viernes, 6 de abril de 2012

Oh! Mi Diosa!

Oh! Mi Diosa!




Seguro que se había casado con algún hombre de su edad….haciéndola gemir el nombre del bastardo cada vez que se la follara…
Aquello me encabronó mas aún y la miré con auténtico odio.
-No te voy a rogar que te quedes; como tú hay cien mil. Tú misma.
Me giré y volví hacia la cocina con mis hijos.
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Capitulo 18.


-Edward….- el eco de su voz me penetró en el cerebro, antes de llegar de nuevo hacia donde se oían las voces de Tea y Cristopher. Me giré bruscamente y la miré de arriba abajo, observando de nuevo aquel disfraz genuino que la hacía parecer un adefesio. Caminé nuevamente hacia ella y pude ver un atisbo de dolor en su mirada; pero fue tan sólo un momento porque desapareció a los breves segundos.
-¿Si?.- Crucé mis brazos y hambriento, devoré aquellos pozos chocolate que me habían dejado marcado de por vida.
-Yo…llevas razón. Debo ser responsable de mi trabajo.- descansó su mirada en el suelo durante un solo momento y luego la alzó nuevamente para arrasar mis defensas con aquellos ojos.- Cumpliré con esto, pero solamente hasta que tu esposa vuelva.
Moví la cabeza ligeramente asintiendo e intenté que aquella sonrisa malvada que se formaba cuando tenía a la presa entre mis fauces, no fuera descubierta.
-Te lo agradezco.- respondí enérgico.- Si lo deseas, podemos dejar algunos puntos claros . Lo ocurrido en el pasado no tiene porqué interfer…
-A eso me refiero.- me cortó. Como acto reflejo, miré sus labios . Aún podía sentirlos sobre los míos, como algo dulce y embriagador.- Si te parece bien, me gustaría mantener las distancias de jefe y empleada. Tengo por norma tratar a las personas que me emplean por su apellido y ellos hacen lo mismo con el mío…
-¿Señorita Swan?.- pregunté, con toda la intencionalidad. Deseaba saber si había algún bastardo que calentara su cama y que le hiciera el amor como ella se merecía todas las noches…a todas horas. Por todos los rincones de su cuerpo.
-Señora Swan. Señor Cullen.- alzó el mentón y un estremecimiento me recorrió todo el cuerpo, aquel suave y blanco cuello, me llamaba como un maldito, pedía ser besado, devorado, mordisqueado. Pero la ira negra me invadió. La maldita, era de otro hombre.
-¿Te casaste de nuevo? ¡Oh! Vaya, me alegro que encontraras un hombre que cumpliera todos tus requisitos…supongo que tendrá más o menos tu misma edad…- ¿Soné muy dolido….? ¡Oh, mierda!
-Señor Cullen, le rogaría por favor que no me tuteara. En lo que a mi respecta, yo no lo haré….nunca más.
Descrucé los brazos y me paseé la mano por los cabellos, estaba que me subía por las paredes en todos los jodidos sentidos. Cabreado y seriamente empalmado.
-Está bien, por mí no hay ningún problema. Que así sea…y ahora, vaya con los niños Señora Swan.
Bella asintió rígida y bajó la mirada al pasar por mi lado, cerré los ojos cuando su fragancia personal invadió mis sentidos y giré levemente el rostro para verla avanzar hacia la cocina en busca de mis hijos.

