CAPITULO DOS
La oscuridad de la noche; la envolvía, entre los grandes árboles que crecían angostos y enigmáticos en el camino del bosque.
El coche de línea, habia hecho parada, en aquel lugar, por deseo expreso de Reneé. Isabella, marcharia aquella misma noche, cobijada en un manto de oscuridad, para no ser vista por nadie.
Su madre, llevaba una pequeña maleta de cartón y con la otra mano libre, acariciaba el hombro de su hija, a la que guarecía del frio, sosteniendo su cabeza en el cuello arrugado de la mujer.
El coche de línea hizo luces y el conductor bajó de él.
-Creia que no iban a aparecer.- el hombre subió la manga de su escueta chaqueta de invierno y miró el reloj de muñeca.- Vamos con retraso. Sube, muchacha.- dijo mirando a Bella, quien no se habia despegado de su madre ni un momento.
Reneé desasió a su hija de sus brazos y la empujó levemente, ofreciéndole la maleta al conductor, para que la pusiera en el amplio maletero.
Bella tenia los ojos colorados de tanto llorar y sus finas manos, temblaban armoniosas, con el miedo anticipado de lo que iba a suceder.
-Mamá…yo no quiero marcharme…no quiero.-sollozaba, con los ojos abnegados en lágrimas.
Su madre la miró decisión y sonrió a modo, de darle algo de seguridad.
-Algún dia me agradeceras, lo que estoy haciendo por ti, ahora. Vas en busca de un futuro mejor, hija mia, este pueblo no es para ti. No lo fue nunca.- Reneé, miró de nuevo al hombre, que movia un pie, nervioso y le dio un leve beso a la muchacha en las mejillas.- Busca tu felicidad Bella, sé una mujer independiente….hazlo por mi…da recuerdos a mi hermana…di que la amo, os amo a las dos. Adios pequeña.
Reneé, se llevó las manos a la cara y se marchó corriendo del aquel tenebroso paraje.
Bella paralizaba, veía como su madre corria sin mirar atrás y suspiró entrecortadamente, mientras subia los peldaños del coche de línea sin mirar hacia el conductor.
Caminó por el vasto autobús y escogió un asiento que habia libre pegado a la ventanilla.
Se acomodó lo mejor que pudo y rompió de nuevo a llorar.
Al dia siguiente, estaría en la capital, apretó fuertemente el bolsillo de su roída chaqueta, en él, habia una nota con la dirección de la casa donde tenia que personarse.
Desconsolada, se limpió los mocos que fluían por la nariz de tanto llorar y se acurrucó en forma de ovillo, en el destartalado asiento del autobús.
-Yo no seré feliz…si no es a tu lado..mamá…susurró, mirando el bosque, y cerrando fuertemente los ojos.
Mansion de los Cullen
-Señora, yo no puedo hacerlo todo..tiene que entender que necesito lo antes posible alguien que me ayude.- la muchacha, agachaba la cabeza y retorcía sus manos con ansiedad.
Esme Cullen, la calibró con la mirada y sonrió.
-Tranquila, Lauren, mañana llegan refuerzos. Una familiar de Angela te ayudará en las tareas domesticas de la mansión, a propósito…¿Dónde está ella?
La muchacha, abrió mucho los ojos y carraspeó.
-La ultima vez que ví a Angela, estaba ordenando la habitación del señorito.
Esme, frunció el ceño.
-¿Cuál de ellos?
-Del señorito Edward.- dijo ella en un susurro casi inaudible.
-Bien, voy a buscarla.
Esme Cullen era una mujer que rondaba la cincuentena, pero su belleza,habia sido implacable con el tiempo y le habia hecho un pulso brutal.
Era extremadamente bella.
Los embarazos de sus hijos, no habían hecho en ella ni un ápice de deformidad y conservaba una silueta, que podia ser la envidia, de jovencitas de veinte años.
Su andar elegante, aquel cabello color caramelo y aquellos ojos pardos, debajo de unas pestañas espesas y cejas bien delineadas, eran la locura de su esposo Carlisle Cullen,dueño de los mayores aserraderos de la capital, en aquellos momentos.
Su vida habia sido plácida y sin inconvenientes.
El matrimonio, habia hecho de ella una mujer elegante y sofisticada; pero Esme no olvidaba su cuna y por ello, nunca trataba al servicio, por debajo de ella.
Esme venia de una familia de trabajadores de la mina de carbón y ella habia marchado a la capital a asistir a una buena anciana, que estaba sola.
Allí es donde conoció a Carlisle y donde él, se enamoró perdidamente de ella.
