miércoles, 28 de diciembre de 2011

Seré Lo que tú Quieras Que Sea

SERÉ LO QUE TÚ QUIERAS QUE SEA…


Me recuerdas?.- jadeé, comenzando a reaccionar y buscar sus labios con los míos.
-¿Cómo voy a poder olvidarte? Mi pequeña guerrera….
Nuestras bocas hicieron el amor primero lentamente y luego con ferocidad, había pasado demasiado tiempo sin aquella adicción que ambos compartíamos. Me alcé de puntillas para devorarlo con mayor ávidez, comiéndome todas aquellas lágrimas que corrían por la comisura de sus labios.
-Edward….
-Bella….
.
.
.
.
.


Capitulo 20.


No tuve percepción del tiempo de aquella ensoñación. Porque sinceramente, eso era lo que parecía….había deseado tanto tiempo aquello, que ahora se me hacía imposible creer que estuviese ocurriendo en realidad. Edward y yo. Besándonos…susurrando nuestros nombres como si no hubiese un mañana.
Nuestras respiraciones erráticas se volvieron jadeos y gimoteos por parte de los dos; habíamos entrado en una espiral de emociones totalmente carnales de la que no había vuelta atrás. No importaba donde estábamos siendo presos de nuestros instintos y sentimientos. Era demasiada la condena de no poder tocarnos, durante tanto tiempo.
Las manos de Edward recorrían todo el contorno de mi cuerpo y éste se estremecía a cada toque. Liberando así una serie de reacciones que me arrastraban mas y mas en la oscura marea del deseo. Llevé mis manos a su cabeza, acariciando aquel cabello, aquellas hebras color bronce que había soñador peinar con mis propios dedos una infinidad de veces; y ahora, por fin lo estaba estrujando entre mis dedos, haciendo posesión de él, como una condenada del deseo.
Noté como su cuerpo se separaba unos centímetros del mío y sufría aquella perdida con un nudo en la garganta. No estaba preparada para lo que podía venir después de esto. No me había planteado el retirarme sin sentirlo en mis entrañas, en todo mi cuerpo, recordar el asombroso cuerpo que se escondía bajo aquellas ropas. Lo deseaba tanto que me llevé una mano a la frente, intentando calmar la fiebre que irradiaba mi cuerpo.
-Bella.- susurró, besando mi sien y pegando sus labios a mi cabeza.- Debemos salir de aquí. No está bien y lo sabes. Esta es la recámara de Emmet y Rosalie.- Dirigió uno de aquellos perfectos dedos hacia mi mentón y lo alzó para que sus ojos se encontraran con los míos.- ¿Lo entiendes verdad, mi amor?
“ Mi amor”…..sonreí llena de júbilo ante aquellas dos palabras y asentí con la cabeza.
Agarró mi mano y abrió la puerta mirando a ambos lados del gran pasillo, haciéndome corretear con él, todo lo amplio que era. Me sacó de palacio y fuimos hacia nuestro Kiosco, justo a unos metros de allí, asomaba una caseta, escondida bajo el follaje de la hierba y los espesos y gruesos troncos. Acarició con el pulgar mi mano y nuestras miradas se encontraron de nuevo. La suya, era oscura y deseosa. La mía debía estar por un igual, pues mi cuerpo se agitaba nervioso y no era por el frio del lugar….el estremecimiento era como pequeñas descargas que solo él podía calmar. Con sus manos, con su cuerpo, con aquellos labios perfectos.
Abrió la puerta, sacando una llave de uno de sus bolsillos y caminamos hacia el interior sin deshacernos de nuestro agarre. Cuando Edward cerró la puerta en silencio, las luces se prendieron y pude ver una humilde estancia que nos cobijaba. Algo de aquel lugar me hizo recordar a mi unidad volátil y una sonrisa cruzó mi rostro. Oí como el reía levemente y me alzó en sus brazos, llenándome de perplejidad en un primer momento. Sus ojos me devoraban y sentí la dulce e inocente sensación de aquel rubor incandescente que me poseía, cuando sus ojos me devoraban de aquella manera.
Paseó su nariz por mi mejilla, lentamente, impregnándose de aquella fragancia mía y sin dejar de caminar hacia una puerta pequeña y giratoria. Hubo de inclinarse un poco para pasar y al hacerlo, se quedó sellada para impedir el paso.
Lentamente fue dejándome en el suelo y deleitándome con sus facciones no reparé en la enorme cama que presidia aquel entorno edulcorado con el olor de él; de Edward.
Al hacerlo bajé la mirada como una doncella virgen y él atrapó mi rostro antes de bajarlo totalmente.
-Sólo mis padres saben que existe este lugar, no temas. Nadie nos encontrará aquí.- Su rostro se acercó al mío y besó mis labios dulcemente.
-Edward….- suspiré, pesadamente. Necesitaba saber antes de rendirme de nuevo a él. Si lo que me había dejado entrever Alice era cierto. Algo estaba pasando de suma importancia, ¿Quizás Edward estaba enterado de todo? Debía preguntarle. Parecía mentira, pero en aquellos momentos que mi cuerpo me clamaba a gritos que aquel hombre perfecto me poseyera, mi alma de Seg, no podía desvincularse de mí.- Esta noche ….necesitaba decirte que algo esta ocurriendo con los robots…¿Estas enterado…?
