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miércoles, 30 de marzo de 2011

Retorno a Swanlake

RETORNO A SWANLAKE
CAPITULO 8

Bella Pov.
Podia sentir los pasos de Edward Cullen, firmes y decididos, por la mullida hierba del jardín de los Weber.
Cerré los ojos fuertemente; e inhalé profundamente. Jake me miró serio y siseó algo entre dientes, que no pude entender.
La casa estaba decorada de un estilo colonial.
Aquella era la imagen que tenia para el que seria mi hogar; Swanlake.
Angela estaba junto a Jhon; su marido, y al verme, estiró su boca en una perfecta sonrisa; alzando los brazos y rodeando mi cuello.
-Marie..es fantástico que hayas venido…la verdad, tenia mis serias dudas. Tú padre no se ha mostrado excesivamente amistoso con nosotros….
-Mi padre es excesivamente protector.- espeté.- Teme que me hieran.- puntualizé.
Los ojos de Angela volaron hacia nuestra espalda y bajé la mirada.
-Mira querido, quien ha venido. Edward Cullen.- me atrapó de un brazo e hizo que me volviera para contemplar de nuevo el bello rostro del mentado.- ¿No te parece guapo; Marie?.- susurró Angela muy cerca de mi oído.- Está soltero y por lo que tengo entendido; está loco por una muchacha de estos lares. ¿Tienes idea de quien puede ser?.- Angela miró directamente mis pupilas y creí ver una chispa de emoción en sus ojos.
-No…no tengo idea…- dije entre dientes. Observando como Edward saludaba al marido de Angela con un fuerte apretón de manos.
-Pues deberías….es un buen partido.- dijo relamiendo sus labios.
-No me lo parece. Por lo que tengo entendido es un don nadie ; además de ser un autentico calavera. La desdicha se caerá sobre la mujer a la que ponga el anillo de casamiento en su dedo.- dije, tratando de ser convincente.
-No lo creo. Por lo visto; esa que dicen; que lo está haciendo cambiar , es amiga de su hermana, y por lo visto ella no tiene ni idea.
Tragué en seco.
Por un momento se me pasó por la cabeza que aquella chica podia ser yo.
¿Eres tonta; Maria Isabella Swan?
Si; lo era. Ademas de ingenua.
-¿Lo conoces?.- me preguntó Angela, sin perder la sonrisa de su rostro.- Te lo presento enseguida; si lo deseas.
-No.- le dije; alzando la mano.- Ya..ya lo conozco…
Habia olvidado completamente a Jake y me martiricé por ello, al verlo allí parado a mi lado, esperando que dejara mi conversación con Angela.
-Vamos hacia dentro. ¿Jake?.- dije a mi acompañante, mientras enroscaba mi mano alrededor del brazo fuerte y robusto de Jake.
Caminamos hacia el salón, que estaba lo bastante concurrido de personas como para que nos hiciéramos un pasillo hasta llegar a una de las mesas.
-No me gusta nada que Cullen esté aquí…..- Jake, sacó su pitillera de plata y la abrió con nerviosismo.- No me gusta como te mira; Marie….
La música acariciaba el ambiente y entre las personas allí concentradas, tuvimos la gran suerte, que se encontraran dos amigos intimos de Jake; a los cuales no tenia el gusto de conocer.
-Jared y Paul; Marie. Es por ellos que me licencié en leyes.- La sincera sonrisa de Jacob, recobró la calma de mi espíritu; ya que sabia que una vez que aquella fiesta diese su fin, nuestra relaccion cambiaria notablemente.
Jake comenzó a tener una conversación bastante intelectual con sus dos amigos y yo me sentí absurda. Desde luego no tenia ningunas ganas de volver a hablar de trabajo. Mi vida en Vulturi Enterprises me tenia completamente abducida y no era plan hablar de trabajo en un evento absolutamente social.
-Os abandono un momento.- dije con una sonrisa, mientras caminaba hacia el centro del salón; donde habia una barra redonda donde los camareros servían cokteles de todo tipo.
Parada en la barra; esperando que algún camarero reparara en mi, repiqué con las uñas en la fuerte pila de mármol tallado, admirando la blancura de ésta.
-¿Huyendo del perro guardian?
Aquella voz…
Era él…
Giré mi rostro y allí estaba. En una actitud completamente desenfadada, con el codo apoyado en la barra y una pierna en el descansillo del zócalo.
-Yo no teng…
-Si. Desde luego que lo tienes..- se acercó mas a mi y guiñó uno de sus ojos verdes; hipnoticos.-¿Qué quieres tomar?.
Me quedé embelesada mirando aquella boca suya tan sensual y parpadeé un par de veces completamente ensimismada.
-Oh…si..eh…vermuth negro; por favor.- dije con la voz entre cortada.
-¡Eh! ¡Tü! Haz el favor de atendernos.- El camarero se giró hacia nosotros y dejó de atender a otras personas para estar por nosotros.
-Digame; señor Cullen.
Elevé las cejas. No sé porque me sorprendia que conociesen a Edward hasta los gatos.
-Un vermuth negro y un whisky doble, para el hígado.-dijo ironico.
Hice un mohín y bajé la mirada. Sus insistentes miradas, me ponían nerviosa.
-¿Y bien? ¿Te gustaron las flores?.- preguntó como quien da los buenos días.
-Si…pero la verdad ; no entiendo…
-No hay nada que entender. Simplemente, quería verte y llevarte algo que fuese semejante a tu belleza.- dijo algo mas serio.
Mi ensimismamiento se esfumó y puse la peor de mis caras.
-No tiene ninguna gracia. Cullen.- inquirí, dándome la vuelta para marcharme de allí rápidamente.
Su mano, hizo prisión en mi brazo y me volvió con algo de brusquedad.
-¿Dónde vas?.- me preguntó, mirando mi rostro desdibujado.
-Creo que ya hemos hablado lo suficiente. No estoy para burlas o mofas…
-No estoy de burla. Te lo digo en serio…
Miré sus dedos; que ya comenzaban a hacerme daño en el brazo y luego subí hacia sus ojos, verdes; imperturbables.
-Me haces daño..
Apartó bruscamente su mano y se la llevó al cabello; revolviéndolo mas; si cabía en aquellos momentos.
-Marie…¿Te puedo hacer una pregunta?.- Se acercó mucho mas a mi y casi noté su dulce aliento en mi boca.- ¿Estas saliendo con Black?
No respiraba…
-No.- murmuré; mirando sus labios.
-Estupendo.- sentenció.- Estoy completamente loco por ti….- No me dio tiempo a objetar. Llevó su brazo a mi cintura y me besó ardientemente.
Nunca en mi vida, habia visto fuegos artificales en mi cerebro. Ahora si los veía. La lengua de Edward recorría mi boca con absoluta bestialidad.
Su beso fiero; me hizo casi daño, al despegar su boca de la mia.
Jadeando y algo confusa; miré sus labios manchados por el carmín de los míos.
-¿Esto es un si?.- preguntó, mirando hacia la multitud.
-¿Un si para qué?.- pregunté; sin despegar la mirada de aquellos labios, de los que estaba completamente hambrienta.
-Para qué va a ser t…Marie…Quiero que seas mi novia. Estoy loco por ti. Quiero estar contigo y hacer el amor en mi cama. Esta noche y para siempre….
-Estas loco….- susurré.
-Desde luego.- volvió a decir sin mirarme; clavando sus ojos detrás de mi.
Con una urgencia deseperada, completamente ajena a mi, me empiné hacia su boca y lo besé tiernamente.
Para mi; esté fue un beso mucho mas bonito y tierno.
Yo no era gran experta en aquello; pero sentí que me derretía. Podia sentir su lengua, acariciando la mia. Afianzando mas el agarre que tenia en mi cintura y pegando sus caderas a las mias.
El puño que voló hacia el rostro de Edward; casi me rozó la nariz.
Esperé que fuese Jake; pero al mirar hacia la dirección del sujeto, me llevé las manos a la boca y mis ojos se empañaron de lagrimas.
-¡Papá!
Papá habia sacudido bien a Edward. Lo habia tumbado en el suelo, y el tunante de mi novio. Porque si lo seria. Se frotaba la mandibula, mirando a mi padre con una ira amenazante en sus frios ojos verdes. Levantó su cuerpo e intentó buscar la mano de mi padre, para estrechársela.
-¡Maldito hijo de puta! ¿Qué le has hecho a mi hija?.- gritaba, mientras todos los invitados de aquel aniversario se arremolinaban junto a nosotros.
-Señor Swan. Yo amo a su hija…y me gustaría….- Edward se inclinó hacia el suelo y clavó una de sus rodillas, sacando una cajita de terciopelo verde y abriéndola.-

Era un pedrusco monumental. Un anillo de pedida.
-Marie…¿Querrias ser mi esposa?.- mis ojos llameaban. Aquello era un bendito sueño. No podia ser realidad…no lo era.
-¡Por encima de mi cadáver; bastardo! ¿Qué crees, que no sé lo que quieres?
Edward no dejó de mirarme ni un segundo. Haciendo caso omiso a las palabras de mi padre.
-Si.- susurré.
Unos fuertes aplausos se oyeron entre la multitud. Solo dos manos que daban golpes entre sí.
Busqué el sonido y ví a mi amiga Angela, que estallaba de alegría. Tanto o mas que yo.
Continuará…

