En la boca del León.
Edward Pov.
Capitulo 2
Sin remordimientos.
El reloj despertador de la mesiila de noche de mi cuartohabíatimbradoyavarias veces y otrastantas lo habíaapagado,farfullandoimproperios y maldiciendo aquella putasmáquinas que reventaban mi precario descanso.
Abríceñudouno de mis ojos y observé que la luzténue de la tarde se estabaformando y el crepúsculo,poco a pocoibatomando forma. Era hora de despertarse y volver a la Masión.
Habíatenido un finde semana con la família. Después de tantassemanassin saber nada de ellos y ellos por ende; nada de mí, me habíaaparecido por casa de mis padres para haceracto de presencia y por lo menos pensaran que seguia estandovivo y saludable.
Pero la mierda me llegabahasta los ojos, la falta de sueño y mi manera de vivir, no me dejóaprovecharaquellos dos dias al máximo...
El sonido de mi celular me acuchilló los oídos y forcejeando con mi propiocuerpo , hice un acopio de fuerzas para levantarme de aquella cama y arrastrarmehacia el aparato que emitiaaquelsonidomaldito.
Cuando por fin llegué a él, el malditocabrón que me estaballamando,habíacolgado y busqué en el registro de llamadasquienhabiaosado pertorbar mi sueño.
Victoria.
Hum.
Apreté el botón de rellamada y ella contestó con suvozgrave.
-¿Edward?
-¿Quién si no?.
Surisa gutural me hizosonreir a mi tambien. Era una persona malvada y sinprincipios, pero ¿No era yo de aquelmismo modo?
-He estadoaveriguando sobre tu pròxima cita. – silenció un momentosuinformación y luegorespiróhondo.-Es rica, inmensamente rica . Su esposo trabaja en enBarclays y además es el director de esa gran mierda. Tienecuarenta y cincoaños, però el bótox y la cirugíahacenmaravillas; però esoya lo sabes, querido. Estáinteresada en tí.
-¿Como ha sabido que existimos?.- preguntécaminandohacia mi sinfonier y sacar del primer cajón una cajetilla de tabaco, busqué un encendedor y agarré un cigarro, para imnediatamenteencerderlo con mi zippo de oro y diamantes.
-Alguienlehabló de nuestraexclusividad, otra clienta: Angela Webber. ¿La recuerdas?
Recordé a Angela, e hice un mohín. Era un puta reprimida a la que lehice sacar los pulmones de la boca, cuandologréhacer que alcanzara un orgasmo. Era bonita y por supuestotambien, podrida de millones. Dueña de una editoral con sedes en casi todo el mundo y esposa de un remilgadoembajador de Los EstadosUnidos, en Europa.... pagómuybien mis servicios e incluso me regaló un rolex de oro con incrustaciones de platino en la pulsera.
-Por supuesto que la recuerdo.-dije, monocorde.
-Bien. La señora està esperando que túdes tu veredicto, porquesabe que tú solo te follastias que te atraen. Si no es de tu agrado Edward, ella ha firmadoya el documento y està pillada por los ovarios....
-Dame una hora. Ahoravoy para allà,. ¿Tienes fotos?
-Por supuesto Edward. Si accedes, ella hará una transferència bancaria en nuestracuenta...el resto ya es cuentatuya.
-Bien.
-Hastaahora, querido.
Colgué. Miré el telefono como si lehubierasalido un tercer ojo y sonreí de manera incipiente.
Caminé con pasoarrastradohacia el lavabo y me apoyé en el umbral de la puertahastiado. Quería esta vida, la amaba, però habíadias que no me sentiabienconmigomismo. Me encantaba follar, yohabíanacido para dar placer a las mujeres, de eso no tenia ninguna duda. Mi polla era bendecida por aquella punta roma grande y aquel tronco ancho y liso; mi rabo era mi major amigo y por supuesto mi major aliado.
Pasé al lavabo y encendí la luces para observar mi cuerpodesnudodelante del enorme espejo que adornaba de pared a pared. Aún en estado de relax, mi polla era inmensa. Sonreíacariciando a mi fielcompañero y encendí la regadera para bañarme con el último gel de baño de Prada. Regalo exclusivo de una de las ties mas buenas y calientes que me habiafollado en mi jodida vida.
