PLUGGED
-¿Qué ocurre aquí?.- preguntó mirándome intensamente.
-Señor.- dije carraspeando .- Este fin de semana abandonaré las instalaciones, me marcho.
Él frunció el ceño y se mojó el labio con detenimiento.
-Esta bien señorita Swan. ¿Puedo preguntar donde se marcha?
-a Vancouver.- dije solemne.
-¿A Vancouver?.- su ceja se elevó y su mirada se posó en Bree.- ¿A Vancouver, Bree?
Bree sonrió con petulancia.
-A Vancouver señor.
-¿Has informado ya a …?
-¿Quién me habla ahora, Ben? ¿El rector o mi hermano?
Abrí mucho los ojos y los miré a ambos. No estaba preparada para eso…
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Capitulo 18.
-¡No me jodas! ¿Sois hermanos?.- no pude evitarlo, mi lengüeta se soltó y no pidió permiso a mi cerebro para soltar aquello. Me gané una mirada iracunda del señor Rector y otra de alegría de parte de Bree.
-Es un secreto a voces…pero no me había planteado decírtelo. No hasta que no fuese irremediable.- se justificó Bree, acariciándose el cabello y sacándose una broza de él.
-Deberías de haberme avisado antes, Bree. Yo soy en el encargado de ti, este fin de semana…papá y mamá no están.
Pude ver los ojos de desilusión de mi pequeña compañera. Aunque Bree no deseaba pasar un fin de semana sus padres, se notaba a la legua que ellos no la tenían en cuenta para nada.
-Llevas mas de tres meses sin ir a casa. Te mereces salir de aquí de vez en cuando.-
Miré al hombre que tenia frente a mí, sus ojos oscuros miraban a su hermana con condescendencia y en sus facciones se veía claramente que sufría por ella.
-Iré si me llevo a Bella conmigo.- sentí como su mano se enrolló en mi codo y sonreí como una imbécil al rector.
El sujeto me miró de arriba abajo y siseó algo entre dientes antes de darse la vuelta y marcharse. Bree rió por lo bajo y me instó a marcharnos a nuestra habitación.
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Cuando salimos del aeropuerto de Washington D. C hacia Vancouver, todavía no había amanecido. Era viernes de madrugada.
Aquel día nos saltaríamos las clases, ya que el hermano de Bree debía asistir a una serie de reuniones y no lo podía prorrogar.
Cada vez que miraba a Bree, podía ver como su rostro se iluminaba de alegría, estaba contenta por tenerme a su lado y yo estaba encantada, porque gracias a ella me había escapado de ver a Edward aquel fin de semana... ¿cómo podía existir un ser tan enfermo? Después de todo lo que pasó en Paris , aún tenía el santo rostro de pararse delante mío…¡Oh Dios, me daban ganas de arrastrarlo boca abajo y rasparle aquellos cojones hasta que se le saliesen de las bolsas!
-¿Qué susurras?.- La voz de el rector me devolvió a mi lugar y sonreí, sintiendo como la sangre me inundaba el rostro.
-Cosas mías.- contesté sin perder la sonrisa.
-Juraría que has maldecido.
Estábamos sentados en el avión. Yo estaba junto a Bree y su hermano estaba en la fila de al lado, pero muy cerca de mí.
-Nahhhh.- dije como una imbécil arrugando el ceño.
Cuando ví como su mano se agarraba a mi reposabrazos y su cabeza se pegaba a la mía, casi me da un infarto. Sentí sus labios cerca de mi oído y pude oírlo suspirar perfectamente.
-¿De quién has huido este fin de semana?.- susurró.
Giré mi rostro completamente sorprendida y miré a Bree, la muy capulla se había quedado como una sopa y roncaba….¿Podía haber maldecido a Edward en voz alta y no me había dado cuenta? ¡Joder…si, seguro que lo había hecho!
-Yo…no sé lo que quiere decir señor Thomas….- carraspeé.
Él volvió a su lugar y rió de manera sensual. Noté como mi corazón latía desmesuradamente y casi me pateo el culo a mí misma. ¡Gilipollas!
-Me puedes llamar Benjamin, Bella. Fuera de la universidad no soy el rector. No tienen porque haber formalismos, ya estamos lo suficientemente encorsetados. ¿No crees?
Lo miré de nuevo y dejé escapar el aire levemente de mis pulmones.
-¿Benjamin?....
Él se acomodó bien el cabello; pues le caía sobre un ojo y le hacía ver terriblemente sexy, casi solté un aullido de disconformidad cuando lo puso en su lugar y me sonrió.
-Ben estaría mejor.
No parpadeé, seguro….
-Ben.- dije sonriendo.
-Exacto.
Nos habíamos perdido el uno en la mirada del otro. Podía sentirlo. La voz nasal de una azafata nos hizo volver a ponernos derechos en nuestros asientos. Pude oír como Ben volvía a suspirar y también como susurró mas para mí que para si mismo. “ Suena jodidamente en tus labios, Bella Swan”.
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Al llegar al aeropuerto internacional de Vancouver, Bree y yo estábamos literalmente en brazos de Morfeo. Noté como alguien soplaba en mi rostro suavemente y cuando al fin logré separar mis parpados, me encontré con la mirada oscura del hermano de Bree.
-Al fin despiertas.- me dijo sin separar su rostro del mío.- Eres muy interesante cuando duermes, Bella.
Alargó su cuerpo hacia Bree y pude sentir sus fuertes brazos rozando mi pecho, intenté no respirar y bajé la mirada. Ben susurraba palabras tranquilizantes a su hermana y la llamaba cariñosamente mientras ésta se desperezaba.
-Ya estamos en en casa, Bree.- dijo finalmente Ben, mientras se erguía y nos miraba con aprobación. -¿Listas?
Ambas asentimos y nos dirigimos a la salida.
Cuando salimos de la terminal una lujosa limousina nos estaba esperando.
Atravesamos una gran extensión de terreno casi virgen y miré a hurtadillas a el hermano de Bree. Había cerrado los ojos y su cabello rebelde le tapaba de nuevo la mitad del rostro. Junto a la ventanilla lo oí suspirar y me fijé en aquella boca sensual que parecía susurrar algo. Casi podía sentir como las babas se resbalaban de mis labios. Si Bree no hubiese estado en medio de nosotros me hubiera caído redonda a sus pies. ¡El jodido hijo de puta estaba como quería!
Trastornada por aquel hombre, me froté los ojos , victima todavía del sueño que llevaba sobre mis hombros. Recosté mi cabeza en el sillón y me dispuse a dormir nuevamente. No tenía ni idea a que lugar de Vancouver nos dirigíamos.
-Bella. ¡Shhhh! Bella….- La voz de Bree me despertó.- sonreí como agilipollada, pues juraría que mi cuerpo había estado reposando en algo cómodo y duro. – Dormilona…no había manera de despertarte y Ben tuvo que traerte en brazos…- Bree rió con malicia.- Creo que tenemos que hablar….
Mierda….
Seguro que había hablado en sueños de nuevo…¡ojala y no hubiera dicho incongruencias con Ben Thomas Tunner, a la cabeza….
Observé donde me hallaba. Era una habitación ostentosa y la cama parecía hecha para una princesa.
-¿Dónde estoy?.- pregunté confundida.
-Estas en casa; más concretamente en el barrio residencial de Shaughess. En el numero 8. La Mansion Tunner.
-Guauuu ¿Y es así de genial como suena?,- dije arrastrándome a cuatro patas hasta Bree y sentándome a su lado.
-Genial no sé, pero lleno de ricos pestilentes con dinero hasta las cejas, si.- Bree giró los ojos y se levantó formándose una sonrisa picara en sus labios.- Oye Bella….¿Somos amigas, no?
La miré parpadeando un par de veces.
-Por puesto.
-¿Tienes confianza conmigo, no?
-Si…¿Qué ocurre Bree?.- fruncí el ceño y me levanté , los dedos de los pies se me encogieron de lo frio que estaba el suelo.
-Cuando dormías….llamó Edward Cullen…
Mi boca se abrió y comencé a soltar improperios a diestro y siniestro. Bree me contemplaba muda y con una expresión insondable.
-Bella, cálmate. Me has dicho que Edward Cullen es tu jefe o lo era…pero creo que ha sido algo más que eso….
-No. No ha sido nada. Eso te lo puedo jurar delante de la biblia.- enfaticé rotunda y con claro gesto de mala ostia en mi rostro
-¿Y entonces porque ha llamado como un energúmeno pidiendo saber dónde te encontrabas?
-¿Qué?.- mi voz sonó cansada y asombrada a la misma vez.
- Fue al rato de subirte Ben a la habitación. Subió todo su equipaje aquí , salvo tu bandolera que dejamos abajo. Tu móbil comenzó a sonar y fue mi hermano quien cogió el teléfono.
-¿Y?.- estaba desesperada por oír mas.
-Pues como puedes imaginar no sé que le preguntó a Ben, pero éste le dijo que te encontrabas en Vancouver con una amiga. Por lo que pude deducir preguntó quien era él y Ben le dijo que mi hermano. Tambien pude oir como mi hermano decía su nombre completo y…
-¡Joder Bree! ¿Y qué? Me vas a matar con tantas pausas….
-Pues que comenzaron a discutir y pude oír como mi hermano lo mandaba a tomar por culo de manera no muy formal.
Alcé las cejas y paseé mi mano sobre la cabeza.
-No sé porque me ha llamado. No tiene ningún derecho...no lo tiene.- Bree se acercó a mí y me abrazó con fuerza.- Te puedo asegurar que es el hombre mas ruin y déspota del mundo, Bree y que logré escapar de él antes de ser demasiado tarde…creo.
-Pero…¿Tuviste una relación con él?
-No.
-Entonces…no entiendo nada.
Me dejé caer sobre ella y sentí mi pecho arder.
-Yo tampoco.
EL cálido abrazo de Bree se fue enfriando y me alzó el rostro con un dedo, para enfrentarme con aquellos ojos negros, tan parecidos a los de su hermano.
-Ben está algo mosqueado con todo esto. – tragó en seco antes de volver a hablar.- Quiere hablar contigo ..mira mi hermano no es una persona que se involucre en la vida de los demás ,Bella ; pero nunca lo he visto dar la cara por nadie así….
-Tendré que agradecérselo, entonces. Me levanté y anduve varios pasos para observarme en un esplendoroso espejo de cuerpo entero.- ¡Dios mío soy Medusa! Que pelos!-
-Has dormido mucho Bella, debes de estar hambrienta. Ben nos llevará a cenar a un Restaurant muy famoso…creo que he de quitarme los piercings.
Me giré en redondo.
-Ni se te ocurra.- le dije terriblemente seria.
-¿Qué?.- su voz sonó algo mal entonado; como si no se creyera lo que estaba diciendo.
-Tú eres Bree Tunner, con todos tus piercings; quien no te admita como eres que mire hacia otro lado, seguro que en cuanto vean la tarjeta Plus Oro se arrastran por el suelo como babosas. No intentes ser algo que no eres Bree, porque lo autentico es lo genuino. Siempre.
Ella sonrió y corrió hacia a mí para abrazarme.
-No tengo hermanas Bella, pero si alguna vez tuviese alguna me gustaría que fueras tú.
Alcé las cejas; aquella respuesta no era válida ¡Meeeeeckkkkk! Por la edad de Benjamin los padres de ambos debían de estar en una edad bastante avanzada como para ir teniendo hijos…
-Bueno…puedes considerarme oficialmente tu hermana. Yo tampoco tengo hermanos así que….¿hermanas?
Ella se carcajeó y bailó hasta un enorme armario ropero.
-¡Hermanísimas!
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Ben nos pasó a buscar en su propio coche. Al subir al automóvil, sentí sus ojos negros observándome serio y quise evaporarme…probé a mover mi nariz como “Embrujada”; pero no hubo suerte.
-¿Has descansado bien, Bella?.- su voz me hizo saltar y miré el retrovisor. Sus ojos y cejas me observaban insondables. Bree me dio un codazo y soltó una risita.
-Si. Hem….si.- Bufff, patética…lástima de chica…un tio te pregunta si has descansado bien y le sueltas monosílabos como si hubieses recién salido de la guardería. ¡Madura Bella!
-¿Dónde nos llevaras, Ben?.- la voz de Bree, me salvó. Pudo ser la campana, pero a falta de ésta, tenía a mi pequeña Bree.
-Iremos a “Caprice”….
-¿A “Caprice”? ¡Esto es todo un acontecimiento Bella! ¡”Caprice”! Allí solo dejan entrar a personas mayores de 25 años. ¡Ben qué coño has hecho!
La mirada que le lanzó Ben a su hermana por el retrovisor era una amonestación en toda regla.
-Lo siento, Ben…sabes que esto es ¡Guauuuu!.- Miré a Bree con una ceja alzada, se me apareció la imagen de los Loony Toonnes, ella con los ojos sobresaliendo de las órbitas y con la lengua salivando como un puto perro animado.
-¿Qué mierda es “Caprice”?.- pregunté buscando la mirada de Ben.
-No me extraña que mi hermana hable como lo hace….
-¡Tu hermana venia mal hablada de casa!.- le respondí rápidamente. Él cerró los ojos un momento y se puso a reír como un trastornado. Cuando se cansó, nos miró a ambas.- ¡Que Dios me ampare esta noche!
-¿Cómo nos vas a colar en “Caprice”? Allí solamente entran las personas que son mayores de 25 años, Ben. ¿Cómo lo harás?
-Tengo mis contactos, Bree.
Por supuesto que los tenía. Aquel tio tenía que tener unos contactos con las tetas muy gordas y piernas largas. Melenas largas y bocas gordas… más de lo mismo ¡Hum!…
Hice mohín de disgusto.
-Cenaremos en una sala vip. He llamado esta tarde para que lo preparen los del catering. Todo está controlado…
-¿Se vale ligar?.- Miré a Bree como si le hubiera salido un tercer ojo. ¿Aquella muchacha era estúpida o le faltaba un tornillo?.
-Se vale pasárselo bien, Bree. – Paró en seco en la boca de un parquing y las puertas se elevaron para darnos paso.
Cuando bajamos del auto, casi me doy un traspiés con un bordillo y me dejo los dientes en el pavimento. Gracias a Dios el brazo de Bree estaba allí y por poco la mato a ella también.
Ben nos miraba y reía. Estaba fantástico así de relajado. Se ajustó la americana blanca y el suéter color tizón se pegó a su pecho de infarto. Joder...era un pecado divino y estaba allí ,delante de mí casi, casi rozándome….
-Bella estás imponente.- escuché…era él. Ben había hablado …como si hubiese hablado Dios me observé y dí gracias al cielo por aquellos jeans negros ajustados, los tacones de vértigo y el top atado a la espalda sin tirantes del mismo color que el pantalón…mi cabello ligeramente ondulado y mi rostro levemente maquillado, nada fuera de lo normal…
Parpadeé un par de veces y escuché la risita nerviosa de Bree.
-Gra..gracias.- dije, por fin…¡Imbécil, no me salían ni las palabras!
Puso sus brazos en jarras y nos acomodamos una a cada lado. Su aroma me aturdió un poco; recordándome a Edward. Deseché aquel pensamiento automáticamente y cuando Ben volvió su rostro hacia mí, lo miré a los ojos.
Conectamos; lo sé. Enarcó una ceja y antes de caminar hacia la entrada de “Caprice” me susurró suavemente, rozando mi mejilla con sus labios.
-Edward Cullen. Huías de Edward Cullen.
Continuará…
Para el próximo tengo pensado una….¡Os vais a cagar! Jajajajajajjaaj!!
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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miércoles, 22 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
Plugged
PLUGGED
Aro me miró serio, terriblemente serio y a los ojos, como si pudiese ver la terrible verdad que habitaba en mí.
-Edward se casa con Victoria Gingandet dentro de seis meses Bella. Si te hubiese seducido lo hubiese hecho por el mero hecho de ser una conquista más a su gran lista.
Trague fuerte y miré hacia la ventanilla. No hablé en mas de quince horas, hasta que llegue a mi país , tragándome las lágrimas que se atoraban en mi garganta. ¡Maldito hijo de la gran puta!
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Capitulo 17.
La Universidad George Washington, creada por el Congreso en 1821, es la institución de educación más grande de Washington con el campus principal en Foggy Bottom y el campus de Mount Vernon en el barrio de Foxhall, en la zona Noroeste de Washington. Es conocida por su Facultad de Derecho y por su prestigiosa Facultad de Relaciones Internacionales (The Elliott School of International Affairs. ¿Derecho? Si, opción numero uno y con muchísimos argumentos.
Según el abuelo, el jodido Ogro ( el otro brazo fuerte de Cullen Ltd) había estudiado empresariales… y estudiando yo esta carrera, seriamos el tándem perfecto. Ni siquiera me negué. ¿Para qué hacerlo? Estaba segura que estudiase lo que estudiase, iba a pisotear aquel mal parido cuando tuviese la mínima oportunidad….
…y esa oportunidad se alejaba en el tiempo.
Y allí estaba, admirando el campus, y aquellas banderitas que colgaban de la Torre Ivory.
Suspiré pesadamente y caminé hacia dicho edificio. Allí viviría durante cuatro años, más uno mas de máster. Cuando me hice a la idea de aquello casi me pongo a vomitar subiendo las escaleras impolutas….pero todo lo hacía por mi bien y el de la empresa que un dia compartiría con el objeto de mi odio y mi…
No quería ni pensarlo. No… ¿pero porque sentía que mi corazón estaba roto en mil pedazos! ¡El maldito hubiese asaltado mi virginidad tan solo para saciar su apetito! No sentía absolutamente nada por mí…dado que se iba a casar con aquella zorra de pelo naranja que ví en el cocktail...la hermana de James. Un momento….
Flash Back.
“-¿Qué esta tratando de decirme, señor Gigandet?.- Erguí la cabeza y lo miré con altanería. No podia creer que me estuviera tratando de asustar de aquella manera. …parecía tener miedo de algo.
-La firma Cullen Swan se desmorona, Isabella….Victoria se encargará de eso; tenlo por seguro”
Fin del Flash Back.
Me paré en seco y pensé en llamar al abuelo…aquello debía de tener algo que ver con la unión de Edward con la tipa…seguro.
Advertí que ya estaba dentro de la torre y me dispuse a presentarme en secretaría para informar de mi llegada.
Sentada en un gran escritorio, se hallaba una mujer de unos cuarenta y pocos tecleando un ordenador. Llevaba unas graciosas gafas que colgaban de su nariz hacia casi la punta de ésta. Carraspeé ligeramente y alzó los ojos. Me sonrió.
-Dígame, señorita.
Sonreí, entregué un pilón de formularios que me había hecho rellenar el abuelo.
Ella los miró, primero sin mucho entusiasmo y luego abrió muchos los ojos y se quitó los lentes para levantarse y rodear el escritorio. Me pasó la mano por los hombros y me sonrió enseñándome todos sus perfectos dientes.
-Señorita Swan. Estamos encantados de que ingrese a nuestra universidad. El rector estará encantado de saludarla personalmente.
Caminé a su lado hasta llegar a un gran corredor, la gente paseaba de un lugar a otro con calma y saludando con la cabeza a la persona que me acompañaba a la sala del rector.
La mujer soltó los dedos encima de la puerta del rector y yo me miré el rostro en una pequeña plaquita color plata y reluciente que estaba colocada en el centro de la puerta
Ésta, se abrió y la señora me guiñó un ojo y me hizo pasar.
Oí como la puerta se cerraba detrás de mí y el hombre que se hallaba sentado en la butaca de piel con ruedas se giró para enfrentarme.
¡Oh, dios mio!... mi jodido destino me estaba jugando una mala pasada; seguro. En las pelis, los rectores son señores canosos, calvos o excesivamente sudorosos…y justo ese, tenía que ser completamente al contrario…
-Señorita Swan.- su voz me hizo casi saltar. Era enérgica. Bajé la mirada y observé a través de las pestañas como el sujeto parecía contener una risita.- Supongo que sabrá que no habría entrado aquí a mitad de semestre si no hubiera sido por la imposición de su abuelo. Aro Vulturi.
Asentí sin mirarlo. Lo que dije, mi destino era arrastrarme por el piso como una enchufada de mierda.
-Por lo que tengo entendido quiere estudiar Derecho; supongo que para formar parte de la plantilla de Cullen Ltd.
Asentí de nuevo. No tenía ovarios a mirarlo. Ya se había quedado plasmada en mi retina su mirada, su rostro y aquel cabello oscuro y algo largo…
Me mordí el labio instintivamente y casi gemí. Esperaba no tener que encontrármelo muchas veces….porque era auténticamente intimidante.
-¿No habla? Porque déjeme decirle que será un pésimo abogado si no pone en práctica algo de vocabulario.
-Sí, señor.- dije en un susurro.
-Bien. Míreme señorita Swan, puede preguntar por ahí. Todavía no me he comido a nadie.
Alcé la mirada. ¡Joderrrr! Edward era un Dios, pero este tio… este tio se daba la mano con él…
-Tome.- Me ofreció unas cuartillas y las miré para leerlas.
PLAN DE ESTUDIOS
PRIMER CURSO: Grado en Derecho
Derecho Constitucional I
Derecho Constitucional II
Derecho Civil I
Derecho Romano
Historia del Derecho Teoría del Derecho
Derecho Penal I
Economía
Inglés I
SEGUNDO CURSO: Grado en Derecho
Derecho Administrativo I
Derecho Civil II
Derecho Mercantil I
Derecho Fiscal I
Derecho Procesal I
Derecho Penal II Derecho Internacional Público
Derecho Comunitario
Contabilidad
Derecho Eclesiástico del Estado
Inglés
PLAN DE ESTUDIOS
PRIMER CURSO: Grado en Derecho
Derecho Constitucional I
Derecho Constitucional II
Derecho Civil I
Derecho Romano
Historia del Derecho Teoría del Derecho
Derecho Penal I
Economía
Inglés I
SEGUNDO CURSO: Grado en Derecho
Derecho Administrativo I
Derecho Civil II
Derecho Mercantil I
Derecho Fiscal I
Derecho Procesal I
Derecho Penal II Derecho Internacional Público
Derecho Comunitario
Contabilidad
Derecho Eclesiástico del Estado
Inglés II
TERCER CURSO: Grado en Derecho
Derecho Administrativo II
Derecho Civil III
Derecho Mercantil II
Derecho Fiscal II
Derecho Procesal II
Derecho del Trabajo I Derecho Internacional Privado I
Filosofía del Derecho y social
Análisis Estados Financieros
Inglés III
Frances / Alemán I
CUARTO CURSO: Grado en Derecho
Derecho Civil IV
Derecho Mercantil III
Derecho Fiscal III
Derecho del Trabajo II Derecho Internacional Privado II
Practicum I
Trabajo Final de Grado
QUINTO CURSO: Master en Derecho
Los alumnos del Grado en Derecho acceden directamente al Máster en Derecho de la Empresa, que constituye una excelente oportunidad para que el estudiante profundice en el área de interés en que quiera desarrollar la fase inicial de su carrera profesional.
Además le permite obtener la titulación de máster universitario oficial para acceder al examen de acceso a la abogacía, necesario para el ejercicio de la profesión.
Asesoría y Gestión Tributaria
Derecho de los Negocios
International Joint Certificate in Business Law
Derecho Laboral y Recursos Humanos
Derecho Público Económico
Itinerario libre (Oposiciones)
-Creo que con todo eso tendrá suficiente.- alcé la vista para mirarlo, se hallaba apoyado en el escritorio, con sus brazos cruzados por el pecho. Un mechón de cabello le cayó sobre los ojos y ni si quiera se molestó en arrastrarlo y despejar su rostro.- ¿Alguna pregunta señorita Swan?
Aquellos ojos me escrutaron severamente. Paseé mi vista por aquella barba de varios días; nada cerrada y por supuesto por aquella boca de labios finos y algo rosados.
-Yo…necesitaría alguien que me pusiera al día sobre las clases. Voy a comenzar a mitad de semestre y dudo que pueda seguir el ritmo de las clases.
El rector se despejó aquel mechón castaño oscuro que le tapaba la mitad del rostro y caminó de nuevo hacia su silla para sentarse con solemnidad.
-Ya lo había tenido en cuenta; por supuesto.- dijo sin mirarme. Su compañera de habitación será una estupenda tutora. ¿Alguna pregunta más, señorita Swan?
-No, señor.
-Que descortés.- rió de manera casual, echando su cabello hacia atrás. Joder….estaba más bueno que el pan….¡Dios, maldita sea mi suerte!.- Llámeme señor Thomas.
Asentí y me dí la vuelta para marcharme. Cuando giré la manecilla de la puerta su voz de tenor me detuvo.
-Una curiosidad señorita Swan. ¿Por qué ha demorado tanto en ingresar en la universidad?
Ni siquiera giré el rostro para mirarle.
-Necesitaba madurar, organizar mis prioridades.- enfaticé en aquello de sobremanera.
-¿Y sus prioridades son…?
-Con todo el respeto señor. No es su problema.
Abrí la puerta y la cerré a mis espaldas. La secretaria me esperaba en la puerta, con aquella sonrisa de carnaval.
-Sígame señorita Swan, la llevaré a su habitación.
Seguí a aquella mujer de sonrisa imperturbable hasta el campus. Allí giramos hacia un edificio colindante y me presentó a un gerente que había apostado en la puerta.
-Es una nueva alumna. Isabella Swan.
El gerente me miró de arriba abajo y nos dio paso. El silencio era sepulcral y casi me da una taquicardia cuando abrió la puerta de una de las habitaciones que había a lo largo de un gran pasillo y ví aquella muchacha llena de piercings.
-¡Bree Tunner!.- El grito de la mujer hizo que la muchacha se volviera y diera un fuerte apretón al el cable de los auriculares que tenia puestos en los oídos.
-Sra Cope…
-Bree haz el favor de ceder esa cama a la señorita Swan….¡Te lo dijimos ayer! ¡Te advertimos que deberías tener la habitación en perfectas condiciones!
-Ya.. pero pensé…
-No pensaste…con todos los agujeros que tienes el en rostro no creo que hilvanes un pensamientos que no se te escape…- El rostro de aquella mujer que se apellidaba Cope, se volvió hacia mí.- Cuando una de las habitaciones de la sala norte esté preparada la enviaremos allí señorita Swan. Allí tendrá todas las comodidades y por supuesto total intimidad.
