miércoles, 4 de abril de 2012

En La Boca Del León.

En la boca del León.
-Está ingresada, consciente; pero sin seguro, Edward. No la pueden tener aquí por más tiempo….yo, voy a llamar a Jasper.
-¿De cuánto estamos hablando?.- pregunté, sin ninguna emoción en los ojos.
-No lo sé. Edward…
Saqué mi tarjeta y la dispuse en su mano.
-Todo lo que haga falta, Alice y ni una palabra a nadie…a nadie…
Me giré en redondo y desanduve de nuevo mis pasos, en dirección al parking.
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Capitulo 5
Elizabeth.



-¿Vienes?.- la voz terriblemente sensual, me hizo girar el rostro y observar lentamente a la mujer madura que se hallaba ante mí. Era lo suficientemente bella como para empalmarme y por supuesto, también tenía le suficiente dinero como para poder comprarme durante toda aquella semana.
-No.- la miré, sin ninguna emoción en los ojos. Elevé el móbil que aún lo asía entre mis manos y sonreí débilmente.- Espero una llamada.
Ella sonrió y deslizó su mano entre el elástico de mis bóxers y mi trasero. Acarició todo lo que pudo abarcar con su mano y llegó hasta mi pene, ahora flácido e inerte.
-No importa….prefiero que te quedes aquí, de momento. No me gusta que se coman con los ojos lo que he pagado.- La mujer caminó hacia el umbral de la puerta y desapareció con un ligero portazo.
Dos días en la Isla y no había tenido un rato de tranquilidad.
La tarjeta médica, había dado problemas y los de la aseguradora intentaban romperse la cabeza para añadir a aquella desconocida; Isabella Swan, como beneficiaria de la misma, pero no era fácil y me tenían pegado al teléfono como una lapa.
Hacía calor dentro de aquella pequeña habitación y la situación agobiante tampoco ayudaba mucho. La señora que había contratado mis servicios y me tenia ordeñado a todas horas del dia … estaba casi exhausto.
Por otro lado, toda aquella situación que mantenía a mi hermana pegada a una cama de hospital, me traía dolorosos recuerdos que intentaba olvidar, pero que era imposible; dado el caso.
Elizabeth….toqué la placa de mi pecho y suspiré fuertemente.
Mi mente viajo pocos años antes de toda aquella mierda y volé….



Cuatro años antes….

