward.- le dijo con ojos de cordera degollada.
-Hola preciosa.- le dijo él de una manera seductora.
Me dieron ganas de vomitar; literalmente. Puse los ojos en blanco e insté a las chicas para que subieran a la camioneta.
Alice se puso a mi lado, en la camioneta y Angela ocupó el asiento trasero.
Me dispuse arrancar mi destartalada chevy y él tocó en el cristal de la camioneta.
Volví a poner los ojos en blanco y no pude reprimir una mueca de repugnancia.
-¿Qué, Cullen?.- pregunté sin mirarlo.
-¿Estas segura que esta mierda, llegue a Port Angeles?
Bufé.
Estaba diplomado en tocarme las narices.
-Ni puto caso, Cullen.
-Por tu propia seguridad. Espero que me devuelvas a mi hermanita sana y salva.- No lo miraba; pero podia adivinar que me estaba hablando con una sonrisa sardónica en su rostro.
-Ni puto caso, Cullen.
-¿No me miras, Swan?¿Tan nerviosa te pongo?
Giré el rostro, muy, muy encabronada y achiqué los ojos.
-Eres el ultimo hombre en la tierra en que miraría en calidad de mujer. ¡Que mas quisieras!.- Giré la manivela del cristal para subirlo; pero sus manos me impideron hacerlo.
La tensión dentro del auto era tal, que las manos me temblaban.
-Edward eres tonto ¿o que? Deja a Bella en paz. No la atormentes. Porque mamá te haya puesto en tu sitio, eso no quiere decir que tengas que dedicarte a molestarla.- Alice, alzó la cabeza para mirar a su hermano.- Saca la mano, si no , te faltará una para meterle mano a Tanya.
Arranqué el automóvil, sin esperar si quiera que él sacara la mano y comencé a manejar el coche. Su mano despareció rápidamente y tocó levemente mi cabello, lo miré con ira y él me dedicó una de esas sonrisa de cerdo; puramente sexual.
No dijimos nada durante el trayecto. Estaba terriblemente cabreada.
Al llegar a Port Angeles nos fuimos a la tienda de modas que vestia a Alice y allí Angela se probó varios vestidos.
Yo me dedicaba a mirar los precios desorbitados y a bufar. Nada de aquello estaba dentro de mis posibilidades.
-¿Qué miras Bella?.- preguntó Alice acercándose a mi.
-¿Qué voy a mirar? Pues el precio. Esto es una fortuna.
-Yo me encargo; no te preocupes. Mamá me ha pedido que te compre el vestido.
-¿Qué?.- estaba asombrada.
-Sí. Quiere de alguna manera soliviantar un poco tu problema con mi hermano. Ya sabes, el imbécil…
-No lo puedo permitir.
-Si, si que puedes. Y lo permitiras. Esto solo es un adelanto ¿ok? Es un regalo de todos…bueno ya sabes. Queremos que mañana vayas preciosa a la fiesta ;aunque sea sin pareja…
-Alice…
-Por fis….
-¿Pero no le dijiste a Edward, que iba con pareja, Bella?.-Angela salía de uno de los probadores y me miraba consternada.
-No; Angela no lo entiendes. Mentí…Jacob si me lo pidió pero yo me negué. No tenia intención de ir con pareja…
-¿Entonces? ¿Por qué engañaste a mi Edward?.- espetó Angela.
-Me supera…
-No importa…en realidad, es fantástico….- soltó Alice, enigmática.
Bueno…pues al final, Alice elegió el vestido. Me lo probé y la verdad me gustó. Era un vestido para una situación especial y esta así lo requería.
Pegado a mi como una segunda piel con un gran escote en v; parecía sacada de una de aquellas películas italianas que tanto le gustaban a papá.
Cuando me ví en el espejo ; me vino a la mente las curvas de Sophia Loren o Monicca Belucci.Claro que yo no tenia nada que ver…pero estaba …estaba bella.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Me voy a matar.-Intentaba calzarme los tacones ligeramente abiertos en la punta que me habia elegido Alice; mientras miraba mi imagen en el espejo.
Bella la fregona habia desaparecido y parecía otra…otra que no reconocía y me daba miedo…porque me gustaba.
El claxon me alentó para bajar con mucho cuidado las escaleras para no matarme y busqué a mi padre que se hallaba en la cocina comiendo ensalada.
-Papá..me marcho…
Papá levantó la vista y parpadeó un par de veces.
-Bella..¿Que has hecho con tu pelo?
Toqué levemente la melena de leona que me habia dejado Alice, dejando ver los pendientes de aros dorados que también me habia elegido la duende.
-Nada de lo que ves es real; papá.
-Ya lo creo…estas preciosa, hija…
Me ruboricé levemente y bajé lacabeza.
-Gracias papá.
Otra vez el maldito claxon.
-Me esperan.- dije moviendo los brazos.
-Vé hija ve, pasalo bien…
-Te quiero papá.- me acerqué a él y le dí un suave beso en la mejilla; dejando el carmín marcado en su cara.
Giré sobre mi misma y abrí la puerta.
Alice me esperaba junto con Emmet y Rosalie que abrieron la boca asombrados.
-¡Dios mio! ¡Bella!.- Emmet se frotó los ojos y sonrió abiertamente.
Me lancé al descapotable de Rosalie y lacé besos al viento.
-No os beso porque he visto lo que puedo hacer con estos.- dije señalando mis labios.- Mi padre tiene la evidencia en su cara.
Todos sonreían y Alice me miraba orgullosa.
Al llegar a la carpa del instituto, estaba a rebosar.
Buscamos un sitio para aparcar y nos bajamos intentando vislumbrar a los padres de Emmet y Alice.
-Creo que tendremos que entrar…- señaló Rosalie.
Alcé las cejas y miré a Emmet, negando.
-No. No tengo pareja.
Comenzó a reir sonoramente.
-¿Se le ha pegado la tontez de Edward o que?.- pregunté a Rose.
-No…no es eso..creemos tanto él como yo que no acabará la noche sin que se arrastren tios hacia a ti como leones en celo.
-Vete a la mierda, Rose.- Me giré y caminé sola para hacer cola en la entrada.
Miré la noche estrellada y sentí que la brisa fresca me erizaba el vello.Miré hacia atrás y ¡Mierda! Allí estaba e Edward y su novia la multiorgasmica.
Casi podia oir lo que estaban hablando.
-Estamos apostando Edward.
-¿Qué apostais?.- sonaba divertido el muy cerdo.
-Que no pasaran mas de cinco minutos que Bella esté si pareja.
-¿La han plantado? No me estraña..
“Hijo de puta!
