RETRATO EN SEPIA.
Capitulo 8.
-No puedo creer lo que me estás diciendo, Bella. Voy a ir para allá y sea como sea te voy a arrastrar de esa puta casa. ¡Debes salir de allí!. Aún me estoy preguntando si me estas tomando el pelo o esto es una puta pesadilla.- Jasper estaba estallando literalmente por el teléfono y yo tenía la oreja colorada como un tomate.
Bufé y esperé a que se calmara. La verdad es que todo aquello era de auténticos locos. Yo casada con Edward, cuando en realidad cara a la iglesia y a todos los estamentos éramos tio y sobrina.
Edward había mandado una carta al glérigo de la parróquia vecina y éste no ponía ninguna objeción a nuestra unidad marital. Despues de haberle dicho que si me casaría con él, haber firmado los documentos oportunos a aquellos malditos abogados y relajarnos una vez se hubieron marchado. No nos dijimos nada. Tan solo la mirada torturada de Edward cuando vió que mis manos temblaban y mis ojos se paseaban nerviosos por toda aquella estancia que era una verdadera cárcel para mí. Él sabía que yo no deseaba estar en la Fortaleza.
Eso había pasado hacia ya una semana. A la mañana siguiente de todo aquello, cuando me levanté, Alice Brandon se paró en la puerta de mi habitación para decirme que el señor Edward se había marchado. Según las impresiones de Alice, debía de marcharse para un tiempo suficientemente largo, pues lo había visto cargar el coche con dos maletas, muy temprano.
Edward y yo teníamos una charla pendiente. Si bien era cierto que nos casaríamos, no sería un verdadero matrimonio, porque en cuanto éste se realizara yo me marcharía de aquel lugar que me ponía los vellos de punta. Gracias a Dios no existía ningún documento donde dijera que tanto Edward como yo debíamos de vivir en el mismo espacio. Eso fue lo que hizo decidirme tan rápidamente a casarme con él y despreocuparme de aquellas paredes que nunca fueron mías.
Edward pertenecía allí, estaba mimetizado a aquellas piedras de roca dura y era casi tan gris como ellas.
Edward…algo había en aquel hombre que me estremecía de cabeza a pies. Quizás era esa aparente crueldad en su boca o el parecido que tenia con aquel personaje que escribía en mis novelas de ficción. La realidad es que me daba miedo estar allí, con él. Solos y casados.
Había sucumbido a una extraña fascinación por aquel hombre que creí durante toda mi vida mi tio carnal . El hermano de mi madre fallecida.
La voz de Jasper resonó de nuevo en mis oídos.
-¡Dame la maldita dirección de esa cárcel que voy a sacarte ahora mismo de allí!
Negó con la cabeza cerrando los ojos y casi sonreí. Jasper sonaba casi cómico en aquellos instantes.
-Gracias, Jazz. Pero esto no puede durar mucho más de lo que pensé en un primer momento….
-¿Qué coño me estas contando, Bella? ¡Te vas a casar, joder! De la noche a la mañana me dices que te vas a casar con él. Tu tio, Bells.
-Ya te he dicho que no es mi tio en realidad. Edward es hijo del último marido de mi abuela Esme. Ella lo adoptó, si. Pero no hay ningún vínculo de sangre entre nosotros dos.
-Me importa una puta mierda. Si es tu tio o no lo es….
-Jasper…
Oí las repiraciones sosegadas al otro lado de la línea. Jasper era mi editor, además de un buen amigo. Pero aquella reacción distaba mucho a lo que yo suponía que iba a ser.
-Mira…yo…dame la dirección Bella. Pienso llegar allí antes de que hagas una locura. No entiendo como tu abuela, hasta después de muerta esté dando por culo. ¿Qué tipo de vieja manipuladora era? ¡No me digas nada! Casi me lo puedo imaginar. Me dan escalofríos de tan solo pensarlo. Suelta la dirección que en cuanto pueda me presento allí y si es necesario mando al carajo tu boda, aunque estés frente al altar.
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El jardín estaba descuidado. La niebla fría y gris se acomodaba como un manto sobre el manto verde del césped. Eran las seis y media de la mañana y como cada mañana desde que habia llegado a aquel lugar, me levantaba, y admiraba desde mi cama el lúgubre paisaje que adornaba desde hacia días mi vida en aquel lugar.