sábado, 15 de enero de 2011

Retorno a Swanlake

CAPITULO 7
-¿Y dices que vas a ir a la fiesta de Angela y Jhon Weber, Marie?.- Papá me miraba, con el ceño fruncido y con cara de malas pulgas.- No sé…ese hombre no me gusta nada y su esposa es demasiado joven para haberse casado con él, por un mero enamoramiento.
Yo seguí arreglando el florero.
Emmet habia traido al niño y Rosalie y yo habíamos salido a caminar por el paseo de los naranjos, muy cerca de donde se hallaba mi hogar: Swanlake.
Habiamos dedicido bautizarla así por el lago que habia muy cerca de allí.
Fue allí donde conocí a Angela y congeniamos en seguida.
Su casa estaba a dos cuadras de la mia…porque ya podia decir que tenia mi hogar….
….Mi padre todavía era un poco reticente con la idea de marcharme del rancho.
Pero Emmet y Rosalie me apoyaron tanto, que al final tuvo que desistir.
Hacia meses que no veía a Alice Cullen.
La última vez que hablé con ella se marchaba de Francia, iba a comenzar un curso de alta costura con uno de los diseñadores mas aclamado de dicho país…no habíamos hablado desde entonces… Gracias a Dios encontré a Angela y ella suplió de alguna manera el vacío ocasionado por la marcha de Alice.
Ni decir tiene, que tampoco tenia idea de donde paraba Edward Cullen; pero en aquellos momentos, me daba igual.
Mi enamoramiento express con aquel individuo, se habia extinguido al verlo en uno de los periódicos amarillos mas criticados de la sociedad, teniendo sexo duro en la puerta de uno de los lavabos de una discoteca.
Jacob no se merecía que mis pensamientos se dirigieran a otra persona que no fuera él.
Estabamos en un momento dulce, tan dulce que me empalagaba.
-Marie.- la voz de papá me sacó de mi ensimismamiento y le sonreí distraída.
-Dime papá.
Volví mis ojos hacia él y le sonreí.
-Jacob me acompaña…
Papá estaba sentado en una de las sillas del salón y caminó hacia mí.
-Ese chico va en serio, Marie, no lo pierdas…
Iba a replicarle, pero me contuve.
Papá adoraba a Jake. Tenia muchísimas cosas en común. Les unía el amor a la naturaleza y el amor hacia a mi.
-Ya lo sé papá. Jake y yo, estamos estableciendo bases sólidas en nuestra relaccion. Nada que ver con un enamoramiento victima del deseo y la locura. Él sabe lo que quiere y yo también. Nos entendemos y amamos Vulturi enterprises como si fuera una prolongación de nosotros mismos.
Papá me rozaba la mejilla con su mano callosa.
-Estas hablando de tu noviazgo como si fuera un tratado comercial, Marie. No me gusta que plantees las cosas de esa manera. Eres muy joven y sé que en ti hay pasión. Tanto como la que habia en tu madre. ¿Estas segura que lo amas?
¿Amar?...no se podia decir que amara a Jake; pero si le tenia un inmenso cariño y devoción. Me habia ayudado tanto…y me habia hecho sentir que podia tapar el sol con un dedo si me lo proponía, la seguridad que nunca habia creido tener, me la habia dado él.
-Quiero a Jake papá. ¿Vamos a seguir hablando de Jake, papá?
Él apartó la mano de la mejilla y se paseó intranquilo por la sala.
-No me gustan los Weber, no me gusta Jhon y mucho menos esa jovencita que es su mujer. Andate con ojo.
-Sí papa.
-¿Y cuando dices que es esa fiesta y a santo de qué?
-La fiesta es mañana y es el aniversario de su boda.
-Mmmmm….
-Ayer vino a visitarte un joven.- dijo de pronto. Como si hubiese pensando largo y tendido si me lo habia de decir o no.
El arreglo floral, me habia salido magnifico. Giré de nuevo mi cuerpo para buscarlo con la mirada y sonreí.
-¿Y quien era papá?
Papá se rascó la mejilla y me miró con determinación.
-Edward Cullen.
Aquellas dos palabras me cayeron como un jarro de agua fría y mi corazón comenzó a galopar loco de ansiedad.
Mi rostro debió ser la viva estampa de mis sentidos en aquel momento; porque papá hizo un gesto osco con su boca.
-Le dije que no volviera a esta casa a buscarte. No sin la compañía de su hermana. No es bueno que te relaccionen con él. Es una bala perdida. Su padre ya no tiene fuerzas para enfretarse a él.
Estaba muda. Literalmente. ¿Edward Cullen habia venido a visitarme? ¿Con que propósito?
Me disculpé de mi padre y paseé hasta las escaleras, tocando la barra maciza que habia de barandilla.
Lo miré inquieta y sus frios ojos seguían clavados en mi ¿Qué sabia mi padre, sobre los sentimientos que habia albergado en mi corazón hacia Edward Cullen? ¿ O era tan sensitivo que habia notado mis reacciones al oir su nombre, en boca de cualquier otro desconocido o conocido?
Subí hacia mi vacia habitación y me senté en la cama, apretando mis manos inquieta.
¿Por qué seguía alterándome tanto ese maldito pendenciero? Y lo mas importante ¿Por qué habia venido a visitarme?.


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Habia escogido un vestido de muselina azul que llegaba a mis rodillas.
El escote en v y sus finos tirantes, me hacian parecer una modelo:… hasta que mi vista se perdia en mi rostro.
El cabello ligeramente ondulado y un ténue maquillaje en el lado de mi rostro donde no estaba la quemadura, me hizo ver bonita.
Jacob ya habia llegado a recogerme y cuando bajé lo hallé hablando amistosamente con mi padre.
Cuando sus ojos volaron hacia mi, su boca se ensanchó en una encantadora sonrisa.
-Estas preciosa, Marie.- susurró al llegar a su lado y buscar sus labios con los míos.
Los besos de Jakes eran susurros, nunca profundizaba en mi boca, nunca iba mas allá de un simple roce.
-Gracias.- sonreí mirándolo cálidamente.
Mi padre se hallaba inmóvil y con la vista en mi cuerpo.
-Eres igual que tu madre Marie.- sentenció con total devoción.
Bajé la cabeza avergonzada. Yo no tenia nada que ver que con mi maravillosa mamá. Yo no era como ella, ni muchísimo menos.
-¿Qué? ¿Nos vamos?.- Jake, me cogió de la mano y me llevó hacia la puerta, saludando alegremente a papa.- Adios Charlie, te prometo traerla sana y salva.
Mi papá se rió fuertemente y nos acompañó hacia la puerta. No sin antes asirme de un brazo y poner su boca muy cerca de mis oídos.
-No te fies de los Weber, Marie.
Yo puse lo ojos en blanco y me dejé llevar por Jacob.
Fuimos caminando. La casa de los Weber colindaba con la mia, y no estaba tan lejana como para coger el auto. Caminamos asidos de la mano, embriagados del perfume de las flores de azahar de los arboles y por la del galán de noche ( Flor que huele extremadamente bien por la noche)
-Antes de llegar a casa de los Weber, tengo que preguntarte algo Marie.- la voz de Jacob era ronca, varonil.
Lo miré al rostro y ví algo en él nuevo. Deseo.
-Dime, Jake.- le dije sin perder la sonrisa de mi rostro.
Él paró en seco y alejo su mano de mi piel. Para asirme con fuerza la cintura y acercarme hacia él.
-Estoy loco por ti, Marie. Te amo. Te respeto y te quiero, quiero que seas mi esposa. La madre de mis hijos…dime que si.
Aquello me pilló completamente desprevenida y quise gritar.
No estaba preparada para aquella declaración, y me eché ligeramente hacia atrás.
El gesto de su rostro cambió y se volvió duro e inexpresivo.
-¿Tú no sientes lo mismo…?
Parpadeé un par de veces, anonadada.
-No; no es eso es que…me has pillado con la guardia baja. Eso es todo Jake. ¿Casarnos?¿Tan pronto?
-Yo tengo las ideas muy claras con respecto a ti. No puedo esperar mas. Quiero que me digas si me amas, si quieres ser mi esposa, mi mujer. Quiero tenerte en mi cama, Marie.
Y en aquel momento se hizo dueño y señor de mi boca.
Me buscó como un sediento en busca del liquido elemento ; abrió su boca y profundizó en la mia.
Sentí un desasosiego tal, que casi rozó el asco.
Su lengua se paseaba por mi boca, sin permiso y yo mantenía la mia muy quieta. Avergonzada.
Al ver que no le correspondía al beso, me dejó y bajó su cabeza; arrepentido.
-No me deseas.- inquirió.
-Jake…
-No…no me deseas..no como yo….-soltó las manos de mi cintura y las dejó lánguidas a lo largo de su fornido corpachón.- No me das opción Marie, si no quieres ser mi esposa, no quiero que seas mi novia tampoco.
Habiamos llegado ya al terreno de los Weber.
El ruidos de los autos aparcando y la muchedumbre nos envolvía en nuestra pequeña burbuja particular.
-Yo estoy muy bien contigo Jake, nos compenetramos a la perfeccion…
-Sí claro, en la oficina, firmando papeles y discutiendo sobre lo que debemos de hacer o no, en plan comercial, ¿pero que hay de nosotros Marie? ¿ De nuestros sentimientos? De mis sentimientos.- sus ojos estaba empañados.- Yo tenia esperanzas …- me miró buscando algún tipo de compasión y su labio inferior tembló.- Yo no quiero perderte Marie…pero si no me amas, no quiero sufrir pensando que no soy lo suficiente bueno para ti…quiero..quiero.- Lloraba, Jake, ya lloraba; y me abalancé a él, con mis ojos también lacrimosos.- Quiero tenerte a mi lado de una manera u otra Marie, dejame ser tu amigo, tu mejor amigo; velaré por ti.
Su ancha espalda se estremecía y yo con él. Parecia un niño pequeño. Sus lagrimas amargas caian en mi escote.
Un fuerte pitido de coche nos hizo separarnos y girarnos con cara de pocos amigos.
Las luces del coche nos cegaban y paró justo delante nuestro.
Las luces se apagaron y el conductor bajó, arrastrando los pies .
-Esta prohibido venir por este sendero.- le susurré a Jake.- Esto es un área privada, mi área privada.
Jake miró al hombre y una mueca de asco se dibujó en sus labios.
Seguí la mirada de Jake y trague en seco.
Edward Cullen andaba hacia nosotros.
Jake me apresó de la cintura y me pegó fuertemente a su cadera. Juro que casi le oí soltar una maldición.
-Cullen.- dijo muy serio, apretando los dientes.
Edward Cullen sonrió a Jake y luego posó sus ojos verdes en mi. Creí derretirme.
Estaba terriblemente hermoso.
Llevaba un traje de chaqueta color negro con una camisa blanca de la que de su fabuloso cuello, pendía una fina corbata.
Su cabello, mas largo de lo que recordaba, era aún mas despeinado. Pero esto le daba un aire mucho mas sensual y erótico.
Todo él era sensualidad.
Paseó su lengua por los labios mirándome a los ojos y sonrió ladeadamente.
-Hola Marie.
-Hola.- fue casi un gemido, lo que salió de mis labios.
Sus ojos no paraban de mirarme, curiosos. Su boca y se abría y habia comenzado a morderse los labios con los dientes, sensualmente….Dios mio este hombre me iba a matar.
-Creo que vamos a la misma fiesta. ¿Habeis venido andando?.- Preguntó sin mirar ni un sengundo a Jake.
-Sí.- dijo él, ceñudo.- Marie, vive cerca de aquí.
-Ya sé donde vive Marie.
Sus ojos habían volado hacia mi cuerpo y habia alzado las cejas, como sorprendido.
El escote en v de mi vestido, dejaba ver sutilmente el canalillo de mis generosos pechos y eso hizo que las cimas de ellos se irguieran, haciendo gemir en mi interior.
Si aquel hombre, con aquellas miradas podia hacerme sentir de aquella manera. ¿Cómo seria tener sus manos en mi cuerpo? Que me acariciara, me besara…
Volví a tragar y Jake me arrastró con él hacia la entrada de la casa de los Weber.
-Adios Edward.- dije mirando hacia atrás.
Él se quedó allí parado, con las piernas levemente separadas y sus ojos posados en mi. Una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios.
-Hasta luego Marie.

