MY BLACK ROSE.
Avanzó hacia mí y tendió su mano.
-Edward Masen, Bella. ¿Puedo llamarte Bella?.- Tragué la saliva que se estaba agolpando en mi boca,…Dios santo estaba salivando de pura hambre…de puro deseo. Él volvió a sonreir, esta vez mas sensualmente y envolvió su mano con la mía para acercarla a su boca y besarla justo debajo de la muñeca; todo esto, sin dejar de mirarme.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Capitulo 6.
-Ardía en deseos de que este encuentro se efectuara. Bella Swan.- dijo él, lentamente sin dejar de mirarme.
Caminó hacia una gran licorera y la abrió. Había una sonrisa de autosuficiencia en su rostro que me hizo sentir animadversión por él; pero fué un solo instante, al momento me relajé al ver como giraba su rostro y me sonreía con total cortesía.
-¿Qué prefieres? ¿Vino, vermouth…champagne, quizás? Si aceptas una recomendación, lo mejor para abrir el apetito es un buen vino. Tinto a ser posible.
Asentí sin dejar de mirarlo.
Sus movimientos con las manos; la manera de descorchar aquella botella de vino y su elegancia al arrojar el liquido carmín dentro de la copa, me dejó embelesada, hipnotizada. Dí un respingo al sentirlo a mi lado y oir su melodiosa voz.
-Es un buen vino.- dijo muy cerca de mí. Podía sentir su aliento golpeando mi oído.- ¿Sabes en que se diferencia un buen vino de otro, Bella? .- Alcé la mirada y observé sus labios demasiados rojos, su mentón fuerte y aquella mirada perturbadora que observaba con adoración aquel liquido que llenaba el cristal.
-No tengo ni idea.
Mi voz al lado de la suya parecía un graznido de cuervo. Me encogí sintiéndome un vulgar insecto y me abracé el cuerpo.
-Mira su densidad.- Él movió la copa para que el liquido oscilara.- ¿Ves la mancha que deja en el cristal?
-Si.- le dije. Efectivamente el vino había dejado una marca grasa en el vidrio.
-Este vino tiene un bouquet perfecto….casi tan perfecto como el aroma que despide tu cuerpo. Bella.
Sus ojos estallaron en los míos y casi me atraganto. Había algo en aquella mirada que hizo que mi cuerpo se arquease de pura necesidad. Reconocí el hambre de aquellos ojos y retrocedí un par de pasos para evitar aquella cercanía tan…íntima.
-Señor Masen, yo….
Él rió, y caminó en dirección opuesta a donde yo me encontraba, ajustando sus dedos a la manilla de la copa para llevarla a sus labios.
-Hemos acordado llamarnos por nuestros nombres de pila. ¿No es así?
-Sí.- susurré.
Oí el tapón de un corcho y el liquido de algún elemento flotando en algún utensilio. Ví ensu mano otra copa y la alcancé casi sin mirarlo. Aquel hombre, pese a lo hermoso que era, me intimidaba.
-Brindemos, Bella.- alzó su copa frente a mí y yo lo imité sin mirarlo al rostro.- Por nosotros….y nuestro acuerdo.
-Si..está bien.- ¡Dios mío, era patética!
Llevé la copa a los labios y saboreé aquel extraño sabor denso y amizclado.
-¿Y Angela?.- pregunté, intentando calmar aquel desasosiego que me tenia ofuscada.
-Tu prima enseguida estará con nosotros.- dijo lentamente, bebiendo él también de su copa.- ¿La tienes en mucha estima?
Pensé en aquella pregunta.
No. Angela siempre había hecho lo posible por hacerme imposible la vida. Se había burlado de mí hasta la saciedad , pero era la única familia que me quedaba en aquel pueblo y me sentía en la necesidad de verla y saber de su vida.
-Es lo único que me une a este pueblo.- espeté seca.
Oí algo parecido a un gruñido y no me molesté en mirar. Debían de tener perros en alguna habitación contínua. Él no podía haber producido aquel sonido…no era posible.
-No esperes ver la misma Angela que dejaste aquí. Después de perder a sus padres, ella es “ diferente”
-¿Diferente?.- lo busqué con la mirada y fruncí el ceño.- ¿Qué quiere decir “diferente”?
-No habla. He tratado por todos los medios que lo hiciera, pero fue inútil. Tiene la boca cosida.- terminó con una silenciosa sonrisa, que hizo que los pocos vellos que había en cuerpo se pusieran de punta.
-Seguro que cuando me vea….conmigo si lo hará….estoy segura de eso.
Su risa me hizo estremecerme de cabeza a pies y no pude mirarlo. Miré el suelo sintiendo mis ojos perdidos en lágrimas. “No debías de haber venido….no lo debías de haber hecho, Bella.”
-Vamos a cenar. Seguro que ella ya está en la mesa, esperando verte….
Caminó delante de mi y yo lo seguí con la cabeza gacha, Comenzaba a sentir un frio atroz y no sabía cual era la verdadera razón. Estaba casi segura que era puro terror. La belleza de aquel hombre era una trampa perfecta…había algo demoniaco en aquella risa y en su manera de mirarme.
Oí el sonido de las patas de una silla arrastrarse y alcé la mirada.
Allí estaba Angela.
¿Pero qué….?
Corrí hacia ella y la abracé, pese a que solo podía ver sus ojos y sus pómulos sobresalientes. Toda ella iba tapada como si hubiera integrado en la religión musulmana.
Oí como su nariz respiraba agitadamente. Sus manos aferraban fuertemente mis hombros y su mirada se perdía en el ser que se hallaba a nuestra espalda. Aquel hombre la tenía amenazada y por supuesto ella no podía decirme nada.
Acaricié la poca piel que estaba libre de ropas y me acomodé junto a ella en la gruesa y larga mesa de color haya.
Sentí unos pasos y unas manos que se movían con agilidad sobre la mesa. Aquel hombre tenia sirvientes que se dedicaban a trabajar sin hablar ni una sola palabra.
Cuando la mesa estuvo perfectamente ordenada, Edward hizo los honores y tanto Angela como yo, nos miramos.
La suave e irónica risa de él me cortó la digestión apenas antes de haber probado bocado.
-Saborea la cena, Bella. Y no esperes por Angela. Como ya te dije, la pobre no puede comer….tiene la boca cosida….
Mi estómago rugió y una enorme sacudida hizo que me llevara la mano a la boca para tratar de no arrojar.
-¿Literalmente?.- grité, mirándola con los ojos empañados en lagrimas.
-Por supuesto.- dijo él serenamente, dando un fuerte trago de vino de su copa.
Me levanté sacudí a Angela con mi mano sobre su rostro, dejando libre aquella proporción de su rostro que era vetada…
-¡Dios mio! ¿Qué es esto?,- grité histérica. Con las lágrimas surtiendo de mis ojos y mi brazo alzado frente aquella aberración.- ¿Qué te han hecho Angela? ¡Que te han hecho!
Los ojos de Angela me miraban con miedo, pero se movían en dirección de aquel ser que no se había inmutado siquiera ante mi reacción.
La sujeté por los brazos y la empujé hacia la salida del gran comedor. Había que salir de allí, fuese como fuese. Algo me decía que no había sido Angela la que había hecho aquello tan macabro con su rostro.
-Quieta.- Su voz me pareció aterradora; haciendo que agarrara a Angela del codo y la apremiara para salir urgentemente de allí. Se podía quedar con la casa, con el terreno…¡Con todo! Nunca debí de volver aquí…debí de hacer caso a Carlisle. ¡Dios mio, mi hermana Alice…mi hermanita Alice!
-Exacto, Bella. Tu pequeña e insignificante hermana morirá si no sueltas a tu prima y te mantienes mas….calmada.- Suspiró, para pasar a nuestro lado y sostener a Angela del rostro salvajemente destrozado.- No sirves para nada, maldita zorra. Ni siquiera para que Bella tenga un poco de tranquilidad.- Sus ojos se clavaron en los míos.- No has comido nada querida…y eso no es lo que tenía planeado para ti.- Su mano se estrelló contra el pecho de Angela y la mandó al otro lado de la pared; emitiendo un sonido parecido a cuando pisas un cacahuete o un Kiko.
No podía emitir gritos, pero si gemidos agonizantes. La miré horrorizada y quise ir en su busca, pero él me lo impidió entrometiéndose en mi paso.
-Ha llegado el momento en que hablemos, querida. He esperado demasiado este momento.- dijo acercando su rostro al mío e intentando acariciar mi pómulo.
Me aparté. Era lo mas repúgnante que había visto en mi vida. Podía ser bello … era una perfecta carta de presentación para un asesino depredador, un perturbado violento que había maltratado a mi prima Angela….¡Dios mio ese hombre era una aberración!
Su carcajada ronca me hizo perder la consciencia y cuando esperé el golpe no sentí nada, tan solo oscuridad.
.
.
.
.
.
.
.
Podía oir como algo se estrellaba contra el suelo. Era un repiqueteo constante, sordo.
Moví los ojos antes de abrirlos, no sabia donde me encontraba y mucho menos que había pasado.
Abrí los ojos y ante mí una elegante y carísima lámpara de lagrimas de cristal hizo su aparició; desafiando a la gravedad.
Me erguí rápidamente, comprendiendo y asimilando donde me encontraba. Todo volvió a mí de un manotazo , sepultándome en la sardónica realidad.
Salté de la cama y me dirigí hacia la puerta que debía de ser la salida…¡Maldita sea! Giré el pomo con nerviosismo y me estalló la realidad en las narices. Estaba encerrada.
Pude oir risillas de mujeres al otro lado de la puerta y comencé a golpearla desquiciada.
-¡Por favor! Sacadme de aquí…por favor…por favor…¿hay alguien?
Otra vez las risillas. Me derrumbé de espaldas a la puerta y comencé a sollozar desconsolada. Aquel monstruo con rostro de ángel seguro que me maltrataría y haría conmigo cosas espeluznantes. Tantas o mas ,como las que había hecho con Angela….
-¿Llora?.-oí como decía una mujer al otro lado de la puerta.
-Si….lo que daríamos nosotras por estar en su lugar. ¡Maldita humana!.- dijo otra voz.
-Podríamos dejar que huyera…..no la quiero aquí. Edward es nuestro. Me desquiciaba que tuviese a la perra de Angela, pero sabíamos que sus folladas eran transitorias…esto es diferente. ¡deberíamos matarla! Desangrarla y tirarla a las pobres criaturas de la noche .-enjuició otra con voz mas grave.
-Edward nos mataria, Tanya. Ya se cansará. Esta no será diferente. Sólo tendrá que estar dentro suyo a lo sumo unos años y ella morirá…es lo que tienen los humanos.- rió divertida, la que pude reconocer como la primera voz.- tienen fecha de caducidad.
Creí que iba a morirme de puro terror. ¿Qué eran aquellas mujeres que hablaban tras de la puerta? Hablaban de mí, como si ellas no fueran como yo. “Humanos” ¿Qué cosa eran ellas; entonces?
Me levanté temblando y caminé lentamente hacia una amplia ventana. La abrí con sigilo y ví como allí se abría paso mi libertad. Miré la distancia que me separaba de la tierra y emití una débil plegaria mientras me subía a ella para lanzarme al vacio…podía morir; seguro. Pero ese final era mucho mejor que el que el destino me tenía reservado en aquella casa de demonios.
Me balanceé lentamente una vez estuve en el alfeizar. Suspiré levemente y pensé en Alice.
-Lo siento.- susurré al viento antes de arrojarme al vacio, sintiendo el aire cortar mi rostro como navajas.
Continuará…
Jooooooderrrr!!
Bueno chicas….ya me diréis. Besitos y os quiero, aquí estoy. Soy toda vuestra, cualquier consulta hacédmela saber!
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
Mostrando entradas con la etiqueta My Black Rose. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta My Black Rose. Mostrar todas las entradas
viernes, 10 de febrero de 2012
martes, 10 de enero de 2012
My Black Rose
MY BLACK ROSE.
Capitulo 5.
Edward.
