Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
sábado, 23 de octubre de 2010
Entre el deber y el amor
Bella se bajó lentamente del coche, enel pabellon de caza de su abuelo.La jornada habia sido tensa y agotadora porque las negociaciones sobre el precio del vanadio no habian sido fáciles.
Ella habia sugerido de manera imprudente que, el teniente Cullen asistiera a la reunion y, ante eso Michael le habia lanzado una mirada tan foribunda que la habia hecho callar.
Pero Edward al final apareció; vistiendo una camisa desteñida y manchada y, cuando revisó el contrato que los norteamericanos ofrecian, se habia puesto a reir a carcajadas.Treinte minutos despues, habia vendido la mitad del vanadio por el doble de su precio.
-Negociaremos el resto mas adelante-habia dicho. Bella no podia creerlo, pero los norteamericamos parecian felices con el acuerdo y encantados con Edward, mirando con desde a Michael. Ella no lo comprendia porque le parecia que la lógica indicaba que tendrian que haber preferido negociar con el conde.
Despues de la reunion habia querido hablar con Edward, pero él, se habia alejado rapidamente,con el pretexto de que tenia que trabajar en los motores.
Cuando llegó al pabellón de caza su abuelo la estaba esperando en el jardin. La abrazó, envolviendola con su cuerpo grande y fuerte y ella se sintió protegida y segura por primera vez en mucho tiempo. Los ojos se le llenaron de lágrimas. Ella,que meses atras jamás lloraba,ahora no dejaba de hacerlo.
Su abuelo la apartó sin dejar de abrazarla y la comtempló.
-Sientate y come.-dijo serenamente, Ned nos ha servido la comida como para alimentar un ejercito. Ya era tiempo de que vinieras a verme.
Bella se sentó y le sonrió avergonzada. Se sentía niña de nuevo, especialmente cuando vió un plato lleno de tortitas de chocolate.
-¿Que te preocupa?-preguntó el rey.
Ella vaciló.
El rey levantó interrogativamente las cejar.
-¿Te estas acobardando de mi?¿Te ha vuelto a disparar alguien?¿O ha tratado de ahogarte?¿Y como le esta yendo a tu esposo norteamericano con los motores? Bella; lo sé todo.Se que te secuestraron en America e incluso me dijeron que habias muerto. Sabía que sería un escandalo que se supiera que habias sido asesinada en suelo norteamericano, de modo que envié a Jess, en tu lugar.
-Pero yo penseé que...
-¿Qué Jess queria ser reina? Es demasiado inteligente como para desear eso.
Bella se quedó en silencio un momento.
-Entiendo.
Su abuelo estiró el brazo sobre la mesa y le tomó la mano.
-No te inmaginas mi alegria cuando el presidente norteamericano me comunicó por radio que estabas a salvo.Por supuesto que para entonces ya estabas casada.Se disculpó conmigo por eso y me ofreció anular el matrimonio y devolverte en la mayor brevedad posible.
Bella levantó la cabeza.
-Pero no lo hiciste.
-Por lo que sabía, era un marimonio por amor.Despues de todo,él te habia rescatado y salvado la vida.Sentia mucha gratitud por ese hombre.
Bella jugaba con los trozos de carne de su plato.
-De modo, que me dejaste con ese hombre para enamorarme de él.-Habia amargura en su voz.
El rey atacó una pata de pollo.
-Anda hablame del lugar donde estuviste. Me encantó la madre de tu esposo.Es una mujer muy hermosa.¿Es verdad que cocinabas y lavabas la ropa? cuentame, Bella cuentame..
Bella dedicó a su abuelo una de sus sonrisas norteamericanas y empezó a hablar.Le contó toda su vida con Edward, exceptuando detalles y ambos rieron.
-¿Y como esta el conde Michael?.-mirandola por encima de la jarra de cabeza.
Bella se cubrió el rostro con las manos y estalló a sollozos a su pesar.
-Oh, abuelo amo tanto a Edwar. ¿Porque él no me corresponde? Le haria tanto bien a Laconia...Lo necesitamos tanto. ¿Que puedo hacer para que se quede?¿Como podré renunciar a él?
-Le estas pidiendo que renuncie a su pais. Quieres mantener lo que tienes y no obstante, le pides que haga muchos sacrificios.
-Pero no es lo mismo.-dijo ella llorosa.-ÉL es una persona más en su pais; no es un rey ni un principe. Su padre tiene otros hijos para administrar sus negocios.Si yo no fuera una princesa coronada, renunciaria a Laconia por él.
El rey se quedó un momento en silencio.
-¿Estas pensando en abdicar?.-preguntó suavemente.-Entonces Gena gorvernaria Laconia.
-Gena no hará nada más que lo que le digan.-dijo Bella disgustada.- Si yo abdicara, no tengo duda de que Michael pediría su mano o pediría casarse con el trono.
-¿Crees que te mataría si pensara que no puede casarse contigo?
-Quizá, pero el primer atentado fué cuando nosotros estabamos firmemente comprometidos.
-¿Firmemente?¿Y ahora no lo estan?
Las lágrimas le inundaron los ojos.
-Soy la esposa de Edward Cullen hasta cuando pueda. Tal vez él no me quiera,pero yo lo amaré hasta que pueda tenerlo.
El rey la abrazó.
-Dudo mucho que no te quiera. Mi impresion es que vive un infierno ahora.
Ella se aparto de él y sonrió.
-¿Crees eso?¿Realmente lo crees?
El rey le detuvo la sonrisa.
-Agonia,tortura,dolor insoportable; es eso por lo que él atraviesa.
La sonrisa de Bella se amplió.
-¿Que puedo hacer para empeorar su dolor?¿Como puedo hacer para que me ame tanto que no pueda dejarme?
El anciano le levantó el menton.
-Le pedí que se quedara para protegerte.Ahora es la guardia quien lo hce, de modo que,¿porque sigue aqui?¿Porque no se fué a casa la semana pasada?
Los ojos de Bella se dilataron por la sorpresa al pensar en eso.
-Creo que tengo hambre, me comeré todo este plato de chocolate. ah y dile a Ned que traiga una botella de champange.
El rey cruzó las manos sobre su pecho y sonrió contento.
Edward desperto instantaneamente al primer sondi detras del panel que llevaba a la escalera oculta. Dejó la camay caminó hacia el panel, lo más silencioso que pudo.Su revolver estaba en un cajon de la mesita de noche y lo sacó mientras se movia.
Esperó que la puerta se abriera con el arma lista. Esta crujió y quien intentaba abrirla se detuvo un momento y , cuando volvió a haber silencio, renaudó la tarea.
-¡Quieto!.-ordenó Edward, con la pistola en posicion de tiro.
La respuesta fué un hipido.
-¿Gena?-preguntó él.
-¡Gena!.-farfulló Bella.- ¡Gena!
Edward se apartó de ella como si estuviera infectada y escondió la lampara de pie. Bella tenia en la mano una botella de champange y lucía una bata de baño delgada que daba la impresión de que no llevaba nada debajo.
-¡Vete de aqui!.-dijo él en voz baja.
Ella dió un paso en su dirección.
-Pero Edward. ¿no te alegras de verme?
-Bella.¿Estas ebria?
-Creo que si.pero como nunca lo he estado antes, no estoy segura. ¿Como lo sabe uno?
Edward siguió alejandose de ella, hasta que quedó contra el ropero.
-¿Porque has venido?Alguien podia haberte visto.
Bella avanzó hasta quedar a escasa distancia de él.
-He venido a pasar la noche contigo.-susurró.
ÉL empezó a protestar, pero Bella dejó caer la bata; no llevaba nada debajo y la vision de su cuerpo desnudo hizo que él olvidara sus protestas iniciales. Edward no llevaba más que unos pantalones de pijama y abrió los brazos,sintiendos los senos desnudos junto a su pecho.
La besó en el cuello, las mejillas y los labios ardorosamente.
-No deberias estar aqui.-decia mientras sus labios la besaban apasionadamente el cuello y los hombros.-Tienes una reputación que mantener. Una princesa no puede...
Lo calló con sus labios.
-Esta noche soy tu esposa. No soy la princesa.
Él se retió un poco para mirarla.
-Me gusta eso.-dijo.-Me gusta mucho.
Inclinandose ,la alzó y la llevó hasta la enorme cama sonde, despues de acostarla en medio de las sabanas, la comtempló antes de tocarla. Bella pensó que la miraba como si estuviese forjando para simepre el recuerdo que queria tener de ella.
-¿Como es ese dicho norteamericano?¿No piensas ofrecerle un trago a la dama?.-preguntó Bella levantando la botella de champaña que todavía sostenia en la mano.
Edward, siguia mirandola,sentado al borde de la cama, acariciandole apenas los senos y los brazos con las yemas de los dedos.
Bella descorchó la botella de champaña con la mano y el corcho voló por el aire mientras el liquido se derramaba sobre su vientre y la espalda de Edward.´Rió y trató de limpiarlo con la mano,pero él la detuvo y comenzó a beber del cuerpo de ella; su cabeza se movió hacia attiba hasta que su boca se instaló en sus senos.
Estaba ebria,se sentia maravillosamente bien, capaz de cualquier cosa. Con un movimiento rápido y fuerte, arrastró a Edward a la camay librandose de él,comenzó a beber las gostas de champaña de su espalda desnuda. Él quedó totalmente inmovil como temiendo que,al moverse ella se detuviera. Sentía sus senos sobre la piel de la espalda,su pezones duros , su estomago tocandole las nalgas. Se estiró sobre él y entrelazó las piernas con las suyas frotando su cuerpo y saborenado la sensación de piel contra piel. Pegó el pelo y la cara contra su espalda una y otra vez, deleitandose en el contacto y embriagandose con el olor de su cuerpo.
Se deslizó hacia abajo y comenzó a besarle las nalgas, las piernas, las pantorrilas, los pies.Presionó las plantas de los pies contra su rostro y suspiró profundamente y luego se movió de nuevo hacia arriba.
Cuanod llegó al cuello,llevó sus besos desde las mejillas a los labios y él, cuando la besó en la boca,si dió la vuelta. Habia terminado su quietud y la pasioón que expresaban sus ojos fué elocuente. Sus manos fueron rápidas y ásperas para levantarla e instalarla sobre su masculinidad.
Ella gritó de sorpresa y placer. La tensión en las piernas le provocó temblores y Edward la hizo dar vueltas y comenzó a hacerle el amor muy lenta y ritmicamante hasta que ambos alcanzaron una explosion aturdidora.
Él la sostuvo apretada contra su pecho y ella lo envolvió con sus piernas.
-Te amo.-dijo Bella en un susurro.- Y quiero que te quedes conmigo.
Él se quedó quieto un momneto; luego se apartó de ella, se sentó en la cama y se puso los pantalones del pijama.
-¿De eso se trata todo esto?¿Te metes conmigo en la cama y exiges paga? Tenemos un nombre para las mujeres como tú.- Cruzó la habitacion y recogió la bata del suelo de Bella, arrojandosela sin mirarla.-Vete de aqui.
Ella trató de reaccionar con dignidad,pero estaba demasiado ebria.Salió de la cama,se puso torpemente la bata y caminó hacia la puerta que él mantenia abierta.Le entregó una linterna sin mirarla y ella bajó las escaleras.
El sonido de la puerta que se cerraba detras de ella fué horrible.
Iba por la mitad de la escalera cuando una mano le cubrió la boca y sintió el frio de un arma sobre las costillas.
Luchó con fuerza contra la persona que la sostenia.
-De modo que es así como te desplazas en este antiguo castillo.-dijo una voz familiar.-Deja quieta la linterna.
Ella arañó la mano en su boca.
-Di una palabra más y te tuerzo el pescuezo aqui y ahora, Bella.Todos los que he enviado han fallado en la mision de matarte,asi que yo mismo me encargaré.-La arrastraba corredor abajo,lejos de la puerta que llevaba al jardin.-Dentro de algunos dias encontraran tu cuerpo y, cuando lo hagan, planeo convertirme en rey. Todo lo que tengo que hacer es librarme de Gena y calculo que el rey morirá de tristeza.Soy el siguiente en la linea de sucesión al trono.
Ella se las arregló para mover la cabeza lo suficiente para hablar.
-¿Porque quieres ser rey?
-Querida y estupida, Bella,solo miras a los campesinos y nada mas. Este es un pais que se muere. Es mejor venderlo a los alemanes que tratar de mantener su independencia.Uranio, querida mia. El pais esta lleno de él y lo venderé todo aquien dé mas y viviré en Francia. ¡Maldita seas,has sido dificil de matar!
-Y lo será mas aún.-dijo una voz desde la oscuridad.
Bella habia visto varias peliculas norteamericanas e imitó lo que hacian en ellas escabulendose mientras Fredie estaba distraido. La interna se le cayó y rodó cuando ella se aplastó contra el suelo sucio. Sintió sonar los tiros encima de su cabeza y el eco de estos en las paredes de piedra del túnel. Sintió que le caian fragmentos de piedra y suciedad sobre la cabeza.
Se quedó quieta durante un momneto hasta que el aire se aclaró.
-¡Edward! gritó y sus gritos resonaron tan fuertes como los disparos.
-Aqui,cariño.-dijo él, y ella corrió hacia su direccion.
Se abrazó a él con todas sus fuerzas.
-Todo ha terminado.-susurró´él.-Ya estas a salvo y puedo volver a casa.
No fué fácil, pero consiguió apartarse de él.
-Si, debes volver a tu pais y yo permanecer en el mío.Será mejor de esa manera. ¿Podris traer un guardia para que se haga cargo de mi primo?
-Sí, Su Alteza Real.-dijo él, burlonamente, mientras se volvia y la dejaba sola en la oscuridad.
Habian transcurrido dos semanas desdel encuentro de Edward con Fredie en el pasaje subterraneo.Fredie, no habia muerto; sino que habia sido herido,pero La Guardia Real le habia dado el tiempo suficiente para quedarse solo en la biblioteca con una pistola cargada y tomar la salida honorable de descerrajarse con un tiro en la sién.
El teniente Cullen habia abandonado Laconia a la mañana siguiente sin despedirse absolutamente de nadie.
