OH! MI DIOSA.
Paramos el auto de frente a la casa de Edward. Me quedé maravillada por lo grande y maravillosa que era. Apreté la mano de Emmet momentos antes de bajarnos del jeep y antes de llegar a la verja de la entrada vimos una figura pequeña y despeinada que me hizo recordar a Bella. Caminamos hacia ella y como un animal malherido se pegó a el pecho de su hermano como si se le fuera la vida en ello. Lloraba, lloraba tan intensamente que se me partió el alma de dolor.
-¿Qué ocurre Bella?.- preguntó Emmet, preocupado.- ¿Qué te ha hecho ese maldito cabrón de mierda?
La pequeña mano de Bella se posó en los labios de Emmet y suspiró erráticamente antes de volver la mirada hacia la casa de Edward.
-Él no ha hecho nada Emmet. Nada que no merezca.
………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Capitulo 15.
Edward Pov.
¿Dónde dejé todo lo que fui algún dia?
¿Qué parte de mi alma se llevó aquel dolor tan inmenso que me destrozó por completo?
¿Tan desnaturalizado soy?
Solamente en sueños mi inconsciente me clama a gritos lo despiadado y mortalmente frio que me he vuelto.
Y en esta via de escape, me avergüenzo de mi mismo y me compadezco de los que viven a mi alrededor.
Si bien, Victoria ya me conoció tal y como soy. Mis hijos no tienen culpa ninguna de mi carácter agrio y malas pulgas…porque en eso es en lo que me he convertido.
Despues de aquella noche, todo dio un giro brusco para mí y para los que giraban a mi alrededor. ¿Cómo puede uno levantarse con diecisiete años y acostarse como si hubieran caído encima suyo veinte años mas, de amargura soledad? Todo me había sido ofrecido aquella noche, el amor de mi vida, su dulce néctar y por supuesto también su negación a verme como el hombre que podia amarla por siempre….y todo lo dejó ir, porque sencillamente no me amaba. Habia sido una especie de vía de escape para ella y todo aquel mundo que se rompía dentro suyo. Ahora desde la lejanía de los años pasados ,podía llegar a comprender todas las guerras mentales que podia tener aquella mujer.
Y ahora….yo, Edward Cullen seguía con toda aquella mierda condenada en mi cerebro…porque de mi corazón quedaba poco, por no decir nada. Todo se lo había llevado aquella noche y la última mirada que le dí a ella.
Me marché de aquel lugar que fue la referencia de mi vida durante tantos años. Obligué a mamá a cambiar de casa y también de empleo. Nunca me preguntó el porqué, pero extrañamente por lo que puedo saber ahora, las madres lo saben todo o casi todo de sus hijos con solo mirarlos. ¿Acaso mamá no se imaginó nunca que yo…?
Ahora daba igual. Todo daba igual. Pero yo estaba en uno de aquellos días malos en los que me replanteaba mi manera de ser, de vivir, y el porqué de miles de cosas por mi cabeza.
La dulce voz de mi mujer, me despertó del viaje a mi interior, lleno de todas las telarañas y monstruos que me atormentaban.
-Edward….
Victoria….le sonreí forzosamente y ella miró mis ojos. Era bella. Su belleza eclipsó a todas las demás una tarde gris en la oficina donde comenzaba a trabajar en el centro de Manhattan. Ella habíaa subido con dos cafés en una pequeña bandeja de plástico desgastado y crudo y yo caminaba con tanta prisa que casi pasé por encima de ella.
Me maravilló su cabellera como el fuego y sus ojos azules y vivos….aquella vitalidad que yo necesitaba para salir de mi agujero particular.
¿Por qué un simple polvo me tenia asqueado de la vida? Porque eso es lo que tenía que significar aquella mujer para mi. Un simple polvo, una ilusión de juventud….
Victoria me conocía bien; y sabia de mi historia. A veces creo que en broma, me decía que lo único que debia de hacer con aquel odio insano era pagárselo de alguna manera a ella. Redimirme de todo el daño ocasionado en mi hombría. Pero sinceramente…pienso que hay algo mas.