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Los estuve observando a hurtadillas durante todo el día. Me había quedado en casa, pese a que tenia tanto trabajo como para salir de fuera de mis orejas; pero las risas de los niños y el canto de sirena de ella al imitarlos, no me dejaba pensar y me olvidaba si quiera de apoyar los dedos en el teclado del pc. …por no hablar de mi densa y pesada erección, esa de la que no había manera de deshacerse, aunque me matara a pajas…porque, ya llevaba unas cuantas, para mi desesperación.
Asomé la cabeza por el baño, al oír los chapoteos de Cristopher y sonreí como el puto muñeco diabólico, al entrar.
Joder…¿Por qué ella seguía siendo aquella diosa por la que me volvía liquido, cada vez que la miraba? ¿Por qué volvía a sentirme un adolescente, lleno de vida y por supuesto de hormonas calenturientas?
-Señor.- Bella, estaba bañando a mi hijo y para mi suerte o desgracia, se le habían soltado mechones de aquel sensual cabello que poseía del moño estirado de institutriz , la camisa se le pegaba al pecho por los chapoteos de Cris (bendito sea), y su falda estaba deliciosamente remangada casi hasta la mitad del muslo. Mi yo interior rugió como un hombre de las cavernas y tuve que contenerme , para no lanzarme sobre ella y arrancarle aquella ropa con los dientes.
-Veo que se desenvuelve muy bien con mis hijos señora Swan. ¿Qué tal se han comportado hoy?.- Recorrí con la mirada aquel muslo perfecto y casi me atraganto con mis propias babas; carraspeé.
Ella se enderezó muy cómicamente e intentó ajustarse aquel pelo de Diosa de nuevo en el moño, pero para mi suerte no pudo . Su pecho, respiraba agitado y agarró una toalla para coger al niño en volandas y arrastrarlo hacia ella…….
…Que Dios me perdone, pero que hubiera dado yo, porque ese niño fuera de ella, tanto como mío.
-Muy bien, señor Cullen. Sus hijos son maravillosos, tiene suerte de tenerlos.- Sonrió a Cris y el niño me miró, obsequiándome con una de sus sonrisas perfectas.
-Démelo.- la insté; con los brazos abiertos para sujetar a mi hijo.- ¿Dónde está Tea?
Bella me observó unos momentos algo ausente, pero de seguida me contestó: igual que si hubiera despertado de un mal sueño.
-La niña está en su cuarto, señor Cullen. En seguida se pondrán a cenar, señor.
Besé a mi hijo en la frente y caminé hacia ella sin perder la sonrisa.
-No estamos en el siglo diecinueve, señora Swan…
Sus ojos estrellaron con los míos y me perdí en aquellos pozos de chocolate caliente…derretido, inflamado y duro por ella.
-¡Papi!.- mi hijo, me llamó, salvándome de aquella situación.
-Dime campeón.
-Bella, nos preparará mañana magdalenas…
-¿Bella?.- la miré de nuevo y elevé una ceja con sorna.
-Yo…los niños, señor. Ellos son diferentes….
Reí, echando la cabeza ligeramente hacia atrás y de nuevo paseé mi mirada por su rostro.
-¿Y donde ha quedado Marie?.- pregunté.
-En esta casa, Marie no existe. Me siento un fraude si me hago llamar así.- se explicó, terriblemente seria.
-Me parece bien.- contesté.
Caminó hacia la puerta, sin mirarme y la abrió.
-Voy a cambiarme….
-Por mí no hay problema….- aquel pensamiento se volvió palabra y mordí mi labio inferior con todos mis dientes….¡menudo gilipollas estaba hecho!

