martes, 13 de marzo de 2012

My Black Rose

MY BLACK ROSE.



Me levanté temblando y caminé lentamente hacia una amplia ventana. La abrí con sigilo y ví como allí se abría paso mi libertad. Miré la distancia que me separaba de la tierra y emití una débil plegaria mientras me subía a ella para lanzarme al vacio…podía morir; seguro. Pero ese final era mucho mejor que el que el destino me tenía reservado en aquella casa de demonios.
Me balanceé lentamente una vez estuve en el alfeizar. Suspiré levemente y pensé en Alice.
-Lo siento.- susurré al viento antes de arrojarme al vacio, sintiendo el aire cortar mi rostro como navajas.


Capitulo 7.

Frio…mucho frio e inquietud. ¿Es acaso esto algún lugar del infierno?
Comienzo a sentir dolor. Si estoy muerta. ¿Por qué puedo sentir este hastío en mi cuerpo?
Deseo abrir los ojos de ese cuerpo que no me responde y no puedo…la oscuridad se cierna sobre mí y un miedo sin fronteras me tensa y contrae el estómago. Un olor peculiar llega a mí y un liquido viscoso se filtra por la obertura de lo que es mi boca, quiero saborear lo que sea que es aquello, pero mis labios tampoco me responden…el miedo me invade completamente y quiero gritar, busco mi voz; pero tampoco la encuentro, es como si mi cuerpo y mi mente estuviesen separadas.
Quiero volver a dormitar igual que lo estaba momentos antes e intento concentrarme en los sonidos que vienen de mi alrededor. No estoy sola, hay alguien conmigo y esa entidad sea lo que fuera, despide un olor que reconozco inmediatamente. Es el maniaco asesino de Edward Masen. En mi interior grito e intento buscar algo de vida en mis articulaciones para buscar una pared y estampar mis sesos en ella, golpeándome una y otra vez. Puedo oír su risa….él me lee el pensamiento….él es algo demoniaco, algo que no tiene nombre, porque sólo se puede definir con su nombre. Es el mal en toda regla….
Lo oigo suspirar y jadear inquieto, un jadeo rítmico, anormal, que poco a poco va verbalizando en palabras sin sentido. Parece alterado y de pronto grita, como si algo hubiese colisionado con él y su voz se va suavizando para de nuevo no oír nada.
De repente me siento perder en la inconsciencia, envolviéndome en una espiral confusa que me engulle. Estoy desapareciendo.
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El sonido de un reloj cercano hace que mi respiración se agite, intento parpadear para abrir los ojos y éstos me responden…
…abro los ojos y observo donde me hallo. La pared engalanada de cornisas coríntias me rompe el esquema de visión, algo se mueve entre las cortinas y puedo ver su sombra alargada cerca de donde me hallo. Es una cama, una cama mullida y calentita. Muevo los dedos de los pies y aliviada los siento. Respiro hondamente y lamo mis labios…yo debería de estar muerta, me tiré desde la ventana.
Quiero erguirme y lo hago. Me doy cuenta que llevo un camisón algo anticuado para la época que vivimos, acariciando los volantitos del cuello.
Las presencia se mueve y aparece ante mí una mujer muy bella, que me sonríe con un tinte perverso. Tiene unos enormes colmillos y sus labios son demasiado rojos…no están maquillados.
- Que bien que ha despertado. El amo ha estado muy preocupado por usted. Fue una rebeldía intentarse suicidar, querida. Él la vigila en todo momento.- la sonrisa de la mujer se hizo más ancha y caminó hacia mí. Se sentó a mi lado.- Eres bella.- su mano acarició mi rostro. Sus uñas era asquerosamente largas y un estremecimiento me recorrió la columna.- Será un placer enseñarte…todo un placer.- Aquella uñas extremadamente largas cortaron el recorrido en mis labios y jadeé al sentir la presión de ellas un mi labio inferior.- Seguro que eres tan dulce como hueles.
Un enorme revuelo se armó de pronto y la puerta de la estancia, que hasta ese mismo momento no sabía donde estaba, se abrió, apareciendo el sádico.
-¡Sólo cuando yo diga, Rosalie! ¡Suelta a Isabella!.
La mujer explosiva caminó hacia atrás demasiado rápido para ser humana y yo agarré la colcha, apretándola contra mi pecho. Miré a la mujer hermosa y ví que bajaba la cabeza avergonzada, ante la mirada del sádico.
-Lo siento, amo. Yo pensé…
-¡Tú no piensas! ¡Ella es de mi propiedad y sólo yo puedo decirte si puedes tocarla o no! ¿Estamos?
Ella asintió acongojada y yo miré mis cobijas, pues no quería alzar la mirada y encontrarme con aquellos ojos.
Su risa gutural me puso los vellos de punta . Mi miedo era tal que comencé a sentir como castañeaban mis dientes.
Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas sin ningún control y me pasé la mano por ellas para secarlas. Me horroricé al ver la sustancia que se estaba pegando a mi mano, no eran lágrimas. Era sangre…de mis ojos manaba sangre.
Comencé a moverme sin sentido, presa de la locura y ví la sombra de aquel ser perverso ceñirse sobre mí, algo me pinchó en el brazo y de nuevo me zambullí en la negrura de la nada.

