CAPITULO 7
-¿A si de simple? Quiero decir,¿No hubo nada entre ustedes dos? ¿Usted no la había visto antes?
Edward arrugó el entrecejo y estudió pensativo el liquido de su copa que la inclinaba de un lado a otro.
-Ella reconoció el color de las monedas de mi bosca cuando yo pagué la comida .Fué suficiente para que nos hiciésemos amigos.
El tono amargo de su voz dijo mucho que Isabella no comprendió.
-Esta arrepentido de haberla matado ¿verdad?
-¿Matarla?.- Edward rió brevemente.- Ni squiera recuerdo haberme acostado con ella y mucho menos haberle puesto una mano encima. Ella robó mi bolsa y me dejó sin nada, aparte de mis calzones, para enfrentar a los casacas rojas, los soldados que a la mañana siguiente, me arrancaron de mi cama. Me acusaron de haberla asesinado, porque ella llevaba en su vientre, un hijo mio, pero Dios sabe que eso es mentira
“ Un hombreculpable,siempre se declara inocente” pensó Isabella,con desconfianza. No era probable que él, estuviese diciendo la verdad, porque solamente un loco seria capaz de olvidar un asesinato y ella no creía que Edward Cullen estuviera loco. Sin embargo, le pareció mejor, cambiar de tema, pues percibió que él, se estaba poniendo meditabundo. Aceptó que él le llenara de nuevo la copa de Madeira y bebió, dejando que el vino le ayudara a relajar los musculos. Casi podia felicitarse por el éxito del dia. Hasta ahora todo, había salido tal y como ella lo había planeado. Empezó a sentirse animada y jovial.
-¿Y qué hay de ti, adorable Isabella?.- Edward, nuevamente la miraba con fijeza y con toda la ternura que un hombre, puede dedicar a su novia.
-Oh.- rió ella nerviosamente.-¿Qué le interesaría saber?
-¿Por qué decidiste casarte conmigo cuando hubieras podido elegir a cualquier hombre que se ajustara a tus preferencias?
-¡Que se ajustara a mis preferencias!, ninguno lo hacia. Y mi padre es muy empecinado. Hubiera sido capaz de obligarme a aceptar al hombre que él eligiera,
Se produjo un momento de silencio.
-¿Piensas cumplir con lo convenido?.- preguntó él.
Isabella, desconcertada por esa pregunta, que tanto había tratado de evitar, buscó a tientas una respuesta.
-Yo…yo…- balbuceó.
Edward apoyó un brazo en el respaldo de la silla de Isabella puso el otro sobre la mesa, se inclinó y la besó en la oreja.
-¿Solo por esta noche, Isabella.- murmuró suavemente.- no podrías fingir que sientes algo por mi?
Isabella sientió que el aliento cálido de él, la hacia estremecerse de pies a cabeza y en sus pechos experimentó un curioso cosquilleo “ deben ser los efectos del vino” pensó atónita, porque sus sentidos, giraban como embriagados de placer.
-¿Es tan difícil, imaginar que somos dos enamorados que acaban de casarse?.- insistió Edward, respirando muy cerca del cuello de ella.
Le rodeó los hombros con el brazo y Isabella tuvo que luchar, para que su mundo no se convirtiera en un caos, cuando los labios húmedos de él, le besaron en la boca. Trató de apartarlo y liberar su boca. ¿Tanto vino había bebido que eso le causaba vértigos? ¿Qué le estaba sucediendo? Ella no era una borrachina, ni una mujer de virtud fácil. ¡Por Dios, si era una virgen!¡y solo bebía té!
-Seré muy suave contigo.- dijo Edward, suspirando, como si le hubiera leído el pensamiento y apretó sus labios contra el tentador angulo de la boca de Isabella.- Dejame tormarte en brazos, Isabella y amarte como yo quiero. Dejame que te toque…dejame que te posea…
-¡Señor Cullen!.- exclamó ella, casi sin aliento y evitó su beso.- Ciertamente no tengo intención de entregármele,aquí en el salón, para diversión de todos. Dejeme.- rogó y agregó, con más severidad.- Si no me deja, gritaré…
Él aflojó un poco el abraza y Isabella se puso en pie, precipidamente y anunció con voz trémula:
-Será mejor que nos pongamos en marcha.