-Ha sido asqueroso, Edward. Bueno….yo diría repugnante. Si al menos mi hermana no hubiera formado parte de aquel sándwich, pues creo que me hubiera auto invitado al evento, pero ver a Victoria allí… empalada por aquel artilugio de plástico…me mató, te juro que me mató…
-No quiero detalles.- reí de manera breve.- Pero me parece mentira que no te hayas dado cuenta antes. Victoria nunca se ha interesado por los hombres, James. Yo me imaginaba que…
James se elevó ligeramente de la silla donde se hallaba sentado y me apuntó con el dedo.
-Edward Cullen, no me digas que tú ya sabias esto y no has informado a tu mejor amigo.- Afirmó engrosado de ira.
-No. Pero no me ha pillado de sorpresa esa información.- Contesté, bebiendo las últimas gotas de un café, sabrosísimo.- Debes aceptar como es tu hermana. No te queda otra.
-A la mierda con mi sueño de montar un prostíbulo.- masculló, James entre dientes.
-¿Por qué?.- reí, entre cortadamente, por las ideas de mi amigo.
-Victoria tiene más huevos que yo, para todas estas cosas. Yo, en el fondo soy un blando. Ella podría…
-Estas en el último año de Empresariales y sueñas con montar una casa de citas… no puedo creer que sea cierto.- le reclamé. James y Victoria eran dos de los mejores estudiantes y por aquel entonces, me apenaba pensar que iba a invertir toda aquella formación universitaria colaborando con diferentes mafias.
-¿Es una empresa al fin y al cabo, no Edward? Pues cállate la boca. Cuando esté millonario, ya te tragaras todos esos reproches que me lanzas como cuchillos…..
-Vale, vale…no te encabrones, James.- tambolireé los dedos sobre la mesa y volví a preguntarme si debía decirle a James lo que me venía ocurriendo dede un escaso tiempo a esta parte.- James.- Mi amigo me miró con aquellos ojos azules, chispeantes y parpadeó un par de veces antes de sonreírme.- A ver qué te parece esto.
Abrí la cremallera del portátil y saqué las diversas misivas que había encontrado en mi casillero. Se las entregué sin mirarlo y él, frunció el ceño cerrando la mano para agarrarlas.
-¿Qué es….?.- preguntó sin mirarme.
-Leélas.
Pude ver las distintas expresiones del rostro de James y sonreí con ironía. Aquello era de auténticos locos, pero era tan cierto como que yo estaba sentado con él, en la cafetería de la universidad.
-Esto no puede ser cierto.
-Es lo que yo pienso. Todavía no lo he dicho nada a mis padres...puede que algún gracioso quiera joderme la vida, hasta ese punto…pero de momento, no hago otra cosa que recibir “cartitas”.
-“No eres un Cullen”. “ Eres un Masen” ….¿Pero que coño de broma es esta?.- Gritó James, ganándonos algunas miradas acusadoras. Mi amigo bajó el tono de su voz y susurró.- Esto no puede ser cierto, Edward. Y si aún lo fuera. ¿Quién coño son los Masen?
Negué con la cabeza.
-No tengo ni idea…y la verdad ni me interesa. Aunque fuera adoptado, mis padres siempre serían Esme y Carlisle.- Respiré hondo y miré a mi amigo con insistencia.- Quiero que me ayudes, James. Necesito saber quien me envía este tipo de información y que sabe de esto….¿lo harás?
James asintió, terriblemente serio y dejé de mirarlo en el momento en que Elizabeth hizo su aparición en la cafetería de la universidad.
Ella era mi novia…mi perfecta novia, tan preciosa como un dia de primavera.
Su cabello cobrizo, se movía mientras caminaba y sus labios al verme formaron una sonrisa perfecta. Sonreí y me olvidé de James inmediatamente.
Mi amigo se giró y rió brevemente.
-Esa novia tuya, te nubla el sentido.- objetó mirándome.- Has caído en sus garras demasiado pronto….
-La amo.- susurré antes de que ella llegara a la mesa, con la mano derecha ocupada con enormes carpetas y dossiers.
-Hola Edward.- dijo, sonriendo y llevando sus labios a los míos. Su simple roce me hizo suspirar y la agarré de la cintura para sentarla sobre mis piernas.- Hola James.- saludó ella, toda cortesía.
-Hola .- saludó mi amigo con la mano.- Un dia me tienes que explicar que coño le has hecho a mi amigo, para no caer en el mismo juego con ninguna tía.
-Eres delicioso, James.- masculló mi novia entre dientes.
-No te ofendas niña. Pero veo a mi amigo y me dan escalofríos. No es nada personal.
-Que tranquilidad….- se burló ella. Yo le dí un pequeño apretón en la pierna y ella me miró besando de nuevo mis labios.
James se levantó y miró hacia las cartas que se habían quedado encima de la mesa. Negué tranquilamente y él suspiró poniendo los ojos en blanco. Por supuesto Elizabeth sabía antes que nadie, de aquellas cartas anónimas.
-Me marcho. Tres son multitud…por lo menos para vosotros. –Elevó su mano y se despidió caminando hacia la salida.
Centrado por completo en Elizabeth, agarré su cintura y la gire levemente para alcanzar con mis labios su cuello.
-Ese amigo tuyo es insoportable….aunque no puedo negar que es de lo mejorcito de tu aula.- increpó algo molesta.- Y por lo que veo le has dicho sobre las cartas.
Ella se levantó de mi regazo huyendo y se sentó donde minutos antes había estado James.
-Me va ayudar, nena.- dije intentando ser lo más cariñoso posible. No me gustaba que hablara mal de James. Él me había acompañado en la vida, desde que era un renacuajo.
-¿Qué te va a ayudar? ¿A qué, Edward? ¿Va a hacer guardia como un centinela al lado de tu casillero? ¡Buh! No lo creo… sea quien sea, debe ser alguien muy importante del centro. Yo me he pasado horas vigilando los casilleros y tan solo lo has abierto tú.
-La última carta fué hace dos días, Elizabeth….sea quien sea, lo hace cuando hemos abandonado la universidad…quizás algún académico..
Mi novia sonrió complacida y sus manos viajaron hasta mi rostro para acariciarlo.
-Llevas razón mi amor…pronto lo sabremos….
-Si, ¿Pero y si es cierto? ¿Y si no soy un Cullen, como toda la vida he creído? ¿Y si mis padres me han engañado y no soy su hijo?
-Edward, ellos siempre serán tus padres….ser padre no significa llevar a tu hijo en el vientre, ser padre es compartir, ver crecer, cuidar …velar por ellos para que nunca les ocurra nada malo….- el rostro de Elizabeth pareció convertirse en una máscara de amargura y arrastré la silla donde me hallaba sentado hasta ella, para consolarla.
-¿Cuándo me vas a decir lo que te ocurre, nena? Sabes que puedes confiar en mí.
Ella ni si quiera me miró, tan solo negó con el rostro y cambió su expresión como si fuese un mimo de la calle.
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Actualidad…

