Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
martes, 26 de junio de 2012
En la boca del Leon
EN LA BOCA DEL LEÓN.
Capitulo 9..
“Se siente como que estoy viviendo en la boca de un león, pero el león es un ángel”
Edward Pov.
He vuelto a la “Mansión”.
Victoria está reunida y espero con la espalda apoyada en la pared y mi culo reposando en uno de los hermosos taburetes de piel que tiene en la sala de espera. Todavía oigo los ecos de la conversación que hemos mantenido la invisible Isabella Swan y yo, una risa nerviosa aflora de mis labios.
La puerta del despacho de Victoria se abre y de ella surge una presencia oscura. Se marcha con rápidez, antes de poder ver alguna de las facciones que esconde su rostro gris.
Toco la puerta, aunque está abierta y Victoria me hace pasar con su voz algo nasal.
-Edward-. Dice, cuando alza la mirada y me ve, parece algo ensimismada en unos papeles que apila de manera nerviosa cuando me acerco-. ¿Has hablado ya con la señora D.?
Niego con la cabeza y la observo detenidamente. Tiene ojeras y parece que ha llorado, quiero preguntarle quien es la persona que ha abandonado el despacho, pero ella tiene su vida y yo no soy muy dado a preguntar.
-Ha llamado su secretario personal, Edward. Por lo visto se marcha con su marido unos días al Oriente Medio-. Victoria me lanza un papel pequeño, parece un cheque. Lo miró y abro los ojos con sorpresa-. Ese es el valor que tú tienes para ella….Lo han traído esta mañana por mensajería privada. Quiere tenerte de nuevo cuando vuelva de su viaje-. Termina de decir.
Me revuelvo inquieto en el cómodo sillón que Victoria tiene para las visitas. Mi relación profesional con la señora D. se ha ampliado demasiado y no quiero verla de nuevo.
-No lo aceptes-. Respondo-.Cuando vuelva hablaré con ella, no hay dinero que me compre si no deseo complacerla. ¿Estamos claros?-. Elevo mi trasero del sillón y acerco mi cabeza más a la de Victoria, ella me rehúye la mirada, algo esta pasando y no es bueno…no puedo evitar preguntar-. ¿Qué ocurre contigo, Victoria? ¿Y quien es el hombre que ha salido del despacho?
Ella eleva los ojos y toma aire con la boca abierta. Las mejillas de Victoria están coloradas y sus labios algo hinchados. Ha estado llorando y durante un buen rato. Conozco los síntomas.
-Ella ….ella está casada Edward y su marido se ha enterado que existo, me ha pedido explicaciones, él piensa que Jane está liada con alguno de vosotros…no he podido negárselo, no he podido hacerlo, Edward…-. Victoria rompe a llorar y me levanto para asirla por la cintura y levantarla de su sillón de mil dólares. La abrazo de manera fraternal, ella es mi amiga y su hermano también. Ellos me ayudaron en un momento crucial en mi vida.
La imagen de Elizabeth invade mi mente por completo, quizás es el cabello de Victoria lo que me hace recordarla y quiero deshacer aquel abrazo fiero que ha comenzado a forzar en mi espalda, pero no puedo hacerlo. Victoria se esta apoyando en mí y no debo abandonarla, pero un asco sin retorno me aprisiona el vientre e intento respirar a bocanadas para no vomitarle encima…si, es su cabello…es del mismo tono que el de Elizabeth.
Gracias a Dios se separa de mi lentamente y sonríe con tristeza para tomar de nuevo asiento, no me gusta verla tan vulnerable, ella es fuerte. La tal Jane debe ser muy importante para que se encuentre en ese estado.
-¿A que has venido?-. Pregunta, agarrando un manojo de pañuelos de papel y a continuación se suena la nariz-. Deberías estar durmiendo, Edward.
Camino de nuevo hacia el sillón al otro lado de la mesa y saco la cajetilla de tabaco, enciendo un pitillo y me recuesto con languidez en el respaldo.
-No tengo ganas de descansar-. Respondo en tono neutro-. Creo que necesito ir a ver a Elizabeth, últimamente hay demasiadas cosas que me recuerdan a ella-. Me cuesta nombrarla, pero parece que mi cuerpo se torna más liviano cuando digo su nombre.
Victoria se levanta y camina hacia el perchero, agarra su chaqueta y un bolso de colores imposibles, camina hacia la puerta de salida.