Después de aquello, logré calmarme un poco; pero tan solo minimamente. Bella me tenía en un constante estado de ansiedad agónico. Quería verla por mí mismo y nunca tendría suficiente; de eso estaba completamente seguro.
Separé los labios del oscuro centro de Angela y casi inmediatamente me erguí para caminar hacia “mis instrumentos de juego”.
Angela , que se debatía entre el dolor y placer, tenía los ojos cerrados y aún estaba extasiada por su reciente orgasmo . Tan sólo cuando escuchó el acero chocando entre sí abrió los ojos con el terror teñido en su rostro.
-¡No! ¡Edward, no!.- gritó intentando zafarse de sus gruesos eslabones por brazos y piernas.
Reí, sin mirarla y acariciando aquel instrumento tan y tan placentero. Lo conservaba desde hacia varias décadas. Lo había encontrado en una de las casas de mi amante Victoria; tan perversa como yo. No sabía muy bien como se denominaba, pero si el cruel castigo con el que rasgaba la piel, cuando lo arrastraba y la bola llena de agujas de metal se incrustaba en la piel de mis ovejitas…..cerré los ojos ante el deleite de lo que faltaba por venir.
-Deberías estar orgullosa , Angela. No suelo jugar con nadie que no me divierta…y tú, me diviertes; no sabes de que manera.
Me acerqué a ella con el bastón agarrado en mi mano y balanceando la bola llena de agujas por encima de su cuerpo.
-Haré..haré lo que tú quieras…te lo prometo, Edward. Por favor.
No perdí la sonrisa; la muy puta se había tomado las molestias de jadear en toda la maldita frase y me había puesto como un toro… Me agradaba tanto infundar tanto terror que me ponía duro al momento y por supuesto mis incisivos salían a descubierto.
-Ya lo haces. Lo haces todo el tiempo, pequeña hija de puta, pero quiero que te quede claro que esta noche no puedes hablar nada…¿entiendes?
Ella apretó los ojos y dos lagrimas como puños viajaron hacia las raíces de su pelo, a los costados.
-Lo haré, lo haré, pero si estas mas tranquilo me quedaré aquí esperando. No entiendo….
-¡Tú no entiendes! ¡No estas aquí para entender! Estas aquí porque me sirves de gancho y me has satisfecho lo suficiente hasta ahora.- me relajé y comencé a pasear por su piel la punta de las agujas afiladas.- Bella ha vuelto.- Miré su rostro un momento y ví como por unos instantes dejó de respirar, acto seguido seguí paseando las agujas por su vientre y sus pechos.- Ella vendrá, si. Lo hará y tú la recibirás con los brazos abiertos, criatura. Pero me encargaré de que no hables con ella.
-No, no lo haré.
Ví a traves de su mente como la odiaba de nuevo y casi estallo aquella bola en su rostro de mierda…pero me contuve, había de hacerlo, ella era mi gancho; solo eso. Después de esta noche, Angela seria historia, y la sangre de sus venas correría a borbotones por las venas muertas de “mis novias”.
-Claro que no lo harás.- solté el instrumento en el suelo y llame mentalmente a Irina, Tanya y Jane; ellas eran las indicadas para la clase de trabajito que les mandaría hacer con Angela.
Antes de darme cuenta estaban a mi lado y me contemplaron descaradamente, ya que seguía completamente desnudo, mirándose las unas a las otras y toqueteándose entre sí , para comenzar a lamerse y a meterse cuanto tenían por sus coños. Pero mi voz enérgica las hizo inmovilizarse y mirarme con el respeto que me merecía.
-¿Quién se acuerda de bordar chicas?- Ellas me miraron interrogantes y pudimos oír como la guarra de Angela comenzaba a chillar como una histérica.- Cerrarle la boca.- ordené.- Ahora mismo.
Irina caminó hacia una gran caja con toda clase de instrumentos de tortura. Sacó unos alicates y una aguja de gancho con una gran madeja de hilo bramante; los gritos de Angela comenzaban a cabrearme seriamente y me planteé machacarle el pómulo con un puñetazo…pero no….no podí… Bella. Ese era mi autentico motivo. El único.
Además ¿Qué clase de divertimento seria si no viéramos como sufría desde la primera punzada? Tanya y Jane sujetaron su cabeza con fuerza e Irina comenzó a desmadejar el hilo bramante para meterlo por el grueso agujero de la aguja, cuando lo tuvo todo listo no dudó un momento el clavarlo en un extremo de la boca de Angela y comenzar a estirar……parecía una cerda, cuando le estaban clavando el cuchillo en el cuello en el matadero….nos reímos los cuatro al escucharla y crucé mis brazos relajándome tras aquella agónica y macabra escena. Intentaba moverse, pero mis muchachas la tenia fuertemente capturada, cada puntada era mas lenta y dolorosa; Irina sabia como hacerlo, mientras devorábamos con ansias la sangre que teñía el color marron del hilo y un grueso reguero de sangre recorría su cuello, senos y estomago…
.
.
.
.
.
Bella.
Cuando el sol se escondió en el horizonte, un miedo a lo desconocido se cernió sobre mí. Aún si entender como podía haber accedido a entrevistarme con un hombre que no había visto en mi vida, intenté no darle importancia al hecho y vestirme lo mas decentemente posible para el acto.
Por las noches, refrescaba tanto en aquel pueblo, que se diferenciaba cas diez grados desde la hora punta del dia a las nueve de la noche. Unos pantalones vaqueros bocout y una blusa con volantes en los puños y en las muñecas color azul, fue suficiente para salir al refresco de la noche. Mi cabello y mi rostro intacto. No me gustaba maquillarme y esa noche no iba a ser diferente.
Cuando rozaron con algo la puerta supe de inmediato quien era. El hombre que había mandado Edward Masen; Jasper.
Cogí, las llaves y las metí dentro de un pequeño bolso que me colgué de bandolera. Abrí la puerta con fuerza y ésta vez ví el aspecto que tenia aquel individuo en realidad…y me sentí francamente alucinada. Un chico de alrededor 20 0 25 años estaba frente a mí; aunque su gesto era serio, pude ver una chispa de vida en sus ojos al mirarme. Era bello; increíblemente bello. Un rostro perfecto, enmarcado en un cabello de un dulce color miel mas bien largo; sin llegar a la melena.
-Señorita, el señor Masen la espera.
Sí.- acerté a decir.
Me había quedado tan encandilada mirando al chico que se me fue “ el santo al cielo” como dicen por aquí.
Cerré la puerta sin molestarme en cerrar con la llave y caminé hacia un Mercedes negro de última generación. Tragué en seco, se notaba a leguas que el tal señor Masen tenía dinero para asar una vaca con billetes. Jasper, muy atento, me abrió la puerta para que me sentara dentro del coche y la cerró instante. Caminó hacia el asiento del conductor y metió la llave en el contacto, para arrancar el auto.
La que era ahora mi casa, estaba en un lugar escarpado; pero sin duda la casa que colindaba con el cementerio de Salem era la casa mas alta de todo el pueblo. Parecía haber sido hecha por algún tirano para tener a su pueblo bajo yugo toda la existencia. Pude oír claramente el aullido de los lobos, pese a que estaba refugiada en el coche, y agradecí en cierta medida que el señor Masen hubiese mandado a alguien por mí.
Cuando el auto se detuvo y se abrió la puerta; algo dentro de mí me dijo que yo formaba parte de aquello. Me dije a mí misma que estaba como un cencerro y seguí a Jasper mirando la casa con un claro gesto de disgusto en mi rostro, ya que Jasper abrió la boca para hablar.
-Al señor le gusta conservar las cosas tal y como han sido siempre, señorita. No quiere que nuevos tintes o baldosines tapen la belleza de lo auténtico; porque en lo auténtico esta la belleza, aunque no siempre sea valorada.
Sonreí tímida al chico y nos paramos de frente a una gran puerta de madera. Utilizó el picaporte gigante para llamar y esperamos, sintiendo como la brisa se calaba en mis huesos y ponía mi carne de gallina.
Pero la puerta se abrió rápido y lento a la vez. Rápido porque no tardó mucho desde el primer toque hasta que comenzó a crujir al ser arrastrada y lento porque era demasiado pesada para quien la estaba moviendo.
Entramos y miré tras el gran portón….no había nadie. No podía ser; estaba segura que aquella puerta no era ni mucho menos mecanizada. ¿Pero entonces….?
Un gran pasillo se abrió ante nosotros y el pánico se fundió en mis huesos, aquella estancia me era conocida, yo había soñado con aquel lugar…estaba segura de ello. Quise echar a correr, pero ya era tarde. Estaba segura que si me decidía a retroceder no iba a tener narices a abrir aquella puerta. Moví mi mano y giré la muñeca para contemplar mi palma. Estaba temblando, literalmente.
Llegamos a un gran salón, donde predominaba el mobiliario Isabelino y Jasper me ofreció una gélida sonrisa antes de despedirse.
-Espere aquí. El señor no tardará en llegar.
-¿Y Angela?.- pregunté, intentando calmar mis nervios.
-Espere señorita. Tan solo espere.
Observé como el sujeto se marchaba y dí un rápido vistazo a la habitación donde me encontraba, paseé las manos por un sillón tapizado en piel y me volví rápidamente al sentir una clara presencia en mi espalda.
Pero mis ojos, no…no estaban acostumbrados a ver aquel tipo de belleza en un hombre….no, no lo estaban. Ante mí, vestido como si nos hubiéramos puesto de acuerdo; pero sin los volantes, se hallaba el ser mas perfecto que había concebido la tierra. Estaba segura de eso. Era alto, delgado y simplemente bello. Una cara de ángel, con unos labios excesivamente rojos, un cabello broncíneo, una mandíbula cuadrada y unos ojos algo extraños y rodeados por sendas ojeras. Sonrió de lado y me perdí en lo que se apreciaba una dentadura perfecta.
Avanzó hacia mí y tendió su mano.
-Edward Masen, Bella. ¿Puedo llamarte Bella?.- Tragué la saliva que se estaba agolpando en mi boca,…Dios santo estaba salivando de pura hambre…de puro deseo. Él volvió a sonreir, esta vez mas sensualmente y envolvió su mano con la mía para acercarla a su boca y besarla justo debajo de la muñeca; todo esto, sin dejar de mirarme.
Continuará…
Capitulo 5.
Edward.
Después de aquello, logré calmarme un poco; pero tan solo minimamente. Bella me tenía en un constante estado de ansiedad agónico. Quería verla por mí mismo y nunca tendría suficiente; de eso estaba completamente seguro.
Separé los labios del oscuro centro de Angela y casi inmediatamente me erguí para caminar hacia “mis instrumentos de juego”.
Angela , que se debatía entre el dolor y placer, tenía los ojos cerrados y aún estaba extasiada por su reciente orgasmo . Tan sólo cuando escuchó el acero chocando entre sí abrió los ojos con el terror teñido en su rostro.
-¡No! ¡Edward, no!.- gritó intentando zafarse de sus gruesos eslabones por brazos y piernas.
Reí, sin mirarla y acariciando aquel instrumento tan y tan placentero. Lo conservaba desde hacia varias décadas. Lo había encontrado en una de las casas de mi amante Victoria; tan perversa como yo. No sabía muy bien como se denominaba, pero si el cruel castigo con el que rasgaba la piel, cuando lo arrastraba y la bola llena de agujas de metal se incrustaba en la piel de mis ovejitas…..cerré los ojos ante el deleite de lo que faltaba por venir.
-Deberías estar orgullosa , Angela. No suelo jugar con nadie que no me divierta…y tú, me diviertes; no sabes de que manera.
Me acerqué a ella con el bastón agarrado en mi mano y balanceando la bola llena de agujas por encima de su cuerpo.
-Haré..haré lo que tú quieras…te lo prometo, Edward. Por favor.
No perdí la sonrisa; la muy puta se había tomado las molestias de jadear en toda la maldita frase y me había puesto como un toro… Me agradaba tanto infundar tanto terror que me ponía duro al momento y por supuesto mis incisivos salían a descubierto.
-Ya lo haces. Lo haces todo el tiempo, pequeña hija de puta, pero quiero que te quede claro que esta noche no puedes hablar nada…¿entiendes?