Continuará…

lunes, 20 de diciembre de 2010

Retorno a Swanlake

CAPITULO 6


Bella Pov
Caminaba por el pasillo del Memorial, recordando la ultima vez que estuve en él.
La muerte de mi tio Demetri . Como había cambiado mi vida desde entonces…
Vislumbré un pequeño banco y me senté en él, a la espera de que Alice saliese de la habitación donde estaba hospitalizado su hermano.
Edward Cullen…
Mis piernas al verlo tirado en la cama de aquel hospital flaquearon;
Aún estando en aquellas condiciones, se veía irrealmente hermoso.
Pero me había dolido terriblemente su falta de educación, al echarme de aquel cuarto con sus palabras casi explicitas.
Mi celular emitió una pequeña melodía y lo saqué del bolso con impaciencia.
Era Jake: “Nena, ¿Dónde te metes? Habiamos quedado para cenar ¿recuerdas? Dime algo.”
Suspiré cansada.
Aquel hombre era fantástico; pero no podia verlo realmente como se merecía. En un primer momento creí sentirme atraída por él; pero aquello fue cambiando a lo largo de aquel año tan estresante.
¿Era posible estar enamorada de un hombre que apenas conocía?
Porque era asi como me sentía ante la presencia de Edward.
Habia corrido detrás de su hermana como una loca, para verlo, para saber de su estado, para deleitarme una vez mas de su presencia. Y él en sus ojos me expresaba claramente indiferencia o repulsión; en según que momentos.
-Lo siento, Marie. Mi hijo a veces no tiene sensibilidad alguna por las personas que se preocupan por él.- La voz de Carlisle Cullen, eclipsó mis pensamientos, y me levanté de aquel frio banco del hospital.
-No…no pasa nada.- dije apenas en un murmullo, bajando la vista.
-Sientate, Marie. – me ofreció, haciéndolo él a mi lado.- Por lo que he oído, desempeñas tu tarea excepcionalmente. Eres una triunfadora en el ámbito empresarial.
Reí ante su comentario. Y puse los ojos en blanco.
-Sólo aplico, mis tesis en primera línea. Barajo las mejores posibilidades para las empresas, y para las personas que trabajan para ellas. Teniendo contento al personal, aman su trabajo como si fuera una prolongación de ellos mismo.- dije sin darle la mayor importancia a mi cometido.
-Sigo pensando que eres magnifica. Tu padre tiene que estar muy orgulloso de ti. ¿Y Emmet, como le sienta ser papá y a Rosalie?
Sonreí con ganas. Aquel hombre no tenia nada que ver con su hijo; hacia mi persona.
-Emmet está fenomenal y encantado en el papel de padre…y mi cuñada Rosalie, mima a mi sobrina como si le fuera la vida en ello. Paul ya tiene seis meses y es un niño que ha sacado la belleza de sus padres. Es hermoso .
-Vaya…veo que ere una tia ejemplar.- dijo él, intentando alargar la conversación que manteníamos.
-No. Soy tia, si, pero no me parece bien que lo traten como si fuese el rey de la casa. Lo llenan de caprichos …y eso a la larga no es bueno.
La puerta de la habitación de Edward se abrió, y por ella salió Alice, dirigiéndose hacia nosotras en un andar singular, que la hacia esbelta y segura.
-Papa.- dijo mirando a su padre.- Edward se está vistiendo. El alta. ¿Ya la tienes preparada?
El hombre se incorporó y miró a su hija directamente a los ojos.
-Sí, yo mismo lo llevaré a casa, hija. No te preocupes.
-Despidame de él, señor Cullen, deseo que se mejore lo antes posible.- dije, buscando la mirada del hombre, que la desviada como avegonzado.
-Si, Marie, gracias, muchas gracias.
Carlisle Cullen desapareció al traspasar la puerta de aquella habitación y Alice me cogió de un brazo y me llevó asida de él hacia la salida.
-Vamos, Marie. Aquí no hacemos nada..oye; perdona por lo que dijo mi hermano, a veces es hosco y exasperante..lo siento, amiga.
Carraspeé un poco y la miré tranquilizándola.
-Tranquila Alice; dada las circunstancias lo entiendo perfectamente.
Alice decidió quedarse en el Memorial con su padre para llevar a Edward a su casa.
Cogí el Jeep y conducí hasta mi rancho, no sin antes mandarle un mensaje a Jake.
Aquella noche no tenia ganas de cenar con Jake; es más no tenia ganas de ver a nadie.
El dia siguiente tenia que ir a la oficina a firmar la coexion, con la empresa hermana que había devorado Weber-simphonie, y debia de estar allí para firmar los escritos y dar el visto bueno a las clausulas de cohexión.
Aquello había sido todo un éxito. La empresa de Jhon Weber estaba prácticamente en la bancarrota, y eso habia armado una serie de revuelos en los enlaces sindicales de la misma.
Habia casi 600 familias que iban a ser suspendidos de empleo y sueldo…
La junta se centró el la absorción y nos cohesionamos con Jhon Weber.
Vulturi Enterprises era cada vez más grande y poderosa, en el último año, y yo tenia la postetad de todos aquellos resultados.
Yo y mi equipo.
Era un equipo reducido pero muy, muy efectivo.
Jake era mi mano derecha.
Es abogado y administrador. Un ojo avizor en cualquier tipo de traba legal que se nos ponga por delante.
Y los pesos pesados de la familia de mi madre. Que aún renqueaban entre despacho y despacho, ganando sueldos inmerecidos sin hacer absolutamente nada.
Ese era el caso de Jane y Alec.
Los dos niños mimados de mi tio Aro; quien no podia hacerse todavía a la idea que yo hubiese heredado, casi toda la empresa por la cesion de mi tio Demetri.
Suspiré agobiada.
Tenia ganas de llegar a casa y descansar.


Edward Pov


Habia pasado una semana desde que salí de aquel hospital donde mi padre pasaba toda su vida encerrado.
La herida habia cicatrizado bien.
Caminaba por la casa, casi sin molestarme y ya habia salido en un par de ocasiones a tomar algo con Jasper a un local del centro.
Me habia comunicado con “mi amiga” hacia un par de días y habíamos quedado para hablar de lo que según ella, habia planeado , para poder tener encuentros sexuales mas seguido.
La verdad es que aquella mujer me hacia disfrutar como nadie; era una autentica puta en la cama. Viciosa y asquerosas.
Pero tentadora y terriblemente bella.
Estaba enganchado con ella.
Si me llamaba, abandonaba todo lo que estaba haciendo y corria a su encuentro.
A veces me habia planteado si podia ser posible que estuviese enamorado de ella.
Pero rápidamente desechaba la idea y me reia de mi mismo, por mi total idiotez.
Alguien se habia enterado de nuestros encuentros y me estaba chantajeando.
James habia sido el correo durante un tiempo; pero al atacarlo a él y llevarse consigo todo aquel dineral, nadie se habia comunicado con él para seguir chantajeándolo como lo hacia aquella voz misteriosa por teléfono.
Ella me habia dicho que hiciera lo posible para que su relaccion extramatrimonial no llegara a los oídos de su marido; y yo habia estado robando a mi padre, cada vez que mi celular, llamaba con numero desconocido.
Ni una denuncia, ni un pensamiento aislado de que todo aquello, fuera un bulo, donde nadie sabia ni decía nada.
Ella me habia dicho que debían quedar aquel mismo dia en el lugar de siempre.
El lugar de siempre era una habitación de motel, de una callejuela oscura de Port Angeles.
Ella pagaba con dinero en efectivo y ambos dabamos nombres falsos.
Casi todos los meses, una vez por semana, dabamos rienda suelta a la pasión que nos embargaba, y retozabamos como los verdaderos animales que eramos.
Aquella tarde; sólo podría hablar. Nada de sexo y aquello me tenia de un carácter de perros.
Llamé a un taxi para que me llevara al sitio en cuestión y al llegar al motel, abrí la portezuela con gesto despreocupado.
El hombre del mostrador, me miró por encima de sus lentes y una sonrisilla perversa se dibujó en sus labios.
-Tenga.- me dijo, entregándome unas mugrientas llaves.- Lo esperan hace un rato.
Subí las escaleras con impaciencia, ya que la herida,me impidia que caminase con mas urgencia hasta donde estaba “ella”
Abrí la puerta con un gesto brusco, y la busqué con la mirada, dentro de aquel cuartucho de mala muerta.
La puerta del aseo se abrió y salió ella, escultural como siempre.
Con su cabello alborotado, ni liso ni rizado, con aquella boca, grande y labios generosos, sus ojos me miraron con atención el torso y un leve fruncimiento de cejas, hizo mella en su rostro.
Cerré la puerta detrás de mí y ella me rodeó con sus brazos.
-Oh..Edward… no sabes lo que te he echado de menos…- su boca, pecaminosa, comenzó a llenar de peligrosos besitos todo mi cuello y rostro, recién afeitado.- ¿Cómo estas? Aún no puedo creer, lo que te ha pasado..dejame verla, anda.- antes de que me diera cuenta, habia sacado la camisa blanca que llevaba puesta y abriendo uno a uno los botones me habia dejado con el torso desnudo ante ella.-Dios mio…un poco mas arriba y te podia haber tocado algún órgano vital; tienes mucha suerte que tu padre sea médico, y que aquel individuo no ahondara más su arma blanca en tu tibia carne.- ella me susurraba con aquel deje, suyo que hacia que perdiera el control sobre mi mente y mi cuerpo.
La aparté bruscamente.
No podia hacer nada con ella y no quería calentarme. Me estaba comenzando a cabrear.
-¿Para que me has citado aquí? Dime eso tan importante. ¿Qué es lo que planeas hacer?.- pregunté incomodo por la situación .
Ella me miró altiva y colocó su sesual trasero encima del cobertor de aquel cuarto maldito.
-¿Te gustaría que nos viéramos mas, Edward?.- preguntó ella, mirando sus uñas, complacida.
-Por supuesto.- dije, seco.
-¿Qué sientes por mi? ¿Qué harias si te dijera que he encontrado a un amante mucho mas energico y amoroso que tú?.- ella me miraba directamente a los ojos y rió, ante lo que vió en los míos: ira, desilusion…
-Sabes que me gustas.- inquirí.
Ella se levantó de la cama y comenzó a acariciar mi pecho desnudo, juguteando con mis pezones.
-¿Me amas, Edward?
Aquella era la pregunta del millón de dólares. ¿La amaba?
La verdad es que era como una droga para mi; pero tampoco me importaba tirarme a otras tias, si ella no estaba disponible.
Pensar que su asqueroso y rollizo marido, podia tocarla y acariciarla me enervaba de una manera que no estaba dispuesto a calibrar.
-Contesta, querido. Es muy importante. ¿Te gustaría tenerme a tu merced, mucho mas a menudo?
Tragué en seco. La sola idea de embestirla mas veces en semana, me consumía.
-Sí.- inquirí, entrecerrando los ojos.-
- ¿Serias capaz de hacer una cosa que te voy a pedir?
-Según que cosa…
-Casarte.
La aparté de un fuerte empujón.
-¿Qué coño estas diciendo?
Ella me dio la espalda y una risa malévola se escapó de sus labios perfectos.
-Tengo una nueva amiga…que es medio lela, y está podrida de dólares….Hemos comprado una parcela dentro del terreno que alberga su pequeño lago, colinda con nuestros terrenos…Tú ya la conoces. ¿Y sabes? Creo que no le eres indiferente. Le he mentado un par de veces tu nombre desde que mi marido hace tratos con ella y sus empresas. ¿Cómo seria estar siempre tan cerca el uno del otro, y no levantar ningún tipo de sospechas, Edward?
Yo, la miraba atonito. No tenia ni idea de lo que me estaba hablando…
-La imbécil de Marie Swan, Edward. Si hacemos las cosas bien. Tú estarás tan podrido como ella y me tendrás cerca de ti …cuando quieras…
Angela Weber estaba loca… yo no podia hacer eso; no podia casarme con aquel adefesio.
Yo que amaba la belleza, hasta el punto de la exquisitez. No…
-Estas loca.- le dije, dando voz a mis pensamientos.
-No. Loca no. Escuchame Edward Cullen, podemos hacernos con todo el imperio o con gran parte de él, si juegas bien tus cartas. Piensalo, luego…podemos deshacernos de ella y entonces, todo pasará a tu nombre….Edward, no será mucho tiempo; el suficiente para que tenga la suficiente confianza en ti, para dejártelo prácticamente todo o todo.
De repente la idea no me pareció tan mala.
Estaria bien esforzarse un poco con aquel troll , para luego..
-¿Y tú que ganas con todo esto?.- pregunté a Angela ceñudo.
-¿Yo? A Ti, por supuesto y a tus millones de dólares. ¿Qué opinas, Edward? ¿Cortejaras como un cabellero a Marie Swan?
Le miré sus labios abiertos, dignos para el pecado y comprendí lo amarrado que me tenia aquella mujer…en cierta manera la amaba.
-Si eso sirve para meterme en tu cama cuando me de la gana, acepto señora Weber.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Retorno a Swanlake