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-Isabella….
-Isabella…..
-Isabella….
Negué, con la cabeza y abrí los ojos.
De nuevo aquella mujer estaba allí, hermosa y algo menos soberbia que la primera vez que la ví. Estaba sentada junto a mi lecho y sonreía.
-Me siento pesada…- dije a duras penas.
-Es normal. Es la droga.
Negué de nuevo…no podían estar drogándome. ¿Por qué? Yo quería salir de allí, morir…¡Que alguien me despedace, Por Dios!
-Mmmm..- gemí.
-Shhhh….- se acercó a mi y acarició mi rostro.- No luches mas, debes de entregarte, dejar de luchar….todo será más fácil, si es así.
No comprendía, pero tampoco quería hacerlo. Me horrorizaba pensar que debía de estar metida allí, con toda aquella panda de tarados.
-Debo de mar…irme….morir…- verbalicé como pude.
La mujer rubia suspiró y sonrió débilmente.
-Eso es prácticamente imposible. Él ha tomado de tu sangre y aunque te escondieras en el mismo infierno, te encontraría…debes rendirte.
Negué e intenté calmar aquellas lágrimas que intentaban formarse en mis ojos. Me horrorizaba pensar que podía llorar de nuevo sangre.
-Dicen que cuando un ser humano está al límite de la presión y el sufrimiento, puede llorar sangre Isabella , y tú lo has hecho….es la primera vez que lo veo, en toda mi existencia.
Dejé escapar un suspiro con un ligero estertor y la mujer se irguió dándome cuenta en ese mismo instante que iba completamente desnuda.
Sus grandes pechos, su abdomen plano y el lampiño triangulo de su sexo se mostraron ante mí. Me quedé asombrada ante tanta belleza y carraspeé algo turbada al darme cuenta que tal vez me había quedado mirando el escultural cuerpo de la mujer demasiado tiempo.
-Perdona.- dije, con la sangre agolpándose en mis mejillas.- Tienes un cuerpo impresionante.
Oí su risa y su ligero toque en mi hombro, me hizo alzar la mirada.
-Tú también eres hermosa. Tan hermosa como una flor salvaje. Ven.- me instó. Debo de asearte, debemos ir a la sala. El amo nos espera.
Negué e hice una mueca de terror.
-Bella.- su cuerpo se pegó al mío, sintiendo todas sus curvas.- Déjame guiarte, si no todo será más traumático para tí.
Agaché la cabeza y me dispuse a acompañarla.
Seguí su trasero a duras penas, pues casi no podía andar un paso por todos los opiáceos que arrastraba mi cuerpo y ella, abrió una puerta inmensa , era un lujoso servicio con una gran bañera. Me miró y caminó hacia ella para encender la regadera. Allí con su cuerpo encorvado, paseó la mano por el agua para graduarla en su estado óptimo.
-Desnúdate.- urgió, sin volverse.
Me dieron escalofríos .Miré a ambos lados de aquella estancia, intentando buscar algunos ojos invisibles que nos miraran, pero me sentí lela al hacerlo. Estábamos solas y gracias a Dios, algo me decía que aquella mujer no iba a hacerme nada malo.
Comencé a quitar todos los botones del camisón y en ese mismo momento me dí cuenta que debajo de aquel trozo de tela, iba tan desnuda como la mujer que tenía allí a mi lado.
El camisón cayó a mis pies y anduve arrastrando los pies, hacia ella.
Ella se giró y me miró lentamente de cabeza a pies.
-Perfecta.- Cerró la regadera y acarició mi cabeza en un gesto maternal.- Métete dentro. Ahora mismo te asearé debidamente.
Tragué en seco y metí un pie y luego otro, dentro del liquido elemento. Estaba demasiado caliente, pero no me importaba. El terror me helaba los huesos y ese calor me reconfortaba.
Totalmente envuelta en el agua, cerré los ojos y suspiré….debía de prepararme psicológicamente para cualquier cosa…para cualquier….
-Isabella, déjame.
Abrí los ojos y ante mí se hallaba la mujer con una esponja en su mano y un recipiente con un liquido viscoso en la otra.
-¿Qué debo hacer?.- pregunté.
