martes, 8 de marzo de 2011

Morir En Primavera

MORIR EN PRIMAVERA
CAPITULO TRES

La llegada de la pequeña Alice al mundo fué un soplo de aire fresco para la familia Cullen.
Al nacer; Alice no salió manchada lo más minimo de la sangre de su madre. Alumbró perfectamente limpia y con un paño blanco que la cubria como si fuera un habito.
Alice; salió al mundo con los ojos completamente abiertos: Unos ojos brillantes como un bonito dia de primavera….
Fue concebida la noche antes que Elizabeth muriera.
Cuando la matrona se la ofreció a Esme; la niña le sonrió como si supiera quien era ella.
Carlisle, que fue uno de los médicos que ayudó en el parto. No cabia en si del asombro.
Alice Cullen era diferente.
Tan diferente como aquella que se habia marchado para siempre: Isabella Swan.
Edward esperaba nervioso en la sala de estar. El nacimiento de aquel nuevo miembro de la familia lo habia excitado hasta niveles alarmantes.
La noticia del embarazo de Esme, solamente corroboró que aquella niña que habia muerto por su causa, se vengaba de él desde el más allá.
El nerviosismo fue acrecentando cuando sus padres le dieron la feliz noticia que lo que esperaban era una niña.
Una niña. Era Elizabeth entonces…tal y como habia predicho aquella bruja enmarañada.
Estaba aterrado, y esa misma palabra era poco para como se sentía en realidad.
Levantó su cuerpo de la rigida silla de resina que habia en aquella lúgubre sala de estar , al ver a su padre con un bulto en sus brazos. Aquella debia de ser su nueva hermana.
Carlisle se acercó a su hijo y le sonrió con autentica felicidad.
-Mira, Edward. Esta es la pequeña Alice, ¿no es preciosa?
Edward, dibujó una mueca hosca con su boca y alzó su cabeza para contemplar el rostro de la niñita que descansaba en los fuertes brazos de su padre.
Era preciosa.
Completamente diferente a Elizabeth.
Sus ojos azules brillaban con luz propia y su boquita perfecta, sonreía al mirarlo.
En la pequeña cabecita de Alice, se podia ver un suave bello negro, muy tieso, que la hacia ver aún mas adorable.
Edward no pudo hacer otra cosa que sonreir…y llorar…llorar porque algo en aquella niña le habia llegado a lo mas hondo de su ser. Fuera Elizabeth o no, aquella niñita se lo habia metido en el bolsillo con tan solo mirarlo y sonreírle. ¿Los bebes sonríen?
Edward se extrañó ante aquel hecho; pero deshechó el pensamiento como si no tuviese ninguna importancia.
Alice fue una niña vivaracha y malcriada; tanto por su hermano como por sus padres. Pero con un punto justo. Totalmente diferente a Edward.
Los años que los separaban; no fueron un impedimento para que se reunieran a jugar cuando ella volvia de la guardería y Edward del colegio. Él la adoraba y ella sencillamente veía en su hermano un ser superior.
Las pesadillas de Alice llegaron a una edad demasiado temprana, quizás.
Ella no entendía sus visiones y tampoco, quisieron darle la mayor importancia. Era una niña y era lógico que comenzaran a fructuarse sus miedos.
Solamente Edward maldecía en silencio, la “gracia” de su hemana pequeña.
Convenció a sus padres para que lo cambiaran a la habitación continua; para poder acompañarla si fuera necesario, cuando tuviese pesadillas.
Los gritos de Alice; durante los primeros años, eran escalofriantes. Creia ver algo a lo lejos que la invitaba a llegar hasta aquel objeto o persona, pero habia una niebla tan densa que sus ojos no podían diferenciar lo que era.
Nadie le mentó jamás el nombre de Isabella; pero una noche después de un critico despertar en los brazos de su hermano le hizo la pregunta mas temible que él podia contestar.
-¿Edward…?
-Si, preciosa…- decía, acariciándole las puntas despeinadas a uno y a otro bando.
-¿Quién es Bella?
Edward, se levantó alarmado de un salto de la cama de su hermana y pensó que el corazón le saltaba del pecho.
-¿Dónde has…oído ese nombre, preciosa?
-Me lo ha dicho la niebla…me lo ha susurrado.
Edward comenzaba a sudar y se apoderó de él un miedo tal, que comenzaron a pitarle los oídos.
-No lo sé.- dijo sin ninguna credibilidad.
-Me gusta ese nombre. Edward.- susurró Alice.
Edward, volvió a meterse entre las mantas de la cama de su hermana y la abrazó con fuerza, pensando que aquella hermana no se la podría arrancar Isabella Swan. El fantasma de Isabella Swan.