Me dí cuenta rápidamente de la perplejidad de Edward, dio dos pasos hacia atrás y sus manos dejaron de hacer contacto con mi cuerpo.
-¿Quién te ha dicho…? Se supone que esto no debería saberlo nadie a menos que….¡Alice!.- comenzó a pasear nervioso de una lado a otro de la estancia, estirándose del cabello y maldiciendo entre dientes palabras que no llegué a comprender.
-Te ruego que me digas lo que ocurre, Edward. Soy una Seg 1 . Tengo mis derechos y creo firmemente, que éste es uno de ellos. Si algo ocurre en lo que se refiere a la defensa del planeta es justo que me hagas participe.
Edward se detuvo abruptamente y miró mi rostro; conteniendo una sonrisa.
-¡Estoy tan orgulloso de ti, mi pequeña guerrera! Por encima de todo está tu lealtad a la corona y a los habitantes de este planeta…..serias una reina magnifica….
Tragué en seco. Había llegado hasta a mí y me había abrazado por la cintura, pegando su cuerpo al mío y enardeciendo bajo aquel contacto.. Me llenó la cabeza de besos y caricias por todos los lugares que abarcaban sus manos.
-¿Me lo vas a contar?.- con la poca fuerza de voluntad que me quedaba, me separé un poco de él y lo miré lo mas seria posible.-¿Qué ocurre, Edward?
Él imitó mi expresión y caminó hacia el gran lecho, donde se sentó y escondió la cabeza entre sus manos; me parecía tan tierno cuando se le veía tan vulnerable…me hubiera lanzado encima de su cuerpo y le hubiera arrancado los botones de su camisa con los dientes, en aquel momento…pero mi Seg 1, estaba en primera línea y se moría de ganas por que la informaran.
-¿Qué te ha contado Alice?.- preguntó sin mirarme.
Caminé hacia él y me senté justo a su lado.
-No me ha dicho gran cosa. Pero lo suficiente para hacerme pensar que alguien está preparando algún tipo de ataque contra nuestro planeta de nuevo.- Enuncié a las claras.
Pude oir como bufaba y esperé pacientemente.
-¿Recuerdas el planeta donde estuvimos, Bella?.- me preguntó sin mirarme.
Yo asentí y él siguió hablando como si me hubiera visto asentir.
- Emmet entró en contacto con ellos. Son unidades nanomecánicas como Alice. Pero sin desviarnos del tema. Emmet entró en contacto con ellos y adquirimos lazos de amistad, que he de decirte que nunca pensamos que serian tan beneficiosos. Al poco tiempo mandaron un emisario y cual fue mi sorpresa al ver a mi unidad cibernética Jasper como tal. La última noticia que tuvimos de él, fué su manipulación para dar las coordenadas de donde nos encontramos. Allí lo recogieron y mejoraron su sistema Ahora es una especie de embajador de ese planeta.; Aquos.
Bella.- Edward me miró con adorable candor y repasó con la punta de sus dedos mi rostro.- No podíamos decirte nada. Tanya nos tiene amenazados con hablar de nuevo con su padre y destinar sus unidades de nuevo a masacrar el planeta. He intentado vivir con ella, pero al ser invitado por sus caricias a algo mas, me ha sido imposible. No ha habido nadie después de ti, Bella. Te amo demasiado como para poder separar mi mente de mi cuerpo. Al levantarme de aquella camilla, cuando me borraron gran parte de mis recuerdos, una flor eterna se hallaba encadenada a mi y esa eras tú Bella. Sólo tú. No tenia conciencia de cómo eras ni lo que eras para mí, pero sabia que ese nombre, que se repetía en mi cerebro, era importante por como saltaba mi todavía humano corazón. Luego te ví en el kiosco y me quedé completamente paralizado….algo bullía dentro de mí al verte, las manos me picaban, porque querían acercarse a tu piel y tocarla suavemente….Cuando por fin oí tu nombre; y el nombre de tu padre, todos los recuerdos volvieron a mí como una marea de caricias…recordé todo, Bella. Y todo eso me hacia sentir mas ansioso de ti, quería tenerte, decirte que sabia quien eras y lo que eras para mí… Tanya lo supo…aunque intenté por todos los medios de que no se enterara, pero mi manera de mirarte; creo que me delató.- su risa me hizo pestañear. Me tenia completamente prendada, sus palabras me estaban haciendo llorar y era en ese mismo instante cuando me estaba dando cuenta.- Jasper está manipulando los satélites , insertando códigos binarios incorrectos. Todas las unidades que no sean de la corona se desconectaran automáticamente Bella…y entonces por fin estaremos libres de todos ellos….
Jadeé y limpié con brusquedad las lágrimas que regaban mi rostro. Él aprisionó su labio inferior entre sus dientes y gimió al verme. Sus brazos se abalanzaron sobre mí y me llevó hacia su pecho, algo frio. Suspiré pesadamente y cerré mis ojos de puro placer. El aroma de Edward era diferente y sentirme en sus brazos era olvidarlo todo; incluso la amenaza de que todo se descubriera; cuando todo estaba ya, perfectamente hilado para que todos los Vulturi, incluida Tanya saliesen de la vida de los seres de Sherkan.