-No, no hace falta.
La mujer se volvió y cerró la puerta suavemente. Contemplé a la muchacha. Y acto seguido, la que debía ser mi cama, estaba llena de maletines, comics manga y revistas de tatuajes y piercings.
Su cabello largo y brillante de color marrón se movía con ella y me acerqué para ayudarla.
-No hace falta que lo hagas
-No me importa.- le dije. Su tono había sido mordaz
-Tus cosas están al lado de ese armario, las he tocado pensando que me las había mandado mi familia- dijo sin ni siquiera mirarme y terminando de recoger el ultimo comic de encima de la cama.
-No importa.- le dije mirándola fijamente al rostro . Era joven y bonita, pero aquellos piercings en la ceja derecha en el labio y la nariz la hacían parecer un poco desaliñada.
-Tu familia debe ser muy influyente.- susurró.- No admiten a nadie a medio semestre.
-Bueno…si, se puede decir que si
Me lanzó la primera mirada y una de sus cejas se elevó.
-Pareces mayor. ¿Qué edad tienes?.- sus ojos chispeantes sostenían mi mirada con curiosidad. Sonreí y me senté en la que sería mi cama durante un tiempo.
-Si. Tengo 21 años.
La chica sonrió con franqueza y se llevó un dedo al piercing de la ceja.
-¡Woauuu! Veintiuno….serás…bueno, una mujer de mundo y todo eso.
¿Qué le contestaba a la chiquilla? ¡Que probablemente ella tenía mas vida social que yo, mas gramática parda….?
-No te creas. Quizás tu hayas vivido la vida mas que yo…- suspiré.- Cuando dejé de estudiar no tuve mucho tiempo de ir de una lado a otro de fiestas….tuve que ponerme a trabajar, porque el abuelo no me pasaba ni un solo centavo…después me enchufó en la empresa de la familia y …
-¿Y?
Ella estaba de pie, mirándome y su rostro era de total asombro.
-Bueno, no estaba preparada para el cargo donde operaba. Además mi jefe…mi jefe…era un autentico cabrón.
-Guau… eso es fantástico…-dijo soñadora.- ¿Y estaba bueno?
-¿Edward?
Bree enarcó una ceja.
-¿Edward? ¿lo llamas con su nombre de pila?
-No...casi nunca, pero se llama así.-dije , recordando su rostro a la perfección.
Bree caminó unos pasos y se sentó a mi lado.
-¿Y cómo es trabajar en una oficina?.- preguntó sonriente de nuevo.
-Un caos, te lo aseguro, además si tu jefe tiene el temperamento de un Ogro de ciénaga es muchísimo peor…
La muchacha rió se acarició la punta de un mechón de su cabello.
-Ben me dijo que me llevaría bien contigo… perdona si no te he tratado muy bien cuando entraste, pero es que no llevo muy bien que me impongan ordenes y menos cuando es...el rector.
-Ah si, el rector. Lo he saludado personalmente.- suspiré, volviendo a recordar aquel cabello y sus ojos especialmente oscuros.
-¿Be…El rector Thomas te ha saludado personalmente? Vaya…entonces si debes de ser importante… dime, ¿Quién es tu familia?
Tragué en seco.
-Soy la nieta de Aro Vulturi.
-¡Cullen Ltd!,¡ has trabajado para Edward Cullen! ¡Media universidad está loca por él! ¡Eres una afortunada! ¿Lo sabes, no?
Enarqué una ceja, aquella reacción me sobrepasaba.
-Yo no me calificaría de esa manera, pero puedo soportarlo…por ahora….- dije medio enfurruñada.
-¿Ósea que él es “El Ogro”?
Asentí.
La chica estalló en carcajadas y se tiró de espaldas a la cama. La observé girando levemente mi rostro.
Cuando se hubo desternillado hasta cansarse se giró y puso una de sus manos en su barbilla, sosteniendo su cabeza.
-Me gustas Isabella Swan. Creo que como dijo…como me dijeron, nos llevaremos bien.
-Bella. Sólo Bella.
-¿Bella?.- sonrió de nuevo.- ¿Cómo la Bella, de la “Bella y la Bestia”?
-Si.- asentí.
Giró sobre sí misma y se puso de nuevo en pie. Caminó hacia mis cosas y agarró una maleta para ponerla sobre su cama.
-¿Ordenamos todo esto?
Me levanté y sonreí agradecida. Podría estar bien estudiar allí, cambiar de aires y amistades. Por otra parte me olvidaría de Edward y por supuesto de su enlace con Victoria Gigandet.
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-Parece mentira que lleves aquí ya tres meses Bella.- Bree, masticaba un sandwich de jamón y queso mientras tomábamos el sol en el campus. Era un dia soleado y después de las clases a veces, aprovechábamos para tumbarnos y que nos diera algo el aire.
-Sí. A mi también se me ha pasado volando.- tomé un sorbo de coca cola.-Aunque tenga complejo de rémora en lo que concierne a las clases; todavía tengo que ponerme al dia…
-¡No digas tonterías! Estás muy por encima de otros alumnos que comenzaron en su dia, Bella, permíteme que te diga que no tienes una valoración muy óptima de ti misma.
Sonreí y achiqué mis ojos…
-Muy convincente…abogada…..- estallamos las dos en carcajadas. Hacia un par de días que alguien nos había mandado un aparato de Blue ray con el” Cabo del miedo” de regalo. Fue un tanto difícil conectarlo a la tele un tanto primitiva que había en nuestra habitación; pero lo hicimos. Cuando acabó la película estuvimos bromeando toda la puta noche con el “abogadooooo”; casi nos mandan al gerente; pues recibimos una llamada de advertencia.
-Este fin de semana me marcho a ver a mis padres Bella. Te echaré de menos.
-¿Tus padres?.- sin perder la sonrisa le dí otro sorbito a la cocacola.- Me alegro, Bree. Es normal que quieran que estés con ellos, todavía eres una adolescente prácticamente.
-¡No jodas, Bella! Tengo 19 años. ¡Ah, claro! Habló la señora de la tercera edad…se me olvidaba.
-Bueno, no te enfades Bree. ¿No estás contenta?
-No.
-¿Por qué?.- El sol me daba en el rostro y no podía ver con perfección su carita.
-Tengo que ir con ellos a todos lados, me tratan como si fuera una niña, me hacen quitar todos los piercings… nuestra familia es una de las mas serias y respetables de Vancouver. Me hastía cada vez que tengo que hacer un papel que no corresponde con mi verdadera naturaleza.
Fruncí el ceño.
-¿No tienes nigún apoyo? ¿Algún hermano o hermana?
-Si…tengo un hermano, pero es casi peor que mis padres, aunque ya ha aprendido a verme con todo esto.- señaló su rostro e hizo un mohín.- Ben, es lo mas parecido a Edward Cullen…- se tiró en el césped de espaldas y sonrió de manera soñadora.- Aunque Edward Cullen es un magnifico Dios heleno…hace unos días ví un reportaje de él y su novia en una revista. Se casan pronto, supongo que lo sabías ¿no?
-Si.- dije, no muy interesada en seguir con aquella conversación.
-Hacen muy buena pareja juntos, aparecieron junto a una niña.
Seguramente que era Elizabeth.
La blackberry comenzó a sonar y la saqué de la pequeña mochila que tenia tirada a mi lado.
“Numero privado”. Dí al botón verde y me puse el aparato en el oído.
-¿Bella? ¿Bella eres tú?
Reconocí la voz del abuelo de inmediato y salté del césped como una autentica colegiala.
-¡Abuelo! Pensé que te habías olvidado de tu nieta favorita ( la única); nótese el sarcasmo.
-Hija, ¿Cómo te encuentras? Sé que he tardado en ponerme en contacto contigo, pero me he comunicado con el rector y me ha dado muy buenas noticias respecto a ti. Estoy muy orgulloso cariño.
-¿Te sales del pellejo, eh abuelo?.- guiñé un ojo a Bree y ésta estalló en carcajadas.
-Si. ¿Oye, quien se ríe por ahí?
-Mi amiga Bree Tunner.
-¿Tunner? No tenia constancia que los Tunner tenían una hija de tu edad, estudiando allí.
-Bueno abuelo, de mi edad precisamente no es. Pero si, Bree estudia aquí, es mi compañera de cuarto.
-¿No te han administrado todavía ningún cuarto para ti sola?
-No lo quiero abuelo. El rector Thomas me instó a desocupar la habitación que comparto con Bree, pero me he negado en redondo, nos llevamos bien y ella me ayuda con esta carrera que hace que sueñe con leyes y números.
A el otro lado de la line a el abuelo rió.
-Te llamo para decirte que probablemente este fin de semana vaya a visitarte. Tenemos negocios cerca de la universidad y podemos pasar a recogerte y vernos.
-¿Podemos?.- un hormigueo me atenazó de repente.
-Edward me acompañará; por supuesto.
De repente recordé la llamada que le hice al abuelo con respecto a la arpía con la que se iba a casar “ El Ogro”; según James Gigandet, Victoria iba a despedazar la empresa.
El abuelo me señaló que se lo comentaría a Edward y todavía no me habían llegado noticias al respecto…seguro que ni si quiera me había tomado en serio…
-Hemmmm…abuelo es que mi amiga Bree me ha invitado a Vancouver y no voy a estar aquí…lo sientooooo.
El silencio se hizo al otro lado de la línea telefónica y me supo terriblemente mal por mi abuelo, pero es que no estaba preparada para ver a Edward…todavía no.
Miré a Bree , que había comenzado a pegar saltos como una condenada , chillaba y aullaba de felicidad.
-Esta bien, es una pena…voy a confiar en tí nena, pero el rector no me ha dado ninguna información al respecto…y él debería saberlo.
-Lo hemos decidido hace unos segundos, abuelo. Esta tarde iremos tanto Bree como yo a visitar al señor Thomas.
-Esta bien nenita. Llámame cuando estés instalada en Vancouver.
-Si, abuelo.
-Te quiero, Bella.
-Yo también abuelo.- suspiré.- Te echo de menos.
Colgué.
Los brazos de Bree me cogieron con fuerza el cuello y volcamos en el césped.
-Gracias, gracias, gracias…..¡Bella! Va a ser un fin de semana glorioso…si
De repente, tiradas allí en el césped , una sombra alargada nos quitó la luminosidad del sol, miramos algo incomodas hacia la presencia y Bree se levantó de una salto. Yo lo hice, pero mas tranquilamente. El rector ( capullo buenorro) estaba allí parado, con aquella media melena agitándose en su rostro y vestido con un traje oscuro. La camisa no estaba acompañada de una corbata y los tres primeros botones de ésta, estaban sueltos. Se podía ver el principio de aquel pecho algo velludo. Suspiré para mis adentros…¡jJoder…llevaba demasiado tiempo siendo virgen!
-¿Qué ocurre aquí?.- preguntó mirándome intensamente.
-Señor.- dije carraspeando .- Este fin de semana abandonaré las instalaciones, me marcho.
Él frunció el ceño y se mojó el labio con detenimiento.
-Esta bien señorita Swan. ¿Puedo preguntar donde se marcha?
-a Vancouver.- dije solemne.
-¿A Vancouver?.- su ceja se elevó y su mirada se posó en Bree.- ¿A Vancouver, Bree?
Bree sonrió con petulancia.
-A Vancouver señor.
-¿Has informado ya a …?
-¿Quién me habla ahora, Ben? ¿El rector o mi hermano?
Abrí mucho los ojos y los miré a ambos. No estaba preparada para eso…
Continuará…
Aro me miró serio, terriblemente serio y a los ojos, como si pudiese ver la terrible verdad que habitaba en mí.
-Edward se casa con Victoria Gingandet dentro de seis meses Bella. Si te hubiese seducido lo hubiese hecho por el mero hecho de ser una conquista más a su gran lista.
Trague fuerte y miré hacia la ventanilla. No hablé en mas de quince horas, hasta que llegue a mi país , tragándome las lágrimas que se atoraban en mi garganta. ¡Maldito hijo de la gran puta!
…………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 17.
La Universidad George Washington, creada por el Congreso en 1821, es la institución de educación más grande de Washington con el campus principal en Foggy Bottom y el campus de Mount Vernon en el barrio de Foxhall, en la zona Noroeste de Washington. Es conocida por su Facultad de Derecho y por su prestigiosa Facultad de Relaciones Internacionales (The Elliott School of International Affairs. ¿Derecho? Si, opción numero uno y con muchísimos argumentos.
Según el abuelo, el jodido Ogro ( el otro brazo fuerte de Cullen Ltd) había estudiado empresariales… y estudiando yo esta carrera, seriamos el tándem perfecto. Ni siquiera me negué. ¿Para qué hacerlo? Estaba segura que estudiase lo que estudiase, iba a pisotear aquel mal parido cuando tuviese la mínima oportunidad….
…y esa oportunidad se alejaba en el tiempo.
Y allí estaba, admirando el campus, y aquellas banderitas que colgaban de la Torre Ivory.
Suspiré pesadamente y caminé hacia dicho edificio. Allí viviría durante cuatro años, más uno mas de máster. Cuando me hice a la idea de aquello casi me pongo a vomitar subiendo las escaleras impolutas….pero todo lo hacía por mi bien y el de la empresa que un dia compartiría con el objeto de mi odio y mi…
No quería ni pensarlo. No… ¿pero porque sentía que mi corazón estaba roto en mil pedazos! ¡El maldito hubiese asaltado mi virginidad tan solo para saciar su apetito! No sentía absolutamente nada por mí…dado que se iba a casar con aquella zorra de pelo naranja que ví en el cocktail...la hermana de James. Un momento….
Flash Back.
“-¿Qué esta tratando de decirme, señor Gigandet?.- Erguí la cabeza y lo miré con altanería. No podia creer que me estuviera tratando de asustar de aquella manera. …parecía tener miedo de algo.
-La firma Cullen Swan se desmorona, Isabella….Victoria se encargará de eso; tenlo por seguro”
Fin del Flash Back.
Me paré en seco y pensé en llamar al abuelo…aquello debía de tener algo que ver con la unión de Edward con la tipa…seguro.
Advertí que ya estaba dentro de la torre y me dispuse a presentarme en secretaría para informar de mi llegada.
Sentada en un gran escritorio, se hallaba una mujer de unos cuarenta y pocos tecleando un ordenador. Llevaba unas graciosas gafas que colgaban de su nariz hacia casi la punta de ésta. Carraspeé ligeramente y alzó los ojos. Me sonrió.
-Dígame, señorita.
Sonreí, entregué un pilón de formularios que me había hecho rellenar el abuelo.
Ella los miró, primero sin mucho entusiasmo y luego abrió muchos los ojos y se quitó los lentes para levantarse y rodear el escritorio. Me pasó la mano por los hombros y me sonrió enseñándome todos sus perfectos dientes.
-Señorita Swan. Estamos encantados de que ingrese a nuestra universidad. El rector estará encantado de saludarla personalmente.
Caminé a su lado hasta llegar a un gran corredor, la gente paseaba de un lugar a otro con calma y saludando con la cabeza a la persona que me acompañaba a la sala del rector.
La mujer soltó los dedos encima de la puerta del rector y yo me miré el rostro en una pequeña plaquita color plata y reluciente que estaba colocada en el centro de la puerta
Ésta, se abrió y la señora me guiñó un ojo y me hizo pasar.
Oí como la puerta se cerraba detrás de mí y el hombre que se hallaba sentado en la butaca de piel con ruedas se giró para enfrentarme.
¡Oh, dios mio!... mi jodido destino me estaba jugando una mala pasada; seguro. En las pelis, los rectores son señores canosos, calvos o excesivamente sudorosos…y justo ese, tenía que ser completamente al contrario…
-Señorita Swan.- su voz me hizo casi saltar. Era enérgica. Bajé la mirada y observé a través de las pestañas como el sujeto parecía contener una risita.- Supongo que sabrá que no habría entrado aquí a mitad de semestre si no hubiera sido por la imposición de su abuelo. Aro Vulturi.
Asentí sin mirarlo. Lo que dije, mi destino era arrastrarme por el piso como una enchufada de mierda.
-Por lo que tengo entendido quiere estudiar Derecho; supongo que para formar parte de la plantilla de Cullen Ltd.
Asentí de nuevo. No tenía ovarios a mirarlo. Ya se había quedado plasmada en mi retina su mirada, su rostro y aquel cabello oscuro y algo largo…
Me mordí el labio instintivamente y casi gemí. Esperaba no tener que encontrármelo muchas veces….porque era auténticamente intimidante.
-¿No habla? Porque déjeme decirle que será un pésimo abogado si no pone en práctica algo de vocabulario.
-Sí, señor.- dije en un susurro.
-Bien. Míreme señorita Swan, puede preguntar por ahí. Todavía no me he comido a nadie.
Alcé la mirada. ¡Joderrrr! Edward era un Dios, pero este tio… este tio se daba la mano con él…
-Tome.- Me ofreció unas cuartillas y las miré para leerlas.
PLAN DE ESTUDIOS
PRIMER CURSO: Grado en Derecho
Derecho Constitucional I
Derecho Constitucional II
Derecho Civil I
Derecho Romano
Historia del Derecho Teoría del Derecho
Derecho Penal I
Economía
Inglés I
SEGUNDO CURSO: Grado en Derecho
Derecho Administrativo I
Derecho Civil II
Derecho Mercantil I
Derecho Fiscal I
Derecho Procesal I
Derecho Penal II Derecho Internacional Público
Derecho Comunitario
Contabilidad
Derecho Eclesiástico del Estado
Inglés
PLAN DE ESTUDIOS
PRIMER CURSO: Grado en Derecho
Derecho Constitucional I
Derecho Constitucional II
Derecho Civil I
Derecho Romano
Historia del Derecho Teoría del Derecho
Derecho Penal I
Economía
Inglés I
SEGUNDO CURSO: Grado en Derecho
Derecho Administrativo I
Derecho Civil II
Derecho Mercantil I
Derecho Fiscal I
Derecho Procesal I
Derecho Penal II Derecho Internacional Público
Derecho Comunitario
Contabilidad
Derecho Eclesiástico del Estado
Inglés II
TERCER CURSO: Grado en Derecho
Derecho Administrativo II
Derecho Civil III
Derecho Mercantil II
Derecho Fiscal II
Derecho Procesal II
Derecho del Trabajo I Derecho Internacional Privado I
Filosofía del Derecho y social
Análisis Estados Financieros
Inglés III
Frances / Alemán I
CUARTO CURSO: Grado en Derecho
Derecho Civil IV
Derecho Mercantil III
Derecho Fiscal III
Derecho del Trabajo II Derecho Internacional Privado II
Practicum I
Trabajo Final de Grado
QUINTO CURSO: Master en Derecho
Los alumnos del Grado en Derecho acceden directamente al Máster en Derecho de la Empresa, que constituye una excelente oportunidad para que el estudiante profundice en el área de interés en que quiera desarrollar la fase inicial de su carrera profesional.
Además le permite obtener la titulación de máster universitario oficial para acceder al examen de acceso a la abogacía, necesario para el ejercicio de la profesión.
Asesoría y Gestión Tributaria
Derecho de los Negocios
International Joint Certificate in Business Law
Derecho Laboral y Recursos Humanos
Derecho Público Económico
Itinerario libre (Oposiciones)
-Creo que con todo eso tendrá suficiente.- alcé la vista para mirarlo, se hallaba apoyado en el escritorio, con sus brazos cruzados por el pecho. Un mechón de cabello le cayó sobre los ojos y ni si quiera se molestó en arrastrarlo y despejar su rostro.- ¿Alguna pregunta señorita Swan?
Aquellos ojos me escrutaron severamente. Paseé mi vista por aquella barba de varios días; nada cerrada y por supuesto por aquella boca de labios finos y algo rosados.
-Yo…necesitaría alguien que me pusiera al día sobre las clases. Voy a comenzar a mitad de semestre y dudo que pueda seguir el ritmo de las clases.
El rector se despejó aquel mechón castaño oscuro que le tapaba la mitad del rostro y caminó de nuevo hacia su silla para sentarse con solemnidad.
-Ya lo había tenido en cuenta; por supuesto.- dijo sin mirarme. Su compañera de habitación será una estupenda tutora. ¿Alguna pregunta más, señorita Swan?
-No, señor.
-Que descortés.- rió de manera casual, echando su cabello hacia atrás. Joder….estaba más bueno que el pan….¡Dios, maldita sea mi suerte!.- Llámeme señor Thomas.
Asentí y me dí la vuelta para marcharme. Cuando giré la manecilla de la puerta su voz de tenor me detuvo.
-Una curiosidad señorita Swan. ¿Por qué ha demorado tanto en ingresar en la universidad?
Ni siquiera giré el rostro para mirarle.
-Necesitaba madurar, organizar mis prioridades.- enfaticé en aquello de sobremanera.
-¿Y sus prioridades son…?
-Con todo el respeto señor. No es su problema.
Abrí la puerta y la cerré a mis espaldas. La secretaria me esperaba en la puerta, con aquella sonrisa de carnaval.
-Sígame señorita Swan, la llevaré a su habitación.
Seguí a aquella mujer de sonrisa imperturbable hasta el campus. Allí giramos hacia un edificio colindante y me presentó a un gerente que había apostado en la puerta.
-Es una nueva alumna. Isabella Swan.
El gerente me miró de arriba abajo y nos dio paso. El silencio era sepulcral y casi me da una taquicardia cuando abrió la puerta de una de las habitaciones que había a lo largo de un gran pasillo y ví aquella muchacha llena de piercings.
-¡Bree Tunner!.- El grito de la mujer hizo que la muchacha se volviera y diera un fuerte apretón al el cable de los auriculares que tenia puestos en los oídos.
-Sra Cope…
-Bree haz el favor de ceder esa cama a la señorita Swan….¡Te lo dijimos ayer! ¡Te advertimos que deberías tener la habitación en perfectas condiciones!
-Ya.. pero pensé…
-No pensaste…con todos los agujeros que tienes el en rostro no creo que hilvanes un pensamientos que no se te escape…- El rostro de aquella mujer que se apellidaba Cope, se volvió hacia mí.- Cuando una de las habitaciones de la sala norte esté preparada la enviaremos allí señorita Swan. Allí tendrá todas las comodidades y por supuesto total intimidad.
-No, no hace falta.
La mujer se volvió y cerró la puerta suavemente. Contemplé a la muchacha. Y acto seguido, la que debía ser mi cama, estaba llena de maletines, comics manga y revistas de tatuajes y piercings.
Su cabello largo y brillante de color marrón se movía con ella y me acerqué para ayudarla.
-No hace falta que lo hagas
-No me importa.- le dije. Su tono había sido mordaz
-Tus cosas están al lado de ese armario, las he tocado pensando que me las había mandado mi familia- dijo sin ni siquiera mirarme y terminando de recoger el ultimo comic de encima de la cama.
-No importa.- le dije mirándola fijamente al rostro . Era joven y bonita, pero aquellos piercings en la ceja derecha en el labio y la nariz la hacían parecer un poco desaliñada.
-Tu familia debe ser muy influyente.- susurró.- No admiten a nadie a medio semestre.
-Bueno…si, se puede decir que si
Me lanzó la primera mirada y una de sus cejas se elevó.
-Pareces mayor. ¿Qué edad tienes?.- sus ojos chispeantes sostenían mi mirada con curiosidad. Sonreí y me senté en la que sería mi cama durante un tiempo.
-Si. Tengo 21 años.
La chica sonrió con franqueza y se llevó un dedo al piercing de la ceja.
-¡Woauuu! Veintiuno….serás…bueno, una mujer de mundo y todo eso.
¿Qué le contestaba a la chiquilla? ¡Que probablemente ella tenía mas vida social que yo, mas gramática parda….?
-No te creas. Quizás tu hayas vivido la vida mas que yo…- suspiré.- Cuando dejé de estudiar no tuve mucho tiempo de ir de una lado a otro de fiestas….tuve que ponerme a trabajar, porque el abuelo no me pasaba ni un solo centavo…después me enchufó en la empresa de la familia y …
-¿Y?
Ella estaba de pie, mirándome y su rostro era de total asombro.
-Bueno, no estaba preparada para el cargo donde operaba. Además mi jefe…mi jefe…era un autentico cabrón.
-Guau… eso es fantástico…-dijo soñadora.- ¿Y estaba bueno?
-¿Edward?
Bree enarcó una ceja.
-¿Edward? ¿lo llamas con su nombre de pila?
-No...casi nunca, pero se llama así.-dije , recordando su rostro a la perfección.
Bree caminó unos pasos y se sentó a mi lado.
-¿Y cómo es trabajar en una oficina?.- preguntó sonriente de nuevo.
-Un caos, te lo aseguro, además si tu jefe tiene el temperamento de un Ogro de ciénaga es muchísimo peor…
La muchacha rió se acarició la punta de un mechón de su cabello.
-Ben me dijo que me llevaría bien contigo… perdona si no te he tratado muy bien cuando entraste, pero es que no llevo muy bien que me impongan ordenes y menos cuando es...el rector.
-Ah si, el rector. Lo he saludado personalmente.- suspiré, volviendo a recordar aquel cabello y sus ojos especialmente oscuros.
-¿Be…El rector Thomas te ha saludado personalmente? Vaya…entonces si debes de ser importante… dime, ¿Quién es tu familia?
Tragué en seco.
-Soy la nieta de Aro Vulturi.
-¡Cullen Ltd!,¡ has trabajado para Edward Cullen! ¡Media universidad está loca por él! ¡Eres una afortunada! ¿Lo sabes, no?
Enarqué una ceja, aquella reacción me sobrepasaba.
-Yo no me calificaría de esa manera, pero puedo soportarlo…por ahora….- dije medio enfurruñada.
-¿Ósea que él es “El Ogro”?
Asentí.
La chica estalló en carcajadas y se tiró de espaldas a la cama. La observé girando levemente mi rostro.
Cuando se hubo desternillado hasta cansarse se giró y puso una de sus manos en su barbilla, sosteniendo su cabeza.