Las pesadillas de Alice desaparecieron un dulce dia de primavera. Para ser mas exactos, el dia del 10 aniversario de Elizabeth.
Como cada año, la familia Cullen al completo se dirigía al cementerio para llevarle flores a su difunta hija y hermana. Los cuatro al completo. Aquel año habia un nuevo miembro que paseaba por el suave manto verde del campo santo junto a Edward.
Su figura torneada y cabello de un extremado color negro, recogido en una sencilla pero elegante coleta, embellecía los rasgos de la novia de Edward.
Angela y él ya llevaban un par de años de novios.
Habian comenzado una densa relaccion a los 18 años de edad. Ambos estudiaban en el mismo colegio cuando se conocieron y emprendieron su noviazgo. En aquellos momentos, estudiaban en la universidad y como cada año, desde que él la habia presentado a sus padres, se dejaban caer por el cementerio el dia del aniversario de la muerte de Elizabeth.
Alice iba de la mano de su hermano; quien la miraba con una sonrisa en los labios y los ojos chispeantes de dicha.
Esme y Carlisle, habían avanzado y ya se encontraban dejando las flores en la lápida de Elizabeth.
-¿Edward?.- preguntó Alice, mirando a su hermano; como si fuera el mismísimo Dios Apolo; conductor del astro rey.
-Dime bonita.- le contestó él, ampliando su sonrisa y mirando a Angela que lo imitó con gesto sereno.
-¿Os vais a casar?.- esto ultimo lo dijo de una manera tierna; pero energica.
Los novios se miraron y sonrieron en un gesto que implicaba complicidad.
-Tenemos que terminar la carrera. ¿recuerdas que te conté que era una carrera, Alice?.- Edward, hablaba con la pequeña como si fuera una flor. Tacto y dulzura. Todo era poco para una de las válvulas de su corazón: La pequeña Alice.
-Si; dijo ella.- alzando la nariz, interesante.- Se que es una carrera, hermanito. Es el fin de estudiar…una cosa que no veo la hora de que termine.-esto ultimo lo dijo seria y se miró los zapatos, orgullosa.- ¿Has visto mis nuevos zapatos, Edward? Los he elegido yo. Ya nunca mas dejaré a mamá que me compre esas horribles manoletinas de niña. Ya no lo soy, ya tengo 9 años.
Angela y Edward se hecharon a reir.
Pero cambiaron el gesto,cuando se dieron cuenta que estaban relativamente cerca de la tumbra de Elizabeth.
Edward rechinó los dientes.
Recordar a Elizabeth; era recordar la sombra de Isabella Swan. Aquella sombra que lo perseguía y lo atemorizaba en su foro interno.
Con gesto hosco soltó la mano de la pequeña y la dejó atrás junto a Angela.
Se colocó a un lado de su madre y le acarició el cabello en un gesto dulce.
-Edward…-susurró Esme.- Alice no ha tenido pesadillas esta noche. – Edward buscó los ojos de su padre y éste afirmó con gesto duro.
-Es un buen paso, mamá. Pero sigo pensando que seria bueno que la llevarais a un buen especialista. Tengo un conocido que trabaja en un gabinete de `psicología…
-No….-sollozó Esme.- El pueblo es muy pequeño,¿quieres que la traten como aquella niña? ¿Cómo a Isabella Swan?
Edward apretó los puños hasta que los nudillos se volvieron blancos.
-Alice no tiene nada que ver con aquella…
-No voy a permitir que comiences a insultar a un muerto, Edward. ¿Es que los años no te han hecho ver lo que pasa en realidad con Alice?
Edward se quedó perplejo ante las palabras de su madre.
-No se que quieres decir, mamá..- inquirió sin ninguna convicción.
- Parece como una maldición.- susurró Esme con los labios apretados.- Tú que tanto te burlaste y tan mal te portaste con ella…y ahora tu hermana es como ella, como Isabella…o peor..
-No voy dejar que pienses eso de mi hermana. Ella no es como aquella bruja….ella hablaba con los muertos….
Esme lo miró sorprendida.
-¿Tú crees eso de verdad? ¿Al final lo creiste? ¿No estaba loca, verdad Edward? .- Esme, alzaba la voz y Edward le sujetó el brazo para calmarla.
-Mamá Alice y Isabella Swan son como el agua y el aceite. No se pueden mezclar.
-Yo no estaría tan segura, Edward.- dijo mirando a un punto muerto del horizonte.
-¿Qué quieres decir mamá.?.- Preguntó él con los nervios crispados y mirando hacia atrás. Intentando que tanto Angela como su hermana no se dieran cuenta de su pequeña discursion.
Esta vez fue el patriarca el que habló.
-Hace dos dias, Alice tuvo una visión. –Carlisle se miraba las manos nervioso, y Edward se dio cuenta que las manos de su padre temblaban.- Sabes que siempre hemos intentado que Alice tuviese amigos y nadie a sido de su agrado mas que tú.
Edward asintió, tragando en seco.
-Pues bien. Justo hace dos noches, se levantó diciendo que no tendría mas pesadillas;pero si visiones.
- Habia visto el rostro de la que seria su mejor amiga.
-¿Y?
Edward estaba preso de un ataque de pánico y ya no lo podia disimular. Las miradas que le lanzaba a Angela habia sido un claro síntoma,para que la muchacha se diese cuenta que algo no andaba bien en aquella charla familiar, frente a la tumba de la hermana muerta.
- Alice…ha tenido otra visión esta mañana antes de salir.Ha dicho que nunca te casaras con Angela.
Edward emitió una sonrisa nerviosa, y miró a su padre con incredulidad.
-Venga,papá.-espetó irritado.-¿Y con quien si no?
-Con Isabella.
Continuará…..

2 comentarios:

  1. holaaaa ahh excelenteee el capiii guauu alice tiene visiones y sueños y edward no se va a casar con angela sino con bella guauuu entonces ella volvera a aparecer yy comoo que pasaraa??!!!! ahhhhhh me dejas super intrigadaa!!! yo creooo que edward tendria que cambiar un pocoo su actitud cada vezq piensa en bella guauu la re odiaa...buenoo me encanto y nos leemos en el que viene...adios!

    ResponderEliminar
  2. Holaaa
    he vuelto!

    Sopas esta hitoria esta buenisima, cada vez da giros mas sorprendentes.
    Gracias por el cap nena.

    besoss!

    ResponderEliminar

¡Hola! Ya sabes, un blog se alimenta de opiniones. ¿Me regalarías la tuya?