Alice había comenzado a ayudarme con ideas para la futura novela que debía de estar finalizada para últimos de primavera. La verdad aquella muchacha era un dechado de virtudes. Tenía una imaginación ilimitada y una boca que no estaba cerrada nunca. Eso me ayudaba a no pensar en nada, porque desde que Edward había partido no hacía otra cosa que preguntarme donde estaría, que estaría haciendo y con quien.
Me decía a mí misma que estaba siendo una lerda. Que no tenia porque importarme, pero lo hacía y mucho.
Mis sueños los monopolizaba él y me levantaba temprano con el anhelo de que lo vivido durante mi estado de inconsciente fuera real.
En mis sueños Edward era un ser cariñosos y amable. Además de ser un amante apasionado y servicial. Mi mente divagaba en muchos momentos del día en aquellos sueños y suspiraba sin poder remediarlo, llamando la atención de Alice en todo momento.
-Eso suena a suspiro de enamorada. – me dijo una tarde, con los ojos chispeantes.- ¿Acaso es ese chico que te llama continuamente por teléfono. Jasper?
Aquello me alarmó. A aquella chica no se le pasaba una y debía de tener cuidado.
-No. Jasper es un amigo, además de ser mi editor.
Alice se encogió de hombros y sonrió.
-Entonces debe ser el señor Edward.
Comencé a toser. Aquella afirmación se me atoró como una espina de pescado en la garganta y casi me ahogo.
Las palmaditas de Alice en mi espalda me calmaron, pero no me pasó por alto la risilla que se escapaba de sus labios.
-Ay, Bella….si yo te contara….he estado el suficiente tiempo viviendo bajo este techo para saber que las paredes hablan. ¿Quieres escuchar algo?
Si las miradas mataran yo la hubiese matado en aquellos momentos.
Ella estaba escribiendo unas notas sobre las ubicaciones de los diferentes personajes de la novela y yo estaba transcribiendo el primer capítulo de la novela que debía de entregarle a Jasper, mas pronto que tarde.
-No me interesa nada de lo que puedas contarme….
-Es sobre el señor Edward… ¿Estas segura que no quieres escuchar? Digo yo, ya que va a ser tu esposo en breves días. ¿No te interesa saber, entonces?
Elevé una ceja, sin dejar de mirarla y casi me tiro a su cuello y comienzo a apretarlo con fuerza. Lo hice mentalmente. Alice era una persona encantadora, pero a la misma vez podía sacarme de mis casillas mas rápido que tarde.
- Aunque me case con Edward. Sólo será un trámite. Me marcharé ese mismo dia. No quiero estar aquí mas tiempo del necesario. Tengo una vida en Londres.- espeté seca y volviendo la mirada hacia la pantalla del ordenador.
-¿Marcharemos? ¿No es así? Dijiste que me llevarías contigo. No pienso quedarme aquí, viendo como salen y entran esas putanas todas las noches….tan iguales que t…
-Pues cállate y no hagas que me arrepiente de querer llevarte conmigo.- Bufé, intentando copiar los documentos que tenia a mi lado derecho…. Aunque me hallaba ansiosa por lo que me había dicho Alice…. y quería saber…ansiaba saber algo que tuviese que ver con Edward y su vida entre aquellas paredes cuando estaba casado con Tanya.
Fueron unos segundos, muy escasos cuando Alice volvió a abrir la boca, antes de que yo pensara como volver a sacarle la conversación que ardía en mi interior.
-Todos los que trabajamos en esta casa estamos seguros de una cosa. El señor Edward nunca ha amado a Tanya. Dicen que siempre suspiró por otra mujer. Una mujer misteriosa que maldice en mitad de la noche. La cocinera. Emeline; incluso lo ha visto llorar, admirando un retrato en sepia, que guarda en uno de los cajones de su escritorio y bajo llave. Dicen que se casó con Tanya por la señora Esme. Ella siempre quiso a esa muchacha. Yo no conocí a la antigua señora, pero me dicen que era muy fría y distante. Y si me permites decírtelo, Bella. Sé lo que hizo con tu madre. Una injusticia.
Parpadeé un par de veces , antes de instala a que continuara. Aquello era muy interesante, además de sorprendente.
-Sigue.- ordené.
Ella sonrió y siguió contando; como si aquello fuera una historia de ficción.