Ella apretó los ojos y dos lagrimas como puños viajaron hacia las raíces de su pelo, a los costados.
-Lo haré, lo haré, pero si estas mas tranquilo me quedaré aquí esperando. No entiendo….
-¡Tú no entiendes! ¡No estas aquí para entender! Estas aquí porque me sirves de gancho y me has satisfecho lo suficiente hasta ahora.- me relajé y comencé a pasear por su piel la punta de las agujas afiladas.- Bella ha vuelto.- Miré su rostro un momento y ví como por unos instantes dejó de respirar, acto seguido seguí paseando las agujas por su vientre y sus pechos.- Ella vendrá, si. Lo hará y tú la recibirás con los brazos abiertos, criatura. Pero me encargaré de que no hables con ella.
-No, no lo haré.
Ví a traves de su mente como la odiaba de nuevo y casi estallo aquella bola en su rostro de mierda…pero me contuve, había de hacerlo, ella era mi gancho; solo eso. Después de esta noche, Angela seria historia, y la sangre de sus venas correría a borbotones por las venas muertas de “mis novias”.
-Claro que no lo harás.- solté el instrumento en el suelo y llame mentalmente a Irina, Tanya y Jane; ellas eran las indicadas para la clase de trabajito que les mandaría hacer con Angela.
Antes de darme cuenta estaban a mi lado y me contemplaron descaradamente, ya que seguía completamente desnudo, mirándose las unas a las otras y toqueteándose entre sí , para comenzar a lamerse y a meterse cuanto tenían por sus coños. Pero mi voz enérgica las hizo inmovilizarse y mirarme con el respeto que me merecía.
-¿Quién se acuerda de bordar chicas?- Ellas me miraron interrogantes y pudimos oír como la guarra de Angela comenzaba a chillar como una histérica.- Cerrarle la boca.- ordené.- Ahora mismo.
Irina caminó hacia una gran caja con toda clase de instrumentos de tortura. Sacó unos alicates y una aguja de gancho con una gran madeja de hilo bramante; los gritos de Angela comenzaban a cabrearme seriamente y me planteé machacarle el pómulo con un puñetazo…pero no….no podí… Bella. Ese era mi autentico motivo. El único.
Además ¿Qué clase de divertimento seria si no viéramos como sufría desde la primera punzada? Tanya y Jane sujetaron su cabeza con fuerza e Irina comenzó a desmadejar el hilo bramante para meterlo por el grueso agujero de la aguja, cuando lo tuvo todo listo no dudó un momento el clavarlo en un extremo de la boca de Angela y comenzar a estirar……parecía una cerda, cuando le estaban clavando el cuchillo en el cuello en el matadero….nos reímos los cuatro al escucharla y crucé mis brazos relajándome tras aquella agónica y macabra escena. Intentaba moverse, pero mis muchachas la tenia fuertemente capturada, cada puntada era mas lenta y dolorosa; Irina sabia como hacerlo, mientras devorábamos con ansias la sangre que teñía el color marron del hilo y un grueso reguero de sangre recorría su cuello, senos y estomago…
.
.
.
.
.
Bella.
Cuando el sol se escondió en el horizonte, un miedo a lo desconocido se cernió sobre mí. Aún si entender como podía haber accedido a entrevistarme con un hombre que no había visto en mi vida, intenté no darle importancia al hecho y vestirme lo mas decentemente posible para el acto.
Por las noches, refrescaba tanto en aquel pueblo, que se diferenciaba cas diez grados desde la hora punta del dia a las nueve de la noche. Unos pantalones vaqueros bocout y una blusa con volantes en los puños y en las muñecas color azul, fue suficiente para salir al refresco de la noche. Mi cabello y mi rostro intacto. No me gustaba maquillarme y esa noche no iba a ser diferente.
Cuando rozaron con algo la puerta supe de inmediato quien era. El hombre que había mandado Edward Masen; Jasper.
Cogí, las llaves y las metí dentro de un pequeño bolso que me colgué de bandolera. Abrí la puerta con fuerza y ésta vez ví el aspecto que tenia aquel individuo en realidad…y me sentí francamente alucinada. Un chico de alrededor 20 0 25 años estaba frente a mí; aunque su gesto era serio, pude ver una chispa de vida en sus ojos al mirarme. Era bello; increíblemente bello. Un rostro perfecto, enmarcado en un cabello de un dulce color miel mas bien largo; sin llegar a la melena.
-Señorita, el señor Masen la espera.
Sí.- acerté a decir.
Me había quedado tan encandilada mirando al chico que se me fue “ el santo al cielo” como dicen por aquí.
Cerré la puerta sin molestarme en cerrar con la llave y caminé hacia un Mercedes negro de última generación. Tragué en seco, se notaba a leguas que el tal señor Masen tenía dinero para asar una vaca con billetes. Jasper, muy atento, me abrió la puerta para que me sentara dentro del coche y la cerró instante. Caminó hacia el asiento del conductor y metió la llave en el contacto, para arrancar el auto.
La que era ahora mi casa, estaba en un lugar escarpado; pero sin duda la casa que colindaba con el cementerio de Salem era la casa mas alta de todo el pueblo. Parecía haber sido hecha por algún tirano para tener a su pueblo bajo yugo toda la existencia. Pude oír claramente el aullido de los lobos, pese a que estaba refugiada en el coche, y agradecí en cierta medida que el señor Masen hubiese mandado a alguien por mí.
Cuando el auto se detuvo y se abrió la puerta; algo dentro de mí me dijo que yo formaba parte de aquello. Me dije a mí misma que estaba como un cencerro y seguí a Jasper mirando la casa con un claro gesto de disgusto en mi rostro, ya que Jasper abrió la boca para hablar.
-Al señor le gusta conservar las cosas tal y como han sido siempre, señorita. No quiere que nuevos tintes o baldosines tapen la belleza de lo auténtico; porque en lo auténtico esta la belleza, aunque no siempre sea valorada.
Sonreí tímida al chico y nos paramos de frente a una gran puerta de madera. Utilizó el picaporte gigante para llamar y esperamos, sintiendo como la brisa se calaba en mis huesos y ponía mi carne de gallina.
Pero la puerta se abrió rápido y lento a la vez. Rápido porque no tardó mucho desde el primer toque hasta que comenzó a crujir al ser arrastrada y lento porque era demasiado pesada para quien la estaba moviendo.
Entramos y miré tras el gran portón….no había nadie. No podía ser; estaba segura que aquella puerta no era ni mucho menos mecanizada. ¿Pero entonces….?
Un gran pasillo se abrió ante nosotros y el pánico se fundió en mis huesos, aquella estancia me era conocida, yo había soñado con aquel lugar…estaba segura de ello. Quise echar a correr, pero ya era tarde. Estaba segura que si me decidía a retroceder no iba a tener narices a abrir aquella puerta. Moví mi mano y giré la muñeca para contemplar mi palma. Estaba temblando, literalmente.
Llegamos a un gran salón, donde predominaba el mobiliario Isabelino y Jasper me ofreció una gélida sonrisa antes de despedirse.
-Espere aquí. El señor no tardará en llegar.
-¿Y Angela?.- pregunté, intentando calmar mis nervios.
-Espere señorita. Tan solo espere.
Observé como el sujeto se marchaba y dí un rápido vistazo a la habitación donde me encontraba, paseé las manos por un sillón tapizado en piel y me volví rápidamente al sentir una clara presencia en mi espalda.
Pero mis ojos, no…no estaban acostumbrados a ver aquel tipo de belleza en un hombre….no, no lo estaban. Ante mí, vestido como si nos hubiéramos puesto de acuerdo; pero sin los volantes, se hallaba el ser mas perfecto que había concebido la tierra. Estaba segura de eso. Era alto, delgado y simplemente bello. Una cara de ángel, con unos labios excesivamente rojos, un cabello broncíneo, una mandíbula cuadrada y unos ojos algo extraños y rodeados por sendas ojeras. Sonrió de lado y me perdí en lo que se apreciaba una dentadura perfecta.
Avanzó hacia mí y tendió su mano.
-Edward Masen, Bella. ¿Puedo llamarte Bella?.- Tragué la saliva que se estaba agolpando en mi boca,…Dios santo estaba salivando de pura hambre…de puro deseo. Él volvió a sonreir, esta vez mas sensualmente y envolvió su mano con la mía para acercarla a su boca y besarla justo debajo de la muñeca; todo esto, sin dejar de mirarme.
Continuará…
domingo, 13 de noviembre de 2011
My Black Rose
MY BLACK ROSE.
El sol parte las piedras el dia de hoy. Si Jasper sale, ha de taparse lo máximo posible. Estoy nervioso, mi falo se encuentra duro, solamente con pensar que la tengo a tan poca distancia de mi. Sé que esta bella….he visto por los ojos de la señora Cope y los colmillos han salido por si mismos; sin tener ninguna excitación posible en ese momento. Paseo mi mano fría por mi polla convulsa e intento calmarla. Camino hacia un gran escritorio de madera de caoba y comienzo a escribir como un tarado.
Jasper llega a mí, antes de ser llamado y se marcha sin decir nada.
Todo el engranaje correoso está a punto de ponerse a trabajar….
……………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Capitulo 4.
Bella.
Desperté sofocada, habia perdido el conocimiento.
Me levanté de suelo rápidamente y como un golpe en la cabeza recordé porque me había colapsado y mi mente se habia desconectado de mi cuerpo.
“Edward Anthony Masen”. Recordé aquel nombre, mientras que buscaba en el suelo la carta rugosa y fría que me habia tendido aquel hombre tan extraño que habia llamado a mi puerta.
La ví y volví a tenerla entre mis manos, haciendo que éstas temblaran de miedo.
Me reí nerviosamente y arrugué la carta entre mis dedos, sin duda aquel seria un pariente lejano de aquella familia que un dia vi enterrada en aquel suntuoso pateón.
La tarde comenzaba a despuntar y con gratitud pude costatar que la señora Cope habia hecho lo que un dia hacia mi abuela y mi abuelo cuando mis tios volvían de un gran viaje.
Habian llenado la despensa y la nevera. Me sumergí de nuevo en el mundo real y subí hacia mi habitación para llenar los cajones de mi ropa ordenada y bajar a prepararme algo de comer.
Cociné un plato de pasta con atún y comí de manera tranquila. Después de aquel largo viaje mi cuerpo se resentía y busqué la tranquilidad de mi cuarto para echar una pequeña siesta y relajarme.
Recién me había metido entre las sabanas, cuando alguien volvió a tocar a la vieja puerta de la calle. Con el corazón a mil, volví a pensar en aquel hombre extraño, tapado hasta la extenuación y en la considerada invitación del tal Edward Anthony.
Alcancé un pantalón de chándal y una sudadera. Bajé las escaleras rápidamente y abrí la puerta de un gran aventón. Era él, otra vez y seguía tapado hasta las orejas.
-Señorita…me manda el señor Masen. Solicita una respuesta inmediata.- Las palabras del hombre eran tajantes y escudriñé sus ojos…la ténue forma almendrada, se podía apreciar debajo de aquellas gafas.
-Yo no conozco a su jefe. Si va en serio esa propuesta le agradecería, nos viéramos en un lugar público y no en su casa. Siento decirle esto, si me diera su teléfono podría decírselo yo personalmente; pero dado que lo manda a usted de arriba abajo….
-A el señor Masen le gustaría oir de sus labios su negativa señorita Swan. No lo dudo.- el hombre me tendió una tarjetita plateada, con una serigrafía ornamentada. En ella se veían el nombre del individuo al que representaba, su dirección y el teléfono.- Miré lo poco que podía ver de su rostro y sonreí.- Yo misma lo llamaré, ahora si me disculpa estoy cansada y quiero descansar.
-Buenas tardes señorita Swan. Espero verla muy pronto en la Mansión.
Lo miré con el ceño fruncido y asentí ligeramente con la cabeza.
Cerré la puerta de un fuerte empujón y volví hacia mi habitación tanteando con los dedos aquella pequeña tarjeta plateada.
Una vez en mi cuarto busqué mi móbil y marqué los números que había representados en la tarjeta. Esperé varios timbres y alguien descolgó.