-Nena…¿Estas sola?.- Una voz sugerente se perdió en mis oídos y giré el rostro hacia atrás.
Un chico enormemente guapo de cabello rubio y ojos azules me miraba delirante de deseo.
-Soy Jasper. ¿No tienes pareja?
-No.
-Yo tampoco. ¿Quieres ser mi pareja?
Miré hacia los Cullen y sonreí orgullosa, mientras no despegaba la mirada de Edward Cullen.
-Paga.
-¿Qué quieres que pague?.- preguntó el infeliz.
-Ni dos minutos. Paga.
-¿Qué coño dices Emmet?
-Bella ya tiene pareja.
Un silencio…
Pasos sobre el césped…
Alguien que me sujeta del brazo para volverme violentamente.
Edward Cullen
-¿Qué haces Cullen?.- espeté.
Me miró de una manera extraña; sin dejar de explorar todos los angulos de mi rostro y mi cuerpo y me soltó como si le quemara.
-Pareces una puta.
No pude reprimirme y lo abofeteé….
La cara de Edward era un poema; pero estoy segura que la mia, lo era mucho más.
Antes de que me diera cuenta todos nos habían rodeado.
Tanya; la perra multiorgásmica estaba al lado de Edward y le pasaba las manos por la cara; como intentando calmarlo; con aquellas uñas de gata que tenia pintadas de rojo anaranjado.
El tal Jasper se habia quedado como embelesado mirando a Alice y ésta a él. Parecia como si todo lo que estaba ocurriendo no se hallara en su misma sintonía .
Emmet y Rosalie se miraban cómplices y asentían. En sus bocas se dibujaba una ténue sonrisa, medio diabólica que me puso la piel de gallina.
Y Edward…el maldito Cullen no me quitaba la vista del rostro. Parecia que habia quedado como de piedra; allí plantado.
-Angela…voy a buscar a Angela…- susurré girando sobre mis talones.
Caminé intentando no tropezar con nada; ya que el suelo estaba plagado de piedras como mi puño y tenia muchos puntos para caerme y terminar de hacer el ridículo.
-¡Bella!.- la vocecita apagada de Alice; me hizo volverme y mirarla con absoluta frialdad.- ¿Dónde vas? …- preguntó algo avergonzada.
-Voy a buscar a Angela. Con ustedes no pinto nada. No quiero estar a menos de 15 metros de tu hermano. Me repugna.- Volví a caminar; sin despedirme y sentí que se habia quedado parada allí; sin mover un músculo.- Oye Alice.- le dije, volviéndome a girar.- Que no se te escape el rubio…esta de muerte…..- ensanché mis labios en una sonrisa sin dilación y ella me imitó volviéndose y caminando hacia sus hermanos.
No miré más hacia ellos.
Si no encontraba a Angela, me marcharia mas pronto que tarde y nadie se enteraría.
Me coloqué de nuevo en la cola.
Me sentí un poco cohibida. Casi todas las chicas iban del brazo de sus novios y las que no; esperaban rezagadas, en un lugar aparte para que alguien se lo pidiese.
Cuando llegué al gigantón de seguridad; me miró extrañado.
-¿Una entrada?.- me preguntó.
-Sí.- volví los ojos.
-No se te ocurra hacerle pagar a esta belleza; su sola presencia debería de ser un recurrente para captar clientes. Es una Diosa.
Cuando miré hacia mi lado vi un cuello fornido. Quien quiera que fuera aquel hombre. Era descomunal. Alcé mas la vista me encontré perdida en sus ojos. Verdes…azulados.
Una sonrisa idiotizada cruzó mi rostro y parpadeé varias veces.
¿Quién era aquel hombre?
No lo habia visto en mi vida.
Desde luego; rozaba la cuarentena. Si no la tenia ya . Pero no importaba. Rezumaba seguridad. Y sobre todo…aquellos ojos expresaban bondad.
Su cabello rubio oscuro ; ligeramente ondulado caia sobre su frente en un gesto muy natural. Su boca casi perfecta enseñaba unos dientes completamente blancos y bien alineados. Su mandibula fuerte; destacaba por la suave barba de alrededor de una semana que cubria su rostro.
Era realmente tentador…muy tentador.
-Soy Gerald…¿Tú?.- Me ofreció su mano cuadrada y fijé mi vista en ella. ¡No habia anillo de casado!. Capturé su mano. La mia se veía infinitamente minúscula al lado de la suya…y me sentí tremendamente femenina en aquellos momentos. La forma de mirarme y su manera de rozar el pulgar por el dorso de mi mano…me sentí excitada y extrañada.
-Bella…Bella Swan.- Me presenté, sin perder la sonrisa y miré aquellos ojos que me tenían al borde del precipicio.
-He quedado aquí con unos amigos…yo lo mismo que tú; no tengo pareja…pero si quieres..tan sólo si tú quieres; podemos alterar ese pequeño problema.
“¡Pues claro que si…!” pensé.
Dentro de mi ensimismamiento; no oí las voces que eran colindates a mi.
-¡Queremos entrar! ¡Movimiento en la cola, ya!.
El monumento que yo miraba se apostó a mi lado y me dio la mano con una naturalidad nada fingida. Pagó la entrada, como pareja, y nos entregaron dos botellas de Champaña .
Dentro la música pitaba en en los oídos; pero no importaba.
Iba de la mano de un Dios…..
…Atisbé a ver a Carlisle y a Esme que se hallaban sentandos en una de las mesas que habia dispuestas; les sonreí y los saludé alegrememente con la mano.
- Mira; son ellos.- me dijo él.
-¿Ellos?.- pregunté.
-Sí. El doctor Cullen y su esposa.
-Vaya…el mundo es un pañuelo…- dije sin perder la sonrisa.
-¿Porqué?.- él paró en seco y me miró interrogante.
-Yo también conozco al matrimonio Cullen. Trabajo para ellos.
La música alteraba gravemente nuestra conversación y nos hablábamos a voces, literalmente.
-Vaya….- sus ojos como pozos de tranquilidad; me volvieron las piernas de gelatina.
Nos acercamos a ellos y tanto Esme como Carlisle se levantaron y me miraron con misteriosa persuasión.
-Gerry…que gusto.- saludó Esme.- Pensabamos que al final no vendrías…y menos de la mano de nuestra Bella.- Esme sofocó una risita y miró hacia nuestra espalda.- ¡Hijos! Venid…mira Tanya…
Me volví junto con el hombre que me sujetaba la mano con tanta ansiedad como yo se la daba.
Allí estaban todos…absolutamente todos…
-¡Papá!