-Vamos. Te acompaño.
.
.
.
.
El cementerio de Middelway es uno de los más ostentosos de todo el Estado. El cuerpo de Elizabeth se ha corrompido ahí, encerrado en un ataúd de titanio, el más caro que el dinero puede comprar. No puedo despegar la mirada del retrato frio que preside su tumba y siento como la mano de Victoria toma la mía con fuerza.
En la inscripción en la piedra de granito se lee “Elizabeth Masen. Mientras yo viva tu recuerdo estará conmigo”.
Esas palabras surgieron rápidas cuando el marmolista de las Pompas Fúnebres me pidió un epitafio para su tumba.
-Deberías olvidarla-. Susurra Victoria.
Mi mano libre agarra la placa de oro que rodea mi cuello. No debo olvidarla, no puedo olvidarla. Ella ha sido demasiado importante para mí.
-No-. Digo ronco-. Si la olvidara a ella, me olvidaría a mi mismo.
Victoria se deshace de mi mano y se enfrenta a mí agresivamente.
-¿Sigues amándola, entonces?-. Pregunta y noto como su boca se retuerce en un gesto de repugnancia.
-No-. Respondo sin dejar de mirar su dulce retrato, la liquidez de sus ojos azules y los labios que centenares de veces besaron los míos-. ¿Cómo voy a amarla? Dejé de hacerlo cuando supe la verdad, es algo aberrante amar a tu propia hermana. ¿No es cierto, Victoria?
Victoria evita mi mirada y se gira a mirar los cipreses que invaden el cementerio como una brisa helada los huesos.
-Elizabeth fue un peón en una batalla que nunca debió de tener lugar, Edward. Ese hombre y ella…trazaron un plan para joderte la vida y lo consiguieron. Hizo que se enamorara de ti para machacarte por no haber tenido tu vida de lujos y comodidades…ella se acercó a ti con las peores pretensiones. No se merece si quiera descansar en un lugar como éste.
-¡No insultes su memoria!-. Un rugido infernal invade el campo santo, pero Victoria no se inmuta, parece darle igual que yo me muestre agresivo por sus palabras.
-Ya lo hizo ella, Edward. Sus motivos fueron los que la llevaron hacia aquella carretera con ese hombre, después de decirte la verdad y dejarte como un muñeco roto…te utilizó para redimirse por su miseria , jactándose una vez que la mierda flotó…regodeándose en tu dolor.
Cerré los ojos fuertemente, tensándome por todos los lugares de mi cuerpo. Me giré obviando a Victoria y caminé hacia el volvo.
.
.
.
He bebido lo suficiente como para dormir esta noche sin que me invadan las pesadillas, cuando abro la puerta de mi hogar, el pitido de la alarma estalla y corro hacia el panel de mando para marcar los números que hacen que pare ese sonido ensordecedor.
Camino hacia el salón y sonrío. Isabella Swan no ha perdido el tiempo, mi estancia ya no parece una leonera. Agarro una libreta de la mesita del teléfono y garabateo unas palabras de agradecimiento antes de subir las escaleras y marcharme a descansar a mi habitación. Isabella en realidad es una buena adquisición.
-¡León!...Bastardo follador…levanta, teníamos planes tu y yo, hoy.
El cabrón de James se ha metido en mis sueños y está dando por culo como suele hacerlo en la vida real, agarro la almohada, acoplándola a lo largo de todo mi cuerpo. Gimo. Tengo una erección de órdago y esa pieza de dormitorio no ayuda en nada.
-¡Joder, Edward! ¡Levanta de una puta vez!
Gruño un instante antes de sentir como algo líquido se estrella en mi rostro. Abro los ojos y quiero matar al rubio toca cojones que sonríe como un trastornado al lado derecho de mi cama.
-¿Qué coño haces aquí? ¿Y quien te ha abierto la puerta?-. Pregunto levantándome y caminando hacia el lavabo. Voy completamente desnudo, pero el pudor ya no forma parte de mi y James me ha visto tantas veces en pelotas que es como si se viese a si mismo.
-He venido a recordarte que tenemos que ir a ver un local, ¿recuerdas?-. Me paseo la mano por el cabello antes de meterme en la ducha y cerrar la mampara. Si, es cierto, pero no recordaba que James tenía la intención de comprar un local de eventos nocturnos. -. Y la puerta me la ha abierto la asistenta…¿Desde cuando la tienes?