-Edward Masen al habla.
La voz era terriblemente bella…aunque había un deje intimidante, que hizo que se me erizaran los vellos de la nuca. Carraspeé algo cohibida.
-Señor Masen. Soy la señorita Swan….
-Isabella Swan. ¿Debo adivinar que no me honrará con su presencia?.- Adivinaba una sonrisa en aquella boca que no podía imaginar. ¿Me hablaba con burla?
-Señor Masen hoy he llegado al pueblo y me siento terriblemente casada. No quiero hacerle ningún feo, pero no, no voy a aceptar su invitación.
-¿Y mañana?.- era un susurro casi sensual. Tragué en seco y puse la mano libre en mis mejillas, podía sentir el rubor que había teñido mi rostro. Estaba ahí.
-Yo…
-¿Tiene miedo acaso? No me voy a comer a nadie señorita Swan y mucho menos a la dueña de una propiedad que puede ser mía en un futuro.- rió quedamente un momento.- ¿Es eso señorita Swan? Miedo….
-Señor no lo conozco, ni sé nada de usted. Me sentiría mas tranquila si nos viéramos en algún lugar público. No acostumbro a ir a cenar con un hombre que no he visto nunca.
-Eso me agrada en cierta medida….¿Y si le agrado? ¿Cenará conmigo señorita Swan?
-Yo…no entiendo…¿Debo suponer que esta cena era para convenir el tema de la compra del inmueble?
Volvió a reir quedamente y un cosquilleo invisible irguió las crestas de mis pechos.
-Tengo una enorme curiosidad en lo que respecta a usted. Su prima Angela me ha hablado mucho de usted….
-¿Angela?
-Angela vive aquí, conmigo. ¿Cómo cree que se de usted y de esa casa?
Me sentí de pronto terriblemente desilusionada. No entendí el porqué, pero tampoco quería dar muchas vueltas al respecto.
-Bien, si Angela esta en esa casa, todo cambia. ¿En que parte del pueblo esta su casa?
El hombre al otro lado de la línea telefónica estuvo unos segundos callado y luego pude sentir su respiración tranquila y ….perversa.
-Si sé que diciendo la palabra mágica usted vendría inmediatamente no me hubiera ido con rodeos. ¿Quiere encontrarse con su prima entonces?
Extrañada contesté con la voz entrecortada.
-Si… vive con usted ¿no? Es normal que quiera verla, ¿ella no desea hacerlo?
-Si, por supuesto. Angela vive conmigo, aquí en la mansión y estoy seguro que se sentirá orgullosa de que usted nos visite; casi tanto como yo.
-¿Dónde vive entonces?
-En la casa que hay cerca del cementerio de Salem. Fuera del pueblo. Creo que no es seguro para usted que venga sola y sin auto….hay lobos señorita Swan y son peligrosos. Le mandaré un coche que la deje sana y salva en la puerta de mi casa. Es lo mejor que puedo hacer, tengo deseos de plantearle lo que quiero hacer con esa casa en particular.
-¿Puedo preguntarle que le genera tanto aprecio a este lugar?
-Mi familia…mis antepasados murieron allí. Quizás no lo comprenda pero estoy ligado a esa casa de una manera que dudo pueda discenir.
-¿Me permite otra pregunta?
Un silencio oscuro y afilado como la hoja de una navaja cruzó el otro lado de la línea telefónica.
-Por supuesto. ¿Es de interés general o tiene algo que ver con mi persona?
No hice caso a aquella burla…era mas urgente aquella incógnita que se erguía en mi mente.
-Hay un panteón extremadamente lujoso en el cementerio de Salem. Una familia entera, que tiene sus apellidos…cuando era muy pequeña me llamó la atención aquella fastuosidad, dado que la mayoría de la gente del pueblo no puede tener lechos así, cuando pasan a la otra vida. Se me han puesto los vellos de punta cuando he visto que usted tiene el mismo nombre que el hijo del matrimonio. Lo encuentro curioso y…
-Morboso.- terminó de decir aquella voz.
-Si.
-Señorita Swan, mi padre era un hermano de Edward Masen Segundo. Cuando yo nací, ya había muerto su hijo y en honor a él, mi padre me bautizó con su mismo nombre. ¿O que había pensado? ¿Quizás?....- su risa cruel y extravagante hizo que volviesen a surgir colores en mis pómulos y negué con la cabeza antes de hacerlo con mi voz.
-No…espere, ¿Qué me cree, estúpida?- dije enfadada.
-No se enfade señorita Swan, debería ser yo el que lo estuviese. Es gratamente divertido que tenga tanta imaginación en los tiempos que corren.- volvió a reir.- ¿A las nueve le va bien?
-Si, por supuesto…dígale a Angela que tengo muchas ganas de volver a verla.
-¿Angela?... Por supuesto, se lo diré. Señorita Swan, a las nueve en punto habrá un coche esperando en su puerta….descanse, los viajes largos maltratan el cuerpo y el suyo solo debería maltratarse de una sola manera…
-¿Perdone?
Él vovió a reir y pronunciar unas palabras completamente desconocidas para mí.
-Contaré las horas señorita Swan, espero que acepte “ mi oferta”
Esperé unos segundos y colgué.
Me quedé ensimismada por unos segundos y luego volví mi vista hacia hacia mi gran cama. Avancé para meterme entre las sábanas. Dormiría y luego iria a ver a Angela y a aquel hombre enigmático que ponía mis vellos de punta al otro lado de la línea telefónica.
……………………………………………………………………………………………………………………………………….
Edward.
Colgué aquel aparato inútil, que tenia en la mesa de mi gran biblioteca. En ese momento hizo su entrada Jasper. Al mirarlo a los ojos, se marchó inmediatamente sin pronunciar palabra.
Si tuviese corazón, estaría martilleando en mi pecho. Aquella noche, tal y como tenia planeado; Isabella Swan pondría los pies en mis dominios….
….Me sentí eufórico y las ganas de follar vinieron a mí descontroladas.
Rasgué mis ropas mientras caminaba hasta la habitación donde tenia atada a Angela.
La muy puta, rezumaba por los labios de su coño suficiente líquido como para metérsela sin caricias previas.
Al verme, sonrió de manera provocativa y abrió mas las piernas; como si pudiese…ya que estaba atada de pies y manos con unas argollas de acero…preparada para mi uso y disfrute a cualquier hora que se me diera la gana.
Hinqué las rodillas en el colchón deslicé de una sola estocada mi polla por la abertura de su coño….se sentía tan bien, caliente y prieto.
Mecí mis caderas de manera brutal, haciendo que mis cojones se estrellaran con el agujero de su culo….ella gemía y yo gruñía, intentando imaginar que era la ingénua Isabella la que estaría muy pronto de aquella guisa y en mi cama, para siempre. Ella era mia…y la iba a castigar, de todas las maneras que se había ganado por abandonarme todos estos años….
Moví mi polla en forma de tornillo dentro del coño estrujado de Angela; chilló y yo sonreí de felicidad….le estaba hiriendo las paredes del útero..y me encantaba oler y probar su sangre caliente brotando de su coño después del orgasmo…y eso fue lo que hice cuando me corrí pensando en aquellos ojos chocolate y aquel cabello largo, ligeramente ondulado por las puntas….Mordí el coño de Angela y me alimenté de su necesidad, de mi semen y de su sangre.
Continuará…
¿Qué les pareció?? Este Edward es terrible…. Besos mis lindas niñas; ya me diran..os quiero!!
El sol parte las piedras el dia de hoy. Si Jasper sale, ha de taparse lo máximo posible. Estoy nervioso, mi falo se encuentra duro, solamente con pensar que la tengo a tan poca distancia de mi. Sé que esta bella….he visto por los ojos de la señora Cope y los colmillos han salido por si mismos; sin tener ninguna excitación posible en ese momento. Paseo mi mano fría por mi polla convulsa e intento calmarla. Camino hacia un gran escritorio de madera de caoba y comienzo a escribir como un tarado.
Jasper llega a mí, antes de ser llamado y se marcha sin decir nada.
Todo el engranaje correoso está a punto de ponerse a trabajar….
……………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Capitulo 4.
Bella.
Desperté sofocada, habia perdido el conocimiento.
Me levanté de suelo rápidamente y como un golpe en la cabeza recordé porque me había colapsado y mi mente se habia desconectado de mi cuerpo.
“Edward Anthony Masen”. Recordé aquel nombre, mientras que buscaba en el suelo la carta rugosa y fría que me habia tendido aquel hombre tan extraño que habia llamado a mi puerta.
La ví y volví a tenerla entre mis manos, haciendo que éstas temblaran de miedo.
Me reí nerviosamente y arrugué la carta entre mis dedos, sin duda aquel seria un pariente lejano de aquella familia que un dia vi enterrada en aquel suntuoso pateón.
La tarde comenzaba a despuntar y con gratitud pude costatar que la señora Cope habia hecho lo que un dia hacia mi abuela y mi abuelo cuando mis tios volvían de un gran viaje.
Habian llenado la despensa y la nevera. Me sumergí de nuevo en el mundo real y subí hacia mi habitación para llenar los cajones de mi ropa ordenada y bajar a prepararme algo de comer.
Cociné un plato de pasta con atún y comí de manera tranquila. Después de aquel largo viaje mi cuerpo se resentía y busqué la tranquilidad de mi cuarto para echar una pequeña siesta y relajarme.
Recién me había metido entre las sabanas, cuando alguien volvió a tocar a la vieja puerta de la calle. Con el corazón a mil, volví a pensar en aquel hombre extraño, tapado hasta la extenuación y en la considerada invitación del tal Edward Anthony.
Alcancé un pantalón de chándal y una sudadera. Bajé las escaleras rápidamente y abrí la puerta de un gran aventón. Era él, otra vez y seguía tapado hasta las orejas.
-Señorita…me manda el señor Masen. Solicita una respuesta inmediata.- Las palabras del hombre eran tajantes y escudriñé sus ojos…la ténue forma almendrada, se podía apreciar debajo de aquellas gafas.
-Yo no conozco a su jefe. Si va en serio esa propuesta le agradecería, nos viéramos en un lugar público y no en su casa. Siento decirle esto, si me diera su teléfono podría decírselo yo personalmente; pero dado que lo manda a usted de arriba abajo….
-A el señor Masen le gustaría oir de sus labios su negativa señorita Swan. No lo dudo.- el hombre me tendió una tarjetita plateada, con una serigrafía ornamentada. En ella se veían el nombre del individuo al que representaba, su dirección y el teléfono.- Miré lo poco que podía ver de su rostro y sonreí.- Yo misma lo llamaré, ahora si me disculpa estoy cansada y quiero descansar.
-Buenas tardes señorita Swan. Espero verla muy pronto en la Mansión.
Lo miré con el ceño fruncido y asentí ligeramente con la cabeza.
Cerré la puerta de un fuerte empujón y volví hacia mi habitación tanteando con los dedos aquella pequeña tarjeta plateada.
Una vez en mi cuarto busqué mi móbil y marqué los números que había representados en la tarjeta. Esperé varios timbres y alguien descolgó.
-Edward Masen al habla.
La voz era terriblemente bella…aunque había un deje intimidante, que hizo que se me erizaran los vellos de la nuca. Carraspeé algo cohibida.
-Señor Masen. Soy la señorita Swan….
-Isabella Swan. ¿Debo adivinar que no me honrará con su presencia?.- Adivinaba una sonrisa en aquella boca que no podía imaginar. ¿Me hablaba con burla?
-Señor Masen hoy he llegado al pueblo y me siento terriblemente casada. No quiero hacerle ningún feo, pero no, no voy a aceptar su invitación.
-¿Y mañana?.- era un susurro casi sensual. Tragué en seco y puse la mano libre en mis mejillas, podía sentir el rubor que había teñido mi rostro. Estaba ahí.
-Yo…
-¿Tiene miedo acaso? No me voy a comer a nadie señorita Swan y mucho menos a la dueña de una propiedad que puede ser mía en un futuro.- rió quedamente un momento.- ¿Es eso señorita Swan? Miedo….