El celular comenzó a sonar en mi mano e inmediatamente supe que era Alice la que volvía a llamar.
-¿Si? ¿Alice?
-Hola hermano. – contestó ella. Sonaba más animada que en la comunicaciones anteriores y casi sonreí.- Creo que ya está todo solucionado. No han puesto más impedimentos con el ingreso de Bella.
-Me alegro, Alice. ¿Cómo sigue ella?
-Está consciente y agradecida, pero…
-¿Pero?
-Tiene cemento armado en la cabeza, Edward. No quiere esconderse, no quiere ni oír hablar de una nueva identidad y mucho menos de una casa de acogida para mujeres maltratadas. Quiere seguir viviendo en su apartamento, cuando esté recuperada y por supuesto seguir ganándose la vida como hasta ahora….es un hueso duro de roer.
-¡Pero esa mujer está loca!.- grité, pasando mi mano libre por el cabello.- Ese tipo puede volver a buscarla cuando salga de la cárcel, Alice. ¿Le has hecho entender eso?
-Créeme Edward, tanto Jasper como yo, hemos hecho todo lo posible para que abrigara ese tipo de posibilidades que te he mencionado antes. Pero es firme es sus ideas.
Comencé a caminar como un león enjaulado y maldije a la perturbada a la que estaba cediendo mi seguro médico.
-Esa mujer ha perdido la razón….- carraspeé.-¿Supongo que no le habrás dicho de donde sale el dinero?
-No, Edward. Ella cree que todos los gastos están a cargo de una de las casas de acogida que han venido a socorrerla. Por cierto. También estuvieron aquí los de “ Avalon”. ¿Los llamaste tú, personalmente?
-Si, por supuesto. – mascullé, terriblemente enfadado con aquella mujer sin rostro.- Es la mejor. Y sabes el porqué. No puedo creer que no acepte ayuda de ningún tipo….desde luego quiere morir a manos de ese tipo. ¿Tiene síndrome de Estocolmo?
-No, no lo creo. Es hermética y apenas cuenta nada, pero no padece ese tipo de síntoma. Creo que lo odia, Edward. Pero hay algo sin sentido que lo une a él y no estoy hablando de su matrimonio.
Chasqueé la lengua y oí la puerta del dormitorio abrirse de nuevo. Mi mirada se perdió en la mujer rubia que avanzaba con una sonrisa sensual hacia mí y me olvidé de Alice por unos momentos.
-¿Edward?.- oí la voz de mi hermana al otro lado de la línea.
-Tengo que dejarte, Alice. Si hay algún tipo de problema, me llamas de nuevo. Si no, nos veremos a la vuelta.
-Gracias Edward.
-No digas tonterías, pequeña.
-Te quiero, hermano.
Me quedé un momento pegado al teléfono. Alice no era mi hermana….no mi verdadera hermana, al menos….
….la real, estaba varios metros bajo tierra; por culpa de alguien muy similar a el esposo de aquel ingrata que no quería ayuda.
Continuará….
Chicas…un fic lento, pero al menos sabremos bien todo. ¿No os parece?

3 comentarios:

  1. Holaa Rositaa ahhhhhh buenoo sabemos algo del pasadoo de edward que buenoo elizabeth era su noviaa ahora me preguntoo yoo que habraa pasadooo mmm hay todo un gran misteriooo en tornoo a edward y su pasado y no es hijo de los cullenn mm sino de los masen y la hermana de edward la verdadera esta muertaaa mmm muchas intrigassss Rositaa...!! ahhhhhhhhh!!!!! que pase unas felices pascuas...besoss te quierooo!! me encantaaaaa esta historiaaaa!!!

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  2. me encantoooooo aunque es una pena que Bella no se deja ayudar y quedo con ganas de saber mas sobre Elizabet y hay muchas dudas con respecto al pasado de Edward....Besos cariño...

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  3. Querida Rosita, no sabes como me encanta este fic, ya estoy de vuelta y me he leído todas las actualizaciones de abril en este día, todas hermosas y estaré muy ansiosa por que subas pronto el siguiente de EN LA BOCA DEL LEON, me tiene enganchadisima, no te perdono que nos hayas dejado a la mitad con lo de Elizabeth, aunque sabes bien que mi mente tiene una cualidad para volar con tus historias, veré si le acierto esta vez, jajaja, acaso el pasado de Elizabeth esta ligado a Edward??, que raro que cuando salen de la universidad llegan las cartas, jaja mmm sube protnoooooo por favor, y por lo pronto sabemos que Edward no es Cullen, bueno eso se supone......
    Te quiero Rosita y te dejo besotes y abrazos silmonianoooooooossssss!!!!

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