domingo, 28 de noviembre de 2010

Seré lo Que Tú Quieras Que Sea.

capitulo 4


L A    I L U S I O N



-Te dije que había un problema, Bella Swan.- Me advirtió Edward, colérico.
Yo abrí la portezuela de mi cuarto con la tarjeta de memoria y salí en estampida de allí. Me tropecé con un bártulo y me caí dando un trompicón en el suelo, al alzar la cabeza, lo ví allí al frente de mi, con un gesto de sufrimiento en su cara y la boca en una mueca de disgusto, se agachó me recogió del suelo y me apretó contra su pecho. Seguía estando desnudo, y con aquello tan tirante y amplio que un estremecimiento, que nacía desde lo más hondo de mi sexo hacia mi vientre, me hizo jadear sin remedio.
-¿Te incomodo, Bella Swan? .- Me dijo dejándome sobre un sillón de la estancia de descanso.
Yo intenté mirarlo a los ojos y decirle que no había ningún tipo de problema, pero no pude hacerlo. Un mutismo absoluto se hizo dueño de la situación.
-Debo de entender que te incomodo ya que no me contestas, Bella Swan. Cubriré mi cuerpo, pero por favor, haz a la memoria Alice, que me haga saber lo que me está ocurriendo, es muy frustante no saber a que se deben estas reacciones en mi cuerpo.- Se giró sobre sus talones y se fue con un andar elegante. Me fijé en sus nalgas, perfectas y puse los ojos en blanco.
-¡Alice!.- grité.
- Ammmmggghhh… ¿has pasado buena noche, Bella Swan? .- Alice, estaba imitando con sarcasmo la voz de Edward.
-Juro que te desconecto, Alice, lo juro.- Me eché la mano al colgante que había en mi cuello e hice un intento de darle una vuelta.- ¿Te parece justo, lo que ha pasado? Anda, mira los circuitos de Edward y arregla algo para que esto no vuelva a ocurrir… ha sido muy abochornante.
-¿Abochornante? ¿Para quién?¿Para él o para ti?... cambiemos de tema parcialmente, no puedo entrar en la memoria de Edward; algo no me da paso. Dudo que deje que corrija, para días venideros el problemita de esta mañana.
-¿Qué estas diciendo?
-Hay algo en ese camarada mio, que no entiendo, es mucho más moderno de lo que nisiquiera puedes imaginar, Bella y hay algo más, su caja torácica; está blindada.
-Bueno, ya averiguaremos mas cosas sobre ese ciborg, ahora habla con él y hazle entender.
Lo que no me explico es como ha podido tener una reacción tan humana, no siéndolo.
-Esa maquina es una caja de sorpresas, Bella. Si hubieses visto sus circuitos cuando me dejó y entendieses lo que yo entiendo del asunto,estarías tan fascinada como yo …por sus cables,ejejejejjejje..
-Habla con él. Alice.
-A la orden.
La voz de Alice desapareció y yo , lentamente me levanté del sofá y me dirigí hacia el cuarto de aseo. Allí me dí un baño solar y me maquillé ligeramente. Escogí ropas cómodas para estar en la nave y salí de allí, lista para comer alguna cosa.
Cuando entré en el almacen de alimentos, escogí una barrita de cereales y un zumo de resina. Fui hacia el sillón de mando y comencé a encender paneles.
LLevávamos tan sólo tres días en aquella incursión involuntaria a la recerca de un nuevo planeta que me hiciera, reconocer la zona y tentar a los habitantes de él en hacer de mercenarios por mi causa. Mi única causa. Mi planeta, mi padre.. mi abuela…. Emmet. No, en él no debía pensar; era demasiado doloroso. Su risa de niño aún me perseguía en mis sueños como una pesadilla. Pero no podía engañar a mi corazón. Estaba enamorada de él y él , dolorosamente para mi, no me correspondía.
Al marcharme de su lado, poco tiempo después supe de su compromiso con la prometida de su hermano mayor, aquello terminó de hacer trizas mi corazón. Aquella noche me puse ciega de ambrosia y uno de los chicos del S.T.S.G. me llevó a casa. Gracias a Tristán, nadie se enteró de mi estado; salvo Alice, claro, a la que había ordenado terminantemente que nunca más nombrara a Emmet, para bueno o para malo.
Suspiré recordando mi desdicha y volvi a mirar el panel. Aún faltaba mucho para llegar al planeta que había sondeado Alice, la vida en aquella nave, sin nadie con quien entrenarse o con quien tener charlas amenas sobre cualquier tema, era desolador…aunque claro….estaba Edward y era un aliciente.
-Ya sé todo lo que he de saber, Bella Swan.- La voz sugerente de Edward, me sacó de mis tribulaciones e hice girar mi silla para encáralo.
La visión de Edward me dejaba sin aliento, claro que su belleza no era humana. Me miraba con escrutinio y con el ceño levemente fruncido; algo en la charla con Alice lo había puesto de semejante manera. Dejé escapar un suspiro y me levanté.
-¿ Y qué debes saber, Edward? .
-Lo de esta mañana ha sido una reacción lógica al despertar de un hombre; pero no de un ser sin vida como yo.- Se volvió para darme la espalda y ví como dejaba caer sus hombros.- Soy una unidad desestresante y no puedo luchar contra mi programa inicial, Bella Swan, te ruego que me hagas servir para lo que me obtuviste.- Su voz era devastadora.
Yo le dí la vuelta , asiéndolo por uno de sus brazos y él bajó su mirada.
-Me gustaría hacerte entender Edward. Yo no puedo hacerte servir , para lo que fuiste creado, entiéndelo. Yo no he sido desflorada, todavía y cuando lo haga quiero que sea un persona con la que me vinculen sentimientos…de amor.