Después del baño, elegí un traje de Armani negro con raya diplomàtica y una camisa blanca, con los tres botones primerossinanudar. Me gustabaenseñar aquella placa de oro que caía sobre mi cuello... el únicorecuerdo que me quedava de ella. El único.
Calcé los Martinelli con gusto y busqué entre mi armario de tocador, el maletín rectangular que me hacíaparecer un hombre de negocios, en toda regla.
Caminéhacia la salida, no sin antesconectar la alarma y cerré la puerta con llave antes de salir a buscar mi volvoplateado al parking del edificio.
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La Mansión era el centro de operaciones de nuestrosnegocios. En la noche era cuandohabía mas movimiento ; coches que bajabanhacia el parking y allí se perdían para no volver a salir, cuandonuestros clientes se marchabansatisfechos lo hacian por otrolado. La discrección era uno de nuestrosbuquesinsignias y esohabiahecho de nuestro negocio un caudal de dinerosinlímites.
Llamé al porteroelectronico del parking y la lucecita se endendió, se abrieron las verjas y manejé mi cochehasta mi plazadentro de aquelsubterráneo.
Puse la alarma del automóvil y me metí las llaves en el bolsillo. Si era sincero conmigomismo, mi vida era genial y disfrutaba de ello . Sinremordimientos.
Caminéhacia el ascensor y poco a poco las vistas se fueronhaciendo mas fastuosas, comenzando por el ascensor, metalizado en plata con espejos en todassus paredes y un panel de mandos que parecía la cabina de un avión.
Empujé mi dedoindice al botónprimero y el elevador con un suavemovimientosubiórelativamentelento. Se abrieron las puertas y comencé a ver a los demashombres que desempeñaban el mismotrabajo que hacíayo.
Conforme ibacaminandohacia el despacho de Victoria, algunosfueronsaludándome, otrosevitabanmirarme, La envidiatambien existia en estos lugares y no era un buensentimientocuandoquerianmetértela por el culo y joderte.
Arrastré los dedos por la puertacuando llegué al despacho de Victoria y ella me diópasorápidamente, al vermesonrió. Estabasentadamirando la pantalla del ordenador y su melena naranja ondulada, aquella nocheestabasemirecogida con algoparecido a un moño.
-Hola Chico.- dijo en tononeutro.- Eres rápido, me gusta. Ya lo sabes.
Sonreí y me acerqué a ella, dándole un beso en la mejilla.
.Lo sé.- Me acomodé en una silla enorme, frente a ella y el silencio se coló... se hizodueño del ambiente, però tan sólounosinstantes, de repende giró el monitor del ordenador y me enseñó el rostro de la mujer que debía follar esta nochehastareventarla.
Era bella y para nada pareciatenercuarenta y cincoaños. Pielextremadamente blanca y ojosazules, me llevé una mano a la boca para sofocar una sonrisa. Tenia unastetas de infarto y me importaba una mierda que fueran de silicona o no, me encantaban las tetasgrandes, cuando mas grandes, mas probabilidadeshabia que pudiesemeter mi enorme polla entre aquellas enormes berzas.
-¿Aceptas?.- Victoria elevó una ceja.-
-Por supuesto, me muero por tocar esastetas....
-Eres impossible, Edward.- ella rió y giró de nuevo la pantalla del ordenador.- voy a enviarle un mensaje a sudirección de correoelectrónico. ¿A la hora de siempre?
Asentí.
Ella agarróunasgafitas de Diory se las puso en el Puente de sunariz,comenzó a teclear y terminódando un fuertesuspiro.
Buscó entre toda la mierda que yacía en aquelescritorio una cajetilla de tabaco y como una posesa se pusouno en los labios, aspirófuerte aquella mierda que fumaba y me miró con aquella mirada suyainteligente.
-Cinco mil dolares , Edward. Si aceptatiene que estar loca por que te la folles...
-No me importa el dinero; sabes que no lo quiero, ya sabes dondetienes que transferir mi parte.
Ella asintió y su mirada cambió a tierna y hasta maternal.
-Nunca podràs olvidar a Elizabeth. ¿No es cierto?, por eso te importa una mierda el jodidodinero...te conozco Edward, se ver dentro de tí, y si no fueraporque me gustan las tias , te hubieseofrecidoalgo mas que ser simples socios en este proyecto...pero te estasdestruyendo amigo, lo estashaciendo.