Amo a Victoria, y no puedo plantearme mi vida sin ella. Al poco de conocernos, nos hicimos novios, vivimos juntos y luego firmamos delante de un juez nuestro enlace matrimonial. De aquel compromiso y del amor que nos otorgamos, nacieron dos hijos; Tea y Cristopher.
-Dime, Victoria.- estaba sentado en la mesa de mi escritorio. Era uno de esos días “libres” en los que me había llevado trabajo a casa. Las guardias en la empresa habían pasado a ser una monotonía en mi vida diaria y ella, como mis hijos ya lo veían como una cosa normal.
Ella se acercó lentamente y se sentó en una de las esquinas de la mesa.
-Acabo de entrevistarme con una mujer. Creo que es la adecuada para el puesto. Esperaba que tú también dieras tu visto bueno al asunto. Los niños son también hijos tuyos.
Entonces lo recordé.
Victoria había hablando con una de sus amigas de la oficina, necesitábamos una persona que se hiciera cargo de los niños cuando salíamos ambos de viaje por negocios. Tanto ella como yo, teníamos una fuerte responsabilidad en nuestros trabajos y debíamos de ausentarnos a veces del estado o del país. Hasta la fecha, lo habíamos combinado de la mejor manera posible, pero de un tiempo hasta la fecha; el cuidado de Tea y Cris le estaba trayendo a Victoria mas que problemas en lo que a su puesto de trabajo se refiere. Ella amaba su empleo y yo no quería ser injusto con ella. Ambos éramos los padres de los niños y los dos por igual teníamos que hacernos cargo de ellos. Ella era ahora, la que estaba dejando atrás todas sus ambiciones y habíamos acordado que emplearíamos a una persona que nos ayudara con el manejo de la situación. Tea tenia 6 años y Cris estaba a punto de cumplir los cuatro, sus edades eran lo suficientemente buenas como para dejarlos con una persona formada.
Siobah; una compañera de oficina le había hablado de una agencia y Victoria había llamado interesándose por una persona que trabajase en casa de manera interina. Hoy había ido a nuestra casa la persona en particular. Pero yo estaba demasiado metido en mis miserias para recordarme de aquello.
-Lo siento. Si te digo que no me he acordado. ¿Me creerías?.- dije con toda la naturalidad que pude.
Ella sonrió, sin que este gesto le llegara a los ojos.
-Por supuesto que te creo Edward. Hoy es un mal dia. ¿Verdad?
No dije nada. Sólo la miré intensamente a los ojos. Ella sabia…sabia de mis crisis.
-¿Cuándo comienza? Espero que sea este fin de semana. Sabes que debo ir a una convención, aunque podía arreglármelas con mi madre para que ella se quedara con los niños y decirle que estuviese unas horas hasta que yo volviese….
-No, Edward.- me acarició un brazo y yo miré aquel gesto como si fuera algo extraño.- Marie se mudará con nosotros el sábado por la mañana, justo antes que yo me marche a Canadá.- Volvió a sonreírme.- Me ha parecido una persona increíblemente serena y paciente. Me gusta y creo que también le gustara a los niños. Se ha mostrado muy digna en lo que al salario se refiere; ósea que no tendremos que pagarle un sueldo astronómico. Comerá y vivirá aquí, el sueldo que nos planteamos en un primer momento le pareció fabuloso.
-Vaya….entonces si hemos tenido suerte entonces….-no dudé en preguntar lo que hacía rato me iba rondando en la cabeza.- ¿Es muy vieja?.- sonreí ante esta pregunta y al ver el rostro de Victoria me azoté mentalmente por hacerla.
-No. No es vieja; debe de tener alrededor de 35 años; o quizás alguno mas; pero es tan sobria y formal que parece que ha escapado de una de aquellas películas antiguas…viste toda de negro y lleva el cabello recogido en un grueso moño a la nuca.
-Sólo le faltan las lentes; entonces.- dije sonriendo.
-Si. Yo también lo pensé. Pero no lleva lentes.
-Si la crees apta, lo será. No tengo ninguna duda. ¿Ha conocido a los niños?
-No. De eso habrás que encargarte tú. Cuando ella venga el sábado de madrugada, será solamente para darle algunas instrucciones sobre el funcionamiento y horarios de la casa. Los niños y tú estaréis dormidos. Cuando despertéis ella misma irá en vuestra busca.