Isabella corrió hacia la puerta mientras que Edward se detuvo para recoger su capa. Cuando trató de correr en pos de ella, Jasper y los guardias lo tomaron de los brazos.
Edward subió al carruaje y Jasper plegó las escalerilla. Él mismo quiso subir pero encontró súbitamente cerrado el camino por el brazo del joven.
-¿Usted no tiene compasión, hombre? ¡Unas pocas horas de casado y destinado a que me ahorquen antes de una semana! ¡Suba al asiento de los guardias!
Antes de que Jasper, pudiera protestar, Edward le cerró la portezuela en la cara. Sin embargo, Jasper, difícilmente se iba a dejar amedrentar por aquel jovenzuelo, atrevido, enamorado de su señora. En realidad, era todo lo contrario. La puerta del carruaje fue abierta con tanta fuerza que rebotó contra el costado del coche con un fuerte ruido, que hizo que Isabella, saltara asustada.
Edward no estaba dipuesto a permitir esta intromisión sin por lo menos una breve lucha y nuevamente, puso su brazo a través de la obertura de la portezuela para impedir que el otro entrara.
Jasper, estiró el brazo para arrancar al ardoroso novio del carruaje , pero lo detuvo una sorprendida exclamación de Isabella.
Ciertamente, no fue temor por su marido lo que produjo esta reacción en la joven, sino la presencia del posadero y su esposa, que estaban junto a la puerta de su establecimiento y estiraban los cuellos, para ver que sucedia.
-Esta bien, Jasper, suba con los guardias.- ordenó ella en voz baja, pero con tono imperioso.
Jasper, miró hacia atrás y vió la razón de la preocupación de su ama. Se irguió, retrocedió un paso y se acomodó el chaleco.
Edward sonrió con benevolencia.
-Asi, esta bien amigo.- dijo.- Y no se quede ahí, holgazaneando. Dese prisa, partamos de una buena vez.
Jasper levantó obtinadamente su poderoso mentón y bajó las cejas en un gesto omnicioso. La lluvia helada le caia en la cara, pero él, no parecía notarlo
-Si le hace daño a ella…
-Vamos hombre.- dijo Edward, riendo burlonamente,- No soy tan idiota. Valoro mucho el poco tiempo que me queda sobre la tierra. Le doy mi palabra que ella será tratada con todo mi afecto y con mucho respeto.
El ceño de Jasper, se acentuó un poco antes las palabras de Edward. Hubiera querido aclarar las cosas, pero Isabella vió la amenaza de una escena, en público.
-Vamonos, Jasper, antes de que usted, desbarate los todos mis planes.
Finalmente el hombre cedió aunque las palabras estuvieron dirijidas a ella, no dejó de mirar fijamente a Edward.
-Cerraré la puerta por fuera. Él no tendrá posibilidad de escapar.
-Entonces, hágalo deprisa.- dijo Isabella.- Y tenga cuidado de que el posadero y su esposa no lo vean.
Pasaron unos instantes antes de que el lujoso carruaje se pusiera en marcha por el lodoso camino de Londres. La lluvia caia monótona sobre el techo apagando todos los otros sonidos, mientras las linternas lanzaban solamente una luz débil, vacilante, hacia las profundas tinieblas que iban atravesando.
-Vaya, Isabella, estas emblando.- dijo Edward. La tomó por una mano y se le acercó más.
Ella lo apartó irritada.
-¿Siempre tiene que decir lo que es evidente?.- dijo, pero de repente, en seguida, adoptó un tono más suave. –Tengo los pies frios.
-Ven, amor, dejame calentarlos.