-Te amo Edward.- dije sin mas, irguiéndose y haciéndome con sus labios entre los míos. No tardó en tomar posesión de mi boca con la misma ferocidad con la que yo lamía y mordía sus labios, presa de una pasión completamente lícita, pues yo a Edward lo consideraba tan mío como parte de mi cuerpo y quería fundirme en él, sentir sus caricias de nuevo, ser poseída por aquel fuerte y bravo guerrero reservado para ser rey con el que había pasado los días mas maravillosos de mi existencia. Entre sus brazos, llena de todo aquel amor que tan solo él podía dar.
-Mi pequeña guerrera.- sonrió antes de deslizar un dedo entre mi pecho y la cremallera que sellaba el mono a mi cuerpo.- estas condenada a ser reina.- su voz ronca por el deseo me hizo cerrar los ojos por un momento, aturdida.
Con estas palabras la cremallera bajó y mis pezones orgullosos se endurecieron mas al sentir la oscura mirada de “mi príncipe”.

Continuará…

2 comentarios:

  1. holaaa Rositaa!!!!!!!!! siiiiii que lindoo los doss por el momentoo estan juntoss disfrutandoo de su amorr y como se dijeronn te amo fuee muy hermosoo este capituloo...esaa taniaa brujaa zorra jajaj...me encantoo el capii!! esperoo que prontoo puedann solucionar todoo y edward y bella puedan estar juntoss nuevamentee...!!!!

    ResponderEliminar
  2. Fantastica me encantaaaaaaaaaaaa ,spero estes mejor bebé...Cuidate y besos...

    ResponderEliminar

¡Hola! Ya sabes, un blog se alimenta de opiniones. ¿Me regalarías la tuya?