Capitulo 5



Aún dudaba de mis facultades para poder sobre llevar el peso de todas las empresas de mi tio Demetri; el compendio de ellas era casi universal. Me las pasabas viajando de un lado hacia otro en compañía; por el momento de mi hermano Emmet, o mi padre.
Sufria ante la necesidad de tener mas tiempo para mi y mis pasatiempos.
Soñaba con estar de nuevo en la granja y pasear a lomos de mis yeguas y caballos.
Aquello era verdaderamente duro.
Jacob me había apoyado en un primer momento como un buen amigo. Luego todo se trastocó. Me buscaba, me invitaba a salir a cenar y poco a poco se fue metiendo detro de mi corazón sin darme cuenta.
Alice Cullen se había vuelto mi amiga inseparable y de vez en cuando…cuando estaba libre y podía disfrutar de estar en el rancho, ella venia a visitarme, con el hermano de Rosalie: Jasper Hale.
Hoy era uno de esos días, y ambas paseábamos por el valle de los naranjos, perteneciente a mi familia por décadas.
Aquel valle fue donde papá se declaró a mamá y era allí, donde yo me disponía a construir mi casa.
No muy lejos ; había un estanque, que a altas horas de la noche, se reflejaba la luna, y le daba un aire de ensueño; que me hacia vagar en recuerdos hacia aquella cara perfecta que no había podido olvidar: Edward Cullen.
-¿Cuándo empezaran la obra, Marie?.- preguntó Alice, asiéndome del brazo y caminando juntas hacia el estanque.
-La semana que viene, ya llegan los peones; el arquitecto ya dio el visto bueno, y todo esta en orden, ósea que la casa ya es un hecho, Alice…Estoy tan feliz, con la idea.
Mi amiga sonrió y apretó un poco más fuerte su delicada manita en mi brazo,apoyándome con aquella idea.
Papá, se había opuesto a la misma y había luchado con uñas y dientes contra el para que dejara que me independizara. Él dio su brazo a tocer; pero le costó mucho, acatar mi decisión.
El mobil de Alice sonó, y me miró, confiando en el espacio que le otorgaba, para que tuviera una conversación completamente privada.
Me senté en una de las piedras que había de frente al lago y suspiré.
¿ Porque Alice Cullen no hablaba de su hermano, para nada en mi presencia?
Necesitaba saber algo de él. Lo que fuese…de su boca.
Habia hecho mis averiguaciones, sobre el hombre que me hacia suspirar
Edward Cullen era un mujeriego sin sentimientos. Vivia como un parasito en casa de sus padres, sin dar ni golpe y adquiriendo deudas millonarias, por juego y mujeres.
Negué con la cabeza. ¿Cómo no podía habérmelo sacado de la cabeza?
Sí, era una mala persona…tenia a Jacob de rodillas ante mis pies y yo andaba pensando en aquella inmundicia que solamente usaba a las mujeres para sus actividades placenteras.
Miré hacia donde estaba Alice y me sobresalté.
Mi pequeña amiga,se llevaba las manos a la cabeza y gemia, inquieta. Fui hacia ella y me paré ante su cuerpo nervioso.
-Pero… a ver… papá..¿está bien?.- dijo entrecortadamente, mientras se limpiaba una lagrima que bajaba cristalina, desde sus ojitos azules hasta su mejilla.- Dios mio…Edward…
Mi corazón se aceleró y todos mis instintos se agudizaron ¿ Edward? ¿Le había ocurrido algo aquel calavera hermoso?
-Voy para allá….No, estoy en casa de Marie Swan…pero no importa…Mira papá,sea como sea es mi hermano y lo amo. Tengo que estar allí.
Colgó.
Me acerqué a ella y la abracé,comprendiendo su dolor.
-Necesito,ir al Memorial…Oh dios mio,Marie..a Edward lo ha apuñalado, y a su compañero lo han matado, mi hermano esta fuera de peligro…pero como comprenderas quiero estar con él. ¿No te importa, verdad, amiga?
La miré profundamente a los ojos y suspiré.
-Yo voy contigo, Alice, te acompaño. Le diré a papa que me deje el Jeep para ir a la ciudad. Tú no estas en condiciones de conducir, estas demasiado nerviosa.- Yo también lo estaba, pero fingí indiferencia.
-Gracias, amiga.- me dijo, y nos volvimos a fundir en un calido abrazo.