Esme siempre habia sabido donde estaba su sitio y no se hizo ningún tipo de ilusiones con aquel caballero que la cortejaba y la colmaba de regalos.
La familia de Carlisle era reputada en la sociedad, y al principio no vieron con buenos ojos aquel noviazgo.
Pero el tiempo y el amor que se procesaban, hizo que aquello no tuviese ningún tipo de valor, cara a las personas que realmente los amaban.
Se casaron y a los diez escasos meses, nació su primer hijo: Jacob, fiel copia de la familia de ella, robusto, alto como roble y de ojos oscuros…a veces cuando Esme miraba a su primogenito, creía ver a su difunto padre, todo fortaleza y seguridad.
Despues de dos años, llegó Emmet, otro varón, Emmet era un compendio de los dos, el muy truhan habia sacado los mejores rasgos de las dos familias y era un hombre descomunal, robusto e inquieto. Era como un niño y eso a Esme le encantaba, era el mas cariñoso y amante hijo.
Poco tiempo después llegó el benjamín: Edward.
Esme habia esperado con todo su corazón , ver una niña cuando le entregaron a Edward en los brazos; pero una sensación vibrante y emocional, la sacudió cuando vió la cara perfecta de aquel niñito.
Esme habia crecido en la soledad de no tener el cariño de su único hermano; también llamado Edward.
Edward, habia salido un dia temprano en compañía de su padre y nunca más volvió…con vida.
Habia llovido mucho la noche anterior, y el rio surgió con todo su poder, en el paraje donde el padre de ella tenia unas fincas, donde recolectaban árboles frutales.
A Edward se lo llevó el rio, ahogándolo, lo encontraron, dos días mas tarde, cuando la crecida del rio, se amansó.
La amaba tanto..la llenaba de mimos y caricias, como si de un padre se tratara, ya que el de ellos, se pasaba gran parte del dia en la mina y los veía cuando soñaban con los angelitos.
Edward murió a la tierna de edad de 12 años, Esme solamente tenia 7 , y nunca, nunca habia podido arrancar a su amado hermano del corazón.
Y cuando nació el pequeño, su reacción al verlo, fue alarmante para los médicos y para la familia de su marido.
Al ver los ojos verdes e hipnotizantes del pequeño Edward, a Esme se le paralizó el corazón, era como estar viendo a su difunto hermano.
Lo apretó tanto contra si , que el niño, lloró ante la presión.
Los médicos, pensaban que se habia vuelto loca o algo parecido.
Esme no quería que se lo arrancaran nuevamente de su lado y tuvieron que limpiar al niño, con las suaves pero fuertes manos de su madre, que por ningún motivo quería desprenderse de aquel bebito, pasase lo que pasase.
Nunca más se quedó embarazada…pero Esme no hechó de menos a ninguna hija en su vida.
Estaba rodeada de hombres que la adoraban y la consentían.
Llegó a la puerta de la habitación de su hijo y dio unos suaves golpes antes de girar el pomo de la puerta.
-Angela.- silbó con una sonrisa en sus labios.- ¿Estas ahí?.- Esme Cullen pasó a la habitación, sin temor alguno y buscó a la muchacha con la mirada…La ventana estaba abierta y unos gritos ensordecedores comenzaron a surgir del patio.
Corrió hacia la ventana y como un autómata, vió un sobre y unos zapatos en el alfeizar de ésta, miró hacia abajo y se llevó la mano a la boca, acompañado con un grito de terror.
El cuerpo de Angela, yacia en el patio,donde una mancha oscura la iba inundando poco poco. Se volvió cerrando fuertemente los ojos e intentando respirar, ya que lo hacia con dificultad.
-Dios mio…- susurró.- cogió el sobre con manos temblorosas y se encaminó hacia el teléfono, para hacer una llamada a su marido.
El hombre, contestó con un deje amoroso y cuando ella le contó lo que habia pasado.
Corrió a llamar al médico, amigo de la familia; Jasper Hale.
Cuando llegaron ambos, la casa era un autentico psiquiátrico, lleno de berridos y llantos.
Jasper Hale no pudo hacer otra cosa, que corroborar la muerte de la joven sirvienta.
Angela se habia tirado de la ventana…y su sobrina llegaría al dia siguiente…
Continuará…
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
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holaaaa mee fascinoo el capii...aunquee me quede en shockkkk angelaa se matoooo ohhhhhhh y al dia siguiente llega bellaaa ufff...yy dejo unaa cartaaa sera para bellaa....por quese habraa matadoooo...bueno noss leemos en el siguentee...graciass por respondermee lo de los capiss de el cisne negroo...besos ynos lemos!!
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