Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
lunes, 30 de abril de 2012
MY BLACK ROSE
My Black Rose.
-Sígueme.- me ordenó la mujer, con una túnica tan transparente, que era lo mismo no llevar absolutamente nada.
La seguí, agradeciendo enormemente aquel vestido largo y ancho; completamente blanco. Conforme íbamos avanzando, el terror se afianzó más en mi pobre corazón. Llegábamos a una sala repleta de gente y allí alguien gritaba horrorizado.
La mano de ella, apresó la mía, en un gesto de comprensión y llegamos al umbral de la puerta.
-¡Noooooo! Por favor, ¡Noooooo!
En la boca me golpeó la bilis. El sádico completamente desnudo y con su enorme polla en la mano, apuntaba directamente al coño de una chica. Otro chico, sujeto por dos mujeres con unos colmillos tan inmensos como los de la mujer que me acompañaba; gritaba como un poseso.
-Fóllatela; entonces.
-¡Pero señor! ¡No pueddooooo, es mi hermana!.- gritaba el muchacho con los ojos abnegados en lágrimas.
El sádico con su mano sujetando la polla, se posicionó en la entrada de la muchacha e hizo por comenzar a entrar, pero el alarido del chico, lo hizo parar.
-¡Siiiiiii! ¡Lo haré! Prefiero hacerlo yo…- los sollozos del muchacho, hicieron que mi cuerpo se mostrara denso y vomité dos veces seguidas…cuando alcé la vista los dos hermanos se miraban y sonreirán tiernos….pero en sus ojos estaba el condenado brillo de la demencia…de la locura...
-¡Que Dios me perdone!
Fueron las últimas palabras del muchacho, antes de entrar en el cuerpo de su hermana y comenzar a bombear….
Continuará…
Capitulo 8.
Los brazos de Rosalie envolvieron mi cintura con fuerza, ni si quiera había advertido de los fuertes espasmos estomacales que se estaban produciendo en mí. Vomitaba, tosía y lloraba como una demente al ser consciente de todo lo que se producía a mi alrededor. ¿Cómo podía ser alguien tan asquerosamente malvado?
Rosalie acarició el tope de mi cabeza y juraría que también lo besó con ternura, antes de abandonarme a sus brazos y cerrar los ojos….pero podía escuchar y no sabía que era lo peor.
El muchacho que estaba copulando con su hermana jadeaba, víctima del placer y la hermana lloriqueaba y gimoteaba intermitentemente. El choque de las caderas de ambos y la risa malvada de Edward, me hicieron estremecerme y balbucear algo que ni si quiera yo entendí. ¿En qué clase de juego me hallaba metida? ¿Y por qué yo?
-¡Era virgen!.- la risa de Edward inundó la sala y todos los espectadores vitorearon aquella exclamación de Edward como si rayara la perfección.- Perfecto…hermanos y vírgenes. ¿Puede hacerse algo mejor? .- volvió a reír.-Ha sido una idea magnifica Lovercraft….estos campesinos son tan inocentes como sus ovejitas….- se dirigió a alguien de entre la multitud, no pude ver quien era.
Me sentí asqueada y otra bocanada de repugnancia subió desde mi estómago a mi garganta. Paladeé la bilis, fuerte, avinagrada y corrompida.
-No quiero estar aquí.- susurré a Rosalie que me estaba meciendo entre sus brazos.
-No puede ser, querida. No hasta que el sacrificio haya acontecido.
Dí un salto y me aparté de la rubia como si quemase.
-¿Sacrificio?.- susurré horrorizada.
Rosalie asintió, mirándome a los ojos y luego bajó su rostro lleno de vergüenza.
Clavé la mirada en la escena y caminé hacia ella como si algo me atrajera.
Dos cuerpos desnudos, amándose. El choque de éstos , los sonidos emitidos por el impacto del acto y los jadeos guturales que emergían de sus tráqueas me excitó de manera repúgnate; debo de admitirlo.