-Levanta. Tengo que lavar todos los rincones de tu cuerpo…cuando el amo te huela esta noche, su esencia debe de estar impregnada en tí, así su lívido será menos salvaje….
-No…- gemí.- No quiero que me toque.
La mujer negó con cara de tristeza y me agarró de debajo de los brazos para alzarme.
-Te recuerdo que no debes negarte….ríndete…es lo mejor. Ahora déjame que te asee.
Asentí con todo el dolor de mi corazón y observé como la esponja se pringaba de aquel liquido repugnante. La mano de ella, llegó a uno de mis senos y comenzó a girar sobre él, puso atención a mis pezones que se irguieron ante tanta presión y luego bajó poco a poco hasta llegar a mi sexo.
-Demasiado vello.- susurró muy cerca del triangulo de mis rizos oscuros.- paseó la esponja separando los labios de mi centro y puso demasiada atención sobre aquel botón que cada vez se hacía mas y mas sensible.
Mi respiración se estaba mostrando agitada, pues el baño de aquella mujer, estaba creando en mi cuerpo un a reacciones en cadena que iban a desencadenar en un orgasmo.
Pero bajó hacia mis piernas y todo aquello se fue apagando…
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-Sígueme.- me ordenó la mujer, con una túnica tan transparente, que era lo mismo no llevar absolutamente nada.
La seguí, agradeciendo enormemente aquel vestido largo y ancho; completamente blanco. Conforme íbamos avanzando, el terror se afianzó más en mi pobre corazón. Llegábamos a una sala repleta de gente y allí alguien gritaba horrorizado.
La mano de ella, apresó la mía, en un gesto de comprensión y llegamos al umbral de la puerta.
-¡Noooooo! Por favor, ¡Noooooo!
En la boca me golpeó la bilis. El sádico completamente desnudo y con su enorme polla en la mano, apuntaba directamente al coño de una chica. Otro chico, sujeto por dos mujeres con unos colmillos tan inmensos como los de la mujer que me acompañaba; gritaba como un poseso.
-Fóllatela; entonces.
-¡Pero señor! ¡No pueddooooo, es mi hermana!.- gritaba el muchacho con los ojos abnegados en lágrimas.
El sádico con su mano sujetando la polla, se posicionó en la entrada de la muchacha e hizo por comenzar a entrar, pero el alarido del chico, lo hizo parar.
-¡Siiiiiii!! ¡Lo haré! Prefiero hacerlo yo……- los sollozos del muchacho, hicieron que mi cuerpo se mostrara denso y vomité dos veces seguidas…cuando alcé la vista los dos hermanos se miraban y sonreirán tiernos….pero en sus ojos estaba el condenado brillo de la demencia…de la locura...
-¡Que Dios me perdone!
Fueron las últimas palabras del muchacho, antes de entrar en el cuerpo de su hermana y comenzar a bombear….
Continuará…

5 comentarios:

  1. fantastico capitulo me a dejado muda,me encantooooo,,Gracias cariño....

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  2. holaaaa ahhhh porr diosss estoy en shock jajajj!! buenisimo el capiii haber que pasa en el proximooo ...que hara edward con bella !!!este edward loquillooo jajaj nos leemossss!!!

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  3. Gracias mis niñas hermosas....estoy un poco enferma...igual me desaparezco un par de dias, hasta que me recupere. Ok? Besos!

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    1. No hay problemaa lo primero e importante es que te recuperess besos enormess y mejoratee!!!! te quiero adios!!

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  4. Este capitulo me ha dejado sin palabras, por favor mi querida Rosita sube pronto jajaja actualiza tooooodddddaaaasssss prontooooooooo!!!, claro primero recuperare y ponte bien. Te quieroooo y te dejo besotes y abrazos silmonianoooossss, byeee te leoooooo

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