OH MI DIOSA
CAPITULO SEGUNDO
Al dia siguiente, mamá y la hermana de Emmet, ajustaron honorarios y horarios; tal y como habia dicho mi madre.
Se suponía que esa misma tarde vendría la misma Bella a recogerme al colegio.
Emmet y yo habíamos acabado las clases entre risas y comentarios. Ya que el precoz de Sam Uley , habia llevado unas revistas porno a clase …faltó bien poco para que el profesor de Ciencias nos pillara con las manos en la masa.
Sam, habia metido la revista en mi cartera y con aquello; el profesor no tuvo mas remedio que rendirse, ya que al acercarse a nosotros; que rodeábamos la mesa de Sam con gesto emocionado no vió nada que se saliera de lo normal.
El interés que despertaba el sexo opuesto en mi, era prácticamente nulo, pero la visión de aquella mujeres completamente desnudas hizo que sintiera una especie de escozor en mi entrepierna.
Reí ante la idea de conservar la revista en mi bolsa del colegio.
Aquella misma noche; antes de dormir, observaría de nuevo a aquellas mujeres que sonreían complacidas ante la cámara totalmente desnudas…enseñando todos sus encantos.
Bufé.
Emmet me habia hecho jurar que arrancaría unas hojas,cuando estuviésemos en la furgoneta de su hermana y se las cedería. Él también quería darse otro festín.
Como ya dije antes; reíamos ante la anticipación del despertar de nuestros cuerpos, cuando la camioneta, mas destartalada que habia visto en mi vida, se paró ante nosotros.
-Vamos. Edward.- lanzó Emmet, propinándome un codazo en las costillas.
Bella bajaba la ventanilla del arcaico vehículo y nos sonreía.
-Subid, chicos.- gritó.
Emmet agarró la maneta de la puerta trasera de la chevy y se sentó en el desgastado asiento; yo lo imité y miré a Bella por el retrovisor.
Ella también me estaba mirando y sonreía complacida.
-Espero no te moleste que deje a Emmet primero en mi casa, Edward.
Yo negué con la cabeza y sonreí a medias.
-No, claro que no.
Emmet, volvió a darme otro codazo.
-Oye, pasame eso.- dijo en un susurro, que solo yo pude escuchar.
Lo miré y puse los ojos en blanco.
Me incliné levemente hacia mis rodillas; pues allí tenia sepultada la maleta escolar. Rebusqué entre los libros y saqué la revista sin perder de vista el retrovisor.
-Toma.
El muy estúpido; arrancó con ferocidad un par de hojas y me las cedió con cara de ladino.
-No creo que necesites mas….Yo necesito más material que tú…Apuesto a que no has visto una mujer desnuda en tu vida, Edward.-
Miré sus ojos fijamente y detuvo su boca que mascaba chile con devoción. Una sonrisa malévola se dibujó en su rostro.- Lo sabia.- rió por lo bajo.- Con esto bastará; ya me contaras mañana, hombretón.
La distancia que habia desde el colegio hasta la casa de Emmet no era grande y el trayecto pasó antes de que pudiese advertir a Emmet que quería que me devolvíera la revista a la mañana siguiente; antes de que Sam Uley me la pidiera de malas maneras, en compañía de todos sus matones.
-Llegamos.- sentenció Bella, girándose hacia nosotros y sonriendo a su hermano.- Venga Emmet, baja. Y haz el favor de decirle a mamá, que la llamaré en un par de horas…si la mamá de Edward no ha llegado para esa hora.
Emmet pasó delante mio, refregando su culo en mis narices y al salir de la chevy me guiñó un ojo.
-Ya me contaras que tal te fué, hombretón.- el muy mamón se fue riendo, ajustando su maleta escolar en uno de sus hombros.
Perplejo y algo desorientado parpadeé varias veces.
Levanté la vista y unos ojos enormemente bellos me miraban con ternura.
-¿Quieres sentarte aquí delante conmigo, Edward?
Yo asentí ligeramente y busqué la mochila. Abrí la puerta de la chevy y bajé. Una brisa suave me dio en el rostro y suspiré. Eché una ojeada al cielo. Estaba nublado, como la mayoría de los días aquí en Forks.
Bella estiró su cuerpo y me abrió la puerta del copiloto.
Tuve que agarrarme al asidero de la parte interior de la chevy para impulsarme.
¡Maldita sea! ¿Por qué yo no podia ser tan grande como Emmet?
Me ajusté le cinturón y cerré los ojos nuevamente.
-¿Tienes tareas?.- preguntó ella, mientras arrancaba el vechiculo y echábamos a andar.
-No. Las he hecho todas en clase.
-Vaya.- un silbido se escapó de sus labios y me miró.- Desde luego; no entiendo como tú y Emmet sois tan afines. Seguro que eres un buen estudiante. ¿Me equivoco?
-No me puedo quejar.- Estaba comenzando a ponerme colorado como un tomate; lo sentía.
Primero me ardían las orejas y luego…mis carrillos estaban tan encendidos como dos lámparas de mesa.
-Estupendo. Ve pensando en lo que quieres que hagamos cuando lleguemos a tu casa.
Sonreí a medias y perdí mi vista en el cuadro de las marchas.
Me sentía un imbécil delante de aquella mujer.
Claro que era un crio; pero delante de ella aún me sentía más infantil….completamente un bebe de teta…
De pronto deparé en las fabulosas piernas que se mantenían relajadas presionando los pedales de la camioneta.