Inmediatamente despues de su partida, Michael se habia vuelto tan posesivo que Bella le habia dicho que se marchara de Laconia y de su vida. No estaba segura de si queria el reino o el urania. Ciertamente, a ella no.
Hacia tres dias que Michael se habia marchado.Gena no veía a nadie más que a su norteamericano y Bella no tenia nadie con quien hablar o reir. Antes de ir Amercia y conocer a ese odioso sujeto, nunca se habia sentido sola.¿Que le sucedia ahora?
Cumplia sus deberes de un modo indiferente. El pueblo de Laconia notaba su tristeza y la atribuia a la pedida de su novio, el conde Michael.
Ese dia Bella tenia que ir a una inaguracion sobre otra estatua de Rowan el Extraordinario, que media seis metros.
Habian construido la plataforma con un podio,donde habia un microfono importado y seis sillas.Allí se hallaba el escultor y sus invitados.El publico estaba compuesto de unas trescientas personas aproximadamente.
Edward habia dejado Laconia en el primer avión que partía con el vanadio, sabiendo que se comportaba cobardemente al no despedirse de Bella, pero ya lo habia hecho una vez y era todo lo que podia soportar.
Se preguntaba si Bella estaria bien y diviertiendose con su conde.
En Washington, el general Brooks le dijo que habia decepcionado a su pais; que el pais lo necesitaba en Laconia.
Él habia intentado explicarle que Bella no podia porner a un norteamericano a su lado en el trono; que la gente no aceptaria a un extrangero en ese cargo. Que ella tendria que abdicar.
-A menos que el pueblo pidiera que yo me quedara.-habia mascullado él.
-No se quedó allí para intentarlo.-le dijo el coronel.-Aqui tiene una carta, abrala. Me marcho.
-¿Ordenes?
El general intentó evitar una sonrisa y se marchó.
Edward, abrió el sobre; era un recorte de un articulo aparecido en un diario.Decia que el pueblo de Laconia pidió al presidente Rooselvelt que lo enviarara de regreso allí
Edward tardó un minuto en reaccionar.El pueblo de Laconia lo reclamaba
"Me voy a casa con mi esposa.Es posible que no sea rey, pero moriré peleando por ese derecho" pensó haciendo la maleta rápidamente.
Bella se volvió y vió al teniente Cullen de pie en el borde la plataforma de la estatua de Rowan.
Sintió tal ira que apenas pudo continuar leyendo su discurso. Le temblaba la voz.
Élcaminó hacia el podia y puso su cabeza entre ella y el público, la boca cerca del microfono.
-Pueblo de Laconia.-dijo él,ignorando a Bella.-Quiero hacer una anuncio. Hace algunas semanas vuestra princesa visitó mi pais.Estuvo ausente durante un tiempo y a ustedes le informaron de que se hallaba enferma.No era cierto.Lo que la mantuvo lejos de aqui todo ese tiempo fué que se habia casado conmigo.
Bella trató de alejarlo,pero él continuó ante el murmullo incredulo de la gente.
-Sé que soy norteamericano.-dijo Edward.-y tambien que no pertenezco a la nobleza,pro si ustedes aceptan,seré vuestro rey.
La multitud estaba atónita,tanto que nadie habló hasta que un hombre preguntó.
-¿que dice la princes Bella?
-¡NO!.-dijo Bella y Edward la miró.- Te fuiste y me dejaste.Jamas podria confiar en ti para....
Edward la abrazó y la besó y la gente empezó a vitorearlos.
-No podria vivir sin ti.-dijo él para que lo oyeran.- Y la gente ha pedido mi vuelta,asi que no tienes que abdicar.¿Has oido alguna vez los astilleros Cullen?
Ella estaba demasiado mareada para entender.
-No,¿tiene que ver con los barcos?Edward,no necesitamos barcos.Lo que necesitamos son escuelas,pozos,presas y...
Volvió a besarla.
-¡Larga vida al rey Edward!.-comenzó a gritar la multitud.
-¡Principe!.-dijo Bella en el microfono.-Principe Edward.-repitió, pero nadie la escuchó.
-Ven,nena, vamos a casa.-pidió Ewdard.-He traido a algunos miembros de mi familia.Vamos a traer el siglo veinte a este pais nuestro.
Ella lo abrazó, olvidandose que estaba delante del público y que era una princesa.
-Nuestro.-dijo sonriendo.- Nuestro pais, nuestro deber,con nuestro amor.
Corrieron hacia la limosina ,deseosos de llegar a sus aposentas para amarse con total devoción
FIN.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Entre el deber y el amor
Bella despertó lentamente, frotandose los ojos y bostezando. Se habia quedado hasta muy tarde la noche anterior con Edward , mirando archivos y estudiandolos.
Tardaron tres horas en comunicarse con Maine; luego tuvieron que esperar a que alguien fuera a buscar al padre de Edward. Bella había hablado un momento con él para enviar sus saludos a la señora Cullen.
Despues uando todo terminó, Edward habia murmurado algo acerca de que sus padres lo habian hecho un desdichado.
El señor Cullen habia prometido enviar a Félix lo antes posible.
Era medianoche cuando Edward la habia acompañado hasta su dormitorio. Había mirado a los guardias que flanqueaban las puertas y se habia marchado abruptamente.
Sus doncellas le peinaron con el pelo recogido atras en un tenso moño.La vistieron con una sobrio traje negro adornado con un broche de diamantes en el hombro izquierdo.
Edward no la esperaba fuera y tampoco se presentó a desayunar.
Tenia una ceremonia de bendición de la vendimia. Trató de ocultar su decepción cuando vió al conde Michael de pie al lado de la puerta del coche.Su expresion era seria.
-Pensé que quizás hoy tampoco cumplieras con tu obligación.- dijo con reproche.
Ella no le constestó, porque se sentia demasiado culpable por el dia anterior.Se habia divertido mucho, pero se suponia que las princesas no podian divertirse.Estaban para cumplir sus deberes.
-Bella, la gente está empezando a hablar. El rey está demasiado anciano para emplear contigo más mano firme, así que debo de ser yo quien asuma ese deber.Te estas portando como una mujer de la calle, con ese norteamericano vulgar y grosero.Pasaste ayer todo el dia a su lado y eso es de lo único que se habla esta mañana.Si no te importa tu familia, al menos piensa en que diran los sirvientes.Ellos no quieren una princesa que sea como ellos...quieren una princesa.Me enteré que incluso te atreviste a invadir el campo de entrenamiento de la Guardia Real. ¿no tienes ningun respeto a la privacidad de esos hombres?
Bella siguió tensamente sentada con las manos sobre el regazo y sintiendose cada vez peor com cada una de sus palabras. Luego para su asombro, el guardia del asiento delantero se volvió y le guiñó un ojo.Casi empezó a reir nerviosamente.
Michael siguió sermoneandola y ella escuchaba.pero ya no le preocupaba.Quizá su familia se avergonzaba de ella,pero al parecer no ocurria lo mismo con su pueblo.
Al volver a palacio despues de las sendas visitas del dia de hoy, ella preguntó por el teniente Cullen de nuevo y uno de los guardias apostillados en su habitación le dijo que se hallaba con la Guardia real.
Decidió ir en su busca. Anhelaba verlo, estar con él.
Tuvo cierta dificultad de espacar de Michael y vió como algunos miembros de su familia la miraban interrogativamente cuando la vieron cruzar corriendo el patio y dirigirse a las caballerizas. Su caballo estaba ensillado, esperandola y cuatro guardias listos para cabalgar con ella.
Sólo tardó unos minutos en llegar al campo de entrenamiento y detuvo su caballo para observar alos hombres. Edward estaba con ellos, luciendo el mismo taparrabo de algodon que ellos, pero su piel estaba más pálida y no era tan robusto. Tampoco era muy bueno con el palo con el que luchaba, parecia que estaba jugando con él.
-Aprenderá.-dijo el guardia que estaba al lado de Bella.- En un año será el mejor luchador de Laconia.
Ella sonrió ante tal afirmación, pero luego recordó que en año probablemente Edward estaria de regreso en America y ella casada con Michael.
En ese momento Edward la vió, Bella saludó y al momento siguiente, estaba tirado en el suelo.
-Concentrese en lo que esta haciendo.-gritó el hombre que supervisaba a Edward.
Bella fué corriendo hacia él.
-¿Te has hecho daño?.-dijo mientras se arrodillaba a su lado. Miró indignada al guardia.-Habría perdido su cabeza si lo hubiera lastimado.
Edward le sonrió mientras se frotaba el brazo magullado.
-Puedo morir de veguenza,pero nada mas. Dí a este hombre que no hablabas en serio.
Bella tuvo conciencia de que los guardias los observaban con curiosidad.Deseaba de corazón no haber hecho el ridiculo de ese modo, pero antes de que pudiera decir una palabra. Gena cruzó corriendo el campo. Estaba casi desnuda.Llevaba un vestido con una falda muy corta, con un hombro al descubierto y un brazalete grueso en la parte superior del brazi izquierdo.
-Edward, cariño.-dijo Gena arrodillandose a su lado.- ¿Estas bien? ¿Te han lastimado?
Bella no dijo una palabra, pero se levantó con gran dignidad y se alejó. Edward la alcanzó cuando ella llegó a su caballo. La tomó del brazo y la llevó a la arboleda. Bella luchó por librarse de él.
-Vamos nena no te enfades.-dijo persuasivo, acariciandole los brazos.
Su piel desnuda, estaba sudorosa y caliente y el rostro de ella estaba a centimetros de su pecho.
-Tuve que hacer algo con ella.Me seguia a todas partes,a asi que le dije a las mujeres que la entrenaran. Eso le evitará problemas.
-Y tú la disfrutas. Sin duda la visión con esa falda cortita...- Se calló porque él, empezó a besarla.
Cuando terminó, ella estaba sin aliento,abrazada fuertemente contra su torso desnudo.
-No deberiamos hacer esto.-dijo él, al cabo de un rato.- Este tipo de cosas volverá más dificil nuestra separación.
-Gena es tan hermosa.- dijo Bella abrazandolo.
Él la apartó unos centimetros para mirarla.
-No tanto como tú, ni tan inteligente, ni tan mujer.
-¿Realmente?.-preguntó ella comenzando a sonreir.
-Realmente.- La besó nuevamente pero de modo muy suave
Bella dejó de tenerle celos a su hermana al ver con la adoración que la miraba Edward.
-Este Félix que va a venir ¿que tal es?
Edward miró a Gena y comenzó a sonreir.
-Es muy posible que sea exactamente lo que ella precisa,a aunque no creo que él quiera quedarse aqui. Encajaria tan mal como yo.
A ella le dieron ganas de reir, porque si alguien encajaría bien allí, era Edward. Estaba vestido con una bata blanca,sus largas piernas desnudas,sentado en una de las sillas de madera, bebiendo cerveza. El capitán de la Guardia captó su mirada y le sonrió, como si adivinara sus pensamientos.
Cinco minutos despues se montó un revuelo infernal,porque el conde Michael llegó en una limosina negra. Esta alterado por el comportamiento plebeyo de Bella y le dijo que llegaba tarde a tomar el té con las damas de la alta sociedad historica.
Bella partió con él.seguida de guardias,antes de que alcanzara ver a Gena vestida con semejante atuendo.
Trató de comportarse durante cuantro dias seguidos.
Paseó con Michael, iba de una función a otra, respondió a solicitudes... No vió a Edward. Él no habi aasistido a las cenas ni tampoco a las veladas vespertinas com presentaciones de la compañia lirica de La conia.
Al quinto dia se hallaba desayunando, cuando Edward entró en la habitación. Parecia cansado.
-El avion de Félix esta a punto de aterrizar. ¿Vienes conmigo?
Bella bebió deprisa una taza de té y partió con él,ante el asombro de sus parientes. Él no habló hasta que estuvieron en el asiento trasero del coche ya rumbo al aeropuerto. Se volvió para mirarla y sus ojos se la comieron.
-Te he echado de menos.-susurró, luego le tomó la mano y se la estrchó con fuerza. Se quedaron en silencio un momento y despues los dos empezaron a hablar al unísono.
Edward le contó que habia estado trabajando 18 horas a dia, viajando por todo Laconia, tratando de educar a los campesinos para que aceptaran vender las uvas como pasas. Dos veces se habia puesto en contacto por radio con el presidente Roosevelt y parecia que Estados Unidos las comparia.
-Pero no demasiadas.-dijo Edward.-California produce millones de pasas.-Suspiró.- Tiene que haber algo que nosotros podamos hacer para ayudar a que este pais se pare sobre sus propios pies.
-Nosotros.-susurró Bella.- Nosotros.
Los dos aviones norteamericanos aterrizaron justo cuando ellos llegaban al aeropuerto.Del primer avión bajaban varios hombres mayores, luego unos cien soldados. Esos eran los que venian a por el vanadio.
Del segundo avión se bajó un hombre de un metro ochenta de estatura que representaba entre veinte y veinticinco años.Tenia el pelo y los ojos oscuros y un cuerpo grande y fuerte. El rostro era hermosos pero tenia una expresion malhumorada.
-Ahí está Félix.-dijo Edward, tomandola de la mano y acercandola a él.
Bella se quedó atras mientras Edward y Félix se estrechaban la mano.
-Esta es Su Alteza Real, la princesa Bella.- dijo Edward.
-Encantado.-dijo el muchacho estirando la mano para estrechar la suya y Bella la aceptó. Pareció olvidarse de ella cuando se volvió hacia Edard.-¿Cuando nos ponemos a trabajar? He traido cantidades de herramientas y estoy listo para empezar tan pronto las descarguen.
Bella miró de nuevo el avión y vió que que ayudaban a tres niños a bajar la escalinata.
-¿Quienes son?
-Huerfanos. Sus parientes murieron en Francia; los subieron de contrabando a bordo del avion. Tenemos que cuidarlos hasta que volvamos a casa y encontremos alguien que los quiera.
Bella casi no se dió cuenta de que era ella la que hablaba; las palabras se le escaparon de su boca.
-Yo los recibiré.
-Pero su alteza...
-Recibiré a esos niños u Laconia se hará cargo de todos los niños huerfanos que se encuentre.
El piloto la miró con indulgencia.