-Señor no lo conozco, ni sé nada de usted. Me sentiría mas tranquila si nos viéramos en algún lugar público. No acostumbro a ir a cenar con un hombre que no he visto nunca.
-Eso me agrada en cierta medida….¿Y si le agrado? ¿Cenará conmigo señorita Swan?
-Yo…no entiendo…¿Debo suponer que esta cena era para convenir el tema de la compra del inmueble?
Volvió a reir quedamente y un cosquilleo invisible irguió las crestas de mis pechos.
-Tengo una enorme curiosidad en lo que respecta a usted. Su prima Angela me ha hablado mucho de usted….
-¿Angela?
-Angela vive aquí, conmigo. ¿Cómo cree que se de usted y de esa casa?
Me sentí de pronto terriblemente desilusionada. No entendí el porqué, pero tampoco quería dar muchas vueltas al respecto.
-Bien, si Angela esta en esa casa, todo cambia. ¿En que parte del pueblo esta su casa?
El hombre al otro lado de la línea telefónica estuvo unos segundos callado y luego pude sentir su respiración tranquila y ….perversa.
-Si sé que diciendo la palabra mágica usted vendría inmediatamente no me hubiera ido con rodeos. ¿Quiere encontrarse con su prima entonces?
Extrañada contesté con la voz entrecortada.
-Si… vive con usted ¿no? Es normal que quiera verla, ¿ella no desea hacerlo?
-Si, por supuesto. Angela vive conmigo, aquí en la mansión y estoy seguro que se sentirá orgullosa de que usted nos visite; casi tanto como yo.
-¿Dónde vive entonces?
-En la casa que hay cerca del cementerio de Salem. Fuera del pueblo. Creo que no es seguro para usted que venga sola y sin auto….hay lobos señorita Swan y son peligrosos. Le mandaré un coche que la deje sana y salva en la puerta de mi casa. Es lo mejor que puedo hacer, tengo deseos de plantearle lo que quiero hacer con esa casa en particular.
-¿Puedo preguntarle que le genera tanto aprecio a este lugar?
-Mi familia…mis antepasados murieron allí. Quizás no lo comprenda pero estoy ligado a esa casa de una manera que dudo pueda discenir.
-¿Me permite otra pregunta?
Un silencio oscuro y afilado como la hoja de una navaja cruzó el otro lado de la línea telefónica.
-Por supuesto. ¿Es de interés general o tiene algo que ver con mi persona?
No hice caso a aquella burla…era mas urgente aquella incógnita que se erguía en mi mente.
-Hay un panteón extremadamente lujoso en el cementerio de Salem. Una familia entera, que tiene sus apellidos…cuando era muy pequeña me llamó la atención aquella fastuosidad, dado que la mayoría de la gente del pueblo no puede tener lechos así, cuando pasan a la otra vida. Se me han puesto los vellos de punta cuando he visto que usted tiene el mismo nombre que el hijo del matrimonio. Lo encuentro curioso y…
-Morboso.- terminó de decir aquella voz.
-Si.
-Señorita Swan, mi padre era un hermano de Edward Masen Segundo. Cuando yo nací, ya había muerto su hijo y en honor a él, mi padre me bautizó con su mismo nombre. ¿O que había pensado? ¿Quizás?....- su risa cruel y extravagante hizo que volviesen a surgir colores en mis pómulos y negué con la cabeza antes de hacerlo con mi voz.
-No…espere, ¿Qué me cree, estúpida?- dije enfadada.
-No se enfade señorita Swan, debería ser yo el que lo estuviese. Es gratamente divertido que tenga tanta imaginación en los tiempos que corren.- volvió a reir.- ¿A las nueve le va bien?
-Si, por supuesto…dígale a Angela que tengo muchas ganas de volver a verla.
-¿Angela?... Por supuesto, se lo diré. Señorita Swan, a las nueve en punto habrá un coche esperando en su puerta….descanse, los viajes largos maltratan el cuerpo y el suyo solo debería maltratarse de una sola manera…
-¿Perdone?
Él vovió a reir y pronunciar unas palabras completamente desconocidas para mí.
-Contaré las horas señorita Swan, espero que acepte “ mi oferta”
Esperé unos segundos y colgué.
Me quedé ensimismada por unos segundos y luego volví mi vista hacia hacia mi gran cama. Avancé para meterme entre las sábanas. Dormiría y luego iria a ver a Angela y a aquel hombre enigmático que ponía mis vellos de punta al otro lado de la línea telefónica.
……………………………………………………………………………………………………………………………………….
Edward.
Colgué aquel aparato inútil, que tenia en la mesa de mi gran biblioteca. En ese momento hizo su entrada Jasper. Al mirarlo a los ojos, se marchó inmediatamente sin pronunciar palabra.
Si tuviese corazón, estaría martilleando en mi pecho. Aquella noche, tal y como tenia planeado; Isabella Swan pondría los pies en mis dominios….
….Me sentí eufórico y las ganas de follar vinieron a mí descontroladas.
Rasgué mis ropas mientras caminaba hasta la habitación donde tenia atada a Angela.
La muy puta, rezumaba por los labios de su coño suficiente líquido como para metérsela sin caricias previas.
Al verme, sonrió de manera provocativa y abrió mas las piernas; como si pudiese…ya que estaba atada de pies y manos con unas argollas de acero…preparada para mi uso y disfrute a cualquier hora que se me diera la gana.
Hinqué las rodillas en el colchón deslicé de una sola estocada mi polla por la abertura de su coño….se sentía tan bien, caliente y prieto.
Mecí mis caderas de manera brutal, haciendo que mis cojones se estrellaran con el agujero de su culo….ella gemía y yo gruñía, intentando imaginar que era la ingénua Isabella la que estaría muy pronto de aquella guisa y en mi cama, para siempre. Ella era mia…y la iba a castigar, de todas las maneras que se había ganado por abandonarme todos estos años….
Moví mi polla en forma de tornillo dentro del coño estrujado de Angela; chilló y yo sonreí de felicidad….le estaba hiriendo las paredes del útero..y me encantaba oler y probar su sangre caliente brotando de su coño después del orgasmo…y eso fue lo que hice cuando me corrí pensando en aquellos ojos chocolate y aquel cabello largo, ligeramente ondulado por las puntas….Mordí el coño de Angela y me alimenté de su necesidad, de mi semen y de su sangre.
Continuará…
¿Qué les pareció?? Este Edward es terrible…. Besos mis lindas niñas; ya me diran..os quiero!!
martes, 11 de octubre de 2011
MY black Rose
MY BLACK ROSE.
Fue en aquel momento cuando me hicieron la foto.
Y ahora, entre mis dedos. Contemplándola fijamente, me dí cuenta que no estaba sola en aquel retrato. Una sombra oscura estaba en mi espalda, lo bastante pegada a mi para aplastarme con sus brazos…..pero nunca lo hizo…
Capitulo Tercero.
Isabella Swan.
Noté un aliento frio en la base de mi nuca y solté el marco aterrorizada. El cristal se partió en varias partes y asustada todavía, recogí los trozos, teniendo el suficiente cuidado, como para no cortarme.
Bajé las escaleras nuevamente y me dirigí hacia la cocina. Los muebles antiguos y las baldosas agrietadas le daban un aspecto tan terrible que pensé que debia de contratar algún subalterno que arreglara aquellos desperfectos antes de buscar un posible comprador.
Abrí la gran puerta que abría el patio; desde la cocina y caminé por el basto suelo con determinación. Era un dia soleado, pero aún y así no podía dejar de tener miedo a aquella casa.
Busqué el cepillo y el recogedor y subí con ellos hasta mi habitación. El retrato no estaba, había desaparecido. Entré en taquicardia inmediatamente y bajé corriendo hacia mi bolsa, para buscar el traquimazín y metérmelo por la boca sin la existencia de una sola gota de agua. Sabia que no estaba sola. Miré hacia los lados con los ojos desorbitados e intenté calmarme y respirar varias veces profundamente.
“Respira, Bella…uno, dos, tres, cuatro…..”
El ruido de alguien tocando a la puerta, me puso de nuevo el corazón a mil. Con las manos apresadas en mi corazón, caminé lentamente hacia la puerta y abrí el cerrojo con toda la fuerza que tenia.
-¿Señorita Swan?
Casi reí. ¿Señorita?. ¿De dónde se habia escapado aquel hombre? Mas bien, de qué siglo.
-Si.- dije, aliviada. El miedo como una nube pasajera se había evaporado; gracias a aquel hombre que apenas descubría sus facciones.
Llevaba un extraño gorro y unas gafas oscuras que le tapaban la mayor parte de sus rasgos. Pese a estar en verano; vestía completamente de negro y de manga larga. Observé la palidez de la poca piel que se le veía y un estremecimiento de mal augurio se impregnó en mi mente.
-Mi señor se ha enterado que quiere vender la casa y está interesado en comprarla. Tome.- Alargó su mano y me dí cuenta que también llevaba unos sendos guantes de cuero. Ofreciéndome un sobre de papel grueso y antiguo. Le dí la vuelta con curiosidad y paseé uno de mis dedos por el grabado. Cuando levanté la vista el hombre ya no estaba. Salí al pequeño escalón y miré hacia los lados. Había desaparecido…
Cerré la puerta de un fuerte empujón y caminé hacia el salón, para sentarme en la destartalada mecedora de mi difunta tia. Allí; observé detenidamente la antigüedad de aquel papel y la magnifica caligrafía que se hallaba en el destinatario. Isabella Swan Dwyer.
Doblé el sello serenamente y desplegué la espístola, recargando mi espalda en la vieja mecedora.
Mi Muy Querida Señorita Swan:
Han llegado a mis oídos la posible venta de la casa que ha adquirido como nueva propiedad, dada el fatídico fallecimiento de sus tios. Ese inmueble siempre ha tenido un encanto espacial para mis antepasados y para mí mismo y me encantaría, si usted me complace en invitarla a una agradable cena en mi campiña para discutir la posible adquisición de esta nueva casa suya.
Jasper; el hombre que ha ido a llevarle la misiva en mano, pasará esta misma tarde para darme una contestación. Cuando usted ofrezca y como ofrezca.
Atentamente:
Edward Anthony Masen.
Mis manos comenzaron a temblar y mi respiración errática comenzó a fallar estrepitosamente.
Aquel hombre tenia el mismo nombre que el primogénito sin rostro en el panteón de los Masen.
La cabeza comenzó a darme vueltas y perdí el sentido. Todo se volvió negro para mí.
………………………………………………………………………………………………………………………………….
Edward.
Habia llegado la hora. Su olor específicamente indicado para mí, habia entrado por mis fosas nasales e invadía mi cuerpo con una celeridad de espanto.
Mi pequeña Isabella habia regresado para no volverse a marchar jamás. De eso me encargaría yo personalmente. La señora Cope ; siempre magnifica cooperadora; habia abierto la mente suficiente para que pudiese leer las palabras que le transmitió mi pequeña Isabella. Ella pensaba vender la casa y marcharse. Y maldita sea , no lo iba a permitir.
Mi agujero es una trampa mortal de mosquitas muertas que quieren venir a follar conmigo. El legado de mis padres; inconmensurable en el tiempo, me hacia de madriguera y picadero para mis escarceos con las mujeres que se abrían de piernas para mí.
Pero también estaba bien dispuesto y cara a la galería, era una de las casas mas elegantes de aquella comunidad de paletos sin ego.
Mandé llamar a Jasper. Tenia a él y varios lacayos conmigo, podia ser demasiado vulnerable estando solo y me rodeaba de personas de completa confianza.
Mis putas; también besaban el suelo donde pisaba y me ayudaban en todo lo posible para ejercer mi máximo poder con el ser humano. Ellas bellas hasta la provocación, traian sangre fresca los días que el recuerdo de Isabella me torturaba y me hastiaba hasta el punto de no querer salir a cazar.
Habia reventado miles de aortas a lo largo de toda mi vida y me congratulaba de ello. Era un magnifico depredador, acompañado de las mejores hembras de la comunidad. Pero habia celos en ellas desde un tiempo a esta parte. Sabian que Isabella estaba por llegar y cuando lo hiciese ellas serian relegadas a ser sus criadas beneplácitas.
