lunes, 30 de abril de 2012

En La Boca del León.

En la boca del león. “Espejismos” Quiero marcharme, desubicar este cuarto blanco e infectado de gentes que no conozco…que quieren salvarme. ¿Salvarme de qué, de quién? ¡Oh, si! Jacob…. Alzo la mano y toco las todavía recientes heridas de mi rostro. Si, respiro mi caja torácica duele, a Jacob se le fue la mano esta vez…pero no habría otra. No lo consentiría. Jamás. Miro a la mujer que habla con los médicos , sonrío bajando el rostro y vuelvo a mirar mis manos algo estropeadas por tanto trabajo. Están lo suficiente alejados para no poder escucharlos y me siento violenta, cabreada… …tengo pleno derecho a saber, no quiero que me protejan como si fuera una muñeca de porcelana, llevo viviendo en estas circunstancias por mucho tiempo y es aquí donde decidí que iba a parar, pero no a riegos de ser una sin nombre…aquello era lo único que me quedaba. Siento que vuelvo a llorar y me río de mi misma y de mi desgracia tan prolongada en el tiempo, desesperada por ir del brazo de un amor que solamente fue perfecto en mis sueños. Siento un pinchazo en la cara interna de mi costado derecho. Jake me ha reventado el bazo, pero gracias al cirujano y al dinero de Alice Cullen puedo vivir sin él, aunque parezca mentira. Ahora o dentro de unos minutos me tocará discutir de nuevo con ella. Se opone terminantemente a que vuelva a mi departamento lúgubre, sin calefacción y sin agua caliente. Me ha rogado que ingrese en un lugar llamado “Avalon”; una casa de acogida para personas que no tienen recursos y han recibido malos tratos. Me niego. No quiero abandonar lo que tanto me costó conseguir. Aquel departamento, aunque pequeño y sin garantías, lo había pagado yo, mis manos resecas y arrugadas eran buena prueba de ello. Mientras que Jake gozaba de una gran vida llena de cervezas, amigotes y descanso fuera de horas. Un aroma dulzón llenó mis sentidos y supe pese a que miraba mis manos agrietadas por el agua fría y el trabajo, que Alice Cullen estaba parada a mi lado. Mirándome. -Bella.- su voz fue un siseo. Una advertencia. La puerta de la habitación, se cerró desapareciendo el doctor que había hablado con mi “ carcelera”. -Alice.- susurré cansada. Alcé la mirada para observarla y ella bufó, dando pequeños paseos alrededor de la cama donde yo reposaba, semierguida. -Nos negamos categóricamente. No queremos que vuelvas a tu departamento, Bella.- Se detuvo un momento y me observó. Tragué fuerte, era una mirada intensa. Llena de dolor y estuve a punto de desplomarme, pero no lo hice….no, no lo hice. Todo esto es un espejismo. Alice existe ahora, pero dentro de poco morirá, ni si quiera recordará que un dia hubo una asistenta que se llamaba Isabella Swan , una pequeña y débil obrera dentro de la colmena de la Reina. Ella tenía su dulce casa de “Tarta de Fresa”, con aroma incluido y yo…yo estoy condenada a los fosos y a las alcantarillas. Suspiro y despejo mis piernas de aquellas sábanas blancas con el emblema rallado del hospital, Alice hace el intento de ayudarme, pero me niego moviendo la cabeza y alzando un brazo. Quiero hacerlo yo, este es mi primer paso hacia una vida sin miedo. Un leve pinchazo me deja sin respiración unos instantes, pero no me rindo y toco el suelo con mis pies. Está frio, pero yo me siento ardiendo….ardo en deseos de correr y desaparecer de toda aquella gente que se apiada de una pobre mujer maltratada. Me mantengo sobre mis dos piernas y camino muy despacio hacia la ventana que me ha tenido cuerda durante tres semanas. Observo el parquing del hospital atestado de coches y me dirijo a Alice sin mirarla si quiera. -Quiero el alta voluntaria. Cuatro palabras que me hacen ser libre nuevamente. Espero una reacción por parte de ella, pero no escucho su voz. Tan solo unos leves pitidos a mi espalda. -¿Edward? Si, ¡Pide el alta voluntaria!.- su voz me hace estremecerme. Ese hermano invisible con el que habla. La dulce y sensual voz que escuché antes de la paliza. Cierro los ojos y me obligo a recordarla, pero es imposible. No recuerdo su deje, su dicción perfecta; como la de un locutor de radio. -Bella.- La voz demandante de Alice hace que me gire a duras penas y veo que tiene su Blackberry ultimo modelo agarrada de su mano, ofreciéndomela claramente. Miro el aparato de telefonía móbil y pregunto con la mirada a la pequeña, pero hermosa mujer.- Edward quiere hablar contigo. “Edward quiere follar contigo” Un estremecimiento me aísla de ella y de aquella habitación, sumergiéndome en un mundo irreal donde estábamos aquel pequeño artilugio de la ciencia moderna y yo. Pego el celular a mi oído. Está frio. -¿Isabella?.- es él, es su voz. De repente el móbil no es tan frio, se calienta gradualmente. -Si.- respondo. -Te ordeno que no salgas del hospital hasta que los médicos te aconsejen hacerlo.- su voz autoritaria no deja mención a réplica.- Si no tienes dos dedos de frente, tendremos que tenerlos por tí los demás. Asimilo la dureza de sus palabras, pero no intento revocarle…no por ahora. -Iras a “Avalon” y allí te ofrecerán con el tiempo un lugar seguro, con una nueva documentación, una nueva identidad. -No.- negué categórica, despedazando las órdenes de la voz sugestiva llamada Edward.- No pienso esconderme y vivir con miedo. Un silencio sepulcral se adueñó de la conversación durante unos instantes, pero su voz maldiciendo y siseando me hizo casi sonreír. -Está bien.- suspiró fuertemente.- ¿Eres una de esas valientes que descansa en los cementerios, Isabella Swan? -Todos iremos a parar allí algún dia.- dije sin emoción. - Cínica.- escupió, haciendo que mi rostro se contrajera.- Orgullosa y maldita ingrata desconsiderada. Si te tuviese frente a mi te daría un buen par de azotes. Se produjo de nuevo un silencio turbio y poco después un carraspeo incomodo por parte de mi receptor. -Agradezco su preocupación señor Cullen, pero quiero volver a mi ambiente, es allí donde me recuperaré mas rápidamente.- dije, aún herida por sus insultos. - ¿Y si vuelve? ¿Y si esta vez no te deja con vida?.- preguntó la voz al otro lado de la línea. -Eso no va a ocurrir.- dije mecánica, sin vida.- Antes que ocurra eso, lo mato yo a él. Me quedé estática durante unos instantes y miré a Alice, quien parecía al borde de la apoplejía. No se escuchaba nada al otro lado y tiré el móbil hacia ella, ofreciéndoselo con algo de brusquedad. Ella lo agarró confundida y se lo fijó de nuevo a el oído. -¿Edward?.- Caminó hacia la salida y abrió la puerta del cuarto, cerrándola casi inmediatamente. Yo en cambio, caminé de nuevo lentamente hacia la ventana y seguí mirando el exterior, como un pajarito enjaulado. Edward Pov. -Lo siento.- besé aquellos labios gruesos y sensuales.- Problemas familiares.- agarré la camisa y la corbata negra satinada vistiéndome por el camino hacia el parquig donde guardaba el volvo. Aquella niña consentida de barrio marginal me estaba sacando de mis casillas….¿Que es lo que tenia dentro de su cabeza? ¿Serrín o papel de fumar? He intentado demorar la visita al hospital, no quiero conocerla, no quiero saber como es su rostro…no quiero saber como la ha dejado ese mal nacido….no quiero ver lo realmente vulnerable que es…pero es imposible, debo de poner freno a todo esto…Alice no lo consigue aunque ha puesto todo su empeño, está demasiado vinculada a ella. Yo en cambio, no soy nadie, solo un montón de ceros que han logrado que sobreviva. Apretó la llave de la alarma del volvo y éste suena con su timbrada especial. Abro la puerta y me pongo en cinturón antes de arrancar y volar como un loco hacia el Medical, tengo que intentar convencer a Isabella Swan. Continuará… Adelanto del próximo capitulo. -Quiero hacer lo que hacia antes de que….antes de lo de Jake.- susurré detrás de la puerta. Acariciando la madera a cada golpe de su voz. -¡Jake! Ese malnacido por poco te mata y tú sigues llamándolo por su nombre de pila. ¡Esto es de locos! Alice….¡Esta chica esta para que la encierren en un pabellón psiquiátrico! -Calma. Edward.- la voz de Alice sonaba angustiada.- Bella, puedes vivir con nosotros…Jasper no tendrá reparos y los niños….si lo deseas puedes cuidar de ellos mientras yo trabajo…. -Eso no es posible.- La voz de Edward dura me hizo recargarme sobre la puerta. Oí pasos, silencio y después su voz segura y disciplinada. -Vendrás a mi casa. Vivirás allí y no acepto negativas.