-Señora estamos en guerra y hay miles de huerfanos. Este lugar no parece en condiciones de alimentarlos.
Edward se adelantó.
-Si Su Alteza Real dice que quiere niños los tendrá. Recibiremos a todos los niños de cualquier pais y, no se preocupe los alimentaremos.
Al piloto obviamente, no le gustó la actitud de Edward.
-Esta bien, compañero. Cosa suya. Si lo que quieren es niños, se los traeremos.
Bella fué hasta los asustados niños franceses, sintiendose muy contenta consigo misma y con su esposo.
En el coche, de regreso al palacio, Bella llevó al pequeño de dos años en el regazo, mientras los de tres y cuantro años se le sentaron uno a da lado. Edward y Félix hablaban de hacer poleas para bajar las uvas de las colinas.
Al llegar, Gena vino corriendo a saludarlos, como siempre, agitada y acalorada. Las mejillas tenian brillo y saludable color de rosa y estaba francamente esplendida con los rizos un poco desordenados.
Bella se volvió para saludar a su hermana, pero en ese momento los ojos de Gena se dilataron y se quedó como petrificada.Un segundo despues pasó al lado de Bella,cual sonambula y se detuvo frente a Félix Vulturi y lo comtempló. El rostro del joven perdió su expresion enojada al mirar a Gena, boquiabierto.
-Me parece que necesitan ser presentados.-ddijo Edward sonriente. Levantó una mano a cada adolescente y las unió.- Gena. Félix. Félix, Gena. Ahora Félix, lleva a Gena a pasear.
Los dos jovenes comenzaron a caminar por el corredor,igual que si lo hicieran en sueños.
-No estoy segura.-dijo Bella.- quiero decir que Gena es...Félix es..
-Jovenes. Los dos lo son. Vamos consigamos algo de comer. Apuesto a que estos chicos estan muertos de hambre.
Bella siguió a Edward hacia el comedor, despues de dar un último vistazo a las espaldas de Gena y Félix.
Bañó a los niños esa noche e hizo colocar camas en su dormitorio. A la mañana siguiente, cuatro parejas suplicaron poder verla, Decian que se habian enterado de la llegada de los niños y les pedian que se los entragaran para criarlos.
La princesa no deseaba despegarse de los niños, pero finalmente se los entregó a una pareja que hablaba frances. Otro avion norteamericano aterrizó cuarenta y ocho horas despues, cargado con 117 niños, la mayoria franceses y algunos italianos. LLegaron justo cuando toda la familia real estaba reunida para presenciar un desfile oficial celebrando la conmemoracion de la derrota de las tribus norteñas en el 1084 d, C.
La guardia real traia a los niños en automoviles, motocicletas, caballos y carretas de cabras. El desfile se detuvo y Edward comenzó a poner niños en brazos de la familia real.
Despues de algunas protestas iniciales de parte de los miembros de la familia, los niños sucios asustados y cansados fueron trasladados al palacio,donde se preparó un baño tras otro.
Toda la familia colaboró en asear a los crios.
Bella y Edward se repartieron varios y tambien los bañaron.
-Eso es.-dijo Edward .Habian bañado a 14 entre los dos, y los habian mandado con la amas de compañia para que los vistieran y alimentaran con lo que encontaran.
Estaban sentados en el suelo de marmol humedo del baño de la princesa, solos en la suite.
-¿Porque me miras de ese modo?-preguntó ella.
-Recordaba a esa mujer en la isla, que no hacia más que exigir.Ni siquiera dejabas que un plebeyo se sentara a tu lado y ahora bañas a todos esos niños.
-Laconia necesita niños. Todo lo que he hecho ha sido por mi pais.
-¿Es cierto ?.- la expresion de sus ojos era cada vez más ardiente.-¿Todo ha sido por tu pais?
Segundos depues esta sobre ella y las manos de ambos buscaban librase de la ropa mojada con un deseo compartido.
-Nena, mi amor, te he echado de menos.- repetía Edward mientras le acariciaba los senos.
Hicieron el amor sobre el frio suelo del marmol; luego Edward la levantó y la puso de costado de la bañera y la amó de nuevo con una fuerza renovada y potenta hasta que ella se cayó hacia atrás en el agua sucia. Él no se detuvo si no que quitó el tapón de la bañera, manteniendo sus caricias prolongadas y profundas mientras el agua se iba.
Alcanzaron juntos el máximo placer abrazados dentro de la honda bañera de marmol.
Edward fué el primero en moverse. Subitamente, la miró como si fuera algo horrible y salió de la bañera.
-Tengo que irme.Debo salir de aqui.-murmuraba mientras se ponia el uniforme. Tenia que irse,alejarse de ella lo más pronto posible.Se despidió y huyó como si un millar de demonios lo persiguieran.
Caminó velozmente por el corredor ignorando a los guardias delante de las puertas. Bajó las escaleras y salió al jardin.LLegó sin detenerse al jardin del rey. Las manos le temblaban,cuando encendió un cigarrillo.
Seducción, pensó.Todo lo relaccionado con este pais era seductor.
Se recostó contra un arbol...lo mas seductor de todo era Bella. Esa noche la habia mirado con ese vestido humedo,despues de bañar a los niños y la habia recordardo en la isla.El rey habia dicho que era calida y bondadosa, pero él no le habia creido.Sin embargo era cierto,solo que lo encubria con su altivez y con las inmumerales reglas que debia ajustarse su vida.
Ahora la entendia mejor. Comprendia como habia sido educada para creer que el mundo estaba para servirla.
Habia estado insvestigando desde las cocinas hasta el cuarto de la princesa; su propia hermana Gena y nada, no habia encontrado nada que pudiese darle indicios de quien podia querer verla muerta...a su Bella.
Habia hecho lo posibe por considerar su tiempo en Laconia coomo un trabajo y nada mas, pero no estaba teniendo exito en eso tampoco. Cuando él y Bella se habian separado la primera vez,estaba tan enfadado que casi se sentia feliz de librarse de ella.Todavia recordaba su furia al descubrir que lo habia engañado y debia de permanecer en Laconia para siempre.En ese momento lo unico que podia pensar era que era un marino y que ella le estaba pidiendo que viviera en esta tierra.Tambien le habia indignado que lo hubieran engañado con tnta facilidad. La orden del abuelo de Bella de que permaneciera en Laconia no habia hecho mas que intensificar su ira y su rechazo.
Pero ahora, algunas semanas despues,entendia mejor lo que significaba ser parte de la familia real.Veía cuanto significaba Bella para su pueblo. Habia estado entre ellos y escuchado del tono reverencial que usaban para referise a ella.
....Habia sido tan dificil dejarla esta noche...habria sido natural que durmieran juntos como cualquier matrimonio, tiene derecho a hacerlo. Pero él sabia que no era suya y tenia que devolverla.
Habia cometido el error mas grande de su vida: le habia hecho el amor de nuevo. No de ese modo lento, tranquilo y mesurado que podia durar la noche entera, con que soñaba cada dia, sino que la habia atacado con la pasion devoradora que sentia cada vez que la veia. Y ella habia respondido exactamente como la recordaba. Tendria que marcharse de alli en cuanto Félix fabricara las poleas.
Suspiró. Laconia, no era responsabilidad suya.Dentro de unas semanas el rey Michael y la reina Bella harian su trabajo.
Prosiguió su caminata y oyó voces. Eran Félix y Gena. Estaban caminando como enamorados, Edward rió en la oscuridad y pensó que era mejor no perturbarlos. Parecia que Gena no lo seguiría mas.
Subió corriendo a su dormitorio solitario y vacío. Por lo menos alguien era feliz.
lunes, 18 de octubre de 2010
ENTRE EL DEBER Y EL AMOR
A la mañana siguiente Edward esperó a Bella en la puerta de su dormitorio, para acompañarla a desayunar.
-No puedes hacer esto.- seseó ella.
Él prestó la atención de costumbre a sus protestas.
-Quiero echar un vistazo a los libros del palacio.
Ella sonrió.
-Nuestra biblioteca es excelente.Tenemos manuscritos de espocas muy antiguas.
-Quiero los libros que indican cuanto cuesta administrar este lugar. El libro mayor, los de contabilidad ¿me entiendes?
-¿El que se refiere al presupuesto?
-El que revisas semanalmente.
Edward retrocedió y permitió que ella entrara primero al comedor. Sus parientes ya estaba allí, habia de toda clase de viandas, demasiadas para tan poca gente.
Él no habló mucho durante todo el desayuno y Bella lo vió observar a la gente de la mesa. Sabia lo que estaba pensando ¿Qué hacia esa gente durante todo el dia? Se dió cuenta de que ella no lo sabía. Se fijó en Fredie que miraba con arrogancia el simpre uniforme de Edward, sin medallas ni estrellas en lo hombros. Por supuesto que el de Fredie estaba lleno de galones dorados y medallas que nunca habia hecho nada para ganar.
-¿Lista?.-preguntó Edward, parandose detras de la silla de Bella y esperando correrla para que se levantara.- Tenemos trabajo que hacer.
Parecia absorto e insconciente el efecto que habian causado esas palabras; habia dejado a todos boquiabiertos. Bella supo que tenia que obedecerle, porque si no corria el riesgo de que armara una escena. Una vez fuera del comedor, ella le increpó.
-No puedes tratarme de ese modo.Soy una princesa,se supone que eres un invitado en mi casa.La gente dira...
-Espero que la gente diga " sera mejor que te mantengas alejado de la princesa o ese norteamericano te aplastará". Quiero que la gente se dé cuenta ded que quieren acercarse a tí , tendran que lidiar conmigo. Ahora , vamos a ver los libros.
-Te llevaré aver mi tesorero y juntos podeis revisar las cuentas. Tengo compromisos hoy.
Estaban frente a la puerta del dormitorio de ella.
-Veamos tu agenda.
-No tengo que obtener tu aprobación.
-La traes aqui o entraré a por ella. ¿Qué crees que pensará tu condesito si me ve salir de tu habitación ?.
Ella regresó con la agenda en la mano.
Examinó las paginas.
-Aqui no hay nada mas que conferecias sobre insectos y reuniones sociales de beneficiencia. No hay niños ni ancianos, no enfermos.- Le devolvió el libro.-Dí que su Alteza Real todavia se encuentra débil de su enfermedad y no puede asistir. Y de ahora en adelante no aceptes todas las invitaciones que te envien. Tambien necesitas tiempo para bailotear. Vamos nena, vayamos en busca del tesorero.- La tomó del brazo y la arrastró.
Bella sabia que moriria de veguenza si alguien los veia.
-¡No puedes tocarme!.-dijo exasperada.
Edward la soltó.
-Está bien. Lo olvidé. Así que fusilame.
-Y el trato que me das es intolerable. No puedes cancelar mis compromisos sin mi autorización. Pareces olvidar que soy yo la que controlo Laconia.
-Se nota...Es tanto tu control que alguien quiere matarte.
-Aqui es.-dijo ella, mostrando unas puertas talladas en madera de nogal. Habia dos guardias reales de pie en cada puerta,con la espalda rigida y los ojos fijos hacia delante. Con un movimiento preciso, abrieron las puertas y Bella entró. Edward miró a los guardias durante un momento.
-Gracias.-dijo y entró a la oficina.
Cuatro hombres se levantaron instantaneamente y era fácil darse cuenta que no estaban acostumbrados a las visitas de Su Alteza Real. Mascullaron algunos saludos y trataron de ocultar sus tazas sucias de café.
Edward se adelantó.
-He sido contratado por el rey para estudiar la economía de Laconia, y empezaré con las cuentas de palacio.
Los cuatro hombres del tesoro se quedaron boquiabiertos.Los ojos del mas anciano mostraban fastidio.
Los hombres no dijeron ni una palabra mientras ponian los libros sobre uno de los cuatro escritorios de la habitacion y luego se retiraron.
-No estas ayudando a que se formen una buena imagen de tu pais.-dijo Bella con brusquedad.
-Quiero tener la reputación de un hijo de perra. Tal vez eso sirva para asustar a alguien.
-Está bien...ya tienes tus libros, así que ahora me iré. Michael y yo...
-Tú te quedas conmigo. No te perderé de vista.
-Pero Michael y yo...
-Hoy estarias muerta si hubieras salido sola con él.Ahora sientate y callate.
Bella se sentó en el borde de una silla muy dura con el cuerpo totalmente rigido. El teniente Cullen le estaba arruinando su vida actual y futura.
-¿Que es esto?.-preguntó Edward en voz alta y sobresaltandola.- ¿Es una entrada por compra de nieve?
-Probablemente , sea la nieve para Fredie.
-¿Nieve?
-A Fredie le encanta la nieve,asi que la trae de las montañas especialemente para él.
-¿Lo hace a diario?
-Por supuesto que no.Solo cuatro o cinco veces al año,pero la nieve tiene que estar lista para cuando él la desee.
-Aqui hay un monton de moras que no tienen razón de ser. Tendras que convencer a tu familias que se recate un poco a la hora de gastar. Tendré que persuadirlos. Quiero decir,tu marido tendrá que hacerlo.
-Mi...-dijo Bella.- Oh , si él tendrá que hacerlo.
Hubo un golpe rápido en las puertas y éstas se abrieron.
-Su Alteza Real El conde Michael.- anunció uno de los guardias.
Michael, entró a grandes zancadas y obviamente, bastante enojado.
-Bella ¿que estas haciendo aqui, sola con este hombre?
-Estamos revisando las cuentas.
-Aria ,es hora de nuestro paseo a caballo.
Antes de que ella pudiese contestar, Edward se paró delante de ella.
-La princesa está ocupada. ¿Ha entendido eso amigo? Ocupada, ahora lárguese.
Michael, miró a Edward con furia, se dió media vuelta y salió. Un guardia cerró la puerta detras de él y a Edward le pareció ver un destello de aprobación en los ojos del hombre.
-Oh, no. Ahora si que lo has conseguido, ahora no se casará conmigo.
-Estupendo.-dijo él.- Mereces algo mejor que es tipo.
-¿Donde encontraré a alguien mejor?
-En cualquier rincón de América.
-Realemente no lo entiendes ¿verdad?. Tengo que casarme con alguien de la nobleza,alguien que entienda la monarquia, que...