-Me gustas Isabella Swan. Creo que como dijo…como me dijeron, nos llevaremos bien.
-Bella. Sólo Bella.
-¿Bella?.- sonrió de nuevo.- ¿Cómo la Bella, de la “Bella y la Bestia”?
-Si.- asentí.
Giró sobre sí misma y se puso de nuevo en pie. Caminó hacia mis cosas y agarró una maleta para ponerla sobre su cama.
-¿Ordenamos todo esto?
Me levanté y sonreí agradecida. Podría estar bien estudiar allí, cambiar de aires y amistades. Por otra parte me olvidaría de Edward y por supuesto de su enlace con Victoria Gigandet.
.
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-Parece mentira que lleves aquí ya tres meses Bella.- Bree, masticaba un sandwich de jamón y queso mientras tomábamos el sol en el campus. Era un dia soleado y después de las clases a veces, aprovechábamos para tumbarnos y que nos diera algo el aire.
-Sí. A mi también se me ha pasado volando.- tomé un sorbo de coca cola.-Aunque tenga complejo de rémora en lo que concierne a las clases; todavía tengo que ponerme al dia…
-¡No digas tonterías! Estás muy por encima de otros alumnos que comenzaron en su dia, Bella, permíteme que te diga que no tienes una valoración muy óptima de ti misma.
Sonreí y achiqué mis ojos…
-Muy convincente…abogada…..- estallamos las dos en carcajadas. Hacia un par de días que alguien nos había mandado un aparato de Blue ray con el” Cabo del miedo” de regalo. Fue un tanto difícil conectarlo a la tele un tanto primitiva que había en nuestra habitación; pero lo hicimos. Cuando acabó la película estuvimos bromeando toda la puta noche con el “abogadooooo”; casi nos mandan al gerente; pues recibimos una llamada de advertencia.
-Este fin de semana me marcho a ver a mis padres Bella. Te echaré de menos.
-¿Tus padres?.- sin perder la sonrisa le dí otro sorbito a la cocacola.- Me alegro, Bree. Es normal que quieran que estés con ellos, todavía eres una adolescente prácticamente.
-¡No jodas, Bella! Tengo 19 años. ¡Ah, claro! Habló la señora de la tercera edad…se me olvidaba.
-Bueno, no te enfades Bree. ¿No estás contenta?
-No.
-¿Por qué?.- El sol me daba en el rostro y no podía ver con perfección su carita.
-Tengo que ir con ellos a todos lados, me tratan como si fuera una niña, me hacen quitar todos los piercings… nuestra familia es una de las mas serias y respetables de Vancouver. Me hastía cada vez que tengo que hacer un papel que no corresponde con mi verdadera naturaleza.
Fruncí el ceño.
-¿No tienes nigún apoyo? ¿Algún hermano o hermana?
-Si…tengo un hermano, pero es casi peor que mis padres, aunque ya ha aprendido a verme con todo esto.- señaló su rostro e hizo un mohín.- Ben, es lo mas parecido a Edward Cullen…- se tiró en el césped de espaldas y sonrió de manera soñadora.- Aunque Edward Cullen es un magnifico Dios heleno…hace unos días ví un reportaje de él y su novia en una revista. Se casan pronto, supongo que lo sabías ¿no?
-Si.- dije, no muy interesada en seguir con aquella conversación.
-Hacen muy buena pareja juntos, aparecieron junto a una niña.
Seguramente que era Elizabeth.
La blackberry comenzó a sonar y la saqué de la pequeña mochila que tenia tirada a mi lado.
“Numero privado”. Dí al botón verde y me puse el aparato en el oído.
-¿Bella? ¿Bella eres tú?
Reconocí la voz del abuelo de inmediato y salté del césped como una autentica colegiala.
-¡Abuelo! Pensé que te habías olvidado de tu nieta favorita ( la única); nótese el sarcasmo.
-Hija, ¿Cómo te encuentras? Sé que he tardado en ponerme en contacto contigo, pero me he comunicado con el rector y me ha dado muy buenas noticias respecto a ti. Estoy muy orgulloso cariño.
-¿Te sales del pellejo, eh abuelo?.- guiñé un ojo a Bree y ésta estalló en carcajadas.
-Si. ¿Oye, quien se ríe por ahí?
-Mi amiga Bree Tunner.
-¿Tunner? No tenia constancia que los Tunner tenían una hija de tu edad, estudiando allí.
-Bueno abuelo, de mi edad precisamente no es. Pero si, Bree estudia aquí, es mi compañera de cuarto.
-¿No te han administrado todavía ningún cuarto para ti sola?
-No lo quiero abuelo. El rector Thomas me instó a desocupar la habitación que comparto con Bree, pero me he negado en redondo, nos llevamos bien y ella me ayuda con esta carrera que hace que sueñe con leyes y números.
A el otro lado de la line a el abuelo rió.
-Te llamo para decirte que probablemente este fin de semana vaya a visitarte. Tenemos negocios cerca de la universidad y podemos pasar a recogerte y vernos.
-¿Podemos?.- un hormigueo me atenazó de repente.
-Edward me acompañará; por supuesto.
De repente recordé la llamada que le hice al abuelo con respecto a la arpía con la que se iba a casar “ El Ogro”; según James Gigandet, Victoria iba a despedazar la empresa.
El abuelo me señaló que se lo comentaría a Edward y todavía no me habían llegado noticias al respecto…seguro que ni si quiera me había tomado en serio…
-Hemmmm…abuelo es que mi amiga Bree me ha invitado a Vancouver y no voy a estar aquí…lo sientooooo.
El silencio se hizo al otro lado de la línea telefónica y me supo terriblemente mal por mi abuelo, pero es que no estaba preparada para ver a Edward…todavía no.
Miré a Bree , que había comenzado a pegar saltos como una condenada , chillaba y aullaba de felicidad.
-Esta bien, es una pena…voy a confiar en tí nena, pero el rector no me ha dado ninguna información al respecto…y él debería saberlo.
-Lo hemos decidido hace unos segundos, abuelo. Esta tarde iremos tanto Bree como yo a visitar al señor Thomas.
-Esta bien nenita. Llámame cuando estés instalada en Vancouver.
-Si, abuelo.
-Te quiero, Bella.
-Yo también abuelo.- suspiré.- Te echo de menos.
Colgué.
Los brazos de Bree me cogieron con fuerza el cuello y volcamos en el césped.
-Gracias, gracias, gracias…..¡Bella! Va a ser un fin de semana glorioso…si
De repente, tiradas allí en el césped , una sombra alargada nos quitó la luminosidad del sol, miramos algo incomodas hacia la presencia y Bree se levantó de una salto. Yo lo hice, pero mas tranquilamente. El rector ( capullo buenorro) estaba allí parado, con aquella media melena agitándose en su rostro y vestido con un traje oscuro. La camisa no estaba acompañada de una corbata y los tres primeros botones de ésta, estaban sueltos. Se podía ver el principio de aquel pecho algo velludo. Suspiré para mis adentros…¡jJoder…llevaba demasiado tiempo siendo virgen!
-¿Qué ocurre aquí?.- preguntó mirándome intensamente.
-Señor.- dije carraspeando .- Este fin de semana abandonaré las instalaciones, me marcho.
Él frunció el ceño y se mojó el labio con detenimiento.
-Esta bien señorita Swan. ¿Puedo preguntar donde se marcha?
-a Vancouver.- dije solemne.
-¿A Vancouver?.- su ceja se elevó y su mirada se posó en Bree.- ¿A Vancouver, Bree?
Bree sonrió con petulancia.
-A Vancouver señor.
-¿Has informado ya a …?
-¿Quién me habla ahora, Ben? ¿El rector o mi hermano?
Abrí mucho los ojos y los miré a ambos. No estaba preparada para eso…
Continuará…
miércoles, 1 de febrero de 2012
Plugged
PLUGGED.
Ví con terror como se quitaba los zapatos lentamente, los calcetines , el cinturón, el pantalón…finalmente se zambulló en la bañera conmigo, haciendo que el agua surtiera por los bordes.
Parado en medio de mis piernas, de rodillas, su mano tocó mi mejilla y la acarició hasta la sien.
-¿Por qué huyes…?
Tragué la bola de fuego que se hacia mas y mas grande en mi garganta.
-No…no huyo.
-Mentira.- inquirió, acercándose mas a mis caderas.- Tienes miedo. Lo sé.
Lo miré a los ojos retándolo.
-No tengo miedo. Ni de ti ni de nadie….
Sus brazos se perdieron en el agua y sentí sus manos ceñirse en mis caderas.
-Demuestramelo
.
.
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Capitulo 16.
Me quedé como idiotizada por su acercamiento, por las palpitaciones allí donde sus manos me estaban tocando y mis ojos volaron hacia donde mi cuerpo y el suyo prácticamente se unían.
Suspiré haciendo que él, entornara lo ojos y sonriera de medio lado.
-¿Con qué derecho te metes en mi suitte?.- verbalicé con voz gangosa y mirando sus labios.- ¿Con que derecho vienes aquí…para hacerme “esto”?
Joder…me sentía débil, vulnerable y malditamente cachonda en aquellos momentos…si a él le daba la idea de pasar sus dedos por mi coño, se le pegarían los dedos …¡Mierda, parecía un surtidor!
-Señorita Swan…. Tengo un terrible problema ahí abajo por culpa de esos labios…uno muy grande….-susurró apretándose contra mí y sintiendo la totalidad de su verga rozando mi centro ardiente.
-¿Y eso…es suficiente para asaltar así mi intimidad?.- dije con un débil hilo de voz.
Sus manos avanzaron con fuerza hasta mi cintura y me apretó hacia él, sintiendo como su polla rozaba mi sexo con fuerza debajo del agua.
-¡Joder….!.- masculló fieramente, abriendo su boca y engullendo la mía sin sorprenderme lo mas mínimo.
La cabeza me daba vueltas y mi cuerpo parecía etéreo, demandante lo anhelaba a él, pero mi mente me decía una y otra vez que le metiera un puñetazo en las pelotas y saliese de allí corriendo. Pero antes de darme cuenta estaba tocándolo por todo el cuerpo igual que él a mí y gimiendo como una perra, cuando sus caderas comenzaron a bombear como si me estuviese penetrando.
Se oía el agua caer al movernos el uno sobre el otro…¿Cuándo mierdas me había sentado encima de sus pelotas? El maldito ahora se estaba destrozando la boca con mis pezones, absorbiendo y lamiéndolos como si fueran el mejor de los majares y yo, golosa me estremecía de arriba abajo, sintiendo su boca lamer y succionar aquella parte de mi cuerpo que hasta ahora había sido completamente virgen.
Lo escuché farfullar y me levantó en volandas para dejarme de pie y fuera de la bañera. Él se quedó dentro de ella como un pasmarote y mirándome como si fuese algo comestible.
Mi respiración era agitada por los besos, las caricias y todo lo que Edward estaba causando en mí, pero puedo asegurar que cuando ví lo que escondía debajo del agua la boca se me quedó seca y comencé a hiperventilar….¡Santísima mierda! El hijo de puta tenía una…joder…era enorme! Lo miré a los ojos asustada y él ladeó su boca , con la típica sonrisa. “Hey, tengo la polla mas grande del mundo y te voy a follar hasta que te destroce”. Retrocedí dos pasos y me tapé las tetas como pude, para quedar estampada contra la pared del enorme lavabo salpicado de agua por doquier.
-No sabes lo cachondo que me pones mirando mi rabo así, nena. ¿No has visto uno tan espléndido como este en tu vida?.- Sacó una pierna de la bañera y luego la otra. Quedando parado delante de mí como su putísima madre lo echó al mundo.- Oh, claro…la virgencita no ha visto un rabo en vivo y en directo nunca. ¿Te asusta mi estoque?.- preguntó acercándose a mí lentamente, haciendo que bajase la cabeza y mirara sus pies….estaba comenzando a razonar y me estaba cabreando como una mona.- Déjame decirte que no debes temerle, porque mi polla solo te dará placer…solamente eso.
Elevé el mentón y lo miré a los ojos. Los suyos estaban entornados y turbios. El jodido cabrón estaba que se moría de cachondo y solo tenía palabritas sensacionales para él y su fantástica anatomía de hombre de las cavernas. Esperé pacientemente que su pecho rozase el mío y paseé mi mano por su torso, haciendo que le temblara la boca y cerrara lo ojos, bajando y bajando hacia aquel cúmulo de rizos castaños que enmarcaban una enorme vara de dominar vaginas. La toqué levemente y me sorprendí de la suavidad de aquel miembro, pues era la cosa mas terrorífica que habia visto jamás…dura , fuerte y a la misma vez cálida y suave.
Apreté la base levemente y subí rodeándola con mi mano, haciéndolo jadear y buscar mis labios como un loco. Me sentí una Diosa al ver como sucumbía a aquel placer que yo le daba, su rostro parecía el de un niño tenso y su boca demandante me consumía como el mismo fuego.
-Joder…Bella.- farfulló entre dientes, bajando el rostro y mirando como mi mano rodeaba su miembro y lo masajeaba como una fiera.- Es perfecta para tu mano….para tí. Tómala con tu boca, quiero sentir esa boquita de zorra escupir en ella…
¿Queréis que os lo cuente a cámara lenta?
Pues queridas hermanas….En aquel instante me dí cuenta del enorme cabrón que tenía delante de mí….¡El jodido narcisista de mierda! Su polla era perfecta, él era perfecto…él…él…él…Sus pelotas también iban a estar perfectas cuando sintiera mi rodilla en ellas…¡Gilipollas!
Y así fue, encogí mi pierna y le metí tremendo golpe a sus cojones de machito, haciendo que se arrugara y comenzara a despotricar lindezas por su boca.
-¡Hija de la gran puta! ¿Se puede saber que coño haces? .- elevó el rostro y en sus ojos no había ni una gota de lujúria…se había esfumado. Ahora predominaba la ira, el odio…y no sé que sentimientos más.- No sé en que estaba pensando cuando vine aquí…pensaba…¡Maldita sea Bella! Yo pensé que tú…
-¿Qué coño pensaste?.- espeté alzando la voz.- ¿Qué me abriría de piernas para ti por lo que había ocurrido en el ascensor?.- En aquellos momentos me importaba un rábano estar desnuda delante de él. Jadeé al comprender lo que me estaba hiriendo aquello. Aquel hombre era una rata…un mierda. Primero sus palabras en el elevador, luego Carmen y ahora esto…. – Mi primera vez no será con una persona como tú, un cerdo que se cree que el mundo gira a su alrededor….¡Maldita capullo de mierda! Lárgate de aquí…estoy deseando perderte de vista, nunca debí dejar de estudiar y dar con mis huesos en Cullen Ltd hasta no estar lo suficientemente preparada para dejarte con los calzoncillos por los suelos….Me acerqué a él y le clavé un dedo en el pecho con fuerza.- Sólo deseo que te encuentres en tu camino alguien tan asquerosamente repugnante como tú y que babees por ella….así te darás cuenta de lo increíblemente fátuo y cerdo que eres.
Sus ojos verdes me miraron unos instantes y pude ver la sombra de algo que me hizo arrepentirme un momento….pero no. Su mirada fría volvió.
-¿Algo más?.- preguntó con voz ronca.
-No. Nunca habrá más.- dije sin despegar mi mirada de sus ojos como dagas.
Se dió la vuelta y tuve una vista magnifica de su trasero al recoger sus ropas del suelo. Caminó lentamente hasta que lo perdí de vista y oí la puerta cerrarse.
Grité, dí patadas a lo que pude y luego lloré acurrucándome en un rincón de aquel lavabo del Continental…Paris la ciudad del amor. ¡Y una puta mierda!
Me sentía mal por infinidad de razones, pero sobre todo por ser débil…por claudicar a sus caricias y a sus besos, después de verlo con Carmen; cuando en realidad debería haberme tirado a su cara y desfigurarle aquel rostro de ángel de los infiernos.
.
.
.
.
.
Cerré la maleta…mi viaje de negocios con el Ogro no había durado mas que un dia…¡Menudo record Bella Swan Vulturi! Era hora de mirar un nuevo horizonte y olvidar todo lo que tenía que ver con la antigua Bella…no es que no estuviese contenta conmigo misma, pero quería volver mas segura de mis actos y bien surtida de objetivos para despacharme a gusto con aquel maldito hijo de puta pervertido.
Oí como el móbil sonó y fui a cogerlo. El abuelo estaba esperándome en el hall.
-Abuelo.- respondí.
- Bella. Estoy en la cafetería hablando con Edward. Baja.- Elevé las cejas. Sonaba preocupado.
Agarré la maleta y me miré un momento en el espejo antes de abrir la puerta.
-Volveras. Y cuando lo hagas, ya no serás la misma.- sentencié como si estuviese hablando con otra persona.
Pasé la tarjeta por la hendidura de la puerta y salí por el largo pasillo en busca de mi nueva realidad.
.
.
.
.
.
Al llegar a la cafetería ví a el abuelo y al Ogro Cullen hablando entre susurros. Ambos estaban sentados en una minúscula mesa redonda y estaban tan cerca que sus cabezas casi se tocaban. Supuse que hablaban de temas de la empresa y decidí esperar un momento.
Me quedé a cuadros al ver como el Ogro daba un puñetazo a la mesa ( que casi derriva) y se levantaba aireado. Cruzamos nuestras miradas, cuando pasó a mi lado…y eso fue todo, pese a lo que sintió mi corazón. ¡Joder….nooooo! ¿Me había colgado de él? No….mierda..no podía ser. Tenía que estar confundida…yo lo odiaba maldita sea. Lo odiaba como la puta mierda de escória que era.
Carraspeé y alcé el mentón caminando hacia la mesa donde estaba alojado el abuelo.
Su boca y sus ojos sonrieron al verme llegar.
-Nena. – Se levantó y me dio un abrazo.- Vamos. Ya no tenemos nada que hacer aquí. – Me miró detenidamente.- ¿Ocurre algo nena?
-No.- susurré mirando hacia otro lado.
-Isabella.- sus dedos alcanzaron mi barbilla y me hizo mirarlo a los ojos.-Dime que estas bien, Bella…No te lo voy a preguntar dos veces. ¿Ocurrió algo que no me has contado con Edward?
Fruncí el ceño. ¿En realidad había ocurrido algo? Me pregunté. No. No había ocurrido absolutamente nada.
-¿Qué va a ocurrir abuelo? Nada.- sonreí desviando otra vez mis ojos de los suyos.- El puto Ogro Cullen se come a las niñas que no saben hacer bien el trabajo.- dije con la mayor gracia que pude.
-Es extraño. Edward me ha hablado maravillas de ti. Me ha advertido que sería mucho mejor que aprendieras como manejar la empresa a su lado, que en una escuela de finanzas Bella. Mira…sé los rumores que corren por ahí de Edward y la verdad no me gustaría pensar que tú te has enamorado o te has hecho ilusiones con él.
Noté como el rubor teñía mi rostro.
-Nunca he mirado a Edward de otra manera, como lo que es: Mi jefe.
El abuelo rió aliviado y cogió uno de mis hombros para caminar juntos hacia la salida del gran hotel Continental.
Al salir nos esperaba un taxi; sabía que lo era por el letrero que llevaba que los distinguía de los demás. En Francia los taxis no son de un color determinado como en otras ciudades del mundo.
El camino hacia el aeropuerto fue en silencio; haciendo que rememorase a mis compañeros de trabajo; Angela, Mike, Tyler, Lauren, Jessica, Tanya y Jake…la avispada de Elizabeth y la demente de Alice Cullen.
El abuelo habló y me sacó de aquellos pensamientos de golpe.
-Ese muchacho es terco como una mula….- suponía que se refería a el Ogro.- Y bipolar…..- respiró hondo y cogió una de mis manos para darle golpecitos leves.- Si he de serte sincero pensé que había ocurrido algo entre Edward y tú cuando me llamaste , Isabella. Te conozco y lo conozco a él…sé que se desvive por todo lo que lleve faldas….
-Yo no me desvivo por todo lo que lleva pantalones abuelo…- susurré medio mosqueada.
-Ya.- rió.- Pero Edward encandila a las mujeres y pensé….bueno.- dijo haciendo un aspaviento con la mano.- Hubiera sido un tremendo error…
Me quedé en silencio unos segundos , preguntándome que quería decir el abuelo con aquella frase.
Sonreí como una embustera de mierda y pregunté enseñando los dientes.
-¿Por qué hubiese sido un error abuelo?
Aro me miró serio, terriblemente serio y a los ojos, como si pudiese ver la terrible verdad que habitaba en mí.
-Edward se casa con Victoria Gingandet dentro de seis meses Bella. Si te hubiese seducido lo hubiese hecho por el mero hecho de ser una conquista más a su gran lista.
Trague fuerte y miré hacia la ventanilla. No hablé en mas de quince horas, hasta que llegue a mi país , tragándome las lágrimas que se atoraban en mi garganta. ¡Maldito hijo de la gran puta!
Continuará…
Malditooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!
Ví con terror como se quitaba los zapatos lentamente, los calcetines , el cinturón, el pantalón…finalmente se zambulló en la bañera conmigo, haciendo que el agua surtiera por los bordes.
Parado en medio de mis piernas, de rodillas, su mano tocó mi mejilla y la acarició hasta la sien.
-¿Por qué huyes…?
Tragué la bola de fuego que se hacia mas y mas grande en mi garganta.
-No…no huyo.
-Mentira.- inquirió, acercándose mas a mis caderas.- Tienes miedo. Lo sé.
Lo miré a los ojos retándolo.
-No tengo miedo. Ni de ti ni de nadie….
Sus brazos se perdieron en el agua y sentí sus manos ceñirse en mis caderas.
-Demuestramelo
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Capitulo 16.
Me quedé como idiotizada por su acercamiento, por las palpitaciones allí donde sus manos me estaban tocando y mis ojos volaron hacia donde mi cuerpo y el suyo prácticamente se unían.
Suspiré haciendo que él, entornara lo ojos y sonriera de medio lado.
-¿Con qué derecho te metes en mi suitte?.- verbalicé con voz gangosa y mirando sus labios.- ¿Con que derecho vienes aquí…para hacerme “esto”?
Joder…me sentía débil, vulnerable y malditamente cachonda en aquellos momentos…si a él le daba la idea de pasar sus dedos por mi coño, se le pegarían los dedos …¡Mierda, parecía un surtidor!
-Señorita Swan…. Tengo un terrible problema ahí abajo por culpa de esos labios…uno muy grande….-susurró apretándose contra mí y sintiendo la totalidad de su verga rozando mi centro ardiente.
-¿Y eso…es suficiente para asaltar así mi intimidad?.- dije con un débil hilo de voz.
Sus manos avanzaron con fuerza hasta mi cintura y me apretó hacia él, sintiendo como su polla rozaba mi sexo con fuerza debajo del agua.
-¡Joder….!.- masculló fieramente, abriendo su boca y engullendo la mía sin sorprenderme lo mas mínimo.
La cabeza me daba vueltas y mi cuerpo parecía etéreo, demandante lo anhelaba a él, pero mi mente me decía una y otra vez que le metiera un puñetazo en las pelotas y saliese de allí corriendo. Pero antes de darme cuenta estaba tocándolo por todo el cuerpo igual que él a mí y gimiendo como una perra, cuando sus caderas comenzaron a bombear como si me estuviese penetrando.
Se oía el agua caer al movernos el uno sobre el otro…¿Cuándo mierdas me había sentado encima de sus pelotas? El maldito ahora se estaba destrozando la boca con mis pezones, absorbiendo y lamiéndolos como si fueran el mejor de los majares y yo, golosa me estremecía de arriba abajo, sintiendo su boca lamer y succionar aquella parte de mi cuerpo que hasta ahora había sido completamente virgen.
Lo escuché farfullar y me levantó en volandas para dejarme de pie y fuera de la bañera. Él se quedó dentro de ella como un pasmarote y mirándome como si fuese algo comestible.
Mi respiración era agitada por los besos, las caricias y todo lo que Edward estaba causando en mí, pero puedo asegurar que cuando ví lo que escondía debajo del agua la boca se me quedó seca y comencé a hiperventilar….¡Santísima mierda! El hijo de puta tenía una…joder…era enorme! Lo miré a los ojos asustada y él ladeó su boca , con la típica sonrisa. “Hey, tengo la polla mas grande del mundo y te voy a follar hasta que te destroce”. Retrocedí dos pasos y me tapé las tetas como pude, para quedar estampada contra la pared del enorme lavabo salpicado de agua por doquier.
-No sabes lo cachondo que me pones mirando mi rabo así, nena. ¿No has visto uno tan espléndido como este en tu vida?.- Sacó una pierna de la bañera y luego la otra. Quedando parado delante de mí como su putísima madre lo echó al mundo.- Oh, claro…la virgencita no ha visto un rabo en vivo y en directo nunca. ¿Te asusta mi estoque?.- preguntó acercándose a mí lentamente, haciendo que bajase la cabeza y mirara sus pies….estaba comenzando a razonar y me estaba cabreando como una mona.- Déjame decirte que no debes temerle, porque mi polla solo te dará placer…solamente eso.
Elevé el mentón y lo miré a los ojos. Los suyos estaban entornados y turbios. El jodido cabrón estaba que se moría de cachondo y solo tenía palabritas sensacionales para él y su fantástica anatomía de hombre de las cavernas. Esperé pacientemente que su pecho rozase el mío y paseé mi mano por su torso, haciendo que le temblara la boca y cerrara lo ojos, bajando y bajando hacia aquel cúmulo de rizos castaños que enmarcaban una enorme vara de dominar vaginas. La toqué levemente y me sorprendí de la suavidad de aquel miembro, pues era la cosa mas terrorífica que habia visto jamás…dura , fuerte y a la misma vez cálida y suave.
Apreté la base levemente y subí rodeándola con mi mano, haciéndolo jadear y buscar mis labios como un loco. Me sentí una Diosa al ver como sucumbía a aquel placer que yo le daba, su rostro parecía el de un niño tenso y su boca demandante me consumía como el mismo fuego.
-Joder…Bella.- farfulló entre dientes, bajando el rostro y mirando como mi mano rodeaba su miembro y lo masajeaba como una fiera.- Es perfecta para tu mano….para tí. Tómala con tu boca, quiero sentir esa boquita de zorra escupir en ella…
¿Queréis que os lo cuente a cámara lenta?