Él levantó su asombrosa mirada y me perdí en ella sin respirar.
-Hablas en tus sueños, Bella Swan, nombraste a alguien. Emmet , dijiste.
Un calor sofocante me invadió y me fui hacia otro lado de la estancia.
-¿Qué mas dije, Edward?.- le increpé, visiblemente molesta.
-Te amo, dijiste, Emmet, te amo.- Imitió perfectamente mi dicción y yo creí morirme.- ¿Te sientes vinculada a él, como para no haber sido desflorada antes?
-Bueno…veras… Edward, sinceramente este tema no debería hablarlo contigo.- Me dejé caer en el suelo con mis manos en las cabeza, sentada.- Emmet es algo imposible ¿entiendes? Es como ese sueño. Sólo lo podré tener a mi lado, en ese estado de insconciencia. Él no me ama. No soy correspondida.
Él se acercó a mi con paso seguro y se sentó frente a mi, sujetando sus piernas con ambos brazos.
-¿No quieres contarlo, Bella Swan? Quizás pueda comprenderte.
-Te diré que él es príncipe, de allá de donde yo vengo; donde tú fuiste creado. Pero él ya tiene asignada una compañera de travesía, la cual, evidentemente no soy yo.
-¿Qué te falta a ti, Bella Swan, para no ser digna de cualquier hombre, príncipe o mendigo?
- No soy de la realeza. Y aunque lo fuera. Él no me desea.
-¿El deseo?.- dijo bajando la mirada, acercándose con ella hacia mi persona y recorriendo todo mi cuerpo con ella.- ¿Es un sentimiento?
-Ejem,ejem, bueno…si, pero es algo a veces irracional, es como instinto Edward, a veces es más fuerte que uno mismo y no lo puede controlar.
-Yo podría ser Emmet…tengo un programa, que…
Yo lo miré horrorizada y me levanté de un salto.
-Ni pensarlo.- dije desviando mi mirada de la suya.
Me volví de espaldas hacia él y al sentirlo detrás mio dí un respingo.
-Puedo ayudarte… dejáme.
Fue un momento. Edward plasmó una de sus manos en el area opcipital de mi cabeza y miles de imágenes campearon a sus anchas en mi cerebro.
Creí estar aletargada, puesto que mi yo físico, no existía. Esta perdida en la oscuidad, pero me hallaba en algún lugar.
-Bella…
La voz de Emmet . Unas manos desnudas le rodearon los pechos y la hicieron gemir,comenzaron a jugar inquietas con el botón que las predía, su boca comenzó a lamerle al oreja y dejó que su aliento cálido la acariciara como un fuego abrasador.
Estaba desnuda y él también, lo notó al acercarse más y notar todo su esplendor erecto y palpitante. Gimió nuevamente y deseó más.
Las manos de él, acariciaban avariciosas mi cuerpo, hasta que comenzó a juguetear con el área de mis pequeños rizos castaños, me sentía aturdida, alocadamente deseosa de ser desflorada por aquella ilusión que estaba ineratuando conmigo.
Comenzó a separar los pliegues de mi centro con los dedos y a juguetear intraquilo con el clítoris hasta volverme loca de placer. Lo necesitaba con urgencia, pero antes quería besarlo, siempre había deseado tener los labios de Emmet a merced.
Me volví, despegando suavemente sus brazos y manos de mi y lo encaré.
Aquella ilusión era tan real, que me dio miedo y grité como una poseída.
-¡Edwarddddddd!.. ¡Para, por favor!
Todo se desvaneció y lo miré con lágrimas en los ojos. Estaba sentada en una silla con sus manos tocándome la cabeza, mirándome sin pestañear.
-Todavía no he terminado, Bella Swan.
Yo me sacudí las manos de la cabeza y le increpé como una loca.
-Eres un monstruo. ¡Tengo sentimientos! No soy como tú. Esto no sano para mi cordura. Él no es real. Tú eres más real que él..
Se levantó y se acercó a mi cautelosamente.
-Estas preparada para recibirme lo sé, de una manera u otra. Necesitas un macho que cubra tus necesidades, Bella Swan. Yo puedo ayudarte y no sería una ilusión .
Lo miré de arriba abajo iracunda.
-Antes muerta que con un ciborg.- Y me dirigí hacia mi cuarto a grandes zancadas.
Él llegó a mi a una velocidad inhumana y me cortó el paso.
-Porque me obtuviste..
-Fuiste un regalo, Edward. Yo nunca hubiera adquirido una unidad desestresante. ¿No lo entiendes? Quiero calidez, quiero alguien que sienta como yo. Que me ame.
Se apartó de mi camino y se dirigió de nuevo a la estancia del panel de mandos. Yo cerré la puerta, pase la tarjeta y me tiré en la cama.
Lloré desconsoladamente con mi soledad. Tambien había apagado a Alice.
Emmet,por Tristán Emmet, quiero olvidarte….

Continuará

3 comentarios:

  1. holaaaaaa aquii estoyyy....mee encantooo el capiii...alice me hacee matar de risaaa...yy bellaaa por dioss al diablooo conn emmett jajaajaja tienesss a un edwarddd super sexiiii ciborg o noo yo cederia a la tentacionnn ajajaj...me gustooo muchoo!!! te mando un besoo enormee!!! y nos leemos !!!adios!!

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  2. Hola Rosita!!! Estoy dándo lata desde el trabajo, se supone que no tengo acceso a las páginas personales, pero al parecer hoy a sido una excepción. Besos, el capí está genial. Cuidate mucho guapa y nos seguimos leyéndo, ese Edward cibernético me encanta. Y Bella me va a matar del coraje, por que es tan tonta.

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  3. EN PELLEJO MIO.....BELLA ME LO REGALAS????

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