No podia creerlo…no…Gerald era el padre de Tanya…
-Nena.- le dijo , abrazandola, mientras yo me quedaba absorta, encontrando alguna similitud entre aquel hombre y aquella ninfómana.- ¿Y Edward?.- preguntó.
“Mierda, mierda,mierda”
¿Es que no podia tener al menos; un poco de suerte?
Alabado sea Dios. Ví a Angela y me desubiqué de allí como bien pude.
Corrí hacia ella. Estaba con Eric.
La abracé .
-Bella estas lindísima. ¿ha sido obra de Alice?
-Sí.
-Bueno; tienes muy buena materia prima.- Se rió y Eric se acercó a saludarme.
Me sentía francamente incómoda.
Angela estaba con su cita. Los Cullen estaban con él.
Y yo, que habia entrado con un Dios…resulta que era el suegro de su odiosa majestad Edward Cullen.
-¿Bebes champaña, Bella?.- Eric, me llenó una copa y yo asentí.
Estuve bastante tiempo, allí plantada. Mirando a hurtadillas como los Cullen hablaban con Gerald y mantenían una conversación de lo mas amena. Pude sentir las miradas de Alice y las sonrisa insinuantes de Rosalie….
-Vamos a bailar Bella. – Angela ya habia bebido mas de dos copas y estaba “ mas alegre” de lo normal.
-Yo no..
Era de todos bien sabido, que mi negación al baile no era una pura banalidad. No…. Yo era funesta para eso.
Tenia dos pies izquierdos que tropezaban entre si, y caia a la menor oportunidad.
Pero el empujón a la pista de baile de Angela; no me dio opción.
Bailaba con la copa de champaña en la mano y bebía pequeños sorbos, que poco a poco me iban deshiniviendo de todo y de todos.
Llegó un momento en que no me acordé ni de los Cullen ni de nadie; solamente dejaba mover mi cuerpo al compas de la música.
Mi cuerpo parecía crear movimientos fantásticos siendo victima del alcohol y me carcajeé.
Sentí unas manos fuertes que rodeaban mi cintura y me pegaban a su pecho.
Mi espalda; sintió una especie de estremecimiento y miré hacia arriba; girando levemente la cabeza hacia atrás….era Gerald…
-Eres lo mas bonito que hay en la fiesta..y puedo apostar que del mundo entero…- susurró en mi oído.
Reí. Me gustó. Me gustó tanto, lo que decía.
Dí media vuelta y mi torso se pegó al suyo. Su mirada se perdia en la mia y su boca, clamaba por ser besada; por mis labios…si; deseaba a ese hombre; lo deseaba como una condenada loca.
En mis 20 años de edad; juro que nunca me habia atraído sexualmente tanto un hombre. Nunca.
-¿ Puedo invitarte a cenar, mañana?.- sugirió de una manera que debería de estar prohibida.
-Si; puedes.- no tenia vocabulario.
Él miró mis labios y me dio un giro que me mareó.
-Pues bien. Dime tu teléfono señorita Swan, que yo mañan…
-Dejala… está mareada…- fruncí el entrecejo y miré hacia la voz.
-Tú…- susurré.
Edward Cullen se entrometía en aquella burbuja que habia construido y me envolvía de absoluta felicidad.
-Es mejor que lleve a Bella a su casa; Gerry. No está en condiciones.- Me apartó de un brusco movimiento de sus brazos y me cogió por el codo, arrastrándome casi; literalmente hacia fuera de la carpa.
Yo intentaba luchar con él: pero el maldito tenia tantas fuerzas que no podia con él.
-Dejame; Edward.- alcancé a decir. La verdad es que tartamudeaba un poquito y estaba la mar de graciosa.
Él me miró; con aquella mirada suya inalterable y no me habló. Siguió empujándome hacia su coche .
Una vez allí; me sentí tremendamente mareada y debí de perder el color de la cara.
-Bella.- susurró de una manera agónica.
¿Por qué tenia que estar tan pegado a mi?
No me dio tiempo, y le eché todo el vómito encima.
Me dio tanta vergüenza; miré su chaqueta y estaba hecha unos zorros.
-Pareces un muerto ; Bella.- espetó, abriendo la puerta del copiloto y metiéndome dentro a trompicones. Se quitó la chaqueta y la echó en el asiento de atrás con una mueca de desdén.
Descansé la cabeza en el asiento y cerré los ojos. Tenia sueño…mucho sueño; pero eso no me quitaba la mala ostia que le tenia a Edward.
-Debias de haberte quedado en la fiesta. ¿A que viene esto?.- le dije con los ojos cerrados y mi cabeza reposada en el respaldo del coche.
-Alguien tiene que hacerse cargo de ti ¿no?.- dijo arrancando el coche ; como un loco.
-De todas las personas que habia ahí dentro. La ultima persona que quiero que se haga cargo de mi; eres tú.- le dije con la voz pastosa.
Me llevé la mano a la frente. Queria estar en mi casa…en mi cama.
-¿Hubieras preferido que te hubiera traido Gerald Denalí?
Mi boca se ensanchó en magnifica sonrisa.
-Por supuesto.
Edward pegó un frenazo y me miró con los ojos encolerizados.
-¿Porqué?.- preguntó con la mandibula apretada.
-Me gusta.- dije , cerrando los ojos. Rememorando sus rasgos y su cuerpo de guerrero.
Sacó aire por la nariz como si de un mihura se tratrase.
-Es muy mayor para ti.- inquirió mirando la carretera.
-Mejor. Experiencia. Yo no tengo ninguna…Ademas…bien que te ries de eso ¿no? Pues ahora la tendría…y de la mano de quien…ah…..- solté un suspiro apasionado.
-¿Eres…eres….?.- Alcé una ceja. ¿Edward Cullen se trababa al hablar? ¿Era aquello posible?. Me miraba sin pestañear y su rostro habia adquirido un tono rosado que me hizo reir, sin poder evitarlo.
-Sí soy virgen….y todavía no comprendo como estoy hablando de esto contigo..si no te soporto…y después de lo que me has dicho esta noche….
El absoluto silencio embargó el auto y lo miré; ansiosa. Tenia ganas de llegar a mi casa y a mi cama.
-Tanya no va a aceptar que tengas una relaccion con su padre.- espetó serio y con la mirada vidriosa.
-No me comas la olla; Edward. Ahora no.
-Tiene suficiente edad para ser casi tu padre; Bella.
Lo miré con autentica mala ostia.
-¿Y a ti; que coño te importa?
Él negó con la cabeza y miró su ventanilla . Respiró unos segundos pausadamente y arrancó de nuevo el volvo. Gracias a Dios íbamos hacia mi casa.