-Vaya….casi me estas hablando de Mary Poppins.- reí roncamente.
-Si, si tuviera que compararla con alguien sin duda seria con ella. Me da confianza Edward. Me gusta esa mujer.
Me levanté del sillón de mi escritorio y busqué el cuerpo tibio de mi mujer que no me negó la caricia.
-Seguro que es estupenda, pero no tanto como tu.- la besé inocentemente.
El sonido de mi móbil me hizo separarme de ella y busqué el aparato perdido entre el papeleo del escritorio.
Ví el identificador de pantalla y miré a Victoria disimuladamente.
Dí a el botón de “aceptar”
-Edward….
Mascullé mierda, mentalmente.
En verdad, amo a mi mujer, pero no la amo como ella se merece. Soy tan promiscuo que me doy asco a mí mismo. ¿Por qué lo hago? ¿Por qué soy tan jodidamente hijo de puta? No lo sé. Quiero a mi mujer, porque es la madre de mis hijos y porque hay una serenidad de teatro en el mundo donde vivo…pero todo es mentira. Yo deseo a otras mujeres, las deseo a todas… inclusive a la mía.
-Soy yo. –contesté calmado.
-¿Ocurre algo? Hoy no has ido a trabajar….te he hechado de menos…
-Si…hem…estoy de guardia. ¿Qué? ¿Ahora? No sé.- miré a Victoria con toda la sangre fría que corría por mis venas. Ella asintió con la cabeza. Oh…Dios, era un jodido cabrón, pero no podía remediarlo.- Está bien, en veinte minutos estoy ahí.
-¿En mi casa?.- preguntó la voz.
-Si. En veinte minutos.
La voz del otro lado del teléfono rió suavemente y colgó.
- Lo siento.- le dije a mi esposa, mientras me ponía la chaqueta y peinaba mi cabello con los dedos.
-No te preocupes Edward. Sé que una de tus pasiones es el trabajo y yo la comparto contigo. ¿Cómo voy a reprochártelo?
Bajé la cabeza y cogí las llaves del coche antes de darle un beso en los labios.
-Te quiero.- le dije.
-Yo más.
Cerré la puerta de mi hogar; con una punzada malestar.
Una de mis pasiones era follarme a mi secretaria…..
Continuará…
Para mi es un placer compartir éste sitio con ustedes, el cuál nació del fanatismo por colocar a nuestra pareja favorita en distintos escenarios. Espero que disfruten su estancia, así como nosotras esperamos enriquecernos con sus comentarios y mensajes. Éste sitio lo compartimos Pescui, Rosita y yo, si éstas interesada en subir tus historias, el espacio es tuyo. Les envió un beso y un abrazo de oso. Noelle xD
jueves, 8 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
holaaaaa guauu no me hubieraa imaginadoo que seguiria de esta formaa la historia si que dio un giroo de 180 gradoss tu sabes como engancharme cada vez mas y vemos el cambioo de edwardd guauuu a sidoo muchoooo ya no queda nada de el muchacho que fuee tal vezz si peroo nocee si que bella lo lastimo con bella estoy enojadaaa asii quee jajajajaj ya sabess y no se porque se me pasa por la cabeza que es ella la niñeraa ahhhhhhhhhh si es asii que buenoo y yaa quieroo leer otroo capii una cosa me quedoo edward dice que ama a victoriaaa yy mm peroo a bella ya no sientee nadaa mmm yo no se veremos cuando la vuelvaa a verrr y encimaa engañaa a victoriaa este edwardd ahhh que hombree!! jee !! veremos que passaaa besos enormess!!!!!!!!!
ResponderEliminarRositaaa!! OMG pero que le paso a Edward como le hizo daño el rechazo de Bella :o :o :O, y creo que precisamente esa es la institutriz que llega a casa de Edward, pobre Victoria, aunqueeee creo que la pasividad de ella mmmmmm no se algo me hace imaginaaaaarrr tantas cosas, pero bueno espero a que nos subas otro capitulo para descubrir muchas mas jajaja te quiero y te dejo besotes y abrazos silmonianooooooosssss
ResponderEliminar