-Dicen que nunca la tocó. A Tanya, quiero decir. A ella se le oía gritarle por las noches que la dejara entrar a esta habitación. El señor Edward se encerraba aquí y cerraba a cal y canto para que ella no lo azuzara por las noches. Ella comenzó a darse a la bebida y a juegos de amor casuales con algún que otro criado. La cosa se complicó cuando invitó a Edward a una de aquellas prácticas que ella organizaba eventualmente.- Alice susurró.- Tríos.- Me llevé la mano a la boca espantada.- Si, Bella. Tríos. Dicen que el señor accedió , pero solo si él decidía quien podía unirse a ellos. – Alice se calló, para darle mas misterio a el asunto. Yo por poco me lanzo encima de su yugular y se la reviento. Aquella chica sabia como contar las cosas….- Y se decidió por una prostituta, que nada tenia que ver con la belleza de Tanya. Dicen que cuando ella vió a la chica, comenzó a gritarle a su marido como una posesa. Por lo visto, aquella mujerzuela se asemejaba lo bastante a la mujer con la sueña el señor.
Suspiré y sentí un leve dolor en el pecho. ¡Mierda! No podía estar sintiendo, aquello. Dolor, no…no por él…
-¿Qué te parece?.- sonrió Alice , al mismo tiempo que volvía a sus notas.
-Me parece que aquí hay demasiada gente escuchando a través de las puertas. No creo que Edward estuviese enamorado de otra. Yo siempre lo ví con Tanya. Siempre, incluso cuando se casaron… él debía de tener muchas ganas de hacerlo, pues no esperaron el suficiente tiempo…el cuerpo de mi abuela, todavía estaba caliente.
-¿El señor, siempre ha sido así?.- preguntó Alice.
-¿Así, como, Alice?.- la imité.
-Pues…atormentado, medio alcohólico, putero….
-Yo recuerdo al Edward Cullen que me sacaba de mis casillas y se reía de mi, cuando intentaba aprender a tocar el piano. Él siempre tan perfecto y yo a su lado parecía…una torpe. Pero no, atormentado no era la palabra con la que podría calificar a Edward.
-¿Entonces fue después de tu marcha?.- preguntó con un dedo en su barbilla y alzando las cejas.- Muy interesante…si, si…..
-Ahora ¿Te dedicaras a ejercer de detective privada, Alice?
-Pues sabes que no me gustaría otra cosa que saber, de quien es el retrato que tiene el señor en su escritorio. Ardo en deseos. ¿Tú no? Claro, simple curiosidad…teniendo en cuenta que vas a ser su esposa.
-Sólo es un trámite, Alice. Tecnicamente no voy a ser la esposa de Edward. Entiéndelo.
-Si, claro.
Unos golpes rozaron la puerta, justo en aquel momento. La voz de Marco irrumpió en nuestro espacio con un deje apagado.
-Señorita, el señor llegó hace un rato. Quiere entrevistarse con usted en cuento pueda. La espera en su despacho.
Miré a Alice con los ojos como platos y ella me sonrió tapándose la boca con una mano. “Si será malvada” pensé.
Me levanté y atusé un poco mi cabello. Salí por la puerta, mirando a Alice por última vez. La muy cabrona estallaba de felicidad y todavía no comprendía el porqué.
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Cuando rocé con mis nudillos la dura madera de la puerta que daba paso al despacho de Edward, tuve que calmar mi respiración y cerrar los ojos.
Su voz me dió paso , abrí la puerta, traspasando su umbral y admirando como él, me daba la espalda contemplando el paisaje adusto y frio.
Cerré con cautela y apreté mis manos entre sí antes de decidirme a hablar.
-No tenía ni idea que habías vuelto.- Me sorprendí. Mi voz sonaba lo bastante serena y cortante. No tenía nada que ver con el estado de mis nervios.
Él se dio la vuelta y me quedé sin respiración por unos momentos. Edward era tan bello que asustaba. El poderoso y firme ángulo de su mandíbula, sus ojos verdes increíblemente penetrantes y aquella boca ligeramente llena…mi cuerpo reaccionó al recodar como había sido probar aquellos labios, suaves y provocadores.
-Tampoco te interesa. ¿No es cierto?.- su voz sonó suave y esa suavidad llegó hasta mi piel, acariciándola y despertándola. – Hola Isabella.- sonrió, tendiéndome su mano, con sus dedos largos y finos.- Un prometido daría un beso apasionado a su dama, pero éste no es el caso.- bajó la mirada y tomó asiento, instándome a que yo también lo tomara de frente a él.
-¿De qué quieres hablarme?.- pregunté lo mas fría que pude.
-Tenemos una charla pendiente y creo que ya es tiempo que la tengamos. Me estuviste huyendo después de acceder a casarte conmigo…
-Luego huiste tú.- le revoqué.