El poco trayecto que quedaba fue en silencio.
Al llegar a la casa de Charlie. Edward se bajó del volvo , me abrió la puerta y me alzó con cuidado para no darme con la cabeza en el borde de la puerta. Yo sonreí.
-¿Tienes las llaves a mano?. Preguntó.
-Pues claro. Que preguntas; Cullen. Ya puedes marcharte. Vete con tu Tanya.
-Sí; Claro.
Me dejó en el umbral de la puerta con las llaves en la mano y luchando porque entraran en la cerradura.
No lo oí llegar a la puerta; y antes de que me diera cuenta ya lo tenia a mi lado. Me habia quitado las llaves y habia metido éstas dentro de la cerradura.
-Ya está Swan.- dijomuy bajito.
-Gracias; Cullen.- le contesté; sin cambiar el tono de mi voz.
Y antes de que cerrara la puerta de mi casa; ya habia metido una patinada con el auto y se habia marchado de allí como un loco…
Continuará…
Chicas…..estoy básicamente bien. No moqueo ni tengo flemas…ugf…que asco!!
Me diran que les pareció???? Besitos a millones”!!!! Oigan para este capi y los restantes este Gerald mio; es como Gerald Butler ok??? Acuerdense y asi podrán soñar mejor. Ok?? B
sábado, 19 de noviembre de 2011
My Love Is Over
CAPITULO 1
Esto es increíble…. No se cortan ni un pelo…..
Aquí estoy yo, limpiando la casa de los Cullen.
Los Cullen….
Cuando volví a Forks después de haber pasado toda mi niñez y mi pre adolescencia con mi madre; tuve que volver…
Mi madre se habia casado de nuevo y yo.. no es que estorbara en su nueva vida; pero si le hacia algo incomoda su actual situación con su marido, Phil.
Phil es jugador que beisbol profesional y van de un lado para otro.
Yo no soportaba no estabilizarme en ningún sitio y decidí volver con Charlie.
Charlie…
Papá. Mi padre después de un altercado en Port Angels; se quedó en silla de ruedas y la falta de dinero me hicieron plantearme trabajar.
Los estudios gracias a Dios los terminé; pero a la hora de caminar hacia el colegio mayor, no fue posible. No habia dinero.
La crisis que azotaba el mundo entero también habia llegado a Forks y no hubo manera de colocarme a trabajar en ningún sitio…salvo en la casa de algún alto y pudiente personaje de este pueblecito de mierda.
Y aquí estaba yo…Limpiando.
La casa es tan grande que no se acaba nunca el trabajo.
Esme Cullen ; la señora de la casa; es diseñadora de interiores, y se pasa la mayor parte del dia fuera de casa; al igual que que su marido; el doctor Carlisle.
Son amables y condescendientes.
Lo mismo puedo decir de su hijo Emmet y la pequeña de la casa; Alice.
Bueno…lo de pequeña es por decir algo. Alice Cullen tiene mi edad y Emmet es dos o tres años mayor que yo.
Emmet está saliendo con una amiga de niñez: Rosalie Hale.
Entre Emmet y yo hay una muy declarada sintonía. No me deja nada por medio y se porta lo mejor que puede, dejando al lado su calidad de hombre y de ser superdesastroso….pero se comporta.
Alice es un sol. Habla conmigo, se preocupa de mi bienestar y me mima; me mima mucho.
Dice que soy una medio hermana suya.
“El otro” es el que me tiene hasta las narices…Edward.
¿No tiene otro dia, para tirarse a su novia?
Mierda, joder…
Tengo que poner los auriculares del ipod a todo volumen para no oírlos.
Edward Cullen no sabe ni que existo…es mas creo que no le soy de su agrado para nada. Me ve como si fuera una fregona, un cepillo o algo parecido.
El gilipollas de Edward sale con Tanya… bueno dicen que Dios los cria y ellos se juntan; bueno pues para muestra un botón.
Esperaba pacientemente que acabaran su sension de sexo por megafonía para meterme en la habitación y limpiarla.
Siempre hacian igual.
Y cuando salian , no deparaban ni siquiera en mi.
Lo primero que hacia al entrar en el templo del sexo , era abrir las ventanas.
El aroma a batalla campal con los bajos, lo invadía todo.
Luego tenia que mirar hacia el suelo y ver todo el festín.
Malditos cabrones….
Los papeles de las corridas en el suelo y algún que otro condón.
No podían ser mas cerdos joder…
Suspiraba indignada y comenzaba con mi trabajo.
Alguna que otra vez al entrar a la habitación de Edward pude oir como decía, mientras se alejaban por el pasillo: “ Huele, si huele… por que es lo único que se asemeja a un polvo para ti”
¿Pero que coño se pensaba, ese hijo de su madre? ¿Qué yo era una mierda?
Bueno…habia que decir que para trabajar no me ponía mis mejores galas, precisamente…pero ¿para que?
No quería llamar la atención de nadie, simplemente, iba a trabajar. Me traia mi dinero, que previamente me habia dejado la señora Cullen en el cenicero de la entrada y punto.
Bajé el volumen de los auriculares.
-¡Si….Edward…si..fuerte…empuja…maas….. fuerrrrrrrrteeeeeeeeeee!!!.- Maldita cabrona como se corría.
Una sonrisilla se dibujó en mis labios.
Ese seguramente era el acto final.
Miré el reloj impaciente. Faltaban minutos para mi hora de acabar. Si aquellos dos se pensaban que iba estar esperando allí hasta que les diera la ganas de terminar, es que eran imbéciles.
Faltaban cinco minutos justos para largarme y se abrió la puerta de la habitación del semental Cullen.
Una muy sonriente Tanya salía con la cara sudorosa y los ojos de vaca recién ordeñada.
Pero de repente un brazo la cogió por la cintura y despareció de mi campo de visión.
Habian dado un portazo y me habia quedado literalmente descompuesta.
-Que se espere la chacha( Término muy malsonante que se dice a las sirvientas o las que limpias los hogares en España) Total, con la cara que tiene dudo mucho que la espere nadie.
Era la voz del cerdo de Edward Cullen.
Caminé con mi carrito de la limpieza hasta el patio y lo acomodé todo a la perfección.
Me quité la bata de asistenta y peiné mi cabello con delicadeza.
Me dispuse a salir por la puerta cuando la voz de …bueno, del individuo me llamó.
-¡Chacha! ¡Ya puedes entrar! Y embriágate con el olor del sexo…- esto último lo dijo mas bajo; pero yo lo habia oído perfectamente.
Dí un portazo de los que hacian historia.