-Hablame de la guardia real. ¿ es idea mia o son todos iguales?
-Se buscan todos, mas o menos similares. Altos, robustos y guerreros.
Edward se quedó pensativo
-¿Entrenan en algun lugar?
-Sí en el campo de Rowan.
Creo que ya he tenido suficiente de libros por ahora; saldremos al campo, vamos a ver como entrena tu guardia, nena.
Se vistió sencillamente para salir con Edward al campo donde se entrenaba la guardia y se montó en un coche, donde él la esperaba.
Edward no cesaba de mirarla y llegó un momento en que no pudo contenerse más y estiró la mano derecha y la tomó por la nuca acercandola para besarla, mientras no apartaba la vista del camino.
-Me alegra verte de nuevo, nena.-dijo él, soltandola.-Vamos al campo de entrenamiento de la guardia.
El campo estaba aproximadamente a un kilometro y medio de distancia del palacio,sobre una planicie que siempre habia carecido de arboles y que tradicionalemente habia sido escenario de torneos y competiciones. Habia una edificación baja,de piedra, con el frente abierto,cerca del limite de la planicie de casi una hectárea.
Cuando divisaron a los hombres, Edward detuvo el coche y miraron. Habia alrededor de ciento ciencuenta,casi todos de identica estatura y vestidos, apenas con un pantaloncito blanco que podia se perfectamente un taparrabos.Sus cuerpos casi desnudos,musculosos,bronceados y cubiertos de sudor eran de una belleza notable.Practicaban varios deportes; lucha,tiro al arco,combate de palos,esgrima con sables, boxeo,etc..
-No les gustará que yo esté aqui.-dijo Bella.
-Eres su princesa, no te olvides de eso.
Pero son gente muy reservada. Mi abuelo dice...
-Permanece a mi lado, cariño. Yo te protegeré.
Un guardia se acercó y valoró a Edward con la mirada y él tambien lo hizo a su vez. Saludó a Bella y le sonrió.
-Necesito su ayuda.-le dijo Edward.
-La tiene.-dijo constestó el guardia, que era Capitan
Se sentaron dentro y conversaron animosamente con el capitan.
-No recibimos muchas visitas al campo de entranamiento, y nuestra princesa que sepamos, solamente ha venido una vez aqui....Sabemos lo que está pasando.
Edward sonrió.
-Veran, esto es lo que vamos a hacer...
Estuvieron charlando , horas; La guardia real no le quitaria el ojo de encima a la princesa y la vigilancia seria muchisimo más exaustiva a ella y a todos los miembros de la familia.
Salieron de allí con tres coches negros que los tendrian pegados a ellos cada vez que saliesen del castillos. Fueron al pueblo y la princesa se dejó ver entre los aldeanos. La amaban de tal manera que a Edward le pareció estar viviendo un cuento de hadas. Los habitantes del pueblo entre murmurllos se preguntaban quien era la sombre que no se despegaba ni un minuto de la princesa.
Se dejaron ver en muchisimas ocasiones, el pueblo se estaba familiarizando con Edward de un modo que Bella aun no percibia. En cambio el rey, en su retiro en la casa de caza, le llegaban las voces que él queria oir, el teniente Cullen no dejaba a su nieta ni a sol ni a sombra y sus súbditos lo empezaban a ver como una consecución de Bella.
Una noche, Bella sintió el deseo de irlo a buscar, se paró enfrente de su habitación y le preguntó al guardia.
-Perdon.-dijo cortesmente.- ¿sabe donde esta el teniente Cullen?
-En la biblioteca,Alteza.-respondió él.
-Gracias.
-Absolutamente de nada.
Vió un esbozo de sonrisa en su rostro atractivo. Encontró a su esposo en la biblioteca,inclinado sobre una de las cuatro mesas de nogal,con libros abiertos por todas partes y una lampara ilumiando las notas que escribia en un papel.
-Hola.-saludó ella,cuando él levantó la vista.-¿Has cenado?¿Que estas haciendo?
Él se frotó los ojos y le sonrió.
-Ven cariño. mira esto.
Le mostró un dibujo de motores y poleas que no significaba nada para ella. Se acercó mas, mientras él le explicaba las ideas que tenia para un sistema que bajara mecanicamente las uvas desde las colinas, utilizando los motores de los coches en deshuso para hacer correr las poleas.
-Eso dejará mas gente libre para poder secar las uvas.-explicó.
-¿Uvas secas?.-preguntó ella.
Mientras le explicaba el proyecto de las pasas, ella lo miraba y se daba cuenta de que lo amaba. Era así como debia de ser siempre; sentada con él por la noche, hablando de planes futuros.Deseó tener puesto el camisón y que ambos estuvieran en su pequeño hogar de Cayo West.
Edward le habia hecho una pregunta.
-¿Que?.-inquirió ella.
-Tu condesito dijo que disponia de radio aqui,¿hay alguna cerca desde donde pueda llamar a estados unidos?
-Supongo que ¿a quien vas a llamar?
Él corrió hacia atras su silla y se levantó. Al ver que ella seguia sentada,la tomó de las manos y la ayudó a ponerse de pie.
-Vamos a buscar la radio. Llamaré a mi padre para ver si puedo conseguir que mi primo Félix venga.-Antes de que ella preguntara, él explicó.- Felix,tiene diecisiete años y es la persona que más sabe de coches y motores que conozco.- Llevaba de la mano a Bella mientras caminaba hacia el comedor.-Lo ultimo que supe de él, es que estaba furioso por que mi tio Aro no le habia dejado enrolarse.Cuando está de buen humor es bastante dificil,asi que no puedo ni imaginarme como es cuando está de malo.
-¿Y lo invitaras aqui?
-Lo necesitamos. Si tuvieras barcos, yo podria ayudar,pero de coches no sé demasiado.- Se detuvo y preguntó a uno de los guardias donde estaba la radio. Por supuesto que el hombre lo sabia, y Bella condujo a Edward escaleras abajo en direccion al noroeste,hacia los sótanos abovedados.....
jueves, 14 de octubre de 2010
ENTRE EL DEBER Y EL AMOR
La Guardia Real llegó a la cabaña, acompañada por el conde Michael
-Arreste.- ordenó el conde a uno de los guardias que habian detras de él.
Bella se puso en pie.
-No.-detuvo al guardia.-Ha salvado mi vida y no debe hacersele daño.
Los guardias abandonaron la habitación con una leve reverencia.
-Michael.-dijo Bella con firmeza.-La guardia y tú me escoltareis a casa.Tengo compromisos para esta tarde.
Edward se levantó y caminó hacia ellos.
-Usted no debe aparecer en público.
-¿Que se supone que debo hacer? ¿Encerrarme en una torre? ¿Debo conseguir a alguien que pruebe mi comida a ver si esta envenenada?.- se volvió en dirección a Michael.-Para explicar mi ausencia en los compromisos de esta mañana,diremos que me caí del caballo y tuve que bajar caminando. Es preferible que se burlen de mi a que el pueblo se asuste.- Salió por la puerta principal precediendo a todos.
Edward detuvo a Michael.
-No podemos dejarla hacer esto. Es demasiado peligroso para ella.
Michael miró a Edward con desprecio.
_Es imposible que usted pueda comprender.Es una princesa coronada.Será reina.
-Tenia entendido que usted la ama.-dijo Edward.
-¿Qué tiene eso que ver?
-Su vida esta en peligro pedazo de...-Edward se detuvo.- ¿O le gustaria quitarla del camino? ¿Al final ha hablado con mi presidente?
-No.
-Por supuesto.- sonrió sarcastivo Edward.
-Si estuvieramos en otra epoca y usted fuera un caballero, lo retaria en duelo,por lo que acaba de decir.-Pasó al lado de Edward y abandonó la habitación.
-Estoy listo para cuando usted diga.-gritó el norteamericano.
El resto de la tarde fué una tortura para Edward. Se mantuvo lo mas cerca posible de Bella,pero la tarea era ardua,debido a la gente que se interponia entre ellos.Todos estaban ansiosos de tocarla y muchos tenian los ojos llenos de lágrimas ante la vision de su princesa.
Habia estado ausente demasiado tiempo.
La gente se alineaba en las calles mientras ella caminaba por donde podia.
A las siete menos cuarto de la tarde, Bella fué introducida en un Rolls que la llevaría de regreso a palacio. Edward se abrió paso a traves de la multitud,abrió la portezuela y se sentó con Lady Reneé y Bella.
-¡Salga!.-gritó la mujer.- Detenga el coche.-ordenó al conductor.
-Esta bien.-dijo Bella.
-No,no esta bien,no puede ser vista con él.Hará que la gente sospeche y entonces jamas recuperaremos a la verdadera princesa.Nunca volveremos a verla.
Bella comenzó a palmear la mano de Lady Reneé,pero Edward sacudió con la cabeza.
-¿Que quieres ?.-preguntó enojada,interprentando de nuevo a Kathy Cullen,lo que no resultaba ya, tan fácil.-Te dije que no queria volver a verte.
-Si,pero el viejo rey me contrató para proteger a la princesa y no puedo hacerlo si estas en medio de toda esa gente.
- Ella debe cumplir con sus deberes.-dijo con altaneria Lady Reneé.
Edward comenzó a decir algo pero se detuvo. ¿Nadie tenia criterio? Adoraban a su princesa,pero si no la protegian no existiria más.
No tuvo más remedio que abandonar a Bella cuando estuvieron en palacio.
Habia un hombrecillo apostado en su puerta, al llegar a su habitacion.
-Me ha mandado su majestad el rey, Para lo que usted guste. Tome aqui tiene una carta del monarca leála.
La carta en grueso color crema,sellada con cera roja impresa con el escudo de armas,decia a Edward que podia confiar en Sam a muerte; que se habia informado de todo y que era excelente para averiguar secretos.
Edward comenzó a desvestirse,apartando las manos de Sam cuando el anciano comenzó a desabrochar los botones de su camisa de uniforme.
-¿Te has enterado de lo que ha pasado hoy?.-pregunto Edward.
-Me han dicho, que su alteza real tuvo un accidente.
Edward miró intensamente a Sam.
-El conde, parece creer que ha sido un accidente de cacería.
-¿Qué crees tu?
-Enterré a su perrito,señor.Alguien lo acuchilló.Abriendolo,del cogote hasta el rabo, y luego lo puso debajo de la cama de la princesa mientras dormia.Ella vió el rabo sangrante asomado bajo su cama.Me llamó para que lo quitara de alli antes de que nadie lo viera.
Edward se recostó en la bañera antigua,corta y honda. Recordó a Bella diciendo que no habia contado a nadie sus accidentes; sin embargo, ese sirviente habia sacado a su perro asesinado.¿Cuantos nadie sabian lo que estaba ocurriendo?
-Sam.-dijo Edward.-dime quien vive en este lugar.
Sam,enumeró linajes y titulos que parecian de cuentos de hadas.Habian tres princesas que eran descencientes directas de un monarca.Estaba la dia Irina,Barbara y la única hija del unico hermano muerto que tenian estas:el padre de Bella.
-¿Como murieron los padres de Bella?.-preguntó Edward suspicazmente.
-Su padre se resfrió y no habo de manera de que postergara o cancelara una viaje de tres dias al sur del pais.LLovia y estuvo bajo el agua recibiendo los homenajes de sus subditos.Murió dos semanas despues de neumonía..
-¿Y su madre?
-Cancer.Es posible que se hubiera podido operar,pero su alteza real solo dió cuenta de ello cuando ya no podia soportarlo más.
Edward dirigió esa información. Con r azón Bella era como era.Lo habia mamado.
Una vez se afeitó y vistió,siguió a Sam hasta elgran comedor.Se suponia que era el comedor de las cenas intimas,pero era más grande que una cancha de baloncesto.
Sam,sacó su reloj de bolsillo.
-Estamos un poco adelantados,señor.La realeza es puntal.Uno puede poner el reloj en hora con ellos.
-Tendré que recordar eso.
Deseaba fumar,pero de alguna manera,los rostros alineados de los retratos que los rodeaban,parecian fruncir el ceño,ante cualquier costumbre moderna.
-Ya es hora.-dijo Sam y guió a Edward a la puerta de una salon de recepcion donde se reunian antes de la cena.-Buena suerte,señor.-le deseó,cuando Edward entro a la habitación.
Bella entregó su vaso a un sirviente de librea,que parecia estar esperando ese honor, y caminó hacia Edward.
-Ven, te presentaré,espera.-dijo,deteniendose y bajando la voz.-No puedo presentarte como...como...
Él tardó un istante en enterder.
-¿Como Edward?¿Qué tienes contra mi nombre?.-preguntó con acritud.
-El nombre sin apellido , es una costumbre norteamericana ,solo puedo presentarte como el teniente Edward Cullen Platt.
-Querida,puedes llamarme como quieras.-Extendió el brazo para tocarle el hombro desnudo,pero ella le congeló con una mirada.-Está bien princesa,comienza con las presentaciones.
La cena no fué lo que esperaba.Si hubiese imaginado alguna vez como seria una cena entre la realeza,habria salido corriendo,era una reunión de chicos malcriados a quienes siempre se les habia consentido todo.
Cada persona de la mesa.Diez en total,tenia su propio criado.A una persona le gustaba el vino frio,a otro tibio; uno no comia zanahorias; otro pedia una comida totalmente distinta a la que se servia en general.
Mientras Edward,miraba a la gente,se dió cuenta de que la única persona que le interesaba era Bella. Esta sentada a la cabecera de la mesa,comia con modales impecables y no gritaba ni exigia.
-Como os observa.-dijo Lady Reneé suavemente.-Como animales en una jaula.
-Como buen norteamericano, no estoy muy acostumbrado a cenas formales. Estoy habituado a las salchichas cocinadas en la playa.
Ella sonrió de modo conocedor.
-Se percibe usted de una buena crianza,tiene cierto refinamiento. ¿Es usted uno de esos norteamericanos acaudalados?
-Me contrataron para hacer un trabajo; eso es todo.-Sus ojos estaban puestos en Bella.
-MMmmm.-dijo Lady Irina.- ¿Esta enamorado de ella?