Antes de que ella pudiera protestar, él se agachó, le tomó las piernas y las puso sobre su regazo. Levantó el borde mojado del vestido y le quitó los escarpines embarrados. Isabella, ahoogó una exclamación cuando él, le tocó atrevidamente las rodillas y le quitó rápidamente las medias y las ligas adornadas con encaje, que dejó en un pequeño montón, con los zapatos en el suelo del coche.
Despues puso los pies de ella, debajo de su chaqueta y cubrió su regazo y las piernas de ella, con su capa. Con una mano sostuvo los pies bien apretados contra él y con la otra,c omenzó a masajearle las esbeltas pantorrillas. Isabella dejó de sentir frio. Tenia muchas cosas en que pensar, mientras aquel hombre le prodigaba cuidados, tan familiares. Nunca se le había ocurrido encontrarse sola con un hombre encerrada en un lugar tan pequeño y ello estimulaba su imaginación. Habia estado con muchos lores, y hombres con titulo, pero siempre, adecuadamente acompañada.
Se acomodó en el rincón con la espalda contra elcostado del carruaje y lo miró de frente. La pequeña linterna alumbraba suavemente y ella vió que en esos ojos color verde, había una mirada hambrienta. Los dedos de Edward le masajeaban suavemente las piernas, desde los tobillos hastas las rodillas y le producían una agradable sensación. Isabella curvó los labios, casi en una sonrisa satisfecha y se apoyó en el asiento. Su capa se le abrió hasta la cintura, pero ella fingió no notarlo,cruzó los brazos por debajos de sus pechos y estos se elevaron hasta que casi salieron completamente del vestido desgarrado y de la delgada camisa. En realidad, ella no sabia como le brillaba la piel, con un lustr satinado a la luz de la vela de la linterna, ni podia medir hasta donde llegaba la pasión de Edward. Solo vió que los ojos de él, descendían lentamente y sintió que el vientre de Edward, se ponía tenso contra su pierna y que una arteria del muslo empezaba a latir aceleradamente debajo de su pie.
Al ablandarse su actitud, su belleza se acentuó y Edward la miró con atrevimiento. Cuando él habló, su voz no traicionó el nudo que sentía en la garganta.
-¿Te sientes mejor?.- preguntó Edward.
-Si.- suspiró Isabella, cerró a medias los ojos y echó la cabeza hacia atrás, y dejó que él contemplara su cuello largo y suavemente curvado.
Ahora le diría en cualquier momento, cuanto la deseaba y le rogaría que se le entregase y ella seguiría el juego hasta que llegara el momento de separase. A través de los parpados entrecerrados no dejó de observarlo y se sintió picada por el desencanto cuando él pareció inmune a sus encantos.
Edward buscó dentro de su chaqueta y sacó los documentos atados con la cinta escarlata.
-Estos son los documentos matrimoniales.- informó él, y le enseñó el paquete.- Los necesitas para probar que estas casada.
Isabella se incorporó y estuvo a punto de tender la mano para tomarlos, pero él los puso fuera de su alcance.
-Ah, ah.- rió Edward.- el precio aún no ha sido pagado.
-¿Edward? No seras capaz de…
-Oh, no Isabella, el pacto está hecho y aceptado.
La miró de pies a cabeza con atrevimiento e Isabella se preparó para lo peor.
-Y no cuestionaré tus intenciones ni tu honor. Pero esto es algo nuevo. Exigiré de ti, un beso…- dijo súbitamente, con decisión. – Un amoroso beso como debe darle una esposa a su flamante esposo.¿Es un precio demasiado elevado?
Levantó las cejas, burlon.
-Muy bien.- suspiró de mala gana.- Si insiste. Estoy demasiado cansada para resistirme.- Se inclinó ligeramente hacia delante.- Cuanod guste, señor, estoy lista.
Cerró los ojos para esperar y los abrió nuevamente, oyó la risa suave de él, Edward no se había movido. Mientras ella lo miraba, él se abrió despreocupadamente la chaqueta y se desabotonó el chaleco antes de recostarse en su rincón del asiento.