Edward Pov
Cuando desperté estaba en la calma del madito hospital del que era dueño mi padre. ¡Fantastico! Una punzada de dolor me dejó casi sin respiración al volver en mi. Toqué mi vientre y allí estaba, la inminencia de todo lo que había pasado hacia ¿Cuánto? ¿Cuánto tiempo había pasado en aquel horrendo hospital que me daba ganas de vomitar?
Una tos leve, hizo que mis ojos se volvieran hacia el sonido. Mi padre, yacia en la butaca de aquella habitación, vigilando mis sueños.
La verdad es que no merecía sus cuidados… Yo no era un buen hijo…aunque él tampoco había sido un padre modélico conmigo.
Sus ausencias habían hecho de mi, un completo demonio con patas. Me reí ante aquella denominacion de mi mismo y suspiré.
Los ojos de mi padre se abrieron levemente y una sonrisa de júbilo se dibujó en su cansado rostro.
-Edward…
-Papá…-dije como un maldito imbécil.
-¿Te encuentras bien, te duele? –Se puso en pie y comenzó a tocarme la herida levemente.
-¡Auch!.- gemí.- Si tocas así,claro que me dolerá…joder…¿Cuánto tiempo llevó aquí clavado?
Metió sus manos en los bolsillos me escrutó con la mirada.
-Dos días.
--¿James?.- pude decir.
-Está muerto, Edward. – Suspiró de nuevo y se sentó a un lado de la cama observándome.- No se en que andas metido Edward…pero si es por dinero, dime lo que necesitas y olvidate de todo ..no mires hacia atrás, esta es una nueva oportunidad, para ti. Puedes decir que has vuelto a nacer. Otra vez, puede que no tengas tanta suerte.
Cerré los ojos fuertemente y me llevé la mano a la frente; agobiado.
-No sabes en los mundos que me muevo, papá…
-¿Son drogas, Edward?.- preguntó nervioso.
-No, yo paso absolutamente de eso…no…es un..lio de faldas, me metí con quien no debia y alguien lo sabe. Me chantajea.
Carlisle Cullen se puso en pie apretó la mandibula tanto que parecía que iba partirla, si esforzaba mas huesos.
-¿Quién es? ¿La conozco? Debe ser una mujer poderosa…por supuesto y casada, también. Si no , no me explico el conflicto.
-No te lo voy a decir, papá.
De repente unos golpes acariciaron la puerta y mi padre abrió sin demasiada alegría.
La voz de la rata, me conmovió. Vaya…tan mal hermano no era ,cuando se dignaba a visitarme.
Habia otra persona con ella.
Marie Swan. La archimillonaria hija del ranchero. Vaya. La miré de arriba abajo y me relamí los labios.
Era una pena que aquella mujercita fuera un cayo(fea) porque tenia un cuerpo que hacia que se empalmara hasta Brad Pitt.
La rata corrió hacia mi y se abalanzó a mi cuello dándome besitos por toda la cara.
-Edward…hermano…maldita sea.. no sabes el rato que me has hecho pasar. Creí que ibas a morir…aunque..
-Sí, claro, Alice…bicho malo nunca muere.- terminé el refrán con una sonrisa en mis labios.
-Exacto.- y me sonrió abiertamente. Me sentí libre, al ver la cara de mi hermana tan relajada al verme..hacia años que no la había visto de aquella manera.- Mira, Edward, Marie, ha venido a ver como te encontrabas…
-Hola.- dijo ella escuetamente.
-Hola.- repetí como una maldito gilipollas.
-Bueno, Papá. ¿Cuándo le daras el alta a mi hermanito?.- preguntó Alice, cogiendo las solapas de la bata de medico, que ataviaba a mi padre.
-Hoy mismo, puede salir. No puede hacer grandes esfuerzos, pero curará. No hay nada mejor que unos buenos antibióticos y reposo, para que se restableza su conducta pendenciera…
Nos quedamos todos helados… la tensión se cortaba en el ambiente….y estaba aquella mujer allí, que lo escuchaba todo, sin tener ningún derecho.
-Estaria bien que dejaramos algunos temas para hablarnos en famila.- repliqué, receloso, por la presencia de Marie Swan.
La mujer se estremeció y cuchicheó algo al oído de Alice, marchandose, sin tan siquiera despedirme de mi.
-Vaya modales, que tiene la ricachona esa.- bufé, ganándome una mala cara por parte de los dos consanguíneos que tenia en aquella habitación.
-Buff, Edward…creía que esto, había hecho alguna malformación en tu corazoncito, pero ya veo que no, sigues tan animal e insensible como siempre. Marie se ha preocupado por ti, y me ha acompañado hasta aquí, ella misma a conducido su Jeep, porque yo no andaba en condiciones y ahora…tú la echas de aquí con tus malas palabras…eres de lo peor hermanito.
-Gracias.- sonreí, me importaba una real mierda. Rercordé algo.- Oye Alice, mira en el armario, necesito el mobil, tenia una cita bastante importante el dia que…bueno ya sabes. Anda, mira a ver..si por casualidad le queda batería y puedo leer los mensajes.
La rata, caminó hacia el armario de un cuerpo que había en aquella asquerosa habítacion blanca y revolvió mis cosas sin cuidado.
-Oye…se más cuidadosa, mi ropa vale mucho dinero, nena.- le inquirí, intentando,erguirme un poco y apoyar la cabeza en el respaldo de hierro de aquella apestosa cama.
-Sí. Mira. Aquí está…Vaya Edward, vas a tener suerte y todo…tiene batería; y espera…
-¡Maldita, Alice, dame el puto mobil!.- grité.
Mi padre nos miró abatido y volvió a sentarse en el sillón donde había descansado momentos antes.
-Toma, imbécil.- y me lo echó a la cara, la maldita rata apestosa…
-Joder…Alice, cuando salga de esta..te juro que te rompo a tijeretazos algún vestido de esos tuyos que me recuerdan a …-miré a mi padre y me contuve. Cuando Alice se arreglaba para un evento especial parecía un puta.
Cogí el teléfono y ví todas las llamadas perdidas que tenia…”Mierda “ pensé…seguro, que ella había llamado mas de una vez.
Al imaginarla en mi mente, con su marido, retozando como una maldita ramera que era;mi cara se descompuso.
Marqué el numero del buzón de voz y me dispuse a escuchar el mensaje que me había dejado, la muy hija de perra.
“ -Edward..-suspiró.- No sé si recordabas que debíamos de vernos esta noche. Te he esperado más de lo que te mereces, esta me la pagaras. Te lo prometo, pero bueno, eso será después que hayamos follado como tanto te gusta. ¿no cielo? .
He pensado mucho en ti mientras te esperaba… sigo haciéndolo; y…¿a que no sabes que? Me he masturbado ya dos veces, pensado en como me lames y me follas, maldita sea Edward. ¿Por qué no has venido, para enfriar mi ardor?
No me llames cuando escuches esto. Me marcho por unos días a Venecia. A mi querido maridito le crecen los enanos y ¿ a que no sabes que? Ya forma parte del compendio Vulturi,lo han engullido como un pajarito, la horrosa mujer que lleva ahora las riendas; por lo visto es un autentico halcón en los negocios…parece mentira..claro que solo tendra cerebro..porque lo que es hermosura..de eso carece, la pobre.
Oye tengo un plan, para tenernos mas cerca el uno del otro..Cuando venga de Venecia te llamaré. Adios Demonio Cullen.”
Ensimismado con sus palabras; como ella misma me producía, un dolor en el bajo vientre me hizo volver a la cruda realidad. Pero como si mi cara fuera una carta escrita de todo lo que había oído; mi padre, me miró duramente, se levantó y dio un beso a Alice en la mejilla.
-Voy a hablar con Marie. Debe sentirse sola allá fuera. Los dejo.- dijo sin mirarnos, abriendo la puerta de la habitación y dando un fuerte golpe en ella.
La rata, se sentó a mi lado y me miró, casi peor que lo había hecho mi padre.
-¿Qué pasa Edward? ¿Ese mensaje tiene algo que ver con lo que te ha pasado?

sábado, 27 de noviembre de 2010

Retorno a Swanlake

CAPITULO 4



-¿Habeis llegado ya?...Ya… ¿Cómo está Marie?...Sí menuda le cae encima ahora….si ya llegamos…¿Por la parte de atrás? No… ya estamos aquí…sí ya los he visto… esto esta minado de ellos.- la voz de la rata, me molestaba en en los oídos, ¿se podía saber que hacia yo metido en todo aquel lio? Estaba desaprovechando una noche increíble en la cama de cualquier bendita mujer que se abriera de piernas para mi. Y no haciendo de chófer a “mi hermanita”.
-Edward.. esto está lleno de periodistas, ósea que ahora no te pavonees delante de ellos y lárgate lo antes que puedas ¿ok?
La miré con una sonrisa cinica en mis labios y asentí ligeramente con la cabeza.
Aparqué a unos metros de la entrada del Memorial y bajé del auto , poniendo en su sitio todas mis prendas. Alice comenzó a andar rápidamente sin decirme si quiera adiós y yo me paré un segundo , luchando con la idea de que hacer.
Apostados en la entrada, los periodistas, preguntanban a Alice, cosas que no podía entender, por la distancia que mantenía. Uno de ellos miró en mi dirección y varios flashes inundaron la zona donde yo estaba: venian a por mi.
-Sr. Cullen, ¿le une alguna clase de amistad a Marie Swan?.- me peguntó un calvo con cara de gay total.
Sonreí, enseñando todos los dientes y negando con la cabeza… si ya estaba allí, haría el paripé y entraría a darle mis condolencias a la familia del difunto podrido de millones.
Me seguían mientras me iba haciendo un incomodo pasillo, asaltándome con miles de preguntas.
-¿Sabe usted si es cierto que Marie Swan hereda todo el emporio Vulturi?.Me preguntó una hembra que tuve mirar dos veces porque estaba tan buena que dolia.
Negué con la cabeza y le sonreí con la mejor de mis sonrisas: la de “ te quiero en mi catre esta noche”.
Llegué a la entrada y se abrieron las puertas automaticas.
Allí el silencio era sepulcral y me arrepentí de haber entrado. Miré hacia afuera por si podía vislumbrar al cuerpazo que había sonreído y me rendí. Estaba en el Memorial haciendo yo que sé , por no sé quien.
Me senté en la sala de espera y pude oir pasos agitados que venían hacia mi.
-Ven conmigo, Edward.
Lo primero que ví fue los zuecos blancos.. los pantalones .. la bata blanca y la tarjetita con el nombre de Carlisle Cullen en ella. Me llevé la mano a la cara, repasando desde la frente hasta la mandibula y rasqué mi incipiente barba.
-¿Papa? Un gusto…
Me miró de nuevo, con gesto duro y lo seguí hacia su despacho, cerrando la puerta al entrar.
-¿Se puede saber que haces aquí? Te he visto ahora mismo por la tele..
-¿Haciendo tu trabajo, eh papa?.- dije, apoyándome totalmente en la pared, de aquel cuartucho.
-Te he hecho una pregunta.
-Vine a traer a Alice… es amiga de la mujer esa, la dos caras…- me reí yo mismo de mi comentario y volví a fijar la vista en mi padre, quien me miraba como si no me conociera.
-Ya decía yo… tú no puedes ser tan altruista ¿No te trae nada mas.Edward?
-¿Qué sino?
-Sé que tu mente no da para nada bueno, ósea que cuidado con esa chica. Espero no verte cerca de ella ¿entiendes?
Me despegué de la pared y quedé al frente de él.
-¿Pero que mania teneis todos de querer meterme por los ojos al adefesio ese? Es increíble….
-Largo, vete. No quiero verte aquí.
Entrecerré lo ojos mirando a mi padre. Suspiré y me di la vuela con recelo.
-Edward…
No quise escucharlo y dí un fuerte portazo al despacho.
Encendí un pitillo; aún a sabiendas que estataba prohibido y me resguardé en un rincón, alerta por si alguien se presentaba.
Lo fumé tranquilamente y oí voces que se acercaban. Busqué una planta , y dejé allí la colilla haciéndome el interesado en unos cuadros que había colgados en la sala de estar.
Era ella y Black…Jijijijijiji… ¿tambien iba detrás de los millones, o de su culo?
Al verme se sorprendió y se acercó a mi con paso seguro. No pude reprimirme repasarla con la mirada. Estaba realmente buena, muy buena… pero cuando llegabas a la cara, te desempalmabas automáticamente.
- Gracias por venir.- dijo mirándome a los ojos.
Black ya estaba a su lado y me miraba con la mandibula apretada.
-Vine a traer a Alice.- dije. ¿Por qué mentir?
-Supongo que ya sabras lo de mi tio…
-Sí, lo siento.- hice el acopio de una sonrisa y me quedé a medias.
-Gracias nuevamente.
Una lagrima corrió sobre su rostro amorfo y tuve que apartar la mirada.
- Vamos, Marie.- le dijo Black, aquí ya no puedes hacer nada. Mañana te espera un dia muy ajetreado, vamos, ya he hablado con tu padre y te llevaré a casa, él se ha de quedar con tu hermano. Tiene que arreglar una serie de papeles.. .
-Sí, vamos, gracias, Jake, te has portado como un autentico amigo, vamos…- su voz se entrecortó y comenzó a sollozar.
-Tranquila pequeña..estas helada Marie, toma.- Black se quitó la chaqueta que llevaba puesta y se la puso a la chica encima de los hombros. Parecia que estaba viendo una película antigua. El muy gilipollas , estaba haciendo su papel de honorable galán.
- Adios, Edward.- me dijo, antes de desaparecer por la puerta en los brazos de Jacob Black.