Edward se dijo que debia de ser mas cuidadoso con lo que revelaba de si mismo.
-Ella es diferente; eso es todo.
Gena comenzó a reclamar la atención de Edward, el afeminado de Fredy perdió la sonrisa cuando ella se dirigió a él.Gena era una princesa sin cerebro, el que quisiera matar a Bella, se casaria de seguida con Gena y se dilapirarian todo el dinera del reino con la venta del uranio.
La cena fué larga y tediosa con plato tras plato,servido en varias variedades y diseños de porcelana china.La familia real, no comia mucho,pero si parecia beber en abundancia.
-¿Porque el rey no vive en palacio?.-preguntó Edward a Gena.
-Dice que el aire cerca del pabellon de caza es mejor,para su salud.-Gena se acercó a su oido.-La verdad es que no le gusta la mayoria de la gente que hay aqui sentada.
Edward no culpaba al rey lo más minimo.
Se dedicó a mirar a Bella durante toda la cena,ella y Michael habian juntado sus cabezas varias veces y una vez algo que le habia dicho él, habia conseguido ruborizarla.
Edward comenzó a recordar su época en Cayo West.Recordaba su risa,como habia discutido con él,la actuacion escandalosa junto a su madre en el baile y tambien cuando la despertaba,la abrazaba,le hacia el amor.
Se le derramó el vaso de vino sobre el mantel y solo lo notó Bella,levantó los ojos ,encontró su mirada y pareció no gustarle lo que vió,porque frunció el ceño y luego volvió a mirar a Michael.
No puedesa tenerla,se dijo Edward. Ella pertenece a este lugar y tu a America.Debes mantenerte a distancia.Cuidarla y protegerla,pero por tu propia salud mental, no te enamores de ella; deja que sea de Michael.Él quiere ser rey y es problabel que resulte ser bueno.
Edward dejó de seguida a los miembro de la realeza y se dispuso a ir a su habitacion; no se despidió de Bella,estaba extremadamente enojado por su trato con Michael y eso lo volvia loco.
El plan pricipal,era que Sam le guiara donde estaban los aposentos de la princesa y apartir de allí,elaborar algun medio para protegerla.
Sam lo estaba esperando con pijamas de seda y bata de cachemira.
-Debo encontrar la manera de vigilar a la princesa por la noche.-dijo Edward deshechando la ropa de dormir que se le ofrecia.
-Se encontrará con el conde Michael en el jardin de la reina.
Edwar se dijo que no le importaba,que era mejor dejarlos encontrarse a solas.
-¿Donde queda el jardin de la reina?.-preguntó al cabo de un momento.
-Al otro lado del puente,vaya a la drecha y luego siga el sendero.Está justo pasado el seto alto.Es un lugar muy privado señor.Se llama asi, porque ha estado tradicionalmente destinado a la reinas y sus amores.
Edward,partió antes de cambiar de opinión.
Siguió el camino indicado por Sam.Los arboles no dejaban pasar la luz de la luna y se hizo tan oscuro que Edward apenas podia distinguir el sendero.
-¿Michael?.-preguntó Bella.
Él se detuvo donde estaba,escuchó y luego saltó en dirección a ella tomandola por la cintura.
Ella abrió la boca para gritar y él hizo lo que le pareció más natural: la besó.
La echaba e menos más de lo que creia posible.La estrechó de tal modo que parecia que iba a partirla por la mitad.-La mitad,para él y la otra mitad, para Laconia.-Bebió de su labios y se sintió muy bien cuando ella le pasó los brazos por el cuello y trató de abrazarlo más fuerte.
-Oh,nena.-susurró él,besandole el cuello y enredando sus dedos en el cabello que le llegaba al pecho,suave y suelto,como debia de ser.Así llevaba el cabello su Bella.
Tardó un rato en darse cuenta de que ella luchaba por librarse de su abrazo.Se sentía un poco mareado,pero la soltó.
-¿Porque me haces esto?.-preguntó ella ahodamente,como si le faltara el aire-.¿Porque me sigues? ¿No puedes entender que no quiero volver a verte? No te queria en la montaña y tampoco te quiero ahora,aqui.
El cerebro de Edward comenzaba poco a pocoa despejarse de la nebulosa en que habia entrado cuando la tocaba.
-He venido a protegerte.-dijo él,pero su voz, sonaba torpe,somo si le costara hablar porque tenia hinchada la lengua.Se aclaró la garganta.-Solo queria demostrar lo arriegado que es para ti estar sola aqui.Podria haber sido un atacante.
-Efectivamente,me has atacado.-dijo ella.- Ahora,por favor ¿podrias dejarme sola? Estoy esperando a mi furuo esposo.
-Se supone que debe protegerte.Ese pequeño...
-¡Basta!.-dijo ella con lágrimas en los ojos.-No es tan alto como tú.No es,como dice Gena de ti,divinamente hermoso,pero es educado. ¿No puedo hacerte entender que tengo algo más que pensar para un matrimonio,que el placer de la cama? No puedes ser mi esposo,asi que por favor...deja...deja de tocarme.Amaré al conde Michael¿entiendes eso? No quiero que me protejas,ni siquiera que estes cerca de mi.Ahora ¿podrias irte para que me encuentre con mi enamorado en privado?
Edward se alegró que la oscuridad le ocultara la expresion de su rostro,cuando ella habira pronunciado las palabras enamorado.
-Tienes razón.-dijo finalmente.-Pero yo tengo,efectivamemente, un trabajo por hacer.-su voz era formal ,casi fria.-Mi presidente me ha pedido que te vigile y voy a hacerlo.No estoy seguro de que tu pequeño conde no forme parte de la conspiración para matarte,así que tengo intencion de permanecer cerca mientras él, esté aqui.
-¿En que se beneficiaria Michael de mi muerte,? patan ?eh?.Lo que le beneficia es que siga con vida.
-¿En serio? Se casará con una reina obcecada con un caracter fuerte que no dejará hacer lo que él verdaderamente crea conveniente: No le permitirás ningun control sobre el pais,hoy él dió una orden a un soldado y tú diste una contraorden que fué deinmediato obedecida. No creo que a un hombre tan arrogante como a tu conde le guste ese tratamiento de por vida.
Bella se quedó en silencio durante un momento.
-¿Si muero?.-preguntó en un susurro.
-Tu hermanita heredará. Quien quiera que se case con ella,gobernará el pais. Él tendria que hacerlo ya que Gena es incapaz de gobernar nada.
-Pero Laconia es tan pobre...¿Porque alguien desearia controlarlo?
-No es tan pobre como crees.Escucha. Alguien viene.-Se inclinó hacia ella.-No te dejaré sola.Me esconderé,pero estaré cerca.Recogete el pelo.-le espetó antes de desaparecer entre las sombras.
Bella trató de hecharse el pelo para atras,las manos le temblaban de tal modo que no sabria como afrontar la situacion,no habia pensado jamas en lo que le habia dicho Edward y la verdad sea dicha él tenia razón.
-Bella,mia mor.-dijo Michael,abrazandola.-Estoy solo contigo,pensé que nunca sucedería.-Comenzó a besarle el rostro.-Tienes el cabello suelto y eso me parece tan intimo...
Bella era intensamente consciente de que Edward estaba cerca oyendo todo. Apartó a Michael.pero lo tomó de las manos.
-Es maravilloso verte por fin a solas.Ven,sientate y hablemos.
-¿Hablar a la luz de la luna? Oh, mi amor, no. Hagamos el amor.
-Michael,por favor.-dijo ella con firmeza y lo llevó hacia un banco curvilineo de marmol-. Creo que necesitamos hablar.Jamas hemos hablado acerca de nuestro matrimonio.
Él le besó las manos,primero eldorso y luego las palmas.
-Pensé que me casaba con un pais y he descubierto que me caso con una mujer.
-Despues que nos casemos ¿que planeas hacer? Quiero decir en Laconia. ¿planeas emprender obras de caridad? ¿que deportes practicas? Realemente sé tampoco de ti...
-¡Que encantador que te intereses!.-dijo él inclinandose para besarla en los labios,pero ella retrocedió. Élsuspiró.- Nunca me han intersado los deportes;solo la equitación y no demasido. Fuí entrenado para governar.Vine a laconia orque me enteré que habia una princesa coronada que habia que casar y yo....-su voz se dulcificó.-No me habian dicho que eras tan hermosa,Bella ,nuestro matrimonio será muy feliz.
-Sí,quizá.-dijo ella .-pero ¿que piensas hacer despues de nuestro matrimonio?
-Ser rey por supuesto.-replicó él, como si ella fuera idiota.
-Entiendo.
Él comenzó a besarle las manos.
-Sí mi amor. Serás una magnifica anfitriona.Te compraré ropa en Paris una vez que esta estúpida guerra termine y recibiremos a la nobleza de todo el mundo.Tendremos hijos hermosos y yo enseñaré a nuestro hijo a ser rey.
-¿Como pagaran los laconianos esa ropa y esas fiestas?.-su voz mostraba crispación.-¿impondremos a nuestros campesinos?¿Les quitaremos un tercio de sus cosechas y dejaremos a sus hijos hambrientos?
Él le soltó las manos y se levantó.
-Debes dejarme las cuentas a mi. Yo lo manejaré todo. tú solo tendras que planear menus.
Bella temblaba de temor e ira. Ahí habia una buena razón para que ese hombre la quisiera muerta.
Ella se cubiró el rostro con las manos.
Oh,Michael.No sabes que celestial me parece eso. No tener que levantarme cada mañana preocupada por las decisiones que tomar. me encantaria viajar aParis dos veces al año para las nuevas colecciones. Y tener hijos; pasaria mucho tiempo con ellos si no tuviera que preocuparme de los serios problemas de gobierno.
Edward casi estalló a carcajadas en medio de la oscuridad.Era la imitación perfecta de Rosalie,menos en el acento sureño.
Michael le quitó a Bella las manos de la cara.
-Mi amor,no estaba seguro de como te sentirias. Me haces el más feliz de los hombres.Mañana empezaré atrabajar.Revisaré los ingresos de Laconia y podemos planear nuestra boda.
-Pero el rey...-comenzó Bella.
-¡Bah! Es un anciano.No sabe lo que pasa.Debo prepararme para cuando sea rey. Vamos,volvamos a palacio.
-¿No mas besos?
-Por supuesto mi amor.-Rápidamente la besó en los labios.-Este aire frio no es bueno para ti.Debemos regresar.
-No.-dijo ella.-Me quedaré aqui un rato más. Una joven necesita tiempo sola para pensar en su matrimonio.-dijo flirteando.
-No me gusta,pero, está bien.- Le besó las manos de nuevo y se fué velozmente por el sendero.
Bella se quedó sentada en el banco durante un momento,hasta que oyó a Edward moviendose detrás de ella.Luchaba por contener las lagrimas. ¿no existia la posibilidad que alguien la amara por sí misma y no por su reino?
Se levantó con rápidez,con los puños apretados.
-¿Estas feliz ahora?.-le preguntó a él,cuando emergió de la oscuridad.- ¿has disfrutado al enterate que tenias razón? Michael,quiere Laconia, no a mi. Planea ser rey y relegarme al cuidado de mis hijos. Una ama de casa norteamericana tiene más poder que yo.y... ¿Porque no te ries?
Él la abrazó bajandole las manos cuando ella intentó rechazarlo.
-Lo siento nena.-dijo él acariciandole el cabello.
Bella a pesar de si misma comenzó a llorar.
-Llegué a pensar que me amaba. ¡Que estupida! ¿No es posible que alguien me ame a mi, sin Laconia?
Edward le levantó el mentón para que lo mirara.
-Nena,si no tuvieras este maldito pais atado a tu cuello como si fuera el titanic,hundiendose, yo te tomaría y huiria.
-¿Lo harias? ¿Me quieres como mujer?
-Me gustaria tenerte en casa poniendo tus blusas rojas junto con mis camisetas de algodon en los cajones de una comoda,compartida,diciendome que no plancharas y volviendome loco por bailar con una falda abierta hasta la cadera.- Le acarició el rostro.-Cariño, me gustaria tenerte allé anjabonado mi espalda; querría levantarme cada mañana contigo en mis brazos.- La besó en los labios con pasión.-Quédate conmigo esta noche. No me dejes despertar solo otra vez.
-Sí.-sontestó ella en un susurro. Olvidó donde estaban.Una vez más era la señora Cullen y era libre para reir,vestirse con un atuendo alocado y no preocuparse de lo que dijera la gente.Se abrazó muy fuerte a él,recordado y saboreando esas semanas gloriosas y escasas.
Entonces cantó un pájaro,lanzando su dulce canción al aire nocturno.Era un pájaro extraño, que se encontraba solo en las montañas de Laconia y, por lo tanto, atesorado, protegido,y honrado como su pajaro nacional.
Recordó a Bella,tambien quien era.
Se apartó violentamente de Edward.
-No,no,no.-dijo reiteradamente.- Eres el demonio y estas tentandome. No soy una esposa norteamericana.Soy una princesa coronada y mi vida pertenece a mi pais.Efectivamente tengo Laconia atada a mi.No ; somos una misma cosa y nos nos separaremos. No me toques de nuevo, no trates de hacer que abandone mi pais.Si no amara tanto a Laconia,nunca te habria conocido. Antes estaba contenta.No sabia que existia una vida distinta a la mia.Me has hecho muy infeliz¡Desearia no haberte conocido nunca! ¡Te odio!
Todavia llorando,comenzó a correr por el sendero en direccion al palacio.
Edward la siguió a una distancia prudente,asegurandose de que estaba a salvo.Se sentia henchido entre la tristeza y el regocijo. ¡Ella le hechaba de menos!Debajo de la princesa estaba la mujer.
El amor no importaba; tampoco el deseo.Jamás podrian estar juntos,salvo temporalmente y ella sabia eso,aunque él parecia olvidarlo.Se juró que de allí en adelante la ayudaria a encontrar a alguien con quien casarse.Alguien que no se interpusiera en su tarea; que no fuera excesivamente ambicioso.Alguien que la valorara y a quien le gustara tanto como a él.