-Isabella.- dijo con una sonrisa provocatica.- lo convenido fue que tú darias el beso. ¿Necesitas ayuda o instrucciones especiales?
Isabella se enfureció y le dirigió una mirada asesina. ¡Le daría un beso digo de llevárselo a la tumba!
Timidamente le puso los brazos en los hombros. Nuevamente la mirada de él, descendió hasta donde ella quería. Lo haría retorcerse de fustracion antes de que esto terminara. Le acarició levemente la nuca con los dedos y se acercó más. Entonces él levantó súbitamente la cabeza, la miró a los ojos y la miró con cierta preocupación.
-Trata de hacerlo bien.- advirtió.- Comprendo que pueda faltarte experiencia, pero un beso de esposa tiene que ser motivo de orgullo, no de vergüenza .
Isabella se puso por un momento rigida, por la furia que le causaron las palabras de él y sintió deseos de arañarle la cara.
-¿Cree que nunca he besado a un hombre?.- siseó al ver la mirada divertida de él.
Edward enarcó las cejas y alzó levemente los hombros.
-En verdad, Isabella ,estaba preguntándome eso. Un besito infantil en la mejilla, solamente estaría bien para un tutor paternal.
Isabella, deliberadamente, se inclinó hasta que sus pechos descansaron en el pecho de él, y echando mano a toda su imaginación, acercó sus labios a la boca entreabierta de él y empezó a moverlos lentamente, cálidamente. Sus ojos se dilataron cuando la boca de él, se abrió y se retorció sobre la de ella. Él la rodeó con sus brazos y la estrechó con fuerza. El mundo de Isabella giró locamente cuando él, se volvió lentamente hasta que la tuvo a medias sobre su regazo, con la cabeza apoyada en su hombro. La boca de Edward era insistente, exigente, implacable, y la dejaba sin aliento y le hacia perder la compostura. Se sintió atrpada en el centro de una batalla que no tenia esperanzas de ganar. Su armadura fue atravesada, embotadas sus armas y su ingenio. Ese beso quemante, hubiera debido de parecerle repulsivo, pero en realidad, ella lo encontraba sumamente excitante. El pecho firme, musculoso, de Edward,apretaba sus pechos apenas cubiertos y Isabella sentía los fuertes latidos del corazón de él, mientras que el suyo, palpitaba con un uevo y frenetico ritmo.
Lentamente Edward, apartó su cara. Tremula por el esfuerzo, Isabella trató de recuperar su compostura. Ël la miró fijamente y ella soltó un profundo y entrecortado suspiro. Trató de liberarse de los brazos de él, lo logró y enseguida se encontró sentada sobre el regazo de Edward de nuevo.
-¿No ha sido cumplido el pacto, señor mio?.- preguntó Isabella con voz temblorosa.
Sin comentarios, Edward le entregó los documentos y ella los guardó, dentro de su manguito de pieles. Entonces ella quiso levantarse, pero él la retuvo en su regazo. Como su tontillo le estorbaba los movimientos, no pudo escapar de él.
-¿Acaso espera más de lo que dijo de nuestro pacto?- preguntó Isabella, y miró las llamas doradas de los ojos de él.
-No .- repuso, Edward y sonrió lentamente.- Pero ahora…quiero que se cumpla nuestro pacto anterior. El primero.
Continuará…..
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
lunes, 13 de diciembre de 2010
La Dulce Y Orgullosa Isabella
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holaaa excelenteee estee capiii...bella estabaaa provocando a edwardddd ...pobree edward yo digo que fue acusadoo de un asesinato que no cometioo...yy lo ultimo lo del pactoo anteriorr jaajaj...lo cumpliraa beellaaaa...mmm ...el capiiii estuvoo geniall!!! te mando un besooo cuidate!!!!! nos leemos!!!
ResponderEliminarHola me facina la historia sera k alfinal cedera,,,,hay pobrecito de Edward se lo merece jajajajaja no me despido y nos seguimos leyendo
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