Ambos hermanos tenían el placer reflejado en sus rostro e impactada por el vínculo de la unión, me maravillé al contemplar como el músculo largo y potente de él, emergía y profundizada en el centro de ella, devorando su falo duro y poderoso.
-¿Te gusta lo que ves?.- aquella voz en mi espalda, hizo que el cuello me crujiera tenso y tragué pesadamente, completamente acobardada.- Si no te molesta, me gustaría saber tu opinión, si te dignas a mirarme.
Se hallaba a mi espalda, podía sentir su aliento sobre mi cabello. La electricidad de mi cuerpo y sobre todo aquel olor extraño que me atraía sospechosamente manipulo mis sentidos.
Me giré lentamente para encontrarme con su rostro y al reconocer mis ojos prendidos en los suyos, sonrió como un niño inocente. ¡El diablo podía tener cara de niño si se lo proponía, por supuesto!
-Es aberrante.- susurré.- Son hermanos.- escupí sin el menor temor; aunque estaba como una hoja trémula.
Sus ojos inescrutables me observaron unos segundos y abrió la boca de nuevo, mientras los dos hermanos seguían fundidos el uno en el otro; cada vez más jadeantes….más demandantes…
-Él siempre la ha deseado….es un hombre y ha ido viendo como crecía e iba adquiriendo sus formas de mujer…la ha espiado, se ha masturbado mirándola a hurtadillas. – alzó los hombros como si aquello no le importara en absoluto.- Yo solo le he hecho cumplir su sueño. ¡Que me apresen!.- rió de lado, alzando las manos.
-¡Eres el mismísimo demonio!...- grité en su rostro, rozando su pecho con el mío.
-No, no lo soy…pero si algo muy semejante.
Los bramidos emitidos por ambos jóvenes cuando la cúpula llegó a su cúspide hicieron que tanto Edward como yo giráramos el rostro y contempláramos aquel evento sexual con curiosidad morbosa.
Ambos jóvenes estaban sudorosos y sonrosados. Sus ojos brillaban cuando los abrieron, pero al mirarse, giraron sus cabezas cada uno a un lado y se apartaron como si quemaran, el uno del otro.
-Hoy estoy benevolente, pequeña malvada.- dijo arrastrando su cuerpo hacia mí de manera notoriamente sensual, acariciando despreocupadamente la puntilla del volantito de tela que adornaba mi cuello.- Te voy a dar dos opciones. Elije la que te parezca más adecuada.- sonrió de manera cruel , dirigiendo su mirada de nuevo a los hermanos yacentes.- Él o ella. Elige.
Parpadeé varias veces y mi cerebro tardó en comprender lo que aquel sádico hermoso me estaba planteando…elegir a uno de los dos.
-¡No!.- grité, valiéndome las miradas reprobatorias de varios sujetos que allí se hallaban.- ¿Vas a matar a uno de ellos?.- verbalicé como pude, tapándome la boca con una de mis manos que rozaban el Parkinson.- ¿Me estás dando a elegir?.- siseé con los ojos como platos.
-Si.- sonrió de manera cínica.- El que no sea de tu agrado, será dispuesto para darle caza. Ya te explicaré más adelante, de ese divertido juego.- susurró con la mirada perdida en los volantitos de mi cuello.- ¿Sabes? Este condenado camisón te convierte en un ser condenadamente caliente y eso querida no es nada bueno para ti.- chasqueó con la lengua y negó con la cabeza sin perder la mirada del volantito.- No, nada bueno…
-No voy a elegir….no pienso hacerlo. Prefiero ser yo a la que den caza….- me alejé de él, pero su mano se aferró a mi cuello con fuerza y lo estranguló.
-¡Nunca!¿ Me oyes? ¡Nunca te veras libre de mí! ¡Eres mía! Y así seguirá siéndolo hasta el fin de mis días Isabella Swan…hasta que a mi me plazca u otra mujer ocupe su lugar. ¿Entendido? Porque juro que si no lo entiendes, yo mismo te haré entender a fuerza de sangre….la letra con la sangre entra ¿recuerdas? Pues yo mismo te lo recordaré cada minuto de tu existencia a mi lado si pones resistencia.- Me soltó abruptamente y se giró en redondo para dirigirse a los dos jóvenes que todavía continuaban yaciendo en el suelo sin mirarse si quiera.