Él sonrió mirando hacia un lado y llevando una mano a su cabello revoltoso y tremendamente sexy. ¿Por qué Edward tenía la impresión de haber tenido sexo durante toda la maldita noche? Aquel cabello revuelto daba aquella sensual sensación.
-Si, lo hice. Fué lo mejor. Te lo aseguro….pero ahora vamos a hablar de lo que nos ha llevado a esto. – suspiró y me miró intensamente.- Te agradezco lo que estas haciendo por mí. Sé que no deseas estar aquí. Te estaré agradecido toda la vida. Nos casaremos en dos semanas. Ya está todo arreglado, si no pones ninguna objeción. Quiero que tú también salgas beneficiada en esto y cuanto antes sea mejor, puesto que quieres volver a Londres. ¿Me equivoco?
-No. No lo haces. – susurré.
-Bien.- entrelazó ambas manos entre sí.- Me haría muy feliz que fueras a vivir a uno de los apartamentos de Esme en Londres. Deja la casa donde vives y alquílala si gustas. Sé que no te hace falta el dinero, pero nunca viene mal un sobresueldo y mas si vas a tener a la señorita Brandon como secretaria.
Accedí con una sonrisa.
-En cuanto a nosotros. Nuestro matrimonio no debe ser un impedimento para que hagas tu vida….amorosa, Isabella…
Abrí la boca para hablar, quise sacar a relucir la conversación de Alice, la mujer que él amaba. ¿Por qué no la buscaba? Me dolía aquel pensamiento pero debía de tener los pies en el suelo. Edward me atraía porque siempre lo había visto de una manera endiosada; aunque me negara a reconocerlo. Era técnicamente bueno en todo, para Esme.
-Dime…ibas a hablar. No te quedes nada para tí. Si tienes alguna objeción sobre algo, dílo. Este es el momento.- sus ojos escaneaban los míos, de una manera hasta cruel. Era como si quisiera llegar mas allá de mis pensamientos.
-Si…si nos enamoramos de otras personas, será un impedimento decir que estamos casados….
Él rió, sin que este gesto le llegara a sus ojos y suspiró.
-Si eso te llega a suceder. Házmelo saber. Te daré la libertad para que puedas casarte con el hombre que elijas.- pude notar como su voz se volvía mas cortante.- Intentaré tener responsabilidad a partir de ahora y hacer negocios rentables. Carlisle no me dejó en la ruina y tengo algunos ahorros…no te preocupes cuando llegué ese momento. Transmítemelo .
-Tú…¿tú…no albergas la posibilidad de enamorarte? Hablas como si esto me atañara solamente a mi.
Se levantó rápidamente y caminó de nuevo hacia la ventana abierta. Observando el gris palpitar de la campiña.
-Aunque lo estuviese …estoy maldecido con la negativa. Isabella… marchate, quiero estar solo.
Tragué en seco y casi sollozo allí mismo. Me tapé la boca para ahogarlo y sin despedirme alcancé la puerta y me marché de allí como pude.
Continuará…
Espero que les haya gustado. Besos mis amorosas amigas. Las quiero!!
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
sábado, 21 de enero de 2012
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holaaa mmmm por dioss seguroo que la fotoo es de bella oo me equivoco la que guarda edward yy para mi el esta enamoradoo de ellaa y si es asi tal vez deberia hacer algo y mostrarle a ella que la amaa...mmm pero nocee con etse edwardd...yy a bella le habra quedado curiosidad sobre la foto seguroo que siii mmm!!! me encantoo el capii::!!! vann a casarce ahhhhhhhhhhh peroo bella va a marcharse enseguidaa londress ufff esperemos quee no jee!!!! nos leemOOSs!!!
ResponderEliminarRositaaa seguro es Bella la de la foto sepia, y me preguntooooo porque Edward se comporta así, y a donde se fue??? espero que Bella vea la manera de ver la foto y se desmayara de la impresion jajaja y ese Jaz cuando llegue a donde Bella se le olvidara a lo que iba pues vera a Alice jajajajaja, querida amiga sube lo que quieras, sabes que TODO me gusta, te quiero y te dejo besotes y abrazos silmonianooooossssss, chaoooooooo!!! te leoooooooooooo!!!
ResponderEliminarFascinante pero no entiendo por que el actua asi tan distante la verdad me confundi jajajaja pero me encanta,sigue asi cariño,besos y abrazos....
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