Cerré con llave, tal y como me decía Esme que hiciera y sonreí con suficiencia.
Esperaba que Edward Cullen no llevara llaves…lo deseaba con todo mi corazón…
Había llegado a casa después de un largo recorrido en mi vieja chevy de cuarta mano.
El móvil me habia vibrado varias veces; mientras conducía. Pero hice caso omiso a ello.
Aparqué delante de mi casa y al entrar, pude escuchar a Charlie como hablaba con otra persona.
Me asomé hacia el comedor y saludé con la mano y la mejor de mis sonrisas.
-Ey…ya llegué, papá.- dije, con la mayor jovialidad.
Charlie., volvió su silla de ruedas hacia mi y me sonrió abiertamente.
-Bella, hija…mira quien ha venido.. Es el doctor Cullen.
Por un instante, el corazón se me agolpó en la garganta. ¿Qué doctor Cullen? ¿Carlisle o Edward?
Al ver la cabeza de suave cabello rubio, suspiré. “Menos mal”. No querria encontrarme con aquel imbécil,en mi terreno por muy temprano que se levantara.
-Bella…Que gusto verte. ¿Vienes ahora de casa?
Asentí tímidamente.
-Veras.- cogió el mobil, mirándolo y sonriendo abiertamente ,cuando levantó la cabeza hacia mi.
-Edward se ha quedado encerrado en casa….
-No sabia que Edward estaba en casa, doctor Cullen. Yo hice mi faena y me marché. Esme me dice que cuando salga eche la llave y yo…
-No…si has hecho bien…muy bien. Pero es que mi hijo tenia que ir a una charla y al final dudo mucho que pueda ir. Pero no te preocupes, no es problema tuyo; al contrario es él, que tengo que ir haciéndole un juego de llaves cada dos por tres.
Reposé mi espalda en la pared, como compungida.
Me sentía culpable.
“ Mierda, joder”
Eso sin contar , con la mentira descomunal que le habia soltado a su padre, diciéndole que no lo habia visto.
-Ha estado llamándote por teléfono. Para que volvieras.
Abrí los ojos desmesuradamente. ¿Edward tenia mi numero de mobil?
-No…no he visto las llamadas. Lo tenia en modo vibratorio.
Carlisle me evaluó con la mirada sin perder la sonrisa.
-No importa. Yo ya voy para allá. Gracias de todas maneras Bella.
Charlie se movió, inquieto en la silla de ruedas y me miró estrechando los ojos.
-¿Entonces ya se marcha doctor Cullen?
-Sí.-dijo mirándome de nuevo.- Debo de liberar a mi hijo.- se echó a reir de forma casual y yo lo imité forzada.
Salimos para despedirlo a la puerta. Cuando el coche; un esplendido Audi último modelo desapareció de nuestra vista. Charlie carraspeó irritado.
-Ay, papá…¡No lo soporto! ¿Sabes que cuando voy, siempre está retozando con su novia? Me da asco, no lo soporto…
-Eso a ti no debería importante.
-No me importa.- gemí.- Si no se metiese conmigo …
Charlie dio un respingo y me cogió las piernas,tocó levemente mi rodilla, en un gesto conciliador.
-Necesitamos el dinero Bella.
Me senté en el suelo, para poder ver mejor las expresiones de mi padre.
-Lo sé papá; en serio. Si son una familia estupenda, si no fuera por el imbécil de Edward Cullen…yo no sé que cree que soy…una especie de grillo o insecto, que puede aplastar.
Charlie suspiró y ví un brillo de ira en sus intensos ojos chocolate; tan parecidos a los míos.
-Tendré que hablar con él. Creo que ya es bastante mayorcito para meterse con las mujeres; y menos para insultarte…cuando tendría que piropearte…
Sacudí la cabeza y un leve rubor me invadió.
-No digas tonterías, papá. Me importa un bledo que me vea fea. No me importa, lo que quiero es que me deje hacer mi trabajo; y no lo hace.
-Eso debes hablarlo con la señora Cullen.
-Lo haré.
-Muy bien.- Charlie, dio una fuerte palmada y sonrió.- Hora de cenar Bella…veras lo que he preparado.
Sonreí y me levanté del suelo.
Mi estomagó se quejó ansioso. Tenia tanta hambre que comeria cualquier cosa que hubiese cocinado Charlie.
Aquella noche las pesadillas no me dejaron tener un sueño plácido.
Soñé con Edward Cullen. Fue la primera vez …de muchas.
Me desperté con energias renovadas aquella mañana.
Quedaban un par de horas antes de presentarme en casa de los Cullen.
Aquella mañana Esme estaría en casa; ya que por regla general, los miércoles tenia el dia libre.
Hoy me libraría de Edward y de los gemidos de su novia.
Sonreí con ganas y me preparé el desayuno con buen humor.
Despues de haberlo hecho. Preparé mi vestuario, que ese dia, como todos los demás días no variaba de un original; pantalones vaqueros de pitillo, sudadera, conversse negras y una fina diadema en mi cabello para que no me estorbara cuando trabajara.
Miré el reloj y decidí marcharme; no quería llegar tarde, ya que aquella tarde habia quedado con Angela en ir a Port Angels a por los vestidos de la gran fiesta que hacian las gentes del pueblo el dia 15 de Mayo, y para ello solo faltaba una semana escasa.
Angela habia hecho lo posible para convencerme de que fuera con ella. Eso la armaria de valor para declararse a Eric, el amor de su vida.
Acepté por esa única razón, y pensé que era buena sacrificarse por una buena amiga. Y más si ésta era Angela, leal y servicial como la que más.
Durante todo el trayecto estuve pensando en la invitación que recibí por parte de Jacob Black hijo del intimo amigo de papá, para que fuera al baile con él.
Claro…se me olvidaba lo obvio..toda fiesta tiene un baile…y si es de parejas mejor que mejor…
Aunque este baile, que era en una carpa cerca del instituto ; prácticamente “obligaban” a presentarse con una pareja, ya que sin ella, la entrada era muchísimo mas costosa y no regalaban la botella de champaña.
Fruncí los labios irritada.
Que mas me daba a mi , pagar mas o menos. Total no era mi agrado de ir acompañada con nadie. Es más ni siquiera iba a ir…si no fuera por Angela y el estúpido de Eric, que no se decidia.
Jacob…Jake era un buen chico. Su sonrisa radiante, a veces me hacia perder un poco el norte. Era guapo, bueno, muy guapo…pero no lo suficiente.
¿Porqué mierda tenia que ser tan romántica?
Siempre me habia creado una imagen del amor muy diferente a la real. Soñaba con encontrar al hombre de mi vida en algún lugar remoto del mundo y caer ardorosamente en sus brazos.