Aún no podía creerme todo el peso que soportaban mis hombros.
Despues de haber visto a mi tio Demetri y haberle dado mi último beso , me derrumbé en los brazos de mi padre.
-Papá… no puedo con todo esto…
-Tranquila, Marie, ya sabes que nosotros estaremos siempre ahí, para lo que necesites. Tanto Emmet como yo. Lo de tu tio era una muerte anunciada, pequeña. Él ya ha vivido su vida, ahora debes honrar su memoria y seguir con su obra, nenita mia. Yo sé que vas a poder hacerlo; estas sobradamente preparada.
La sala contigua a la habitación donde se hallaban los restos mortales de mi tio; estaba repleta. Todos los amigos que había conocido esa noche estaban allí. Todos menos uno: Edward Cullen.
Sentí el abrazo y el cariño de todos ellos al darme el pésame a mi y a Emmet.
Jacob Black no se separaba de mi lado, afianzando mi mano como si estuviese soldada a la de él.
Una de las veces que se separó de mi, fue a hablar con mi padre, quien le dio un abrazo de camaradería y me miró con gesto autoritario.
-Vamos, Marie, ya nada hacemos aquí.- me dijo, empujándome levemente hacia la sala contigua a la salida.
Caminamos y cual fue mi sorpresa al encontrarme con él, casi a la salida. Miraba con gesto ausente los cuadros que habían en la única sala de estar que estaba cerca de la entrada del Memorial.
Nos encontramos con la miradas y decidí darle las gracias por estar allí, aunque no estaba reunido con los demás.
-Gracias por venir.- le dije, haciendo acopio de valor. Aquel hombre hacia que me olvidara hasta de cómo me llamaba.
Noté a Jake a mi lado y sentí como se tensaba al ver a Edward.
-Vine a traer a Alice.- dijo con aquella voz que parecía acariciar todo mi cuerpo.
-Supongo que ya sabrás lo de mi tio.- dije, notando como se me formaba un nudo en el cuello.
-Sí. Lo siento.
Cuanto me hubiera gustado que el que estuviese a mi lado hubiese sido él, el que me hubiese aferrado la mano con aquel gesto tan posesivo hubiese sido él y no Jake…
-Gracias, nuevamente.- dije,bajando la mirada, condenada, sentenciada..¿Porque te duele tanto el corazón Marie? ¿Por la muerte de Tio Demetri o por ese hombre que te hace sentir insegura y pequeña, más de lo que aún te crees?
Las lagrimas comenzaron a surgir implacables de mis ojos y él apartó la mirada, como si le molestara.
Escuché la voz de Jacob, y me estremecí cuando puso sobre mi su chaqueta.
Antes de salir de allí , mis labios jugaron solos a hablar.
-Adios Edward.- le dije. Quizás no lo viera nunca más en mi vida y ya se había llevado parte de mi corazón.



“ Marie Swan, dueña del Imperio Vulturi, ha llegado esta mañana a las instalaciones que tienen en Washinton, dando el visto bueno a una de las sedes en las que se han incorporado más de 3000 trabajadores. Dando un fuerte empujón económico al estado, dada la crisis por la que estamos atravesando.
Funcionarios y empleados, halagan su manera de proceder; La gestión de las empresas Vulturis ha cotizado en bolsa en este ultimo año, muchos puntos, desde que la jovencísima Marie Swan está a la cabeza de ellas. En otro ámbito y cambiando de tema…..”

Vaya…vaya… ósea que aquel ser repelente de falos era una fiera en los negocios, pensé, mientras tomaba el último sorbo de mi copa, en aquel bar de mala muerte donde me había citado con James Staford.
Hacia un año que no la veía, tampoco es que tuviese gran interés en ello, pero todo lo que decían las noticias y las crónicas de sociedad me llamaba la atención. No había dia en que no hablaran de ella.
Si hasta se había hechado novio y todo; aunque uno no tenia que ser muy listo para saber quien era y lo que pretendía. Seguro que Jacob Black sin acoso ni derribo, la tenia lamiéndole la polla cada vez que quería. El muy cabrón…aunque pensándolo bien cualquiera hubiera tenido posibilidades… hasta yo. Pero mi gusto estaba por encima de los dólares con los que se limpiaba el culo, aquella diosa del imperio Vulturi.
-¿Qué hay, Edward? ¿Llevas mucho tiempo esperando?.- El cabron de James ya estaba allí, seguro que había corrido hasta llegar a aquel antro de mala muerte, porque en su frente había gotas perladas de sudor.
-Llevo esperando mas de una hora. James, mi tiempo vale mucho. ¿Has traido lo que te pedí?
-Sí .- dijo enseñando el fardo de billetes en el bolsillo interior de su chaqueta.
-Damelos. Tengo que devolverlos de donde los saqué, ósea, de la caja fuerte de mi padre y si me engancha, me mata. Literalmente.
-¿Miedo a papá, Cullen?.- me dijo el muy cabrón con sorna.
- No, miedo a mi culo. Vivo muy bien y quiero seguir haciéndolo.
-Vamos fuera; aquí no es seguro.
Dejé un billete verde encima de la barra del bar y lo seguí.
Cuando salimos de allí, noté algo frio que me heló el vientre y con los ojos desorbitados vi como James caia delante mio como un muñeco.
Me toqué el estomago y ví horrorizado mi mano manchada de sangre, me desplomé al suelo de la impresión o que se yo. Sólo pude mantener los ojos abiertos durante un tiempo más ; en el que vi como un hombre con la cara tapada, le quitaba a James todo el dinero que llevaba en la chaqueta: Mierda, pensé. Si salgo de esta mi padre me mata.

martes, 23 de noviembre de 2010

Retorno a Swanlake

Retorno a Swanlake

Capitulo 3





Sonreí a la muchacha con sinceridad y busqué a Rosalie y Emmet con la mirada…
-Marie, ella es Alice la novia de mi hermano Jasper, ya te he hablado de ella en más de una ocasión.- dijo mi cuñada mirándonos a ambas y sonriendo.
La pequeña divinidad ya me había soltado y se hallaba frente a mi cojida de la mano de Jasper, a él si que lo conocía, pero no lo suficiente ya que apenas había hablado con chico un par de veces.
- Llevas el vestido…¡ósea que al final Rosalie, me hizo caso y lo compró!... cuando lo vimos en el Centro Comercial, pensamos que era maravilloso y ella decidió comprarlo, yo añadí los zapatos, a tan elegante prenda, espero que te haya gustado Marie, estas preciosa.
-No tenia ni idea… en todo caso gracias…yo no soy muy buena para pasearme por ahí e ir de compras, dejé a Rosalie que se encargara, a ella no la miran como si fuera algo raro…
Otra vez con mi victimismo, no lo podía remediar; era más fuerte que yo.
-No te preocupes, Marie… nosotras lo hicimos encantadas, ahora si quieres, puedes venir con nosotros… .- me dijo ella con enfansis.- La noche es joven Marie y tú vas tan bonita…
Puse los ojos en blanco y volví a sonreírle, me asió la mano y me llevó dando saltitos hacia un grupo de personas que reian y conversaban animadamente.
Nos paramos ante ellos y todos dejaron de hablar, me recorrieron con la mirada y creo que , barajaron la posibilidad de apartar la mirada de mi cara para fijarla en cualquier otro punto perdido de restaurant del hotel.
-Chicos, esta es Marie, la hermana de Emmet…- dijo ella fulminándolos a todos con la mirada.
Yo bajé la mia y esperé alguna palabra de mofa por parte de ellos pero eso nunca ocurrió.
-Encantado de conocerte; había oído hablar mucho de ti; pero parece que no vivas en la tierra. ¿Dónde te metes? Es la primera vez que te veo en una reunión de este tipo; y en verdad no es la primera que hacen Emmet y Rosalie. Pero perdona, soy Jacob Black, un placer, Marie.
Levanté la vista cuando aquella voz varonil comenzó a hablar y no pude despegar la vista de sus ojos cálidos y sinceros. Me cogió la mano en un gesto de lo más dulce y la besó.
Los demás parecieron animarse y comenzaron a presentarse y darme cariñosos apretones de manos.
Pude diferenciar fácilmente que casi todos estaban emparejados; menos Jacob Black y yo.
La voz de Jasper hizo que Alice y yo nos volviéramos … no venia solo, venia con él… con aquel hombre que me dejaba sin respiración.
Alice lo miró de malas maneras..
-Vaya… no te había visto, Edward, ¿Cuándo has llegado?.- le besó ambas mejillas, poniendo sus pies de puntillas.
El hombre le dedicó una sonrisa de autosuficiencia y miró a Jasper, cómplice.
-Hace un rato, pero digamos que me he entretenido…
-¿Y Bien Marie, ya has conocido al grupo?.- me preguntó Jasper sonriente.
-Sí.- le dije.- Son todos muy amables.
-¿No nos vas a presentar hermanita?.- preguntó aquella voz que hacia que mis sentidos se volviesen locos.
Alice, dejó escapar un suspiro y a regañadientes nos presentó.
-Marie, este personaje, es mi hermano; muy a pesar mío: Edward.
Buscó mi mano, laguida y sin fuerzas y la besó con energia cuando llegó a sus labios.
-Encantado, Marie.- me dijo aún con la mano pegada a su boca y mirándome intensamente a los ojos.
-Vale, Edward; ya está bien. Ahora vete a ligar por ahí, este es un circulo de pesonas honradas y con corazón y tu hermanito careces de eso.
Él la miró con ira en los ojos y se marchó de allí con andar elegante y seductor.
Me quedé embelesada mirándolo y la voz de Jacob me sacó de mis cavilaciones.
-No pierdas tu tiempo con él, Marie. Su propia hermana, ha dicho que no tiene sentimientos, no albergues nada a favor de ese tipo.
¿Tanto se me notaba, que me tenia completamente ofuscada?
-No, Jacob, no puedo permitirme el lujo de albergar sentimientos hacia nadie; sé perfectamente en la posición que me encuentro. Ese hombre no se fijaría nunca en una mujer como yo. Seguro que adora la belleza.
Jacob, apretó fuertemente la madibula y un siseo se desprendió de sus labios.
Alice había desaparecido y seguimos la conversación animadamente, hasta tomar la última copa.
Papá, vino a buscarme, antes de apareciera Alice y me despedí de todas las personas que había conocido aquella noche. Habia sido una noche diferente; llena de nuevas emociones que me tenían sumida en una nube .
-Adios a todos.- les dije.- Espero verlos pronto.- Me volví hacia Jasper.- Despideme de Alice, tú tienes el teléfono del rancho, cuando quiera que me llame y salimos a pasear con los caballos; tengo entendido que es muy buena amazona y me gustaría verlo con mis propios ojos, gracias por todo Jasper, dile a Alice ¿si?
Él asintió y de manera muy elegante, me apartó un mechon de cabello y me dio un beso en la mejilla sana.
Le sonreí, ruborizada y los brazos de Jacob me detuvieron.
-Yo también quiero despedirme de ti, Marie, eres una gran persona. Me gustaría verte más a menudo.
-Eso no va a ser posible Jacob, no… yo estoy mejor en el rancho; entiéndelo.- El chico me cogió de la cintura y me besó la frente, haciendo un recorrido de besos hacia la mejilla quemada.
-Eres suave, y linda Marie; no lo olvides.
Giré sobre mis talones y seguí a mi padre que ya había desparecido de mi vista.
Saliendo del la puerta del restaurant, unos gritos me alarmaron y seguí mi camino hacia el hall, allí mi papá estaba pidiendo la cuenta de todo. ¿Ósea que iba a pagar todo aquello él? Bueno, Emmet se lo merececia…
-Tengo que empezar a ganarme a mi nuera, para con mi nieto…
-Papá.- le dije.- Rosalie ya te quiere por lo que eres… no digas tonterías..
-Algo hay que decir hija mia.- Me ofreció su brazo y yo lo cogí sonriente.- ¿Vamos?.- me dijo.
-Sí, papá.
Y nos fuimos de allí. Aunque yo creí dejar algo entre aquellas paredes: parte de mi corazón.