Pues queridas hermanas….En aquel instante me dí cuenta del enorme cabrón que tenía delante de mí….¡El jodido narcisista de mierda! Su polla era perfecta, él era perfecto…él…él…él…Sus pelotas también iban a estar perfectas cuando sintiera mi rodilla en ellas…¡Gilipollas!
Y así fue, encogí mi pierna y le metí tremendo golpe a sus cojones de machito, haciendo que se arrugara y comenzara a despotricar lindezas por su boca.
-¡Hija de la gran puta! ¿Se puede saber que coño haces? .- elevó el rostro y en sus ojos no había ni una gota de lujúria…se había esfumado. Ahora predominaba la ira, el odio…y no sé que sentimientos más.- No sé en que estaba pensando cuando vine aquí…pensaba…¡Maldita sea Bella! Yo pensé que tú…
-¿Qué coño pensaste?.- espeté alzando la voz.- ¿Qué me abriría de piernas para ti por lo que había ocurrido en el ascensor?.- En aquellos momentos me importaba un rábano estar desnuda delante de él. Jadeé al comprender lo que me estaba hiriendo aquello. Aquel hombre era una rata…un mierda. Primero sus palabras en el elevador, luego Carmen y ahora esto…. – Mi primera vez no será con una persona como tú, un cerdo que se cree que el mundo gira a su alrededor….¡Maldita capullo de mierda! Lárgate de aquí…estoy deseando perderte de vista, nunca debí dejar de estudiar y dar con mis huesos en Cullen Ltd hasta no estar lo suficientemente preparada para dejarte con los calzoncillos por los suelos….Me acerqué a él y le clavé un dedo en el pecho con fuerza.- Sólo deseo que te encuentres en tu camino alguien tan asquerosamente repugnante como tú y que babees por ella….así te darás cuenta de lo increíblemente fátuo y cerdo que eres.
Sus ojos verdes me miraron unos instantes y pude ver la sombra de algo que me hizo arrepentirme un momento….pero no. Su mirada fría volvió.
-¿Algo más?.- preguntó con voz ronca.
-No. Nunca habrá más.- dije sin despegar mi mirada de sus ojos como dagas.
Se dió la vuelta y tuve una vista magnifica de su trasero al recoger sus ropas del suelo. Caminó lentamente hasta que lo perdí de vista y oí la puerta cerrarse.
Grité, dí patadas a lo que pude y luego lloré acurrucándome en un rincón de aquel lavabo del Continental…Paris la ciudad del amor. ¡Y una puta mierda!
Me sentía mal por infinidad de razones, pero sobre todo por ser débil…por claudicar a sus caricias y a sus besos, después de verlo con Carmen; cuando en realidad debería haberme tirado a su cara y desfigurarle aquel rostro de ángel de los infiernos.
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Cerré la maleta…mi viaje de negocios con el Ogro no había durado mas que un dia…¡Menudo record Bella Swan Vulturi! Era hora de mirar un nuevo horizonte y olvidar todo lo que tenía que ver con la antigua Bella…no es que no estuviese contenta conmigo misma, pero quería volver mas segura de mis actos y bien surtida de objetivos para despacharme a gusto con aquel maldito hijo de puta pervertido.
Oí como el móbil sonó y fui a cogerlo. El abuelo estaba esperándome en el hall.
-Abuelo.- respondí.
- Bella. Estoy en la cafetería hablando con Edward. Baja.- Elevé las cejas. Sonaba preocupado.
Agarré la maleta y me miré un momento en el espejo antes de abrir la puerta.
-Volveras. Y cuando lo hagas, ya no serás la misma.- sentencié como si estuviese hablando con otra persona.
Pasé la tarjeta por la hendidura de la puerta y salí por el largo pasillo en busca de mi nueva realidad.
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Al llegar a la cafetería ví a el abuelo y al Ogro Cullen hablando entre susurros. Ambos estaban sentados en una minúscula mesa redonda y estaban tan cerca que sus cabezas casi se tocaban. Supuse que hablaban de temas de la empresa y decidí esperar un momento.
Me quedé a cuadros al ver como el Ogro daba un puñetazo a la mesa ( que casi derriva) y se levantaba aireado. Cruzamos nuestras miradas, cuando pasó a mi lado…y eso fue todo, pese a lo que sintió mi corazón. ¡Joder….nooooo! ¿Me había colgado de él? No….mierda..no podía ser. Tenía que estar confundida…yo lo odiaba maldita sea. Lo odiaba como la puta mierda de escória que era.
Carraspeé y alcé el mentón caminando hacia la mesa donde estaba alojado el abuelo.
Su boca y sus ojos sonrieron al verme llegar.
-Nena. – Se levantó y me dio un abrazo.- Vamos. Ya no tenemos nada que hacer aquí. – Me miró detenidamente.- ¿Ocurre algo nena?
-No.- susurré mirando hacia otro lado.
-Isabella.- sus dedos alcanzaron mi barbilla y me hizo mirarlo a los ojos.-Dime que estas bien, Bella…No te lo voy a preguntar dos veces. ¿Ocurrió algo que no me has contado con Edward?
Fruncí el ceño. ¿En realidad había ocurrido algo? Me pregunté. No. No había ocurrido absolutamente nada.
-¿Qué va a ocurrir abuelo? Nada.- sonreí desviando otra vez mis ojos de los suyos.- El puto Ogro Cullen se come a las niñas que no saben hacer bien el trabajo.- dije con la mayor gracia que pude.
-Es extraño. Edward me ha hablado maravillas de ti. Me ha advertido que sería mucho mejor que aprendieras como manejar la empresa a su lado, que en una escuela de finanzas Bella. Mira…sé los rumores que corren por ahí de Edward y la verdad no me gustaría pensar que tú te has enamorado o te has hecho ilusiones con él.
Noté como el rubor teñía mi rostro.
-Nunca he mirado a Edward de otra manera, como lo que es: Mi jefe.
El abuelo rió aliviado y cogió uno de mis hombros para caminar juntos hacia la salida del gran hotel Continental.
Al salir nos esperaba un taxi; sabía que lo era por el letrero que llevaba que los distinguía de los demás. En Francia los taxis no son de un color determinado como en otras ciudades del mundo.
El camino hacia el aeropuerto fue en silencio; haciendo que rememorase a mis compañeros de trabajo; Angela, Mike, Tyler, Lauren, Jessica, Tanya y Jake…la avispada de Elizabeth y la demente de Alice Cullen.
El abuelo habló y me sacó de aquellos pensamientos de golpe.
-Ese muchacho es terco como una mula….- suponía que se refería a el Ogro.- Y bipolar…..- respiró hondo y cogió una de mis manos para darle golpecitos leves.- Si he de serte sincero pensé que había ocurrido algo entre Edward y tú cuando me llamaste , Isabella. Te conozco y lo conozco a él…sé que se desvive por todo lo que lleve faldas….
-Yo no me desvivo por todo lo que lleva pantalones abuelo…- susurré medio mosqueada.
-Ya.- rió.- Pero Edward encandila a las mujeres y pensé….bueno.- dijo haciendo un aspaviento con la mano.- Hubiera sido un tremendo error…
Me quedé en silencio unos segundos , preguntándome que quería decir el abuelo con aquella frase.
Sonreí como una embustera de mierda y pregunté enseñando los dientes.
-¿Por qué hubiese sido un error abuelo?
Aro me miró serio, terriblemente serio y a los ojos, como si pudiese ver la terrible verdad que habitaba en mí.
-Edward se casa con Victoria Gingandet dentro de seis meses Bella. Si te hubiese seducido lo hubiese hecho por el mero hecho de ser una conquista más a su gran lista.
Trague fuerte y miré hacia la ventanilla. No hablé en mas de quince horas, hasta que llegue a mi país , tragándome las lágrimas que se atoraban en mi garganta. ¡Maldito hijo de la gran puta!
Continuará…
Malditooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!
martes, 10 de enero de 2012
Plugged
PLUGGED
Capitulo 15.
He salido con chicos y también me han besado en ocasiones, pero esta vez todo fue diferente. Quizás fue porque andaba con un Martini mas dentro de mi cuerpo o quizás porque necesitaba un beso con urgencia….pero la boca de Edward no era la del chico de 15 años que robó mi primer beso de juventud. Era cálida y demandante, tierna con un punto álgido de temeridad. Aplastada contra el frio espejo del elevador, perdí la noción del tiempo y el espacio.
Si…ya sé que estoy desvariando, perdiéndome en lo tópicos; pero es la realidad. Sus labios atraparon los míos, audaces y jugaron con todos sus contornos haciendo vibrar algo dentro de mí que yo creía muerto o simplemente lo había despertado él. El Ogro de Edward Cullen, aquel que en esos momentos, acercaba su pelvis a la mía, para estremecerme nuevamente por el roce de su muy pesada erección. Hubo un momento que creí desmayarme, por la falta de respiración y mi mente casi, casi pierde la conciencia….el oxigeno no llegaba a mi cerebro por aquella posesión divina de Edward. Cuando despegó su boca de la mía, dando finalmente leves besos succionadores a mi labio inferior, abrí los ojos y lo miré aterrorizada. Porque reconocí aquella sensación inmediatamente. Me gustaba, me gustaba mi jefe y él tenía la maldita culpa por haberme besado de tal manera. ¿Qué pretendía? ¡Yo no era la jodida Bella durmiente! ¡Era Isabella Swan! ¡Y él no era el puto príncipe, sino el Ogro del cuento!
La sonrisa que formaron sus labios me hizo babear, arrastrándome de nuevo a él y agarrándolo por las solapas de su inmaculada chaqueta para acercarlo a mí.
-¿Quieres más?.- susurró, sin abandonar aquella sonrisa.
Yo también le sonreí, muy pagada de mí misma y con una habilidad que nada tenía que ver conmigo, me separé rápidamente de él y paré el ascensor en la planta 15. La caja se paró abruptamente y Edward elevó una ceja acercándose a mí, como un depredador avistando una presa. Yo pegada a los botones del ascensor, respiraba con seria dificultad, viendo como se acercaba lentamente a mí con aquella mirada turbia de un simbolismo claramente sexual.
Me agarró una mano delicadamente y la posó sobre su pecho, sintiendo así como su corazón latía tan desbocado como el mío. Mi mano, en aquella blanca camisa, se coló entre los ojales para tocar su piel, maravillándome de aquel vello suave y tremendamente varonil. Él suspiró y yo lo imité a él, porque sentía como mi palma reconocía aquel trozo de piel con una codicia desquiciada.
Su otra mano se posó como con ferocidad en mi trasero y me empujó hacia su pelvis de nuevo, sintiendo aquel músculo duro y feroz .
-Te deseo.- rugió entre dientes.- ¡Dios mio, quiero joderte Isabella Swan! ¡Sabes cómo deseo follarte hasta partirte en dos de placer!
Asentí rápidamente engulliendo la enorme bola que tenía en mi garganta. Mi boca seca quería sus labios pero en aquel momento me sentí intimidada por sus palabras y me acobardé.
Pero él me evaluó lentamente, con una mirada sin ninguna emoción
-No.- rió apartándose, lentamente de mí.- No tienes ni idea de la manera que me gustaría follarte.
Parpadeé absolutamente alucinada y noté como mi mano se despegaba de su pecho y tambien de mi culo deseoso de mas caricias. Se llevó la mano a su cabello y lo revolvió nerviosamente antes de pulsar el botón para que el ascensor continuara elevándose.
Me sentí tan pequeña como una puta cucaracha. Marrón, insignificante e injustamente vulgar.
Me eché la mano a la frente y rogué porque todo aquello fuera un sueño. Una nueva pesadilla con aquel ser engreído que me había rechazado. ¿Porqué? Porque vió mi mirada cobarde al hablarme de aquella manera tan sucia.
¿Dónde mierda estaba la lengüeta de Isabella Swan , ahora? ¿Dónde estaba mi puto descaro y mis frases lapidárias? Se habían anulado y comprendía seriamente el porqué. Edward Cullen había alterado mis sentidos, muy gravemente…. Me gustaba, seriamente y me cabreé enormemente por aquello.
Bufé sin mirarlo y le dí la espalda, poniéndome contra la pared. El cabreo que se estaba formando en mi pecho era monumental, porque: primero: había comprendido que el jodido hijo de puta que tenia dentras mío, me gustaba y mucho. Y segundo: que me había rechazado por que había visto en mis ojos el brillo de mi virginidad inmaculada….
El sonido de la obertura de las puertas, me hizo volverme y caminar aprisa hacia mi habitación. Pasé la tarjeta por el identificador y la puerta se abrió automáticamente.
Dí un fuerte portazo al cerrarla y fui a buscar mi bolso que se hallaba donde lo había dejado. Lo abrí y allí ví todos los documentos que requería el cabrón de mi jefe.
Abrí la puerta y fui a tocar en su puerta para hacerle entender que ya lo tenía todo listo, pero me encontré que la puerta se hallaba abierta cuando le dí el primer golpe. La puerta se abrió lo suficiente para ver lo que me hizo sentirme humillada y arrastrada, como una puta fregona.
Edward estaba con Carmen. Ella apenas estaba vestida y él la besaba, con la misma mascara de ardor que había utilizado conmigo. Me sentí sucia de nuevo, igual que aquella vez que me besó cuando apenas era una niña. Nada de lo que venia de Edward Cullen podría ser bueno. Nada.
Las manos me temblaron y él alzó la mirada sin separar su boca de la de Carmen. Me víó, sé que lo hizo, pero yo corrí, corrí mucho y me refugié de nuevo en la intimidad de mi habitación.
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-Sé que no debería de estar hablando de esto contigo, pero pienso que debo de marcharme abuelo. No lo soporto, es de lo peor.
Después de haber estallado en llanto en mas de una ocasión aquella tarde…después que Edward aporraceara la puerta una diez veces, me gritara y me amenazara con despedirme. Comprendí que es lo que quería sobre todas las cosas: Los malditos documentos de Shioquin, se los eché por debajo de la puerta y los alcanzó, para quedarse parado unos instantes y luego con paso rápido salió en estampida a lo largo del pasillo del hotel.
Lo maldecí como unas mil millones de veces, también me cagué en sus muertos otras cuatro mil y también me cagué en mi puta mala suerte y en mis los florecientes sentimientos que se estaban asentado en mi corazón. ¡Cómo dolía el rechazo del único hombre que me había hecho sentir aquello! La picazón insolente en mis pezones, haciendo que mis pechos se tornaran pesados y creciesen enigmáticamente ante sus caricias….. ¡No quería recordar! ¡Queria recordar que era un cerdo y solo se trataba con putas que reconocieran aquel lenguaje malsonante y libidinoso!
Volví a llorar. ¿Pero a quien intentaba engañar? Si en el fondo me había gustado….¡Ay, Dios, Isabella! ¿Qué coño quieres? Me sentí bullir como las burbujas del champange cuando me habló de aquella manera. Sin remedio y sorbiendo mis mocos, lloré como una parra durante horas. Lo oí volver y encerrarse en la puerta continúa. Rogué por encontrar tapones de los oídos para no escucharlo; por si se decidía a terminar lo que había comenzado con Carmen, pero me rendí inmediatamente al comprender que no podía evadir la realidad y que tenía que asumir la condición del ser que había tocado mi corazón.
Pero no escuché nada. Sólo silencio….
Cuando me calmé, decidí atajar el problema por la base y llamar a mi abuelo, y en esas me veía en esos instantes….
-¿Qué quieres decir, Bella?,- la voz del abuelo a través del hilo telefónico sonó realmente preocupada.
Pensé bien lo que debía decir, no podía salir como una cobarde de allí; no le daría esa satisfacción al maldito.
-Yo… creo que seguiré estudiando. Cullen no tiene reparos en mandarme trabajos que no sé como comenzar. Es duro como jefe y a veces me gustaría colgarlo por los coj…
-Beeelllla….- me amonestó el abuelo.
-¡Es que es un engreído, cree que todo lo hace bien y hay que estar a su altura en todo momento! Abuelo….necesito instruirme lo suficiente para volver a esta empresa….
La risa del abuelo, me hizo mirar el teléfono como una loca y poner los ojos como platos. ¿Y ahora de que coño se reia “mi abuelito”?
-Si llego a saber que mandarte a trabajar con Edward surge esos efectos, juro por Dios que te mando mucho antes.- Volvió a reir, se notaba que la noticia lo satisfacía enormemente.
-¿Cuándo puedo marcharme de aquí?.- Mi voz como un susurro alertó a mi abuelo.
-Bella. ¿Qué ocurre? ¿Estas segura que solo es un problema de incapacidad? Mira…que si Edward te ha hecho o dicho algo que …
-¡No!.- respondí enérgica.- Edward es Edward. Ya sabes abuelo…él pide demasiado para mi nivel académico; compréndelo.
-Esta bien muchacha. Me alegro que al fin estés dispuesta a retomar los estudios donde los dejaste y completar una carrera universitaria. Eso te hará apta para retomar Cullen Ltd….como socia mayoritaria junto a Edward.
-¿Socia mayoritaria?.- elevé la voz.
-Por supuesto. ¿No querrás que delegue en él también mi capital? No, querida, eso lo harás tú, mi única nieta.
Suspiré…era irremediable tropezar con Edward en mi camino…irremediable y molesto como una piedra en el zapato…no, era muchísimo peor.
-Ya hablaremos cuando toque de eso, abuelo. Ahora necesito salir de aquí…
por favor.
-Está bien, hablaré con Edward y le diré que cambie los pasajes.. .Yo mismo me personaré mañana en Francia, estoy al tanto del desfalco de Shioquin y quiero hablar con los Giganget.
Recordé los ojos azules cobalto de James y se me erizó el vello.
-Hasta mañana entonces abuelo, y …lo siento.- siseé.
-No te equivoques mi vida. En estos momentos, soy el hombre mas feliz del mundo.
Colgó y me fui lentamente hacia la cama, tirando el teléfono al lado mío. Miré el techo y dejé que mi imaginación hiciera el resto. Las bóvedas del techo parecían sacadas de un sueño romantico de jeques y doncellas vírgenes….capturadas y seducidas por aquellos hombres rudos y machistas. Luego, después de abrir sus corazones a ellos; eran ellos los que se volvían locos de amor por ellas y besaban el suelo donde pisaban. Alzandose contra sus leyes y su país; sus principios.
Me quedé dormida; lo supe porque el sol que entraba por la ventana de la habitacion de uno de los lavabos de la suitte habia desaparecido. Pensé en tomar un buen baño, antes de pedir que me subieran la cena. No quería ver a Edward; si era posible
Llené la bañera tipo oeste y me zambullí en ella, soltando mi coleta y haciendo un rosco con mi cabello sobre la coronilla. Cerré los ojos y suspiré, la imagen de Edward ante mí, desnudo inundó mis sentido gemí y rugí ,entre disgustada y excitada…Un momento…..¡Yo no habia rugido! Abrí los ojos y me volví a sentir pequeña de frente a él. Tenia el ceño fruncido y me miraba sin perder detalle de absolutamente nada.
-¡Que coño haces aquí! ¡Largo! ¿Quién te crees, engreído de mierda?.- le grité…Gracias a Dios, la Bella lengüeta y sin pelos en la lengua habia vuelto…si ¡Gracias a Dios!
-Me ha llamado Aro. Me ha dicho que mañana te vuelves a Washington.- Sus ojos me devoraban abiertamente.- Te quitas de en medio. ¿no es así?
-Mira, sal de aquí. Es mi suitte y es privada. Ósea que largo…- objeté violenta, cabreada y como un tomate.
Ví con terror como se quitaba los zapatos lentamente, los calcetines , el cinturón, el pantalón…finalmente se zambulló en la bañera conmigo, haciendo que el agua surtiera por los bordes.
Parado en medio de mis piernas, de rodillas, su mano tocó mi mejilla y la acarició hasta la sien.
-¿Por qué huyes…?
Tragué la bola de fuego que se hacia mas y mas grande en mi garganta.
-No…no huyo.
-Mentira.- inquirió, acercándose mas a mis caderas.- Tienes miedo. Lo sé.
Lo miré a los ojos retándolo.
-No tengo miedo. Ni de ti ni de nadie….
Sus brazos se perdieron en el agua y sentí sus manos ceñirse en mis caderas.
-Demuestramelo.
Continuará….
Capitulo 15.
He salido con chicos y también me han besado en ocasiones, pero esta vez todo fue diferente. Quizás fue porque andaba con un Martini mas dentro de mi cuerpo o quizás porque necesitaba un beso con urgencia….pero la boca de Edward no era la del chico de 15 años que robó mi primer beso de juventud. Era cálida y demandante, tierna con un punto álgido de temeridad. Aplastada contra el frio espejo del elevador, perdí la noción del tiempo y el espacio.
Si…ya sé que estoy desvariando, perdiéndome en lo tópicos; pero es la realidad. Sus labios atraparon los míos, audaces y jugaron con todos sus contornos haciendo vibrar algo dentro de mí que yo creía muerto o simplemente lo había despertado él. El Ogro de Edward Cullen, aquel que en esos momentos, acercaba su pelvis a la mía, para estremecerme nuevamente por el roce de su muy pesada erección. Hubo un momento que creí desmayarme, por la falta de respiración y mi mente casi, casi pierde la conciencia….el oxigeno no llegaba a mi cerebro por aquella posesión divina de Edward. Cuando despegó su boca de la mía, dando finalmente leves besos succionadores a mi labio inferior, abrí los ojos y lo miré aterrorizada. Porque reconocí aquella sensación inmediatamente. Me gustaba, me gustaba mi jefe y él tenía la maldita culpa por haberme besado de tal manera. ¿Qué pretendía? ¡Yo no era la jodida Bella durmiente! ¡Era Isabella Swan! ¡Y él no era el puto príncipe, sino el Ogro del cuento!
La sonrisa que formaron sus labios me hizo babear, arrastrándome de nuevo a él y agarrándolo por las solapas de su inmaculada chaqueta para acercarlo a mí.
-¿Quieres más?.- susurró, sin abandonar aquella sonrisa.
Yo también le sonreí, muy pagada de mí misma y con una habilidad que nada tenía que ver conmigo, me separé rápidamente de él y paré el ascensor en la planta 15. La caja se paró abruptamente y Edward elevó una ceja acercándose a mí, como un depredador avistando una presa. Yo pegada a los botones del ascensor, respiraba con seria dificultad, viendo como se acercaba lentamente a mí con aquella mirada turbia de un simbolismo claramente sexual.
Me agarró una mano delicadamente y la posó sobre su pecho, sintiendo así como su corazón latía tan desbocado como el mío. Mi mano, en aquella blanca camisa, se coló entre los ojales para tocar su piel, maravillándome de aquel vello suave y tremendamente varonil. Él suspiró y yo lo imité a él, porque sentía como mi palma reconocía aquel trozo de piel con una codicia desquiciada.
Su otra mano se posó como con ferocidad en mi trasero y me empujó hacia su pelvis de nuevo, sintiendo aquel músculo duro y feroz .
-Te deseo.- rugió entre dientes.- ¡Dios mio, quiero joderte Isabella Swan! ¡Sabes cómo deseo follarte hasta partirte en dos de placer!
Asentí rápidamente engulliendo la enorme bola que tenía en mi garganta. Mi boca seca quería sus labios pero en aquel momento me sentí intimidada por sus palabras y me acobardé.
Pero él me evaluó lentamente, con una mirada sin ninguna emoción
-No.- rió apartándose, lentamente de mí.- No tienes ni idea de la manera que me gustaría follarte.
Parpadeé absolutamente alucinada y noté como mi mano se despegaba de su pecho y tambien de mi culo deseoso de mas caricias. Se llevó la mano a su cabello y lo revolvió nerviosamente antes de pulsar el botón para que el ascensor continuara elevándose.
Me sentí tan pequeña como una puta cucaracha. Marrón, insignificante e injustamente vulgar.
Me eché la mano a la frente y rogué porque todo aquello fuera un sueño. Una nueva pesadilla con aquel ser engreído que me había rechazado. ¿Porqué? Porque vió mi mirada cobarde al hablarme de aquella manera tan sucia.
¿Dónde mierda estaba la lengüeta de Isabella Swan , ahora? ¿Dónde estaba mi puto descaro y mis frases lapidárias? Se habían anulado y comprendía seriamente el porqué. Edward Cullen había alterado mis sentidos, muy gravemente…. Me gustaba, seriamente y me cabreé enormemente por aquello.
Bufé sin mirarlo y le dí la espalda, poniéndome contra la pared. El cabreo que se estaba formando en mi pecho era monumental, porque: primero: había comprendido que el jodido hijo de puta que tenia dentras mío, me gustaba y mucho. Y segundo: que me había rechazado por que había visto en mis ojos el brillo de mi virginidad inmaculada….
El sonido de la obertura de las puertas, me hizo volverme y caminar aprisa hacia mi habitación. Pasé la tarjeta por el identificador y la puerta se abrió automáticamente.
Dí un fuerte portazo al cerrarla y fui a buscar mi bolso que se hallaba donde lo había dejado. Lo abrí y allí ví todos los documentos que requería el cabrón de mi jefe.
Abrí la puerta y fui a tocar en su puerta para hacerle entender que ya lo tenía todo listo, pero me encontré que la puerta se hallaba abierta cuando le dí el primer golpe. La puerta se abrió lo suficiente para ver lo que me hizo sentirme humillada y arrastrada, como una puta fregona.
Edward estaba con Carmen. Ella apenas estaba vestida y él la besaba, con la misma mascara de ardor que había utilizado conmigo. Me sentí sucia de nuevo, igual que aquella vez que me besó cuando apenas era una niña. Nada de lo que venia de Edward Cullen podría ser bueno. Nada.
Las manos me temblaron y él alzó la mirada sin separar su boca de la de Carmen. Me víó, sé que lo hizo, pero yo corrí, corrí mucho y me refugié de nuevo en la intimidad de mi habitación.
.
.
.
.
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-Sé que no debería de estar hablando de esto contigo, pero pienso que debo de marcharme abuelo. No lo soporto, es de lo peor.