Morir de amor por él.
…Joder…a a veces me habia dado algún que otro golpe soñando despierta con esto, y me sentía fatal; porque la mayoría de las veces eran en lugares públicos y acababa siendo el hazmereir de la población.
Bien, estupendo, allí esta; la casa de los Cullen. La maravillosa familia a la que le estaba limpiando sus inmundicias…bueno a ellos no. A él.
Cogí las llaves de mi bolso y las metí en la cerradura.
Me quedé un momento quiera y saqué la llave de la cerradura de nuevo.
Hoy estaría Esme en casa, y no podia tomarme según que libertades.
Volví a meter las llaves en el bolso y piqué al timbre.
Esperé, mas de lo habitaul, pero al final la puerta se abrió.
-Vaya…si es la fregona….- bendita suerte la mia. Tenia que abrir la puerta el monstruo de Edward Cullen.
-Buenos días.- ignoré su falta de consideración y pasé el umbral de la puerta sin mirarlo si quiera.
La puerta se cerró tras de mi y busqué a Esme por la casa.
- No está. Se ha marchado hace un momento.- Miró el reloj, durante un segundo y me miró de una manera extraña.- En unos 15 minutos vendrá.
-Hum.- no sabia que responder.
Colgué mi bolso en una de las sillas del comedor y me dispuse a buscar el carrito de la limpieza y la bata de asistenta.
Pero él se cruzó en mi camino.
-¿Tienes plena conciencia de la putada que me hiciste ayer?.- Su mandibula apretada y su gesto de prepotencia, me hicieron desear verlo muerto y aquello debió de verse en mi rostro, ya que torció la boca de una manera extraña y luego casi sonrió.- ¿No me soportas eh, Swan?
¿Swan? ¿Desde cuando sabia que yo me apellidaba Swan?
Quise rodearlo, pero se volvió a poner en mi camino.
-Tengo que comenzar a trabajar….- susurré, algo nerviosa.
-Esta bien. Comienza por mi habitación. Ayer no la limpiaste y esta tal y como la dejé….
Abrí los ojos e hice un gesto de asco con mis labios.
-Ni siquiera la he ventilado. Me gusta que huelas el aroma de la fornicación…Bella.
Pero que asco de tio…
¿Podia ser alguien mas cerdo que esto?
Lo quité de mi camino de un empellón y me salvé por la campana, porque noté su mirada clavada en mi nuca.
-Bella…Hola amiga..- Fantastico, Alice habia bajado las escaleras, salvándome de aquella incomoda situación. Me dio un par de besos y miró a Edward e hizo como si no estuviera.- ¿Has ido ya a Port Angels con Angela? Tienes que dejarme maquillarte. Por fis…por fis…
La carita de duende de Alice me embelesaba y sus labios haciendo un bonito mohín, me tenían completamente anonadada.
-Cuidate de ella, Alice. Creo que le gusta comer conchas.
¡Maldito! Hijo de perra…
Alice se giró y le sonrió, ya que pude ver sus mejillas estiradas.
Él hizo un gesto osco y se apoyó en la pared comtemplandonos y oyendo nuestra charla.
Hice caso omiso a su presencia y le hablé a Alice con total normalidad.
-Vamos esta tarde…ya te diré…
Alice comenzó a dar salitos y palmadas. Pero debió recordar algo y me tocó la mano asustada.
-¿Supongo que tendras pareja para el baile, no?.- preguntó preocupada.
Mi vista desapareció del rostro de ella; ya que oí una sarcástica risita y un murmullo. El maldito hijo de perra se estaba burlando de mi….. ¡! Lo miré lo mas penetrante que mis ojos pudieron y tragué al contestarle.
-Si. Voy con Jacob Black.
Él , se puso rigido y y me evaluó con una mirada extraña. Se marchó sin decirnos nada y cerró la puerta de su habitación con fuerza.
¿Y ahora? ¿No debia de limpiarla?
Jodiendome viva, maldito Edward Cullen….
Continuará…
Esto es increíble…. No se cortan ni un pelo…..
Aquí estoy yo, limpiando la casa de los Cullen.
Los Cullen….
Cuando volví a Forks después de haber pasado toda mi niñez y mi pre adolescencia con mi madre; tuve que volver…
Mi madre se habia casado de nuevo y yo.. no es que estorbara en su nueva vida; pero si le hacia algo incomoda su actual situación con su marido, Phil.
Phil es jugador que beisbol profesional y van de un lado para otro.
Yo no soportaba no estabilizarme en ningún sitio y decidí volver con Charlie.
Charlie…
Papá. Mi padre después de un altercado en Port Angels; se quedó en silla de ruedas y la falta de dinero me hicieron plantearme trabajar.
Los estudios gracias a Dios los terminé; pero a la hora de caminar hacia el colegio mayor, no fue posible. No habia dinero.
La crisis que azotaba el mundo entero también habia llegado a Forks y no hubo manera de colocarme a trabajar en ningún sitio…salvo en la casa de algún alto y pudiente personaje de este pueblecito de mierda.
Y aquí estaba yo…Limpiando.
La casa es tan grande que no se acaba nunca el trabajo.
Esme Cullen ; la señora de la casa; es diseñadora de interiores, y se pasa la mayor parte del dia fuera de casa; al igual que que su marido; el doctor Carlisle.
Son amables y condescendientes.
Lo mismo puedo decir de su hijo Emmet y la pequeña de la casa; Alice.
Bueno…lo de pequeña es por decir algo. Alice Cullen tiene mi edad y Emmet es dos o tres años mayor que yo.
Emmet está saliendo con una amiga de niñez: Rosalie Hale.
Entre Emmet y yo hay una muy declarada sintonía. No me deja nada por medio y se porta lo mejor que puede, dejando al lado su calidad de hombre y de ser superdesastroso….pero se comporta.
Alice es un sol. Habla conmigo, se preocupa de mi bienestar y me mima; me mima mucho.
Dice que soy una medio hermana suya.
“El otro” es el que me tiene hasta las narices…Edward.
¿No tiene otro dia, para tirarse a su novia?
Mierda, joder…
Tengo que poner los auriculares del ipod a todo volumen para no oírlos.
Edward Cullen no sabe ni que existo…es mas creo que no le soy de su agrado para nada. Me ve como si fuera una fregona, un cepillo o algo parecido.
El gilipollas de Edward sale con Tanya… bueno dicen que Dios los cria y ellos se juntan; bueno pues para muestra un botón.
Esperaba pacientemente que acabaran su sension de sexo por megafonía para meterme en la habitación y limpiarla.