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-No puedo salir ahora, Angela….- En mi despacho y con el cerebro derretido por Bella, ahora intentaba despachar a Angela de mi vida, sin saber muy bien como. Si bien tenía muy claro que lo nuestro se acababa, se me hacía difícil, porque la chica, era buena…muy buena follando.
-Pero…sé que Victoria está de viaje. ¿Por qué no podemos vernos? .- su voz en la lejanía del aparato telefónico, me hizo imaginármela y sentí un nudo en la garganta.
-El lunes, Angela. … debemos hablar…
Una jadeo sonó al otro lado de la línea telefónica y después de eso, un lloriqueo lastimero.
-Sabía…sabía, que esto iba a pasar….¡No me dejes, Edward, te lo ruego!....- sollozó.
Me llevé una mano a la frente y la apreté con fuerza.
-Ahora no, no quiero hacerlo así, Angela. Te debo explicaciones y quiero dártelas cuando esté frente a tí.- expliqué de la manera más tranquilizadora que pude.
-¿Hay otra? ¿Es eso, Edward?
-La única mujer que hay en mi vida es mi esposa, Angela. Y tú ya lo sabías. Yo no he engañado a nadie, sabias que esto tenía fecha de caducidad, que no era bueno inmiscuir sentimientos…que dañarían a cualquiera de ambos.
-Pero yo…- otro jadeo por parte de ella, volviendo a hablar atropelladamente.- ¿Es eso? ¿Te has dado cuenta que te amo? ¿Y que de malo hay? ¡Si, te amo, maldita sea!
Suspiré, aquella conversación, no debía de estar produciéndose de manera telefónica.
-Angela, tranquilízate. El lunes hablaremos.
-¡Estamos a sábado por la noche! ¿Tú crees que podré aguantar hasta el lunes sin cortarme las venas?
-¡Angela!...¡Angela!...
La llamada telefónica se cortó y tiré el teléfono a la pared con fuerza. Maldije y despotriqué palabras sin sentido para mí mismo. Había sido un jodido gilipollas, liándome con aquella muchacha que desde luego, era todo corazón…y un rasurado coñito..
Me recargué en la pared y cerré los ojos valorando la situación.
Pero fue inútil, porque oí los pasos de Bella, por el pasillo y detuve mi respiración durante unos segundos…me volvía loco hasta su manera de andar, pero también me volvía loco el no saber, si pertenecía a alguien.
Cuando se dejaron de oír sus pasos abrí la puerta de mi despacho y bajé los escalones hacia la primera planta.