-Llevaros al varón.- sentenció Edward con voz fría y ejecutoria.- A la hembra dejadla aquí, quiero divertirme un rato con ella.
Quise huir de allí, pero me fue imposible, al intentar dar dos pasos hacia el pasillo corredero, unos fuertes brazos me apresaron e hicieron que me volteara para presenciar como aquel ser despreciable se rasgaba las ropas como si estuviese deseando estar completamente en cueros.
Los gritos del chico me erizaron los pelos de la nuca. Aullaba de pena y dolor mientras que era arrastrado por uno de los hombres de Edward hacia un túnel oscuro y fatuo.
La chica miraba a Edward a los ojos, como hipnotizada, se irguió balanceando sus enormes pechos y caminó hacia el perturbado que me tenia presa dentro de aquellos muros de piedra.
La última prenda de Edward abandonó su cuerpo y mi corazón comenzó a aletear como las alas de un pajarito. Aunque solo podía ver la espalda y sus posaderas, mi mente no pudo obviar el magnífico ejemplar de macho que tenia frente a mí…
-¡Traedla!.- gruñó Edward, sin girar el rostro si quiera.
Las manos que me habían apresado hacia breves segundos ahora me llevaban frente a Edward y aquella chica tan desnuda como él.
Ruborizada hasta la raíz del cabello contemplé el hermoso cuerpo del hombre que se había convertido en mi carcelero….aquello grueso y largo que se levantaba entre sus piernas estaba duro y apuntaba a su ombligo raso, brillante y demandante.
Miró a la chica unos momentos y ella se acercó a él ,sin pudor alguno. Parecía hipnotizada. Sí, sin duda lo estaba.
Edward le acarició el trasero y la alzó para que enrollara sus piernas sobre la cintura de él. El estoque fue certero y la vara brillante del monstruo se hundió dentro de ella haciéndola jadear e inclinar la cabeza hacia atrás. Él con una fuerza sobrehumana, cargaba de ella , meciéndola y levantándola para asestar con fuerza embestida tras embestida sin darle tregua. Admiré al resto de los presentes y mi vergüenza fue menor. Miraban aquello como si fuera algo sin tapujos; incluso algunos de ellos no prestaban la mayor importancia y seguían hablando con sus receptores sin el menor interés por la escena que allí se estaba produciendo.
Él bramó como un toro y se sacudió dentro de ella como un animal, haciendo que ella también llegara al orgasmo de manera caótica…pero una vez ella terminó de jadear, él le hincó los dientes en la yugular y comenzó a beber descontroladamente de su vena, tumbándola en el suelo y devorándola…arrancándole algo parecido a un tendón y escupiéndolo en el suelo, sacudiéndose como una maldita hiena.
Con un orificio en la garganta del tamaño de disquet de ordenador, la chica aún movía las piernas de manera intermitente…pequeñas sacudidas cada vez más mermadas por la pérdida de sangre y el dolor…la inconsciencia y la muerte…
-No soporto que me mire así…..¡Llevadla a mi cuarto! Es hora que sepa a quien pertenece, esta maldita humana…
Sus palabras se perdieron en mi cabeza…otra vez oscuridad y terror… un terror tan horroroso, que la muerte era una digna compañera de cama en aquellos momentos.
Continuará…
Espero que os haya gustado chicas.
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OMG me as dejado sin palabras....Gracias cariño eres unica....Te quiero,besos y abrazos....
ResponderEliminarohhhh por diosss a mi tambien me dejastee sin palabrass estee edward esta bienn locoo yy guauu sii que es terrible no quiero saber que le esperaa a bellaaa...!!! el capii estuvoo buenisimoo!!!!!!!!!! teeeeeeeee quierooo besoss!!!!!!!
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