Por otro lado estaba Angela. La tenia metida en un cuarto atada a una cama. Me gustaba tener aquel coño caliente a mi disposición, a falta de Isabella. Follar con mis hembras es algo frio; en cambio hacerlo con las humanas es mucho mas enloquecedor y embriagante. Mientras le machaco el coño con los mazazos de mi polla, reviento su aorta y bebo su sangre caliente, es sensual y gozoso; tanto para mi como para ella.
El sol parte las piedras el dia de hoy. Si Jasper sale, ha de taparse lo máximo posible. Estoy nervioso, mi falo se encuentra duro, solamente con pensar que la tengo a tan poca distancia de mi. Sé que esta bella….he visto por los ojos de la señora Cope y los colmillos han salido por si mismos; sin tener ninguna excitación posible en ese momento. Paseo mi mano fría por mi polla convulsa e intento calmarla. Camino hacia un gran escritorio de madera de caoba y comienzo a escribir como un tarado.
Jasper llega a mí, antes de ser llamado y se marcha sin decir nada.
Todo el engranaje correoso está a punto de ponerse a trabajar….
Ahora solo falta esperar…..
Fue en aquel momento cuando me hicieron la foto.
Y ahora, entre mis dedos. Contemplándola fijamente, me dí cuenta que no estaba sola en aquel retrato. Una sombra oscura estaba en mi espalda, lo bastante pegada a mi para aplastarme con sus brazos…..pero nunca lo hizo…
Capitulo Tercero.
Isabella Swan.
Noté un aliento frio en la base de mi nuca y solté el marco aterrorizada. El cristal se partió en varias partes y asustada todavía, recogí los trozos, teniendo el suficiente cuidado, como para no cortarme.
Bajé las escaleras nuevamente y me dirigí hacia la cocina. Los muebles antiguos y las baldosas agrietadas le daban un aspecto tan terrible que pensé que debia de contratar algún subalterno que arreglara aquellos desperfectos antes de buscar un posible comprador.
Abrí la gran puerta que abría el patio; desde la cocina y caminé por el basto suelo con determinación. Era un dia soleado, pero aún y así no podía dejar de tener miedo a aquella casa.
Busqué el cepillo y el recogedor y subí con ellos hasta mi habitación. El retrato no estaba, había desaparecido. Entré en taquicardia inmediatamente y bajé corriendo hacia mi bolsa, para buscar el traquimazín y metérmelo por la boca sin la existencia de una sola gota de agua. Sabia que no estaba sola. Miré hacia los lados con los ojos desorbitados e intenté calmarme y respirar varias veces profundamente.
“Respira, Bella…uno, dos, tres, cuatro…..”
El ruido de alguien tocando a la puerta, me puso de nuevo el corazón a mil. Con las manos apresadas en mi corazón, caminé lentamente hacia la puerta y abrí el cerrojo con toda la fuerza que tenia.
-¿Señorita Swan?
Casi reí. ¿Señorita?. ¿De dónde se habia escapado aquel hombre? Mas bien, de qué siglo.
-Si.- dije, aliviada. El miedo como una nube pasajera se había evaporado; gracias a aquel hombre que apenas descubría sus facciones.
Llevaba un extraño gorro y unas gafas oscuras que le tapaban la mayor parte de sus rasgos. Pese a estar en verano; vestía completamente de negro y de manga larga. Observé la palidez de la poca piel que se le veía y un estremecimiento de mal augurio se impregnó en mi mente.
-Mi señor se ha enterado que quiere vender la casa y está interesado en comprarla. Tome.- Alargó su mano y me dí cuenta que también llevaba unos sendos guantes de cuero. Ofreciéndome un sobre de papel grueso y antiguo. Le dí la vuelta con curiosidad y paseé uno de mis dedos por el grabado. Cuando levanté la vista el hombre ya no estaba. Salí al pequeño escalón y miré hacia los lados. Había desaparecido…
Cerré la puerta de un fuerte empujón y caminé hacia el salón, para sentarme en la destartalada mecedora de mi difunta tia. Allí; observé detenidamente la antigüedad de aquel papel y la magnifica caligrafía que se hallaba en el destinatario. Isabella Swan Dwyer.
Doblé el sello serenamente y desplegué la espístola, recargando mi espalda en la vieja mecedora.
Mi Muy Querida Señorita Swan:
Han llegado a mis oídos la posible venta de la casa que ha adquirido como nueva propiedad, dada el fatídico fallecimiento de sus tios. Ese inmueble siempre ha tenido un encanto espacial para mis antepasados y para mí mismo y me encantaría, si usted me complace en invitarla a una agradable cena en mi campiña para discutir la posible adquisición de esta nueva casa suya.
Jasper; el hombre que ha ido a llevarle la misiva en mano, pasará esta misma tarde para darme una contestación. Cuando usted ofrezca y como ofrezca.
Atentamente:
Edward Anthony Masen.
Mis manos comenzaron a temblar y mi respiración errática comenzó a fallar estrepitosamente.
Aquel hombre tenia el mismo nombre que el primogénito sin rostro en el panteón de los Masen.
La cabeza comenzó a darme vueltas y perdí el sentido. Todo se volvió negro para mí.
………………………………………………………………………………………………………………………………….
Edward.
Habia llegado la hora. Su olor específicamente indicado para mí, habia entrado por mis fosas nasales e invadía mi cuerpo con una celeridad de espanto.
Mi pequeña Isabella habia regresado para no volverse a marchar jamás. De eso me encargaría yo personalmente. La señora Cope ; siempre magnifica cooperadora; habia abierto la mente suficiente para que pudiese leer las palabras que le transmitió mi pequeña Isabella. Ella pensaba vender la casa y marcharse. Y maldita sea , no lo iba a permitir.
Mi agujero es una trampa mortal de mosquitas muertas que quieren venir a follar conmigo. El legado de mis padres; inconmensurable en el tiempo, me hacia de madriguera y picadero para mis escarceos con las mujeres que se abrían de piernas para mí.
Pero también estaba bien dispuesto y cara a la galería, era una de las casas mas elegantes de aquella comunidad de paletos sin ego.
Mandé llamar a Jasper. Tenia a él y varios lacayos conmigo, podia ser demasiado vulnerable estando solo y me rodeaba de personas de completa confianza.
Mis putas; también besaban el suelo donde pisaba y me ayudaban en todo lo posible para ejercer mi máximo poder con el ser humano. Ellas bellas hasta la provocación, traian sangre fresca los días que el recuerdo de Isabella me torturaba y me hastiaba hasta el punto de no querer salir a cazar.
Habia reventado miles de aortas a lo largo de toda mi vida y me congratulaba de ello. Era un magnifico depredador, acompañado de las mejores hembras de la comunidad. Pero habia celos en ellas desde un tiempo a esta parte. Sabian que Isabella estaba por llegar y cuando lo hiciese ellas serian relegadas a ser sus criadas beneplácitas.
Por otro lado estaba Angela. La tenia metida en un cuarto atada a una cama. Me gustaba tener aquel coño caliente a mi disposición, a falta de Isabella. Follar con mis hembras es algo frio; en cambio hacerlo con las humanas es mucho mas enloquecedor y embriagante. Mientras le machaco el coño con los mazazos de mi polla, reviento su aorta y bebo su sangre caliente, es sensual y gozoso; tanto para mi como para ella.
El sol parte las piedras el dia de hoy. Si Jasper sale, ha de taparse lo máximo posible. Estoy nervioso, mi falo se encuentra duro, solamente con pensar que la tengo a tan poca distancia de mi. Sé que esta bella….he visto por los ojos de la señora Cope y los colmillos han salido por si mismos; sin tener ninguna excitación posible en ese momento. Paseo mi mano fría por mi polla convulsa e intento calmarla. Camino hacia un gran escritorio de madera de caoba y comienzo a escribir como un tarado.
Jasper llega a mí, antes de ser llamado y se marcha sin decir nada.
Todo el engranaje correoso está a punto de ponerse a trabajar….
Ahora solo falta esperar…..
jueves, 22 de septiembre de 2011
My Black Rose
Hola chicas…hoy estoy algo afectada con problemas familiares. Espero que el capi sea de vuestro agrado. Gracias lindas.
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía y sólo mia.
MY BLACK ROSE.
Capitulo primero.
ÉL.
Ellos me juraron que sería mía. Que bebería de ella hasta que mi estómago se revolviera y vomitara lo que sobraba dentro de mí; pero me la habían arrancado de los brazoss y ahora tenia que soliviantar mi “hambre” con la fulana de Ángela que se retorcía como una furcia entre mis brazos en el abrigo de la noche. Me hincaba tan profundamente dentro de ella que a veces sentía como la desgarraba y mi polla salía ensangrentada de su cavidad. Mi lascivia no tenia parangón, como tampoco lo tenía mi sed de sexo. Era equitativo a el hambre desesperada que hacía que mis manos temblasen y mis colmillos fieros me rasparan el labio inferior hasta hacerlo sangrar. Pero llegaría un dia, que ella volvería…Desesperado y deseoso de ella, la visitaba en sueños; me metía en sus subconsciente para ahogarla con el miedo de mi susurros y la sombra de presencia. Me producía una enorme excitación ver como castañeaba los dientes o como huía de mis garras cuando en su somnolencia, quería tenerla cerca de mi cuerpo. Necesitaba de ella, su obligación era estar a mi lado y me había abandonado. ¡Maldita furcia asquerosa! Con sus ojos de chocolate y sus labios de pecado. Para ser una puta niña de mierda, me las pasaba soñando con sobarle las incipientes tetas y el apretado y pequeño coño hasta hacerla gemir.
Pero el tiempo; siempre a mi favor iría pasando e Isabella crecería y volvería a la casa. A mí casa; seria mía en todos los sentidos y la castigaría hasta hacer que se corriera de gusto entre mis pelotas.
De momento tenía que conformarme con Angela; la puta de Angela, que con tan solo 15 años gritaba como una perra, cada vez que se la clavaba por el culo
Uno de estos días se me va ir la mano con ella y la voy a matar. Y eso sería algo imprudente, ya que ella mantiene vi verga caliente y me alimento de su sangre y jugos hasta hacerla desfallecer. Sus padres creen que es una modosa jovencita; pero lo que no saben es que cuando llega a su cuarto no me da tiempo a bajarle las bragas….a veces se las ha quitado por el camino, la muy perra.
El tiempo pasa e Isabella volverá. La castigaré por haber abandonado a su dueño, tanto; que soñará con morir para olvidarse de la realidad.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
ELLA
Mis manos aporracearon la puerta con fuerza. La madera estaba agrietada y las astillas que saltaron de ella, se clavaron en mi rostro. Me tapé la cara con gesto de horror y me dí cuenta que estaba sangrando. Aquel no era un buen augurio; sin duda.
Sabia que la señora Cope, estaba en casa. Habia quedado con ella para entregarme las llaves y llegué a plantearme por unos segundos, huir de allí y volver a mi hogar junto a mi hermana y Carlisle…
La puerta se abrió y la señora Cope, me miró de arriba abajo con aire solemne.
-¿Isabella? Hija…¿eres tú?.- La anciana, arrugada y marchita ,sonrió y pude ver sus encías sanguinolientas. Aparté la vista de ella y sonreí, profundizando en sus ojos.
-Si…
-Hija… mira….que hermosa estas. ¿Pero que te ha ocurrido en la cara? ¿Parece como si hubiese picado algún insecto y ….estas sangrando..
Quité importancia aquello y sonreí.
-Me han saltado algunas astillas al aporrear la puerta. ¿Puedo?.- le pregunté. Quería entrar. Hacia un calor asfixiante en la calle y estaba comenzando a agobiarme .
La anciana me miró con recelo y dio varios pasos hacia atrás agachando la cabeza.
-Niña..la casa esta muy deteriorada, pero estando tú aquí, todo volverá a ser lo que era. ¿Por qué te quedaras no?
-Por un tiempo. Pero pienso venderla. No me une nada a este lugar. El único sentimiento que me produce es miedo..
-Pero eso no es posible…has de quedarte. Si no….- la anciana se tapó la boca y salíó de allí sin ni si quiera decirme adiós.