También me he olvidado de Isabella. Gruño fastidiado y me paseo la mano por mi rostro. Sé como es James con toda clase de mujeres y temo que puede haber herido el ego de Isabella de alguna manera.
-¡Desde ayer!-. Grito-. ¿No la habrás hecho sentir incómoda con alguna de tus fantochadas de casanova?-. Pregunto, mientras el agua alivia mi piel.
-Calma, querido amigo. Esa muchacha tiene tan poca carne sobre sus huesos que no se la pondría dura ni a un mono., Puedo oír con claridad con se ríe, James tiene suerte que esté en la ducha, mi puño se aprieta y lo estrello con fuerza en los baldosines mojados de la ducha…él no tiene ni idea sobre la vida de Isabella Swan…ni idea….
.
.
.
.
.
Bella Pov.
-Bella….he pensado que podíamos salir a cenar esta noche-. Alice Cullen sonríe mientras acomodo con una delicadeza pasmosa las camisas de Edward dentro de un enorme armario, en una habitación continua a su dormitorio. Después de haber decidido en cual dormiría yo, los carpinteros hicieron acto de presencia una mañana para armar un pesado armario de ocho puertas.
-No me apetece, Alice. Te lo agradezco enormemente, pero no.
-¡Venga, Bella! Llevas mas de quince días viviendo en esta casa y todavía no te he visto tomarte un respiro….Edward no dirá nada, incluso está preocupado. Te la pasas organizando, limpiando, haciéndole la comida, comprando todo lo que le hace falta y no tienes ni un solo ratito para divertirte. ¡Ven conmigo y con Jasper a cenar esta noche! Va a ser divertido.
-¿Edward está preocupado?-. No he oído todo lo demás, el nombre de él acapara toda mi atención y ante esto todo se desvanece.
Alice camina hacia mí y agarra mis manos.
-Eres una mujer joven, Bella y debes aprender a vivir…de nuevo-. Ella suspira y cierra una de las puertas del armario ayudándose de un delicado pie, enfundado en un fantástico zapato de tacón-. No te asustes, pero nos va a acompañar un hombre…
Me deshago de sus manos y doy dos pasos hacia atrás. No quiero otro hombre…solo quiero al fantasma que vive en la casa donde resido y que todavía no he visto.
-No…no quiero-. Intento argumentar, pero la voz se me atora en la garganta.
-Bella, Bella, Bella…entiendo que todavía no estés recuperada de todo lo que ha pasado, pero debes darte una oportunidad, conocer gente. No todo el mundo es malvado-. Las manos de Alice me tocan de nuevo, pero esta vez los hombros; apretando un poco-. Vive...por favor.
Trago en seco ante aquel deseo por parte de la mujer que me ha salvado la vida. ¿Qué puede tener de malo salir una noche? Ver y entender que hay un mundo fuera de estas cuatro paredes.
Me asombro ante mis palabras una vez han salido de mi boca.
-Esta bien- Alice Cullen sonríe abiertamente y rodea mi cuello con sus manos, dando pequeños saltitos, rio con ella y me doy cuenta que es la primera vez en mucho tiempo que escucho ese sonido.
.
.
.
.
Edward Po.
Hoy es el día en que debo de hablar con la señora D.
He quedado en Pointer´s, es discreto y no es la primera vez que llevo a clientas para agasajarlas con un buen vino o una copa de champaña. Saludo al maitre y él me sonríe. Él sabe a lo que me dedico y me hace un guiño con su ojo derecho. La señora D. espera en la mesa del rincón, me acerco a ella y le sonrió de manera neutra.
-Ya veo que no esperaste por mí-. Susurro antes de acariciar con mi boca el lóbulo de su oreja, ella ríe nerviosamente y me ofrece con su mano la otra silla-. Gracias-. Contesto.
--Te he echado de menos. Edward-. Su voz ronca, ya no causa ningún efecto en mí. Miro sus pechos siliconados y nada me dicen, he perdido todo el interés que algún día tuve por ese cuerpo.
-¿Cómo ha ido el viaje?-. Pregunto, intentando ser amable.
-Aburrido-. Hace una mueca y se lleva la copa de champagne a sus labios-. Estaba deseosa de volver a tenerte de nuevo.