Después de haber estallado en llanto en mas de una ocasión aquella tarde…después que Edward aporraceara la puerta una diez veces, me gritara y me amenazara con despedirme. Comprendí que es lo que quería sobre todas las cosas: Los malditos documentos de Shioquin, se los eché por debajo de la puerta y los alcanzó, para quedarse parado unos instantes y luego con paso rápido salió en estampida a lo largo del pasillo del hotel.
Lo maldecí como unas mil millones de veces, también me cagué en sus muertos otras cuatro mil y también me cagué en mi puta mala suerte y en mis los florecientes sentimientos que se estaban asentado en mi corazón. ¡Cómo dolía el rechazo del único hombre que me había hecho sentir aquello! La picazón insolente en mis pezones, haciendo que mis pechos se tornaran pesados y creciesen enigmáticamente ante sus caricias….. ¡No quería recordar! ¡Queria recordar que era un cerdo y solo se trataba con putas que reconocieran aquel lenguaje malsonante y libidinoso!
Volví a llorar. ¿Pero a quien intentaba engañar? Si en el fondo me había gustado….¡Ay, Dios, Isabella! ¿Qué coño quieres? Me sentí bullir como las burbujas del champange cuando me habló de aquella manera. Sin remedio y sorbiendo mis mocos, lloré como una parra durante horas. Lo oí volver y encerrarse en la puerta continúa. Rogué por encontrar tapones de los oídos para no escucharlo; por si se decidía a terminar lo que había comenzado con Carmen, pero me rendí inmediatamente al comprender que no podía evadir la realidad y que tenía que asumir la condición del ser que había tocado mi corazón.
Pero no escuché nada. Sólo silencio….
Cuando me calmé, decidí atajar el problema por la base y llamar a mi abuelo, y en esas me veía en esos instantes….
-¿Qué quieres decir, Bella?,- la voz del abuelo a través del hilo telefónico sonó realmente preocupada.
Pensé bien lo que debía decir, no podía salir como una cobarde de allí; no le daría esa satisfacción al maldito.
-Yo… creo que seguiré estudiando. Cullen no tiene reparos en mandarme trabajos que no sé como comenzar. Es duro como jefe y a veces me gustaría colgarlo por los coj…
-Beeelllla….- me amonestó el abuelo.
-¡Es que es un engreído, cree que todo lo hace bien y hay que estar a su altura en todo momento! Abuelo….necesito instruirme lo suficiente para volver a esta empresa….
La risa del abuelo, me hizo mirar el teléfono como una loca y poner los ojos como platos. ¿Y ahora de que coño se reia “mi abuelito”?
-Si llego a saber que mandarte a trabajar con Edward surge esos efectos, juro por Dios que te mando mucho antes.- Volvió a reir, se notaba que la noticia lo satisfacía enormemente.
-¿Cuándo puedo marcharme de aquí?.- Mi voz como un susurro alertó a mi abuelo.
-Bella. ¿Qué ocurre? ¿Estas segura que solo es un problema de incapacidad? Mira…que si Edward te ha hecho o dicho algo que …
-¡No!.- respondí enérgica.- Edward es Edward. Ya sabes abuelo…él pide demasiado para mi nivel académico; compréndelo.
-Esta bien muchacha. Me alegro que al fin estés dispuesta a retomar los estudios donde los dejaste y completar una carrera universitaria. Eso te hará apta para retomar Cullen Ltd….como socia mayoritaria junto a Edward.
-¿Socia mayoritaria?.- elevé la voz.
-Por supuesto. ¿No querrás que delegue en él también mi capital? No, querida, eso lo harás tú, mi única nieta.
Suspiré…era irremediable tropezar con Edward en mi camino…irremediable y molesto como una piedra en el zapato…no, era muchísimo peor.
-Ya hablaremos cuando toque de eso, abuelo. Ahora necesito salir de aquí…
por favor.
-Está bien, hablaré con Edward y le diré que cambie los pasajes.. .Yo mismo me personaré mañana en Francia, estoy al tanto del desfalco de Shioquin y quiero hablar con los Giganget.
Recordé los ojos azules cobalto de James y se me erizó el vello.
-Hasta mañana entonces abuelo, y …lo siento.- siseé.
-No te equivoques mi vida. En estos momentos, soy el hombre mas feliz del mundo.
Colgó y me fui lentamente hacia la cama, tirando el teléfono al lado mío. Miré el techo y dejé que mi imaginación hiciera el resto. Las bóvedas del techo parecían sacadas de un sueño romantico de jeques y doncellas vírgenes….capturadas y seducidas por aquellos hombres rudos y machistas. Luego, después de abrir sus corazones a ellos; eran ellos los que se volvían locos de amor por ellas y besaban el suelo donde pisaban. Alzandose contra sus leyes y su país; sus principios.
Me quedé dormida; lo supe porque el sol que entraba por la ventana de la habitacion de uno de los lavabos de la suitte habia desaparecido. Pensé en tomar un buen baño, antes de pedir que me subieran la cena. No quería ver a Edward; si era posible
Llené la bañera tipo oeste y me zambullí en ella, soltando mi coleta y haciendo un rosco con mi cabello sobre la coronilla. Cerré los ojos y suspiré, la imagen de Edward ante mí, desnudo inundó mis sentido gemí y rugí ,entre disgustada y excitada…Un momento…..¡Yo no habia rugido! Abrí los ojos y me volví a sentir pequeña de frente a él. Tenia el ceño fruncido y me miraba sin perder detalle de absolutamente nada.
-¡Que coño haces aquí! ¡Largo! ¿Quién te crees, engreído de mierda?.- le grité…Gracias a Dios, la Bella lengüeta y sin pelos en la lengua habia vuelto…si ¡Gracias a Dios!
-Me ha llamado Aro. Me ha dicho que mañana te vuelves a Washington.- Sus ojos me devoraban abiertamente.- Te quitas de en medio. ¿no es así?
-Mira, sal de aquí. Es mi suitte y es privada. Ósea que largo…- objeté violenta, cabreada y como un tomate.
Ví con terror como se quitaba los zapatos lentamente, los calcetines , el cinturón, el pantalón…finalmente se zambulló en la bañera conmigo, haciendo que el agua surtiera por los bordes.
Parado en medio de mis piernas, de rodillas, su mano tocó mi mejilla y la acarició hasta la sien.
-¿Por qué huyes…?
Tragué la bola de fuego que se hacia mas y mas grande en mi garganta.
-No…no huyo.
-Mentira.- inquirió, acercándose mas a mis caderas.- Tienes miedo. Lo sé.
Lo miré a los ojos retándolo.
-No tengo miedo. Ni de ti ni de nadie….
Sus brazos se perdieron en el agua y sentí sus manos ceñirse en mis caderas.
-Demuestramelo.
Continuará….
lunes, 28 de noviembre de 2011
Plugged
PLUGGED.
No vamos a una fiesta Isabella. Vamos a un centro de negocios a tratar temas serios y delicados….
Miré el reloj.
-Dame tiempo y me cambio.
Me miró largamente las piernas y tragó algo incomodo.
-No hay tiempo.- me cogió del brazo y tiró de mi ; acordándome que habia dejado mi pequeño bolsito a juego con mis peeptoes encima del tocador.
-Mi bolso…
-No.
-Llevo todo allí..- lo maldije interiormente, mientras tiraba de mi , por aquellos pasillos llenos de alfombras.
-Mandaré a alguien que lo recoja. Y ahora vamos a tratar el tema de Shioquin, si es que alguien puede hacerlo sin quitarte la vista de encima….
……………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 14.
-La Défense es un moderno distrito de negocios situado al oeste de París, como prolongación del “axe historique” (eje histórico) que comienza en el Louvre y prosigue por la avenida de los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, y hasta el puente de Neuilly y el Grande Arche. Se extiende sobre los municipios de Puteaux, Courbevoie y Nanterre (todos en el departamento de Hauts-de-Seine). Este distrito se compone esencialmente de rascacielos de oficinas, conectados por una inmensa explanada peatonal (Le Parvis) de 31 hectáreas. Los jardines colgantes y sesenta obras de arte hacen de él un verdadero museo al aire libre y un paseo muy apreciado por las personas que viven o trabajan allí. Junto con la City de Londres, son los dos distritos de negocios más importante de Europa. Los habitantes de La Défense y los que trabajan allí se llaman “Défensois”.- Edward miraba hacia delante , su rostro sombrío hizo que me estremeciera ligeramente; eso sin contar por el agarre de su mano sobre mi codo y la manera en la que hacia correr por el largo pasillo hacia el increíble edificio que me relataba.- Su nombre viene del monumento La Défense de París creado como homenaje a los soldados que defendieron la ciudad durante la Guerra franco-prusiana de 1870. Se trata una escultura de Louis-Ernest Barrias esculpida en bronce e inaugurada en 1883 sobre lo que era la glorieta de Courbevoie y siempre visible sobre Le Parvis.
Las principales compañías instaladas allí son: Cegetel, la Société Génerale, Total, Aventis, Arcelor. La mayor torre es la de Total, construida en 1985. Con 48 pisos y 187 metros de altura, es la segunda mayor torre de Francia después de la Torre Montparnasse; hay que señalar que las dos torres son obra de los mismos arquitectos Roger Saubot y François Julien. Actualmente La Défense es el mayor distrito de negocios de toda Europa.
Hablaba atropelladamente y lo miré con sincera preocupación; parecía conocerse al dedillo todo lo que concernía a aquel edificio de negocios.
Se abrió una enorme puerta delante de nosotros y nos metimos en ella; haciendo que ésta subiera de golpe .
-¿Quién nos espera en la dichosa reunión?.- No lo miré si quiera; sentía su presencia tan cercana que un pánico inverosímil hizo presa en mí y casi comencé a hiperventilar sin saber porqué.
-Mi abogado Jasper Whithlock está reunido hace un rato con los antiguos dueños de Shioquin; hemos hecho varias auditorías respecto al valor real de las acciones de los antiguos propietarios; por lo visto nos están engañando y Shioquin no es una empresa tan fructífera como nos hicieron creer.
No podía creer lo que me estaba diciendo….
-¿Y todos los balances que me has pedido que hiciese? ¿Todos…en base a qué?...porque no había ni una sola cifra que no estuviese compensada…
-Isabella…solo Jasper y yo sabíamos lo que realmente ocurría. Ahora se supone que tú debes entregar tus informes y ellos se veran en el aprieto de no saber que hacer…
-¿No saber que hacer?.- lo imité como si fuera una cotorra. Las puertas del ascensor se abrieron y me dejé guiar mientras Edward continuaba hablando.
-Pensaran que compraremos totalmente la compañía…cuando lo que realmente vamos hacer es denunciarlos y dejar que las pocas acciones que tengan de valor se estrellen contra el parquet….entonces será hora de comprar y levantar Shioquin nuevamente; con una imagen nueva y sin ni una sola sombra de desfalco.
Parpadeé varias veces y caí en la cuenta que los informes estaban encima del tocador de mi suitte. El muy maldito no me había dejado volver a cogerlos.
-No llevo los informes encima, Edward..
Él rió suavemente.
-No te preocupes. Primero van a hacer un refrigerio y nos agasajaran con algunas delicias japonesas. Yo mismo iré a buscar los informes, tú no tendrás que moverte del centro neurálgico.
-Hum…vaya, veo que lo has maquinado todo a la perfección.
-Suelo anticiparme a lo que va a ocurrir. Me gusta preveerlo todo. No me gusta pillarme los dedos, y no hay situación que no imagine, cualquiera….
Sus ojos atraparon los míos y nos quedamos unos instantes mirándonos con insistencia.
No me gustaba mirar demasiado a Edward; porque la verdad es que estaba como un bollito de pan dulce…..¿Porque tenia que estar tan jodidamente bueno mi jefe? ¿Y porque Edward tenia que ser mi jefe? Si por lo menos no fuera Edward Cullen…aquel muchacho con aires de Casanova incipientes que me dio el beso mas asqueroso de mi existencia…
Pero ahora; tan solo pensar que él podía rozar sus labios con los míos; me ponía frenética…las mariposas en el estomago eran para las colegialas….cuando Edward me miraba a veces…como lo hacía en aquel maldito instante; mis bragas se mojaban a la velocidad de la luz; haciéndome ver las putas estrellas del gusto que me daba…era una contracción limpia en todo mi centro, que subía descaradamente haciendo bullir toda mi piel hasta escocer…y ahora escocía, escocía mucho.
-¡Cullen!.- la voz de alguien a lo lejos me sacó de aquella espiral de placer ; algo turbada, gemí incómodamente cuando él se giró completamente y ofreció su mano grande a un caballero que lo miraba como si fuera el mismísimo Dios.
El hombre en cuestión era regordete y debía de tener mas de sesenta años; con una calva reluciente, gesto de avaro y ojos de buitre…
Cuando hubo terminado de hacerle “la rosca” a Edward, miró hacia mi dirección y me devoró literalmente.
Oí un gruñido y el hombre se fue con paso ligero. Edward puso uno de sus brazos en jarra y me invitó a a rodearlo con uno de los míos.
Sentí aquella maldita corriente eléctrica; y noté como los pezones se erguían exquisitamente y se marcaban en la suave tela de mi vestido, sentí como mi rostro se ruborizaba levemente y acto seguido el brazo de Edward recorrió mi espalda y rodeó mi cintura.
-Ese ha sido el primero….no te preocupes, no todos son viejos, calvos, sebosos y con manos repugnantes…quizás sea un buen momento para ti, quizás esta noche el cabecero de tu cama se mueva “ de verdad”.
Me separé abruptamente de él y lo miré con enojo.
-He venido a acompañarlo señor Cullen; no a buscar el hombre de mi vida; sin duda no es de su incumbencia si muevo o no el cabecero de mi cama…
Era automático. Cuando Edward saltaba mis fusibles de enojo, volvía a llamarlo de usted con ironía.
Él quiso atraparme otra vez entre sus brazos con una sonrisa limpia y yo me negué, sin pensar quien nos rodeaba.
-Mmmm…que buena chica. ¿Ósea; que el hombre de tu vida, dices? ¿Ese será el que mueva el cabecero de la cama , Isabella?
-Cállese.- siseé, muerta de vergüenza.
-Si.- miró a su alrededor y cambió la expresión de sus ojos.- Maravíllelos señorita Swan. Estoy seguro que lo están deseando.
Ví como se marchaba y me dejaba allí tirada como una puta colilla. ¿Qué coño había querido decir con aquello?
Me moví con miedo hacia una de las mesas y pedí a uno de los camareros que rondaba a diestro y siniestro con sendas bandejas de bebidas, un Martini blanco.
Me lo bebí del tirón y busqué entre las mesas algún tipo de canapé que me entrara por la boca del estómago…
-Perdone. ¿la señorita Isabella Swan?.- Levanté el rostro y juro que casi me atraganto con una oliva rellena de anchoa y queso; sorbí de un tirón el relleno, dejando la oliva vacía. El chico se rió con ganas y me ofreció su mano con una sonrisa terriblemente sincera.-James Gigandet, he oído hablar mucho de ti.
Me tragué la oliva de una vez y sonreí sin comprender lo que me decía aquellos labios terriblemente sensuales….desde luego, parecían decir “cómeme”; cada vez que los movía.
-Yo…creo que te confundes…- dije apurada; intentando subir mi campo de visión hacia sus ojos…y lo hice…¡Y vaya ojos!; azules con una chispa de descaro que me hipnotizó.
-¿Eres la nieta de Aro Vulturi?
Ya estamos….
¿Este hombre que decía “follame” con los ojos y los labios, sabía que yo era la maldita enchufada en la empresa del todo poderoso Edward Cullen?
-Si.- dije bajando la vista; avergonzada.
Sentí su mano en el rostro e hizo que lo elevara, posando un dedo en mi mentón.
-Aún no entiendo que haces aquí con Edward Cullen….cuando ví las cuartillas de exposición no podía creerlo. Tú, la otra heredera universal del emporio Cullen Swan de secretaria de tu semejante. No debías de permitirlo preciosa. Déjame decirte que delante del mundo empresarial estás quedando como una boba.
Alcé las cejas algo incrédula. Y de repente aquel hombre con rostro atractivo comenzó a revolverme el estomago.
-¿Has conocido a Tanya? Es raro que ella no esté aquí. Normalmente es el brazo armado de Edward cuando él no consigue lo que quiere…siempre hay diferentes maneras de cerrar los tratos…y ella tiene sendas habilidades de dejar contento al socio….
-¿Qué esta tratando de decirme, señor Gigandet?.- Erguí la cabeza y lo miré con altanería. No podia creer que me estuviera tratando de asustar de aquella manera. …parecía tener miedo de algo.
-La firma Cullen Swan se desmorona, Isabella….Victoria se encargará de eso; tenlo por seguro.
Se marchó dejándome de un pasmo de narices. No había entendido nada de aquello, pero sinceramente me daba igual. Si aquel mamarracho había intentado meter cizaña para cabrearme con Edward, lo tenía muy, muy mal.
Si algo habia aprendido en aquel tiempo al lado de Edward, es que era metódico en su trabajo. Sabía que llevaba sobre sus espaldas una dura responsabilidad. El empleo de cientos de hombres y mujeres pendía de una mala gestión suya o de algunos de los que él mismo llevaba al mando y eso era algo que no se podía permitir.
Edward Cullen podía ser un hijo de su madre; pero era digno de mi confianza y un buen profesor. Si algún dia tenía que llevar las riendas de aquella empresa junto a él ,sin duda iba a aprender del el mejor.
-¿Qué ocurre Isabella?.- la voz de él, retumbó en mis oídos y alcé el rostro para encontrarme con el suyo, tan perfecto…tan..tan…. suspiré lentamente y cerré los ojos. Era increíble lo bien que podía oler un hombre en toda su plenitud; había bebido algún tipo de licor que me engullía de nuevo al abismo del placer.- ¿Isabella…que te ha dicho Gigandet?
Abrí los ojos de golpe.
-Pregúntale a él si tienes tantas ganas de saberlo. .- el Martini comenzaba a hacer de las suyas en mi cerebro; lo había bebido demasiado rápido y aquello era malo…muy malo…
-¿Qué coño has bebido? ¡Eres una imprudente! ¡He confiado en ti para este proyecto y es así como me lo pagas! .
Saqué pecho y él inclinó los ojos hacia aquella parte de mi anatomía que exponía orgullosa.
-No me vengas ahora con cuentos Edward Cullen, si no hubiese sido por mi abuelo, tú no me hubieras traído aquí. Lo sabes bien. Después de saber que yo era la chica Swan, tuviste que tragarte tu orgullo y no darme la patada en el culo como creías haberlo hecho. ¿O debo recordarte como me trataste cuando llegué con Elizabeth y Aro? ¡me acusaste de ser la amante de mi abuelo!
-Estaba ciego.- sonaba algo angustiado; ahora.- No entiendo como no te reconocí…debería haberlo hecho.
-Dios mio… Edward….- sonreí al ver aquel hombre guapo entrometerse entre nosotros dos, para coger mi mano y llevársela a los labios.- Una joya escondida ….¿Es ella tu secretaria o es…?
-No soy la puta.- dije; haciendo que Edward se sonrojara levemente.- Soy la secretaria del señor Cullen.
-Ohhhh…¿Señor Cullen?…..- el hombre miró a Edward y le guiñó un ojo sin dejar de sonreir.- Isabella ¿entonces?
-Bella.
-¿Bella?.- dijo sin soltar mi mano.
Edward miraba su mano y la mía entrelazadas…¿Parecía estar lívido?
-La gente que me ama, me llama Bella.- espeté algo hosca; intentando darle a entender a Edward que él nunca me llamaría así.
-Sin duda yo te amaré hasta el fin de mis días….te llamaré Bella. Si, por supuesto. Soy Jasper Withlock.- volvió a llevarse mi mano a sus labios y la besó lentamente. Sonreí de manera sensual y Edward me agarró de un codo haciéndome salir de allí literalmente arrastrada.
-¿Dónde vamos? Y ¿Se puede saber que puta manía tuya es esta? ¡Me vas a arrancar el brazo!.- siseé, intentando no matarme con los zapatos.
-Vamos a por los documentos ….
Salimos de allí en un pis pas y cogimos rápidamente el ascensor. Allí dentro hacia un calor sofocante y mordí mi labio abanicando con una mano mi rostro.
De repente el cuerpo de Edward cayó hacia mí y me encarceló entre la pared del ascensor y su cuerpo.
-No puedo mas….me vuelves loco…he querido luchar…pero no puedo…es mar fuerte que yo….¡Dios Bella! ¿Qué mierda me has hecho?
Lo miré con los ojos como platos; tenía una expresión atormentada y me sentía realmente pequeña a su lado; lo oí suspirar sin dejar de mirar mis labios, se acercó lentamente y su boca me engulló como lo hace la lava de un volcán; con todo lo tiene a su paso ….
Continuará….
Ahhhhh….Dios…..lo hizo… esperemos que Bella no vomite esta vez…sabemos que no, eh chicas?????????? Besos mis amores.
No vamos a una fiesta Isabella. Vamos a un centro de negocios a tratar temas serios y delicados….
Miré el reloj.
-Dame tiempo y me cambio.
Me miró largamente las piernas y tragó algo incomodo.
-No hay tiempo.- me cogió del brazo y tiró de mi ; acordándome que habia dejado mi pequeño bolsito a juego con mis peeptoes encima del tocador.
-Mi bolso…
-No.
-Llevo todo allí..- lo maldije interiormente, mientras tiraba de mi , por aquellos pasillos llenos de alfombras.
-Mandaré a alguien que lo recoja. Y ahora vamos a tratar el tema de Shioquin, si es que alguien puede hacerlo sin quitarte la vista de encima….
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Capitulo 14.
-La Défense es un moderno distrito de negocios situado al oeste de París, como prolongación del “axe historique” (eje histórico) que comienza en el Louvre y prosigue por la avenida de los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, y hasta el puente de Neuilly y el Grande Arche. Se extiende sobre los municipios de Puteaux, Courbevoie y Nanterre (todos en el departamento de Hauts-de-Seine). Este distrito se compone esencialmente de rascacielos de oficinas, conectados por una inmensa explanada peatonal (Le Parvis) de 31 hectáreas. Los jardines colgantes y sesenta obras de arte hacen de él un verdadero museo al aire libre y un paseo muy apreciado por las personas que viven o trabajan allí. Junto con la City de Londres, son los dos distritos de negocios más importante de Europa. Los habitantes de La Défense y los que trabajan allí se llaman “Défensois”.- Edward miraba hacia delante , su rostro sombrío hizo que me estremeciera ligeramente; eso sin contar por el agarre de su mano sobre mi codo y la manera en la que hacia correr por el largo pasillo hacia el increíble edificio que me relataba.- Su nombre viene del monumento La Défense de París creado como homenaje a los soldados que defendieron la ciudad durante la Guerra franco-prusiana de 1870. Se trata una escultura de Louis-Ernest Barrias esculpida en bronce e inaugurada en 1883 sobre lo que era la glorieta de Courbevoie y siempre visible sobre Le Parvis.
Las principales compañías instaladas allí son: Cegetel, la Société Génerale, Total, Aventis, Arcelor. La mayor torre es la de Total, construida en 1985. Con 48 pisos y 187 metros de altura, es la segunda mayor torre de Francia después de la Torre Montparnasse; hay que señalar que las dos torres son obra de los mismos arquitectos Roger Saubot y François Julien. Actualmente La Défense es el mayor distrito de negocios de toda Europa.
Hablaba atropelladamente y lo miré con sincera preocupación; parecía conocerse al dedillo todo lo que concernía a aquel edificio de negocios.
Se abrió una enorme puerta delante de nosotros y nos metimos en ella; haciendo que ésta subiera de golpe .
-¿Quién nos espera en la dichosa reunión?.- No lo miré si quiera; sentía su presencia tan cercana que un pánico inverosímil hizo presa en mí y casi comencé a hiperventilar sin saber porqué.
-Mi abogado Jasper Whithlock está reunido hace un rato con los antiguos dueños de Shioquin; hemos hecho varias auditorías respecto al valor real de las acciones de los antiguos propietarios; por lo visto nos están engañando y Shioquin no es una empresa tan fructífera como nos hicieron creer.
No podía creer lo que me estaba diciendo….
-¿Y todos los balances que me has pedido que hiciese? ¿Todos…en base a qué?...porque no había ni una sola cifra que no estuviese compensada…
-Isabella…solo Jasper y yo sabíamos lo que realmente ocurría. Ahora se supone que tú debes entregar tus informes y ellos se veran en el aprieto de no saber que hacer…
-¿No saber que hacer?.- lo imité como si fuera una cotorra. Las puertas del ascensor se abrieron y me dejé guiar mientras Edward continuaba hablando.
-Pensaran que compraremos totalmente la compañía…cuando lo que realmente vamos hacer es denunciarlos y dejar que las pocas acciones que tengan de valor se estrellen contra el parquet….entonces será hora de comprar y levantar Shioquin nuevamente; con una imagen nueva y sin ni una sola sombra de desfalco.
Parpadeé varias veces y caí en la cuenta que los informes estaban encima del tocador de mi suitte. El muy maldito no me había dejado volver a cogerlos.
-No llevo los informes encima, Edward..
Él rió suavemente.
-No te preocupes. Primero van a hacer un refrigerio y nos agasajaran con algunas delicias japonesas. Yo mismo iré a buscar los informes, tú no tendrás que moverte del centro neurálgico.
-Hum…vaya, veo que lo has maquinado todo a la perfección.
-Suelo anticiparme a lo que va a ocurrir. Me gusta preveerlo todo. No me gusta pillarme los dedos, y no hay situación que no imagine, cualquiera….
Sus ojos atraparon los míos y nos quedamos unos instantes mirándonos con insistencia.
No me gustaba mirar demasiado a Edward; porque la verdad es que estaba como un bollito de pan dulce…..¿Porque tenia que estar tan jodidamente bueno mi jefe? ¿Y porque Edward tenia que ser mi jefe? Si por lo menos no fuera Edward Cullen…aquel muchacho con aires de Casanova incipientes que me dio el beso mas asqueroso de mi existencia…
Pero ahora; tan solo pensar que él podía rozar sus labios con los míos; me ponía frenética…las mariposas en el estomago eran para las colegialas….cuando Edward me miraba a veces…como lo hacía en aquel maldito instante; mis bragas se mojaban a la velocidad de la luz; haciéndome ver las putas estrellas del gusto que me daba…era una contracción limpia en todo mi centro, que subía descaradamente haciendo bullir toda mi piel hasta escocer…y ahora escocía, escocía mucho.