Examiné su silueta bajita y redonda y también los pies presurosos que corrían con celeridad para alejarse de allí.
Suspiré y dejé mi enorme mochila de viaje en el suelo.
Nadie se habia molestado en limpiar los restos de sangre que habia esparcidos por las paredes encaladas y los muebles de la cocina. Me sorprendí a mi misma observando aquello con morbo. Imaginando quien podia haber matado a mis tios con aquella agresividad. Subí las escaleras para ir al que un dia fue mi cuarto y me llamó la atención unas marcas en el pasillo. Parecian arañazos perfectos. De un animal; seguramente. Garras fieras y profundas, llevándose el yeso y dejando al descubierto la dura piedra de cemento.
Conforme iba subiendo, el terror se fue apoderando de mi, no me sentía sola y no estaba preparada para ver ninguna entidad del otro lado. Aquello habia dejado de suceder hacia varios años y solo en mis sueños me perseguía una sombra que me atemorizaba mas que la misma muerte. Sus brazos frios, alguna vez me habían atrapado. Haciendo que despertara, bañada en sudor y con un estado de ansiedad en grado 1.
Mi habitación. Sin puertas.
Mi habitación. Sin ventanas.
Mi habitación intacta.
Alguien; seguro habia sido la señora Cope, habia limpiado aquel cuarto minuciosamente. No habia telarañas, ni humedades….hasta la cama estaba impecablemente hecha.
No parpadeé si quiera al ver el retrato que habia en la cabecera de mi cama. Era yo. Y no debia de tener mas de 8 años. Aún recordaba en que momento, me habían tomado aquel retrato.
FLASH BLACK….
Era dia de difuntos y fuimos al cementerio a honrar a nuestros muertos. Se respiraba paz y tranquilidad y yo era la primera vez que pisaba un lugar como aquél. Sé que debía de estar muerta de miedo, pero muy al contrario me encontraba serena y feliz.
Mientras mis abuelos y mis tios ponían las flores en los nichos yo paseé largo y tendido por todo aquel campo santo, mirando con curiosidad, quien estaba metido en aquellos nichos y las fechas en las que habían muerto.
Una brisa helada me revolvió el cabello y como si alguien guiara mis pasos llegué a un panteón de gran abolengo. “Familia Masen”; la inscripción en letras arabescas me llamó poderosamente la atención y rodeé para ver los rostros , las fechas de nacimiento y defunción.
Sentí que la tristeza me invadía. Todos habían muerto muy jóvenes.
Me detuve contemplando los retratos de cada uno de ellos…Faltaba el del primogénito. “Edward Anthony Masen” Su nombre me dio un escalofrío. En una grieta de su losa, se erguía orgullosa una rosa negra sin espinas. La miré unos momentos y no pude evitar la tentación de arrancarla y llevarla conmigo hasta la casa.
FIN DEL FLASH BACK...
Fue en aquel momento cuando me hicieron la foto.
Y ahora, entre mis dedos. Contemplándola fijamente, me dí cuenta que no estaba sola en aquel retrato. Una sombra oscura estaba en mi espalda, lo bastante pegada a mi para aplastarme con sus brazos…..pero nunca lo hizo…
Continuará…
Nenas…¿Qué les pareció? No estoy bien. Perdonad si soy escueta ok? Besos!
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía y sólo mia.
MY BLACK ROSE.
Capitulo primero.
ÉL.
Ellos me juraron que sería mía. Que bebería de ella hasta que mi estómago se revolviera y vomitara lo que sobraba dentro de mí; pero me la habían arrancado de los brazoss y ahora tenia que soliviantar mi “hambre” con la fulana de Ángela que se retorcía como una furcia entre mis brazos en el abrigo de la noche. Me hincaba tan profundamente dentro de ella que a veces sentía como la desgarraba y mi polla salía ensangrentada de su cavidad. Mi lascivia no tenia parangón, como tampoco lo tenía mi sed de sexo. Era equitativo a el hambre desesperada que hacía que mis manos temblasen y mis colmillos fieros me rasparan el labio inferior hasta hacerlo sangrar. Pero llegaría un dia, que ella volvería…Desesperado y deseoso de ella, la visitaba en sueños; me metía en sus subconsciente para ahogarla con el miedo de mi susurros y la sombra de presencia. Me producía una enorme excitación ver como castañeaba los dientes o como huía de mis garras cuando en su somnolencia, quería tenerla cerca de mi cuerpo. Necesitaba de ella, su obligación era estar a mi lado y me había abandonado. ¡Maldita furcia asquerosa! Con sus ojos de chocolate y sus labios de pecado. Para ser una puta niña de mierda, me las pasaba soñando con sobarle las incipientes tetas y el apretado y pequeño coño hasta hacerla gemir.
Pero el tiempo; siempre a mi favor iría pasando e Isabella crecería y volvería a la casa. A mí casa; seria mía en todos los sentidos y la castigaría hasta hacer que se corriera de gusto entre mis pelotas.
De momento tenía que conformarme con Angela; la puta de Angela, que con tan solo 15 años gritaba como una perra, cada vez que se la clavaba por el culo
Uno de estos días se me va ir la mano con ella y la voy a matar. Y eso sería algo imprudente, ya que ella mantiene vi verga caliente y me alimento de su sangre y jugos hasta hacerla desfallecer. Sus padres creen que es una modosa jovencita; pero lo que no saben es que cuando llega a su cuarto no me da tiempo a bajarle las bragas….a veces se las ha quitado por el camino, la muy perra.
El tiempo pasa e Isabella volverá. La castigaré por haber abandonado a su dueño, tanto; que soñará con morir para olvidarse de la realidad.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
ELLA
Mis manos aporracearon la puerta con fuerza. La madera estaba agrietada y las astillas que saltaron de ella, se clavaron en mi rostro. Me tapé la cara con gesto de horror y me dí cuenta que estaba sangrando. Aquel no era un buen augurio; sin duda.
Sabia que la señora Cope, estaba en casa. Habia quedado con ella para entregarme las llaves y llegué a plantearme por unos segundos, huir de allí y volver a mi hogar junto a mi hermana y Carlisle…
La puerta se abrió y la señora Cope, me miró de arriba abajo con aire solemne.
-¿Isabella? Hija…¿eres tú?.- La anciana, arrugada y marchita ,sonrió y pude ver sus encías sanguinolientas. Aparté la vista de ella y sonreí, profundizando en sus ojos.
-Si…
-Hija… mira….que hermosa estas. ¿Pero que te ha ocurrido en la cara? ¿Parece como si hubiese picado algún insecto y ….estas sangrando..
Quité importancia aquello y sonreí.
-Me han saltado algunas astillas al aporrear la puerta. ¿Puedo?.- le pregunté. Quería entrar. Hacia un calor asfixiante en la calle y estaba comenzando a agobiarme .
La anciana me miró con recelo y dio varios pasos hacia atrás agachando la cabeza.
-Niña..la casa esta muy deteriorada, pero estando tú aquí, todo volverá a ser lo que era. ¿Por qué te quedaras no?
-Por un tiempo. Pero pienso venderla. No me une nada a este lugar. El único sentimiento que me produce es miedo..
-Pero eso no es posible…has de quedarte. Si no….- la anciana se tapó la boca y salíó de allí sin ni si quiera decirme adiós.
Examiné su silueta bajita y redonda y también los pies presurosos que corrían con celeridad para alejarse de allí.
Suspiré y dejé mi enorme mochila de viaje en el suelo.
Nadie se habia molestado en limpiar los restos de sangre que habia esparcidos por las paredes encaladas y los muebles de la cocina. Me sorprendí a mi misma observando aquello con morbo. Imaginando quien podia haber matado a mis tios con aquella agresividad. Subí las escaleras para ir al que un dia fue mi cuarto y me llamó la atención unas marcas en el pasillo. Parecian arañazos perfectos. De un animal; seguramente. Garras fieras y profundas, llevándose el yeso y dejando al descubierto la dura piedra de cemento.
Conforme iba subiendo, el terror se fue apoderando de mi, no me sentía sola y no estaba preparada para ver ninguna entidad del otro lado. Aquello habia dejado de suceder hacia varios años y solo en mis sueños me perseguía una sombra que me atemorizaba mas que la misma muerte. Sus brazos frios, alguna vez me habían atrapado. Haciendo que despertara, bañada en sudor y con un estado de ansiedad en grado 1.
Mi habitación. Sin puertas.
Mi habitación. Sin ventanas.
Mi habitación intacta.
Alguien; seguro habia sido la señora Cope, habia limpiado aquel cuarto minuciosamente. No habia telarañas, ni humedades….hasta la cama estaba impecablemente hecha.
No parpadeé si quiera al ver el retrato que habia en la cabecera de mi cama. Era yo. Y no debia de tener mas de 8 años. Aún recordaba en que momento, me habían tomado aquel retrato.
FLASH BLACK….
Era dia de difuntos y fuimos al cementerio a honrar a nuestros muertos. Se respiraba paz y tranquilidad y yo era la primera vez que pisaba un lugar como aquél. Sé que debía de estar muerta de miedo, pero muy al contrario me encontraba serena y feliz.
Mientras mis abuelos y mis tios ponían las flores en los nichos yo paseé largo y tendido por todo aquel campo santo, mirando con curiosidad, quien estaba metido en aquellos nichos y las fechas en las que habían muerto.
Una brisa helada me revolvió el cabello y como si alguien guiara mis pasos llegué a un panteón de gran abolengo. “Familia Masen”; la inscripción en letras arabescas me llamó poderosamente la atención y rodeé para ver los rostros , las fechas de nacimiento y defunción.
Sentí que la tristeza me invadía. Todos habían muerto muy jóvenes.
Me detuve contemplando los retratos de cada uno de ellos…Faltaba el del primogénito. “Edward Anthony Masen” Su nombre me dio un escalofrío. En una grieta de su losa, se erguía orgullosa una rosa negra sin espinas. La miré unos momentos y no pude evitar la tentación de arrancarla y llevarla conmigo hasta la casa.
FIN DEL FLASH BACK...
Fue en aquel momento cuando me hicieron la foto.
Y ahora, entre mis dedos. Contemplándola fijamente, me dí cuenta que no estaba sola en aquel retrato. Una sombra oscura estaba en mi espalda, lo bastante pegada a mi para aplastarme con sus brazos…..pero nunca lo hizo…
Continuará…
Nenas…¿Qué les pareció? No estoy bien. Perdonad si soy escueta ok? Besos!
domingo, 28 de agosto de 2011
My Black Rose
Nenas…volví. Aparecí…..
Bueno; después de mi letargo estacional ( vacaciones), estoy lista para vosotras como siempre.
Llego con una nueva historia, otro ataque de esos que me dan de inspiración.
Éste llegó en vacaciones y cogí lápiz y papel rápidamente para escribir la temática.
Ahora toca desarrollarlo.
Espero que os guste; y me acompañéis en esta nueva travesía.
Un beso.
Sistercullen.
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía.
MY BLACK ROSE.
Introducción.
Aquella casa siempre me dió miedo.
Desde muy pequeña; entre sueños, las pesadillas me poseían y deliraba. Haciendo que mi tia se levantara de su imperturbable sueño para apaciguar mi estado, que era de total terror.
Ni los cuentos; perfectamente detallados antes de dormir, ni los santos con mariposas sobre el aceite, podían borrar aquellas imágenes de mi mente.
“La casa” emitía sonidos mucho antes de despuntar el alba y con ellos; la sombra de aquellos seres que me miraban al pie de mi mullida cama de espumón.
Apretaba los ojos con fuerza y hacia chirriar mis dientes de leche.
Gotas de sudor perlaban mi frente, mientras llevaba las manos a mis oídos para dejar de oir los siseos de aquellos entes que me perseguían y me tenían al borde de la taquicardia, noche tras noche.
¿Porqué papá me habia dejado con mi tia?
A veces me preguntaba si seria cierto lo que oí entre sueños, de una de aquellas voces de ultratumba.
“Tu padre te ha regalado a su hermana, Isabella”……”Nunca mas veras con vida a tu padre. Niña”….”Olvidate de todo lo que un dia conociste; porque no volveras a verlo. Jamás”….