Creo que babeé, literalmente; porque me tuve que limpiar la comisura de la boca rápidamente con la mano.
Subí la vista hacia arriba y me encontré con unas curvas casi perfectas. La cintura era minúscula y sus pechos, escondidos bajo un sueter de fino hilo negro, marcaban concienzudamente el erguido pezón.
Tragué un jadeo y cerré los ojos fuertemente. Miré mi pantalón horrorizado. ¡Dios mio, tenia mi primera erección!
Cogí la cartera que reposaba en el suelo de la camioneta y la puse justo encima de mi entrepierna llena de sangre. ¡Auch! Me pasé con el peso. Mis pelotas se subieron hasta la ingle y casi derramo una lagrima de dolor….Bueno por lo menos aquello me ayudó a quitarme encima semejante empalme.
-Bueno ya estamos Edward..has estado muy callado durante todo el trayecto….Veo que eres timido…Yo también lo era, pero no te preocupes; todo pasará.- me tocó el cabello y lo revolvió. Acto seguido bajó de la chevy y yo me quedé embelesando mirándola.
Abrió la puerta del copiloto y me ayudó a bajar…cogiéndome por la cintura.
Mi cabeza se recostó en su hombro y mi torso apretó el suyo, sentí la erección de sus erguidos pezones en mi piel y comencé a sudar y a tiritar de golpe.
Tragué en seco y ajusté mis pies a a la acera que habia justo delante de la puerta de mi casa.
En mi nariz, notaba la esencia de su cuerpo, de su cabello. Cerré los ojos completamente alucinado.
Ella me cogió de la mano y abrió la puerta de la casa, sin ningún tipo de esfuerzo.
Me dio paso y yo entré.
Juro que las piernas me temblaban, casi no podia mantenerme derecho. Estaba completamente embotado con todos aquellos recién adquiridos, sentidos míos.
Noté sus pasos detrás mío y sus manos encima de mis hombros.
-Ve a ducharte, Edward. Yo te espero aquí. Jugaremos, hablaremos o veremos cine; lo que prefieras.
Me giré y alcé el rostro para contemplarla.
-Esta bien.
Subí la escaleras de dos en dos y me encerré en mi dormitorio.
Apoyé la espalda en la puerta y jadeé aturdido.
Solté la maleta con desesperación y bajé mis pantalones completamente alucinado.
Luego los calzoncillos….
¡Dios santo! ¿Cuándo me habían salido semejantes pelotas y ese tremendo rabo?
Hinchado y desafiando a la gravedad; allí se hallaba listo para ser descargado.
Sonreí , pagado de mi mismo. Sin lugar a dudas aquello era una cosa con la que no contaba….
Cerré los ojos y rememoré las piernas y los senos erectos de Bella. La polla se revolvió inquieta y una gota de semen se escapó. Gemí con desperacion y comencé a masajearla..arriba y abajo, arriba y abajo.
El rostro de Bella, sus labios, sus piernas, sus pechos, su cintura….aquella piel suya tan cremosaa…como la nieve.
-¡Ahggggg!....
Noté tal placer que caí a la cama con la polla entre mis manos. Tenia los ojos fuertemente cerrados y cuando dejé de jadear los abrí. Miré hacia el techo y sonreí.
-Bella….-susurré.
Oí unos pasos rápidos y seguidamente unos golpes en mi puerta.
-¿Edward? ¿Pasa algo?.- era ella. Miré hacia la puerta y sonreí a medias.
Carraspeé y enderecé mi cuerpo . Abrí un cajón y busqué un calcentín, para limpiarme con él.
-No, no pasa nada, Bella.
-¿Seguro?.- preguntó ella impaciente.
Mientras limpiaba toda mi semilla, no perdia la sonrisa de mis labios.
-Seguro.
-Ok. Te espero abajo.
-Sí, esperame.
Alcé mis calzones y mis pantalones. Busqué las hojas sueltas que Emmet habia arrancado de la revista de Sam y las hice mil pedazos. No las necesitaba.
Busqué ropa interior limpia y un chándal para ir cómodo.
Saqué el enredos (Twister) del cajón de una cómoda y lo enganché en la maneta de la puerta.
Giré sobre mis pasos y fuí quitándome una a una todas las prendas de mi cuerpo, hasta llegar al lavabo.
Miré mi rostro y sonreí de nuevo. Creo que no habia perdido la sonrisa desde que llegué.
Encendí el grifo de la ducha y me aseé concienzudamente.
Cuando terminé, busqué la loción que le habia robado a papá, para tener siempre su olor cerca mio y me rocié con ella la cara.
Era dulzona; pero era sensual o por lo menos a mi me lo parecía.
Me coloqué el chándal y bajé las escaleras alegremente; no sin antes coger el enredos y ajustarlo a mi hombro.
Bella se hallaba sentada; con las piernas cruzadas y leyendo una revista.
Levantó su mirada y me sonrió.
-Vaya Edward, pareces todo un hombrecito…
La miré fijamente y le tendí el juego sus manos.
Ella miró el plástico y la brújula de diferentes colores.
-¿Enredos?.- preguntó alzando una ceja.
-Sí.- dije triunfal.
Continuará….
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
martes, 1 de febrero de 2011
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holaa jajaaj estee eddy es terribleee y yaa esta idiotizadoooo con bellaa jeee..me encantoo este capiii...y emmett jajaj me hace reir muchooo...bueno veremos que tal les va con el enredosss...besoss y megustaa muchooo esta historiaa adioss!!!
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