Había comenzado a caer en una espiral de celos sin remedio.
Con paso lento, avancé hasta la mesa de la cocina y busqué entre los armarios un vaso, para llenarlo con algún licor fuerte. Suspiré al no encontrar ni uno tan sólo .
-Están todos metidos dentro del lavavajillas.- su voz me hizo cerrar los ojos y ahogué un gemido en mi garganta. Aquel olor que ella despedía, embriagaba mis sentidos de hombre y me poseía la lujúria de manera poderosa.
Giré todo mi cuerpo para mirarla y casi me desplomo de rodillas allí mismo, frente a ella …sacando la lengua y corriendo a sus pies como un puto perro faldero.
Había dejado aquel disfraz que la embutía en un aspecto que no era real. Nuestra conversación había tenido sus frutos y para muestra la increíble mujer que se hallaba ante mí.
Vestía unos pantalones vaqueros que no podían ser más ajustados, una camiseta de tirantes color azul y el cabello le rozaba aquel pezón erguido que no podía dejar de mirar.
-¿Lo puedo ayudar en algo señor Cullen?.- ¡Mmmm! Por lo visto todo lo que habíamos hablado anteriormente se iba a cumplir a pies juntillas….¿sería muy peligroso ver hasta donde llegaba de lo pactado?
-Por supuesto que puedes ayudarme…y sabes perfectamente en qué…- La miré entornando los ojos y observé como la piel de su rostro se teñía de un ingenuo carmín.
-Señor Cullen…yo…sólo me pasé por aquí para comunicarle que voy a salir. Según lo pactado con la señora Victoria puedo tomarme unas horas , una vez que los niños estén durmiendo o con usted en algún evento social. Una amiga íntima ha llegado a Manhattan ...¿Da usted su permiso , señor?
Noté como la fúria me invadía , pero intenté permanecer impertérrito ante aquella información.
-¿Una amiga? ¿Está segura que no es un amigo, señorita Swan?.- pregunté con un tono de sorna en aquellas palabras.
Ella, muy regia alzó el mentón y me taladró con la mirada.
-Señora, señor Cullen. Señora Swan. Y si ese fuese el caso dudo mucho que a usted le importe.- increpó de manera hiriente, volviendo a sentirme un niño frente a ella.
Reí de lado y caminé lentamente hacia ella, buscando que explotara. Quería ver algún tipo de emoción por mí, alguna reacción ante mis palabras.
-¿Sabes? Recuerdo perfectamente cuando follamos. ¿Por qué supongo que para tí, fue un buen polvo y listo, no?
No dijo nada y tampoco separó su mirada de la mía.
-Siempre es bueno tener relaciones con personas con más experiencia que uno…es muy “enriquecedor”. ¿no crees?.- volví a contraatacar.
-No tengo ni idea señor…y si me permite recordarle….está saltándose usted una de las partes…
-Hablo de ello, por que como para tí, para mí no tuvo ninguna clase de importancia. – suspiré, apoyándome en el umbral de la puerta, observándola…tan cerca de mí.- Y como bien dijiste, estaba enamorado del amor, de un amor de niñez.- Un brillo inesperado surgió en sus ojos y me avergoncé como un jodido gilipollas. Avancé lentamente y quise tocarle el rostro, pero ella se apartó girando en redondo, caminando hacia el salón comedor. De espaldas, pude apreciar su hermoso culo en forma de corazón y no pude hacer otra cosa que pasearme la mano por la boca, porque si no las babas estrellarían en el parquet. Agarró su pequeño bolso y la alcancé sujetándola por la cintura.
-Bella.- susurré.- No te vayas…yo…- suspiré fuertemente embutiéndome en su fragancia, llenando todos mis sentidos de ella. Su cabello me acariciaba el mentón y la atraje más hacia mi pecho, quedando perfectamente clara mi erección tocando su frágil espalda.- Prometo no sacar el tema a colación nunca más…pero sólo una última cosa…por favor.- Noté como temblaba y reí interiormente ¡Estas de suerte jodido cabrón! ¡No le eres indiferente!
-Habla.- dijo ella, en un susurro, que me pareció lo más jodidamente sensual que había escuchado en años….
-¿Estas casada?
Se deshizo de mi agarre y me miró como si me hubiese salido un tercer ojo o algo parecido.
-¿Casada?
Me rasqué la cabeza y reí, con toda la ingenuidad que fuí capaz de adoptar.
-Si.
-¿Qué cambiaría si le dijera que no?.- sus ojos como dagas me miraban malditos.
No dije nada. Tan solo bajé la mirada.
Oí como caminaba hacia la puerta y la abría.
-Sigo siendo separada, señor Cullen.- su voz me hizo alzar el rostro y encontrarme con su mirada…pero había otra persona en el umbral de la puerta, esperando con el rostro inundado en lágrimas y mirando a Bella con un odio fiero.
Continuará…
Jjerjejejejejej…
¿Qué os pareció?
Espero que os haya gustado mis niñas preciosas! Un beso y que lo paseis bien en estos días de fiesta.
Os he dicho que os quiero????
Jjejejeje

2 comentarios:

  1. Holaa Rositaaaa ahhhhhhhhhhh que capituloo...buenoo dicen que todos los actos traen consecuenciass nooo el que bella lo rechazara cuando edward le dijo que estaba enamorado de ella dejo una gran marca en el y es obvioo que no se volvio a enamorarrr ...bueno obviamentee va a aser compplicado con ella trabajando ahi..y bella buenoo yo aunn estoy medio enojada con ella por el tema de como trato a edward cuando lo rechazooo el le entrego su corazonn y ella lo pisoteoo asi que bella en esta historiaa no es muyy mi favoritaa ajajajaj...y si bien igual no me gusta la actitud de edward que se acuesta con angela teniendo esposaaaa perooo buenooo veremos que pasa la que esta en la puerta es angela noo??!!!! para mi sii...! buenisimoo el capiii!!!!! besos te quierooo y felicess pascuas....!!!!!!

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  2. dios ahora si se le armo a Edward porque la que está en la puerta es Angela no? me encantoooo...Gracias cariño eres mi sol...Besos...

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