-¡Cullen!.- la voz de alguien a lo lejos me sacó de aquella espiral de placer ; algo turbada, gemí incómodamente cuando él se giró completamente y ofreció su mano grande a un caballero que lo miraba como si fuera el mismísimo Dios.
El hombre en cuestión era regordete y debía de tener mas de sesenta años; con una calva reluciente, gesto de avaro y ojos de buitre…
Cuando hubo terminado de hacerle “la rosca” a Edward, miró hacia mi dirección y me devoró literalmente.
Oí un gruñido y el hombre se fue con paso ligero. Edward puso uno de sus brazos en jarra y me invitó a a rodearlo con uno de los míos.
Sentí aquella maldita corriente eléctrica; y noté como los pezones se erguían exquisitamente y se marcaban en la suave tela de mi vestido, sentí como mi rostro se ruborizaba levemente y acto seguido el brazo de Edward recorrió mi espalda y rodeó mi cintura.
-Ese ha sido el primero….no te preocupes, no todos son viejos, calvos, sebosos y con manos repugnantes…quizás sea un buen momento para ti, quizás esta noche el cabecero de tu cama se mueva “ de verdad”.
Me separé abruptamente de él y lo miré con enojo.
-He venido a acompañarlo señor Cullen; no a buscar el hombre de mi vida; sin duda no es de su incumbencia si muevo o no el cabecero de mi cama…
Era automático. Cuando Edward saltaba mis fusibles de enojo, volvía a llamarlo de usted con ironía.
Él quiso atraparme otra vez entre sus brazos con una sonrisa limpia y yo me negué, sin pensar quien nos rodeaba.
-Mmmm…que buena chica. ¿Ósea; que el hombre de tu vida, dices? ¿Ese será el que mueva el cabecero de la cama , Isabella?
-Cállese.- siseé, muerta de vergüenza.
-Si.- miró a su alrededor y cambió la expresión de sus ojos.- Maravíllelos señorita Swan. Estoy seguro que lo están deseando.
Ví como se marchaba y me dejaba allí tirada como una puta colilla. ¿Qué coño había querido decir con aquello?
Me moví con miedo hacia una de las mesas y pedí a uno de los camareros que rondaba a diestro y siniestro con sendas bandejas de bebidas, un Martini blanco.
Me lo bebí del tirón y busqué entre las mesas algún tipo de canapé que me entrara por la boca del estómago…
-Perdone. ¿la señorita Isabella Swan?.- Levanté el rostro y juro que casi me atraganto con una oliva rellena de anchoa y queso; sorbí de un tirón el relleno, dejando la oliva vacía. El chico se rió con ganas y me ofreció su mano con una sonrisa terriblemente sincera.-James Gigandet, he oído hablar mucho de ti.
Me tragué la oliva de una vez y sonreí sin comprender lo que me decía aquellos labios terriblemente sensuales….desde luego, parecían decir “cómeme”; cada vez que los movía.
-Yo…creo que te confundes…- dije apurada; intentando subir mi campo de visión hacia sus ojos…y lo hice…¡Y vaya ojos!; azules con una chispa de descaro que me hipnotizó.
-¿Eres la nieta de Aro Vulturi?
Ya estamos….
¿Este hombre que decía “follame” con los ojos y los labios, sabía que yo era la maldita enchufada en la empresa del todo poderoso Edward Cullen?
-Si.- dije bajando la vista; avergonzada.
Sentí su mano en el rostro e hizo que lo elevara, posando un dedo en mi mentón.
-Aún no entiendo que haces aquí con Edward Cullen….cuando ví las cuartillas de exposición no podía creerlo. Tú, la otra heredera universal del emporio Cullen Swan de secretaria de tu semejante. No debías de permitirlo preciosa. Déjame decirte que delante del mundo empresarial estás quedando como una boba.
Alcé las cejas algo incrédula. Y de repente aquel hombre con rostro atractivo comenzó a revolverme el estomago.
-¿Has conocido a Tanya? Es raro que ella no esté aquí. Normalmente es el brazo armado de Edward cuando él no consigue lo que quiere…siempre hay diferentes maneras de cerrar los tratos…y ella tiene sendas habilidades de dejar contento al socio….
-¿Qué esta tratando de decirme, señor Gigandet?.- Erguí la cabeza y lo miré con altanería. No podia creer que me estuviera tratando de asustar de aquella manera. …parecía tener miedo de algo.
-La firma Cullen Swan se desmorona, Isabella….Victoria se encargará de eso; tenlo por seguro.
Se marchó dejándome de un pasmo de narices. No había entendido nada de aquello, pero sinceramente me daba igual. Si aquel mamarracho había intentado meter cizaña para cabrearme con Edward, lo tenía muy, muy mal.
Si algo habia aprendido en aquel tiempo al lado de Edward, es que era metódico en su trabajo. Sabía que llevaba sobre sus espaldas una dura responsabilidad. El empleo de cientos de hombres y mujeres pendía de una mala gestión suya o de algunos de los que él mismo llevaba al mando y eso era algo que no se podía permitir.
Edward Cullen podía ser un hijo de su madre; pero era digno de mi confianza y un buen profesor. Si algún dia tenía que llevar las riendas de aquella empresa junto a él ,sin duda iba a aprender del el mejor.
-¿Qué ocurre Isabella?.- la voz de él, retumbó en mis oídos y alcé el rostro para encontrarme con el suyo, tan perfecto…tan..tan…. suspiré lentamente y cerré los ojos. Era increíble lo bien que podía oler un hombre en toda su plenitud; había bebido algún tipo de licor que me engullía de nuevo al abismo del placer.- ¿Isabella…que te ha dicho Gigandet?
Abrí los ojos de golpe.
-Pregúntale a él si tienes tantas ganas de saberlo. .- el Martini comenzaba a hacer de las suyas en mi cerebro; lo había bebido demasiado rápido y aquello era malo…muy malo…
-¿Qué coño has bebido? ¡Eres una imprudente! ¡He confiado en ti para este proyecto y es así como me lo pagas! .
Saqué pecho y él inclinó los ojos hacia aquella parte de mi anatomía que exponía orgullosa.
-No me vengas ahora con cuentos Edward Cullen, si no hubiese sido por mi abuelo, tú no me hubieras traído aquí. Lo sabes bien. Después de saber que yo era la chica Swan, tuviste que tragarte tu orgullo y no darme la patada en el culo como creías haberlo hecho. ¿O debo recordarte como me trataste cuando llegué con Elizabeth y Aro? ¡me acusaste de ser la amante de mi abuelo!
-Estaba ciego.- sonaba algo angustiado; ahora.- No entiendo como no te reconocí…debería haberlo hecho.
-Dios mio… Edward….- sonreí al ver aquel hombre guapo entrometerse entre nosotros dos, para coger mi mano y llevársela a los labios.- Una joya escondida ….¿Es ella tu secretaria o es…?
-No soy la puta.- dije; haciendo que Edward se sonrojara levemente.- Soy la secretaria del señor Cullen.
-Ohhhh…¿Señor Cullen?…..- el hombre miró a Edward y le guiñó un ojo sin dejar de sonreir.- Isabella ¿entonces?
-Bella.
-¿Bella?.- dijo sin soltar mi mano.
Edward miraba su mano y la mía entrelazadas…¿Parecía estar lívido?
-La gente que me ama, me llama Bella.- espeté algo hosca; intentando darle a entender a Edward que él nunca me llamaría así.
-Sin duda yo te amaré hasta el fin de mis días….te llamaré Bella. Si, por supuesto. Soy Jasper Withlock.- volvió a llevarse mi mano a sus labios y la besó lentamente. Sonreí de manera sensual y Edward me agarró de un codo haciéndome salir de allí literalmente arrastrada.
-¿Dónde vamos? Y ¿Se puede saber que puta manía tuya es esta? ¡Me vas a arrancar el brazo!.- siseé, intentando no matarme con los zapatos.
-Vamos a por los documentos ….
Salimos de allí en un pis pas y cogimos rápidamente el ascensor. Allí dentro hacia un calor sofocante y mordí mi labio abanicando con una mano mi rostro.
De repente el cuerpo de Edward cayó hacia mí y me encarceló entre la pared del ascensor y su cuerpo.
-No puedo mas….me vuelves loco…he querido luchar…pero no puedo…es mar fuerte que yo….¡Dios Bella! ¿Qué mierda me has hecho?
Lo miré con los ojos como platos; tenía una expresión atormentada y me sentía realmente pequeña a su lado; lo oí suspirar sin dejar de mirar mis labios, se acercó lentamente y su boca me engulló como lo hace la lava de un volcán; con todo lo tiene a su paso ….
Continuará….
Ahhhhh….Dios…..lo hizo… esperemos que Bella no vomite esta vez…sabemos que no, eh chicas?????????? Besos mis amores.
lunes, 31 de octubre de 2011
Plugged
PLUGGED
La hija de puta que tenia enfrente me llevaba casi una cabeza. Llevaba una melena castaña que le rozaba las puntas de los pezones; de las ubres operadas por un mal cirujano. Ya que una miraba para Americaa y otro para Russia. Se habia colgado del brazo de Edward con la sensualidad de los amantes. Aquella era la tipa que tendría que aguantar todo el puto viaje….
-Esta es Carmen. – la voz de Edward sonó dura y me fijé en sus ojos que evitaban mi mirada.-Carmen, ella es Isabella. Mi secretaria.
La castaña de las tetas operadas y de dos metros de alto me miró como si fuera una puta rata y sonrió con prepotencia.
- Hola.- dije muy segura de mi misma, dando dos pasos hacia ella.- Te besaría; pero es que tengo alergia a los pelos de zorra.
……………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 13
La tia era grande, muy grande…pero tuve los suficientes reflejos para apartarme de ella antes de que cayera sobre mí, con sus manazas de tres metros y aquellas uñas que parecían sacadas de una fiesta de terror….¡Aghhh, que asco! …
La verdad es que Edward también hizo lo suyo, aparte de agarrarla por la cintura e intentar calmarla antes de que me callera la bronca del siglo.
Cuando ya la tuvo lo suficiente calmada; habiéndole susurrado que sé yo que cosas en su oreja de giganta, me miró con ojos de autentico bastardo y me agarró del codo hacia un rincón.
-¿Pero que te propones?.- me siseó, apretando la mandíbula y sin parpadear si quiera.
-Me ha insultado.- espeté. Casi me pongo de puntillas para nivelar sus ojos con los míos. No me gustaba nada tener que alzar la cabeza para poder mirarlo.
-No creo que sea para tanto….- se agarró el cabello; tirando de él y volvió a fijar sus ojos en los míos.- ¿Tan poca cosa te crees que te impactan las palabras de una fulana?
Parpadeé varias veces.
-¿Una fulana? .- giré el rostro y la miré de arriba abajo. Volví el rostro para mirarlo a él. A Edward.- ¿Es una prostituta…vas a llevar a una prostituta a Paris?
Él se tocó la boca con sus dedos y lamió sus labios un par de veces; nervioso.
-No es de tu incumbencia. Swan.- ladró.
-Por supuesto que lo es. No creas que voy a ponerme la cofia y el delantal para ti y tu putita, Cullen. Ni lo imagines.- le susurré mirando mi reloj de Jack.- Vamos a perder el avión y nos espera la ciudad del amor. Negrero.
El asomo de una sonrisa apareció por la comisura de sus labios y me quedé embobada con aquel gesto. Mirándolo….
-Me encantaría verte con una cofia y un delantal….sólo con eso; claro…- Se apartó de mí; dándome la espalda y caminó hacia la furcia que ensanchó su sonrisa al verlo acercarse.
Caminaron hacia la puerta y Alice se acercó a mí a hurtadillas. Casi habia olvidado que estaba allí.
- Diviértete, Bella.- me miró con sus ojitos chispeantes.- No todo será trabajar. ¿No?, Una semana en la ciudad del amor da para mucho….Ademas, Edward…
-¡Isabella, nos marchamos!.- él y su maldita voz dictatorial.
Puse los ojos en blanco y bufé siguiéndolos…aquello no habia hecho nada mas que empezar..
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
El vuelo de Air France hasta Paris me dejó Kao por la friolera de 6 horas. ¡Gracias a Dios! Era uno de esos vuelos largos; nada mas y nada menos que habíamos salido a las 19:30 de la tarde y llegaríamos sobre las 8:30 de la mañana; hora mediterranea. Las primeras horas las azafatas nos dieron algo de refrigerio y leí unas cien páginas de un volumen sobre vampiros increíblemente fuertes y atractivos que me tuvo al borde del colapso durante varias horas.
Antes de darme cuenta me quedé dormida con el libro en las manos y una serie de sueños me turbaron de manera inquietante.
Edward vestido como aquella gloriosa escritora describía a los protagonista de mi libro…lleno de armas sobre su pecho…
Edward sin camiseta y con sendos tatuajes…
Edward manteniendo sexo indisciplinado…
Edward besándome como un loco…
Edward entre mis piernas…
Me gustaba aquel sueño y no quería despertar…..
El amanecer hizo que mis ojos se abrieran y suspiré feliz. No habia perdido la virginidad, pero sin duda aquella noche en aquel avión habia sido lo mas parecido a tener una sesión de sexo desenfrenado con un hibrido de Edward y uno de los amantes de aquella colosal escritora.
Me desperecé con ganas y miré hacia un lado. Edward y la …furcia dormían. El rostro de él, imperturbable parecía el de un ángel en aquellos momentos, sonreí. Se veía tan vulnerable allí dormido, con aquellos cabellos despreocupadamente despeinados y el rictus de su boca completamente relajado. Suspiré y asombrada me dí cuenta que tenia una mantita puesta y la almohada en mi nuca. Yo no habia caído rendida así…. Por un momento pensé que Edward habia sido lo suficientemente galante como para adecuarme para dormir; pero tal y como vino aquel pensamiento a mi mente lo espanté de un manotazo.
Las azafatas llegaron y una de ellas me sonrió con amabilidad.
-Ha tenido suerte señorita. Se ha pasado toda la noche durmiendo…su jefe ha sido muy atento pidiendo para usted la almohada y la manta. Yo de usted se lo agradecería cuando despertara, no hay muchas personas que mimen tanto a sus empleados.
Me tensé y en ese momento me dí cuenta que tampoco llevaba los zapatos…no se me habían caído, de aquello no tenia ninguna duda. ¿Edward también me los habia quitado? ¿Y en que momento? La sangre comenzó a poblar mi rostro a diestro y siniestro y sonreí a aquella hermosa joven que se dedicaba a despertar a los que viajábamos en aquel avión de clase turista.
-Señor Cullen. En 20 minutos llegamos al aeropuerto de Paris.- le susurró la simpática azafata.
Él abrió los ojos poco a poco y me miró…me miró largamente y sonrió de manera maliciosa….Aparté la mirada de un golpe y comencé a hiperventilar, fue en ese mismo instante cuando me acordé que yo solía hablar en sueños y que si el muy mamón habia estado despierto; podría haber metido la pata hasta el fondo….mi sueño era de Edward completamente en pelotas y haciéndome el amor como un poseso y yo encantada de que lo hiciese.
No volví la vista hacia mi jefe y su compañera hasta que no pusimos el pie en tierra firme y Dios sabe que me costó horrores. El simple hecho de imaginarme que Edward…¡Ahhhhhh!
El hotel Intercontinental de Paris aparte de tener unas vistas maravillosas a los Campos Eliseos; era de un lujo sin parangón. Edward habia alquilado una de las suittes mas grandes para él y aquella furcia que llevaba del brazo como si los hubiesen pegado con silicona. Yo estaba justo en la de al lado y por lo que le oí murmurar al botones, la dos habitaciones se comunicaban por una puerta que tenia cerradura por ambas suittes.
Me hice la desentendida y cogí la tarjeta de mi habitación y la pequeña llave que correspondía a aquella puerta fantasma.
-Descansa.- dijo “mi jefe”, antes de cerrar la puerta y meterme dentro de mi habitación.- Dentro de cuatro horas tenemos reunión en “La Dèfense”.- lo miré algo perpleja.- Es un centro de negocios que está muy cerca, ni siquiera hay que salir del hotel. Vistete de cocktail…y no sufras por …ella. No vendrá.- dijo acercándose un poco mas a mí.
-No sufro por nadie…y menos por “ esa”.
Él caminó hacia atrás sin dejar de mirarme y sonrió enigmáticamente. Cuando cerré le puerta me quedé maravillada por la suitte tan hermosa donde me hallaba.
El suelo era como un tatami japonés y el dosel de la cama de un suave color crema parecían nubes del mismo cielo engarzadas expresamente para él. El techo tenia una serie de relieves sacados de la mente de algún bohemio frances como Tolousse.
Agarré mi pequeña maletita y suspiré antes de pensar si quiera alzarla encima de aquella cama tan esplendida. Lo pensé mejor y me puse de rodillas en el suelo, que era confortabilísimo y la abrí recordando la clave de seguridad que llevaba impresa en un papelito dentro de uno de mis bolsillos.
Cuando la abrí; varias cosas saltaron por los aires.
Uno fue mi secador de pelo infumable que tenia mas años que yo misma y otra fue una bolsa mas o menos grande que estaba serigrafiada por unas letras iriscentes donde ponía “Victoria Secret”, me levanté cabreada y cogí la bosa como si fuera algo asqueroso. Vacié el contenido encima de la cama y mi rostro comenzó a burbujear por el calor.
¡Alice! Cuando volviese a Whashington la iba a matar. Eso era seguro….
Todo lo que campeaban encima del espectacular edredón de aquella cama, eran tiras insignificantes de ropa que podían pertenecer sin equivocación ninguna a la señorita “ me abro a todas horas de piernas” que Edward tenia a en su suitte. Tuve la tentación de zumberrearlas a la basura, pero lo pensé mejor y me senté en la cama, viéndolas con mas detenimiento.
Eran lo mas pendenciero y exquisito que habia visto y tocado nunca…pero también algo nuevo fluia en mi, al tenerlas entre mis dedos.
Sonreí y los aparté a un lado. Comencé a sacar toda la ropa de la maleta y la puse bien ordenada en uno de los grandes armarios que habían a un lado de una gran cómoda.
Me dispuse a relajarme un rato examinando la suitte y caminé hacia lo que muy posible podia ser el aseo….¡Dios mio era increíble! Habia un pedazo de jacuzzi como un demonio. Comencé a pegar saltos y a gritar… no podia creérmelo. ¡Nunca me habia bañado en un jacuzzi! Elegí el vestido de cocktail que habia encargado dos días antes de partir y uno de los conjuntitos casi trasparentes que me habia metido Alice dentro de la maleta. Abrí el grifo del jacuzzi y aquella maravilla comenzó a llenarse del liquido esencial, me desnudé a toda prisa y metí mi cuerpo en aquella bañera de lujo que me acariciaba con suaves chorros a presión por varias zonas de mi piel…..Aquello era maravilloso. Y si…después de esto si estaba preparada para una semana de autentico calvario con Edward Cullen.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Estaba perfecta…claro. Todo lo perfecto que yo puedo estar. No es que sea una chica guapa; pero si me saco un poquito de partido puedo llegar a ser bastante bonita. (eso no lo digo yo. Lo dice mi amiga Rosalie, que de eso sabe un rato).
El vestido de palabra de honor era de un rojo rosáceo que me hacia la piel increíblemente bonita, el tejido ceñido a mi cuerpo, parecía ejercer un sutil encanto en mi rostro pues el color de mis pómulos se acentuaba y a mi boca casi le era innecesario asistirla mediante un tono de lápiz de labios. Maquillé mis ojos con especial atención y me recogí el cabello en una alta coleta; despejando así todo el cabello de mi rostro. Con los tacones debia de ejercitar una guerra para la que no estaba preparada. Eran del mismo tejido que el vestido pero de un color parecido al cristal pero totalmente opaco. Descubiertos en plan peeptoes. Eran perfectos para la ocasión. Cuando tocaron a la puerta me contoneé comicamente antes de abrir y me encontré con los ojos de Edward Cullen que me miraron horrorizados.
-¿Dónde crees que vas?.- me gritó.
Alcé una ceja sin comprender.
-Un cocktail. Me has dicho que vamos a un cocktail….
-No vamos a una fiesta Isabella. Vamos a un centro de negocios a tratar temas serios y delicados….
Miré el reloj.
-Dame tiempo y me cambio.
Me miró largamente las piernas y tragó algo incomodo.
-No hay tiempo.- me cogió del brazo y tiró de mi ; acordándome que habia dejado mi pequeño bolsito a juego con mis peeptoes encima del tocador.
-Mi bolso…
-No.
-Llevo todo allí..- lo maldije interiormente, mientras tiraba de mi , por aquellos pasillos llenos de alfombras.
-Mandaré a alguien que lo recoja. Y ahora vamos a tratar el tema de Shioquin, si es que alguien puede hacerlo sin quitarte la vista de encima….
Continuará…
La hija de puta que tenia enfrente me llevaba casi una cabeza. Llevaba una melena castaña que le rozaba las puntas de los pezones; de las ubres operadas por un mal cirujano. Ya que una miraba para Americaa y otro para Russia. Se habia colgado del brazo de Edward con la sensualidad de los amantes. Aquella era la tipa que tendría que aguantar todo el puto viaje….
-Esta es Carmen. – la voz de Edward sonó dura y me fijé en sus ojos que evitaban mi mirada.-Carmen, ella es Isabella. Mi secretaria.
La castaña de las tetas operadas y de dos metros de alto me miró como si fuera una puta rata y sonrió con prepotencia.
- Hola.- dije muy segura de mi misma, dando dos pasos hacia ella.- Te besaría; pero es que tengo alergia a los pelos de zorra.
……………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 13
La tia era grande, muy grande…pero tuve los suficientes reflejos para apartarme de ella antes de que cayera sobre mí, con sus manazas de tres metros y aquellas uñas que parecían sacadas de una fiesta de terror….¡Aghhh, que asco! …
La verdad es que Edward también hizo lo suyo, aparte de agarrarla por la cintura e intentar calmarla antes de que me callera la bronca del siglo.
Cuando ya la tuvo lo suficiente calmada; habiéndole susurrado que sé yo que cosas en su oreja de giganta, me miró con ojos de autentico bastardo y me agarró del codo hacia un rincón.
-¿Pero que te propones?.- me siseó, apretando la mandíbula y sin parpadear si quiera.
-Me ha insultado.- espeté. Casi me pongo de puntillas para nivelar sus ojos con los míos. No me gustaba nada tener que alzar la cabeza para poder mirarlo.
-No creo que sea para tanto….- se agarró el cabello; tirando de él y volvió a fijar sus ojos en los míos.- ¿Tan poca cosa te crees que te impactan las palabras de una fulana?
Parpadeé varias veces.
-¿Una fulana? .- giré el rostro y la miré de arriba abajo. Volví el rostro para mirarlo a él. A Edward.- ¿Es una prostituta…vas a llevar a una prostituta a Paris?
Él se tocó la boca con sus dedos y lamió sus labios un par de veces; nervioso.
-No es de tu incumbencia. Swan.- ladró.
-Por supuesto que lo es. No creas que voy a ponerme la cofia y el delantal para ti y tu putita, Cullen. Ni lo imagines.- le susurré mirando mi reloj de Jack.- Vamos a perder el avión y nos espera la ciudad del amor. Negrero.
El asomo de una sonrisa apareció por la comisura de sus labios y me quedé embobada con aquel gesto. Mirándolo….
-Me encantaría verte con una cofia y un delantal….sólo con eso; claro…- Se apartó de mí; dándome la espalda y caminó hacia la furcia que ensanchó su sonrisa al verlo acercarse.
Caminaron hacia la puerta y Alice se acercó a mí a hurtadillas. Casi habia olvidado que estaba allí.
- Diviértete, Bella.- me miró con sus ojitos chispeantes.- No todo será trabajar. ¿No?, Una semana en la ciudad del amor da para mucho….Ademas, Edward…
-¡Isabella, nos marchamos!.- él y su maldita voz dictatorial.
Puse los ojos en blanco y bufé siguiéndolos…aquello no habia hecho nada mas que empezar..
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
El vuelo de Air France hasta Paris me dejó Kao por la friolera de 6 horas. ¡Gracias a Dios! Era uno de esos vuelos largos; nada mas y nada menos que habíamos salido a las 19:30 de la tarde y llegaríamos sobre las 8:30 de la mañana; hora mediterranea. Las primeras horas las azafatas nos dieron algo de refrigerio y leí unas cien páginas de un volumen sobre vampiros increíblemente fuertes y atractivos que me tuvo al borde del colapso durante varias horas.
Antes de darme cuenta me quedé dormida con el libro en las manos y una serie de sueños me turbaron de manera inquietante.
Edward vestido como aquella gloriosa escritora describía a los protagonista de mi libro…lleno de armas sobre su pecho…
Edward sin camiseta y con sendos tatuajes…
Edward manteniendo sexo indisciplinado…
Edward besándome como un loco…
Edward entre mis piernas…
Me gustaba aquel sueño y no quería despertar…..
El amanecer hizo que mis ojos se abrieran y suspiré feliz. No habia perdido la virginidad, pero sin duda aquella noche en aquel avión habia sido lo mas parecido a tener una sesión de sexo desenfrenado con un hibrido de Edward y uno de los amantes de aquella colosal escritora.
Me desperecé con ganas y miré hacia un lado. Edward y la …furcia dormían. El rostro de él, imperturbable parecía el de un ángel en aquellos momentos, sonreí. Se veía tan vulnerable allí dormido, con aquellos cabellos despreocupadamente despeinados y el rictus de su boca completamente relajado. Suspiré y asombrada me dí cuenta que tenia una mantita puesta y la almohada en mi nuca. Yo no habia caído rendida así…. Por un momento pensé que Edward habia sido lo suficientemente galante como para adecuarme para dormir; pero tal y como vino aquel pensamiento a mi mente lo espanté de un manotazo.