Siempre hacian igual.
Y cuando salian , no deparaban ni siquiera en mi.
Lo primero que hacia al entrar en el templo del sexo , era abrir las ventanas.
El aroma a batalla campal con los bajos, lo invadía todo.
Luego tenia que mirar hacia el suelo y ver todo el festín.
Malditos cabrones….
Los papeles de las corridas en el suelo y algún que otro condón.
No podían ser mas cerdos joder…
Suspiraba indignada y comenzaba con mi trabajo.
Alguna que otra vez al entrar a la habitación de Edward pude oir como decía, mientras se alejaban por el pasillo: “ Huele, si huele… por que es lo único que se asemeja a un polvo para ti”
¿Pero que coño se pensaba, ese hijo de su madre? ¿Qué yo era una mierda?
Bueno…habia que decir que para trabajar no me ponía mis mejores galas, precisamente…pero ¿para que?
No quería llamar la atención de nadie, simplemente, iba a trabajar. Me traia mi dinero, que previamente me habia dejado la señora Cullen en el cenicero de la entrada y punto.
Bajé el volumen de los auriculares.
-¡Si….Edward…si..fuerte…empuja…maas….. fuerrrrrrrrteeeeeeeeeee!!!.- Maldita cabrona como se corría.
Una sonrisilla se dibujó en mis labios.
Ese seguramente era el acto final.
Miré el reloj impaciente. Faltaban minutos para mi hora de acabar. Si aquellos dos se pensaban que iba estar esperando allí hasta que les diera la ganas de terminar, es que eran imbéciles.
Faltaban cinco minutos justos para largarme y se abrió la puerta de la habitación del semental Cullen.
Una muy sonriente Tanya salía con la cara sudorosa y los ojos de vaca recién ordeñada.
Pero de repente un brazo la cogió por la cintura y despareció de mi campo de visión.
Habian dado un portazo y me habia quedado literalmente descompuesta.
-Que se espere la chacha( Término muy malsonante que se dice a las sirvientas o las que limpias los hogares en España) Total, con la cara que tiene dudo mucho que la espere nadie.
Era la voz del cerdo de Edward Cullen.
Caminé con mi carrito de la limpieza hasta el patio y lo acomodé todo a la perfección.
Me quité la bata de asistenta y peiné mi cabello con delicadeza.
Me dispuse a salir por la puerta cuando la voz de …bueno, del individuo me llamó.
-¡Chacha! ¡Ya puedes entrar! Y embriágate con el olor del sexo…- esto último lo dijo mas bajo; pero yo lo habia oído perfectamente.
Dí un portazo de los que hacian historia.
Cerré con llave, tal y como me decía Esme que hiciera y sonreí con suficiencia.
Esperaba que Edward Cullen no llevara llaves…lo deseaba con todo mi corazón…
Había llegado a casa después de un largo recorrido en mi vieja chevy de cuarta mano.
El móvil me habia vibrado varias veces; mientras conducía. Pero hice caso omiso a ello.
Aparqué delante de mi casa y al entrar, pude escuchar a Charlie como hablaba con otra persona.
Me asomé hacia el comedor y saludé con la mano y la mejor de mis sonrisas.
-Ey…ya llegué, papá.- dije, con la mayor jovialidad.
Charlie., volvió su silla de ruedas hacia mi y me sonrió abiertamente.
-Bella, hija…mira quien ha venido.. Es el doctor Cullen.
Por un instante, el corazón se me agolpó en la garganta. ¿Qué doctor Cullen? ¿Carlisle o Edward?
Al ver la cabeza de suave cabello rubio, suspiré. “Menos mal”. No querria encontrarme con aquel imbécil,en mi terreno por muy temprano que se levantara.
-Bella…Que gusto verte. ¿Vienes ahora de casa?
Asentí tímidamente.
-Veras.- cogió el mobil, mirándolo y sonriendo abiertamente ,cuando levantó la cabeza hacia mi.
-Edward se ha quedado encerrado en casa….
-No sabia que Edward estaba en casa, doctor Cullen. Yo hice mi faena y me marché. Esme me dice que cuando salga eche la llave y yo…
-No…si has hecho bien…muy bien. Pero es que mi hijo tenia que ir a una charla y al final dudo mucho que pueda ir. Pero no te preocupes, no es problema tuyo; al contrario es él, que tengo que ir haciéndole un juego de llaves cada dos por tres.
Reposé mi espalda en la pared, como compungida.
Me sentía culpable.
“ Mierda, joder”
Eso sin contar , con la mentira descomunal que le habia soltado a su padre, diciéndole que no lo habia visto.
-Ha estado llamándote por teléfono. Para que volvieras.
Abrí los ojos desmesuradamente. ¿Edward tenia mi numero de mobil?
-No…no he visto las llamadas. Lo tenia en modo vibratorio.
Carlisle me evaluó con la mirada sin perder la sonrisa.
-No importa. Yo ya voy para allá. Gracias de todas maneras Bella.
Charlie se movió, inquieto en la silla de ruedas y me miró estrechando los ojos.
-¿Entonces ya se marcha doctor Cullen?
-Sí.-dijo mirándome de nuevo.- Debo de liberar a mi hijo.- se echó a reir de forma casual y yo lo imité forzada.
Salimos para despedirlo a la puerta. Cuando el coche; un esplendido Audi último modelo desapareció de nuestra vista. Charlie carraspeó irritado.
-Ay, papá…¡No lo soporto! ¿Sabes que cuando voy, siempre está retozando con su novia? Me da asco, no lo soporto…
-Eso a ti no debería importante.
-No me importa.- gemí.- Si no se metiese conmigo …
Charlie dio un respingo y me cogió las piernas,tocó levemente mi rodilla, en un gesto conciliador.
-Necesitamos el dinero Bella.
Me senté en el suelo, para poder ver mejor las expresiones de mi padre.
-Lo sé papá; en serio. Si son una familia estupenda, si no fuera por el imbécil de Edward Cullen…yo no sé que cree que soy…una especie de grillo o insecto, que puede aplastar.
Charlie suspiró y ví un brillo de ira en sus intensos ojos chocolate; tan parecidos a los míos.
-Tendré que hablar con él. Creo que ya es bastante mayorcito para meterse con las mujeres; y menos para insultarte…cuando tendría que piropearte…
Sacudí la cabeza y un leve rubor me invadió.
-No digas tonterías, papá. Me importa un bledo que me vea fea. No me importa, lo que quiero es que me deje hacer mi trabajo; y no lo hace.
-Eso debes hablarlo con la señora Cullen.
-Lo haré.