EDWARD POV
La rata, era una psicópata, ¿Qué prentendia, dejarme con el culo al aire ante aquel cuerpo de infarto con cara de troll? Noté su presencia detrás mio, mientras me alejaba del grupo, del que ella y el maricón de Jasper Hale formaban parte.
Me volví ligeramente y le hice un gesto con las manos para que me dejara en paz.
-Hueles a chica, Edward. ¿Te has tirado alguna en el lavabo?.- dijo ella con el semblante serio.
Hice un intento por reirme; pero se atascó a medio camino, ya que ella me miraba como si quisiera matarme.
-Eso, Alice, no te importa ¿o acaso te hubiese gustado mirar?.- le dije irónico.
Antes de una milésima de segundo ya tenia el ardor en la cara, de una persona a la que habían abofeteado con fuerza. Le cogí la mano y le retorcí la muñeca con cara de ogro.
-No eres mi madre, Alice. ¿Ok? Ósea que dejame en paz.
- Me niego a pensar que podamos llevar la misma sangre. Eres cruel y narcisista. Eres de lo peor…No te acerques a Marie Swan, Edward ¿me oyes?
Solté una carcajada y busqué entre los bolsillos de mis pantalones algún pitillo que llevarme a la boca.
-Ni en mis mas profundas pesadillas, Alice ¿Tú crees que yo me puedo fijar en eso?.- dije, haciendo un gesto con la cabeza, señalando la entrada del restaurant.
-Yo sé como eres y me das miedo. No te acerques a Marie Swan, ¿entendido? No es mujer para ti, tú necesitas alguien como tú.
-En eso estamos de acuerdo.- absorbí con intensidad el pitillo y eché todo el humo en la cara, para que me dejara de una puta vez en paz.
Oimos como alguien gritaba y fuimos en dirección al restaurant.
Al llegar al hotel Emmet Cullen; preguntaba ansioso a todo el mundo por el paradero de su hermana y de su padre.
La rata, se puso entremedio de él y de su despanpanate mujer preñada hasta la boca.
-¿Qué pasa Emmet?
-Debo de encontrar a mi padre y a Marie… mi tio Demetri ha muerto…. Dios… debo encontrar a Marie…
Alice se fue tras ellos y yo me pegué a la barra, admirando con detalle toda la gente que intentaba ayudar al grandullon aquel a encontrar a su hermanita y a su papá: el ranchero.
-Si ha muerto el tio… ahora ella estará podrida de dólares… hereda todo. Lastima que no pueda disfrutarlo… es un adefesio.- Miré hacia al lado y allí sujetándose a la barra, borracho y con los ojos inyectados en sangre estaba Michael Newton, uno de los hombres de confianza de Emmet Cullen en la empresa del ranchero.- Yo mismo me estoy replanteando, cortejarla y casarme con ella. La vida puede ser todo un paraíso, teniendo a una mujer que nada en dinero. No me faltarían hembras a las que follarme, con un chasquido de dedos.
Yo lo miré con intensidad y pedí un whisky, otro más para colección de mi hígado.
El pájaro aquel no se comia un colin ; y no me sorprendia nada que pensara de aquella manera… aunque el plan no era tan malo. Negué con la cabeza sonriendo y pegué un gran sorbo a la bebida, haciendo que esta se me derramara, al oir el grito de la pequeña rata.
-Edward necesito el volvo.
-Ni lo pienses.- le dije intentando limpiar las manchas de mi pecho.
-Pues llevame tú.
-¿A dónde?
- Al Memorial Center.
-¿Dónde trabaja tu padre?
-Sí donde trabaja nuestro padre, quiero estar con Marie, venga, haz de hermanito bueno y llevame ¿si? Emmet está muy nervioso y Jasper, conduce el coche de Rosalie, todos vamos para allá.
-¿Y yo que pinto allí?
-Nada, tú me dejas y te vas.
-Está bien.
Fuimos hacia el parquing del hotel y allí cogimos mi flamante volvo plateado y nos dirigimos al Memorial.


Continuará….

lunes, 15 de noviembre de 2010

Retorno a Swanlake

Capitulo Segundo



EDWARD POV
Me dí la vuelta con repugnacia y escupí el hielo de nuevo en el vaso de whisky, ¿Seria aquella la hija del ranchero? ¿La que estaba destinada a ocupar la presidencia de La Vulturi Enterprise? ¡Tenia un cuerpo de infarto! Pero lo que era su cara… era otra historia.
Aún tenia grabado a fuego en mi mente la mejilla izquierda de la mujer.
La piel se arrugaba la una a la otra como si fuera papel de folio estrujado. Mas vale que se pusiera una mascara… quizás daría más morbo.
Ingirí todo el whisky y fui hacia la barra a a pedir más, todavía no estaba en condiciones de saludar a Emmet y a su muy follable mujer.
-¿Qué haces encanto, tan solito?.- una voz hizo que me volviera a contemplar , lo que había sonado como una invitación.
Al girarme y ver la despanpanante pelirroja sentí que mi rabo se llenaba de sangre y se retorcía por salir de mi pantalón aprisionador.
-No estoy solo.- dije mirándola.- ¿Ves? .- agité mi vaso lleno de nuevo y brindé al aire, mirándola fijamente.
-¿Edward Cullen?.- dijo con una sonrisa que debería estar prohibida en actos públicos.
-Exacto.¿Tan famoso soy?
La chica se tapó la boca con una de sus manos y soltó una sensual carcajada.
-Irradias sensualidad por cada poro de tu piel.- me dijo acercándose y rozando lentamente mi falo con su mano perfecta.
-Si quieres puedes analizarlos uno a uno.- susurré en su oído , dándole un lameton a su lóbulo.
-Lo estoy deseando.
Solté el vaso de tubo en la barra y la seguí mirando su culo, bamboleante.
Al pasar de nuevo al lado del ranchero, quise mirar de nuevo la cara de la amorfa de su hija; y así lo hice. ¡Hija de puta! Me la podría follar si; pero con una almohada encima de su cabeza.
Me reí de mi mismo y volví la vista de nuevo al trasero que tenia de frente, ese que iba a manosear en breve.


BELLA POV
La noticia fue una bomba para mi padre y para mi. Emmet iba a ser papá. Cuando nos enseñaron las primeras ecos. Lloré, sí, lloré como una tonta.
Sabia perfectamente las preocupaciones que había tenido Emmet, al no quedarse Rosalie embarazada. Llevaban intentándolo hacia un año. Y nada.
Los médicos decían que no había ningún problema que todo era perfecto. Eran compatibles y eso era lo que bastaba.
Ella ya estaba de tres meses cuando fueron al rancho a comunicárnoslo . Querian estar seguros que todo iba bien , antes de dar la noticia.
-Haremos una fiesta…invitaremos a nuestros amigos y conocidos…hace tanto que no damos una fiesta Emmet… es tanta mi felicidad que a veces dudo que sea real.
Cogí a mi cuñada de sus manos y las apreté llena de dicha.
-Es una noticia maravillosa, Rosalie. ¡Voy a ser tia! Es increíble; ya tengo ganas de tener a mi sobrinito en mis brazos..
-No adelentemos acontecimientos, Marie. Sí haremos una fiesta. Y tú vendrás, Marie, no voy a aceptar un no por respuesta. Ósea que ya lo sabes. Debes de conocer gente. Y desde que terminaste la carrera, estás aquí metida todos los días sin hacer otra cosa que ayudar a papá con los caballos o hacer de partera para sus crias. Eres una mujer Marie y debes ir a buscar tu sitio en el mundo.
Miré a mi hermano con terror y busqué la alianza de mi padre; no la encontré. Me sentí acorralada y claudiqué con una condición.
-Está bien, pero sólo si papá me acompaña a la fiesta.
-Emmet soltó un “ yuhuuuuuu” y cogió a Rosalie por la cintura levantándola.
-Buscaremos un maridito para tu tia Marie, pequeño.-dijo susurrando a la apenas perceptible barriguita de su mujer.
-Ni lo sueñes Emmet. Marie no necesita ningún hombre. No tiene que salir a cazar como si fuera una vulgar mujerzuela. El hombre llegará a ella cuando menos se lo espere. Y eso sí ha de ser un buen hombre. Honrado, aunque sea pobre; pero que la ame con todo su ser.
Miré a mi padre abatida. El amor que me tenia lo cegaba. Pero iria a esa fiesta. Por Emmet, por papá por Rosalie; no por mi.
El hotel donde Emmet había decidido hacer la fiesta era uno de los más costosos de la ciudad.
Rosalie me había rogado (Incluso mas que eso) que vistiera para la ocasión, lo más femenina posible y asi lo había hecho.
El vestido blanco, estilo romano, me quedaba como un guante. Realzaba mis curvas y mis piernas se vieron majestuosamente embellecidas por unas sandalias doradas también del mismo estilo con un mortífero tacón de 9 centimetros. ¡Me iba a matar!
Parecia que el personal, estaba seriamente adiestrado para no mirarme más de lo normal.
No deparaban en mi mas de un segundo, de seguida, retiraban la mirada y sonreían mirando a un punto perdido detrás mio.
Sabia perfectamente lo que mi rostro producía en la gente. Habia aprendido a vivir con eso; pero aún me dolia.
Comezaron a llegar invitados, a los que Emmet y Rosalie, presentaban a mi padre y a mi con devoción. Yo miraba a mi hermano embelesada. Tenia suerte, Rosalie, de tener a un hombre como él.
Despues de haber estado con mi padre en el rancho, conoció a Rosalie por medio de una amiga que tenían en común; Alice Cullen, ella hizo de celestina y a las pocas semanas, caia rendido de amor a sus pies.
Ella también lo amaba con locura; se notaba en sus gestos , en su manera de mirarlo, en como lo tocaba cuando hablaba con él. Sus susurros complices. Eran la pareja perfecta. En la que yo me miraba, pero por desgracia para mi, tendría que soportar la dicha, de criar a mis sobrinos y dejar mi herencia a los mismos. Tal y como tio Demetri haría conmigo.
Él ya estaba muy mal. Una máquina lo seguía manteniendo con vida. Eso era lo largo que nosotros quiseramos que fuera. Él no había firmado ningún testamento vital. Así que estaba en manos de nosotros, desconectarlo o no.
Yo quería alargar el proceso. Estaba completamente aterrorizada con la misión que tenia que cumplir, iba a ser la presidenta de la compañía. Aparte de ser la máxima accionista de ella.
No quería pensar más.
Miré hacia la entrada y mi corazón dio un vuelco.
Era hermoso. Un ángel, mi respiración se volvió agitada y busqué el vaso que había encima de la mesita que rodeábamos, necesitaba apoyarme en algo; si no creía desmayarme allí mismo.
Era perfecto. Sus ojos verdes, con una denotación sexual recorrían mi figura con cierta carga sexual, cuando llegó a mi rostro, volvió el suyo y se dirigió a la barra, con un andar sereno y peligroso. Parecia un depredador en busca de una presa.
-Ni te acerques a él. ¿Me oyes Marie?.- me susurró Rosalie entre dientes.
Yo la miré asombrada.
-¿Lo conoces?
-Sí es Edward Cullen, el hermano de Alice. Es un cerdo, Marie, un playboy. Mezquino y orgulloso.
Me sentí mareada.
Nuevamente, lo busqué con la mirada y me percaté que hablaba con una sugerente pelirroja que se pavoneaba delante de él como una gata en celo.
Los ví marcharse, no sin antes, volver a dedicarme una mirada de repugnacia.
Iba detrás de la mujer embelesado por el contoneo de sus caderas. La seguía hacia los lavabos….
Mi corazón azorado sufria en silencio por el acto que casi seguro iban a practicar. Sexo duro en uno de los lavabos del hotel. Mordí mi labio, deseando ser la pelirroja a la que seguía aquel hombre.
Una voz me sacó de mis cavilaciones.
-Al fin te voy a conocer Marie… lo estaba deseando.- Miré hacia un lado. Allí había una mujer increíblemente bella, mas o menos de mi altura, acompañada por el hermano de Rosalie, Jasper Hale. Le sonreí a ambos y la chica menuda y preciosa me dio un cálido abrazo que me tomó por sorpresa.- Seremos grandes amigas Marie, casi como hermanas, ya lo veras.- dijo ella mirando fijamente mis ojos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Retorno a Swanlake