-No, me gusta hacer lo que hago, tengo una sed animal de sexo y lo sabes y no quierodañar a nadie , ofrendiendo un amor que nuncavoy a dar. Es mejorasí, me gusta el sexo, las mujeres y ademásparte del dinero que recojo es para una buena causa.
Victoria volvió a mirar la pantalla del ordenador y leyóantentamente.
-Ya està, la dama ha ingresado la cantidad...prepárate Edward, llegarà en menos de una hora.
Paseé las palmas de mis manos por las solapes de mi traje y me levanté del sillónespléndido que Victoria habíacomprado en una casa de subastas.
Le guiñé un ojo y me dímediavuelta para marcharme.
-Haz que se olvide de su nombre, Edward....tienecontactos, muyinfluyentes, nos combienedejarlasatisfecha.
Sonreímuypagado de mímismo y susurré antes de salir.
-¿Lo dudas?
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Jadeaba, susurraba y mordía mi hombrosinpiedad,la muy maldita. Se la metíahondamente y luegosalíapoco a poco, para comenzar a bombearla, perdiendo totalment la cordura en aquelbaile de sexos, sinmirarle el rostro , admirésusbienoperadastetas y aquelvientre plano y duro, seguramentediseñado por algun cirujanoplástico. Mi polla estaba a punto de reventar. La cambié de posicion y la insté para que me cabalgarasalvajemente, ella lo hizo y dándolecachetadas en suredondo y firmetrasero, alcanzó el orgasmo por tercera vez aquella noche, yo seguí levantando mis caderas, pese que ella habíarelentizado el ritmo y farfullé lo buenorra que estabamientras me corria como un semental saliendoinmediatamente de dentro de ella y vaciándomedentro del profiláctico. De rodillas, a espalda de ella y con mi mente en algun lugarlejano...suvozextraña me hizogirarme para mirarla.
-No es que me importe, però no te has corridodentro de mí. ¿Porque?.- sonabadecepcionada.
Saqué el condón de mi polla, ahora casi en relax y me levanté para caminar hacia el pequeño lavabo. Me lavécuidadosamente mi falo y volvíhacia la cama.
-No lo hagonunca.- leacaricié elcabelloáspero, seguramenteteñido de aquel color rubio, siniestro.
Ella sonrió y bajó la mirada.
-Lo de los besos ya lo sabía, però esto....
Alcésubarbilla con mis dedos y la miré con hambre de nuevo.
-No eres diferente...sólodedicate a sentir. ¿Ok? .- Ella asintió y volví a tumbarla para acariciarle el sexo con maestría....
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Cuando llegué a casa eran las seis de la mañana . Arrojé las llaves encima del mueble del recibidor y caminéhacia el gran salón, estabahecho un desastre, ropas, botellines de agua, ceniceroshasta arriba de colillas y un fuertehedor a tabaco y suciedad que hizo que se me revolviesen las tripas. “Necesitoayuda”, penséinteriormente.
Con despreocupación, fuíquitándome la ropa que llevava puesta sobre mi gran sofà de piel y me quedécompletamentedesnudo, que era como me gustaba dormir. Caminéhacia mi dormitorio y arrugué el ceño. La cama deshecha, tal y como la habíadejado por la mañana... y esefuerte aroma a tabacoimpregnado en todas las malditasestancias. Al recostarme, pensé en llamar a Alice, sabia que ella tenia una persona de confianza que la ayudaba con las táreas del hogar. Refunfuñé antes de posar la cabeza en la almohade.Necesitabaayuda, urgentemente....
Continuará.
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
holaa bueno conocimos a edward me encantoo este capiii y estoy ansiosa por que se conozcan edward y bella ahhh que emocionn yy buenooo edward no puede olvidar a alguien llamadaa elizabeth cual sera su historiaaaa wue interesantee y el dinero va a una buena causaaa mmm hay muchoss secretos en torno a este edwarddd que estoy ansiosa por que se sepan jeeee...haber si es que bella empieza a trabajar para el....!!!!!!!!!!!! nos leemos! que tengas un buena semanaaa Rosita!!
ResponderEliminarme fascino una vez mas esta historia ,gracias nena ,eres mi solllll.....Besos ,cuidate....
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