-Muy bien.- Charlie, dio una fuerte palmada y sonrió.- Hora de cenar Bella…veras lo que he preparado.
Sonreí y me levanté del suelo.
Mi estomagó se quejó ansioso. Tenia tanta hambre que comeria cualquier cosa que hubiese cocinado Charlie.
Aquella noche las pesadillas no me dejaron tener un sueño plácido.
Soñé con Edward Cullen. Fue la primera vez …de muchas.
Me desperté con energias renovadas aquella mañana.
Quedaban un par de horas antes de presentarme en casa de los Cullen.
Aquella mañana Esme estaría en casa; ya que por regla general, los miércoles tenia el dia libre.
Hoy me libraría de Edward y de los gemidos de su novia.
Sonreí con ganas y me preparé el desayuno con buen humor.
Despues de haberlo hecho. Preparé mi vestuario, que ese dia, como todos los demás días no variaba de un original; pantalones vaqueros de pitillo, sudadera, conversse negras y una fina diadema en mi cabello para que no me estorbara cuando trabajara.
Miré el reloj y decidí marcharme; no quería llegar tarde, ya que aquella tarde habia quedado con Angela en ir a Port Angels a por los vestidos de la gran fiesta que hacian las gentes del pueblo el dia 15 de Mayo, y para ello solo faltaba una semana escasa.
Angela habia hecho lo posible para convencerme de que fuera con ella. Eso la armaria de valor para declararse a Eric, el amor de su vida.
Acepté por esa única razón, y pensé que era buena sacrificarse por una buena amiga. Y más si ésta era Angela, leal y servicial como la que más.
Durante todo el trayecto estuve pensando en la invitación que recibí por parte de Jacob Black hijo del intimo amigo de papá, para que fuera al baile con él.
Claro…se me olvidaba lo obvio..toda fiesta tiene un baile…y si es de parejas mejor que mejor…
Aunque este baile, que era en una carpa cerca del instituto ; prácticamente “obligaban” a presentarse con una pareja, ya que sin ella, la entrada era muchísimo mas costosa y no regalaban la botella de champaña.
Fruncí los labios irritada.
Que mas me daba a mi , pagar mas o menos. Total no era mi agrado de ir acompañada con nadie. Es más ni siquiera iba a ir…si no fuera por Angela y el estúpido de Eric, que no se decidia.
Jacob…Jake era un buen chico. Su sonrisa radiante, a veces me hacia perder un poco el norte. Era guapo, bueno, muy guapo…pero no lo suficiente.
¿Porqué mierda tenia que ser tan romántica?
Siempre me habia creado una imagen del amor muy diferente a la real. Soñaba con encontrar al hombre de mi vida en algún lugar remoto del mundo y caer ardorosamente en sus brazos.
Morir de amor por él.
…Joder…a a veces me habia dado algún que otro golpe soñando despierta con esto, y me sentía fatal; porque la mayoría de las veces eran en lugares públicos y acababa siendo el hazmereir de la población.
Bien, estupendo, allí esta; la casa de los Cullen. La maravillosa familia a la que le estaba limpiando sus inmundicias…bueno a ellos no. A él.
Cogí las llaves de mi bolso y las metí en la cerradura.
Me quedé un momento quiera y saqué la llave de la cerradura de nuevo.
Hoy estaría Esme en casa, y no podia tomarme según que libertades.
Volví a meter las llaves en el bolso y piqué al timbre.
Esperé, mas de lo habitaul, pero al final la puerta se abrió.
-Vaya…si es la fregona….- bendita suerte la mia. Tenia que abrir la puerta el monstruo de Edward Cullen.
-Buenos días.- ignoré su falta de consideración y pasé el umbral de la puerta sin mirarlo si quiera.
La puerta se cerró tras de mi y busqué a Esme por la casa.
- No está. Se ha marchado hace un momento.- Miró el reloj, durante un segundo y me miró de una manera extraña.- En unos 15 minutos vendrá.
-Hum.- no sabia que responder.
Colgué mi bolso en una de las sillas del comedor y me dispuse a buscar el carrito de la limpieza y la bata de asistenta.
Pero él se cruzó en mi camino.
-¿Tienes plena conciencia de la putada que me hiciste ayer?.- Su mandibula apretada y su gesto de prepotencia, me hicieron desear verlo muerto y aquello debió de verse en mi rostro, ya que torció la boca de una manera extraña y luego casi sonrió.- ¿No me soportas eh, Swan?
¿Swan? ¿Desde cuando sabia que yo me apellidaba Swan?
Quise rodearlo, pero se volvió a poner en mi camino.
-Tengo que comenzar a trabajar….- susurré, algo nerviosa.
-Esta bien. Comienza por mi habitación. Ayer no la limpiaste y esta tal y como la dejé….
Abrí los ojos e hice un gesto de asco con mis labios.
-Ni siquiera la he ventilado. Me gusta que huelas el aroma de la fornicación…Bella.
Pero que asco de tio…
¿Podia ser alguien mas cerdo que esto?
Lo quité de mi camino de un empellón y me salvé por la campana, porque noté su mirada clavada en mi nuca.
-Bella…Hola amiga..- Fantastico, Alice habia bajado las escaleras, salvándome de aquella incomoda situación. Me dio un par de besos y miró a Edward e hizo como si no estuviera.- ¿Has ido ya a Port Angels con Angela? Tienes que dejarme maquillarte. Por fis…por fis…
La carita de duende de Alice me embelesaba y sus labios haciendo un bonito mohín, me tenían completamente anonadada.
-Cuidate de ella, Alice. Creo que le gusta comer conchas.
¡Maldito! Hijo de perra…
Alice se giró y le sonrió, ya que pude ver sus mejillas estiradas.
Él hizo un gesto osco y se apoyó en la pared comtemplandonos y oyendo nuestra charla.
Hice caso omiso a su presencia y le hablé a Alice con total normalidad.
-Vamos esta tarde…ya te diré…
Alice comenzó a dar salitos y palmadas. Pero debió recordar algo y me tocó la mano asustada.
-¿Supongo que tendras pareja para el baile, no?.- preguntó preocupada.
Mi vista desapareció del rostro de ella; ya que oí una sarcástica risita y un murmullo. El maldito hijo de perra se estaba burlando de mi….. ¡! Lo miré lo mas penetrante que mis ojos pudieron y tragué al contestarle.
-Si. Voy con Jacob Black.
Él , se puso rigido y y me evaluó con una mirada extraña. Se marchó sin decirnos nada y cerró la puerta de su habitación con fuerza.
¿Y ahora? ¿No debia de limpiarla?
Jodiendome viva, maldito Edward Cullen….
Continuará…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)