Las azafatas llegaron y una de ellas me sonrió con amabilidad.
-Ha tenido suerte señorita. Se ha pasado toda la noche durmiendo…su jefe ha sido muy atento pidiendo para usted la almohada y la manta. Yo de usted se lo agradecería cuando despertara, no hay muchas personas que mimen tanto a sus empleados.
Me tensé y en ese momento me dí cuenta que tampoco llevaba los zapatos…no se me habían caído, de aquello no tenia ninguna duda. ¿Edward también me los habia quitado? ¿Y en que momento? La sangre comenzó a poblar mi rostro a diestro y siniestro y sonreí a aquella hermosa joven que se dedicaba a despertar a los que viajábamos en aquel avión de clase turista.
-Señor Cullen. En 20 minutos llegamos al aeropuerto de Paris.- le susurró la simpática azafata.
Él abrió los ojos poco a poco y me miró…me miró largamente y sonrió de manera maliciosa….Aparté la mirada de un golpe y comencé a hiperventilar, fue en ese mismo instante cuando me acordé que yo solía hablar en sueños y que si el muy mamón habia estado despierto; podría haber metido la pata hasta el fondo….mi sueño era de Edward completamente en pelotas y haciéndome el amor como un poseso y yo encantada de que lo hiciese.
No volví la vista hacia mi jefe y su compañera hasta que no pusimos el pie en tierra firme y Dios sabe que me costó horrores. El simple hecho de imaginarme que Edward…¡Ahhhhhh!
El hotel Intercontinental de Paris aparte de tener unas vistas maravillosas a los Campos Eliseos; era de un lujo sin parangón. Edward habia alquilado una de las suittes mas grandes para él y aquella furcia que llevaba del brazo como si los hubiesen pegado con silicona. Yo estaba justo en la de al lado y por lo que le oí murmurar al botones, la dos habitaciones se comunicaban por una puerta que tenia cerradura por ambas suittes.
Me hice la desentendida y cogí la tarjeta de mi habitación y la pequeña llave que correspondía a aquella puerta fantasma.
-Descansa.- dijo “mi jefe”, antes de cerrar la puerta y meterme dentro de mi habitación.- Dentro de cuatro horas tenemos reunión en “La Dèfense”.- lo miré algo perpleja.- Es un centro de negocios que está muy cerca, ni siquiera hay que salir del hotel. Vistete de cocktail…y no sufras por …ella. No vendrá.- dijo acercándose un poco mas a mí.
-No sufro por nadie…y menos por “ esa”.
Él caminó hacia atrás sin dejar de mirarme y sonrió enigmáticamente. Cuando cerré le puerta me quedé maravillada por la suitte tan hermosa donde me hallaba.
El suelo era como un tatami japonés y el dosel de la cama de un suave color crema parecían nubes del mismo cielo engarzadas expresamente para él. El techo tenia una serie de relieves sacados de la mente de algún bohemio frances como Tolousse.
Agarré mi pequeña maletita y suspiré antes de pensar si quiera alzarla encima de aquella cama tan esplendida. Lo pensé mejor y me puse de rodillas en el suelo, que era confortabilísimo y la abrí recordando la clave de seguridad que llevaba impresa en un papelito dentro de uno de mis bolsillos.
Cuando la abrí; varias cosas saltaron por los aires.
Uno fue mi secador de pelo infumable que tenia mas años que yo misma y otra fue una bolsa mas o menos grande que estaba serigrafiada por unas letras iriscentes donde ponía “Victoria Secret”, me levanté cabreada y cogí la bosa como si fuera algo asqueroso. Vacié el contenido encima de la cama y mi rostro comenzó a burbujear por el calor.
¡Alice! Cuando volviese a Whashington la iba a matar. Eso era seguro….
Todo lo que campeaban encima del espectacular edredón de aquella cama, eran tiras insignificantes de ropa que podían pertenecer sin equivocación ninguna a la señorita “ me abro a todas horas de piernas” que Edward tenia a en su suitte. Tuve la tentación de zumberrearlas a la basura, pero lo pensé mejor y me senté en la cama, viéndolas con mas detenimiento.
Eran lo mas pendenciero y exquisito que habia visto y tocado nunca…pero también algo nuevo fluia en mi, al tenerlas entre mis dedos.
Sonreí y los aparté a un lado. Comencé a sacar toda la ropa de la maleta y la puse bien ordenada en uno de los grandes armarios que habían a un lado de una gran cómoda.
Me dispuse a relajarme un rato examinando la suitte y caminé hacia lo que muy posible podia ser el aseo….¡Dios mio era increíble! Habia un pedazo de jacuzzi como un demonio. Comencé a pegar saltos y a gritar… no podia creérmelo. ¡Nunca me habia bañado en un jacuzzi! Elegí el vestido de cocktail que habia encargado dos días antes de partir y uno de los conjuntitos casi trasparentes que me habia metido Alice dentro de la maleta. Abrí el grifo del jacuzzi y aquella maravilla comenzó a llenarse del liquido esencial, me desnudé a toda prisa y metí mi cuerpo en aquella bañera de lujo que me acariciaba con suaves chorros a presión por varias zonas de mi piel…..Aquello era maravilloso. Y si…después de esto si estaba preparada para una semana de autentico calvario con Edward Cullen.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Estaba perfecta…claro. Todo lo perfecto que yo puedo estar. No es que sea una chica guapa; pero si me saco un poquito de partido puedo llegar a ser bastante bonita. (eso no lo digo yo. Lo dice mi amiga Rosalie, que de eso sabe un rato).
El vestido de palabra de honor era de un rojo rosáceo que me hacia la piel increíblemente bonita, el tejido ceñido a mi cuerpo, parecía ejercer un sutil encanto en mi rostro pues el color de mis pómulos se acentuaba y a mi boca casi le era innecesario asistirla mediante un tono de lápiz de labios. Maquillé mis ojos con especial atención y me recogí el cabello en una alta coleta; despejando así todo el cabello de mi rostro. Con los tacones debia de ejercitar una guerra para la que no estaba preparada. Eran del mismo tejido que el vestido pero de un color parecido al cristal pero totalmente opaco. Descubiertos en plan peeptoes. Eran perfectos para la ocasión. Cuando tocaron a la puerta me contoneé comicamente antes de abrir y me encontré con los ojos de Edward Cullen que me miraron horrorizados.
-¿Dónde crees que vas?.- me gritó.
Alcé una ceja sin comprender.
-Un cocktail. Me has dicho que vamos a un cocktail….
-No vamos a una fiesta Isabella. Vamos a un centro de negocios a tratar temas serios y delicados….
Miré el reloj.
-Dame tiempo y me cambio.
Me miró largamente las piernas y tragó algo incomodo.
-No hay tiempo.- me cogió del brazo y tiró de mi ; acordándome que habia dejado mi pequeño bolsito a juego con mis peeptoes encima del tocador.
-Mi bolso…
-No.
-Llevo todo allí..- lo maldije interiormente, mientras tiraba de mi , por aquellos pasillos llenos de alfombras.
-Mandaré a alguien que lo recoja. Y ahora vamos a tratar el tema de Shioquin, si es que alguien puede hacerlo sin quitarte la vista de encima….
Continuará…
Plugged
Plugged.
-Quiero que me beses, pero no como a él. Quiero que abras la boca y dejes que mi lengua roce la tuya. ¿Entiendes Bella? No quiero que te despegues de mí hasta que yo lo haga, si no ya sabes lo que te espera.
Respiré hondo. No iba a perdonar en mi vida Edward. Pero debia de actuar rápido. Si mamá se enteraba que me habia besado con Thomas me pegaría una buena torta….
-Está bien. Pero prométeme que no le diras nada a mamá, nunca.
Él sonrió satisfecho y asintió con la cabeza, mirándome a los labios.
Cerré los ojos con fuerza y esperé aquel beso.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 12.
Los labios de Edward capturaron los míos; sobresaltándome. Eran suaves y cálidos. No era tan repugnante como yo creía que seria, pero él, fue ayudándose de sus dientes para abrir mi boca y adentrarse con su lengua en mi espacio bucal. Comenzó a pasear la punta de su lengua con la mia, que se mantenía tensa. Y enroscarla para estirar mas de mí y colocarme sobre su cuerpo.
Aquello era asqueroso. Comencé a sentirme mal y la madre naturaleza y la gravedad hicieron el resto.
Me dió un fuerte empujón y me mandó de un espaldarazo sobre la arena.
-¡Maldita cria de mierda! ¡Me has vomitado encima! ¿Te ha dado asco? ¡Mi beso te ha dado asco! .- Se quitó la camiseta; ya que se le habia puesto hecha unos zorros.- Debo de estar loco…..- me miró de una manera que no pude calificar y se marchó de allí, siseando palabras malsonantes de mi persona.
FIN DEL FLASH BACK.
Habia recordado todo como si lo hubiese vivido en aquellos mismos momentos. Mi espalda se habia tensado, tanto Emmet como Edward y su pequeña putita me miraba con los ojos como platos. ¿Estaban esperando mi reacción? Desde luego Emmet sabia toda la historia por Edward, si no… no puedo explicarme como sacó aquel tema acolación…claro; era porque no recordaba mis veranos con Edward, Emmet , Jacob y Alice en la playa de LaPush. Mi mente habia sacado aquella vivencia de un plumazo, porque era un recuerdo tan desagradable como asqueroso.
-Tenia diez años.- dije en un susurro.
-¡Le vomitaste a Edward encima!.- El cabronazo de Emmet habia estallado en carcajadas y se hallaba tirado por el suelo, desternillándose de risa a mi consta.-¡Te vomitó por tu estupenda pericia, Edward!.- volvió a revolcarse de nuevo, haciéndose cada vez mas fuertes sus carcajadas.
-Juro que si viene la policía Emmet, dejo que te lleven y pasas toda la puta noche en el calabozo.- La voz ronca de Edward, me hizo poner mi vello de puta e intenté escapar de sus dominios a como diera lugar.
-Me marcho. Ya he recordado bastante y tengo que aprender a vivir con ello.- Miré a Emmet que se estaba limpiando las lagrimas de sus ojos a causa de la risa e hice un gesto de repulsión con la boca; mirando de hurtadillas a Edward.
-Para. Bella.- comenzó a reir de nuevo.- No quiero morir joven.- espetó conteniendo la carcajada.
Caminé hacia la puerta y sentí la presencia de alguien a mi espalda. No me volví para ver quien era; pero tampoco hacia falta. Su embriagadora y escandalosa esencia lo delataba.
Sujeté el pomo de la puerta para abrirla y una de sus manos; de dedos largos y fuertes aprisionó los míos suavemente, dejándonos casi pegados. Podía sentir la calidez de su respiración en mi cabeza. Cerré los ojos algo alterada y arrastré mis dedos, lejos de los de él.
-Buenas noches Edward.- inquirí fría y tensa, antes de cruzar el umbral de su puerta sin girarme si quiera.
Al llegar a mi apartamento, corrí hacia mi cama para hacerme un ovillo. ¿Qué pretendia aquella pesadilla andante que tenia por jefe? Aquel gesto, lejos de haber sido repugnante, me habia gustado. Su mano, cálida habia abarcado toda la mia apretándola para dejar de sujetar el pomo de la puerta y no girarlo. ¿No quería que me marchara? Me dormí haciéndome todas aquellas preguntas, que no tendrían nunca respuesta, ya que Edward Cullen no me importaba ni lo mas mínimo como persona.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Una semana….una semana de puto infierno y ahora me marchaba con el a la ciudad del puto amor…..cuando yo lo único que anhelaba es cargármelo.
Jacob se habia marchado a una ponencia y el abuelo habia desaparecido del mapa, ya que no me cogia el teléfono y pasaba olímpicamente de mis mensajes de agonía.
“Abuelo, me voy. No aguanto mas a ese bastardo….”
“…he pensando seriamente en clavarle entre ceja y ceja la punta estilográfica…”
“…he soñado que se olvidaba de quitarse el cinturón de seguridad del estrambótico volvo ese que conduce y se lo echaba encima”
“Me he pasado toda la puta semana oyendo a sus “amiguitas, al otro lado de la puerta, rogando que ” que deseaban tener sexo con él y se arrastraban como una babosas por el piso lamiendo sus pisadas de cerdo”
……
El abuelo pasaba de mí, eso lo tenía claro. Y ahora estaba acomodando mi ropa en una maleta porque me marchaba con Don Increible, a lamerle el culo a otros bastardos como él.
Sonó el mobil. Era Alice. Desde que Elizabeth se habia quedado con el cerdo de su padre, su hermana se habia encargado de hacerle de canguro, cocinera y celestina. Ya que ella misma me habia confesado que le habia cedido las llaves de su apartamento para follarse allí a sus conquistas. Maldito hijo de mala madre, ojalá le dejaran el rabo lleno de ladillas y se pasara toda su rastrera vida, arrancándose los pellejos de la polla.
Aún me preguntaba porque la mañana siguiente a la visita de Emmet, empezó a comportarse como un autentico bastardo negrero conmigo.
“Isabella, necesito que redactes…Isabella te ordeno esto para ya…..Isabella, envía un ramo de rosas al la señorita fulanita de tal…Isabella hoy te quedas hasta que a mi me salga de mis pelotas…Isabella traéme un café corto y con buen pulso…Isabella, hay reunión a las siete……
Me habia atado una soga al cuello de escasamente un metro. (esto no lo digo literalmente) pero creo que de sobras se entiende que lo odio como a la peste.
Y ahora me habia llamado por teléfono para decirme que se llevaba a no sé quien de viaje a Francia. Que haga todo lo posible para que se siente bien….¡Si pensaba que le iba a hacer de criada y de secretaria, andaba listo!
Agarré el mobil pensando en las pelotas del ogro y oí la voz de la encantadora de serpientes que era su hermana.
-Bella. ¿Estas lista para viajar al país del amor?
Puse los ojos en blanco.
-Llevo bridas en el cuello, en los pies y en las manos Alice. Tu hermano lleva una arrastrada que haga casi todo el trabajo por él.
-Bella; no será para tanto. Edward no es tan malo. Aún estoy preguntándome porque te asedia de esa manera tan agobiante….
-Quiere que me largue, Me considera una niña de papá y cree que estoy aquí solo por puro divertimento.¡ No sabes la cara que puso cuando se enteró que habia dejado los estudios! Casi me aniquila con la mirada. ¿Qué se cree, mi padre o algo asi? Me pone histérica.
-Esta semana podéis poner fin a esa tirantez..sin duda.- La voz de Alice sonaba a segundas intenciones y me senté con fuerza encima de la maleta para poder cerrarla.
- Olvídalo. Si la raza humana dependiera de nosotros nos extinguiríamos Alice. Te lo aseguro.
-Suenas demasiado segura. Bella. Mi hermano es un hombre muy guapo. Le sobran las mujeres, no puedo creer que no te hayas fijado en él , en ese aspecto.
Suspiré. La verdad es que estaba como un puto Dios. Pero su carácter de vinagre lo mandaba todo a la mierda.
-La caga cuando habla Alice. Tendría que estar calladito para que me pusiera cachonda.
Oí las carcajadas de Alice.
-Te llamo para decirte que pasamos ahora mismo por tu departamento. Elizabeth quiere despedirse de ti. Vamos con Edward en el coche; nos ha traido amablemente, al encontrarnos en el centro comercial con él.
Se me cerró la garganta.
-¿Alice?
-¿Si Bella?
-No estaras hablando por el manos libres¿ verdad?
Rió ,la muy astuta.
-No. No temas. Aunque su mirada lo dice todo. Absolutamente todo.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Alice llegó al poco rato con Elizabeth y se despidieron haciéndome prometer que me pondría algo que habían escondido en la maleta. Ella me ayudó a cerrarla y esperamos que Edward llamara a la puerta para saber cuando debíamos salir.
Un leve roce de nudillos acariciando la puerta, levantó a Alice de una silla para darle paso a su hermano.
-¿Isabella?
-¿Isabella? Es Bella; Edward. ¿Por qué la llamas así?...¿Y quien coño es ésta?
Habia agarrado la maleta y tiraba de ella hacia el salón. Cuando vi a Edward nos quedamos mirando unos segundos; para perder contacto automáticamente ,al oir la voz nasal de una mujer.
-Ahora estoy tranquila Edward. Cuando me dijiste que nos acompañaría tu secretaria tenia miedo de pensar que seria una mujer increíble, como esas con las que sueles salir en las revistas. A esta chica no le ofrecerían un buen polvo….mas bien cacahuetes.
La hija de puta que tenia enfrente me llevaba casi una cabeza. Llevaba una melena castaña que le rozaba las puntas de los pezones; de las ubres operadas por un mal cirujano. Ya que una miraba para Americaa y otro para Russia. Se habia colgado del brazo de Edward con la sensualidad de los amantes. Aquella era la tipa que tendría que aguantar todo el puto viaje….
-Esta es Carmen. – la voz de Edward sonó dura y me fijé en sus ojos que evitaban mi mirada.-Carmen, ella es Isabella. Mi secretaria.
La castaña de las tetas operadas y de dos metros de alto me miró como si fuera una puta rata y sonrió con prepotencia.
- Hola.- dije muy segura de mi misma, dando dos pasos hacia ella.- Te besaría; pero es que tengo alergia a los pelos de zorra.
Continuará…..
-Quiero que me beses, pero no como a él. Quiero que abras la boca y dejes que mi lengua roce la tuya. ¿Entiendes Bella? No quiero que te despegues de mí hasta que yo lo haga, si no ya sabes lo que te espera.
Respiré hondo. No iba a perdonar en mi vida Edward. Pero debia de actuar rápido. Si mamá se enteraba que me habia besado con Thomas me pegaría una buena torta….
-Está bien. Pero prométeme que no le diras nada a mamá, nunca.
Él sonrió satisfecho y asintió con la cabeza, mirándome a los labios.
Cerré los ojos con fuerza y esperé aquel beso.
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Capitulo 12.
Los labios de Edward capturaron los míos; sobresaltándome. Eran suaves y cálidos. No era tan repugnante como yo creía que seria, pero él, fue ayudándose de sus dientes para abrir mi boca y adentrarse con su lengua en mi espacio bucal. Comenzó a pasear la punta de su lengua con la mia, que se mantenía tensa. Y enroscarla para estirar mas de mí y colocarme sobre su cuerpo.
Aquello era asqueroso. Comencé a sentirme mal y la madre naturaleza y la gravedad hicieron el resto.
Me dió un fuerte empujón y me mandó de un espaldarazo sobre la arena.
-¡Maldita cria de mierda! ¡Me has vomitado encima! ¿Te ha dado asco? ¡Mi beso te ha dado asco! .- Se quitó la camiseta; ya que se le habia puesto hecha unos zorros.- Debo de estar loco…..- me miró de una manera que no pude calificar y se marchó de allí, siseando palabras malsonantes de mi persona.
FIN DEL FLASH BACK.
Habia recordado todo como si lo hubiese vivido en aquellos mismos momentos. Mi espalda se habia tensado, tanto Emmet como Edward y su pequeña putita me miraba con los ojos como platos. ¿Estaban esperando mi reacción? Desde luego Emmet sabia toda la historia por Edward, si no… no puedo explicarme como sacó aquel tema acolación…claro; era porque no recordaba mis veranos con Edward, Emmet , Jacob y Alice en la playa de LaPush. Mi mente habia sacado aquella vivencia de un plumazo, porque era un recuerdo tan desagradable como asqueroso.
-Tenia diez años.- dije en un susurro.
-¡Le vomitaste a Edward encima!.- El cabronazo de Emmet habia estallado en carcajadas y se hallaba tirado por el suelo, desternillándose de risa a mi consta.-¡Te vomitó por tu estupenda pericia, Edward!.- volvió a revolcarse de nuevo, haciéndose cada vez mas fuertes sus carcajadas.
-Juro que si viene la policía Emmet, dejo que te lleven y pasas toda la puta noche en el calabozo.- La voz ronca de Edward, me hizo poner mi vello de puta e intenté escapar de sus dominios a como diera lugar.
-Me marcho. Ya he recordado bastante y tengo que aprender a vivir con ello.- Miré a Emmet que se estaba limpiando las lagrimas de sus ojos a causa de la risa e hice un gesto de repulsión con la boca; mirando de hurtadillas a Edward.
-Para. Bella.- comenzó a reir de nuevo.- No quiero morir joven.- espetó conteniendo la carcajada.
Caminé hacia la puerta y sentí la presencia de alguien a mi espalda. No me volví para ver quien era; pero tampoco hacia falta. Su embriagadora y escandalosa esencia lo delataba.
Sujeté el pomo de la puerta para abrirla y una de sus manos; de dedos largos y fuertes aprisionó los míos suavemente, dejándonos casi pegados. Podía sentir la calidez de su respiración en mi cabeza. Cerré los ojos algo alterada y arrastré mis dedos, lejos de los de él.
-Buenas noches Edward.- inquirí fría y tensa, antes de cruzar el umbral de su puerta sin girarme si quiera.
Al llegar a mi apartamento, corrí hacia mi cama para hacerme un ovillo. ¿Qué pretendia aquella pesadilla andante que tenia por jefe? Aquel gesto, lejos de haber sido repugnante, me habia gustado. Su mano, cálida habia abarcado toda la mia apretándola para dejar de sujetar el pomo de la puerta y no girarlo. ¿No quería que me marchara? Me dormí haciéndome todas aquellas preguntas, que no tendrían nunca respuesta, ya que Edward Cullen no me importaba ni lo mas mínimo como persona.
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Una semana….una semana de puto infierno y ahora me marchaba con el a la ciudad del puto amor…..cuando yo lo único que anhelaba es cargármelo.
Jacob se habia marchado a una ponencia y el abuelo habia desaparecido del mapa, ya que no me cogia el teléfono y pasaba olímpicamente de mis mensajes de agonía.
“Abuelo, me voy. No aguanto mas a ese bastardo….”
“…he pensando seriamente en clavarle entre ceja y ceja la punta estilográfica…”
“…he soñado que se olvidaba de quitarse el cinturón de seguridad del estrambótico volvo ese que conduce y se lo echaba encima”
“Me he pasado toda la puta semana oyendo a sus “amiguitas, al otro lado de la puerta, rogando que ” que deseaban tener sexo con él y se arrastraban como una babosas por el piso lamiendo sus pisadas de cerdo”
……
El abuelo pasaba de mí, eso lo tenía claro. Y ahora estaba acomodando mi ropa en una maleta porque me marchaba con Don Increible, a lamerle el culo a otros bastardos como él.
Sonó el mobil. Era Alice. Desde que Elizabeth se habia quedado con el cerdo de su padre, su hermana se habia encargado de hacerle de canguro, cocinera y celestina. Ya que ella misma me habia confesado que le habia cedido las llaves de su apartamento para follarse allí a sus conquistas. Maldito hijo de mala madre, ojalá le dejaran el rabo lleno de ladillas y se pasara toda su rastrera vida, arrancándose los pellejos de la polla.
Aún me preguntaba porque la mañana siguiente a la visita de Emmet, empezó a comportarse como un autentico bastardo negrero conmigo.
“Isabella, necesito que redactes…Isabella te ordeno esto para ya…..Isabella, envía un ramo de rosas al la señorita fulanita de tal…Isabella hoy te quedas hasta que a mi me salga de mis pelotas…Isabella traéme un café corto y con buen pulso…Isabella, hay reunión a las siete……
Me habia atado una soga al cuello de escasamente un metro. (esto no lo digo literalmente) pero creo que de sobras se entiende que lo odio como a la peste.
Y ahora me habia llamado por teléfono para decirme que se llevaba a no sé quien de viaje a Francia. Que haga todo lo posible para que se siente bien….¡Si pensaba que le iba a hacer de criada y de secretaria, andaba listo!
Agarré el mobil pensando en las pelotas del ogro y oí la voz de la encantadora de serpientes que era su hermana.
-Bella. ¿Estas lista para viajar al país del amor?
Puse los ojos en blanco.
-Llevo bridas en el cuello, en los pies y en las manos Alice. Tu hermano lleva una arrastrada que haga casi todo el trabajo por él.
-Bella; no será para tanto. Edward no es tan malo. Aún estoy preguntándome porque te asedia de esa manera tan agobiante….
-Quiere que me largue, Me considera una niña de papá y cree que estoy aquí solo por puro divertimento.¡ No sabes la cara que puso cuando se enteró que habia dejado los estudios! Casi me aniquila con la mirada. ¿Qué se cree, mi padre o algo asi? Me pone histérica.
-Esta semana podéis poner fin a esa tirantez..sin duda.- La voz de Alice sonaba a segundas intenciones y me senté con fuerza encima de la maleta para poder cerrarla.
- Olvídalo. Si la raza humana dependiera de nosotros nos extinguiríamos Alice. Te lo aseguro.
-Suenas demasiado segura. Bella. Mi hermano es un hombre muy guapo. Le sobran las mujeres, no puedo creer que no te hayas fijado en él , en ese aspecto.
Suspiré. La verdad es que estaba como un puto Dios. Pero su carácter de vinagre lo mandaba todo a la mierda.
-La caga cuando habla Alice. Tendría que estar calladito para que me pusiera cachonda.
Oí las carcajadas de Alice.
-Te llamo para decirte que pasamos ahora mismo por tu departamento. Elizabeth quiere despedirse de ti. Vamos con Edward en el coche; nos ha traido amablemente, al encontrarnos en el centro comercial con él.
Se me cerró la garganta.
-¿Alice?
-¿Si Bella?
-No estaras hablando por el manos libres¿ verdad?
Rió ,la muy astuta.
-No. No temas. Aunque su mirada lo dice todo. Absolutamente todo.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Alice llegó al poco rato con Elizabeth y se despidieron haciéndome prometer que me pondría algo que habían escondido en la maleta. Ella me ayudó a cerrarla y esperamos que Edward llamara a la puerta para saber cuando debíamos salir.
Un leve roce de nudillos acariciando la puerta, levantó a Alice de una silla para darle paso a su hermano.
-¿Isabella?
-¿Isabella? Es Bella; Edward. ¿Por qué la llamas así?...¿Y quien coño es ésta?