Alguien impotente,así no tocaría lo que pertenecia al teniente Cullen
Corrigió ese pensamiento; no le pertenecia.Siguió a Bella hasta que pasó su guardia y entró a su habitación. Luego suspirando,recorrió el trayecto hacia su dormitorio vacio.
martes, 12 de octubre de 2010
ENTRE EL DEBER Y EL AMOR
Acaba de quedarse dormida, cuando la puerta se abrió de golpe y se encendió la luz. En medio de un crujido de enaguas de seda y el refulgir de piedras preciosas, la rubia y excitada princesa, Gena, se encaramó a la cama de Bella.
-Te he echado de menos.- dijo la muchacha pasando los brazos por el cuello a su hermana.- Por favor, que me diga que me conporte y me vaya.He viajado toda lo noche con el hombre más divino del mundo tan pronto me enteré que estabas lo suficientemente bien como para recibir visitas.-Abrazó mas fuerte a Bela.-Me dijeron que casi habias muerto. No habria soportado ser la reina.
Bella,sonriendo, abrazó a su hermana de dieciseis años.
-A mi tampoco me gustaria que lo fueras.
-¿Vas a decirme que me vaya?Dime algo así no me pongo comoda.
-No; no lo haré. Cuentame que ha pasado durante mi ausencia.
Gena se estiró en la cama y Bella pensó celosa, que era muy hermosa y lo era en un sentido moderno.Vestida en traje de baño ganaría cualquier concurso de belleza en América.Era una lastima que tuviera un cerebro de algodon.
-Igual que siempre.- Gena suspiró.-Aqui nunca pasa nada.Pero tú fuiste a América. ¿Estaba llena de soldados? ¿Eran todos tan increiblemente apuestos como mi soldado norteamericano?
-¿De que se trata todo esto?.- preguntó Bella vivamene.-¿Te has vuelto a enamorar?
-No me regañes, Bella; por favor no lo hagas, el abuelo lo ha contratado para algo relaccionado con los campesinos y ese apuesto soldadome ha permitido acompañarlo a recorrer el campo.Incluso me dejó ir a su lado en el asiento delantero.Actuaba como si me rechazara, pero logré imponerme.Es sumamente apuesto y tambien muy inteligente,segun dice el abuelo. Oh, Bella, te encantará; por lo menos espero que así sea por que el abuelo lo envió para trabajar contigo.
-¿Conmigo? ¿Haciendo qué?
-No sé,pero creo que es posible que nos ponga a todos esa orden.Nunca he visto a nadie que guste tanto al abuelo.Se sentaban,bebian, y se contaban historias de lo más vulgares. Ned casi se muere,pero la verda es que jamás he visto al abuelo tan complacido.
Bella se levantó de la cama.
-Me gustaría que fueras al grano ¿Qué hace aqui ese norteamericano? ¿Ha venido a por el vanadio?
Gena comenzaba a cerrar los ojos.
-Bella, ¿puedo dormir aqui contigo? Mi dormitorio está tan lejos... Llama a alguien que me desvista y traiga mi camison.
-Ve.- Dijo Bella pacientemente.- Yo te ayudaré a quitarte esa ropa y puedes ponerte un camison mio.
A Gena se le dilataron los ojos.
-¿Ponerme el camison de otra persona?
-No seas tan remilgada. Yo he dormido en sabanas que ha utilizado otra gente.
-¡No !,.dijo Gena ahogadamente,sorprendida hasta el punto de enmudecer.
Bella hizo levantar a su hermana y comenzó a quitarle la ropa.
-¿Estas segura de saber hacer esto?.- preguntó Gena.
-Ayudaría más si no fueras un peso inerte. Levanta los brazos. Ahora dime ¿para que ha contratado el abuelo a este norteamericano?
-Creo que para algo sobre las presas. ¡Es tan atractivo!..
-Gena.-dijo Bella suavemente.- ¿como se llama ese hombre?
- Teniente Edward Cullen. Es tan agradable,tan... ¿Bella donde vas? No me puedes dejar en ropa interior..
-Gena,fijate en el ropero,saca un camison y pontelo. Es muy fácil. ¿Dónde se aloja el teniente Cullen?
-En el dormitorio oficial,el abuelo lo considera muchisimo, ya lo ves...Bella ¿donde vas? debe de estar acostado.
Bella conocia bien el palacio así que pudo abrirse por los corredores sinuosos y las habitaciones sin guardias.
Abrió la puerta del dormitorio oficial.Era la habitación indicada para los invitados de honor de Laconia.La antigua cama imperial era enorme,completamente tallada y tenia cuatro postes para sostener el dosel de brocado italiano, rojo brillante.Las paredes estaban revestidas de seda del mismo tono.
Edward no vestia nada mas que una toalla a la cintura y tenía el cabello mojado.
-¿Qué haces aqui? .- preguntó ella, apoyandose contra la puerta cerrada.
-¡Su alteza real en persona! Esto si que es una bienvenida. Acababa de preguntarme si al tirar de unas de esas cuerdas en la pared apareceria una de esas hermosas camareras con falda corta y medias negras para calentar mi cama.En su lugar,consigo a la propia princesa. Vamos, cariño, quitate la ropa y metete en la cama. Estoy listo.
-Teniente Cullen.-dijo ella con los dientes apretados.- ¿Qué estas haciendo en Laconia?
Edward continuó secandose el pelo.
-No estoy aqui por que lo desee. Mi presidente y tu rey, han solicitado mis servicios.Debo protegerte y hacer lo que pueda con...bueno, con tus campesinos.
-Pero mi abuelo no sabe nada.
-Sabe lo suficiente como para presumir que puede haber problemas.-Contestó Edward rápidamente.
-No puedes quedarte.No es posible. Yo haré que seas trasladado a tu pais mañana mismo. Buenas noches, teniente.
Edward la asió cuando se iba y la hizo regresar a la habitación. La toalla se le deslizó y la tomó con una mano mientras que con la otra se apoyaba en la pared detras de la cabeza de Bella.
-Ya te lo he dicho; esto no depende de mi. Mi mision de guerra es reguardar tu vida.De modo que me quedo.
Ella se agachó, liberandose de su brazo y caminó hacia el otro extremo de la habitacion.
-¿Cuanto tiempo debes quedarte?
-Hasta que sepa que estas segura o hasta que tu abuelo decida que me marche.
-Tendra que haber reglas. No puedes tratarme con la insolencia que es tu modo habitual. Deberas utilizar un tratamiento formal- se volvió hacia él y lo vió entrecerrar lo ojos.- La época de América no es algo que pueda repetirse. Aquí no soy tu esposa.
Edward no habló durante un momento.
-Me casé contigo para ayudar a mi pais y aqui me quedo por idénticas razones. No hay otro motivo. En lo que a mi respecta, nuestro matrimonio terminó.
-¿Incluye eso tus celos?.- preguntó ella,levantando una ceja.- El conde Michael y yo estamos planeando nuestra boda. Su familia es muy antigua y el matrimonio es ventajoso para la mia. No puedo aceptar que lo arrojes a la piscina.
-No tienes porque preocuparte por mi.-dijo él, con clara expresion de enojo en sus ojos verdes.- Puedo estar celoso de mi esposa, pero de Su Alteza Real, no me provoca tales sentimientos.- La miró de arriba abajo con su austero camison y su bata de brocado grueso que parecia tan impenetrable como una armadura.
Ella se apartó de nuevo porque la vista de él , cubierto apenas por una toalla le hacia recordar las noches placenteras que habian comportado.
-¿Como debes ser presentado?
-Supuestamente he sido enviado aqui, por mi gobierno para compar el vanadio, pero tambien para discutir las bases militares. El rey quiere que me muestres en la ciudad y en todo el pais, porque Estados Unidos está considerando la posibilidad de comprarlo.
-¿Comprar que?.-Giró con violencia.-¿Estados Unidos va a comprar mi pais?
-Esa es la historia que oí. En realidad por lo que he visto, no tendria sentido. Tú funcion es..si me permites usar ese término es seducirme para que me guste tu patria.
-Yo...yo no creo que eso sea posible. Por supuesto que mi abuelo no sabe nada de lo que en verdad ha ocurrido entre nosotros, pero tampoco puede permitirme algo así.
-Sabe lo suficiente como para estimar que tu vida puede corren algún peligro.Escucha ¡Estas segura de que es correcto que estes aqui conmigo? Alguien puede haberte visto entrar.
Bella parpadeó un par de veces. Sabia que nadie la habia visto entrar, pero la vision de Edward y de su cama le estaba haciendole olvidar, su renovada promesa de felicidad con Michael.
-Debo irme.- Avanzó hacia la puerta.
-No por alli.-dijo él, tomandola del brazo.Fué hasta su maleta desordenada y abierta en el suelo y sacó unos papeles.-Tu abuelo me dió algunos mapas de pasajes subterraneos en este lugar.
-¿Qué?
-Dijo que cada monarca heredaba estos mapas en la lectura del testamento,pero que pensaba que este era un momento de medidas extremas de seguridad. Estamos, aqui.-dijo mirando uno de los mapas.-Este es el llamado dormitorio oficial. ¿no es asi? Sabia que tenia algun motivo para ponerme aqui.Parecia pensar que era especial.-Comenzó a recorrer con los dedos el panel de de roble.-Aquí está.- Presionó un boton pero de nada sirvió.- Imagino que la puerta necesitará aceite.- Habia un abrecartas sobre el escritorio y con él hizo palanca hasta que consiguió introducir los dedos y abrir la puerta. La habitación se llenó de olor a humedad y se oyeron movimientos de alas.
-Si crees que voy a bajar ahí, estas equivocado.-dijo Bella.
Edward sacó una linterna de su bolso de lona.
-Si dejas mi habitación vestida de ese modo todo el mundo murmurará.Tu conde no se casará contigo, y tu reputación estará arruinada ...problabemente me cuelguen por ser un plebeyo y atreverme a mi mirar a tu real camisón.
Era espantoso.Parecia que hacia siglos que nadie pasaba por ese pasaje.Las paredes de piedra estaban llenas de telarañas y murcielagos. Esta muy oscuro y Bella se resbalaba constantemente al bajar.
Caminaron un largo rato.
-De acuerdo con el mapa,estamos en el extremo norte del Jardin del Reu. ¿sabes donde se encuentra eso y como volver a tu habitación ?
-Por supuesto.-salió al aire frio de la noche.
-Espera un minuto, princesa. No me has dicho donde estarás por la mañana. No tengo intención de perderte de vista.
Bella no tenia intención de decirle que saldria a cabalgar al amanecer con el conde Michael.
-Mi agenda fija mi pirmer compromiso para las nueve.-dijo.- Iré a cabalgar.
-Quedate en tu habitacion, hasta que yo vaya a buscarte.
-Pero se supone que no te conozco.Primero debemos arreglar una presentacion formal.
- Puedes decir que tu abuelo te telefoneó,si es que este montón de piedras tiene telefono.
-Somos más modernos de lo que crees.- contestó ella con mentón levantado.-Buenas noches,teniente Cullen-. Se alejó.
-Espera.-dijo él,poniendole la mano en el hombro.
La comtempló bajo la luz de la luna,durante un momento.-Sigue,vete de aqui.
Se alejó de él apresuradamente por los pasillos que conocia tan bien; luego atravesó la puerta de la servidumbre y siguió escaleras arriba hasta el ala nueva donde se hallaban sus habitaciones.
-Amaré a Michael.-susurró para si misma,se olvidaria de aquel americano rudo e insolente que habia sido su marido.
-¡Su Alteza!
Bella despertó lentamente a la llamda de su ayuda de camara.
-El conde Michael espera.-la mujer sonrió sugestivamente.- Parece que esta muy impaciente por verla.
Bella bajó somnolienta de la cama y se dirigió al cuarto de baño. Muy lentamente, comenzó a recordar los momentos de la noche anterior.Esa mañana tenia la mañan de olvidar a su marido norteamericano. Estarría varias horas sola con Michael en la tenue luz del amanecer en el bosque.
Sus doncellas la impacientaban,pero no podia vertirse sola y hacer que preguntaran donde habria aprendido hacerlo.
Vestida con su traje de montar, se apresuró a salir de la habitación.Miró al guardia,pero éste tenia la vista fija hacia delante.Debia recordar su cara,porque si se corrieran rumores de que ella no habia estado en su habitacion durante algunas horas de la noche,sólo él podria haberlos difundido.
-Buenos dias ,Su Alteza-saludó Michael en la puerta que llevaba a las caballerizas.Despues de trasparsarla,se inclinó hacia delante y le plantó un beso justo debajo de la oreja.-¿O deberia decir querida? Estas deslumbrante. - Bella se sonrojó.
-Puedes llamarme como quieras en privado.-dijo timidamente.
-Entonces,lo que más me gustaria seria llamarte esposa.-dijo él seductor.-¿Nos vamos? En una hora estaremos internos en el bosque.Los dos solos. No tenemos que regresar hasta dentro de varias horas.
Bella seguia ruborizandose.
.Bueno,conde,eso de estar solos no es exactamente así.-Edward salió de las sombras de la puerta del establo.
-¡Tú!.-dijo ahogadamente, Bella.
-¿Conoces a este hombre?.-preguntó Michael,mirandolos a los dos alternativamente.
Ella miró a Edward de soslayo.
-Tuve la desgracia de conocerlo en América.Tuvimos un trato comercial.
Edward sonrió.
-Estoy a cargo de la compradel vanadio de Laconia.
Michael se adelantó y tomó a Bella del brazo.
-Su Alteza Real lo verá cuando regrese de su paseo a caballo.
-No.-dijo Edward, interponiendose entre ellos y los caballos.-No será asi ¿sabe? ha habido un pequeño problema en America y nosotros..
-¿Problema?.-preguntó Michael seriamente ¿Qué quiere decir?
-Nada importante,sólo que cierta gente que parece crear molestias a la princesa,de modo que para proteger sus propios intereses ,Los Estados Unidos ha mandado aqui un par de soldados aqui para que no haya dificultades.Uno se queda con el rey, y yo me quedo con la princesa.
Michael siguió aferrando el brazo de Bella.
-Me parece que es muy amable por parte de su gobierno,pero puedo asegurarle que cuando la princesa está conmigo, no hay necesidad de su proteccion.