.
.
.
.
.
-En el corral de la casa se colgó una mujer Isabella. ¿No lo sabias?
Mi corazón se detuvo para comenzar a latir a un ritmo vertiginoso; de nuevo.
Mi tia Ángela; la hermana mas pequeña de mi padre, que sabia de mis miedos. Los alimentaba, regocijándose y ensombreciendo su alma negra y corrompida.
En casa de los abuelos mi tez pálida, adquiría un suave tono melocotón en mis mejillas y sonreía con facilidad.
El campo, los animales y el desgastado canto de las cigarras al sol, me henchía de dicha por unas horas.
Rogué mil veces a los abuelos abandonar la casa y quedarme con ellos a vivir en el campo. Pero mi abuelo, repetía hasta la saciedad que mi tia era la tutora legal, dada la ausencia de mi padre.
Mi mundo se derrumbaba al volver allí . Subir las escaleras en forma de L, que debia recorrer antes de llegar a mi habitación era entrar en un mundo emborrachado de autentico pánico y horror.
“Isabella”
“Isabella”
Aquellas voces recorrían mi cuerpo, haciendo que los vellos se me pusieran de punta y el instinto me aullara que debia salir despavorida de allí.
Pero nunca lo hice.
Aprendí a vivir con ellos durante toda mi niñez.
Logré distinguir las diversas voces adimensionales y darles forma en mi cerebro.
Dicen que cuando uno es niño; el índice de precognición es mas amplio y cuando este tramo de nuestra vida pasa, el cerebro va creciendo y no es tan receptivo. Eso es justamente lo que me ocurrió a mí.
Mis padres jamás volvieron.
Me regalaron a la tia, que cuidó de mí de una forma drástica, envolviéndome en una burbuja donde no me rozaba ni el viento.
Cuando tuve la edad recomendaba para formarme, me enviaron a la escuela que habia en un pueblo cercano; con la carcelera de mi tia Ángela, que revisaba cada una de mis amistades y misivas de mis tios.
Recuerdo el dia que acabó todo.
Mis tios.
Las voces.
Mis padres.
Y apareció aquel hombre, vestido completamente de negro y con una niña de apenas cuatro años entre sus brazos.
Ángela y yo, caminábamos hacia la casa y el sol, nos cegó.
Sonreí. Aquello era un buen augurio sin duda. En aquella escarpa empinada, siempre lúgubre, nunca asomaba el sol.
Corrí hacia la puerta y la abrí con un fuerte punta pié y allí parado delante de mis tios se hallaba aquella figura negra.
Se giró levemente para observarme y elevó una ceja; sorprendido.
La niña se revolvía entre sus brazos e intentaba separarse de su agarre como una autentica leona.
El tipo se giró totalmente, y me dí cuenta realmente; que no era tan mayor como aparentaba.
-Isabella.- comenzó mi tio; nervioso y sin mirarme a los ojos.- Este hombre es Carlisle Cullen y viene a por ti.
Llevé mi mano derecha al cuello y ahogué un sollozo de felicidad.
Mis suplicas habían sido escuchadas. Papá y mamá habían mandado a alguien a buscarme…al fin.
El hombre extraño, caminó hacia mí y se arrodilló sin dejar de sostener a aquella niña entre sus brazos.
-Bella.- dijo con aire ausente.- Me manda tu padre; yo me encargaré de vosotras dos ahora.- Lo miré sin comprender y él sonrió, sin que este gesto llegara a sus ojos.- Ella es tu hermana Alice. Tus padres ya no están Bella, y tu padre antes de marcharse me rogó que me hiciera cargo de ti y de tu hermana.
-¿Mi hermana?.- susurré; acariciando levemente su encrespado cabello moreno.- ¿Alice?
La niña sonrió y elevó sus regordetes bracitos alrededor de mi cuello.
-Bella. Mi hermanita Bella.- balbuceó la pequeña niña cerca de mis oídos.
El hombre se levantó y dejó a Alice conmigo.
No le dirigió ni una sola palabra mas a mis tios y cogió uno de mis hombros para guiarme hasta el umbral de la casa.
Lo miré extrañada.
-¿Mis tios?
-Bella. Tus tios no tienen ningún derecho sobre ti; aunque lo crean. Te arrancaron de los brazos de tu madre por algo que ya te haré saber a tu tiempo…ahora lo mas importante es que.- el hombre recorrió con la mirada las paredes y los techos de aquella casa.- Es que salgas de aquí inmediatamente.
.
.
.
.
Y ahora; después de tanto tiempo….
Debo volver de nuevo allí.
Mis tios me han legado la casa.
Algo incomprensible. Pero un hecho.
Carlisle ha luchado conmigo hasta la desesperación para que no vuelva; pero ha sido en vano.
Vuelvo porque quiero plantar cara a mis miedos. Aniquilarlos de una maldita vez.
Hay una voz; que me clama por las noches. Una voz conocida que creía haber olvidado.
La voz que imperaba por encima de las demás. Aquella que mas me horrorizaba ha vuelto a mí; sin saber porqué.
Debo volver.
Debo saber.
Si no; creo que voy a enloquecer.
Continuará.
Chicas. He aquí el primer capitulo.
Ya me diréis que os pareció lindas.
Mañana subiré nuevo capi de Demon Prince preciosas. Besos. Os quiero.
Bueno; después de mi letargo estacional ( vacaciones), estoy lista para vosotras como siempre.
Llego con una nueva historia, otro ataque de esos que me dan de inspiración.
Éste llegó en vacaciones y cogí lápiz y papel rápidamente para escribir la temática.
Ahora toca desarrollarlo.
Espero que os guste; y me acompañéis en esta nueva travesía.
Un beso.
Sistercullen.
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía.
MY BLACK ROSE.
Introducción.
Aquella casa siempre me dió miedo.
Desde muy pequeña; entre sueños, las pesadillas me poseían y deliraba. Haciendo que mi tia se levantara de su imperturbable sueño para apaciguar mi estado, que era de total terror.
Ni los cuentos; perfectamente detallados antes de dormir, ni los santos con mariposas sobre el aceite, podían borrar aquellas imágenes de mi mente.
“La casa” emitía sonidos mucho antes de despuntar el alba y con ellos; la sombra de aquellos seres que me miraban al pie de mi mullida cama de espumón.
Apretaba los ojos con fuerza y hacia chirriar mis dientes de leche.
Gotas de sudor perlaban mi frente, mientras llevaba las manos a mis oídos para dejar de oir los siseos de aquellos entes que me perseguían y me tenían al borde de la taquicardia, noche tras noche.
¿Porqué papá me habia dejado con mi tia?
A veces me preguntaba si seria cierto lo que oí entre sueños, de una de aquellas voces de ultratumba.
“Tu padre te ha regalado a su hermana, Isabella”……”Nunca mas veras con vida a tu padre. Niña”….”Olvidate de todo lo que un dia conociste; porque no volveras a verlo. Jamás”….
.
.
.
.
.
-En el corral de la casa se colgó una mujer Isabella. ¿No lo sabias?
Mi corazón se detuvo para comenzar a latir a un ritmo vertiginoso; de nuevo.
Mi tia Ángela; la hermana mas pequeña de mi padre, que sabia de mis miedos. Los alimentaba, regocijándose y ensombreciendo su alma negra y corrompida.
En casa de los abuelos mi tez pálida, adquiría un suave tono melocotón en mis mejillas y sonreía con facilidad.
El campo, los animales y el desgastado canto de las cigarras al sol, me henchía de dicha por unas horas.
Rogué mil veces a los abuelos abandonar la casa y quedarme con ellos a vivir en el campo. Pero mi abuelo, repetía hasta la saciedad que mi tia era la tutora legal, dada la ausencia de mi padre.
Mi mundo se derrumbaba al volver allí . Subir las escaleras en forma de L, que debia recorrer antes de llegar a mi habitación era entrar en un mundo emborrachado de autentico pánico y horror.
“Isabella”
“Isabella”
Aquellas voces recorrían mi cuerpo, haciendo que los vellos se me pusieran de punta y el instinto me aullara que debia salir despavorida de allí.
Pero nunca lo hice.
Aprendí a vivir con ellos durante toda mi niñez.
Logré distinguir las diversas voces adimensionales y darles forma en mi cerebro.
Dicen que cuando uno es niño; el índice de precognición es mas amplio y cuando este tramo de nuestra vida pasa, el cerebro va creciendo y no es tan receptivo. Eso es justamente lo que me ocurrió a mí.
Mis padres jamás volvieron.
Me regalaron a la tia, que cuidó de mí de una forma drástica, envolviéndome en una burbuja donde no me rozaba ni el viento.
Cuando tuve la edad recomendaba para formarme, me enviaron a la escuela que habia en un pueblo cercano; con la carcelera de mi tia Ángela, que revisaba cada una de mis amistades y misivas de mis tios.
Recuerdo el dia que acabó todo.
Mis tios.
Las voces.
Mis padres.
Y apareció aquel hombre, vestido completamente de negro y con una niña de apenas cuatro años entre sus brazos.
Ángela y yo, caminábamos hacia la casa y el sol, nos cegó.
Sonreí. Aquello era un buen augurio sin duda. En aquella escarpa empinada, siempre lúgubre, nunca asomaba el sol.
Corrí hacia la puerta y la abrí con un fuerte punta pié y allí parado delante de mis tios se hallaba aquella figura negra.
Se giró levemente para observarme y elevó una ceja; sorprendido.
La niña se revolvía entre sus brazos e intentaba separarse de su agarre como una autentica leona.
El tipo se giró totalmente, y me dí cuenta realmente; que no era tan mayor como aparentaba.
-Isabella.- comenzó mi tio; nervioso y sin mirarme a los ojos.- Este hombre es Carlisle Cullen y viene a por ti.
Llevé mi mano derecha al cuello y ahogué un sollozo de felicidad.
Mis suplicas habían sido escuchadas. Papá y mamá habían mandado a alguien a buscarme…al fin.
El hombre extraño, caminó hacia mí y se arrodilló sin dejar de sostener a aquella niña entre sus brazos.
-Bella.- dijo con aire ausente.- Me manda tu padre; yo me encargaré de vosotras dos ahora.- Lo miré sin comprender y él sonrió, sin que este gesto llegara a sus ojos.- Ella es tu hermana Alice. Tus padres ya no están Bella, y tu padre antes de marcharse me rogó que me hiciera cargo de ti y de tu hermana.
-¿Mi hermana?.- susurré; acariciando levemente su encrespado cabello moreno.- ¿Alice?
La niña sonrió y elevó sus regordetes bracitos alrededor de mi cuello.
-Bella. Mi hermanita Bella.- balbuceó la pequeña niña cerca de mis oídos.
El hombre se levantó y dejó a Alice conmigo.
No le dirigió ni una sola palabra mas a mis tios y cogió uno de mis hombros para guiarme hasta el umbral de la casa.
Lo miré extrañada.
-¿Mis tios?
-Bella. Tus tios no tienen ningún derecho sobre ti; aunque lo crean. Te arrancaron de los brazos de tu madre por algo que ya te haré saber a tu tiempo…ahora lo mas importante es que.- el hombre recorrió con la mirada las paredes y los techos de aquella casa.- Es que salgas de aquí inmediatamente.
.
.
.
.
Y ahora; después de tanto tiempo….
Debo volver de nuevo allí.
Mis tios me han legado la casa.
Algo incomprensible. Pero un hecho.
Carlisle ha luchado conmigo hasta la desesperación para que no vuelva; pero ha sido en vano.
Vuelvo porque quiero plantar cara a mis miedos. Aniquilarlos de una maldita vez.
Hay una voz; que me clama por las noches. Una voz conocida que creía haber olvidado.
La voz que imperaba por encima de las demás. Aquella que mas me horrorizaba ha vuelto a mí; sin saber porqué.
Debo volver.
Debo saber.
Si no; creo que voy a enloquecer.
Continuará.
Chicas. He aquí el primer capitulo.
Ya me diréis que os pareció lindas.
Mañana subiré nuevo capi de Demon Prince preciosas. Besos. Os quiero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)