La miro intensamente. Debe de ser ahora.
-No soy exclusivo y creo que quedó lo suficientemente clara la posición del acuerdo. Sólo si yo lo deseo y no demasiados encuentros.
Su mirada me penetra y sonríe con sorna.
-No hay nada que el dinero pueda comprar, Edward-. Vuelve a beber de su copa y yo me excuso un momento, el vibrador de mi celular me alerta sobre una llamada, alejándome de las Señora D, por unos momentos.
—Edward, supongo que no habrás venido solo—. La voz de Alice me hace cagarme en mis putos muertos.
Hay infinidades de Restaurants y lugares de copas y justo tiene que dar la puta casualidad que mi querida hermanita se encuentre en el mismo lugar que yo y mi clienta.
—Supones bien. Estoy trabajando y lo sabes—. Anuncio de manera severa.
—Nos marcharemos ahora mismo de aquí, no quiero que Jasper y Bella te vean con esa tipa, podría ser tu madre.
—No es mi madre, es la que paga los costes de muchas de mis casas de acogida. ¿Qué has dicho? ¿Isabella está aquí con vosotros?—. No puedo evitar la curiosidad de ver a mi "protegida".
—Siempre está metida en la guarida—. Alice eleva una ceja al mencionar aquella palabra tan adecuada para mi hogar. —He pensado que le iría bien conocer gente y socializar. Estamos con Lucien—. Alice sonríe de manera demoniaca, allí hay gato encerrado, Lucien Carmichael es un seductor. —Déjame decirte que se ha quedado prendado de nuestra Bella.
—De "tu Bella". Para mí es Isabella Swan, Alice—. Objeto con el ceño fruncido.
—Está bien—. Sonríe. —Que te vaya bien con "la abuela", Edward.
Alice se engancha a mi cuello e impacta sus labios sobre mis mejillas fuertemente. La veo marcharse y dirijo la mirada hacia la señora D. Está tensa y mira la botella de champage con burla. Quizás no es lo suficientemente costosa. Me giro para ir en su dirección, el teléfono ha dejado de tener importancia para mí, pero una figura impacta en mi pecho, casi cae, pero soy lo suficiente galante como para aferrarla fuertemente en mis brazos. Es una mujer, su melena es preciosa y su cintura pequeña, casi puedo rodearla con mis manos. Ella eleva el rostro y mi yo interior ruge.
Ella es perfecta.
-Yo…lo siento-. Hay algo en su voz que me es familiar y parpadeo un par de veces atontado. No puedo dejarla ir, algo de ella me atrae irremediablemente.
-Veo que has encontrado a nuestra Bella-. La voz de Lucien Carmichael colisiona en mis oídos y me giro para encararlo. Es repugnantemente atractivo. Cabello rubio oscuro, ojos verdes y complexión fuerte. Su risa de niño bueno no va dirigida a mí, es a la mujer que tengo apretada a mi cuerpo como si me perteneciera-. Suéltala amigo….ella no es la clase de mujer de las que sueles rodearte…
Sus ojos color chocolate me miran interrogantes mientras voy soltando mi agarre. Veo como se marcha del brazo de Lucien Carmichael, observando como un pervertido hacia donde se dirigen. Me estrello con la realidad cuando veo a Alice y a Jasper….¡Ella es Isabella Swan!
Mi corazón late desbocado y la adrenalina campea a sus anchas en mi cuerpo. Estoy paralizado por la impresión y veo como todos se giran para observarme, incluida ella. En mi boca se forma una sensual sonrisa dirigida solo a Isabella Swan, a sus ojos, a su cuerpo….Mi piel estalla con mil sensaciones diferentes, sintiéndome mas vivo que nunca…
…Pobre ovejita…ella no lo sabe, pero su guardián es un León..
Continuará…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
holaaa ahhhhhhh que capituloooo bueno sabes la historia de elizabeth por diosss pobree edwardd lo que le hicieron como jugaron con el...!!!! me gustoo muchoo el capii!!! estaba ansiosa por leer masde esta historiaa...!!! ahh y edward ya vio a bella y sabe que es su empleadaa que pasaraa ahoraaa como amooo estaaa historiaa Rositaa...!!!! te adoroooooooooo!!!!!!
ResponderEliminardios creo que voy a morirrrr....
ResponderEliminar