4 comentarios:

  1. Ohhhhh mi querida Rositaaa me imagino que cuando terminas de escribir a esta Bella estas bastante ENOJADAAAA!!!, jajajaja pues es una gran terca, necia y lo que ella no sabe es que hay dos personas mas necias, tercas y voluntariosas que ella jajaja los Cullen!!!, gracias por tu adelanto y sigo pendiente de tus actualizacioneeeeessss!!!!!! Te quiero mi querida Rositaaa y te leooooooooo, MMM Rosita, sabes de quien eran los labios gruesos y carnosoooossss???? MIOOOSSSS jajajajaja te dejo besotes y abrazos silmonianoooossssss byeeee!!!!

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  2. Jjajajajaajj!! Silmo, cariño eres una malvada!!!!!

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  3. Holaaa Rositaa siii quee capituloo jeeee bella no le puede ganar en terca a los cullenn me encantooo...y el adelantoo estuvoo buenisimoo!!!! y edward se puso firmee no va a acepatr un no por respuestaa!!!! yy esee jacob que desaparezcaaa que malditooo!!!!!!! Rositaa tee quierooooo nos leemos!!!

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  4. Hola Rosita te quedo fantastico el capitulo cariño fue genial y ahora si que se fue a la boca del León,eres un sollll,no dejas de alumbrarnos con tus maravillosas historias....xoxoxoxoxoxox.....

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