-Lo siento,conde.-dijo Edward.-Voy con ella o se queda aqui.
Michael,impacientemente,chasqueó la fusta contra sus botas altas y bien lustradas.
-No toleraré...
-¿Qué sucede conde?-dijo jovialmente Edward.-¿Miedo a que interfiera en su diversion con la dama? Me mantendré a distacia y los dos pueden entretenerse todo lo que quieran.-Guió un ojo al conde Michael, cuyo rostro estaba empezando a adquirir un tono purpura de ira. Sonrió
-Por supuesto que usted tiene que comprender que si yo estoy aqui,y no voy con la princesa,entonces no hay trato con los Estados Unidos.No compraremos el vanadio a un pais que es hostil con nosotros y, si no no hacemos puedo asegurarle que no dejaremos que nadie lo haga.
Bella clavó los ojos en el cielo.
-Nada de lo que dices es en serio.- dijo a Michael.
-Te arriegas a la pobreza,me sorprendes ¿tan poco significa para ti tu pais?
Bella apretó los dientes y se preguntába que seria lo que mas preocupaba a Michael si ella o la pobreza.
-Lo mantendremos alejado y será casi como si estuviesemos solos.-dijo Micahel,como excusándole , y le besó la mano enguantada.
Ella se apartó. pero se esforzo por sonreirle.El teniente Cullen no arruinaria su paseo.Quizá le daria algo que ver.
-Tomaremos el sender norte hasta el Pico de Rowan.
-¡Bella!.-eclamó Michael.-¿Estas segura? Hace bastante que no montas a caballo.
Ella se inclinó hacia él.
-Quizas podamos perder a nuestra escolta y quedarnos solos.-dijo ella,entornando los ojos.
-Te seguiré hasta el fin del mundo,querida.-dijo él con entusiasmo.
Cabalgaron veloces dejando a Edward detrás de ellos.el aire era frio y seco y mientras subia por un sendero rocoso, sintió el aire cada vez más puro.A su alrededor habia pinos altisimos que ocualtaban los rayos del sol del alba. En una curva del sendero perdió al teniente Cullen,se desplazó hacia la derecha para indicar a Michael,que camino tomaría. Algunos metros mas allá habia un arroyo y pensó que deberian de detenerse allí y descansar...o lo que fuera.
Michael llegó con el rostro humedecido por el sudor y con expresion cansada.
-Bella debo protestar.Una dama jamas debe cabalgar por un sendero tan peligroso.Es demasiado para alguien de una naturaleza tan delicada como la tuya.
-¿Te vas a quedar regañandome o bajaras para besarme?
El rostro del él registró un fuerte efecto momentaneo,pero de inmediato desmontó y la tomó en sus brazos.
-Has cambiado.-murmuró antes de besarla.-Fijemos la fecha querida.-susurró estrchandola contra si.-No sé cuanto más podré esperarte.Creo que tus subditos fruncierian el ceño si nuestro primer hijo naciera una fecha muy proxima a la boda.
Bella echó lacabeza para atrás de modo que él pudiera besarle el cuello-La hacia sentirse tan bien...
-¡Caramba,caramba! ¡MIran lo que tenemos aqui!.-exclamó Edward,irrumpiendo en el claro donde se hallaba la pareja.
Bella lo miró enfurecida.
-¿Esta bien princesa?.-preguntó
-Para usted,soy Su Alteza Real. Querido lo siento,tan pronto venda el vanadio y tengamos algunos recursos en nuestro tesoro nacional,lo enviaré de regreso.
-No creo que pueda tolerarlo hasta entonces.Es un hombre maleducado,grosero y entrometido.Es más estupido que la mayoria de los campesinos.
-No todos son estupidos en America conocí a algunos muy inteligentes.
-¡Eh! he traido algo de whisky ¿quieren compartilo?
-¿el whisky?.-pregunto Michael despectivamente.Bella debemos regresar,debo enviar un telegrama. Lo madaré al presidente Rooselvelt y protestaré por la incomoda e intolerable posicion en que nos ha puesto.
Michael cogió su caballo y se marchó de allí dejandolos solos.
-Tua actuacion de palurdo intolerable es bastante mala,pero tus celos son directamente increibles.
Él perdió inmediatamente su sonrisa.
-¡Al diablo con los celos! ¿Como sabes que nos es tu condesito el que quiere verte muerta? Quizas él organizó tu secuestro en Cayo West.Puede ser él quien te quiera fuera del camino para poder casarse libremente con la cerebro de pluma de tu hermana.
-Deja a mi hermana fuera de esto.-hizo una pausa y entrecerró los ojos.-¿Que haciais los dos en el pabellon de caza de mi abuelo? Cuando ella regresó anoche no hizo otra cosa que hablar de ti.
-¿Si?.-Edward sonrió.-Es deliciosa.
-¿Como te atreves?.-dijo ella levantando los puños.
-Es mejor que no te pongas demasiado familiar,princesa.
Edward no hizo ningun ruido al saltar.Fué cosa de segundo el pasar volando por el aire desde su caballo al de Bella.Ella oyó unn sonido derrás de si y vió a ese enorme hombre volando hacia ella.Apenas gritó.
El disparo erró por centimetros.Cuando la bala silbó sobre sus cabezas se deslizo por el costado del caballo mientras Edward la sujetaba.
Él torció el cuerpo para caer primero sobre el suelo rocoso con Bella encima y luego se movió para rodar por el sendero y terminar en una pequeña hondonada ocultos por arbustos y malezas altas.Cubrió el cuerpo de la joven con el suyo protegiendola por completo,mientras levantaba la cabeza para ver la inclinada ladera de la montaña frente a ellos.
-¿Ha sido un disparo?.-preguntó Bella en un susurro.
-Y de un arma importante.
-Quizá se trate de un cazador.
Él bajó la vista.
¿Y pensó que nuestros caballos eran alces?.-miró a la montaña.-Te disparaban a ti, princesa.
-¡OH! me has salvado la vida.
-De nuevo.-volvió a mirarla.-Pero creo que esta vez me ha gustado más.
Parecia que iba a besarla pero se apartó.
-Ven, tengo que llevarte a casa, no podemos seguir por este sendero; nos expondriamos demasiado.
-Hay un refugio de caza en la montaña.-dijo ella.-Hay mozos que pueden llevar el mensaje sobre lo que ha sucedido y que venga la Guardia Real.
Cuanod llegaron al refugiode caza era mediodia. Edward ocultó a Bella en medio de unos arbustos y luego comenzo a golpear la puerta.Una anciana de mirada asutada la abrió.
-Señor usted, no puede...
Edward entró llevando a Bella del brazo
-Su alteza real.-dijo la mujer hciendo una breve reverencia.
-Esta bien ,.-dijo Bella.-Este es el teniente Cullen, un norteamericano. ¿podemos almolzar algo?
-Nadie nos ha avisado de su llegada. No estamos preparados.-Laa mujer parecia que estaba a punto de llorar,mientras permanecia de pie jugando nerviosamente con su delantal.
Edward se apartó de la ventana desde donde habia estado mirando hacia afuera.
-¿Que almolzaran ustedes?
la mujer lo miró de arriba abajo como para determinar cual era su condicion.
-Un humilde pastel de cordero con patatas. No es adecuado para una princesa.
-A mi me parece grandioso.-opinó Edward.-¿Que dices tu cariño?
El rostro de la mujer expresó su estupor.
-Es norteamericano.-volvió a decir enfáticamente Bella.-El pastel me parece excelente. ¿podemos comer?
-Por supuesto Milady.- la mujer desapareció en otra habitacion.
-¿Deja de llamarme cariño!.- lo reprendió Bella,tan pronto como estuvieron solos.
-¿Sabes? Creo que empeizo a conocerte-¿Que te parece un whisky doble?
-Por favor.-dijoj ella,agradecida y él sonrió.
Ella queria dejar apartados los pensamientos de que alguien de Laconia la queria muerta,su propia familia quizás.
-Seintate.-ordenó Edward y llenaba tres cuartos de whisky en dos vasos.
Ella bebió un ercio.Los ojos se le llenaron de lagrimas,pero necesitaba el calor de la bebida.
-Estoy enterado del de la isla y ahora este. ¿Ha habido algo mas que necesite conocer?
-Alguien mató a uno de mis perros, intuí que era una advertencia.
-¿A quien le hablaste de esto?
-A nadie, mi abuelo esta muy enfermo y no queria preocuparlo.
-Me parece que tu abuelo está enfermo en tu imaginacion.Permaneceré todo el tiempo a tu lado. No te perderé de vista ni un segundo.No iras a ninguna parte sin mi.
-Pero no puedo hacer eso.Tengo muchas responsabilidades.Siempre estoy a la vista del publico.Es el precio que pago por el privilegio de ser princesa.
-Hasta ahora, no le veo mcuho privilegio.
-Ademas tengo un deber compartido.-agregó ella ,terminandose el contenido del vaso.-Michael tiene razón; una boda real ayudaria al pais.
-El almuerzo esta servido Su Alteza Real.-anunció la mujer mayor en el marco de la puerta.
Edward bebió todo lo que quedaba de whisky.
-Grandioso.Enviame una invitacion. Haré todo lo que pueda para ayudar,tan pronto esté absolutamente convencido de que él no tiene nada que ver con el ardid. Vamos a comer,mi vida.
domingo, 10 de octubre de 2010
ENTRE EL DEBER Y EL AMOR
-¡No,no,no !- estalló Lady Reneé-. El es tu séptimo y el vigésimo octavo en el orden de sucesión.
Bella se mordió la lengua, con la esperanza de que el dolor le recordara guardar silencio.No habia dormido en toda la noche en la carretera y sus sesiones de entrenimiento habian empezado a las seis de la mañana. Ya eran las cuatro de la tarde y estaba exhausta. Toda la mañana lla habian obligado a ejercitar el modo de caminar. Al principio habia fingido ser una norteamericana torpe y desgarbada que intentaba andar como una princesa, pero habia llegado un momento que el cansancio la habia vencido y, para abreviar la situación, habia empezado a moverse como cuando la habian coronado princesa.
Sin embargo a Lady Reneé no la habia dejado satisfecha.Habia declarado que estaba lejos de la exactitud; que el andar de la princesa Isabella era muchisimo mas real y distinguido que lo que ninguna persona podia llegar a imitar jamás, indipendientemente del esfuerzo que hiciera.
Por primerca vez en su vida Bella se enfrentaba al perjuicio y decidió que, desde ese momento no fingiría más, que solo seria ella misma, porque sabia que para Lady Reneé, jamás estaría a la altura de su princesa; siempre seria un fracaso. La dama de compañia le habia mostrado fotografias de gente que noveia desde niña, identificandolos a todos y luego mezclandolas,habia pretendido que recordara uno por uno a todos. La habia instruido interminablemente sobre los demas temas trivialese incluso le habia explicado como debia abordar el hecho de que supuestamente no entendia el Laconiano.
Al mediodia,el camarero mayor del reino habia entrado en la habitación.
-¿Como va?- habia preguntado en Laconiano.
-Está bien pero no tiene la personalidad de la princesa Bella.Le doy una taza de té y me dice gracias.Creo que si le sirviera en un jarro de lata,diria gracias igual. Nadie creerá que esta mujer es la princesa Bella.Es demasiado agradable.
Bella se habia sentido desconcertada con esa información. ¿Habia sido siempre una persona molesta para todos?.
Habia mantenido una actitud paciente,pero al llegar la hora del té se hallaba francamente cansada y habia aprovechado la ocasión para hacerlo saber.
-¿De qué es esta vajilla?.- habia preguntado .-¿Y estas flores de ella?
-Date prisa y termina.- habia sido la respuesta de Lady Reneé.- Así podemos continuar nuestras lecciones.
Estaba en la casa de campo del camarero mayor, un lugar espacioso y de tal grandiosidad que Bella se habia prometido hechar un vistazo a las finanzas del ministro,cuando todo ser resolviera.
-Quiero rosas en la vajilla de la hora del té.¿No dijo usted que la princesa Bella las exigia siempre? Entonces.si he de ser ella,quiero mis rosas.Y tambien panecillos frescos.Estos parecen deschechos de comida de la servidumbre ¿me entiende? Quiero rosas, panecillos frescos y luego dormiré la siesta. Estoy agotada y deseo descansar.
-Sú, su alteza real.- dijo La dy Reneé,retirandose de la habitación.
Bella sonrió. Hacia bastante tiempo que no conseguia lo que quería con un estallido de mal caracter.
Despues de varias horas sin descanso, la vieron lo suficientemente preparada para vestirla como la princesa Bella y llevarla al palacio medio.
La metieron en una limosina con un vestido y tocado negro; para que nadie la reconociera,
A medida que se iba acercando al palacio,Bella se le empañaron los ojos de lágrimas...Aquel era su hogar.
-Debe usted recordar en todo momento que es una princesa coronada y ejercer el control más rigido. No debe relajarse ni un segundo; ni siquiera cuando piense que está sola.Es preciso que recuerde que una princesa jamá está sola. Es constatemente vigilada y protegida.-Se volvió para mirarla.-No debe permitirse esa despreciable costumbre norteamericana de encontrar diversion en todo.
Bella abrió la boca para decir algo, pero luego se calló. Su vida podria beneficiarse de un poco de humor.Sonrió ante la imagen de organizar Bailes de Moda en el Gran Salon.
Ella y Michael lo harian,se corrigió. Se preguntóp si a Michael le gustaria asar hamburguesas a la parrilla a orillas del rio.
-¡No me esta escuchando!.- espetó el camarero mayor.
De nuevo Bella se tragó lo que quería decir.
El hombre hablaba machaconamente sobre su comportamiento,sus deberes y responsabilidades. A juicio de Bella, eran las instrucciones para convertirse en una maquina, en un automata que no hacia más que firmar papeles y visitar fábricas.
-¿Estas princesas no tienen ninguna diversion?.-preguntó en voz alta,disfrutando del respingo que él dió ante tan mala gramática.-¿Cuando se reunen y se divierten usted me entiende no?
-El conde Michael no...-casi se sofocó.- no se divierte como lo llama usted.Él es la eleccion perfecta como marido para Su Altezaa Real. Cuando usted este con él, no estará sola (ustedes jamas deben estar solos), de modo que su conducta debe ser irreprochable.