Habia agarrado la maleta y tiraba de ella hacia el salón. Cuando vi a Edward nos quedamos mirando unos segundos; para perder contacto automáticamente ,al oir la voz nasal de una mujer.
-Ahora estoy tranquila Edward. Cuando me dijiste que nos acompañaría tu secretaria tenia miedo de pensar que seria una mujer increíble, como esas con las que sueles salir en las revistas. A esta chica no le ofrecerían un buen polvo….mas bien cacahuetes.
La hija de puta que tenia enfrente me llevaba casi una cabeza. Llevaba una melena castaña que le rozaba las puntas de los pezones; de las ubres operadas por un mal cirujano. Ya que una miraba para Americaa y otro para Russia. Se habia colgado del brazo de Edward con la sensualidad de los amantes. Aquella era la tipa que tendría que aguantar todo el puto viaje….
-Esta es Carmen. – la voz de Edward sonó dura y me fijé en sus ojos que evitaban mi mirada.-Carmen, ella es Isabella. Mi secretaria.
La castaña de las tetas operadas y de dos metros de alto me miró como si fuera una puta rata y sonrió con prepotencia.
- Hola.- dije muy segura de mi misma, dando dos pasos hacia ella.- Te besaría; pero es que tengo alergia a los pelos de zorra.
Continuará…..
Plugged
PLUGGED
-¿Sabes que la virginidad es un dinosaurio en la mente de los ingenuos?
-Déjame en paz. No quiero hablar mas del tema, en cuanto vuelva Rosalie nos marchamos.- espeté como la grana.
Se levantó de la mesa y rodeó hasta donde yo me encontraba. Cogió uno de mis brazos y me levantó atrapándome hacia su pecho.
-Podria decirte de muchas formas lo que “tu frasecita”, ha causado en mi. Pero no voy a andarme con rodeos. Nena; tengo tan hinchadas las venas de la polla que parecen las tuberías del gas….
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 11.
Fue una suerte que Rosalie viniese agarrada del cuello por Alice, con la cara totalmente verde y un aliento de autentico muerto.
Huir. Aquella era la palabra que golpeaba en mi cerebro como un martillo. Debía de huir de aquel hombre que me habia dejado al borde del precipicio.
No alcé la vista para despedirme de él, siquiera. Ya tendría suficiente al dia siguiente con encontrarme con aquellos ojos impenetrables en la oficina. ¡Dios mio! ¿Qué me estaba ocurriendo con Edward Cullen?
Después de dejar a Rosalie en su casa; yo volví a mi departamento a duras penas. Algo me decía que mi mala suerte todavía no me habia abandonado y que la noche, me tenia preparada la traca final.
Al llegar al gran pasillo del departamento, me quité los zapatos de tacón para no tratar de hacer ruido. Si Edward habia llegado a su departamento, no le iba dar el gusto de saber a la hora que volvía.
Abrí sigilosamente la puerta y sonreí. Misión cumplida. Bufé al entrar en mi espacio y me quité el vestido, dejándolo en el mullido sofá. Rápidamente fui hacia el lavabo y allí me dí una buena ducha para calmar la tensión que tenia acumulada en mis hombros….la otra era muy difícil de calmar, y yo era la primera que quería hacer oídos sordos a los alaridos de mi cuerpo.
Al salir de la ducha comencé a oir carcajadas y la risita de lo que parecía una mujer.
¡El muy hijo de puta! ¡Él si iba a calmar todos sus músculos…el muy cerdo….! ¡Como las tuberías del gas! ¡Maldito hijo de perra!
Pegué la oreja en la pared y escuché leves murmullos; de repente volvieron a estallar en carcajadas y despegué el oído sintiéndome una imbécil.
Caminé pensativa hacia la cama y levanté la almohada.
Allí perfectamente doblado tenia mi short y mi camiseta de tirantes.
Me puse ambas prendas y me dispuse a apagar la luz, para ir a dormir; pero no fue posible, ya que el ruido del timbre de la puerta, me dejó petrificada unos instantes. Miré el reloj, eran mas de las tres de la mañana.
Descalza y con algo de temor. Puse la cadenilla de la puerta y abrí.
-¿Quién..quien es?.- pregunté algo nerviosa.
-¿Eres Bella? ¿Lo eres? ¡Déjame que te vea! Edward me ha dicho que eres hermosísima….
-¡Callate jodido hijo de puta! ¿Qué quieres que nos manden a la policía? Bella tiene experiencia en ese asunto, quizás…- Aquel siseo me era endemoniadamente conocido.
Rechiné los dientes y le dí con la puerta en las narices al mastodonte que habia podido ver en la leve rendija que habia dejado abierta.
-¡Noooo Bella, ábreme la puerta…por favor….ábrela, te lo suplico!
Cerré los ojos con fuerza y me apoyé con la espalda en la puerta. Aquel imbécil iba a despertar a todo el edificio. Y maldita fuera mi estampa; estaba en mi mano que dejara de berrear como un crio de 5 años.
Con toda la solemnidad y serenidad posible; abrí la puerta y elevé el rostro hacia la cabeza de aquel hombre que parecía no acabarse nunca.
Y lo reconocí….
Emmet….casi no habia cambiado; salvo por su escultural cuerpo que parecía haber sido sacado de una revista de musculación. Sus ojos chispeantes, tenían la misma expresión que cuando era un niño. Sonreí al reconocerlo y él me rodeó con sus brazos y me alzó dejándome con mi rostro a la altura del suyo.
-Bella. Estas preciosa. ¿Me recuerdas? Soy Emmet, el gilipollas que se dejaba influenciar por el imbécil aquel para haceros la vida imposible….
Seguí la mano de Emmet al referirse al “Imbecil aquel” y lo ví. Estaba al pie de la puerta con una morena que lo agarraba del cuello con la miraba embelesada y babeando literalmente. Sus ojos como dos brasas se encontraron con los míos y su boca perfecta, era una línea carente de expresión.
Aparté la mirada rápidamente y sonreí abiertamente a Emmet.
-Claro que me acuerdo de ti, grandullón. ¿Pero tienes idea de la hora que es?
Emmet volvió a zarandearme.
-Cuando llegué al Shadow ya te habías marchado con tu amiguita. La que Alice me habia jurado que me volveria loco….y entonces Alice se marchó, Edward se consiguió un ligue y me comentó que vivías en el mismo edificio que él…¡No pude resistir la tentación, Bells!..
Puse una de mis manos en su boca, para hacerlo callar.
-Emmet. No grites. Bájame, anda. Pasa si quieres y deja a Edward con su….
-No.- La voz tajante de Edward era como un cuchillo e hizo que tanto Emmet como yo lo miráramos con una ceja alzada.
-¿Qué estas intentando decir “hermano”?.- preguntó Emmet, sin esconder su sorpresa.
Edward soltó los brazos posesivos de la estupenda morenita y caminó hacia el umbral de mi puerta, hasta posicionarse al lado del grandote de Emmet.
-Ven a tomarte una copa a mi departamento; Bella. Lo pasaremos bien. Ademas no me fio de Emmet…creo que tu….
Lo miré con autentico odio….
-Mi “honorabilidad” lleva años conmigo; ósea que no creo que debas temer por ella. No te incumbe.
Emmet nos miró a los como si le hubiesen contardo una broma privada.
-Insisto.- replicó Edward sin pestañear si quiera.
-Me paso por el forro de las …….- no pude terminar la frase porque Emmet comenzó a estallar en carcajadas. Edward me tomó de un brazo y me acercó a él.
-Entra en mi departamento…no te voy a morder. Al menos no, delante de tanta gente.- Lo miré los ojos. El muy cabrón se lo estaba pasando bomba.- ¿O quieres volver a ver las caras a la policía?
Forcejeé con él para que dejara de sujetarme y caminé hacia su departamento; no sin antes cerrar la puerta del mío.
“El ligue de Edward”, me miró con una sonrisa en su rostro y me saludó al traspasar el umbral de su puerta. Lo único que pude pensar al estar dentro, era que habia entrado en la guarida de un león.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
El departamento de Edward era enorme. Mucho mas grande y espacioso que el mío. Minimalista hasta el límite.
De repente; fui consciente de mi vestimenta y noté como un ardor tremendamente conocido para mí se alojaba en mi rostro. Bajé la mirada; tremendamente avergonzada y noté la manaza de Emmet encima de mi hombro desnudo.
-Siéntate Bella. Cuéntame, ¿Qué ha sido de tu vida? Ya me ha comentado Edward que trabajas con él…
-Trabaja para mí.- el maldito tuvo que hablar y alcé la mirada para verlo. Tenia agarrada a la morenita de la cintura; que la llevaba completamente expuesta. Gracias a un suéter que le tapaba justo los pechos. No pude hacer otra cosa que comparar. Aquella tia tenia unos melones gigantescos si los comparabas con los míos… Ahhh, que injusta era la vida a veces…. Pues eso…la acariciaba lentamente por encima del ombligo y con una sonrisa en la cara que me hubiera gustado borrar de un buen guantazo.
-Si.-miré a Emmet sonriéndole.- Hace poco que trabajo en Cullen Ltd. El abuelo me echó un cable, ya que dejé los estudios y últimamente no tenia ni para pagar el alquiler del edificio donde vivía. Creo que quiso probar hasta donde podia aguantar…” con semejante espécimen de homo-sapiens”.-pensé.
-¿Dejaste los estudios?.- La voz de Edward tronó en mis oídos y antes de darme cuenta lo tenia parado en frente mío, con cara de autentico maniaco.
-Si.- espeté hosca. Casi sin mirarlo.
-Oye Edward.- dijo Emmet con el ceño fruncido.- ¿Qué te ocurre con Isabella? Noto una tensión entre vosotros, muy parecida a la que habia de pequeños…
-Gracias a Dios yo ni si quiera lo recuerdo. Supongo que mi mente borra los recuerdos malos. Tú.- me armé de valor para enfrentarlo.- Supongo que me harias la vida imposible cuando iba de veranear a LaPush.
Emmet estalló en carcajadas y miró a Edward divertido. Él por su parte parecía terriblemente alterado y bufó, pasándose la mano por el cabello; gesto que me hacia mirarlo embobada, como una maldita gilipollas.
Pero es que tenia que ser sincera conmigo misma. Era mi jefe, era un cabrón, pero estaba buenísimo. Todo él era digno de lamer de arriba abajo. Hasta aquellas cejas espesas que se fruncían cuando estaba terriblemente cabreado.
Recordé que yo tampoco le era indiferente y noté como mis pechos picaban y mi vientre se alteraba con una deliciosa sensación.
Pero miré a la chica y volví a la realidad. Si le hubiera dicho que si, en el Shadow, yo seria la que estaría en su lugar y no ella. Pero gracias a Dios me negué…
-Si…creo que ya sé porque no recuerdas a Edward… fue una noche. Nuestros padres estaban comiendo en la playa y nosotros nos quedamos con Alice y contigo. Jacob era demasiado miedoso para las historias de miedo que habíamos prometido que nos contaríamos. Pero Edward tenia otros planes para esa noche.
“Recuerdo que fue el último verano, Edward y yo tendríamos unos 15 años y las hormonas volaban locas por nuestros cuerpos. ( y siguen haciéndolo) yo y Alice nos marchamos a recoger piedras para su acuario personal….
Mi mente comenzó a recordar y volví a vivir la escena, como si estuviera allí ahora mismo.
Flash Back
El sonido del mar era maravilloso. Debia de tener unos diez años y estaba sentada en la arena contemplando como las olas se iban acercando a mis pies lentamente. El ruido de unos pasos me dieron la voz de alarma, ya que Alice y Emmet se habían marchado a buscar cristales de botellas; ya que por el arrastre del mar, limaban las puntas y los convertía en piedrecitas de colores que le vendrían de maravillas para su acuario nuevo.
Alcé la mirada y me encontré con los ojos verdes de Edward. Venía sofocado, debia de haber corrido, ya que sus mejillas estaban coloradas y respiraba agitadamente.
-Emmet se ha marchado con Alice, por allí.- le dije indicándole con mi dedo índice.
Seguí mirando el mar y noté que Edward no se movía de mi lado. Volví a mirarlo y una sonrisa de aquellas que me daba autentico terror se formó en sus labios.
-¿Cuántos años tienes Bella?.- se sentó a mi lado, demasiado cerca, quizás.
Lo miré ceñuda y le volví el rostro de nuevo.
-Diez años.
-Apuesto que no sabes nada de nada de nada….
Me giré completamente y lo miré ceñuda
-Nada de nada ¿De qué?
Él rió y me miró con una ceja alzada.
-De sexo.
El calor abandonó mi cuerpo, para centrarse en mi rostro y esparcirse por mis orejas.
-Vete Edward. Eres malo. Busca a otra y riéte de ella.- Me dispuse a levantarme y él me agarró de la mano y me volvió a sentar, dando un tremendo culetazo.
-Quiero que me escuches. Te ordeno que me escuches, Bella. Si no, le diré a tu madre que le diste un beso en los labios a Thomas Jhonson.
Me tapé la boca con la mano, para acallar un gritito y mis ojos comenzaron a bañarse en lágrimas.¿Cómo podia saberlo? Apuesto a que logró sonsacar a Alice.
-Quiero que me beses, pero no como a él. Quiero que abras la boca y dejes que mi lengua roce la tuya. ¿Entiendes Bella? No quiero que te despegues de mí hasta que yo lo haga, si no ya sabes lo que te espera.
Respiré hondo. No iba a perdonar en mi vida Edward. Pero debia de actuar rápido. Si mamá se enteraba que me habia besado con Thomas me pegaría una buena torta….
-Está bien. Pero prométeme que no le diras nada a mamá, nunca.
Él sonrió satisfecho y asintió con la cabeza, mirándome a los labios.
Cerré los ojos con fuerza y esperé aquel beso.
Continuará…..
-¿Sabes que la virginidad es un dinosaurio en la mente de los ingenuos?
-Déjame en paz. No quiero hablar mas del tema, en cuanto vuelva Rosalie nos marchamos.- espeté como la grana.
Se levantó de la mesa y rodeó hasta donde yo me encontraba. Cogió uno de mis brazos y me levantó atrapándome hacia su pecho.
-Podria decirte de muchas formas lo que “tu frasecita”, ha causado en mi. Pero no voy a andarme con rodeos. Nena; tengo tan hinchadas las venas de la polla que parecen las tuberías del gas….
…………………………………………………………………………………………………………………………………
Capitulo 11.
Fue una suerte que Rosalie viniese agarrada del cuello por Alice, con la cara totalmente verde y un aliento de autentico muerto.
Huir. Aquella era la palabra que golpeaba en mi cerebro como un martillo. Debía de huir de aquel hombre que me habia dejado al borde del precipicio.
No alcé la vista para despedirme de él, siquiera. Ya tendría suficiente al dia siguiente con encontrarme con aquellos ojos impenetrables en la oficina. ¡Dios mio! ¿Qué me estaba ocurriendo con Edward Cullen?
Después de dejar a Rosalie en su casa; yo volví a mi departamento a duras penas. Algo me decía que mi mala suerte todavía no me habia abandonado y que la noche, me tenia preparada la traca final.
Al llegar al gran pasillo del departamento, me quité los zapatos de tacón para no tratar de hacer ruido. Si Edward habia llegado a su departamento, no le iba dar el gusto de saber a la hora que volvía.
Abrí sigilosamente la puerta y sonreí. Misión cumplida. Bufé al entrar en mi espacio y me quité el vestido, dejándolo en el mullido sofá. Rápidamente fui hacia el lavabo y allí me dí una buena ducha para calmar la tensión que tenia acumulada en mis hombros….la otra era muy difícil de calmar, y yo era la primera que quería hacer oídos sordos a los alaridos de mi cuerpo.
Al salir de la ducha comencé a oir carcajadas y la risita de lo que parecía una mujer.
¡El muy hijo de puta! ¡Él si iba a calmar todos sus músculos…el muy cerdo….! ¡Como las tuberías del gas! ¡Maldito hijo de perra!
Pegué la oreja en la pared y escuché leves murmullos; de repente volvieron a estallar en carcajadas y despegué el oído sintiéndome una imbécil.
Caminé pensativa hacia la cama y levanté la almohada.
Allí perfectamente doblado tenia mi short y mi camiseta de tirantes.
Me puse ambas prendas y me dispuse a apagar la luz, para ir a dormir; pero no fue posible, ya que el ruido del timbre de la puerta, me dejó petrificada unos instantes. Miré el reloj, eran mas de las tres de la mañana.
Descalza y con algo de temor. Puse la cadenilla de la puerta y abrí.
-¿Quién..quien es?.- pregunté algo nerviosa.
-¿Eres Bella? ¿Lo eres? ¡Déjame que te vea! Edward me ha dicho que eres hermosísima….
-¡Callate jodido hijo de puta! ¿Qué quieres que nos manden a la policía? Bella tiene experiencia en ese asunto, quizás…- Aquel siseo me era endemoniadamente conocido.
Rechiné los dientes y le dí con la puerta en las narices al mastodonte que habia podido ver en la leve rendija que habia dejado abierta.
-¡Noooo Bella, ábreme la puerta…por favor….ábrela, te lo suplico!
Cerré los ojos con fuerza y me apoyé con la espalda en la puerta. Aquel imbécil iba a despertar a todo el edificio. Y maldita fuera mi estampa; estaba en mi mano que dejara de berrear como un crio de 5 años.
Con toda la solemnidad y serenidad posible; abrí la puerta y elevé el rostro hacia la cabeza de aquel hombre que parecía no acabarse nunca.
Y lo reconocí….
Emmet….casi no habia cambiado; salvo por su escultural cuerpo que parecía haber sido sacado de una revista de musculación. Sus ojos chispeantes, tenían la misma expresión que cuando era un niño. Sonreí al reconocerlo y él me rodeó con sus brazos y me alzó dejándome con mi rostro a la altura del suyo.
-Bella. Estas preciosa. ¿Me recuerdas? Soy Emmet, el gilipollas que se dejaba influenciar por el imbécil aquel para haceros la vida imposible….
Seguí la mano de Emmet al referirse al “Imbecil aquel” y lo ví. Estaba al pie de la puerta con una morena que lo agarraba del cuello con la miraba embelesada y babeando literalmente. Sus ojos como dos brasas se encontraron con los míos y su boca perfecta, era una línea carente de expresión.
Aparté la mirada rápidamente y sonreí abiertamente a Emmet.
-Claro que me acuerdo de ti, grandullón. ¿Pero tienes idea de la hora que es?
Emmet volvió a zarandearme.
-Cuando llegué al Shadow ya te habías marchado con tu amiguita. La que Alice me habia jurado que me volveria loco….y entonces Alice se marchó, Edward se consiguió un ligue y me comentó que vivías en el mismo edificio que él…¡No pude resistir la tentación, Bells!..
Puse una de mis manos en su boca, para hacerlo callar.
-Emmet. No grites. Bájame, anda. Pasa si quieres y deja a Edward con su….
-No.- La voz tajante de Edward era como un cuchillo e hizo que tanto Emmet como yo lo miráramos con una ceja alzada.
-¿Qué estas intentando decir “hermano”?.- preguntó Emmet, sin esconder su sorpresa.
Edward soltó los brazos posesivos de la estupenda morenita y caminó hacia el umbral de mi puerta, hasta posicionarse al lado del grandote de Emmet.
-Ven a tomarte una copa a mi departamento; Bella. Lo pasaremos bien. Ademas no me fio de Emmet…creo que tu….
Lo miré con autentico odio….
-Mi “honorabilidad” lleva años conmigo; ósea que no creo que debas temer por ella. No te incumbe.
Emmet nos miró a los como si le hubiesen contardo una broma privada.
-Insisto.- replicó Edward sin pestañear si quiera.
-Me paso por el forro de las …….- no pude terminar la frase porque Emmet comenzó a estallar en carcajadas. Edward me tomó de un brazo y me acercó a él.
-Entra en mi departamento…no te voy a morder. Al menos no, delante de tanta gente.- Lo miré los ojos. El muy cabrón se lo estaba pasando bomba.- ¿O quieres volver a ver las caras a la policía?
Forcejeé con él para que dejara de sujetarme y caminé hacia su departamento; no sin antes cerrar la puerta del mío.
“El ligue de Edward”, me miró con una sonrisa en su rostro y me saludó al traspasar el umbral de su puerta. Lo único que pude pensar al estar dentro, era que habia entrado en la guarida de un león.
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El departamento de Edward era enorme. Mucho mas grande y espacioso que el mío. Minimalista hasta el límite.
De repente; fui consciente de mi vestimenta y noté como un ardor tremendamente conocido para mí se alojaba en mi rostro. Bajé la mirada; tremendamente avergonzada y noté la manaza de Emmet encima de mi hombro desnudo.
-Siéntate Bella. Cuéntame, ¿Qué ha sido de tu vida? Ya me ha comentado Edward que trabajas con él…
-Trabaja para mí.- el maldito tuvo que hablar y alcé la mirada para verlo. Tenia agarrada a la morenita de la cintura; que la llevaba completamente expuesta. Gracias a un suéter que le tapaba justo los pechos. No pude hacer otra cosa que comparar. Aquella tia tenia unos melones gigantescos si los comparabas con los míos… Ahhh, que injusta era la vida a veces…. Pues eso…la acariciaba lentamente por encima del ombligo y con una sonrisa en la cara que me hubiera gustado borrar de un buen guantazo.
-Si.-miré a Emmet sonriéndole.- Hace poco que trabajo en Cullen Ltd. El abuelo me echó un cable, ya que dejé los estudios y últimamente no tenia ni para pagar el alquiler del edificio donde vivía. Creo que quiso probar hasta donde podia aguantar…” con semejante espécimen de homo-sapiens”.-pensé.
-¿Dejaste los estudios?.- La voz de Edward tronó en mis oídos y antes de darme cuenta lo tenia parado en frente mío, con cara de autentico maniaco.
-Si.- espeté hosca. Casi sin mirarlo.
-Oye Edward.- dijo Emmet con el ceño fruncido.- ¿Qué te ocurre con Isabella? Noto una tensión entre vosotros, muy parecida a la que habia de pequeños…
-Gracias a Dios yo ni si quiera lo recuerdo. Supongo que mi mente borra los recuerdos malos. Tú.- me armé de valor para enfrentarlo.- Supongo que me harias la vida imposible cuando iba de veranear a LaPush.
Emmet estalló en carcajadas y miró a Edward divertido. Él por su parte parecía terriblemente alterado y bufó, pasándose la mano por el cabello; gesto que me hacia mirarlo embobada, como una maldita gilipollas.
Pero es que tenia que ser sincera conmigo misma. Era mi jefe, era un cabrón, pero estaba buenísimo. Todo él era digno de lamer de arriba abajo. Hasta aquellas cejas espesas que se fruncían cuando estaba terriblemente cabreado.
Recordé que yo tampoco le era indiferente y noté como mis pechos picaban y mi vientre se alteraba con una deliciosa sensación.
Pero miré a la chica y volví a la realidad. Si le hubiera dicho que si, en el Shadow, yo seria la que estaría en su lugar y no ella. Pero gracias a Dios me negué…
-Si…creo que ya sé porque no recuerdas a Edward… fue una noche. Nuestros padres estaban comiendo en la playa y nosotros nos quedamos con Alice y contigo. Jacob era demasiado miedoso para las historias de miedo que habíamos prometido que nos contaríamos. Pero Edward tenia otros planes para esa noche.
“Recuerdo que fue el último verano, Edward y yo tendríamos unos 15 años y las hormonas volaban locas por nuestros cuerpos. ( y siguen haciéndolo) yo y Alice nos marchamos a recoger piedras para su acuario personal….
Mi mente comenzó a recordar y volví a vivir la escena, como si estuviera allí ahora mismo.
Flash Back
El sonido del mar era maravilloso. Debia de tener unos diez años y estaba sentada en la arena contemplando como las olas se iban acercando a mis pies lentamente. El ruido de unos pasos me dieron la voz de alarma, ya que Alice y Emmet se habían marchado a buscar cristales de botellas; ya que por el arrastre del mar, limaban las puntas y los convertía en piedrecitas de colores que le vendrían de maravillas para su acuario nuevo.
Alcé la mirada y me encontré con los ojos verdes de Edward. Venía sofocado, debia de haber corrido, ya que sus mejillas estaban coloradas y respiraba agitadamente.
-Emmet se ha marchado con Alice, por allí.- le dije indicándole con mi dedo índice.
Seguí mirando el mar y noté que Edward no se movía de mi lado. Volví a mirarlo y una sonrisa de aquellas que me daba autentico terror se formó en sus labios.
-¿Cuántos años tienes Bella?.- se sentó a mi lado, demasiado cerca, quizás.
Lo miré ceñuda y le volví el rostro de nuevo.
-Diez años.
-Apuesto que no sabes nada de nada de nada….
Me giré completamente y lo miré ceñuda
-Nada de nada ¿De qué?
Él rió y me miró con una ceja alzada.
-De sexo.
El calor abandonó mi cuerpo, para centrarse en mi rostro y esparcirse por mis orejas.
-Vete Edward. Eres malo. Busca a otra y riéte de ella.- Me dispuse a levantarme y él me agarró de la mano y me volvió a sentar, dando un tremendo culetazo.
-Quiero que me escuches. Te ordeno que me escuches, Bella. Si no, le diré a tu madre que le diste un beso en los labios a Thomas Jhonson.
Me tapé la boca con la mano, para acallar un gritito y mis ojos comenzaron a bañarse en lágrimas.¿Cómo podia saberlo? Apuesto a que logró sonsacar a Alice.
-Quiero que me beses, pero no como a él. Quiero que abras la boca y dejes que mi lengua roce la tuya. ¿Entiendes Bella? No quiero que te despegues de mí hasta que yo lo haga, si no ya sabes lo que te espera.
Respiré hondo. No iba a perdonar en mi vida Edward. Pero debia de actuar rápido. Si mamá se enteraba que me habia besado con Thomas me pegaría una buena torta….
-Está bien. Pero prométeme que no le diras nada a mamá, nunca.
Él sonrió satisfecho y asintió con la cabeza, mirándome a los labios.
Cerré los ojos con fuerza y esperé aquel beso.
Continuará…..
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