Capitulo primero


-¡Papá, que bien que hayas llegado!.- me tiré en sus brazos, anhelando un poco de cariño por su parte.
-Marie, hija mia. Te prometo que voy a delegar mi presencia en la empresa a tu hermano. Esto es agotador para mi. Y te dejo tanto tiempo sola.

Miré a papá con alegría, a él también se le iluminaron los ojos y volvió a abrazarme.
-¿Qué has hecho todo este tiempo sola en el rancho?.- me preguntó mientras avanzábamos al interior de la casa.
-He aprendido a montar a caballo, papá. Billy me ha enseñado…son todos tan buenos conmigo aquí… papá, no me gustaría marcharme del rancho nunca. Aquí soy feliz.
Mi padre me miró ceñudo y se separó lentamente de mí.
-Sabes que debes formarte bien, Marie. Tu tio Demetri, está postrado en una cama hace ya dos meses, es cuestión de tiempo que la empresa pase a formar parte de tu vida para siempre.
Me revolví inquieta e hice un puchero.
-No es justo; yo no debería ser la directora de Vulturi Enterprise, debería ser Emmet, no yo. Él si que está bien formado y es un hombre…al que trataran con respeto.
-Ya lo sé hija. Pero tu tio Demetri quiere que seas tú. La hija de su hermana, la que lleve las riendas de la empresa. Tengo que contarte un secreto.- se acercó a mi oído y me susurró.- Creo que está esperando a palmarla. Hasta que te gradúes con honores en dirección de Empresa.
Le dí una palmada en su robusto pecho.
-No digas tonterías papá. Yo quiero al tio Demetri.. y pensar que vaya a morir, me entristece profundamente.- Nos sentamos en unos de los sofás y mi padre cogió mis manos.
-Querida Marie, tienes que ser fuerte. Cuando llegue el momento, todas las miradas estarán puestas en ti. Tendras todo el peso de esa losa que es ser la presidenta del imperio Vulturi.
Suspiré y perdí mi vista en algún punto del salón.
-Marie. ¿Entiendes la magnitud de lo que estoy diciéndote?
-No; pero espero tener la suficiente madurez, como para enterderlo y aceptarlo en el momento que tio Demetri me ceda la presidencia.
-Emmet y yo te ayudaremos. Pero sólo al principio. Queremos mantenernos al margen, queremos fundar nuestra propia firma, ¿lo entiendes hija?
Miré a mi padre con determinación, y pude ver la adoracion con la que me miraba.
-Papá… eres la única persona que puedo mirar a los ojos sin miedo a reflejarme en ellos.- le dije, decansando mi cabeza en su pecho.
-¿Por qué dices eso, Marie?
Casi todo el mundo sabia quien era yo.
Mi vida era un constante ir y venir de fotógrafos y periodistas.
Estaba destinada a ser una de las personas mas ricas de todo el globo.
Pero yo era una persona absolutamente normal. Tímida, quizás demasiado, tanto es así que a mis 23 años de edad no tenia ninguna persona en mi vida con la que compartir una intima amistad.
Mi padre había hecho todo lo posible por apartarme de la sociedad cruel en la que nos movíamos, y lo consiguió. ¿Pero a que precio?
No tenia malicia, era como un recién nacido en un cuerpo de 23 años…y era una mujer… una mujer horrenda, fea…inteligente, muy inteligente; pero eso no barria, la manera con la que me miraban los hombres.
Habia burla en sus ojos. Y yo me castigaba por ello.
Mi madre había sido una mujer muy bella. Papá siempre decía que me parecía a ella. No sé en que fragmento de tiempo me llegué a parece a ella. En los últimos 15 años no.
El accidente que acabó con la vida de mi madre, también acabó con la mia en cierto sentido.
Mi cara,se quemó. La mitad de mi cara para ser más exactos. Era una mujer deforme con un cuepo de infarto; eso si.
Crecí así y así me quedé.
Charles Swan , mi padre me llevó a cientos de clínicas de reconstrucción cutánea; pero nada.
Podia ser muy traumático para mi.
Habia que desechar aquella probabilidad. Y la desechamos. Hace mucho tiempo ya de eso.
Ocultaba la rosa con mi pelo oscuro y dejaba ver mi lado bueno retirando el otro con una horquilla.
Nos es que el lado bueno fuera espectacular; pero si mejor que el abrasado.
Ningun chico se me acercó nunca, si bien había tenido varios pretendientes; todos estos habían salido de sus cavernas al saber que cuando muriera mi tio Demetri, yo seria la dueña y señora de todo el imperio Vulturi.
-No dejes que nadie te ofenda por tu aspecto; algún dia encontraras al hombre que se enamore de ti por el tamaño de tu corazón ; no por tu aspecto físico.- dijo mi padre acariciándome la cara tibiamente.
Observé sus ojos oscuros, como los míos y sonreí, inclinando mi cabeza y apoyándola en su hombro, fuerte. Mi padre, mi consuelo junto con mi hermano y mi cuñada Rosalie.




Edward Pov


-Lamela… lamela fuerte..¡fuerte!...Arghhhh….¡Dios que gusto!.- Apoyé la cabeza, dándome un golpe en ella, victima del apasionado encontronazo con la mujer del ascensor, antes de llegar a la fiesta de Emmet Swan.
La tia seguía aferrada a mi verga y la miraba con devoción, reí ante aquel rostro como había tantos en mi vida, la aparté de un empujón con mis Martinelli y la tiré al suelo el aquel pequeño recinto.
Deslicé la goma de los calzoncillos correctamente y escondí mi falo de ella, subí la cremallera del pantalón y me miré en el espejo. Prendí el botón de parada y aquel maldito trasto comenzó de nuevo a subir.
La mamona aquella se arregló el vestido y se limpió los rastros de semen de su boca lamiéndolos ¡Será guarra!
La miré con repulsión cuando la puerta se abrió y dejé que ella se abriera paso primero.
No quería que nadie me viera acompañado.
La fiesta era de Emmet Swan, su mujercita, a la que yo me había tirado un par de años antes, estaba preñada hasta los ojos y había invitado a sus conocidos y amigos a un lujoso hotel.
Tuve que ir por cojones. Mi hermana pequeña Alice, sale con el hermano de mi ..bueno de la mujer de Emmet y casi me obligó a venir.. la muy rata…
Entré en el salón.
Habia mucha gente, muchas hembras y todas muy follables. Aquella noche, me tiraría a unas cuantas. Seguro.
Paseé la mirada por la barra y reconocí a el padre de Emmet, Charles Swan, un ranchero de poca monta que había enamorado a la única hembra de la archiconocida familia Vulturi. Ese sí era mi ídolo. Un puto ranchero de mierda, hasta los ojos de dólares…
Deparé en el cuerpo de infarto que había a su lado y me tensé.
Aquella lindeza, era una diosa. Aquel vestido blanco, recordaba vagamente a una diosa griega.
Sus altos tacones entrelazados en tiras hasta casi las rodillas, hicieron que la polla se me hinchara hasta dolerme.
El cabello de un raro color caoba, se movió y entonces volvió su cara y casi vomito el liquido que había ingerido antes de mirarla. Era una atrocidad.

Continuará…

viernes, 12 de noviembre de 2010

RETORNO SWANLAKE

PREFACIO
Me arrastré mal herida durante un largo tiempo, serpenteaba con mis brazos; ya que no podía mover las piernas. Las tenia insesibilizadas.
Llovía, llovia de una manera alarmante, me abandonaron las fuerzas y mi cara hizo un surco en el pastoso barrizal.
No podía más, mis fuerzas me abandonaban.
Por otro lado estaba el dolor de mi corazón ; ese era aún mas hondo.
Chillé de dolor, el alarido me dejó sorda por un momento, negué con la cabeza; no, no podía abandonarme a mis fuerzas, no podía hacerlo; estaba mi padre , mi madre, mi hermano…
Toqué mi cara intentando apartar el mechon de pelo oscuro que tapaba mi ojo sano.
Ví con horror como el lodo se mezclaba con la sangre y me abandoné a mi suerte.
Todo estaba perdido; todo. Él se quedaría con la empresa familiar al desaparecer yo,¿Cómo había podido ser tan insulsa?
Todo aquel amor, era una mentira, pero ya era tarde para mi …mi vida se acababa y la de él justo empezaba en ese momento en el que me tiró del caballo y se dió a la fuga.
Reprimí un sollozo y dí media vuelta a mi cuerpo. El agua limpiaba mi rostro y mi cuerpo; debajo mio el lodo y en mi mente la insconciencia de saber que aquel mundo ya no seria para mi nunca más.