Cuando llegaron al palacio, tal como le habia dicho Lady Reneé, la paseó por el mayor numero de habitacones posibles,antes de llevarla a sus aposentos. La historia que habian difundido entre palacio era que ,despues de su gira por america,habia sido atacada por una gripe particularmente seria y habia sido llevada a una clinica privada de Austria pra su recuperación. Durante todo el trayecto hasta su habitacion, el camarero mayor la sermoneaba sobre todas las cosas que no debia de hacer.
Reconoíó rapidamente la puerta de su alcoba. Enderezó los hombros y entró en ella cuando los dos guardias,le abreiron las puertas.
Sus cuatro damas de compañia y dos ayudantes de camara se arrodillaron ante ella en profunda cortesia.Todas eran mujeres mayores ,elegidas por su madre, y el primer impulso de Bella fué pedirles que se levantaran.
-Bien venida, Alteza Real.-dijeron todos a coro.
Ella hizo un gesto con la cabeza,pro no respondió. Se dió cuenta de que en verdad, no sabia nada de estas mujeres, porque la habian educado para no intimar con sus sirvientes.
-Dejenme.-ordenó.-Quiero estar sola
Las mujeres se miraron interrogativamente.
Lady Reneé se adelantó.
-Tal vez su Alteza Real,desea que le prepare un baño.
Bella dirigió a la mujer una mirada que la hizo bajar los ojos.
-¿Debo repetir lo que he dicho?
Las mujeres se retiraron y Bella respiró aliviada. Se levantó el velo pesado y miró a su alrededor.Aquella era su habitación,su pequeña carcel de oro.
Se acercó a los imnumerables roperos y abrió una de las macizas puertas de roble.Allí estaban todas sus pertenencias. En los cajones; sus joyas,con siglos de historia...
-¡Con que examinado las pertenencias de la princesa!
Bella no estaba dispuesta a permitir que esa mujer pensara que podia governarla.
-¡Como se atreve a entrar en mi habitacion sin mi permiso!.- dijo mostrando su ira.
Lady Reneé pareció sorprendida por un momento,pero luego se recobró.
-Puede dejar de actuar ante mi. Yo la conozco, ¿recuerda? Tenemos que hablar esta noche.El conde Michael ,esta aqui.
-No discutiré nada con usted.-Bella comenzó a andar hacia la puerta que llevaba al corredor.
-Espere un minuto.-dijo Lady Reneé, asintiendola con el brazo.
En realidad,Bella estaba horrorizada ante el contacto con la mujer.No era la norteamericana fingiendo ser princesa. Era la princesa.
Lady Reneé retrocedió.
-Tenemos que hablar.-dijo,pero no habia energia en su voz.
-Llame a mis damas.-ordenó Bella alejandose.-Debo vestirme para la cena.
Se vistió con un traje blanco bordado con miles de perlas.Tenia el cuello alto,mangas largas y era recatado y formal,digno y asexuado. Lady Reneé,le habia dado los pendientes de diamantes,sin mostrarle donde se hallaban la s joyas más importantes,problabemente por temor a que las robara.Habia seleccionado tres pares de aderezos insignificantes y se los habia prsentado a Bella.
-¿Esto es todo?.-se habia quejado la joven,de modo que Lady Reneé pudiera escucharla.
-Somos un pais pobre.-respondió con altivez la mujer,mostrando en la expresion de sus ojos que estaba enojada.
Cuando salió hacia la sala todos estaban esperandola; sus damas de compañia,su primo Freddy,La tria abuela Sophie...
-¡Estas muy guapa Bella! .Norteamerica, te ha sentado fenomal.-La anciana que estaba sorda, lo compensaba chillando a todo el mundo
-He estado bastante bien.. supongo,despues de casi haberme muerto.-diciendo Bella gritando,haciendo que todos se volvieran a mirarla.La princesa Bella,jamás gritaba.
-Me alegro.-volvió a vociferar Sophie y giró hacia el otro lado para gritar a un criado que quería mas brandy.
-Yo tambien me alegro de que esté bien.-dijo una voz muy suave, y Bella se encontró cara a cara con el conde Michael.
El teniente Cullen , siempre se habia burlado de él, insinuando que era afeminado.Sin embargo Bella,vió virilidad en sus ojos.No era altlético y alto como el teniente,pero los habia peores.Era bastante atractivo,un poco más bajito que Edward y tenia un porte militar.Su abuelo deia que lo habian obligado a caminar con una espaldera de acero desde los cuatro a los deiciseis años.
-Bienvenida a casa.-dijo el conde,tomandole la mano y besandosela.-¿Le gustaria beber algo antes de cenar?¿Un licor de cerezas,tal vez?
-Si, por favor.-respondió ella.Lo observó mientras se alejaba.¿Como seria como marido? Cuando se cerraran las puertas del dormitorio ¿se convertiria en un tigre? Le sonrió cuando regresó del aparador con el licor.Se quedó de pie a su lado y Bella se dió cuenta de que en verdad, nunca habian hablado.
-¿Donde estan Jess y Gena? -preguntó Bella a Michael, refiriendose a su hermana y a la de Fredy, a sabiendas que Jessica estaba bajo custodia del gobierno norteamericano.
-Ambas estan con su majestad en el pabellon de caza..- respondió él.
La cena fué mortalemente aburrida. Los hombres no hablaban de otra cosa más que de su sangrientas cacerias de la última semana,dado que esa era su unica ocupacion e ignoraban cualquier otro tema.
Miró a Michael y Bella se sorprendió preguntandose si le importaria a él si ella comenzara a flirtear. Con el corazón latiendo aceleradamente y antes de perder el coraje,estiró el brazo y tocó la no de Michael.
-¿Te reuniras conmigo en el Jardin del Rey despues de cenar?
ÉL asintió,pero ella percibió un gesto de preocupación en su rostro antes de que apartara la mano.Acababa de hacer algo que ninguna princesa coronada haría.
Se volvió a responder una pregunta que tía Sophie le gritaba.
Despues de cenar,debia de ingeniarselas para escapar de Lady Reneé,cuyo rostro mostraba que el fin del mundo estaba por llegar. Bella se escabulló como pudo y se encontró en el Jardin del Rey en unos instantes.
Michael estaba esperandola con el ceño,levemente fruncido.
Era diesciseis años mayor que ella y Bella siempre le habia tenid cierto temor.Despues de todo ahora ella se daba cuenta de que iban a ser un matrimonio poco común y corriente. Habia sido arreglado por motivos politicos y diplomaticos; era un matrimonio por razones de estado.
-Su Alteza Real, quiere hablar conmigo.-dijo Michael cortesmente,pero con desaprovación en la voz.
Bella deseó que se le ocurriera algo mordaz o inteligente para decirle.
-Estas enfadado conmigo.-dijo, en cambio con una voz de nena y se maldijo por eso.
Le pareció percibir en él el esbozo de una sonrisa.En verdad,era muy apuesto, apesar de lo que dijera el teniente Cullen,a la luz de la luna lo volvia más atractivo.
-Pienso, solo en vuestra reputación.No es conveniente que nos vean solos.
Bella se apartó.En la noche de bodas cuando él se diera cuenta que no era virgen...
-Para ser una pareja comprometida,hemos pasado muy poco tiempo juntos en nuestra vida,pensé que deberiamos hablar y conocernos un poco mejor.
Él la miró por un momento antes de responder.
Él estaba de pie absolutamente rigido,con los hombros hechados para atras,cada pelo,cada medalla en su lugar,ninguna pelusa por ninguna parte. Bella recordó a Edward llegando del trabajo a casa,quitandose con rapidez el uniforme sudado no bien cruzaba la puerta del baño y le gritaba "Sirveme una cerveza,cariño"
-¿Bebes cerveza?.-preguntó Bella abruptamente.
Michael pareció sorprendido un segundo y luego trató de controlar una sonrisa.
-Sí,bebo cerveza.
-No lo sabia. Sé muy poco sobre ti y a veces me pregunto si seremos...compatibles. Quiero decir,vamos a vivir juntos y el matrimonio es, quiero decir, que he oido que es algo intimo...-Su voz se apagó de nuevo,sintiendose más tonta e infantil porque Michael seguia,rigido y tenso a su lado.
-Entiendo.-dijo él.
A ella no le gustó el tono presumido o quizá no le gustaba el modo en que la hacia sentirse.
-Lamento haberle hecho venir por un asunto tan trivial.-dijo luego en tono formal y se alejo de él.
-Bella.-llamó él con una voz que la hizo detenerse. Se plantó frente a ella.-Esos interrogantes son bastantes válidos.Antes de formular mi propuesta matrimonial al rey,pensé mucho en el tema.El matrimonio en verdad, es una empresa muy seria,pero tengo todos los motivos parar creer que seremos compatibles.Hemos sido educados de la misma forma, yo para ser rey y usted para ser reina.Conocemos a la misma gente,el protocolo de la monarquia. Creo que formaremos un matrimonio admirable.
Bella sintió que se le caian los hombros.
-Entiendo. Sí,creo que formaremos una pareja real admirable.-Se miró las manos.
-¿Hay algo más?
Estaba muy cerca de ella,pero no hizo ningun ademán de tocarla.
No habia otro modo de decirlo.
-¿Y que me dices de nosotros? ¿De mi como mujer? ¿Sientes algo por mi,aparte de que sea la reina?
La expresión de Michael no se modificó pero extendió los brazos y le puso una mano en la nuca y la atrajo hacia sí, besandola,con lo que solo podia definirse como un profundo deseo reprimido. Cuando se partó.Bella todavia tenia los ojos cerrados y los labios entreabiertos.
-Espero con ansiedad nuestra noche de bodas.-dijo él en un susurro y ella sintió el aliento sobre su cara.
La princesa abrió los ojos y se irguió.
-Me habia preguntado si seria asi.-se las arregló para decir finalmente.
Michael,sonrió ante esa expresion con gran calidez.
-Eres una mujer hermosa,joven y muy deseable.¿Como pudiste haber dudado que ansío hacerte el amor?.-dijo él tuteandola y estableciendo así un trato muy intimo.
-Supongo...que nunca pensé eso.- Una vez mas él se habia apartado y la comtemplaba fijamente.
-¿Ha ocurrido algo? ,.inquiró él suavemente.-Esta noche en la cena me pareciste muy distinta,como si estuvieras preocupara por algo.
El hecho que lo hubiera notado la hizo sonreir.Ella habia aceptado el compromiso sin darle la mayor importancia. Pero ahora era muy diferente.Ahora sabia lo que ocurria entre marido y mujer.
-En America.-dijo ,empezando hablar muy lentamente.-vi a los jovenes enamorados caminando tomados de la mano o besandose en los parques...Es un lugar maravilloso,uno tiene la sensacion de progreso de cambio.Nada se mantiene igual.No tienen la carga de siglos de tradicion; aceptan lo que es nuevo; en verda dbuscan lo nuevo.
-Los amantes en los parques no son nada nuevo.-dijo Michael,divertido y sonriendo.- Olvidé lo joven que eres.Nunca creí que te gustaría que te cortejara.Aceptaste mi propuesta de matrimonio aparentando no desear más que un apretón de manos y un anillo.¿Estaba equivocado?
-No,pero ocurrieron cosas en América...
-¿La vision de los enamorados te hizo pensar en cómo seria tener tu propio amante?
-Algo por el estilo.-murmuró ella; luego lo miró directamente.-Michael,quiero que nuestro matrimonio funcione.Necesito que funcione,Tiene que ser más que un matrimonio por Laconia.Soy una mujer y quiero ser amada por mi misma y no sólo por mi corona.
Michael pareció más divertido aún.
-Jamás me han pedido algo más fácil. ¿debo cortejarte?-le tomó la mano y le besó la palma.-¿Debo aparecer en vuestra puerta con una ramo de flores silvestres?¿Decirte al oido palabras de amor?
-Eso estaria bien para empezar.-dijo ella,observandolo besar su mano.
-Nos encontraremos al amanecer e iremos a cabalgar.
-¿Al amanecer?Mi agenda dice ue lo haré a las nueve.
-No la cumplas.-dijo él convincente.-Vendré apor ti al amanecer,pero ahora debo acompañarte de regreso al pario del caballo blanco.Nos verá menos gente si entramos allí.
-¿Me besarias de nuevo?.-Él miró las ventanas de palacio y pareció vacilar.-Por favor ,Michael.Necesito saber que nuestro matrimonio será bueno. Necesito olvidar...
Él le selló los labios con el dedo.
-Todos tenemos cosas que queremos olvidar.Te besaré mi amor, hasta que ya, no puedas soportarlo más.- Y la besó lenta y apasionadamente.
La soltó.
-¡Ahora vete!.-ordenó sonriendo.-Te veré por la mañana.
Ella empezó a moverse,pero él la tomó de la mano.
-Si necesitas que te bese para olvidar,mañana al mediodia estarás amnesica.- La liberó y corrió hasta el interior de palacio.
Lady Reneé estaba esperandola.
-¿Que ha dicho? ¿Lo ha adivinado? El estaba muy cerca de la princesa Bella,asi que puede haberse dado cuenta de que no era ella.Deben de haber compartido bromas de enamorados.
Esa mujer comenzaba a aburrir a Bella.
-Vaya a dormir.Ya no la necesito esta noche.
-Pero yo...
- ¡Vayase!.-repitió Bella.
-Sí,Su Alteza Real.-dijo Lady Reneé y se retiró.
Bella se quedó quieta,mientras sus doncellas la acomodaban para ir a dormir. Quizá su vida no se haria trizas porque no viviera con el teniente Cullen.Tal vez consiguiera olvidarlo y hacer su propia vida.Al dia siguiente le dedicaria toda su atencion al Conde Michael que a juzgar por sus besos,eso no seria extremadamente dificil.
Sin embargo,mientras dormia,su autocontrol se desvaneció y comenzó a recordar a Edward en la bañera,Edward probando el pollo frito preparado por ella y diciendole que habria sido una gran cocinera, a Edward acariciandole los pechos, a Edward poseyendola sin descanso,besandola,lamiendola....